Aspectos de las primeras fases del sintagma nominal en el sujeto del Corpus Ornat
Abstract
Departamento de Lengua Española
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TRABAJO DE FIN DE GRADO SEGUNDA CONVOCATORIA JULIO 2021 ASPECTOS DE LAS PRIMERAS FASES DEL SINTAGMA NOMINAL EN EL SUJETO DEL CORPUS ORNAT Livia NIETO LESMES TUTOR ACADÉMICO: María Teresa SOLIAS ARÍS
Página 1 de 26 Tabla de contenido Introducción ................................................................................................................. 3 1. El desarrollo morfosintáctico .................................................................................... 7 2. Características generales del lenguaje infantil ........................................................... 9 3. La adquisición del Sintagma Nominal en el habla infantil ........................................ 11 4. La adquisición del Sintagma nominal de María ....................................................... 12 4.1. Morfología flexiva. Los morfemas flexivos de género y número .............. 12 4.1.1. Morfemas flexivos de género ...................................................... 13 4.1.2. Morfemas flexivos de número .................................................... 14 4.2. Protocategorías. Los determinantes y las preposiciones ............................. 15 4.2.1. Determinantes............................................................................ 16 4.2.2. Preposiciones ............................................................................. 20 4.2.3. Concordancia en el Sintagma Nominal. Adjetivos, artículos y otros cuantificadores .................................................................... 23 5. Conclusiones ......................................................................................................... ..24 Referencias bibliográficas .......................................................................................... 26 Apéndice .................................................................................................................... 26
Página 2 de 26 Resumen Este trabajo pretende describir el proceso de adquisición del sintagma nominal de María, el sujeto de estudio de la investigación llevada a cabo por Susana López Ornat, cuyos datos se recogen en la base de datos multilingüística CHILDES. Primeramente, se trazará un previo estado de la cuestión y se indicará la metodología seguida. Posteriormente, se describirán las principales características del lenguaje infantil y las fases de aprendizaje lingüístico que atraviesa un niño. Por último, se abordarán los principales aspectos del sintagma nominal de María en sus primeros años de vida (desde un año y siete meses hasta dos años y medio). Para ello, se analizará la morfología flexiva de género y número, la aparición de protocategorías (protodeterminantes y protopreposiciones) y la concordancia entre algunos consituyentes del sintagma nominal. Palabras clave: adquisición del sintagma nominal, adquisición del lenguaje, morfosintaxis, proceso de gramaticalización Abstract This paper aims to describe the process of acquisition of the nominal syntagma of María, the subject of study of the research carried out by Susana López Ornat, whose data are collected in the multilingual database CHILDES. First of all, a preliminary state of the question will be outlined and the methodology followed will be indicated. Subsequently, the main characteristics of children's language and the stages of language learning that a child goes through will be described. Finally, the main aspects of María's nominal syntagm in her first years of life (from one year and seven months to two and a half years) will be discussed. For this purpose, the inflectional morphology of gender and number, the appearance of proto-categories (proto-determiners and proto-prepositions) and the agreement between some constituents of the nominal syntagm will be analysed. Keywords: acquisition of the nominal syntagma, language acquisition, morphosyntax, grammaticalisation process
Página 3 de 26 Introducción La adquisición del lenguaje es uno de los estudios capitales de las ciencias cognitivas que más ha inquietado a psicólogos y lingüistas. Los motivos de interés del mismo son, por un lado, el conocimiento de la mente humana y, por otro, la educación, en aras de facilitar un cuidadoso aprendizaje a los sujetos. Ahondar en los entresijos de las funciones mentales que se supone vienen incorporadas en la genética de nuestra especie no es tarea fácil, y tampoco ha resultado satisfactoria por entero, pues, aunque se ha andado un largo camino en el estudio del lenguaje humano, todavía no se ha alcanzado un completo saber del funcionamiento del mismo. El conocimiento de la mente humana fue, es y será un oscuro misterio sin resolver; sigue en el aire aún la interrogación chomskiana de “¿Cómo puede contribuir el estudio del lenguaje al conocimiento de la naturaleza humana?” (Chomsky, 1971), que se deriva de la firme distinción entre los conceptos “lenguaje” y “entendimiento humano”. Desde una perspectiva cartesiana, donde razón y voluntad constituyen las dos facultades fundamentales del entendimiento humano, existe un aspecto creador del uso del lenguaje. Esta incontestable capacidad lingüística es la que permite al ser humano distinguirse de los demás animales, en tanto en cuanto faculta la expresión y el entendimiento de pensamientos. El lenguaje, afirma Chomsky (1971), se materializa en una lengua concreta, una lengua instruida, “un producto cultural sujeto a leyes y a principios que le son en parte peculiares y en parte son el reflejo de las propiedades generales del entendimiento”. Planteada esta cuestión, cabe preguntarse por las tres principales propiedades del lenguaje que apoyan el aspecto creador del uso del mismo. En primer lugar, Chomsky (1971) declara que es innovador puesto que “una gran parte de lo que decimos en el curso del uso normal del lenguaje es totalmente nuevo, en vez de ser la repetición de algo oído anteriormente”. En segundo lugar, es potencialmente infinito y no está sujeto al control ejercido por los estímulos. Y, por último, el lenguaje se somete a la adecuación a la situación y a la coherencia. Así pues, habida cuenta de esta prolija descripción, se entrará propiamente en el estudio de la adquisición lingüística. Como es sabido, la mayoría de los niños aprenden el lenguaje sin realizar demasiado esfuerzo, sin que les sea directamente enseñado, siguiendo unos patrones muy parecidos. De esta aparente facilidad se deduce que la adquisición del lenguaje es un hecho
Página 4 de 26 natural, en tanto que la lengua es un producto humano cuyas herramientas de aprendizaje residen de forma innata en el cerebro. Es llamativa de igual modo la relativamente compleja competencia lingüística que alcanza el bebé humano en su tercer cumpleaños. El lenguaje, lo que se entiende por actividad lingüística, resulta ser un sistema de conocimientos exclusivamente humano. El hecho de que este sistema de conocimiento sea completamente abstracto y se desarrolle en contextos naturales sin una instrucción previa sitúa el campo de la adquisición del lenguaje dentro de las ciencias cognitivas. La actividad lingüística es una actividad compartida, por lo que los niños son aprendices en el contexto de una actividad comunicativa establecida con una persona competente. Se les exige, por tanto, una interacción expresiva, verbal. Es esa comunicación, manifestada a través de un protolenguaje, lo que interesa a este campo de estudio: qué es lo que aprenden los niños al aprender a hablar y cómo lo aprenden. Lamentablemente, la primera cuestión es más sencilla de responder que la segunda. Pero el estudio de la adquisición del lenguaje no solo abarca la interacción, el aprendizaje y la cognición, sino que también plantea la irresoluble cuestión de qué es en realidad el lenguaje, o la especifidad del mismo, o las relaciones entre lenguaje, cultura y pensamiento. Para llegar a entender cómo el lenguaje se usa o adquiere, afirma Chomsky (1971), “debemos abstraer para su estudio separado o independiente un sistema cognoscitivo, un sistema de conocimientos y creencias que se desarrolla en los primeros años de la infancia, un sistema de competencia lingüística”. El interés por la adquisición del lenguaje infantil es el punto de confluencia entre lingüistas y psicólogos. Los primeros estudian los hechos empíricos mediante la descripción, transcripción y análisis de los datos lingüísticos; mientras que los segundos se centran en la atención, percepción y memoria como base de su estudio. Se puede afirmar que el origen de este tema de investigación se remonta al siglo XIX, con psicólogos como William Lewis Stern, pero en el siglo siguiente es el definitivo; destáquense nombres como Werner F. Leopold, Antoine Grégoire o Karl Bühler, quienes en los años treinta impulsaron los métodos biográficos del estudio del lenguaje empleando técnicas de refinada objetividad. Es en los años cincuenta cuando los
Página 5 de 26 estudios del lenguaje estimularon a los psicólogos, despertando en ellos el análisis de los procesos del pensamiento. A partir de esa década se empleaba un método basado en registros de emisiones de niños efectuados en intervalos cortos de tiempo, para cuya transcripción se acudía al Alfabeto Internacional, al magnetófono y al espectrograma. La contribución lingüística, además de metodológica, ha sido también teórica. La gramática generativa de Chomsky influyó sobremanera en los estudios sobre el lenguaje infantil, además de las dos grandes escuelas psicológicas de este siglo: la conductista y la racionalista. Mariscal y Gallo (2014) enumeran tres proyectos científicos que difieren con respecto al lenguaje: el lenguaje como conducta, el lenguaje como módulo cognitivo y el lenguaje como red neuronal. El primero, que entiende el lenguaje como conducta para el conductismo, sienta su base en el libro Verbal behaviour (1957) de Skinner, quien considera que los adultos son moldeadores de una conducta verbal que el niño ha de imitar para poder aprender su lengua, que deben reforzar su lenguaje y corregir sus desviaciones. En segundo lugar, la postura de entender el lenguaje como módulo cognitivo, se inspira en La modularidad de la mente, escrito por Jerry Fodor en 1983. Su propuesta fue defender la existencia en la mente de módulos o estructuras de procesamiento de la información con cuatro propiedades básicas: la especifidad de dominio, el encapsulamiento informativo, la base neutral fija y el innatismo. Dichos módulos estarían especializados en tareas específicas que realizaría gracias a un mecanismo exclusivo, y se corresponden con la metáfora del ordenador, que postula la idea de un software y un hardware biológicos. Por último, la idea del lenguaje entendido como red neuronal se contrapone a la anterior teoría, y establece el substrato físico de la actividad mental es una red compleja de conexiones neuronales y no de construcciones modulares. Así, las redes permitirían una propagación y una activación simultánea de componentes de distinta naturaleza. Pero es aún más preciso señalar los antecedentes españoles más inmediatos al objeto de estudio que corresponde a este trabajo. En 1972, S. Gili Gaya publicó en Estudios del lenguaje infantil descripciones de la evolución de la lengua española en niños, atendiendo a estructuras gramaticales y léxicas. Algunos años después, en 1984, F. Hernández Pina ejecutó el desarrollo lingüístico de su hijo Rafael en Teorías psicosociolingüísticas y su aplicación a la adquisición del español como lengua
Página 6 de 26 materna. Son conocidos, además, los estudios longitudinales de M. Siguán (1985), I. Vila y H. Boada (1982) y M. Cortés (1990). Así pues, con este trabajo de investigación se pretende contribuir al conocimiento de la competencia psicolingüística infantil mediante el estudio observacional de un caso concreto, el de María, natural de Madrid, de quien se analizará la adquisición del sintagma nominal de su lengua materna, el español. Los datos de este estudio han sido obtenidos por observación longitudinal, cuyo propósito ha sido obtener la secuencia detallada de un proceso de aprendizaje que abarca desde el año y siete meses (1;07) hasta que cumple los dos años y medio (2;06). Para dar cuenta de los cambios lingüísticos individuales durante su desarrollo, se analizarán y describirán minuciosamente los principios morfológicos y sintácticos que configuran su habla nominal, como las manifestaciones flexivas de género y número, la aparición de categorías funcionales como protodeterminantes y protopreposiciones o la concordancia establecida entre sustantivos, artículos, y adjetivos. En suma, este método cuenta, a diferencia del experimental, con la ventaja de obtener datos de un continuum evolutivo, pues muestra el proceso de evolución y la sucesión de fases a través de los cuales tienen lugar los cambios. Si bien la obtención de datos que describen el proceso de adquisición lingüística no arriban a ninguna hipótesis previa, sí servirán como base en cualquier enfoque científico del estudio de dicho proceso. Por tanto, el procedimiento longitudinal es una continua prueba de detalles y matices que permiten salir de generalidades. Los resultados aquí obtenidos son imprescindibles dado que, si se llegase a producir incoherencia entre estos datos longitudinales y unos experimentales, se debería realizar un nuevo trabajo que revisara o matizara estos últimos resultados. El comportamiento lingüístico de María se deriva de conversaciones espontáneas con su madre; tienen lugar en situaciones naturales de la vida cotidiana, como son la hora del baño, de las comidas, del juego, etc. La información que se facilita contiene no solo verbalizaciones de su habla, sino también el contexto donde se
Página 7 de 26 produjeron, así como el habla que sus padres le dirigían. La mayor cualidad del método observacional es que el lenguaje infantil no resulta restringido por el investigador, pero el punto débil reside en que, si bien informa de manera suficiente sobre lo que el niño aprende (en este caso, la niña), dice poco sobre cómo se producen estas adquisiciones y del porqué de su surgimiento. Las transcripciones del habla de María –que se pueden recuperar del Apéndice de este estudio– han sido extraídas del corpus recogido por Susana López Ornat en la base de datos multilingüística CHILDES. Ornat, junto a su equipo de investigación (Javier del Castillo, Almudena Fernández y Pilar Gallo) y con la colaboración de la lingüista M.ª E. Sebastián, llevó a cabo el seguimiento del habla de María desde 1988, cuando esta contaba con un año y siete meses, hasta 1993, con cinco años cumplidos. Su estudio se dividió en varios tramos (“unidades de enunciación como unidad temático-situacional con un ciclo conversacional completo”) de su habla espontánea, que fueron grabados en vídeo cada 15 días. Los datos audiovisuales que aparecen en dicha base de datos fueron registrados en sesiones de aproximadamente 30 minutos cada una. Esta línea de investigación abarcará, en primer lugar, un escueto repaso sobre la morfosintaxis y el proceso de gramaticalización por parte de los hablantes en el apartado uno. Seguidamente, en el segundo apartado se procederá a analizar la adquisición del lenguaje en general, el cual servirá de preámbulo para esbozar el camino hacia la adquisición del sintagma nominal en particular, planteado en el apartado tercero. Así pues, una vez expuestos los principales cambios que se generan en el habla infantil, en el cuarto y último apartado se llevará a cabo el estudio observacional de nuestro sujeto de estudio, María. Finalmente, se dedicará una sección a la extracción de conclusiones de los datos analizados. 1. El desarrollo morfosintáctico El dominio correcto de los mecanismos morfológicos y sintácticos de una lengua requiere –aunque sin demasiado esfuerzo y de forma rápida– su propio proceso
Página 8 de 26 de aprendizaje. En este apartado se examinará el proceso de gramaticalización o de adquisición de los recursos sintácticos. Siguiendo a López Ornat (1994), “se trata del proceso por el que el niño 'salta' de producir dos palabras yuxtapuestas [etapa telegráfica] a producir oraciones [verbalizaciones organizadas gramaticalmente] de hasta ocho palabras como dice Pinker (1990), sin pasar nunca por una fase de tres palabras” (p. 6). Para entender una oración cualquiera, tanto los niños como los adultos deben coordinar una serie de capacidades y conocimientos mentales. Para ello, es necesario tanto el conocimiento del mundo como las propiedades estructurales de los enunciados (fonología, léxico, morfosintaxis), así como también su estructura informativa, esto es, lo que atañe a la pragmática. De esta manera, la pregunta crucial se centra en plantear qué reglas y procedimientos cognitivos se contemplan a la hora de comprender y producir enunciados, a saber, la recursividad, los movimientos sintácticos, la asignación de papeles temáticos, entre otros. Siguiendo a Serra et al. (2000), en el marco de la comprensión lo primero que hay que tener en cuenta es que “las oraciones de una lengua tienen propiedades estructurales a las cuales los oyentes son sensibles”, por lo que “la sintaxis nos permite construir representaciones de cualquier naturaleza y acoplar unas representaciones con otras cuando hablamos y entendemos” (p. 282). El procesador lingüístico humano, cuando comprende enunciados, segmenta un enunciado en las unidades estructurales –cláusulas y sintagmas– de las que está compuesto; asigna categorías gramaticales a los elementos segmentados; establece dependencias o relaciones entre los constituyentes etiquetados; efectúa correspondencias entre los papeles sintácticos y los papeles temáticos –entre SN, SV, sujeto, verbo, objeto, etc. y agente, paciente, tema, etc.–, y, a partir de estos análisis, así como en base a reglas de inferencia semántica, construye una representación proposicional del enunciado compatible con su conocimiento del mundo (pp. 282-283). En cuanto al ámbito de la producción, Serra et al. (2000) distingue tres fases: “la concepción y organización de las ideas en proposiciones; la organización del léxico elegido –en oraciones–, y la articulación del mensaje de acuerdo con la secuencia
Página 15 de 26 sapatitos [: zapatitos], toma” (Tramo 00d, emisión 280). Destaca, además, el uso del plural en el pronombre anafórico de complemento directo los: “quítalos [los zapatos]” (Tramo 00d, emisión 288). Por otra parte, María también aplica el plural a los sustantivos que, por pertenecer al estribillo de una canción, ha memorizado correctamente: “TIA: al corro de las [cantando] CHI: patatas. TIA: comeremos. CHI: ensalada. TIA: lo que comen. CHI: los señores” (Tramo 00f, emisión 144-149). Por último, cuando María cumple los dos años y medio (02;06), es común el empleo del plural en pronombres: “yo pongo el puente ot(r)a vez pa(ra) que pase estos” (Tramo 00c, emisión 3); “voy a pompar [: comprar] esos” (Tramo 00c, emisión 5); “no, son muchas” (Tramo 00d, emisión 105); “estos no pican, a que no” (Tramo 00e, emisión 35); “lávalos bien” (Tramo 00e, emisión 51). La marca de número en sustantivos se hace con más soltura que en las etapas anteriores: “tengo dos caballitos, el mi(s)mo” (Tramo 00a, emisión 83); “coge má(s) cosas, Mamá” (Tramo 00a, emisión 171); “cuad(r)itos, cuad(r)itos” (Tramo 00b, emisión 10). En este periodo destaca la perfecta concordancia de número entre los determinantes y los nombres: “me cachis en los moros” (Tramo 00b, 50); “han pasado los niños” (Tramo 00b, emisión 116); “bueno no son lámparas, son casas” (Tramo 00c, emisión 39); “es pa(ra) que pasen los niños, los niñitos” (Tramo 00c, emisión 71); “los niños se van en el coche” (Tramo 00c, emisión 134); “um, están jubando [: jugando] a los columpios” (Tramo 00d, emisión 45); “mira , cuántas pompas” (Tramo 00d, emisión 100); “Mamá, sabes que después me pican las peñas?” (Tramo 00e, emisión 45); “mira los pies se me ven” (Tramo 00e, emisión 48). 4.2. Protocategorías. Los determinantes y las preposiciones En las primeras fases de adquisición del sintagma nominal, los determinantes y las preposiciones no aparecen en su forma original, sino que su uso sufre un proceso hasta el total aprendizaje. Así pues, el habla de María registra protoformas vocálicas, denominadas protodeterminantes y protopreposiciones.
Página 16 de 26 4.2.1. Determinantes En las primeras emisiones de María (01;07), se registran tanto protoderminantes como determinantes. En el caso de los protodetermintnes, aparece en su mayoría las vocales e y a para los artículos el y la respectivamente, aunque en ocasiones también aparece la vocal o con el significado de el. En la siguiente tabla se puede observar la distribución de las emisiones de determinantes que aparecen en el año y siete meses, indicadas mediante el número de emisión que profiere María, cuya totalidad aparece contemplada en el Apéndice de este trabajo. Tabla 1 Números de emisiones de determinantes con un año y siete meses 1;07 Determinados Indeterminados Demostrativos Tramo 00a 11, 36, 39, 56, 61, 64, 66, 76, 81, 116, 196, 200 189 37, 67, 76, 184 Tramo 00b 27, 49, 60, 199, 227, 229 112, 118, 168, 216 Tramo 00c 187, 226, 230 Tramo 00d 79, 155 99, 105, 170, 213 49, 88 Tramo 00e 18, 28, 32, 74, 80 77 Tramo 00f 16, 20 159, 161, 167 Tramo 00g 109, 111 Tramo 00h 123, 125, 163, 209, 248, 250 47, 51, 68 Tramo 00i 102, 146, 172, 176, 180, 184 4 Tramo 00j 88, 100, 102, 107, 127, 131, 133, 231 10, 120 Tramo 00k 6, 7, 54, 112, 117, 118, 120, 148, 151, 153, 156, 157, 163, 195 Tramo 00l 28, 32, 57, 63, 79, 105, 109, 110, 115, 116, 117, 119, 121, 123, 127, 139, 161, 163, 167, 176, 177, 178, 209, 213, 215, 217, 223, 225 Tramo 00m 50, 101, 118, 195, 232, 234, 237 52, 98, 105 Tramo 00n 61, 92, 93
Página 17 de 26 Total 105 usos (79%) 16 usos (12%) 12 usos (9%) Los datos de esta tabla concluyen que en las conversaciones que mantiene María con su familia a la edad de un año y siete meses, el número total de determinantes que profiere es de 133, de los cuales 105 son artículos definidos, 16 son artículos indefinidos y 12 son demostrativos (nótese la diferencia porcentual). Pero el dato más interesante reside en la distribución de los artículos y protoartículos determinados, ya que María únicamente hace uso de 6 artículos en su forma completa (cifras en cursiva), que equivalen al 5,7 % de los determinados: “ay la ma(no)” (Tramo 00c, emisión 224); “⌊está⌋ el nene” (Tramo 00d, emisión 155); “la bota no” (Tramo 00f, emisión 20); “el agua” (Tramo 00j, emisión 107); “el nene (.) (Z)apatos” (Tramo 00l, emisión 213); “el agua” (Tramo 00n, emisión 61). El resto de artículos definidos de la tabla (el 94, 3 %) aparece registrado bajo protoformas vocálicas del tipo “ah, Mamá e(l) pastel” (Tramo 00a, emisión 39) o “Mamá a [: los] poquís [: zapatos]” (Tramo 00b, emisión 227). Merece especial atención el único uso que María hace del protoartículo o, que sustituye a el: “o [: el] pie [% mirándose]” (Tramo 00e, emisión 80). A continuación, en la Tabla 2, se recoge el uso de determinantes a los dos años de edad. En este periodo, María ya hace menos uso de protodeterminantes, pues ha ido incorporando sus formas completas, las cuales se resaltan en las emisiones de la tabla en cursiva. Tabla 2 Números de emisiones de determinantes con dos años 2;00 Definidos Indefinidos Demostrativos Tramo 00a 15, 33, 139, 156 105, 160, 179, 198 Tramo 00b 25, 26, 29, 57, 58, 148, 195, 204, 243, 245 61, 177, 180, 182, 209, 210 56 Tramo 00c 2, 8, 26, 46, 110, 148, 149, 151, 153, 159 69 Tramo 00d 1, 111, 146, 170, 199, 245, 251, 267, 268, 323 33, 39, 41, 63, 170, 172, 280, 296, 325 132, 307
Página 18 de 26 Tramo 00e 5, 55, 57, 137, 140, 193, 202, 241 1, 30, 32, 85, 165, 166, 169, 170 Tramo 00f 32, 59, 90, 121, 137, 138, 149, 158, 181 100, 163 Tramo 00g 8, 10 29, 62 Total 53 usos (60,2 %) 31 usos (35,2 %) 4 usos (4,5 %) Esta tabla manifiesta que María, a los 2 años, hace uso de determinantes en 88 emisiones, 53 de los cuales corresponden a artículos definidos, 31 a artículos indefinidos, y 4 a demostrativos. El hecho más notable de este conjunto de datos es la disminución del empleo de protodeterminantes con respecto a la Tabla 1. De los 53 artículos definidos, 24 (casi el 50 %) son determinantes puros y no protoformas, como por ejemplo “a la terrasa [: terraza]” (Tramo 00d, emisión 111). En cuanto a los determinantes indefinidos, cabe resaltar un error de comisión en el uso de “uno” como artículo masculino: “m'a [: me ha] comp(r)a(d)o uno sapato [: zapato]” (Tramo 00e, emisión 165). Cuando María cuenta con dos años y dos meses (2;02), utiliza en su mayoría determinantes correctos, pero se dan algunos casos todavía de protoformas vocálicas, en concreto seis: “e(l) agujerito” (Tramo 00c, emisión 109); “(l)o(s) pies” (Tramo 00d, emisión 84); “(l)a(s) p(l)antitas” (Tramo 00f, emisión 11); “e(l) pato” (Tramo 00f, emisión 225); “e(l) Pimpón” (Tramo 00g, emisión 41); “(l)o(s) enanitos” (Tramo 00g, emisión 58). En este periodo de tiempo también son frecuentes errores de comisión en cuanto a la concordancia de género y número entre determinantes y sustantivos, visibles en los siguientes ejemplos: “Un(os) lotaldos [: leotardos]” (Tramo 00c, emisión 186); “lo(s) Pimpones” (Tramo 00f, emisión 173); “y la(s) niña(s) toman puré?” (Tramo 00g, emisión 120). Cuando María cumple los dos años y medio (2;06), ya no emplea protodeterminantes, sino que ya ha adquirido todas las formas correctas, si bien tiene dificultad para formar algunos plurales. El número de artículos definidos es mucho mayor que en las etapas anteriores, al igual que ocurre con los posesivos. En la siguiente habla aparecen registrados todos los usos de este periodo.
Página 19 de 26 Tabla 3 Números de emisiones de determinantes con dos años y medio 2;06 Definidos Indefinidos Posesivos Tramo 00a 5, 25, 42, 46, 75, 77, 84, 86, 106, 105, 114, 119 56, 76, 81, 82, 104, 105, 116, 135 23, 91 Tramo 00b 8, 35, 37, 56, 96, 98, 100, 113, 114, 116, 122, 125, 150, 152, 155, 161, 154, 166, 167 6, 71, 76, 169 Tramo 00c 19, 20, 21, 51, 53, 56, 71, 76, 79, 94, 133, 134, 137, 140, 142, 151, 153 35, 36, 37, 40, 41, 63 86, 88, 148, 150, 166, 173, 200, 201, 204 Tramo 00d 18, 30, 34, 45, 53, 56, 63, 64, 65, 81, 83, 84, 159 150 1, 39, 56 Tramo 00e 11, 15, 72, 73, 128, 130, 146 73 Tramo 00f 32, 39, 42, 46, 47, 78, 87, 125, 149, 153 33, 36, 100 33, 36, 109, 140 Tramo 00g 36, 44, 57, 66, 86, 98 Total 84 usos (67,2 %) 22 usos (17,6 %) 19 usos (15,2 %) Con dos años y medio, María registra 125 emisiones con determinantes, 84 de los cuales son artículos definidos, 22 artículos indefinidos y 19 determinantes posesivos. Como se ha dicho, ha abandonado el uso de protoformas. Es sorprendente el correcto uso de concordancia de género y número entre los determinantes y los sustantivos: “los pantalones y las botas” (Tramo 00d, emisión 165), aunque en otros casos no establece esta concordancia, produciéndose un error de omisión como el siguiente: “con la(s) mano(s) en las peña(s) cuando voy montando en bisi [: bicicleta], con la(s) manos en las peñas cuando voy montando en bici(cleta)” (Tramo 00e, emisión 72); “con la(s) manos xxx mi bici(cleta)” (Tramo 00e, emisión 73); “me he pinta(d)o la(s) uña(s)” (Tramo 00e, emisión 130). Por otra parte, es destacable la falta de concordancia entre el artículo y el sustantivo en el siguiente ejemplo: “es agua y la agua no se la va a beber” (Tramo 00f, emisión 78).
Página 20 de 26 En conclusión, se puede argüir que María ha completado la adquisición de las formas correctas de determinantes a los dos años y medio, etapa donde también se completa la adquisición de la morfología flexiva del español. 4.2.2. Preposiciones La primera preposición que adquiere María (01;07) es la preposición a, que aparece seguida de un infinitivo: “a (t)apa(r)” (Tramo 00b, emisión 31); “a amí” [: dormir] (Tramo 00b, 121); “este a pi (ntar)” (Tramo 00d, emisión 18); “Mamá a pi (ntar)” (Tramo 00d, emisión 157); “Mamá o [: a] pi(ntar)” (Tramo 00d, emisión 199); “Mamá, acá [: secar] (l)a ma(no)” (Tramo 00g, emisión 111); “a (se)car nena, amo [: manos]” (Tramo h, emisión 58); “a (se)car nene, a (se)car” (Tramo 00h, emisión 62); “a bibis @ c [: el muñeco] a pís [: peinar]” (Tramo 00l emisión 109); “a buá [: guardar]” (Tramo 00m, emisión 30). A veces, en vez de la preposición a, emplea el artículo indefinido un con el mismo significado: “Mamá, un (dor)mir” (Tramo 00b, emisión 216); “un pi(ntar)” (Tramo 00d, 105); “Mamá, un pi(ntar)” (Tramo 00d, emisión 170). La preposición a seguida de sustantivos la adquiere más tarde, pues cuando refiere nombres comienza a emplear el artículo indefinido, lo que supone un error de comisión: “MAD: ¿dónde va mi nene? CHI:¡una calle!” (Tramo 00f, emisión 158-159); “MAD: ¿quieres ir a la calle? CHI: una calle, no” (Tramo 00b, emisión 109-112); “MAD: ¿dónde quieres ir ahora entonces? CHI: una calle” (Tramo 00b, emisión 117-118); “PAD: ¿tú que haces con los nenes? CHI: una calle no” (Tramo 00b, emisión 167-168). El momento en que María empieza a utilizar la preposición seguida de nombre (P+N) es en la siguiente frase: “MAD: ¿quieres ir con los nenes a la calle? CHI: mnn a calle, no” (Tramo 00b, emisión 183-184), pero más adelante se producen alternancias entre la preposición a y el artículo un: “CHI: a calle. MAD: ¿dónde va mi nene? CHI: ¡una calle! MAD: claro, ¿a qué? CHI: una calle. MAD: pero, ¿a dónde? MAD: ¿a la calle, a dónde? CHI: nene, a calle, nene. MAD: ¿a la calle el nene? CHI: una calle nene calle ne(ne)” (Tramo 00f, emisión 157-167). En cambio, para expresar posesión, dado que aún se encuentra en la etapa telegráfica, omite la preposición de, yuxtaponiendo dos sintagmas nominales ([D+N]
Página 21 de 26 [D+N]): “a [:el] poquí [:zapato] e(l) nene”, y su madre le corrige inmediatamente: “los poquís [: zapatos] del nene” (Tramo 00c, emisión 230-231). También es frecuente el uso de la secuencia N+N: “nene, zapa(tos)” (Tramo 00d, emisión 109). Poco a poco María va introduciendo protopreposiciones, formas vocálicas, para expresar posesión. Así pues, en sustitución de la preposición de, recurre, por un lado, a la vocal a: “nene a to(s) [= el nene tiene tos]” (Tramo 00k, emisión 184); “nene a botas [= las botas]” (Tramo 00l, emisión 217); “Mamá a pes [: pies]” (Tramo 00n, emisión 93) y, por otro, a la vocal e: “este a tete [= el ombligo] (d)e Papá” (Tramo 00d, emisión 88). En cuanto a los sintagmas preposicionales que indican lugar, María opta por las vocales a y e en vez de en: “caca a [: la] má [: mano]” (Tramo 00g, emisión 9); “(M)amá caca ap(i)es [= en el pie / pies]” (Tramo 00h, emisión 227); “caca e(l) pasteles [=? en el pie / pies]” (tramo 00h, emisión 248); “(M)amá caca e(l) [: en el] p(i)es” (Tramo 00h, emisión 250). Por último, en este periodo de un año y siete meses, también es frecuente omitir la preposición para en favor de a para indicar finalidad. Esto se observa en la conversación reproducida a continuación, donde la madre de María le pregunta para qué sirve el orinal, y ella alude a tres fines, introducidos por la vocal a: “MAD: ¿eso para qué es? CHI: e(s)te a caca. MAD: para hacer caca, claro, ¿y tú para que lo usas? CHI: e pis. MAD: el pis también, pero tú lo usas para sentarte. CHI: a tás [: sentar]” (Tramo 00m, emisión 115-122). Cuando María cuenta con dos años exactos (02;00), ha ampliado el abanico de preposiciones, pues se registran a, de, en, para y con. El uso de la secuencia a seguida de un infinitivo es el más llamativo, y lo emplea en numerosas ocasiones: “(es)tá (.) A bu(s)ca(r) a Antonio” (Tramo 00a, emisión 11); “tú a canta(r)” (Tramo 00a, emisión 99); “a quita(r) e(l) babero” (Tramo 00b, emisión 57); “yo a senta(r)” (Tramo 00b, emisión 135); “a busca(r) a papito” (Tramo 00d, emisión 45); “a bu(s)ca(r) a Mamá” (Tramo 00f, emisión 25). Especial mención merece la expresión “ir a + infinitivo”, repetida varias veces: “voy a bu(s)ca(r) a Antonio vale?” (Tramo 00a, emisión 40); “enconse [: entonces] [*] (.) Voy a senta(r)” (Tramo 00c, emisión 106); “s(e) ha ido a coger la pelota” (Tramo 00c, emisión 148); “Papá saío [: se ha ido] at(r)abaja(r)” (Tramo 00c, emisión 116); “s(e) ha illo [: ido] a calle!” (Tramo 00d, emisión 23).
Página 22 de 26 A pesar de saber elaborar esta construcción, María sigue empleando erróneamente el determinante un precediendo a un infinitivo: “yo, un senta(r)” (Tramo 00b, emisión 103), así como también aparece en sustitución de la preposición en en los siguientes ejemplos, en los cuales aparece el interrogativo dónde: “TIO: ¿dónde quieres sentarte? CHI: un sillón” (Tramo 00b, emisión 60-62); “PAD: no están, dónde han ido? CHI: una calle” (Tramo 00d, emisión 38-39). Además, conmuta frecuentemente a por en: “s(e) ha baña(do) a pitina [: piscina]” (Tramo 00c, emisión 163). Pero cabe también elogiar el uso correcto de la preposición en como respuesta a la pregunta dónde en otros casos: “TIA: ¿dónde has estado este verano? CHI: en Galisia [: Galicia]” (Tramo 00d, emisión 155, 158); “TIA: ¿dónde estaba? CHI: en la pa(r)ra” (Tramo 00d, emisión 196, 199). También la preposición para aparece seguida de un infinitivo para marcar finalidad, normalmente en respuesta a una pregunta que también comienza con dicha preposición: “TIA: para qué? CHI: p(ar)a monta(r)” (Tramo 00d, emisión 126-127). Por otro lado, es frecuente el uso de la preposición a con el sentido de lugar o dirección: “a Galisia [: Galicia] co(n) Yayito” (Tramo 00a, emisión 171); “Papá saío [: se ha ido] at(r)abaja(r) saío [: se ha ido] a calle (.) Xxx pobesita [: pobrecita] que llora mucho, ya no qu(i)ere a calle” (Tramo 00c, emisión 116); “a la terrasa [: terraza]” (Tramo 00d, emisión 111). Además, María emplea la preposición para seguida de un sintagma nominal indicando complemento indirecto: “e(s)ta silla e(s) pa(ra) mí, espera” (Tramo 00d, emisión 132); “e(s)to sapatito [: zapatito] no es pa(ra) ti” (Tramo 00d, emisión 290); “TIA: ¿esos para quién son ahora? CHI: pa(ra) Papá” (Tramo 00d, emisión 293-294); “toma Papá; Papá toma u(n) sapatito [: zapatito] pa(ra) ti” (Tramo 00d, emisión 296). También se dan casos de complementos indirectos introducidos por la preposición a: “le he comp(r)a(d) oa Manena uno sapato [: zapato]” (Tramo 00e, emisión 169); “agua a bibi [= muñeco]” (Tramo 00f, emisión 105); “sí, toma la mano a Ca(r)litos” (Tramo 00f, emisión 181). También cobra protagonismo la preposición con: “a Galisia [: Galicia] co(n) Yayito” (Tramo 00a, emisión 171); “con cuida(d)o” (Tramo 00c, emisión 28); “co(n) jabón, jabón, ¿vale?” (Tramo 00c, emisión 129); “co(n) Papá!” (Tramo 00d, emisión
Página 23 de 26 27); “jubando [: jugando] co(n) Nines” (Tramo 00d, emisión 162). Cuando María cumple los dos años y medio (02;06), mantiene las preposiciones antes mencionadas, y añade una más, la preposición por: “CHI: ¿pasa por el puente?” (Tramo 00b, emisión 164); “MAD: ¿tengo razón? CHI: por pegarme” (Tramo 00f, emisión 23-24). Pero el dato que más resalta es que la preposición a con sentido de dirección ya se emplea acompañando al sintagma nominal introducido con determinante, es decir, María ya no emite la expresión “a la calle”, como hacía con un año y siete meses, sino que profiere “a la calle” (Tramo b, emisión 137), “vamos a tu casa, a la casita” (Tramo 00d, emisión 56). En conclusión, el espectro de preposiciones se ha ido ampliando y corrigiendo a medida que María ha ido cumpliendo meses. Normalmente, las preposiciones que emite son consecuencia de la pregunta que se le dirige, esto es, si le preguntan dónde, ella responde “en…”, si le preguntan con quién, ella responde “con…”, y así sucesivamente. 4.3. Concordancia en el SN: Adjetivos y artículo y otros cuantificadores Como apunta Solías (2019, p. 649), a los 19 meses de edad (01;07), el habla se sitúa en una etapa telegráfica. Así pues, siguiendo su clasificación de expresiones desde un punto de vista semántico, las primeras emisiones de María consistían en negación (“nene no” [Tramo 00e, emisión 200]), inexistencia (“no (es)tá nenes” [Tramo 00b, emisión 164]), modificación nominal (“Papá, ma(lo)” [Tramo 00e, emisión 194]; “Mamá ma(la)” [Tramo 00c, emisión 20], posesión (“nene, zapa(tos)” [Tramo 00d, emisión 109]; “nene pupa” [Tramo 00i, emisión 37]), localización-acción (“aquí pi(ntar)” [Tramo 00d, emisión 163]), localización (“ahí (lá)pi(z)” [Tramo 00d, emisión 164]; “caca e(n) pie” [Tramo 00b, emisión 24]), actor-acción (“Mamá ao [: a] pi(ntar) [Tramo 00d, emisión 174]; “(Ma)má (t)apa(r) [Tramo 00b, emisión 5]) y acción-objeto (“(t)apa(r) e(l) p(i)e” [Tramo 00b, emisión 27]). En cuanto al orden de palabras de María, cabe decir que sus primeras emisiones se basan en nombres que a veces aparecen solos y a veces acompañados de protodeterminantes o de adjetivos en los casos de la modificación nominal
Página 24 de 26 recientemente expresada. Se ha hablado de errores de omisión y comisión, pero también existen casos de sobregeneralización o sobreextensión. En el caso de la sobregeneralización semántica, María habla de su caballo de peluche refiriéndose a él como perrito: “es un per(r)ito”, “un caballo es un perrito” (02;06, Tramo 00a, emisión 81-82), por lo que emplea un mismo significante para ambos referentes debido a que poseen características semejantes. Existe además la sobregeneralización sintáctica, que se produce cuando María aplica una regularidad de tipo sintáctico en la formación de palabras, de manera que expresa “uno sapato [: zapato]” (Tramo 00e, emisión 165) en vez de “un zapato”. 5. Conclusiones Retomando las palabras de Chomsky de la introducción de este trabajo y en consonancia con el análisis del habla de María realizado, el lenguaje es innovador (véase la cantidad de palabras que el sujeto crea para expresar conceptos que le resultan difíciles de pronunciar, como poquís [: zapatos] o quillis [: tíos]), aunque también se produzca la repetición de algo oído anteriormente; es potencialmente infinito puesto que no existe límite para el proceso de creación y composición de sintagmas; y, por último, el lenguaje se somete a la adecuación a la situación y a la coherencia, pues todos los mensajes que profiere María tienen razón de ser dentro de un contexto situacional de habla que permite construir relaciones semánticas. Los resultados (longitudinales) de esta investigación demuestran que María adquiere el uso correcto de la sintaxis a los dos años y medio. En cuanto a la morfología de género, cabe recordar que al año y siete meses ya es capaz de distinguir entre masculino y femenino, de ahí las variantes flexivas en sustantivos y protodeterminantes. A los dos años diferencia el género del pronombre enclítico de objeto directo, así como el de los sufijos apreciativos -ito, -ita, y a los dos años y medio ya son correctas prácticamente todas las concordancias genéricas. Por lo que respecta a la morfología de número, la mayoría de sustantivos aparecen expresados en singular, pues solo conoce el plural en unos pocos nombres.