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Práctica del poder, política de corte y gobierno de los reinos en la monarquía de Felipe II. Una aproximación

Carrasco Martínez, Adolfo

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Producción Científica

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PRÁCTICA DEL PODER, POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO DE LOS REINOS EN LA MONARQUÍA DE FELIPE JI. UNA APROXIMACIÓN! Por Ado!fo Carrasco Martínez Profesor Titular de Historia Moderna Universtdad de Valladolid CONSEJOS YCONSEJEROS DEL REY PRUDENTE. En 1543, al partir hacia Alemarua, Carlos V dejó escritas unas Instrucciones dirigidas a su primogénito Felipe, que quedaba en los reinos peninsulares con la responsabilidad de la regencia. Algunas de las cuestiones que el Emperador le recomendaba con más insistencia atañían al cuidado que el Príncipe debía tener en los nombramientos y al trato con los colaboradores. Ambos aspectos, relativos a la "comunicación con las personas", pautaban el cambio de actitud que se exigía a Felipe por asumir la gra- ve responsabilidad del gobierno. Ya no era tiempo de "alargar la niñez", avisaba el César Carlos a su hijo, "pues más os ha hecho Dyos para governar que no para holgar'". Carlos V, en la parte más confidencial de la instrucción, reconocía la existencia de grupos de intereses enfrentados entre los hombres de su servicio y sugería a su hijo cómo sacar provecho de la Situación: Ya se os acordará de lo que os dixe de la pa<;tonesy casy vandos que se hacían oestán hechas entre mis criados, lo qual es mucho desasosiego para ellos y mucho deservycio vuestro; por lo qual es muy necesaryo que a todos [les] deys a entender que no quereys ny os teneys por servydo dello y que el que usara dellos no se lo permytireys (...) Por esta causa he nombrado al cardenal de Toledo, Presidente y Covos para que os aconseJeys dellos en las cosas del govyerno. Yaunque ellos son las cabecas del vando, todavya los 1 Algunas cuestiones tratadas en este trabajo ya fueron apuntadas en mi contribución al catálogo de la exposición Felipe JI, un monarca ysu época. Las tierras ylos hombres def rO', publicado por la Sociedad Estatal para la conmemoración de los centenaríos de Felipe II y Carlos V en 1998. 2 "Instrucciones de Carlos V a Felipe II" Palamós, 4 de mayo de 1543, en Corpus documental de Carlos VEd. crítica dirgida, prologada yanotada por Manuel Fernández Álvarez, tomo II, (1539- 1548), Salamanca, 1975, pp. 98 Y99. 66 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ quise Juntar porque no quedassedes solo en manos del uno dellos: cada uno ha de trabajar de haveros en manos y de necessytaros aserviros dél.' Más adelante, al advertir aFelipe sobre la personalidad y las ambiciones del duque de Alba, Carlos Vrecomendaba al futuro rey una actitud general de dureza ydistancia con la aristocracia: De ponerle a él [Alba] ni a otros grandes muy adentro en la governación os haveys de guardar, porque por todas vías que él y ellos pudyeren os ganarán la voluntad, que después os costará caro; y aunque sea por vía de mujeres creo que no lo dexarán de tentar, de lo qual os ruego guardaros mucho." Sin constituir un cuerpo doctrinal en torno al concepto del poder y su ejercicio, las Instrucciones, al plasmar la experiencia imperial tras casi treinta años de intensa vida pública, reflejaban una manera determinada de entender las dimensiones de la actividad política y más concretamente de la tarea de reinar. El texto carolino coincidía, lógicamente, con las líneas dominantes del pensamiento que se producía en el entorno de la corte y del gobierno imperiales. Antonio de Guevara, en su Relox de Príncipes (publicado por primera vez en 1529), divulgó ampliamente, gracias a la continua reedición de su obra, la idea de que el rey precisaba en su círculo de "hombres sabios para governar sus reynos"; y no se refería arruembros de grandes linajes: Mucho deven parar mientes los príncipes de quién fían la governac1ón de sus reynos, aquién encomiendan sus exércitos, con quién embían las embaxadas a tierras estrañas, de quién fían el coger yguardar de sus thesoros, pero mucho más deven mirar yexaminar a los que eligen por sus privados y consejeros; porque qual fuere la compañía que el príncipe tuviere en su Consejo y Casa tal será la fama que tendrá en la tierra estraña y en la república propia (...) Sepan los príncipes, S1 no lo saben, que de la limpieza de sus criados, de la providencia de sus consejos, de la cordura de su persona y de la orden yconcierto de su casa depende todo el bien de la república; porque es imposible estando en el árbol las rayzes secas veamos en las ramas verdes las hojas.f Guevara proponía una antropología moral del poder de raigambre humanista que pivotaba sobre los conceptos de prudencia y justicia pero que, sobre todo, se vertebraba en torno a la responsabilidad del soberano, "que es cabeca 3"Instruccíones secretas de Carlos V a Felipe 11". Palamós, 6de mayo de 1543, en Corpus documental..., pp. 108-109. 4 Ibidem, p. 109. s Antonio de Guevara (OFM), Retox de Princtpes, Valladolid, 1529, ed. de Emilio Blanco, Madnd, 1994, p. 367. Sobre la unportanc1a de la obra de Guevara en la renouatio de la doctrina imperial carolina, véanse: Frances A. Yates, Astrea. Thelmpenal Tbeme In tbeSixteentb Century, Londres, 1975, p. 29; YJ.A. Fernández Santamaría, El Estado, la guerra yla pa'\; El pensamiento político español enel Renacimiento, 1516-1559, Madrid, 1988 (primera edición en inglés, 1977), pp. 239 Yss. PRÁCTICA DEL PODER, POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO ... 67 de todo". El rey guevariano, que es Carlos V y se proyecta en la educacíón del príncipe Felipe, había de asumir la grave tarea de gobernar, y de ahí que debiera escrutar las cualidades de los consejeros, pasándolas por los criterios de la virtud -categoría ética- y la eficacía -categoría práctica-", Pero de la misma manera que las advertencias político-morales de Guevara yotros flotaban en el ambiente que respiró el heredero, debe recordarse que las diversas facetas de su educación ayudaron aconformar su carácter tanto en su vertiente pública como personal -si es que puede separarse una de otra en el caso de un individuo destinado agobernar-o El tránsito de Felipe hasta la edad adulta incluyó un proceso de socialización cortesana que, sin duda, resultó determinante en el momento de acceder al trono. Cierto es que los modelos educativos a los que fue sometido el futuro rey buscaban imbuirle el estatus que le había deparado su origen, una pietas profunda y una familiaridad con el medio cortesano, tres aspectos complementarios entre sí según el perfil del oficio regio que se estaba abriendo paso en esos años del siglo XVI. De la misma manera, el período formativo dio la oportunidad aFelipe de entrar en contacto con algunos de quienes luego habrían de ser sus primeros colaboradores que, claro está, habían sido seleccionados por el Emperador. Estos contactos iniciales debieron de gozar de tanta influencia, al menos, como los textos que versaban sobre la educación del príncipe, los consejos al gobernante o la enseñanza de los itinerarios seguros para conducirse en el laberinto de la corte'. Con motivo de la transmisión de poderes del viejo emperador al joven rey, aparecieron algunos escritos que, entre otras cosas, versaban sobre la relación del soberano con sus colaboradores yreflexionaban sobre los criterios que Felipe II debía de observar en el nombramiento de consejeros, jueces y demás puestos de responsabilidad. Precisamente en 1556, el año que contempló el pleno acceso de Felipe II a la herencia paterna, el maestro La Torre dio a la estampa en Amberes su Institución de un rry christiano. El libro, inserto dentro del fértil género de la educación del soberano, dedicaba una parte de su contenido a la relación del consejero con el rey. Partía La Torre de lo delicada, ya la vez decisiva, que era la labor de asesorar al monarca, y por ello proponía a los príncipes que recurriesen, antes que al consejo de las personas, al de la letra impresa, por dos razones: "la primera, porque tienen [los reyes] grande falta de hombres que les digan la verdad; la segunda, porque tampoco tienen quien ose con libertad reprehenderles sus faltas y vicios". Esta idea, la cualidad de los textos como fuente de consejos 6 J.A. Fernández Santamaría, ob. at., pp. 256-272. 7 José María March, NiñeVJuventud de Felipe JI. Documentos inéditos sobre su educación Clvi~ literaria, religzosay sobre su iniaacion al gobierno, 1527-1547, Madrid, 1941 y1942, 2 vols.; José Luís Gonzalo Sánchez- Molero, El aprendiZaje cortesano de Felipe JJ, Madrid, 1999. 68 ADOLFO CARRASCO MARTtNEZ para el gobernante, no era nueva, pero es muy significativo que se recurriese a ella en el justo momento en que Felipe II asumía la responsabilidad de gobernar y, en consecuencia, cuando se desencadenaron los habituales movimientos en torno al trono, entre los que esperaban un lugar cerca del nuevo monarca y los antiguos colaboradores de Carlos V que se aferraban a su posición. Como antídoto contra las tensiones desatadas, los libros "suplirán la falta de sinceros amigos que claramente digan lo que conviene", decía La Torre. Apartir de un cierto pesimismo senequista -cita las S enecae ad Lucilium epistulae morales-, recomendaba la lectura de Cicerón, Tito Livio, Plutarco y del propio Séneca, entre los clásicos latinos. Para La Torre, el problema residía tanto en los consejeros, "criados" en último término, que por miedo aperder el favor regio arrinconaban la sinceridad ycaían en la adulacíón, como en los propios soberanos, que gozaban de "libertad" y "poder desenfrenado" yeran reacios al freno de las opiniones de los hombres sabios. En definitiva, poder frente asabiduría, pasión frente aprudencia, disyuntiva primordial sobre la cual esta cuestión concreta de la elección de los consejeros no era la única matena de teoría política que descansabas. La misma idea fue recuperada veinticinco años después por Juan de Bor- ja, hijo del IV duque de Gandía -y luego jesuita- Francisco de Borja. En sus Empresas morales, el mote Sine gratia et sine metu, que acompaña al emblema 75, una imagen de vanos libros, volvía adistinguir entre los consejeros que simplemente asesoran sobre aspectos concretos de gobierno como expertos, yaquellos que "les digan [a los reyes] su parec,:er rasamente y por el término que lo han menester, sin miedo de ofenderles y sin respecto de perder su graCia y merced, guardando el decoro que les deve; ésto siempre se ha tenido por cosa rara y muy dificultosa de hallar". Y los únicos que pueden reunir estas cualidades son los libros, aquienes llama consqeros muertos, "porque sin falta ellos no dexarían de decirles lo que les cumple, ni por miedo de ofenderles, ni por dexar de alcancar lo que pretenden", sin temor aperder la gracia regia". En otra empresa, Borja explicaba el sutil equilibno que se exigía al soberano, entre la necesidad ineludible de tomar consejo en cuestiones delicadas y, al mismo tiempo, no por ello parecer un débil sin carácter cuyas decísiones siempre estuvieran inducidas por otros. Con el lema Non ducor y la imagen de un jarro sin asas representaba la idea: "pues en ser vaso muestra [el rey] que es capaz de recebir, y en no tener asas que no es fácil a ser governado ni adexarse llevar por nadie"lO. 8Felipe de la Torre, Instttución de un rVi christiano, colegida prtnczpalmente dela Santa Escritura y de sagrados doctores, Amberes, 1556, ff. 16-26. 9 Juan de Borja, Empresas morales a la S.C.RM. del rey don Pbelipe nuestro señor, Praga, 1581, empresa 75. lO'lbidem, empresa 44. PRÁCTICA DEL PODER, POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO ... 69 Pero la idea pesimista de que era mejor confiar en los libros que en las personas no constituyó la única manera de dilucidar la delicada cuestión de quiénes debían aconsejar al príncipe. En 1559, Fadrique Furió Ceriol, publicó su Coneqo y eonsrgeros del principe, un texto que, al coincidir con el momento de retorno de Felipe II a la Peninsula, parecía cerrar la época de contacto con el ambiente intelectual centroeuropeo. Furió Ceriol, de origen valenciano, había desarrollado un largo aprendizaje en universidades francesas y flamencas y, gracias a la protección del Emperador primero y de Felipe después, vivió de cerca los problemas religioso-políticos que se debatian entonces con ardor en toda Europa. Desde el comienzo, el libro proponía una ubicación del consejo en un lugar muy cercano al soberano, casi a su mismo nivel: "Es el Concejo (sic) para el Príncipe como casi todos sus sentidos, su entendimiento, su memoria, sus ojos, sus oídos, su boz, sus pies imanas: Para con el pueblo es padre, es tutor ycurador. 1ambos, digo, el Príncipe i su Concejo, son Tenientes de Dios acá en la tierra"!'. En consecuencia, el consejero de Furió es una especie de espíritu elevado, que dispone tanto de cualidades naturales como de otras adquiridas 12. Le exige quince requisitos intelectuales o "del alma", ycinco físicos; pues bien, runguna de esas características que debe reunir el buen consejero real, según el valenciano, tiene que ver con la sangre, el rango o la cuna. Por fin, dedica un último capítulo a la elección de consejeros que dirige directamente al príncipe, sobre quien recae esa responsabilidad. Además, en plena lógica con los princípios que plantea al comienzo de la obra, de que la selección regia de los componentes de su consejo sea correcta depende la fama y el prestigio del soberano. Aconseja Furió Ceriol al monarca que busque consejeros nativos de todos los remos de su corona, sin primar a los de un ongen determinado, que medite su decisión y no se precipite y, en definitiva, que use de la prudencia y de su buen juicio como criterios fiables en la toma de estas decisiones, las de mayor importancia en su labor de gobernante". He aquí, encerrado en el concepto de prudencia, uno de los elementos claves que orientaron, desde la primera hora, la conducta de Felipe II en materias de gobIerno. En el contexto de la irremediable división político-religiosa de la Cristiandad se exigía prudencia al gobernante, como hacia Furió Ceriol yotros muchos, pero el signo de los tiempos estaba imponiendo una revisión de esta virtud pública. Ahora entraba en juego una interpretación deliberativa de la prudencia, es decir, basada en la capacidad de adoptar, en cada caso, la mejor resolución. Esta prudencia, a cuya práctica se vio impelido 11 Fadnque Furió Ceriol, El Concqo y consejeros del Príncipe, ed. de Henry Méchoulan, Madrid, 1993, pp. 16-17 (primera edición en Amberes, 1559). 12 Henry Méchoulan, "Estudio preliminar", en Fadrique Futió Ceriol, op. cit., pp. :xxv y ss. 13 Un amplio comentarlo sobre la teoría política de Furió Ceriol, en J. A. Fernández Santamaría, ob.at., pp. 272-294. 70 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ Felipe II, era diversa de la virtud cívica republicana o de la interpretación erasmista, porque partía de un marco ideológico-confesional que otorgaba al monarca la legitimidad de la toma de decisiones con carácter monopolístico, rruentras que a los súbditos los relegaba a la obligación de obedecerle". Es evidente que esta visión del poder fue hecha suya por el rey que luego sería denominado Prudente, como también es un hecho que el pensamiento político coetáneo yposterior, escrito dentro y fuera de los territorios de la Monarquía, también manejaba estas ideas, sencillamente porque las certificaba al observador avisado la realidad de la Europa del momento. Lipsio, Badina, Botero, Charron, Vitoria, Soto, Rivadeneira, Casaubon, por citar sólo algunos de los autores de mayor eco, de entonces yposteriores, desarrollaron sus argumentos dentro de este marco delimitado por la prudencia del monarca y la obediencia disciplinada de sus súbditos. LA CONFIGURACIÓN DEL ESTILO DE GOBIERNO FILIPINO No cabe duda de que Felipe II tomó buena nota de los consejos que su padre le brindó. Es innegable, por otro lado, que la teoría política de la época también le influyó, y que, en último término, los libros se constituyeron en sus "consejeros muertos" desde los años de aprendizaje y de estreno en el poder. Pero no es menos cierto que su propia experiencia de gobierno y, sobre todo, los avatares de su largo reinado, fueron moldeando su estilo de gobernar. La suya fue una manera de relacionarse con los colaboradores, de elegirlos y de afinar el aparato gubernamental, que pasó por distintas fases, determinadas por la evolución de la relación personal del rey con el mismo poder y los problemas que fueron presentándose ante él. Como medio de canalizar la acción de gobierno, el nuevo rey disponía del aparato burocrático central, que su padre había ido afinando en función de la creciente escala, plurinacional, de sus territorios. La combinación del Sistema conciliar con hombres de gran confianza responsables de grandes áreas de competencia, junto con la intensa dedicación personal del propio soberano, constituyeron los rasgos más acusados del estilo de gobierno que Felipe II tuvo oportunidad de madurar en su época de aprendizaje, ydesde estas premisas partió al hacerse cargo del trono. Así, los cambios producidos en la primera hora de su reinado estuvieron motivados más por relevo de personas por cuestiones de confianza que por reformas del sistema. En la composición del primer equipo de gobierno filipino tuvieron gran importancia los periplos europeos, pues Felipe salió de España como heredero yregresó a ésta como soberano. El primero, el Felicísimo Vicge (1548- 14 Pablo Fernández Albaladejo, "Espejo de prudencia", en LUlS Ribot (ed.), Felipe II, un monarca ysu época. Las tierras ylos hombres del rey, Madrid, 1998,pp. 69-79. PRÁCTICA DEL PODER, POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO ... 71 1551) por Italia, Alemania yFlandes, supuso una toma contacto con la realidad multinacional de las posesiones familiares y le permitió conocer a muchos miembros de la elite gobernante de cada lugar. Ya en la corte bruselense, los hombres del entorno imperial, en especial el obispo de Arrás, y los miembros más conspicuos de la nobleza flamenca, Guillermo de Nassau y el conde de Egmont, fueron algunos de sus acompañantes más asiduos". El viaje Incluyó otro hecho de enorme importancia para el futuro del príncipe Felipe, como fue la introducción del ceremonial borgoñón en su servicio doméstico, orden dada por Carlos V que se encargó de ejecutar el duque de Alba, mayordomo mayor del Emperador. Parece que, en un principio, la novedad no fue percibida en toda su trascendencia, pues la nueva norma no anuló la antigua etiqueta castellana. Sin embargo, la imposición de la retórica cortesana de Borgoña, más compleja que la de Castilla y que exigia una nómina más larga de oficiales en torno al rey, condicionó decisivamente la composición del primer entorno de Felipe, en el cual iban a medrar yganar posiciones algunos de los que serían sus más estrechos colaboradores 16. Cuando el príncipe retornó aBarcelona en julio de 1551, acumulaba la experiencia vivida en actividades que incluían una triple perspectiva: conocimiento de las instituciones de gobierno de los territorios, participación en festejos de gran carga simbólica y, no menos importante, toma de contacto personal con las elites regnicolas y los hombres del entorno imperial, La riqueza de las facetas de este viaje se ViO aumentada en la segunda gran jornada filipina, la que condujo a las Islas Británicas al entonces viudo por primera vez para contraer matrimonio con María Tudor, reina de Ingiaterra". Ya en calidad de duque de Milán (1547) y rey de Nápoles y Sicilia, Felipe, consorte de Inglaterra desde 1554, ganó peso en el complejo entramado del poder dinástico de los Habsburgo, y con él quienes le servían de cerca. Bruselas (Carlos V), Londres (Felipe) y Valladolid (la regente Juana de Austna) albergan durante un tiempo tres cortes que permanecen en continua comu- 15 Juan Cristóbal Calvete de Estrella, El feliasimo viq¡e delmuy altoy poderoso pnncipedon Phelippe, hijo del emperador don Carlos Quinto Maxzmo, desde España a sustierrasde la baxa Alemaña: con la descripczon de todos losEstados deBrabantey Flandes, Amberes, 1552; también existe un relato del viaje debido a la pluma del camarero Vicente Álvarez, Reiaaon del camzno y buen vzq¡e que hizo el Prznape de España don Pbelipe nuestro señor, Medina del Campo, 1551, con una reedición contemporánea, en francés, publicada en Bruselas en 1964. EXiste una edición reciente de la obra de Calvete de Estrella a cargo de Paloma Cuenca, con estudios introductorios de José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, José Martínez Millán, Santiago Fernández Conti, Antonio Álvarez-Ossono Alvariño yFernando Checa; en el mismo volumen se contiene la Relación de V. Álvarez, editado por José María de Francisco Olmos yPaloma Cuencia, ylas ilustraciones de la obra de Camelia Schryver, Spectaculorum in susceptzone Philippi Hisp. Prznc. Diui Caroli V Caes., publicado por vez pnmera en Amberes, en 1549, Madrid,2001. 16 José Martínez Millán ySantiago Fernández Conti, "La corte del príncipe Felipe (1535- 1556)", en Eljelicísszmo viq¡e 'Oo, Madrid, 2001, pp. LXV Yss. 17 Andrés Muñoz, S umarza y verdadera reiaaon del buen vzq¡e que el znvictzsszmo Principe delas Españas don Felipe hizo a Inglaterra, Zaragoza, 1554. 72 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ nicación. En Londres, en torno a Felipe, las figuras de Alba, Ruy Gómez de Silva, el conde de Feria y el secretario Pérez son quienes ocupan los papeles protagonistas", Sobre todo el portugués, cuyo ascenso vino motivado por su cercanía cuando el príncipe era adolescente" y se aceleró a partir del Felicísssimo Viege y de la introducción de la etiqueta borgoñona. Convertido entonces en oficial de la nueva casa del príncipe, Gómez de Silva aprovechó para colocarse de manera privilegiada y empezar a tejer una red de influencias y relaciones que extendió a Bruselas y Valladolid20•Mantenía contacto estrecho con el círculo de la regente doña Juana -madre del rey de Portugal-, ligada al grupo de "los portugueses" -quienes vinieron a Castilla acompañando a la emperatriz Isabel y los que ahora habían pasado a Castilla con ella-2\ytambién supo entenderse con el secretario Francisco de Eraso, que permanecía con el emperador en Bruselas y no quería perder posibilidades ante el inminente relevo en el trono ". Ruy Gómez de Silva alcanzó definitivamente las riendas de la política en 1557 con motivo de la nueva guerra con Francia, cuando Felipe II le encomendó tareas diplomáticas y financieras -como contador mayor de Castilla-o Inauguró de esta forma su etapa de máximo poder, que se consolidó cuando la corte retornó a Castilla en 1559, y se desarrolló en paralelo a la acumulación de los honores más distinguidos, como el principado de Éboli yotros títulos italianos concedidos por estas mismas fechas. Es entonces cuando empieza, también, su papel de patrón cortesano, aquien se acercaban muchos para obtener mercedes. El atractivo de la amistad del rey permitió a Gómez de Silva robustecer sus posiciones mediante la elevación de miembros de su familia directa y los de la familia de su mujer, Ana Mendoza de la Cerda, aunque no pueda decirse que detrás de él se encontrase todo el linaje de Mendoza, ni que sus miembros le reconociesen como líder natural del clan. Además, como las situaciones particulares en el juego de fuerzas cambiaban con frecuencia, ello provocaba que las alianzas entre individuos fueran inestables, y, más aun, 18 Sobre éstos y los demás hombres del entorno filipino que aparecerán en las sIguientes páginas es Inexcusable consultar los Apéndices de la obra dirigida por José Martínez Millán y Carlos J.de Carlos Morales, Felipe JJ (1527-1598). La configuración de la Monarquía Hispana, Salamanca, 1998, tomo de estudios que acompaña ala edición hecha por los mismos directores del libro de Luís Cabrera de Córdoba, Historia de Felipe II, Reyde España, Salamanca, 1998, e vals. 19 José LUIS Gonzalo Sánchez-Molero, "La formación de un privado. Ruy Gómez de Silva en la corte de Castilla (1526-1554)", en José Martínez Millán (ed.), Felipe JJ (1527-1598). Europay la Monarquía Católica, tomo 1.1, pp. 379-400. 20 José Martínez Millán y Santiago Fernández Conti, "La corte del príncipe ...", p. LIX. 21 José Martínez Millán, "Familia real y grupos políticos: la princesa doña Juana de Austria (1535-1573)", en id. (ed.), La corte de Felipe JJ, Madrid, 1994, pp. 73-105. 22 Carlos javier de Carlos Morales, "El poder de los secretarios reales: Francisco de Eraso" en La corte de Felipe II, Madrid, 1994, pp. 107-148, en especial, sobre la relación con Gómez de Silva y su papel en la transición del Emperador al Rey, pp. 118-130. Una visión general de las relaciones políticas en este momento en el seno de la Monarquía, en M. J.Rodríguez-Salgado, Un Imperio en transición. Carlos V; Felipe IIy su mundo (1551-1559), Barcelona, 1988, pp. 17-71. PRÁCTICA DEL PODER, POÚTICA DE CORTE Y GOBIERNO ... 73 nos impiden identificar planteamientos de grupos ofacciones más allá de . al 23 acercanuentos coyuntur es . Por tanto, desde 1556 se asiste a un cambio que tiene tanto de culminación del relevo generacional de mediados de siglo, como de recomposición de la escena cortesana en función del ascenso, con el nuevo soberano, de quienes le acompañaban desde los tiempos de príncípe". Aparte de Gómez de Silva, otros personajes en alza entre los hombres del rey fueron los secretarios'". Francisco de los Cobos, el poderoso colaborador de Carlos V, había abierto camino al prototipo de burócrata altamente preparado para la gestión de los asuntos ytambién poseedor de habilidad para moverse entre las intrigas de la corte y los recovecos de la admlnistración 26• Además de indicar el camino a sus sucesores en el cargo, el principal mérito de Cobos consistió en formar a su sombra a la mayoría de los secretarios que actuaron en la pnmera parte del reinado de Felipe Il, pues con él se formaron Gonzalo Pérez, Juan Vázquez de Molina yFrancisco de Eraso, entre otros. Este último había ido extendiendo sus competencias en medio de las luchas cortesanas y fue figura clave en la transmisión de poderes de la administración carolina a la filipina. Su acercanuento a Ruy Gómez de Silva en ese proceso de renovación política le permitió alcanzar, a la vuelta de la corte aEspaña, altas cotas de poder. Ocupante de varias secretarías yconsejero de Estado, su influencia se extendía desde la correspondencia del rey hasta los asuntos de política internacional y el reparto de la la gracia real, pasando por cuestiones de hacienda y del gobierno indiano'". En el horizonte político, el eje Éboli-Eraso se erigía como sólido frente de poder sumando los esfuerzos de sus respectivas redes de clientes o afines que se situaban no sólo en España, sino también en los otros dos espacios europeos de la Monarquía, Flandes e Italia. Con esta generación de altos funcionarios de mitad del siglo alcanzó madurez el tipo del secretario con estudios universitarios supenores, buen conocedor de las lenguas más comunes en las relaciones políticas ydiplomáticas, que recorre un cursus honorum largo, que acumula experiencia en la mecánica de la toma de decisiones y que forja su carácter con el conocimiento 23 Para un acercarmento al tema, véanse: Helen N ader, Los Mendoza y el funaezmzento espanol, Guadalajara, 1986; José Martínez Millán, "Grupos de poder en la corte durante el remado de Felipe I1:la facción ebolista, 1554-1573", en íd. (ed.), Instituaonesy elites depoderenla MonarquíaHispana durante el szglo XVI, Madrid, 1992, pp. 137-197; James M. Boyden, Tbe Courtier and the King. Ruy GómezdeSilva,PhilipII andthe Court of Spazn,Berkeley, 1995, pp. 67 Yss. 24 Miguel de Ferdinandy, Felipe II. Esplendory ocaso del poderío español, Barcelona, 1988, pp. 29 Y ss. También, Manuel Fernández Álvarez, Felipe lly su tiempo, Madrid, 1998, pp. 795 Yss. 25 La obra más completa para conocer el perfil del secretario, en concreto el de Estado, es la de José Antonio Escudero, Los secretarios deEstadoydel Despacho, 4vols., Madrid, 1976, en especial, los tomos 1 y II. 26 Hayward Keniston, Franczsco delos Cobas, secretario de Carlos V; Madrid, 1980. 27 Carlos javier de Carlos Morales, art. cit., pp. 129-140. 80 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ del poder, no sólo la corte como escenario representativo, silla también los consejos, en tanto que foros máximos de la administración y el gobierno, los conflictos estuvieron influidos por el juego de intereses personales y de facción. Tales confrontaciones condicionaron la acción política de los diversos consejos competentes en la corona de Castilla y los demás consejos territoriales. Como se ha señalado acertadamente, es imposible separar la actividad política de los presidentes de estos órganos colectivos de su condición informal de patronos de grupos de intereses eindividuos a los que favorecían orientando en uno u otro sentido la maquinaria administrativa 46. Si la corte y el gobierno no eran ajenos a las tensiones sociales y de preeminencia, otras cuestiones relativas a la lucha por el poder, al enfrentamiento entre facciones de intereses yrivalidades personales, se entretejían con asuntos estrictamente políticos, de manera que resulta dificil identificar las adscripciones, las opiniones y las conductas. Espinosa acometió un profundo programa de examen y reforma de la administración central mediante el envio a los presidentes de los consejos de reglamentos que perseguían un mayor grado de centralización y de control de la práctica de gobierno. Sin embargo, el medio más eficaz de intervenir en política que usó el cardenal fue la construcción de redes de clientes colocados en todas las instancias funcionariales y de gobierno, en la administración central y en la periférica. Actuando como patrón en el nombramiento de cargos y con una decisiva influencia en el reparto de la gracia real, Diego de Espinosa tejió un sistema de influencias personales que aspiraba a ocupar todo el espacio del poder de la Monarquía". Como el conde de Chinchón comentaba en 1566 al duque de Alburquerque, "[Espinosa] es el hombre de toda España de qUlen el Rey hace más confianza y con quien más negocios trata, así de España como de fuera de ella"48. También la administración de las Indias se vio afectada. Promovida por Espinosa, una Junta Grande -de la que no fue excluido É- boli- trazó en 1568 un amplio programa regulador de todos los aspectos económicos, políticos, administrativos, jurisdiccionales yreligiosos de los territorios americanos. Sus decisiones fueron puestas en práctica durante la década siguiente por personas muy vinculadas al cardenal: elvirrey Francis- 46 IgnaCIO Ezquerra Revilla, El Consejo de Castilla btyo Felipe II. Grupos depodery luchas facaonates, Madrid, 2000; Santiago Fernández Conti, Los Consejos deEstadoy Guerra dela Monarquía Hispanaen tzempo deFelipeII, 1548-1598, Valladolid, 1998. 47 Quien más ha estudiado la trayectoria de Espinosa es José Martínez Millán, en "Grupos de poder en la corte durante el reinado de Felipe II: la facción ebolista, 1554-1573", en Id. (ed.), Instituciones y elites depoderen la Monarquía Hispana durante el siglo XVI, Madrid, 1992, pp. 183-197; "En busca de la ortodoxia: el Inquisidor General Diego de Espinosa", en La corte de Felipe 11, pp. 189-228; "La Monarquía Hispánica de Felipe II", en Felipe 11yel arte desu tiempo, pp. 17-21. 48 El conde de Chinchón al duque de Alburquerque, Instituto Valencia de don Juan, envío 81, lego1251, CIt., entre otros, por León Gómez Rivas, El tnrrey del Perú don Francisco de Toledo, Toledo, 1994, p. 119. PRÁCTICA DEL PODER, POLITICA DE CORTE Y GOBIERNO ... 81 ca de Toledo en el Perú -hijo del conde de OropesayMartín Enríquez de Almansa en Nueva España -hijo del marqués de Alcañices-, junto con los ocupantes de las sedes episcopales indianas 49. Un nuevo estilo, por tanto, nuevas personas también. Entre los que entraron en la escena política con Espinosa descolló por méritos propios el secretario Mateo Vázquez de Leca, quien, tras la desaparición de su patrón, pasó aconvertirse en la instancia intermedia, privilegiada, entre el rey y el gobierno. Desde 1572 hasta su muerte, Vázquez ocupará la confianza de Felipe II de una manera que sólo Cristóbal de Maura fue capaz de igualar años después. El secretario de origen corso jugó siempre la baza del trato con el rey como la base de su poder, lo que le permitió participar en cuantas juntas ad hoc fueron creadas para tratar asuntos concretos y, sobre todo, en la singularmente relevanteJunta de Noche, verdadero consejo restringido por el que pasaron las cuestiones más relevantes de gobierno desde mitad de la década de los ochenta. Como prueba de la posición que Vázquez de Leca alcanzó, Marco Antoruo Colonna, al saber en 1585 que el secretaria contaba con una genealogía que supuestamente lo vinculaba a esta rancia estirpe romana, se apresuró aexpresarle su satisfacción por compartir sangre común. Cinco años antes, la boda que había concertado entre su hermana y Jerórumo Gasol, oficial en ascenso, brindó aMateo Vázquez una oporturudad de exhibir su poder, situación corroborada en 1581 cuando nació su sobrino Francisco Ventura, por el número yalcurnia de quienes le felicitaron. Su cuñado Gasol acabaría sucediéndole en la secretaríao, fruto de una política de engrandecuniento familiar que el clérigo Vázquez de Leca se esforzó por forjar mediante la promoción del marido de su hermana y sus sobrinos". La dinámica que enlazaba alternativas políticas e intereses de personas se extendía a los reinos, en particular a los italianos, que constituían la segunda granplataforma territorial de la Monarquía de Felipe II. Durante su reinado, la centralización del gobierno en la península itálica se sirvió del recién creado consejo de Italia, cuya orientación inicial se dirigió hacia la gestión de la gracia real. Junto con el Consejo, las sucesivas visitas -inspecciones- de los organismos sicilianos, napolitanos y milaneses, así como la acción del Santo Oficio, sirvieron para reformar la administración y, al mismo tiempo, reordenar los lazos de dependencia entre el soberano y las elites italianas, compuestas 49 Sobre la Junta General de 1568 y la trayectoria del vIrrey Toledo en el Perú, véase León Gómez Rivas, ob. at., pp. 128 Yss. Una VIsión de conjunto sobre el programa filipino en Indias y sus ejecutores, en Ramón María Serrera Contreras, "El proyecto indiano de Felipe II", en, Felipe II yelarte de su tIempo,pp. 187-209. 50 A. W. Lovett, Philip II and Mateo VáwueZ de Leca: the Government ofSpain (1572-1592), Ginebra, 1972, en particular pp. 27-37 sobre su relación con el rey después de la muerte de Espinosa; en cuanto a su papel en las juntas, pp. 141 Yss., la anécdota sobre sus supuestos orígenes vinculados a los Colonna, p. 8, Ylos detalles sobre su familia, en pp. 121 Yss. 82 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ por togati, nobleza urbana y baroni": La estrategia filipina en Italia giró en torno a la actualizacíón de la jurisdicción real y la implicación de los poderosos locales en el proyecto dinástico, aspectos que siempre resultó problemático conciliar en el contexto de la diversidad de situacíones que el complejo tablero trasalpino ofrecía. De ahi que los sucesivos virreyes y gobernadores nombrados por Felipe nhubieran de hacer frente auna sutil tarea llena de escollos en la que lo simbólico-representativo y lo político-jurisdiccional estaba imbricado'", En Milán, por ejemplo, la vital situación estratégica del ducado exigió una atención particular al delicado equilibrio entre los tribunales lombardos y las necesidades militares, que condicionó la actividad de los gobernadores generales'", En Nápoles, por su parte, se vivió con gran intensidad el debate en tomo al papel del reino en el sistema creado por Felipe n.La confrontación entre la seguridad de Italia, los objetivos europeos del rey y los intereses particulares de las elites napolitanas, se planteó ante la aristocracia regnícola en forma de encrucijada". Este conflicto no era específico del mediodía italiano perteneciente al rey de España, pues en otros territorios satélites de los Habsburgo, como Saboya o Toscana, se planteó en términos similares, aunque en estos dos Estados la afirmación de la propia soberanía introdujo un elemento peculiar". Por su parte, el reino de Sicilia vivió, durante la segunda mitad del siglo XVI, un doble proceso que supeditó su evolución postenor. De un lado, la nobleza señorial asimiló la llegada de elementos foráneos y se centró en las oportunidades económicas que se abrieron para el cultivo y la comercialización del grano56, y de otro lado, se alzó la competencia entre los dos modelos opuestos de ciudad, de economía y de sociedad que representaban Palermo y Mesina, un hecho determinante de la acción política y jurisdiccional de los virreyes y del Consejo de Italia57, En general, las grandes capitales italianas de la Monarquía -Nápoles, Milán, Palermo ytambién Mesina, en su tenaz pugna con la anteriorforzaron 51 Manuel Rivero Rodríguez, Felipe 11y el gobierno de Italia, Madrid, 1998. 52 Carlos Hernando Sánchez, "Estar en nuestro lugar, representando nuestra propia persona. El gobierno virreina! en Italia yla corona de Aragón bajo Felipe lI", en Ernest Belenguer Cebriá (ed.) Felipe IIy el Mediterráneo, vol. III, La monarquíaylos reznos (l), Madnd, 1999, pp. 215-358. 53 Antonio Álvarez-Ossono, Milány el legado de Felipe II. Gobernadores y corte provznezal en la Lombardía delosAustrias, Madnd, 2001, pp. 25-161. 54 Angelantomo Spagnoletti, "Aristocrazia napoletana, lealismo dinastico eguerra alla fine del Cinquecento", en Bruno Anatra yFrancesco Manconi (eds.), Sardegna, Spagna eStah ttaliani nell'etd di Filippo II, Caglian, 1999, pp. 147-161. 55 Enrice Stumpo, "Sovranitá diretta esovranitá mediata. Due esempi diversi: Savoia e Medici nellétá di Filippo lI", en Bruno Anatra yFrancesco Manconi, ob. at., pp. 115-129. 56 Vittorio Sciuti Russi, "Nobiltá eParlamenti nella Sicilia de Filippo lI", en Ernest Belenguer Cebriá (ed.), Felipe IIy el Mediterráneo, vol. IV, La monarquíay los reznos (lI), Madrid, 1998, pp. 191- 201. 57 Francesco Benigno, "La Sieilia nellétá de Filippo lI. Considerazioru sur rapporti fra centro e periferia nella monarchia cattolica", en Ernest Belenguer Cebriá (ed.), Felipe 11y el Mediterráneo, vol. IV, La monarquía y los reznos (lI),Madrid, 1998, pp. 439-451. pRACTICA DEL PODER. POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO ... 83 una constante negociación con la corona que también afectó a la práctica filipina de gobierno. Las poderosas urbes enviaban embajadas aMadrid que tendían a operar al margen de los canales ordinarios entre el virreinato y las secretarías del consejo de Italia. Estas legaciones de los gobiernos de las ciudades trataban de hacer valer en la corte real su personalidad jurisdiccional y su peso económico, al margen de las instituciones competentes. Su objetivo era acceder a un diálogo directo con el soberano en materia fiscal, económica en general, jurisdiccional y en el nombramiento de cargos. El lenguaje de los privilegios, renovado para cargarlo de valor táctico, se convirtió en el vehículo para hacer política ante el ~ Prudentl'8. Si en Italia Felipe II tuvo que partir del marco dado por la herencia recibida y a partir de ella recomponer su poder, la incorporación de Portugal a comienzos de la década de los ochenta permite conocer cómo actuó el soberano ante una SItuación nueva. La inserción institucional y la asimilación de la elite gobernante portuguesa fueron los medios pata obtener una integración equilibrada. Así, el juego entre órganos colegiados ycargos unipersonales, instituciones radicadas en lisboa y en Madrid, naturales del remo lusitano yextranjeros -mayoritariamente castellanos-, respondió a la máxima de ponderar las medidas combinando el continuismo en las prácticas con prudentes cambios. Por ello, en estrecho seguimiento de las operaciones de Moura, el principal agente regio en la empresa, Felipe II, incluso antes de entrar en su nuevo reino, insistía en su deseo de encontrar colaboradores portugueses con preparación yexperiencia. El acuerdo alcanzado en las Cortes de Tomar preveía también que la máxima representación regia sólo sería ostentada por portugueses omiembros de la familia real en primer grado, por lo que, al abandonar Portugal, Felipe II nombró virrey a su sobrino el archiduque Alberto de Austria (1583-1593i 9• Asimismo, dos funcionarios propuestos por Moura, Num Álvares Pereira y Lopo Soares, ocuparon la secretaría del Consejo de Portugal en Madrid, y la secretaría de Estado en lisboa a las órdenes del virrey, respectivamente. En ambos casos se trataba de funcionarios con amplia experiencia en cargos similares que por propias convicciones osentido político comprendieron con rapidez las implicaciones positivas de la inserción en la Monarquía Católica. Es más, Pereira se integró tan bien en el gobierno filipino que Alba y el propio Moura llegaron aconsiderarlo un rival, por su capacidad de maniobra al colocar 58 Piero Ventura, "Privilegi, identitá urbana epolitica: le capitali del1'Italia spagnola durante il regno di Filippo U", en José Martínez Millán (dir.), Felipe JI (1527-1598). Europa ..., tomo 2, pp. 739-771. 59 Acerca de las Cortes de Tomar y las negociaciones para la aceptación de Felipe como rey de Portugal, véase Fernando Bouza Alvarez, Portugalenla Monarquía bispánic« (1580-1640). Felipe JI, las Cortes de Tomar y la génesis del Portugal católico, Madrid, vol. 1, 1986; del mismo, Portugal no tempo dos Filipes: política, cultura, representatoes (1580-1668), Lisboa, 2000. 84 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ en los cargos de la nueva administración a sus amigos. Felipe II aprovechó también aalgunos letrados que se habían sentido preteridos en el breve reinado de don Enrique y los colocó en el entorno del virrey, como el secretario de Estado Pedro Alcacova Carneiro. Tampoco fueron excluidos personajes que bajo el rey-cardenal tuvieron relevancia; es el caso del significado secretario Miguel de Moura 60• En correspondencia con la captación de la alta burocracia lusitana, la estrategia de Felipe II consistió en atraerse a la nobleza señorial, al alto clero y a las órdenes religiosas más poderosas ofreciendo acada grupo, eincluso a cada individuo, oportunidades de promoción, Pronto, los señores portugueses y la nobleza media entendieron que el nuevo rey no ponía en peligro sus privilegios, sino que los potenciaba". El producto de la primera organización del Portugal filipino nació apartir de un esquema administrativo con órganos colectivos en la corte madrileña - Consejo de Portugal- y en Lisboa -Consejo de Estado y Desembargo do Paco, dependientes del virrey-, ypersonas de gran confianza en una ciudad y en otra -Moura en Madrid yÁlvares Pereira en Lisboa-. El resultado, aunque mostró ciertas deficiencias por el solapamiento de funciones, por los problemas de comunicación entre organismos y por la indefinición de cometidos, sirvió para facilitar una transición sin traumas de importancia yel objetivo final de la inserción de Portugal en el complejo de los reinos de la casa de Austria se logró. La década de los ochenta vino marcada por un nuevo giro en el estilo de gobierno filipino'", Un cambio que, como los anteriores, estuvo determinado tanto por la evolución de los acontecirruentos políticos como por las vicisitudes de las personas del entorno reglo. El inicio de la caída de Antonio Pérez, el retorno a la corte del experimentado Granvela y la llamada postrera al viejo duque de Alba para una última misión, corrieron paralelos a la incorporación de Portugal y la génesis de la empresa de Inglaterra, además de la internacionalización definitiva de la revuelta de los Países Bajos. En la dinámica institucional del gobierno, estos acontecimientos y el relevo de individuos tuvieron su correlato en la proliferación de juntas creadas para tratar cuestiones concretas ydelicadas, como los problemas de liquidez ligados a la guerra de Flandes o el estudio de la invasión de la Inglaterra isabeli- 60 Sobre todos estos personajes yel proceso que culminó en su reubicación en la nueva adrninistración portuguesa, véanse: Santiago de Luxán Meléndez, La revolución de 1640 en Portuga~ sus fundamentos sociales ysus caracteres naaonales. El Consejo de Portugal: 1580-1640, Madrid, 1988, pp. 61 Y ss., del mismo, "Los funcionarios del Consejo de Prtugal: 1580-1640", en Cuadernos de Investigación Histónca, 12 (1989), pp. 197-228.; José Antonio Escudero, ''La creación del Consejo de Portugal", en Boletimde Facultade de Diretto de Coimbra, 1989. 61 António de Oliveira, Podere oposifíio políticaem Portugal no período filipmo (1580-1640), Lisboa, 1990, pp. 13 Yss. 62 Una visión general del cambio, en Pablo Fernández Albaladejo, "Los Austnas mayores", en Fragmentos deMonarquía,Madrid, 1992, pp. 136-140. PRÁCTICA DEL PODER, POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO ... ss na. En las juntas, en principio, sólo expertos en las materias objeto de debate trataban los aspectos técnicos de los problemas. Pero pronto Felipe Il, que comprobó la eficacia de un modo de trabajar más ágil que el de los canales formales de los consejos yotras instancias de la alta admínistración, les otorgó mayor relevancia porque le permitían seguir más de cerca los asuntos yadministrar la información con mayores rendimientos. Aunque el sistema de Juntas no supuso la elevación de personas nuevas apuestos de poder, ya que todos sus miembros pertenecían adepartamentos ya existentes, la libertad con que el soberano dispuso la inclusión de unos u otros ocasionó una transformación en el marco dado a los cortesanos y a los funcionarios que culminaría, amediados de los ochenta, con la creación de la Junta Grande o de Nochl 3• Quienes estuvieron presentes en todo momento, Mateo Vázquez de Leca - muerto en 1592-, Juan de ldiáquez yCristóbal de Maura, constituyeron el trio de colaboradores de Felipe Il en el último tramo de su reinado, junto con el conde de Chinchón". El portugués Maura, llegado a la corte española como menino de doña Juana, actuó luego ante don Sebastián y don Enrique, yganó la confianza regia en las operaciones para atraerse a las fuerzas sociales y políticas de Portugal en la crisis sucesoria que desembocaría en la unión de las coronas ibéricas. Luego, se convirtió en el elemento clave de la nueva administración lusitana, hasta que resultó imprescindible para Felipe Il, quien le amplió su campo de actividad atodos los asuntos de la Monarquía". El tercer hombre fuerte del momento, Juan de ldiáquez, pertenecía a una familia hidalga guipuzcoana que, desde los tiempos del Emperador, habían servido en la alta adminlstración, la guerra y la diplomacia, Juan había desempeñado embajadas en Génova yVenecia yalcanzó la presidencia del Consejo de Órdenes Militares. Junto a ellos se encontraba el tercer conde Chinchón, cortesano aupado apuestos de responsabilidad por su capacidad de maniobra. Todos, además de Juan de Zúñiga, acompañaron al rey a la jornada de Portugal y serán los individuos que encarnen el nuevo estilo de gobierno. Se adivinaba una recomposición de las prácticas políticas y, consiguientemente, de su discurso teórico, apartir de la necesidad, percibida por algunos, de superar la dinámica de confrontación entre facciones. Así nacerá la Junta de Noche, denominada de esta forma porque se reunía a la caída de la tarde para tratar 63 Sobre las Juntas desde el punto de vista institucional, véase Juan FranCISCO Baltar Rodríguez, LasJuntasde Gobierno enla Monarquía Hispánica (siglos XVI-XVI!), Madrid, 1998,en especial, pp. 31- 55 Y617-766. Para una Interpretación de la dinámica política y las facciones, debe consultarse José Martínez Millán y Carlos J.de Carlos Morales (dirs.), Felipe II (1527-1598). La configuración ..., pp. 147-204; 238-242; Y2792-276. 64 En este sentido, Pablo Fernández Albaladejo ha hablado de un quadrumvirato, en ob. cit.; pp. 137-138. 65 Sobre Maura: A. Danvila yBurgueño, Don Cristába: de Maura, pnmer marqués de Castel-Rodrzgo (1538-1613), Madrid, 1900; Fernando Bauza Álvarez, ob.at, tomo 1. 86 ADOLFO CARRASCO MARTINEZ los documentos que preparaba el secretario Vázquez de Leca, quien luego presentaba lo debatido al rey antes de la cena. Su arranque, en una confidencialidad casi absoluta, fue informal sin que se previese una eventual institucionalización. La regularidad de sus sesiones, un hecho ya a finales de 1588, no fue fijada de manera regular hasta 1593, cuando se le dieron unas instrucciones'", Através de la Junta y por los términos de la relación entre el rey y sus cercanos colaboradores, se pueden vislumbrar algunos rasgos políticos que triunfaron en el reinado siguiente, el gobierno de privados y ministros favoritos, o al menos así se quiso considerar, como un antecedente legitimador por parte de los beneficiarios de ese régimen en el siglo XVII, , h ñalado'" segun se a sena a o . Estos cambios apuntados tuvieron resultados desiguales, pues, en definitiva, la ejecución de políticas concretas, y más aún, la opción por unos u otros principios de acción, siguió dependiendo de las personas más que de las instituciones o de los mecanismos "objetivos" de administración. Como muestra, SI en el caso portugués había resultado decisiva la participación de hombres del rey que facilitaron las relaciones institucionales, en Aragón la actuación personal del conde de Chinchón tuvo no poca importancia en que la tensión larvada estallara en 1590. El conde, tesorero general de la Corona de Aragón desde 1588, de hecho se conviritió en el agente autorizado en las relaciones entre el rey y sus territorios. Chinchón se había aprovechado de su posición en la corte como presidente de la Junta de Obras yBosques para ir ampliando su círculo de relaciones con personajes bien situados en busca de su propia área de influencias. Muy amigo del cardenal Quiroga'", inquisidor general, Felipe II le dará entrada en la Junta de Noche y, sobre todo, le permitirá elevarse como informal intérprete de la voluntad regla en los asuntos de la Corona de Aragón e Italia. Gracias a su posición en la Junta, todos los nombramientos y, en general, la distribución de la gracia real, estaban en sus manos, lo cual le permitió favorecer a sus amigos yparientes. Así, Quiroga obtuvo la gobernación del Consejo de Italia y el hermano de Chinchón, Andrés de Cabrera, el arzobispado de Zaragoza. Su enfrentamiento familiar con los duques de Villahermosa agravó el contencioso que esta casa ducal sostenía con la corona por la posesión del condado de Ribagarza. En este ambiente, el nombramiento del marqués de Almenara como virrey de Aragón, promovido por Chinchón, envenenó la situación por la 66 Sobre la Junta, véase Santiago Fernández Conti, "La nobleza cortesana: don Diego de Cabrera yBobadilla, tercer conde Chinchón", en La corte de Felipe JI, pp. 245-255. 67 Este es el planteamiento expuesto por Antonio Feros, "El ViejO monarca ylos nuevos favoritos. Los discursos sobre la privanza en el remado de Felipe 11", en 5tvdiaHistonca. Historia Moderna,17 (1997), pp. 11-36. 68 Henar Pizarra Llorente, Un gran patrón enla corte de Felipe JI. Don Caspar de QUlroga, Madrid, 2004. PRÁCTICA DEL PODER, POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO... 87 postura reacia de la nobleza aragonesa a que un titulado de otro reino ocupase la máxima representación del rey en Zaragoza. La degradación de las relaciones rey-remo se precipitó en abril de 1590, cuando Antonio Pérez, evadido de Castilla, se refugió en Zaragoza. Algunos sectores de la nobleza aprovecharon la ocasión para plantear un pulso jurisdiccional con la corona, a la que acusaban de violar los fueros. Por fin, ante la gravedad del problema y las alteraciones del orden público, en septiembre de 1591 las tropas reales entraron en Aragón y ocuparon en poco tiempo el reino y su capital. En el castigo de los cabecillas y de la nobleza aragonesa Chinchón tuvo un relevante protagonismo, en especial la prisión del duque de Villahermosa y el conde de Aranda, que murieron en la cárcel. Será también Cabrera y Bobadilla quien esté acargo de la preparación de los Cortes de Tarazona de 1592, donde se dirimió la cuestión del fondo del conflicto aragonés, la capacidad del rey para intervenir en el gobIerno y en la hacienda del remo. La reuruón se saldó con el robustecirruento de los mecanismos reglos de intervención en Aragón. Ante los resultados, Felipe II siguió otorgando su confianza al conde, que se mantuvo en situación privilegiada desde la Junta, puesto al que sumó la presidencia interina del Consejo de Italia en 1594-96. Sólo la muerte del Rey Prudente apagó su estrella'". POLÍTICA DINÁSTICA Y POLÍTICA DE LOS LINAJES Para la nobleza hispánica, en especial para la castellana, las vicisitudes dinásticas que habían colocado a los reinos perunsulares en la corona de los Habsburgo abrieron, en la primera parte del siglo XVI, un cúmulo de nuevas oportunidades. El servicio imperial proporcionó a las familias la ocasión de acceder a una escala de promoción continental, participando en las guerras europeas, en la gobernación de territorios no hispánicos o en la diplomacia carolina. La apertura de la nobleza peninsular ante las nuevas dimensiones ofrecidas por la casa de Austria formó parte de un movimien- to mucho más vasto que supuso el ingreso de la aristocracia europea en un espacioso campo de relaciones políticas yfamiliares. El Emperador y su corte itinerante facilitaron los contactos entre nobles de diverso origen como parte sustantiva de su estrategia continental, lo cual, al mismo tiempo, permitió el tejido de redes de intereses de linaje en los distintos territorios habsbúrgicos. Acontecimientos políticos tan simbólicos como la coronación en Bolonia (1530), o sucesos militares también de fuerte carga ideológica como la campaña de Túnez de 1535, pueden ser leídos através 69 Santiago Fernández Conti, artocit., pp. 229-270. Un resumen del conflicto aragonés, en Valentía Vázquez de Prada, "Conflictos socio-político en la Corona de Aragón en el remado de Felipe II", en Revueltasy alzamzentos enla España deFelipe JJ, Valladolid, 1992, pp. 41-64. 88 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ de su valor aglutinante de los nobles entre sí y de éstos con la dinastía austriaca. En particular, la consolidación de los vínculos entre Italia y España tuvo el efecto de promover la regularización de los intercambios nobiliarios, de manera que el cosmopolita ambiente de las cortes italianas se erigió en un punto de referencia de la cultura política y de la formación mtelectual de muchos nobles castellanos. Al mismo tiempo, las estrategias de linaje encontraron en Italia un campo de expansión en Virtud del desempeño de puestos de gobierno o de representación del soberano. El caso de los Toledo es bien representativo. En torno al largo virreinato de Pedro de Toledo en Nápoles (1532-1553) varias de las ramas de la familia, incluida la principal, la casa ducal de Alba, ampliaron sus intereses en buena armonía con la política regia en la península yconstituyeron un notable ejemplo de los beneficios que podían obtenerse de la sintonía entre política de la corona ypolítica del linaje", Si bien con el cambio de reinado el ámbito de concurrencia de las noblezas ligadas a la dinastía se redujo por la fragmentación de la herencia carolina y el triunfo de la escisión religiosa, ello no supuso una merma sustantiva de las oportunidades reales ni del atractivo que la causa austriaca ofrecía a los linajes. En líneas generales, Felipe Il mantuvo la misma actitud que su padre como gran patrón de la aristocracia de sus reinos, al favorecer también los matrimonios entre miembros de grandes familias e incluso de la familia real. Tras la estela de Carlos V, que había promovido el enlace de su hija Margarita con Alejandro, 1duque de Florencia, yante la muerte de éste, el segundo matrimoruo de aquélla con Octavio Farnesio, Felipe Il siguió similar práctica. Así, el enlace de su hija Catalina Micaela con Carlos Manuel de Saboya", le permitió asegurar los lazos con esta familia piamontesa, cuyos territorios se situaban estratégicamente entre Francia e Italia. También Felipe Il pudo recoger frutos de esta política por la activísima participación de Alejandro Farnesio, su sobrino, en la gobernación y en la guerra de los Países Bajos yde Francia". La nobleza romana se adhirió con éxito al servicio de la Monarquía, como es el caso de los Colonna, que lograron incluir los conflictos internos de la familia y la rivalidad con otros linajes pontificios -singularizados en su vieja enemistad con los Orsini- en el marco general de la política italiana de Felipe Il, hasta integrarse definitivamente en el sistema de la Monarquía cuando Marco Antonio Colonna, tras desempeñar 70 Carlos J.Hernando Sánchez, Castillay Nápoles enel siglo XVI. El vtrrry Pedro de Toledo. Unq¡e, estado y cultura (1532-1553),Valladolid, 1994, en especial, pp. 91-173. Sobre el III duque de Alba y su casa, véase Henry Kamen, Elgran duque deAlba. Soldado delaEspaña tmpenal, Madrid, 2004. 71 Angelo Corazzino, Sponsali~o di Cario Emanuele, duca di Savoia, con Caterina d'Austna, infanta di Spagna e andata delRe a Zaragoza, Barcelona, 1968. 72 León van der Essen, Alexandre Famése, pnnce de Parma, gouverneur général des Pays-Bas (1545- 1592),3 vols., Bruselas, 1933-34. PRÁCTICA DEL PODER, POLÍTICA DE CORTE Y GOBIERNO ... 89 diversos puestos militares, fue nombrado virrey de Sicilia (1577-1584/3• De la misma manera, el rico patriciado genovés aprovechó las "oportunidades del imperio" para, de una parte, extender sus intereses por los territorios italianos de la Monarquia -singularmente en la Sicilia cerealística-y los hispánicos -el negocio americano desde Sevilla-y, de otra parte, ir insertándose, gracias a la prosperidad económica, en la cumbre nobiliana. Dentro de sus propios dominios Itálicos, Felipe II supo atraerse a la nobleza del mediodía italiano ofreciéndole títulos ypuestos de responsabilidad. Es el caso de Carla Taglavia de Aragón, príncipe de Castelveltrano, que en 1561 recibió el ducado de Terranova, vacante desde los tiempos de Fernando el Católico. Con ello el monarca conseguia ligar a sus intereses a uno de los más conspicuos señores sícilianos, a quien nombró gran condestable de la isla y capitán general de las galeras de Sicilia, puesto desde el que participó en numerosas acciones de guerra en el Mediterráneo. Tagliavia, emparentado con la nobleza napolitana por matrimoruo, fue virrey de Sicilia (1566-68), embajador en Viena, gobernador general de Cataluña, capitán general del Milanesado (1583-1591) y culminó su carrera con la recompensa del Toisón de Or0 74• Igualmente, algunos nobles flamencos, como el conde Pedro Ernesto de Mansfeld, fueron también premiados por su adscripción a la causa de la Monarquia cuando comenzaron las alteraciones. El conde, que entró en el Consejo de Estado de los Países Bajos a propuesta del gobernador Luis de Requesens ycombatió largos años alIado de Alejandro Farnesio, en 1594 vía recompensados sus servicios con el título de príncipe. Pero, como se decía más arriba, fue la nobleza hispánica, y más concretamente la castellana, la que obtuvo más ventajas por el apoyo regio y tuvo facilidades para ampliar sus cfrculos". El Consejo de Estad0 76, las embajadas, el mando de los ejércitos, los virreinatos, el servicio en la corte, fueron los destinos frecuentados por títulos ygrandes. También el rey favoreció los enlaces matrimoniales entre nobles castellanos y de otras latitudes, como la boda de Gómez Suárez de Figueroa, conde yluego duque de Feria, con la aristócrata inglesa J ane Dormer, durante la estancia del séquito filipino en 73 Manuel Rivera Rodríguez, "Al servicio de dos cortes: Marco Antoruo Colonna, almirante pontificio yvasallo de la Monarquía.", en La corte de Felipe JI, pp. 305-378; Nieoletta Bazzano, "Marco Antonio Colonna viceré di Sicilia", en José Martínez Millán (dir.), Felipe 11 (1527-1598). Europa y la Monarquía Católica, Madrid, 1998, tomo 1-1, pp. 79-96. 74 M. Aymard, "Une familie de I'aristocracie sicilienne aux XVIe et XVIle: les ducs de Terranova. Un bel exemple d'ascension seígneuriale", en Reuue Historique, XCVI (1972), pp. 29-76. 75 Una VIsióngeneral de la nobleza española durante el remado de Felipe 11 es la de Adolfo Carrasco Martínez, "Las noblezas de los remos hispánicos. Modos de integración yconflictos en la segunda mitad del SIglo XVI", en Ernest Belenguer Cebriá (coord.), Felipe Il y el Mediterráneo, vol. 11,Los grupos soaales, pp. 17-60. 76 Sobre la participación de la alta nobleza española e Italiana en el Consejo de Estado de Felipe 11, véase Fcliciano Barrios, El Consejo de Estado de la Monarquia española, 1521-1812, Madrid, 1984, pp. 319-336.