Exploración de formas de economía reincrustradas (embedded) en las relaciones sociales y su potencial para el trabajo social
Abstract
Grado en Trabajo Social
Full text
GRADO EN TRABAJO SOCIAL UNIVERSIDAD DE VALLADOLID CURSO 2021 - 2022 Autora: D.ª VIOLETA LLORENTE ARRIBAS Tutor: D. JESÚS ANTONIO RUÍZ HERRERO TRABAJO DE FIN DE GRADO EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 1 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL AGRADECIMIENTOS Quiero dar las gracias a Dios, a mi familia, especialmente a mis padres. A Ana. A todas las profesoras y profesores que se han esforzado por trasmitirme conocimientos, aptitudes y criterios a lo largo de mi formación educativa. A mis compañeras de profesión y amigas, Candelas, Laura y Rebeca. Quiero agradecer también, de especial manera, a mi tutor, Jesús Antonio Ruiz, por su calidad humana y profesional, por su apoyo y paciencia, y por su papel fundamental para la realización de este trabajo. Deseo agradecer también al resto de personas que me han influido y motivado para realizar este trabajo, y me han dado luz en los momentos difíciles. «El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo» Antiguo proverbio chino.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 2 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL ÍNDICE RESUMEN: ........................................................................................................................ 4 PALABRAS CLAVE ............................................................................................................. 4 ABSTRACT ......................................................................................................................... 5 KEY WORDS ...................................................................................................................... 5 1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN ............................................................................ 6 1.1. La economía y sus diferentes concepciones. ...................................................... 8 2. LAS FORMAS DE INTERCAMBIO Y PRODUCCIÓN A LO LARGO DE LA HISTORIA: LA PRODUCCIÓN Y EL INTERCAMBIO ENCLAVADAS (EMBEDDED) EN FINES ÉTICOS Y SOCIALES. ....................................................................................................................... 13 2.1. Principios de reciprocidad, redistribución, economía doméstica e intercambio ................................................................................................................ 13 2.1.1. La reciprocidad: ........................................................................................ 14 2.1.2. La redistribución:...................................................................................... 14 2.1.3. Economía doméstica ................................................................................ 15 2.1.4. El intercambio .......................................................................................... 15 2.2. Ejemplos concretos e históricos de los anteriores principios. .......................... 17 2.2.1. Reciprocidad y redistribución en las Islas Trobriand ................................... 17 2.2.2. Formas de interacción económica en la Edad Media .................................. 19 2.2.3. Aspectos negativos en sociedades de no mercado. .................................... 19 3 EL CAPITALISMO: LA PRODUCCIÓN Y EL INTERCAMBIO DESENCLAVADOS DE FINES SOCIALES Y CENTRADOS EN EL MERCADO. ................................................................... 21 3.1. El surgimiento del sistema capitalista y sus características .............................. 21 3.2. Consecuencias para la sociedad del cambio a la economía de mercado.......... 24 4. EL REENCLAVAMIENTO DE LOS MERCADOS EN EL ORDEN SOCIAL. ........................ 26 4.1. El surgimiento de los Estados de Bienestar: ...................................................... 26 4.2. Características del estado de bienestar ............................................................. 27 4.3. La crisis del estado de bienestar. ........................................................................ 28 5. NUEVAS PROPUESTAS DE MODELO SOCIO-ECONÓMICO: LA ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA Y LA ECONOMÍA COLABORATIVA: .............................................................. 30 5.1. La economía social y solidaria ............................................................................ 30 5.2. La economía colaborativa ................................................................................... 32 6. EXPLORACIÓN DE NUEVAS FORMAS DE INTERCAMBIO, PRODUCCIÓN Y CONSUMO “ENCLAVADAS” (EMBEDDED) EN FINES SOCIALES: LAS MONEDAS SOCIALES. ........... 35
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 3 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL 6.1. Antecedentes de los nuevos sistemas de aprovisionamiento, clasificación y algunos conceptos clave. ........................................................................................... 35 6.1.1. El concepto “dinero”. .................................................................................... 36 6.1.2. El concepto “Moneda Social” ....................................................................... 37 6.1.3. Los mercados solidarios. .............................................................................. 38 6.2. El caso concreto de la Moneda Social “La bellota”. ........................................... 39 6.3. El caso concreto de la Moneda Social “El puma” ............................................... 41 6.4. El caso de la moneda Social de Bristol (Reino Unido). ...................................... 42 6.5. El caso de la moneda social oxidable de Venado Tuerto (Argentina). .............. 43 6.6. El caso de los bancos del tiempo: ....................................................................... 44 6.7. Consecuencias positivas que favorecen el reenclavamiento de la economía y los vínculos comunitarios. ......................................................................................... 47 7. LAS NUEVAS FORMAS DE RECIPROCIDAD Y EL TRABAJO SOCIAL. ........................... 51 8. CONCLUSIONES. ......................................................................................................... 55 BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................................. 58
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 4 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL RESUMEN: El sistema económico es una de las estructuras que condicionan las relaciones humanas. De hecho, desde la llegada de la Modernidad y, con ella, del sistema capitalista, las sociedades se subordinan a la lógica del mercado y los valores éticos pasan a un segundo plano. Esto conlleva importantes consecuencias sociales como el surgimiento del homo economicus, el debilitamiento de los vínculos comunitarios, la acentuación del individualismo y la aparición de dinámicas que generan exclusión social y desigualdad. No obstante, en contra de la creencia popular, que concibe este modo de organización social como el único modelo de integración posible, en la primera parte del trabajo se presentan una serie de modelos alternativos como la reciprocidad o la redistribución tras realizar un estudio de la obra de Polanyi y de otros autores relacionados. Esto modelos alternativos se han dado históricamente en comunidades primitivas, pero podría ser posible rescatarlos en la actualidad bajo nuevas modalidades. En una segunda parte, se hace un análisis y revisión de enfoques económicos novedosos como la economía social y solidaria y el consumo colaborativo, o de nuevas respuestas comunitarias que están surgiendo en la sociedad civil, como es el caso de las monedas sociales. El análisis demuestra precisamente que estos enfoques y respuestas pueden ser interpretadas como formas de redistribución o reciprocidad originales o de vincular la economía a objetivos sociales, en términos de Polanyi. Se concluye el trabajo argumentando cómo estos nuevos enfoques y respuestas pueden abrir nuevas vías para el trabajo social comunitario que le permitan construir sinergias con la comunidad para llevar a cabo intervenciones exitosas que favorezcan la integración social. PALABRAS CLAVE Trabajo social, intervención comunitaria, intercambio, reciprocidad, redistribución, capitalismo, Karl Polanyi, economía social y solidaria, embedded, consumo colaborativo, monedas sociales, promoción del vínculo.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 5 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL ABSTRACT The economic system is one of the structures that condition human relations. In fact, since the advent of modernity and, with it, of the capitalist system, societies have been subordinated to the logic of the market and ethical values have taken a back seat. This has had important social consequences, such as the emergence of homo economicus, the weakening of community ties, the accentuation of individualism and the emergence of dynamics that generate social exclusion and inequality. However, contrary to popular belief, which sees this mode of social organisation as the only possible model of integration, the first part of the paper presents a series of alternative models such as reciprocity or redistribution after a study of the work of Polanyi and other related authors. These alternative models have historically occurred in primitive communities, but it might be possible to rescue them today under new modalities. In the second part, an analysis and review is made of novel economic approaches such as the social and solidarity economy and collaborative consumption, or of new community responses that are emerging in civil society, as is the case of social currencies. The analysis demonstrates precisely that these approaches and responses can be interpreted as original forms of redistribution or reciprocity, or of linking the economy to social goals, in Polanyi's terms. The paper concludes by arguing how these new approaches and responses can open up new avenues for community social work to build synergies with the community in order to carry out successful interventions that favour social integration. KEY WORDS Social work, community intervention, exchange, reciprocity, redistribution, capitalism, Karl Polanyi, social and solidarity economy, embedded, collaborative consumption, social currencies, promotion of the link.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 6 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL 1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN Es innegable que el sistema económico es uno de los sistemas que condicionan las relaciones humanas. Por ejemplo, el funcionamiento del mundo económico puede influir en los niveles de exclusión social, las posibilidades de desarrollo o el nivel de vida general. Por este motivo, cuando se busca generar cambios y transformaciones sociales, el análisis de cómo se organiza económicamente la sociedad puede aportar multitud de aspectos clave, de espacios y de oportunidades. La economía se trata de un campo muy amplio que puede ser estudiado desde diversidad de enfoques. En este trabajo la perspectiva será esencialmente desde el trabajo social, aunque apoyándonos en otras ciencias sociales (antropología, sociología, etc.). Precisamente a este respecto este trabajo pretende hacer una incursión en la historia económica y social: observar grosso modo cómo las relaciones económicas―que influyen tanto sobre la exclusión social―se han organizado y gobernado históricamente; qué cambios trajo consigo la Modernidad, la sociedad de mercado y el capitalismo; qué aspectos positivos tuvieron estos cambios, pero también qué problemas para las relaciones humanas pudo generar (dislocación social, individualismo, conflicto entre valores sociales e intereses puramente económicos, empobrecimiento cultural de las relaciones sociales, etc.). Precisamente este es un tema candente, porque tras la crisis de los Estados de bienestar y sus modelos de sociedad, con los que se intentó de nuevo regular las relaciones económicas en coherencia con intereses políticos y sociales (igualdad, etc.), parece que de nuevo se está fortaleciendo el mercado y su modelo de relaciones. Todo esto puede incentivar la innovación o la iniciativa económica privada en diversas áreas, pero también puede crear problemas: exclusión, a consecuencia de la competencia y la gestión de las instituciones solo desde criterios de beneficio económico, así como implicar también el debilitamiento de los vínculos comunitarios. Pero, como el historiador económico Karl Polanyi (1886-1964) y otros científicos sociales nos indican, las relaciones sociales tratan de reconstruirse ante las fuerzas económicas del mercado e idear nuevas instituciones para afrontar los efectos negativos que pudieran tener. Esto es lo que el autor llama “el doble movimiento” o formas de defensa de diversos grupos sociales (Polanyi, 1989). Por ello, tras la primera parte más teórica de análisis de las relaciones entre lo social y económico, en la segunda parte se analizarán qué propuestas están surgiendo, actualmente, más generales o concretas (desde sus enfoques hasta sus medidas concretas), para solventar algunas disfuncionalidades que genera el funcionamiento del sistema económico. Precisamente los graves efectos que tuvo la crisis de 2008 y la actual crisis económica causada por el coronavirus han supuesto, pese a sus sufrimientos, un laboratorio social de creación de nuevas estrategias sociales frente a los impactos negativos y la anomia que generan, a veces, las crisis del sistema económico.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 7 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL Analizar la relevancia de estas propuestas o “dobles movimientos”, será inspirador, pues llevará a preguntarse si cabe la posibilidad de fomentar, desde el trabajo social, algunas de estas iniciativas que buscan formas de producción e interacción económica alternativas al modelo dominante de mercado (que a su vez influyen o construyen formas de integración y convivencia novedosas, por la influencia de lo económico sobre lo social en general). Fomentando estas propuestas lograríamos nuevas formas de generar bienestar para las personas y comunidades, no necesariamente pasando por el mercado o por las formas más clásicas y burocráticas de intervención social. Por tanto, los objetivos del trabajo son los siguientes: 1) Hacer un repaso de la historia económica de la mano de la obra de Polanyi que demuestre que ha habido formas alternativas de organizar socialmente la economía a lo largo de la historia más allá del modelo de mercado 2) Teniendo en cuenta lo anterior detectar en el presente formas de organización económica alternativas tanto al mercado como a la burocracia estatal, explorando las posibilidades que tiene esto para la intervención desde el trabajo social. Precisamente, la exploración de nuevas estrategias y formas de organización comunitaria para luchar contra la exclusión y generar bienestar se trata de uno de los objetivos clásicos del trabajo social, especialmente en el nivel de la intervención comunitaria. Por ese motivo, este trabajo, dados sus objetivos, se enmarca dentro de sus preocupaciones. De hecho, las formas de afrontar los shocks económicos desde la creatividad social entroncan este TFG con el trabajo social comunitario, que pretende ser la base para poner en marcha estrategias innovadoras y necesarias que se alejen del enfoque asistencialista que ha caracterizado tradicionalmente a los Servicios Sociales, especialmente a los de Atención Social Primaria. El trabajo social como disciplina necesita buscar estrategias para impulsar y fortalecer procesos autóctonos que surjan de las propias comunidades en respuesta a sus necesidades; procesos que refuerzan la identidad, los vínculos sociales y el sentido de pertenencia (Pastor, Metodología y ámbitos del Trabajo Social comunitario para impulsar cambios sociales sostenibles y autónomos en el complejo universo relacional en España en el siglo XXI, 2013). Además, debe no perder de vista que la acción social comunitaria es una intervención que se realiza en la comunidad, para la comunidad y con la comunidad (Kortajarena Albisu & Suárez Martín, 2016). Personalmente, mi motivación para llevar a cabo este trabajo es la misma que me llevó a escoger esta bonita profesión. Ser una herramienta para la transformación y para la promoción de las personas. Desde siempre me ha llamado la atención conocer cuáles son los valores que mueven a las personas a relacionarse entre ellas y con el mundo de una determinada manera. Los valores se encuentran en las raíces de todos nuestros sistemas, dinámicas, relaciones y decisiones, y en función de cuales sean, las consecuencias sociales serán diferentes. Por esto, considero una responsabilidad de los
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 8 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL trabajadores sociales reconocerlos en sus diferentes contextos culturales, sociales e históricos, reflexionar acerca de lo que suponen y cuestionarlos, generando así espacios en los que proponer alternativas para que sean las propias comunidades quienes escojan el modo de vivir. Una elección consciente, humana y sostenible, sin que sea necesario adherirse a la propuesta convencional. Es decir, que “sí que quede otra”. A lo largo del grado, en relación con muchas de las asignaturas que se nos han impartido, mi interés por estos temas ha ido creciendo y llevándome a reflexionar de especial manera sobre el sistema económico actual y la forma en la que se proyecta o conforma las sociedades y relaciones desde lo más genérico a lo más concreto. Algunas de estas asignaturas han sido historia de la acción social y del trabajo social, estructura social, procesos psicosociales básicos aplicados al trabajo social, redes sociales e intervención comunitaria en trabajo social, cultura y modos de vida, ética y deontología del trabajo social, diseño y evaluación de programas sociales, participación social, tercer sector y voluntariado, y desigualdad y exclusión social en la sociedad de riesgo. Para ello, como se ha ido adelantado, el TFG se dividirá en esencia en cuatro partes: primeramente, se investigará sobre las formas económicas de producción y abastecimiento a lo largo de la historia, formas enclavadas en fines éticos y sociales. A continuación, se observará cómo, con el triunfo y generalización del modelo económico de mercado, estas formas se debilitan o desparecen, y la sociedad se somete a estos nuevos principios económicos. Para seguir, se verá el papel del estado de bienestar y de otras alternativas propuestas por la sociedad civil, que surgen de la búsqueda de reenclavar o reincrustar (embed) la economía en valores y dinámicas más éticas y sostenibles, que sitúen, de nuevo, a la persona en el centro. Por último, se destacará la relación del trabajo social con el resto de los apartados, en especial con las nuevas iniciativas y modelos, que están surgiendo, de reincrustación de la economía dentro de fines sociales. 1.1. La economía y sus diferentes concepciones. El análisis económico ortodoxo tiende a analizar la economía “naturalizando” la institución del mercado (que funciona bajo la ley de la oferta y la demanda) como forma de adquirir bienes y servicios de reproducción individual y social. Es decir, parece que el mercado y el intercambio fuesen instituciones y conductas atemporales que siempre han existido y gobernado el mundo económico. Esto, para autores como (Polanyi, Arensberg, & Pearson, 1976) se trata de una “falacia económica y política”, ya que, como defiende en sus obras, en la sociedad primitiva y en los imperios antiguos la economía no formaba una esfera separada de la actividad, sino que estaba incrustada en el resto de las instituciones sociales. Dicho en otros términos, la “economía” de esas sociedades era un simple medio para conseguir fines sociales de otra índole. Así, no es posible englobar en el término “mercado” toda la historia económica, ya que no todas las “formas de economía” coinciden con las características que se le atribuyen al sistema de mercado de los últimos tres o cuatro siglos de la historia humana.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 15 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL En la práctica esto consiste en que los miembros de la comunidad (o súbditos, etc.) envían recursos o bienes al centro (que puede ser el palacio, un jefe tribal, etc.), y este los redistribuye. Muchas veces la redistribución no es igualitaria porque se atiende al estatus, diferentes derechos, etc., pero en muchos casos se intenta asegurar la supervivencia de los miembros de la comunidad, reino, etc. mediante esa redistribución. En cualquier caso, más allá de detalles concretos de cuánto se asigna a cada cual, lo interesante es captar la forma en sí. Se han señalado dos formas de redistribución características: la primera se trata de las sociedades que cuentan con un big men, un individuo que se convierte en redistribuidor haciendo valer virtudes muy concretas como la generosidad, la laboriosidad, la entrega o su capacidad de coordinación. El cargo lo obtiene por propia voluntad y es temporal. Este modelo es típico de las sociedades melanésicas, pero también de otras del Pacífico Sur. Un ejemplo serían los Kapauku de Irían Jaya (Pospisil, 1963). La otra forma de redistribución sería aquel en la que el cargo se ocupa de forma hereditaria y es de carácter duradero. Algunos ejemplos serían los reyezuelos africanos que reinan en sociedades sin un Estado propiamente dicho. Por ejemplo, Mukama de Buyoro, en Uganda. (Gómez Pellón, 2019) 2.1.3. Economía doméstica Este principio consiste en la producción para el uso propio. Los griegos lo llamaban “oeconomĭa”, de donde se deriva la palabra “economía” (Polanyi, 1989). Se trata de producir y almacenar para satisfacer las necesidades de los miembros de un grupo cerrado, que puede ser una familia, una aldea o localidad, una comunidad territorial más amplia, una región o incluso una nación. Está vinculado con el modelo institucional de la autarquía, la autosuficiencia, la capacidad de una unidad de bastarse a sí misma. Aristóteles (384-322 a. C.) insistía en que la esencia de la administración doméstica propiamente dicha no es la producción para la ganancia sino la producción para el uso. Sin embargo, también señala que la producción accesoria para el mercado no tiene por qué destruir la autosuficiencia de la administración doméstica mientras los mercados y el dinero fueran simples accesorios de una economía doméstica, por lo demás, autosuficiente, (Aristóteles, 2011). La práctica de velar por las necesidades del propio hogar se convierte en un aspecto central de la vida económica en una economía agrícola avanzada; pero aún entonces no tiene nada en común con la motivación de la ganancia o con las instituciones de mercado. Su patrón es el grupo cerrado (Polanyi, 1989, p. 102). 2.1.4. El intercambio El intercambio, por su parte, no se va a tratar de una forma más de integración. Mientras que las tres primeras comparten entre sí que la producción y distribución de bienes se
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 16 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL hayan “incrustados” (“embedded”) (Polanyi, 1989) en el orden social, y su lógica económica es dependiente del orden social (Prieto, 1996), no es así en el caso del intercambio. Si el patrón (o estructura de apoyo) de la reciprocidad es la simetría, y el de la redistribución es la centralidad, en el caso del intercambio, el patrón imprescindible es la propia presencia de la institución del mercado, y es el único que crea instituciones diseñadas sólo para una función: el propio mercado. Pero en esto se profundizará más adelante. Por el momento, es suficiente señalar que el intercambio consiste en un movimiento bidireccional de bienes entre las personas (pues las partes intercambian productos por dinero), que se basa en la ley de la oferta y la demanda y busca obtener el máximo beneficio o utilidad. El trueque es una de estas formas de intercambio, aunque se diferencia de lo que entendemos por el intercambio propiamente dicho o la compra-venta porque no intermedia el dinero como representante del valor en las transacciones. El trueque tiene sus orígenes en las plazas de los pueblos, ya en el año 3000 A.C se tiene constancia de que, en la Babilonia de Hammurabi, en la Mesopotamia Asiática, se realizaba el canje entre metales como oro y plata (Castañeda, 2015). El objetivo del trueque en estas sociedades no era generar una riqueza económica (abstracta o beneficio como la entendemos hoy), sino que más bien su fin era la convivencia armónica o realizar pagos de deudas, sanciones o reparar daños (Polanyi, 1994, pp. 139- 140; 196). De hecho, su principal dificultad estaba en encontrar a alguien que estuviera dispuesto a cambiar lo que le sobrara por los otros bienes (Fernández & Plata de Plata, 2006). Por tanto, el comercio primitivo no era totalmente lo que entendemos hoy como mercado, pues, aun siendo comercio, los intercambios no llegaban al nivel de generalización y recurrencia del capitalismo industrial del s. XIX en adelante, en la que todo o casi todo está mercantilizado (o es susceptible de compraventa en un mercado). Además, las equivalencias entre productos en los mercados primitivos estaban determinadas por “tablas de equivalencias” (como códigos) que dictaban cuánto se debía dar de un producto B por una cantidad de un producto A, a menudo en base a la tradición o prescripciones legales. Es decir, aun siendo mercados eran mercados todavía muy “arraigados” en prescripciones sociales o embedded (Polanyi, 1994, pp. 139-148). Otros ejemplos serían la Antigua Grecia o Roma, en donde ya existían los intercambios económicos, es decir, se intercambiaban bienes y servicios por dinero, el cual se reinvertía en comprar nuevos bienes que vender a su vez para generar un beneficio, no meramente para sobrevivir. Pero, como demostró Polanyi con sus profundas investigaciones antropológicas, en esas sociedades precapitalistas, si bien hubo mercados, estos nunca estuvieron totalmente separados de la organización social, sino integrados en la sociedad y muy regulados. Por ejemplo, a pesar de su comercio altamente desarrollado, el periodo grecorromano no representaba ninguna excepción en lo que respecta al funcionamiento de su sistema económico, ya que se caracterizaba por la gran escala en la que se practicaba la redistribución de los granos por la
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 17 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL administración romana dentro de una economía que, por lo demás, estaba centrada en la hacienda o el hogar. Todo esto apoya a sus argumentos de que, hasta el final de la Edad Media prevalecieron los otros patrones institucionales frente al mercado (Polanyi, 1989) 2.2. Ejemplos concretos e históricos de los anteriores principios. 2.2.1. Reciprocidad y redistribución en las Islas Trobriand Entre las formas alternativas de construcción del orden social se encuentra la sociedad tribal de las Islas Trobriand (Polanyi, 1989, pp. 90-95). En estas comunidades no hay motivación de ganancia y no existe el principio de trabajar por una remuneración ni tampoco la ley del mínimo esfuerzo. Por tanto, el interés económico del individuo no es destacable, ya que la propia comunidad mantiene alimentados a sus miembros, y en caso de escasez, el problema sigue siendo colectivo. De hecho, carecen de instituciones independientes basadas en motivaciones puramente económicas. Las conductas de abnegación y generosidad se fortalecen mediante una diversidad de actividades comunales, tales como la obtención de alimentos en común (pesca, caza, etc.); las expediciones tribales peligrosas, o los enormes premios en los ritos ceremoniales, que alientan la imitación al máximo para gozar de ese reconocimiento y prestigio social. Los intereses puramente materiales e individuales de cada persona entran poco en juego en el asunto. Siendo más concretos, hay dos principios de comportamiento clave con los que se asegura el orden en la producción y la distribución: la reciprocidad y la redistribución (Polanyi, 1989), los cuales, para funcionar, necesitan de unos patrones institucionales (o estructuras de apoyo), como son la simetría y la centralidad, respectivamente. La reciprocidad en estas islas opera a través de la familia o el parentesco, y de este modo se salvaguarda la producción y el sostenimiento familiar. Precisamente la simetría facilita la reciprocidad del siguiente modo: cada aldea costera de las Islas Trobriand tiene una alianza con una aldea interior, por la cual se convierten en “aldeas hermanas” y entablan relaciones preferentes entre sí. Gracias a esto, disfrazado de regalos, existe un regular intercambio de frutas por pescado, y viceversa, aunque este se separe en el tiempo. Es decir, no se da un intercambio inmediato de un bien por otro en el momento, sino que, al no haber un cálculo estricto de utilidades o beneficios, se mueve más por la lógica del don, ya que se da sin recibir algo a cambio directamente, si bien estos intercambios solidifican la relación y crean el deber moral del receptor de ayudar o dar regalos en el futuro. Es otra forma de solventar las necesidades, que no se organiza mediante interacciones totalmente instrumentales, como en los intercambios en el mercado.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 18 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL No obstante, aun cuando un individuo que hace algo a favor de otra espera recibir en el futuro, no necesariamente esta expectativa de reciprocidad tiene que ser satisfecha por quienes se vieron beneficiados inicialmente de la propia donación. Esto lo demuestra la tradición del comercio kula en estas islas: los habitantes de las islas Trobriand, tras milenios de navegación, han trazado rutas en forma de anillo (kula), que siguen existiendo actualmente. Estas rutas tienen dos sentidos. Uno en el sentido de las agujas del reloj, y otro, en sentido contario. En el sentido de las agujas del reloj, los isleños se regalan simbólicamente collares de conchas rojas y otros dones materiales. El recorrido de estos collares continúa en la misma dirección isla tras isla hasta completar el anillo, de modo que el primero que dio se ve recompensado finalmente por quien cierra el “anillo” o por su vecino más próximo en sentido contrario, aunque este último no haya recibo el don de aquel 2 . En el sentido contrario a las agujas del reloj se intercambian pulseras de conchas blancas y también dones materiales. Este encuentro tiene carácter anual. El kula se trata de un mecanismo que ha servido para afianzar las relaciones humanas desde hace siglos. Se trata de un ejemplo de reciprocidad equilibrada, y una prueba clara de que lo social, la relación íntima y afectiva que se establece posee mucho más valor que lo intercambiado (Polanyi, 1994). Además, permite acceder a los diferentes bienes domésticos de los que se dispone en cada isla del archipiélago, ya que razones ecológicas hacen que las islas no sean homogéneas en términos de recursos (Malinowski, 2000). Aparte de la reciprocidad, se da la redistribución, como forma de organización económica. Esta tiene un carácter territorial y afecta a los que se encuentran bajo un jefe, quien se encarga de almacenar parte de la producción para luego redistribuirla entre los miembros de la comunidad que dirige. Precisamente en la figura de este jefe se ilustra ese patrón de centralidad que posibilita la redistribución. Este método para la redistribución ayuda a conectar a grupos geográficamente dispersos, o a que la caza se perciba como un esfuerzo y logro colectivos, evitando la desintegración de los grupos después de cada cacería. Además, al poner el resultado de la caza en común entre los diferentes grupos, se “nivelan” o amortiguan las diferencias de suerte de cada grupo. El producto conjunto pertenece a todos, y se distribuye según las necesidades de cada cual. Si uno ha puesto mucho en una jornada, renuncia a su botín (y a su egoísmo inmediato) con el objetivo de recibir en el futuro, cuando no tenga la misma suerte y aporte menor cantidad. De este modo, todos renuncian al beneficio inmediato para igualar las condiciones y obtener una seguridad, a largo plazo, individual y colectiva. En definitiva, en las comunidades de las islas Trobiand, queda descartada la idea de beneficio, se desprecia el regateo, no existe el pago en especie, ni el trueque o intercambio, sino que domina la reciprocidad, y la donación se considera una virtud. Los 2 Algo parecido se encuentra en el actual juego del “amigo invisible”: A regala a B, pero A puede recibir el regalo de un tercero, de C, que, a su vez, podría recibirlo de B.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 19 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL bienes no se atesoran ni se poseen permanentemente, se disfrutan regalándose, y todos estos procedimientos están enteramente regulados por la magia y la etiqueta o el prestigio (lo cual puede ir unido a intereses individuales pero que no son puramente instrumentales sino deseos de reconocimiento o de pertenencia) (Polanyi, 1989, pp. 90- 95). 2.2.2. Formas de interacción económica en la Edad Media En la Edad Media la sociedad estaba organizada por el sistema económico, político y social conocido como el feudalismo, que se basaba en la adscripción territorial de los individuos a los entes administrativos que articulaban el territorio (feudos, condados, parroquias, etc.). Hasta el comienzo de las revoluciones burguesas no existió el “trabajo libre”. En estas sociedades el sistema económico estaba regido por las relaciones sociales. Los hombres y mujeres trabajaban esencialmente para los señores de los feudos y para su propio autoconsumo. Los principios organizativos eran de índole social: no había un afán de beneficio económico de manera generalizada, y apenas había mercados, y en los que había se practicaba mayoritariamente el trueque. Además, los gremios regulaban los precios de los productos de los artesanos o la cantidad a producir. Es decir, la protección de un nivel de vida de los productores dictaba normativamente los precios, y no los precios las posibilidades de vida (Polanyi, 1994, p. 223). Asimismo, aunque en muchas ciudades existían mercados, no existían aún un mercado “nacional”, y se separaban estrictamente los mercados locales (encargados de comerciar con los alimentos básicos), y los mercados externos (abiertos a las exportaciones del extranjero, dedicados a los productos sofisticados y en los que participaban los mercaderes extranjeros). Los comerciantes extranjeros no podían, por ejemplo, vender al por menor en los mercados locales. Separando estos mercados se evitaba, así, el exceso de intermediarios en los productos locales, o las especulaciones y subidas de precios que podían causar problemas para hacerse con los medios de subsistencia en la ciudad (Polanyi, 1989, p. 117). 2.2.3. Aspectos negativos en sociedades de no mercado. Como se ha señalado, desde siempre han existido modelos económicos regidos por el concepto de economía sustantiva, al margen de la economía de mercado. Estas maneras de funcionamiento cuentan con grandes ventajas y supeditan siempre las relaciones económicas a las relaciones políticas y sociales, y controlan mejor las “patologías” individualistas (como el consumismo o el beneficio individual a costa de externalidades negativas sobre la sociedad). Sin embargo, también tienen inconvenientes que no pueden ignorarse. Entre estos inconvenientes estaban, por ejemplo, un fortísimo control social y un fuerte apego a la tradición como guía en todos los aspectos de la vida, lo que desincentivaba, si no proscribía, la innovación en el plano del conocimiento, tecnológico o cultural (Hayek, 2000); (Schumpeter, 2008).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 20 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL Por ejemplo, la producción agrícola en muchos casos era insuficiente, lo que provocaba hambrunas, aunque hubiera mecanismos sociales para amortiguar la escasez, como hemos visto. No obstante, el aumento de la productividad en el campo será, en parte, incentivado por la innovación tecnológica que alentó el mercado y la búsqueda de rentabilidad. Por la misma razón, el ansia de rentabilidad en la industria y el fin del control de los gremios favoreció la innovación en este ámbito. En las sociedades de no mercado o más comunitarias, el individuo, al disponer de menor capacidad de decisión sobre su riqueza o dinero, o al tener que permanecer adscrito a un territorio, disfrutaba de menor capacidad para ejercer su libertad personal y elegir su proyecto de vida. En definitiva, las sociedades feudales, a pesar de gozar de elevada integración social debido a que cada cual tenía muy clara su posición en el mundo―que le venía dada por el estamento al que perteneciese―, estaban basadas en la idea de que los hombres son desiguales y que tienen que atenerse a unas obligaciones predefinidas (Hobsbawm & Rudé, 1978).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 21 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL 3 EL CAPITALISMO: LA PRODUCCIÓN Y EL INTERCAMBIO DESENCLAVADOS DE FINES SOCIALES Y CENTRADOS EN EL MERCADO. Tras poner ejemplos de sociedades que han organizado la forma de obtener el sustento al margen del mercado o con mercados acotados a funciones muy concretas, veamos sucintamente a través de qué procesos estas experiencias se interrumpen. 3.1. El surgimiento del sistema capitalista y sus características A partir del siglo XVI, en la Edad Media, los mercados ya eran numerosos e importantes, y bajo el sistema mercantilista se volvieron la preocupación principal de los gobiernos. Aun así, la regulación del poder político sobre los mercados era más estricta que nunca, y la misma idea de un mercado autorregulado estaba ausente (Polanyi, 1989). Hasta el siglo XVI, y en los siglos en los que se dio la transición a la Modernidad, la sociedad aún funcionaba bajo el concepto de economía sustantiva. Pero entrando en el siglo XIX comienza a surgir lo que conocemos como una economía de mercado 3 con el mercantilismo como fase de acumulación, y, después de la primera revolución industrial, con la invención de la máquina de vapor (1760), las ideas liberales de pensadores como Adam Smith (Smith, 2019) y el dominio de una “ética protestante”― religiosa inicialmente, secularizada, después, según la cual el individuo expresa su valor a través del trabajo profesional abnegado (Weber, 1905)―. Esta serie de cambios económicos y políticos, además, serán dirigidos por la clase social de la burguesía, de forma paradigmática y en Inglaterra, especialmente entre 1830 y 1920. Esta transformación hacia una economía de mercado (en la que la economía deja de estar incrustada en las relaciones sociales) no ocurre automáticamente. Por el contrario, se produce través de una serie de revoluciones políticas y tecnológicas en el mundo rural (cercamiento de campos comunales, privatización y explotación privada de la tierra orientada a los incipientes mercados), y en el mundo urbano (integración de mercados locales urbanos en un mercado nacional, abierto, además, al exterior). Todo ello fue posible gracias a la toma del poder por la burguesía, que utilizará el aparato legal de los Estados para liquidar el Ancien Régime y aprobar leyes (de derogación del régimen señorial, de los gremios, etc.) encaminadas a construir el andamiaje de la sociedad de mercado. Algunas de las iniciativas y procesos a este respecto fueron: 3 A partir de esta época comienza el capitalismo industrial y centrado en el mercado autorregulado, en el que el capitalismo se consolida y penetra en el cuerpo social. No obstante, el capitalismo industrial no es el origen del capitalismo, ya que este antes tuvo una fase centrada en el comercio y las finanzas (la época de los grandes prestamistas que prestaban a los Estados para que hicieran sus guerras, etc.), como estudió (Wallerstein, 1988).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 22 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL ― Se limitaron o eliminaron progresivamente otras formas alternativas de abastecimiento (como la desaparición de los bienes comunales medievales, que podrían proveer de medios de existencia y producción alternativos al mercado). ― Se unificaron los mercados locales en un solo mercado, que se convertirá progresivamente en internacional al integrarse las economías nacionales. Esto se consiguió derogando las reglamentaciones que constreñían la integración y extensión de los mercados. ― Se eliminaron otras trabas a la constitución de los mercados de las diferentes mercancías (eliminar leyes que impidan la compraventa de propiedades y tierras en función de un supuesto carácter sagrado o inalienable, o que impidan la circulación de las personas a través de un mercado “nacional” inicialmente). Esto se necesita precisamente para que las diferentes mercancías concurran o afluyan al mercado, y que de este modo haya una oferta y demanda, y así se determine correlativamente el precio y las variaciones en el precio de las diferentes mercancías según la cantidad de oferta y demanda de las mismas. Esta economía de mercado, también conocida como capitalismo industrial, se trata de una forma de producir y distribuir regulada exclusivamente por el mercado. Para muchos autores como Karl Marx (2017) o Amartya Sen (2020), se tratará de una experiencia de desestructuración tanto social como humana. Sin embargo, según la teoría económica neoclásica, esta se trata de la mejor manera de organizar la economía (Hayek, 2000). La sociedad de mercado es la primera en la historia que coloca los motivos puramente individuales y materiales (el hambre, el beneficio, etc.) como eje que estructura la sociedad (Polanyi, 2021, p. 194), y el mercado como institución central de la vida social que organiza la existencia y el destino de las personas según cómo el mercado remunera las mercancías que cada cual lleva a él, y según la evolución de la escasez y abundancia de esas mercancías. La economía de mercado, encuadrada dentro del sistema capitalista se convierte en la dominante en la mayor parte del mundo a lo largo del s. XIX, pese a los posteriores intentos de corrección por el Estado a lo largo del s. XX. En cualquier caso, los tres pilares de esta economía de mercado son la libertad económica, la convicción de que el mercado se regula mediante la ley de la oferta y la demanda ―como sostiene la idea de la “mano invisible” (Smith, 2019)―, y la no intervención del Estado (éste pasa a tener un papel únicamente de garante de la seguridad y la justicia, pero sin intervenir en los precios, producción etc.). Este modelo parte del supuesto de la escasez, es decir, hay una insuficiencia de medios para satisfacer los deseos (necesidades), los cuales poseen un carácter ilimitado. En esta dinámica entra en juego dos premisas de las economías modernas: el ahorro y la inversión (Huerta, 2016). Esta realidad económica es lo que Polanyi denomina economía formal, como se ha introducido al principio.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 23 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL En el capitalismo, el intercambio se convierte en el principio fundamental de la vida económica (frente a redistribución o reciprocidad en otras sociedades), siendo los otros cada vez más periféricos. De todos modos, el intercambio alcanza una posición tan preponderante en la sociedad porque previamente, en paralelo, se ha ido construyendo y apoyando sobre la creación de una institución puramente económica, desenclava de otros objetivos: el mercado (a través de las leyes antes referidas surgidas con las revoluciones burguesas y liberales). La consecuencia es que, en vez de que la economía se incorpore a las relaciones sociales, estas se incorporan al sistema económico. Una vez que el sistema económico se organice en instituciones específicas, la sociedad habrá de adaptarse para que el sistema pueda funcionar con sus propias leyes. En última instancia, una economía de mercado sólo puede funcionar en una sociedad de mercado. (Lahera, 1999). Como resultado de lo anterior, comienzan a existir los mercados para todos los elementos de la industria, incluso para el trabajo humano o la tierra. De hecho, la extensión del mercado geográficamente y la eliminación de las trabas a que todos los elementos que participan en las interacciones económicas se conviertan en cosas intercambiables (incluido el trabajo y la tierra) es lo que origina la autorregulación, que implica que “toda la producción está destinada a la venta en el mercado, y que todos los ingresos provienen de ella” (Prieto, 1996, p. 24). La autorregulación conlleva también que las mercancías ajustan sus precios según su concurrencia en el mercado y las estrategias de los agentes, y de este modo se gobierna indirectamente la sociedad, pues los precios implican unas u otras posibilidades de vida para las personas. El trabajo, la tierra y el dinero (los tres elementos fundacionales de toda forma social de aprovisionamiento material tanto para Polanyi como para Marx), que antes suponían una base fundamental en la vida social, ahora se transforman en una mera “mercancía ficticia” 4 . Ya lo dice Polanyi (1989, p. 128): “El trabajo y la tierra no son más que los propios seres humanos y el medio natural en que existen, incluirlos en el mecanismo del mercado significa subordinar la sustancia misma de la sociedad a las leyes del mercado.” Así, la tierra, que antes era inseparable de la comunidad y la familia―se trataba simplemente del medio del que se extraen los recursos para la supervivencia―, ahora se convierte en “bienes raíces” con la aparición de la propiedad privada. Esto tiene sus aspectos positivos en cuanto al beneficio que supone para la industria, pero también ha 4 Son ficticias porque, en realidad, no fueron producidas básicamente para el mercado. El ser humano es creador a través de su trabajo, y puede florecer y desarrollarse a través de los incentivos culturales y sociales, pero es algo ficticio verlo como una mercancía más. Esto, en cambio, es la “reducción” teórica que opera el pensamiento económico ortodoxo para articular los mercados y que puedan funcionar (Polanyi, 1994, pp. 129-130).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 24 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL tenido muchas consecuencias negativas en relación con el medioambiente o a la despoblación rural. Por otro lado, el trabajo, que antes no se consideraba “separable” de su portador, sino que era el mismo ser humano (se trabajaba para subsistir, para relacionarse, para aportar a la continuación de la sociedad), ahora se concibe como una mercancía más. Al ser el trabajo, en último término, el propio ser humano, la caída de su precio (especialmente en crisis económicas) implica el empeoramiento de las condiciones de vida del ser humano o graves dificultades para la viabilidad de su vida y la integración en la sociedad. En resumen, la aparición del mercado autorregulado pone fin a la relación que había sido universal de que los mercados estaban arraigados en las instituciones sociales y sujetos a normas morales y éticas. Se pasa a construir una sociedad en la que la moral y la ética quedan subordinadas y son modeladas por los mercados, es decir, la economía ya no es una institución del hombre, el hombre es un sujeto de la economía (Fraser, 2012). Precisamente, los estragos que causaron estos mercados autorregulados y sus efectos sobre el trabajo, y con ello, sobre la vida de las personas, las familias y la sociedad, se trató de atajar con nuevas formas de “reenclavar” los mercados en la sociedad a través de fórmulas como el estado de bienestar o la economía parcialmente planificada por el Estado, que implicaba recuperar algunos principios y patrones (distintos del mercado y el intercambio). Esto se comenta brevemente en los siguientes epígrafes. 3.2. Consecuencias para la sociedad del cambio a la economía de mercado. A pesar de que muchas de las consecuencias de estos cambios fueron muy duras para la gente, también hay que resaltar que a partir de 1850 se experimentó un aumento del nivel de vida (Tortella, 2017). Esto se debe a que, gracias a la tecnología introducida por la industria, crece la productividad, los precios se abaratan y aumentan los salarios reales. Esto permite también un aumento del nivel de consumo. Otro de los factores que contribuyen a las mejoras, es la tecnología introducida en el campo, ya que los agricultores producen más, lo cual supone que cada uno puede alimentar a más personas. Además, crece la integración comercial entre países, se empieza a generar un mercado mundial sin aranceles, lo que aumenta la competencia y disminuye los precios. Esto hace que los bienes sean más asequibles y beneficia de especial manera a los habitantes de las ciudades. Sin embargo, es verdad que esto aumenta la desigualdad entre los habitantes de las ciudades y el campo, ya que estos últimos tuvieron que reajustar los precios.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 31 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL en la socialista de autoorganización y autogestión de la clase obrera, entre otras, que fueron prolíficas en la creación y despliegue de nuevas formas de organización, tales como cooperativas, asociaciones obreras y mutualidades de seguros, de ahorro y de crédito. Concretando, se pueden destacar al menos seis aspectos principales de esta nueva corriente socioeconómica basándose en las definiciones de autores como (Razeto, 1997), Jean-Louis Laville (2004), Mance (2004), Coraggio (2011) o (Singer, 2003). Estos serían los siguientes: - La economía solidaria trata de incluir en las prácticas algunos aspectos como el medio ambiente, la justicia social y el bienestar. - Rechaza el individualismo que tanto caracteriza al homo economicus. - Promociona la autogestión en las distintas formas organizativas como la empresa, las cooperativas o las asociaciones. - Trata de integrar a las personas desempleadas o en situación de pobreza o riesgo de inclusión. - Se sostiene bajo principios que buscan la igualdad y la equidad entre los individuos y países (tiene en cuenta las desigualdades Norte-Sur). - Exige una solidaridad dentro de la economía. Es decir, mientras que la economía convencional o formal busca maximizar el beneficio mediante la rentabilidad económica, la economía solidaria busca mejorar la calidad de vida de las personas especialmente a través de una gestión de los recursos humanos más cercana a los intereses de los trabajadores. Un ejemplo de economía social y solidaria, a mayores de las prácticas que se explicarán más adelante, sería el modelo que ha implementado el pueblo de Amayuelas de Abajo (Palencia). Este proyecto agroecológico y de servicios lleva en pie desde los años noventa del s. XX y permitió generar empleo en el marco de una economía afectada por la despoblación rural. Ahora, ha conseguido lograr una economía rural sostenible, que lleva los productos de la huerta, la granja y la panadería a la mesa del restaurante del albergue “El patio de Amayuelas”, cerrando así el ciclo productivo y de consumo en el entorno del propio pueblo, y generando dentro de él el valor añadido. Este proyecto trabaja de forma autónoma, y no recibe ayudas de la PAC (Política Agraria Común) por practicar agricultura ecológica. Utilizan semillas tradicionales, de las cuales tienen una exposición en un palomar que utilizan para impartir formación sobre la materia. De hecho, Amayuelas también cuenta con la primera “universidad rural”, que se llama Paulo Freire, desde la que pretenden aportar en lo educativo la necesidad de un cambio de rumbo en la sociedad, especialmente en el mundo rural. Dentro de sus objetivos está el recuperar la cultura campesina. Otro de sus pilares importante ha sido la bioconstrucción. Han construido las casas, la cuadra de las ovejas o la caseta de herramientas con materiales como el adobe, que,
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 32 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL además, supone un coste energético mínimo y una climatización mucho más económica. También cuentan con placas solares como fuente de energía (Amayuelas, 2021). 5.2. La economía colaborativa Por su parte, el término economía colaborativa, también conocida como economía de acceso o consumo colaborativo, proviene de la expresión inglesa “Sharing Economy”, y fue divulgado separadamente tanto por Lisa Gansky (Gansky, 2012) como por Rachel Bootsman y Roo Rogers. En realidad, es a estos dos últimos autores a quienes se atribuye especialmente el concepto por su conocido libro, publicado en 2010, What´s mine is yours: how collaborative consumption is changing the way we live (Botsman & Rogers, 2010). Aunque tanto ellas como otros autores (Castells, 2001) resaltan el auge de esta tendencia a raíz de la crisis del 2008. La economía colaborativa, también se diferencia de la economía estrictamente “formal” debido a que, para empezar, propone compartir o intercambiar los bienes en lugar de poseerlos, lo que se trata del paso del bien particular al bien común. Como destaca Kevin Kelly: “la tendencia es evidente: el acceso vence a la posesión. El acceso es mejor que la propiedad” (Kelly, 2009). Para seguir, en la economía colaborativa se pasa de un consumismo individualizado hacia un ambiente más colaborativo y comunitario. El usuario juega un papel fundamental, como elemento estructural y vertebrador de este sistema. Tiene uno de sus antecedentes más próximos en las redes P2P. Está fundamentada en el denominado sistema P2P o Peer-to-Peer―o compartir entre iguales―, de, como su nombre indica, compartición de contenidos en los inicios de Internet. Para ello y aquí va el tercer rasgo innovador, se sirve de Internet y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación como herramientas habituales. Estas últimas permiten la creación de redes sociales y portales en los que los individuos interactúan de manera masiva. Existen distintas formas de clasificar la economía colaborativa. Una de las más populares sería la siguiente, que propone clasificar esta gran selección de ejemplos en tres sistemas (Botsman & Rogers, 2010): 1. Sistemas basados en el producto: se caracterizan por pagar por el uso de un producto sin la necesidad de comprarlo. Esto transforma las dinámicas de la industria ya que confronta con el modelo tradicional basado en la propiedad privada individual. Entre los ejemplos se puede citar Blablacar que es una de las iniciativas más destacadas en España. Blablacar se trata de una plataforma que pone en contacto a personas que quieren realizar un trayecto en común y coinciden para hacerlo al mismo día y hora, compartiendo así los gastos. El coste
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 33 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL para el conductor es mínimo, ya que iba a realizar el viaje de todas formas con asientos libres (con “asientos ociosos”). En España cuenta con más de 6 millones de usuarios y ha conseguido ahorrar en 2018 más de 1,4 billones de euros y la emisión de 1,6 toneladas de CO2. A pesar de sus múltiples beneficios (a priori se optimizan y ahorran recursos, se generan espacios para la sociabilización y confianza entre desconocidos gracias al respaldo de las opiniones que se dejan en la red…), también tiene sus consecuencias negativas, ya que, al incentivarse este modelo de transporte privado, esto puede suponer pérdidas para las empresas de transporte público, que pueden verse obligadas a reducir sus servicios y la plantilla (Blablacar, 2022). 2. Mercados de Redistribución 6 : tratan de dar una segunda vida a los productos. Se trata, por ejemplo, de particulares que revenden objetos usados o que los intercambian o donan, desde ropa hasta libros, muebles etc. (como Wallapop o Vinted). 3. Estilos de vida colaborativos: van más allá del producto y los bienes materiales, pues se genera una reciprocidad con bienes menos tangibles como el tiempo, el espacio, habilidades, proyectos, experiencias, dinero y otro tipo de recursos (Couchurfing). Estas iniciativas tienen lugar principalmente a nivel local o de barrio, donde se comparten espacios para trabajar (coworking), cultivar (Huertos Compartidos), o la wifi (Fon). Un ejemplo de cómo se presta dinero bajo estas iniciativas o modelos lo constituyen (Comunitae, LendingClub). También, en otras, incluso se dona para ayudar a financiar diversos proyectos (crowdfunding). Es dentro de este último sistema (estilos de vida), donde se encuentran la mayoría de los modelos que no se rigen tanto por el intercambio, sino que se apoyan, por ejemplo, en el principio de redistribución, como el crowdfounding 7 . La economía colaborativa, debido a su amplitud, no se pueden entender como un todo homogéneo, ya que las actividades son diversas y heterogéneas entre sí, y en algunos 6 Para estas autoras la redistribución no se corresponde con el significado que le da Polanyi, ya que no todas estas iniciativas consisten en una autoridad que centraliza los bienes y los reparte, luego, en función de las necesidades o méritos, sino que se englobarían más bien dentro del principio de intercambio (como sería el caso de Wallapop). No obstante, es cierto que el hecho de favorecer los acuerdos de venta entre particulares recupera formas antiguas de consumo, sin intermediarios, si bien estructuradas ahora gracias a las nuevas tecnologías. De alguna forma, intentan distanciarse de un consumismo que busque permanentemente el fetiche del “producto nuevo o sin usar”, y, por el contrario, fomenta la reutilización y el reciclaje, es decir, se trata de un consumo más sostenible. Además, los precios están sujetos a acuerdos y no son tan dependientes del beneficio, por lo que ganaría espacio el valor de uso frente al valor de cambio. Pese a lo anterior, estas plataformas están organizadas por empresas que sí que generan beneficios a través de suscripciones, publicidad y tasas, por lo que, en su mayoría, estas propuestas se tratan de casos híbridos: se sustentan en el principio de mercado y lo alimentan, pero, por otro lado, introducen nuevas posibilidades o replanteamientos. 7 Debido a que en muchas ocasiones estos proyectos se gestionan por entidades del Tercer Sector, que centralizan los recursos de particulares que realizan donaciones, ya que creen en el proyecto o la iniciativa, y luego esta entidad distribuye o canaliza este dinero en función de la necesidad.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 34 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL casos, incluso, contrarias y antagónicas. Es por esto, que, en general, se observa que el debate acerca de la economía colaborativa está muy polarizado. Aunque aquí no se va a entrar a analizar las causas de este debate, o, dicho de otro modo, los impactos positivos y negativos de todas estas iniciativas, vamos a utilizar el ejemplo de Airbnb para explicar algo mejor esta controversia. Airbnb se dedica esencialmente a una especie de permuta temporal de alojamientos y habitaciones entre particulares. En este caso, si una familia se va de vacaciones durante unos días y su vivienda se queda vacía, lo cual desde la perspectiva de la vivienda colaborativa se trataría de un bien infrautilizado, los efectos positivos de valerse de Airbnb serían evidentes. Los inquilinos obtienen unos ingresos extra y el huésped da uso a la vivienda por un menor precio, siendo esta una forma de consumo sostenible. Pero, por el contrario, también se dan casos de personas que tienen más de una vivienda en propiedad y las colocan en plataformas como esta para sacar un rendimiento permanente. En este caso, Airbnb traicionaría sus principios originarios, es decir, los principios de las economías colaborativas, ya que no se trataría de un bien ocioso y temporalmente en desuso, sino que respondería a formas de economía capitalista tradicional que se valen de este nuevo medio. En este segundo caso, los efectos serían nocivos, como, por ejemplo, la subida de los precios del alquiler, la transformación de la economía local en economía de turismo, con sus consiguientes problemas de convivencia (Gil García, 2018). Con esto se concluye que es primordial, al analizar las economías colaborativas, distinguir entre los casos que responden a este planteamiento frente a los casos de economía capitalista que se aprovechan y camuflan bajo los nuevos medios digitales. En base a las peculiaridades descritas anteriormente, se puede observar que la economía social y solidaria y la economía colaborativa son conceptos que no abarcan exactamente lo mismo, aunque se complementan y apuntan en la misma dirección. Mientras que la economía social y solidaria busca, en esencia, una reforma de valores sociales y económicos para transformar los hábitos de consumo, la economía colaborativa trata de mejorar el acceso a los bienes y servicios a través de la colaboración de las personas, y, por otro lado, se vale de plataformas digitales para ello, por lo que es capaz de llegar a un gran número de usuarios sirviéndose de las nuevas herramientas tecnológicas. Sin embargo, por sus rasgos comunes, muchas de las propuestas que entran dentro de economía colaborativa se tratan también de economía social y solidaria, ya que este último término es más amplio. A continuación, se abordará una iniciativa más concreta que promueven estos modelos económicos alternativos.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 35 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL 6. EXPLORACIÓN DE NUEVAS FORMAS DE INTERCAMBIO 8 , PRODUCCIÓN Y CONSUMO “ENCLAVADAS” (EMBEDDED) EN FINES SOCIALES: LAS MONEDAS SOCIALES. Como se ha anticipado, especialmente tras el estallido de la crisis financiera y económica de 2008 han surgido nuevas modalidades de producción o consumo, que recuperan (en parte) formas socioeconómicas como la reciprocidad o la redistribución, y que cabe también agrupar bajo los actuales conceptos de economía social solidaria, economía colaborativa, o bajo ambas. Muchas de estas propuestas e iniciativas no rompen totalmente con el modelo dominante, pues están organizadas por empresas orientadas a la rentabilidad en todas las fases del proceso económico (producción, distribución y consumo), y, por tanto, se ubican dentro de la economía formal, aun cuando sean incluso cooperativas, como algunas de las que se han mencionado previamente. Pero otras de estas propuestas mantienen todo un circuito de aprovisionamiento al margen del mercado en donde se incluyen fórmulas informales y no monetarias, tales como los huertos urbanos, bancos del tiempo, o las monedas sociales, entre otras experiencias. En este epígrafe nos centraremos en analizar especialmente el caso de las monedas sociales y los bancos del tiempo, que, como veremos, se pueden considerar también como una moneda social, aunque sean más bien sus predecesores (Sanz, 2002). 6.1. Antecedentes de los nuevos sistemas de aprovisionamiento, clasificación y algunos conceptos clave. Muchos autores sitúan los antecedentes de algunos de estos “nuevos” sistemas de intercambio en los años 80 con la creación del primer LETS (Local Exchange and Trade System) en Canadá (Vancouver), buscando dar respuesta a las consecuencias de la crisis generalizada de la economía local de este municipio debido al cierre de una mina de carbón. (Gisbert, 2010). Con el tiempo, la idea ha sido extendida a otros países como Francia (en donde se conoce como SEL, o Système d’Echanges Locaux) o Alemania (Tauschring). Un LETS se trata de un sistema de intercambio de bienes y servicios a escala local que utiliza una moneda o divisa propia, sin existencia física. Entre sus características principales destacan las siguientes: 8 En esta parte de trabajo, con cada referencia a intercambio, como le será posible notar al lector, no se habla del intercambio como principio de integración asociado a la economía puramente de mercado sino más bien a una forma de intercambio asociada la reciprocidad y a una economía sustantiva, como el que se daba en las Islas Trobriand analizado en el apartado 2.2.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 36 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL 1) La suma de todas las cuentas es siempre cero, es decir, para que haya usuarios en positivo otros tienen que estar en negativo. Por ejemplo, si una persona adquiere de otra una verdura por un valor de 10, el que entrega las verduras apuntará en su libreta +10 mientras que el que las recibe apuntará -10. 2) El registro de las transacciones se realiza de manera manual (mediante una cartilla similar a la de los bancos) o electrónicamente. 3) No se cobra ningún tipo de interés a los saldos negativos (Yasuyuki, 2017). Como se verá a continuación, gran cantidad de los ejemplos de moneda social que están en circulación actualmente han recurrido también a los esquemas tipo LETS. Existen multitud de variaciones en torno a los proyectos de la moneda social, lo cual permite establecer algunas distinciones en base a los objetivos que persiguen o los mecanismos de uso, pero en este caso nos centraremos en la primera (Lietaer B. , 2005); (Gisbert, 2010). En relación con los objetivos, aunque no son clasificaciones absolutas (en la mayoría de los casos ambos objetivos coexisten), se puede distinguir entre: 1) Las que se centran en objetivos con un carácter más económico, como la activación del tejido comercial local (suelen colaborar pequeñas empresas, tiendas e incluso instituciones, siendo promovidas, de hecho, por ayuntamientos en algunos casos). Por ejemplo, uno de los casos más conocidos es la moneda de Bristol. 2) Las que persiguen objetivos sociales, como crear lazos entre los miembros de una comunidad (Liataer, Kennedy, & Rogers, 2015) , que generalmente surgen a raíz de una necesidad en un barrio de vecinos, una propuesta de una asociación etc. Un ejemplo serían los bancos del tiempo o monedas sociales como el Zoquito (moneda social que circula en Jerez de la Frontera desde 2007). 6.1.1. El concepto “dinero”. Cuando se habla de economía de mercado es inevitable hablar también del papel del dinero. Se llama dinero a todo activo o bien aceptado que cumple su función como medio de pago por los agentes económicos para sus intercambios, como unidad de cuenta y como depósito de valor. Las monedas y billetes en circulación son la forma más común adoptada por las economías como dinero. El dinero, se define según el Banco Central de Inglaterra como
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 37 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL un tipo de deuda (iou) 9 . Además, existen tres tipos de dinero: efectivo, depósitos bancarios y reservas del banco central. El dinero al que estamos acostumbrados se conoce por Fiat Money, y se trataría, por su propio enfoque y definición, del dinero creado a partir de una deuda. Otras definiciones de profesionales que se dedican a investigar e implementar prácticas de economía social y solidaria, ponen el énfasis en otras características del dinero para indicar que otra economía es posible. Una de estas definiciones sería la que proponen Ranulfo y Karla en su libro “Nuevo Dinero para la Sostenibilidad”, que viene a decir que el dinero es un acuerdo hecho por una comunidad para aceptar un ítem estandarizado que sirva, al menos, como medio de intercambio. Según este enfoque, para crear dinero no necesitaríamos deuda sino un acuerdo (Paiva & Córdoba, 2016). Mientras que, antiguamente como se ha visto, se utilizaba el patrón-oro, que fijaba el valor del dinero a partir de una cantidad concreta de este material precioso, en la actualidad, con el cambio hacia el dinero fiduciario, el valor del dinero empezó a sustentarse en el hecho de que las personas confiasen en su validez, es decir, puede decirse que se trata de una cuestión de confianza y, en última instancia, se puede afirmar que el dinero en sí no es nada (López, 2020). 6.1.2. El concepto “Moneda Social” Una moneda, como se ha dicho, se trata de un tipo de dinero ―una pieza material, generalmente acuñada por alguna autoridad o su equivalente en papel― que es utilizado como medio de cambio. Sin embargo, el dinero puede adoptar otras formas no necesariamente materiales, porque se trata de todo medio de intercambio común y generalmente aceptado por una sociedad para el pago de bienes, servicios y obligaciones de cualquier tipo. Según esta definición, y en un sentido estricto, sería más preciso hablar de “dinero social” que de “monedas sociales”, debido a que estos sistemas de “intercambio” no siempre se valen de un objeto material que funcione como “moneda”, sino que existen otras formas de contabilidad (cartillas, sistemas informáticos como la plataforma sudafricana informática CES ―siglas de Community Exchange System―) basadas en la confianza entre los diferentes miembros de la comunidad. Aun así, aquí se hablará de “monedas sociales”, debido a que se trata del término más popularizado. 9 IOU viene del inglés y se trata de una abreviatura de I owe you, que significa “te lo debo”.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 38 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL Las monedas alternativas pueden ser monedas sociales si cumplen determinadas funciones. Es decir, será moneda social si antepone la función de medio de circulación a la de medio de atesoramiento. El atributo “social” se aplica a la moneda que ha sido creada y gestionada por una comunidad e implementada para proveer al desarrollo de cierto territorio particular (Orzi, 2014). Estas monedas permiten crear una red colaborativa de cercanía, en la que las personas dejan de ser estrictamente “consumidoras” para ser “prosumidoras”, es decir: las personas son a su vez productoras y consumidoras, ofertantes y demandantes (Blanc, 2005). Las monedas sociales “promueven la reciprocidad y la ayuda mutua, contribuyendo a la articulación de comunidades solidarias” (Sanatana, 2009, p. 6). Otro de sus potenciales de este tipo de prácticas es no depender del dinero oficial como única vía de acceso a los recursos necesarios para la vida (Alcañiz, 2019). Además, al hablar de monedas nos es interesante destacar una distinción que propone Polanyi entre “monedas para todos los usos” y “monedas para usos específicos”. (Polanyi, 2008 ) La moneda actual, que se rige bajo la lógica del mercado se trataría de una moneda para todos los usos. Las monedas que predominaban en sociedades primitivas regidas por formas de integración (como las ya vistas reciprocidad y redistribución), serían monedas para usos específicos. Muchas de las monedas sociales actuales se tratarían, por ende, de monedas para usos específicos (concepción sustantiva de la moneda). Mientras que las monedas al uso encajan perfectamente dentro de la definición de dinero, al cumplir sus tres funciones principales, las monedas sociales, si bien también sirven como medio de cambio o como unidad de cuenta, no cumplen con la tercera característica, ya que no son depósitos de valor y no funcionan como medios de atesoramiento, debido a que evitan la acumulación (Lietaer & Hallsmith, 2006). Además, muchas monedas como la de Venado Tuerto (en Santa Fe, Argentina), tampoco actúan como medida del valor, ya que en este caso la fijación de precios es ejercida por la moneda de curso legal (el peso). En este caso, primero se establece el precio de las mercancías en pesos, y luego se realiza una conversión, a partir de una tasa de cambio. Por todas estas características, se puede decir que las monedas sociales son monedas para usos específicos (Plasencia A. , 2009). 6.1.3. Los mercados solidarios. Las monedas sociales tienen distintos espacios para su circulación. Entre otros, están los llamados mercados solidarios. Estos son ámbitos de intercambio limitados a un número de participantes, y a ciertos bienes y servicios, lo que guarda paralelismo con las esferas económicas de sociedades premodernas que estudió la antropología clásica o Polanyi (1994).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 39 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL La concepción de mercado, según Polanyi, tiene dos sentidos distintos. El primero, dentro del cual se adscribe el mercado social, sería la concepción de mercado como un lugar físico, normalmente al aire libre, donde se compran, a precios establecidos, artículos de primera necesidad. El segundo sería el mercado como mecanismo de ofertademanda-precio, sin necesidad de estar ligado a una localización concreta o de estar limitado a la venta de artículos de primera necesidad. Así, contrariamente a la postura formalista 10 , estos intercambios no tienen por qué depender del regateo del mercado, ya que puede llevarse a cabo tanto con índices fijos como contractuales, como era el caso de las tablas de equivalencias, aludidas en el epígrafe 2 (Polanyi, 1994). Además, como se destaca en la primera parte de este trabajo, cuando el mercado no está bajo control social, con un sentido de integración, tiende a generar exclusión (ya que obtienen beneficios más elevados los más productivos o competitivos, o en el caso de los trabajadores, los que tienen ciertas credenciales/habilidades demandadas en el mercado, al tiempo que, por la competencia, el ingreso de los otros puede reducirse o ser expulsados del mercado). En cambio, los mercados solidarios se ven protegido de los efectos de esta competitividad porque consumidores y productores tienden a colaborar en virtud de la pertenencia a una misma comunidad, del compromiso con el bienestar de esta como fin último de sus actividades, y en virtud de que comparten unos valores. No obstante, lograr esta cohesión que enmarque las actividades de estos mercados solidarios supone todo un reto (Plasencia & Orzi, 2007). 6.2. El caso concreto de la Moneda Social “La bellota”. En 2013 surge en Guadalajara una “Comunidad de Intercambio 11 ” (CIGB) a través de la moneda social que recibe el nombre de “la bellota”. Su aparición está ligada al espacio “El Rincón Lento” 12 , que se autodefine como “un local multiespacio dedicado al consumo responsable, a la difusión cultural y la creación de tejido social”. En este espacio habían surgido multitud de iniciativas sociales tales como un espacio de co-working (Karaba), y tras un año de reuniones se decidieron a crear una moneda social propia, que es una moneda local, social y complementaria, ya que complementa al euro 10 En la postura formalista, la economía se reduce a actos de intercambio llevados a cabo mediante el regateo y se materializa en el mercado, como ya se ha visto anteriormente. 11 Aunque se denomine intercambio, en este caso el concepto tiene más similitudes con el concepto de “reciprocidad” de Polanyi que con el de mercado, como queda claro al observar los patrones. 12 El Rincón Lento está constituido por un grupo de personas que comparte la forma de pensar de que los medios son tan importantes como los fines. Para ello abogan por la lentitud y buscan vivir de una forma más sosegada, teniendo en cuenta el medioambiente, la sostenibilidad, las personas y buscando una economía más justa y ética, en contraposición a todo lo que ofrece el sistema y modo de vida actual.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 40 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL y no pretende sustituirle. La bellota persigue los siguientes objetivos (Comunidad de Intercambio de Guadalajara, 2021) : Pretendemos ser un espacio que ayude a construir una economía al servicio del bien común. Que dinamice la economía local y favorezca su relocalización, evite la acumulación y sea una herramienta que potencie los talentos y capacidades de las personas, fomentando la solidaridad y el apoyo entre sus miembros. Esta moneda actualmente circula en una red que en 2019 (antes del COVID) contaba con cerca de 200 socios de edades entre 30 y 55 años. Además, es una de las inspiradas en los LETS (cuyas características se han descrito anteriormente). Esta moneda recoge una serie de Términos y Condiciones de Uso y Funcionamiento, los cuales hay que aceptar para pertenecer al sistema: -Dentro de estos se recogen ideas como que las transacciones realizadas en bellotas se rigen por los mismos principios y normas legales que las de los euros. -Además, están en paridad 1:1 con el euro. Es más, los bienes y servicios pueden valorarse de manera mixta entre moneda social y moneda de curso legal, especialmente cuando se adquieren a pequeños comercios. -La bellota se organiza fundamentalmente mediante la Asamblea General (que se realiza una vez al trimestre), de entre cuyos asistentes dos personas son nombradas administradoras por un periodo de seis meses. La comunidad se organiza en base a asambleas locales, que se reúnen con mayor frecuencia que la General, y cada localidad tiene un representante local. -Existe, además, un grupo motor formado por varias comisiones de trabajo que serían las siguientes: Administración, Mercadillo, Comunicación, Dinamización de Asambleas, Tesorería o Descapitalización y Dinamización de Intercambios. -Cada cuenta de bellotas empieza con cero unidades de moneda local. En otras monedas se empieza de un modo diferente. Por ejemplo, para adquirir la turuta (moneda social en funcionamiento desde 2011 en Villanueva y Geltrú, Cataluña) existen dos vías: la fácil y la colaborativa. Por un lado, la fácil consiste en comprar turutas con euros que la asociación ingresa en una banca ética y que, a su vez, sirven para realimentar el sistema. Y por otro lado la vía colaborativa intercambia trabajo por la cantidad turutas que se acuerde. Este trabajo puede tratarse de participar en otras iniciativas de la asociación como los huertos colaborativos. -El límite de saldo negativo (débito) que puede llegar a tener una cuenta se fija en menos 150 bellotas). El límite en positivo en el caso de la bellota está suspendido. Pero otras
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 47 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL Actualmente en España hay más de doscientos bancos de tiempo activos, y se ha podido observar cómo en tiempos de crisis se incrementa el número de participantes. El banco del tiempo de Valladolid, por ejemplo, surgió de una inactiva del barrio de la Victoria en 2005, y ha permanecido desde entonces. Actualmente está conformado por una red de en torno a setecientos vecinos. Además, algunos meses ha conseguido registrar más de ciento setenta intercambios (Bancos de tiempo, 2021). 6.7. Consecuencias positivas que favorecen el reenclavamiento de la economía y los vínculos comunitarios. Las iniciativas como las diversas variantes de monedas sociales abordadas se caracterizan por multitud de aspectos que pueden llevar a pensar que es posible incluirlas dentro del concepto de economía sustantiva. Si es posible rescatar prácticas, en la actualidad, que apuesten por una economía “enclavada” en las relaciones sociales, que reubiquen a las personas y a su entorno natural en el centro de los procesos económicos, entonces estas prácticas serían sin duda de gran interés para el Trabajo Social, que comparte muchos de los fines últimos de estos modelos alternativos económicos y sostenibles, así como se beneficia de su práctica tanto por las redes que genera como por las consecuencias que tienen en sus comunidades e individuos. Por este motivo, una vez explicados casos concretos del funcionamiento de estas, a continuación, se va a tratar de hacer hincapié en determinadas conclusiones: • Los intercambios no son siempre de carácter bilateral. Contrariamente a la lógica de los intercambios de mercado, en el caso de los bancos del tiempo y otras monedas sociales son generalizados. Esto quiere decir que las ofertas y demandas se entrecruzan dentro del grupo. Si un miembro de la red adquiere un servicio, la “deuda” no la contrae con quien se la presta, sino con todos los miembros del grupo. Esta “deuda” no mantiene la connotación negativa que caracteriza al tradicional fiat money, (Graeber, 2014) sino que se trata más bien de un mensaje, creemos en ti, en que en algún momento vas a devolver a la comunidad, de alguna forma, lo que has recibido. Esta manera de funcionar puede fácilmente recordar a la reciprocidad existente en el comercio Kula, en la que se promovía la lógica del don (dar sin recibir nada a cambio). Los isleños hacían regalos y entregaban bienes a una isla confiando en que ellos recibirían en el futuro no necesariamente por aquellos que habían recibido su propia donación. • Predomina el largo plazo frente a la inmediatez. Así mismo, siguiendo la lógica del don, otra característica que también se da en las monedas sociales es que el que ofrece sus bienes y servicios no busca recibir una compensación inmediata, sino que confía en que recibirá una compensación en el futuro.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 48 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL En el caso de los bancos del tiempo y el resto de moneda sociales, las personas permanecen en la red después de cada transacción concreta, de modo que los integrantes de esta red desarrollan un alto grado de conocimiento mutuo. Esto provoca que los vínculos se refuercen después de cada encuentro y adquieran una orientación a largo plazo vinculada con la reproducción social, a diferencia de un modelo de consumo como Amazon, por ejemplo, ya que este último está basado en individuos que compran mediante interfaces sin relación muy cercana y profunda entre ellos. En definitiva, a la larga, los intercambios recurrentes a través de este tipo de redes consiguen que la distancia social se reduzca, las relaciones se vuelvan cada vez más cercanas y se desarrolle el compañerismo o incluso la amistad. Esto favorece que las transacciones sean cada vez más desinteresadas, reorientándose hacia el contacto social con el otro y dando lugar a comunidades de ayuda mutua de individuos interdependientes entre sí, como se demuestra en el caso del banco del tiempo del círculo materno previamente descrito (Bloch & Parry, 1989). Estas obligaciones morales compartidas condicionan el comportamiento en favor del mantenimiento de la comunidad por encima del interés propio. En línea con esta idea cabe destacar las conclusiones de Alcañiz (2019, p. 19) en sus estudios sobre estas prácticas: “Si se valida que para los participantes prevalece la búsqueda del contacto social sobre el cálculo y el propio interés, entonces se podrá decir que han logrado su objetivo de compensar hasta cierto punto la omnipresencia de la norma del mercado.” Una vez más, es posible identificar actitudes similares a las de los habitantes de las islas Trobiand relacionadas con el principio de redistribución. Mientras que en estos sistemas primitivos se ponen en común cosas como el resultado de la caza, en las redes de monedas sociales se ponen en común determinados bienes o servicios, los cuales a medida que la red se ha ido consolidando, como se observa en el caso del banco del tiempo del círculo materno, a veces acaban prescindiendo de una contraprestación. En un cierto sentido, en ambos casos se crea un “producto conjunto” que pertenece a todos y que se distribuye según las necesidades de cada cual. Tanto los isleños como los integrantes de las redes de monedas renunciarían al beneficio inmediato para igualar condiciones; priorizando así la comunidad frente al egoísmo inmediato (Malinowski, 2000). • En la era de la globalización, las monedas sociales fomentan una economía local y sostenible. Las monedas sociales favorecen la activación del tejido comercial local, lo cual es positivo para crear los lazos comunitarios que se remarcaban anteriormente (Liataer, Kennedy, & Rogers, 2015). Además, gracias a esto, se
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 49 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL reduce la huella ecológica (como se destacaba en el caso del Bristol Pounds), al consumir productos y en tiendas de cercanía que necesitan menos transporte de larga distancia, embalajes, etc. • Utilizan sistemas similares a las “tablas de equivalencia” de los mercados primitivos (Polanyi), como se ha visto en los casos de monedas como el “puma” o la “bellota” que están en paridad 1:1 con el euro, o en el caso de los bancos del tiempo, en los que todos los servicios, sean cual sean, miden su valor en unidades de tiempo. Este tipo de monedas no generan intereses; su objetivo es que el dinero vaya de la mano de la producción y no de la especulación (de ahí que utilicen sistemas como la oxidación en la moneda de Venado Tuerto o los ya mencionados anteriormente). Se alejan de la lógica mercantil estableciendo medidas como la fijación de precios. • Se valen de sistemas o mecanismos que refuerzan las actitudes de generosidad y reciprocidad (muchas veces bajo el nombre de solidaridad) mediante el reconocimiento y el prestigio social. Los festejos que se realizaban en los bancos del tiempo del círculo materno a las personas que más han contribuido a la comunidad, o los premios de cantidades de dinero poco significativas que se entregan a los integrantes de la red de la moneda del “puma” comparten una lógica similar a la de los ritos ceremoniales de las islas Trobriand. En ambas realidades, la donación y el servicio se consideran una virtud y se aplaude y premia a quienes velan por el bienestar de la comunidad. Esto contribuye a reforzar una serie de valores y una mentalidad que dista de la que caracteriza al homo economicus. • Revalorizan capacidades no valoradas dentro del mercado capitalista y apuntan a una desmercantilización de las prácticas económicas al ubicarse fuera de la esfera del mercado. Estas redes se vinculan a la recuperación de habilidades personales y profesionales que han sido dejadas de lado por su desvalorización dentro de los sectores formales de las economías y el empleo asalariado. • Ciertas habilidades pueden no ser aptas para trabajar en una multinacional, pero sí para tus vecinos. Por ejemplo, puedes tener una habilidad especial para la música o para tratar con personas mayores o niños, aunque no tengas estudios. Este tipo de capacidades las va a valorar quien te conozca y confíe en ti. Para realizar este tipo de trabajos no es necesario ser empleado de nadie, y sin embargo aportan valor a la comunidad y contribuyen al bienestar de la persona, mejorando su autoestima y dándole el espacio que necesita para desarrollarse en estas áreas. Además, en estas redes, se consideran las necesidades de las
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 50 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL personas como prioridad y no se tratan a modo de mercado, como simples demandas (Blanc, 2005). • Se basan en la transparencia de las anotaciones y la trazabilidad de las transacciones. Esto podría darse también en las divisas fiduciarias corrientes, si los paraísos fiscales no truncaran la trazabilidad de las operaciones financieras, pero actualmente no es el caso. Por el contrario, las monedas sociales generan confianza entre los integrantes que integran su sistema al reforzar la transparencia de la que otras monedas carecen. En resumen, las Monedas Sociales: - Protegen el espacio local. - Buscan el beneficio de las comunidades. - Transforman la naturaleza de los intercambios mercantiles mediante la “reincrustración” (en el sentido de Polanyi) de las transacciones en las relaciones humanas. - Promueven mediante la confianza el desarrollo de las relaciones interpersonales, desde la convivencia hasta la amistad. - No pretenden anular o sustituir a la moneda tradicional sino desarrollar los aspectos sociales positivos que ésta no puede, y desvincular la economía local del concepto de moneda como riqueza en sí misma, monopolizada por los bancos centrales y grandes oligopolios económicos. - Propician una distribución más equitativa de los recursos (Peixoto, 2004) - No son un fin en sí mismo, sino que sirven para generar más riqueza y acelerar el consumo y la producción locales. - Reducen la vulnerabilidad ante los ciclos económicos pues aportan liquidez cuando escasea el dinero en un país o región por una crisis económica o financiera, y también dan margen de maniobra a los poderes locales para contar con medios alternativos con los que canalizar ayudas a la población en exclusión o en riesgo de ella (Stodder, 2009).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 51 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL 7. LAS NUEVAS FORMAS DE RECIPROCIDAD Y EL TRABAJO SOCIAL. En este apartado, a modo de cierre, se abordarán las conexiones que se dan entre los epígrafes anteriores, en especial las alternativas actuales que están surgiendo, y el trabajo social. Primeramente, coincidiendo con Cinta Guinot y Ane Ferran (2016), es preciso recordar que el Trabajo Social ha de reconsiderar que es necesario poner en valor la fuerza de las relaciones interpersonales, tanto en la práctica como en la propia conceptualización; tomándolas precisamente como una de nuestras señas de identidad, pues el trabajo social adquiere sentido y legitimidad en la tarea de acompañar procesos de vinculación personal y social, y en la apuesta comprometida por construir y tejer relaciones y entornos más justos e inclusivos. Es más, apostar por la promoción del vínculo y las relaciones comunitarias significa orientarse, en el ejercicio profesional, hacia conceptos y perspectivas más positivas, focalizar la mirada en las potencialidades y capacidades de cada persona y no exclusivamente en los aspectos limitantes, patológicos o disfuncionales. Supone también apostar por construir y tejer entre diversos actores vínculos en esferas grupales y comunitarias en los que los sujetos se sientan a la vez que acompañados, protagonistas de la construcción de su propio proyecto de vida y no meros receptores pasivos de recursos e intervenciones programadas de manera impersonal y estandarizada (Guinot & Ferran, 2016). Es necesario, por tanto, que el trabajo social se aborde desde una perspectiva relacional y busque estrategias, como las que se han ido mencionadas en los anteriores epígrafes, que integren este fundamento de la profesión en su praxis. El nivel de intervención que ha de encargarse de generar sinergias y de explorar y aprovechar estas iniciativas (como los bancos del tiempo, las redes de compartición de recursos, etc.) es, en especial manera, el nivel de intervención comunitaria. Esto se debe a que el trabajo social en su dimensión comunitaria es el que se caracteriza por su intermediación en las redes sociales, en el complejo tejido interaccional de una comunidad, y en las capacidades y habilidades que facilitan la conexión en interacción positiva entre personas y sistemas. Además, y coincidiendo su propósito con el de este trabajo, se encarga de identificar y analizar las relaciones sociales existentes con objeto de poder utilizarlas como punto de partida y generar, así, estrategias y líneas enfocadas a fortalecerlas y colaborar con y entre ellas de múltiples maneras (Pastor Seller, 2001). Por otro lado, se puede observar cómo las nuevas iniciativas concretas que se han analizado persiguen objetivos y pretenden resultados muy similares a los del trabajo social comunitario, ya que, coincidiendo con los identificados por Friedlander (1989) buscan explorar los medios, recursos y capacidades autóctonos de las personas y comunidades para lograr un mayor bienestar, alentar los esfuerzos cooperadores para perseguir objetivos comunes y construir para los individuos y grupos canales de mutuo
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 52 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL entendimiento para la acción común. Por su parte, Alan Twelvetrees (1982) también destaca otros dos objetivos del trabajo social comunitario, que, sin duda, también son logrados con éxito por esas nuevas formas de reciprocidad analizadas antes: asegurarse de que se produzcan en el entorno cambios concretos y acompañar a las personas para que trabajen colaborando en adquirir confianza y habilidades necesarias para afrontar los problemas. Teniendo en cuenta que los objetivos de las iniciativas presentadas se encuadran perfectamente dentro de los objetivos del trabajo social comunitario, y habiendo quedado en evidencia cómo estos objetivos se logran con éxito (o al menos tienen el potencial de lograrse con éxito) desde la metodología que se propone, se puede afirmar que el trabajo social encuentra aquí una herramienta que aún no ha sido explorada lo suficiente por esta disciplina, pero que se trata de una potencial vía de intervención. El papel del profesional del trabajo social en relación con estos nuevos canales de intervención que se abren y estos modelos que van surgiendo ha de ser de guía o acompañante, capacitador, coordinador de recursos (entre las comunidades, las entidades y la administración) o facilitador (Ross, 1997). Así mismo, podrá adoptar un rol de acción de mediador y estímulo, de especialista, suministrador de fuerzas, creador de ambientes especiales y apoyo durante todo el proceso (Lippitt, Watson, & Westley, 1970). Su papel y su rol dependerá en gran medida de la realidad comunitaria concreta, del sector de población con el que se quiere implementar este modelo (personas mayores, personas con diversidad funcional, personas reclusas, personas en riesgo de exclusión etc.) y de la fase en la que se encuentre el proyecto. No será lo mismo si, por ejemplo, se busca hacer “despertar” a la comunidad para que sea consciente de la existencia de otras formas de abordar sus propias necesidades, para así promover este sistema de red, que si la propuesta ya está consolidada en el barrio o contexto donde se lleve a cabo. Aun estando ya justificado el interés que encuentra el trabajo social en los contenidos de este trabajo, a continuación, se van a enumerar otras virtudes y fortalezas que caracterizan a las iniciativas analizadas en este TFG, pues confirman con más fuerza el alto grado de convergencia que tienen con los objetivos del trabajo social, especialmente en su dimensión comunitaria: -Promueven dinámicas de empoderamiento, en las que los sujetos son los protagonistas de su propio cambio, siendo dotados de control y dominio sobre su realidad, haciéndose responsables de las acciones en las que se involucran y por las que están afectados, con el fin de lograr una transformación positiva y mejorar, así, su calidad de vida (Pastor, Metodología y ámbitos del Trabajo Social comunitario para impulsar cambios sociales sostenibles y autónomos en el complejo universo relacional en España en el siglo XXI, 2014).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 53 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL -Logran el fortalecimiento comunitario a través de la búsqueda de autodeterminación por parte de los sujetos y a través de la promoción de su participación en estas estructuras intermediarias, ya que la propia participación de los ciudadanos en estas propuestas y redes comunitarias se trata de un camino para potenciar su autodeterminación. -Se tratan de un impulso para generar un modelo relacional que más adelante puede reproducirse de manera natural, proponiéndose, de hecho, valores que son claves en el trabajo social, tales como: dignidad, justicia social, equidad, solidaridad, confianza, reconocimiento de la diversidad, individualización etc. (De la Red, 2018). -Proponen soluciones orientadas a potenciar las fortalezas y capacidades de las personas y comunidades. Se trata de recursos que consideran, desde su misma propuesta, a la persona como un todo integral. Al permitirle desarrollar y poner en valor aptitudes que no serían valoradas dentro del sistema regido por el mercado, le da la oportunidad de desarrollar otras facetas, así como una sana autoestima y autoconcepto. -Generan espacios en los que desarrollar una consciencia reflexiva y crítica. -Constituyen una forma de participación ciudadana que contribuye a acabar con la exclusión social mediante la construcción de realidades solidarias (Izquieta, 2011). -Se tratan de un recurso que logra cumplir con el objetivo de ser accesible, ya que está al alcance de cualquier ciudadano. No conlleva traspasar las barreras que caracterizan a otras formas tradicionales de dar cobertura a las necesidades, que suponen multitud de trámites burocráticos u otra serie de dificultades (Pallares & Pelegrí, 2000). -Son alternativas que se aterrizan en lo local, pero se realizan en un contexto de globalidad, incluyendo las perspectivas socioculturales, socioeconómica etc. -Al promover y fortalecer las capacidades autóctonas de las comunidades locales (barrios, centros vecinales, etc), se favorece la autonomía de las personas y que no sean tan dependientes de otros poderes y estructuras como el mercado o el Estado (en sus diferentes niveles), sin que esto necesariamente implique un conflicto con estas instituciones. -Son, en sí mismas, agentes de cambio, a través de la revitalización, animación de la comunidad, búsqueda de recursos, detención de capacidades e iniciativas y sistemas de reciprocidad. -Siguen una metodología centrada en la resolución autogestionada de las necesidades colectivas (Lillo & Roselló, 2001).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 54 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL -Son experiencias que ayudan a que los individuos, al participar más en su comunidad y conocerla mejor, sean más conscientes de los aspectos específicos y peculiaridades de sus comunidades (recursos culturales, estructuras comunitarias etc), lo que refuerza su identidad y sentido de pertenencia. (De Robertis, 1987). -Son propuestas de desarrollo sostenible, orientadas tanto a la conservación de recursos naturales como a la equidad social en la distribución de los recursos económicos y de poder político. Para ello, buscan también la integración de lo ambiental (Franceshi, 2015).
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 55 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL 8. CONCLUSIONES. Con respecto al contenido al contenido de lo abordado en el trabajo, me ha resultado interesante extraer las siguientes conclusiones. Primeramente, coincidiendo con una de las premisas del trabajo, se puede observar cómo queda en evidencia, una vez más, que la propuesta del sistema económico actual subordina las necesidades de la sociedad a las suyas propias. Analizando este sistema de mercado capitalista (regido por el intercambio, la oferta y la demanda y el máximo beneficio, alejado de los principios éticos) y poniendo atención a las consecuencias (exclusión social, desigualdades, pobreza, escasez, paro), parece entonces evidente, que existe un desorden estructural en nuestro modo de hacer economía y por consecuencia en nuestro modo de vivir. Sin embargo, hay esperanza, ya que, como hemos visto, esto no siempre ha sido así; tradicionalmente han existido otras formas de orden social que cubrían las necesidades de las comunidades (reciprocidad, redistribución). Estas formas se encuadraban dentro del concepto de economía sustantiva, que no está de más traer de nuevo a la memoria del lector: la economía sustantiva (real) entiende que las personas dependen de la naturaleza y el resto de los seres humanos para su sustento y reproducción a través la interacción institucionalizada (formas de colaboración y organización creadas por instituciones sociales). Entiende la economía como un medio de lo social, frente a la lógica de la economía de mercado, que entiende a la persona como un medio para lograr sus fines económicos. Pero al sufrir las comunidades las consecuencias de este cambio de paradigma, de la economía sustantiva a la economía de mercado, y a raíz de la crisis de la propuesta del estado de bienestar (que también surgió del entendimiento de estas grietas), la sociedad civil ha reaccionado generando propuestas comunitarias, que recuperan formas de integración embedded (encavadas en fines éticos y sociales): Estas propuestas hemos visto que se encuadran dentro de corrientes que se conocen como economía social y solidaria y consumo colaborativo. Por ejemplo, las plataformas de consumo colaborativo que se han ido viendo, intentan crear espacios de compartición. Esta es una forma de “reenclavar” el consumo en sus valores y relaciones de las que ha tendido a separarse al entenderse como una mera satisfacción de utilidades individuales. En estas propuestas el consumo propicia experiencias que refuerzan los vínculos con el “otro”, e incorpora la sostenibilidad y conlleva un menor impacto ambiental, por ejemplo, al prestarse los bienes entre una comunidad dando segundas o más vidas a los productos.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 56 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL Las monedas sociales por su parte también son un intento de volver a “reenclavar” los flujos monetarios, cada vez más dispersos con la globalización, dentro de los contornos de las comunidades locales. De este modo, las transacciones y procesos económicos vuelven a reintegrarse en ellas generando riqueza. Esta es una forma de blindar a las comunidades y sus mercados locales (y, por ende, sus procesos económicos y productivos) del efecto ultracompetitivo de los mercados globales, especialmente en momentos de crisis, ante cuyos efectos solo les queda el deterioro o la desaparición, como prueban los cierres masivos de comercios y actividades en muchas pequeñas localidades. Aunque esta situación es conocida por todos, es fácil encontrar noticias que nos lo recuerdan tales como este artículo de La Vanguardia “El efecto Amazon amenaza al comercio local” (Gerbaudo, 2020) donde se destaca que en España ya han cerrado más de sesenta y cinco mil tiendas de barrio desde el principio de la pandemia o este otro “El comercio teme una avalancha de cierres” (Salvatierra, 2020), donde se destaca que la Confederación Española de Comercio, la patronal de los pequeños comerciantes, calculaba que en torno a un 20% del medio millón de locales repartidos por España no sobreviviría a la crisis causada por el coronavirus. Estos mecanismos y estrategias de las monedas sociales reeditan en el presente estrategias ya vistas por Polanyi (1989) cuando decía que, en el Antiguo Régimen, y con el desarrollo ya de importantes redes comerciales, se prohibió a los grandes mercaderes participar en la economía local. Ya entonces se creaban dobles sistemas de monedas: uno para el mercado local y otro para el comercio internacional. El objetivo era que los grandes mercaderes no utilizaran los productos de subsistencia para especular o desestabilizaran las comunidades introduciendo una fuerte competencia. Además de todo esto, como se ha visto, la metodología y objetivos de las monedas sociales y de estas formas de reciprocidad están íntimamente relacionadas con el trabajo social. Por ello, sería interesante generar debate y plantear intervenciones de trabajo social comunitario en distintos sectores, valiéndose de estas nuevas vías que abren camino, así como de la experiencia y creatividad de las propuestas ya consolidadas. Para el futuro, sería interesante explorar si estos sistemas de red que se promueven en barrios y comunidades locales podrían dejar de ser una “solución de urgencia” para consolidarse a largo plazo como una forma de organización viable y comunitaria más allá del mercado y del Estado, complementando al tercer sector tal y como lo conocemos. Además, podrían realizarse investigaciones para conocer si las pequeñas ciudades o barrios que han adoptado estrategias de monedas sociales, como los bancos del tiempo, han mostrado un tejido comercial y económico más resiliente frente a las ciudades o barrios que no lo han adoptado y que han quedado pasivas y a la intemperie ante los flujos económicos y monetarios de la globalización.
EXPLORACIÓN DE FORMAS DE ECONOMÍA REINCRUSTRADAS (EMBEDDED) EN LAS RELACIONES SOCIALES Y SU POTENCIAL PARA EL TRABAJO SOCIAL. 63 VIOLETA LLORENTE ARRIBAS GRADO EN TRABAJO SOCIAL Schumpeter, J. A. (2008). Historia del análisis económico. Barcelona: Ariel. Sen, A. (2020). Sobre ética y economía. Madrid: Alianza. Singer, P. (2003). Economía Solidaria. A outra economía, 109-116. Smith, A. (2019). La riqueza de las naciones. Barcelona: Malpaso Ediciones. Sombart, W. (1913). El burgués. Madrid: Alianza Editorial. Stodder, J. (2 de Junio de 2009). Complementary credit networks and macroeconomic stability: Switzerland's Wirtschaftsring. Journal of Economic Behavior & Organization, 72, págs. 79-95. doi:https://doi.org/10.1016/j.jebo.2009.06.002 Tawney, R. H. (2016). La sociedad adquisitiva. Barcelona: Elba. Obtenido de https://almena.uva.es/permalink/34BUC_UVA/12tq2h1/alma991001133909705774 Torres F., D. (2021). Fin de ciclo: testamentos literarios. Madrid: Turner. Torres L., J. (2010). La crisis de las hipotecas basura. Madrid: Sequitur. Tortella, G. (2017). Capitalismo y Revolución : Un ensayo de historia social y económica contemporánea. Madrid: Gadir. Twelvetrees, A. (1982). Community work. London: Palgrave Macmillan. Uroz, J. (2010). La llamada crisis del modelo de estado de bienestar: reestructuración y alternativas. Miscelánea comillas, 68(132), 299-311. Vázquez, G. (2014). Una perspectiva de economía sustantiva con pluralidad de principios e instituciones. Revista electrónica del departamento de ciencias sociales UNLu, 118-134. Wallerstein, I. (1988). El capitalismo histórico. Madrid: Siglo XXI de España Editores. Weber, M. (1905). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Madrid: Alianza Editorial. Yasuyuki, H. (2017). Monedas sociales y complementarias (MSCs): sus valores socioeconómicos para distintos stakeholders. Universitat de Valéncia. Valéncia: (Tesis doctoral). Obtenido de http://hdl.handle.net/10550/60937 Zigmunt, B. (2007). Vida de Consumo. En B. Zigmunt, Vida de Consumo (págs. 107-109). México: FCE.