Valladolid, 1600. La entrada de Felipe III y Margarita de Austria a través de una relación manuscrita inédita
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Alba María Garcia Fernandez 176 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 Valladolid, 1600. La entrada de Felipe III y Margarita de Austria a través de una relación manuscrita inédita1 Alba María García Fernández (Universidad de Valladolid) INÉS Los reyes son a la vista, Costanza, por el respeto, imágenes de milagros; porque siempre que los vemos, de otra color nos parecen [...] (Lope de Vega, Peribáñez y el Comendador de Ocaña) 1. Introducción Admiración, sorpresa y asombro reflejan estas palabras pronunciadas por la villana Inés ante la presencia del rey en la ciudad de Toledo. Visita que, irremediablemente, modifica las rutinas diarias de los habitantes de la ciudad y de la comarca despertando una gran curiosidad y emoción, tal y como nos revela uno de los principales personajes de la obra Peribáñez y el Comendador de Ocaña de Lope de Vega Carpio. El alborozo mostrado por villanos de ficción a los que da vida el ―Fénix de los Ingenios‖ no dista mucho de lo que debieron sentir los habitantes de las localidades que visitaron los jóvenes reyes Felipe III y Margarita de Austria durante los meses de primavera y verano del año 1600. Opiniones y sentimientos que nos hablan de la dimensión y el impacto que produce la entrada del rey en la ciudad, uno de los acontecimientos de mayor trascendencia durante el Antiguo Régimen. Una relación manuscrita conservada en la British Library,y desconocida hasta ahora,supone el único testimonio escrito sobre la entrada realizada por los soberanos enla ciudad de Valladolid. En ella aparecen descritos los primeros momentos de un acontecimiento crucial2, no sólo por las implicaciones inherentes que conllevaba la estancia de los monarcas en una localidad, sino porque es durante los casi dos meses que Felipe III y Margarita de Austria que permanecieron en la ciudad cuando se forjó definitivamente el traslado de la Corte, que se llevará a cabo al año siguiente, en el mes de enero de 1601. Relación que, debido a su importancia, da sentido y se edita en este trabajo3. En la actualidad, el análisis de losrecibimientos y jornadas regias,junto al estudio de la fiesta pública de los siglos XVI y XVII esuna de las líneas de investigación histórica más fructífera4. No obstante, pese a los avances realizados, particularmente 1Este trabajo, resultado de la actividad investigadora correspondiente a la realización de una tesis doctoral en la Universidad de Valladolid bajo la dirección del Dr. Antonio Cabeza Rodríguez y del Dr. Carlos José Hernando Sánchez, se ha efectuado en el marco de una beca predoctoral que se inscribe dentro del Proyecto de Investigación «Centros de Poder y Cultura Política en el Barroco» (HAR2012-37560-C02-02) financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (España). 2Antonio Cabeza Rodríguez, Margarita Torremocha Hernández y Ricardo M. Martín de la Guardia comprobaron en su estudio la ―falta de relaciones impresas o manuscritas‖ existentes sobre este suceso (Cabeza Rodríguez, Torremocha Hernández, Martín de la Guardia, 1996: 78). 3Vid. Apéndice documental.Titulada Entrada Publica que hicieron en Valladolid el Rey don Phelipe 3º y la Reyna Doña Margarita, nuestros señores el año de 1600, British Library [BL], Mss.Add. 10.236, ff.132r-135r. Jenaro Alenda y Mira en el año 1903 y Narciso Alonso Cortés en su obra La Corte de Felipe III en Valladolid en el año 1905 informan de la existencia de esta relación. Alenda y Mira (1903: 134) ; Alonso Cortés (1905:12). 4Ante la imposibilidad de ser exhaustivos, citamos algunos ejemplos: Pérez Samper (1973), García Bernal (2006), Lobato y García García (2003), Monteagudo Robledo (1999) o Serrano Martín (1993).
Alba María Garcia Fernandez 177 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 reseñables en el caso de Castilla5, existe aún un gran desconocimiento en relación al análisis de los múltiples viajes que llevó a cabo durante su reinado, el monarca Felipe III (1598- 1621) como han destacado Rubén Mayoral y Alejandro López6, pese a tratarse de un soberano caracterizado por su movilidad7. Son contadas las referencias impresas o manuscritas que se conocen sobre las jornadas regias que tuvieron lugar durante este periodo y más concretamente, sobre el periplo de Felipe III y Margarita de Austria en aquel verano del año 1600, frente a lo que sucede con otras visitasefectuadas por los reyes de las que sí existen numerosos testimonios escritos8.Entrada regia que constituía el punto de partida de la celebración de las fiestas más vistosas y espectaculares en el Antiguo Régimen. Momentos de general regocijo en los que «el presente se engrandece con todo el prestigio del pasado, al tiempo que lo prolonga y lo sobrepasa»9 y que proporcionabanla ocasión de que se entablara, simbólicamente, un diálogo entre el monarca y los súbditos, reforzándose a su vez, su carácter de gran ceremonia política10. La relación que nos ocupa es breve, de apenas cuatro hojas. Aparece recogida junto a otros escritos por el padre Fray Diego Gascón de Torquemada (1600-1686), religioso de la Orden de San Agustín y sobrino de Gerónimo Gascón de Torquemada (1572- 1637), pese a que no figura firma alguna que revele la identidad de su autor, la coincidencia de la caligrafía de la misma con una obra manuscrita conservada en la Biblioteca Nacional nos permite aventurar que éste es su autor material11.Tenemos escasas noticias sobre Fray Diego Gascón de Torquemada(1606-1682), religioso de la Orden de San Agustín que profesó el 9 de junio del año 1630 en San Felipe (Madrid). Atendiendo a su fecha de nacimiento resulta imposible que fuera testigo presencial de la visita de Felipe III y Margarita de Austria. El hecho de que en la relación se describan los movimientos del rey previos a su entrada oficial en la ciudad y se detallen incidencias que acontecieron durante la misma, nosindica que se trata de una relación contemporánea a los hechos que se describen y de alguien cercano o al menos, en estrecho contacto con el ambiente de la Corte. Todo ello, nos hace sospechar que no fue realizada a posteriori y que,presumiblemente, su redacción se puede deber a Gerónimo Gascón de Torquemada, que en el año 1600 se encontraba muy próximo al círculo cortesano de Felipe III yera, además, un reconocido autor de las denominadas relaciones de sucesos. Sobre la trayectoria vital de Gerónimo Gascón de Torquemada se conocen muy pocos datos. Nacido en el seno de una familia hidalga en Valladolid el día 30 de septiembre del año 1572, fruto del matrimonio de Don Juan Gascón, Alcalde de 5Cabe destacar algunos trabajos como los efectuados por: Andrés Díaz (1984), Fernández del Hoyo (1993), Castán Lanaspa (1996), Morte y Knighton (1999), López Poza (2004), Madruga Real (2008),Amigo Vázquez (2012), Pascual Molina (2013) y muy recientemente, Cruz Rodríguez (2014). 6En la obra de Martínez Millán y Visceglia (2008:vol. I, 735). 7Vid. Williams (1988: 379-397). 8Es oportuno señalar el gran número de relaciones de sucesos escritas con motivo del matrimonio de Felipe III y Margarita de Austria celebrado en el año 1599, una de ellas realizada por el propio Lope de Vega bajo el título Fiestas de Denia, al Rey Catholico Felippo III deste nombre(Valencia, Impresor Diego de la Torre, 1599). Sobre otras entradas cabe mencionar: Relación de la entrada de sus magestades en Madrid, el domingo 24 de octubre de 1599. Y de las fiestas y señores que se hallaron á ellas, Relacion de la solemne entrada y recebimiento hecho á los Catolicos Reies don Phillipe tercero y doña Margarita de Austria, en su imperial ciudad de Toledo: a dos de marzo deste año de seiscientos de Esteban de Castro, Relación del recibimiento que la ciudad de Merida hizo a Felipe III sábado 4 de mayo 1619, Biblioteca Nacional de España, [BNE], Ms. 2350, ff. 80-86) o la Relación de la entrada que su majestad Felipe III hizo en Lisboa a 29 de Junio passado deste año día de St. Pedro(BNE, Ms.2350, ff. 288-289). 9Rodríguez de la Flor (1989:43). 10Sobre esta dialéctica, directamente heredada de las décadas medievales, son muy elocuentes las ideas aportadas por Bernard Guenée y Françoise Lahoux (1968). 11Obra manuscrita realizada con motivo de la canonización de Santo Tomás de Villanueva titulada Republica religiosa en la prodigiosa vida de Santo Thomas de Villanueva.... BNE, Ms. 3098.
Alba María Garcia Fernandez 178 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 los Hijosdalgo de la Chancillería de Valladolid y de Doña Francisca de Torquemada. Sabemos que en el año 1602 contrae matrimonio con Juana de Ayora y Tiedra, familiar del Arzobispo Jerónimo Méndez de Tiedra. Se tiene constancia de que desempeña diferentes cargos dentro de la Corte de los soberanos Felipe III y Felipe IV: en el año 1603 recibe el cargo de Gentilhombre de la Cámara de los Príncipes de Saboya, sobrinos del monarca Felipe III. Juró como aposentador de la Casa de Borgoña, ocupando la plaza de su tío, Luis de Torquemada el día 18 de mayo del año 1609 como consta en el «Quaderno de gajes del tercio primero de 1612»12. A este nombramiento seguirán el de Aposentador del Rey (1620), Gentilhombre del Infante Don Carlos (1625) y de mayor importancia, como Secretario del Rey (1630), cuyas funciones simultaneará con el oficio de Mayordomo del Conde de Oñate13Compatibiliza las obligaciones derivadas de su puesto en la Corte con la escritura de obras entre las que destaca Gaçeta y Nuevas de la Corte de España desde el año 1600 en adelante14además de ser un prolíficoautor de relaciones de sucesos y trabajar por encargo para el gremio de ciegos; un dato muy revelador,ya que durante el siglo XVII, en Madrid, los ciegos eran los principales encargados de la venta y difusión en la Corte de todo tipo de relaciones, coplas, romances, almanaques y guías15. Gerónimo Gascón de Torquemada les proporcionaría las noticias que precisaban para ofrecer continuamente novedades con las que informar y entretener a su público, información privilegiada gracias a su posición dentro de la Corte16. Es más que probable que Fray Diego Gascón de Torquemada, a la muerte de su tío Gerónimo, heredara parte de sus anotaciones y escritos. Entre ellos se hallaría la relación que nos ocupa, uno de los documentos que seguramente, con la intención de salvaguardar la información albergada en él, copió a mano. El hecho de que, en el mismo legajo, se encuentren otras relaciones de sucesos firmadas por Gerónimo Gascón de Torquemada sobre acontecimientos de similar importancia, como la entrada del Príncipe de Gales en Madrid en el año 1623 que, posiblemente, se hallaba en mejor estado de conservaciónvendría a corroborar nuestras conclusiones respecto a la autoría de la misma. 12En Martínez Millán y Visceglia (2008: vol. II, 644). 13Datos extraídos del prólogo efectuado por Alfonso de Ceballos- Escalera a la obra Gaçeta y Nuevas de la Corte de España desde el año 1600 en adelanteescrita por Gerónimo Gascón de Torquemada y continuada por su hijo, Jerónimo Gascón de Tiedra, Madrid: Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía (1991: 8-11). 14Una obra que a su muerte el día 24 de enero del año 1637, será continuada por su primogénito, Jerónimo Gascón de Tiedra. Otras obras escritas por Gerónimo Gascón de Torquemada son: Nacimiento, vida, prisión y muerte de Don Rodrigo Calderón, Marqués de Siete Iglesias cuya fecha de elaboración se sitúa en el año 1629 fue hallada y publicada en el año 1789, ciento cincuenta años después de su redacción por Antonio Valladares de Sotomayor y el Compendio de los reyes a tenido España desde Adam, hasta el rey Don Phelipe el quarto n[uest]ro señor. Vida y muerte de cada vno y de todas las personas reales epitafios de sus sepulturas y los titulos que dieron con otras mucha particularidades y successos de sus tiempos que data del año 1625. 15Inmaculada Casas Delgado (2012: 35) destacala relevancia del ciego cantor que «llevaba el producto directamente al pueblo, lo daba a conocer voceando mientras deambulaba por las calles o instalaba un sencillo puesto transportable en las zonas más concurridas de las ciudades». En el caso de Madrid, continúa ―la Plaza de Sol y la Plaza Mayor eran los lugares a los que solían acudir casi una treintena de ciegos [...] y precisamente allí, este gremio, organizado desde 1581 en torno a la Hermandad de Nuestra Señora de la Visitación, llegó a ejercer un verdadero monopolio de venta hasta 1836, fenómeno que explica la denominación romance de ciego‖. 16 Alfonso de Ceballos-Escalera sostiene que: «Fue, pues, uno de los primeros periodistas españoles, y este calificativo no es caprichoso [...] es frecuente que Don Jerónimo rechace el relato de un hecho por no ser para gaçeta...Es decir que el autor distinguía perfectamente en el estilo y en los temas a tratar, el periodismo de actualidad de la mera literatura o de los grandes hechos que él consideraba pertenecientes a la Historia y no al periodismo». Gascón de Torquemada (1991:11).
Alba María Garcia Fernandez 179 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 2. El contexto de la visita a Valladolid La visita realizada por Felipe III y Margarita de Austria tiene lugaren unas circunstancias particulares, en el momento de mayor discusión acerca de un posible traslado de la Corte. A fin de comprender la trascendencia de la misma, hemos de situarnos en el mes de mayo del año 1600; en esa fecha, los soberanos iniciaron un largo viaje por Castilla durante el que visitaronSegovia (6- 12 de junio), Ávila (15- 22 de junio), Salamanca (25 de junio- 1 de julio) y finalmente, Valladolid donde efectuaron su entrada el día 19 de julio, permaneciendo hasta el 29 de agosto17. Para la villa de Madrid, donde se encontraba instalada la Corte de la Monarquía, la noticia de este viaje supuso la confirmación de los rumores sobre la mudanza de la Corte, comentarios que durante los últimos meses no habían hecho sino incrementarse18. Ante la noticia de este periplo, Luis Cabrera de Córdoba (1997:69) escribe: Se ha sabido agora [...] que al otro día partirán para Segovia, de allí a Ávila, después a Medina del Campo y Valladolid [...] de lo cual ha vuelto la voz de que la Corte se mudará como se había dicho, a Valladolid, si bien puede tener esta jornada diferente fin. Mientras los reyes se encontraban lejos de tierras madrileñas, se vivió un periodo de gran confusión e inquietud, que contrastó con la alegría mostrada por los habitantes de las localidades que visitaron los monarcas en su viaje19.Desde el fallecimiento del monarca Felipe II, en el año 1598, los madrileños temían un traslado. Una preocupación que se evidencia en el hecho de que a partir del año 1599, vean la luz varios escritos, en los que de forma sistemática se defendía que la Corte permaneciera en Madrid, a la vez que se proponía la realización de cambios arquitectónicos y urbanísticos para que la villa se tornara en la urbe ideal y sede definitiva de la Corte de la Monarquía. 20.La impecable trayectoria de la villa como capital de la Corte, su inmejorable situación geográfica y la seguridad que ofrecía las condiciones climáticas y de salubridad de Madrid, son las principales razones aducidas para que no se produzca el traslado y esgrimidas por destacadas personalidades del ámbito cortesano madrileño como el 17Hay que tener en cuenta (aunque por razones de espacio no podemos tratarlo aquí) lo que suponía en cuanto a avituallamiento el desplazamiento del monarca y su séquito a una ciudad, más aún durante un amplio periodo de tiempo, como es el caso. Sobre las gestiones previas y necesarias para resolver este punto el rey en una carta fechada en Segovia el 18 de junio del año 1600 otorga una comisión al Licenciado Benavente Benavides a «fin de proveer los caminos de su Magestad a Avila y a otras partes de su Magestad‖ en la que se lee: «Sabed que yendo como vamos a la ciudad de Avila y otras partes de estos mios Reinos yo y la serenísima Reina mi muy cara y muy amada mujer y aviendo de yr en mio servicio y acompañamiento algunos grandes y caualleros y otras personas son menester muchos vastimentos y vituallas y es necesario que los lugares y partes por donde quieren de pasar esten provedos y abastecidos de los dichos mantenimientos y de los otras cosas necesarias y que se provean asimismo las carretas y bestias de guia y todo lo demás que conviniere par el buen abastecimiento de la gente que asi a de yr en mia Corte y en el que acompañando y servicio». Archivo General de Simancas [AGS], Cámara de Castilla, Libros de Cédulas, 168, f.380r. 18Una hipótesis que Cabrera de Córdoba había mencionado por primera vez el día 1 de enero del año 1600, al afirmar que «se platica de mudar la Corte a Valladolid, por haber tantos años que los Reyes no visitan aquella tierra, la cual padece grande necesidad [...] que dicen los médicos que conforme la complexión de S.M. es más a propósito para su salud». Cabrera de Córdoba (1997:56). 19Descontento que mencionan cronistas como el padre Fray Jerónimo de Sepúlveda «El Tuerto» (1924: 229) al afirmar que los madrileños en aquellos días «temían que pasase la corte a aquel lugar y todo el tiempo que el Rey estuvo en aquel lugar y ciudad no se trataba de otra cosa sino de la pasada de la corte, por donde en Madrid había grandes alborotos y muchas inquietudes [...] decían que no podían estar en Valladolid ni cabía allí la corte y que lo pasaron muy mal aquel verano». 20Descontento que mencionan cronistas como el padre Fray Jerónimo de Sepúlveda «El Tuerto» (1924: 229) al afirmar que los madrileños en aquellos días «temían que pasase la corte a aquel lugar y todo el tiempo que el Rey estuvo en aquel lugar y ciudad no se trataba de otra cosa sino de la pasada de la corte, por donde en Madrid había grandes alborotos y muchas inquietudes [...] decían que no podían estar en Valladolid ni cabía allí la corte y que lo pasaron muy mal aquel verano».
Alba María Garcia Fernandez 180 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 corregidor de Madrid, Mosén Rubí de Bracamonte, el doctor Hernando Maldonado de Matute o el doctor Cristóbal Pérez de Herrera que envían varios memoriales al rey con el objetivo de modificar su decisión de mudar la Corte21. Las instancias madrileñasno fueron las únicas que rechazaron la decisión del traslado, sino que tampoco fue apoyada por miembros de la familia de Felipe III, como la Emperatriz María de Austria, su abuela y tía. En relación a ello, Fray Jerónimo de Sepúlveda «El Tuerto»(1924: 238) relata que la Emperatriz, ante los primeros rumores del traslado solicitó al soberano que la visitara y durante la conversación que ambos mantuvieron ―le persuadió y pidió con muchas veras y grandes encarecimientos y con palabras muy graves no se pasase ni hiciese mudanza alguna‖, una postura con la que «no procuraba interés ninguno sino sólo el bien de sus reinos y vasallos»22. En dicha conversación no disuadió al monarca acerca de los inconvenientes del traslado de la Corte y en los años siguientes, la Emperatriz será una de las más firmes defensoras del regreso definitivo de la Corte a Madrid, hasta su fallecimiento acaecido en el mes de febrero del año 1603. Entre los contrarios a la mudanza a Valladolid se encontraba,además, el arzobispo de Toledo, Bernardo de Rojas y Sandoval, tío de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, el Duque de Lerma, al que tradicionalmente, se ha responsabilizado de la misma debido a su influencia sobre Felipe III. En una carta escrita el 9 de mayo del año 1600 dirigida a su sobrino, le advierte de la necesidad de sopesar con mucha atención la resolución de mudar la Corte y propone la formación de una junta que observe esta cuestión detenidamente23.Con esta medida, sostiene el arzobispo, «se daría a entender la justificacion entera desta mudança que no era causada de solo deseo sino de aviriguacion i discurso»24. Rojas y Sandoval insta, además, al Duque a que frene las 21En el año 1600, Cristóbal Pérez de Herrera escribe dos discursos dirigidos al soberano: A la Católica y Real Magestad del Rey don Felipe III nuestro señor....que atento a las grandes partes y calidades desta villa de Madrid, se sirva de no desampararlay A la Católica Real Magestad del Rey Felipe III nuestro Señor, cerca de la forma y traça comoparecen podrían remediarse algunos pecados... y de qué suerte se podrían restaurar y reparar las necesidades de Castilla la Vieja, en caso que su Magestad fuesse servido de no hazer mudança con su corte a la ciudad de Valladolid; Mosén Rubí de Bracamonte publica en el año 1600 el Memorial y Discurso que la Villa de Madrid dio al Rey Don Felipe III nuestro señor sobre la mudança de la Corte y por su parte, Hernando Maldonado de Matute escribe ese mismo año, Memorial y Discurso que la Villa de Madrid dio al Rey Don Felipe III nuestro señor sobre la mudança de la Corte, Madrid, 1600. 22La emperatriz, de hecho, era una figura absolutamente esencial para el soberano, a quien acude con gran frecuencia en busca de consejo y protección. Según una carta enviada por Cardenal Aldobrandini al Nuncio Caetani, con fecha de 16 de septiembre de 1598, cuando a Felipe II se le administra la Extremaunción, el entonces príncipe escribe a la emperatriz y le comunica que está realizando votos para rogar que dure su existencia, ya que no le queda ninguna otra persona con la que consolarse. Recogido en Pérez Bustamante (1950:71). 23La redacción de esta carta la menciona el cronista Gil González Dávila (1771:109).: «Escribiéronse contra esta mudanza muchos papeles [...] que en sacando las cosas de su lugar, todo es quejas; y el que las representó mayores fue D. Bernardo de Roxas, arzobispo de Toledo, en un papel manuscrito que yo vi original, donde previno los daños que sucedieron y otros males de aquel tiempo». Por otra parte, cabe decir que conocemos la existencia de, al menos, dos copias de esta carta que se encuentran en la Biblioteca Nacional, una de las mismas dentro del Ms. 4013, ff. 101- 104 citada por Patrick Williams en su ya citado artículo ―Lerma, Old Castile and the Travels of Philip III of Spain‖y otra copia incluida dentro del Ms. 1492 (ff.32-36) bajo el título «Documentos varios del reinado de Felipe III, principalmente relativos a Aragón, recogidos y copiados por el cronista D. Juan Francisco Andrés de Ustarroz». 24Es necesario recordar el interés del arzobispo de Toledo en la cuestión del adelantamiento de Cazorla y las consecuencias que irremediablemente implicaría la mudanza a Valladolid, lo que demoraría la resolución de la que estaba pendiente Bernardo de Rojas en aquellos momentos. De hecho, tres años después, expira el litigio más señalado, el mantenido con el Marqués de Camarasa, Francisco de los Cobos y Luna, puesto que el día 20 de noviembre de 1603 el Consejo Real emite una sentencia favorable al Arzobispado de Toledo. Por otra parte, el Marqués de Camarasa no sólo mantenía un enfrentamiento con el Arzobispo de Toledo, sino también existía una rivalidad pública con el Duque de Lerma, siendo uno de los motivos la posesión del palacio que Camarasa tenía en Valladolid, célebre por su belleza, que el Duque deseaba y que finalmente lograría en el año 1601.
Alba María Garcia Fernandez 181 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 murmuraciones que le ponen en entredicho y deterioran su imagen, divulgando que la razón del traslado a Valladolid se debe a sus intereses particulares25. Pero a la altura del verano del año 1600, el traslado de la Corte ya estaba decidido y todo se encontraba dispuesto para llevarlo a efecto. Queda así confirmado en una carta fechada el 4 de julio del año 1600 enviada por el Duque de Lerma desde Medina del Campo al Conde de Miranda donde se afirma que «el punto principal que es el de la mudanza está resuelto sin que haya que añadir ni quitar»26. El periplo por Castilla se inició, de hecho,respondiendo a un doble propósito de Felipe III: en primer lugar, ver la situación de la región castellana y comprobar in situ el estado de la ciudad de Valladolid para cerciorarse de que la decisiónque había tomado era correcta y por otra parte, forzado por la necesidad de obtener financiación, deseaba lograr el compromiso de las ciudades a fin de que confirmaran el voto que habían realizado sus representantes en Cortes. De hecho, apenas un mes antes de iniciar su viaje, en abril, tras arduas deliberaciones, se había aprobado la concesión de 18 millones de ducados pagaderos en seis años, sin determinar la forma de pago, por lo que en aquellos momentos resultaba imprescindible su presencia27.Cuestión que viene a confirmar el cronista Matías de Novoa (1875:172)asegurando que con su viaje, Felipe III deseó beneficiar a las ciudades, ―con su presencia, honrarlas y hacer mercedes a sus vasallos y poner en perfección las cosas necesarias a su conservación y aumento‖; un comentario que relaciona, implícitamente, unas páginas más adelante, al continuar su relato escribiendosobre las conclusiones de la convocatoria de las Cortes de Castilla,con respecto al servicio de millones. Los verdaderos motivos de la mudanza que, finalmente, se llevará a cabo en enero de 1601, sin embargo, todavía no están claros. En los últimos años, está cobrando especial importancia la concepción, apuntada por algunos contemporáneoscomo Luis Cabrera de Córdoba o Matías de Novoa según la cual, el traslado se debió al deseo del rey de revitalizar económica y políticamente la región castellana, a fin de paliar la decadencia en la que se hallaba a principios del siglo XVII, fruto de los efectos de la peste y de la crisis agraria que se había producido recientemente28. Una tesis que rebate la argumentación histórica tradicional enunciada por Agustín González de Amezúa (1912), Ciriaco Pérez Bustamante (1950)o Joaquín de Entrambasaguas (1966) que vinculando la mudanza con el ―capricho interesado‖ del privado del monarca, sostenía que la pretensión del Duque era alejar a Felipe III de la influencia del poderoso círculo cortesano madrileño, donde se veía con estupor y recelo la posición política que iba adquiriendo. 25«Todo lo que se haze o dexa de hazer se lo atribuien creiendo que el Rey se aplica fácilmente a lo que Vuestra Señoria Illustrisima le aconseja y suplica y por eso dicen que la mudança a Valladolid es por la fabrica de la Iglesia y casa que V. S.I. desea y trata con tanta ve(he)mencia [...]». BNE, Ms. 4013, f. 102v.En esta carta, Bernardo de Rojas y Sandoval transmite a su sobrino su preocupación por lo que se comenta en la Corte en relación a la ascendencia que posee sobre el monarca y le previene, en vano, de los peligros de la privanza, comentándole los rumores que circulan:«Que trahe al Rey por los campos para que no le trate nadie, ni averigue la multitud de vertudes i buenos talentos que ay en toda manera de suguetos, i esto mismo se dize que en suaposento y en el del Rey se trae particular atencion por personas puestas por Vuestra Señoria Illustrisima para ver quales son i quando y como los que el Rey y la Reyna escuchan y comonican, deligencia quando fuese cierta de que a Dios hablando a nuestro modo se le asentar a indignacion y yra pues el apoyo de las privanças no consiste en diliguencias humanas y quando destas se fia mucho Dios deshaze presto por caminos no pensados». BNE, Ms. 4013, f.103v. 26Documento conservado en el Archivo General de Simancas (Secretaría de Gracia y Justicia: Legajo 897) citado en la introducción realizada por Agustín González de Amezúa a la obra de Miguel de Cervantes Saavedra,El Casamiento Engañoso y el Coloquio de los Perros (Madrid:Bailly- Bailliere, 1912: 11). 27Martínez Hernández (2004: 522-523). 28Antonio Feros (2006:168-169) sostiene que el traslado se debió a «motivaciones políticas» como fórmula empleada por Felipe III para solucionar los problemas tanto económicos como administrativos a los que, en aquellos momentos, tenía que hacer frente.
Alba María Garcia Fernandez 182 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 3. Valladolidprepara el recibimiento a los reyes La visita de los reyes se comunicó con muy poca antelación, tal y como sucede con el resto de localidades, por las que pasaron los monarcas durante su viaje por tierras castellanas. Los responsables municipales tuvieron que preparar con celeridadsus respectivos recibimientos. Cabrera de Córdoba (1997:71)relaciona esta medida con la pretensión de Felipe III de «no dar lugar á que las ciudades gasten en los recibimientos mas de lo que no se puede escusar, por estar todas muy gastadas y el reino con mucha necesidad». Una resolución que respondía, sin embargo, a las múltiples peticiones que, desde el año 1599, llevaban reclamando varios de los procuradores en Cortes, suplicando al soberano que tuviera en cuenta las consecuencias del esfuerzo económico que suponía para las localidades la organización de sus recibimientos, recordándole que ello, en no pocas ocasiones, desembocaba en la falta de fondos29. Aproximadamente, un mes antes de que se produzca la entrada de los soberanos, el once de junio del año 1600 el Concejo de Valladolid recibió una carta del Conde de Miranda desde Madrid en la que se comunicaba la visita del Rey y donde rogando moderación con los gastos y dando instrucciones precisas, se requería sobriedad en la indumentaria de los regidores y el palio30. Una semana después, el 18 de junio, de que se recibiera esta misiva se reunió el Corregidor, Antonio de Ulloa y los comisarios regidores en una Juntaa fin de «prebenir las cossas tocantes al rresceuimiento»donde decidieron la vestimenta de los oficiales del Concejo, los aspectos relativos al palio, así como, la organización de vistosas danzas y una gran máscara para impresionar a los monarcas31. La visita se entendió, desde el primer momento, como una oportunidad inmejorable para convencer al monarca de las capacidades de la ciudad. Los regidores municipales conocían que las negociaciones para obtener el traslado iban por buen camino, gracias a las gestiones de los representantes enviados por la ciudad para tratar el asunto en Madrid32. Por este motivo, sabedores de su posición y de sus posibilidades, a pesar de la petición del presidente del Consejo de Castilla, los preparativos que se ordenaron en los días siguientesevidenciaron que el lujo y el deseo de incluir los espectáculos más vistosos fue la nota predominanteen las celebraciones proyectadas. Decisión que supondráunos gastos inasumibles para las arcas municipales en aquellos momentos, pero las consecuencias a nivel financiero no se contemplaron pues el objetivo primordial era convertir a la ciudad en la urbe ideal. Las autoridades municipales no ignoraban los rumores que circulaban sobre la falta de aptitudes de Valladolid para convertirse en Corte de la Monarquía y lo que era más preocupante, aquellos que aludían al pésimo estado de la ciudad tras la reciente epidemia de peste33. 29A lo largo de diferentes jornadas:Sesión del 9-XII-1599, 10- XII- 1599, 13- XII- 1599 y 21- XII-1599. Actas de las Cortes de Castilla, Madrid: Imp. De la Viuda e Hijos de J.A.García, 1877- 1988, Tomo XVIII, pp. 515-574. 30Así se detalla en el Libro de Actas:«Su Magestad pienssa yr a essa ciudad y es servido que los gastos del rezuimiento ssean moderados y que las ropas de los rregidores no lleuen tela ni oro ssino que sssean de terciopelo aforrados en tafetán y el palio ssea anssimismo de terciopelo y sin que lleve mas que las goteras de tela». Archivo Municipal de Valladolid [AMV], Actas Municipales, 11- VII-1600, f.59 rv. En adelante, seguiremos la numeración moderna del Libro de Actas Municipales de Valladolid. 31AMV, Actas Municipales, 18- VII- 1600, ff.66r-69r. 32El Concejo de Valladolid, el día 28 de enero del año 1600 nombró como encargados de efectuar las gestiones derivadas de la mudanza a Diego Mudarra y Galván Bonisen, aunque Bonisen renunciará tiempo más tarde siendo sustituido por Luis de Alcaraz, al que finalmente acompañarán en su labor Alonso de Santisteban y Francisco Calderón, padre de Rodrigo Calderón. AMV, Actas Municipales, 28- I- 1600, f.5v. 33Sobre los efectos de la epidemia que supuso la pérdida aproximada de un 20% de la población, véase Benassar (1969).
Alba María Garcia Fernandez 183 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 La ciudad, en aras de lograr una profunda remodelación del aspecto urbano y desautorizar lo que se comentaba en la Corte, se sumergió en una frenética actividad siguiendo las consignas enviadas posteriormente, tal y como ya había avanzado el Conde de Miranda en su carta, por el Duque de Lerma34. Así pues, se pusieron en marcha las medidas coercitivas habituales en este tipo de acontecimientos, se requirió a los habitantes que engalanaran e iluminaran las fachadas de sus casas, además dieron comienzo las obras de adecentamiento de edificios situados en puntos neurálgicos. Asimismo, se acondicionaron los caminos, se sustituyó el empedrado deteriorado de las calles, se eliminaron los desniveles del terreno y se modificó el trazado urbano para poder construir un parque en la zona posterior del Palacio Real, fomentándose, incluso, la celebración de festejos que mostraran la alegría de la ciudad, por la próxima visita de los reyes35. Cuando se recibió una carta del Rey enviada desde Medina del Campo el tres de julio del año 1600 anunciando su visita, todo estaba dispuesto para que se hiciera efectiva laentrada de los monarcas en la ciudad36. En agradecimiento a las palabras de afecto expresadas por Felipe III hacia la ciudad en la misiva, dos regidores del Ayuntamiento, Diego Nuño de Valencia y Acacio de Burgos, acudieron a Tordesillas para ver al soberano y comunicaron personalmente al Duque de Lerma el «sumo contento»de la corporación municipal, en el supuesto de que aceptarasu nombramiento como regidor37. 4.La entrada de Felipe III y Margarita de Austria La documentación conservada en el Archivo Municipal de Valladolidy en el Archivo Histórico Provincial de Valladolid,unido al relato ofrecido por obras como las deMatías Sangrador(1851) o José María Quadrado (1865)permite reconstruir la entrada de los soberanos en Valladolid en el mes de julio del año 1600. Pero la relación manuscrita titulada Entrada Publica que hicieron en Valladolid el Rey don Phelipe 3º y la Reyna Doña Margarita, nuestros señores el año de 1600 hallada en la British Library 38 proporciona, desde una perspectiva más cercana,una versión de los acontecimientos ágil y frescacon la «minuciosidad maniática» característica de este tipo de documentos, como apunta Fernando Rodríguez de la Flor (1989:100). La relación da comienzoretrotrayéndose al día ocho de julio del año 1600, fecha en la que los monarcas llegaron aTordesillas donde residirán hasta el día de la entrada oficial, 19 de julio, realizando breves viajes a lugares cercanos a la localidad como El Abrojo y Simancas. A continuación, el autor de la relación nos informa de la entrada oficiosa que, al parecer, efectuó Felipe IIIel viernes 14 de julio, cinco días antes de hacer su entrada en la ciudad. El monarca se trasladó a Valladolid «de secreto ya de noche, con algunos cavalleros de su cámara a ver la ciudad y otras cosas particulares, esta noche en concreto fue al Prado y anduvo por muchas calles». Al día siguiente, detalla «a las siete de la tarde se volvio en un coche de seis mulas, llevando consigo al Duque de Lerma y al Marques de Velada, y en otro coche yban los de su cámara». 34AMV, Actas Municipales, 19 –VII- 1600, f. 118r. 35El diez de julio, el Concejo ordenó: «Que desde aquí adelante asta que se agan las fiestas y rregocijos por la buena venida de sus Magestades todas las fiestas y domingos aya en la placa mayor la carrera publica donde sel exercyse el arte de caualleria y aya musica de cheremias». AMV, Actas Municipales, 10-VII-1600, f.111v. 36AMV, Actas Municipales, 9-VII- 1600, f. 106v-107r. 37AMV, Actas Municipales, 8- VII- 1600, f.110v. Felipe III expidió el cargo de regidor a favor de Lerma el día 13 de agosto del año 1600, una carta enviada por el monarca al Ayuntamiento comunicando su decisión aparece recogida en la sesión del día siguiente, 14 de agosto.AMV, Actas Municipales,14- VIII- 1600, f.130r-131v. 38De aquí en adelante emplearemos dicha relación de sucesos para reconstruir la jornada regia.
Alba María Garcia Fernandez 184 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 Esta visita del soberano no resulta llamativa, a pesar de quequebrantaba la costumbre de esperar al día de la entrada oficial,no era algo extraño39. Sí es destacable, no obstante, el hecho de que el Marqués de Velada, Don Gómez Dávila Toledo que había sido «una de las numerosas voces autorizadas contrarias al traslado considerando que en la ciudad de Valladolid aún había focos pestilentes» acompañara a Felipe III. En aquel momento, su relación con el rey, debido entre otras cuestiones a sus desencuentros con el Duque de Lerma, atravesaba un periodo delicado. Durante la visita a la ciudad de Ávila a mediados de junio, al Marqués de Velada, como recuerda Santiago Martínez Hernández (2004: 411-412)«de nada le sirvieron (...) los recibimientos que su ciudad natal brindó a los soberanos durante la semana que permanecieron en Ávila como tampoco el papel que desempeñó de esforzado anfitrión, más con harta satisfacción y pocos réditos». Los reyes llegaron a Valladolid, la noche del 18 de julio del año 1600 y como había sucedido ocho años antes, en la visita realizada por Felipe II en el mes de junio del año 159240, las casas del conde de Salazar, Bernardino de Velasco, situadas delante de la Puerta del Campo, fuera de la ciudad, sonlas elegidas para hospedar a los monarcas. La misma noche de su llegada Felipe III y Margarita de Austria pudieron disfrutar de un gran espectáculo, precursor de los ingenios que las autoridades municipales habían proyectado para agasajarles durante su estancia en la ciudad, atracciones donde el fuego ocupó un lugar preponderante en las celebraciones, fruto del gran poder de atracción del que gozaba durante el Antiguo Régimen. De hecho, por su propia naturaleza, era considerado el más poderoso de los cuatro elementos, en tanto que simbolizaba la vida41.Se habían colocado luminarias, velas y hachas en todas las ventanas de la Plaza Mayor y en las torres de la ciudad, en ese afán, característicamente barroco como afirma José Antonio Maravall (1975: 492) de «desplazar el día por la noche, venciendo la oscuridad de ésta por medio de un puro artificio humano». Además, las campanas repicaron y la música de trompetas y atabales inundó las calles de Valladolid que mostró de esta forma su júbilo por la visita regia42. A la mañana siguiente, 19 de julio, el día de la entrada oficial en la ciudad, Valladolid lució su mejor aspecto, gracias a los esfuerzos de la corporación municipal, las calles estaban «gallardemente olgadas con ricas telas y bordados»y llamó especialmente la atención de los presentes la riqueza y el lujo de la calle Platerías, en la que para la ocasión «refirieron los plateros en sus aparadores todas quantas riquezas tenian assi de joyas de diamantes, esmeraldas y rubies como de piecas de oro de martillo y plata dorada». Sin embargo, el intenso calor de aquella mañana de julio obligó a regar continuamente las calles para rebajar la temperatura y a colocar toldos, de tal forma que «se pudo pasar bien sin dar en las calles un rayo de sol».El primero de los actosde Felipe III y Margarita de Austria en Valladolid es el tradicional besamanos que se llevó a caboen una de las habitaciones de la residencia donde se alojaban los monarcas,«una sala grande devaxo de un rico dosel». Acompañados del Duque de Lerma recibieron a los representantes de la ciudad: al Colegio de Santa Cruz, a los miembros de la 39En el año 1503 Antoine de Lalaing, miembro del séquito de Felipe «El Hermoso» cuenta que su señor, acompañado de algunos nobles había entrado de incógnito en Barcelona, la víspera de su entrada oficial para poder ver los bailes y danzas que se habían proyectado con motivo de su visita. García Mercadal (1999:470). 40Nos encontramos trabajando actualmente en una relación que aparece en el mismo legajo que la del año 1600, pero en este caso correspondiente al año 1592 que verá la luz próximamente en un nuevo trabajo. 41Marie Françoise Christout señala que:«Le nature même du feu en fait le plus puissant et séduisant des quatre élément. Générateur de lumière, de chaleur, de indompté et mobile, il symbolise la vie, l´esprit». En Jacquot (1956, v.I:147). 42Todo ello se había acordado en Regimiento de 22 de junio del año 1600. AMV, Actas Municipales, 22-VI-1600, f. 73v- 75r.
Alba María Garcia Fernandez 191 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 sus capas de terciopelo negro y detras yba el Duque de Lerma con el estoque desnudo al hombro con un bestido tan costosso y tan cubierto de oro, que del ni de la gualdrapa del cavallo, no se les veía el fondo. Luego yban los oficiales de la cavalleria, cavalleriços y pages y los demás que acostumbran yr, todos a pie delante del cavallos de su Magestad y a pie yva don Juan de Sandobal hermano del Duque de Lerma haciendo officio de primer cavalleriço. Su magestad yva en un cavallo blanco con manchas vayas, la crin hasta el suelo, y el cavallo muy grande y muy loçano el bestido de su magestad era de encarnado bordado de oro y plata botas blancas espuelas doradas82. Y su mano izquierda yva la Reyna Margarita en un palafren blanco con silla de plata dorado y cincelado, gualdrapa de terciopelo negro bordada de canutillo de oro y a su estribo a pie yva el Marques de cea83. Llevava la Reyna Margarita saya en tela de tafetán pardo bordada de florones de oro y plata con botones y puntas de diamantes, collar y cinta delo mesmo con lechuguillas y aran dela de plata y oro, botas y laços y lengueguelas de plata, copete vaso, la gorrilla muy bien adreçada al diamantes con plumas blancas y pardas. Detrás de su Magestad fuera del palio yva la duquesa de Lerma, de camarera mayor en su acanea con sillon de plata gualdrapa de terciopelo negro bordada y asu lado el Almirante de Castilla ambos de negro y la Duquesa con bohemio y toca de Cabos84.Seguia luego la Marquesa del Valle viuda85, en una mula con tocas de paño negro y sillón negro luego yvan por este orden siguiendo todas las damas y las meninas de una en una en sus acaneas con lechuguillas y sayas enteras bordadas, gorras adreçadas de diamantes con muchas plumas cadenas de diamantes sillones de plata y gualdrapas bordadas con sus guardas de damas detras fueron caminando por toda la calle de Santiago a la plaça Platería y Cantarranas, y por la plaçuela del Almirante a la Iglesia mayor86, y al pasar la Puertecilla de Esgueva cerca de las carnecerias, estava hecho un gran tablado y en el un jardín y huerta con muchos arboles con muchos frutales y flores y una noria que anduvo todo el dia con mucha musica y caza.Apearonse sus majestades a la puerta de la Iglesia mayor, donde fueron recibidos con Cruz y TeDeum Laudamus y aviendo hecho oracion santissimo sacramento, se volvieron aponer a cavallo y siguieron su camino, y en medio de la corredera de san Pablo como el palio era tan alto y tan pesado, no bastava llevar veynte y dos varas para yrseles desgovernando y entre otros bayvenes que dio un tan grande en la corredera que obligo a los Reyes se saliesen del y dixo el Rey a la Reyna desviese Vuesa Magestad aca que esta gente tiene traça de echarnosle acuestas 87y assi llegaron a Palacio que fue en las casas del Conde de Benavente88, fuera del Palio y ya noche con muchas hachas y luminarias, las mexores y con mexor orden puestas que sean visto en España y todos los dias que sus magestades estuvieron en Valladolid, se les hicieron grandissimas fiestas y regucijos assi en el Rio como dentro de la ciudad, de 82Resulta fundamental la obra en prosa, que data del año 1605, titulada Fastiginia o Fastos geniales escrita por Tomé Pinheiro da Veiga (1566- 1656). En relación a la indumentaria es sumamente útil consultar Bernis Madrazo (2001). 83Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, primogénito del Duque de Lerma. 84Catalina de la Cerda iba vestida con un bohemio, una capa corta o capotillo de paño que habitualmente iba forrado de pieles, una prenda con un marcado carácter aristocrático. Iba adornada con la toca de cabos, uno de los tocados más generalizados en los siglos XVI y XVII llevaban los bordes fruncidos o ―repulgados‖ cubriendo la cabeza y prolongándose en dos extremoslos cabosque se unían en el pecho, prendidos con una joya o joyel. 85Magdalena de Guzmán y Mendoza era viuda de Martín Cortés de Monroy, II Marqués del Valle de Guajaca (Oaxaca). 86Calles que conformaban la zona neurálgica de Valladolid debido fundamentalmente a su carácter comercial. 87En la relación, esta parte del texto aparece subrayada, en sustitución del moderno entrecomillado, un recurso empleado por el autor para evidenciar, en este caso, que se trata de una frase textual. 88O también llamado Palacio Viejo, célebre por sus jardines. Generalmente era usado como enlace imprescindible entre dos núcleos residenciales de los monarcas: el Palacio Realpalacio de inviernosituado en la Plaza de San Pablo y el Palacio de Verano- en la Riberagracias al sistema de pasadizos. Sobre ello vid. Urrea (1996).
Alba María Garcia Fernandez 192 ISSN 1540 5877 eHumanista 30 (2015): 176-195 que los reyes fueron tan gustosos y enamorados del agasajo de la ciudad que fue muy gran causa de que se mudasse a ella la Corte.
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