El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid
Abstract
Grado en Geografía y Ordenación del Territorio
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Universidad de Valladolid. Facultad de Filosofía y Letras Grado en Geografía y Ordenación del Territorio Trabajo Fin de Grado El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid. Autor: Pablo González Peinado Tutor: Juan Carlos Guerra Velasco Julio, 2019
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 1 ÍNDICE Introducción………………………………………………………………………………..4 Metodología del trabajo…………………………………………………………………....5 Interés geográfico por el movimiento okupa……………………………………………..7 1. La noción difusa de okupación. Acepciones y Conflictos……………………………..9 1.1. Contraste okupación/ocupación…………………………..………………………….9 1.2. Movimiento okupa: Defensores y detractores de la expresión……………………..11 1.3. Sesgo periodístico: La tendencia a la estigmatización……………………………...11 2. Nociones básicas del movimiento okupa………………………………………………13 2.1. Orígenes en la Europa Occidental………………………………………………….13 2.2. Breve historia de la ocupación en el Estado Español………………………………14 2.3. Propósitos de la okupación: La Autogestión……………………………………….17 2.4. Modalidades………………………………………………………………………...18 2.5. Dinámica okupación/desalojo………………………………………………………19 2.6. Tratamiento legal a la ocupación…………………………...………………………20 3. Etapas de la okupación en Valladolid………………………………………………….22 3.0. Preludio: El mito de una transición pacífica………………………………………..22 3.1. Primera Etapa: 1979-1987…………………………………………………………...23 3.1.1. Inicios, contracultura y punk……………………………………………………23 3.1.2. Garbanzo Negro/Radio Karibú………………………………………………….25 3.1.3. Valoraciones…………………………………………………………………….29 3.2. Segunda Etapa: 1988-1999………………………….……………………………….30 3.2.1. Antimilitarismo latente en toda la sociedad…………………………………….30
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 2 3.2.2. El letargo okupa de los años 90 en Valladolid………………………………….32 3.2.3. La Asamblea de Jóvenes Okupas y el Bar Kaos y La Polilla………………..….33 3.2.4. Valoraciones………………………………………………………………….…37 3.3. Tercera Etapa: 2000-2008…………………………………………….…………….39 3.3.1. Años de movimiento anti-especulación y contra la gentrificación……………..39 3.3.2. Agentes clave: La Coordinadora de Pajarillos y el BAH!...................................43 3.3.3. Valoraciones……………………………....……………………………...……..44 3.4. Cuarta etapa: (2009-actualidad)…………………………………………………….46 3.4.1. Sinergia entre el movimiento okupa y el 15M………………………………….46 3.4.2. Movimiento indignado y la PAH como agentes clave………………………….52 3.4.3. Valoraciones…………………………………………………………………….53 4. Conclusión……………………………………………………………………………….58 5.Bibliografía……………………………………………………………………………….62
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 3 Resumen Palabras clave: Movimiento okupa, Valladolid, alternativas al capitalismo, urbanismo radical, centros sociales, autogestión, anarquismo, nuevos movimientos sociales, lucha obrera. La okupación como una herramienta de recuperación de propiedades ajenas abandonadas y justicia social para establecer un espacio autogestionado lejos de las pautas y lógicas de los poderes públicos y privados, ha tenido un desempeño desigual en los últimos 40 años en la ciudad de Valladolid. Más allá de la imagen criminalizadora de los medios de masas, estos colectivos han creado alternativas culturales, sociales y políticas en espacios urbanos vulnerables. El objeto del trabajo tiene su foco en explicar cómo son estos espacios okupados y cuáles son sus incidencias sociales y espaciales dentro de una ciudad media como Valladolid, sin olvidar en ningún momento el carácter confrontativo (o no) e ilegal de esta práctica. Abstract Key words: Squatting movement, Valladolid, capitalism alternatives, radical urbanism, social centres, self-management, anarchism, new social movements, working class struggle. Squatting as a tool to retrieve abandoned properties and achieve social justice in order to establish a self-managed place, far from the logics of public and private powers, has experienced an unequal development throughout the last 40 years in the city of Valladolid. Beyond the criminalized image from the mass media, these collectives have created cultural, social and political alternatives in vulnerable urban spaces. The purpose of this essay has its focus on explaining how these squatting places are and their social and spatial influence in a medium-size city like Valladolid, without forgetting in any instance the confrontative (or not) and illegal nature of this practice.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 4 Introducción Poner punto final a mis cuatro años en el Grado en Geografía y Ordenación del Territorio con este trabajo es una declaración de intenciones y todo un reto. Desconozco completamente si tendrá calado en quienquiera que esté interesado o forme parte del movimiento o si, por el contrario, se sumirá en el olvido en el repositorio. Lo cierto es que escribir sobre esta realidad social en el marco investigador y divulgativo de un Trabajo de Fin de Grado se hace bastante costoso. En un contexto científico primado por la mesura, la racionalidad, la modelización y el cuantitativismo, yo tengo que servirme también de la subjetividad, pues facilitará el acercamiento a la esencia del tema que nos respecta. Abordar el tema mirándose en el espejo de la Geografía Radical obliga a poner el foco en aquellos fenómenos que escapaban de la lupa de la Geografía académica neutral. Hablamos de aquellas consecuencias del sobrecrecimiento económico de la segunda mitad del pasado siglo en Occidente: La degradación de la vida en las ciudades, la pobreza, la segregación racial, la “guetización”, los conflictos sociales o los movimientos de protesta (feminismo, ecologismo, antiglobalización, antimilitarismo, antihomofobismo…). Y es que la introducción del análisis político es el único factor explicativo capaz de revelar la estructura espacial del poder, el territorio como resultado de una lucha de intereses confrontados. No hay que confundir objetividad científica con la neutralidad política y social. Por eso se hace necesario emitir juicios de valor al tratarse de un constructo social y cultural. Precisamente esta naturaleza subjetiva hace que el contenido de este trabajo tenga una altísima variabilidad dependiendo de su autor. La temática okupa exige un posicionamiento político claro -aunque exista el caso de no coincidir con la carga ideológica de izquierda revolucionaria del movimiento-, es de obligado cumplimiento un esfuerzo empático para conocer las motivaciones de estos actores sociales. Sólo así se podrá juzgar la impronta de la okupación sobre el espacio humanizado.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 5 Metodología del trabajo Para la realización de este trabajo ha sido necesaria la revisión bibliográfica de la literatura académica y divulgativa sobre este fenómeno, la consulta de noticias de medios convencionales y medios libres acerca de sucesos dados en el ámbito estatal y local de Valladolid y otros recursos en línea y entrevistas a colectivos (La Casa y a La Molinera). También ha sido vital la consulta de fanzines, contrainformación y de otros TFGs/TFMs sobre la okupación, sobre todo de las grandes ciudades españolas y de Universidades iberoamericanas, al ser un tema con poco rodaje en los trabajos académicos. Gran parte del tiempo empleado en el presente trabajo ha sido destinado al trabajo de campo, en sus múltiples expresiones, y tomar un constante contacto directo con aquellas personas que han promovido estos espacios. El trabajo de campo ha sido compuesto por entrevistas a título personal, entrevistas a colectivos, organización de mesas redondas y la asistencia personal a actividades de los CSOA (presentación del grupo de consumo La Molihuerta, asistencia a conciertos y charlas contra las salas de juego) y manifestaciones surgidas de éstos.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 6 (Arriba) Manifestación por la amenaza de desalojo del Centro Social Recuperado de Gamonal (Burgos), 11/05/2019. (Abajo) Imagen del concierto de The WAB en La Casa, 05/05/2019. Fuente propia. La inclusión de la cartografía se presenta como uno de los pilares del saber geográfico, siendo posible su realización gracias a una sesión de mapeo colectivo para situar espacialmente todas las actuaciones okupas en Valladolid y de esta manera, conocer las paulas de localización en una ciudad en constante cambio. Con el fin de no comprometer a las personas participantes no realicé fotografías a las asambleas, talleres o debates en los que participé. Quisiera agradecer personalmente a las personas del Garbanzo Negro, del Bar Kaos, de CNT Valladolid, de la Asamblea de Jóvenes Okupas de La Casa, La Guardería y de La Molinera por sus grandes aportes. También agradecer la inestimable ayuda de la Biblioteca Subversiva Antorchas por el material gráfico y la tutela recibida, a mis compañeros del Área de Cooperación de la UVa y a la gente del CSR y de la Biblioteca anarquista La Maldita en Burgos.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 7 Interés geográfico por el movimiento okupa La necesidad de abordar esta temática desde las ciencias sociales resulta vital para desvincularla del sesgo periodístico del mismo y así, contribuir a una difusión científica sobre este movimiento social. Dentro de ellas, el enfoque geográfico crítico tiene que erigirse como el más adecuado para estudiar la okupación, pues hasta el momento en España, ha primado su estudio bajo el prisma de la sociología. Y es que se trata de un fenómeno con predominio en ámbito urbano1 que ejerce una incidencia socioespacial muy fuerte en su área de influencia, posibilitando nuevas pautas de gobernanza local de carácter horizontal, lucha antisistémica, consumo, contracultura y de comunicación entre agentes sociales. Esta transformación urbana tan contestataria, centra sus luchas en temáticas muy en boga de la geografía actual, como son el mercado de suelo, el acceso a la vivienda, la carestía de los alquileres, la degradación y posterior gentrificación de los cascos históricos y la especulación urbana. Tampoco debemos olvidar el peso arquitectónico y de ornato público que aporta este fenómeno dentro de la ciudad capitalista. En la ciudad capitalista se está conformando un urbanismo basado en la especulación, los intereses económicos, y la obsesión por el control y la seguridad sobre el territorio y las personas que lo habitan. (Fernández, 1993). De este modo, el espacio urbano ya no es un espacio para la socialización, pues la tendencia de la ciudad capitalista es hacia el blindaje y la privacidad, no hacia la vida en comunidad. Es el llamado Scanscape (espacio vigilado) o la obsesión habitual por la seguridad personal y el aislamiento social. La utopía okupa busca reestructurar esos lazos y, en definitiva, sentar nuevos modelos que posibiliten un avance comunitario, creativo y sostenible de la sociedad, y no un avance de la tecnología de la seguridad del espacio favoreciendo la segregación de las ciudades, sus barrios y por tanto de su tejido social. (Davis, 2001). ¿De qué manera? Basada en el apoyo mutuo y la solidaridad entre agentes para la obtención de recursos humanos, económicos, materiales y culturales, para que sea percibida positivamente por la vecindad, generándose una nueva percepción en el rasgo identitario de barrio y de pertenencia al lugar. 1 Aunque existe una importante tradición y práctica en ocupación rural. De las últimas décadas han destacado los casos de recuperación de antiguas aldeas abandonadas, como el caso de la utópica Lakabe (Navarra) a finales de los 80 o Fraguas en Guadalajara en los últimos años.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 8 Los actores del movimiento okupa tienen el doble filo de, por un lado, actuar como ligazón entre distintos agentes sociales y las sociedades locales; y por otro, de causar una posible conflictividad social y vecinal. Por estos motivos se debe categorizar de manera separada todas las modalidades de ocupación de propiedades ajenas sin consentimiento de su titular. Hasta el momento, la geografía ha abordado el tema del movimiento okupa por su carácter de reestructurador del territorio a través de unas prácticas radicales. La confrontación directa con el poder nace de un sistema fallido que deshace paulatinamente el tejido social y público hace que se formen sinergias entre los movimientos sociales para asentar un nuevo modelo de entender la ciudad, la política y las relaciones laborales, económicas y sociales. Existe también mucha literatura sociológica que se centra más en establecer las relaciones del movimiento con el poder y otros colectivos socioculturales, el perfil del agente okupa (principalmente joven). Finalmente, la ciencia de la arquitectura se ha interesado en alguna ocasión por la distribución de elementos y el estudio de las estructuras que son objeto de la ocupación Por lo tanto, las ciencias sociales han reclamado su cuota de estudio del presente tema, siendo la sociología y la política las hegemónicas hasta el momento, aunque la Geografía se muestra como la perfecta integradora de saberes de esta temática.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 15 Frente al reformismo de la izquierda parlamentaria, muchos jóvenes explorarán nuevos horizontes ideológicos al margen del asociacionismo hegemónico. Tendrán en la okupación una forma de llevar a cabo la creación de espacios en los que se puedan desarrollar actividades y relaciones de horizontalidad entre distintos colectivos tras los muros de los CSOAs. En esta época destacamos el Minuesa o Amparo 83 en Madrid, Ateneo de Cornellà, La Vakeria en Hospitalet, la Hamsa y la Kasa de la Muntanya del distrito de Gracia en Barcelona, los Gaztetxes de Vitoria-Gazteiz y Bilbao o la Casa de la Paz en Zaragoza. Las temáticas de lucha antisistémica desde el fin de la Dictadura hasta los años 90 que se desarrollaron en los CSOAs fueron los relacionados con las luchas antimilitaristas, anti-OTAN, antifascista y los primeros brotes de lucha feminista, anti homofóbica y ecologista. El efecto paradójico de la represión la puesta en marcha del Nuevo Código Penal en 1996, con el cambio a un gobierno democratacristiano, aumentó significativamente el número de okupaciones y los lazos de solidaridad ante la represión policial (los desalojos de Cines Princesa o de Minuesa). En estos años de después de la Guerra Fría y el Nuevo Milenio catalizaron sus luchas antiglobalización -por el unilateralismo y neocolonialismo de Estados Unidos-, la denuncia especulativa de los años del boom inmobiliario (1998- 2008) y la gentrificación de los cascos históricos como objetos contemplativos al servicio de un turismo masificado e insostenible. Creación anual de nuevos CSOAs en Barcelona. Ciclo 1977-2014. Fuente: Debelle et al (2018) “Squatting Cycles in Barcelona: Identities, Repression and the Controversy of Institutionalisation” En Martinez, M. (coord.) The Urban Politics of Squatters’ Movements. Nueva York: Palgrave Macmillan.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 16 El negocio inmobiliario durante la burbuja intensifica la presión sobre las okupaciones, pues éstas obstaculizan el rédito especulativo, especialmente en los cascos históricos, por lo que muchos CSOAs se inician en las periferias metropolitanas (Martínez, 2017). El estallido de la burbuja y la acción de la recesión económica desde 2008, los Movimientos sociales se refuerzan bajo un marco de recorte de libertades sociales, de mayores ejecuciones hipotecarias y del aumento del margen de maniobra empresarial sobre los derechos laborales. Tras el destape de numerosos casos de corrupción asociados al fervor constructivo, el hartazgo de la ciudadanía quedó patente en el movimiento 15M en 2011, teniendo como antecedentes las plataformas de Stop Desahucios o la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH). Desde estas asambleas nacerá una sintonía entre nuevas y viejas formas de activismo urbano que acerque las okupaciones a la ciudadanía. Se ponen en marcha nuevos experimentos como el barrio okupa alavés de Errekaleor en 2013 o nuevos CSOAs como el Centro Social Recuperado de Gamonal en 2014 (Burgos), siendo el último un claro exponente de: (1) okupación hecha efectiva por antiguos activistas okupas y del 15M, (2) contestación popular frente a una operación de especulación urbanística en un barrio obrero y (3) la suavización del lenguaje de los CSOAs (recuperado o liberado frente a okupado) para una mayor aceptación vecinal. En los últimos años, la transformación de la crisis en nuevos y más intensos procesos de renovación y rehabilitación urbana, trasladados también al encarecimiento de los precios del alquiler, vuelven a acercar los CSOAs a los barrios populares donde se aparejaron con el asociacionismo vecinal en lucha contra la gentrificación, las salas de juego o la turistificación. Con el ascenso de los llamados “gobiernos del cambio” encabezados por Podemos en importantes Ayuntamientos para la Legislatura 2015-2019, se efectuó un cambio de paradigma que conduciría a intentos de institucionalización, la vasta mayoría de ellos rechazados.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 17 2.3. Propósitos de la okupación: La Autogestión La búsqueda de la autogestión es producir y gestionar un espacio en la que las propias personas mantengan relaciones sociales igualitarias y se crean actividades sociales, culturales y de esparcimiento sin la tutela de ningún partido político, empresa o institución pública. El papel del ciudadano en los espacios sociales de políticas sociales o asistencialistas tales como los centros cívicos, quedaría relegado a un rol de usuario o de consumidor. Estos espacios, que escapan de las lógicas del capitalismo, intentan vertebrar el espacio a través de sus actividades y su carácter abierto, aunque a veces se perciben como centros de segunda categoría. Sin embargo, en aquellos espacios con fragilidad socioeconómica y vulnerabilidad urbana en los que el ente público no coloca más que parches, los CSOAs. Se convierten en los estructurantes del espacio urbano y, fundamentalmente, del tejido social (Martínez, 2003). La asamblea, a priori, se constituye como un órgano gestor abierto que evita jerarquías y verticalidad que dictamina por consenso el rumbo que quiere adoptar ese espacio. Los CSOAs buscan potenciar los encuentros entre ciudadanos en un marco de democracia participativa, social, de base, justa, y acorde con el sentimiento popular de hacia dónde dirigir la ciudad, su desarrollo y las actuaciones necesarias para ello sobre la misma. (Fernández, 1993; Davis 2001). La identidad subversiva de estos centros lleva a muchos a no desear ningún atisbo de regulación, principalmente por parte de Ayuntamientos de la izquierda parlamentaria. Esta alegalidad, siempre tenida en cuenta, está presente en la incertidumbre de continuidad por desalojo de todos los CSOAs y de la represión que pueden sufrir. Esta exposición a detenciones y a consecuencias legales son asumidas por las cajas de resistencia, financiadas solidariamente a través de las actividades como talleres, conciertos, charlas, venta de productos artesanales y la propia voluntad de las personas. En conclusión, un espacio liberado, es aquel en donde son posibles otras formas de convivencia, actividades alternativas a las convencionales con ese toque de crítica política y social radical. Además, se percibe como un oasis que se le ha sido sustraído al poder, hecho y reconstruido de acuerdo con los medios (en tiempo y forma) y gustos de sus okupantes, lo cual a su vez refuerza los sentimientos de pertenencia y arraigo al lugar. (Bilbo Zaharreko Gaztetxea, 1992).
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 18 2.4. Modalidades Existe consenso en considerar como okupación a todas las acciones por imperiosa necesidad de vivienda sumida por condiciones de pobreza extrema. Bien es cierto que, aunque muchas de estas personas no tengan vean una imbricación política en sus actos, lo cierto es que okupando por necesidad lanzan un claro mensaje a aquellas clases dirigentes que ignoran a las personas sin hogar. Precisamente este elemento de subjetividad que es la necesidad es utilizado por los medios generalistas para diluirlo en el saco de todas las ocupaciones a propiedad privada. Otra tipología que afecta a viviendas es la okupación hacia una alternativa comunal y vital. Secundada por personas entusiastas del DiY (Do it Yourself/ Hazlo tú mismo). El deseo básico de estos okupas no es recibir caridad ni asistencia, sino crear una alternativa que logre cierta emancipación de las autoridades, dándole un toque apátrida. La okupación ofrece vías para hacer efectiva la manera de vivir que ciertas personas escogen. Algunos punkies pueden elegir vivir exclusivamente con punkies, o un grupo de feministas puede iniciar un edificio sólo por y para mujeres. En este sentido, experimentar con la vida comunal resulta también relativamente fácil.7 La siguiente modalidad es la que impera, sobre todo en el modelo italiano y español: el modelo de Centro Social Okupado Autogestionado. Al contrario que las anteriores dos, los okupas se suelen valer de talleres, naves, fábricas hangares y demás locales abandonados para darle un uso social. En Europa las tipologías van desde el clásico centro social, a talleres de reparación, pequeños cines, tiendas de alimentación, bibliotecas, espacios deportivos o espacios lúdicos. En España, sin embargo, hay una clara repetición de esquemas en cuanto a la organización de estos espacios liberados. En la gran mayoría encontraremos unos elementos comunes; una sala de conciertos para hacer conciertos de punk y sus variantes o de cantautor(a), una barra/cafetería y finalmente alguna sala comunal para hacer talleres y proyecciones o una pequeña biblioteca si el espacio lo permite. Pocos espacios realmente muestran imaginación para no quedar encorsetados en el clásico CSOA: La Traba en Lavapiés o Kampsa en Pasaia (aunque de organización vertical) son dos santuarios okupa para la 7 Pruijt, H (2004: 45) “Okupar en Europa”, Catarata, Barcelona
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 19 práctica del skate, La Eskalera Karakola de temática únicamente feminista o quioscos okupa en Barcelona por citar algunos ejemplos. Los CSOAs tienen una gran peculiaridad en su conformación arquitectónica. Su aspecto de fortaleza hace gala de su carácter de resistencia por un espacio que se le ha sido arrebatado al poder. Este relato de autodefensa del colectivo es la forma de responder ante una previsible acción institucionalizada sobre el espacio que haya sido sustraído para ser gestionado pluralmente. Radicada de este tipo de okupaciones, hay otra ligada a la recuperación de Patrimonio cultural, en casos de dejación de funciones de las administraciones. A esta alternativa conservacionista se le puede dar un uso social, cultural o habitacional. 2.5. Dinámica okupación/desalojo Como he señalado anteriormente, existe un proceso de selección y filtrado de propiedades antes de entrar a una propiedad. Con alta frecuencia se acude al Catastro o al Registro Civil para consultar el estado legal de los inmuebles. Otras maneras de comprobar el abandono en caso de viviendas son la colocación de chivatos o fijarse en la propia puerta (acumulación de cartas, deterioro, tapia de ladrillos…). Tras la elección del inmueble, a partir de este momento no se deja nada a la improvisación. Decálogos como el Manual del okupa (2002), escrito por el CSOA Casas Viejas de Sevilla, explica el protocolo para la entrada y mantenimiento de un lugar en previsible abandono. Poniendo énfasis en la inmediata colocación de otra cerradura tras la irrupción, explica métodos para crear instalaciones propias de los suministros que faltan, como la luz y el agua, sin desestimar la compra de generadores, plazas solares o depósitos. El estado de los techos es la mayor preocupación para garantizar la seguridad de un espacio que vaya a tener un uso frecuente. En los CSOAs es común el trabajo mutuo y el aprendizaje en colocar tela asfáltica en los tejados, apuntalar vigas, y trabajos de soldadura y electricidad.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 20 En todo momento son conocedores de la exposición legal a que se pueden ver sometidos. Conociendo los delitos de resistencia y desobediencia violentas recogidas en el Código Penal en los Artículos 550 y 551, pueden no agravar la situación de usurpación cuando la Policía venga con una orden judicial. En el caso de que el propietario sea una persona física, se intentará mantener la cordialidad e incluso dejándole pasar a la propiedad para no empeorar el delito de usurpación. Muchas veces el dueño, dado que ha abandonado su propiedad por muchos años, no tiene interés en recuperarla inmediatamente. 2.6. Tratamiento legal a la ocupación En los primeros Códigos Penales del Siglo XX (1928, 1932, 1944 y 1973), el allanamiento de morada estaba tipificada como falta. Art. 490: El particular que entrare en morada ajena contra la voluntad expresa o tácita, de su morador, será castigado con arresto mayor y multa de 1.000 a 5.000 pesetas.8 Aunque había una particularidad en esta Ley, que imponía la pena de prisión mayor al que invadiere violentamente la morada del jefe del Estado (Art 146 2º). Antes de 1996, el propietario al que se le negase el acceso a su propiedad ocupada incurría en una falta de coacción que solía terminar en un juicio civil y una orden de desalojo. Tras la reforma del Código Penal en mayo de 1996 la ocupación de una propiedad ajena ya fuera pública o privada, pasa de estar en una situación de alegalidad (falta) a ser considerada como delito de usurpación castigado por la Ley. Art 245.2: El que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular, será castigado con la pena de multa de tres a seis meses.9 8Decreto del 23 de diciembre de 1944 por el que se aprueba y promulga el «Código Penal, texto refundido de 1944», según la autorización otorgada por la Ley de 19 de julio de 1944. Boletín Oficial del Estado. En línea https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1945/013/A00427-00472.pdf 9Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Boletín Oficial del Estado https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1995-25444
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 21 El propio delito de usurpación va muy ligado al artículo 255 de defraudaciones de fluido eléctrico y análogas, agravando el delito en 3 a 12 meses en caso de que el fraude superase las 50.000 pesetas (300,51 euros). La revisión de 2015 elevó el valor del fraude eléctrico penado a los 400 euros. Recientemente, en junio de 2018, la primera ley aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez tras la moción de censura contra el Partido Popular fue la Ley 5/2018, de 11 de junio, de modificación de la Ley 1/2000, de 7 de enero de Enjuiciamiento Civil, en relación a la ocupación ilegal de viviendas10. En su preámbulo dicta que, tras un periodo de fragilidad social y de exclusión residencial saldada con numerosos casos de desalojo de familias, ha surgido paralelamente una ocupación lucrativa que, aprovechando de forma muy reprobable la situación de necesidad de personas y familias vulnerables, se han amparado en la alta sensibilidad social sobre su problema para disfrazar actuaciones ilegales por motivaciones diversas, pocas veces respondiendo a la extrema necesidad. La Ley pretende marcar un nuevo cauce procesal que suponga una variante del juicio verbal posesorio previsto en el artículo 250.1. de la Ley de Enjuiciamiento Civil del 2000, para agilizar del desahucio en una resolución de no se puede recurrir. Afecta, eso sí a la persona física que sea propietaria o poseedora legítima por otro título, afectando a propiedades públicas, particulares y de ONGs, por lo tanto, aquellas propiedades en manos de bancos, inmobiliarias, la SAREB o fondos buitre, no pueden recurrir al desahucio exprés. En conclusión, podemos decir que el movimiento okupa intenta hacer proselitismo a sabiendas de que la gente que acceda a okupar pueda ser contestada por una severa fuerza de la ley. Estas prácticas se van amoldando a las sensibilidades y preocupaciones cambiantes a lo largo de los años, aunque el relato de lucha social contra el capitalismo es constante. Visto este repaso general, doy paso al tema principal del texto y a hacer énfasis en las dos incidencias del título: El movimiento okupa como práctica social y como práctica espacial en Valladolid. 10 Ley 5/2018 de 11 de junio, de modificación de la Ley 1/2000, de 7 de enero de Enjuiciamiento Civil, en relación a la ocupación ilegal de viviendas. Boletín Oficial del Estado https://www.boe.es/boe/dias/2018/06/12/pdfs/BOE-A-2018-7833.pdf
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 22 3. Etapas de la okupación en Valladolid Para desgranar temporalmente todas las actuaciones okupa en la ciudad, y tras consultarlo con los protagonistas, he decidido dividirlas en 4 etapas. Dirimir por tanto los años de ruptura ha derivado a otro proceso reflexivo que no ha podido ser posible sin la opinión de los activistas en Valladolid. He acotado una primera etapa desde el primer vestigio okupa de Valladolid (Plaza del Coso, 1979) hasta el parón de actividad de aquella generación de colectivos en 1987. Luego daríamos paso a una nueva cohorte de okupas y los difíciles años 90. El detonante de las fiestas de San Juan en el año 2000 -muy presentes en el imaginario públicomarcará las actuaciones en este campo hasta el comienzo de la crisis económica de 2008. En cada periodo se incluye un repaso cronológico de las okupaciones que se han podido recopilar, seguidas del análisis de los colectivos y agentes protagonistas, llegando al quid de sus luchas. Para concluir se disponen varias explicaciones desde la geografía urbana y unas valoraciones de incidencias sociales y espaciales que supusieron esas acciones. 3.0.1. Preludio: El mito de una transición pacífica La okupación como herramienta de acción de diversos movimientos sociales ha tenido un buen desempeño en la ciudad de Valladolid desde el Estado de las Autonomías con relación a su carácter y tamaño. Bien es conocido el sambenito que lleva portando durante décadas debido al conservadurismo férreo, el peso clerical y militarista de esta ciudad. De hecho, se le atribuye a un artículo de la revista Interviú11 de enero de 1981 el ya famoso sobrenombre de “Fachadolid” a raíz de un atentado al Café “El Largo Adiós” por un grupo de ultraderecha en el que un joven estudiante de Derecho quedó parapléjico12. Pero éste no sería el único testimonio de terrorismo fascista en la ciudad, ya que desde 1979 a 1981 los medios recogieron hasta 40 casos violentos. Los más recordados fueron, aparte del ya señalado, la explosión de un artefacto en la sede de la CNT en 1980 y el incendio perpetrado por el Comando Antimarxista a la sede del Movimiento Comunista13 en diciembre de 1979, donde también tenía su despacho la abogada y la activista castellanista 11 “Fachadolid, zona ultra-nacional”, por Nicolás Sánchez. Interviú, nº246 (1981). Según varios autores, otra vuelta de tuerca al sobrenombre de Fasadolid (por FASA-Renault). 12 El País, 8/2/1981: https://elpais.com/diario/1981/02/08/espana/350434819_850215.html 13 ÚltimoCero 11/12/2016 https://ultimocero.com/no-olvidamos/2016/12/11/37-anos-despues-del- incendio-del-despacho-de-doris-benegas-en-el-que-fallecieron-dos-personas/
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 23 Doris Benegas. Este ataque, que quedó impune, se cobró la vida de una pareja de ancianos intoxicados en el piso superior. Por lo tanto, durante la Transición Democrática la capital del Pisuerga fue un tablero de duros enfrentamientos y polarizaciones entre una sociedad civil que se fue radicalizando en ambos lados. Y es que, por contraposición a esta ultraderecha antidemocrática y belicosa, surgió un movimiento de jóvenes de todas las facciones de la izquierda radical que también contestaron violentamente. De este carácter militante saldrían los jóvenes que tendrían un papel capital en el movimiento okupa de la ciudad en las siguientes décadas. Una izquierda radical que se opuso a las formas del Régimen del 78 y defendiendo un rupturismo con la Dictadura, que canalizaron sus luchas con desobediencia, transgresión y contracultura. 3.1. Primera Etapa: 1979-1987 3.1.1. Inicios, contracultura y punk “Si no tienes vivienda ni donde currelar, móntate un Gaztexe en tu propia ciudad” M.C.D, Squatters (1987). Las actuaciones que tuvieron lugar en este primer periodo tuvieron un carácter efímero, pero que sirvieron de precedentes a otras futuras más perdurables en el tiempo. Por lo tanto, este activismo vivió su etapa embrionaria en los 1980s. Estos colectivos se irían gestando y reuniendo en discotecas de Rock n’ Roll como Ziggy o la Landó o en locales frecuentados por punkarras de Cantarranas o La Bici cuando se ubicaba en el 8 de la Calle Conde Ansúrez. Estos reductos de música alternativa harían de perfectos aglutinantes para todos aquellos jóvenes outsiders que querían desafiar al statu quo. Una de las primeras okupaciones fue la de la plaza del Viejo Coso en 1979, emplazamiento donde había unas viviendas abandonadas de la Guardia Civil, al haberse trasladado a San Isidro el año anterior. El entorno estaba en franco deterioro y una serie de colectivos de jóvenes militantes de izquierda, sociales y culturales decidieron entrar. A finales del verano de ese mismo año se llevaron a cabo labores de limpieza de las naves de la parte baja y se distribuyó su uso comunal junto a otros colectivos del mundo del teatro como Teloncillo, Mono Azul o T de hilo. Su existencia fue testimonial ya que, tras unos días acondicionando el espacio y de algún taller de impresión y platería, la Policía
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 24 desalojó a los okupas y tapió la plaza. Esto dio paso a un ciclo de rehabilitación integral desde 1980 a 1984 para albergar un uso residencial, que se mantiene hoy en día. La plaza del Viejo Coso y el parque conocido como “El Vergel” antes de su rehabilitación. Fuente: Ayto. de Valladolid El siguiente hito se ubica en el Primero de Mayo del año 1983, año en el que un colectivo entró en el edificio del 20 de la Calle José María Lacort tras dos intentos, que alberga en la actualidad una Residencia de ancianos, enfrente de la sede de Cáritas Diocesana. Y es que este intento de establecer un CSOA fue sofocado por las fuerzas del orden, poniendo fin a este espacio en solo un fin de semana. Pese a su corta vida, en aquella antigua escuela de José María Lacort vivió un clima de compromiso entre varias decenas de jóvenes, al haberse podido organizar, talleres, recitales poéticos, conciertos y otras actividades en apenas 3 días. En 1985 hubo un conato de okupar el Palacio de los Villena (antigua sede del Gobierno Civil). Fue un sábado tras asamblea cuando se decidió abrir el portón, aunque un día más tarde les esperó la Policía. Una de las anécdotas que sucedieron “tal y como afirma uno de los integrantes de esta breve intentona, lo primero que dijo la policía al verlos fue: "Qué cabrones, nos habéis jodido los toros" (Fraile, 2013).
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 31 La Ley Orgánica 8/198421 de 26 de diciembre por la que se regula el régimen de recursos en caso de objeción de conciencia recibió numerosas críticas y gran oposición social. Dicha ley establecía la famosa PSS (Prestación Social Sustitutoria) en caso de Objeción de Conciencia. Según sus detractores, la Ley no reconocía plenamente el derecho a la objeción de conciencia, ya que este derecho no podía ser ejercido por motivaciones políticas ni se reconocía la objeción en caso de guerra. Además, la Prestación Social Sustitutoria iba contra las condiciones del propio objetor, pues se consideraba un castigo sobremedido al servicio militar. Duraba 18 meses y se consideraban trabajos forzosos que impedían el acceso a puestos de empleo profesionalizados y remunerados. El Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC), al principio, de corte más religioso (Juventud Obrera Cristiana Española) y posteriormente los insumisos harían de catalizadores entre la Primera y Segunda hornada del movimiento okupa en Valladolid tras su creación en 1988 (Cantalapiedra, 2018). A lo largo de la década de los 90, la presión social obligó al Gobierno de España a ceder terreno, a través de estas acciones: (1) el cambio de jurisdicción militar a civil de los insumisos en 1991 -aunque endureciendo las penas de cárcel a 4 años y 4 meses y un día- , (2) La modificación del Reglamento Penitenciario en 1993 en el que los insumisos pasaban directamente a cumplir tercer grado, con su consiguiente oposición y desobediencia, (3) La puesta en marcha de la llamada “Operación Tonto el Último” en 1997 en la que se recogieron más de 130.000 solicitudes de objeción de conciencia, (4) La obligación de CiU, Coalición Canaria y PNV de suprimir el servicio militar para investir presidente a Aznar en 1996 y la posterior amnistía en 2002. 21 Ley Orgánica 8/1984 de 26 de diciembre de Objeción de Conciencia. En línea: https://www.boe.es/boe/dias/1984/12/28/pdfs/A37365-37365.pdf
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 32 Juan Ángel Cantalapiedra en el día de su ingreso en prisión. 28/05/1993. Fuente: El Norte de Castilla 3.2.2- El letargo okupa de los años 90 en Valladolid Únicamente situamos dos testimonios de okupación en la ciudad de Valladolid en la última década del pasado siglo, además fueron muy testimoniales al verse ambas sofocadas por la acción policial. En primer lugar, situamos en 1993 la entrada de más de una decena de jóvenes en la casa anteriormente conocida como La Quinta Ana María (o Quintanamari). En la actualidad alberga las instalaciones de la Comisaría de la Policía Municipal del Barrio de La Rubia. A pesar de tener un gran peso simbólico al haber sido la única ocupación en 6 años, la policía se presentó a los pocos minutos y, al tratar de negociar con los okupas, aunque fue desalojado a la mañana siguiente tras haber pernoctado dentro. Hubo diez personas detenidas, aunque el abogado que llevó el caso, Alberto Blanco, consiguió que fueran absueltos. El segundo conato para establecer un Centro Social Autogestionado vino con la irrupción al Economato de Renfe en 1994. Tras el fervor de una manifestación a favor de la okupación, se produjo la entrada de varios jóvenes en esta nave. La actuación policial sucedió la mañana siguiente, con grandes cargas y varios menores de edad agredidos. Finalmente, la causa quedó archivada.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 33 3.2.3- La Asamblea de Jóvenes Okupas, Bar Kaos y La Polilla En este ciclo histórico de Valladolid, una generación noventera subversiva preocupada por la carencia de espacios sociales de la última legislatura de Rodríguez Bolaños y las siguientes de León de la Riva se organizaría en colectivos de los que destacamos la que efectuó las dos únicas okupaciones durante aquella década: La Asamblea de Jóvenes Okupas (AJO) con cerca de 20 personas en sus filas. En estos años, serán tres experiencias de desalojo de okupas las que tendrán una gran difusión en el Estado Español: Los casos de desalojo del Centro Social Minuesa en el 1994 o el situado en Barrafón 10 en Madrid, con unas respuestas tenaz ante el desahucio sin parangón en el país o la okupación del Princesa en Valencia en 1999, con un okupa fallecido22. Octavillas de la AJO (1993) y en apoyo a Barrafón 10 (1997) Estos jóvenes aglutinaron de manera más eficaz a otros movimientos sociales de la ciudad. De hecho, en vez de mirarse en el espejo del Garbanzo Negro, la AJO y los integrantes que de ella saldrían tomaban como ejemplo casas okupa mejor cimentadas en lo social y cultural. No era de extrañar que varios activistas aprovecharon sus viajes a Madrid, Barcelona o Euskal Herria (incluso a centros de referencia nivel europeo situados en Londres o Ámsterdam) para nutrirse de los conocimientos de experiencias 22 El Mundo, 17/10/1999 https://www.elmundo.es/elmundo/1999/octubre/17/sociedad/okupa.html
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 34 okupas más asentadas, lo que, en aspectos organizativos, hicieron madurar al movimiento. En su manifiesto fundacional, la AJO defendía la acción directa y el hazlo tú mismo ante la paupérrima expectativa de emancipación los jóvenes. El encarecimiento y el difícil acceso a la primera vivienda iban en consonancia con las masivas operaciones de rehabilitación urbana de Barcelona por las Olimpiadas, de Sevilla por la Expo92 y de Madrid por la Capitalidad Europea de la Cultura en 1992 (Campaña NO 92). Por ello, hicieron hincapié en la paradoja de las 11.000 viviendas vacías que había en Valladolid en el año 1993, organizando una “bicifestación” para visibilizar su causa. Otro caldo de cultivo que marcarían aquellos dos intentos de okupar por parte de la AJO fueron las negativas del Ayuntamiento ante las numerosas peticiones de cesión de naves de ensayo y salas para poder crear y tocar. A raíz de la visita de uno de los integrantes a un concierto punk en el Centro Social Okupado Minuesa en Madrid, apreció la alternativa que ofrecía ese espacio y su falta en Valladolid. Carteles y pegatinas pro-okupación. Pucelamelapela Lo cierto es que la gente de la AJO, tras su final escisión en 1995, siguió activamente ligada a la ocupación rural en otras partes de la geografía española (okupaciones en Sase y Rala en Navarra o en El Bierzo y Asturias) y urbana en Euskal Herria, Madrid y sobre todo, en Barcelona.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 35 En resumen, una década de abulia y desidia que se plasmó en el activismo de Valladolid. Dos únicos hitos de okupación desde 1987 hasta 1998, periodo que no se puede llegar a entender sin la vital aportación del Bar Kaos como catalizador y como punto de encuentro de varios movimientos sociales a falta de espacios autogestionados. Los lazos informales que se establecieron en el Bar Kaos a través de diversas actividades, trascendieron más allá de la mera actividad hostelera. El bar daba cabida a sindicalistas, a movimientos obreros vecinales, a insumisos y sobre todo a los adeptos de la música punk y rock radical vasco. La paradoja de su existencia fue su peculiar ubicación: Anexo a la Archidiócesis de Valladolid, en la calle San Juan de Dios (Detrás del Teatro Calderón). El Kaos, regentado por Antonio y Javi, organizaba periódicamente actividades que eran capaces de unir diversos movimientos sociales. Desde la decoración temática del propio espacio empleado el muralismo (en contra de la Guerra del Golfo, o en solidaridad con los presos políticos, las cuencas mineras o al Ejército Zapatista de Liberación Nacional), la organización de marchas ciclistas del último tramo del Camino de Santiago, o la edición del fanzine de la C.B.R (Coordinadora de Bandas de Rock). Fueron muchos los que intentaron degradar la imagen y la propia existencia del Bar, sufriendo problemas con traficantes y drogodependientes (con su correspondiente campaña anti-droga) y con dos intentos de incendio. El último de éstos, producido por un trapo impregnado en gasolina por el extractor del aire, produjo la declaración de inhabitabilidad del inmueble. Y es que, aunque solamente afectó a una viga de madera, la declaración de ruina del edificio expulsó a los dos vecinos que lo habitaban y el fin del Bar Kaos en noviembre de 1998. Imagen del calendario del Bar Kaos del año 1990, con los símbolos de anarquía y movimiento okupa. Javi Kaos
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 36 Ante la poca movilización colectiva en la ciudad y tras la quema del Bar Kaos, se lleva a cabo la creación de la Asociación Cultural La Polilla por parte de miembros que formaban parte de la AJO y personas del mundo punk. Indistintamente del régimen sobre el local (fuera en alquiler, okupado o cedido), la principal voluntad era crear un Centro Social Autogestionado sin recibir subvenciones ni relación con poderes públicos o privados. Tras un breve periodo a finales de 1998 convocando sus asambleas en el Bar Metropol de Cantarranas, la Asociación fija su atención en una antigua lonja en Talleres de Renfe, a la que lograrán mudarse en junio de 1999. Tras haberse financiado a través de conciertos y de cuotas a miembros, se logró abonar la entrada del local, sellando el contrato de arrendamiento (50.000 ptas./mes) por un año (junio del 2000), dando lugar al Centro Social conocido como La Polilla I. En cuanto a actividad, seguramente La Polilla haya sido el más prolífico en Valladolid y, por ende, el más recordado. Más cuidado por la contracultura, la impresión y cartelería, la variedad en las charlas, creación literaria y actividades pioneras que actualmente forman parte de la agenda de cualquier CSA/CSOA: Comedores veganos, cajas de resistencia en solidaridad con personas que hayan sufrido represión y costear multas y juicios, cafés y talleres de cualquier índole, incluso de inglés, de soldadura o de autodefensa. Interior del depósito de locomotoras de Renfe, local de La Polilla I. Valladolor
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 37 La idea de okupar como vehículo para expandir el modo de vida libertario subyacía en todas las actividades de La Polilla, llegando a organizar un ambicioso taller sobre este asunto, en el que se compartieron experiencias como la del Centro Social Autogestionado Puig Antich en Barcelona o Labo en Madrid. Curiosamente a finales de siglo, se produjo la apertura del Lokal de Tudela de Duero, concretamente a finales de 1998, siendo el primer testimonio de okupación en el periurbano de Valladolid. 3.2.4- Valoraciones La sacudida del VIH a raíz del consumo de heroína entre la juventud marchitó el avance de los movimientos y luchas sociales a finales de la década de los 80 y principios de los 90. Muchos jóvenes vallisoletanos formaron parte de esa generación perdida, y gran parte de los más activistas, como he instado, tuvieron que emigrar a periferias socialmente más activas. Un acto sin precedentes que reveló la magnitud del asunto a nivel nacional fue la aprobación en 1992 de la criticadísima Ley Corcuera23 o Ley de Patada en la Puerta que facultaba a las fuerzas del orden a entrar sin orden judicial en un inmueble en el que se tuvieran indicios de venta de droga (esta disposición sería derogada por el Constitucional en 1993). En los primeros años tras la reforma del Código Penal en mayo de 1996 se logró escarmentar la actividad okupa en Valladolid. Hecho que sucedió al contrario en ciudades con mejor organización que, pese al marco legal más punitivo, lo aprovecharon para dar mayor visibilidad mediática y sacar provecho de la usual descoordinación entre Ayuntamientos y el Gobierno Central. El movimiento en su esencia se despoja de la figura del cabecilla o del líder, por lo que dificulta las sentencias de ingreso en prisión. 23 Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana. Boletín Oficial del Estado https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1992-4252
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 38 El relato de la Polilla I fue la de un CSOA pese a estar alquilado. Las continuas charlas que alentaban a la okupación y la propia percepción exterior de situarse en un espacio abandonado creaban la ilusión de un espacio sustraído y fortificado. Pegatina “Que no te coma La Polilla”. Javi Kaos
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 39 3.3- Tercera Etapa: 2000-2008 3.3.1- Años de movimiento anti-especulación y contra la gentrificación “Salto el muro y cruzo el barrio y más allá de la autopista y de este cerco cotidiano hay salidas, lo he oído, sé que existen cientos de metros despejados sin un cristal enmedio que me impide recorrerlos” Hechos Contra El Decoro, Canción Prohibida (1998) Ríos de tinta se han escrito sobre la década en la que confiamos nuestra economía al ladrillo y a grandes operaciones inmobiliarias que día a día se vivió en España desde 1998 a 2008. Un preludio perfecto fue la ya famosa Ley de Suelo del 9824, aprobada en la primera legislatura de José María Aznar. De hecho, se llegó a tal punto en el que España se construía más vivienda que Italia, Francia y Alemania juntas (Seopan, 2004). En Valladolid, la parada obligada la tenemos que hacer en el año 2000, año en el que dos episodios que afectaban a la urbanística supusieron una mella en los movimientos sociales: El Plan Rogers y el traslado de los Sanjuanes a Parquesol. Primeramente, el ya manido tema del soterramiento de las vías del tren ha sobrevolado las últimas décadas. Los primeros pasos los dio la administración de Javier León de la Riva en su segunda legislatura (1999-2003). Recogido en el Decreto 206/200125 nacía el Plan Integral de Movilidad Urbana Ciudad de Valladolid, el cual contenía la modificación del Plan de General de Valladolid en la Red Ferroviaria Central o Plan Rogers26. Este macroproyecto que pretendía instaurar un bulevar ferroviario con un complejo variable de 3.600 a 6.000 viviendas y oficinas a lo largo y ancho de 99,55 hectáreas interfería con la existencia de La Polilla. Renfe, junto a las presiones ejercidas por los sindicatos mayoritarios, decidió no renovar el contrato a la Asociación ante la posible venta de los solares y naves de los antiguos 24 La Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre régimen del suelo y valoraciones disponía que todo el suelo a excepción del urbano o con régimen de protección especial por sus valores arqueológicos, históricos, paisajísticos o forestales era suelo urbanizable. 25 Boletín Oficial de Castilla y León: http://bocyl.jcyl.es/boletines/2001/08/08/pdf/BOCYL-D-08082001- 7.pdf 26 Memoria del Plan Rogers (2001-02): https://www.ecestaticos.com/file/266e96b8ddd04e3c059bda799544e87d/1490874272-planrogers.pdf
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 40 talleres Renfe y posibilitar el megalómano plan, que eventualmente no se llegó a ejecutar. Tras el vencimiento, la facción más politizada de la Asociación se mudaría a la calle Ánade en San Isidro-Pajarillos, formando La Polilla II (2001-2003). Pero si un episodio gris que sería crucial para la lucha social y el movimiento okupa sería la Noche de la Hoguera de San Juan del 2000. La tradición de formar hogueras en la Playa de Moreras en la noche más corta del año tenía un gran simbolismo entre la juventud por su espontaneidad y por el tono reivindicativo que tenía. Ya en 1999, el Ayuntamiento había decretado el desplazamiento de la fiesta al recinto ferial en Parquesol, pero la fiesta resultó un fracaso al haberse celebrado en la playa de forma improvisada. Por ello, el Ayuntamiento acordonó la zona en el 2000 ya que la Playa de Moreras “no reunía las condiciones de accesibilidad necesarias para el acceso de los vehículos de los Servicios de Emergencias”. Pese a eso, un grupo de jóvenes y colectivos sociales y políticos se acercaron a la Playa con la intención de festejar aquella noche, no obstante, un dispositivo de 50 policías municipales ataviados con cascos, porras y escudos. Las primeras cargas no se hicieron esperar tras haberse saltado el cordón y las vallas colocadas, dando lugar a mayores disturbios27 que acabarían con 41 heridos y 17 atendidos hospitalariamente, -otras fuentes afirman que fueron 70- y 4 jóvenes detenidos. Uno de los efectos de esta jornada fue la creación de la Asamblea Ciudadana contra la Represión, estableciendo bonos solidarios y la organización de actividades para ayudar económicamente a las personas detenidas y en procesos judiciales. Bonoayuda destinado a los represaliados. Fernando Valiño 27 Según fuentes que estuvieron presentes esa noche, los disturbios comenzaron a las 21:00 del día 23 y acabaron alrededor de la 1:00 de la mañana. Lo curioso fue que los efectivos policiales abandonaron la zona y los jóvenes volvieron a la playa y no cesar los festejos hasta las 10 de la mañana.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 47 el Colegio San Juan de la Cruz, afrontando una significativa oposición vecinal y de los concejales del PSOE y de IU. El 4 de agosto de 2016 el antiguo colegio fue derribado, quedando el solar pendiente de edificación (quedó presupuestado el nuevo inmueble en 2,5 millones de euros31 este mismo año) y con la constante reclamación por parte de los vecinos de la Rondilla. (Izq.) Satírica esquela tras la demolición del antiguo colegio (Dcha.) Proyecto De Centro Sociocultural de participación ciudadana. Colectivo ACERCA. Asociación Vecinal Rondilla La segunda okupación en 2012 supuso una simbólica vuelta al casco histórico, bajo la puesta en marcha del CSOA La Guardería, entre la Plaza de la Universidad y al Calle Cardenal Cos. El inmueble ha llegado a albergar un uso comercial minorista tradicional como abacería (desde 1950 hasta 1974) como almacén de comestibles (desde 1974-1976) y como la escuela infantil Santa Catalina (desde 1974 hasta el 2000), además de vivienda en las dos plantas existentes. El 14 de noviembre de 2012, un grupo de okupas irrumpe en el edificioel cual tenía prevista la futura construcción de un hotel de 4 estrellascreando un Centro Social Okupado. Tras su desalojo dos semanas más tarde, los okupas lanzaron este escrito: 31 Europa Press 14/01/2019 https://www.europapress.es/castilla-y-leon/noticia-tgss-presupuesta-25- millones-euros-2019-oficina-antiguo-san-juan-cruz-valladolid-20190114184323.html
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 48 (…) Con este desalojo se quebraba un ilusionante proceso de creación de tejido social y de generación de nuevos usos de espacios abandonados (el edificio ocupado llevaba 12 años cerrado), pero también un proceso en el que se buscaba ofrecer nuevos marcos en los que poder relacionarse. Marcos en los que no predominen las relaciones económicas de carácter privado y exclusivo sino la apertura a la autogestión y a las infinitas posibilidades de generar nuevas vías para el encuentro social y cultural. Durante sus dos semanas de apertura, el Centro social La Guardería ha acogido una veintena de actividades de carácter completamente abierto y gratuito entre las que se han encontrado charlas, talleres de consumo, clases de lenguas de signos, cuentacuentos o actuaciones musicales. Por allí han pasado centenares de personas que, de una forma u otra, han mostrado su apoyo a un proyecto vivo que ha nacido en un Valladolid dominado por los intereses privados (tal y como podemos ver en el uso previsto para este edificio recuperado y revitalizado, donde está previsto construir un hotel de lujo). (Izq.) Portada del Día de Valladolid (16/11/2012) haciéndose eco de la okupación de La Guardería. (Dcha.) Octavilla repartida en Villalar 2013 recordando el desalojo de La Guardería. Este escrito se publicó en el blog del CSOA La Nave (http://csolanave.blogspot.com/) de León, que compartía nombre con otro Centro Social Autogestionado alquilado de la Calle Minutisa en Pajarillos y que fue clausurado simultáneamente a La Guardería por una multa al haber celebrado de manera ilícita conciertos y actividades lúdico-festivas, y
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 49 en la que se le advertía de que si se vuelve a hacer cualquier actividad en el local se procedería al precinto inmediato de La Nave, pese a haberse constituido como una Asociación -Asociación Cultural Musical Alternativa- (Fraile, 2013). Para cerrar un convulso año 2012, recordamos la corta vida del CSOA Tormenta. Tras unas jornadas celebradas en la Plaza Portugalete, se decidió okupar una casa molinera en el barrio de la Victoria, pero tras entrar fue desalojado apenas unas horas después. Jornadas de presentación del CSO Tormenta. El mismo día 6 fue desalojado. Valladolor En este periodo también asistimos al asentamiento de dos proyectos hortelanos emanados desde las asociaciones vecinales de Pajarillos (Huertillo de Pajarillos) y la Victoria (La Huerta sin Puerta) en 2012-2013 y que se valieron de la herramienta de la okupación de tierras y solares para convertirlos en huertos comunitarios autogestionados. Con el fin de crear un abanico de actividades que conciernen la soberanía alimentaria ecológica, gestión comunal y sin ánimo de lucro, estas asociaciones sí buscaron el amparo institucional mediante la negociación (al contrario que el okupa al uso, manteniendo el carácter subversivo y antisistema de sus acciones). Esta regularización la consiguieron en julio de 2016, bajo la primera legislatura de Oscar Puente, cuando se firmaron sendos convenios32 para poder explotar en precario esos terrenos sin afán de 32 Ambos convenios se firmaron por un periodo de dos años, prorrogables a otros dos. FUENTE: Último Cero 14/07/2016 http://ultimocero.com/noticias/2016/07/14/amparo-legal-para-los-huertos- autogestionados/
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 50 lucro, a cambio de la cesión de los solares y la instalación de tomas de riego por parte del Ayuntamiento. De manera simbólica y lúdica, citamos la entrada al antiguo Restaurante Los Álamos en los Sanjuanes de 2017, precisamente siguiendo el espíritu de aquella fiesta alternativa y reivindicativa que organizaba el CBR, estando en contra de la institucionalización y mercantilización de aquella fiesta en la Playa de Moreras. Varios miembros entrevistados señalaron la relación de este suceso con los Sanjuanes del 2000 y otro dato curioso: La conveniencia del urbanismo para evitar que se desarrolle una actividad espontánea en Moreras. Según me contaron, en el sector donde se disponían para festejar de manera autogestionada había una campa que fue sustituida por jardines ordenados (parterre) que, por otra parte, impedía la celebración de dicha fiesta. Pero sin duda, el hito más célebre y reciente de okupación lo encontramos en la propuesta del CSO La Molinera, okupado desde el 30 de junio de 2018. Constituye una auténtica rareza dentro de la ciudad, desde su estrategia de presentación, pasando por la singularidad del inmueble usurpado o su percepción entre la ciudadanía y la relación con los poderes políticos. El nombre “La Molinera” evoca en cierta manera al uso original que tuvo el edificio donde se asienta, la antigua fábrica de harinas La Perla. Datamos su construcción en el año 184133 en el tercer salto del Canal de Castilla hacia el río Pisuerga, aunque la estructura que hoy conocemos viene de la reconstrucción por parte de Sánchez Repiso en 1912 tras un incendio. El edificio constituye la última construcción fabril asociada al Canal, que aprovechaba la fuerza motriz del agua a través de un túnel inferior para mover las turbinas (Calderón y Pascual, 2007). También fue objeto de patrimonialización en 1991 bajo el marchamo de Bien de Interés Cultural. Tras su cese de actividad industrial en 2006, ese mismo año se le entrega a Sacedón Patrimonial S. L34 la licencia ambiental 33 "Fábrica establecida por los Sres. D. Lorenzo Semprún y Hnos., en el camino de Zaratán, sobre el arroyo de este nombre" tal y como dicta el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz (1845-50) 34 Acuerdo de Pleno Municipal del 10 de febrero de 2006 en el que se aprueba definitivamente el Estudio de Detalle en fábrica de harinas "La Perla", en Avda. Gijón nº 1, promovido por "Sacedón Patrimonial, S.L.". FUENTE: https://www.valladolid.es/es/ayuntamiento/corporacion-municipal/organos-gobierno/pleno/sesionesplenarias/acuerdos-adoptados-pleno/acuerdos-adoptados-pleno-corporacion-dia-10-febrero-2006
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 51 y de obra para reconvertir el espacio en lo que sería el Hotel Marqués de la Ensenada, de 5 estrellas. Tras haber modificado ad hoc35 el Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid, el Hotel mantuvo su actividad hasta enero de 2017. En ese momento, la empresa entró en concurso de acreedores, con la consiguiente fuga del dueño dejando impagos a la plantilla y abandono del edificio. Los activistas de La Molinera, militantes de un colectivo político juvenil, estudiaron la opción de okupar el hotel desde enero de 2018, tiempo en el cual había sufrido expolios, deterioro por botellones y un incendio. El 30 de junio se decide entrar, eso sí, sin la pernoctación clásica en caso de desalojo. Pero sin duda, lo que supuso toda una novedad dentro de las okupas en Valladolid fue la estrategia mediática en base a una rueda de prensa ante medios generalistas y una imagen lavada, sin esa percepción de fortificación y de colectivo radical o antisistema. Tan curioso como que el Norte de Castilla -del Grupo Vocento- o El Día de Valladolid hayan hecho la cobertura de La Molinera con más simpatía que acritud, calificando a la Molinera como un “grupo de activistas que ocupan36”. Jornada de puertas abiertas a los medios del CSO la Molinera. 6/7/2018. El Norte de Castilla 35 De hecho, la financiación para la remodelación del Hotel fue efectuada con fondos FEDER de la Unión Europea (alrededor de 250.000€). Fuente: http://lamolinera.org/financiacion-especulativa-del-hotel- marques-de-la-ensenada/ 36 Jornada de puertas abiertas para prensa acreditada. El Norte de Castilla 07/07/2018 https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/activistas-colectivo-molinera-antiguo-hotel-marques- ensenada-20180707193259-ga.html
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 52 La Molinera tiene un peso geográfico muy interesante, al localizarse en la confluencia de 3 barrios populares (Huerta de Rey, La Victoria y La Rondilla), su buena accesibilidad al estar en la arteria que supone la Avenida Salamanca y servir como iniciativa de recuperación de patrimonio industrial castellanoleonés. Asimismo, se asienta espacialmente en un punto alejado de cualquier área de influencia de los centros cívicos municipales. Un año tras su okupación, La Molinera sigue ofertando actividades sociales y culturales, como haber presentado su propio grupo de consumo ecológico “La Molihuerta” el pasado 2 de mayo, conciertos, talleres de cicloturismo o defensa personal y charlas de distinta índole social y política. Eso sí, sin los fantasmas de desalojo que sobrevuelan a los CSOAs debido a su estrategia de negociación con el Ayuntamiento de Valladolid, en vez del enfrentamiento. 3.4.2. Movimiento indignado y la PAH como agentes clave Tras la generalización de los efectos de la crisis económica de 2008 y el estallido de la burbuja inmobiliaria, la incidencia social y espacial sobre todo el territorio español que tuvo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca fue capital para rearmar a las clases más desfavorecidas, ante la amenaza de la privación de sus hogares. Su natural afinidad con el gran movimiento indignado -radicado tras la acampada masiva del 15 de mayo de 2011 en la Puerta del Sol de Madridfue llamada a liderar las protestas y movilizaciones sociales durante la actual crisis, teniendo también su importante presencia en Valladolid. Los lazos de solidaridad y horizontales entre vecinos y vecinas de los barrios periféricos de Valladolid se retomaron, mediante las 11 asambleas ciudadanas radicadas del movimiento 15M. De esa asamblea en Rondilla se fraguó la entrada al antiguo Colegio San Juan de la Cruz y también tuvieron ese tinte la puesta en marcha de la Huerta sin Puerta y el Huertillo de Pajarillos. Asistimos a un periodo de confrontación entre dos modelos de okupación desde la irrupción del 15M y el fenómeno Podemos: La okupación de mediación y la de confrontación. Esta primera surgió de manera localizada en ciertos núcleos de Euskal Herria donde gobernaron formaciones de la izquierda abertzale (KAS, HB…) desde la
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 53 década de los 80 y 90, asimilando y regularizado algunos gaztetxes. Pero estas prácticas se generalizaron en los llamados gobiernos del cambio que, tras las Elecciones Municipales de 2015, se hicieron con los Ayuntamientos de La Coruña, Santiago de Compostela, Zaragoza, Valencia, Madrid, Barcelona y Cádiz. Estos gobiernos han intentado asimilar en el tejido institucional a los CSOAs como los intentos de Ahora Madrid de regularizar La Ingobernable37, el Patio Maravillas o La Dragona38 o de la administración de En Comú Podem en Barcelona con Bloc 17 o la Casal Popular Tres Lliris39. 3.4.3. Valoraciones Asistimos al periodo donde coexisten más centros sociales autogestionados alquilados: Muchos colectivos que promueven estos espacios no tienen vistas más allá de seguir en régimen de alquiler y otros no se han atrevido a dar el paso a okupar debido a las dificultades que en ello lleva. Destacamos el Lokal de Pajarillos desde 2006, el CSA Las Dagas, operativo en el Barrio de Belén desde 2009, El Corral en Parquesol, establecido en 2014, el CSA Los Vientos del Pueblo, de corte más político desde 2014 en la que fue la sede del PCPE y La Ortiga (De 2016 a 2017 en la Plaza de las Batallas y posteriormente en Delicias). El movimiento vecinal de La Rondilla ha decaído tras la negativa de cesión del antiguo Colegio San Juan de la Cruz a los vecinos. Históricamente la Rondilla ha tenido un movimiento vecinal muy fuerte, logrando mediante la lucha el mayor parque de la ciudad: El Parque Ribera de Castilla inaugurado en 1988 y su urbanización en el 198940 (ocupando una superficie de 110.967 m2). Supuso la culminación a un Plan Parcial que incluía los equipamientos que carecían, como el centro de salud o el instituto Gonzalo de Berceo tras 12 años de demandas vecinales. La intromisión de partidos de izquierda parlamentaria ha desvirtuado el movimiento dentro de la asociación vecinal. 37 El Confidencial 30/03/2019 https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2019-03-30/carmenanegocia-la-cesion-del-edificio-okupado-de-la-ingobernable-a-los-vecinos_1912402/ 38 ABC 20/10/2018 https://www.abc.es/espana/madrid/abci-carmena-cambia-politica-contra-okupas-y- ahora-denuncia-antisistema-almudena-201810200043_noticia.html 39 La Vanguardia 22/05/2018 https://www.lavanguardia.com/politica/20180522/443768736873/el-ppc- acusa-a-colau-de-financiar-las-sedes-de-cup-arran-con-cesion-locales.html 40 Anuncio de licitación de obras de la 2º fase a la empresa Tecsa para la urbanización del Parque Ribera de Castilla. http://bocyl.jcyl.es/boletines/1989/12/01/pdf/BOCYL-D-01121989-14.pdf
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 54 Los Huertos Autogestionados llenan un vacío de demanda que plantean los huertos municipales. Los huertos urbanos promovidos por el Ayuntamiento se encuentran fuera del perímetro municipal y su uso se acota sólo a los mayores de 60 años (Ecologistas en Acción, 2012). Los proyectos hortelanos de La Victoria y Pajarillos no solo se limitan a cultivar comestibles ecológicos en suelo urbano. También de allí nacen proyectos educativos, de soberanía alimentaria y, a fin de cuentas, unos espacios comunales no productivistas que mediante la labor hortícola se refuerzan lazos vecinales y una alternativa lúdica de esparcimiento muy valiosa. La Molinera ha creado brecha en el movimiento okupa. Todos los militantes entrevistados que protagonizaron okupaciones a lo largo de las últimas 4 décadas desaprueban el modelo de okupación de la Molinera, por tener afinidades dentro del grupo municipal de VTLP y por ser de un partido político. Se piensa que es una ocupación institucional que busca sacar rédito político de ese espacio, utilizando unas vestiduras de “lo alternativo” para apuntalar el statu quo. Actos que rara avis forman parte del programa de un CSOA como el encuentro con Izquierda Unida, PCAS-TC, IzCa y Anticapitalistas41 o sus negociaciones iniciales con el Ayuntamiento. Paradójicamente, a los pocos días de haberse okupado La Molinera amaneció con pintadas no de grupos de extrema derecha, sino de otra facción de la izquierda radical. 41 ÚltimoCero 21/10/2019 http://ultimocero.com/noticias/movimientossociales/2018/10/21/multitudinaria-conjura-la-molinera-construir-poder-popular-castilla-leon/
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 55 Pintadas en contra del modelo de ocupación de La Molinera. 8/7/2018. ÚltimoCero El proceso de creación de La Molinera fue un ejercicio de puro Geomarketing. La entrada al antiguo Hotel Marqués de la Ensenada fue el resultado de 6 meses de planificación. La situación legal del inmueble, la coyuntura de su propietario su valorización patrimonial y potencial incidencia social fueron tratados en un análisis llevado por este colectivo.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 56 Desde 2010 los esfuerzos institucionales por dotar la zona Oeste de equipamientos han sido notorios. De esta manera Arturo Eyries (C.C Casa Cuna en 2011), Huerta del Rey (C.C José Luís Mosquera en 2010) y La Victoria (C.C Canal de Castilla en 2017) mejoraron o estrenaron centros sociales. Aun con esta mejora dotacional La Molinera se asienta en un punto estratégico lejos de cualquier área de influencia de los centros cívicos convencionales. De este radar salen el barrio de Girón, el distrito que más población ganó en la última década, situándose en los 9.400 habitantes, gran parte de la Victoria, de 15.000 habitantes, Huerta del Rey de Arriba (6.400 hab42), San Nicolás y Oeste de Rondilla. En el mapa anterior se aprecia el déficit de equipamiento como Girón, Barrio España, Belén o Pajarillos Altos-Las Flores. 42 Todos los datos de población por distritos han sido extraídos del Ayuntamiento de Valladolid: Características de la población a fecha de referencia: 1-enero-2019.
El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 63 GONZÁLEZ, R., MARTÍNEZ, M.A. y BARRANCO, O. (2018). Autogestión de equipamientos y espacios urbanos: los centros sociales okupados y autogestionados. En Ibarra, P et al. Movimientos sociales y derecho a la ciudad creadores de democracia radical. Icaria, Barcelona. GUTIÉRREZ, A. y DOMÉNECH, A. (2017). Geografía de los desahucios por ejecución hipotecaria en las ciudades españolas: evidencias a partir de las viviendas propiedad de la SAREB. Revista de geografía Norte Grande, nº67, Santiago. HARVEY, D. (2012). Rebel cities: From the Right to the City to the Urban Revolution. Verso, Nueva York. IBARRA, P. ET AL (2018). Movimientos sociales y derecho a la ciudad creadores de democracia radical. Icaria, Barcelona. IBARRA, P., MARTÍ, S., y GOMÀ, R. (coords.). (2002). Creadores de democracia radical. Movimientos sociales y redes de políticas públicas. Icaria, Barcelona. JOVER, J. y ALMISAS, S. (2015). Recuperando espacios y resignificando el concepto patrimonio desde los movimientos sociales: el caso del CSOA La Higuera (Cádiz, Andalucía). Documents d’Anàlisi Geogràfica 61(1): 91-112. LLOBET, M. (2004). Contracultura, creatividad y redes sociales en el movimiento okupa. In R. Adell & M. Martínez (Eds.), ¿Dónde están las llaves? El movimiento okupa: prácticas y contextos sociales (pp. 179–203). Los libros de la Catarata. Madrid. MARTÍNEZ, M.A. (1998). Okupa y resiste. Conflictos urbanos y movimiento contracultural. Contra el Poder, nº 2. MARTÍNEZ, M.A. (2001). Para entender el poder transversal del movimiento okupa: Autogestión, contracultura y colectivización urbana. VII Congreso español de sociología. Grupo de Trabajo: 27. Movimientos Sociales y Acción Colectiva, Salamanca. MARTINEZ, M.A. (2002) Okupaciones de viviendas y centros sociales. Autogestión, contracultura y conflictos urbanos. Virus, Barcelona. MARTÍNEZ, M.A. (2003). Viviendas y centros sociales en el movimiento de okupación: entre la autogestión doméstica y la reestructuración urbana. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales Extra 7, 146. MONSALVE, W. (2013). Movimiento okupa: Praxis, redes sociales y formas de acción colectiva. Universidad de Chile, Santiago. MOVIMIENTO DE OBJECCIÓN DE CONCIENCIA (2002). En legítima desobediencia: Tres décadas de objeción, insumisión y antimilitarismo. Traficantes de sueños, Madrid.
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El movimiento okupa como práctica social y espacial en la ciudad de Valladolid Pablo González Peinado Universidad de Valladolid 65 Webgrafía y enlaces de interés Atlas de iniciativas vecinales: https://losmadriles.org/ CSO La Molinera: http://lamolinera.org/ http://anterior.ultimocero.com/articulo/la-polic%C3%ADa-pone-fecha-caducidad-al-csa-la- nave-tras-a%C3%B1o-funcionamiento http://ultimocero.com/ http://valladolorenlabiblioteca.blogspot.com/2015/05/dossier-okupa-valladolid-1-edicion.html http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/04/valladolid-abril-memoria-militantes.html http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2018/05/valladolid-colectivos-y-luchas-csa-la.html http://www.comunalesvivos.net/ http://www.valladolidwebmusical.org/colectivos/lacasaokupa/entrevista.html https://csrgamonal.ga/ https://diariodevurgos.com/dvwps/category/la-maldita https://elotrovalladolid.es/ https://info.nodo50.org/ https://www.ecologistasenaccion.org/25321/algo-se-mueve-en-valladolid/ https://www.elsaltodiario.com/ https://www.lahaine.org/pensamiento/mirando_liberados.htm https://redpajarillos.wordpress.com/pajarillos-sostenible-huertillo/ http://www.miguelangelmartinez.net/