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De la percepción al discurso: marcadores discursivos

Sanz Vilariño, Miriam

Abstract

Departamento de Lengua Española

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TRABAJO DE FIN DE GRADO CURSO 2018/2019 DE LA PERCEPCIÓN AL DISCURSO: MARCADORES DISCURSIVOS Miriam SANZ VILARIÑO TUTOR ACADÉMICO: Luis SANTOS DOMÍNGUEZ Índice 1. Introducción………………………………………………………………………….2 2. Marco teórico: Semántica Cognitiva y Teoría de la Gramaticalización………………5 2.1. La Semántica Cognitiva……………………………………………………………..5 2.2. La Teoría de la Gramaticalización…………………………………………………...6 3. Cambio semántico: de la percepción física a la percepción intelectual……………….9 3.1. Metáforas de percepción visual……………………………………………….……11 3.2. Metáforas de percepción auditiva…………………………………………………..15 3.3. El caso de claro…………………………………………………………………….18 4. El cambio categorial: el paso a la marcación discursiva…………………………….22 5. Usos pragmático-discursivos……………………………………………………….28 5.1. Marcadores de modalidad epistémica……………………………………………...29 5.1.1. Claro……………………………………………………………………………30 5.1.2. Por lo visto…………………………………………………….………………..32 5.1.3. Se ve (que)…………………………………………………………………..…..34 5.1.4. Vamos (a ver)………………………………………………………………..….34 5.2. Enfocadores de la alteridad………………………………………………………...35 5.2.1. Mira/mire……………………………………………………………………….36 5.2.2. Oye/oiga………………………………………………………………………...37 5.2.3. Verás……………………………………………………………………………38 6. Conclusiones………………………………………………………………………..39 7. Bibliografía…………………………………………………………………………40 2 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid 1. Introducción En las últimas décadas se ha producido una verdadera explosión bibliográfica acerca de los denominados marcadores discursivos. En concreto, han recibido una especial atención aquellas formas gramaticalizadas procedentes de verbos de percepción como ver, oír, mirar o escuchar, que han resultado muy productivos en la formación de estas unidades, debido a la estrecha relación existente entre la percepción, la cognición y el lenguaje. Esta proliferación de estudios también puede estar relacionada con el hecho de que cada vez se alzan más voces en reclamo de la importancia del estudio de la lengua coloquial y estos marcadores discursivos aparecen principalmente en este tipo de situaciones comunicativas. Por otra parte, cabe destacar que este no es un fenómeno aislado del español. A pesar de que la idiosincrasia cultural de una comunidad lingüística puede determinar ciertos patrones metafóricos capaces de conceptualizar contenidos semánticos, como es el caso de la tradición taurina en la lengua española (Fernández Jaén, 2012: 65), que se muestra en expresiones metafóricas como echar un capote (UNA PROTECCIÓN ES UN CAPOTE) o coger el toro por los cuernos (UN GRAN PROBLEMA ES UN TORO); las metáforas conceptuales que promueven la recategorización de los marcadores que constituyen nuestro objeto de estudio están motivadas por actividades vitales de carácter universal (como son la visión y la audición). Esta es la razón por la que son numerosas las lenguas que cuentan con marcadores discursivos que han pasado por procesos similares, tales como el italiano, el catalán, el portugués, el francés, el rumano e incluso hay estudios contrastivos respecto a la lengua inglesa y neerlandesa. La siguiente tabla recoge los supuestos equivalentes1. 1 Los datos han sido extraídos de varios estudios (Cuenca y Marín, 2000: 216), (Tanghe y Jansegers, 2014: 2), (Van Olmen, 2010: 223) y (Fagard, 2010: 246). Resultaría interesante un estudio contrastivo entre todos estos marcadores con el fin de averiguar si son equivalentes también en sus usos, ya que, por ejemplo, Cuenca y Marín (2000) demuestran que las formas en catalán y español no presentan la misma concreción y distribución. Sin embargo, esta cuestión excede los límites del presente trabajo. 3 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid Lengua Español Catalán Portugués Italiano Rumano Francés Inglés Neerlandés Percepción visual mira/mire vamos a ver/ a ver veamos mira/miri anem a veure/ a veure aviam/viam olha guarda/ guardi uite regarde voyons look kijk Percepción auditiva escucha/ escuche oye/oiga escolta / escolti´(m) senti/senta écoute entendre listen luister La amplia bibliografía existente acerca de la cuestión, unida a la versatilidad que presentan estos marcadores, conlleva una clara desventaja y es que su descripción teórica no puede limitarse a encasillarlos bajo una determinada etiqueta, sino que para poder entender su funcionamiento es necesario hacer un estudio multidisciplinar que dé cuenta de los cambios que tienen lugar en su proceso de recategorización, partiendo de sus propiedades de origen y justificando, así, su situación actual en la lengua. Este es, por consiguiente, el objeto de estudio del presente trabajo. Para ello, se han tomado como referencia diversas publicaciones y artículos científicos que nos han permitido averiguar el estado de la cuestión. Asimismo, los ejemplos han sido extraídos de los dos corpus electrónicos de la Real Academia Española: el corpus CREA y, en menor medida, el corpus CORDE. Respecto a su estructuración, este estudio consta de varios apartados. En primer lugar, el trabajo se abre con unas pinceladas que nos sitúan en el marco teórico que se tomará para el análisis de los marcadores: la Semántica Cognitiva y la Teoría de la Gramaticalización, enfocada desde la perspectiva de Traugott (1995), quien habla de un proceso de subjetivización. A continuación, se describe el cambio semántico dando cuenta de los mecanismos metafóricos y metonímicos que llevan al paso de la percepción física a la percepción intelectual. Más tarde, en el apartado cuarto, se muestran los cambios 4 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid gramaticales (morfosintácticos, distribucionales, fonéticos y pragmáticos) que tienen lugar en el paso de estos verbos (y el adverbio claro) hacia la marcación discursiva. Una vez explicado al completo el proceso de recategorización, en el quinto apartado se describen los usos pragmático-discursivos de presentan estos marcadores actualmente. Cierran el estudio unas conclusiones. La investigación acerca de este tema, concretamente, de la Semántica Cognitiva, era algo que rondaba en mi cabeza desde hacía un tiempo, cuando tuve el placer de presenciar una conferencia acerca de esta cuestión, ofrecida por el profesor Luis Santos Domínguez, hoy tutor del presente trabajo. Desde el primer momento, esta disciplina despertó en mí una inquietud especial que me hizo tomarlo como objeto de investigación para coronar este ciclo formativo. Asimismo, me pareció una elección acertada ya que no está presente como tal en ninguna asignatura del Grado en Español, si bien es cierto que guarda una estrecha relación con algunas asignaturas como Semántica y Pragmática, cursadas en el segundo y tercer curso respectivamente. Esto ha supuesto una ampliación de mis conocimientos y, a la vez, me ha llevado a concebir desde una perspectiva global los conocimientos lingüísticos adquiridos a lo largo de estos cuatro años. Sin embargo, mi interés por el tema no se ha saciado, sino que ha ido aumentando a medida que avanzaba mi investigación, pero las limitaciones exigidas para este Trabajo Final de Grado me han llevado a prescindir de cuestiones asimismo interesantes. A pesar de ello, espero poder retomarlo en futuras investigaciones. 5 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid 2. Marco teórico: Semántica Cognitiva y Teoría de la Gramaticalización El presente trabajo se sustenta en dos teorías debido a que los elementos estudiados sufren una transformación en dos niveles distintos. Por un lado, para dar cuenta del cambio semántico que supone el paso de la percepción física a la percepción intelectual se parte de la teoría de la Semántica Cognitiva. Por otro lado, para dar cuenta del cambio categorial hasta su consolidación como marcadores discursivos se tomará como base teórica la Teoría de la Gramaticalización. 2. 1. La Semántica cognitiva La Lingüística cognitiva entiende el lenguaje como un correlato del pensamiento. Dentro de este enfoque teórico y partiendo de la idea de que nuestra mente está encarnada en un cuerpo que nos permite acceder a la realidad, surge la llamada Semántica cognitiva, teoría desarrollada, entre otros, por Lakoff y Johnson (1980). Estos autores consideran que para comprender y expresar conceptos abstractos utilizamos expresiones lingüísticas de naturaleza metafórica y metonímica, poniéndolos en relación con nuestras propias experiencias corpóreas y sociales. De esta manera, nuestro conocimiento del mundo físico y concreto nos sirve como artificio expresivo de emociones y conceptos abstractos a través de las metáforas, que rigen inconscientemente nuestro lenguaje cotidiano y “estructuran la manera en la que percibimos, pensamos y actuamos” (Lakoff y Johnson, 1980: 40). Estas metáforas conceptuales no se limitan a una única expresión, sino que engloban toda una red conceptual que parte de un significado básico al que a se encadenan diferentes acepciones que surgen a modo de inferencias. Cuando estas inferencias se vuelven convencionales, esto es, cuando se vuelven automáticas y están arraigadas como forma de pensar de una determinada comunidad lingüística, es cuando tienen lugar los cambios semánticos. Estos cambios tienden a ser unidireccionales, siempre de lo concreto a lo abstracto. Santos y Espinosa (1996) recogen la siguiente escala que atiende al grado relativo de abstracción metafórica: PERSONA > OBJETO > ACTIVIDAD > ESPACIO > TIEMPO > CUALIDAD Para esclarecer la cuestión, vamos a tomar como ejemplo la metáfora EL TIEMPO ES DINERO, propuesta por Lakoff y Jonhson (1980), que justifica la existencia de expresiones como gastar el tiempo, invertir el tiempo o calcular el tiempo. A partir de este significado 6 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid básico surgen inferencias como EL TIEMPO ES VALIOSO (perder el tiempo, ganar tiempo) o EL TIEMPO ES UN RECURSO LIMITADO (usar el tiempo, agotar el tiempo, tener suficiente tiempo). Estas inferencias surgen porque cada propiedad del elemento concreto tiene su equivalente en el elemento abstracto. Así, el hecho de que el dinero es ´valioso´ y ´limitado´ se convierte, gracias a esta metáfora, en una cualidad abstracta relacionada con el tiempo. De la misma manera, esta metáfora supone un aumento evidente en la escala mencionada anteriormente, ya que a partir de un objeto físico concreto (el dinero) se expresa un concepto abstracto (el tiempo). PERSONA > OBJETO > ACTIVIDAD > ESPACIO > TIEMPO > CUALIDAD En resumen, la Semántica cognitiva se basa en la idea de que “la metáfora es en realidad un puente entre el mundo real y el pensamiento, el mecanismo gracias al cual podemos trasformar las experiencias de la vida diaria en conceptos, imágenes mentales y estructuras gramaticales” (Fernández Jaén, 2012: 58). Esta concepción de metáfora conceptual niega en absoluto la idea tradicional de metáfora como figura retórica reducida al campo literario. 2.2. La Teoría de la Gramaticalización Grammaticalization is usually thought of as that subset of linguistic changes whereby a lexical item or construction in certain uses takes on grammatical characteristics, or through which a grammatical item becomes more gramatical. (Hopper y Traugott, 2003:4) El término gramaticalización fue aportado por el lingüista francés Antoine Meillet, que lo definió como “l´attribution du caractere gramatical a un mot jadis autonome” (1912: 131). Sin embargo, este estudio no aportó grandes novedades en comparación con lo ya conocido a través de la Gramática Histórica. Unas décadas más tarde, entre los años 60 y 90, tuvieron gran importancia las investigaciones realizadas por estudiosos como Hopper, Traugott o Heine, que sistematizaron el paradigma y sentaron las bases de los estudios 7 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid actuales. Hoy en día, la bibliografía existente acerca de los cambios gramaticales es muy extensa y en ella conviven diversidad de enfoques y terminologías.2 La gramaticalización es uno de los dos mecanismos con los que cuenta la lengua para crear nuevas formas gramaticales. El otro es la analogía, aunque es un proceso totalmente diferente. Únicamente en el caso de la gramaticalización se modifica el sistema lingüístico, si bien es cierto que se modifica a partir de elementos ya existentes en él, es decir, no supone una creación ex novo, sino que se trata de revolver y manipular la materia léxica y gramatical preexistente. (Company, 2004: 30) Este fenómeno supone un proceso diacrónico. La lengua se concibe como un instrumento social dinámico que se renueva con el uso, de manera que la estructura gramatical nunca llega a estar fijada, sino que siempre está abierta al cambio. En este sentido, Hopper (1987) habla de una gramática emergente, en la que los cambios “emergen”. Además, está muy extendida la idea de que la gramaticalización es un proceso unidireccional que se inicia en el léxico o el discurso y concluye en la sintaxis o la morfología (Company, 2004: 30), es decir, una evolución de menos gramatical > más gramatical. Sin embargo, es frecuente el descubrimiento de contraejemplos a esta hipótesis de la unidireccionalidad, ya que también pueden encontrarse casos en los que la dirección evolutiva sea la inversa, empleando entonces el término desgramaticalización3. Este proceso inverso a la gramaticalización tradicional se corresponde con la formación de la mayoría de los marcadores discursivos en español, que experimentan tanto descategorización y debilitamiento del significado referencial etimológico (rasgos 2 Los dos enfoques más importantes son el funcionalista y el generativista. Por un lado, los funcionalistas hablan de gramaticalización y consideran que este cambio tiene motivaciones semánticas o pragmáticas, mientras que los generativistas hablan de reanálisis y consideran que el cambio gramatical está motivado por los principios innatos que rigen la adquisición de la lengua (Garrachana, 2012: 2). En el presente trabajo tomaremos la concepción funcionalista por ser la mejor estudiada. Asimismo, afrontaremos esta cuestión desde una dimensión diacrónica, a pesar de que el análisis sincrónico también es posible (un estudio sincrónico daría cuenta de la polisemia de una misma palabra, que tendría una acepción originaria y otra derivada de la recategorización). 3 No hay consenso respecto a esta terminología. Algunos autores lo consideran un subtipo de gramaticalización y otros hablan de términos como pragmatización o lexicalización. Todo este conflicto teórico excede los límites del presente trabajo. 8 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid propios de la gramaticalización tradicional), como un aumento en la autonomía e independencia de la estructura sintáctica. (Company, 2004: 33) Una justificación a la existencia de este cambio categorial y funcional lo encontramos en la hipótesis de la subjetivización, desarrollada por la lingüista Traugott (1995), quien considera que el hablante es el artífice del cambio lingüístico, ya que busca nuevos caminos de expresión para guiar al oyente en la interpretación. Así, el hablante añade en el discurso su actitud y valoración personal (subjetividad) e incluso puede incluir al oyente en dicha valoración (intersubjetividad). Este enriquecimiento pragmático de los elementos léxicos se realiza mediante implicaturas conversacionales particulares que se convencionalizan y se gramaticalizan. De esta manera, no solo se gramaticalizan formas aisladas, sino también construcciones, que pasan de tener un significado concreto, léxico y objetivo a desarrollar funciones más abstractas, pragmáticas y basadas “in the speaker's subjective belief state/attitude toward the proposition” (Traugott, 1995:32). Así, la gramaticalización se concibe como un cambio sintáctico-semántico que se desarrolla gradualmente en orden a la cadena PROPOSICIONAL > TEXTUAL > EXPRESIVO (Traugott 1989: 31), que supone una creciente subjetivización a lo largo del proceso. Pues bien, partiendo de estas premisas teóricas y enfocándonos en nuestro objeto de estudio, los siguientes apartados recogen la aplicación de ambas teorías al análisis de determinados marcadores discursivos surgidos tras la trascategorización de algunos verbos de percepción y del adverbio claro. SIGNIFICADO CODIFICADO > IMPLICATURA CONVERSACIONAL PARTICULARIZADA > IMPLICATURA CONVERSACIONAL GENERALIZADA > NUEVO SIGNIFICADO CODIFICADO 15 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid (22) Ahora sí que vienen a por ti. Te tienen en el punto de mira, los tres. (CREA; España: 1994) (23) Hay que andarse con cien ojos. Nunca se sabe si van los maderos detrás de uno. (CREA; España: 1984) (24) Ya le tenemos echado el ojo a un chalé. (CREA; Argentina: 1987) Otra extensión semántica que pasa de la percepción física a la intelectual mediante un proceso metonímico es VER ES VISUALIZAR, entendiendo visualizar como ´imaginar con rasgos visibles algo que no se tiene a la vista´ (RAE). Este significado se muestra en el ejemplo (25), donde el interlocutor no imagina que la inauguración del nuevo edificio sea posible antes de esa fecha. (25) Hace falta rodaje y los acabados de detalles, por lo cual antes de junio de 1998 lo veo imposible. (CREA; España: 1996) Todas estas metáforas nos llevan a la idea de que “la intencionalidad y la finalidad de una mirada han sido siempre rasgos lo suficientemente importantes como para lexicalizarse” (Santos y Espinosa, 1996:135). Esto explica el hecho de que el verbo admirar se forme a partir de MIRARI ´admirar´, étimo también del verbo mirar (Corominas, 1987: 397). De esta manera, una forma de mirar también puede reflejar consideración o respeto hacia el receptor. Hoy la RAE define respeto como ´miramiento, consideración, deferencia´. 3.2. Metáforas de percepción auditiva El cambio semántico de la esfera auditiva a la cognitiva se asocia principalmente a dos metáforas conceptuales: OÍR ES ENTENDER/CONOCER y OÍR ES OBEDECER. La metáfora OÍR ES ENTENDER/CONOCER está presente en los siguientes ejemplos: (26) Le oyó todo aquello y se manifestó conforme. (CREA; España: 2002) (27) La noticia llegó a oídos de su hijo. (CREA; España: 1984) (28) Así que usted es Camaleón. Vaya, su cara me suena de algo. (CREA; España: 1991) (29) Es que mi delito fue muy sonado. Se habló mucho de él. (CREA; España: 1975) 16 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid En el enunciado (26) todo aquello le entendió, en (27) la noticia fue conocida por su hijo, en (28) su cara le resulta conocida y en (29) el delito fue tan conocido que se le añade el rasgo semántico de ´fama´. Cuenca y Marín (2000) consideran que entre la percepción visual y auditiva hay un distinto grado de modificación semántica, considerando que es mayor en el caso de la percepción visual. Esto se debe a que en estas extensiones semánticas relacionadas con la cognición se pierde por completo la referencia al estímulo visual, como prueba el hecho de que fórmulas como mira/mire (que siguen la metáfora conceptual VER ES COMPRENDER) sean habituales en una conversación telefónica en la que el único contacto es el auditivo. Sin embargo, el significado auditivo literal nunca llega a anularse por completo en un intercambio comunicativo, ya que se da por supuesto que los interlocutores se escuchan o, al menos, se oyen mutuamente. De esta manera, los sujetos sí captan los sonidos al comunicarse y de esa captación se deriva automáticamente a la comprensión de una información. Por tanto, la audición física y la cognición están intensamente vinculados en una relación causa-efecto en la que “primero se oye una cosa y acto seguido se comprende” (Fernández Jaén, 2012: 204). Por inferencia con OÍR ES ENTENDER/CONOCER surge la metáfora conceptual NO OÍR ES NO ENTENDER/ DESCONOCER. Por ejemplo, en el enunciado (30) el interlocutor utiliza el verbo de percepción auditiva para expresar que desconoce la identidad de dicho músico. (30) - Lo tiene un tal Adrián Neri. Músico. A lo mejor le suena. - No me suena de nada. (CREA; España: 2003) Una prueba de esta inferencia se encuentra en el adjetivo absurdo ´incomprensible´, que deriva del latín surdus ´sordo´ y da en español actual el adjetivo sordo ´que no oye´ (Corominas, 1987: 544). Por otra parte, todo acto de habla supone una intención en el hablante y una reacción en el oyente. De esta manera, mediante el encadenamiento pragmático OÍR > ATENDER (PRESTAR ATENCIÓN) > OBEDECER, surge la metáfora OÍR ES OBEDECER, que supone que los verbos de percepción auditiva pueden dar lugar a un acto ilocutivo de orden/petición y un acto perlocutivo con la idea de la obediencia. Los enunciados (31) y (32) ejemplifican esta extensión semántica: (31) Te necesito, ya me has oído. (CREA; España: 2002) (32) ¿No me has oído, Malaño? ¡Obedece! (CREA; España: 1985) 17 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid Prueba de ello es el verbo obedecer, que viene de la forma latina oboedire, derivada de audire ´escuchar´. Además, la atención necesaria para que tenga lugar el acto perlocutivo de obediencia también se prueba en la etimología del verbo atender, que viene del término latino ATTENDERE ´tender (el oído hacia algo) ´, ´poner atento (el ánimo) ´, ´atender´. (Santos y Espinosa, 1996: 140). Esta metáfora también está presente en la locución verbal hacer oídos sordos ´no atender´, que supone que la falta de atención en el oyente le lleva a la desobediencia (33). (33) De nada han servido las peticiones de diálogo, las protestas y las movilizaciones de la ciudadanía. El ministerio ha hecho oídos sordos a todo ello. (CREA; España: 2003) Por su parte, el verbo de audición activa en español, escuchar, proveniente del verbo latino auscultare ´escuchar con atención, obedecer´ (Corominas, 1987: 246) es muy productivo en esta extensión metafórica (34). (34) - ¿Me quieres escuchar? (CREA; España: 1984) Asimismo, resulta interesante la ejemplificación de Fernández Jaén (2012: 210) mediante fórmulas de índole religiosa como escuchemos la palabra de Dios, ya que este autor considera que “la voz de la divinidad no es una simple voz, sino que se ha de considerar como un mandato intrínseco”. De esta manera, utilizando un verbo de audición, se espera que se obedezca a lo dictado por la Iglesia. Por último, en las lenguas románicas, la evolución semántica desde la percepción física a la cognición puede darse en el sentido opuesto. Prueba de ello es el actual verbo francés entendre ´oír´, que viene del étimo latino INTENDERE ´extender, dirigir hacia algo, especialmente aplicado a la mente´ y que ha dado lugar en español al verbo entender (Santos y Espinosa, 1996:139). Por ello, es frecuente la expresión “no te entiendo” por “no te oigo” en contextos donde el ruido dificulta la audición. Respecto a la visión, esto se muestra con el verbo de percepción intelectual dominar, que puede pasar a expresar ´percepción física visual´ en ejemplos como (35). (35) Se dispusieron puestos de vigilancia, desde los cuales se domina todo el panorama. (CREA; España: 1996) 18 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid 3.3. El caso de claro Claro es un término muy productivo en español5 que puede funcionar tanto como adjetivo, como sustantivo, como adverbio e incluso como marcador discursivo. A pesar de su versatilidad, en todos sus usos se mantiene el mismo significado de base. Sin embargo, a través de metáforas conceptuales, algunos de sus usos adquieren una extensión semántica que permite que claro pueda referirse también a nociones abstractas. En primer lugar, como explica Maldonado (2010), en su significado básico claro hace referencia a la presencia de luz en contraste con la oscuridad y también al acceso sin obstáculos a una percepción física. En este sentido, lo podemos encontrar en función de adjetivo, sustantivo y adverbio.  Como adjetivo, atribuye propiedades al objeto que modifica, en este caso, atribuye el rasgo de ´luminosidad´. Así, lo podemos encontrar calificando una mañana (36) o al color azul, que es el que tiene luz en contraste con el color oscuro (37). (36) Fue la de ayer una mañana clara, de sol, impropia de la Navidad. (CREA; España: 1982) (37) Las hermosas pupilas azul claro iluminaron el recinto. (CREA; España: 1992)  Como sustantivo, el rasgo de ´luminosidad´ se nominaliza y hace referencia a un elemento que carece de obstáculos que impidan pasar la luz. Por ejemplo, podemos hablar de un claro como una parte despoblada del bosque a la que llega la luz (38). (38) Un hada senil y traviesa, en la luminosidad de un claro del bosque, era la anciana. (CREA; España: 1991) De la misma manera, podemos hablar de la clara de huevo (39), de una clara ´cerveza con gaseosa o limón´ (40) o de un clarete (41) ´vino mezcla de uva tinta y blanca´, compartiendo las tres sustancias el hecho de ser translúcidas.6 5 El Diccionario de la RAE recoge hasta 33 entradas para claro. 6 En el caso de clara y clarete el adjetivo se ha independizado y se ha convertido en un nombre con identidad propia, sin necesidad de acudir al nombre de cabecera. Es decir, estos adjetivos formaban parte de los sintagmas cerveza clara y vino clarete, pero debido a su alta frecuencia de uso, el adjetivo se separa del nombre de cabecera y consigue ser un nombre capaz designar una clase de cosas. Otros ejemplos de este tipo de lexicalizaciones son teléfono móvil, pantalón vaquero y ordenador portátil, que han pasado a designarse móvil, vaquero y portátil. 19 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid (39) El turrón de Alicante, Jijona o Avellana se prepara con almendra, jarabe clarificado y clara de huevo. (CREA; España: 1998) (40) Todos se ponen de acuerdo en que botellines, menos Silvia, que quiere una clara. (CREA; España: 1994) (41) El clarete proviene de la vinificación como tinto de mezclas de uvas tintas y blancas. (CREA; España: 1994)  Como adverbio referente a una percepción física, claro apenas aparece en el corpus. Lo podemos encontrar acompañando a verbos como hablar (42) y cantar (43), en los que hacerlo de forma clara supone hacerlo sin que se atropelle la voz, de manera que el estímulo físico pueda ser percibido sin obstáculo alguno. (42) Hay políticos que no hablan claro para que no se les entienda. (CREA; España: 1983) (43) La imperiosa necesidad de sacar la voz, de cantar alto y claro... sin detenerse en los infinitos matices de los versos. (CREA; México: 2002) En todos los ejemplos vistos hasta aquí, claro manifiesta únicamente su significado básico de ´luminosidad o percepción física sin obstáculos´. Ahora bien, a partir de este significado concreto se va a desprender otro de orden abstracto a través de la metáfora LAS IDEAS SON FUENTES DE LUZ, propuesta por Sweetser (1990). Así, una idea o razonamiento claro es aquel que no presenta obstáculos para ser entendido. La siguiente escala refleja este cambio semántico (Maldonado, 2010: 72). ´LUMINOSIDAD´ > ´ACCESO PERCEPTUAL SIN OBSTÁCULOS´ > ´ACCESO MENTAL SIN OBSTÁCULOS´ Una prueba de este valor cognitivo se encuentra en la etimología. El étimo de claro es el adjetivo latino clarus, -a, -um, del que derivan, a su vez, términos con un evidente significado cognitivo como declaración, aclaración o clarificación. (Corominas, 1987:153).  Como adjetivo epistémico, claro pasa de ´luminoso´ a ´entendible´. Así, podemos hablar de algo claro como algo fácil de comprender (44), algo evidente o que no da lugar a dudas (45) o algo expresado sin ningún obstáculo, de una forma franca (46). 20 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid (44) Se ha escrito en un lenguaje claro, conciso y ameno, exento de elaborados discursos y de herramientas matemáticas de difícil comprensión. (CREA; España: 2002) (45) El estreno madrileño del concierto constituyó así un claro éxito para el autor, el solista y la orquesta. (CREA; España: 1989) (46) - Vamos a dejar las cosas claras, Mariano. Lo nuestro terminó y hemos seguido siendo amigos. Así debemos continuar. (CREA; España: 1986)  Como sustantivo cognitivo, claro pasa de hacer referencia a un espacio o sustancia que permite el paso de la luz a una interrupción en una serie o una actividad (47). (47) El Comandante de Puesto hizo un claro en el dialoguillo. (CREA; España: 1984)  Por último, como adverbio cognitivo, claro pasa a significar ´ciertamente´, lo que supone que se accede sin obstáculos a la información que se recibe o se transmite (48). Este adverbio cognitivo va a dar lugar al marcador evidencial claro, cuyos valores se exponen más detalladamente en el siguiente apartado. (48) - ¿Le ha perjudicado profesionalmente que se publicara la adicción que tuvo con la droga? - Claro que sí. Y no sólo profesionalmente, sino como persona. (CREA; España: 1990) En definitiva, una vez explicadas las metáforas conceptuales referidas a la percepción visual y auditiva, el siguiente cuadro muestra cómo los marcadores discursivos derivados de este léxico de percepción física adquieren en sus usos significados absolutamente cognitivos. MARCADOR DISCURSIVO PERCEPCIÓN FÍSICA PERCEPCIÓN MENTAL A ver/vamos a ver ¿Qué te parece si nos vamos a ver una película? (CREA; Argentina: 2002) - Vamos a ver, ¡silencio! (CREA; España: 1982) 21 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid Verás Tienes toallas limpias en el vestidor, en un mueble nuevo que verás a la derecha. (CREA; España: 1992) Pues verás, mi padre nació aquí en Sevilla. (CREA; España) Mira/mire La gente se pone nerviosa, irritable, mira al cielo con gesto de ira. (CREA; España: 2000) Yo hablo y si luego se molesta alguien, pues qué se le va a hacer, mira, que se moleste. (CREA; España: 1979 ) Oye/oiga ¿Qué dice, señor? No se le oye bien. (CREA; España: 1984) Oye, que son tus hijos, ríñelos tú. (CREA; España: 1996) Claro El robledal tapiza de verde claro las laderas. (CREA; España: 1998) Sí, claro que me preocupa. (CREA; España: 1990) 22 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid 4. El cambio categorial: el paso a la marcación discursiva Una vez asimilado el contenido del apartado anterior, partimos de la idea de que los verbos de percepción física y el adverbio claro adquieren, a través de mecanismos metafóricos, significados relacionados con la esfera de la cognición. Estos elementos cognitivos pasan, además, por un proceso de gramaticalización en el que adquieren funciones discursivas debido a un enriquecimiento pragmático que surge tras la progresiva subjetivización. Así, en el presente apartado se dará cuenta del cambio categorial que sufren estos verbos (ver, mirar, oír y escuchar) y el adverbio claro hasta dar lugar a marcadores discursivos, partiendo siempre de sus significados cognitivos. En primer lugar, Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4057) definen los marcadores del discurso como: unidades lingüísticas invariables, no ejercen una función sintáctica en el marco de la predicación oracional – son, pues, elementos marginales – y poseen un cometido coincidente en el discurso: el de guiar, de acuerdo con sus distintas propiedades morfosintácticas, semánticas y pragmáticas, las inferencias que se realizan en la comunicación. Además, estos autores caracterizan y clasifican sus tipos. Entre ellos, describen los llamados marcadores conversacionales, que son aquellos que aparecen generalmente en la conversación, debido a que este tipo de discurso “constituye una forma de comunicación peculiar que determina, o favorece, la presencia de ciertos marcadores discursivos” (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4143). Los marcadores conversacionales se dividen, a su vez, en cuatro subtipos: de modalidad epistémica, de modalidad deóntica, enfocadores de la alteridad y metadiscursivos conversacionales. Así pues, los marcadores que forman nuestro objeto de estudio se incluyen dentro de dos de estos subtipos: MARCADORES CONVERSACIONALES DE MODALIDAD EPISTÉMICA Claro, por lo visto, se ve (que), (vamos) a ver ENFOCADORES DE LA ALTERIDAD Mira/mire, oye/oiga, escucha, verás Como se puede observar en la tabla precedente, estos marcadores son mayoritariamente deverbales. Cabe destacar que las formas verbales que adoptan funciones discursivas 23 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid tienen algunas propiedades comunes, como el hecho de no estar conjugadas en un tiempo pretérito7 o tratarse mayoritariamente de formas imperativas, lo que tiene como consecuencia “un valor conativo básico que las vincula al receptor, comunicativamente, y a la segunda persona, morfológicamente” (Cuenca y Marín, 2000: 216). También, Company (2004: 52) añade que suele tratarse de verbos que codifican una meta (en este caso, la transferencia metafórica de una percepción) y que tienen un significado muy general y una alta frecuencia de uso, lo que favorece que se recarguen semánticamente debido a sus numerosos contextos de aparición. Por otra parte, el proceso de gramaticalización se hace evidente en el hecho de que estas formas pierden sus propiedades originales a la vez que adquieren las características correspondientes a la marcación discursiva. De esta manera, al ser utilizados como conectores, no solo comparten su significado en relación con la percepción cognitiva, sino también las mismas características formales y funcionales. A continuación, se describen los cambios morfosintácticos, distribucionales, fonéticos y pragmáticos que tienen lugar en este proceso de recategorización. CAMBIOS MORFOSINTÁCTICOS Sintácticamente, la subjetivización de estos verbos supone la desaparición de su estructura argumental, es decir, en estas construcciones van a aparecer sin los argumentos esperados para la forma verbal (ausencia del papel agentivo en la función de sujeto y cancelación de la transitividad). Esto se debe a que, tras la subjetivización, ya no interesa el evento en sí, sino solo los participantes en el intercambio comunicativo, es decir, el hablante y el oyente (Company, 2004: 42). Asimismo, esta pobreza sintáctica supone que no pueden tampoco recibir especificadores ni adyacentes complementarios (49) y, a pesar de que sí pueden ir acompañados por un vocativo (50), este también se encuentra fuera de la estructura argumental. Cuenca y Marín (2000: 228) afirman que, excepcionalmente, el marcador mira/mire puede ir acompañado de un sujeto, pero necesariamente en posición posverbal (51). 7 La excepción que confirma la regla es la forma viste, propia del español de Argentina, que se forma a partir de un tiempo pretérito. Resultaría muy interesante un estudio de estos marcadores englobando también las formas exclusivamente hispanoamericanas, pero esta cuestión sobrepasa los límites establecidos para el presente estudio. 24 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid (49) ¡Por lo visto, los hechos no importan! (CREA; España: 1986) *¡Muy por lo visto, los hechos no importan! (50) A ver, Fernando, ¿por qué has modificado la redacción? (CREA; España: 1988) (51) Mire usted, éste es un país rico que está habitado ahora por gente pobre. (CREA; España: 1988) La pérdida de la estructura argumental desencadena la pérdida de las capacidades sintácticas. Por ello, estas expresiones no admiten la negación (52) ni tienen la capacidad de subcategorizar (53). Sin embargo, en algunos marcadores es frecuente que el miembro del discurso que preceden esté introducido por la conjunción que, pero siempre con una pausa entre ambos (54). Un caso especial es el del verbo mirar en enunciados como (55). Al respecto, Sancho Cremades (2008: 229) afirma que “el hecho de que se construyan con que átono es una persistencia del estatuto léxico previo (verbo + subordinada sustantiva introducida por que)”. (52) Verás, me gustas. (CREA; España: 1989) *No verás, me gustas. (53) ¡Por lo visto, los hechos no importan! (CREA; España: 1986) *Fue por lo visto que los hechos no importan. (54) Oiga, que resulta que no son treinta sino cincuenta. (CREA; España: 1991) (55) Quizá en pequeñas dosis resulte interesante, pero... ¡mira que es malo "El Buscón"! (CREA; España: 1996) Morfológicamente, los verbos en estas construcciones carecen de flexión (56), excepto en algunos casos en los que se conserva la alternancia de persona, como en mira/mire u oye/oiga, pero siempre dirigiéndose al oyente y conservando la 2ª persona. De la misma manera, tampoco pueden ser parafraseables (57). (56) Se ve que los jabalíes son gente discreta. (CREA; España: 2001) *Se ven que los jabalíes son gente discreta. (57) Por lo visto, lo era. (CREA; España: 2002) *Debido a lo visto, lo era. Esto se debe a que se trata de expresiones fijadas que únicamente admiten una interpretación global y no suponen el resultado de la suma de los significados parciales de sus constituyentes. Así, estos verbos dejan de funcionar como núcleos de predicado 31 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid Desacuerdo El valor de acuerdo se puede invertir en contextos irónicos - No sé (...) Bueno, vale. Pues nada, pues lo que tenéis vosotros grabado y lo podéis demostrar, no sé (...) Todas esas cosas no las recuerdo, vamos. - Claro, claro. Sí, la amnesia a veces...10 (CREA; España: 1995) Concesión Puede contraargumentar al miembro del discurso que le precede en su misma intervención, evitando una posible objeción del oyente Yo dormía con mi madre y mi padre dormía en un sofá del comedor. Cada uno debía tener sus parejas por ahí, fuera de la casa. Claro, esto lo pienso ahora. Entonces me parecía normal. (CREA; España: 1975) Comentario evaluador Tiene lugar cuando el hablante se percata de algo o establece una conexión entre dos hechos - Ah, claro, ¡ya sé quién me habló de esta agencia! (CREA; España: 1995) VALOR METADISCURSIVO Rectificación Puede tratarse de una c orrección por parte del hablante, precisando lo dicho por el otro interlocutor - Somos ciudadanos del mundo. - Pues claro, de Europa, del mundo, del universo, del cosmos y del sistema solar, pero , sobre todo, españoles. (CREA; España: 2004) Autocorrección También puede ser una c orrección del propio discurso del hablante , quien reformula sus palabras Un profesor es como un segundo padre, para un niño, claro, tampoco castigarlo demasiado tampoco ¿no? pero sí… saber cómo castigar a un… a un alumno . (Freites Barros, 2006: 273) 10 Además, la reduplicación del marcador aumenta la intensidad del efecto asertivo, en este caso, irónicamente. 32 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid Continuidad o progresión temática Muestra la cooperación entre los hablantes guiando los turnos de palabra con diversas intenciones, como continuar conversando sobre el mismo tema, cambiarlo o simplemente constituir un acto cooperativo de comunión fática - Yo te digo, a mí me gustaría estudiar literatura, ponte al caso. Pero no me gustaría ir a trabajar de leñadora. - Claro, además es un trabajo que da muy poco dinero. (CREA; Bolivia: oral) - Vengo harta de trabajar y no quiero discutir contigo. - Claro, mamá; lo que tú digas. (CREA; España: 1995) - ¿Diga?, ¿sí?, ¡ah!, ¿me oye?, ¿sigue ahí?, ¿sí?, ¿diga?, ¡ya!, ¡ah!, ¡claro, claro!, ¡sí, sí!, ¿me escucha? (CREA; España: 1989) MULETILLA Con la función de ordenar el discurso y dar tiempo a l hablante para que planifique su intervención Y entonces me acuerdo que una se acostó y tal, y entonces, claro, iba llegando gente y la gente se metía d onde podía. (CREA; España, oral) 5.1.2. Por lo visto La locución adverbial por lo visto se considera un marcador evidencial u “orientativo sobre la fuente del mensaje” (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4159). Muestra la actitud del hablante respecto a un contenido “conocido a través de otros, dicho por otros, u oído por otros” (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4161). De esta manera, el hablante no se hace responsable de la veracidad del enunciado, sino que atenúa su compromiso sobre dicha información. Sin embargo, aunque el compromiso sea mínimo, la subjetividad se mantiene presente porque por lo visto “hace referencia a dos fuentes de información diferentes, pues manifiesta que lo dicho ha sido sabido por el emisor mediante la realización de una inferencia personal o debido a que se lo han comunicado terceras personas” (González Ramos 2005: 544). 33 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid García Negroni y Libenson (2016: 61-63) describen que este marcador puede ser evidencial inferencial o evidencial citativo. Como inferencial, introduce la conclusión de un razonamiento desencadenado a partir de un proceso perceptual físico (67) o bien a partir de lo dicho en una enunciación previa (68), mientras que como evidencial citativo supone la conclusión de un discurso ajeno conocido por el hablante (69). (67) (Los perros se han callado) Por lo visto, nadie va a molestarnos para la cena. (CREA; España: 1986) (68) CRIS: - No te empeñes, que no le convencerás; es muy burro. Como se le meta una cosa en la cabeza... JOSE: - Por lo visto, eso es cosa de familia. (CREA; España: 1988) (69) La comedia después de doscientos años sigue teniendo rabiosa actualidad. Según el profesor, después del allí caben todos los disparates que se le ocurran a uno... No recuerdo lo que seguía, pero es fácil de suponer. Por lo visto tampoco el teatro español es lo que era... lo que fue una vez. (CREA; España: 1980) Por otra parte, González Ramos (2005: 547) señala que al eliminar la responsabilidad del hablante sobre la veracidad de la información, surgen algunos efectos pragmáticos como el cuestionamiento de la misma, ya que por lo visto especifica que proviene de una fuente indirecta que discrepa del criterio del hablante (70) o, al menos, le resulta extraño (71). (70) En aquella época -confiesa el pianista y director de orquesta argentino-, cuando yo era niño, el tango lo era todo y no existía esa diferencia que hay hoy entre la música clásica y la que, por lo visto, no lo es. (CREA; España: 1996) (71) Me ha chocado un poco la noticia. Por lo visto existe un programa para dejar de fumar por correo, dispuesto por la Universidad de Santiago, el cual ha sido solicitado por 1.500 fumadores. (CREA; España: 1995) Asimismo, este distanciamiento también puede ser un recurso de precaución ante posibles ofensas hacia el interlocutor (72) o incluso puede crear “una atmósfera poco cordial, provocando la aminoración de la imagen positiva del hablante, haciéndolo agresivo e irónico” (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4161). Esto se muestra en el ejemplo (73). (72) Michael Owen, ídolo de la mayoría de adolescentes inglesas y por lo visto, también de los corresponsales de "France Football". Hoy se hará público que 34 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid el delantero inglés, es el elegido por la revista francesa como nuevo Balón de Oro. (CREA; España: 2001) (73) AMALIA: Don Juan me remite las mollas del pan, las mollas... ¡No, Don Juan no es Don Juan Tenorio...! EMILIO: ¡Te las remite porque tú te lo enrollas! Don Juan de Goicochea y Aralucea es el decano de los industriales vascos... y el palacio lo tiene a la orilla de Orio... ¡Y por lo visto, tú no le tienes ascos...! (CREA; España: 1979) 5.1.3. Se ve (que) En esta construcción evidencial, la impersonalidad aportada por la partícula se no supone la desaparición del hablante, aunque bien es cierto que este rasgo disminuye la fuerza del enunciado y apela a una evidencia compartida que se produce a partir de un efecto visible (Marcos Sánchez, 2016). Esto se refleja en el enunciado (74). (74) ¿Dónde estarán, pues? Chupando deben de estar. Emborrachándose. Porque se ve que aquí nadie ha trabajado (CREA; Perú: 1996) Por otra parte, los efectos pragmáticos de se ve (que) se aproximan bastante a los del marcador por lo visto. Al respecto, resulta interesante el estudio comparativo realizado por Albeda Marco (2018), en el que prueba que el uso de por lo visto es mayoritariamente citativo en comparación con el uso de se ve (que), que es mayoritariamente inferencial. Además, concluye que “se ve (que), frente a por lo visto, atenúa más el compromiso, pero implica más al hablante”. 5.1.4. (Vamos) a ver Este marcador no ha recibido una gran atención en la bibliografía sobre la marcación discursiva. Sin embargo, hay cierto consenso en determinar que son tres sus principales valores pragmáticos: retardador (75), reformulador (76) y evidencial de acceso directo. Este último valor lo describe Estrada (2009: 61) en el contexto de una clase magistral como el acto de “promover, mediante preguntas y comentarios, la participación interactiva de los alumnos en la construcción del conocimiento”. Sin embargo, más bien se trata de un llamamiento a actuar en general (77), tal y como explican Montolío y Unamuno (2001: 197) “a ver, like vamos a ver, is mainly used to call somebody's attention before asking or telling them to do something”. 35 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid (75) A ver si me comprende usted, vamos a ver cómo lo diría yo. (CREA; España: 1991) (76) Pero, vamos a ver, quiero decir Patricia, ¿cómo se llama? (CREA; España: 1996) (77) Y para celebrarlo vamos a cantarle todos unidos un bonito cumpleaños feliz. A ver, que se oiga. (CREA; España: oral) Además, Montolío y Unamuno (2001: 194) sostienen que, sociolingüísticamente, en este tipo de intercambios el hablante posee el control de la conversación. Esto explicaría enunciados como (78). (78) A ver qué te creías tú, guapita de cara. (CREA; España: 1991) 5.2. Enfocadores de la alteridad Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4171) definen este tipo de marcadores conversacionales como un conjunto de unidades que comparten el hecho de apuntar hacia el oyente. Estos marcadores funcionan como interjecciones y aparecen frecuentemente con una modulación exclamativa, ya que suponen una llamada de atención al otro11. Por otra parte, los enfocadores de la alteridad sirven principalmente “para comentar el fragmento del discurso al que remiten – para mostrar la actitud del hablante respecto de este -, pero, sobre todo, para señalar el enfoque de las relaciones con el interlocutor que establece el que habla –amistosas, corteses, etc.-. Con frecuencia, los marcadores que nos ocupan son indicadores de la cortesía verbal” (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4172). Por ello, el hecho de que todos estos marcadores estén fijados en la 2ª persona no es baladí, sino que deja al descubierto su estrecha vinculación con el interlocutor, de manera que la intersubjetividad va a estar muy presente en ellos. En este grupo se incluyen las formas mira/mire, oye/oiga, escucha/escuche y también podría considerarse el marcador verás, si bien es cierto que en algunos de sus usos se corresponde más con la esfera de la evidencialidad. 11 El adjetivo otro viene del étimo latín alter ´el otro entre dos´ (Corominas, 1987: 429). De aquí procede, a su vez, el término alteridad, con el que se forma la denominación de este tipo de marcadores. 36 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid 5.2.1. Mira/mire Como marcador discursivo, mira/mire es una partícula que se emplea para llamar la atención del oyente sobre la información que se va a dar a continuación y que el hablante considera relevante. De esta manera, se convierte “en una señal que trata de atraer la atención del oyente a la esfera del hablante” (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4181). Por otra parte, esta partícula desarrolla distintos efectos de sentido, algunos de los cuales dependen de su posición: cuando va pospuesto (al final de la intervención o como respuesta a la intervención anterior) mira/mire adquiere un tono más autorreflexivo porque “apunta no solo al interlocutor sino también al propio hablante, que parece subrayar que él mismo es consciente de las inferencias más relevantes que se deducen del mensaje” (79) (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4181). (79) No se ha salvado nadie en el accidente, mira. (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4181) Además, esta partícula puede mostrar distintas matizaciones afectivas que pueden favorecer el acercamiento con el interlocutor si muestra cordialidad, simpatía o mesura (80) o frenando este acercamiento si lo que muestra es enfado o protesta (81). (80) Confía en mí... Mira, hablaremos tranquilamente, te diremos de qué se trata y santas pascuas. (CREA; España: 1990) (81) Mira... no me busques que me encuentras ¡eh! (CREA; España: 1990) Otro efecto de sentido frecuente en el marcador mira/mire consiste en que introduce una justificación o explicación de algo que el hablante ha expuesto anteriormente (82). Además, en el caso de una intervención reactiva, este marcador puede introducir un fragmento del discurso con el que el hablante justifica su opinión o punto de vista que resulta contrario al mostrado por el interlocutor (83). (82) Estamos trabajando en la construcción de una Villa Universitaria, porque mira, nosotros estamos pagando anualmente en alquileres de casas de las asociaciones de estudiantes 24 millones de pesos. (CREA; Rep. Dominicana: 2003) (83) EDH: Se dice que la Superintendecia actúa tarde por la falta de voluntad política y un posible maquillaje de datos por parte de entidades financieras.... RRL: Mire, la realidad es que existe una ley de fiscalización, por lo que voluntad política hay realmente para monitorear al sistema financiero. (CREA; El Salvador: 1997) 37 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid Respecto a la cortesía verbal, Landone (2009: 255-256) considera que mira/mire participa en la metáfora interpretativa de la argumentación como una negociación que permite modular la dinámica de acuerdo/desacuerdo entre los interlocutores. Asimismo, Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4181) consideran que puede tratarse de un procedimiento de expresión de la cortesía positiva, ya que “el hablante intenta, con ella, aproximar al interlocutor hacia sí, hacerse comprender por este”. Esta idea se muestra en el enunciado (84). (84) Mira, chica, aunque suene raro... yo pienso que el futuro... está en el amor, en que la gente se quiera. (CREA; España: 1990) 5.2.2. Oye/oiga Según Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4184) oye introduce “un miembro del discurso como un conjunto informativo relevante que el hablante desea transmitir al interlocutor”. De esta manera, oye implica, al igual que mira, un posicionamiento respecto al oyente. Sin embargo, “mientras que con mira el que habla trata de atraer al interlocutor hacia su propio ámbito, con oye, el hablante intenta introducirse en la esfera del oyente”. Respecto a la cortesía, oye también refuerza la imagen positiva del hablante porque supone un acercamiento hacia el oyente, “sobre todo si se acompaña con vocativos afectuosos” (Ladone, E., 2010: 249) (85). Sin embargo, si va acompañado por un vocativo peyorativo, puede suponer un tono agresivo (86). (85) Oye, cariño te estábamos esperando. (CREA; España: 1989) (86) ¡Oye, tú, borracho! Ya deja de gritar y apaga el radio... o te lo apago. (CREA; México: 1975) Uno de los efectos de sentido más frecuentes de oye/oiga se produce en las intervenciones reactivas, en las que suele emplearse para mostrar una discrepancia respecto a la actitud o las palabras del interlocutor. Este efecto se intensifica si el marcador aparece reduplicado (87): (87) - Mire, está usted muy borracha y... - ¡Oiga, oiga... usted a mí no me insulte! ¡Borracho usted! (CREA; México: 2002) 38 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid Además, si aparece en posición final, oye/oiga supone un “acercamiento al interlocutor, atenuando, por ejemplo, el valor directivo o exhortativo del segmento que le precede o favoreciendo las estrategias de complicidad con él” (Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4184, 4186) (88). (88) Ya está bien, oye. (CREA; España: 1978) Por último, cabe destacar que los marcadores mira y oye están muy relacionados y se combinan con frecuencia (89). Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4186) señalan que, de esta manera, “se produce un doble señalamiento de los interlocutores: la esfera del oyente (oye) y la del hablante (mira)”. (89) Oye, mira, luego hablamos, que voy con prisa. (CREA; España: 1976) Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con mira, oye puede combinarse con la entonación interrogativa (90) e incluso constituir un enunciado interrogativo cuando intentamos comprobar si el interlocutor nos escucha, por ejemplo, en el contexto de una conversación telefónica (91). (90) Oye, ¿quieres un poco de arroz con garbanzos que ha sobrado? (CREA; España: 2000) (91) ¿Oiga? ¡Se ha cortado la comunicación! (Martín Zorraquino y Portolés, 1999: 4184). 5.2.3. Verás Este marcador no ha recibido apenas atención en la bibliografía. Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4186) lo consideran un enfocador de la alteridad, una llamada de atención al oyente respecto a lo que se va a decir. Sin embargo, González- Sanz (2017: 87) apunta que se trata de un marcador predominantemente evidencial, que “manifiesta no tanto el modo de obtención del conocimiento del hablante sino más bien si el conocimiento es o no compartido por los interlocutores”. Asimismo, esta autora considera que son dos los principales efectos de sentido de verás. En primer lugar, un efecto informativo, a partir del cual introduce un fragmento del discurso y focaliza la atención en él (92). En segundo lugar, considera que verás tiene un efecto modal mediante el que expresa un rechazo atenuado o una justificación a una intervención anterior. (93) (92) Pues verás, mi padre nació aquí en Sevilla. (CREA; España: oral) 39 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid (93) - Hola, me llamo Pablo. - Verás, es que mi marido también se llama Pablo, y como le acabo de dejar... (CREA; España: 1989) Por último, cabe destacar que verás, en su sentido modal actúa como una marca de cortesía porque expresa el deseo del hablante de implicar al oyente, “a la vez que queda reforzada su imagen positiva y busca el acuerdo conversacional de manera cortés” (González-Sanz, 2017: 89). 6. Conclusiones En conclusión, los verbos de percepción ver, mirar, oír y escuchar, y el adverbio claro han pasado por el mismo proceso de recategorización hasta llegar a su consolidación como marcadores discursivos. Este cambio evolutivo se produce en dos niveles: semántica y categorialmente. En primer lugar, semánticamente, se ha producido el debilitamiento del significado referencial originario en favor de significados cognitivos a través de un mecanismo metafórico (VER ES COMPRENDER en el caso de los verbos de percepción visual, OÍR ES COMPRENDER en el caso de los verbos de percepción auditiva y LAS IDEAS SON FUENTES DE LUZ en el caso del adverbio claro). Estas metáforas se activan mediante procesos inferenciales, de manera que una inferencia individual pasa a ser una inferencia generalizada que se convencionaliza. De la misma manera, gramaticalmente, se ha producido un cambio a partir de la cancelación de las propiedades sintácticas originarias de estos elementos en favor de las características propias de la marcación discursiva. Siguiendo las ideas de Traugott (1995) esta recategorización tiene como eje conductor un proceso de progresiva subjetivización que afecta a ambos niveles. A nivel semántico, este léxico evoluciona hacia un nivel superior de abstracción (percepción física > percepción intelectual) y, a nivel gramatical, la pérdida de las propiedades originales se compensa 40 Miriam Sanz Vilariño Universidad de Valladolid con un enriquecimiento pragmático mediante el cual el hablante va a mostrar su actitud respecto a lo dicho por su interlocutor. En definitiva, este proceso evolutivo puede resumirse esquemáticamente como: SUBJETIVIZACIÓN = CANCELACIÓN SEMÁNTICA + ENRIQUECIMIENTO PRAGMÁTICO. Cabe destacar que “en todos los casos el nuevo significado discursivo-pragmático está conceptual y estructuralmente relacionado con el significado conservador referencial etimológico del verbo base” (Company, 2004: 35). De hecho, en muchas ocasiones, el nuevo valor se acumula al original y conviven ambos en la lengua. Esto se debe a que las categorías gramaticales no son discretas, sino que forman un continuum evolutivo, lo cual está en consonancia con la idea de la gramática emergente de Hopper (1987). En definitiva, este estudio demuestra la necesidad de adoptar un enfoque multidisciplinar para que el resultado del análisis de estos elementos se abarque en toda su complejidad. 7. Bibliografía ALBELDA MARCO, M. (2018) “¿Atenuación del compromiso del hablante?: el caso de los evidenciales por lo visto y se ve que” Revista de Filología Hispánica, Vol. 34, III. BALLESTER, X. (2009): “Hablar a primera vista”, Quaderns de Filología. Estudis lingüístics, XIV, pp. 13-31. BECKER, U. (2008): Enciclopedia de los símbolos. Editorial Swing Extra. BEINHAUER, W. (1978): El español coloquial. Madrid, Gredos. COMPANY, C. (2004): “¿Gramaticalización o desgramaticalización? Reanálisis y subjetivización de verbos como marcadores discursivos en la historia del español.” Revista de Filología Española LXXXIV 1, 29-66. COROMINAS, J. (1987): Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid, Gredos.