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Loasis importadas en España y Europa desde el año 2000 hasta el 2018

Alcuaz Alcalaya, Javier

Abstract

Grado en Medicina

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Loasis importadas en España y Europa desde el año 2000 hasta el 2018 AUTOR: Javier Alcuaz Alcalaya TUTOR: Dra. María Purificación Gutiérrez Rodríguez CURSO 2018 - 2019 Área de Microbiología Departamento de Anatomía Patológica, Microbiología, Medicina Preventiva y Salud Pública, Medicina Legal y Forense ÍNDICE: I. RESUMEN Y PALABRAS CLAVE: página 1 II. INTRODUCCIÓN 1. Taxonomía, morfología y ciclo vital: página 2 2. Epidemiología: página 4 3. Cuadros clínicos: página 5 4. Diagnóstico microbiológico: página 6 5. Tratamiento y prevención: página 6 III. OBJETIVOS: página 7 IV. MATERIALY MÉTODOS: página 7 V. RESULTADOS: página 8 VI. DISCUSIÓN: página 12 VII. CONCLUSIONES: página 17 VIII. BIBLIOGRAFÍA: página 18 IX. ANEXO: Tablas y poster 1 I. RESUMEN Y PALABRAS CLAVE La loasis es una filariasis importada en nuestro medio producida por el helminto L. loa. Para conocer la situación en España y en el resto de Europa se realiza una revisión de los casos publicados desde el año 2000 hasta el 2018. En España encontramos 43 casos y 282 en el resto de Europa. En España los casos se distribuyen en 9 comunidades autónomas y en Europa en 9 países, la mayoría de ellos en Italia (109) y en Francia (89). De los pacientes en los que se conoce la procedencia, en España el 46’15% son de Guinea Ecuatorial, y en Europa el 39’01% son de Camerún. Se han observado casos en un amplio rango de edad, oscilando desde los 6 hasta los 77 años, y no hay diferencias entre sexos. Dentro de la clínica, en España no hay predominio de la forma clínica cutánea u ocular y aunque sólo en 11 casos se describe la clínica, uno de ellos presentó un síndrome nefrótico. En Europa, en cambio predominaron las formas cutáneas y, sobre todo, el edema de Calabar. Hay que destacar la frecuencia de pacientes asintomáticos (53’49% en España vs 38’09% en Europa), posiblemente a que en España el porcentaje de inmigrantes fuera mayor. La eosinfoilia estaba presente en más del 80% tenía eosinofilia (81’58% en España vs 92’12%). La visualización de microfilarias en sangre es el método diagnóstico más usado y permite detectar infección por otras filarias. Los tratamientos son muy variados en cuanto al tipo y número de antihelmínticos, siendo lo más frecuente el uso de dietilcarbamazina. Su manejo implica a varias especialidades médicas y precisa una anamnesis detallada prestando especial importancia al haber estado en zona endémica. Hay que descartar loasis en pacientes con cuadros clínicos compatibles y/o presencia de eosinofilia, incluso en asintomáticos cuando procedan de zonas endémicas independientemente del tipo de población. Palabras clave: Loa loa, loasis, microfilarias, filarias, helmintos, edema de Calabar, eosinofilia. II. INTRODUCCIÓN La loasis es una filariasis importada en nuestro medio. La produce el nematodo Loa loa que infecta al hombre tras la picadura de dípteros del género Chrysops. Se distribuye en zonas tropicales de África. Produce patología principalmente a nivel ocular y cutáneo. A diferencia de otras filariasis, no es necesaria una exposición prolongada con lo que puede afectar a personas que han estado poco tiempo en zona endémica. Debido al aumento de los movimientos migratorios y del turismo podría considerarse que este grupo de enfermedades se verán con más frecuencia en el continente europeo en los próximos años. 2 1. TAXONOMÍA, MORFOLOGÍA Y CICLO VITAL DE LAS FILARIAS 1.1 TAXONOMÍA: Las filarias son nematodos filiformes que se sitúan en el reino Animalia, phylum Nematoda, clase Secernetea y orden Spirurida. Dentro de este orden encontramos dos familias: Onchocercidae y Filariidae¸que contienen entre otros, los siguientes géneros y especies1: - Familia Onchocercidae: Loa loa, Onchocerca volvulus, Mansonella ozzardi, M. perstans, M. streptocerca, Dirofilaria repens y D. immitis. - Familia Filariidae: Wuchereria bancrofti, Brugia malayi y B. timori. 1.2 MORFOLOGÍA Y TAMAÑO: Las filarias presentan tres estados evolutivos: adulto, microfilaria y larva. Los adultos tienen un cuerpo cilíndrico, delgado, alargado y de color blanco, y son visibles a simple vista, variando el tamaño según la especie de filaria. En L. loa los gusanos adultos machos miden alrededor de 3-4 cm X 0’35-0’43 mm y las hembras 4-7 cm X 0’5 mm. Las microfilarias tienen un tamaño microscópico. Las distintas especies se diferencian además de por el tamaño y forma, por la presencia o no de vaina, la disposición de los núcleos, el hábitat y la periodicidad (Tabla 3) 1,2. En el caso de Loa loa, las microfilarias con vaina miden alrededor de 238 μm por 6-8’5 μm, y en formol al 2% miden de 270- 300 μm por 6-8’5 μm. La cola es ahusada y los núcleos son terminales. A partir de las microfilarias ingeridas se desarrollan las larvas en el artrópodo. 1.3 CICLO VITAL: En el ciclo vital de las filarias, como se describe a continuación, intervienen un huésped definitivo (hombre y/o animales) y un vector activo (insecto)1: El huésped definitivo alberga los helmintos adultos, macho y hembra. Tras la cópula, las hembras fecundadas desarrollan en el útero las microfilarias que una vez depositadas, migrarán y se localizarán en la sangre o en la piel según la filaria. Los insectos hematófagos, actúan como huésped intermediario y vector activo. Al picar al huésped definitivo, ingieren las microfilarias que maduran a larvas, primero rabditoides y posteriormente filariformes o metacíclicas que son las infectivas. El tiempo de desarrollo desde microfilaria a larva filariforme es de unas 2 semanas (en el caso de L. loa entre 10 y 12 días, aunque puede variar con la temperatura3). Éstas migran al labium de la probóscide de los insectos. Cuando el vector pica al huésped definitivo inocula dichas larvas que evolucionarán a adultos, localizándose en el lugar de la picadura o bien en 3 vasos linfáticos o membranas serosas. Desde la fase larvaria hasta adulto puede tardar hasta un año (en L. loa entre 150-170 días3). La supervivencia de los adultos suele ser larga (en L. loa hasta 15 años3). El ciclo de vida del L. loa se muestra en la figura 1. 1.4. CLASIFICACIÓN DE LAS FILARIASIS: Las filariasis se van a clasificar según el sitio del cuerpo del ser humano donde la larva filariforme se desarrolle a adulto1,4: - Filariasis subcutáneas: las larvas permanecen en el tejido cutáneo donde alcanzan la edad adulta. P. ej: loasis (Loa loa, en la que las microfilarias se localizan en sangre); oncocercosis (O. volvulus) y estreptocercosis (M. streptocerca), en las que las microfilarias se localizan en tejido subcutáneo. - Filariasis linfáticas: las larvas alcanzan la vía sanguínea y viajan por ella hasta llegar a los vasos linfáticos, donde evolucionan a adultos. P. ej: W. bancrofti, B. malayi y B. timori, cuyas microfilarias se encuentran en sangre. - Filariasis de otras localizaciones: las larvas a través de la vía sanguínea alcanzan otras zonas, como tejidos periviscerales. P. ej: mansonelosis por M. perstans y M. ozzardi, en las que las microfilarias se encuentran en sangre periférica. Figura 1. Ciclo de vida de L. loa.3 4 Además de estas 8 especies de filarias hay otras que pueden parasitar al hombre, algunas de ellas zoonóticas1, como Dirofilaria repens5,6,7, D. immitis6, O. jakutensis8 y O. lupi9, entre otras. Algunas filarias, pero no L.loa, contienen como endosimbionte a la bacteria Wolbachia10, como ocurre en otras filarias con sus repercusiones en el tratamiento. 2. EPIDEMIOLOGÍA Loa loa tiene reservorio humano1. El vector que la transmite son las hembras de diversas especies de tabánidos del género Chrysops (C. silace y C. dimidiata)11. Este vector tiende a picar durante el día12, acorde con la periodicidad de las microfilarias y las atrae el movimiento, las ropas oscuras y el humo de las hogueras3. Su hábitat preferentemente son las zonas selváticas del centro y oeste de África y son más abundantes en la estación lluviosa. Actualmente se realiza un programa de screening en la población llamado “RAPLOA” (Rapid Assesment Procedure of Loa loa), basado en cuestionarios comunitarios que documentan historia de “gusano del ojo”13. Este programa ha logrado identificar diversas zonas en 10 países africanos donde esta enfermedad es endémica14, mostrándose la prevalencia estimada de la parasitación en la figura 2. Se calcula que existe una población infectada de entre 3 y 13 millones3. Esta filariasis, a diferencia de otras, no precisa una exposición prolongada por lo que puede observarse con relativa frecuencia en viajeros que han estado en zonas endémicas, incluso durante períodos breves de tiempo15. Se ha visto que un solo tábano puede contener hasta 100 larvas3. Figura 2. Prevalencia de Loa loa, en base al RAPLOA en África. 5 La loasis junto con otras filariasis están incluidas en el grupo de enfermedades tropicales olvidadas “NTDs” (Neglected Tropical Diseases). La OMS no ha dado prioridad a la loasis para los estudios por su supuesto carácter benigno la OMS, aunque recientemente se ha visto una asociación entre niveles altos de microfilaremia con aumento de mortalidad16. La distribución geográfica de las principales filariasis se expone en la tabla 4. 3. PATOGENIA Y CUADROS CLÍNICOS DE LA LOASIS Las manifestaciones características de la infección son a nivel cutáneo y ocular, y complicaciones por afectación sistémica: - Edemas de Calabar: son una forma potencial de angioedema debido a una hipersensibilidad frente a gusanos adultos migratorios y/o microfilarias que se liberan. Son nódulos no eritematosos y tienen un diámetro de 5-20 centímetros, se localizan con más frecuencia en la cara y en las extremidades superiores; se pueden extender a articulaciones próximas o comprimir nervios periféricos. Frecuentemente van precedidos por dolor local y prurito horas antes. Suelen resolverse de manera espontánea después de 2 ó 4 días, aunque pueden durar semanas. Se pueden dar de forma recurrente en el mismo sitio u otras localizaciones. Se ven más frecuentemente en viajeros no inmunes con exposición prolongada. Dentro de otras manifestaciones cutáneas, en muchos casos sólo aparece prurito recurrente y cuadros de urticaria17. - Síntomas oculares: el gusano adulto migra al ojo y se mueve por la conjuntiva, causando inflamación transitoria y edema. Se puede ver al gusano de forma directa cuando cruza la conjuntiva. Los síntomas se resuelven de manera espontánea después de que el gusano abandone el ojo, y normalmente no hay secuelas. Se puede dar tanto en individuos de zonas endémicas como en no inmunes. - Entre las complicaciones sistémica17, afectan al SNC (meningitis eosinofílica4), riñón (nefropatía18) o corazón (miocardiopatía13). Hay diferencias en las manifestaciones clínicas según la población afectada4,17. En la población de áreas endémicas es frecuente una infección asintomática con microfilaremia. En ocasiones se reconoce la infección al observarse el paso del gusano a nivel subconjuntival o por la aparición de edemas de Calabar. En los viajeros o residentes temporales es con más frecuencia sintomática en relación con la respuesta inmune (edema de Calabar, prurito, urticaria) y también puede verse la migración del 6 helminto por el globo ocular, además suelen tener eosinofilia, hipergammaglobulinemia y niveles altos de IgE, siendo poco habitual la microfilaremia. 4. DIAGNÓSTICO MICROBIOLÓGICO En el diagnóstico además de las manifestaciones clínicas y/o presencia de eosinofilia es importante conocer el antecedente epidemiológico de haber estado en zonas endémicas. El diagnóstico microbiológico se basa en la visualización de microfilarias en muestras de sangre, en fresco o teñidas4. Dada la periodicidad de las microfilarias de L. loa es importante realizar la extracción diurna. Se hacen extensiones o gotas gruesas y se tiñen con Giemsa. La sangre también se puede someter a un proceso de concentración. La cuantificación de las microfilarias/ml es útil para el tratamiento. Se puede hacer diagnóstico molecular con técnicas de PCR en sangre para la detección de microfilarias4,19. También se pueden identificar los gusanos adultos tras su extracción a partir del tejido subcutáneo o la conjuntiva4. Por último, se puede realizar la detección de anticuerpos frente a filarias que son técnicas muy sensibles, pero poco específicas4. También hay tests específicos frente a L. loa20. Un inconveniente de la serología es que no diferencia infecciones actuales de pasadas, por lo que es poco útil en pacientes de áreas endémicas, pero sí en pacientes con un período de exposición corto. Ahora mismo se encuentra en desarrollo una prueba para la detección de antígenos circulantes21. 5. TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN: El tratamiento de elección es la dietilcarbamazina, que es eficaz actuando frente a microfilarias y el gusano adulto. Debido a que la incidencia y la severidad de los efectos secundarios aumenta con números altos de microfilarias, es preciso realizar una cuantificación de las mismas en sangre. Si se encuentra un número alto, se suele administrar antes albendazo o incluso con aféresis13,22,23. Tambien se puede tratar quirúrgicamente23. Debido a que no existe una vacuna, se recomienda medidas de protección personal para evitar posibles picaduras y una dosis semanal de 300 mg de dietilcarbamazina en trabajadores con largos períodos de exposición13. 7 III. OBJETIVOS - Conocer las loasis importada en nuestro medio. - Revisar el número de loasis en España y Europa. - Estudiar la distribución de los casos según: zona geográfica de procedencia, país o ciudad de diagnóstico, tipo de población, sexo y edad de los pacientes. - Conocer las formas clínicas de presentación y su frecuencia. - Revisar los métodos diagnósticos utilizados. - Describir las distintas terapias usadas para esta parasitosis. IV. MATERIAL Y MÉTODOS Se va a realizar una revisión de casos de loasis en España y resto de Europa a través de artículos publicados desde el año 2000 hasta el 2018 (ambos inclusive). - Se incluyeron todos los artículos completos, tanto en inglés como en español, francés e italiano. - No se ha necesitado autorización de pacientes, profesionales ni del Comité Ético para el desarrollo del trabajo - La búsqueda se realizó consultando bases de datos, páginas web de sociedades científicas, agencias oficiales y bibliotecas. Los datos se analizaron sin usar ningún método estadístico. Se utilizaron, entre otras: - Bases de datos: MedLine (PubMed), ScienceDirect.. - Organismos oficiales: CDC, Medes, OMS/WHO. - Bibliotecas: Biblioteca virtual en salud de España, Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, US National Library of Medicine. - Sociedades científicas: SEIMC (Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica), SEM (Sociedad Española de Microbiología). Además, para la introducción y discusión del trabajo se utilizaron publicaciones y libros de Microbiología. 14 En la distribución de casos según el sexo no hay un claro predominio en ningún sexo [21 varones (48’84%) vs 21 mujeres (48’84%)] en España. En Europa ocurre algo similar, aunque con un ligero predominio en los varones, teniendo en cuenta que en 100 casos se desconoce este dato. Referido a la edad de los pacientes, en España la edad media estaba entre 30 y 40 años, posiblemente esté en relación con que la mayoría de nuestros casos sean inmigrantes y estén en edades activas. De los 13 pacientes que conocemos la edad, cabe destacar que 3 son menores de 20 años, 2 de ellos en edades pediátricas; y 2 cercanos a los 70 años. En Europa ocurre lo mismo que en España. Aunque no tenemos el dato referido a edad en más de 1/3 de los pacientes, las edades son variadas, teniendo la persona más joven 14 años y la más anciana 77 años. De las publicaciones en las que se especifica la media de edad41,42, éstas están entre 25 y 36. Saito42 et al. encuentran una edad media y un rango de edad más jóvenes en el grupo de inmigrantes respecto al grupo de turistas, aunque no era una serie muy numerosa. Respecto a la clínica, en España más de la mitad de los pacientes (23/43) con loasis estaban asintomáticos. Esto está influido por la serie de 30 casos de Carrillo36 et al., en la que se hizo un cribado sistemático a inmigrantes de áreas endémicas, de los cuales 21 estaban asintomáticos. De los que conocemos el cuadro clínico, casi todos (10 de 11) presentaban manifestaciones características a nivel ocular, cutáneo o ambos; y uno18 presentó una afectación renal que se considera una complicación de la loasis. Aunque en el estudio que hemos hecho contamos con pocos casos, en la literatura se refleja que los casos clínicos son más frecuentes en los viajeros que en los inmigrantes, los dos30,33 viajeros de nuestra distribución tuvieron clínica. En Europa, de los pacientes que tenemos datos, gran parte de ellos presentan sintomatología; y de éstos es más frecuente la manifestación cutánea característica sola o acompañada (32 de 40 presentaron edema de Calabar). En los 9 pacientes que tenían cuadros cutáneos junto con otras manifestaciones, realmente desconocemos si éstas últimas son consecuencia de la parasitación. En la literatura sí se describe afectación sistémica o complicaciones atribuidas a la loasis a nivel renal, y en algún caso se refiere proteinuria y hematuria o linfadenitis como observamos en alguno de nuestros pacientes. Los 9 pacientes incluidos en otra sintomatología, realmente se desconoce si tienen algo que ver con el parásito. Por ejemplo, en un caso de ascitis se identificaron las microfilarias en líquido ascítico, pero se desconoce si puede haber sido por una contaminación. El diagnóstico clínico a veces es difícil por desconocimiento de la enfermedad, puesto que como indican algunos autores40, los médicos europeos pueden no estar familiarizados con las filariasis, puesto que a veces ni siquiera se estudian en las facultades de Medicina. 15 El hallazgo analítico más frecuente es la eosinofilia. En los pacientes que conocemos este dato, el 82% de los casos de España la presentó. Algo similar ocurre en las loasis importadas en el resto de Europa, ya que más del 90% presentaban eosinofilia. Aunque es un hallazgo inespecífico, dentro de los agentes infecciosos, los parásitos, especialmente los helmintos son los que con más frecuencia la producen47,48,49,50. Entre estos se encuentran las filarias, que a menudo producen cifras elevadas de eosinofilia, especialmente en huéspedes no inmunes47. En algunos estudios refieren que de los pacientes procedentes del África subsahariana con eosinofilia, el 58%51 y el 75’9%52 tenían infecciones por helmintos. Se encuentran diferencias en la prevalencia de los porcentajes por infección de L. loa en personas con eosinofilia, como se describe a continuación: Salzer51 et al. refieren que el 3% de los pacientes con eosinofilia y helmintiasis se debe a L. loa; Salas-Coronas52 et al. estudian 492 inmigrantes subsaharianos con eosinofilia, de los cuales 2 (0’4%) están parasitados por L. loa; Pardo53 et al., en 4 de 213 inmigrantes africanos 1’98% tienen infección por L. loa y Serre50 et al. refieren un 0’8% de los pacientes con L. loa. En esta última publicación la mayoría eran inmigrantes y no sólo de África, también Asia y América. Belhassen54 et al. en un programa de cribado a niños inmigrantes realizado en Salamanca, encontraron que 2 de los 138 (1’4%) niños de origen subsahariano estaban parasitados por L. loa. Belhassen55 et al. indican que la eosinofilia y los valores elevados de IgE son buenos marcadores de helmintiasis. En los artículos referenciados tampoco conocemos los países de procedencia de los pacientes, lo que puede influir en esos bajos porcentajes. En España, la mayoría de los casos de loasis se diagnosticó mediante la detección las microfilarias en sangre (37 de 41). En 1 paciente se diagnosticó mediante serología, siendo la microfilaremia negativa. Las infecciones amicrofilarémicas son más frecuentes en viajeros y en nuestro caso era un turista con edema de Calabar. En 2 pacientes con loasis ocular, el diagnóstico se hizo sólo por visualización del gusano en el ojo, aunque en 1 de ellos, además se realizó la búsqueda de microfilarias en sangre con un resultado negativo y también se hizo una serología con resultado inespecífico. Estos 2 pacientes posiblemente tengan una loasis, puesto que la clínica y la procedencia son compatibles, siendo de Guinea Ecuatorial. Realmente no se podría asegurar puesto que no se identificó el gusano del ojo al no extraerle quizás por tratarse de niños posiblemente porque la extracción presente riesgos oculares. Además en uno de ellos, la microfilaremia fue negativa y el resultado de la serología inespecífica. Por lo que podría tratarse de una dirofilariasis ocular por D. repens en vez de loasis. La dirofilariasis es una parasitosis humana y canina emergente en Europa, distribuyéndose la D. repens en el viejo mundo afectando a zonas de África, aunque hay muy pocos estudios6. En Europa es más frecuente en el sur, pero 16 se está extendiendo al centro y norte5, posiblemente atribuido a la falta de prevención en la población canina, que habitualmente es asintomática, y al calentamiento global que facilita la expansión de los mosquitos. Aunque en España sobre todo afecta a la población canina de las provincias de la costa mediterránea y Baleares y hay muy pocos casos humanos descritos, recientemente se ha aparecido un caso de filariasis ocular por D. repens en Zamora7. En la dirofilariasis la microfilaremia suele ocurrir en los animales, pero es excepcional en las personas. En uno de nuestros pacientes la microfilaremia fue negativa y la serología inespecífica, teniendo en cuenta que en las serologías es fácil que se den reacciones cruzadas entre helmintos. La dirofilariasis ocular se trata mediante extracción quirúrgica ya que no se recomienda tratamiento antiparasitario debido a que no es eficaz. En Europa, respecto al diagnóstico es difícil analizarlo dadas las diferencias entre las publicaciones (nº de casos, tipo de pacientes, …). En aquellos en los que se realizó una prueba de detección de microfilarias en sangre, encontramos microfilaremia desde el 35% hasta en el 69% de los pacientes41,42,44. La cifra del 35% es baja, pero en esta publicación44 hay varios tipos de población: así los que tenían microfilaremia eran sobre todo pacientes “endémicos” (inmigrantes africanos) respecto a los “no endémicos” (expatriados y viajeros) (63’3% vs 23’5%). Esto coincide con los hallazgos de Saito42 et al. en el que la presencia de microfilaremia en inmigrantes era mayor que en turistas (69% vs 39%). Otra ventaja de detectar microfilarias en sangre, es que se pueden diagnosticar infecciones por otras filarias. En algunas zonas endémicas de loasis, también coexisten filariasis linfáticas (W. bancrofti)4 y mansonellosis (M. perstans)24,37,53,56,57,58. Respecto a la serología, encontramos cifras de seropositividad frente a filarias desde el 52% hasta el 80%41,42,44. Si tenemos en cuenta el tipo de población, el porcentaje de seropositivos es menor en inmigrantes “endémicos” respecto a turistas “no endémicos”: 52% vs 80%42 y 60% vs 81’4%44. Gantois41 et al. refieren un 56% de seropositivos en un grupo mayoritario de inmigrantes. Aunque en España sólo tenemos 6 casos de loasis ocular, se extrajo el gusano en 4 de ellos, quizás en los otros 2 era porque se trataba de niños. De los 11 que reciben tratamiento antiparasitario, 8 se trataron con un fármaco y 3 con dos fármacos. El fármaco más utilizado fue la dietilcarbamazina en 7 casos, que es el tratamiento de elección como indican el CDC22 y otros autores23. En Europa, prácticamente todos los pacientes recibieron tratamiento farmacológico salvo 6 que fueron tratados exclusivamente con cirugía. Al igual que ocurre en España, en más de la mitad de los pacientes con loasis tratados quirúrgicamente también se hizo tratamiento antihelmíntico. En 3 pacientes se hizo una aféresis y tratamiento antihelmíntico, posiblemente se deba a que tuviesen una microfilaremia elevada como se describe en 2 de ellos, en el tercer caso no se especificaba 17 el dato. Esto concuerda con las recomendaciones del CDC22 para casos de microfilaremias ≥8000/ml sintomáticas. Más de la mitad de los pacientes se trataron con un antihelmíntico y aproximadamente la tercera parte con 2, aunque también en algunos casos se ha llegado a 5 fármacos. Desconocemos en la mayoría de los pacientes los criterios para realizar el tratamiento. La variedad en el tratamiento de la parasitosis puede deberse entre otras cosas a los protocolos que se usen en cada hospital y a la disponibilidad de los fármacos en cada país, como dicen Gobbi59 et al. VII. CONCLUSIONES 1. La loasis importada es una parasitosis que será cada vez más frecuente en España y en Europa debido a la inmigración y al turismo. 2. Podemos encontrar esta parasitación en cualquier sexo, edad y tipo de población, aunque es más frecuente en inmigrantes. 3. Entre los cuadros clínicos característicos destacan el edema de Calabar y la presencia del gusano adulto en el ojo. 4. En los pacientes con manifestaciones clínicas características oculares habría que diferenciarlo de dirofilariasis, emergentes en nuestro medio. 5. En cualquier persona con clínica compatible y/o eosinofilia que venga de zonas endémicas, hay que descartar esta parasitación. 6. Posiblemente parte de los pacientes asintomáticos estén sin diagnosticar, salvo los que acudan a centros que hacen cribado. 7. El método diagnóstico de loasis más utilizado es la visualización de microfilarias en sangre, que además permite detectar infección por otras filarias. 8. Por los cuadros clínicos que puede presentar, implica en su diagnóstico a diversas especialidades: Medicina de Familia, Pediatría, Dermatología, Alergología, Oftalmología, … 9. El haber estado en zona endémica (área subsahariana), incluso años antes, es un dato imprescindible para sospechar loasis. 10. La loasis y otras filariasis deberían conocerse mejor en nuestro medio para poderlas diagnosticar. 18 VIII. BIBLIOGRAFÍA 1. Náquira C. 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Mieres Inmigrante M 6 Visión borrosa y picor Urticaria Sí Visualización gusano en ojo (Microfilaremia neg.) Serología frente a filarias inespec. DEC 2007, López-Rodríguez25 1 Camerún La Coruña Inmigrante V 24 Sensación de cuerpo extraño Sin datos Visualización gusano en ojo y extracción Identificación en microscopio Cirugía 2007, Franco-Álvarez28 1 R.D. Congo Córdoba Inmigrante V 27 Sensación de cuerpo extraño, fotofobia y dolor Sin datos Visualización gusano en ojo y extracción Identificación en microscopio Cirugía Albendazol 2010, Gil-Setas24 1 Guinea Pamplona Inmigrante Sin datos 69 Prurito Fiebre Sí Microfilaremia DEC Mebendazol 2010, Arcos18 1 Guinea Ec. Alcalá de Henares Inmigrante V 42 Síndrome nefrótico Sí Microfilaremia DEC GN Sí 2011, Velilla32 1 Guinea Ec. Zaragoza Inmigrante M 17 Asintomático Sin datos Microfilaremia Mebendazol 2014, Burgués-Ceballos27 1 Guinea Ec. Valladolid Inmigrante M 22 Movimiento. del gusano Edemas y movimiento. Sí Visualización gusano en ojo y extracción Cirugía DEC Corticoides Hidroxicina 8 Albendazol y dietilcarbamazina (2%) Dietilcarbamazina e ivermectina (2%) Albendazol e ivermectina (4%) Sin datos. (10%) Gabón (14) Inmigrante (19) M (17) E. de Calabar (63%) R. Centroafrica na (4) Viajero (2) Prurito (53%) R.D. Congo (3) Rash (14%) Nigeria (1) Nódulo subcutáneo (4%) Chad y Gabón (1) Fiebre, dolor muscular o articular (23%) Camerún y Gabón (1) Sin datos (1) 47 2014, Delabre39 1 Gabón Francia Inmigrante M 47 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + Dietilcarbamazina 1 Camerún Francia Expatriado M 36 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + Ivermectina 1 Camerún y R. Centroafrica na Francia Viajero de larga estancia M 30 E. de Calabar Sin datos Microfilaremia + Serología - Ivermectina 9 1 Camerún Francia Viajero V 55 E. de Calabar y prurito Sí Serología Albendazol Ivermectina 1 Gabón Francia Viajero M 32 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + Dietilcarbamazina 1 Camerún Francia Viajero V 35 Asintomático Sí Microfilaremia Dietilcarbamazina Ivermectina 1 Camerún Francia Inmigrante M 33 E. de Calabar Sí Microfilaremia – Serología no hecha Ivermectina 1 Camerún Francia Inmigrante M 31 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + Ivermectina 1 R. Centroafrica na Francia Expatriado V 77 E. de Calabar y prurito Sí Microfilaremia – Serología no hecha Dietilcarbamazina Ivermectina 1 Gabón Francia Expatriado V 46 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + Ivermectina 10 2014, Gobbi44 Pacientes de zonas no endémicas: R.D. Congo (41%), Camerún (31%), Sin datos (28%) Italia Inmigrante s (30) Sin datos Sin datos Edema de Calabar (77%) Microfilaremia (35) Serología (79) Dietilcarbamazina (36) Ivermectina (4) Dietilcarbamazina e ivermectina (25) Albendazol e ivermectina (30) Albendazol y dietilcarbamazina (4) Albendazol, dietilcarbamazina e ivermectina (1) 10 Pacientes de zonas endémicas: Nigeria (33%), Sin datos (67%) Expatriado s (59) Gusano ocular (25%) Viajeros (11) Lesiones esplénicas (8%) Urticaria (8%) Picor (34%) Artralgias (11%) Linfadenopatías (6%) Derrame pleural (1%) 100 Neuropatía periférica (2%) 2015, Saito42 50 Inmigrantes: Nigeria (16), Camerún (9), Sin datos (4) Reino Unido Inmigrante s (29) V (14), M(15) Media: 25 (21-31) E. de Calabar (41%) Gusano ocular (52%) Sí (80%) Microfilaremia (69%) Serología (52%) Un solo farmaco (75%) Dos fármacos (21%) Cuatro fármacos (2%) Cinco fármacos (2%) Otros sint. Oculares (48%) Fiebre (17%) Artralgias (10%) Mialgias (3%) Prurito (31%) Rash (10%) Viajeros: Camerún (6), R. Centroafrica na (4), Viajeros (21) V (16), M (5) Media : 36 (27-51) E. de Calabar (86%) Gusano ocular (24%) Sí (72%) Microfilaremia (39%) Serología (80%) 11 Gabón (3), Sin datos (7) Otros sint. oculares (33%) Fiebre (14%) Artralgias (24%) Mialgias (14%) Prurito (10%) Rash (19%) 1 viajero (Sin datos) 2017, Asgeirsson37 1 R.D. Congo Suecia Inmigrante V 40 Prurito Fiebre, fatiga, cuadro de gastroenteritis, coinfecc con M. perstans Sí Microfilaremia + Serología + Doxiciclina Albendazol Ivermectina 2017, Develoux40 1 Camerún Francia Inmigrante V 27 Síndrome del túnel del carpo Sí Microfilaremia + Serología no hecho Ivermectina (11) Dietilcarbamazina e ivermectina (2) Albendazol (5) Sin datos. (3) 1 Camerún Francia Inmigrante M 28 Edema de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + 1 Camerún Francia Inmigrante V 28 Prurito Sí Microfilaremia + Serología + 1 Angola Francia Inmigrante V 35 Asintomático Sin datos Microfilaremia + Serología no hecho 1 Camerún Francia Inmigrante M 19 Asintomático Sí Microfilaremia + Serología + 12 1 Camerún Francia Viajero V 72 Asintomático Sin datos Microfilaremia + Serología no hecho 1 Camerún Francia Viajero V 77 Prurito Sí Microfilaremia + Serología + 1 Camerún Francia Inmigrante M 25 E. de Calabar Sí Microfilaremia + Serología no hecho 1 Camerún Francia Viajero V 30 E. de Calabar Sí Microfilaremia – Serología + 1 R. Centroafrica na Francia Inmigrante M 19 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + 1 Camerún Francia Inmigrante M 28 Asintomático Sí Microfilaremia - Serología + 1 Camerún Francia Viajero V 31 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + 1 Camerún Francia Inmigrante M 30 Mov. del gusano Sí Microfilaremia + Serología + 1 Camerún Francia Inmigrante M 41 Mov. del gusano E. de Calabar Sí Microfilaremia + Serología + 1 R.D. Congo Francia Viajero M 34 Edemas y prurito Sí Microfilaremia - Serología + 13 Leyenda - V: Varón - M: Mujer 1 Camerún Francia Inmigrante M 34 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + 1 Camerún Francia Inmigrante M 44 Asintomático Sí Microfilaremia + Serología - 1 Camerún Francia Viajero M 23 E. de Calabar Sí Microfilaremia - Serología + 1 Camerún Francia Viajero M 65 Asintomático Sí Microfilaremia + Serología no hecho 1 Camerún Francia Inmigrante V 27 Asintomático Sí Microfilaremia - Serología + 1 Camerún Francia Inmigrante M 40 E. de Calabar Eosinofilia Microfilaremia - Serología + 14 TABLA 3: Características de las microfilarias realizada a partir de las referencias 1 y 2. Longitud Núcleos terminales Presencia o ausencia de vaina Hábitat y periodicidad L. loa 275 μm Sí Sí Sangre diurna M. perstans 195 μm Sí (doble fila) No Sangre aperiódica M. ozzardi 183 μm No No Sangre aperiódica M. streptocerca 210 μm Sí (con gancho) No Piel O. volvulus 309 μm No No Piel Brugia malayi 220 μm Sí Sí Sangre nocturna Brugia timori 310 μm Sí Sí Sangre nocturna Wuchereria bancrofti 260 μm No Sí Sangre nocturna TABLA 4: Distribución geográfica de las filariasis a partir de las referencias 1, 12 y 13. Distribución geográfica L. loa África Central y Oeste M. perstans África y Sudamérica M. ozzardi Caribe, Sudamérica y América Central M. streptocerca África Central y Oeste O. volvulus África, Yemen, Sudamérica y América Central Brugia malayi Sudeste de Asia e India Brugia timori Archipiélago de Indonesia Wuchereria bancrofti Regiones tropicales y subtropicales