Modificación de conocimientos sobre infecciones de transmisión sexual mediante intervención con educación para la salud en adolescentes
Abstract
Grado en Medicina
Full text
TRABAJO FIN DE GRADO MODIFICACIÓN DE CONOCIMIENTOS SOBRE INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL MEDIANTE INTERVENCIÓN CON EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN ADOLESCENTES Universidad de Valladolid Facultad de Medicina Realizado por LUCÍA COLMENERO GARCÍA Tutorizado por DR. FERNANDO MONTIEL CARRERAS, DRA. LAURA HERGUEDAS HERGUEDAS MEDICINA FAMILIAR Y COMUNITARIA CENTRO DE SALUD RONDILLA I CURSO 2022-2023
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3 ÍNDICE 1. RESUMEN 4 2. INTRODUCCIÓN 5 2.1. Métodos de prevención primaria 6 2.2. Situación nacional 7 2.3. Infecciones de Transmisión Sexual más frecuentes 7 2.4. Justificación 8 3. OBJETIVOS 8 4. MATERIAL Y MÉTODOS 9 4.1. Tipo de estudio 9 4.2. Población y muestra 9 4.3. Procedimiento 9 4.4. Consideraciones legales y éticas 11 5. RESULTADOS 11 5.1. Datos sociodemográficos 12 5.2. Formación previa 13 5.3. Patrón de conducta sexual en adolescentes 14 5.4. Análisis descriptivo de los ítems del cuestionario 16 6. DISCUSIÓN 18 7. CONCLUSIONES 23 8. BIBLIOGRAFÍA 24 9. ANEXOS 28
4 1. RESUMEN Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son actualmente un problema de salud pública, a causa del aumento progresivo de su incidencia, particularmente en adolescentes debido a la falta de información. Por ello, es conveniente llevar a cabo un programa de educación sanitario por parte de los Equipos de Atención Primaria. El objetivo principal de este trabajo es describir el nivel de conocimientos y el tipo de actitudes adquiridos por los alumnos de 4º de la ESO respecto a la sexualidad y las ITS, tras una intervención con educación para la salud. Tras el análisis estadístico, se aprecia en la mayoría de los ítems un aumento estadísticamente significativo en el porcentaje de aciertos, así como una mejoría notable en todas las cuestiones a estudio. Además, se observa que estos usuarios obtienen la mayor parte de información por parte de sus familiares. Debido al deficiente nivel de conocimientos previo respecto a la sexualidad e ITS, y la mejoría notable posterior, es necesario ofrecer una información y herramientas adecuadas por parte de los equipos sanitarios con el objetivo de que los adolescentes lleven a cabo conductas sexuales seguras y responsables. o PALABRAS CLAVE: Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), Anticoncepción, Adolescentes, Intervención con Educación para la Salud, Atención Primaria. 1. ABSTRACT Sexually transmitted infections (STIs) are currently a public health problem, due to the progressive increase in their incidence, particularly in adolescents due to the lack of information. Therefore, it is advisable to carry out a health education program by the Primary Care Teams. The main objective of this work is to describe the level of knowledge and the type of attitudes acquired by 4th ESO students regarding sexuality and STIs, after an intervention with health education. After the statistical analysis, a statistically significant increase in the percentage of correct answers can be seen in most of the items, as well as a notable improvement in all the questions under study. In addition, it is observed that these users obtain most of the information from their relatives. Due to the deficient level of previous knowledge regarding sexuality and STIs, and the notable subsequent improvement, it is necessary to offer adequate information and tools by health teams in order for adolescents to carry out safe and responsible sexual behaviors. o KEY WORDS: Sexually Transmitted Infections (STIs), Contraception, Adolescents, Health Education Intervention, Primary Care.
5 2. INTRODUCCIÓN Actualmente, las infecciones de transmisión sexual (ITS) son un problema de salud prevalente en España, de importancia creciente, debido al aumento progresivo que está suponiendo su incidencia.1 Las ITS conllevan numerosas complicaciones asociadas, tanto agudas como crónicas. En su forma aguda, destacamos vaginitis, cervicitis, uretritis, proctitis y úlceras genitales y entre las complicaciones crónicas más graves cabe destacar las artritis reactivas, enfermedad inflamatoria pélvica o infertilidad, suponiendo algunas de ellas un factor etiológico de diversos tipos de cáncer. A mayores, padecer una ITS facilita la transmisión de otras infecciones del mismo carácter, como puede ser el VIH.2 Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de un millón de personas diarias padecen una ITS. Esto supone unos 376 millones de personas anuales infectadas por Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae, Trichomonas vaginalis y Treponema pallidum.3 En cuanto a la situación actual en nuestro país, hemos de destacar un notable aumento de la infección gonocócica respecto a Europa.4 Cuando hablamos de ITS, estamos ante una serie de patologías, de causa infecciosa diversa, siendo predominante la transmisión sexual desde el punto de vista epidemiológico. No obstante, también es posible el contagio a través de transmisión perinatal o por vía parenteral. Los agentes etiológicos de las ITS tienen como único reservorio al hombre, siendo así la transmisión a través de personas infectadas, y mediante contacto directo. Debido a la posibilidad de existencia de lesiones subclínicas con potencial para la transmisión, el paciente puede presentarse en estadio asintomático, así como con formas clínicas agudas o crónicas.5 Es de gran importancia recalcar que los episodios pasados no reflejan una inmunidad, y por ello, la infección previa no exime de reinfección ante una nueva exposición, teniendo mayor incidencia desde la propia pareja en caso de no tratar a ambos.6 Las relaciones sexuales a edad más temprana, la promiscuidad, el uso irregular de métodos barrera, de drogas y alcohol, y la posibilidad de sufrir abuso sexual, llevan a una alta tasa de prevalencia de múltiples ITS en la adolescencia y juventud, teniendo estos grupos de edad una mayor susceptibilidad a la infección a causa de una inmadurez del tracto genital.7 Así pues, dichos comportamientos de riesgo pueden predisponer a enfermedades en el adulto.8 Para concluir, es indispensable un acceso asequible a los Servicio de Salud, con el objetivo de prevenir ITS. Asimismo, garantizar confidencialidad, asesorar frente a relaciones sexuales fiables y educar en la prevención/reducción de riesgos y conductas seguras.9 Gracias a esto, es posible llevar a cabo un cribado, en todos los supuestos en
6 los que la historia sexual del adolescente lo precise, o ante la existencia de signos o síntomas que pudiesen ser provocados por una ITS10, siendo necesaria entonces una revisión anual y la notificación a la pareja en caso de diagnóstico definitivo.7 2.1. Métodos de prevención primaria En primer lugar, se debe comenzar con un proceso de EDUCACIÓN SANITARIA. El U.S. Preventive Services Task Force es un panel voluntario e independiente de expertos nacionales en prevención de enfermedades y medicina basada en la evidencia, que trabaja con el objetivo de mejorar la salud de las personas. Asimismo, basándose en las evidencias disponibles en la reducción de las ITS, este considera efectivo brindar consejo de “alta intensidad” a la población en riesgo de sufrir ITS. Lo que se pretende con ello, es disminuir sus conductas de riesgo. En definitiva, al consejo se ha de añadir una mayor investigación, para así conseguir intervenciones útiles.11 Del mismo modo, es necesario llevar a cabo un ESTUDIO DE CONTACTOS. Se trata de un proceso por el cual, a partir de un caso índice inicial diagnosticado de una ITS, se debe notificar de su exposición de manera activa a los compañeros sexuales, para que estos sean atendidos, evaluados y tratados por un profesional sanitario. Cuenta con numerosos beneficios clínicos y de salud pública.10 La notificación de contactos puede realizarse de 3 formas diferentes: “paciente referral”, siendo el propio paciente infectado el que notifica; “provider referral”, cuando se encarga el profesional sanitario; “contract referral”, en aquellos casos en los que pasado un tiempo el paciente no lo ha notificado y debe hacerse cargo el profesional sanitario.12 Es imprescindible llevar a cabo esta medida con la mayor brevedad posible, ya que la intención es evitar la progresión de la enfermedad en parejas enfermas, o en su defecto, reducir las reinfecciones.10 Por otra parte, es fundamental la DETECCIÓN PRECOZ, tanto para la persona infectada, como para el resto de la población, ya que es un problema de salud pública. Cabe la posibilidad de que el paciente aun siendo infeccioso, sea asintomático, o, por lo contrario, sintomático, pudiendo en este caso no buscar una asistencia sanitaria adecuada por miedo social.13 Hay que añadir el concepto de VACUNACIÓN, teniendo en cuenta que la prevención de las ITS mediante esta medida está limitada a las vacunas de hepatitis A, B y VPH.14 Por último, la VIGILENCIA EPIDEMIOLÓGICA. En nuestro país, son de declaración obligatoria desde 2015 la infección gonocócica, sífilis, sífilis congénita, infección por Chlamydia trachomatis y linfogranuloma venéreo (siendo estas dos últimas incluidas en la modificación más tardía). En el contexto de estas enfermedades, es necesario una declaración individualizada que recoja un número mínimo de variables establecidas.15
7 2.2. Situación nacional Desde el inicio de la década 2000 en España, se ha apreciado un creciente número en los casos de gonococia, clamidia y sífilis, llegando a duplicarse entre los jóvenes de 15 a 19 años. Es importante recalcar el porcentaje exaltado de casos en menores de 25 años, donde la infección por Chlamydia trachomatis es prevalente, sin relevante importancia el linfogranuloma venéreo. Además, la incidencia de ITS en hombres que mantienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo se encuentra en aumento.16 Según un estudio realizado por Bloom en el Observatorio de Salud Femenina a través de datos de la Red de Vigilancia Epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III y las comunidades autónomas respectivas, en 2019 se diagnosticaron más de 16.304 casos de infecciones de transmisión sexual en mujeres, de los cuales la mayoría por Chlamydia. Con respecto a lo dicho, se observó que el 50% de los casos diagnosticados concordaban con mujeres entre 15 y 24 años.17 Concluyendo, y teniendo en cuenta los últimos años de una inesperada pandemia a causa del COVID-19, con sus consiguientes medidas de distanciamiento y limitación de movilidad, se apreció aparentemente en este periodo de tiempo una disminución de la incidencia de ITS. Igualmente, las conductas sexuales de riesgo no han llegado a una desaparición completa, por lo que la incidencia de las ITS sigue en tanto una tendencia ascendente en todos los grupos poblacionales.18 2.3. Infecciones de Transmisión Sexual más frecuentes De acuerdo con la modificación comentada anteriormente de las enfermedades sometidas a vigilancia en 2015 y su declaración individualizada obligatoria, hemos de tener en cuenta las siguientes: - Infección gonocócica: se trata de la segunda ITS bacteriana más prevalente, un problema de salud pública mundial. Su agente etiológico es Neisseria gonorrhoeae, el cual predispone a resistencias antibióticas. Es por ello por lo que la opción terapéutica más eficaz son las cefalosporinas.19 - Sífilis: es provocada por Treponema pallidum, dando lugar a una infección bacteriana sistémica. Se le conoce como “la gran imitadora”, a causa de las múltiples manifestaciones clínicas que imitan otras enfermedades, pudiendo afectar a varios órganos y sistemas. Esto conlleva a un retraso y dificultad en el diagnóstico y tratamiento.20 Respecto a la sífilis congénita, se transmite de la madre al feto,
8 provocando manifestaciones clínicas que pueden variar desde un parto prematuro asintomático, a multitud de signos y síntomas, e incluso la muerte fetal.21 - Infección por Chlamydia: estamos ante una infección por Chlamydia trachomatis, pudiendo en ocasiones existir coinfección con otros parásitos. Mayoritariamente, la infección es asintomática, existiendo así mayor riesgo de transmisión y con ello, a la aparición de lesiones y secuelas graves futuras.22 - Linfogranuloma venéreo: se trata de una enfermedad ulcerosa del área genital, causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Es poco habitual en nuestro medio, y su forma de transmisión es mediante sexo por vía vaginal, oral o anal.23 2.4. Justificación Conforme a lo comentado anteriormente, las infecciones de transmisión sexual suponen un problema persistente de importancia mundial, que exige tomar medidas eficaces, por su tendencia ascendente. Es por ello por lo que nos encontramos ante un tema de elevada trascendencia, no solo por su frecuencia, sino por el repercusión social, económica y psíquica que es capaz ocasionar en la población. En España, los adolescentes constituyen uno de los mayores grupos de población de riesgo a padecer ITS, con motivo de la deficiente de información, los conocimientos erróneos sobre las distintas enfermedades, la mayor actividad sexual temprana y la promiscuidad. Actualmente, corroborado por miembros del grupo de trabajo de VIH e ITS de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP), los adolescentes forman parte de uno de los pocos grupos de población a nivel mundial en los que no ha sido posible un descenso de casos de VIH.24 Por consiguiente, es necesario implementar estrategias de prevención primaria con motivo de fomentar la educación para la salud, teniendo la finalidad de modificar y eliminar comportamientos y actitudes de riesgo que tienen impacto en los determinantes de salud, además de ampliar el conocimiento de las prácticas relacionadas con conductas saludables. 3. OBJETIVOS El Objetivo Principal es describir el nivel de conocimientos y el tipo de actitudes adquiridos por los alumnos de 4º de la ESO respecto a la sexualidad y las ITS, tras una intervención con educación para la salud.
9 Como objetivos secundarios: - Definir el nivel de conocimientos frente a las ITS, prácticas y comportamientos sexuales de una población escogida previamente a un adecuado programa de educación sanitario. - Concienciar sobre la importancia de implantar formación educativa de prevención de ITS desde Atención Primaria. 4. MATERIAL Y MÉTODOS 4.1. Tipo de estudio Se trata de un estudio prospectivo, transversal y cuasi – experimental. 4.2. Población y muestra Se procede a seleccionar una población objeto de estudio adolescente, la cual se encuentra en etapa de riesgo representativo, relacionada con la edad de inicio y experimentación en cuanto al establecimiento de relaciones sexuales. Se trata de una población de 81 estudiantes de 4º de la ESO. Para el análisis de este estudio se establece una población n ≥ 30, pues mediante el Teorema Central del Límite, los datos se aproximan a una distribución normal, lo que puede ser muy útil en el análisis estadístico de dicho estudio. Son incluidos todos aquellos alumnos de edades comprendidas entre 15 y 18 años que se encuentran cursando 4ºESO durante el curso 2022/2023 en el “IES Juan de Juni” de Valladolid. Deciden participar de forma voluntaria, bajo consentimiento informado, previamente firmado por su tutor legal correspondiente en caso de ser menor de edad. Por el contrario, son excluidos de la población a estudio todos aquellos sujetos que niegan su interés en participar en el trabajo, así como los usuarios que no traen consigo firmado el consentimiento informado entregado la semana previa. 4.3. Procedimiento En el transcurso de los meses marzo y abril, se lleva a cabo en el Centro Educativo Juan de Juni de Valladolid una intervención consistente en la entrega de un cuestionario validado y adaptado (Anexo 1), previo y posteriormente a la impartición de la intervención, para poder así comparar los resultados de este, y comprobar la efectividad de la sesión formativa. Dicho cuestionario validado por León-Larios F, Gómez-Baya D y colaboradores (junio 2018), está basado en la bibliografía existente de asunciones mitificadas acerca de salud sexual y reproductiva en jóvenes.25
16 En la actualidad, momento en que se lleva a cabo el estudio, el método empleado con más frecuencia aquellos que tienen relaciones sexuales, es el preservativo (Figura 5), siendo un 50% (16) de los adolescentes los que lo emplean, presentando porcentajes más bajos el resto de las opciones. Figura 7. Métodos anticonceptivos empleados. Entre los usuarios que admiten haber tenido relaciones sexuales con penetración completa, un 62,5% (20) refiere haber sido con su pareja la primera vez. Sin embargo, un 9,4% (3) tuvo su primera relación sexual con un desconocido, y el 28,1% (9) refiere haber sido con otros. Entre estos participantes, en las sucesivas prácticas sexuales posteriores, un 53% (17) corrobora que nunca ha tenido relaciones sexuales coitales/anales sin protección. Por el contrario, el 44% (14) de los participantes confirman que alguna vez y tan solo el 3% (1) asegura hacerlo siempre sin medidas de protección. 5.4. Análisis descriptivo de los ítems del cuestionario En la tabla 2 queda reflejado el porcentaje de aciertos previo y posterior a la intervención, junto a la desviación típica de cada una de las preguntas relacionadas con información básica acerca de las ITS. Así como el p-valor tras Chi cuadrado. La pregunta 2 es la que presenta mayor porcentaje de aciertos, por encima del 96%, mientras que la número 8 presenta más errores (tan sólo un 24,7% de aciertos pre-intervención y un 50,6% postintervención). Así, la práctica totalidad de la muestra parece saber lo que es una ITS, mientras que muy pocos participantes conocen los métodos de prevención de las ITS.
17 Tabla 2. Porcentaje de aciertos previo y posterior a la intervención educativa acerca de preguntas básicas sobre las ITS. En la tabla 3 queda reflejado el porcentaje de aciertos y su desviación típica de cada uno de los ítems del cuestionario asociados con los métodos anticonceptivos, tanto antes como después de la intervención. Así como el p-valor tras Chi cuadrado. El ítem 2 es el que presenta mayor porcentaje de aciertos, por encima del 98% en ambos cuestionarios. Así, la práctica totalidad de la población a estudio parece saber que los preservativos no pueden ser reutilizados. Además, todos los ítems presentan un porcentaje de aciertos mayor al 50% en la pre-intervención, que quedan significativamente superados en el cuestionario realizado tras 15 días de la sesión. Tabla 3. Porcentaje de aciertos previo y posterior a la intervención educativa acerca de los métodos anticonceptivos.
18 En la tabla 4 se identifica el porcentaje de aciertos antes y después de la intervención, junto a la desviación típica de cada uno de los ítems vinculados con la píldora del día después. Así como el p-valor tras Chi cuadrado. Los ítems 1 y 9 presentan una proporción mayor de aciertos, superior al 93% en ambos cuestionarios, por lo que queda reflejado que los estudiantes participantes conocen la función de la píldora del día después, y los síntomas secundarios que provoca. Por el contrario, muy pocos conocen el período de tiempo máximo para tomarla, aunque el porcentaje de aciertos sea mucho mayor en el segundo cuestionario (de 45,9% a 82,7%), sigue siendo el menor acertado. Tabla 4. Porcentaje de aciertos previo y posterior a la intervención educativa acerca de la píldora del día después. 6. DISCUSIÓN El análisis de los resultados obtenidos en este estudio nos permite explorar el nivel de conocimientos acerca de las ITS y sexualidad en la población estudiada. El 39,5% del total afirma haber iniciado las relaciones sexuales con penetración de forma precoz. M. Carvajal et al28 también encontraron que el inicio de las primeras relaciones sexuales con penetración de los adolescentes había ocurrido en mayor porcentaje, un 70% entre los 12-15 años. Sin embargo, la muestra de dicho estudio estaba constituida por adolescentes que provenían de un medio familiar adverso, con situaciones de alcoholismo, divorcio, violencia intrafamiliar, situación socioeconómica desfavorable, etc. En el mismo estudio, se comparó este grupo con situaciones problemáticas con otro grupo de adolescentes que no presentaban medios familiares
19 aversos, y el porcentaje de usuarios que mantuvieron su primera relación sexual entre 12-15 años fue del 34%, dato que se asemeja a los resultados de nuestro estudio. Aun así, siguen siendo porcentajes muy elevados para edades tan precoces en las que posiblemente no se tiene la información necesaria acerca de los numerosos factores de riesgo e ITS. Se aprecia que un 62,5% de los participantes de nuestro estudio mantenían una relación de noviazgo con la persona que mantuvieron la primera relación sexual, coincidiendo con la “Encuesta Nacional sobre Sexualidad y Anticoncepción”29 (en la que también han colaborado la Fundación Española de Contracepción y la Sociedad Española de Concepción), donde el porcentaje fue de 66,5%. De la misma forma, se asemejan los datos en los que no existía relación sentimental, pero sí se conocían previamente, siendo el porcentaje en nuestro caso 28,1%, similar al 23,4% de la encuesta. Estamos de acuerdos con otros autores, como MI Mesa Gallado et al30, en que el hecho de que los adolescentes mantengan relaciones sexuales con desconocidos o personas con las que no tienen una relación sentimental establecida favorece el aumento de casos de ITS, pues el riesgo es mayor al no conocer los antecedentes personales o enfermedades previas de esa persona. La afectividad, podemos decir por tanto que es un fator que disminuye el caso de ITS. Tan sólo el 27% de los encuestados reconoce haber llevado a cabo una una relación sentimental durante la realización de dicho estudio, porcentaje similar al obtenido en la revisión de MI Mesa Gallado et al30, en los que un tercio de su estudio tenían pareja o ligue. Se puede concluir así que los adolescentes de ambos estudios no suelen tener en su mayoría pareja estable, convirtiéndolos esto en una población de riesgo, pues existe una mayor posibilidad de mantener relaciones sexuales esporádicas, con personas desconocidas y diversas. Más de dos tercios de varones (72,2%) declara haberse besado, siendo tan solo un 27,8% de mujeres las que lo han hecho. De la misma forma un 59,4% de varones ha llegado coito/penetración completa frente a un 40,6% de mujeres. Estas diferencias coinciden con otros estudios realizados por Oliva A. et al31, pudiendo deberse a la distinta fisiología de ambos sexos. En nuestro estudio, el porcentaje de adolescentes que corrobora tener relaciones sexuales coitales/anales sin protección es el 53%, mientras que el 44% confirman que alguna vez. De la Cruz Hernández et al.32 constata en su publicación que esta práctica de riesgo tiende a incrementarse con la edad. Sin embargo, podemos decir que no ha
20 sido así en el caso de nuestro estudio, pues la edad de la población era de 15 a 18 años, siendo el porcentaje de usuarios que practican relaciones sexuales de riesgo mayor que en la encuesta anterior nombrada (jóvenes de 16 a 25 años).29 En torno a uno de cuatro jóvenes afirma que no usa el preservativo en todas las ocasiones, lo cual es una cifra notable a tener en cuenta por parte de todos los usuarios, precisándose campañas de formación e información activa lo más precoz posibles con el objetivo de prevenir embarazos no deseados e ITS en adolescentes. De entre los métodos anticonceptivos más frecuentes, están en primer lugar el preservativo, con una utilidad del 50%, seguido de la marcha atrás/coito interrumpido en un 34% y anticonceptivas hormonales en un 14%. También en la “Encuesta Nacional sobre Sexualidad y Anticoncepción”,29 el método más utilizado por parte de los jóvenes es el preservativo en un 52%. Sin embargo, los datos acerca del coito interrumpido (4,3%) y el uso de la píldora (22,8%) difieren, debido a que la población de la encuesta es de mayor edad, y por tanto la píldora anticonceptiva es más accesible para ellos. Por lo tanto, estamos de acuerdo con que el coito interrumpido se trata de una práctica que desciende ligeramente con la edad. La principal razón de no usar siempre métodos anticonceptivos se encuentra en las ocasiones en las que se practica sexo oral, además de confianza o simplemente por creer que no corre peligro.29 Es por ello, que se considera una situación en la que se requiere de un mayor nivel de conocimiento acerca de estas prácticas por parte de los adolescentes, siendo necesario un manejo adecuado por parte de profesionales sanitarios, ya que las ITS siguen estando presentes en las ocasiones mencionadas en las que no se utiliza el preservativo. Investigaciones llevadas a cabo por MI. Mesa Gallardo et al30 señalan que los jóvenes sienten poca preocupación por su salud, sintiéndose invulnerables a cualquier tipo de vivencia de riesgo, además de presentar un interés mínimo por las informaciones negativas y los riesgos que corren llevando a cabo prácticas sexuales de riesgo. Actualmente, la educación sexual da comienzo a edades más precoces, siendo las escuelas el lugar prioritario donde los alumnos empiezan a obtener información sobre sexualidad y planificación familiar.33 Sin embargo, aunque los adolescentes de mayor edad siguen llevando a cabo conductas sexuales irresponsables, más de la mitad de los usuarios de nuestro trabajo (53,1%) afirma haber realizado alguna formación previa a esta intervención educativa sobre educación sexual y/o planificación familiar. De esta
21 población con formación anterior, el 51% recibe esta información en casa, por parte de sus padres y el resto de los familiares. De esta manera, se debe poner de manifiesto la importancia del ámbito familiar en la educación sexual, demostrando nuestro estudio el avance en este aspecto con respecto a décadas previas, en las que tan solo un 12% de adolescentes recibía información por parte de sus padres, predominando internet y las amistades, como concluyó el estudio “Relaciones afectivas y sexualidad en la adolescencia” de la Liga Española de la Educación en 2013.34 Al comenzar la intervención educativa en el centro escolar, se verifica la existencia de dudas, así como cierta inseguridad por parte de los estudiantes participantes en el estudio para contestar algunas cuestiones relacionadas con la sexualidad. En cuanto a las preguntas básicas sobre ITS, se observa que hay un incremento estadísticamente significativo en el porcentaje de aciertos en varias cuestiones a intervenir. Las cuestiones a las que hacemos referencia y que por tanto tienen una significación estadística, en las que la intervención ha tenido efecto e impacto positivo sobre los adolescentes y su rendimiento, debido a que ha sido efectiva sobre lo que plantean las cuestiones a mencionar, son: - “¿Cuál crees que es la situación actual en nuestro país sobre las ITS en adolescentes?”, (p < 0,001). - “¿Cuáles son los agentes causales de las ITS?”, (p = 0,010). - “¿Cuál no es una complicación de las ITS?”, (p = 0,002). - “¿Cuál de los siguientes puede producirse en el contexto de una ITS?”, (p = 0,04). Sin embargo, existe otro número de cuestiones en las que, aunque se aprecia mejora en el rendimiento, no se refleja un impacto estadísticamente significativo de la intervención, pudiendo ser en estos casos la diferencia observada atribuible al azar. En este caso, el cuestionario no ha tenido efecto para incrementar el conocimiento. El hecho de que no hayan existido cambios valorables estadísticamente en las respuestas puede deberse a que el porcentaje de aciertos previo a la intervención ya era alto, o simplemente porque los alumnos no han entendido esta parte de la sesión. Las preguntas a las que hacemos referencia son: - “¿Qué es una ITS?”. - “¿Cuál no corresponde a una ITS?”. - “¿Cuál de los siguientes síntomas puede indicar que se padece una ITS?”. - “Marque la respuesta incorrecta en cuanto a los métodos de prevención de ITS”. - “¿De qué manera no se puede transmitir una ITS?”.
22 De forma mayoritaria, se aprecia en nuestro estudio un aumento en el uso correcto de diferentes métodos de protección y anticonceptivos, además de una mejora en el nivel de conocimientos sobre anticoncepción y prevención de las ITS. Las cuestiones en las que se observa un aumento estadísticamente significativo y que, por tanto, la intervención ha sido efectiva sobre la población a estudio hacen referencia a la forma de obtención de las pastillas anticonceptivas hormonales con objeto de tratamiento pautado, los tipos de métodos anticonceptivos seguros para evitar el embarazo, el preservativo como método exclusivo anticonceptivo que ofrece una protección absoluta frente a las ITS y la frecuencia de las ITS en nuestra sociedad. El resto de las cuestiones que fueron abordadas en la intervención siguen siendo útiles a la hora de mejorar el conocimiento en nuestra población a estudio, ya que el porcentaje de aciertos aumenta de forma considerable, y esto nos hace pensar en la importancia y necesidad de estas sesiones educativas, ya que se ha podido observar que los alumnos demostraron posteriormente conocer la responsabilidad en la relación sexual y prevención de ITS en mayor porcentaje. Sin embargo, no son estadísticamente significativas. En cuanto a la píldora del día después (PDD), se trata de la intervención que más significancia estadística ha tenido, siendo destacable el porcentaje de aciertos previo y posterior a la sesión en relación con el tiempo máximo de toma, prácticamente el doble. Además, otras cuestiones en las que se también existe una diferencia estadísticamente significativa entre las proporciones pre y post sesión son aquellas relacionadas con la venta libre de la PDD, efectividad de la PDD dependiendo de las horas en las que se haya tomado, la no protección del riesgo de embarazo en posteriores relaciones sexuales, la forma en la que interfiere con otras medicaciones, su utilización como método anticonceptivo habitual y tiempo de toma para las mujeres a lo largo de su vida. Es posible una correlación entre el conocimiento sobre la anticoncepción de emergencia y un mayor uso del preservativo, sobre todo en aquellas personas hayan tenido que hacer uso de ella. Por ello, es una razón necesaria de aumentar la información sobre este tema, por el beneficio implicado. En nuestro estudio, más del 90% de la población conocía que no previene de contraer ITS, así como los efectos secundarios que puede ocasionar. La mayor parte de preguntas, tras el análisis estadístico, presenta un aumento estadísticamente significativo en sus porcentajes de respuestas correctas, por lo que podemos afirmar que la intervención tiene efecto sobre los adolescentes, pues se observa que el nivel de conocimientos antes aplicar la estrategia interventiva era peor
23 que una vez realizada esta. Así pues, se ha de normalizar la atención que se presta a la salud sexual en el ámbito sanitario, escuela y entorno familiar. Revisiones llevadas a cabo por Sani (2016)35 y López (2016)36 manifiestan que las sesiones educativo – participativas que se imparten en el entorno escolar contribuyen a incrementar la utilización de métodos de prevención del ITS en la población adolescente, concluyendo con la necesidad de más intervenciones. López (2016) describe el mayor empleo de preservativo, así como del resto de métodos anticonceptivos en las últimas relaciones en aquellos jóvenes participantes de programas educativos basados en sexualidad durante su etapa escolar o universitaria.36 En cuanto a las limitaciones del estudio, la deseabilidad social puede suponer un gran problema, ya que el alumnado puede en este caso rellenar el cuestionario según lo que se considere aceptable de forma social en su entorno. Por ello, se ha garantizado el anonimato de los datos obtenidos. Otro punto que tratar es el sesgo de falta respuesta, en caso de que las personas encuestadas decidan no responder a la totalidad del cuestionario por diversas razones. Por último, se ha de tener presente la posibilidad de que se produzca el sesgo de atención o efecto Hawthorne, ya que los participantes del estudio pueden modificar su comportamiento si saben que están siendo observados, suponiendo esto una variación en los resultados del estudio. Este estudio nos ha permitido evaluar así conocimientos generales sobre prácticas sexuales de riesgo y anticoncepción en adolescentes. Hemos podido explorar los conocimientos de estos usuarios sobre los exámenes de salud requeridos en cuanto a las prácticas sexuales y contraceptivas, así como la detección de leyendas ficticias acerca de prácticas sexuales seguras. 7. CONCLUSIONES - El nivel de conocimientos del que parten los estudiantes de 4º ESO respecto a la sexualidad y las ITS es deficiente y muy limitado, así como erróneo en algunas cuestiones estudiadas. Además, se aprecia que los adolescentes tienen actitudes sexuales irresponsables y de riesgo. - Tras llevar a cabo un adecuado programa de educación sanitaria en la población a estudio, se aprecia un aumento significativo en relación con la adopción de actitudes positivas a la hora de llevar a cabo conductas sexuales, una mejora
24 notable en la adquisición de nuevos conocimientos y actitudes, además de una mayor participación, seguridad y confianza por parte de los adolescentes. - Desde los Equipos de Atención Primaria es necesario ofrecer una información adecuada, y brindar las herramientas necesarias para que los adolescentes procedan a realizar conductas sexuales seguras y responsables, lo que redundaría en una disminución en la incidencia de ITS a largo plazo. 8. BIBLIOGRAFÍA 1. Del Romero J, García-Pérez JN, Espasa-Soley M. Prevention and treatment of sexually transmitted infections in high-risk individuals, including patients with HIV infection. Enfermedades Infecciosas Microbiología Clínica (English Ed). 2019 Feb, 37(2), pp. 117-126. 2. López de Munain J. Epidemiology and current control of sexually transmitted infections. The role of STI clinics. Enfermedades Infecciosas Microbiología Clínica (English Ed). 2019 Jan, 37(1), pp. 45-49. 3. Rowley J., vander Hoorn S., Korenromp E., Low N., Unemo M., Abu-Raddad L.J., et al. Chlamydia, gonorrhoea, trichomoniasis and syphilis: Global prevalence and incidence estimates, 2016. Bull World Health Organ. 2019, 97, pp. 548-562. 4. European Centre for Disease Prevention and Control. Gonorrhoea. En: ECDC, ecitores. Annual epidemiological report for 2016. Stockholm: ECDC; 2018. Available from: https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/gonorrhoea-annual-epidemiological- report-2016 5. Pattman R, Snow M, Handy P, Sankar KN, Elawad B. Oxford Handbook of genitourinary medicine, HIV, and AIDS. Oxford: Oxford Univertity Press; 2005. Available from: https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=sTWXAwAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT12&ots=6W Yc5MID2M&sig=HRCfOslbPCbEYNACOKG6YdKemTk&redir_esc=y#v=onepage&q&f=fals e 6. Díez M, Díaz A. Infecciones de transmisión sexual: epidemiología y control. Rev Esp Sanid Penit. 2011, 13(2), pp. 58-66. 7. Sexually transmitted diseases: overview of issues specific to adolescents. Uptodate March 2016. Fortenberry J. Available from: https://www.uptodate.com/contents/sexuallytransmitted-infections-issues-specific-to-adolescents?search=sexually-transmitted- diseases-overview-of-issues-specific-to- adolescents&source=search_result&selectedTitle=1~150&usage_type=default&display_ran k=1 8. OMS. Proyecto de Estrategia Mundial del Sector de la Salud contra las Infecciones de Transmisión Sexual para 2016 – 2021. Available from: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/250253/WHO-RHR-16.09- spa.pdf;sequence=1
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