Análisis del valor de Telefónica e Iberdrola: formación de una cartera de inversión
Abstract
Departamento de Economía Financiera y Contabilidad
Full text
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES, JURÍDICAS Y DE LA COMUNICACIÓN Grado en Administración y Dirección de Empresas TRABAJO DE FIN DE GRADO Análisis del valor de Telefónica e Iberdrola: formación de una cartera de inversión. Presentado por: Beatriz de la Flor de Pablos Tutelado por: Susana Alonso Bonis Segovia, 11 de junio de 2019
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3 Índice CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN.……………………………………………………………………. 5 CAPÍTULO 2. ANÁLISIS FUNDAMENTAL…………………………………………………………7 2.1.Métodos de valoración basados en el balance……………………………...………..7 2.1.1. Valor contable, valor contable corregido y valor sustancial………..……..7 2.1.2. Fondo de comercio…………………………………………………..…….8 2.1.3. Capitales permanentes necesarios a la explotación…………………..……8 2.1.4. Valor bursátil…………………………………………………………..…..9 2.2.Métodos de valoración basados en la cuenta de resultados………………………...10 2.2.1. Múltiplos basados en la capitalización………………………………..….10 2.2.2. Indicadores de rentabilidad de la empresa…………………………..…...12 2.2.3. Indicadores de la fortaleza financiera de la empresa…………………......14 2.3.Métodos de valoración basados en el descuento de flujos futuros…………………15 CAPÍTULO 3 ANÁLISIS TÉCNICO……………………………………………………………..….25 3.1.Teoría de las Ondas de Elliott………………………………………………………26 3.2.Análisis chartístico………………………………………………………………....27 3.3.Medias móviles………………………………………………………………..........32 CAPÍTULO 4 FORMACIÓN DE UNA CARTERA DE INVERSIÓN……………………………39 4.1.Resultado de la inversión…………………………………………………………...40 CAPÍTULO 5 CONCLUSIONES………………………………………………………………...…..43 CAPÍTULO 6 BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………………..….45 ANEXO I INDICADORES Y OSCILADORES……………………………………………...…47
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5 CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN. Uno de los primeros problemas a los que se enfrenta un inversor es evaluar las diferentes alternativas de inversión que se le plantean. Para elegir una buena estrategia de inversión, antes de nada es necesario realizar una valoración de las empresas seleccionadas para decidir si sería o no conveniente la compra de sus acciones. Esto es debido a la divergencia que puede existir entre el precio de cotización que toman las acciones de una determinada empresa en el mercado bursátil y su valor obtenido a través de diversos métodos. Por este motivo, primeramente es necesario explicar brevemente la diferencia entre el valor y el precio pagado de una acción: - Por valor se entiende el contenido de una acción atribuido como consecuencia de un cálculo o de una peritación. El valor no es un dato real (un hecho), sino que, a pesar de basarse en un fundamento matemático para lograr alcanzar la mayor objetividad posible, es una opinión; el valor de una empresa se puede calcular mediante diversos métodos, por lo que esta no tendrá el mismo valor para dos personas. - El precio pagado es la cantidad de dinero acordada entre el comprador y el vendedor de la acción para su compra-venta (P. Fernández, 2004). Este sí es un dato real, influido por la oferta y la demanda, y por tanto determinado indiscutiblemente por la psicología de los inversores. A modo de resumen, se habla de que el valor de una acción se calcula persiguiendo la mayor objetividad y neutralidad posible, mientras que el precio o cotización bursátil de ésta dependerá de la situación del mercado, las expectativas sobre la empresa, los ingresos proporcionados por la acción, etc. Debido a esto, puede suceder que exista una diferencia considerable entre el precio y el valor de dicha acción, y en consecuencia la empresa esté sobrevalorada o infravalorada, en cuyo caso constituiría una buena opción de compra ya que, si se presupone que el mercado es eficiente, el valor de la acción y su cotización deberían converger (es decir, el precio de la acción aumentará, lo que reportará beneficios al inversor). El objetivo de este trabajo es calcular la existencia efectivamente de esta diferencia entre valor y precio de una acción para encontrar empresas sobrevaloradas o infravaloradas; de esta forma, a lo largo del mismo se realizará un estudio de dos empresas del Ibex 35. Para ello se ha escogido Telefónica, cuya cotización en Bolsa ha tenido una evolución decreciente en todo el periodo estudiado (de enero de 2014 a marzo de 2019) e Iberdrola, cuya evolución en el periodo mencionado ha sido positiva. La razón de seguir este criterio es corroborar también si la variación de los precios se corresponde con una variación en el mismo sentido del valor real de las empresas. Telefónica es una compañía multinacional de telecomunicaciones, posicionada como la más grande de Europa y la quinta mejor del mundo por su capitalización y número de clientes. El sector de las telecomunicaciones tuvo un fuerte crecimiento desde la década de los 90, aunque desde los años 2010-2011 ha disminuido su rentabilidad financiera. Por su parte, Iberdrola es una empresa dedicada a la producción, distribución y comercialización energética, situada como una de las principales empresas del sector energético a nivel internacional y a la cabeza del sector eólico mundial. El sector energético ocupa una posición clave ya que es esencial para la producción de cualquier otro bien y servicio. Además, Iberdrola apuesta por las energías renovables, que tendrán un fuerte auge en los próximos años, lo que le augura unas buenas perspectivas de futuro.
6 Este trabajo se estructura en tres partes diferenciadas: en las dos primeras se presenta una valoración de las empresas anteriormente citadas, para lo que se tendrán en cuenta aspectos relativos a sus estados contables, expectativas futuras sobre dividendos, cotizaciones históricas, etc. En la tercera parte, para concluir, se tomarán los resultados de los dos capítulos precedentes con el objeto de formar una cartera de inversión hipotética que combine la compra de las acciones de ambas empresas. De esta forma se comprobará la efectividad y validez de los cálculos y análisis realizados previamente. Además, es conveniente mencionar que el hecho de que las empresas pertenezcan a sectores diferentes hará disminuir el riesgo de esta futura cartera gracias a la diversificación. En primer lugar, la valoración de estas empresas se va a realizar mediante dos análisis: fundamental y técnico. El análisis fundamental trata de obtener este valor de la empresa del que ya se ha hablado utilizando el valor patrimonial, diversos ratios bursátiles y el descuento de flujos futuros. Como resultado de este análisis se verá más adelante que el valor de las acciones de Telefónica e Iberdrola (que constituiría el supuesto precio que deberían tomar estas acciones en el mercado) no coincide con el precio al que verdaderamente cotizan las mismas en el mercado de valores, y que por tanto ese precio no refleja realmente el valor y las perspectivas de las empresas. Por su parte, el análisis técnico trata de descubrir tendencias en el comportamiento de los precios de mercado analizando los históricos tanto de cotizaciones como de volúmenes de contratación, para así encontrar patrones que puedan ser utilizados para predecir futuros movimientos de los precios. Para detectar tendencias se considera necesario tomar una serie de precios de al menos 3 años; en este trabajo se toma un periodo de 5 años, comprendidos entre el 1 de enero de 2014 y el 15 de marzo de 2019, fecha en la que se concluirá el análisis de las empresas y comenzará la puesta en marcha de la cartera p. A modo de resumen, ambos análisis tratan de conocer qué activos son óptimos para la inversión. La diferencia es que el análisis fundamental, a través del cálculo del valor intrínseco de la acción, concluye si es recomendable o no entrar en un valor, considerando su trayectoria en el largo plazo. Por el contrario, el análisis técnico nos ayuda a determinar cuándo es buen momento para entrar en el mercado analizando previamente patrones de comportamiento en los precios de cotización de las acciones (considerando un enfoque más a corto plazo). No obstante, aunque son diferentes, el uso conjunto de ambos análisis ayuda a disminuir las decisiones erróneas. Tras este análisis de Telefónica e Iberdrola, como ya se ha comentado previamente, se planteará la formación de una cartera p en la que se calculará el peso que deben tener en ella cada una de las empresas para conseguir minimizar el riesgo asumido. Observando los resultados de las cotizaciones de ambas empresas una vez cerrada la cartera (el 25 de mayo de 2019), en el Capítulo 4.1 se verá cuál ha sido el rendimiento de esta cartera en comparación con la rentabilidad acumulada obtenida por cada empresa de manera individual y con el benchmark de referencia, esto es, el Ibex 35.
7 CAPÍTULO 2. ANÁLISIS FUNDAMENTAL. Como ya se ha expuesto anteriormente, el objetivo que persigue el análisis fundamental es encontrar el valor actual de una empresa para después compararlo con el precio de cotización de sus acciones y decidir si éstas son buena opción de compra. Para calcular este valor se plantean en este Capítulo diversos métodos, agrupados en tres categorías: i) métodos basados en los estados contables, ii) métodos de valoración por múltiplos y iii) métodos de valoración mediante el descuento de flujos. 2.1. MÉTODOS DE VALORACIÓN BASADOS EN EL BALANCE. 2.1.1. Valor contable, valor contable corregido y valor sustancial. Una primera aproximación a la valoración de la empresa es el cálculo de su valor contable a partir de los datos del balance. Se puede definir el valor contable como la diferencia entre el activo real y el exigible (deudas totales). El valor contable de la acción por consiguiente es el valor de los fondos propios de la empresa repartido entre el número de acciones emitidas. El problema reside en que los datos del balance están referidos a precios históricos, que no tienen por qué coincidir con los precios de mercado, y en consecuencia pueden existir desviaciones importantes entre ambos conceptos debido a que la contabilidad no refleje con suficiente detalle las variaciones que a lo largo del tiempo se producen en los elementos del balance (como la amortización, la revalorización, variaciones en la cartera de clientes...), por lo que el valor contable no es un buen estimador del valor patrimonial (V. Caballer e I. Moya, 1997). Para algunos autores (J. Brilman y C. Maire, 1990), para conocer el valor de una empresa es necesario conocer su verdadera capacidad generadora de beneficios, sin tener en cuenta su estructura financiera, es decir, no importan las modalidades de financiación de la empresa. Según estos autores, por tanto, el valor de la empresa no vendría dado por el valor contable corregido, sino por el valor sustancial de la empresa. El valor sustancial es el valor de todos los elementos que comprenden el activo, pero sólo considerando los bienes y derechos indispensables para la explotación. E. Santandreu (1990) define el valor sustancial como ‘aquel que correspondería al coste de poner en funcionamiento una empresa de las características interesadas, de no existir esta’. Otra posible definición (J. Viel, O. Bredt y M. Renard, 1971) de valor sustancial sería el ‘valor de continuación estimado sobre la base de la sustitución actual de los bienes y derecho que constituyen el patrimonio de la empresa’.
8 2.1.2. Fondo de comercio. Es necesario aclarar que el valor sustancial de la empresa no coincide con el valor global de la misma (tomando como valor global de las empresas el valor total de sus activos, que coincide con el valor total del pasivo más patrimonio neto). En el caso de venta de una empresa, su precio no será su valor sustancial sino que será normalmente mayor, ya que los posibles compradores también se fijan en determinados factores (de difícil valoración directa) que confieren a la empresa la posibilidad de obtener un beneficio, como son la clientela, eficiencia, cualificación de los trabajadores, producto introducido en el mercado, marca, etc. La diferencia entre el valor sustancial y este valor de la empresa es el fondo de comercio o goodwill. donde: - VG es el valor global de la empresa. - VS es el valor sustancial de la empresa. Según V. Caballer (1994), el goodwill es un sobrevalor que recoge el hecho de que dos empresas con idéntico valor sustancial tienen diferentes valores de capitalización si las expectativas de beneficios (a parte del resto de factores mencionados anteriormente) son diferentes. En el caso particular de que esta diferencia sea negativa (es decir, el valor de capitalización sea inferior al valor sustancial) se habla de badwill. 2.1.3. Capitales permanentes necesarios a la explotación. Los capitales permanentes necesarios a la explotación son los medios utilizados por una empresa y están constituidos por los capitales necesarios para la financiación de toda su inversión en activos fijos (terrenos, maquinaria y construcciones en proceso, sin tener en cuenta el efecto de la depreciación acumulada) más la dotación para la cobertura del fondo de maniobra (E. Santandreu, 1990). donde: - CPNE son los capitales permanentes necesarios a la explotación. - FM es el fondo de maniobra. - AC es el activo corriente de la empresa. - PC es el pasivo corriente de la empresa. Utilizando la información recogida en los estados contables de Telefónica e Iberdrola, podemos calcular todas estas ratios de valoración para ambas empresas, las cuales vienen recogidas en la Tabla 2.1.1:
9 Tabla 2.1.1: Valor de Telefónica e Iberdrola a partir de los datos de los estados contables 2014 2015 2016 2017 2018 Telefónica Valor Contable 30.321 27.556 28.385 26.618 25.194 Valor Contable por acción 6,4321 5,5917 5,5975 5,2090 4,9140 Valor Sustancial 96.911 101.229 94.955 88.225 87.524 Fondo de Comercio 25.437 21.745 28.686 26.841 25.739 CPNE 74.011 67.563 70.120 69.936 69.513 Iberdrola Valor Contable 36016,1 41172,5 40824,4 42780,6 44.153,5 Valor Contable por acción 5,638 6,497 6,417 6,771 6,902 Valor Sustancial 85.417,2 95.311,4 97.995,2 102.756,2 105.099,8 Fondo de Comercio 8.354,2 9.352,8 8.711,0 7.932,4 7.937,8 CPNE 77.513,1 171.153,5 89.223,7 90.269,2 92.309,7 Fuente: elaboración propia. 2.1.4. Valor bursátil. El valor bursátil o cotización bursátil de una empresa es un estimador de su valor de mercado que se obtiene como el sumatorio de la cotización de cada clase de acciones de la empresa por el número de cada una de ellas que cotiza en el mercado de valores. ∑ donde: - VB es el valor bursátil o cotización bursátil de la empresa. - Ci es la cotización de cada clase de acciones que tiene la empresa. - ni es el número de acciones de cada clase que cotiza en el mercado de valores. Del mismo modo que anteriormente, podemos aplicar el concepto de valor bursátil a una sola acción, en cuyo caso obtenemos el valor bursátil por acción, valor de mercado o valor de cotización. Sin embargo, el valor bursátil es un índice orientativo a tener en cuenta en la estimación del valor de mercado (precio), pero no tiene por qué coincidir exactamente con este. Esto se puede comprobar observando la Tabla 2.1.2, cuya formación se ha basado en los datos proporcionados por las propias empresas en sus informes integrados anuales:
16 Por tanto, este método estima el valor intrínseco de la acción a través de previsiones sobre la capacidad de generar dividendos y sobre el importe esperado por la venta de la acción en el momento n. Estas previsiones sobre los dividendos y el precio de venta serán actualizados a una tasa de descuento k que representa la rentabilidad esperada por los inversores para esas acciones. En el caso de que el valor calculado de las acciones de las empresas sea mayor que el precio al que cotizan en el mercado, éstas estarán infravaloradas, y viceversa. Se puede obtener el valor actualizado de la acción a través de la fórmula fundamental de Irving Fisher: donde: - V0 es el valor actual de la acción. - Divp es el dividendo que se pagará en el momento p. - Vn es el valor que tomará la acción en el momento de la venta (momento n). - k es la rentabilidad esperada de las acciones. Es decir, el valor intrínseco de la acción viene determinado por la suma de los rendimientos futuros que proporcionará y por la plusvalía asociada a su venta. Gordon-Saphiro afirma que el valor de una acción depende de los dividendos esperados por acción y de su cotización en el próximo periodo. Así, formula el valor actual de una acción de la siguiente forma: donde: - Vi es el valor de la acción en el momento i. - Divi+1 es el dividendo que pagará la empresa en el siguiente periodo (i+1). - Vi+1 es el valor que tomará la acción en el mercado en el siguiente periodo (i+1). - k es la rentabilidad esperada de las acciones. Si se esperan dividendos crecientes a una tasa constante g, entonces el valor intrínseco de la acción viene calculado como: donde: - D1 es el dividendo que se pagará en el siguiente periodo (momento 1). - D0 es el último dividendo pagado por la empresa (en el momento 0). - k es la rentabilidad esperada de las acciones. - g es la tasa de crecimiento de las acciones.
17 Antes de comenzar con la valoración de las empresas objeto de estudio, hay una cuestión por resolver: ¿cuál es la tasa k que se debe utilizar para descontar los dividendos futuros? La rentabilidad esperada de las acciones (k) se calcula por norma mediante el modelo del CAPM (Capital Assets Pricing Model), introducido por Sharpe en 1964 y basado en los estudios previos de Markowitz (1952). Este modelo muestra que la rentabilidad que se le exige al activo es igual a la rentabilidad del activo libre de riesgo más una prima que debe compensar el riesgo asumido en la inversión. La fórmula del CAPM por tanto se puede plantear de la siguiente manera: [ ] donde: - RF es la rentabilidad del activo libre de riesgo, tomando como tal la deuda pública española a 10 años. - E(RM) – RF es la prima de riesgo del mercado. - βj muestra el riesgo sistemático que introduce una acción sobre la cartera. Para comenzar con este método de valoración, voy a calcular el valor intrínseco mediante el descuento de flujos de las acciones de Telefónica, empresa que como ya he introducido ha tenido un comportamiento decreciente en el periodo analizado. Antes de nada, calculamos el valor de k para las acciones de Telefónica, haciendo un estudio conjunto de la evolución de su cotización y la del Ibex35. Tabla 2.3.1: Cálculo de la rentabilidad esperada (k) de las acciones de Telefónica Varianza TLF 0,000216 Bi 0,5343 Desviación típica TLF 0,014700 RF 0,022 Varianza IBEX 0,000145 E(RM)-RF 0,066 Desviación típica IBEX 0,012053 k 0,0573 Coeficiente de correlación 0,437728 Covarianza 0,000078 Fuente: elaboración propia. Tabla 2.3.2: Cálculo de la tasa de crecimiento sostenible (g) de Telefónica 2014 2015 2016 2017 2018 Precio medio 11,9676 12,5637 9,0622 9,4597 7,6876 Nº acciones 4.714 4.928 5.071 5.110 5.192 RRPP 30.289 27.556 28.385 26.618 26.980 VC 6,4253 5,5917 5,5975 5,2090 5,1965
18 BN (en miles) 3.001 2.745 2.369 3.132 3.950 BPA 0,6366 0,5570 0,4672 0,6129 0,7608 DPA 0,5 0,75 0,75 0,4 0,4 Payout 0,7854 1,3464 1,6054 0,6526 0,5258 1 - Payout 0,2146 -0,3464 -0,6054 0,3474 0,4742 ROE 0,0991 0,0996 0,0835 0,1177 0,1464 g 0,0213 -0,0345 -0,0505 0,0409 0,0694 Fuente: elaboración propia. Gráfico 2.3.1: Relación entre el beneficio por acción (BPA) y el dividendo por acción (DPA) de Telefónica entre 2014-2018 Fuente: elaboración propia. Cabe destacar entre estos datos el hecho de que en 2015 y 2016 el payout es mayor que uno, lo que significa que se ha repartido un dividendo por encima del beneficio correspondiente a una acción (DPA > BPA). Este tipo de estrategias se pueden llevar a cabo para atraer inversores. No obstante, esta situación no es sostenible en el tiempo; por eso el dividendo por acción cae de 0,75€ en 2016 a 0,4€ en 2017 (lo que representa una caída de casi un 50%). La tasa de crecimiento de los dividendos (g) depende de la rentabilidad económica de la empresa (ROE) y de su política de reparto de dividendos, concretamente de la parte del beneficio neto que no distribuye (1 – Payout). Por eso g es negativa cuando el payout es superior a 1. En 2015 y 2016 g es negativa, por lo que no nos sirve como indicador para analizar la evolución de la empresa. En 2017, como se reduce drásticamente el payout, hay un gran aumento de la tasa de crecimiento de los dividendos. 0,30 0,40 0,50 0,60 0,70 0,80 2014 2015 2016 2017 2018 BPA, DPA (en euros) Años Relación BPA-DPA Telefónica BPA DPA
19 Tabla 2.3.3: Comparación entre el precio y el valor intrínseco de las acciones de Telefónica 2014 2015 2016 2017 2018 DPA0 0,5 0,75 0,75 0,4 0,4 g 0,0213 -0,0345 -0,0505 0,0409 0,0694 DPA1 0,5106 0,7241 0,7121 0,4163 0,4278 K 0,0573 0,0573 0,0573 0,0573 0,0573 V. intrínseco 14,1846 7,8903 6,6064 25,4085 -35,2381 Precio medio 11,9676 12,5637 9,0622 9,4597 7,6876 P - V0 -2,2169 4,6734 2,4558 -15,9488 42,9257 Acciones Infravaloradas Sobrevaloradas Sobrevaloradas Infravaloradas Sobrevaloradas Fuente: elaboración propia. Las acciones están sobrevaloradas (P > V0) en los años 2015, 2016 y 2018. No obstante, si nos fijamos en el gráfico vemos que el precio de cotización ha tenido una tendencia bajista, lo que indica que el hecho de que las acciones estén sobrevaloradas no es porque haya aumentado el precio, sino porque como consecuencia de la decisión de Telefónica de repartir un dividendo por encima de sus beneficios (años 2015-2016) la empresa ha hecho caer el valor intrínseco de la acción. En cuanto a los resultados del valor intrínseco, es especialmente llamativo el dato del último año (2018), en el que el valor intrínseco resulta negativo. Esto es debido a que la tasa de crecimiento de los dividendos es superior a la tasa de rentabilidad exigida a las acciones (g > k), y como consecuencia se podría determinar que las acciones están sobrevaloradas porque (obviamente) el precio de compra es superior al valor intrínseco de las acciones. Por otra parte, entre 2014 y 2018 el precio sufre una caída del 35,7%. Aunque no existe una tendencia clara del valor intrínseco (debido a los grandes altibajos en los últimos dos años), podemos decir que la evolución de los precios sí se corresponde con una caída real de valor intrínseco de las acciones de la empresa. Como los precios están determinados por la oferta y la demanda, esta caída de los precios muestra unas malas expectativas sobre la evolución y la capacidad de crear riqueza que tienen los inversores sobre la empresa. En la siguiente tabla se recoge un resumen de los valores de las acciones según libros, mediante el descuento de flujos, y la evolución real del valor de las acciones (precio):
20 Tabla 2.3.4: Comparativa entre el valor contable, valor intrínseco y precio medio de las acciones de Telefónica Fuente: elaboración propia. En el caso de Telefónica, la variación del precio va acompañada de un descenso similar del valor contable. Por otra parte, la variación que sufre el valor intrínseco en los cinco años analizados es decreciente, pero no es fiable para medir cuánto ha variado realmente. Gráfico 2.3.2: Comparativa entre el valor contable, valor intrínseco y precio medio de las acciones de Telefónica Fuente: elaboración propia. Como conclusión del análisis, en el año 2018 las acciones están sobrevaloradas, es decir, el precio de cotización es inferior al valor intrínseco de la acción. Suponiendo la eficiencia del mercado, el precio de las acciones tenderá hacia su valor intrínseco, es decir, disminuirá, por lo que se supondría que éstas son una mala opción de compra. Por otra parte, los múltiplos analizados nos muestran que el precio de las acciones es elevado respecto a su valor contable o respecto a los beneficios que nos pueden reportar, por lo que no se recomienda su compra en el largo plazo. 2014 2015 2016 2017 2018 Variación 14-18 Valor contable 6,4253 5,5917 5,5975 5,2090 5,1965 -0,1912 Valor intrínseco 14,1846 7,8903 6,6064 25,4085 -35,2381 -3,4842 Precio medio 11,9676 12,5637 9,0622 9,4597 7,6876 -0,3576 -40 -30 -20 -10 0 10 20 30 2014 2015 2016 2017 2018 VC, VI y Precio (en euros) Años Comparación entre el valor contable, valor intrínseco y precio medio Valor contable Valor intrínseco Precio medio
21 Utilizando el mismo procedimiento, se presenta ahora la valoración correspondiente a la empresa cuya evolución ha sido creciente desde 2014, es decir, Iberdrola: Tabla 2.3.5: Cálculo de la rentabilidad esperada (k) de las acciones de Iberdrola Varianza Iberdrola 0,000129 Bi 0,5950 Desviación típica Iberdrola 0,011339 RF 0,022 Varianza IBEX 0,000145 E(RM)-RF 0,066 Desviación típica IBEX 0,012053 k 0,0613 Coeficiente de correlación 0,632034 Covarianza 0,000086 Fuente: elaboración propia. Tabla 2.3.6: Cálculo de la tasa de crecimiento sostenible (g) de Iberdrola 2014 2015 2016 2017 2018 Precio medio 5,2629 6,1529 6,0051 6,6224 6,4670 Nº acciones 6.388,5 6.337,0 6.362,0 6.318,0 6.397,6 RRPP 35.790,5 40.956,0 40.687,4 42.733,0 43.976,6 VC 5,6023 6,4630 6,3954 6,7637 6,8739 BN (en miles) 2.326,5 2.421,6 2.705,0 2.804,0 3.014,5 BPA 0,3642 0,3821 0,4252 0,4438 0,4712 DPA 0,253 0,276 0,286 0,317 0,331 Payout 0,6947 0,7223 0,6727 0,7143 0,7025 1 - Payout 0,3053 0,2777 0,3273 0,2857 0,2975 ROE 0,0650 0,0591 0,0665 0,0656 0,0685 g 0,0198 0,0164 0,0218 0,0187 0,0204 Fuente: elaboración propia. El payout permanece prácticamente invariable (en torno al 70%), lo que hace que las curvas de BPA y DPA sean casi paralelas. Además, tanto estas dos ratios como el precio medio anual han tenido una tendencia creciente en el periodo entre 2014-2018.
22 Gráfico 2.3.3: Relación entre el BPA y DPA de Iberdrola entre 2014-2018 Fuente: elaboración propia. Tabla 2.3.7: Comparación entre el precio y el valor intrínseco de las acciones de Iberdrola Fuente: elaboración propia. Tanto el precio de cotización como el valor intrínseco han tenido una evolución muy positiva, lo que muestra unas buenas expectativas sobre la empresa por parte de los inversores, aunque en términos absolutos el crecimiento del precio ha sido menor (ha crecido un 22,88% frente al 31,88% del valor intrínseco). Para comprobar la evolución creciente del valor intrínseco y del precio medio, también acompañado de un aumento del valor contable de las acciones, se puede ver una comparación de estos tres valores en la Tabla 2.3.8: 2014 2015 2016 2017 2018 DPA0 0,253 0,276 0,286 0,317 0,331 g 0,0198 0,0164 0,0218 0,0187 0,0202 DPA1 0,2580 0,2805 0,2922 0,3229 0,3377 K 0,0613 0,0613 0,0613 0,0613 0,0613 V. intrínseco 6,2239 6,2510 7,3911 7,5895 8,2084 Precio medio 5,2629 6,1529 6,0051 6,6224 6,4670 P - V0 -0,9609 -0,0981 -1,3860 -0,9671 -1,7413 Acciones Infravaloradas Infravaloradas Infravaloradas Infravaloradas Infravaloradas 0,20 0,25 0,30 0,35 0,40 0,45 0,50 2014 2015 2016 2017 2018 BPA, DPA (en euros) Años Relación BPA-DPA Iberdrola BPA DPA
23 Tabla 2.3.8: Comparativa entre el valor contable, valor intrínseco y precio medio de las acciones de Iberdrola Fuente: elaboración propia. Si nos fijamos en la Tabla precedente, se ve que la evolución del valor contable de las acciones de Iberdrola y de su precio medio en los 5 años analizados es similar (experimentan un crecimiento en torno al 22,7%-22,9%), mientras que el crecimiento del valor intrínseco de dichas acciones es mayor, lo que muestra las buenas expectativas existentes sobre la empresa. Gráfico 2.3.4: Comparativa entre el valor contable, valor intrínseco y precio medio de las acciones de Iberdrola Fuente: elaboración propia. Las acciones de Iberdrola han estado infravaloradas todo el periodo estudiado. La teoría nos dice que en este caso, si el mercado es eficiente, el precio de cotización de las acciones subirá hasta llegar a igualar su valor intrínseco. Esto es lo que ha ocurrido en estos últimos años: el precio de las acciones ha ido aumentando, pero como su valor intrínseco también lo ha hecho, nunca han llegado a igualarse. Esto significa que sí es posible pensar que el mercado es más o menos eficiente y, que al estar actualmente las acciones infravaloradas, su precio seguirá subiendo. Por tanto, como conclusión del análisis fundamental, podemos recomendar la compra de las acciones de Iberdrola desde un punto de vista a largo plazo. 2014 2015 2016 2017 2018 Variación 14-18 Valor contable 5,6023 6,4630 6,3954 6,7637 6,8739 0,2270 Valor intrínseco 6,2239 6,2510 7,3911 7,5895 8,2084 0,3188 Precio medio 5,2629 6,1529 6,0051 6,6224 6,4670 0,2288 5 6 7 8 9 2014 2015 2016 2017 2018 VC Valor intrínseco Precio medio
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25 CAPÍTULO 3. ANÁLISIS TÉCNICO. El análisis técnico pretende determinar cuál será la trayectoria futura de los precios más probable analizando para ello series de precios y volúmenes. En palabras de M. J. Pring (1989), el enfoque técnico es un ‘reflejo de la idea de que el mercado se mueve en tendencias que vienen por las actitudes cambiantes de los inversionistas (como pánico, pesimismo, confianza, ansia, etc.) ante una serie de fuerzas económicas, monetarias, políticas y psicológicas’. El fundamento de toda la teoría referida al análisis técnico son las tendencias. En sentido amplio, podemos definir tendencia como la dirección que toman los precios en el tiempo (O. Elvira y J. Falgueras, 2018). Por consiguiente, una tendencia ascendente sería aquella en la que se suceden una serie de picos y valles sucesivamente más altos; del mismo modo una tendencia descendente quedaría definida por una serie de picos y valles en declive. Además, se puede dar una tercera situación en la que los precios oscilan en una denominada banda de fluctuación, o dicho de otro modo, el mercado sigue una tendencia horizontal (lo que indica la ausencia de tendencia). Esta pauta de precios horizontal puede significar el cambio de sentido de una tendencia, o bien la continuación de la tendencia actual (periodo de consolidación). Una tendencia se divide en tres partes: - Tendencia primaria o principal: es la dirección general que toma el mercado (alcista o bajista), considerando un periodo superior a un año. - Tendencia secundaria o intermedia: son correcciones en la tendencia primaria (y por tanto en dirección opuesta a ella). Su duración oscila entre las tres semanas y los tres meses. - Tendencias o movimientos menores: son fluctuaciones que se producen en la tendencia intermedia, con una duración inferior a las tres semanas. Por desgracia, el gran problema del análisis técnico reside en que no todos los movimientos del mercado (primarios o secundarios) son iguales, ni tienen la misma longitud ni magnitud, lo que hace que su identificación sólo sea posible una vez se han producido. También es importante considerar los volúmenes de contratación a la hora de analizar rupturas de tendencia. El volumen mide la intensidad y la urgencia que muestran los agentes detrás de un movimiento de los precios (O. Elvira y J. Falgueras, 2018). Para que una tendencia sea válida, el volumen que la acompaña debe confirmarla. Tanto en una tendencia alcista como en una bajista el volumen aumenta en las fases impulsivas (que son las fases ascendentes en el caso de la tendencia alcista y las descendentes en el caso de una tendencia bajista). Cualquier esquema de divergencia entre la evolución de los precios y el volumen indicará una mayor probabilidad de cambio de tendencia (O. Elvira y J. Falgueras, 2018). Se pueden determinar tres bases del análisis técnico: la Teoría de Dow, la Teoría de las Ondas de Elliott y el análisis chartista. La primera de ellas, la Teoría de Dow, se considera el sustento de cualquier otra teoría escrita sobre el análisis técnico. No obstante, se toma esta Teoría como un sustento de carácter teórico, sin aplicación empírica en este trabajo. La Teoría de Dow pretende determinar cambios en la tendencia primaria del mercado, aunque no predice la duración o tamaño de la nueva tendencia. Para ello se basa en los precios de mercado, la dirección de las tendencias, las partes en que se dividen las mismas y el volumen de contratación que las acompaña.
32 El análisis chartístico de Iberdrola es más pobre en cuanto a que la aparición de patrones es menor que en el caso de Telefónica. La tendencia ascendente principal que sigue es bastante regular, con tendencias secundarias y menores débiles. En consecuencia, aparecen pocas figuras, especialmente de cambio (señaladas en morado). En concreto, aparecen figuras doble suelo, triple suelo y doble techo. En el caso de las figuras de doble y triple suelo, el patrón de volumen que las confirma es un volumen descendente a medida que se desarrolla la figura, y que aumenta cuando esta rompe la tendencia. Por el contrario, en el caso de la figura de doble techo este patrón de volumen no se produce. Aparte aparece una formación rectangular que en este caso señala el paso de una tendencia bajista a una alcista. Y también aparece una figura de cabeza y hombros, pero que en este caso es un modelo de continuación y no de cambio (lo que explica que no aparezca el patrón característico de esta figura de volumen). Además de esta figura, aparecen otras figuras de continuación (señaladas en naranja), que son una bandera descendente alcista y varias formaciones en cuña. Igual que he dicho antes en el análisis de Telefónica, todas estas figuras están confirmadas por un volumen descendente. A modo de resumen, es posible decir que la tendencia primaria que han seguido los precios es alcista. Esta a su vez se puede dividir en tendencias secundarias alcistas y bajistas, las cuales son de menor duración y de menor pendiente. Es decir, en los periodos alcistas los precios crecen, y en los bajistas los precios permanecen prácticamente invariables. Teniendo en cuenta estos factores y viendo el crecimiento que están experimentando los precios en estos últimos meses, se puede pensar que el potencial crecimiento de las cotizaciones es alto, por lo que este sería un buen momento para comprar acciones de Iberdrola. 3.3. MEDIAS MÓVILES. Como ya se ha expuesto anteriormente, el uso de diversos indicadores torna el análisis de gráficos más objetivo, lo que lleva a confiar más en los modelos. Existen multitud de indicadores que analizan la confianza de los inversores, así como sus pretensiones hacia la compra o venta de títulos. Este apartado se centrará en el indicador más utilizado y en mi opinión que mejores resultados ofrece a la hora de predecir los movimientos futuros del mercado, la media móvil. En el Anexo I se recoge el análisis de otra serie de osciladores que ayudan en el estudio de la estructura del mercado con el objetivo de valorar las perspectivas sobre subidas o bajadas de precios. La media móvil es una de las herramientas más utilizadas en el análisis técnico para detectar tendencias. Se basa en el cálculo de la media de n datos relativos a los precios de cierre de las acciones (5, 10, 50, 200… sesiones). Se denominan ‘móviles’ debido a que cada semana la media se recalcula descartando la observación más antigua y añadiendo la más reciente (la última).
33 El objetivo del cálculo de estas medias es allanar o suavizar posibles fluctuaciones que se producen en el corto plazo en los precios de cotización y que pueden distorsionar el cálculo de la tendencia (J. J. Murphy, 2000; O. Elvira y J. Falgueras, 2018). Los cambios de tendencia se identifican mediante un cruce entre la media móvil y el precio de la acción. Cuando el precio se sitúa por debajo de la media nos muestra una señal de venta, y viceversa. Seguidamente se realiza este análisis de los puntos de cruce entre los precios y las medias para el caso de medias móviles calculadas para 50 y 200 sesiones, comenzando con el estudio de Telefónica con una media móvil de orden 50. Gráfico 3.3.1: Media móvil exponencial de orden 50 de las cotizaciones de Telefónica Fuente: elaboración propia. En el gráfico están rodeadas en naranja las señales de compra y de venta más generales que aparecen en todo el periodo desde 2014 hasta el 15 de marzo de 2019. No obstante, el uso de las medias móviles no asegura el 100% de efectividad en la detección de tendencias, es decir, una señal de compra o de venta podría convertirse en errónea. Esto es lo que ocurre con la evolución de Telefónica: hay cruces entre la media móvil y el precio (rodeados en azul) que no son señales reales de compra o venta, sino que son breves cruces temporales. Cabe mencionar que en gran parte del año 2016 y desde el comienzo de 2019 la media móvil y el precio están a la par, lo que significa que es un periodo en el que no hay señales de compra o de venta claras. Al usar una media más corta, se ajusta más a la evolución de las cotizaciones, por lo que nos encontramos con más puntos de cruce entre los precios y la media que en el caso que se estudia a continuación con medias móviles de orden 200. Es decir, las medias móviles de orden 50 nos muestran el inicio de tendencias a más corto plazo, mientras que la media móvil de 200 sesiones detecta el inicio de las tendencias principales, ya que son más lentas, aunque más fiables (Murphy, 2000).
34 Gráfico 3.3.2: Media móvil exponencial de orden 200 de las cotizaciones de Telefónica Fuente: elaboración propia. En este periodo estudiado se identifican dos tendencias alcistas (en aquellos tramos en los que el precio se sitúa por encima de la media) y otras dos bajistas (en las cuales la media cruza por encima del precio), que son mucho más duraderas que las primeras (17 meses frente a los 6-8 meses que aproximadamente duran las tendencias alcistas). Ya se ha explicado que una media más larga suaviza más los precios, mientras que una media más corta se ajusta más a la evolución de los precios reales. Es por este motivo que el cálculo y comparación de varias medias móviles es una herramienta muy útil para confirmar las señales de compra o venta que ya se habían detectado previamente. Cuando se produce un cruce entre alguna de las medias y los precios, se produce una señal de compra o de venta, pero es cuando se cruzan las medias entre sí cuando se confirma esta señal. A este método se le suele llamar método del doble cruce (J. J. Murphy, 2000). Gráfico 3.3.3: Método del triple cruce entre medias móviles de las cotizaciones de Telefónica Fuente: elaboración propia. De igual modo existe el método del triple cruce, en el que se emplean tres medias móviles. En el Gráfico 3.3.3 aparecen representadas las medias móviles de orden 10, 50 y 200 para el caso de Telefónica. No obstante, en el caso de la media para 10 sesiones, se ve que esta es muy volátil, avanza prácticamente a la vez que los precios.
35 Esto quiere decir que no suaviza prácticamente nada la evolución de los precios, por lo que no se va a tener en cuenta a la hora de realizar el análisis. Por tanto, a partir de ahora cuando se mencione la media corta se estará haciendo referencia a la media de orden 50, y la media larga será la de 200 sesiones. Como ya se ha introducido antes, en el gráfico están señalados en naranja los cruces entre el precio y las medias, que representan señales de compra o de venta, y por otra parte los cruces entre la media corta y la larga, que muestran la confirmación de estas señales. Si se compara este gráfico con el anterior (MM200), estas confirmaciones de compra o venta coinciden con los momentos en los que ya se ha explicado que comenzaban las principales tendencias (dos tendencias ascendentes breves y dos tendencias bajistas más duraderas). Además, al final del periodo se ve que los precios se mueven entre ambas medias, lo que significa que no hay señales de compra ni de venta. Actualmente las cotizaciones de Telefónica se encuentran en un área de consolidación del que puede ser el comienzo de una tendencia alcista. Como las anteriores, seguramente sea una tendencia débil, que dará paso pronto a una nueva tendencia bajista (tiene poco potencial de crecimiento). A modo de conclusión de todo el análisis realizado, desde un punto de vista técnico puede que sea momento de comprar acciones de Telefónica, pero siempre teniendo en cuenta un horizonte temporal a corto plazo, ya que hay que tener en cuenta que en el pasado las tendencias alcistas no han sido muy prolongadas, y que según el resultado de las medias móviles no hay señales claras de compra o venta. Para el largo plazo, sin embargo, el crecimiento de los precios que se espera no es muy grande y, además, gracias al análisis fundamental hemos determinado que estas acciones están sobrevaloradas respecto a su valor intrínseco, y que por tanto no son una buena opción de compra a largo plazo. Se presenta ahora con el análisis de las medias móviles de Iberdrola, que es similar al realizado para Telefónica. En primer lugar, en el Gráfico 3.3.4 aparece el cálculo de la media de 50 sesiones. Gráfico 3.3.4: Media móvil exponencial de orden 50 de las cotizaciones de Iberdrola Fuente: elaboración propia.
36 La serie de precios comienza el periodo situándose por encima de la media, lo que significa que la cotización está siguiendo una tendencia alcista hasta que a comienzos de 2016 la media se sitúa por encima de los precios, recomendando la venta de las acciones. La media se sitúa la mayor parte del tiempo por debajo de los precios, lo que indica que las acciones son una buena opción de compra. Cuando hay señales de venta, estas son poco duraderas en el tiempo o poco claras (hay dos periodos, concretamente en mayo del año 2016 y en julio del 2017, en los que, tras una señal de venta, los precios oscilan alrededor de la media, lo que nos indica que esta señal no muestra una indicación clara de venta de los títulos), de lo que podemos deducir que la tendencia bajista que se inicia es débil. Gráfico 3.3.5: Media móvil exponencial de orden 200 de las cotizaciones de Iberdrola Fuente: elaboración propia. Si nos fijamos en el Gráfico 3.3.5, que muestra la media móvil para 200 sesiones, igual que como se veía en el gráfico de la media móvil para 50 sesiones, las señales de venta suelen ser más cortas que las de venta. La media móvil de orden 200 muestra una tendencia mucho más suavizada. Así, en los dos periodos en los que antes no se veían señales claras de compra o venta, aquí se aprecia mejor que la media se sitúa por encima de los precios, lo que sí nos indicaría una señal de venta de las acciones. Y para terminar con esta sección se presenta el método del triple cruce con las medias de orden 10, 50 y 200, igual que hemos anteriormente con Telefónica, y que viene representado en el Gráfico 3.3.6. Precio
37 Gráfico 3.3.6: Método del triple cruce entre medias móviles de las cotizaciones de Iberdrola Fuente: elaboración propia. En este caso también se desprecia la información que ofrece la media móvil para 10 sesiones, ya que, al ajustarse tanto a los precios, no da información relevante acerca de las tendencias. Rodeados en naranja se encuentran los puntos de cruce entre alguna de las medias y los precios (lo que indica señales de compra o venta) y entre las propias medias (lo que confirma la compra o venta de las acciones), y rodeados en azul aquellos en los que se dan señales de compra o venta que resultan erróneas, esto es, no van acompañados de un cambio de tendencia real, sino de breves correcciones en la tendencia principal que siguen los precios. Entre abril y octubre de 2016 tiene lugar un periodo en el que el precio está más o menos estancado en torno a unos valores y además se mueve alrededor a las dos medias (MM50 y MM200), lo que quiere decir que no hay señales de compra ni de venta claras. En marzo de 2019 la empresa se encuentra en medio de una tendencia alcista que comenzó en los últimos meses del 2018. Cada vez las medias (MM50 y MM200) se han ido separando más, lo que da pie a pensar que no habrá un cruce entre ambas en un corto-medio plazo, es decir, no se espera un cambio de tendencia próximo. Con estas conclusiones, sumadas al resultado del análisis fundamental de la compañía, las acciones de Iberdrola se presentan como una buena opción de compra, tanto en el corto como en el medio-largo plazo.
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39 CAPÍTULO 4. FORMACIÓN DE UNA CARTERA DE INVERSIÓN. Una vez analizados ambos activos objeto de nuestra propuesta de inversión inicial, esto es, Telefónica e Iberdrola, se ha llegado a la conclusión de que, ya sea desde un punto de vista técnico como desde uno fundamental, conviene invertir en este momento en ambos activos; obviamente, el peso que tomarán los activos dentro de la cartera dependerá de la situación de cada uno, sus expectativas, etc., en lo cual sí se deberá tener en cuenta todos los aspectos analizados en el resto del trabajo. A la hora de formar una cartera de inversión, es importante definir elementos como son la filosofía de la inversión, los objetivos de la misma, los activos en los que se invertirá, el horizonte de la inversión, el benchmark seleccionado, etc. Los supuestos de los que partimos antes de poner en marcha dicha cartera de inversión son: - Inversión del 100% de la cartera en renta variable (asset allocation). - Inversión solo en dos valores: acciones de Telefónica y de Iberdrola (security selection). - Minimizar el riesgo como principal objetivo de la inversión. - Presupuesto igual a 100.000€. - Horizonte temporal de dos meses y medio (50 sesiones), abarcando desde el 15 de marzo al 24 de mayo de 2019. - No existen costes de transacción en el mercado. - El benchmark de referencia es el Ibex 35. Para el desarrollo de la cartera hipotética, a la cual se hará referencia como cartera p a partir de ahora, se debe comenzar definiendo su rentabilidad y riesgo. Por definición, la rentabilidad de una cartera viene dada como la media ponderada de las rentabilidades de los activos que la componen. De esta forma, la rentabilidad de la cartera p vendrá dada por la siguiente fórmula: ( ) donde: - E(Rp), E(RT) y E(RI) son las rentabilidades esperadas de la cartera, de Telefónica y de Iberdrola, respectivamente. - xT y xI son los pesos que tomarán las acciones de Telefónica e Iberdrola, respectivamente, en la cartera. Del mismo modo, la ecuación del riesgo, medido a través de la varianza, de la cartera p viene definido como: donde: - σ2(Rp) es la varianza de la cartera p. - σ2(RT) y σ2(RT) son las varianzas del rendimiento de las acciones de Telefónica e Iberdrola, respectivamente. - σ(RT) y σ(RT) son las volatilidades del rendimiento de las acciones de Telefónica e Iberdrola, respectivamente.
40 - xT y xI son los pesos que tomarán las acciones de Telefónica e Iberdrola, respectivamente, en la cartera. - ρT,I es el coeficiente de correlación del rendimiento de las acciones de Telefónica e Iberdrola. Partiendo de esta fórmula, es relativamente sencillo encontrar la composición de la cartera de mínimo riesgo. En primer lugar, para minimizar este riesgo es necesario derivar la ecuación; si una vez realizado esto se despeja la proporción de Telefónica que forma la cartera (xT), se obtiene lo siguiente: Por tanto, Es decir, para minimizar el riesgo de la cartera sería conveniente comprar acciones de Telefónica por un importe equivalente al 16,5% del presupuesto, mientras que el peso de Iberdrola debería ser del 83,5%. Para estas proporciones invertidas en los activos, y teniendo en cuenta la rentabilidad que aporta cada activo a la cartera, la rentabilidad esperada de la misma se calcularía como: ( ) ( ) Considerando los precios de mercado de las acciones de ambas empresas el día de inicio de la cartera (15 de marzo de 2019), la cartera p estaría formada por un total de 2.112 títulos de Telefónica (a un precio unitario de 7,811€) y por 10.884 títulos de Iberdrola (a un precio de 7,672€/acción). 4.1. RESULTADO DE LA INVERSIÓN. Analizando cada empresa individualmente, Telefónica ha tenido un comportamiento descendente, acumulando una rentabilidad negativa durante estas 50 sesiones del -7,9%; por otro lado, Iberdrola ha tenido, como ya se había previsto con los análisis fundamental y técnico, un fuerte crecimiento, acumulando una rentabilidad del 9,93%. De acuerdo con estos valores y atendiendo a la ponderación de cada título dentro de la cartera p, el resultado de la misma durante los dos meses y medio que ha durado la inversión ficticia ha sido un rendimiento del 6,9%, superior a la rentabilidad esperada que se estimó para el nivel de mínimo riesgo. Estos resultados se ven en el Gráfico 4.1.1:
41 Gráfico 4.1.1: Evolución de la rentabilidad de las acciones de Telefónica, de Iberdrola y de la cartera p durante 50 sesiones Fuente: elaboración propia. Por otra parte, si se confronta el resultado de la cartera con la del benchmark, es decir, con la que ha tenido el Ibex 35 durante estas mismas 50 sesiones, se obtiene que, incluso habiendo supuesto una gestión pasiva, la rentabilidad es muy superior. A esta diferencia en las rentabilidades se le puede denominar alpha, que es un valor residual que representa la rentabilidad adicional obtenida por un activo o cartera en relación al benchmark de referencia. En el periodo en que se ha llevado a cabo esta inversión ficticia, el Ibex ha sufrido una variación negativa del -1,68%, siendo el diferencial entre ambas (alpha) del 8,67%. Se comprueban estos resultados observando los Gráficos 4.1.2 y 4.1.3. Gráfico 4.1.2: Rentabilidad comparada entre la cartera p y el Ibex 35 Fuente: elaboración propia. -15% -10% -5% 0% 5% 10% 15% 15-mar-2019 19-mar-2019 21-mar-2019 25-mar-2019 27-mar-2019 29-mar-2019 02-abr-2019 04-abr-2019 08-abr-2019 11-abr-2019 15-abr-2019 17-abr-2019 23-abr-2019 25-abr-2019 29-abr-2019 02-may-2019 06-may-2019 08-may-2019 10-may-2019 14-may-2019 16-may-2019 20-may-2019 23-may-2019 Rentabilidad Fecha Rentabilidad acumulada de Telefónica, Iberdrola y la cartera p Rentabilidad TLF Rentabilidad IBE Rentabilidad Cartera p -15% -10% -5% 0% 5% 10% 15% 15-mar-2019 19-mar-2019 21-mar-2019 25-mar-2019 27-mar-2019 29-mar-2019 02-abr-2019 04-abr-2019 08-abr-2019 11-abr-2019 15-abr-2019 17-abr-2019 23-abr-2019 25-abr-2019 29-abr-2019 02-may-2019 06-may-2019 08-may-2019 10-may-2019 14-may-2019 16-may-2019 20-may-2019 23-may-2019 Rentabilidad Fecha Rentabilidad acumulada de la cartera p y el Ibex 35 Rentabilidad TLF Rentabilidad IBE Rentabilidad Cartera p Rentabilidad Ibex
48 Gráfico I.1: Evolución de la cotización del Ibex 35 y línea AD entre el 15 de septiembre de 2018 y el 15 de marzo de 2019 Fuente: elaboración propia. En las últimas sesiones la línea AD retrocede más que el Ibex, que incluso repunta los últimos días. Esto podría ser una señal de que está próximo el inicio de una tendencia bajista. Una vez finalizado el estudio (a 31 de mayo de 2019), si nos remontamos a las cotizaciones históricas del Ibex 35 en el periodo comprendido entre el 15 de marzo y el 31 de mayo, se comprueba que efectivamente este índice ha sufrido una tendencia descendente, lo que demuestra la eficiencia del indicador utilizado. Volumen ascendente-descendente. Esta ratio se calcula como la diferencia entre el volumen de los valores que avanzan menos el volumen de los valores que retroceden (J. J. Murphy, 2000). Ésta es una herramienta útil para acompañar al estudio de la línea AD, volviendo al principio de que el volumen acompaña los precios y nos sirve para confirmar la tendencia. El resultado se muestra en el Gráfico I.2: se comprueba una vez más que el volumen es un indicador que confirma la tendencia. La caída más pronunciada en un periodo de 6 meses se produce en los dos últimos meses de 2018, en los que comienza una tendencia descendente, y en este momento el volumen comienza a aumentar, acompañando la tendencia. Además, cuando el mercado se recupera (desde mediados de diciembre de 2018) también aumenta el volumen, acompañando esta tendencia alcista.
49 Gráfico I.2: Ratio Volumen ascendente – Volumen descendente acumulado y línea AD entre el 15 de septiembre de 2018 y el 15 de marzo de 2019 Fuente: elaboración propia. Fuerza relativa. Es un indicador que relaciona el comportamiento de la acción respecto al del índice de referencia. Una ratio creciente indica que el precio de las acciones de la empresa ha evolucionado mejor que la media del índice. Si a lo largo de un determinado periodo de tiempo el indicador de fuerza relativa va creciendo, muestra un indicativo para comprar dichas acciones. En el gráfico se representan los valores que toma este oscilador tanto para Telefónica como para Iberdrola desde mediados de septiembre de 2018. Como se puede ver, la fuerza relativa siempre toma valores positivos (aunque muy próximos a cero), lo que indica que las acciones de las dos empresas han tenido un comportamiento mejor que el del índice. Cabe destacar que, como se puede ver en el Gráfico I.3, en el caso de Telefónica la fuerza relativa respecto al Ibex ha ido disminuyendo desde principios de este año 2019, mientras que la fuerza relativa de Iberdrola respecto al índice ha sido siempre creciente. Gráfico I.3: Ratio fuerza relativa entre 15 de septiembre de 2018 y 15 de marzo de 2019 Fuente: elaboración propia.
50 Indicador de precios MACD. El indicador de precios MACD se calcula a través de la diferencia entre una media móvil más larga y una más corta (en este caso 200 y 50 sesiones). El hecho de que este indicador tome valores altos da una señal de que hay una sobrecompra de títulos en el mercado. Gráfico I.4: Indicador MACD de las cotizaciones de Telefónica Fuente: elaboración propia. Gráfico I.5: Indicador MACD de las cotizaciones de Iberdrola Fuente: elaboración propia. Los resultados en ambas empresas son iguales (Gráfico I.4 y Gráfico I.5): aumenta el indicador cuando hay sobreventa (tendencia bajista) y cuando el precio sube (sobrecompra) el indicador disminuye. Prestando atención al gráfico se ve que el indicador MACD marca la evolución de las acciones como reflejadas en un espejo, de forma que cuando los precios tienen una tendencia ascendente el indicador desciende, y viceversa.