La crítica de Marx a la Economía Política
Abstract
Departamento de Filosofía (Filosofía, Lógica y Filosofía de la Ciencia, Teoría e Historia de la Educación, Filosofía Moral, Estética y Teoría de las Artes)
Full text
0
1
2 La crítica de Marx a la Economía Política. Universidad de Valladolid, Departamento de Filosofía, año 2019 RESUMEN: En este trabajo desarrollaremos el concepto de crítica dentro de la filosofía de Marx, para ello utilizaremos algunas de sus obras de referencia. El concepto de crítica que nos presenta nuestro autor tiene múltiples caras por lo que es necesario tratar el concepto desde diversos aspectos, todos ellos con vistas a la crítica de la “Economía política” y al capitalismo como un sistema que enajena el trabajo y la libertad de la humanidad arrojándola a la miseria. ABSTRACT: In this work we Will develop the concept of criticism within Marx`s philosophy. For this, we Will use some of this referntial works. The concept of criticism thath the autor presents to us has differents aspects, al lof them focused on the criticism of “polite economy” and capitalism as a system that alienates human work and liberty, throwing it to misery. PALABRAS CLAVE: Crítica, enajenación, capital, trabajo, “economía política”, praxis. Aitor Pastor Roji Tutor: Fernando Longás Uranga.
3 ÍNDICE 1. ¿Por qué Marx dice lo que dice?....................... p. 4 1a) Contexto familiar …………………………. p. 5 1b) Contexto socioeconómico………………… p. 10 2. ¿Qué es la “Economía Política”?....................... p. 16 2a) La Economía Política según los clásicos…. p. 16 2b) La crítica de Marx a la Economía Política…p. 22 3. La idea de la crítica en Marx…………………... p. 37 4. Conclusiones…………………………............... p. 42 5. Bibliografía…………………………………….. p. 45
4 1. ¿Por qué Marx dice lo que dice? Al comienzo de la “Ideología alemana” Marx y Engels escriben: “Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas, etc…, pero los hombres son reales y actuantes, tal y como se hallan condicionados por un determinado desarrollo de sus fuerzas productivas y por el intercambio que a él corresponde, hasta llegar a sus formaciones más amplias. La conciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hombres en su proceso de vida real. (…) Se parte del hombre que realmente actúa y, arrancando de su proceso de vida real, se expone también el desarrollo de los reflejos ideológicos y de los ecos de este proceso de vida.” 1 Para Marx la conciencia es un producto de la actividad real y material del hombre, del individuo, es el hombre real el que crea sus ideas. No parte de una concepción metafísica o idealista, sino que se basa en una concepción materialista: es el hombre el que dentro de su contexto histórico produce sus ideas. Todos los hombres parten de su época histórica y esta está condicionada, para Marx, por la fase del desarrollo productivo que corresponde y que fija las condiciones materiales de la época. Sin embargo, según Marx, este punto de inicio condiciona pero no determina al hombre; para él, el hombre debe tomar conciencia de sus condiciones de vida y de la conciencia imperante de la época. Para Marx el hombre se conforma en “su proceso de vida real”, parte desde aquí, de este hombre real que vive dentro de este proceso histórico en el que se forma su conciencia. Y es en este punto donde, según nuestro autor, se pueden desvelar los productos ideológicos que atan a este hombre real a una forma de conciencia concreta. Para nosotros es necesario entender este punto de partida para dar lugar a este desvelar. En las propias palabras de Marx: 1 Marx. K y Engels. F, “La ideología alemana”, pág. 21. Ed. Akal, Madrid, 2014
5 “De lo que se trata es de no dejar a los alemanes2ni un momento de resignación o de ilusión ante sí mismos. La opresión real hay que hacerla aún más pesada añadiéndole la conciencia de esa opresión; la ignominia más ignominiosa, publicándola. (…) Hay que enseñar al pueblo a espantarse de sí mismo, para que cobre coraje.3 Vemos claramente como Marx considera necesario conocer las condiciones materiales e ideológicas donde uno se mueve para poder sobreponerse a ellas y poder elevar la crítica política sobre estas. Por ello consideramos especialmente relevante explicitar el momento histórico en el que vivió Marx, cuál era la conciencia imperante de la época, cómo vivía el hombre real y cuáles eran los productos ideológicos que predominaban en esta sociedad. Es a partir de aquí desde donde Marx construyó su pensamiento y concibió su pensamiento como crítica de la crítica. 1a) Contexto familiar K. Marx nació en Tréveris, una ciudad perteneciente a Prusia marcada por una religiosidad eminentemente católica, en el año 1818 en el seno de una familia burguesa de religión judía. Su padre, Hirschel Marx, era propietario de unas viñas en la zona de Mosela y era un claro ejemplo de ciudadano ilustrado liberal en los aspectos políticos, religiosos y sociales; su madre, Henriette Marx, era ama de casa dedicada en cuerpo y alma a su familia y no tenía mucho aprecio por los libros o la cultura. Pese a esto Marx “Murió ateo y apátrida, habiendo dedicado su vida a predecir el derrocamiento de la burguesía y la disolución del Estado-nación.”4.Recibió una educación religiosa en la Escuela Superior de Tréveris, de allí extrajo sus principales enseñanzas y le sirvió luego para establecer las bases desde donde elevó su crítica sobre la religión como aquello 2 Aquí se refiere directamente al contexto alemán, pero es extensivo a todos los pueblos. Esto se debe a que Marx observa necesario conocer el contexto determinado del que surge la opresión de los pueblos para poder cambiarlo. Es por ello necesario que los pueblos conozcan de donde surge y hacia dónde se dirige la opresión. 3 Marx. K “Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, pág. 50, Ed. Pre-textos, Valencia, 2013. 4 Wheen, Francis “Karl Marx”, pág.26. Ed. Debate, Barcelona, 2015.
6 que ancla al pueblo en la idea, alejándole de su conciencia material y su praxis vital. Al cumplir la mayoría de edad se eximió de los servicios militares por problemas de salud e ingreso a la Universidad de Bonn para cursar sus estudios sobre derecho. Tras un año de estudios, borracheras y duelos, se trasladó a la Universidad de Berlín donde continuó sus estudios sobre el derecho y donde, además conoció a Jenny von Westphalen la que, en un futuro, sería su esposa. Marx dedicó su juventud al estudio del filósofo alemán F. Hegel, a quien consideraba que le había hecho salir de su estado de inmadurez, y al que posteriormente erigiría una crítica incansable. Esta relación con la filosofía hegeliana hizo que el pensamiento de Marx comenzara a movilizarse. Partió del método dialéctico hegeliano basada en las ideas de tesis y antítesis que al enfrentarse conducen a la síntesis que se conforma ya como una nueva tesis, pero lo invirtió para dar lugar a su propia teoría. En palabras de Wheen: “La propia vinculación de Marx con Hegel tenía mucho de proceso dialéctico, de la que surgió un niño aún sin nombre que habría de convertirse en el materialismo histórico.”5.Pero en un primer momento Marx rehusó de la filosofía; él quería dedicarse al derecho y optó por escribir una filosofía del derecho. En el transcurso de este trabajo Marx descubrió la brecha existente entre la metafísica del derecho y el derecho real, entre la forma del derecho y su contenido. Esta fue la primera vez que Marx observó el abismo existente entre teoría y práctica, y tras esto Marx no pudo desoír por mucho más tiempo la llamada de la filosofía hegeliana. Posteriormente a su introducción en la filosofía de Hegel, Marx entró a participar del “Club de Doctores”, un grupo constituido por jóvenes hegelianos entre los cuales Marx encontró a Bruno Bauer o Arnold Ruge. Ellos “habrían de convertirse en colaboradores intelectuales de Marx, y, unos años más tarde en enemigos declarados.”6. En el último año de sus estudios en Berlín, Marx estuvo trabajando en su tesis doctoral que llevo por título: “Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro”. En esta época se dio lugar a una purga de la institución universitaria, sobre todo de aquellos que se declaraban hegelianos de izquierda, 5 Wheen, Francis, ob. cit., pág. 41 6 Wheen, Francis, ob. cit., pág. 45
7 y en el ámbito político la llegada del rey Federico Guillermo IV dio lugar a la censura, la persecución y el fin de la libertad de cátedra. En este contexto, Marx tuvo que dejar de lado su pretensión de presentar su tesis en la universidad de Berlín debido a que, por un lado, su teoría fundamental era la idea de que la teología debía ceder el paso a la filosofía, en tanto que esta segunda poseía un carácter epistemológico superior y, por otro, que si presentaba su tesis en Berlín seria revisada por Schelling quien era un antihegeliano declarado. Marx envió su tesis doctoral a la Universidad de Jena donde consiguió graduarse como doctor y, posteriormente, se fue a vivir a Bonn con Bruno Bauer. Debido a unos problemas que tuvo Bauer, Marx no pudo establecerse como profesor en Colonia y tuvo que dedicarse al periodismo. Su primera incursión en el periodismo fue con un artículo contra la censura que había sido dispuesta por el rey Federico Guillermo IV. Este artículo se pretendía publicar en el periódico de los jóvenes hegelianos llamado “Deustche Jahrbücher”, pero como era de prever, jamás vio la luz ya que fue censurado. Tras esto Marx comenzó a trabajar en el periódico “Rheinische Zeitung”, que se publicaba en Colonia, y que salía adelante gracias al joven Moses Hess7. En esta época el pensamiento de Marx ya se había desarrollado e impresionaba a los pensadores de la época que lo rodeaban, prueba de ello son las múltiples alabanzas que se le dirigen en forma de textos. En 1842 Marx fue nombrado directos de la “Rheinische Zeitung” y con esta decisión la gaceta tomó un giro crítico. Marx estaba cansado de la postura de sus compañeros de la gaceta que bromeaban sobre la tarea de la crítica política y se pasaban el día de juerga; a ellos Marx les dedica estas palabras: “Hemos de repudiar con la máxima resolución a los camorristas y provocadores, en un momento que exige personas serias, valientes y sensatas para conseguir sus elevadas metas”8. En esta tesitura de director de la gaceta Marx se enfrentó por primera vez a la tarea de escribir sobre las condiciones materiales del pueblo; lo motivó a ello un problema con el cambio de ley sobre la recogida de leña de los campesinos en 7 Filósofo alemán de origen judío que publicó numerosas obras entre las cuales destaca “Roma y Jerusalén”. 8 Wheen, Francis, ob. cit., pág. 61.
8 los bosques privados. Marx era un estudioso de la filosofía y el derecho, pero aún no se había enfrentado a la tarea de tratar con la política, la que estaba en plena conexión con la realidad. Frente a este problema Marx comienza a plantearse sus primeras ideas sobre la contradicción de clase y la propiedad privada; así publica en la gaceta un artículo criticando esta nueva ley que sancionaba como robo la recogida de leña caída. A consecuencia de estos escritos, Marx se puso en el punto de mira y en 1843 fue obligado a cerrar la gaceta “Rheinische Zeitung” por orden directa del Zar Nicolas I. “Al rey prusiano le había pedido el cierre de la gaceta al mismísimo zar Nicolas I de Rusia, su aliado más íntimo e imprescindible, ofendido por una diatriba antirrusa publicada en el número 4 de enero de la Rheinische Zeitung”9 Pero esta situación en vez de entristecer a Marx lo alegró en tanto que ya estaba cansado de escribir en la gaceta según sus palabras: “No es bueno tener que realizar tareas accesorias, aunque sea a favor de la libertad, luchar a base de pequeños golpes en lugar de con garrotes”10. Tras esto Marx en el año 1843 se muda a Paris debido a la censura imperante en Alemania donde no podía desarrollar su actividad con libertad. Y tras unos meses escribe la obra “Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel” que sería publicada en el año 1844. En ella Marx concluye la crítica a la religión y presenta su tesis sobre el estado alemán. Utilizaremos esta obra como base de análisis para el contexto socioeconómico en el que se movía Marx. En esta obra podemos encontrar varios pasajes donde Marx compara la situación entre Francia y Alemania, motivo por el cual Marx se tuvo que exiliar en el país galo. En Francia Marx fundó, junto a Ruge y Georg Herwegh, una nueva gaceta llamada “Deustche-Französis-che Jahrbücher”. Esta publicación tuvo una corta vida debido, por un lado, a las diferencias ya palpables entre Marx y Ruge y, por otro, al gran revuelo que su publicación causo en el extranjero. En Alemania fue expedida una orden de arresto contra Marx y Ruge si se repatriaban, y en otros 9 Wheen, Francis; ob. cit.; pág. 65 10 Citado por Wheen, Francis; ob. cit.; pág. 65
15 de los pueblos modernos. Para Marx, la filosofía práctica debe situarse a la vanguardia de las condiciones materiales.
16 2. ¿Qué es la “Economía Política”? “Ricardo en su libro ´Renta de la tierra´: Las naciones son sólo talleres de producción, el hombre es una máquina de consumir y producir, la vida humana un capital; las leyes económicas rigen ciegamente al mundo. Para Ricardo los hombres no son nada, el producto todo.”24 La crítica de la Economía Política que nos presenta Marx no es una crítica vacía, sin fundamento, pues Marx dedicó gran parte de su tiempo al estudio de los padres de la economía capitalista para posteriormente analizar las fallas, intencionadas o no, en sus análisis de la economía. Marx parte de las nociones presentadas por los autores clásicos para elevar su crítica a estos. Es por ello por lo que veo necesario comenzar este apartado desde el lugar del que partió Marx, esto es, desde el concepto de Economía Política que presentan los autores liberales, para posteriormente observar la crítica que dirige Marx a estos autores. Pues si la crítica va dirigida hacia algo es necesario conocer ese algo para comprender la crítica en toda su potencia, de lo contrario estaríamos dando palos de ciego. Quizá los tres autores más importantes en lo que se refiere a Economía Política clásica sean Malthus, Smith y Ricardo; es por ello por lo que partiré de sus concepciones para posteriormente presentar la postura enfrentada de Marx. 2a)La Economía Política según los clásicos Vamos a comenzar a tratar el concepto de “Economía política” desde la perspectiva clásica, para ello nos apoyaremos en diferentes capítulos de la obra “Historia y filosofía de las ciencias sociales” escrita por Scott Gordon25.A través de su obra trabajaremos los principales conceptos de esta doctrina económica como, por ejemplo, el concepto de valor, el de renta, o el de población, entre otros. El concepto de “Economía política” surge en el siglo XVII; más adelante se utilizará para englobar el corpus de ideas propias de Ricardo y sus teorías 24 Marx. K, “Manuscritos de Economía y filosofía”, Primer manuscrito, pág. 105. Ed Alianza, Madrid, 2016. 25 Gordon, Scott, “Historia y filosofía de las ciencias sociales”. Ed: Ariel, Barcelona, 1995.
17 económicas. Comenzaremos tratando el concepto de valor que se nos presenta en el noveno capítulo de la obra de Scott Gordon. Para los autores clásicos el valor de un producto viene determinado por la cantidad de trabajo necesario para que este producto sea producido. Esta idea del valor venía de la mano de la división de la sociedad según la posición económica de los sujetos, la que llega a la “Economía política” desde las teorías de los fisiócratas. Pese a que esta teoría del valor tenía sus errores, como, por ejemplo, la necesidad de aplicación de los costes de producción que ya observó Ricardo, ésta prevalecerá hasta el último cuarto del s. XIX. Esto lleva a sentar las bases de la teoría del valor de la “Economía política” en la teoría propuesta por Ricardo. El siguiente concepto que se nos presenta en la obra que estamos trabajando es el de renta; a través del concepto de la renta podemos observar la posición teórica que tenían los autores clásicos respecto al surgimiento de los monopolios. Tanto Smith como Ricardo critican la existencia de los monopolios, pero existe una diferencia en sus teorías. Para Smith los monopolios surgían de mano de la intervención del Estado en la economía, aquí podemos observar ya un principio teórico de lo que luego sería la corriente “Laissez faire”. Sin embargo, el análisis de Ricardo mostró que los monopolios también podían surgir de manera natural por el propio desarrollo del mercado. En lo referente al concepto de renta, la “Economía política” se basó en la teoría de la renta propuesta por Ricardo. “La renta -dice Ricardono es una creación, sino solo una transferencia de riqueza”26; a través de esta sentencia citada por Scott Gordon podemos comprender de manera simple el concepto de renta que trabajaba Ricardo. La teoría de la renta de Ricardo influirá poderosamente en las prácticas políticas posteriores, por ejemplo, en un movimiento por la nacionalización de las tierras que fue apoyado por J. S. Mill. De este concepto de la renta podemos observar que, pese a que la “Economía política” ofrecía una separación entre el ámbito propio del Estado y el ámbito del mercado, no se establece una separación radical entre ellos al estilo “Laissez faire” como se suele creer. Estos autores 26 Citado por Gordon. S, en “Historia y filosofía de las ciencias sociales”, Pág. 200
18 comprendían la necesidad del Estado como mediador de los intereses de la sociedad. En tercer lugar, nuestra obra habla sobre el problema de la población, la cantidad de la tierra es limitada pero el potencial reproductor es ilimitado. Para Malthus existe un freno a la reproducción descontrolada que es miedo a la miseria. Sin embargo, Ricardo tomará las bases de esta teoría y observará que cuando Malthus habla de subsistencia se refiere al nivel de vida estándar establecido en los contextos determinados de cada sociedad. “Esto queda claro y resulta indiscutible en los Principios de Ricardo, cuando se refiere al salario de subsistencia del trabajador como “la cantidad de alimentos, cosas necesarias y servicios que son esenciales para él por hábito”, e indica que esto difiere en los diversos países”27. Através de esta cita observamos la concepción propia de la “Economía política” sobre los salarios y que se relaciona directamente con la teoría del valor de la que hemos hablado previamente. Tras explicarnos estos tres conceptos´, el autor pasa a trabajar sobre el modelo de desarrollo de la “Economía política”; aquí podemos observar la tendencia de estos autores a establecer sus teorías económicas como si fueran teorías científicas, es decir como leyes naturales que no se pueden cambiar. La teoría del desarrollo propia de Ricardo nos muestra la necesidad de la inversión como elemento indispensable para el avance del modelo económico y comprende que la clase inversora, por antonomasia, es la clase capitalista. “Solo una de las tres clases sociales juega un papel significativo en este proceso. Los trabajadores consumen todo su ingreso porque son demasiado pobres para hacer otra cosa; los terratenientes son ricos, pero les agrada tanto la buena vida que también ellos gastan todo su ingreso. Solo los capitalistas ahorran una parte de su ingreso y proporcionan así los medios para aumentar la reserva de capital del país mediante la inversión.”28. 27 Ob. cit., pág. 209 28 Ob. cit., pág. 214
19 Podemos observar aquí cómo para los autores clásicos la clase capitalista es la clase propia del sistema económico de mercado, en tanto que es ella la que produce el avance económico de la sociedad a través de la inversión. Aquí también podemos ver cómo para la “Economía política” se da una diferenciación de la sociedad en clases sociales según su posición socioeconómica. Aquí también se introduce la idea de las crisis cíclicas en tanto que el beneficio no puede crecer exponencialmente, esto lo explica Ricardo con su ley de rendimientos decrecientes. “El proceso de crecimiento llega a su fin cuando la tasa de beneficios ha caído tanto que lo único que pueden hacer los capitalistas es mantener el capital existente y sustituirlo cuando se agota.”29 Comprendemos entonces que el modelo de producción capitalista tiene fijados sus propios límites dentro de su propio planteamiento en tanto que los procesos de crecimiento tienen dentro de si su propio límite natural. Vamos a tratar ahora el décimo capítulo de la obra de Scott Gordon donde nos habla de la relación de la “Economía política” con la doctrina “laissez faire”. Pese a que Scott Gordon nos muestra aquí una profunda brecha entre ambas teorías, existe una concepción popular que observa a los autores clásicos como claros partidarios de la separación total entre el Estado y el mercado. Si bien es cierto que en la doctrina de la “mano invisible” presentada por Adam Smith nos encontramos con la idea de que el mercado es capaz de regular sus propios procesos, esto no quiere decir que la “Economía política” se sitúe en contra de la necesidad de la gestión del Estado. Scott Gordon comienza recordándonos que debido al ambiente científico de la época, los autores clásicos de la “Economía política” buscaban establecer su doctrina económica como leyes naturales; de aquí podemos deducir la necesidad de Adam Smith de establecer la mano invisible como una ley reguladora del mercado de manera natural. Pero esto no niega la necesidad de la intervención del Estado en determinados aspectos de la sociedad. La doctrina que nos presenta Adam Smith se basa más en no poner impedimentos al libre 29 Ob. Cita., pág. 214
20 funcionamiento del mercado que en limitar la actuación del poder legislativo sobre la sociedad. Para Gordon los autores clásicos comprenden el “laissez faire” como: “Indicar que el sistema de mercado es capaz de realizar funciones de coordinación, sin sostener que pueda hacerlo tan perfectamente, ni que pueda funcionar sin la actuación general de instrumentos auxiliares coordinadores”30. Por otro lado, existe una doctrina radical del “laissez faire” que aboga por un sistema de organización perfecto propio del mercado y que restringe toda actividad del Estado a la función policial, al mantenimiento de la vida y a preservar el cumplimiento de los contratos privados. Sin embargo, los autores clásicos de la “Economía política” rechazaban la doctrina del “laissez faire” y comprendían la necesidad del Estado como poder externo que garantizara el cumplimiento de un marco legislativo y social. “Se suele nombrar a Ricardo cuando se identifica la economía clásica con el laissez faire, pero no se citan ni se mencionan textos concretos suyos, y parece evidente que se incluye su nombre entre el grupo de los ideólogos del laissez faire sobre todo por el papel que ocupa como jefe teórico reconocido de la escuela clásica.”31. A través de esta cita observamos cómo la escuela de los autores clásicos se distancia teóricamente de la doctrina “laissez faire”. En Scott Gordon vemos claramente que la postura de la “Economía política” se aleja de la idea metafísica leibniziana y se acerca más al utilitarismo como postura filosófica. Pese a que los autores clásicos proponen leyes naturales de la economía como método de avance del sistema de mercado y observan su potencial para autoorganizarse, también creen en la necesidad del Estado como medio de asegurar el buen funcionamiento de este sistema económico. Nos detenemos un momento en la posición de J. S. Mill sobre la intervención del Estado: 30 Ob. cit. pág. 244 31 Ibid. Pág. 250
21 “Creo que el principio práctico en el cual reside la salvación, el ideal que debe tenerse ante la vista, el criterio con el que todos los arreglos deben de ser juzgados puede expresarse en las siguientes palabras: la mayor dispersión de poder compatible con la eficacia; pero la mayor centralización posible de información, y su difusión desde el centro. Así, en la Administración municipal debería haber, como en los estados de Nueva Inglaterra, una división minuciosa entre muy distintos funcionarios, elegidos por las localidades, de todos los asuntos que no fuera más conveniente dejar entre las manos de las personas directamente interesadas; pero al lado de esto debería haber en cada departamento de asuntos locales una superintendencia central, formando una rama del Gobierno central.”32 Aquí tenemos la posición propia de John Stuart Mill respecto al papel de la intervención del Estado. Él acepta la intervención siempre que sea beneficiosa para la sociedad y no entre dentro de aquello que “fuera más conveniente dejar entre las manos de las personas directamente interesadas”; en su doctrina observamos una separación perfecta entre los intereses individuales y los intereses propios del conjunto de la sociedad. Podemos deducir entonces de los conceptos presentados por Ricardo a través de Scott Gordon, del método de desarrollo del sistema y de la crítica al tópico que asocia la “Economía política” con la doctrina “laissez faire”, que la “Economía política” se basa en el utilitarismo como modelo filosófico el cual está atravesado por un espíritu pretendidamente científico que los lleva a instaurar sus leyes económicas como leyes puramente naturales de carácter inamovible. Se presenta, así, un rechazo de la idea del “laissez faire” en tanto que los autores clásicos valoraban positivamente la institución del Estado como medio de asegurar, por un lado, el buen funcionamiento de la sociedad y, por otro, como método de asegurar las inversiones y contratos propios del sistema de mercado. Además, estos autores se caracterizan por un profundo individualismo, no en el 32“Sobre la libertad” J. S. Mill, pág.239. Ed. Alianza Editorial. Madrid, 2013.
22 sentido de individuo egoísta, sino que centran el peso de la sociedad en la unión de individuos con intereses propios que se ponen en juego a través del libre mercado. 2b)La crítica de Marx a la Economía Política Tras haber expuesto la doctrina propia de la “Economía política vamos a tratar ahora la crítica que hace Marx del sistema económico capitalista. Para ello nos centraremos en las consideraciones que Marx expone en el primer manuscrito que se encuentra recogido en la obra “Manuscritos de economía y filosofía”. Además, utilizaremos pasajes seleccionados del “Capital” y del “Manifiesto Comunista” para dar una perspectiva amplia de la visión que Marx tenía de su crítica al capitalismo. Marx comienza el primer manuscrito con un ataque directo al sistema de mercado, criticando su teoría del salario que él interpreta como causa de la miseria del proletariado. “El salario está determinado por la lucha abierta entre capitalista y obrero. Necesariamente gana el capitalista. El capitalista puede vivir más tiempo sin el obrero que éste sin el capitalista”33 A través de esta cita comprendemos perfectamente la situación que Marx nos quiere describir: el obrero y el capitalista se sitúan en el contexto de la lucha de clases. Dentro de este contexto la posición dominante la ocupan los capitalistas en tanto que, por un lado, poseen los medios de producción y, por otro, poseen riqueza que les permite subsistir ante cualquier imprevisto. Tras esto Marx esgrime una estocada contra los autores clásicos propios de la “Economía política”. “El salario habitual es, según Smith el mínimo compatible con la simple humanité, es decir con una existencia animal. (…) Si la oferta es mucho mayor que la demanda, una parte de los obreros se hunde en la mendicidad o muere por inanición. (…) La demanda de la que depende la vida de los obreros, depende a su vez del humor de los ricos y capitalistas.”34 33 “Marx. K.; “Manuscritos de economía y filosofía” primer manuscrito, pág. 65. Ed: Alianza editorial. 34 Ob. Cita., pág. 66
23 Marx acusa a los autores clásicos de que el sistema económico que defienden y las leyes “naturales” que esgrimen son la causa del sufrimiento y la miseria de las clases bajas, de las clases desposeídas. Por otro lado, Marx comprende que es el propio trabajador el que crea el valor del que se lucran los capitalistas a través del beneficio. Marx llamará a esto plusvalía; la plusvalía para Marx es la parte del trabajo que realiza el obrero que no entra dentro de su salario, es decir que no entra dentro “del mínimo compatible con la simple humanité”. El capitalista entonces se apropia, por un lado, del valor producido por el trabajador a través de la plusvalía y, por otro, arroja al obrero a la miseria al relacionar su salario con la ley de la oferta y la demanda; además se apropia del fruto del trabajo del obrero al apropiarse de la propiedad de este producto del trabajo. “[El capitalista] No solo quiere producir un valor de uso, sino una mercancía, no solo valor de uso, sino valor [de cambio], y no solo valor, sino también plusvalía.”35 El capitalista busca engordar su capital y para ello es necesario extraerle al trabajador su plusvalía, es decir, el fruto de su fuerza de trabajo. La teoría del salario que nos presenta Marx choca de frente con la teoría del valor que nos presentaban los autores clásicos de la “Economía política”. Para estos autores clásicos el valor de un producto está determinado por la cantidad de fuerza de trabajo socialmente necesaria depositada en él, pero el salario del obrero es “el mínimo compatible con la simple humanité”. Marx, sin embargo, critica esto y observa que el salario que se les da a los obreros es una parte mínima de la cantidad de valor que ellos producen, y comprende la plusvalía como un robo perpetrado por el capitalista. Además, acusa a la “Economía política” de implantar esto a través de leyes económicas que abocan al obrero a una vida de miseria como, por ejemplo, la ley de la demanda. Marx observa que la ley de la demanda lleva a los obreros a perder una parte de su propia humanidad. 35 Marx. K.; “El capital” pág. 253. Ed: Akal, Madrid, 2016.
24 “Tomemos ahora una sociedad en la que la riqueza aumenta. Esta situación es la única propicia para el obrero. Aquí aparece la competencia entre capitalistas. La demanda de obreros excede a la oferta, pero: en primer lugar, el alza de los salarios conduce a un exceso de trabajo de los obreros, cuanto más quieren ganar tanto más de su tiempo deben sacrificar. (…) Esta clase [el proletariado] ha de sacrificar continuamente una parte de sí misma para no perecer por completo. (…) El obrero se hace cada vez más dependiente exclusivamente del trabajo.”36 Para Marx, incluso en la situación más favorable para el sistema económico, el obrero debe sacrificar parte de su vida para poder sobrevivir. Las bases del propio sistema económico se sustentan bajo la premisa del trabajo asalariado, la plusvalía y la propiedad privada. Aquí el trabajador comienza a deshumanizarse al tener que enfrentarse al resto de trabajadores y de productos, ya no como ser humano, sino como mercancía puesta en juego dentro del mercado bajo las leyes de la oferta y la demanda. Aquí también se critica la idea liberal de la igualdad. Los liberales comprenden la igualdad entre el capitalista y el obrero como la igualdad a la hora de llegar a un acuerdo, pues aquí uno ofrece su fuerza de trabajo y otro ofrece los medios de subsistencia, ambos son partes iguales dentro del mercado. Marx comprende esto como una torpeza intelectual pues en esta relación se obvian las relaciones materiales de ambas partes pues, como nos dijo anteriormente, “el capitalista puede sobrevivir más tiempo sin el obrero que éste sin el capitalista.”. Es por ello por lo que Marx va a elevar una crítica expresa al concepto de libertad e igualdad, propios de la “Economía política”. “Lo único que impera aquí [se refiere a la compraventa de la fuerza de trabajo] es la libertad, la igualdad, la propiedad y Bentham. ¡Libertad! Pues comprador y vendedor de una mercancía, por ejemplo, de la fuerza de trabajo, vienen determinados únicamente por su libre voluntad. Contratan como personas libres e iguales ante la ley. El contrato es el resultado final en donde sus voluntades se dan una expresión jurídica común. ¡Igualdad! Pues solo se relacionan como poseedores de mercancías y cambian un equivalente por otro. ¡Propiedad! Pues cada uno dispone de lo suyo. ¡Bentham! Pues a cada uno de ellos no le preocupa 36 Marx, K.; “Manuscritos de economía y filosofía”, pág. 69.
31 Luego superproducción.”47 Además, Marx nos ofrece en su obra un análisis extraído de la obra “Bewegung der produktion” escrita por Schulz48, que nos sirve para entender el problema de la superproducción. “A causa de la creciente competencia entre los fabricantes sus ganancias han disminuido forzosamente en relación con la cantidad de mercancías suministradas. (…) La consecuencia de esto es que en algunas ramas de la industria aparece, en parte, una superproducción, que surgen frecuentes quiebra, con lo cual se produce dentro de la clase de los capitalistas y dueños del trabajo un inquietante bambolearse y agitarse de la propiedad, que arroja al proletariado a una parte de los económicamente arruinados; que con frecuencia hacen necesarias una detención o una disminución del trabajo, cuyos inconvenientes siempre percibe amargamente la clase de los obreros asalariados.”49 Vamos a analizar ahora como Marx trata el concepto de la renta de la tierra propio de los autores clásicos. Comienza exponiendo la tesis de Smith sobre la renta, la que concibe como “producto de la fuerza natural cuyo aprovechamiento arrienda el propietario al arrendatario.”50, pero para Smith, y para el resto de los autores clásicos, este arrendamiento siempre tiene un precio que ellos consideran de monopolio pues el terrateniente siempre va a cobrar el máximo posible al colono, dejándolo solo con lo necesario para trabajar la tierra y su mantenimiento. Marx, sin embargo, va a analizar la renta de la tierra como el producto de la lucha entre el propietario y el arrendatario, que él interpreta como una lucha de intereses. Para Marx el interés del propietario siempre triunfa pues la demanda de los productos producidos siempre aumenta el precio de la renta. Además, Marx eleva aquí una crítica al concepto de interés del propietario propio de la “Economía política”, pues para esta el interés del propietario se identifica con el interés general de la sociedad. Marx observa que el interés del terrateniente no se puede identificar con el interés de la sociedad pues su interés gravita en el crecimiento descontrolado de 47 Ob. cit.; pág. 109. 48 Oficial alemán, radical y editor socialdemócrata ubicado en Hesse. 49 Ob. cit.; pág. 102. 50 Ob. cit.; pág. 112.
32 la población, cuanta más población más demanda y con ello mayor renta. Este interés en el crecimiento de la población va de la mano con el aumento de la pobreza pues, a mayor renta menor beneficio para el arrendatario, lo que conlleva una bajada del salario. Y este interés no puede identificarse con el interés social en tanto que el interés del terrateniente ya entra en conflicto con el interés del arrendatario que forma parte de la sociedad. “Si, por tanto, el interés del terrateniente, lejos de ser idéntico al interés de la sociedad, está en oposición hostil con el interés de los mozos de labranza, de los obreros manufactureros y de los capitalistas, ni siquiera el interés de un terrateniente en particular es idéntico al de otro a causa de la competencia.”51 Por último, vamos a tratar el análisis que Marx hace sobre el trabajo enajenado y con el cual concluye el primer manuscrito. Aquí Marx comienza partiendo de los conceptos que nos ha ido explicando a lo largo del primer manuscrito, para así poder establecer una crítica en los mismos términos que se expresaba la “Economía política”. “Con la misma Economía política, con sus mismas palabras, hemos demostrado que el trabajador queda rebajado a mercancía, a la más miserable de todas las mercancías, que la miseria del obrero está en razón inversa a la potencia y magnitud de su producción; que el resultado necesario de la competencia es la acumulación del capital en pocas manos, es decir la más terrible reconstitución de los monopolios; que, por último aparece la diferencia entre capitalistas y terratenientes, entre campesinos y obrero fabril, y la sociedad toda ha de quedar dividida en las dos clases de propietarios y obreros desposeídos.”52 Marx observa en la “Economía política” una falta de análisis de sus propios conceptos, en tanto que los autores clásicos establecen una serie de leyes económicas sobre el paradigma de la propiedad privada, la competencia y la división del trabajo, pero no las analizan ni las comprenden. Esto se debe a que los autores clásicos sitúan el fundamento de sus leyes en situaciones ideales. Para 51“Manuscritos de Economía y filosofía” Marx. K, pág. 121. Ed: Alianza editorial. 52 “Manuscritos de economía y filosofía” Marx. K, págs.132-133. Ed: Alianza editorial.
33 Marx es necesario bajar la teoría económica a la realidad práctica para así poder observar su funcionamiento, las relaciones de poder que esta establece. Nuestro autor sostiene que la “Economía política” pone como punto de partida aquello que debería explicar, sin embargo, la crítica de Marx parte de la realidad práctica, parte de aquello que la “Economía política” debería explicar: la explotación de los obreros y la plusvalía. “Nosotros partimos de un hecho económico, actual. El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen, El trabajador se convierte en una, mercancía tanto más barata cuantas más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no solo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general. Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajador produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor.”53 Marx destapa aquí la enajenación del trabajo del hombre como la enajenación del hombre mismo, pues aquí el producto de su trabajo se le presenta al trabajador como un objeto independiente y extraño frente a él. Esto se debe a que el trabajador por naturaleza recibía de la misma naturaleza medios de trabajo y medios de vida; con la aparición del capitalismo y la enajenación del trabajo el trabajador recibe ahora su objeto de trabajo y sus medios de subsistencia solo en cuanto trabajador. Aquí el papel del hombre se reduce al papel del trabajador. “El colmo de esta servidumbre es que ya solo en cuanto trabajador puede mantenerse como sujeto físico y que solo como sujeto físico es ya trabajador.”54 Esta es la relación que Marx nos presenta con la enajenación del producto del trabajo, pero para Marx esta es solo una cara de la cuestión. La enajenación también opera dentro de la actividad productiva misma, en tanto al trabajador ya 53 Ob. cit.; págs. 134-135 54 Ob. cit.; pág. 137
34 no le pertenece su trabajo, sino que este es un trabajo forzado pues ha sido vendida su fuerza de trabajo, su actividad productiva ya no le pertenece a él sino que le pertenece al capitalista. La actividad productiva debería ser para el hombre una actividad, en primer lugar, libre y, en segundo lugar, que le hiciera aprender y avanzar como ser humano; tras la venta de la fuerza de trabajo el trabajo se convierte en forzado y el hombre se martiriza en la actividad productiva, ya que el fin de ésta no está ya en la propia producción de un objeto sino en la satisfacción de sus necesidades materiales fuera del trabajo. “Primeramente, el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador se siente en si fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad sino solamente un medio de satisfacer las necesidades fuera del trabajo. (…) De esto resulta que el hombre solo se siente libre en sus funciones animales. (…) Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal.”55 Pero aun nos falta por examinar la última cara de la enajenación pues, al igual que Hécate56, para Marx la enajenación del trabajo nos presenta tres caras diferentes pero convergentes. Marx comprende al hombre como ser genérico, esto quiere decir que el hombre construye su propio mundo, y hace esto a través del trabajo. El trabajo para el hombre genérico es “La objetivación de la vida genérica del hombre”. Aquí el hombre pone algo de su yo en el producto de su trabajo; su yo se refleja en el producto de su trabajo y por ello en el mundo. Pero la alienación del trabajo, al usurpar al obrero el producto de su trabajo, le usurpa también su condición de hombre genérico. Por tanto, la enajenación del trabajo es ya la enajenación del hombre genérico en tanto que el hombre ahora comprende como extraño su propio cuerpo al convertirse en máquina, y solo observa su trabajo 55 Ob. cit.; pág. 139. 56 Diosa propia de la mitología griega, a la cual se la suele representar con tres caras, y se la conoce como “Reina de los fantasmas” por su papel como diosa de la hechicería.
35 como medio de satisfacción individual de necesidades externas. Además, la enajenación del trabajo se convierte, para Marx, en la enajenación del hombre respecto del hombre, esto es, que el hombre está enajenado tanto de su yo genérico como del resto de hombres pues solo considera a estos últimos con relación a su condición de trabajadores. “La afirmación de que el hombre esta enajenado de su ser genérico quiere decir que un hombre esta enajenado del otro, como cada uno de ellos esta enajenado de la esencia humana. (…) En la relación del trabajo enajenado, cada hombre considera, pues, a los demás según la medida y la relación en la que él se encuentra consigo mismo en cuanto trabajador.”57 Entonces para Marx la enajenación del trabajo es enajenante en tres niveles diferentes. En primer lugar, la enajenación del trabajo lleva a situar el producto del trabajo del hombre como algo ajeno a éste, como algo extraño, este producto del trabajo se le enfrenta al trabajador en el mercado de las mercancías en tanto que ambos son concebidos bajo el capitalismo como tal. En segundo lugar, la enajenación del trabajo convierte el trabajo libre del hombre en trabajo forzado. Mientras el hombre genérico trabaja para satisfacer una necesidad concreta, es decir, realiza un trabajo libre, el obrero trabaja para satisfacer necesidades generales fuera del trabajo, su trabajo se convierte en trabajo forzado. No le pertenece a él sino al que ha comprado su fuerza de trabajo. Por último, la enajenación del trabajo enajena al hombre su propia condición de hombre genérico reduciéndolo a obrero. El trabajo enajenado elimina la esencia del hombre y le atribuye la esencia del trabajador, el hombre ya no trabaja para vivir sino que vive para trabajar. Además, Marx observa que esta relación del hombre con el trabajo influye en las relaciones del hombre con las cosas y el resto de los hombres. “En consecuencia mediante el trabajo enajenado no solo produce el hombre su relación con el objeto y con el acto de la propia producción como con poderes que le son extraños y hostiles, sino también la relación en la que los otros hombres se 57 Ob. cit.; pág. 145.
36 encuentran con su producto y la relación en la que él está con estos otros hombres.”58 La consecuencia directa del trabajo enajenado es la propiedad privada y ésta, a la vez, es el medio del que se sirve el capital para llevar a cabo esta enajenación. Por lo tanto, para poder liberar al hombre de la enajenación del trabajo, es necesario eliminar la propiedad privada y liberar a los trabajadores de esta servidumbre a la que están sometidos por el mercado. La emancipación del proletario, para Marx, se corresponde con la emancipación de la humanidad en general en tanto que toda la opresión humana está encerrada bajo el paradigma del trabajo asalariado y las relaciones que este produce. En resumen, Marx nos explicita aquí las relaciones de dominación que operan bajo el capitalismo y les critica a los autores de la “Economía política” que no hayan sido capaces de analizar esto. Los autores clásicos parten de la propiedad privada, de la competencia y del trabajo asalariado, pero no se cuestionan estos presupuestos; Marx elabora una crítica a estos bajo el prisma de la realidad práctica de los trabajadores. 58 Ob. cit.; pág. 147
37 3. La idea de la crítica en Marx. En este último apartado vamos a analizar el concepto de crítica en Marx. La idea de crítica que Marx presenta se distancia de las realizadas anteriormente por lo que el concepto de crítica que Marx trabaja es completamente diferente a los conceptos de crítica presentados por la filosofía anterior. “Precisamente combatimos en la crítica de Bauer la especulación que se reproduce en forma de caricatura. Es a nuestros ojos la expresión más perfecta del principio germano-cristiano, que hace su última tentativa, transformando la crítica misma en un poder trascendental.”59 Marx parte del modelo de crítica realizada por Bauer o Feuerbach pues comprende que esa crítica se queda solo en el ámbito teórico, analiza la realidad críticamente pero solamente desde el ámbito teórico, ellos no son capaces de comprenderlos desde el paradigma de la filosofía práctica. “Cuando millones de proletarios no se sienten satisfechos, ni mucho menos, con sus condiciones de vida, cuando su ser […] (Nota al pie de página: Contradice a su esencia, se tratará, indudablemente, de una anomalía, pero no de un accidente desgraciado. Un hecho histórico que descansa sobre relaciones sociales totalmente determinadas. Feuerbach se contenta con registrar este hecho; no hace más que interpretar el mundo sensible existente, se comporta él solamente como teórico (Fin de la nota) Cuando de lo que se trata, en realidad y para el materialismo practico, es decir, para el comunista, de revolucionar el mundo existente, de atacar prácticamente y de hacer cambiar las cosas con que nos encontramos.”60 59 “La Sagrada Familia” Marx. K y Engels. F, pág. 17. Ed: Akal. Madrid, 2017. 60 “Ideología alemana” Marx. K, pág. 35. Ed: Akal. Madrid, 2018.
38 Para Marx, la crítica que lleva a cabo la filosofía, centrada en la izquierda hegeliana, peca de no cuestionarse sus propios presupuestos. Elabora una crítica a la teoría hegeliana, los hegelianos proponen una lucha de la filosofía contra la realidad material sin cuestionarse que ellos parten de esa propia realidad, por ello quedan anclados en la crítica teórica. Al no tomar en cuenta el mundo en el que se desarrolla la filosofía, la izquierda hegeliana no se está aplicando a si misma su propio concepto de crítica. La filosofía no puede hacer saltar las condiciones materiales en las que vive el proletariado, no pueden eliminar la miseria de sus vidas pues ellos mismos son parte de la teoría que critican. Por ello es necesario para Marx superar la filosofía, entrar en el ámbito de la praxis que es donde realmente se ponen en juego los conceptos de la filosofía. “La izquierda hegeliana y la filosofía. El mismo error es el que ha cometido el partido teórico, que procede de la filosofía. Para él, la lucha consiste exclusivamente en la lucha crítica de la filosofía contra el mundo alemán, sin pensar en que la misma filosofía siempre ha pertenecido a este mundo y es su complemento, por más que en la idea. Crítico frente a su adversario, no ha sido en cambio autocrítico. (…) Su error fundamental puede resumirse así: creer que se puede realizar la filosofía sin superarla.”61 Sin embargo, Marx no solo critica a la izquierda hegeliana, por presentar un concepto sesgado de crítica. Marx, al mismo tiempo en que nos presenta la crítica propia de la izquierda hegeliana, nos presenta el concepto de crítica propio de los “verdaderos socialistas”. Estos presentan un concepto de crítica que niega de raíz la filosofía y los conceptos que esta nos presenta, ellos toman como punto de partida la realidad práctica del pueblo alemán, pero se olvidan de que ya en este punto de partida se daba la filosofía. Para Marx es necesario tomar en cuenta la filosofía para poder avanzar sobre ella. “Cree (El verdadero socialista) realizar esa negación volviendo la espalda a la filosofía y mascullando sin dignarse mirarla, algunas frases malhumoradas y banales sobre ella. Su horizonte es tan limitado, que, o no incluye a la filosofía en 61 “Introducción a la crítica del derecho de Hegel” Marx. K, pág. 59. Ed: Pre-textos, Valencia 2013.
39 el ámbito de la realidad alemana, o tomo por inferior incluso la praxis alemana y las teorías a su servicio. Exigís que el punto de partida sean los gérmenes de la vida con que cuenta en la realidad el pueblo alemán; pero olvidáis que hasta ahora su verdadero germen ha proliferado en su sesera. En una palabra: no podéis superar la filosofía sin realizarla.”62 Observamos entonces como Marx desarrolla una doble crítica a los conceptos que presentan tanto la izquierda hegeliana y los verdaderos socialistas. A unos por querer “realizar la filosofía sin superarla”, a los otros por querer “superar la filosofía sin realizarla”. Marx nos presenta un concepto de crítica radicalmente diferente al que se había ofrecido hasta ahora; su crítica se basa en la filosofía práctica. Para Marx es necesario superar la filosofía realizándola, no podemos por tanto prescindir de la filosofía sin antes haber convivido con ella, sin saber de donde surgen sus presupuestos y hacia donde se dirigen estos; pero para Marx es un error anclarse aquí. Es necesario por tanto superar la filosofía tras haberla realizado, pues la filosofía en si parte de las condiciones materiales previamente establecidas, es necesario entonces superar esta para poder dar lugar a un cambio de paradigma. Marx centra este cambio de paradigma en la praxis que es donde se juega realmente la vida del proletariado. “Pues incluso el teólogo crítico continúa siendo teólogo y, por tanto, o bien debe partir de determinados presupuestos de la Filosofía como de una autoridad, o bien, si en el proceso de la crítica y merced a descubrimientos ajenos nacen en él dudas sobre los presupuestos filosóficos, los abandona cobarde e injustificadamente, prescinde de ellos, se limita a expresar su servidumbre en forma negativa y carente de conciencia, y sofística solo lo expresa en forma negativa y carente de conciencia, en parte repitiendo continuamente la seguridad sobre la pureza de su propia crítica, en parte, a fin de alejar tanto los ojos del observador como los suyos propios del necesario ajustamiento de cuentas entre la crítica y su cuna, de esta indispensable elevación de la moderna crítica sobre su 62 “Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel” Marx. K, pág. 57. Ed: Pre-textos, Valencia 2013.
40 propia limitación y tosquedad, tratando de crear la apariencia de que la crítica solo tiene que habérselas con una forma limitad de la crítica fuera de ella y con la limitación de la masa.”63 Nuestro autor nos muestra entonces una doble necesidad, por un lado, partir de los presupuestos filosóficos, por otro, una vez tenemos estos presupuestos saltar al ámbito de la praxis superando así el ámbito teórico que es el ámbito propio de la filosofía. Marx observa que es en la praxis, en realidad donde realmente se pone en juego la crítica pues es aquí donde se da la dominación de clase y la enajenación del trabajo y el trabajador. Es por ello por lo que Marx no se conforma con la crítica propia de la filosofía y busca una nueva forma de ejercer la crítica. “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo.”64 “No se trata de buscar una categoría en cada periodo, como hace la concepción idealista de la historia, sino de mantenerse siempre sobre el terreno histórico real, de no explicar la práctica partiendo de la idea, de explicar las formaciones ideológicas a base de la práctica material, por donde llega, consecuentemente, al resultado de que todas las formas y todos los productos de la conciencia no brotan por obra de la crítica espiritual, mediante la reducción a la autoconciencia o la transformación en fantasmas, espectros, visiones, etc., sino que solo pueden disolverse por el derrocamiento práctico de las relaciones sociales reales, de que emanan estas quimeras idealistas; de que la fuerza propulsora de la historia, incluso la de la religión, la filosofía, y toda otra teoría, no es la crítica, sino la revolución. Esta concepción revela que la historia no termina disolviéndose en la autoconciencia como el espíritu del espíritu, sino que en cada una de sus fases se encuentra un resultado material, una suma de fuerzas de producción, un comportamiento históricamente creado hacia la naturaleza y entre unos y otros individuos, que cada generación transfiere a la que le sigue una masa de fuerzas 63 “Manuscritos de economía y filosofía”, Marx. K, págs. 61-62. Ed: Alianza Editorial, Madrid, 2016. 64 “Tesis sobre Feuerbach” Marx. K., en “La ideología alemana”. Ed: Grijalbo, Barcelona, 1972.