La transparencia mediática como mecanismo de autorregulación: análisis de su presencia en las webs de los principales medios españoles
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La transparencia mediática como mecanismo de autorregulación: análisis de su presencia en las webs de los principales medios españoles ambitoscomunicacion.com/2016/la-transparencia-mediatica-como-mecanismo-de-autorregulacion-analisis-de-su-presencia-en-las-webs-de-los-principales-medios-espanoles/ Marta Redondo García Universidad de Valladolid [email protected] Eva Campos-Domínguez Universidad de Valladolid [email protected] English Version: Media transparency as a self-regulation mechanism: the analysis of its presence in websites in Spanish media. Resumen El artículo aborda la transparencia mediática como sistema de autorregulación periodística y desarrolla una metodología para medir su presencia en las webs de los medios de comunicación atendiendo a las siguientes cinco categorías: transparencia económica, editorial, en la producción, en la interactividad y en el uso de la página. La aplicación de dicho método a las webs de cinco de los principales medios españoles indica un desarrollo todavía insuficiente que denota opacidad en la labor periodística, especialmente acusada en dos aspectos fundamentales como son la gestión empresarial y el proceso productivo de la información. Palabras clave Transparencia mediática, rendición de cuentas, autorregulación, páginas web, ética periodística. Abstract The paper approaches the concept of media transparency related to self-regulation and media accountability and develops an own method to measure its presence in news websites attending to the following five categories: economic, editorial, production, interactivity and web use. The application of the method to the principal Spanish news websites shows little advance in media transparency, specially in two main aspects: business management and newsmaking. Keywords Media transparency, accountability, self-regulation, news websites, media ethics. 1. INTRODUCCIÓN El concepto de transparencia es un término inclusivo que implica la obligación legal o moral de transmitir información y rendir cuentas ante la sociedad de las propias decisiones y acciones. Comprende tanto una función activa por la que se ofrece públicamente una información que permite “a los ciudadanos que `están fuera´ tener una opinión informada y/o evaluar las decisiones tomadas por quienes `están dentro´” (Florini, 2007: 5), como una función pasiva que compromete a responder de forma diligente a las consultas ciudadanas. Desde esta perspectiva, la transparencia se relaciona con la divulgación de 1/19
información (disclosure), una información que debe cumplir una serie de cualidades: relevante, suficiente, fiable, accesible y oportuna (difundida en el momento adecuado para su interpretación) (Baraibar, 2013) y con el rendimiento de cuentas (accountability) como obligación de dar respuesta del desempeño de las responsabilidades asumidas (Cutt y Murray, 2000) y de las acciones realizadas “para justificarlas y para sufrir castigo en el caso de que se produzca una mala praxis” (Schedler, 1999: 17). La transparencia se ha convertido en un elemento destacado en la gestión pública en las democracias occidentales que han aprobado leyes de transparencia como forma de garantizar el derecho de acceso a la información, condición de buen gobierno y cualidad legitimadora del sistema político (Stiglitz, Orszag y Orszag, 2000; Cotino, 2003). Se ha demostrado, además, su utilidad para prevenir la corrupción y los abusos del poder, y favorecer la ejemplaridad (Bhatnagar, 2003; Anderson, 2009; Bertot, Jaeger y Grimes, 2012), asegurando así el adecuado funcionamiento del estado democrático (Tejedor y Dader, 2011: 434). El incremento de la demanda de transparencia ha ido de la mano de la popularización de las TIC que favorecen el almacenamiento y procesamiento de grandes volúmenes de información al tiempo que promueven nuevas formas de interactividad y colaboración (Meier y Reimer, 2011). Thompson (2007) bautiza como “transparencia radical” a este nuevo patrón favorecido por la tecnología basada en internet que permite crear una conversación permanente con los ciudadanos. Pero la transparencia es un término que se aplica no solo al control de lo público sino que también ha penetrado en otros muchos sectores de actividad. Se habla de transparencia corporativa (Vaccaro y Madsen, 2009), fiscal (Sanz Gadea, 1996), de los partidos políticos (Peschard, 2005) o de los mercados (Bloomfield y O´Hara, 1999). También esa obligación de claridad ha llegado a los medios de comunicación como un deber para con sus receptores. 2. LA TRANSPARENCIA, UNA NUEVA EXIGENCIA PARA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN La transparencia mediática se define como el proceso de apertura al escrutinio público por el que los medios ofrecen información sobre su forma de actuar y “responden directa o indirectamente a la sociedad sobre la calidad o las consecuencias de lo que publican” (McQuail, 2005: 207). Una apertura que permite a los receptores valorar el trabajo periodístico y que, de este modo, refuerza la legitimidad de los medios como garantes del derecho a la información de los ciudadanos. La transparencia se propone así como un dispositivo de autorregulación entendida en el sentido que le adjudica Aznar (1999): “una vía nueva para que medios, periodistas y empresarios ejerzan su libertad de expresión con responsabilidad”, cuyo desarrollo precisa también la colaboración del público receptor. Aunque existen instrumentos arraigados que favorecen la transparencia mediática, tales como los libros de estilo, el ombudsman o la corrección de errores, los medios de comunicación, tradicionalmente, han sido bastante opacos en lo que respecta a la información sobre su funcionamiento interno. Buscando las causas de esa opacidad, McBride y Rosentiel (2014) apunta a las dificultades técnicas de la etapa analógica donde no había espacio (prensa) ni tiempo (medios audiovisuales) para explicar las decisiones periodísticas pero también porque, con una interactividad muy limitada, resultaba difícil conocer lo que demandaban los receptores. El nuevo modelo comunicativo permite, sin embargo, que la audiencia puedan exigir -y los medios estén obligados a responder- a las cuestiones internas que afectan a la labor periodística: “se acabaron los días en los que los consumidores confiaban en las noticias simplemente porque eran producidas por una casta de profesionales. Ahora determinamos si una información es fiable buscando la evidencia de su credibilidad” (McBride y Rosenstiel, 2014: 217). Kovach y Rosentiel (2003) señalan la importancia de la transparencia como un elemento identificador del periodismo de calidad. Karlsson, Clerwall y Nord (2014) incluso conceden a la transparencia la facultad de provocar un cambio de paradigma en el periodismo, consistente en la sustitución del principio básico de objetividad -cuya responsabilidad recae exclusivamente en el productor de informaciónpor el de transparencia compartido entre productor y receptor. 2/19
En general, los investigadores interpretan la transparencia como una exigencia elevada que debe llegar a los diversos ámbitos del trabajo informativo. Una aspiración que se justifica en la lógica de la teoría de la responsabilidad social de la prensa: cuando un sector atesora “una influencia tan notable en la conformación del voto y de la propia opinión pública, no está de más preguntarse por los planteamientos de todo tipo que explican una determinada línea editorial” (Cousido, 2008a: 31). Las ventajas de la transparencia aparecen detalladas en diversos estudios: incrementa la credibilidad del medio (Meier y Reimer, 2011), favorece el control de los grupos empresariales de comunicación en un entorno de desregulación y concentración (Wilkins y Christians, 2009), mejora la alfabetización mediática formando receptores más conscientes y críticos (Kovach, 2005; Regina Maia, 2008), sirve para implicar a la audiencia y fidelizarla al producto informativo al generar “una sensación de posesión –una afinidad con la marca del medio” (Bowman y Willis, 2003), supone un refuerzo ético de la profesión y aumenta la legitimidad del profesional frente a fenómenos comunicativos no periodísticos (Freundt-Thurne, 2005). Por eso, aunque la transparencia per se no garantiza la calidad de la labor informativa, sí ayuda a discriminar a los verdaderos profesionales de aquellos cuyos métodos no soportarían la exposición pública. El compromiso con la transparencia es, además, una cuestión de coherencia. Los medios, en su función de watchdogs, reclaman a los poderes que rindan cuentas y haciéndolo no buscan simplemente “mayores cotas de ‘materia prima’ con la que incrementar su mercado de noticias sensacionales, sino (…) transformar un sistema político desde las relaciones políticas entre soberanos y cortesanos, en otro verdaderamente democrático” (Tejedor y Dader, 2011: 453), por eso, no se justifica que se protejan a sí mismos de una exposición pública que exigen a otros. Sin embargo, algunos autores alertan de que la transparencia también representa riesgos; entre ellos, Smolkin (2006) destaca la posible desmitificación de trabajo del periodista, la autocensura o el peligro de perder noticias y fuentes, cuestiones que determinan la imposibilidad de conseguir una transparencia absoluta, dado que aspectos como el secreto profesional o el off the record deben quedar protegidos. Además, desde el punto de vista empresarial, Baraibar detecta “los problemas que demasiadatransparencia puede llegar a suponer para la competitividad” de un medio (2013: 69) al revelar recursos estratégicos que pueden ser aprovechados por la competencia. 3. ESTADO DE LA INVESTIGACIÓN SOBRE TRANSPARENCIA MEDIÁTICA La proliferación de bibliografía sobre transparencia mediática en el marco internacional desde inicios del siglo XXI refleja un interés de la academia por verificar este compromiso en la prensa actual (Kovach y Rosentiel, 2003; Regina Maia, 2008; Groenhar y Bardoel, 2012; Eberwein, Fengler, Lauk y Leppik-Bork, 2011; Meier, 2009; Meier y Reimer, 2011). En España también se están desarrollando diversas investigaciones entre las que destacan los trabajos del grupo “Transparencia, Buena Gobernanza y Comunicación” (TRA.BU.COM.) dirigido por Cousido (Cousido, 2007, 2008a, 2008b, 2012) y el proyecto “Transparencia y Rendimiento de cuentas en la Información Periodística” liderado por Alsius (Alsius, Mauri y Rodríguez, 2011). Sin embargo, a diferencia de lo que ha ocurrido en Estados Unidos, la transparencia mediática no se ha situado aún como tema de debate en la agenda pública española (01). Lamentablemente, los espacios más propicios para servir a la reflexión sobre la profesión periodística como son las secciones o noticias sobre comunicación, tienen una dimensión corporativa y publicitaria más que analítica. Así lo demuestra la investigación de Piñuel y Gaitán (2010) sobre el contenido de las noticias de comunicación en los siete diarios españoles de mayor tirada publicadas en el bienio 2008-2009 que concluye que se refieren de forma privilegiada a sí mismos en un proceso de “hipertrofia” de la autorreferencia. En el mismo sentido, el estudio de Santín sobre los tres diarios españoles de mayor tirada en el periodo 1990-2002 comprueba que, cuando hablan de sí mismos, lo hacen principalmente con fines promocionales sirviendo “de tapadera a los intereses comerciales y empresariales de los medios” (2006: 208). 3/19
Buena parte de la investigación internacional sobre transparencia mediática está en consonancia con los estudios que, desde la ética periodística, se han realizado sobre los sistemas de autorregulación de los medios (Aznar, 1999 y 2005; Bardoel y d´Haenens, 2004). Al análisis en profundidad de la implantación y eficacia de los mecanismos de control tradicionales (González-Esteban, García Avilés, Karmasin y Kaltenbrunner, 2011) se están sumando nuevas investigaciones sobre las herramientas que internet facilita, entendiendo que la web modifica los procesos de rendición de cuentas (Eberwein, Fengler, Lauk y Leppik-Bork, 2011). Especialmente fructífero es el trabajo desarrollado en torno a los blogs dedicados a la crítica y análisis de medios, y su capacidad de influencia (Domingo y Heinonen, 2008; Lowrey, 2006). Otro importante grupo de investigaciones, el que aquí interesa, ha buscado categorizar los recursos de transparencia disponibles (MAIs: Media Accountability Instruments),entendidos como “cualquier organismo informal, tanto offline como online, puesto en marcha tanto por los profesionales de la información como por los usuarios, que pretenda monitorizar, comentar o criticar las prácticas periodísticas y que busca exponer y debatir los problemas del periodismo” (Eberwein, Fengler, Lauk y Leppik-Bork, 2011: 20). El proyecto Media Accountability and Transparency in Europe (MediaACT) establece la clasificación más básica de estos recursos que atiende a su momento de aparición, diferenciando entre “mecanismos tradicionales” propios de la etapa analógica, como son las cartas al director, los códigos éticos o el ombudsman, y “mecanismos innovadores” como blogs, webs sobre medios o comentarios que los lectores realizan a las noticias. Meier (2009) introduce una división de los instrumentos de rendición de cuentas distinguiendo entre los que funcionan en una sola dirección: del periodista o el medio hacia el ciudadano, y los interactivos que comprenden las herramientas de participación de la audiencia en el contenido de la web. Heikkilä, Domingo, Pies, Glowacki, Kus y Baisnée (2012) establecen tres formas de transparencia teniendo en cuenta el momento del proceso en que se promueven: transparencia de los participantes (Actors Transparency), antes de la publicación, referida a la información sobre la empresa propietaria del medio y los periodistas que elaboran las noticias; transparencia en la producción (Production Transparency), durante la publicación, que afecta a la explicación sobre la elección temática de la agenda y la elaboración de las noticias, y transparencia en el grado de respuesta (Responsiveness), tras la publicación, relativa a la asunción de responsabilidades sobre lo difundido y a la capacidad de atender las cuestiones planteadas por los receptores. Similar modelo desarrollan Groenhart y Bardoel (2012) en el que diferencian entre: transparencia en la producción (Production Transparency), transparencia de los participantes (Actor Transparency) y transparencia de la interlocución ( Dialogue Transparency). El International Center for Media and the Public Agenda (ICMPA) pormenoriza las exigencias de transparencia en cinco categorías de análisis: correcciones, relativa a la asunción de responsabilidades del medio a la hora de reconocer y rectificar los errores cometidos; propiedad, que afecta a quienes poseen el medio y sus intereses empresariales o estratégicos; política de personal,sobre las normas internas que rigen la labor de periodistas, editores o productores; política informativa, referente a las decisiones editoriales y los procesos de producción e interactividad que valora la apertura a la hora de recibir y difundir los comentarios de los receptores. 4. PROPUESTA METODOLÓGICA DE UN ÍNDICE DE TRANSPARENCIA MEDIÁTICA La presente investigación toma como referencia las categorizaciones hasta aquí descritas para desarrollar una propuesta metodológica tendente a obtener un índice cuantitativo que mida el grado de transparencia presente en las webs de los medios de comunicación y, por tanto, compute el aprovechamiento que realizan de las posibilidades digitales aplicadas a la rendición de cuentas (02). El método exige la medición de 62 ítems clasificados en las siguientes cinco categorías: transparencia económica, trasparencia editorial, transparencia en la producción, transparencia en la interactividad y transparencia de uso. 4/19
4.1. Transparencia económica La transparencia económica remite al ámbito de la Responsabilidad Social Corporativa entendida como el conjunto de obligaciones “que se derivan de los impactos que la actividad y operaciones de las organizaciones producen en el ámbito social” (De la Cuesta y Valor, 2003: 7) y es especialmente exigible en el caso de las empresas periodísticas sobre las que recae la “responsabilidad delegada” (Gómez Mompart y Palau Sampio, 2013: 771) del derecho a la información de los ciudadanos. Esta sección analiza la transparencia de la web respecto a la propiedad del medio y su gestión empresarial. La claridad en este apartado es requisito sine qua non para fiscalizar los efectos que la concentración experimentada en el sector comunicativo tiene sobre la independencia y el pluralismo (Jones, 2007) puesto que alumbra los vínculos económicos del medio con bancos, instituciones y anunciantes, y permite examinar su capacidad para mantener la información al margen de las presiones de sus fuentes de financiación. Dentro de la categoría de transparencia económica, se analiza la información disponible en la web respecto a las siguientes nueve variables: 1.1. Empresa o Grupo de comunicación al que pertenece 1.2. Composición accionarial 1.3. Cuentas de resultados anuales 1.4. Dependencia crediticia: organismo y cantidad 1.5. Información de auditorías o mecanismos de fiscalización externos 1.6. Relación de anunciantes 1.7. Inversión realizada por anunciante 1.8. Publicidad institucional: organismo y cantidad 1.9. Tarifas publicitarias del medio 4.2. Transparencia editorial Esta categoría remite tanto a la información sobre las normas internas – profesionales y éticasque rigen en el medio como a la organización y organigrama del mismo, un ámbito exigible de claridad dada la posición de privilegio que ocupan los medios de comunicación y los periodistas en la esfera pública. La transparencia en este ámbito garantiza, además, el profesionalismo del informador, una práctica que tiene que ver “tanto con la formación del periodista y con su apego a ciertos principios de actuación, como con las condiciones institucionales y organizacionales que le permiten desempeñarse con libertad y autonomía” (Guerrero, 2008: 38) (03). Es, además, un ejercicio de transparencia sencillo puesto que es una información disponible para la empresa y que no exige una actualización constante al ser un área relativamente estable. En este apartado se analizan los siguientes trece aspectos: 2.1. Información editorial: sección “Quienes somos” o similar 2.2. Organigrama. Estructura de la organización con información de cargos, competencias y responsabilidades 2.3. Línea editorial del medio 5/19
2.4. Principios Editoriales 2.5. Libro o Manual de Estilo 2.6. Estatuto de Redacción 2.7. Código de ética empresarial 2.8. Código deontológico propio 2.9. Códigos externos a los que se vincula 2.10 Ombudsman 2.11 Blog o sección del ombudsman 2.12. Información biográfica y profesional de la dirección (director y subdirectores, editores) 2.13. Información biográfica y profesional del equipo de redacción (jefes de sección, corresponsales, redactores, colaboradores, editorialistas, articulistas, etc.) 4.3. Transparencia en la producción La transparencia en la producción alumbra el quién, el cómo y el porqué de las decisiones que se toman durante el proceso de selección, jerarquización y elaboración de la información. Es un ejercicio de metaperiodismo sobre la labor de los profesionales y sus formas de operar, y, por tanto, se convierte en una excelente herramienta de educación mediática: “cada vez más se requiere de mecanismos que le faciliten al público la compresión del continuum periodístico: cómo se seleccionan los hechos que pasarán a formar parte del menú informativo a partir del cual nos nutriremos o desnutriremos; las razones por las que hechos diversos se incorporan o se dejan de lado en la agenda temática de cada medio (…) las razones para optar por campos y géneros periodísticos determinados a la hora de narrar un suceso; las implicancias de las fuentes de primera, segunda y tercera mano, el on y el off the record; la cómplice ausencia textual de algunos actores; el significado de la edición, y la presencia de las ilustraciones y la elocuencia del diseño” (Freundt-Thurne, 2005: 13). La transparencia en la producción no solo implica a la redacción sino de forma expresa a los editores del medio, responsables de la labor de gatekeeping y el nivel donde se disciernen muchos de los conflictos y dilemas éticos de la práctica periodística. En este apartado se opta por medir una serie amplia de recursos, a sabiendas de que todavía son pocos los medios españoles que los han puesto en marcha. Por ejemplo, apenas está implantada una herramienta de transparencia tan potente como dar publicidad a la reuniones de redacción o reuniones de primera, un momento fundamental de las rutinas periodísticas donde se deciden no sólo los temas que compondrán la oferta informativa y su jerarquización sino también los profesionales que cubrirán la noticia, el género al que se adscribirá y el enfoque sugerido. Dentro de la transparencia en la producción se analizan los siguientes dieciséis parámetros. 3.1. Sección de comunicación 3.2. Sección explicativa de las decisiones editoriales del medio 3.3. Reunión de redacción pública 6/19
3.4. Autoría de artículos, fotografías, infografías o piezas audiovisuales 3.5. Data. Lugar y fecha en que es redactada la información 3.6. Actualización. Fecha y hora de la última actualización 3.7. Acceso a las distintas versiones del artículo 3.8. Diario del periodista 3.9. Fuentes utilizadas. Se identifica a las fuentes de información utilizadas (atribución plena) y de no ser así (atribución velada o anónima) se explican los motivos del ocultamiento 3.10. Vías de obtención de información o acceso a la fuente: rueda de prensa, nota de prensa o comunicado, entrevista presencial, cuestionario, filtración, encuesta, data mining, compra de información, periodismo ciudadano, etc. 3.11. Enlaces a materiales en bruto del periodista: cuestionarios, grabaciones de audio y vídeo, documentos, notas de prensa, etc. 3.12. Enlaces a webs externas 3.13. Controles de calidad. Se especifican los controles de calidad establecidos en el medio: supervisión por parte de superiores (especificando quiénes), departamento de verificación (fact checking department) 3.14. Corrección de errores. Espacio fijo destinado a la corrección de errores o fe de erratas. 3.15. Histórico de corrección de errores o fe de erratas 3.16. Información sobre cómo solicitar la corrección de errores o fe de erratas 4.4. Transparencia en la interactividad La interactividad es uno de los aspectos más analizados en los recientes estudios de periodística como función medular de los nuevos medios (Díaz Noci y Salaverría, 2003; Shultz, 2004; Armentia, Caminos y Marín, 2007). Pese a la unanimidad en cuanto a su importancia, buena parte de las investigaciones considera que su desarrollo aún resulta insuficiente de cara a conseguir que los medios fortalezcan la discusión pública y generen un sistema de vigilancia ciudadana que propicie una democracia realmente deliberativa: “aún queda la sensación de que hay muchas cosas que el nuevo periodismo debería de estar haciendo para monitorear, responsabilizar, facilitar y mantener la deliberación” (Fenton, 2010: 5). Como mantiene Frankenber, a menudo los sitios web “proclaman su interés en ofrecer interacción a sus usuarios, pero a su vez procuran con cautela no debilitar el dogma del periodismo moderno de `nosotros escribimos, ustedes leen´” (2015: 108). El análisis de la transparencia en la interactividad aquí propuesto busca comprobar la disponibilidad de mecanismos para establecer un diálogo con el receptor, requisito imprescindible para que la interlocución se produzca. Será un objetivo ulterior de esta línea de investigación comprobar el grado de utilización de esas herramientas y la calidad del debate generado en las mismas. La transparencia en la interactividad analiza las posibilidades de participación de los ciudadanos diferenciando entre: a) la participación de arriba abajo (del medio al usuario) que, dependiendo del grado de intervención del usuario, se subdivide en: pasiva, interpelativa, consultiva y deliberativa (Campos-Domínguez, 2011). Esta categoría abarca desde la simple sindicación de contenidos hasta la posibilidad de intervenir en un diálogo plural. 7/19
b) la participación de abajo arriba (del usuario al medio) se refiere a la capacidad del usuario de tener su propio espacio de contenidos independientes dentro de la web del medio, convirtiéndose en constructor de agenda y creador de opinión. El índice de transparencia en la interactividad valora los siguientes dieciséis ítems: A. Participación de arriba abajo: Espacio del medio o del periodista Participación pasiva (en la que el usuario puede confeccionar su menú informativo `a la carta´): 4.1. Suscripción de contenidos RSS 4.2. Suscripción de contenidos recibidos en el correo electrónico por secciones y noticias 4.3. Boletín electrónico Participación interpelativa (comunicación one to one) 4.4. Vías de contacto: correo, teléfono, dirección, nombre y cargo de la persona de contacto Participación consultiva (comunicación one to many) 4.5. Encuestas 4.6. Votaciones 4.7. Entrevistas corales Participación deliberativa (comunicación many to many) 4.8. Comentarios a las noticias 4.9. Foros 4.10. Redes sociales: Facebook, Twitter, otras 4.11. Blog del medio abierto a la participación de los lectores 4.12. Blog del periodista abierto a la participación de los lectores B. Participación de abajo arriba: Espacio del ciudadano 4.13. Nivel 1: El ciudadano puede enviar noticias o información al medio para que éste las publique 4.14. Nivel 2: El ciudadano puede proponer temas de investigación al medio en una sección o apartado destinado a ello 4.15. Nivel 3: El ciudadano puede crear contenidos directamente en el medio: secciones específicas, comunidades de usuarios, blogs de lectores albergados en la página, etc. 4.16. Nivel 4: El ciudadano asesora al medio sobre la labor que realiza a través de un comité donde los receptores pueden aportar ideas y realizar críticas 4.5. Transparencia de uso La transparencia en el uso remite a la información disponible sobre el acceso y el tránsito que registra el sitio web. Valora la claridad en los datos de visitantes y noticias más vistas pero también la información que reciben los 8/19
usuarios de cómo opera el sitio con los datos que exige para su acceso o la concreción de su política de cookies, elementos que es preciso conocer para delimitar las responsabilidades de su utilización. Este ámbito de análisis lo componen siete aspectos: 5.1. Estadística del uso de la página 5.2. Ranking de noticias más leídas 5.3. Ranking de noticias más vistas 5.4. Información sobre procedimiento de monitorización de datos de visitas y consultas del usuario/lector 5.5. Información sobre política de datos 5.6. Información sobre política de cookies 5.7 Vía de comunicación con el administrador de la web Una vez delimitadas las distintas variables, una segunda fase de la investigación, de carácter empírico, consiste en aplicar dicha metodología a las páginas web de los principales medios de comunicación españoles para obtener un índice de su grado de transparencia. Se han elegido las webs al entender que la transparencia ha de analizarse allí donde puede alcanzar su máxima expresión. Así, se han examinado los siguientes sites: elpais.com, elmundo.es (principales webs informativas en España según Comscore, con 11,2 y 9,8 millones usuarios únicos en 2014), cadenaser.com (emisora de radio líder de audiencia en 2014 con 4.725.000 oyentes según el EGM) y telecinco.es (cadena de televisión más vista en 2014 con un 14,5% de cuota de pantalla, según datos de Kantar Media). Además, se han incluido en el estudio los medios públicos RNE y TVE (sometidos al cumplimiento de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno) aglutinados en la página rtve.es (aunque cada uno con su espacio propio en la web) con el objetivo de comprobar las similitudes y diferencias respecto de los medios de titularidad privada. A la hora de aplicar la ficha de análisis se ha buscado una forma ajustada de valorar cada ítem por lo cual algunos se miden en términos dicotómicos de presencia/ausencia donde la presencia sería 2 y la ausencia 0 (por ejemplo, en el caso de la existencia de ombudsman o la posibilidad de realizar comentarios a las noticias) mientras que en otros se ha optado por considerar un código de análisis más detallado con la siguiente gradación: Nada transparente. No se recoge información al respecto. 0 puntos. Algo transparente. Se incluye información pero ésta resulta insuficiente. 1 punto. Transparente. La información que se proporciona es clara y detallada. 2 puntos. El análisis de nueve de los ítems de la categoría transparencia en la producción exige, además, la aplicación del método de análisis de contenido sobre una muestra de artículos. Para realizarlo se ha seleccionado una corpus construido mediante la técnica de la semana compuesta tomando como mes de estudio mayo de 2015 lo que ha dado lugar al análisis de los siguientes días: 1, 4, 9, 12, 17, 20, 28 (04). De ellos, se analiza únicamente la noticia jerarquizada como principal (primera en la zona central de la web). En el caso de las emisoras de radio y canales de televisión se analiza la noticia destacada como principal en su sección “Noticias”. El análisis de todas estas variables permite registrar una calificación máxima de 124 puntos. Este artículo recoge los resultados generales y el análisis sintetizado de las principales variables aunque la falta de espacio impide realizar un desarrollo pormenorizado de todas ellas. 5. RESULTADOS DE INVESTIGACIÓN 9/19
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(02) La presente propuesta metodológica supone el desarrollo y la profundización de una propuesta anterior (Redondo, Campos-Domínguez y Berrocal, 2014) persiguiendo una mayor precisión en la medición de la transparencia. (03) A este respecto algunos autores incluso consideran necesario conocer las inclinaciones ideológicas y las vinculaciones con organizaciones diversas de los periodistas: “¿Por qué no revelar la religión que practicas si estás cubriendo un debate sobre el aborto? ¿O ser transparente si estás cubriendo la información de la industria de la automoción y formas parte de una organización ecologista?” (Smolkin, 2006). (04) El criterio seguido ha sido el siguiente: primer lunes, segundo martes, tercer miércoles, cuarto jueves, primer viernes, segundo sábado y tercer domingo. BREVE SEMBLANZA DE LAS AUTORAS Marta Redondo García. Profesora de Periodismo (Universidad de Valladolid) donde imparte las asignaturas de Ética y Deontología, y Estructura de los Medios. Miembro del Grupo de Investigación Reconocido Nuevas Tendencias en Comunicación, ha publicado más de una veintena de artículos en revistas científicas (Comunicar, RLCS, ZER) en torno a la ética periodística, el infoentretenimiento o la presencia del sensacionalismo en la prensa de referencia. Eva Campos-Domínguez. Profesora de Periodismo (Universidad de Valladolid) (Titular Acreditada). Su área de especialización es la Comunicación en Internet. Premio Extraordinario de Doctorado de la UCM. Ha realizado estancias de investigación postdoctoral en diferentes centros de investigación internacionales, y participado en proyectos de investigación competitivos. Sus líneas de investigación son: Comunicación Política, Comunicación digital y Ciberperiodismo. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, n.32, edición de primavera, 2016. Recibido: 12/11/2015 Aprobado: 08/01/2016 19/19 View publication statsView publication stats