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El socialismo castellano y leonés en las Cortes de 1936

Marcos del Olmo, María Concepción

Abstract

Producción Científica

Full text

El socialismo castellano y leonés en las Cortes de 1936 Mª Concepción Marcos del Olmo La obra mecanografiada e impresa de la Junta de Defensa pasiva de Cataluña (1936-1939) Cristina Aparicio Súcar y Antonio Gascón Ricao Republicanos españoles en campos de concentración nazis Julio Fernández-Sanguino Fernández El jubileo de la libertad: una hoja del calendario republicano español Martín Muñoz Zafra 82 CIERE Cuadernos Republicanos Cuadernos Republicanos Primavera-verano 2013 nº. 82 CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y ESTUDIOS REPUBLICANOS ISSN 1131-7744 CUADERNOS REPUBLICANOS Nº 83. Primavera-verano 2013 DIRECTOR Manuel Muela CONSEJO DE REDACCIÓN Pedro Luis Angosto Vélez (Universidad de Alicante); Ángeles Egido León (UNED); Matilde Eiroa San Francisco (Universidad Carlos III); Mirta Núñez Díaz-Balart (Universidad Complutense de Madrid) CONSEJO ASESOR José Luis Abellán (Universidad Complutense); Michael Alpert (University of Westminster - Londres); Alicia Alted (UNED); Juan Avilés (UNED); Andrée Bachoud (Université Paris VII); Ángel Bahamonde (Universidad Complutense); Josefina Cuesta (Universidad de Salamanca); Giuliana Di Febo (Università Degli Studi Roma Tre.); Manuel Espadas (CSIC); Gabriel Jackson (U.S.A.); Jacques Maurice (Université Paris X-Nanterre); Ricardo Miralles (Universidad País Vasco); Paul Preston (London School of Economics - Londres); Enrique de Rivas (Roma); Juan Sisinio Pérez Garzón (Universidad de Castilla-La Mancha). MAQUETA Mercedes Hernández EDITA Centro de Investigación y Estudios Republicanos Imprenta Kadmos Depósito Legal: M-42926-1989 ISSN: 1131-7744 El Centro de Investigación y Estudios Republicanos no se identifica necesariamente con los juicios que se emiten en los artículos publicados en la revista M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 EL SOCIALISMO CASTELLANO Y LEONÉS EN LAS CORTES DE 19361 Mª Concepción Marcos del Olmo Universidad de Valladolid A nadie se le escapa el proceso de radicalización que vive el PSOE- una parte del mismo para ser exactosdurante el segundo bienio republicano y la actitud que mantiene Largo Caballero ante la coalición del Frente Popular, cuyo manifiesto fundacional considera un simple programa de mínimos. Tenemos constancia, a su vez, de la identidad y principales trazos biográficos de los diputados que tuvo el partido en esas Cortes de 1936 que afrontan el tramo final hacia la guerra, conviviendo con el ambiente de creciente violencia que anida en la sociedad española cuando no contribuyendo a ella mediante la transmisión de maximalismos ideológicos y/o el desarrollo de comportamientos ajenos a la transacción y espíritu de consenso que definen el hacer democrático. Queda mucho por saber, en cambio, acerca del específico papel que juega la minoría parlamentaria socialista en el proceso de radicalización que vive la sociedad en general y el Congreso de los Diputados muy en particular. Especialmente desconocido resulta el diferencial aporte geográfico que a buen seguro se produjo contando entre otras cuestiones decisivas, y sólo en parte derivada de la influencia que ejerza uno u otro sector del partido, con la concreta actividad parlamentaria que lleven a cabo unos diputados que lo mismo pueden derrochar energía, haciéndose visibles en las diversas ramas del quehacer que les es propio antes incluso de manifestar sus opiniones, como mantenerse en actitud silente y pasar substancialmente desapercibidos para el Diario de Sesiones al no tener una asidua presencia en las habituales comisiones de trabajo ni mostrarse pródigos en ruegos, proposiciones, enmiendas u otras iniciativas parlamentarias. 1 Este trabajo está directamente relacionado con el proyecto de investigación Modernización, cultura política y movilización ciudadana en Castilla y León, 1931- 1933 (HAR2011-23994) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. 910 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 Inmerso en esa línea de investigación, el presente artículo se adentra en el conocimiento de los diputados que obtuvo el PSOE en la región castellano y leonesa, un espacio dotado de ciertos rasgos homogeneizadores a la par que pleno de contrastes internos, buscando lo que de identidad grupal puedan tener; pero concediendo a la individualización de sus comportamientos en el Parlamento el preferente lugar que los hechos se empecinan en concederles. 1. ASPECTOS SOCIOLÓGICOS Y REALIDADES ELECTORALES Hablamos de un PSOE que se incorpora a las candidaturas del Frente Popular con un similar peso específico al que tuvo en las candidaturas de conjunción republicano socialista el año 1931 en cinco de las nueve provincias castellano y leonesas -Ávila, Burgos, Palencia, Segovia, Valladolid y Zamorapero mejora posiciones tanto en Soria, provincia en la que el año 1931 no llegó a concretarse sino una candidatura de alianza republicana2, cuanto en Zamora, León y Salamanca, donde respectivamente pasan de uno a dos; de dos a tres y de uno a tres candidatos. No ocurre lo mismo a nivel de urnas ya que los avances experimentados en Burgos, donde Luis Labín obtiene la representación parlamentaria que le fuera negada en las Constituyentes de 1931, y Salamanca, en la que pasa de uno a dos diputadosno alcanzan a compensar las pérdidas sufridas tanto en León como en Segovia y Valladolid. El hecho resulta especialmente significativo en el caso de la provincia vallisoletana, claro ejemplo a nuestro entender de la cesión practicada con el mundo republicano, dado el tradicional empuje del socialismo local, bien patente en los dos diputados que logró llevar a las Cortes de 1933 pese a no contar con ningún tipo de apoyo externo- y la falta de indicios que hicieran pensar en un posible agotamiento del modelo. En el extremo opuesto parece encontrarse un socialismo leonés, dueño en 1931 de los escaños atribuidos a A. Nistal y M. Castaño pero 2 Vid al respecto C. ROMERO Soria 1860-1936. Aspectos demográficos, socioeconómicos, culturales y políticos. Soria, 1981, pp. 159 y ss. 10 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 perfilado ya en esa ocasión como eslabón más débil de la coalición a tenor de unos resultados que colocan a sus candidatos con cifras de votación claramente inferiores a las obtenidas por el republicanismo. El paso siguiente, su salida de la escena parlamentaria tras las elecciones de 1933, corre ya a cargo de la reacción derechista que aquí, como en el conjunto nacional y más aún en el regional, se organiza en los meses/ años que siguen a la aprobación del texto constitucional y consigue en los comicios de 1933 la totalidad de los escaños atribuidos a la mayoría. La recuperación de la izquierda llega, también aquí, en febrero de 1936; pero, como en tantas provincias del entorno castellano y leonés, apenas si da para aumentar, de forma considerable, eso sí, los porcentajes de votación ya que el reparto de escaños permanece inalterado, estabilizado queremos decir en ese cinco a dos favorable a la derecha que ya se diera en noviembre de 1933, y de nuevo son los republicanos, los ex diputados Gabriel Franco López y Félix Gordón Ordás para mayor abundamiento, quienes ocupen los primeros lugares en el ranking de votaciones a la izquierda, siendo a la sazón los únicos miembros del Frente Popular que ocuparán asiento en el Congreso de los Diputados. Una tercera situación, cualitativamente diferente del las anteriores, cobra vida en la provincia de Segovia, donde los socialistas no sólo pierden el escaño que ocuparan en las Constituyentes de 1931, sino que pasan de mostrarse como el sector más pujante de la izquierda, merecedor de la confianza ciudadana en un 29,62% de los casos cuando el entonces radical P. Romero no pudo lograr sino el favor del 28,83% de los mismos, a situarse en posición de cola, teniendo que ver como su representante de ahora, M. Arranz Velasco, se convierte en el candidato menos votado del Frente Popular3. Y no es el único lugar en el que la específica idiosincrasia de los candidatos parece jugar un especial papel en el desarrollo de los comicios y la ulterior decantación ciudadana. En esa dirección apunta, cuando menos, el hecho de que la mayor presencia socialista en las candidaturas de coalición se corresponda con el momento en que su 3 Mª C. MARCOS DEL OLMO: Voluntad popular y urnas. Elecciones en Castilla y León durante la Restauración y la Segunda República. Valladolid, 1995. De ahí proceden, salvo mención expresa, todos los datos electorales. 11 12 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 influencia entre los electores se hace más reducida. La posibilidad de encontrar algún tipo de interferencia entre ambas variables se acrecienta al conocer la insatisfacción que genera alguna de las decisiones, de manera especial la de no incorporar en la candidatura del Frente Popular por Valladolid al viejo líder Remigio Cabello Toral, fundador del socialismo local4, Presidente de la Comisión Ejecutiva Nacional en abril de 1931 y Vicepresidente en la Ejecutiva que saliera del XIII Congreso celebrado en octubre de 19325. Ni siquiera puede descartarse la posibilidad de alguna imposición más o menos heterodoxa que engrosara de manera demasiado artificial la representación socialista provincial y contribuyera a restarle simpatías ciudadanas que de otra forma hubieran permanecido fieles al partido. No, teniendo en cuenta que la candidatura del Frente Popular salmantino, originariamente cerrada con la presencia de dos candidatos socialistas, se presentó ante los electores con tres nombres de esta filiación, tras ocupar M.F. Crespo el puesto inicialmente reservado a Unión Republicana, cuyas fricciones internas impidieron llegar al nombramiento de una persona que pudiera representarlos en la lista de coalición6. No conviene, sin embargo, exagerar. Ni acerca de la importancia numérica pudieran tener los comportamientos de naturaleza antidemocrática, en el sentido de generados al margen de la negociación y el diálogo, ni, mucho menos, sobre los efectos tergiversadores que de ellos pudieran derivarse. El caso vallisoletano es claro al respecto. El nombramiento de Eusebio González Suárez7, que la adversa prensa local atribuye a maniobras de la dirección encaminadas a conseguir el aislamiento de los sectores más moderados del partido, se produce en el marco de 4 J.M. PALOMARES: El socialismo en Castilla y León. Partido y sindicato en Valladolid durante el primer tercio del siglo XX. Valladolid, 1988, pp. 11-27. 5 M. CONTRERAS El PSOE en la II República: Organización e ideología. Madrid, 1991, p. 152. 6 J.R. MARTÍN VASALLO Las elecciones a Cortes en la ciudad de Salamanca 1931- 1936: Un estudio de sociología electoral. Salamanca 1982, p. 117 y ss. 7 De él dice Jesús Mª Palomares siguiendo la información aparecida en Adelante que era el hombre fuerte del partido en Valladolid desde finales de 1933. Vid. J.Mª PALOMARES IBÁÑEZ La Segunda República en Valladolid. Agrupaciones y Partidos Políticos. Valladolid, Universidad, 1996, p. 63. 12 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 una votación entre los afiliadosconvocados para que manifiesten sus preferencias sobre los candidatos a designarque, efectivamente, pudo estar más o menos “orientada” pero se produjo, lo que no hace sino restar credibilidad a las acusaciones de autoritarismo que profiere Diario Regional en los primeros días de febrero8. Más aún. Esta derrota que sufre Remigio Cabello a manos de los afiliados tiene que ver, más allá de la posición que ocupe en el interior del partido, con un declive general que ya se manifestara en las elecciones generales de 1933, cuando se convirtió en el candidato socialista menos votado de la circunscripción vallisoletana, y no ha de ser ajeno a su propio debilitamiento vital. Recordar, en fin, que los vallisoletanos no hicieron gala de radicalismo alguno a la hora de emitir el voto. Más bien todo lo contrario dado que sus preferencias fueron para Federico Landrove López, un catedrático de la Universidad vallisoletana9 que reemplaza a su propio padre como diputado por Valladolid10 y deja pública constancia de su moderación cuando en la primavera de 1936 defienda la integración del PSOE en las tareas de gobierno11. En cuanto a González Suárez, el hombre supuestamente más próximo al sector Largocaballerista, no sólo queda fuera del Parlamentodonde había ocupado escaño de diputado en 1933, sino que debe conformarse con una votación prácticamente similar a la del republicano A. Díaz Quiñones, miembro de la minoritaria Unión 8 Mª C. MARCOS DEL OLMO: Las elecciones del Frente Popular en Valladolid. Valladolid, 1986, p. 96. 9 El hecho de que también Ángel Galarza, José Andrés Manso y Valeriano Casanueva Picazo sean titulados universitarios diferencia la situación castellano y leonesa de la registrada en Vasconia, donde apenas si cumple esta condición el 17% de los diputados elegidos en el período republicano bajo la denominación de socialistas y comunistas. M. URQUIJO, J. AGUIRREAZKUENAGA, J. GRACIA, F. MARTÍNEZ; E. ALONSO, S. SERRANO: “De la biografía a la prosopografía: Los parlamentarios de los distritos de Vasconia en la II República española (1931-1939)”. Cuadernos de Historia Contemporánea. 2009, vol. 31, p. 205. 10 Su progenitor, Federico Landrove Moiño, fue elegido diputado por Valladolid en noviembre de 1933. Previamente había sido Alcalde de la capital; Director General de Primera Enseñanza (entre 30 de mayo y 24 de agosto de ese año 1933) y también Delegado de Servicios Hidráulicos del Duero. Vid. Mª C. MARCOS DEL OLMO: Las elecciones del Frente Popular en Valladolid. Ob. Cit, p. 94. También P. CARASA (Coord). Diccionario Biográfico de Alcaldes de Valladolid (1810-2010). Valladolid, 2010, pp. 458-462. 11 A. MARTÍN NÁJERA: El grupo parlamentario socialista en la Segunda República: estructura y funcionamiento. Madrid, 2000, vol. II, p. 1366. 13 14 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 13 Republicana y auténtico desconocido de creer a la prensa local para el público vallisoletano. Tampoco lo ocurrido en Zamora, donde Ángel Galarza Gago desplaza como diputado socialista por la provincia a Quirino Salvadores Crespo, el que lo fuera en 1931, parece conseguir su más satisfactoria explicación en función de estereotipados esquemas vinculados a un supuesto embate de la izquierda socialista. Ninguna duda ofrece, ciertamente, la conexión existente entre Ángel Galarza Gago y el llamado “Lenin español”, a quien no en vano debe su nombramiento como ministro de Gobernación en septiembre de 1936. Pensar, sin embargo, que su inclusión en la candidatura del Frente Popular por Zamora sea fruto directo de la hipotética presión que pudiera haber ejercido el sector Largocaballerista o que su elección como diputadoel magnífico resultado que obtuvo en las urnas para ser más exactostuviera que ver con algún tipo de desviación en sentido radical del cuerpo electoral, es olvidar que ni la probada buena sintonía de Galarza con los electores de su Zamora natal llega a raíz del maximalismo ideológico que acusa el ala izquierda del PSOE con posterioridad a 1933, ni su personalidad viene definidano, al menos, de forma exclusivapor el sentido de afirmaciones como la efectuada en enero de 1936 acerca de su apuesta por integrar al partido socialista en la III Internacional, contando -dijo- con “primero la creación del partido único revolucionario del proletariado (y) 2º la formación de una Central Sindical única12. Baste decir por lo que al primer aspecto se refiere que ya en las Constituyentes de 1931 el entonces miembro del Partido Republicano Radical Socialista se convirtió en uno de los candidatos más votados de la izquierda zamorana, sólo por debajo de Miguel Maura Gamazo, el líder nacional de Derecha Liberal Republicana y a la sazón ministro de Gobernación, superando en más de seis puntos porcentuales al insigne Gregorio Marañón Posadillo, fundador junto con Pérez de Ayala y Ortega y Gasset de la Agrupación al Servicio de la República13. Con la particularidad, ya lo hemos dicho, de que en esas fechas ni siquiera 12 M.A. MATEOS: La República en Zamora (1931-1936). Comportamiento político electoral de una sociedad tradicional. Zamora, 1995, p. 592. 13 Galarza se hizo con el 51,94% de los votos escrutados, frente al 56,67% que obtuvo Miguel Maura y el 45,53% de los mismos que recogió Marañón. Mª C. MARCOS DEL OLMO: Voluntad popular y urnas…Ob. Cit, 1995, p. 285. 14 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 militaba en el PSOE, al que llegaría desde el PRRS en 193214 y con la al parecer decidida intención de modificar la estructura sociológica del partido, abriéndolo a sectores de la burguesía más progresista15, lo que en sí mismo abona la tesis de una compleja y poliédrica personalidad. En la que se dan cita una filiación partidista y un discurso que nada tienen de inmutables pero sí conservan una persistente adscripción izquierdista, junto a un componente sociológico de base claramente burgués y un ambiente familiar tan bien acostumbrado a las relaciones clientelares como demuestra la posición que ocupa su progenitor- Ángel Galarza Vidal- en el organigrama de la Restauración zamorana16. Así pues, la ampliación que sufre la representación socialista en la candidatura del Frente Popular zamorano no es sino producto de ese cambio de filiación que protagoniza Galarza, presente siempre en las listas de coalición que cierra la izquierda provincial y dueño, también de forma reiterada, de los mayores apoyos ciudadanos. Diferente es la situación salmantina donde otros dos abogados, afines también al socialismo Largocaballerista, se hacen con la representación parlamentaria provincial, la más nutrida de cuantas logran en el espacio regional castellano y leonés. La diferencia es que sólo uno de ellos, el secretario de la FNTT y director de La Voz del Pueblo José Andrés Manso, se hace con ella por el habitual procedimiento de aparecer entre los candidatos más votados, en este caso con el 34,16% de los votos escrutados. El otro, el Abogado del Estado y Secretario de la Academia de Jurisprudencia Valeriano Casanueva Picazo, se quedaba el 16 de febrero con 47.482 sufragios, cinco mil y pico menos que compañero de candidatura y partido, quien, a su vez, era la persona con acceso directo al Congreso de los Diputados. Fue la impugnación de las elecciones que llevó a cabo el Frente Popular, 14 Vid. Sobre el tema los trabajos de D. CUCALÓN: “De la oposición al poder: Las contradicciones ante el orden público (El PRRS y Ángel Galarza) en A. SABIO y C. FORCADELL: Las escalas del pasado IV Congreso de Historia local de Aragón (Barbastro 3-5 julio 2003) 2005, pp. 353. 15 M.A. MATEOS Ob. Cit, 579. 16 Fue, de hecho, diputado por el distrito de la capital zamorana y Senador del reino. Vid. M.A. MATEOS Ob. Cit, vol. I, p. 264 y P. CARASA (Dir) Elites castellanas de la Restauración. Diccionario biográfico de Parlamentarios castellanos y leoneses (1876-1923). Salamanca, 1997, p. 271-72. 15 16 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 21 afecta a los mencionados puestos, que es lo solicitado en la protesta que eleva el Frente Popular salmantino. Debe reconocer que el Frente Popular no ha traído a la Cámara los documentos probatorios; pero la carencia se torna fortaleza una vez atribuida a la sorpresa que ha causado el nombramiento de Cándido Casanueva -dada la costumbre que se tiene de nominar a personas cuyo acta no ofrezca dudas- y la brevedad de los plazos que establece el nuevo Reglamento de la Cámara. Se trata de una velada acusación que, lejos de perder fuerza en el transcurso de su intervención, acabará haciéndose explícita. “La CEDA -llegará a decirha metido al Sr. Casanueva en la Comisión de Actas para, acortando los plazos, acortando las garantías, no dar lugar al Frente Popular de Salamanca a que se planteara íntegramente el problema político de las actas de Salamanca”. Poco importa, por lo demás, esa confesada ausencia de documentación adscrita al Expediente de la protesta porque dice encontrarse él mismo en posesión de las pruebas y se presta a ofrecerlas en ese momento considerando que al hacerlo en presencia de los diputados afectados , éstos tienen la posibilidad bien de refutar sus palabras, bien de ofrecer su renuncia al cargo. Amén de algunas acusaciones sobre coacciones y violencia llevadas cabo por la Guardia Civil, que apuntó con sus fusiles a las 1.500 personas que asistían a un mitin del Frente Popular en Peñaparda e impidió en Pedrosillo que las personas designadas como apoderados de esta formación política estuvieran presentes en el municipio el día de las elecciones, la gran prueba consiste en un anuncio-entrefilet que publicó la Gaceta Regional de Salamanca en el mes de febrero con el siguiente texto: “los Sres. Gil Robles, Casanueva, Cimas, Castaño y Clairac garantizan con su firma personal un préstamo de millón y medio de pesetas a los agricultores que no venden su trigo”29. Por toda réplica, y tras dejar claro que no se considera en el deber de abandonar la Comisión de Actas, Casanueva Gorjón se limita a lanzar una amenaza de dimisión para el caso de que las Cortes decidieran anular 29 Vid J.J. RODRÍGUEZ ALMEIDA: “El despliegue táctico cedista en Salamanca, 1931-1936” en Revista Provincial de Estudios nº. 26, (1990), p. 148. 22 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 el acta de sus compañeros de candidatura. Es una forma de amedrentar a José Andrés y Manso, que se vería fuera del Parlamento al no quedar en ese caso ningún diputado que hubiera obtenido el 40% de los sufragios emitidos en la circunscripción salmantina tal y como exige la ley, pero ni causa el efecto deseado en un crecido Manso, que afirma estar dispuesto a cualquier cosa con tal de que prevalezca la verdad, ni logra persuadir a la Cámara que, dispuesta ya a entrar de lleno en el asunto, solicita un tiempo para deliberar sobre el dictamen presentado. Es entonces cuando José Andrés Manso reitera al Presidente su decisión de abandonar la Comisión y Casanueva hace lo propio, quedando así en situación de retirar el dictamen. La nueva propuesta de la Comisión de Actas y Calidades, leída ante el Congreso el día 2 de abril, señala como validas la elección y capacidad legal de los agrario-cedistas José Mª Gil Robles y Quiñones, Cándido Casanueva Gorjón, Ernesto Castaño Arévalo, José Cimas Leal y Ramón Olleros Gregorio, así como del socialista José Andrés y Manso; pero considera incurso en el caso segundo del artículo 7º de la ley electoral al Sr. Lamamié de Clairac30 proclamando en su lugar al médico, miembro del Partido Republicano Liberal Demócrata, Filiberto Villalobos González. Llega, sin embargo, acompañada de dos votos particulares, los que respectivamente firman el socialista zamorano Ángel Galarza Gago y el agrario, también diputado electo por esa misma provincia castellana, José Mª Cid y Ruiz Zorrilla, siendo aquel el llamado a discutirse en primer lugar. Su propuesta, inspirada en la voluntad del Frente Popular salmantino, será la de anularlas elecciones celebradas en la provincia de Salamanca y proceder a una nueva convocatoria. Como segunda opción, caso de no salir adelante esta primera solución, se aboga por declarar la incapacidad no sólo del tradicionalista José Mª Lamamié 30 “Están incapacitados para ser admitidos como diputados, aunque hubieses sido válidamente elegidos (…) los contratistas de obras o servicios públicos que se costeen con fondos del Estado, de la Provincia o del Municipio, los que de resultas de tales contratos tengan pendientes reclamaciones de interés propio contra la Administración, y los fiadores y consorcios de dichos contratistas. Esta incapacidad se entenderá solamente en relación con el distrito o circunscripción en que se haga la obra o servicio público.” Cfr. E. TIERNO GALVÁN: Leyes políticas españolas fundamentales (1808-1978). Madrid, 1979, p. 394. 23 24 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 23 de Clairac, sino también de Ernesto Castaño, a quien se considera incurso en idéntico caso de incapacidad que el anterior31, procediendo en consecuencia a la proclamación como diputados tanto de Filiberto Villalobos como de C. Prieto Carrasco, el republicano de izquierdas que le sigue en número de votos. Es lo mismo que defiende José Andrés y Manso, incapacitado para elevar un voto particular desde que abandonó la Comisión; pero no para intervenir en la discusión, cosa que hace inmediatamente después de que Galarza ponga fin a su exposición. Lo hace para lamentarse de que el asunto no se concluyera con ocasión del anterior debate, el ya comentado sobre los diputados que se nombraron para formar parte de la Comisión de Actas, cuando a su juicio existía un ambiente favorable a la anulación por parte de toda la izquierda: “No solamente de los bancos que ocupa la minoría a la que pertenezco y la comunista, sino de los bancos que ocupan Izquierda Republicana y Unión Republicana”, son sus palabras32. Las cosas parecen haber cambiado desde entonces, manifestando ahora las minorías republicanas una menor predisposición, lo que resulta inconcebible al orador dado que a la sazón “se han aportado al expediente más elementos probatorios que los que en una intervención rápida como la de aquella tarde pude yo proporcionar a la Cámara”. La realidad es, sin embargo, esa, por lo que Andrés y Manso debe intentar un nuevo ejercicio de persuasión, volviendo sobre los argumentos ya esgrimidos para insistir en lo que considera una generalizada compra de votos, efectuada unas veces “con dinero del Estado” y otras “con dinero de los candidatos”, y remarcar, a otro nivel, las coacciones y violencia que desde hace tiempo se viven en el campo salmantino. Destacan en este último sentido los hechos de sangre acaecidos en el partido judicial de Peñaranda de Bracamonte; en lugares tales como Zorita de la Frontera, Arayabona de Mogica, Macotera, Paradinas de San Juan o Palacios Rubios, donde “mueren cuatro compañeros nuestros y son heridos ocho o diez y van al banquillo de los acusados a responder de estos hechos once compañeros nuestros también, y es el Sr. Gil Robles, que sabe perfectamente como estos compañeros nuestros, caídos en la lucha, lo habían sido por las balas de la Guardia Civil al servicio de la Ceda, el que va allí a acusar a los 31 Vid. Mª C. MARCOS DEL OLMO: “Cultura de la violencia y Parlamento: Los diputados castellano y leoneses en las Cortes de 1936” en Diacronie: Studis di Storia Contemporanea nº 7 (Ejemplar dedicado a “Spagna anno zero” La guerra come soluzione) 2011, p. 7. http:/www.studistorici.com/2011/07/29/marcos_numero_7 32 DSCD 2-abril, p. 156. La intervención completa en pp. 156-161. 24 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 once compañeros nuestros de haber matado a compañeros nuestros también. El ambiente -arguye- llevaba tiempo preparándose, por lo que no necesitó de mayores exageraciones en el momento mismo de las elecciones. La población se hallaba lo suficientemente amedrentada como para que en pueblos tipo los mencionados, devastados por la violencia y bien conocidos por su militancia socialista, el Frente Popular no consiga hacerse sino con un puñado de votos. A veces, incluso menos. Así en Zorita de la Frontera, en donde hubo siete u ocho heridos con motivo de una acto electoral, un voto han tenido las izquierdas”. El problema que tienen los denunciantes de las elecciones salmantinas es que sus acusaciones, plagadas de hechos tan luctuosos como condenables, se hallan absolutamente huérfanas de pruebas notariales, siendo la constatación de ese hecho lo que obliga a reconducir el tema en el sentido de considerar innecesarias las actas notariales, tratando de conceder naturaleza probatoria a los hechos mismos: “Si son los propios diputados electos -dice- los que declaran en su propio periódico que compran votos con dinero suyo y no con dinero del Estado, ¿hace falta un acta notarial que lo demuestre? Si nosotros tenemos y podemos facilitar actas de defunción, que solo en un partido judicial acreditan 14 ó 16 muertes de republicano de izquierdas y socialistas y más de 40 ó 50 heridos a manos de hombres de la Ceda, ¿necesitan también actas notariales que acrediten estos hechos? Pues en estos dos hechos -concluye- es en los que nos basamos (…) para pedir que se declare la nulidad de las actas de Salamanca.” Es tal su interés por conseguir una solución que ni siquiera se muestra interesado en la otra posibilidad que abriera el voto particular de Ángel Galarza, y a la que el propio diputado zamorano prestara la mayor atención; esto es, la declaración de incapacidad aplicada a diversos diputados pese a los beneficios partidistas que de ella podrían derivarse. “Al solicitar que se declare esa nulidad -había dichoquizá pidamos menos de lo que pueden dar sus señorías, si examinan con detenimiento las incapacidades; pero fíjense (…) que sólo pedimos la nulidad de las actas, para dejar campo abierto, en igualdad de condiciones para todos (…). Parece que la Comisión de actas, examinando con toda escrupulosidad la incapacidades, llegue incluso a otorgarnos puestos; pero estimamos preferible que ese buen deseo que demuestra 25 26 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 la Comisión se traduzca en algo eficaz (…); que se anulen las actas de Salamanca; que vuelva el Sr. Gil Robles a Salamanca, sin Guardia civil, sin pistoleros y sin dinero, como vamos nosotros (…) y si el Sr. Gil Robles tiene los votos, que se los lleve, y si los tenemos nosotros, nos los llevaremos nosotros. La Comisión optó, sin embargo, por realizar un detenido análisis de las situaciones personales, que concluyó declarando la incompatibilidad de los Sres. Lamamié de Clairac, Castaño y Olleros quienes, acabada la correspondiente votación, fueron sustituidos por Filiberto Villalobos, Casto Prieto Carrasco y el socialista Valeriano Casanueva Picazo. Así es como la Comisión de actas convirtió en triunfo republicano lo que inicialmente era una rotunda victoria del tándem agrario-cedista, respaldando y aun mejorando, por lo que ahora mismo interesa, la propuesta de Ángel Galarza, el más significado de cuantos diputados tuvo el socialismo regional. 4. GALARZA O LA VOZ DEL SOCIALISMO REGIONAL 4.1. De llamamientos a la violencia y otras estridencias Es, qué duda cabe, una forma de hacerse visible; pero no la única. Otra, y posiblemente más eficaz, tiene que ver con la estridencia de unas intervenciones que no siempre se mantienen en los márgenes del debido respeto. Ocurrió ese 3 de julio, durante el debate relativo a la ampliación de la amnistía en el que Galarza defendió la necesidad de mantener las explicaciones dadas en el artículo 2º del dictamen, en que llamó miserable al diputado Sánchez Ventura, siendo contestado de igual manera por el aludido, lo que dio lugar a fuertes protestas y forzó la intervención del Presidente, quien rogó a los implicados que se desdijeran “ya que -afirmó- no es tolerable que los Diputados procedan a agredirse de esa manera, que verdaderamente nos coloca a todos, singularmente a la Presidencia, en una actitud de violencia”33. Dos día antes, había concluido su alegato con un llamamiento a la violencia, cuyas últimas palabras ordena el Presidente que no consten en 33 Nº 56, p. 1868. 26 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 el Diario de Sesiones, recriminando además su actitud en los siguientes términos: “La violencia, Sr. Galarza, no es legítima en ningún sitio le dijo; pero si en alguna parte esa ilegitimidad sube de punto es aquí. Desde aquí, desde el Parlamento, no se puede aconsejar la violencia”. Ante ello, el aludido insistió en que esas palabras vetadas para el Diario de Sesiones llegarán, sin embargo, al país y ya “nos dirá a todos si es legítima o no la violencia”34. A semejante excitación de ánimo se llega durante el debate que genera la interpelación presentada por el agrario, y también diputado por Zamora, José Mª Cid y Ruiz-Zorrilla acerca de la situación anárquica que vive el campo, donde -afirma éste últimomuchos patronos “o están unos en plan de héroes jugándose la vida, o están otros en plan de esclavos, sometidos a ciertas imposiciones, si quieren recoger la cosecha35”. La respuesta de A. Galarza adopta la forma de una durísima crítica al grupo agrario, por su incapacidad para solucionar los problemas del campo cuando formaron parte del Gobierno, que redobla sus efectos al poner los ataques en boca de los propios interesados. “No hace cuarenta y ocho horas -afirma- (…) decía rudamente uno de estos labriegos, quizá analfabeto: “Es que las derechas creen que el único modo de que no se puede hablar de anarquía en el campo consiste en mantener la miseria del campesinado con la Guardia Civil al lado de los terratenientes? Porque cuando la fuerza pública no está al servicio de ellos -decía este campesinosino que adopta una actitud neutral en nuestras luchas, para las derechas hay anarquía en el campo y, en cambio, para los agrarios no existía anarquía en el campo en los años 34 y 35, en los cuales no se cumplió en nuestra provincia -y lo mismo ocurrió en todas las de España- ni una sola de las bases de trabajo que estaban entonces en vigor”. (…) Y ellos dicen (…) –añade- “Pero ¿cómo es posible que los agrarios, que toleraron esto (…) sin levantarse en las Cortes anteriores, se levanten en las Cortes del Frente Popular a decir que hay anarquía en el campo? ¿Es que no es anarquía y desorden la miseria del campesinado?” (p. 1793). 34 P. 1796. 35 DSC , nº 54, 1 de julio, p. 1745. 27 28 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 27 A partir de ahí, Galarza no debe sino incorporar algunos datos probatorios y restar credibilidad a los presentados por su adversario. Recordar, por ejemplo, que en 1934-35 había jornales de cinco y seis reales, “cuando no de dos pesetas”, en lugar de las cuatro que se contemplaban en las bases de la provincia zamorana, sin que los patronos negaran dichos extremos, aunque rechazaran pagar la diferencia, tal y como él mismo pudo comprobar en su condición de abogado al acudir a los Jurados Mixtos “a diferencias de jornales en nombre de los obreros”; especificar que se tergiversan las cosas cuando se habla de jornales que alcanzan las 10-12 pesetas a sabiendas de que eso será este año y sólo en el mejor de los escenarios posibles; esto es, en el caso de obreros especializados, siempre que se cumplan las bases de trabajo y no por más de sesenta días, o denunciar esos fraudulentos contratos de compra-venta en los que, para recibir un préstamo, el campesino debe firmar la venta de su tierra y luego hacer un contrato de arrendamiento. Es entonces, a medida que las acusaciones suben de tono, cuando afirma taxativo: “lo que no podéis hacer es pedirnos a nosotros que os escuchemos en silencio y sin protesta (…) no podemos permanecer en silencio (…) inactivos cuando vemos que se utilizan esos escaños para surgir, nacer, desarrollarse y progresar quien quiere ser jefe del fascismo, quien quiere terminar con el Parlamento, quien quiere terminar con nuestros partidos, no por la voluntad popular sino por la fuerza bruta, por la violencia”. 4.2. Los discursos de la moderación No cabe mayor ataque dialéctico al parlamentarismo y la democracia, pero lo cierto es que se trata de intervenciones que nada tienen que ver con la forma y el fondo que caracterizan sus restantes discursos; empezando por su cuidadoso estreno como orador. Tuvo lugar el día 2 de abril, a propósito de las actas relativas a la provincia de Albacete, de las que él fuera ponente, y su discurso, preparado de principio a fin para servir como ejemplo de ecuanimidad y moderación expositiva, no tiene el más mínimo desperdicio. No en vano empieza recordando su labor como ponente en la actas de Málaga 28 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 provincia y Ciudad Real, que tuvo el apoyo mayoritario de la Comisión en un caso -también de “la mayoría de los vocales que representaban a las minorías parlamentarias” advierte para evitar malos entendidos- y mereció su unánime aprobación en el otro, presentando esas realidades como el mejor aval de que “los vocales socialistas hemos ido a esa Comisión a examinar con buena voluntad aquello que se sometía a nuestro examen”. Supuestamente desautorizada de esta manera la idea de que los socialistas actuaron en la Comisión de Actas guiados por criterios partidistas, quedaba demostrar que sus palabras anteriores encerraban también una efectiva y sentida declaración de intenciones; cosa que, efectivamente, pudo comprobarse al escuchar sus ponderados juicios acerca de unos hechos -las manipulaciones y corruptelas electorales que registran las actas de Albaceteprobadas más allá de lo que suele ser habitual en estos casos, ya que se cuenta con 31 actas notariales de presencia, pero que él describe con evidente serenidad, sin dejarse llevar por el apasionamiento ni entrar en descalificaciones personales. Ateniéndose, por el contrario, al texto de las actas notariales, para concluir con afirmaciones del tipo “cuando se viola el secreto de la elección, a juicio mío por lo menos, esa elección ¿???? un defecto de nulidad gravísimo, no ya grave, no ya basado en una presunción, sino gravísimo”. Y todo antes de manifestar que su discrepancia con el dictamen de la comisión, razón por la cual presenta el voto particular que en ese momento defiende, se produce aun cuando la decisión de ésta, consistente en la simple anulación de los votos emitidos en las secciones objeto de protesta, “sea favorable a un candidato socialista” (p. 149). Es lo mismo que diría su correligionario José Andrés Manso al defender la nulidad de las elecciones salmantinas, pese a que la solución propuesta por la Comisión y finalmente aceptada suponía el encumbramiento de un socialista, sirviendo ambos a lo que parece una estrategia de partido que, desde nuestra perspectiva de análisis, es decidida apuesta a favor de la limpieza y transparencia electoral36. 36 Lo esgrimido por Ángel Galarza en defensa del voto particular que presentó al dictamen de la comisión puede verse en Mª C. MARCOS DEL OLMO: “Cultura de la violencia y Parlamento: Los diputados castellano y leoneses en las Cortes de 1936” en Diacronie: Studi di Storia Contemporanea nº 7 (Ejemplar dedicado a “Spagna anno zero” La guerra come soluzione), p. 7-8. 29 30 El socialismo castelleno y leonés... Cuadernos Republicanos, n.º 82 Cuadernos Republicanos, n.º 82 29 Nulidad de la elección es lo que pretende la minoría socialista también en el caso de Orense, en el que Galarza se ocupa de mostrar la congruencia que existe entre dos votaciones de signo contrario por el simple y técnico procedimiento de recordar que el dictamen original había sufrido una modificación. Por eso dice “que se sepa bien que el voto negativo al nuevo dictamen es igual que el voto afirmativo al dictamen primitivo.” (p. 193). Había sido una maratoniana sesión, que comenzó a las cuatro cuarenta y cinco de la tarde y no se levantó hasta las siete de la mañana siguiente, aunque sufrió interrupciones en diversos momentos,37 en la que Galarza no dio pruebas de mayor impaciencia ni pareció sentirse excesivamente incómodo pese al declarado dolor de garganta que padecía que “me obliga a realizar un doloroso esfuerzo si he de hacerme oír” afirmó al comenzar su intervención sobre las actas salmantinas- y la publicación esa misma mañana de una queja formulada por el Sr. Lamamié de Clairac que pudiera ser velada acusación a su persona. Aun así, ni reduce su discurso, no al menos de forma apreciable, ni aprovecha para lanzarse a ninguna ácida crítica. Muy al contrario, se limita a una breve aclaración con respecto al camino que siguieron los documentos que acreditan la incapacidad de Lamamié de Clairac, a los que él tuvo acceso en calidad de ponente, y plantea luego su apoyo a la nulidad de las actas salmantinas desde la seriedad que proporciona haber estudiado el tema en profundidad, aunque para ello debiera retrasarse la emisión de un dictamen que los republicanos quisieron tener listo el mismo día en que abandonaban la comisión los vocales de la derecha y Galarza remitió al futuro argumentando que debía hacerse en un momento “de absoluta serenidad”. Todo, según sus propias palabras, porque “comprendía la importancia política que podía tener un dictamen de nulidad figurando como candidato victorioso en Salamanca el jefe de la oposición más numerosa de la Cámara”38. Si añadimos que pudo desarrollar sus argumentos sin verse interrumpido en ningún momento ni por el murmullo desaprobatorio de Sus Señorías ni por un Presidente siempre atento a que se cumpla el Reglamento, no quedarán demasiadas dudas sobre la imagen de responsabilidad que transmitió en esa jornada. 37 Así ocurrió entre las 19,35 y las 20,50; las 20,55 y las 22,40; la 1,25 y las 4,05 y, por último, entre las 6,45 y las 6,55 de la mañana. 38 Ibid. p. 153. 30 M.ª Concepción Marcos del Olmo Cuadernos Republicanos, n.º 82 Y la reforzó cuando, unos días más tarde, se le oyó efectuar sendos ruegos a los Ministros de Hacienda e Industria y Comercio para que remitieran a la Cámara otros tantos informes correspondientes a la provincia de Zamora que él representa, a fin de estudiarlos y ver la posibilidad de plantear una interpelación. También el discurso que preparó para el debate sobre la privación de beneficios a los militares retirados, al que presentó un voto particular que sólo fue aceptado en parte, se mantuvo dentro de la moderación. Era un tema espinoso y, ciertamente, aparecieron ya elementos tan poco tranquilizadores como la directa acusación de obstruccionismo parlamentario que hace a la derecha, la explícita referencia a los “ataques, de los que estamos todos convencidos, que se hacen contra la República” o la asunción del carácter represivo que pudiera tener lo que en ese momento defendía; esto es, la suspensión del carnet ferroviario. Reconoció, sin embargo, que su principal intención al proponerlo era de naturaleza preventiva -evitar que “ese beneficio se utilizara para hacer una concentración con el fin de atacar a la República en un lugar determinado de España”- y ni siquiera se limitó a ese politizado objetivo, desviando pronto su atención hacia un motivo mucho más espúreo: acabar con la desleal competencia laboral que estas personas realizan a los viajantes profesionales, al resultar más baratos los viajes que lleva aneja su contratación y admitir, encima, condiciones inaceptables para quienes no están en posesión de un sueldo previo. Por lo que se refiere al controvertido tema de la amnistía, hemos de reconocer que el incidente ocurrido en la sesión del 3 de julio contrasta con lo que es tónica general de su participación en el asunto, hecha a base de pequeñas intervenciones ante el Pleno, aun cuando entrañen adhesión a principios de tan profundo calado con la fecha tope de la amnistía, en las que no hace sino manifestar su conformidad con la manera en que ha sido aceptado un determinado voto particular, comunicar la denegación de una u otra enmienda o responder desde el más puro tecnicismo que “la ley de amnistía no puede incorporar modificaciones al código penal”39. 39 Nº 56, pp. 1878-79. Vid también nº 53 y nº 55, pp. 1842-1843. 31 32