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Carlos Larrinaga, De la fonda al hotel: Turismo y hotelería privada en España entre 1900 y 1959, Granada, Comares Historia, 2021, 151 páginas

Correyero Ruiz, Beatriz

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TST. Transportes, Servicios y Telecomunicaciones: 53 (2024): 126-129 ISSN 2951-7176 Carlos Larrinaga, De la fonda al hotel: Turismo y hotelería privada en España entre 1900 y 1959, Granada, Comares Historia, 2021, 151 páginas. Esta reseña está sujeta a una licencia / Esta recensão está sujeita a uma licença “Creative Commons Reconocimiento-No Comercial” (CC-BY-NC). DOI: 10.24197/tst.53.2024.126-129 Conocer los orígenes del hotelería turístico privado en España, y en especial la historia de aquellos los primeros alojamientos que surgieron a finales del siglo XIX, es el propósito del trabajo que ha realizado Carlos Larrinaga. Estos establecimientos fueron gestionados por propietarios que pagaban impuestos y estaban sujetos a determinadas normas de salud de higiene (alojamiento formal). La investigación se detiene en 1959, año en el que se aprueba el Plan de Estabilización que convirtió a España en un destino turístico de primer orden. Este libro viene a avalar la tesis ya defendida en otros trabajos del autor: la creación de la oferta y la organización de la estructura turística española empieza a tomar forma en el primer tercio del siglo XX. Uno de los indicadores claros de este desarrollo fue la creación de empresas tales como compañías de transportes, agencias de viaje y, en el caso que nos ocupa, hoteles. El análisis que aquí se presenta profundiza, precisamente, en el conocimiento de la configuración de España como país receptor de turistas teniendo como punto de partida el desarrollo del hotelería. En este sentido, el profesor Larrinaga demuestra cómo los hoteles de lujo construidos durante los treinta primeros años del siglo XX, promovidos en muchas ocasiones gracias a inversiones realizadas por extranjeros, fueron un gran reclamo para adinerados turistas internacionales. Lamentablemente, la guerra civil y la posguerra frenaron los avances conseguidos hasta la fecha e hicieron que el sector entrara en una gran crisis económica. De este modo, muchos de los alojamientos que habían alcanzado altos índices de calidad en su oferta de servicios se vieron obligados a desaparecer. Terminada la guerra, las autoridades franquistas, conscientes de la importancia que el turismo tenía para España, comenzaron en trabajar en la recuperación del sector. También hay que tener en cuenta que la reconstrucción hotelera sirvió para dar trabajo a una parte importante de la población. A partir de 1959, la creación de una planta hotelera de calidad, adaptada a la demanda y ofrecida a unos precios relativamente económicos posición a España en el mercado internacional. Reseña / Recensão 127 TST. Transportes, Servicios y Telecomunicaciones: 53 (2024): 126-129 ISSN 2951-7176 Este libro aspira a ofrecer un amplio y completo análisis de la labor desarrollada por empresarios que hicieron crecer el sector hotelero en España durante casi seis décadas. Estos pioneros tuvieron que enfrentarse a cambios políticos, económicos y sociales pero la importancia económica de sus inversiones tuvo una gran repercusión en el desarrollo del sector turístico nacional Si bien a mediados de siglo XIX el turismo era una práctica social reducida y circunscrita unas minorías con suficiente dinero y tiempo como para poder desplazarse y pasar largas temporadas en alojamientos, los cuales estaban principalmente vinculados a centros termales y enclaves costeros, según avanza el siglo, nuevos grupos sociales van incorporándose a este fenómeno y surge paulatinamente una oferta hotelera más económica. Este momento coincide con el nacimiento del turismo moderno y la apuesta por considerar la actividad turística como un negocio. Carlos Larrinaga señala que esta primera oferta hotelera estaba conformada entonces dos tipos de alojamientos: los que contaban con funciones tradicionales de acogida y se orientaron a una clientela vinculada a los desplazamientos a la ciudad (comercio, negocios, salud, etc.), y aquellos que, con vocación turística, van a tratar de captar a los turistas e incorporan los grandes avances de la época (agua caliente, calefacción, baños individuales, etc.). Hacia finales del siglo XIX se impondrá esta segunda modalidad de alojamiento, el hotel, siguiendo los modelos ya instaurados en grandes ciudades como Londres o París. Esta investigación, realizada a partir de la consulta de fuentes primarias, tales como registros mercantiles y fiscales, anuarios, prensa local y archivos nacionales y locales, pone de manifiesto que durante las primeras décadas del siglo XX España experimentó un incremento considerable en el número de establecimientos hoteleros. En estos años se crearon asociaciones de fondistas regionales que, en 1908, se unieron para crear la Asociación de Fondistas y Similares de España cuyo principal objetivo era defender los intereses de los empresarios del sector. Esta asociación fue el germen de la Federación Hostelera Española constituida en 1922. No obstante, fue a finales de los años veinte, gracias a la Exposición Iberoamericana de Sevilla y a la Exposición Internacional de Barcelona, cuando la oferta hotelera aumentó y terminó consolidándose en nuestro país, aunque con diferentes trayectorias regionales, como se pone de manifiesto en esta investigación. Así, por ejemplo, Larrinaga cuenta como hoteles HUSA, cuya distribución geográfica coincidía con los enclaves de la España urbana más turística, se publicitaba en 1932 como “la mayor organización hotelera de España con diez hoteles de lujo a su cargo”. 128 Reseña / Recensão TST. Transportes, Servicios y Telecomunicaciones: 53 (2024): 126-129 ISSN 2951-7176 El libro está estructurado en seis capítulos. En los dos primeros se hace un breve recorrido por las innovaciones que se fueron observando en los establecimientos termales hasta llegar a la construcción del Gran Hotel. El tercero nos presenta una exhaustiva tipología de los alojamientos que se podían encontrar en nuestro país los viajeros del siglo XIX. En el cuarto se analizan las inversiones nacionales y extranjeras que sentaron las bases del hotelería de lujo en España, como es el caso de la sociedad británica The Huelva Hotel Company Limited, que financió la construcción del Gran Hotel Colón de Huelva; del empresario británico Alexander Henderson, quien impulsó la construcción de Hotel Reina Cristina de Algeciras; o de los empresarios Juan Palmer y Ferran Truyols, que invirtieron su capital en el Grand Hotel de Palma de Mallorca. El capítulo cinco ofrece una foto fija del estado del hotelería español en el primer tercio del siglo XX tomando como punto de inflexión el estallido de la I Guerra Mundial y hasta el inicio de la guerra civil española. En este capítulo se aportan los datos que arrojan la Estadística Administrativa de la Contribución Industrial y de Comercio y los Anuarios Financieros de Bilbao y Madrid, fuentes ya estudiadas también por otros autores, como Elvira Vallejo, Elvira Lindoso, Margarita Vilar o Rafael Vallejo, y los Registros Mercantiles de España. También se detallan los estándares creados por el Hotel Ritz y el Palace. En este capítulo también se la expansión hotelera que tuvo lugar en los años veinte no solo en Madrid y Barcelona sino también en Santander, La Coruña, San Sebastián, Málaga y otras localidades donde la apertura o reconstrucción de hoteles fue una constante durante esta etapa. El número de hoteles de carácter turístico siguió creciendo a nivel nacional hasta 1933 aunque, desde 1929, con tasas más modestas. El último capítulo se centra en el primer franquismo que supuso la pérdida y recuperación del sector turístico español destacando el impacto de medidas como la Orden de 8 de abril de 1939 sobre la reglamentación de los alojamientos hoteleros y el control de precios, o la creación del Sindicato Nacional de Hotelería y Similares en 1940. Larrinaga explica la repercusión que tuvo el capital privado en el desarrollo del hotelería, ya que la gran mayoría de los 170 hoteles que se construyeron por todo el país entre 1945 y 1951 se financió con inversiones españolas y británicas, y que prácticamente el 40% del toda de los establecimientos hoteleros existentes en 1960 tenían menos de diez años. Si uno de los principales indicadores del desarrollo turístico de un país es la creación de empresas, la investigación del profesor Larrinaga viene a demostrar el importante papel que jugaron los agentes privados del sector hotelero que intervinieron en la conformación de España como destino turístico Reseña / Recensão 129 TST. Transportes, Servicios y Telecomunicaciones: 53 (2024): 126-129 ISSN 2951-7176 de masas, contribuyendo así a llenar un terreno escasamente investigado en nuestro país. En este sentido, esta obra supone una importante contribución para entender cómo se gestó la industria turística española ya que, contrariamente a lo que algunos piensan, la eclosión del turismo en España como fenómeno de masas no empezó a finales de los años cincuenta y durante la década de los sesenta del pasado siglo. Antes de la guerra civil ya se habían sentado las bases del sistema en muchos sectores, como el hotelero, tal y como se desprende del minucioso análisis realizado en esta obra. BEATRIZ CORREYERO RUIZ UCAM – Universidad Católica de Murcia [email protected]