Territorio, turismo y senderos temáticos: el caso de Baños de la Encina, Jaén
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Producción Científica
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277 Capítulo 8 Territorio, turismo y senderos temáticos: el caso de baños de la Encina, Jaén José María Cantarero Quesada Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía I. InTroduCCIón La segunda mitad del siglo XX fue para los municipios de la Sierra Morena de Jaén, y en general para todo el agro provincial, un periodo crítico que acarreó la total desaparición de las labores económicas tradicionales y, en gran medida, de la cultura material a ellas vinculada. Se modificó así, cuando no se arrasó, un paisaje cultural modelado durante siglos. A finales de los años 50 y a lo largo de la década de los 60, la mecanización de las faenas agrícolas afectó favorablemente a las tierras con mayores rendimientos, haciendo desaparecer gran parte los modos y medios milenarios de entender la agricultura. Paralelamente, tuvo lugar una sangría demográfica que daría aún más argumentos para la pérdida identitaria de estos pagos. Posteriormente, avanzados ya los ’80 y aupado por las ayudas de Europa, se produjo un crecimiento tan desmesurado del olivar que este cultivo llegó a invadir unas tierras, las de vega, hasta entonces siempre ajenas a esta legendaria planta mediterránea. Como resultado, sus ordenadas hileras verde plata se adueñaran de manera absoluta del paisaje eliminando, con sus arados, ganchos y gradas, todo atisbo natural o humano que dificultara la homogeneidad visual y el libre discurrir de la maquinaria agrícola. Pareja y no menos invasiva, fue la inmediata y masiva introducción de fitosanitarios y fungicidas que han dañado sobremanera el orden natural de los campos provinciales. Finalmente, la crisis de la ganadería histórica y extensiva, tanto la merina como la que fuera más novedosa ligada al toro de lidia (no en vano Jaén
278 Patrimonio cultural y desarrollo territorial fue y es una de las provincias que más cabezas posee al respecto), provocó una deriva que ha desembocado en la absoluta especialización cinegética de los predios serranos, erigiendo a la caza como protagonista privilegiado de su economía. Se fortaleció así, aún más si cabe, la opacidad y el hermetismo de las extensas fincas montaraces, reduciendo a mínimos su potencial uso público, tanto silvoforestal como educativo y turístico. Fruto de todo este proceso, aunque también debido a la bonanza económica y a un crecimiento urbano desproporcionado e irracional, el entorno más inmediato a los núcleos de población se fue vaciando de sus usos tradicionales, viéndose aniquilado en la mayoría de los casos el patrimonio material que los sustentaba. baños de la Encina, municipio situado en las estribaciones serranas, a caballo entre sierra y campiña como la mayoría de los núcleos urbanos de Sierra Morena, no fue ajeno a este proceso. Localizado en la porción noroccidental de la provincia, a 52 kilómetros de la capital, su bien conservado casco histórico se eleva 420 metros sobre el nivel del mar y unos 100 sobre su vega y campiña. La variedad geológica, edáfica y natural de su término municipal ha permitido el desarrollo histórico de una economía muy diversificada, donde las tierras de calma han compaginado con producciones de viña, olivar y huerta, y donde la minería, cuatro veces milenaria, ha alternado con el posicionamiento de la villa como tierra de extremo de las cañadas merinas trashumantes, tanto de las provenientes de los Montes Universales como de las originarias de las sierras del este y sur provincial (Sierras de Segura, Cazorla y Mágina). «Baños de la Encina es villa tranquila sumida en la serenidad que aportan los muchos años de sus piedras. Su castillo almohade se yergue como la mejor atalaya para asomarse a su barrio medieval, piedra y serenidad apretados por el cerco o muralla de los Corvera –del que aún resta un torreón y gran parte de la muralla convertida en palacete–. En el interior, palacios, casonas e iglesias se elevan salpicando una trama urbana que cuesta entender pero que le acercan a la herencia medieval castellana. Al exterior del corazón de la villa vieja, antiguos caminos como los de Mestanza o el Viejo de Andalucía, se hallan escoltados por sobrias casonas, molinos aceiteros, ermitas e incluso por un molino de viento al estilo manchego hoy convertido en el centro de interpretación “Historias al Viento”, que pugna por elevarse frente al castillo. El Camarín del Cristo, barroco a rabiar, es una joya indescriptible. El término de la villa, a caballo entre campiña y sierra, es pura mezcolanza de culturas. Accesible, su riqueza arqueológica (Peñalosa, Migaldías, Salas Galiarda, etc.) se entremezcla con el sabor rancio de sus dehesas cinegéticas y taurinas,
279 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... todo al amparo de una estampa natural dominada por un paisanaje, sus gentes, los bañuscos, que son quienes más aportan al hecho singular que hoy es Baños de la Encina. Al norte, la aldea minera de El Centenillo (pueblo al estilo inglés del siglo XIX), se oculta como mejor expresión del entendimiento de la actividad humana con el marco natural que le rodea».1 Figura 1. Campiña y cereal, baños de la encina década de los 60 del siglo xx Fuente: Antonio Moreno Como se ha subrayado para la provincia, durante la segunda mitad del siglo XX fue desmontada su tradicional estructura agrícola. Este hecho condicionó los usos económicos del territorio, los sociales y también la propia configuración de su paisaje cultural. Ahora, con una sierra laboralmente «agostada» y la agricultura bajo un monopolio titánico, el municipio ve cómo su población es obligada a volcarse a la temporalidad salarial que ofrece un olivar intensamente mecanizado y, promovido por las buenas comunicaciones, a un éxodo semanal que supone trabajar en la construcción, lejos, en Madrid, Málaga, etc., de lunes a jueves. Con ello, los caminos tradicionales, las eras, los pilarejos, los rajales,… desaparecen 1. Extracto de la Guía «baños de la Encina, 4.000 años oteando el horizonte», perteneciente a la colección «Ciudades» y editada por la Diputación Provincial de Jaén y el Ayuntamiento de baños de la Encina (2008). Texto del autor del presente capítulo.
280 Patrimonio cultural y desarrollo territorial paulatinamente y sin pausa bajo el polvo del olvido, entre escombreras y estercoleros que aparecen ahora por doquier debido a una fatua modernidad; fuentes, pozos y alcubillas fenecen taponados sus veneros por la inmundicia, mientras que molinos, caserías y otros viejos inmuebles de la economía local han sucumbido envueltos en su propia ruina. Figura 2. baños de la encina, la nueva campiña de olivar Fuente: Antonio Antolín García «… Y cuando aquella cosecha crecía y luego se segaba ningún hombre había desmigajado un terrón caliente con sus manos dejando la tierra cribarse entre las puntas de los dedos; ninguno había palpado la semilla ni anhelado que ésta germinase. Los hombres comían algo que no habían cultivado y no había conexión entre ellos y el pan. La tierra daba frutos sometidos al hierro y bajo el hierro moría gradualmente; porque no había para ella ni amor ni odio, y no se le ofrecían oraciones ni se le echaban maldiciones…»2. II. un PaTrIMonIo gesTado desde el uso loCal y raCIonal de los reCursos Como decíamos, la localidad se encuentra situada en las primeras estribaciones al sur de Sierra Morena, cabalgando sobre una línea de falla 2. Steinbeck, John: Las uvas de la ira. Madrid, Alianza Editorial, 2008.
281 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... que le permite dominar un amplio valle, una vieja cuenca marina colmatada hace unos 8 millones de años. A su espalda, una sucesión de lomas y escalones da forma al agreste macizo mariánico. Desde el punto de vista geológico, la localidad se asienta en el límite entre dos de los grandes dominios geológicos de la península: al noroeste el Macizo Varíscico Ibérico, representado en el entorno del pueblo por pizarras plegadas y granitos paleozoicos encajados (con una edad que ronda los 400-300 millones de años); y las margas y areniscas marinas miocenas (edad 9-8 millones de años) de la Depresión del Guadalquivir, que se despliegan por Levante. El accidente tectónico de la Falla de baños, cuya traza rectilínea cruza el pueblo, separa el bloque sureste hundido, donde afloran los materiales de la Depresión del Guadalquivir (los llamados Ruedos en la jerga local), del bloque noroeste levantado, que está formado por rocas metamórficas e ígneas de Sierra Morena. El Castillo de baños y la mayor parte de las casas de la localidad están cimentados sobre bancos de areniscas rosáceas depositadas en un marco fluvial entre 250-205 millones de años, que se disponen horizontales y discordantes sobre las pizarras y el granito. Frente al pueblo, al otro lado de la Depresión del Guadalquivir, se eleva una barrera montañosa que, sin apenas romper su continuidad, se extiende desde el levante al sur. Son las Sierras de Segura y Cazorla, Mágina y Sierra Sur que configuran el frente montañoso de otro gran dominio geológico, la Cordillera bética (García-García et alii, 2011). Como apreciamos, la diversidad geológica es determinante para que en el entorno más inmediato de baños de la Encina se desarrolle un amplio número de actividades humanas; pero también lo son otros condicionantes, como su riqueza hídrica, la variedad de suelos, la estratégica situación del municipio que, encaramado en el escalón de la falla, es control y posta de las comunicaciones entre una y otra vertiente de Sierra Morena, o el carácter comunal de las tierras situadas al noroeste de su núcleo urbano, el territorio serrano comprendido entre éste y los ríos Rumblar y Grande. Todo ello ha sumado para que un área muy reducida que no supera los ocho kilómetros de perímetro exterior, el espacio formado por Los Ruedos y la Dehesa del Llano, haya dado cobijo a un amplio abanico de actividades económicas y faenas cotidianas que han dotado a estos pagos de un amplio patrimonio etnográfico que pasamos a conocer.
282 Patrimonio cultural y desarrollo territorial 1. LA DEHESA DEL LLANO O DEL SANTO CRISTO Al noroeste de la villa, entre su núcleo urbano y la barrera hídrica que forma el embalse del Rumblar, se desliza una amplia franja forestal formada en su mayor parte por un gigantesco pinar alóctono de casi 500 hectáreas de extensión. Es denominada desde viejo como Dehesa del Llano, pues cobijaba en su interior un aprisco mesteño, que no es otro que la gigantesca explanada que corona el cerro de La Calera, uno de los dos promontorios que ocupa en la actualidad el pueblo de baños. Aunque hogaño es «bien de propios» bajo potestad del Ayuntamiento de la localidad, en su día fue monte comunal expoliado bajo diferentes tretas jurídico-administrativas. En general, pese a su topónimo, ocupa un espacio formado por una sucesión de lomas que descienden con mayor o menor brusquedad hasta encontrarse con las aguas y el encajado valle de los ríos Rumblar y Grande. Como reducto de otros tiempos, entre los pinares de repoblación, sembrados a mediados del siglo XX, sobreviven con precariedad los dos grandes ámbitos agro-forestales que caracterizaron a este monte durante la mayor porción del último milenio. De una parte, en el fondo de los barrancos y apretado por los pinares, localizamos el huerto serrano, una interminable sucesión de terrazas cuya producción se aferraba a las escasas aguas de arroyos y socavones. Aunque surgidos con anterioridad, tienen su máxima expansión en la segunda mitad del siglo XIX como respuesta social al expolio del Común producido con la Desamortización de Madoz. Inicialmente fuera de la legalidad, finalmente fueron autorizados mediante sendos decretos emitidos por la Diputación Provincial en la última década de ese siglo. Se trata de sistemas hortícolas muy complejos donde los bancales de piedra conviven y aprovechan los diminutos y reconducidos cauces de agua. Aún podemos apreciar algunos ejemplos en buen estado, como los de Miguelico, Lobo y del Tío Feo, donde las verduras del tiempo alternan con un monte bajo que día a día les gana terreno; donde marañas de chumberas e higueras ocultan retazos de los pequeños casuchines de pizarra que albergaron a las familias que hoyaron estas tierras;… en fin, donde los bardales de piedra casi derruidos caen vencidos bajo las aguas de canales, pozos y socavones (minados) que en otros días les dieron sentido. «… Nos incorporamos al carril de tierra que nace donde acaba la pista de asfalto, ahora llaneamos un buen trecho hasta cortar por encima del cauce seco del arroyo Jamilena, forzando un giro a la izquierda de 90 grados. El sendero asciende serpenteando entre jaras y romeros hasta asomar a un puntalillo, en-
283 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... frente nuestra nos ha venido observando un colmenar, por el que, tras girar a la izquierda, cruzaremos siguiendo la cuerda del propio puntal. El trayecto nos lleva a un fuerte descenso cuyo final nos obliga a girar a nuestra derecha para afrontar una subida larga y continua, pero de un nivel no muy pronunciado. Durante todo el trayecto, a nuestra izquierda, nos irá acompañando el “huerto Banderas” o del “Tío Feo”, prototipo de los huertos en barranco que se desarrollaron durante la segunda mitad del siglo XIX en el corazón de la Dehesa del Llano o Santo Cristo. Se trata de un huerto encajado y escalonado que para riego hace uso del arroyo que corre parejo a él o, en ciertos casos, se ayuda de ingenios como pozos, norias y, como en esta ocasión, de un socavón o mina de agua. Este conjunto de huertos se distribuye a la umbría del pueblo, dejándose caer hacia los ríos Rumblar y Grande, y tienen su origen en el periodo de convulsiones sociales que sucedieron a la desamortización civil de Madoz (1855): ante la privatización de las tierras del Común, la población rotura pequeñas parcelas que va transformando en huertos de subsistencia que, finalmente, en la década de los noventa del siglo XIX, propiciado por dos decretos, reconocen la propiedad de los colonos»3. Por encima de los huertos, hasta conquistar las cuerdas, se despliega un dominio de monte bajo y pasto salpicado por alguna que otra chaparrera y retama que reclaman sus viejos dominios, pero sólo es posible allí donde los pinos y eucaliptos no se han adueñado de una tierra áspera por naturaleza, un terruño de suelos con una raquítica profundidad. Se trata de los viejos quiñones, lomas de pendiente suave que tuvieron un intenso uso agrícola y donde pocas son las evidencias que recuerdan las actividades de antaño: una ganadería extensiva bastante agresiva que comulgaba a duras penas con campos de un cereal esporádico y abundantes legumbres (habas, altramuces y beza). Pese a ello, la dehesa aún guarda en sus quiñones algún que otro viejo rajal, un corral bajo y escalonado, elevado con pizarra, que defendía de los ataques del ganado caprino su contenido, que no era otro que unas decenas de colmenas que albergaban en su interior varios enjambres de abejas. Fiel testigo de aquella época, el rajal de Las Colmenillas alterna hoy con un buen número de otros más noveles. Junto a ellos, como una mole pétrea inexpugnable, aparecen grandes cercas de piedra, corrales realizados con bolos de pórfido de un tamaño más que significativo que, durante la 3. Extracto del Cuaderno de Campo «Sendero del bronce», editado por el Ayuntamien- to de baños de la Encina y textos del autor del presente capítulo.
284 Patrimonio cultural y desarrollo territorial baja Edad Media, funcionaron como «majadas» para guarecer los ganados trashumantes. Junto a una de estas majadas, en la cabecera del arroyo de La Alcubilla, los chiquillos han utilizado desde tiempos inmemoriales uno de estos gigantescos pórfidos para deslizarse sobre él. Su uso, muchas veces centenario, provocó que sus condiciones naturales se fueran perfeccionando hasta transformarse hoy en un verdadero tobogán pétreo, llamado no sin razón como «piedra escurridera». Pero en la dehesa, entre pinos, majadas, quiñones y huertos, se cuela también un reducido número de viejos caminos en desuso y algún que otro arroyo allí donde su mermada cuenca no ha sido transformada en huerto, tal es el caso del Pilarejo y La Alcubilla. En los segundos, debido a la presencia hídrica, es fácil la existencia de una gran variedad de ingenios vinculados a la obtención y conservación de agua, tan necesarios en tierras de extremos pluviales como lo es Sierra Morena. Pozos, alcubillas y lavaderos (pilarejos) salpican hoy estos arroyos, conservando en muchos casos las gigantescas losas de pizarra utilizadas como tendederos para el secado de las prendas. Un caso de especial interés etnográfico es la llamada Alcubilla, un complejo hídrico situado bajo el huerto Miguelico, a la vera del arroyo del mismo nombre. Localizada en un dique de pórfidos, donde la roca intrusiva rompe los discordantes estratos de pizarra para emerger al exterior, el área que ocupa la Alcubilla se encuentra sobre un excepcional venero de aguas. El conjunto, situado al comienzo de uno de los viales que hasta la construcción del pantano llevaban a la otra margen del río y, por tanto, a la otra vertiente de Sierra Morena, está formado por pozo y pilar para bestias, alcubilla o «despensa de agua –un interesante ingenio de piedra, ladrillo y cal que conserva el agua potable durante un largo espacio de tiempo– y un doble canal de evacuación de aguas realizado con un mortero de cal excepcional que permitía mantener esta verdadera «estación de servicio» a salvo de encharcamientos. Salvada el área, las conducciones iban a desaguar al arroyo entre grandes pizarrones que eran utilizados como lavaderos. Por su parte, los caminos mantienen a duras penas su traza pétrea, menor cuando la piedra ha sido colocada por la mano humana, como ocurre con el Camino de San Lorenzo (donde la vía fue construida mediante la técnica conocida desde época romana como glarea strata); mayor cuando el eje viario ha sido tallado sobre la roca madre, como apre-
285 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... ciamos en los respectivos caminos de La Cayetana y Picoza, que también enlaza con el de San Lorenzo. Figura 3. dehesa del llano y huerto en barranco Fuente: Elaboración propia «… A modo de cálido abrazo, Ruedos y dehesa del Llano extienden la calidad ambiental y patrimonial de este rincón urbano de Sierra Morena a su periferia, dando paso a un nuevo escenario. Entre alomadas colinas de pizarra se elevan bellísimos berrocales de roca bermeja que dan cobijo a un magnífico bosque de pino piñonero y carrasco. Entre sus “mástiles” se esfuerzan por ganar su sitio recios vástagos de encinar y un sotobosque formado por un amplio abanico de jaras, romero, cantueso, mejorana y un incipiente lentisco. Un mágico bosque de piedras de colores que acoge a su sombra históricos huertos en barranco, quiñones apagados, majadas medievales de oveja merina trashumante, fuentes, alcubillas y pozos, y un patrimonio arqueológico excepcional que tiene como mejores representantes el fortín argárico de Migaldías o el poblado de Peñalosa (4000 años), excavado y restaurado, que planta su reales en pleno embalse del Rumblar…»4. 2. LLANO Y VILLA Pese a la mucha piedra que apreciamos en su conjunto histórico, baños de la Encina ha sido villa de pocos palacios y muchas casonas agrícolas. Y es que fueron la agricultura y la ganadería las principales actividades del municipio hasta que la minería irrumpiera en las postrimerías del siglo XIX. La tierra calma, un olivar incipiente y la ganadería merina trashumante han sido sus principales pilares económicos, lo que ha condicio- 4. <http://elcotanillo.blogspot.com.es/2011/02/1er-raid-de-sierra-morena-en-banos- de.html>.
292 Patrimonio cultural y desarrollo territorial A nivel local y como resultado de aquella novedosa aventura, reconocido el pintoresco carácter de su caserío y la magnificencia del castillo, la panorámica del pueblo conseguiría ser una de las imágenes más representativas del folleto turístico provincial editado. Figura 6. Folleto turístico provincial, década de los 60 Fuente: Ministerio de Información y Turismo Asimismo, la municipalidad comenzó a ejecutar y apoyar una serie de proyectos que tenían como objetivo el lanzamiento turístico de la localidad y que, en aquellos momentos, girarían principalmente en torno al castillo «milenario» y a la «playa de interior» del Tamujoso, aprovechando de esta manera la excelente lámina de agua del río Rumblar. Fruto de aquellas iniciativas públicas, se construyó el primer establecimiento hotelero de la villa con capital y recursos humanos de carácter local, el Hotel Mirasierra (1967), a la vera del casco histórico y junto a la carretera de bailén (Camino Ancho). Aunque su propósito principal era la captación
293 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... del turista vacacional, que llegaría con cuentagotas, encontró un nicho inesperado: la mayoría de los maletillas de la época pasaron por la recepción del hotel pues el municipio acogía en aquellos tiempos el mayor número de hierros taurinos de la Península. En unos tiempos en los que las Escuelas Taurinas eran casi inexistentes, los jóvenes con ambición encontraron en las fincas bañuscas el mejor lugar para dar los capotazos furtivos que les permitieran llegar a figura del toreo. El posterior desarrollo de las Escuelas Taurinas y la escasa presencia de los recursos de la provincia en los circuitos turísticos del momento, hicieron languidecer la actividad del hotel. Pese a la fama de su cocina, que llegó a superar las barreras comarcales, el efecto y eficacia de esta primera iniciativa se fue diluyendo sin llegar el desarrollo turístico a mejor puer- to. Finalmente, tras alquilar repetidamente el local, la familia fundadora recuperó su gestión a mediados de la década de los 90, aunque cerró la actividad hotelera limitando sus servicios a los de restauración. No sería hasta los años finales del siglo, de la mano de los programas de Escuela Taller, cuando se volvió a tomar conciencia de las bondades del turismo como práctica económica y a evaluar las potencialidades que ofrecía el municipio para esta materia. Aunque no se obvió el sobresaliente valor patrimonial de castillo y villa, ahora se concibe a estos bienes monumentales como fruto de la histórica gestión económica, social y cultural del territorio que los cobija, y es ahí donde el patrimonio caminero, los ingenios, los usos de las tierras del común y los bienes inmuebles de interés etnológico comienzan a asumir un papel principal en la implantación de las estrategias de desarrollo turístico. La primera Escuela Taller, que comenzó a funcionar a principios de la década de los noventa, se centró fundamentalmente en la formación profesional de los alumnos, principalmente en especialidades relacionadas con la construcción y rehabilitación de edificios (albañilería, cantería, instalaciones, etc.). Por su parte, la segunda, que se desarrolló ya finalizando el siglo, aunque mantenía las disciplinas anteriores incidió en la práctica turística y en concienciar al alumnado, y a la población en general, de las virtudes de su patrimonio (cultural y natural) y de las potencialidades económicas que sin duda ofrecía. Fue en aquellos años de finales de los 90 cuando se llevaron a buen término las primeras acciones integrales que pretendían recuperar el patrimonio, entendiendo como tal los bienes monumentales y los de carácter etnográfico: empedrados tradicionales de calles, elementos del viario, fuentes del manantial de Gorgogil, pozos y alcubillas, etc. Pero también fue el momento en que tuvieron lugar diversas jornadas y congresos que
294 Patrimonio cultural y desarrollo territorial incidieron en el conocimiento de estos bienes y en sus valores culturales. Así, las Jornadas de Sierra Morena, en sus cuatro ediciones, dieron lugar a un goteo constante de información y difusión que caló en la población y permitió la promoción del municipio como un destino turístico que defendía su patrimonio popular. Fue también aquella Escuela Taller la que dibujó sobre el papel los primeros senderos, que discurrirían por el entorno del núcleo urbano, y señalizó seis de ellos, aunque apenas hubo intervención y mejora del patrimonio que cobijaban. Asimismo, aquellos senderos fueron el germen de los dos que la Federación Andaluza de Montañismo homologaría con posterioridad (PR-A 288 Sendero del bronce y PR-A 289 Sendero de La Verónica). Con seguridad, son estos años y las intervenciones desarrolladas por entonces las que pusieron los pilares de lo que sería la futura organización de una red de senderos temáticos, que vertebraría el entorno del municipio de baños de la Encina y que tendría como principales argumentos la recuperación y difusión del patrimonio etnográfico y el uso social de los caminos tradicionales. Por tanto, la creación de un conjunto de «senderos temáticos» que circularan por el perímetro exterior de la villa, junto con la recuperación, uso y difusión de los elementos patrimoniales sujetos a su viario, van a ser las principales herramientas en las que ahora se sustentaría la nueva práctica turística que tendrá su mayor desarrollo en la primera década del siglo XXI. IV. deHesa y ruedos, un TerrITorIo re-ConsTruIdo Para la PrÁCTICa TurísTICa Grosso modo, el proyecto de intervención afectó al conjunto de los parajes denominados tradicionalmente como Los Ruedos y La Dehesa Santo Cristo o del Llano, un amplio territorio de propiedad municipal y uso tradicional del Común que rodea completamente el núcleo urbano de baños de la Encina. Un espacio, el limes entre lo poblado y lo agrario que, perdida su utilidad histórica, degeneró en un conjunto de escombreras y basureros ilegales; en caminos cortados, arados y expoliados por la vecindad;… en ingenios derruidos y ocultos por la inmundicia. Entrando en detalle, afectó en mayor medida a los lugares denominados Camino de la Cueva de la Mona (o Ancho), Pozo de la Vega, aprisco de los Charcones, Vereda de las Aguas, Camino Cascarrillo, Pozo Nuevo, Cordel de Guarromán, Piedra Escurridera, Arroyo de la Alcubilla, Piedras bermejas, Canteras del Santo Cristo y barranco del Pilarejo.
295 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... En líneas generales, la finalidad de implementar una Red de Senderos Temáticos tenía como objetivo la recuperación real e integral de los caminos y ruedos históricos de la villa, incluyendo aquellos elementos de su patrimonio etnográfico que daban entidad propia a cada área. Se lograba así crear un perímetro verde con una alta carga cultural, etnográfica, arqueológica y ambiental, de carácter público y uso social, que debía rodear al pueblo, un espacio que hasta entonces había sido un rosario de escombreras, herbazales y viejos ingenios etnográficos en decadencia que segregaban escandalosamente el núcleo urbano de baños de la Encina de su entorno agrícola. La particularidad de estos senderos es su trazado periurbano y la posibilidad de que sean usados tanto por los vecinos de la localidad como por los visitantes turistas, pues, aunque los habitantes de baños de la Encina serán los que con más asiduidad transiten por los senderos y se interesen por conocer el patrimonio que guardan y los paneles que los interpretan, un buen número de visitantes, que vienen al pueblo interesados por el patrimonio monumental del municipio, derivarán también su andadura hacia estos caminos temáticos. A la privilegiada geodiversidad y riqueza paisajística del territorio, se suma un patrimonio arqueológico más que sobresaliente y unos notables espacios naturales ampliamente antropizados a lo largo de la historia. Todo ello permite la posibilidad de relacionar la geología con la ocupación humana y la capacidad de ésta para «domesticar» su entorno, pero también con el patrimonio artístico-cultural y las costumbres y los usos que los habitantes de la zona han dado al suelo. La Red cuenta con tres itinerarios que comparten tramos comunes, de tal forma que rodean en su totalidad el municipio, tanto el casco histórico como el callejero más moderno. Recuperan todo un bagaje etnográfico singular sin el que no se puede entender la historia cotidiana y, por qué no, la historia en mayúsculas de este municipio. Paralelamente, estos ejes viarios se convierten en un escenario ideal para usos educativos, culturales, ambientales y deportivos. Como se decía, han sido tres los senderos configurados, aunque uno de ellos ofrece un ramal opcional que permite realizar un cuarto recorrido. Cada uno de los senderos se sostiene sobre una disciplina principal (geología, arqueología y naturaleza) a modo de eje interpretativo, aunque no dejan de apoyarse en otras áreas como el patrimonio etnográfico o los recursos histórico-artísticos presentes: – El primero de ellos, el Geosendero de la Pizarrilla, tiene como eje te-
296 Patrimonio cultural y desarrollo territorial mático la geología del lugar y ofrece un trazado circular que permite rodear todo el núcleo urbano. Es también éste el que presenta un ramal opcional, el Sendero de La Verónica, que conduce al yacimiento arqueológico del mismo nombre (Edad del bronce). – Por su parte, el Sendero del Bronce discurre exclusivamente por la Dehesa del Santo Cristo y ofrece principalmente argumentos de carácter natural que se complementan con la amplia presencia de los de tipo etnográfico y arqueológico. – Finalmente, La Verea de las Aguas, trazada junto a las aguas de la «cola» de Valdeloshuertos, en el embalse del Rumblar, concentra su narración en los bienes arqueológicos, aunque también en los de tipo etnográfico y natural, teniendo como principal protagonista al yacimiento argárico de Peñalosa (Edad del bronce). No sólo se ha realizado una intensa labor para recuperar los trazados y firmes de los caminos históricos como estrategia indispensable para impulsar la iniciativa (dándoles unidad bajo los tres senderos), también se ha desarrollado una ardua tarea que ha permitido recuperar los bardales o muros que los flanqueaban y separaban de las propiedades privadas que los estaban usurpando, se han sellado y regenerado con vegetación las escombreras y, allí donde ha sido posible, se han introducido especies forestales del lugar que favorecieran el paseo. Un buen número de ingenios y elementos de uso social cotidiano, como pozos, alcubillas o majadas, han sido recuperados y habilitados como áreas de uso recreativo y equipadas con bancos de madera, mesas tipo picnic, agua potable, vegetación autóctona (recuperación del monte mediterráneo) y zonas de arbolado y sombra. También han sido interesantes las actuaciones en materia de excavación arqueológica, consolidación y puesta en valor turística de los diferentes recursos de esta índole, como Peñalosa, Fortín de Migaldías y la Trinchera del Polígono-Contraminas. Por su parte, no ha sido menos destacada la intervención restauradora en los espacios de producción tradicional, como la Plaza de Abastos, las viejas escuelas Santo Reino o el destartalado Molino de Viento del Santo Cristo. Mientras que la primera da cobijo hoy a un taller de cerámica histórica y tradicional, La Casa del barro, y al Museo Local de Interpretación Cinegética (CIbA), las segundas acogen al Museo del Territorio «Torreón del Recuerdo» y el último es sede de la exposición «Historias al Viento». Una de las herramientas para divulgar los senderos en la que se puso máximo interés fue su posible integración en redes de mayor reconocimiento y promoción, como lo eran la Red de Senderos de la Federación Andaluza de Montaña (mediante la homologación como Senderos de Pe-
297 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... queño Recorrido) o el conjunto de senderos de uso público del Parque Natural Sierra de Andújar, del que forma parte el municipio de baños de la Encina. En este sentido, los paneles de interpretación distribuidos por los diferentes senderos son del tipo «mesa panorámica» según el «Manual de señalización de Uso Público» de la Consejería de Medio Ambiente, mientras que las señales de dirección siguen los criterios de homologación que rigen los Senderos de Pequeño Recorrido al amparo de la Federación Internacional de Senderismo. Figura 7. Mesas panorámicas de interpretación Fuente: Elaboración propia Por otra parte y como instrumento de integración en escalas territoriales mayores, los senderos se han constituido como oferta complementaria del ramal principal o Sendero de Gran Recorrido GR48 Sierra Morena. Las señales de dirección del sendero están talladas en arenisca y van incrustadas en el frente de un hito o mojón de piedra, que ha sido realizado según la tradición local de construcción de los mojinetes que separaban las propiedades agrícolas. El mojón, en cada caso, utiliza la roca por la que discurre el sendero: arenisca o pizarra. La piedra ha sido obtenida y labrada por artesanos locales (canteros y picapedreros) que han ideado que el propio hito, en su parte inferior, se adecúe para dar cobijo a una especie territorial endémica en la zona: el lagarto ocelado.
298 Patrimonio cultural y desarrollo territorial Figura 8. Construcción de hitos de señalización Fuente: Elaboración propia Como resultado de aquellos trabajos, y como ya se mencionaba con anterioridad, dos de los senderos han sido homologados por la Federación Andaluza de Montañismo como de «pequeño recorrido», el PR-A 288 Sendero del bronce y el PR-A 289 Sendero de la Verónica (ramal alternativo del Geosendero de la Pizarrilla). Por su parte, la Junta Rectora del Parque Natural Sierra de Andújar ha incluido los Senderos del bronce y el Geosendero de la Pizarrilla en su Red de Senderos de Uso Público. La integridad física de los caminos tradicionales era uno de los objetivos planteados con la Red de Senderos Temáticos, pero no era menos importante la recuperación de la memoria cotidiana e histórica de estos territorios mediante la asignación de nuevos usos de carácter público para sus ingenios y espacios de producción tradicional. Entendemos que no es necesario repasar el amplio número de intervenciones, pero a continuación subrayamos las más representativas que han sido ejecutadas con fondos municipales, de Diputación Provincial y, mayoritariamente, de las diferentes ayudas de la Consejería de Turismo, tanto las de convocatoria anual publicadas en bOJA bajo la línea «infraestructuras turísticas» como las aportadas por las diferentes Iniciativas de Turismo Sostenible que aglutinan a municipios de diferentes ámbitos territoriales (RedPatrimonia –23 municipios de toda Andalucía–, ADIT Sierra Morena –localidades del macizo mariánico– y Paisajes Mineros de Jaén –3 pueblos de la provincia, Guarromán, La Carolina y baños de la Encina–): – Cueva de la Mona (o de la Niña bonita): se trata de una antigua cata
299 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... minera (galena) situada bajo el castillo, que hoy presenta una cueva de unos 25 metros de profundidad. Se han retirado los escombros que obstruían completamente la entrada y se ha consolidado todo el frontal desviando así las aguas de lluvia que favorecían los derrumbes. Asimismo, se ha limpiado todo el interior para que sea visitable e integrado en una ruta soportada sobre una leyenda tradicional, la de «Las Dos Hermanas» (para realizar mediante visita teatralizada). Está señalizada con escenas de la leyenda representadas en placas cerámicas artesanales elaboradas por el alfarero Juan «tito», Premio Nacional de Artesanía. – Charcones: antiguo descansadero de ganado trashumante, acogía hasta hace bien poco un pequeño huerto social y mantenía en muy mal estado los viejos pozos, un camino empedrado –llamado romano aunque de traza medieval– y un puente casi derruido de la misma época. Con la limpieza del lugar se han recuperado los pozos, sacados a la luz unos 200 metros del camino, que estaba cubierto por tierra, y rescatado el puente que hoy muestra su mejor compostura libre de maleza, consolidados sus cimientos y a salvo del alquitrán que ocultaba su pétreo viario. Paralelamente, se han canalizado todas las aguas de las laderas cercanas de tal manera que ahora, en periodo de lluvias, se evita que las tierras arrastradas vuelvan a ocultar y dañar los diferentes elementos etnográficos. Figura 9. aprisco de los Charcones Fuente: Elaboración propia
300 Patrimonio cultural y desarrollo territorial – Pozos de la Vega y Nuevo: nos encontramos ante dos ingenios hídricos que rozan la monumentalidad. Están compuestos por pozo y brocal de sillares de piedra, babero o era enlosada y diferentes piletas para que los animales pudieran abrevar. En ambos casos se ha limpiado y restaurado el interior y su entorno, eliminando las malezas exteriores y retirando las higueras locas que dañaban los empedrados. Por otra parte, se han introducido anfibios y cerrado el perímetro del área mediante muro de piedra para proteger la zona de la mala acción de todo tipo de vehículos a motor y salvaguardar así la integridad de la propiedad pública. Figura 10. Pozo de la Vega Fuente: Elaboración propia – Piedra Escurridera: el lugar ofrece un bello conjunto natural formado por parideras de ganado ovino (grandes cercas formadas por bolos de piedra gigantescos y utilizadas por el ganado de la Mesta en la baja Edad Media), pozo-abrevadero y un verdadero monumento natural y etnográfico: la llamada Piedra Escurridera, una gran mole de granito rojo desgastada a base de escurrirse decenas de generaciones de chiquillos bañuscos. En líneas generales, como en otros ámbitos, se han retirado escombros y malezas, restaurado ambientalmente la gigantesca escombrera que casi oculta el bien (convertida en paseo y mirador), se ha consolidado (que no reconstruido) y limpiado el pozo (Pocico Ciego), que estaba colmatado de tierras y escombros hasta arriba (5,50 metros), se han reconducido los
301 8. TERRITORIO, TURISMO Y SENDEROS TEMÁTICOS: EL CASO DE bAñOS DE LA ENCINA... rebosaderos de agua hasta el arroyo próximo y se han consolidado las cercas de la parideras ovinas. Figura 11. desescombro del Pocico Ciego Fuente: Elaboración propia – Complejo hídrico de la Alcubilla: conjunto formado por pozo, alcubilla y rebosaderos construidos con mortero de cal. Aquí también se ha realizado la limpieza de malezas, eliminación de escombros y basuras del interior de pozo y alcubilla y recuperación de los rebosaderos que estaban ocultos bajo una amplia capa de tierra. En todos los casos los ingenios hídricos han sido cubiertos con la protección adecuada para evitar posibles accidentes de personas, impidiendo así que nadie pueda caer a alguno de los pozos. – Pilarejo: se trata del barranco que se desliza bajo el barrio de las viejas canteras de piedra, lugar donde el agua, debido a los grandes huecos creados por la acción extractora del hombre, penetraba con mayor facilidad en el subsuelo. Este hecho facilitó que desde muy pronto se creara un complejo sistema que canalizaba el agua hasta el lavadero que daba nombre al barranco, el Pilarejo. Contaba también el lugar con tendedero natural, una gigantesca losa de pizarra adaptada para esa función, y una leyenda que envolvía el lugar en un halo mágico, la de La Encantá. Junto con la eliminación de la maleza y la reforestación del espacio, perdidas las conducciones originarias, se ha canalizado parte de las aguas hasta una alcubilla de nueva construcción, replica de las tradicionales, que con posterioridad ha sido utilizada como aljibe para regar unos huertos sociales. Recientemente se ha recuperado el lavadero, aunque la intervención ha sido poca afortunada. – Proyecto Peñalosa: casi 25 años después de iniciarse la excavación sistemática del yacimiento arqueológico de Peñalosa bajo la dirección de Francisco Contreras Cortés, catedrático de la Universidad de Granada, se
308 Patrimonio cultural y desarrollo territorial Muñoz-Cobo Fresco, J.: Baños de la Encina: un viaje por su historia milenaria, Jaén, Caja Rural, 1988. Ramos Vázquez, I.: Memoria del Castillo de Baños de la Encina (siglos XIII-XVII), Jaén, Universidad de Jaén, 1996. Sánchez Martínez, J. D.: La política forestal en la provincia de Jaén. Una interpretación de la actuación pública durante la etapa de Administración centralizada (1940-1984), Jaén, Diputación Provincial de Jaén, 1998. – «El olivar y sus transformaciones recientes», Estudios Geográficos, Vol. LXXII, 270, Madrid, CSIC, 2011, pp. 203-229. Villalobos Megía, M.; Pérez Muñoz, A. b.: Geodiversidad y patrimonio geológico de Andalucía, Sevilla, Consejería de Medio Ambiente, 2006.