La crisis de 1808 en la opinión pública
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LA CRISIS DE 1808 EN LA OPINIÓN PÚBLICA] Por Adolfo Carrasco Martinez Profesor Titular de Historia Contemporánea Universidad de Valladolid EL DIARIO DE MADRID, FUENTE PARA EL ESTUDIO DE LA BATALLA DE LA OPINIÓN PÚBLICA 1Diario de Madrid era heredero del Diario Noticioso, Erudito y Comercial, Público yEconómico, fundado en 17582por Nipho, el brillante einquieto periodista, quizá la figura más destacada de la prensa española de la Ilustración3,En torno a 1800 el Diario había consolidado su carácter de periódico semioficial, amedio camino entre la Gaceta de Madrid y los diarios editados por empresarios privados. De ahí que en sus páginas aparecíesen decretos gubernamentales junto con artículos de periodistas ycartas de lectores sobre temas tan diversos como la educación, las costumbres, la preceptiva literaria, crítica de espectáculos, viajes, adelantos científico-técnicos, agronomía yotros, 1Una pnmera versión de este trabajo apareció en FERNÁNDEZ ALBALADEJO, P, Y ORTEGA LÓPEZ, m. (eds.), Antiguo Régimen yLiberalismo. Homenaje aMiguel Artola. 3. Politica vCultura, Madnd, Alianza, 1995. • 2 El periódico nació con onentación informativa, crítica, moralizante yutilitana. Con sucesivos cambios de título llegó hasta 1918. Quien mejor ha estudiado la evolución del periódico, sus diversos editores ylos contemdos es ENCISO RECIO, L. M., "La prensa yla opinión pública", en La época de la Ilustración. El Estado y la cultura (1759-1808), tomo XXX-I de la Historia de España de Menéndez Pidal, Madrid, Espasa-Calpe, 1988, pp. 59-128. 3Francisco Sebastián Manuel Nipho yCagigal nació en Alcañiz (Terue!) en 1719 yfue la figura dommante del panorama periodístico español entre 1758 y1780. Aparte del Diario NOtICIOSO, su actividad comprendió periódicos literano-eruditos, POlítiCOS, de costumbres yotras publicaciones no regulares. Sobre su Viday obra el trabajo más autonzado sigue Siendo el de ENCISO RECIO, L. M., Nipho y el periodismo español del SIglo XVllJ, Valladolid, Universidad, 1956. Véase, asimismo, ENCISO RECIO, L. M., "Nipho ylos comienzos de la prensa diana en e] contmente europeo", en Estudios de Historia Social, n? 52-53 (1990), pp. 151-169; YENCISO RECIO, L. M., La Gaceta de Madridy el Mercuno Histónco yPolítico. 1756-1781, Valladolid, Universidad, 1957.
42 ADOLFO CARRASCO MARTtNEZ algunos de ellos traducidos del francés, como parte del activismo ilustrado. Otras secciones fijas comprendían información meteorológica, anuncios de particulares -ofertas y demandas-, objetos perdidos, noticias de espectáculos, reseñas de libros y anuncios de estampas. Su refendo carácter semioficial le permitía acoger en sus páginas datos sobre la evolución de los vales reales y anuncios judiciales. El Diario se distribuía preferentemente en Madrid, aunque llegaba a las principales ciudades españolas através de suscripciones, como era habitual en la prensa de la época. En suma, el periódico constituye una fuente riquísima porque permite tomar el pulso a la vida madrileña yespañola desde diversos ángulos. Aquí nos interesa desde la perspectiva política, como un documento que refleja y a la vez aspira a influir en los sucesos de 1808. A este fin Sirve no sólo por sus contenidos, sino porque el Diario no dejó de publicarse a lo largo de ese año, aunque pasó por el control de las diversas autoridades que se alternaron. Ello constituye un valor añadido al periódico como testimonio, la sucesiva orientación de su línea editorial en función de los cambios en el poder, que en 1808 fueron constantes: fugaz comienzo del reinado de Fenando VII (del 17 de marzo al 2 de mayo); administración francesa y josefinista (del 3 de mayo al 31 de Julio); gobierno de la Junta (de agosto a primeros de diciembre); retomo de las tropas francesas y reinstauración del gobierno de José I (desde diciembre). DEL GOLPE DE ARAN JUEZ AL Dos DE MAYO El golpe de Estado consumado en el Real Sitio de Aranjuez la noche del 17 al 18 de marzo, que acabó con el gobierno de Manuel Godoy y provocó el derrocamiento de Carlos IV, no tuvo eco inmediato en el Diario de Madrid. Es muy significativo que el periódico del día 19 apareciese una certificación de Pedro Cevallos, gobernador del Consejo Real, firmada por el ministro a las cinco de la mañana del día anterior, que se limitaba a dar cuenta de algunos enfrentamientos entre "paisanos y soldados" en Aranjuez, donde se encontraban los Reyes y la corte. El texto aseguraba que la tranquilidad campeaba en el palacio y abundaba en los dos argumentos oficiales que se venían pregonando en las últimas semanas para tranquilizar a la población: los Reyes no tenían pensado encami-
LA CRISIS DE IS0S EN LA OPINIÓN PÚBLICA .. , 43 narse a Andalucía y las tropas francesas que ocupaban toda España debían ser tratadas "con toda franqueza, amistad y buena fe?". Sin embargo, las verdaderas dimensiones de los acontecimientos de Aranjuez no tardaron en hacerse públicas. El Diario del día 21 recogía los primeros reales decretos firmados por Fernando VII: la confiscación de todos los bienes de Godoy, el nombramiento del duque del Infantado como coronel de las guardas reales y presidente del Consejo Real y la revocación de las penas impuestas a los implicados en la conjura de El Escorial del otoño de 1807, todo un síntoma evidente de quiénes habían sido apartados del poder y quiénes gobernaban ahora en el entorno del nuevo monarcas. En fechas sucesivas, el diario también pone de manifiesto que, a pesar del cambio de gobierno, la gravedad de la situación española seguía residiendo en la ocupación militar francesa, yeso no lo arreglaba un cambio de rey y de gobernantes. De ahí que los mensajes que llamaban a la cordialidad con los ejércitos imperiales siguieran copando la prensa. Así, se publicaron diversos decretos fernandinos que instaban a comportarse con los huéspedes franceses como buenos anfitriones", plenamente congruentes con la propaganda del grupo antIgodoyísta cuando era la oposición, empeñada en presentar a Napoleón como un sincero amigo del pueblo español que veía con simpatía la causa del príncipe de Asturias y le ayudaría a liberar a España del yugo al que le había sometIdo el príncipe de la Paz. Ahora, cuando las intenciones de Bonaparte empezaban a vislumbrarse en toda su crudeza, no era posible echar marcha atrás. La ocupación militar de los centros neurálgicos del poder, incluido el fuerte contIngente imperial acantonado en Madrid al mando del gran duque de Berg, hacía muy delicado un cambio en la dirección de los mensajes de las autoridades españolas. Más aún, el propio Emperador había dado órdenes concretas a Murat de que evitase la publicación de textos que disintiesen del discurso en tomo a la amistad entre las dos naciones, los beneficios que la colaboración francesa traería para España y el sentido pacífico de la llegada de los ejércitos imperiales. A mediados de mes, en Burgos, Murat mandó imprimir y difundir una hoja volandera que recogía estos mensa- 4Diario de Madrid, 19 de marzo de IS0S. 5Diario de Madrid, 21 de marzo de IS0S. 6Diario de Madrid, 22 de marzo de IS0S.
44 ADOLFO CARRASCO MARTÍNEZ jes; este papel precedió la marcha del general hasta Madrid", Propaganda francesa ypropaganda española coincidían en transmitir un mismo mensaje, aunque por razones distintas. Pese aestos esfuerzos periodísticos por subrayar la hermandad hispano-francesa, todos los sectores de la sociedad española empezaban a temer por el futuro del país. Prueba de ello fueron sus divergentes reacciones ante las entradas en Madrid de Murat yFernando VII. En el caso del general francés, la frialdad presidió la respuesta popular, seguramente porque el contingente armado que le acompañaba anunciaba tiempos sombríos". Mientras, la llegada de Fernando VII produjo manifestaciones de Júbilo que muy posiblemente nacían del desasosiego originado por la ocupación francesa". El gobierno fernandino, consciente de que la opinión había pasado apreocuparse por la independencia del país y la libertad del rey, se apresuró alanzar noticias de una inminente visita amistosa de Bonaparte, falsa promesa que el propio Emperador había esparcido y que el monarca español, más que creerla, la anhelaba. Así el 23 de marzo el Diario anunció la salida hacia Bayona de los duques de Frías yMedinace1i y el conde de Fernán Núñez con el objeto de acompañar aNapoleón. Dos días después el mismo periódico publicó un bando real en el cual se anunciaba "que dentro de dos días y medio a tres días llegará a esta corte Su Majestad Imperial y Real"lO. La tensión iba en aumento. Una vez que había caído Godoy, la población se encontraba en busca de otra personificación de sus enconos, y Bonaparte contaba con todas las papeletas para alzarse con el título de odiado tirano, dado que, ahora, la imagen de Francia era la de sus soldados. Al tiempo, el imaginario popular, hambriento de referencias estimulantes, se agarró a la figura del soberano, el que se pensaba único asidero en esta crisis. Pocos días después de haber entrado Fernando VII en Madrid, el público tenía a su disposición grabados con su retrato, romances patrióticos, partituras de marchas triunfales fernandinas yotros tónicos 7ALMUIÑA, C., "Las reacciones de la opmión pública", en ENCISO RCIO, L. M. (ed.), El Dos de Mayo y sus Precedentes, Madnd, Consorcio Madrid Capital Europea de la Cultura, 1992, pp. 484-485. 8Sin embargo, tanto la Gaceta de Madrid yLe Moniteur Universal, cantaron un recibimiento cálido el23 de marzo. Véase ALMUIÑA, C., oh. cit., pp. 485-486. 9Diario de Madrid, 24 de marzo ydías siguientes. 10 Diario de Madrid, 23 y25 de marzo de 1808.
LA CRISIS DE ISOS EN LA OPINIÓN PÚBLICA ... 45 para el ánimo11. Según avanzaban los días era muy dificil seguir defendiendo las buenas intenciones de la presencia francesa ymenos aún cuando quien la representaba era el poco diplomático Murat. La negativa de éste a acudir acumplimentar apalacio al rey de España, y su exigencia de que se le entregase la espada de Francisco 1, botín de guerra de la batalla de Pavía, no ayudaron amejorar las cosas. Y pese a todo la línea oficial del gobierno español se aferraba desesperadamente a la amistad francesa. Dificil fue presentar ante la opinión pública la marcha de la corte de Fernando VII hacia Vitoria, donde debería reunirse con Napoleón, como garantía de cordialidad yseguridad'". El retraso de la entrevista y el alejamiento del rey hacia el norte hasta cruzar la frontera, que se publicó el día 22, confirmó las peores perspectivas13. La tensión entre españoles y franceses afloraba ya con frecuencia en las páginas de los diarios, minimizada, eso sí, como hacía un bando real aparecido en el Diario, dirigido aexhortar el buen trato a los aliados franceses, pues "se había sentido que la imprudencia o la malignidad de algún corto número de personas ha intentado perturbar dicha buena armonía"14. Pero detrás de las palabras crecían los incidentes violentos, con hendos ymuertos por ambos bandos':'. Afinales de abril, se decretó la prohibición de "reuniones de gentes yconversaciones subversivas" y se denunció la existencia de "pasquines ylibelos contra dignidades yempleos públicos't'". Poco faltaba por la confrontación abierta. El detonante fue la libertad de Godoy, puesto bajo protección francesa ytrasladado aBayona. La salida en esos días de todos los miembros de la 11 En el Diano de Madrid de 28 de marzo, en su sección de anuncios de partIculares, se ofrecía la venta de un romance de D. José Mor de Fuentes, titulado Fernando VII, Romance heroico, y una estampa del rey con todos los símbolos de la monarquía, obra de José ROJas. El 12 de abril se comunicaba a los lectores la posibilidad de adquírír la partitura de una marcha para plano de unos "Vítores yaclamaciones de los habitantes de Madnd a su Augusto Soberano Fernando VII" 12 Diana de Madrid, 10 de abril de 1808. 13 Noticia de que Fernando VII había entrado en Francia y se encontraba en Bayona, en el Diana de Madrid, 22 de abril de IS08. 14 Bando real del 2 de abril, publicado en el Diario de Madrid del 3 de abril de 180S. 15 El incidente más grave hasta el momento fue el registrado en Carabanchel, "desagradable y horroroso", en el que un presbítero mató a un capitán francés. El Diario del día 15 publicó la descnpción del homicida y el ofrecimiento de una recompensa aquienes diesen noticias de su paradero. Véase DE DIEGO, E., "Madrid: de Fontainebleau al Dos de Mayo", en ENCISO RECIO, L. M. (ed.), El Dos de Mayo oO., pp. 251 Y285 (notas 44 y 45). 16 Bando real del 23 de abril, aparecido en el Diario de Madrid el 24.
46 ADOLFO CARRASCO MARTtNEZ familia real con destino a Francia borró cualquier duda sobre las mtenciones de Napoleón, incluso entre los más confiados. LA PROPAGANDA FRANCESA EN LA PRIMAVERA DE 1808 El 2 de mayo tiene un valor simbólico más allá de los sucesos ocurridos en Madrid, un significado que, desde el mismo momento de producirse la revuelta popular contra las tropas francesas, quedó aparejado a la fecha. El comportamiento de la prensa ese día y los siguientes es una prueba más de la trascendencia concedida al hecho tanto por las autondades francesas como por los sectores españoles que se levantaron en armas. El Diario de Madrid silenció los hechos hasta el día 4, cuando en primera página y en texto bilingüe aparecía el bando del general Belliard que declaraba el estado de sitio. El bando militar tenía fecha del mismo día 2 y comenzaba con tono amenazador: "¡Soldados! La población de Madrid se ha sublevado y ha llegado hasta el asesinato ... ¡La sangre francesa ha sido derramada!". Seguían luego siete artículos que declaraban el estado de sitio y amenazaban con la pena máxima a los que fueran detenidos en posesión de armas, los que se reuniesen en número superior a ocho y los responsables de libelos que incitasen a la sedición". El día 5 los franceses trataban de atenuar la tensión, una vez restablecido el orden, yoptaban por hacer públicos mensajes menos tremebundos; de ahí que se pretextara que, por error, se había traducido en el bando el vocablo francés populace por la palabra española "población", cuando en realidad le correspondía "populacho", pues el gran duque de Berg "está muy lejos de confundir el pueblo de Madrid con el populacho levantado't'". Es más, un segundo bando de Belliard apelaba a los "valerosos españoles ... caballeros, comerciantes, propietarios, fabricantes, ministros de religión" y otros cuyas "magistraturas son un derecho y una obligación de vuestra jerarquía en el orden social", para que ayudasen amantener el orden. El nuevo bando reiteraba, eso sí, duras penas para quienes alterasen la tranquilidad y atacasen a los franceses'", Estaba claro quién tenía el poder. El discurso oficial que iba a difundirse apartir de entonces en la pren- 17 Bando del general Bel1iard,fechado el2 de mayo y publicado en el Diario de Madrid el día 4. 18 Diario de Madrid, 5 de mayo de 1808. 19lbldem.
LA CRISIS DE 1808 EN LA OPINIÓN PUBLICA ... 47 sa, controlada por las autoridades militares francesas, distinguía entre "populacho" y"valerosos españoles". El primero, mal aconsejado y con peores intenciones, se había levantado injustamente contra los amigos de España. Los segundos, gente de orden y bien formada, colaboraba armoniosamente con el ejército imperial en su misión de paz. Más aún, el día 7 el Diario publicó una orden del mando francés en el que exhortaba a las tropas a renovar "las relaciones amistosas con el pueblo español" y a echar "un velo sobre el pasado'f". En similares términos se veía compelida a manifestarse la Junta Suprema, forzada ahacer llamamientos a la tranquilidad para evitar que los soldados imperiales sumergiesen Madrid en un baño de sangre". En estos días cambió de manera radical la línea editorial y hasta la maquetación del Diario de Madrid. Desde ellO de mayo la página pasó a componerse a dos columnas, con un tipo de letra más pequeño, mayor número de páginas y una impresión más cuidada. En cuanto a los contenidos, se abrió una nueva sección de información internacional con artículos traducidos del francés, firmados por periodistas destinados en toda la Europa napoleónica yEstados aliados. Allí aparecieron, en los días siguientes, noticias sobre la Confederación del Rin, los Estados Unidos, Serbia, los países escandinavos, Holanda, Turquía y otros. En ellos se destacaba la articulación de una nueva Europa, ordenada ysolidaria, regida por el Imperio francés. Y también había información sobre Gran Bretaña, omejor dicho, sobre el bloqueo de las Islas Británicas, con la intención de señalar el teórico éxito del aislamiento forzado por Bonaparte y sus aliados y una supuesta progresiva desmoralización de los ingleses, que parecía presagiar una pronta finalización del conflicto. Se incluía una sección de noticias de Francia, en realidad una serie de sueltos sobre la actividad del Gobierno imperial y los actos a los que asistía Napoleón. Las noticias de España se limitaban a la reproducción de documentos oficiales en torno a la tranquilidad del país y las buenas relaciones entre la administración francesa y la población. La doctrina gubernamental se desplegaba en artículos largos que subrayaban las bondades de la nueva situación, línea reforzada por "cartas al director" en las que particulares alababan el curso de los acontecimientos, el gobierno josefinista, los be- 20 Diario de Madrid, 7 de mayo de 1808. 21 Diario de Madrid, 9 de mayo de 1808.
48 ADOLFO CARRASCO MARTtNEZ neficios de la cultura francesa y, en general, reproducían las consignas oficialistas. Finalmente y como apéndice, el periódico contenía algunas noticias locales, anuncios, crónica de espectáculos y otros sueltos relativos a la vida cotidiana madrileña. El Diario se había convertido, en pocos días, en un órgano de propaganda del régimen tutelado por Francia. Por otra parte, es necesario reconocer que, durante los escasos tres meses de esta fase de dominación francesa, el Diario de Madrid se transformó, formalmente, en un periódico moderno, interesado en los acontecimientos europeos y con un amplio espacio dedicado a la opinión. Ahora bien, el control oficial era absoluto y, en la situación de guerra, cierto es que no reflejaba la realidad madrileña ni española, sino las consignas gubernamentales. El Diario era un instrumento al servicio de una serie de objetivos concretos: 1. Justificar el derrocamiento de los Borbones ante el deterioro de la Monarquía, como lo evidenciaban las abdicaciones de Bayona. Bonaparte sólo había intervenido para salvar un país de las manos de unos reyes incapaces. De ahí que aparezcan en el periódico numerosos documentos, falsos o auténticos, que prueban la crisis del régimen español, dirigidos al desprestigio de los Borbones por su comportamiento, como una supuesta carta de Carlos IV a su hijo Fernando, con palabras acusadoras: "... arrancándome mi corona, habéis deshecho la vuestra, quitándola cuanto tenía de augusta y la hacía sagrada a todo el mundo,,22. 2. Implicar a España en el sistema europeo bonapartista, de lo cual se desprenderían beneficios para el país y su regeneración económica. Se argumentaba la existencia de dos caminos para progresar: uno el revolucionario, considerado ahora negativo por traumático; el otro, el de las reformas legislativas, positivo por su carácter pacífico, aplicando las experiencias que habían tenido éxito en Francia y en otros lugares y conservando lo que de bueno hubiese en España'". 3. Diseñar una nueva arquitectura estatal, apartir del Estatuto de Bayona y el trono de José I, piedras angulares de una modernización institucional. Así se resumía en la sección de "Política" del Diario: "Una buena 22 Diario de Madrid, 23 de mayo de 1808. 23 Así sostenía un artículo "traducido del francés" sm firma, aparecido en el Diario de Madrid el 27 de mayo.
LA CRISIS DE 1808 EN LA OPINIÓN PÚBLICA ... 49 Constitución, un buen Gobierno, buenas leyes y sabia administración, he aquí los elementos de la prosperidad pública, de la libertad civil, de la seguridad de nuestras personas, de nuestras haciendas, de nuestros pensamientos?". 4. Difundir la cultura francesa. El Diario de Madrid se convirtió en un espacio de divulgación de la literatura, los avances científico-técnicos y la moda de Francia, que eran vendidos como la continuación de los logros de la Ilustración. Según el periódico: "los ejércitos extranjeros no han venido del norte para impedir los progresos de la Ilustración y de una regeneración que es indispensable?". 5. Descalificar aquienes se oponen al nuevo Gobierno. El discurso oficial los consideraba agentes de Inglaterra, apelando a la vieja anglofobia de algunos sectores españoles. De esta manera, los promotores de Insurrecciones son "enemigos de la felicidad pública" tachados de agentes ingleses. De todas formas, se encubría en lo posible la situación de guerra general que ya se vivía en toda España. Pese a lo bien trabado de los mensajes propagados por el Diario de Madrid y otros medios de comunicación, no cabe duda de que la guerra de la opinión, en esta fase del conflicto, fue ganada por la causa fernandina, menos organizada pero con más posibilidades de enraizar en la opinión pública. Seguramente fue el miedo a lo desconocido, mezclado con que la imagen de Francia que se percibía no era tanto la del Estado de progreso cuanto la de un ejército de ocupación, lo que motivó este rechazo, o al menos frialdad. Durante el mes de mayo, fracasaron los esfuerzos josefinistas por silenciar el clamor antifrancés y, si bien a final de mes aún se aparentaba oficialmente unas relaciones idílicas entre franceses y españoles sólo interrumpidas por el populacho y los agentes pagados por Inglaterra", la realidad del conflicto se impuso con dureza. Ya en junio, Murat usó el periódico para amenazar con el uso de la fuerza si continuaban los ataques a las tropas francesas". En los días siguientes, el alud de noticias sobre "amotinamientos" en Segovia, Santander, Palencia, Tude- 24 "Política", Diana de Madrid, 21 de mayo de 1808. 25 Diana de Madrid, 19 de mayo de 1808. 26 De hecho, el día 30 de ese mes el Diario de Madrid publicó informes de las diversas caprtanías generales que informaban de una supuesta tranquilidad en todo el terntono. 27 Diana de Madrid, 6 de Juma de 1808.
56 ADOLfO CARRASCO MARTÍNEZ la colaboración en la defensa, lanzando consignas en recuerdo a los muertos del Dos de Mayo, órdenes de movilización total de hombres y recursos y convocatorias aceremonias religiosas para "implorar la divina misericordia en las presentes calamidades". Los números del Diario en los últimos días de noviembre son muy reveladores del paso del entusiasmo patriótico a los llamamientos desesperados. El 2 de diciembre, el periódico anunciaba la pérdida de la posición de Somosierra y desde ese día interrumpió su publicación. El día 6 se reanudó, con una primera página ocupada por un bando firmado por Napoleón. Al día siguiente, a doble columna y en texto bilingüe, se podía leer el acta de rendición, que se había firmado el día 450. Madrid volvía a manos francesas y también el Diario, que retomó al servicio de la propagandajosefinista y napoleónica. 50 Diario de Madrid, 6 y 7 de diciembre de 1808.