Le Corbusier en La Plata. La casa para el doctor Curutchet y el mito funcionalista
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9 788409 049134 DEPARTAMENTO DE TEORÍA DE LA ARQUITECTURA Y PROYECTOS ARQUITECTÓNICOS UNIVERSIDAD DE VALLADOLID escritos colección temas de composición arquitectónica 2 LE CORBUSIER EN LA PLATA. La casa para el doctor Curutchet y el mito funcionalista. Daniel Villalobos Alonso
colección temas de composición arquitectónica 2 LE CORBUSIER EN LA PLATA La casa para el doctor Curutchet y el mito funcionalista Daniel Villalobos Alonso
COLECCIÓN Edición: Cargraf Impresores Coordinadora de la Colección: Sara Pérez Barreiro Textos: Daniel Villalobos Alonso Maqueta e impresión: Cargraf Impresores Fotografía de Cubierta: Daniel Villalobos Alonso. Casa del doctor Curutchet. La Plata, 1995 Fotografía a la derecha: 1_Matrimonio Curutchet rodeado de estudiantes y profesores de arquitectura durante una visita a la casa. Hacia 1956. Autor desconocido I.S.B.N.: 978-84-09-15721-1 Depósito legal: DL VA 810-2019 © Textos Daniel Villalobos Alonso. 2019 © Fotografías, sus autores Impreso en España. Printed in Spain Reservados todos los derechos. De conformidad con lo dispuesto en el art. 534 bis del Código Penal vigente, podrán ser castigados con penas de multa y privación de libertad quienes reprodujeran o plagiaren, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica en cualquier soporte electrónico, incluidas fotocopias, grabaciones u otros sistemas retribuibles de información, sin el preceptivo permiso por escrito del editor. El origen y el propósito de esta publicación son eminentemente académicos, por lo que toda la documentación incluida en ella proviene del material didáctico empleado en la actividad docente del autor. En la página 60 se indica de donde se han obtenido las imágenes, en línea con la doctrina del “uso razonable” (fair use) que se aplica en el mundo editorial a las publicaciones universitarias. 1_
7 UN ENCARGO CON DESENCANTO El 7 de septiembre de 1948 Le Corbusier aceptó el encargo de proyectar la casa que pretendía construir en la Plata el Dr. Curutchet. El cirujano era un amante de la modernidad en la música y en la poesía, y admiraba la nueva arquitectura, sobre todo las ideas renovadoras de Le Corbusier —las había difundido en Buenos Aires, en las diez improvisadas conferencias de 19291, en el mismo año en que Curutchet se doctoraba en la Facultad de Medicina de La Plata—. Él también era un innovador, sus primeras investigaciones funcionalistas, respecto a los instrumentos quirúrgicos, se habían publicado ese mismo año —Nueva cirugía del quiste hidatídico pulmonar—. Estaba casado, con dos hijas, había estudiado Medicina en la ciudad de la Plata, y como por su profesión viajaba asiduamente a la ciudad, quiso construirse allí su vivienda. Días antes encargó a su hermana Leonor la entrega de un dossier solicitando sus servicios en el “La casa rebosaba oro y plata, único resto de las pobres gentes devoradas hasta los huesos por el dueño... A la residencia soberbia, un solo inconveniente: estar en el bosque, perdida.”* Stéphane Mallarmé. *S. MALLARMÉ, “La falsa anciana”, Cuentos indios, Valencia, 1995 (1927), p. 37. 1 LE CORBUSIER, Precisiones. Respecto a un estado actual de la arquitectura y del urbanismo, Barcelona, 1978, 2ª Ed.
8 2 Ubicación: Calle 53, Nº 320. La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina. Superficie del terreno: 180 m2. Superficie cubierta: 345 m2. Año del proyecto: 1948-1949. Años de construcción: 1949-1953. 3C. ZAREMBSKI y D. OSVALDO, “Le Corbusier en La Plata: entrevista con el Doctor Curutchet”, Arquitecturas Bis, Marzo 1983, Nº 43, 1974, pp. 2-10. 4 LE CORBUSIER, OEuvre complète 1946-52 publiée par W. Boesiger, 1985 (1953), pp. 46-58. Atelier de Le Corbusier en París, el de la rue De Sèvres 35. Fue el comienzo de la relación escrita entre el arquitecto y el médico. El informe incluía planos catastrales correspondientes al solar comprado frente a un nuevo y hermoso parque, grande como un bosque2 —ésta había sido una de las razones de la elección del solar—, asimismo se aportaba su ubicación, las fotos del terreno y del entorno junto a un programa específico de la vivienda para la familia de médico. Como Curutchet pasaría allí consulta, en el guion se solicitaba un consultorio con sala de espera. También un garaje y las añadidas estancias de servicio3. Sobre la nomenclatura que le dio Le Corbusier al edificio, aparece como “La maison du docteur Currutchet à La Plata, 1949” en el Volumen 5 de la Obra Completa4. Tras el proyecto, el proceso de construcción de la vivienda fue largo y complejo. Para la Dirección de la obra, Le Corbusier sugirió al Dr. Curutchet varios arquitectos entre los que se encontraba Amancio Williams, a quien contrató el Doctor. El arquitecto argentino dio forma constructiva del proyecto, interpretando los 16 planos enviados desde París, y desarrollando el proyecto en general, detalles y construcción. En torno a los planos recibidos desde París, siempre consultó a Le Corbusier. Durante esta fase, sus dudas y modificaciones volaban los más de 11.000 kilómetros que separaban sus respectivos estudios de arquitectura. El papel de Amancio Williams, cuya intervención se ha estudiado en detalle5, resultó esencial en el desarrollo del proyecto. En agosto de 1950 comienza la ejecución de la obra, al mes siguiente este arquitecto se desvincula de la dirección, pasando a manos de Simón Ungar, en primer lugar, y posteriormente son Alberto Valdez y Hugo Sarraillet quienes finalizan la obra. Su construcción se había hecho eterna y costosa para la familia Curutchet. Pero en diciembre de 1955, ya instalada en la vivienda, la larga espera y el derroche económico se eclipsaron ante la fascinación del resultado. Así se desprende de la última de las cartas mandadas por el cliente a Le Corbusier en 1957. Habla no de su casa como dueño sino de “la casa de Le Corbusier” 6. Es un escrito de reconocimiento del doctor a la obra, dice sentirse honrado como propietario, la describe en un tono que suena a vanidad citando las continuas visitas de profesionales y estudiantes, y la aceptación del edificio por parte del público. 5 Sobre el desarrollo del proyecto en cuanto a su dirección por parte de Amancio Williams, véase: D. MERRO JOHNSTON, El autor y el intérprete. Le Corbusier y Amancio Williams en la Casa Curutchet, Buenos Aires, 2011. 6 Sobre esta carta y el estudio pormenorizado de toda la documentación relativa al proyecto y ejecución de la obra véase: J. F. LIERNUR y P. PSCHEPIURCA, “La casa del Dr. Curutchet”, La red austral. Obras y proyectos de Le Corbusier y sus discípulos en la Argentina (1924-1965). Buenos Aires, 2008. Colección Las ciudades y las ideas. Capítulo XIII. pp. 375-417. p. 6 del compendio. Apartado: “4. Dos programas (5 de septiembre de 1948-1 de febrero de 1949)”.
10 11 7 La diferenciación entre los conceptos “casa”, “una casa”, o “el hogar”, la establecemos según la idea de Louis I Kahn, para el que el concepto “Casa” es una forma mental, sin configuración ni dimensión: Forma, frente a “una casa”, en la que sí se determinan estas configuraciones: el Diseño, y “el hogar” como la suma de ésta con sus habitantes. L. I. KAHN, Forma y Diseño, Buenos Aires, 1984, p. 9. 8 Agradecemos la cesión de esta imagen, así como las que aportamos de aquella histórica visita, donadas por la arquitecta Alicia Inés Noya, profesora de Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño. UNR. En el reverso de la fotografía se puede leer: “Los chicos con el Sr. y Sra. Curutchet y la maqueta hecha por Silvina, Enrique, Marichi, Raúl y yo”. Desde el comienzo de su relación escrita —recordamos que no se conocen personalmente—, la afinidad entre ambos, Le Corbusier y Dr. Curutchet, es manifiesta. Y una vez en la casa, la armonía de la familia con su vivienda, también. Quedó reflejada en la fotografía inédita de una de esas primeras visitas de estudiantes de arquitectura [fig. 1]. En la imagen —corresponde a uno de los primeros años de ser habitada, incluso pudiera ser el de su inauguración— se ve a más de doce jóvenes estudiantes de arquitectura con sus profesores. Contentos, de pié o en cuclillas, rodean al satisfecho matrimonio sentado plácidamente en «el hogar»7, frente a una maqueta de «la casa de la familia» realizada por un grupo de aquellos estudiantes8. Todos parecen estar encantados con el edificio. En esos primeros años, el doctor Curutchet no mostraba ningún tipo de descontento por la vivienda. Sin embargo, y pese a la evidencia de ser un retrato feliz, la admisión del propietario de todas las ideas del arquitecto, incluso la colocación de un árbol en medio de la vivienda, se alejaban estrictamente de la idea funcionalista, derivando la atención de la 9 Sobre las críticas de la familia a su habitabilidad, y los problemas funcionales de su uso cotidiano ve: C. ZAREMBSKI y D. OSVALDO, Op.cit., p. 2: “La gente se consideraba con derecho a entrar para verla, como si fuera un museo público,... La casa tiene el grave problema de carecer de defensa contra los ladrones... Para poder habitarla habría que pensar en poner un ascensor, porque, dese cuenta, tiene cuatro pisos... es de difícil mantenimiento... “. 10 Ibídem. p. 9: “Es... la tiranía de la arquitectura, las ideas de los arquitectos a veces tiranizan la vida del que hace hacer una casa, del propietario, lo obligan a vivir con conceptos, a veces teóricos; la vida no quiere abstracción, ver la luz sólo por la luz, o los planos o los volúmenes, sino por la psicología del habitante.” 11 Ibídem. Refiere cómo antes de la entrevista que realizara al doctor Curutchet, se citó en Buenos Aires con su hija Alcina Curutchet, detallándole los pormenores del abandono del edificio por parte de la familia. 12 En el l i stado de los ed i fic ios del Patri monio A rqu itectón ico de La Plata, seleccionados entre los años 1930 y 1950, no figuraba la casa Curutchet, estando en el límite cronológico del Catálogo, aunque sí edificios Art Déco y del Racionalismo. Ver: D. O. CEDEIRA, y otros, Patrimonio Arquitectónico de La Plata, La Plata, 1984. Aquí y en el primero de los criterios se expone: “Valor Histórico... representativo de una época (no necesariamente antigua) y de sus costumbres”. psicología y necesidades prácticas, funcionales, de su familia, hacia cuestiones estéticas y sensaciones plásticas. Hay que hacer notar el diferente sentir de esta fascinación por la vivienda, dando paso a la crítica en el uso cotidiano. Al cabo de los años, el doctor Curutchet, con su familia como usuarios, comenzó a sufrir los inconvenientes de la casa. La anhelada obra proyectado por Le Corbusier se convirtió en un total desencuentro: terminó siendo el de una casa inhabitable9. El malestar se abrió a la crítica en las opiniones de Curutchet, resolviendo que esa casa no se había imaginado para su vida sino en una obsesión conceptual [fig.2], abstracta por la luz, los planos, los volúmenes10. Y en octubre 1962 llegó su abandono como residencia estable de la familia, con la tristeza de ser sustituida durante sus visitas a La Plata por sórdidas habitaciones de hotel11. No utilizado como vivienda, en 1987 el edificio se restaura por la Fundación Christmann, y en 1992 el Colegio de Arquitectos de la ciudad la alquila a la familia para albergar su sede. Desde entonces, se vio trasformado de repudiada vivienda familiar 12 , a un icono del Mo.Mo., el reflejo construido en Iberoamérica del pensamiento arquitectónico de Le
12 Corbusier y auténtico mito reverencial de los principios del funcionalismo. En ella se cristalizaron una serie de conceptos del Movimiento Moderno 13 . Proseguimos la lectura del trabajo teniendo presentes los factores intervinientes en el edificio, incluso estos últimos, los más molestos que a veces se dejan olvidados entre renglones. 2_Casa del doctor Curutchet (La Plata, 1949). Vista de la escalera desde el estar hacia 1956 13 En 1987 es declarado Monumento Histórico Nacional, y en 2010 de Utilidad Pública.
14 15 ELEMENTOS VERSUS CINCO PUNTOS Resulta innegable la brillantez de la solución funcional aportada por arquitecto europeo, ya en una fase de total reconocimiento internacional14, no habiendo visto directamente el terreno, sino mediante esas fotos que Curutchet incluyó en el primer dossier. Sin embargo, Le Corbusier conocía la trama urbana de la ciudad con sus condiciones geométricas; y la situación del solar coincidía con el lugar donde todas ellas estaban presente: traza mediante una doble geometría: retícula ortogonal con una estructura girada en diamante, existencia de una banda representativa entre las calles 51 y 53 con los edificios centrales, y un gran parque que se introduce en la trama de la ciudad. El solar se sitúa al final de la 53, cerca de la Comisaría de Policía y frente al comienzo de ese gran parque [fig.3]. La respuesta proyectual surgió a principios de febrero de 194915, con cuatro meses de sazón desde la conformidad con el encargo —entre ellos y otros trabajos, el proyecto Roq y Rob en 3 Ciudad de La Plata. Ingeniero Pedro Benoit (1982-89). 3.1_ Plano general de su trazado. 3.2_ Detalle de la banda de edificios públicos. 3.3_ Solar de la casa Curutchet situado al final de la 53. 14 LE CORBUSIER, Op.cit., En la etapa de la obra que analizamos, Le Corbusier arrancó con su obra más deseada, el nacimiento de la nueva capital del Punjab en la India, Chandigarh. Junto a los nuevos proyectos encargados como la el palacio de la ONU en Nueva York (1947), la capilla de Ronchamp (1950-54), o el regalo a su esposa Ivone, el Cabanon en Cap Martín (1952). 15 D. MERRO JOHNSTON, Op.cit., p. 68-69.
28 29 imposible bienvenida. En el vacío de la caja, la escultórica escalera ascendente informa de la misión de ese espacio, la de recepción y lugar de comienzo del recorrido interior, espacio encapsulado en cristal mediante una carpintería milimetrada en las medidas del El Modulor41, que Amancio Williams incorporó obsesionado por esta nueva patente de medidas arquitectónicas conectadas con las del hombre. Había modificado el plano recibido desde París. Lo consultó y fue corregido. Le Corbusier lo mejora42. Ya en la vivienda, se asciende hacia la planta principal donde la vista del parque se filtra a contraluz [fig.10]. Sobre la cubierta-jardín, encima del consultorio, las imágenes del lugar se contemplan entre sombrajos con el «brise-soleil» [fig.11], como antepecho de la terraza. Asimismo desde el estar. La vista de los árboles al fondo se ve enmarcada en las proporciones de El Modulor con el que se han regulado los «brise-soleil», haciendo partícipe «la sinfonía» silenciosa de las formas, con el susurro del movimiento de las hojas que proyectan sus sombras sobre los muros “como en un gran mapa”43. En la salida a la terraza la sensación se intensifica por una luz de bosque que circunda al visitante. Sin embargo no hay plantas, son sólo las sombras del diciembre, yo daba varios cursos de Postgrado en Buenos Aires y unos de esos días me desplacé hasta la ciudad de La Plata para visitar el edificio. Tanto me interesó esta obra de Le Corbusier que no dudé en aceptar el impartir allí un curso el año siguiente, entre el 18 y 20 de septiembre de 1996, organizado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de La Plata, tres conferencias bajo el título “Le Corbusier arquitecto”. Días que aproveché para revisitar la vivienda con afán de estudiar el edificio y realizar numerosas fotografías y dibujos. 41 La primera edición de El Modulor I, es de 1950. Véase la cronología en W. BOESIGER, Le Corbusier. Barcelona, 1988, 7ª Ed. (1972), p. 249. Para la obra completa de esta patente: LE CORBUSIER, El Modulor y Modulor 2. Barcelona, 1980. 3ª Ed. (Buenos Aires, 1953). 42 Esta sustancial modificación, clarificada gracias al trabajo de investigación de Daniel Merro Johns, la expone brillantemente en: D. MERRO JOHNSTON, “Le Corbusier traducido. Infidelidad creativa en el proyecto Curutchet”, RA. Revista de Arquitectura, 2009, Vol. 11, 1997, pp. 51- 56, consultado 10 de enero de 2017. URL:http://hdl.handle. net/10171/18127. 43 LE CORBUSIER, “Arquitectura. II La ilusión de los planes”. Op.cit., Reiteración de la nota anterior del texto citado. 10_ Casa del doctor Curutchet. (La Plata, 1949). Vista del jardín suspendido desde es estar. 1995
30 31 árbol que ha ido creciendo entre la casa, sombrajos que la recubren de bosque vinculándose con la frondosidad del parque. Se tiene la sensación de estar en un bosque, un gran parque arquitectónico proyectado por Le Corbusier utilizando un árbol, el solitario álamo plantado siguiendo las indicaciones dictadas desde París. Y al sentarse en el banco de la terraza-jar- dín, suspendida sobre el parque como un sueño virgiliano, se podrían hacer coincidir la explicación con las palabras con las que Le Corbusier describía otro de sus proyectos domésticos, la villa Saboya. “La casa es una caja en el aire, agujereada a su alrededor... en medio de unos prados, que dominan el vergel (...) Tomando vista y luz... Los habitantes... la contemplarán, conservada intacta, desde lo alto de su jardín suspendido” 44. En nuestra primera visita, a pesar del desconcierto tras la sensación arquitectónica obtenida 45 , y con una especial prudencia ante cualquier conclusión precipitada, las preguntas que surgieron se quedaron sin respuesta y son las que en esta lectura nos hemos contestado. ¿Cuáles han sido los mecanismos proyectuales de Le Corbusier para conseguir esto?, ¿de qué manera ha llegado a introducir adentro el panorama exterior? [fig.12]. 44 Cuando aún la construcción estaba en curso, la expuso en la conferencia de Buenos Aires “El plano de la casa moderna”. Recogida en: LE CORBUSIER, “El plano de la casa moderna”, Precisiones. Respecto a un estado actual de la arquitectura y del urbanismo. Op.cit., pp. 145-161. p. 158. Esta misma cita traducida se incorpora en W. J. R. CURTIS, Le Corbusier: ideas y formas, Op.cit., p. 96. “La casa en una caja en el aire... en medio de unos prados que dominan un vergel (...) Los habitantes venidos aquí debido a que a que esta 11_ Casa del doctor Curutchet. (La Plata, 1949). Vista del parque desde el jardín suspendido. 1995. 12_ Casa del doctor Curutchet. (La Plata, 1949). Vista del parque desde los dormitorios. Hacia 1956. Autora: Alicia Inés Noya.
32 33 campiña agreste era hermosa... la contemplarán, conservada intacta, desde lo alto de su jardín suspendido”. 45 En paralelo con nuestras impresiones producidas por la primera visita a la casa Curutchet, Daniel Casoy manifiesta una impresión incluso más fuerte: “Yo venía de haber estado en la Casa de La Plata y de haberla fotografiado. Diría de haber sufrido el «shock» de conocerla”. C. ZAREMBSKI y D. OSVALDO, “Le Corbusier en La Plata: entrevista con el Doctor Curutchet”. Op.cit., p. 3. 46 Ibídem. 47 Le Corbusier: OEuvre complète 1946-52. Op.cit., p. 46: “Un beau boulevard s´étend au-devant dans la verdure d´un parc. On a donc, la vue sur ce parc et l´on a créé une terrasse formant jardín suspendu, permettant précisément de goûter les bienfaits du ciel, de la lumière, du soleil et de l´ombre audevant de la maison et au lieu utile.” Y nuestra incredulidad, ¿cómo es posible que el doctor Curutchet pudiera abandonar esta casa, cuando el arquitecto le había dado lo que se solicitaba?: “el sol y el panorama deben ser incorporados a la casa” 46 . En la primera respuesta, Le Corbusier explica cómo gana un espacio libre a nivel del terreno, levantando el volumen de la casa mediante «pilotis»: “Un bello bulevar se extiende a la delantera, en el verdor de un parque. Tenemos pues, la vista sobre este parque y creamos una terraza que forma un jardín suspendido, permitiendo precisamente probar los beneficios del cielo, de la luz, del sol y de la sombra al frente de la casa, así como un lugar útil...”47 . Esta aclaración es el resultado, pero no el modo como mecanismo de composición en el que llevaba trabajando desde la segunda década del siglo. Volvemos así inevitablemente a sus primeros proyectos domésticos. El tema de la inclusión del jardín en la casa lo había comenzado a experimentar en las viviendas de los años veinte utilizando distintos procedimientos [fig.13]. El primero, y más brillante lo encontró en el proceso proyectual de la doble vivienda La Roche-Jeanneret (París, 1923) [fig.13·1]. Aludimos de 13_ Casas de Le Corbusier. 13_1. Casas La Roche-Jeanneret. París, 1923 13_2. Villa Stein. Garches, 1927 13_3. Chatet para sus padres. Corseaux-Vevey, 1925 13_4. Casa para artistas. Boulogne-sur-Seine, 1926
34 35 48 Le Corbusier: OEuvre complète 1910-29. Op.cit., pp. 60- 68. En p. 65 se explica: “LE JARDIN SUR LE TOIT. — L´herbe pousse entre les joints des dalles: des tortues se promènent tranquillesment; des arbres ont été plantés: thuyas, cyprès... Six ans ont passé, la verdure est plus belle que dans un jardín: le « toit-jardin » est un peu dans les conditions d´une serre”. (“EL JARDÍN SOBRE LA CUBIERTA. – La hierba crece entre las juntas de las baldosas: tortugas se pasean tranquilamente; han sido plantados árboles... Seis años han pasaron y el verdor es más bello que en jardín: la “cubierta-jardín” tiene algo de las condiciones de un invernadero”). 49 Ibídem. pp. 130-132. 50 Ibídem. pp. 140-149. 51 H. A. BROOK (Ed.), The Le Corbusier Archive. Le Corbusier. Buildings and Projects, 1928-29. Londres, New York, París, 1983, pp. 213-220. 52 LE CORBUSIER: OEuvre complète 1910-29. Op.cit., pp. 89-91. 53 Ibídem. pp. 86-188. 54 En el alzado de proyecto, Le Corbusier sitúa un árbol en el jardín, frente a la ventana. Ver: Brook, H. Allen. (Ed.): The Le Corbusier Archive. Le Corbusier. Buildings and Projects, 1923-27. Londres, New York, París: Ed. Garlan Publishing, Inc. and Fundation Le Corbusier.1983. pp. 1-43, p. 23. Sobre este edificio ver: Le Corbusier: Une petit maison, 1923. Zurich : aux Éditions d’Architecture, 1987. 55 En los dibujos del Pabellón, no proyecta ese hueco, ni anticipa la disposición de un árbol. 56 H. A. BROOK (Ed.), The Le Corbusier Archive. Le Corbusier. Buildings and Projects, 1926-27, Londres, New York, París, 1983, pp. 59-97. nuevo a esos dos de los cinco puntos empleados aquí por primera vez: «piloti» y «cubierta-jardín». El mecanismo es doble, eleva la casa del suelo mediante un «piloti» disponiendo alrededor de este soporte un jardín inferior, y sobre la cubierta otro con hierba entre las juntas de las baldosas48. En la casa Cook (Boulogne-sur-Seine, 1926) reproduce este mismo doble sistema49; los dos jardines son independientes en ambos casos. En su siguiente casa, en la villa Stein50 (Garches, 1927), se realiza otro ensayo, crea un espacio hueco y exterior dentro del volumen envolvente, como proyección y continuidad, comunicado directamente con el jardín posterior mediante el avance de la terraza [fig.13·2]. Lo proyectó en los jardines de las viviendas de Inmueble Villa (1922), así como en su versión del proyecto Wanner (Ginebra, 1928-29), en el fallido proyecto para la Villa Ocampo (Buenos Aires, 1928)51, y en la villa Meyer (París, 1925)52. Es en la villa Saboya53 (Poissy, 1929) donde este jardín es a cielo abierto, y en el caso de la villa en Cartago (1928), discurre bajo la casa y sobre el estar, cobijado por el gran dosel. En los ejemplos anteriores, en donde existen jardines bajo y sobre la vivienda, éstos son independientes, no tienen relación. La utilización del árbol, como elemento sustancial de la concepción del jardín, aparece anteriormente a la casa Curutchet en varios ejemplos con características diferenciadas, anticipaciones del resultado en La Plata. En 1925, en el chatet en Corseaux-Vevey54, dibuja un árbol en el jardín junto a la ventana del muro que enmarca la vista del lago Léman [fig.13·3]. Tras este ejemplo, es en las perspectivas del jardín exterior del primer proyecto para la casa Meyer (París, 1925), donde la pasarela elevada se proyecta entre árboles. Como caso afín, el pabellón de Esprit Nouveau, prototipo de la vivienda del Inmueble Villa (París, Exposición de las Artes Decorativas, 1925), se construye alrededor de un árbol, haciéndole coincidir con la situación del jardín, y dejando un gran círculo abierto en la cubierta para permitir del paso de sus ramas55. La experiencia más cercana a nuestro caso es la casa Ternisien (Boulogne-sur-Seine, 1926)56; entre el cuerpo de la vivienda y el del taller, en su acceso, proyecta un gran árbol que se convierte en el centro del edificio [fig.13·4]. Con otra coincidencia con la casa Curutchet, la inclusión de una doble geometría: rectangular en el taller y con un corte en ángulo, la correspondiente a la vivienda alineada con
36 37 la calle. De un modo similar a esta vivienda, sitúa un árbol entre los volúmenes de la villa Joseph y Hanau (1926)57. En la casa Curutchet, el logro en el desarrollo de esta incorporación de jardines a la casa está en la idea de utilizar un árbol de nueva plantación entre las dos partes del edificio. Actúa como mecanismo de absorción visual de la espesura del parque y elevación, gracias a la verticalidad del tipo de árbol elegido58. El álamo es el elemento de enlace entre ambos jardines: el inferior a ras de suelo, que se introduce libremente desde el parque bajo el consultorio, y el suspendido en el aire. El primero discurre en prolongación del lugar, pretende mantener la condición de natural, de no arquitectónico, con dos elementos de transición: los mínimos plantíos de césped junto al bulevar; y tras el elemento natural, unos peldaños proyectados por Amancio Williams 59 ofrecen una topografía artificial [fig.14]. 14_ Casa del doctor Curutchet. (La Plata, 1949). Vista del acceso desde la rampa del garaje. 1995 57 D. ÁLVAREZ ÁLVAREZ, El jardín en la arquitectura del siglo XX. Naturaleza artificial en la cultura moderna, Barcelona. Sobre este tema, véase especialmente el cap. 9 “Jardines racionales”. pp. 137-148. 58 Sobre la información del álamo blanco o chopo blanco, allí se tomará el nombre italiano de esta especie, «álamo Mussolini»— y otras interesantes interpretaciones de este elemento vegetal véase: E. A. FIGUEROA PEREIRA, “El álamo y los pilotis. Norma y anomalía en la casa Curutchet de Le Corbusier”, Apuntes 23, (2010) (1), pp. 46-55. 59 Ibídem. pp. 50 y ss. 60 En las laderas del volcán activo Agung, en Bali (Indonesia), se han aprovechado las terrazas de las lenguas de lava para convertirlas en campos de arroz, en una topografía intervenida por el hombre que vemos relacionada con la solución de la casa Curutchet. 61 La sensibilidad por los elementos naturales reunidos con la arquitectura nos refiere a la obra de Luis Barragán. En el proyecto para la casa Gilardi, (México D. F., 1976), impondrá a su propietario como condición imprescindible, el mantenimiento en el patio del árbol existente previamente. Véase: D. VILLALOBOS ALONSO, El Color de Luís Barragán, Oviedo, 2002, pp. 34-37. Curvas de nivel que forman los escalones como los campos de arroz sobre las lenguas de lava junto al Agung, trazados siguiendo su geometría curvilínea 60 . Este árbol participa de los dos, echa sus raíces en el jardín inferior, y asciende en la continuidad natural de su tronco, se eleva y lo deposita sobre el superior abriéndose en ramas, hojas caídas, sombrajos y luces bullidas sobre el suelo de la terraza-jardín61. El álamo, entre los dos «brise-soleil», reúne arquitectura y naturaleza entrelazando las sombras matemáticas y lentas, gnomónicas, de unos con las vitales, rápidas y enmarañadas del otro. La impresión afecta la sensibilidad y la razón. Parecemos no estar en una ciudad sino en un bosque, y las imágenes cambiantes en densidad, en los tonos verdes, amarillentos o rojizos de las hojas de otoño o en las flores en primavera; imágenes sumadas a los sonidos de la hojarasca bamboleada por el aire, comunican con el universo plástico y recóndito de la obra de Le Corbusier. ¿Era, o no era esto lo que le solicitó Curutchet? Lo cierto es que nos encontramos ante un fenómeno plástico y no exclusivamente de funcionalismo como fenómeno
39 biológico, con el que sí se sentía hermanado el Dr. Curutchet. Y Le Corbusier había aclarado su contraste en la conferencia de Buenos Aires del 11 de octubre de 1929, “El plano de la casa moderna”. Explicó entonces la diferencia hablando de los dos fenómenos que participan en la creación arquitectónica, el biológico y el plástico: “El biológico... la utilidad fundamental de la empresa. El plástico, es una sensación fisiológica, una «impresión», una presión por los sentidos, una carta forzada. Lo biológico afecta a nuestro sentido común. El plástico afecta a nuestra sensibilidad y a nuestra razón”62 ¿Había llegado a saber Curutchet de estas palabras? Ahora bien, unas imágenes inéditas tomadas hacia el año 1956, cuando se planta ese árbol, nos aportan un testimonio decisivo en esta lectura [fig.15]. El álamo blanco que ahora hace vibrar toda la casa, no era más que un brote y junto a él, el parque también aparece despojado de la actual espesura. Cuando la familia abandonó la casa en 1962, esta experiencia era imposible tenerla, el árbol sería apenas un arbusto, pese a ser elegido por su rápido crecimiento63. Esto puede responder a la última de nuestras preguntas. 62 LE CORBUSIER, “El plano de la casa moderna”, Precisiones. Op.cit., pp. 145 a 161. Cita en p. 148. 63 Esta circunstancia de ser un árbol de rápido crecimiento, se antepuso a los problemas de la agresividad sus raíces. 15_ Casa del doctor Curutchet. (La Plata, 1949). Vista del acceso al consultorio desde el recibidor (se aprecia el álamo blanco recién plantado). Hacia 1956
41 LA DENSIDAD FORMAL Y CONCLUSIÓN Hagamos «Flash back» yendo al viaje de Le Corbusier a Argentina en 1929, más bien al regreso en su camarote del «Lutétia» en el que redacta las improvisadas conferencias de Buenos Aires 64 . Su interés en ese alojamiento de lujo, en medio del océano, está centrado en los textos de sus charlas. A la que más tiempo y atención dedica es a la defensa de “El Plan «Voisin» de París” 65 . La persistencia en el proyecto se mantendrá desde 1922 hasta 1946 66 . La obstinación deriva de la posibilidad de llevar a la práctica buena parte de las ideas de su proyecto de Ciudad Contemporánea de 1922 67 —auténtica idea madre del plan de París— proyectada para tres millones de habitantes; primer germen de sus futuras ideas urbanas. Dos grandes dioramas de 100 m2, correspondientes a sendas vistas aéreas de esta ciudad se expusieron en 1925, en las salas anexas al módulo prototipo de Inmueble Villa 68 , en el Pabellón de “L´Esprit nouveau” para la Exposición de París de las Artes Decorativas. 64 Le Corbusier: Precisiones. Op.cit., p. 17 y ss. 65 Ibídem, pp. 193-237. 66 W. BOESIGER, Le Corbusier, Op.cit., p. 172. 67 Ibídem. pp. 34-43. Incluyendo en estas páginas su proyecto de Inmueble Villa que corresponde a la trama de las viviendas de la Ciudad Contemporánea. 68 Ibídem. pp. 95-108.
42 43 Explicaciones que parecen distanciarse de nuestra lectura, aunque la conclusión es, al contrario, distinta. Si prestamos atención a los elementos constitutivos de su traza, concluimos una serie de disposiciones: 1. Existencia de una doble geometría: retícula ortogonal con una estructura girada 45 º, en diamante. 2º Localización de un centro resultado de la geometría. 3º. Aparición de una banda representativa, con edificios centrales, señalando la dirección dominante. 4º Un gran parque se introduce en la trama de la ciudad. 5º El enunciado del tipo de vivienda, Inmueble-Villa69, donde cada una de las viviendas se ordenan alrededor de un jardín de doble altura suspendido. Señalando las puntualizaciones anteriores, el tipo de jardín corresponde del segundo de los tipos, el de la villa Stein (Garches, 1927). Cotejando estas mismas reglas con la traza de la ciudad de La Plata70, la coincidencia con su trama urbana se establece en todos estos puntos71 a excepción del último, el del tipo de vivienda que únicamente se encuentra en la ubicación de la casa Curutchet. Coincidencias entre ambos planes que señalan el conocimiento y la afinidad de Le Corbusier por la traza de la ciudad [fig.16]. 16_1 Ciudad Contemporánea. Le Corbusier. 1922 16_2 Ciudad de La Plata. Ingeniero Pedro Benoit. 1982-89 69 Ibídem. pp. 93-95. 70 Sobre el urbanismo de la ciudad de La Plata, véase fundamentalmente: R. PESCI, y otros (Comité Dir.), Revista ambiente. Mayo 1982, Nº 32, 1980. Todo el número resulta interesante para la lectura que estamos realizando centrada en la ciudad de La Plata, especialmente sobre la idea urbana: P. BENOIT, “Descripción de la traza”, pp. 30-31, tomado del artículo C. OLIVEIRA, “En la brecha”, (1887). Así como fundamentalmente: A. SALVADORES, “La nueva ciudad”, pp. 32-33 y J. MOROSI, “Significado urbanístico de La Plata”, pp. 33-36. 71 Esta coincidencia entre ambas ciudades se ha apuntado en varios artículos. Véase: Á. ARRESE, “L.P.- L.C. La Plata-Le Corbusier”, 2c Construcción de la ciudad. “La colonización del Territorio argentino (1875-1925)”, Noviembre 1981, Nº 19, Barcelona, 1975, pp. 48-51.
44 72 A este respecto véase: L. BENÉVOLO, Diseño de la Ciudad-5. El arte y la ciudad contemporánea, Barcelona, 1978. Fundamentalmente su Cap. 2: “La ciudad pos liberal” pp. 35-98. 73 A. NICOLINI, “La Plata: la fundación de una capital”, 2c Construcción de la ciudad. Op.cit., pp. 43-47. 74 F. BRUYÊRE DE IA y A. BARALLE, Atlas Universal, París, 1880. 75 A. NICOLINI, Op.cit., p. 43. Pedro Benoit, ingeniero, diseñó la ciudad argentina, entre 1882 y 1889, como síntesis de ideas de las intervenciones del siglo XIX de grandes ciudades europeas; ejemplos del París de Haussmann, o de Ildefonso Cerdá para Barcelona (1859)72. El encargo es de 1881 y sigue los dictados del gobernador Dardo Rocha73. El político, durante una estancia en París en 1880, había comprado un Atlas Universal74 editado ese mismo año por Atheme Fayard, donde había muchos ejemplos de trazas de esas grandes ciudades con avenidas en diagonal y bulevares. En una de sus hojas anotó: “Compré este libro para estudiar los planos de las principales ciudades del mundo y con estos conocimientos determinar el de La Plata”75. Pero no sólo Pedro Benoit, evidentemente también Le Corbusier había tomado buena nota de los ejemplos que allí se dibujaban. Viendo los planos a la par, el de La Plata y el de la Ciudad Contemporánea, existe un solo lugar en ambas ciudades en el que coinciden las cinco disposiciones que caracterizan a ambas, un lugar de alta concentración de ideas. La última, en la ciudad argentina, la añade el arquitecto con su jardín suspendido sobre el parque. Le Corbusier, en su proyecto para el doctor Curutchet, nos muestra un ejercicio de absorción de los elementos constitutivos de su arquitectura, una densidad de principios y de elementos. A la solicitud básica de Curutchet de una casa funcionalista, le sumó la arquitectura-espacio de percepción dinámica y condiciones plásticas de muros horizontales y verticales tintados de luces y sombras, añadió el sol contenido mediante los «brise-soleil», como red de pescador; incluyó al visitante atrapado en el paseo arquitectónico; las vistas al parque en todas las estancias, y el mismo bosquete en prolongación por debajo y depositado sobre su jardín. Introdujo también lo valores de los planteamientos urbanos de su «ville contemporaine», reflejados indirectamente en la traza urbana de la ciudad de La Plata, en un solar que singularmente contenía todos sus fundamentos formales menos uno. Incluso, sin pretenderlo, una atención desmesurada a su única obra en el continente. Todo está dentro a excepción de sus propietarios que decidieron abandonarla. Curutchet murió en La Plata en 1989 fuera de la vivienda, y así fue el fin del desacuerdo. Nuestra conclusión: Curutchet básicamente encargó al arquitecto una vivienda funcional, apasionado por esas ideas
46 cercanas a los métodos del diseño quirúrgico que él practicaba, donde la funcionalidad era su único fin. Le Corbusier le proyectó un edificio funcional, sí, pero añadiendo y resaltando su condición artística, el «fenómeno plástico», inconveniente frente a pequeñas cuestiones prácticas en el uso que minaron su vida cotidiana; esto y además algo primordial, la pérdida de su intimidad con el reconocimiento público y las continuas visitas a la vivienda, ya entonces convertida en uno de los focos de interés internacional del Movimiento Moderno. Daniel Villalobos Alonso, 2012.