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“Medicus artifex sensualis. Teoría, praxis médica y literatura en el siglo XVI: Las Centurias de Amato Lusitano y su entorno”

Martín Ferreira, Ana Isabel

Abstract

Producción Científica

Full text

Ana Isabel Martín Ferreira i ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): i-iii “Medicus artifex sensualis. Teoría, praxis médica y literatura en el siglo XVI: Las Centurias de Amato Lusitano y su entorno” Ana Isabel Martín Ferreira (Grupo de Investigación Speculum medicinae Universidad de Valladolid) Presentación El médico portugués Amato Lusitano, pseudónimo de Joâo Rodrigues, nació en Castelo Branco en una familia de judíos conversos. Estudió medicina en la Universidad de Salamanca (allí se hizo Doctor en 1530). En 1532 regresó a Portugal, donde ejerció un año de médico, pues en 1533, a tenor de los problemas que cada vez más acuciaban a los judíos conversos en Portugal y España, emigró a Amberes para trabajar en el negocio de las especias de su tío Henrique Pires. En Amberes siguió practicando la medicina y publicó su primera obra (Index Dioscoridis, 1536). En 1540, también por seguridad ante los frecuentes ataques a los judíos, se traslada a Ferrara, donde siguió en los negocios de la familia, practicó con gran éxito la medicina y la botánica y enseñó en la Facultad de Medicina de la Universidad local. En 1547 se traslada a Ancona, territorio papal, donde practicó la medicina con notable fama entre gente encumbrada y donde escribió las dos primeras Centuriae (1551 y 1552) y unas Enarrationes o comentarios a la obra entera de Dioscórides (1553). En 1555 fue objeto de denuncias y persecuciones inquisitoriales que le obligaron a huir precipitadamente a Pésaro y otras zonas de Italia (con pérdida de su casa y sus pertenencias, incluidos unos comentarios a Avicena que había escrito y desaparecieron para siempre), hasta que logró alcanzar en 1556 (año en que publicó las Centuriae tercera y cuarta) la república de Ragusa (actual Duvrovnik). En Ragusa permaneció tres años, pues en 1559 pasó definitivamente a suelo turco y se estableció en Salónica, donde vivía ya una importante comunidad judía portuguesa: allí, como judío, siguió practicando la medicina y escribiendo sus casos clínicos (publicó las Centuriae quinta y sexta en 1560 y la séptima y última en 1564), hasta que murió de peste en 1568. Pese a la trascendencia de sus comentarios a Dioscórides, la obra más importante, divulgada e influyente de Amato Lusitano fue la titulada Curationum medicinalium centuriae. El texto completo se compone de siete volúmenes, editados entre 1551 y 1564. Cada volumen está formado por cien casos clínicos (en realidad el primero cuenta con uno más), variados en extensión y propósitos, aunque de disposición semejante: descripción del enfermo y su sintomatología, pronóstico, diagnóstico, curación y desenlace. A ello se añaden unos scholia en los que el autor trata del asunto desde un punto de vista más teórico, con recurrencia a las autoridades antiguas, medievales y coetáneas y discusiones teórico-prácticas, no sin ahorrar referencias a la práctica clínica de la época, cuestiones varias de realia, asuntos biográficos, históricos, sociales, religiosos, económicos, etc., hasta conformar un amplio mosaico de nutrida información sobre el propio autor y su época. La obra en su conjunto se considera el primer y más importante ejemplo del género de las curationes y observationes renacentistas (en palabras de Gianna Pomata): 1 no solo hace de la práctica clínica un sistema de adquisición y transmisión del conocimiento, sino que enfatiza el puesto desempeñado por el autor médico como fuente de autoridad. Con todo, la más destacada aportación de las Centuriae quizá radique en la sabia conjunción de esa práctica con una teoría que la sustenta y de la que se deriva en todo momento. Los 700 casos clínicos suelen ser en su 1 Para esta y otras referencias, así como para completar los datos que aquí presentamos, pude consultarse la web de nuestro grupo de investigación de la Universidad de Valladolid: http://amatolusitano.uva.es/ Ana Isabel Martín Ferreira ii ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): i-iii mayoría exitosos y en ellos queda demostrada la pericia profesional del autor, en lo que cabe ver asimismo no poco afán de propaganda propia. La obra, además, adquiere desde el principio un marcado carácter didáctico: sirve para guía de otros médicos prácticos que se enfrenten a casos semejantes, casi como libro de consulta o vademécum. Pero es también per se una muestra amplia de literatura latina renacentista, que requiere un riguroso estudio filológico: no solo hay narración clínica, sino que el autor incluye testimonios epistolares, diálogos, ensayos, dubia o problemata, que hacen de ella, también desde el punto de vista formal, un texto variado y complejo. El éxito de las Centuriae fue abrumador, pues se siguieron editando en los siglos XVI y XVII, por separado o de forma conjunta, en numerosas ocasiones y en las imprentas más importantes de Europa (Florencia, Venecia, Lyon, Estrasburgo, Basilea), hasta hacer de la obra un auténtico best-seller de la época. Como ha señalado Iolanda Ventura, pronto se convirtió en uno de los libros de observaciones médicas más populares y en una de las fuentes de información más interesantes sobre la medicina práctica del Renacimiento. La figura de Amato y sus dos obras (Enarrationes a Dioscórides y Centuriae) han sido objeto de estudio desde hace muchos años. A menudo suscitó el interés de historiadores de la medicina, de historiadores de las ideas y del judaísmo en la Europa renacentista o de médicos que analizaron sus novedades y aportaciones clínicas. Y puede decirse que en los últimos tiempos el médico portugués ha cobrado interés renovado entre los estudiosos de los más variados campos de investigación, como se muestra en la nutrida bibliografía que tenemos despojada en la web del grupo de investigación. Pero el autor y la obra se han estudiado hasta ahora de forma fragmentaria, por lo que se echa en falta un trabajo global que dé cuenta de su completo significado, partiendo de una edición crítica del texto y una traducción moderna, fiel y rigurosa, basada en un texto latino seguro, que permita por fin el manejo cómodo y fiable de una de las obras fundamentales para entender la medicina, la ciencia y la sociedad de la Europa del Quinientos. Ese será el punto de partida para cualquier futura investigación, y a ello queremos contribuir con el proyecto de investigación subvencionado por el gobierno de España en el que estamos trabajando en la actualidad, cuando estamos a punto de publicar las tres primeras Centurias de Amato2. La investigación aquí planteada parte de la siguiente hipótesis: en el conocimiento de la medicina renacentista todavía no hay una plena y necesaria conjunción de historia de la medicina, medicina propiamente dicha y filología, de ahí que se deba abordar el estudio de las obras principales de esta época con esa triple perspectiva capaz de dar resultados más completos, aprovechables y fructíferos para el avance de nuestros conocimientos. El trabajo de Amato, las historias clínicas recogidas a lo largo de toda una vida, en su periplo por Europa, suponen en cada caso una aventura y a veces un reto. Inmersos en el estudio descrito, desde esa triple óptica tan necesaria, presentamos esta pequeña monografía, construida al hilo de nuestras investigaciones actuales, en la que reunimos un conjunto de trabajos firmados por algunos miembros de nuestro equipo. Se inserta en la línea seguida por otro volumen recién editado: González Manjarrés ed. Praxi theoremata coniungamus. Amato Lusitano y la medicina de su tiempo. Madrid: Escolar y Mayo 2019. 2 El texto al completo fue objeto ya de una traducción al portugués en los años cincuenta del siglo XX, que editó por entregas Firmino Crespo. La obra se editó por junto en Lisboa 1980 (4 vols.) y se ha vuelto a reeditar en Lisboa 2011. Es un trabajo fundamental para nuestra labor, aunque su versión, que no se basa en un texto crítico, no resulta a menudo demasiado acertada y tiene numerosos errores, por lo que debe emplearse solo como contraste. Ana Isabel Martín Ferreira iii ISSN 1540 5877 eHumanista/Conversos 7 (2019): i-iii En esta ocasión abrimos y cerramos un círculo en Toledo; en el primero de los artículos Mª Teresa Santamaría Hernández presenta un texto inédito del médico converso toledano Álvaro de Castro, autor de un corpus de obras probablemente compuestas con la intención de que fueran utilizadas en la Universidad de Toledo, que, a partir del antiguo colegio de Santa Catalina recibió de León X autorización para impartir grados en 1520, aunque esta solo recibiría la ratificación real en 1529. Las fuentes que maneja dejan ver un médico con una profunda formación académica y universitaria, pues dichas fuentes son las obras fundamentales del currículum académico de transición entre la Baja Edad Media y el primer Renacimiento. El texto es muy interesante desde el punto de vista didáctico, y nos acerca de paso a esa ciudad, crisol de culturas, en la cual fueron ocupando su lugar destacadas familias conversas que redimieron su condición de judíos dedicándose al noble arte de la medicina y a veces también a enseñarla. No olvidemos que se trata del abuelo del insigne humanista Álvar Gómez de Castro (1515-1580). En el último de los artículos, el que firmamos junto a nuestra colega Cristina de la Rosa, nos situamos en una generación posterior, la de otro ilustre médico toledano también poco conocido, desde el punto de vista de los datos biográficos, pero de rica e interesante obra: Juan Fragoso, acaso descendiente de familia judeoconversa, médico cirujano y primer tratadista de medicina legal en España, cuyo tratado médico-forense recibió una notable influencia de Amato, al menos en tres destacados supuestos que analizamos al detalle. En medio se incluye el trabajo de Miguel Ángel González Manjarrés responsable de la edición crítica y traducción de la primera Curationum medicinalium centuria de Amato Lusitano. El autor pretende aquí explicar con ejemplos las características de cada una de sus ediciones (1551-1654, diez colacionadas y dos descriptae), establecer sus relaciones, proponer un stemma del conjunto y comentar los criterios con que se procede a la fijación definitiva del texto. Le sigue el artículo de Victoria Recio Muñoz dedicado al tema de los días críticos, elemento fundamental en el pronóstico de la medicina hipocrático-galénica, que los definía como aquellos en los que es más probable que el paciente sufra una crisis, en la que se produzca el giro hacia la salud o al agravamiento de la enfermedad. Uno de los autores que más reivindicó esta teoría fue Amato, quien realizó una extensa digresión sobre ella en la introducción a las Centurias. En este trabajo se examina la postura defendida por el médico portugués, se estudia el tratamiento de las fuentes y se coteja lo expuesto con la práctica clínica reflejada en las curationes de la primera Centuria. Por su parte Nelia R. Vellisca Gutiérrez nos introduce en un género literario de moda en el Renacimiento, también en los textos médicos, el diálogo, fórmula utilizada por Amato para reivindicar su ética médica y el espinoso tema de la avaricia, pecado capital de médicos y también de judíos. Analiza la autora este tema y su formato literario y explica el fin último de su uso por parte de nuestro autor en el caso número 53 de la segunda Centuria, cuya edición y traducción se adjunta. No menos llamativo y curioso es el artículo de Mª Jesús Pérez Ibáñez y José Ignacio Blanco Pérez en el que editan y traducen dos historias clínicas (3,76 y 3,81) en las que el médico portugués recoge el tratamiento aplicado a dos jugadores de cartas. Con ello nos introduce en el vocabulario de los jugadores, las cartas, los palos y un juego concreto, “la primera”, que era muy popular en su tiempo. El léxico de Amato y algunos giros revelan la relación con el diálogo de Luis Vives De ludo chartarum. Sirva este elenco como testimonio de cómo las Centurias son pozo inagotable de estudios para comprender mejor la medicina del Renacimiento, las relaciones de esta con la literatura y, por supuesto, para conocer y entender aspectos poco conocidos de la sociedad del momento.