SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra de Dionisio Cañas New York-La Mancha: Migration and Queer Transnationality in the Work of Dionisio Cañas IKER GONZÁLEZ-ALLENDE University of Nebraska-Lincoln
[email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8954-6696 Recibido/Received: 16/05/2024. Aceptado/Accepted: 18/07/2024. Cómo citar/How to cite: González-Allende, Iker, “Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra de Dionisio Cañas”, Siglo XXI. Literatura y Cultura Españolas, 22 (2024): 115-139. DOI: https://doi.org/10.24197/sxxi.22.2024.115-139 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: Este artículo analiza la experiencia migratoria del poeta y artista Dionisio Cañas como hombre queer. Su migración a Nueva York en 1972, donde residió durante más de tres décadas, le posibilitó vivir libremente su sexualidad no-normativa, así como desarrollarse intelectual y profesionalmente. Al mismo tiempo, su poesía manifiesta una profunda nostalgia por La Mancha, su tierra natal, además de una visión crítica de la deshumanización de la ciudad de Nueva York. Con su retorno definitivo a La Mancha en 2005, Cañas desnaturaliza los discursos heteronormativos de la nación para adoptar una identidad transnacional que incluye tanto las realidades españolas como las estadounidenses, proclamando que se siente nómada y que su hogar no está conformado por un lugar geográfico concreto. Palabras clave: Dionisio Cañas; poesía; migración queer; Nueva York; La Mancha; transnacionalidad. Abstract: This article analyzes the migration experience of the poet and artist Dionisio Cañas as a queer man. His migration to New York in 1972, where he lived for more than three decades, allowed him to freely enjoy his non-normative sexuality, as well as to grow intellectually and professionally. At the same time, his poetry reveals a profound nostalgia for La Mancha, his native land, in addition to a critical view of the dehumanization in New York City. Upon his return to La Mancha in 2005, Cañas denaturalizes heteronormative national discourses to adopt a transnational identity that includes both Spanish and US realities, claiming that he feels like a nomad and that his home is not made up by one specific geographic place. Keywords: Dionisio Cañas; poetry; queer migration; New York; La Mancha; transnationality.
116 Iker González-Allende SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 Sumario: Introducción. 1. Nueva York: oportunidades vitales y deshumanización. 2. La Mancha en Nueva York. 3. La casa transnacional: ni aquí ni allí. Conclusiones. Summary: Introduction. 1. New York: life opportunities and dehumanization. 2. La Mancha in New York. 3. Transnational home: neither here nor there. Conclusions. INTRODUCCIÓN La orientación sexual y la identidad de género, como partes fundamentales de la esencia de los seres humanos, influyen decisivamente en la experiencia de la migración. En el caso de las personas LGBTQ, pueden incluso ser la motivación principal para irse de su país natal a otro en el que poder vivir su sexualidad de forma más libre. Esto se aprecia en la obra poética y artística de Dionisio Cañas (Tomelloso, Castilla-La Mancha, 1949), de especial relevancia para explorar la afectividad queer y el sentimiento de pertenencia nacional en las migraciones españolas contemporáneas. Las obras que Cañas ha publicado desde 1977 manifiestan su vivencia de la migración como hombre queer en Nueva York durante más de tres décadas, desde finales de 1972 hasta 2005, año en que retornó de forma definitiva a su ciudad natal, Tomelloso, tras prejubilarse como profesor de español del Baruch College de la City University of New York. Siguiendo los estudios de migración queer de investigadores como Anne-Marie Fortier y Héctor Carrillo, propongo que en Estados Unidos Cañas pudo desarrollar libremente su sexualidad nonormativa y vivir en plenitud su relación amorosa con el profesor y crítico de poesía José Olivio Jiménez, por el que originalmente se mudó a Nueva York. Además de la libertad sexual, su migración le posibilitó desarrollarse intelectualmente, obteniendo una licenciatura y doctorado en literatura española. Por otro lado, durante su vida en Estados Unidos Cañas expresó una profunda nostalgia por España y, en concreto, por La Mancha, su tierra natal, así como una visión crítica de la deshumanización de la ciudad de Nueva York. Su retorno a España fue en parte motivado por su necesidad de reconectar con su lugar de origen, íntimamente unido a la figura de su madre. Su regreso a Tomelloso no implica, empero, un rechazo u olvido de sus treinta y dos años en Estados Unidos, sino una superposición de ambas experiencias vitales. De esta forma, Cañas desnaturaliza los discursos identitarios heteronormativos de la nación para adoptar una
Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra… 117 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 identidad transnacional queer que incluya tanto las realidades españolas como las estadounidenses, proclamando que se siente nómada y que su hogar no está conformado por un lugar geográfico concreto, sino por sus experiencias y pensamientos vitales en múltiples espacios. En numerosos poemas y escritos de Cañas se aprecia la relevancia que Nueva York y La Mancha tienen para su desarrollo vital y artístico. En “Posibilidades de la (mi) poesía” lo indica así: “Dos espacios fundamentales han marcado toda mi vida y mi poesía: Nueva York y La Mancha” (2007: 12). El poeta siente que pertenece a ambos lugares: “toda mi poesía está escrita desde esta ciudad [Nueva York] (o desde su ausencia) porque soy parte orgánica de ella; lo mismo puedo decir de La Mancha” (Cañas, 2013: 22). La permanencia de La Mancha y el cambio de Nueva York le resultan complementarios, conectándolos simultáneamente en su vida: “no tengo una nostalgia de Nueva York cuando estoy en Tomelloso, cuando estoy aquí en el bombo, y no tengo una nostalgia de Tomelloso o de La Mancha cuando estoy en Nueva York, sino que convivo con los dos espacios tranquilamente” (López Cantos, 2019: 269). Aunque, una vez retornado a España, Cañas declara su ausencia de nostalgia, esta sí se aprecia en los poemas que compuso cuando vivía en Nueva York. 1. NUEVA YORK: OPORTUNIDADES VITALES Y DESHUMANIZACIÓN Cañas emigró a Estados Unidos en 1972, motivado por su relación sentimental con José Olivio Jiménez, al que conoció en una playa de Benidorm en 1969 cuando tenía diecinueve años. Jiménez era un profesor cubano que trabajaba en el Hunter College de Nueva York, especializado en poesía hispánica contemporánea. La motivación amorosa y las posibilidades de vivir su homosexualidad de una manera más libre en Estados Unidos posibilitan que en el caso de Cañas se pueda hablar de una “migración sexual”, término que Héctor Carrillo utiliza para referirse a migraciones motivadas por la realización de deseos sexuales, el anhelo de relaciones sentimentales con parejas extranjeras, la exploración de nuevas autodefiniciones de identidad sexual, la necesidad de alejarse de experiencias discriminatorias u opresivas, y la búsqueda de mayores derechos y de igualdad sexual (2004: 59). Igualmente se podría usar el neologismo “sexilio”, que Manolo Guzmán acuñó en inglés como sexile para aludir a la experiencia de aquellos que deben abandonar su nación debido a su orientación sexual (1997: 227). Numerosos hombres gays
118 Iker González-Allende SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 deciden dejar su patria para evitar el rechazo familiar y llevar una vida más libre en otro país (Bianchi, 2007: 507; Epps, 2005: 6). Los migrantes gays reconocen que en la nueva sociedad han podido explorar su identidad y mejorar su vida debido a un ambiente sexual más liberal (Cantú, 2009: 135). Además de la condición sexual, suele haber otra serie de razones para la emigración gay, tales como ganar más dinero, ayudar económicamente a su familia, recibir una mejor educación o escapar de conflictos políticos (Bianchi, 2007: 506). Precisamente, emigrar a Nueva York le permitió a Cañas no solo vivir su relación sentimental de manera más plena y su homosexualidad de forma más libre que en la España franquista, sino también desarrollarse educativa y académicamente. La vivencia del amor y la adquisición de cultura se hallan íntimamente conectadas en Cañas, ya que por su diferencia significativa de edad, su compañero sentimental le guio en el conocimiento de la lírica y la literatura españolas y en la escritura de sus composiciones. Ya en su primer poemario, El olor cálido y acre de la orina (1977), por medio del título de la segunda sección del libro, “Yo estoy aquí por amor”, Cañas indica que el motivo de su migración fue su relación sentimental con Jiménez (1977: 33). En el poema “Puedo amar”, declara su amor como salvación del dolor pasado por “el odioso discurso” de su padre y la pobreza de su infancia: “si me amas / tajaremos la sombra” (1977: 53). Jiménez se convierte así en el mentor y la figura paterna de Cañas (López Cantos, 2019: 98). Al respecto, Amador Palacios señala que al conocerlo el mismo año en que muere su progenitor, Jiménez “reemplaza, de algún modo, al padre que siempre estuvo buscando” (2019b: 197).1 En Nueva York, Cañas comienza a escribir y publicar poesía tras un periodo de aprendizaje del español culto: “Yo me hice poeta en Nueva York” (Cañas, 2013: 26). Como la familia de Cañas había emigrado a Francia para trabajar en el campo cuando él tenía diez años, realizó gran parte de su educación en francés y solo cuando emigró a Estados Unidos y dispuso de la guía de Jiménez, pudo dominar el español escrito: “Después, cuando en 1969 conocí al que sería mi amante, José Olivio Jiménez, volví a recuperar lentamente la lengua española ‘culta’, pero tampoco fue fácil porque mi lenguaje campesino era el hazmerreír de no 1 Las relaciones intergeneracionales en los hombres gays se pueden explicar por la atracción de los jóvenes hacia la seguridad y confianza de los hombres más maduros y la posibilidad de aprender de ellos (Adam, 2000: 419-420).
Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra… 119 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 pocos de sus amigos (toda la generación del 50), entre otros” (email de Cañas, 23 feb. 2021). A pesar de que las numerosas amistades y el estatus académico de Jiménez le permitieron a Cañas acceder de forma privilegiada al ambiente poético de su época, al mismo tiempo su papel de aprendiz le colocaba en una posición subordinada. En el artículo “Nueva York era una fiesta” así lo indica: “Entonces yo era solo ‘el compañero’ de José Olivio” (2015: 44). En su apartamento de Nueva York, Jiménez y él acogían a numerosos poetas amigos de España, como recuerda en el poema “Lugar 2”: José Hierro, Ángel González, Francisco Brines, Jaime Gil de Biedma, Luis Antonio de Villena, etc. (2008: 23). Cañas aprovechó las múltiples oportunidades culturales que le ofrecía Nueva York, llegando a considerar a Manhattan “como el centro cultural del mundo” (2015: 44). Fue allí donde realizó la licenciatura y el doctorado en literatura española y posteriormente llegó a trabajar como catedrático en Baruch College de la City University of New York, especializándose en la poesía española contemporánea. Junto con la crítica literaria, desde 1977 fue publicando diversos libros de poesía como El fin de las razas felices (1987), El gran criminal (1997) y Corazón de perro (2002). Además, a partir de 1986 formó parte del grupo artístico Estrujenbank junto a Patricia Gadea y Juan Ugalde, realizando exposiciones y actuaciones. Nueva York también le permitió disfrutar de una mayor libertad sexual e individual: “Cuando llegué aquí me fascinó el ambiente que se respiraba a todas horas, ese olor de libertad: ‘puedes hacer lo que quieras, vengas de donde vengas, seas quien seas’ que solo se podía sentir en Manhattan y en ningún otro lugar de este país, y desde luego tampoco en la España que abandoné” (2004: 239). Cañas confirma que aquellos años los vivió plenamente, tanto a nivel personal como profesional: “Nuestras actividades culturales eran tan intensas como nuestra vida nocturna en los bares de Manhattan” (2015: 42). El anhelo de disfrutar intensamente provoca que abuse del alcohol y las drogas y frecuente la noche, especialmente desde su ruptura con Jiménez en 1982. Palacios señala que consumía cocaína frecuentemente, lo que provocaba que se embarcara “en aventuras sexuales desenfrenadas y peligrosas” (2019a: 124). El poeta sigue una concepción hedonista de la vida, erotizando el riesgo y sintiéndose atraído por vagabundos y criminales, lo que se aprecia sobre todo en los poemas de El gran criminal (González-Allende, en prensa). Como señala Ernesto Vásquez del Águila, las migraciones pueden expandir las posibilidades de nuevas formas de intimidad y de más
120 Iker González-Allende SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 encuentros sexuales (2014: 190). Al hallarse lejos de su nación, los hombres pueden tener más libertad para experimentar su sexualidad y encontrar múltiples parejas sexuales. Aunque es cierto que, en general, los emigrantes gays disfrutan de una mayor autonomía en la sociedad de acogida, se debe matizar la visión tradicional de que el nuevo país consiste en un paraíso de libertad sexual frente a la represión del lugar de origen. Eithne Luibhéid indica que esta perspectiva supone una simplificación del movimiento migratorio y un olvido de las luchas y sufrimientos que las personas gays padecen en el país de acogida (2005: xxv). Por ejemplo, Cañas mantenía abiertamente relaciones homosexuales en Francia y España antes de mudarse a Estados Unidos: “En cuanto [a] mi homosexualidad: nunca he tenido ninguna sensación de ser discriminado por esa razón, ya que tuve la suerte de vivir la adolescencia en Francia, donde había gran libertad ya cuando yo llegué (años 60) y tuve mis primeras relaciones sexuales con hombres. Lo mismo puedo decir de Nueva York (años 70)” (email de Cañas, 23 feb. 2021). Por este motivo, en referencia a los emigrantes mexicanos gays, Héctor Carrillo advierte de que no se puede generalizar que pasan de una cultura sexual represiva a una moderna en Estados Unidos (2017: 8). Así, Cañas señala que con sus familiares no ha tenido problemas respecto a su condición sexual: “En mi familia me aceptaron como era, pero casi con el pacto implícito de la discreción, salvo mis hermanos y hermanas, con quienes desde muy joven les dije la verdad. En mi madre también tuve un apoyo incondicional” (email de Cañas, 23 feb. 2021). A pesar de este sustento familiar, el poema “Lugar 2” apunta asimismo la idea de no mencionar su homosexualidad en el entorno familiar: “Aquí, donde tu madre y mi madre esperaban que nosotros saliéramos de nuestra habitación sin que nunca se dijera nada” (2008: 23). Parece que las madres de Cañas y Jiménez eludían hablar de su relación cuando estaban en su apartamento de Nueva York. Esta forma de vivir su homosexualidad de manera mayormente pública, pero obviándola en el ámbito familiar es lo que Vásquez del Águila denomina “secreto a voces” (2014: 151) y Carlos Ulises Decena “asunto tácito” (2011: 19).2 2 Aunque Cañas indica la aceptación de su homosexualidad por parte de sus familiares y la posibilidad de vivir su sexualidad en España y Francia, considero su caso como un ejemplo de “migración sexual” porque emigró para mantener una relación con Jiménez y en Nueva York pudo disfrutar de una mayor libertad sexual que en la España franquista.
Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra… 121 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 Si Nueva York le ofreció numerosas posibilidades vitales, artísticas y profesionales a Cañas, también le reveló aspectos negativos como la deshumanización, el miedo y la muerte. Aunque estas realidades se fueron acentuando a medida que pasaba más años en Nueva York, ya en su primer poemario se encuentran críticas al estilo de vida de la gran ciudad. En “Vuelo imposible”, el poeta se lamenta de que el ser humano deba permanecer “al ras del alquitrán y del cemento” (1977: 60), mientras que en otro poema proclama que en “Nueva York el otoño huele a cenizas” porque “la muerte / surge imprevista en todos los rincones” (1977: 69). En otras composiciones como “Ruinas junto al Hudson”, de El ave sorda, ofrece la imagen de una ciudad decadente que constriñe a sus habitantes: “Bebemos espeso cieno / cemento encendido de un verano / […] / encerrados en cubículos de zinc” (1980: 41-42).3 Similares ideas manifiesta en El gran criminal, lamentando la falta de humanidad: “no hay palabras ni gestos ni bondad, te has levantado pobre este amanecer, desposeído inútil, vacío de palabras” (1997: 33). Nueva York también se presenta como una urbe en la que se vive con constante miedo: “joder con el zumbido de las balas, joder con la canción de las balas, y el sida y sus secuelas, y la luz que te enfoca un policía […] sobre esta cabeza que siempre tiene miedo” (1997: 28). En la sección “Apocalipsis”, de El fin de las razas felices, Cañas expone una visión desolada y mortífera de Nueva York: “Tumbas toda la tarde / cayeron tumbas nevaron tumbas / sobre Manhattan tumbas / sobre tu cuerpo tumbas” (1987: 36). Amador Palacios señala que el motivo de escritura de este libro fue el sida, que terminó con las libertades sexuales que el poeta había disfrutado hasta ese momento (2019b: 196). En libros posteriores como Fragmentos de Nueva York, Cañas enfatiza aspectos negativos de la gran ciudad como las basuras, los desperdicios del mundo industrial y “los insoportables ríos de automóviles (2013: 33). También critica el estilo de vida consumista: “nuestra única forma de consolación, de fantasía de poder” (2013: 38). En opinión de Orlando José Hernández, en este libro Cañas busca desbancar “el mito de Nueva York” para revelar una “ciudad imperial que deja cicatrices” (2019: 103).4 3 En sus primeros poemarios, Cañas no suele usar signos de puntuación. Transcribo los poemas tal y como se publicaron. 4 Como indica Luis Beltrán Almería, para el poeta Nueva York es un infierno en el que la vida auténtica solo se encuentra en el subsuelo, como los tugurios y bares nocturnos: “Es la excelencia de los bajos fondos: putas, maricones, artistas…” (2019: 64).
122 Iker González-Allende SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 En el texto “En un lugar de Manhattan” (2004), cuyo título es un juego de palabras con el inicio de Don Quijote para contrastar y a la vez relacionar Nueva York con La Mancha, Cañas reprueba numerosos aspectos de la gran ciudad, como la tristeza de sus habitantes, el dominio de las pantallas, la vigilancia por medio de cámaras, la falta de comunicación real con personas, la omnipresencia de la religión y del patriotismo, y el aumento del miedo y del puritanismo. Estas últimas características suelen formar parte del discurso antiamericano contemporáneo. El poeta se siente decepcionado por los cambios que Nueva York ha experimentado desde que llegó a ella hace más de treinta años y pudo descubrirse a sí mismo: “No, no es posible que sea esta la ciudad que nos libera a todos, que nos abre los ojos hacia afuera y hacia dentro, la que me permitió que descubriera quién era yo, desde la que reconstruí mis orígenes manchegos y a la vez ese hombre de ningún lugar que soy, que somos todos los de aquí” (2004: 238-239). Los atentados del 11 de septiembre de 2001 supusieron para Cañas un aumento significativo de su percepción negativa de Nueva York. La promesa de libertad que le ofrecía la ciudad se convierte en desconexión con ella y reconciliación con su lugar de origen (Mas Martín-Cortés, 2018: 88). Corazón de perro contiene varios poemas sobre los ataques terroristas, como “En otro lugar del tiempo”, en el que se describe la caída suicida de un hombre desde las torres gemelas: “Un hombre se lanza al vacío. / Su pasado ha dejado de existir. / Su presente es esta larga caída, / este sereno descenso hacia la muerte” (2002a: 45). Para la escritura de este poema, Cañas se basó en una fotografía que vio en The New York Times y que le llevó a reflexionar sobre la brevedad de la existencia y la idea de la muerte segura (Palacios, 2019a: 137). A partir del 11-S, Cañas se lamenta del mayor control en las aduanas, las crecientes sospechas sobre personas no-normativas y la invasión de la religión y del patriotismo en Estados Unidos (2004: 240). Todo ello le lleva a plantearse un cambio de rumbo vital y considerar el retorno a su tierra natal: “Esto es Nueva York para mí ahora, un viaje rodeado de fantasmas familiares al no-lugar y sin saber por qué sigo viajando. Me tengo que bajar del carro y seguir a pie sea donde sea” (2013: 24). 2. LA MANCHA EN NUEVA YORK Los aspectos negativos de Nueva York posiblemente provocaron que Cañas se sintiera alienado en la ciudad y se acentuara su sensación de ser
Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra… 123 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 un emigrante. Llegó a calificar a Nueva York como “mi país momentáneo” (2004: 236), lo que apunta a que nunca lo consideró como su patria definitiva. De hecho, la distancia geográfica con su tierra natal le posibilitó ahondar en su identidad como manchego, conociendo su región incluso mejor que si hubiera residido allí. Para Cañas, su lugar de nacimiento resulta algo intrínseco de su existencia: “La Mancha me ha dado mucho, el paisaje de La Mancha; hay algo irracional en mí que me liga a la tierra y al paisaje manchego, y el paisaje manchego es el más cercano, como el mar, el más cercano al universo” (López Cantos, 2019: 144). En las obras de Cañas escritas en Nueva York hay evidencia de la nostalgia por La Mancha y su estatus como emigrante. Por ejemplo, cuando charla con un hombre latino que conoce una noche en un bar, ambos recuerdan sus orígenes y manifiestan su deseo de volver a sus respectivos países: “Hablamos de nuestras madres, de las tierras de San Luis en Argentina, de la tierra de La Mancha. Los dos soñamos con salir algún día de Nueva York y quedarnos a vivir en el campo para siempre” (2002b: 114). En diversos poemas de El fin de las razas felices, Cañas se considera un exiliado cuya única solución es escapar: “huye el desterrado […] / huye —inocente— hacia un horizonte que es el mismo que abandona / huye fuera de su tierra con la noche en los ojos” (1987: 20). El poeta exiliado busca un lugar donde su recuerdo no sea doloroso, citando el Edipo Rey de Sófocles para aludir a la complicada relación que mantuvo con su padre: “El mapa de lugar no indica dónde estuvo el desterrado. / Él camina sin dejar huellas y no se detendrá ‘hasta que encuentre vida en su muerte, una memoria sin dolor’” (1987: 23). Uno de los poemas donde más claramente manifiesta su identidad partida en dos por su condición de emigrante es “Lugar”, de Lugar río Hudson. En él, el poeta revela que no se reconoce a sí mismo: “Quién es este ser que se pone mis zapatos / y habla con mi voz y hace gestos de pájaro / […] / Es posible que yo sea simplemente el otro / lugar que ya no habita nadie” (1981: 9). Durante los años que Cañas vivió como emigrante, la separación de su paisaje natal y de su familia le marcaron profundamente. La nostalgia y la estrecha conexión de Cañas con su tierra de origen puede parecer poco común en los emigrantes gays, que suelen experimentar conflictos entre la lealtad a su país y el desapego hacia él por el habitual rechazo a su sexualidad. Las ideologías nacionalistas han tendido a excluir a los gays de sus discursos porque tradicionalmente han representado una sexualidad no reproductiva. Existen similitudes en la otredad y marginación que padecen los gays y los emigrantes. Como
130 Iker González-Allende SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 en un lugar tranquilo del campo en vez de en una gran ciudad para llevar un estilo de vida diferente al de Nueva York (López Cantos, 2019: 142). Aunque disponía de varias propiedades en España, sintió cierta desilusión y desencanto al constatar dificultades para desarrollar sus proyectos culturales en La Mancha (Palacios, 2019a: 149-150). Cañas se enmarcaría dentro del tipo del retornado jubilado del que habla Núñez Seixas siguiendo a Francesco Cerase, el cual vuelve a su pueblo para pasar la última etapa de su vida, comprando una casa con sus ahorros tras haber adquirido conocimientos en su estancia americana y sin dejar vínculos familiares en los Estados Unidos (2000: 32). Citando a Laura Huntoon, Castillo Castillo indica que los emigrantes que han conseguido acumular capitales tienden a retornar a sus lugares de origen en vez de mudarse a regiones del país natal con mayor auge económico (1997: 36). Al volver a La Mancha, Cañas manifiesta una identidad dividida entre España y Estados Unidos, una identidad transnacional que le hace sentirse extranjero, no perteneciente a ningún lugar concreto, y al mismo tiempo, un nómada o ciudadano del mundo. Su retorno se asemeja al de los exiliados, quienes a menudo perciben que su regreso real es imposible porque tanto ellos como su nación han cambiado y ya no son los mismos que cuando se fueron. Adolfo Sánchez Vázquez habla del “exilio sin fin” para referirse a esta experiencia (1997: 37). El regreso al país puede implicar un nuevo exilio, sobre todo si se han pasado muchos años viviendo fuera, como en el caso de Cañas.11 El propio poeta así lo confirma citando a John Berger: “Todo emigrante sabe en el fondo de su corazón de corazones que es imposible volver. Aun cuando físicamente pueda regresar, no regresa verdaderamente porque es él mismo quien ha cambiado radicalmente al emigrar” (2006: 5). Aun cuando esta sensación de ser extranjero en todas partes obviamente no es exclusiva de los emigrantes o exiliados LGBTQ, estos pueden asumirla de forma más vehemente debido a su vida no-normativa y su tradicional rechazo o marginación por parte de las ideologías nacionales. Aunque Cañas volvía a La Mancha asiduamente mientras vivía en Nueva York, su vida como migrante en Estados Unidos le marca 11 Uno de los ejemplos más significativos es el de Ernestina de Champourcin, quien retornó a España en 1972 y al no reconocer el país, se sintió alienada, experimentando un nuevo exilio que le hizo escribir su poemario Primer exilio (1978), recordando el destierro original que padeció a causa de la guerra civil.
Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra… 131 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 profundamente, adoptando una visión cósmica que supera espacios y tiempos limitados. En “En un lugar de Manhattan”, publicado un año antes de retornar a España, ya indica que su identidad en Nueva York se encuentra escindida, extrañando realidades tanto de Estados Unidos como de España: “aquí echo de menos la lentitud y la conversación de los camareros en un bar, allí añoro la rapidez silenciosa con que me atienden en los supermercados de aquí” (2004: 236). Esta vida entre el aquí y el allí la encuentra en muchos ciudadanos de Nueva York cuyo origen familiar se halla en otro país: En todos los neoyorquinos hay un allá más o menos oculto: detrás de sus cabezas cúbicas de espejos sobrevive un recuerdo de otro lugar, de otra tierra, del país de sus padres o de sus abuelos, de un pueblo, de una ciudad, de una lengua, una cultura, la memoria difusa de un lugar que no es el aquí sino el allí que emerge de vez en cuando como un ahogado (2004: 244). Al sentirse entre dos lugares, Cañas manifiesta una opinión negativa de las fronteras de todo tipo, incluyendo las creadas por poderes políticos (2021: 4). En una entrevista indica que en su experiencia cotidiana no existen confines espaciales y temporales: Yo es que no veo los límites, me cuesta mucho trabajo en este momento de mi vida; quizás en otro momento sí lo tenía más claro el allí y el aquí, pero en este momento de mi vida, como lo veo a través de mi persona o lo que soy o lo que he llegado a ser, tengo la impresión de que son una masa ya, este espacio, aquel, estas emociones, aquellas (López Cantos, 2019: 269). La difuminación de los espacios y épocas se expone claramente en el poema narrativo “Lugar 2”, en el que, desde España, recuerda su vida en Nueva York y a su compañero José Olivio Jiménez, ya muerto. El poeta utiliza el adverbio “aquí” en numerosas frases sucesivas para referirse a su pasado en el apartamento que compartía con Jiménez porque tanto ese espacio como esa época forman parte de su presente. Sin embargo, en la parte final del poema, el “aquí” es sustituido por el “allí” cuando el yo poético se percata del paso del tiempo y la imposibilidad del retorno al pasado: “Aquí, mi querido José Olivio, aquí mismo, donde te amé y te traicioné, donde me amaste y me traicionaste, […] donde ahora se agota el tiempo sin que tú y yo estemos ya allí […] porque ya nosotros no estamos allí” (2008: 24). A pesar de que toma conciencia del cambio en su vida y
132 Iker González-Allende SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 de la muerte de Jiménez y de la de otros muchos amigos poetas que ha ido citando en el poema —usando el tópico ubi sunt?: “¿A dónde han ido todos a parar?”—, Cañas se niega a aceptar la dimensión lógica del espacio y del tiempo y declara encontrarse junto a Jiménez y sus amigos en un ámbito de trascendencia que borra las fronteras entre el aquí y el allí: “en el corazón del Tiempo, en el vértigo del Espacio, […] en esta transparencia en la que hemos entrado todos los que estuvimos allí, en esta galaxia de voces que se apagan, en esta negra estrella de tu voz y la mía, en este baile de esqueletos sin memoria” (2008: 24). La ruptura de las fronteras espaciales y temporales provoca que Cañas sienta que no encuentra su hogar en España, una idea que ya presentía antes de su regreso en el poema “Homing”. En el ensayo “El retorno a casa” expresa la misma impresión: “por qué hablar del retorno a casa si ni siquiera sé dónde está, o dónde estuvo, esa casa” (2006: 3). Cañas señala que ha intentado reconstruir su hogar en el bombo donde reside, pero que, a pesar de ello, vive “en la fragmentación” de su ser (2006: 5). Además de por su migración, reconoce que su sensación de extrañamiento se produce por el pragmatismo contemporáneo, que considera positivo estar en movimiento y sin raíces. También enfatiza la importancia de vivir el presente, de estar conectado en vez de “atado o enraizado” (2006: 3). Cañas proclama no sentir nostalgia por sus casas pasadas porque su auténtica casa son las palabras. Así lo manifestaba anteriormente en un poema de El fin de las razas felices: “Sólo la casa del lenguaje no le es ajena / en ella resucita en ella no está solo / ama a los habitantes del lugar del habla” (1987: 20). Con ello destaca la relevancia de saber el idioma del país donde se vive para poder comunicarse con sus residentes. El (des)conocimiento de la lengua de la nación de acogida juega un papel muy relevante en la experiencia de la migración.12 12 Los españoles emigrantes en Alemania en la década de 1960 manifestaban su alienación por no saber alemán. En una de las obras sobre esta migración, un personaje lo expresa así: “Imposible. Este endiablado idioma nos separa” (Lera, 1970: 149). Lo mismo sucede en el exilio, como atestiguaron diversos escritores republicanos tras la Guerra Civil española. Francisco Ayala reconocía en su famoso ensayo “Para quién escribimos nosotros” (1948) que los exiliados en países en los que no se habla español sufren un confinamiento espiritual. Tal fue el caso de aquellos que vivían en Estados Unidos, como Pedro Salinas, quien consideraba que sus dificultades con el inglés le impedían avanzar en su carrera académica, y Juan Ramón Jiménez, para quien el no hablar español implicaba una pérdida irreparable de su identidad.
Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra… 133 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 Durante su vida, Cañas se sintió marginado precisamente por no dominar los idiomas de los países en que vivía: La sensación de sentirme extranjero en todas partes está más bien relacionada con los idiomas, las lenguas. Cuando mi español se estaba consolidando, mi familia emigró a Francia y, por lo tanto, el español era la lengua que hablábamos en casa […] De hecho, mi incorporación en la escuela francesa fue bastante traumática porque a pesar de tener ya diez años, empecé en primer grado, con niños muchos más pequeños que yo que se reían de mí constantemente […] Finalmente llegué a Nueva York al principio de los 70, sin ningún conocimiento de la lengua inglesa y de nuevo me enfrenté a otra nueva lengua, el inglés; a los veintitantos años es difícil aprender una nueva lengua, especialmente cuando mi ámbito principal era el de los hispanos (email de Cañas, 23 feb. 2021). La diversidad de experiencias migratorias ha provocado que Cañas se sienta “como un extranjero en todas partes” y que se defina como un nómada cuya vida se halla entre Nueva York y La Mancha: “en verdad toda mi vida se puede resumir en un billete de avión de ida y vuelta, una ida y vuelta cuyo eje principal era Nueva York-La Mancha” (2006: 7). Esto le lleva a considerar que su verdadera casa se encuentra dentro de él mismo: “mientras que no deje de pensar, de estar atento, a partir de lo inmediato, de lo que me rodea diariamente, esté donde esté, la existencia tendrá una razón de ser y yo me sentiré como en mi casa” (2006: 7). Así, su hogar está formado por sus experiencias y pensamientos vitales en múltiples sitios, no por un lugar geográfico concreto. En este sentido, se puede argüir que su identidad queer le ha posibilitado adoptar más fácilmente una vida que no sigue los espacios definidos y tiempos lineales de la sociedad normativa. Sin embargo, estas reflexiones sobre su identidad nómada y la no existencia de un hogar en un espacio físico concreto las realiza una vez retornado a La Mancha, por lo que no se puede obviar su necesidad vital de volver a su lugar de origen, aunque luego desde allí se sienta un extranjero en todas partes. Es decir, es muy factible que si se hubiera quedado en Nueva York, su sensación de extranjería habría sido más aguda. CONCLUSIONES Al emigrar a Estados Unidos, como persona queer, Cañas pudo vivir con mayor plenitud su relación amorosa y disfrutar de una mayor libertad
134 Iker González-Allende SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 sexual. Además de intensas experiencias vitales, su estancia en Nueva York le posibilitó un amplio desarrollo académico, artístico y profesional. Sin embargo, se sentía como un emigrante o extranjero, equiparando su migración con un destierro. Desde el comienzo se percata de aspectos negativos de Nueva York como la deshumanización, la falta de comunicación y la presencia de la muerte. Estas realidades contrarrestan la tradicional visión del país de acogida como un paraíso de libertad para los migrantes queer. El comienzo de su relación con Jiménez en la España franquista también desmiente la idea de que en el país de origen del migrante solo existe la represión sexual. Durante las tres décadas que vivió en Nueva York, el poeta manifiesta una nostalgia exacerbada por su tierra natal, lo que prueba que los migrantes queer pueden tener una fuerte conexión con su nación y no solo un desapego hacia ella debido a su habitual rechazo de las sexualidades no-normativas. El deseo de Cañas de reconectar con sus orígenes motiva su retorno a La Mancha, también provocado por su desilusión de Nueva York, su edad madura, los lazos familiares —especialmente la estrecha relación con su madre— y la búsqueda de una vida más tranquila en el campo. El regreso a España genera en Cañas la difuminación de los límites espaciales y temporales, del aquí y del allí, adoptando una identidad transnacional que fluye entre Nueva York y La Mancha, por un lado, y entre el pasado y el presente, por otro. El poeta declara la imposibilidad de encontrar su casa en España porque después de tres décadas viviendo en Estados Unidos, su hogar ya no existe y él tampoco es el mismo que cuando emigró, por lo que su vuelta real resulta imposible. De esta forma, desmitifica el discurso romántico del retorno al país de origen de las ideologías (hetero)nacionales basado en la existencia de una geografía y una línea temporal concretas de la nación. Cañas proclama que su casa es él mismo, el cúmulo de sus experiencias vitales y las palabras con las que se comunica con los demás. Esto le lleva a sentirse extranjero en todas partes y, al mismo tiempo, ciudadano del mundo, aceptando con orgullo su identidad nómada. Se revelan así las consecuencias diversas de la migración: por un lado, continua alienación, escisión de la identidad y fragmentación del ser, pero por otro, vivencias enriquecedoras, apertura mental y fluidez vital.
Nueva York-La Mancha: migración y transnacionalidad queer en la obra… 135 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 115-139 E-ISSN 2172-7457 BIBLIOGRAFÍA Adam, Barry D. (2000), “Age Preferences Among Gay and Bisexual Men”, GLQ: A Journal of Lesbian and Gay Studies, 6.3, pp. 413- 434. Ayala, Francisco (1972), “Para quién escribimos nosotros”, en Los ensayos: Teoría y crítica literaria, Madrid, Aguilar, pp. 138-164. Beltrán Almería, Luis (2019), “La estética de Dionisio Cañas”, Monograma: Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, 4, pp. 47-67. Bianchi, Fernanda T. et al. (2007), “The Sexual Experiences of Latino Men who Have Sex with Men who Migrated to a Gay Epicentre in the USA”, Culture, Health & Sexuality, 9.5, pp. 505-518. Cant, Bob (1997), “Introduction”, en Bob Cant (ed.), Invented Identities? Lesbians and Gays Talk about Migration, London, Cassell, pp. 1- 17. Cantú, Lionel (2009), The Sexuality of Migration: Border Crossings and Mexican Immigrant Men, eds. Nancy A. Naples y Salvador Vidal- Ortiz, New York, New York University Press. Cañas, Dionisio (1977), El olor cálido y acre de la orina, Barcelona, Vosgos. Cañas, Dionisio (1980), El ave sorda y otros poemas, México, Universidad Nacional Autónoma de México. Cañas, Dionisio (1981), La caverna de Lot, Madrid, Hiperión. Cañas, Dionisio (1981), Lugar río Hudson, Santa Cruz de Tenerife, Carlos E. Pinto. Cañas, Dionisio (1987), El fin de las razas felices, Madrid, Hiperión.
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