Reescritura y metaficción en la obra de Isaac Rosa: De La Malamemoria (1999) a ¡Otra maldita novela sobre La Guerra Civil! (2007)
Abstract
Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada
Full text
TRABAJO DE FIN DE GRADO CURSO 2018/2019 REESCRITURA Y METAFICCIÓN EN LA OBRA DE ISAAC ROSA: DE LA MALAMEMORIA (1999) A ¡OTRA MALDITA NOVELA SOBRE LA GUERRA CIVIL! (2007) AUTORA: Natalia LÓPEZ GARCÍA TUTOR ACADÉMICO: Teresa Gómez Trueba
1 Natalia López Universidad de Valladolid ÍNDICE Introducción .................................................................................................................. 2 1. Vida y obra de Isaac Rosa: trayectoria literaria ....................................................... 5 1.1. Recepción crítica de su obra ............................................................................ 7 2. La metaficción en la novela española contemporánea del s. XX ........................... 11 2.1. ¿Qué es la metaficción? ................................................................................ 11 2.2. Origen y consolidación del fenómeno ........................................................... 11 2.3. La metaficción en la novela española del siglo XX ....................................... 14 3. Análisis de las estrategias metaficcionales en la obra de Isaac Rosa ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! ....................................................................................... 21 3.1. Análisis temático de los añadidos de la obra ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! ............................................................................................................ 22 3.2. Análisis de la voz narrativa en las dos novelas La Malamemoria y ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! ....................................................................... 28 3.3. Reescritura como estrategia metaficcional ..................................................... 30 Conclusión .................................................................................................................. 36 Bibliografía Citada ...................................................................................................... 38
2 Natalia López Universidad de Valladolid Introducción El panorama de la literatura de los años setenta está marcado por un principal hecho histórico que, sin duda, generó un cambio radical en todo el país: el fin del régimen franquista. Todo ello provocó inevitables cambios en el panorama artístico. La disciplina que a nosotros nos interesa es la literatura, la cual se vio afectada tanto en el contenido como en la visión dada por los escritures en sus obras. Deja de interesar la política y la visión social, dando paso a nuevas temáticas y a nuevas técnicas y estratégicas narrativas. En este contexto es en el que se desarrolla intensamente lo que conocemos como metaficción, una estrategia narrativa que permite al autor jugar con su creación literaria, con su figura autorial y sobre todo con el lector, haciéndole partícipe de todo ello y convirtiéndole en un elemento ficcional más. Es una tendencia que está muy presente en nuestra literatura desde los años setenta hasta el día de hoy, pues muchos autores actualmente siguen haciendo uso de ello. Sin embargo, a pesar de su importancia, es muy grande el desconocimiento que se tiene de dicho concepto, pues durante nuestra formación se nos ha hecho asociar este tipo de trabajos en clasificaciones tan generales como “novela de ficción”, “novela autobiográfica”, “novela histórica”, etc. Pero realmente son obras que no responden a ninguna de esas categorías. Isaac Rosa en 1999 publica una novela temprana titulada La Malamemoria. Se trata de una novela ambientada en la guerra civil española donde se plantea una historia ficticia siguiendo el modelo de novela tradicional. Unos años más tarde, en 2007, este autor publica algo nuevo, una obra titulada: ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!, donde nos encontramos con una reescritura de su primera novela pero de una manera peculiar: después de cada capítulo se añade un comentario crítico que, en voz de un lector ficticio, va destacando los errores y debilidades que presenta la obra por la falta de experiencia y madurez del autor. A través de esta estrategia, podemos hablar de metaficción, pues el autor ha sido capaz de convertir una técnica narrativa tan habitual como es la reescritura de una obra, en algo completamente nuevo y original, por lo que hablamos de: reescritura literaria como una estrategia metaficcional. La elección del tema de este TFG está motivada por el interés que se despertó en nosotros sobre el fenómeno de la autoficción, a partir de la amplia atención prestada al
3 Natalia López Universidad de Valladolid mismo a lo largo de la asignatura “Literatura Española del Siglo XX desde 1939”, del 4º curso del Grado. Asimismo, nuestra tutora nos sugirió la posibilidad de centrarnos en esta original obra de Isaac Rosa para poder proponer un planteamiento novedoso de dicho fenómeno. Con respecto a la metodología utilizada para la realización de este trabajo, además de la lectura de las referencias que se encuentran representadas en el apartado de las Fuentes secundarias dentro de la “Bibliografía citada”, lo más importante ha sido el análisis detallado de nuestra fuente primaria. No existe hasta el momento ningún trabajo con los objetivos que aquí nos proponemos, por lo que consideramos que se trata de una investigación original y valiosa para el estudio de la obra de Rosa. No obstante, existen numerosas reseñas de la obra analizada que nos han sido de gran ayuda para contrastar nuestras propias opiniones sobre la misma. También hemos hecho uso de obras y artículos que nos han aportado conocimientos teóricos sobre la metaficción, ayudándonos a adquirir nociones necesarias para la realización del estudio y, más concretamente, para el tratamiento de las estrategias metaficcionales en la obra ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! Dedicamos un apartado introductorio en nuestro TFG al autor. Es importante tener en cuenta, como veremos a continuación, que se trata de una figura actualmente muy activa en el mundo de las letras, no solo en lo literario, sino también en lo periodístico. En este sentido, hemos hecho uso, no solo de obras literarias de dicho autor, sino también de artículos y reseñas periódicas de internet que nos han permitido conocer más sobre su vida, su trayectoria y su activo papel en los actuales debates ideológicos y sociales. Por tanto, debemos destacar la utilización de diferentes blogs en los que participa el autor y en los que muchos lectores opinan y ofrecen sus visiones personales, tanto del autor como de su respectiva obra. Además, es una figura muy presente en redes sociales, lo cual nos ha llevado a revisar diferentes plataformas como, por ejemplo, Twitter, donde su faceta crítica está constantemente activa, tratando temas de actualidad. Teniendo en cuenta todo ello, podemos dar paso a conocer el siguiente estudio de la obra de Isaac Rosa ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!, siendo nuestro principal objetivo demostrar cómo una estrategia narrativa utilizada a lo largo de los siglos como
4 Natalia López Universidad de Valladolid es la reescritura de una obra, puede convertirse en una estrategia contemporánea y novedosa de los últimos años: la metaficción.
5 Natalia López Universidad de Valladolid 1. Vida y obra de Isaac Rosa: trayectoria literaria Isaac Rosa Camacho es el nombre completo de este autor sevillano nacido en 1974. Sin duda, su faceta como novelista es la más conocida del autor, ya que las obras más destacadas en su trayectoria se incluyen dentro de este género literario. No obstante, su primera publicación fue una obra teatral: Adiós muchachos (2018), la única de este género que escribirá a lo largo de su trayectoria. Tan solo un año después se inició en la novela, siendo el género más representativo para este autor y en el que se encuentran algunos de los títulos más relevantes. La primera obra fue La Malamemoria (1999), una novela ambientada en la Guerra Civil española, cuya importancia será mayor ocho años después con la publicación de: ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007), basada en la reescritura de su primera novela. Entre ambas publicaciones encontramos un título esencial: El vano de ayer (2004), pues es uno de los trabajos con mayor éxito y reconocimiento hasta el momento. Se trata de una novela en la que, a través de opiniones y testimonios, se va indagando sobre la figura de Julio Denis, un profesor de Universidad, que ha sido expatriado. Se muestran diferentes personalidades posibles que esta figura podría tener, todas ellas con respecto al ambiente franquista, que es en el que se desarrolla la acción. Es una obra que ha sido premiada en tres ocasiones, recibiendo el Premio Ojo Crítico (2004), el Premio Andalucía de la Crítica (2004), el Premio Rómulo Gallegos (2005). Además, cuenta con una adaptación cinematográfica hecha por Andrés Linares en 2008, conocida como La vida en rojo. Fuera de esta ambientación un tanto política, encontramos una obra titulada El país del miedo (2008), en la que se presenta algo más íntimo. La historia se desarrolla en el “país del miedo”, un lugar ficticio, así como también lo son sus personajes. Carlos, el protagonista, vive dominado por sus miedos y por la imposibilidad de tomar decisiones, algo que le perseguirá a medida que avanza su obra. Fue ganadora del premio Fundación José Manuel Lara en 2009. Unos años más tarde, en 2011, publica una nueva obra: La mano invisible, en la cual nos encontramos un tema de preocupación actual, el mundo laboral. En esta novela se presenta a unos personajes que llevan a cabo trabajos costosos, pero ni ellos saben con qué finalidad. Lo importante es que sus vidas están movidas por una mano superior, de manera que un día puede presentarse para ellos una
6 Natalia López Universidad de Valladolid jornada normal y tranquila, o todo lo contrario, una jornada de sufrimiento. Tras este trabajo anterior sale a la luz La habitación oscura (2013), una nueva novela donde la evolución y maduración humana juega un papel fundamental. Una habitación oscura que, en principio, no era más que un lugar donde experimentar nuevas formas de relacionarse, acaba convirtiéndose en un auténtico refugio. A medida que crecen los protagonistas, llegan las decisiones y responsabilidades, y con ello la incertidumbre social y personal, que acaban desembocando en una insatisfacción total. Y finalmente, publicada un año atrás, encontramos Final feliz (2018). Una novela en la que la historia de amor se presenta como núcleo central. La historia se narra desde el final, el cual está marcado por una ruptura amorosa. A partir de este punto, en el que la pareja se separa, se va rebobinando al pasado ofreciendo una visión de todo aquello que pudo hacer que esa historia acabase así, tomando la voz ambos personajes y contando sus recuerdos, desencuentros...pero también momentos felices. Hasta aquí podemos hablar de la obra novelística de Isaac Rosa, pero su ejercicio literario no se queda aquí. Este autor cuenta también con una gran cantidad de escritos y trabajos periodísticos que nos permiten hablar de una faceta muy activa en este sentido. No en vano, Rosa estudio la carrera de periodismo. En este sentido, conocemos a un autor crítico y participativo que presta atención a temas de actualidad política y social. Esto lo vemos por ejemplo en su trabajo como columnista habitual en Eldiario.es: A mí me pasa que cuando voy a pronunciar ciertas palabras incómodas, se me pone boquita aflautada de mimimí, de remilguito huy-huy-huy, de falsete cucurrucucucú. De asquito. Lo ha definido mejor que nadie la candidata de Vox a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio: dice que los de Ciudadanos "se van a tener que ir olvidando del asquito". (Rosa 2019) Se trata de la última columna publicada por este autor el día 11 de Junio de 2019. En ella se presenta una clara crítica política, siendo este tema uno de los más tratados por Rosa en sus publicaciones periodísticas. En esta línea, los últimos artículos publicados por el autor son los siguientes: “Ciudadanos no gobernará con li ixtrimi dirichi”, “Va a costar más sacar a Franco del Supremo que del Valle de los caídos” y “Alzad los brazos, hijos del pueblo español”. No cabe duda, tan solo con leer los títulos, que son escritos
7 Natalia López Universidad de Valladolid que presentan una clara crítica política. En el fragmento anterior, que corresponde al primer artículo mencionado, encontramos la alusión a un determinado partido, o mejor dicho a uno de sus componentes, contra el que ataca de manera irónica pero directa. Además, esto nos permite conocer la posición ideológica del autor, la cual se va a ver reflejada, no solo en estos artículos críticos, sino también en sus propias obras literarias. Desde siempre ha mostrado su apoyo públicamente a las fuerzas de izquierdas del país, y más concretamente, a la candidatura de Izquierda Unida. A pesar de que este tema político presenta bastante peso en su producción, también tratará otras cuestiones como, por ejemplo, la situación del trabajador: Pero los trabajadores ardemos mal. Ardemos hacia dentro. Nos vamos quemando muy poco a poco, como las viejas carboneras cubiertas de tierra. Cuando se escapa una llama, las quemaduras se las llevan quienes están más cerca. Los hijos, por ejemplo, que reciben gritos, exigencias y castigos que son expresión de un hartazgo, una impaciencia y un resentimiento que no causaron. (Rosa 2019) No es necesario indagar mucho más para darnos cuenta de la fuerte personalidad que este autor presenta, una personalidad crítica y sin pelos en la lengua a la hora de hablar de todo tipo de temas. Además, la ironía y lo paródico ocupan un lugar importante en sus escritos. Además de esta activa participación periodística, Rosa está muy presenta también en redes sociales, especialmente en Twitter. A través de esta aplicación y de la posibilidad de escribir un comentario en tan solo 280 caracteres, Rosa se muestra igual de crítico e irónico: Consejo para familias con preadolescentes: retrasad todo lo posible el momento de que tengan móvil. Si ya lo habéis retrasado todo lo posible, retrasadlo un poco más. Y seguirá siendo demasiado pronto. No lo necesitan, no están preparados, son vulnerables. Va, llamadme tecnófobo. (Rosa 2019) 1.1. Recepción crítica de su obra Tomando una visión general de toda su producción literaria, podemos asegurar que Isaac Rosa es actualmente un autor muy leído por diferentes círculos lectores. A
8 Natalia López Universidad de Valladolid partir de su novela El vano de ayer (2004), sus obras han sido publicadas por una editorial de prestigio como es Seix Barral. Es importante hablar de este aspecto, ya que debemos recordar que la literatura, desde hace mucho tiempo, es un bien de consumo. En este sentido, a día de hoy asociamos la literatura a la comercialización llevada a cabo por las editoriales, las cuales intentan que las obras publicadas bajo su nombre se difundan y se vendan en grandes dimensiones, de lo que sin duda los autores se ven beneficiados. No obstante, no hay mejor manera para conocer la recepción de sus obras que acudiendo a los propios lectores y conocer sus opiniones, a través de reseñas, foros participativos, etc. Así, por ejemplo, de su última novela encontramos ideas diferentes: Una novela de amor extraordinaria, y devastadora, que los cuarentones deben leer […] Estas y otras dudas se proponen desde las páginas de 'Feliz final', una novela donde la vida es tan reconocible por el lado de las facturas y de los picaportes vencidos y de la casa sin sal que no sé si hago bien en recomendársela. (Olmos 2018) Este lector presenta una reseña sobre la obra en el periódico El Confidencial, al que llegan muchos lectores. Es una reseña interesante donde sin duda recomienda leer la obra, pues en ella se presenta un tema muy cercano a nuestra realidad y, sobre todo, cercano para los “cuarentones”. Me ha faltado, aun comprendiéndolos, sentir una mayor conexión emocional con su pareja protagonista y la réplica entre ellos, que a priori imaginé un recurso original, me resultó un tanto artificiosa. O tal vez más que faltarme algo me ha sobrado. En su precisión de arqueólogo Isaac Rosa levanta su teoría sobre las piezas encontradas. Yo hubiese preferido que las hubiese dejado expuestas y ser yo quien las interpretara. (Álvarez 2019) En este caso vemos un desacuerdo con el tratamiento que Isaac Rosa hace de algunos aspectos de su obra. Por lo tanto, no hay una sola opinión sobre la obra, serán muchas y muy diversas las que podemos encontrar. Otra obra que podemos destacar es La mano invisible, la cual trata un tema muy actual y puede resultar interesante ver cómo llega al público lector.
15 Natalia López Universidad de Valladolid sentidos donde se recoge por un lado toda la tradición, y a su vez, lo que todavía está por conocer, lo que tardará unos siglos en consolidarse y triunfar en el campo literario como son las técnicas metaficcionales. Cervantes supo aplicar este fenómeno de una manera amplia y completa, pues se trata de una obra donde no solo es posible hablar de metaficción diegética, ya que, en líneas generales, la historia es lineal y predomina por encima del relato, sino que en determinados momentos sí podemos hablar de metaficción enunciativa, con la introducción de relatos secundarios como El curioso impertinente, donde el peso e importancia recae sobre él, pasando la historia a un plano secundario. Con respecto a las técnicas aplicadas ocurre algo similar, encontramos recursos de todo tipo. Principalmente juega con la autoría, con el quehacer autorial, contando al lector que se encontró un manuscrito con la historia de Don Quijote comenzada y él solo la continuó: Cuando yo oí decir «Dulcinea del Toboso», quedé atónito y suspenso, porque luego se me representó que aquellos cartapacios contenían la historia de don Quijote. Con esta imaginación, le di priesa que leyese el principio, y haciéndolo ansí, volviendo de improviso el arábigo en castellano, dijo que decía: Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo. (Cervantes, 2005: 72) Es el propio protagonista el que lee ese cartapacio donde aparece su historia, lo cual quiere decir que estamos hablando de una ficción dentro de la ficción que rompe con los códigos formales y avisa al lector que no está ante nada real sino ante una mera historia inventada. Sin duda en una obra tan compleja como esta son muchos los elementos que hay presentes y que podríamos analizar bajo el estudio de la metaficción. No obstante, a pesar de que no podemos adentrarnos más profundamente en ella, con tan solo estos datos y los constantes elementos intertextuales que encontramos, no cabe duda de que Cervantes aleja a su obra de lo real y verosímil, haciendo que el lector tome conciencia de que está ante una novelización de la realidad.
16 Natalia López Universidad de Valladolid Tres siglos después de que la obra cervantina viese la luz, tenemos otro nombre que sin duda es el que mejor tratamiento ha dado a la metaficción de la primera mitad del siglo XX español: Miguel Unamuno. Superado el realismo tan predominante en la centuria anterior, Unamuno se atreve con esta nueva tendencia que hasta el momento no estaba del todo consolidada y que refleja por primera vez en su obra Amor y pedagogía (1902), aunque más profundamente en Niebla (1914) y en Como se ha una novela (1927). A pesar de que ya en Amor y pedagogía Unamuno se aleja del realismo decimonónico, es en Niebla donde presenta un tratamiento realmente complejo desde el punto de vista metaficcional. Ya desde su prólogo primero el autor está jugando con la realidad al introducir un autor implicado con el nombre de Víctor Goti, al que el propio Unamuno responde en otro paratexto, en un segundo prólogo3. Sin embargo, el juego consiste en que Víctor Goti no existe, es alguien inventado por el propio Unamuno con el fin de jugar con la autoría de la obra. Unenme, además, no pocos lazos con don Miguel de Unamuno. Aparte de que este señor saca a relucir en este libro, sea novela o nivola ––y conste que esto de la nivola es invención mía––, no pocos dichos y conversaciones que con el malogrado Augusto Pérez tuve…4 (Unamuno 1986: 18). Además, sumando el tratamiento que se hace del protagonista Augusto Pérez, que desde el comienzo de la obra se presenta como un individuo poco definido, y es a lo largo de la novela cuando se va construyendo y formando, podemos demostrar que la obra sin duda tiene un carácter de autoconciencia, pues tal es la conciencia que va tomando Augusto que se atreve incluso a revelarse contra su propio creador. También podemos hablar de autoreflexividad con la incorporación de relatos ajenos a la historia principal contados, en su mayoría, por Víctor, amigo de Augusto: el nacimiento del hijo de su propio hijo, la historia del anciano Eloíno, la historia de Antonio, o incluso, cuenta que está escribiendo una novela, o mejor dicho una nivola. 3 Ambos paratextos son importantes en la estructura de la obra, al igual que lo es el epilogo final. Para que la obra cobre sentido, son necesarios para la trama. 4 Fragmento sacado del prólogo firmado por Víctor Goti. En él vemos como es Victor el que habla como si fuese un personaje real y que, además, ha sido el creador de la nivola.
17 Natalia López Universidad de Valladolid Por otro lado, la presencia del propio autor en la obra, ya que este se introduce como si fuese un personaje más y mantiene una conversación con el protagonista. Augusto ha ido a su casa de Salamanca a visitarle y a pedirle que cambie su destino, pues de no ser así, lo hará él mismo. La actuación del autor dentro de la obra es un recurso que logra mostrar a lector que está ante una obra alejada de lo real y que predomina la ficcionalidad. ––¿Cómo que no existo? ––exclamó. ––No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela, o de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes, pues, tu secreto. (Unamuno 1986: 199). Este fragmento es clave para ver esa ficcionalidad. Unamuno se introduce en la obra y habla con Augusto, quien le ha ido a visitar. Es aquí cuando le confiesa al protagonista que no es real, sino que se trata de una ficción creada por él mismo y que por tanto dependerá de él su destino. Con todo ello Unamuno consiguió romper con el modelo de la novela convencional, y ofrecer algo nuevo bajo otro nombre, ya que no respetaba los rasgos de una novela tradicional, denominándolo nivola. Se puede considerar que la publicación de esta obra abrió la puerta de una nueva tendencia: la novela de metaficción, cuyas características y procedimientos de creación se han visto reflejados en Niebla. Posteriormente ha aparecido alguna novela que también ha sabido aplicar alguna de estas características, como por ejemplo El novelista (1923)5 de Ramón Gómez de la Serna, donde lleva a cabo una técnica que se aleja de la novela convencional, ofreciendo un tratamiento nuevo, distinto y original. 5 Obra que trata el tema de la creación literaria. Cuenta la historia de Andrés Castilla, un novelista que está escribiendo varias novelas al mismo tiempo y que, debido a diferentes circunstancias, la creación se ve interrumpida. El resultado de ello será esa nueva forma de novelar, la cual presentará varias técnicas de metaficción.
18 Natalia López Universidad de Valladolid A pesar de que los años veinte y treinta supusieron un auge en el panorama literario español marcado por el surgimiento de obras que rompían con lo anterior, como hemos visto con Unamuno, no será hasta los años setenta cuando la tendencia de metaficción se consolide en su totalidad. Además, debemos tener en cuenta el conflicto tan complejo al que España tuvo que hacer frente: la Guerra Civil española (1936-1939), una etapa en la que no solo la literatura, sino que otras muchas disciplinas se paralizaron y sufrieron un parón con respecto a la producción y creación, prolongándose durante los primeros años de la posguerra. No obstante, entre los años cuarenta y cincuenta también se encuentran obras que desde nuestro punto de vista son interesantes, ya que a pesar de las circunstancias se siguió escribiendo metaliteratura. Uno de los nombres que resuenan en estos primeros años de superación del conflicto es Max Aub Mohrenwitz (1903-1972) un escritor español partidario de la causa republicana durante la Guerra Civil, lo que le llevará a huir del país exiliándose en un primer momento en Francia y más tarde en Méjico. No puedo regresar debido al triunfo del régimen franquista, y por tanto su producción literaria se desarrolla en el extranjero. Su corpus literario es amplio, no obstante, en este estudio nos interesa principalmente la producción novelesca que llevó a cabo entre los años 1936 hasta 1968, obras que a pesar de su escritura más temprana no se publicaron hasta 1943. Entre estas fechas escribió un total de seis novelas representadas todas ellas en un mismo escenario bélico: la Guerra Civil española. Más tarde fueron recogidas bajo un mismo libro titulado El laberinto mágico6. Aunque estas obras presentan un contexto muy utilizado, como es la Guerra Civil, en aquel momento, incluso en nuestros días, Max no opta por escribir novelas testimoniales sobre ello, sino que lleva a cabo una composición novelesca completamente nueva y diferente que hace que su obra sea importante en nuestro estudio. El contenido de esta novela se basa en el pensamiento del propio autor, en su forma de ver el conflicto. No obstante, no es una novela meramente autobiográfica, pues se aleja 6Las novelas que lo forman son las siguientes: Campo Cerrado (1943), Campo de Sangre (1945), Campo abierto (1951), Campo del moro (1963), Campo francés (1965) y Campo de los almendros (1968).
19 Natalia López Universidad de Valladolid de las obras testimoniales, realistas e historiográficas principalmente por el uso de una gran variedad de técnicas que hacen posible situar su obra en lo que venimos conociendo como metaficción, entre la ficción y la realidad. Además, así lo dice él mismo en una entrevista que concedió en Méjico tras la publicación de Campo abierto y que Javier Lluch recoge en un artículo muy interesante: No existe una diferencia tajante entre historia y ficción. Toda historia que se repite da cabida a la ficción, del mismo modo que yo doy en mis novelas y cuentos cabida a la historia. Todas las novelas, las buenas novelas, son históricas. Es imposible reconstruir la realidad objetiva e imparcialmente porque todos la vemos e interpretamos de manera distinta… (cit. por Lluch, 2002: 179). Con este testimonio Max Aub aclara muy bien lo que para él era su novela: mezcla de historia y ficción, o mejor dicho en términos ya utilizados, mezcla de historia y relato. Por tanto, estamos sin duda ante un ejemplo de novela de metaficción centrada en la fusión de ambos aspectos que hace posible que una historia real se cuente bajo una visión llena de ficcionalidad, y es exactamente eso lo que se encuentra en cada una de estas novelas que se recogen en El Laberinto mágico. De este modo podemos decir que, aunque en España los años cuarenta y cincuenta estuvieron marcados por el predominio de una novela realista, también hubo figuras que no se dejaron llevar por la descripción del puro conflicto vivido, sino que optaron por buscar otras formas de reflejar aquello que tanto daño estaba haciendo a la sociedad, pero lejos de lo testimonial y monótono. Así pues, Max Aub es un claro ejemplo de escritor que no se conformó con contar lo que vio, sino que necesitó ir más allá en sus creaciones, y no solo lo hizo en las novelas que hemos comentado, sino que encontramos otras obras donde también rompe con el modelo convencional como Jusep Torres Campanals (1958) y Vida y obra de Luis Álvarez Petraña (1965), dos obras donde lleva a cabo el juego metaficcional haciendo creer que en ambos casos se habla de una figura real e importante y resultan ser personajes creados por el autor. A partir de los años setenta el fenómeno literario de la metaficción vivió un auge. En 1975 se pone fin al régimen franquista, algo que para todas las disciplinas artísticas supuso un cambio importante. No obstante, este año tampoco marcó un antes y un después en el panorama literario, pues resulta complicado definir en qué momento se
20 Natalia López Universidad de Valladolid puso fin a esa tendencia realista que dominó gran parte del siglo XX. No podemos determinar el año clave que rompiese con ello, ni tampoco hablar de un inicio claro de la “nueva novela”. El último cuarto del siglo estuvo protagonizado por numerosas tendencias que se fueron dando en los años anteriores y por tanto no surgieron de la nada, sino que ya venían formándose años atrás o tomando otras perspectivas nuevas como dice Umberto Ecco “puesto que el pasado no puede destruirse -su destrucción conduce al silencio-, lo que hay que hacer es volver a visitarlo; con ironía, sin ingenuidad” (cit. por Orejas, 2003:157). La ironía se convierte en una de las técnicas esenciales de la metaficción, a través de la cual muchos autores lograrán mostrar esa ficcionalidad de su obra al lector, así como también el humor y la parodia, pues en esa misma línea estarán presentes en mayor o menor grado en la mayoría de las obras. A partir de este momento el fenómeno metaficcional se vio favorecido y fue cultivado por grandes autores reconocidos como Carmen Martín Gaite, Torrente Ballester, Luis Goytisolo, Gonzalo Suárez, Manuel Vázquez Montalbán, Javier Marías, José María Merino, Eduardo Mendoza, Juan José Millás…y otros muchos nombres posteriores que actualmente siguen escribiendo como Javier Cercas, Ray Loriga, José Ángel Mañas, David Trueba, Elvira Lindo, Isaac Rosa…etc. Solo con algunos de estos nombres es suficiente para darnos cuenta de que realmente el último cuarto del siglo XX estuvo protagonizado, no por una figura, sino por muchas que hacen posible hablar de la metaficción como una tendencia consolidada, un fenómeno que cuenta con sus características y rasgos concretos.
21 Natalia López Universidad de Valladolid 3. Análisis de las estrategias metaficcionales en la obra de Isaac Rosa ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! En 1999 sale a la luz una de las primeras obras de Isaac Rosa titulada La Malamemoria. En ella cuenta como Julián Santos aceptó un trabajo un tanto complicado: escribir las memorias de Gonzalo Mariñas, una figura política muy activa, partidaria de la causa franquista que, con la muerte de Franco, recibió tantas críticas y ataques que derivaron en un supuesto suicidio. Quince años después, la viuda de Mariñas busca a Santos para que este limpie su imagen. Se trata de una obra ambientada en la Guerra Civil española en la que Santos va trasmitiendo, a través de su investigación, algunas de las escenas más relevantes del conflicto, relacionadas a su vez con el personaje de Mariñas. No obstante, no se trata de una obra testimonial, ni tampoco realista, no se trata de unas memorias, ni de una biografía… ¿qué es entonces lo que Isaac Rosa nos presenta en esta obra? La Malamemoria no es más que una novela ficticia en la que Rosa inventa a unos personajes que responden a modelos estereotipados: Julián Santos es un profesor de literatura que para sacarse un dinero extra se dedica a escribir obras, memorias, escritos…encargados por alguien para ser publicados con otro nombre que no sea el suyo; Gonzalo Mariñas, una figura política defensora de la causa franquista que se presenta como el malo malísimo de la historia, por sus acciones, por sus hechos… cayendo en un maniqueísmo claro. Además, Gonzalo Mariñas finge su suicidio con el fin de acabar con todo lo que los medios de comunicación decían sobre él, haciendo creer que no pudo con la presión y decidió quitarse la vida. No obstante, no era más que una farsa que se descubre al final de la novela, una mentira ocultada por su mujer, quien fue testigo de toda la realidad y ayudó a su marido en todo momento. Esta mujer no recibe ningún nombre, por lo que es un personaje que se reduce solamente al interés de Mariñas, está detrás de su sombra. Por lo tanto, nos encontramos con una novela más en la que Rosa no logra destacar por su originalidad, pues son muchas la obras que se ambientan en la Guerra Civil española desde una visión victimista del bando republicano, tal y como lo hace el autor en esta novela, que llega a pecar de maniqueísmo con el personaje de Gonzalo Mariñas.
22 Natalia López Universidad de Valladolid Unos años después, en 2007, Isaac Rosa publica una nueva obra titulada ¡Otra maldita novela sobre guerra civil! (2007), en la que ofrece una reescritura de su primera obra La Malamemoria pero con una novedad: después de cada capítulo encontramos un comentario añadido en el que el narrador critica lo que él mismo ha escrito en su etapa de juventud. Y esto lo hace de una manera un tanto peculiar, pues se presenta como un lector cualquiera, ajeno a la autoría de la obra. 3.1. Análisis temático de los añadidos de la obra ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! El hecho de que Rosa decidiese publicar ocho años después esta novela resulta llamativo y requiere un estudio que hasta ahora no se ha realizado. Porque ¿cuál fue la causa que le empujó a realizar este trabajo? Si ya había escrito una obra ambienta en la guerra civil, con personajes problemáticos, con experiencias y momentos críticos a los que se tiene que enfrentar el protagonista, con una historia de amor incluida… ¿qué quiso rectificar de su anterior novela? Para responder a esta pregunta analizaremos los diferentes cometarios que Rosa añade en esta segunda novela, lo que nos ayudará a entender que quiso cambiar el autor de La Malamemoria. Algo escrito y publicado no tenía vuelta atrás, pero sí podía cambiarse a través de ciertas estrategias, como por ejemplo la reescritura que lleva a cabo Isaac Rosa. Desde la primera página del libro encontramos una “advertencia” del autor, pero del autor que escribe la primera novela no el autor de los comentarios. En este texto, Isaac Rosa nos trasmite su orgullo sobre la obra que escribió con poco más de veinte años, una novela que él mismo reconoce que es inmadura y llena de defectos, pero aun así no deja de ser una obra de calidad (Rosa 2007: 9-10). Además, es importante advertir que, desde este primer texto, se introduce la ficcionalización del autor de los comentarios, quien se retrata como un mero lector que se ha tomado la confianza de hacer ataques a su obra: “Por supuesto, vamos a emprender acciones contra tal sujeto. Porque si en el caso de mi novela el daño ya está hecho, al menos evitaremos que se cree un peligroso precedente.” (Rosa 2007: 10). Con
23 Natalia López Universidad de Valladolid este fragmento vemos que no solo la ficción estará presente, sino que también lo irónico jugará un papel importante. Por tanto, lejos de poder considerarse una obra realista, Rosa opta por presentar un relato ficcional, con personajes y vidas inventadas. No obstante, cuando comenzamos a leer la obra, el relato en sí, no hay nada que nos alerte de que esa obra es pura ficcionalidad, ya que encontramos elementos reales como es la Guerra Civil española. Este hecho histórico está presente en todos nosotros, de una u otra manera, pero a nadie nos resulta extraño hablar de ello o leer obras contextualizadas en esta época. Es un conflicto que se ha contado y se sigue contando en la actualidad desde diferentes perspectivas. Rosa da su opinión sobre ello y dice lo siguiente: “Novelas como esta pretenden hacer más daño que bien en la construcción del discurso sobre el pasado, por muy buenas intenciones que se declaren” (Rosa 2007; 445). Con esta crítica considera que solo el hecho de estar hablando de ello hace que más aun esté presente en nuestras memorias, y por muy buenas que sean las intenciones, escribir sobre ello supone la distorsión del pasado. Entonces, si este contenido es algo tan presente en nuestros días, ¿por qué hablamos de mala memoria? ¿no sería todo lo contrario? Como todo autor a la hora de elegir un título para su trabajo, Rosa busca algo con un significado o sentido relacionado con lo que se presenta. El prólogo de la obra comienza con las siguientes palabras: “Nadie sabe nada, nadie conoce o recuerda nada…” (Rosa 2007: 15), ideas recogidas bajo un mismo término como es La Malamemoria. Por tanto, este término de mala memoria tiene un sentido importante con respecto a la obra, y es que, aunque todos en ocasiones queramos olvidar determinados sucesos de nuestra vida y tener una “mala memoria”, el pasado siempre nos persigue. Esto ocurre con la Guerra Civil española, es algo que seguimos teniendo presente en nuestra mente, queramos o no recordarlo o habar de ello. Julián Santos, en primera persona, va narrando la experiencia vivida que supuso el aceptar el trabajo de escribir las memorias de un hombre atacado por su ideología. La aventura principal que narra la novela es la búsqueda de un pueblo en el que Mariñas había vivido y donde había sido echado a la fuerza por sus desagradables comportamientos. Sin embargo, el nombre de aquel lugar había desaparecido de todos los mapas, un pueblo abandonado, un pueblo fantasma bajo el nombre de Alcahaz. Pero
24 Natalia López Universidad de Valladolid ¿cómo era posible que nadie se acordase de nada o que nadie supiese nada de aquel lugar? A medida que avanza la historia, el lector se va dando cuenta de que efectivamente no es posible borrar de la memoria las cosas vividas, por mucho daño que hayan causado. La aparición de Ana, la chica de la que Santos se enamora, es clave. Este personaje será quien le abra la puerta de la verdad, de la explicación a todo lo que anteriormente había vivido en Alcahaz. Esta conocía el lugar porque era donde se desarrollaban los cuentos que su madre le contaba de pequeña. Se reúnen entonces con su madre en un episodio personal, íntimo y profundo, en el que la mujer cuenta esa verdad que durante años había escondido y había hecho creer que la memoria no la permitía recodar nada. Aquel pueblo fue víctima de una locura colectiva, de la que pocas mujeres se pudieron salvar. Como lector crítico, el narrador de su segunda novela da su opinión sobre ello. En principio estamos ante un episodio que podría ser considerado como completamente normal: una mujer recuerda su pasado que hasta el momento había tenido oculto por determinados motivos. Sin embargo, considera la descripción que hace la madre de Ana en el relato y la intención de victimizar su figura por parte del autor de La Malamemoria acaba perdiendo por completo la verosimilitud: “El problema es que la vuelta de tuerca que hace el autor es excesiva, y la verosimilitud se resiste…” (Rosa 2007: 318). Esta cuestión de la verosimilitud está presente a lo largo de toda la obra, siendo un aspecto que el narrador comenta desde el principio. En una novela escrita por un autor inmaduro es inevitable que se caiga en ciertos errores por intentar evitar otros, y es algo que aquí sucede. El escritor de la primera novela quiere dejar todo atado para que el lector no se salga del camino y entienda todo lo que se le presenta, lo cual para el lector ya maduro que hace las veces de narrador en la segunda novela, hace que aquella pierda originalidad y caiga en lo convencional. La historia está ambientada en Madrid en el año 1977 y se desarrolla a lo largo de cinco días, del 5 al 10 de julio. De esta manera, el autor lo que pretende al utilizar un momento y un lugar concreto es dotar de verosimilitud y realismo a su obra, algo que solamente consigue en la primera parte. A partir de su llegada al pueblo desconocido “Alcahaz” la verosimilitud que presentaba hasta el momento y que permitía que el lector creyese lo que estaba leyendo, se rompe. Ha llegado a ese lugar misterioso, un lugar en el que algo no va bien. El Además, el escritor se encarga de introducir matices
31 Natalia López Universidad de Valladolid esa reescritura sea una técnica metaficcional? Para poder responder a ello deberemos atender a los posibles rasgos metaficcionales que presenta la novela o, por lo contrario, de los que carece. Lo primero de todo es tener en cuenta que nos encontramos con una novela dentro de una novela, es decir, La Malamemoria dentro de ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! La segunda, como hemos dicho en repetidas ocasiones, habla de la primera, y simplemente el mero hecho de convertir la segunda ficción en reflexión sobre la ficción hace que podamos hablar ya de metaficcionalidad. Esta técnica a su vez nos conduce a otro rasgo característico como es la conversión del autor y el lector en personajes de ficción o, mejor dicho, a la ficcionalización de la categoría autorial y lectora: “Pero que un lector se meta en tu texto, que se infiltre en el libro” (Rosa 2007; 9) No encontramos entonces con un nuevo personaje, con Isaac Rosa como personaje ficcional. Por tanto, esta presencia hace que hablemos de autorreflexividad, ya que el autor está más presente que nunca en la obra. Este se introduce con una falsa identidad, la de un lector cualquiera que le permite tomar la palabra, la voz narrativa y atacar y justificar aquello que considere necesario. Sin embargo, los lectores tendemos inevitablemente a identificar a esa figura ficcional con el propio Isaac Rosa, pues sabemos que nadie mejor que él conoce su obra, sus vicios literarios, sus errores, sus intenciones…y de esta manera nadie mejor que él podrá dar explicación de algunos aspectos o cuestiones tratadas en su obra. Un ejemplo de ello lo encontramos en la alusión que hace al “cuaderno de Moleskine”, un cuaderno que tienen los autores donde escriben aquellas palabras o ideas que les resultan interesantes para un uso posterior. Rosa juega con ese cuaderno y alude a tres palabras que tenía apuntadas en él: lucífuga, canchal y tabardo (2007; 122) En este sentido ¿quién que no sea él mismo iba a saber que palabras tenía en ese blog apuntadas? Se le cae la careta y se desvela su identidad de manera inevitable. Esta identificación entre el impertinente lector de La Malamemoria y el propio Isaac Rosa nos llevaría a leer ¡Otra maldita novela…! en clave autoficcional, pues sin duda el pacto que ahora se establece con el lector es, en palabras de Alberca, un “pacto ambiguo”.
32 Natalia López Universidad de Valladolid Otro aspecto al que debemos atender es a la ruptura de los códigos formales, algo que no se consigue a través de una determinada técnica, sino que hará uso de diferentes estrategias como, por ejemplo, jugar con la tipografía de una manera irónica. Con respecto a la escritura, a simple vista vemos como los comentarios añadidos se presentan en otro tipo de letra que la que presenta el texto que los precede. Mientras que el texto que pertenece a la primera novela está escrito con un tipo de letra determinado, el texto que corresponde a la segunda utiliza otra fuente, marcando así visualmente la diferencia entre ambas novelas. De esta manera, el autor juega con los aspectos formales para llamar la atención del lector y avisarle de que algo diferente empieza, sin posibilidad de confundirse, ya que, además, este comentario está encabezado siempre por unos asteriscos que marcan la división. Otra estrategia utilizada por Rosa en su reescritura es el uso continuo de la ironía en los comentarios añadidos. Desde el inicio de la obra encontramos constantes matices humorísticos: “¿Se imaginan la escena? El tipo escribiendo despacito, <<con letra recta>>, y diciendo en voz alta <<Gon-za-lo Ma-ri-ñas>>” (Rosa 2007; 80), intervención en la que además introduce una pregunta retórica, haciendo que el lector participe en la acción y se imagine realmente esa escena que recrea de manera irónica. Otra manera de llegar a ese planteamiento irónico lo encontramos en el ejemplo siguiente: “Pues eso, que el flechazo está servido, aunque sea un plato un tanto precocinado y pasado por el microondas” (2007; 278). En este caso opta por otro recurso, utilizar el léxico de comida para hacer referencia a una historia de amor, algo que desde el punto de vista formal no tiene coherencia, pero que logra su objetivo: la burla de lo que se presenta. En otras ocasiones se enfatiza precisamente lo contrario de lo que se piensa, consiguiendo igualmente ese efecto irónico que busca: “Que sí, que nos hemos enterado, que no conocemos a nadie, que vivimos engañados, vivimos entre desconocidos, que no queremos saber…” (2007; 340), una actitud de aburrimiento ante lo que le está contando, dando a entender que ya son muchas veces las que ha repetido una misma idea y que ya todos nos hemos enterado. El guiño irónico es evidente. Todos estos aspectos anteriores, además de ser rasgos característicos de la metaficción, se orientan a un objetivo común: hacer que el lector tenga que tomar partido en la obra y reflexionar sobre lo que está leyendo, es decir, llevar a cabo una lectura activa y
33 Natalia López Universidad de Valladolid participativa. Así pues, lejos de creerse o no la novela primera con la historia de Santos, la cual está más que anulada por los comentarios del autor ya maduro, lo que pasa a importarnos en primer plano es el pensamiento del lector ante esos comentarios que se encuentra en la segunda novela. ¿Qué piensa el lector de esa crítica que se hace? Está claro que no hay una respuesta única y absoluta a estas cuestiones, ya que cada lector puede sentirse de una manera muy distinta al leer la obra y hacer una lectura muy diferente de ello, pues recordemos el perspectivismo de Ortega y Gasset: hay tantas verdades posibles como perspectivas. Así, como nos enseñan las teorías de la obra abierta o la estética de la recepción, encontraremos tantas opiniones como lectores lean esta obra, y no por ello una tiene que ser mejor que otra. Y, a propósito de esta cuestión, a continuación atenderemos algunas reseñas o comentarios dados por lectores sobre esta obra de Isaac Rosa, lo que nos ayudará a responder esta cuestión de la recepción abierta de la obra literaria. Como hemos comentado con anterioridad, la ironía tiene mucho peso narrativo en estos comentarios y juega un papel muy importante, ya que permite al escritor atacar contra la obra de una manera menos directa. Sin embargo, para determinados lectores, esta ironía es excesiva y da fruto a un ataque demasiado cruel y frívolo: No es que le falte razón al lector anónimo en los defectos que encuentra, que la tiene, es que se muestra severo en exceso y creo que debió ser más generoso, debió mostrarse más agradecido al Isaac Rosas de 1999, ese autor joven que fue para poder llegar a ser el autor maduro que es. (Berros Canuria, 2015) Otros sin embargo no creen que lo importante sea el ataque a la inmadurez, sino que lo que vale la pena destacar es la capacidad del autor de escribir sobre su propia creación, considerando la obra un manual sobre el proceso literario: Pero si sé que es una guía imprescindible para conocer la tramoya del proceso de creación literaria. […] El personaje resabiado de las cursivas es un lector entrometido que regaña al narrador, a veces lo ridiculiza, no le pasa una, mientras nosotros, espectadores silenciosos pero cómplices vamos tomando nota de lo peligrosos que son los adjetivos rimbombantes que se esconden en los diccionarios de sinónimos y antónimos. (<https://canalbiblos.blogspot.com/2017/03/sugerimos-otra-maldita-novela- sobre-la.html> 2017).
34 Natalia López Universidad de Valladolid Además, en esta opinión anónima, podemos destacar la importancia del lector, de los que estamos leyendo la obra, no del autor-lector que está escribiendo los comentarios. Somos cómplices de todo lo que se presenta, se nos hace partícipes de esa creación literaria. Algo que encontramos también en otras opiniones como la que Santiago Belausteguigoita publicada en el periódico El País: Lo que ocurre en ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! es que aparece un nuevo personaje: un lector anónimo que señala las debilidades de su obra La Malamemoria, y que incluso se ríe del autor. Así, a la narración pergeñada por un Isaac Rosa veinteañero se superponen las glosas de un autor cuya visión sobre la contienda ha madurado y ha adquirido nuevos matices. (2007) Por tanto, la idea del lector como un nuevo personaje es evidente, y además esencial, pues se convierte en el personaje cómplice del autor, haciéndole este partícipe de su propia creación. Y es ahí dónde está la clave de este estudio. Una novela que trata, no solo de comentar una obra anterior del propio autor, sino que a través de esta reescritura consigue crear un “manual” donde se diga cómo ha de construirse una buena novela. Hablar del proceso de creación, es sin duda una novela que se aleja de lo convencional. Por tanto, ¿qué estética presenta esta novela? La metaficción, considerando la reescritura, tal y como la ha planteado Isaac Rosa, como una auténtica técnica metaficcional. Así pues, podemos dar cuenta de que no solamente nos va a ofrecer un testimonio crítico sobre los diferentes aspectos y errores en los que le hicieron caer sus inseguridades y su falta de experiencia, sino que nos va a presentar un modelo de creación literaria, a partir de la crítica de una novela primeriza como es La Malamemoria. De esta manera, publica en 2007 su novela como comentario de otra novela, caracterizando a este trabajo como algo único por su novedad y originalidad. Sin embargo, ¿las expectativas del autor habrán sido cumplidas? La novela termina con un comentario independiente, a modo de conclusión, donde se dice lo siguiente: Y todo esto, ¿qué queda de esa mala memoria contra la que se alzaban las armas de la literatura? ¿Y qué queda de las víctimas? ¿Y de la guerra? ¿Qué queda de las intenciones vindicativas del autor? Nos tememos que, una vez más, la guerra, la memoria, las víctimas, se convierten en pretexto narrativo, y lo que se pretendía una novela revulsiva
35 Natalia López Universidad de Valladolid se conforma con una historia entretenida, un ejercicio de estilo, una convencional trama de autoconocimiento y, por supuesto, de amor. (Rosa 2007; 444) Lo que entendemos con estas palabras que el narrador de ¡Otra maldita novela…! nos ofrece es que todo autor busca hacer de su obra lo más original, pero, tal es el empeño que pone en ello, que acaba cayendo en lo convencional, ofreciendo una novela más. Por tanto, “¿Qué queda de las intenciones vindicativas del autor?” Nada, no queda nada, ya que el lector acaba boicoteando la obra a su antojo. Con ello, podemos pensar que la intención de Rosa a la hora de escribir su primera obra, La Malamemoria, fue crear una novela original basada en la guerra civil, teniendo en cuenta que esta ambientación ha despertado siempre un gran interés en el lector. Sin embargo, “lo que se pretendía una novela revulsiva se conforma con una historia entretenida” y ahí está el principal problema, que acaba convirtiéndose en una novela de entretenimiento, la cual solo puede generar con el pasado histórico más daño que gusto (Rosa 2007; 445). Además, “la ficción viene ocupando, en la fijación de ese discurso, un lugar central que tal vez no debería corresponderle, al menos no en esa medida” (2007; 445), por tanto, aunque se tengan buenas intenciones, no siempre se consigue que el lector capte la intención del autor, lo cual puede generar consecuencias negativas, tal como quizá ha pasado en esta obra en la que ha sido el propio autor el que ha sentido la necesidad de oponerse contra aquella novela. En definitiva, no cabe duda de que nos encontramos con una novela novedosa, y no por el hecho de ser un comentario de otra novela, pues no es el único autor contemporáneo que se atreve con ese juego. Así, por ejemplo, Javier Marías se atrevió a hacer algo similar con dos de sus obras, convirtiendo Negra espalda del tiempo (2001) en un comentario de Todas las almas (1989). Sin embargo, no se presenta del mismo modo que la presenta Rosa, y ahí está la peculiaridad de nuestro autor, ofrecer algo más que una mera reescritura de la obra como han podido hacer otros autores, basándose en ofrecer de nuevo una historia, pero con determinadas correcciones. Isaac Rosa se aleja de ello, deja intacto el texto de su primera novela y se centra en añadir comentarios críticos pero independientes. De esta forma, lo que hace Rosa se acerca a la idea de una reedición con añadidos.
36 Natalia López Universidad de Valladolid Conclusión La metaficción fue una técnica narrativa más que surgió en el panorama de finales del siglo XX en Norteamérica. No obstante, esta fecha lo que realmente indica es el nacimiento del concepto en sí, el hecho de dar nombre a algo que hasta el momento no se conocía de ninguna manera, pero que estaba presente. Una vez consolidado y aceptado, este término se extendió por otros países dando nombre a una determinada manera de novelar que estaba basada en el uso de técnicas y estrategias concretas. Es decir, a finales del siglo XX se teorizó el fenómeno de la metaficción. Sin embargo, como hemos tratado anteriormente (2.3), siglos atrás, en España, se dieron obras donde se observa un parecido importante con este fenómeno. Encontramos autores anteriores que ya habían llevado a cabo el empleo de esas técnicas que actualmente recogemos y caracterizamos bajo el concepto de metaficción, como, por ejemplo, Miguel de Cervantes. Ahora bien, esto no quiere decir que estas obras puedan englobarse y pasar a formar parte del corpus literario de la metaficción, pues es erróneo aplicar un término “actual” para nombrar algo pasado. Por tanto, no podremos decir que Cervantes escribió bajo la técnica de la metaficción, pero sí que fue un posible ejemplo y referente de todos estos autores contemporáneos que posteriormente se han lanzado a escribir literatura metaficcional. No hay duda de que fue un fenómeno importante desde su aparición y lo podemos comprobar por la cantidad de autores contemporáneos que se lanzaron a llevar a cabo nuevos trabajos siguiendo esta estética. Esto no quiere decir que todas las obras en las que se persigue esta intención, o en las que se opta por el uso de alguna de sus técnicas, pueden ser consideradas como tal. La metaficción es mucho más que un mero fenómeno que busca jugar con el lector, o que pretende hablar de su creación literaria rompiendo con los códigos formales, pues hay muchas posibilidades de hacerlo, y no por ello tiene que ser metaficción. De modo que dependerá del autor y del tratamiento que este haga de dicho fenómeno para lograr que su obra se recoja bajo el corpus de lo metaficcional, o no. Así pues, Isaac Rosa aplica una estrategia que quizá no sea tan habitual para tratar este fenómeno: reescribir una de sus obras a partir de una reedición con comentarios añadidos. Opta por añadir unos comentarios críticos que dan a conocer al lector, por un
37 Natalia López Universidad de Valladolid lado, los errores y debilidades de su “yo” inmaduro que le llevaron a escribir una novela más, sin originalidad y, por otro lado, la escritura madura que hay que emplear para escribir una auténtica novela, tomándolo como un posible modelo a seguir. Y en este sentido, no cabe duda de que Isaac Rosa construye una obra metaficcional, ya que no solo presenta sus rasgos característicos, como veíamos anteriormente (3.3), sino que consigue hacer un juego con el lector, haciéndole partícipe de la creación literaria e introduciéndole como un personaje más. De esta manera, la ficcionalidad estará presente de principio a fin de la novela, englobando a todos y cada uno de los elementos tratados, incluso a nosotros mismo. Así podemos destacar diferentes niveles de ficcionalidad, lo que nos permitirá entender de manera más clara esta novela a la que nos hemos enfrentado: - En un nivel profundo encontramos el texto de La Malamemoria, donde se presenta una historia, dentro de la cual a su vez hay un relato, con unos personajes que están completamente ficcionalizados y dominados por alguien superior: el autor. - Por encima de ello tenemos al autor de la obra, que a través de una máscara de “lector ajeno” trata de anular esa historia contada con anterioridad. Aquí situaríamos por tanto al autor-lector que toma la voz narrativa y se convierte inmediatamente en un personaje más, lo cual quiere decir que está ficcionalizado también. - Por último, estaríamos nosotros, los lectores que al leer la obra observamos cómo esos dos círculos anteriores son encerrados en esa ficcionalidad. No obstante, sin darnos cuenta, a medida que avanzamos la lectura y nos vamos sintiendo identificados con esos pensamientos, nos introducimos en la obra, hasta convertirnos en el último personaje de esta. Somos el confidente del autor, quien consigue llevarnos a su terrero y hablar por nosotros a través del uso de esa segunda forma personal. No cabe duda de que Isaac Rosa hace de esta novela un trabajo propio, único y original, dando una vuelta a la técnica de la reescritura que tan presente ha estado a lo largo de la literatura española y tan utilizada ha sido por muchos autores. Es una novela rompedora en la que ha sabido introducir estos rasgos metafictivos y hacer de lo que podía haber sido una simple novela crítica, una novela excepcional.
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