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La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional

Prieto Alaiz, María Mercedes,González González, Yolanda Carmen,García Pérez, Carmelo

Abstract

Producción Científica

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77 Revista de Economía Aplicada Número 70 (vol. XXIV), 2016, págs. 77 a 110 E A LA POBREZA EN ESPAÑA DESDE UNA PERSPECTIVA MULTIDIMENSIONAL* MERCEDES PRIETO ALAIZ YOLANDA GONZÁLEZ GONZÁLEZ Universidad de Valladolid CARMELO GARCÍA PÉREZ Universidad de Alcalá-Ministerio de Economía y Competitividad Este artículo cuantifica el nivel de pobreza multidimensional en España y sus comunidades autónomas con los datos proporcionados por la Encuesta de Condiciones de Vida de los años 2008 y 2011. Se utilizan diferentes medidas de pobreza a partir de la metodología del recuento y se presenta una propuesta para el establecimiento de líneas relativas de pobreza multidimensional. Los resultados del estudio reflejan un empeoramiento del nivel de pobreza multidimensional en España entre los años 2007 y 2010, así como un aumento en las medidas de pobreza calculadas tras la utilización de los umbrales relativos, tanto en el agregado nacional como en la mayor parte de sus comunidades autónomas, sin alterarse de forma notable la posición de las comunidades en las ordenaciones de pobreza. Este empeoramiento es provocado fundamentalmente por el deterioro de los indicadores relativos al mercado de trabajo. Palabras clave: pobreza multidimensional, enfoque del recuento, España, comunidades autónomas. Clasificación JEL: D63, I32. L a literatura económica y estadística sobre pobreza se ha centrado en el estudio de las personas que se encuentran en una situación de desventaja en una sociedad, con el fin de conocer, entre otros aspectos, la magnitud y la intensidad de un problema cuya erradicación es un objetivo primordial de las estrategias de política económica. Así pues, tratando de concretar el área de intervención, la forma convencional de medir el nivel pobreza se ha basado en el estudio del extremo inferior de la distribución personal de la renta, justificándose este análisis en el hecho de que las personas con una renta inferior a un umbral determinado no pueden adquirir bienes y servicios para alcanzar un nivel de bienestar deseable. (*) Agradecemos los comentarios y sugerencias sobre el trabajo a los editores de la revista y a dos evaluadores anónimos, así como a Casilda Lasso de la Vega. Este trabajo se ha beneficiado de la financiación procedente del proyecto ECO2012-32178 del Ministerio de Economía y Competitividad. Sin embargo, la renta se ha puesto en entredicho como indicador de bienestar1, por lo que se ha ido consolidando un amplio acuerdo académico2e institucional3so- bre la conveniencia de estudiar la pobreza como un fenómeno multidimensional incorporando aspectos relacionados con otras aproximaciones basadas en los conceptos de privación material y exclusión social. Desde esta perspectiva multidimensional, en este artículo, se cuantifica y analiza la evolución del nivel de pobreza en España y sus comunidades autónomas entre los años 2007 y 2010. La forma de medir la pobreza desde el punto de vista multidimensional entronca con el análisis unidimensional del fenómeno, ya que, como Sen (1976) apuntó para la pobreza monetaria, se basa también en un método de identificación de los pobres y otro de agregación para resumir la información de las dimensiones en un escalar. El método de identificación se establece en torno a dos tipos de umbrales. El primer tipo sirve para identificar a las personas que se encuentran en situación de desventaja en cada dimensión y el segundo determina si una persona es pobre desde el punto de vista multidimensional. En este artículo, se propone una nueva forma de fijar este segundo umbral de pobreza multidimensional basada en criterios estadísticos para detectar observaciones atípicas, que superan la subjetividad de las metodologías habituales y que tiene en cuenta el carácter relativo del fenómeno. En cuanto al método de agregación, aunque se presentan los resultados de otros indicadores habituales, se opta fundamentalmente por la utilización de la tasa de pobreza multidimensional ajustada, indicador propuesto por Alkire y Foster (2007 y 2011a) que considera simultáneamente tanto la incidencia (¿cuántos pobres hay?) como la intensidad del fenómeno (¿cuán pobres son?), a diferencia de las medidas utilizadas en otros trabajos similares que sólo captan la incidencia [Ayala et al. (2011), Ayllón et al. (2007), Pérez-Mayo (2008)] o la incidencia y la intensidad de forma separada [García et al. (2008), Herrero et al. (2013)]. Además este indicador es descomponible lo que permite enriquecer los resultados globales con información sobre la contribución a la pobreza total de cada una de las dimensiones y subpoblaciones. Por otra parte, permite la consideración de dimensiones tanto cualitativas como cuantitativas en la conformación del indicador agregado de pobreza. Desde este enfoque metodológico, poco frecuente en los trabajos aplicados al caso español y más habitual en comparaciones internacionales4, se analiza la reper- Revista de Economía Aplicada 78 (1) Battiston et al. (2013) diferencian dos tipos de críticas al análisis unidimensional de la pobreza. Por un lado, un tipo de críticas se plantean desde la teoría de la utilidad [véase Atkinson (2003), Bourguignon y Chakravarty (2003), Duclos y Araar (2006)], en la que se considera que la renta no es una buena aproximación al bienestar, ya que no todos los bienes y servicios tienen mercado o, si lo tienen, es imperfecto. Por otro lado, otro tipo de críticas consideran que el espacio del bienestar es multidimensional y está formado por una serie de bienes primarios [Streeten et al. (1981)] o por el conjunto de funcionamientos que el individuo es capaz de lograr [Sen (1992)]. (2) Una revisión de los estudios sobre el análisis multidimensional de la pobreza se puede encontrar en Silber (2007). (3) Desde el punto de vista de nuestro referente internacional más próximo (la Unión Europea), la estrategia de crecimiento de Europa para el año 2020 incluye la lucha contra la pobreza y la exclusión social guardando relación con factores socioeconómicos y culturales que necesitan estrategias pluridimensionales. (4) En Whelan et al. (2012) se realiza un estudio similar para distintos países europeos, y en Batana (2013) se presenta un análisis de la pobreza multidimensional para países africanos haciendo uso de técnicas similares a las aquí empleadas. cusión de la reciente crisis económica sobre la pobreza multidimensional en España y sus comunidades autónomas entre 2007 y 2010. El análisis de este período no ha sido abordado todavía con profusión en la literatura empírica sobre pobreza multidimensional, con la excepción de algunos trabajos como el de Herrero et al. (2013) que se basa en los indicadores simples agregados de las distribuciones marginales de varias dimensiones y el informe realizado por el Consejo Económico y Social (2013) que no proporciona un análisis desagregado para las distintas comunidades autónomas. En nuestro caso, los pobres, considerados individualmente, se identifican en las muestras de las dos olas de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2008 y 2011, lo que permite, por un lado, considerar simultáneamente todas las variables representativas de las diferentes dimensiones de la pobreza y, por otro, incorporar la riqueza de información que aporta la distribución conjunta de las dimensiones5. Para finalizar el análisis empírico, y con el fin de contribuir al debate sobre la conexión entre enfoques, se compararán nuestros resultados con los que se derivan de la aplicación exclusiva del enfoque unidimensional de medición de la pobreza monetaria. Una de las principales conclusiones del estudio empírico realizado es que la crisis ha producido un incremento significativo de los niveles de pobreza multidimensional tanto en su incidencia como en su intensidad, tanto en el agregado nacional como la mayor parte de las comunidades autónomas, entre el año 2007 y el año 2010, principalmente por el deterioro de los indicadores relativos a la calidad e intensidad del empleo. La estructura de este trabajo es la siguiente. En el primer epígrafe, se desarrollarán los diferentes enfoques del concepto y de la forma de medición de la pobreza multidimensional, situando la opción metodológica seleccionada en este trabajo. En el segundo epígrafe, se describirán los datos utilizados y las decisiones metodológicas fundamentales, incluyendo, entre ellas, la nueva propuesta de umbral multidimensional de pobreza. En la sección tercera, se presentarán los resultados obtenidos en el análisis del nivel de pobreza en España y sus comunidades entre 2007 y 2010 así como la relación existente entre los resultados que produce el análisis unidimensional y el multidimensional. El artículo finaliza con una exposición de las principales conclusiones. 1. ENFOQUES DEL ANÁLISIS MULTIDIMENSIONAL DE LA POBREZA Los trabajos de Townsend (1979) y Sen (1992) inician un nuevo paradigma en el análisis de la pobreza al entenderla no solo como la mera carencia de renta. El reconocimiento académico del carácter multidimensional de la pobreza es unánime, sin embargo, ha habido múltiples acercamientos a la manera de entender el propio concepto y a la forma de medir la pobreza multidimensional. En este sentido, esta sección revisa brevemente la literatura sobre estos dos aspectos, con el fin de situar la metodología de Alkire y Foster (2007 y 2011a), utilizada en este trabajo, en dichos posicionamientos. La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 79 (5) Alternativamente, en el trabajo mencionado y en otros similares, se opta por agregar un conjunto de indicadores simples de dimensiones de pobreza, calculados de fuentes diversas, en un índice de pobreza sintético, siguiendo un enfoque similar al de Naciones Unidas (1997) o Zarzosa (2009). En primer lugar, hay que destacar que el concepto de pobreza es un concepto ambiguo que ha dado lugar a diferentes aproximaciones. Entre ellas, Streeten et al. (1981) fueron impulsores de un enfoque en el que la pobreza se concibe como insatisfacción de las necesidades básicas. Estas necesidades incluían el acceso a una vivienda digna, el acceso a servicios como la salud y la educación y la disposición de recursos económicos para conseguir niveles mínimos de consumo [véase Feres y Mancero (2001)]. De acuerdo con Alkire (2002), el enfoque de las necesidades básicas insatisfechas quedó en parte incorporado en el enfoque de capacidades de Sen (1992), quien, desde su crítica a la teoría clásica del bienestar, ha tenido una influencia decisiva en la conceptualización y medición de la pobreza multidimensional. La propuesta de Sen gira en torno a los términos funcionamientos y capacidades. Los funcionamientos pueden ser vistos como aquello que logra ser y hacer una persona. Las capacidadesreflejan el conjunto de potenciales funcionamientos que una persona puede lograr y entre los cuales tiene la libertad de elegir. En este contexto, se concibe la pobreza como la falta de libertad para conseguir los funcionamientos valiosos que definen una vida digna. El enfoque de las capacidades ha constituido un marco conceptual alternativo a la teoría de la utilidad para valorar diferentes estados sociales; ha inspirado nuevas formas de medir la pobreza [véase Bourguignon y Chakravarty (2003), Alkire y Foster (2007 y 2011a)]; ha sido el fundamento para seleccionar dimensiones valiosas y ha inspirado ciertas actuaciones de política económica recientes. Los conceptos de privación material y exclusión social han sido utilizados como términos cercanos6al de la pobreza entendida como un fenómeno multidimensional y se han asentado, dentro de la Unión Europea, como ejes directores de las políticas sociales en beneficio de los más desfavorecidos. De acuerdo con Guio et al. (2009), la privación material puede ser entendida como el deterioro involuntario en una serie de elementos relacionados con las condiciones de la vivienda, la posesión de bienes duraderos y la capacidad para afrontar determinadas necesidades básicas. La exclusión social puede ser vista como un proceso que margina, total o parcialmente, a individuos o grupos de redes sociales, económicas y culturales [Lee y Murie (1999)]. Hay que señalar que el término exclusión social es el que más relevancia ha tenido en el marco de la Unión Europea. A efectos prácticos, en los estudios realizados en este ámbito institucional, la caracterización de la pobreza como un fenómeno multidimensional integra aspectos de exclusión social y de privación material. El análisis multidimensional de la pobreza ha generado también un interesante debate relacionado con la forma de medir de la pobreza. La metodología de medición, como se ha señalado en la introducción, va unida a las diferentes formas de agregar y resumir la información sobre las dimensiones7. Atkinson et al. (2002) distinguen dos formas diferentes de resumir dicha información. La primera consiste en construir indicadores simples de pobreza para cada dimensión y posteriormente agregarlos en un indicador sintético. Ejemplos de análisis que utilizan este enfoque se pueden encontrar en los estudios de Naciones Unidas (1997), Zarzosa (2009) y He- Revista de Economía Aplicada 80 (6) La proximidad de ambos conceptos con la pobreza se ha puesto de manifiesto en los trabajos de Sen (2000) y Nolan et al. (2010), entre otros, donde se han utilizado como sinónimos de pobreza. (7) Ravallion (2011) pone en duda la necesidad de sintetizar la información sobre las dimensiones en un escalar y considera que bastaría con desarrollar los mejores indicadores simples para cada dimensión para estudiar la pobreza desde el punto de vista multidimensional. rrero et al. (2013). Esta forma de proceder, como apuntan Ferreira y Lugo (2012), se basa en las distribuciones marginales de las diferentes dimensiones, sin considerar los aspectos relacionados con la distribución conjunta, en otras palabras, no se tratan aspectos tales como en qué medida una persona se enfrenta simultáneamente a una situación de desventaja en varias dimensiones8. Superando esta última limitación, la segunda forma de agregación que distinguen Atkinson et al. (2002) consiste en tener en cuenta la distribución conjunta de las dimensiones para cuantificar el nivel de pobreza. Dentro de este enfoque, un conjunto de aportaciones, con un marcado valor empírico, resumen la información de todas las dimensiones en una sola variable mediante métodos estadísticos multivariantes, y aplican, posteriormente, la misma metodología que en el análisis unidimen - sional de la pobreza [véase Townsend (1979), Halleröd (1994), Desai y Shah (1988) Ayllón et al. (2007), Pérez-Mayo (2008) y Guio et al. (2009)]. Otro conjunto de contribuciones, que tienen en cuenta la distribución conjunta de las dimensiones de pobreza, se han centrado en la propuesta de índices de pobreza que combinan la información relativa de varias dimensiones [Tsui (2002), Bourguignon y Chakravarty (2003), Lemmi, y Betti (2006), Alkire y Foster (2007 y 2011a);, Lugo y Maasumi (2008) y Bossert et al. (2009)]. Entre estas aportaciones, cabe destacar las basadas en el enfoque del recuento, introducido por Atkinson (2003) e indicado tanto para variables cualitativas como cuantitativas, frente a la mayoría de las medidas que sólo pueden calcularse para variables cuantitativas. Los índices propuestos se basan en la realización de un recuento de las dimensiones en las que una persona se encuentra desfavorecida. Alkire y Foster (2007 y 2011a) proponen una metodología basada en un método de identificación de los pobres y otro de agregación. En cuanto al método de identificación, abordan de forma explícita el problema y presentan un método que es una generalización de los dos criterios más ampliamente utilizados en la identificación de los pobres (el criterio de la unión y el criterio de la intersección) y que, desde el punto de vista aplicado, se puede utilizar cuando se manejan más de dos dimensiones. En cuanto al método de agregación, presentan un conjunto de índices que poseen propiedades adecuadas para cualquier medida de pobreza9. A pesar de las ventajas mencionadas, la metodología de Alkire y Foster no está exenta de críticas [Ravallion (2011) y Ferreira y Lugo (2012)] entre las que hay de destacar la arbitrariedad de algunas decisiones metodológicas basadas, en muchos casos, en criterios subjetivos. Estas desventajas tratan de paliarse, en este artículo, con la utilización del análisis de robustez de los resultados, utilizando técnicas de dominancia estocástica, así como con la propuesta de un nuevo umbral de pobreza multidimensional que supera la parcialidad que implica los criterios subjetivos. En el siguiente epígrafe, además de presentar los datos utilizados, detallamos y justificamos las opciones metodológicas tomadas en este estudio, centrándonos especialmente en el método de identificación de los pobres que es donde se realiza la aportación teórica mencionada. La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 81 (8) Esta forma proceder es más exigente en cuanto a la fuente de datos utilizada, puesto que requiere una fuente de información que caracterice a las personas en ámbitos muy diversos, como la renta, la educación, la salud etc. (9) En Alkire y Foster (2011a) se hace un análisis detallado de los axiomas que cumplen los índices de pobreza que proponen. 2. DATOS Y DECISIONES METODOLÓGICAS 2.1. Datos utilizados Este estudio se realiza a partir de los datos procedentes de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del año 2008 y 2011 por lo que los datos de ingresos se refieren a los años anteriores a la entrevista, esto es, a 2007 y 2010, respectivamente. La ECV constituye la fuente de información de referencia para construir medidas que permitan analizar la pobreza desde un punto de vista multidimensional. Tiene carácter anual y es obligatoria para los estados miembros de la Unión Europea10. Los países comparten un marco de actuación común, aprobado por el Parlamento Europeo y basado en una lista armonizada de variables, un diseño concertado para elegir la muestra de hogares en cada país (unos 13.000 en España), y unas recomendaciones para, entre otras cosas, imputar la renta, establecer los pesos, calcular los errores estándar y determinar las clasificaciones utilizadas en determinadas variables. Como casi todas las encuestas de hogares, la ECV recoge datos sobre las características de los hogares privados y de las personas que viven en ellos, quedando sin representación ciertos colectivos de personas como son los que viven en instituciones o no tienen hogar11. La unidad de análisis en este estudio es la persona, ya que, como Atkinson et al. (2002) recomiendan para la construcción de indicadores sociales, lo más relevante es la posición de la persona, no considerándola ajena a su hogar, pero sí respondiendo de sus propias características. En concreto, el análisis se centrará en las personas adultas (con 16 o más años) debido a que, para este colectivo, la información personalizada que ofrece la encuesta es la más extensa en cuanto a las variables sobre características de educación, salud y trabajo, no disponibles para los demás grupos de edad e indispensables en la construcción de una medida de pobreza multidimensional. El presente trabajo se inserta en una línea amplia de investigaciones sobre pobreza multidimensional que utilizan la ECV para España y los demás países de la Unión Europea y que, a pesar de la diversidad de enfoques adoptados, permite establecer algunas comparaciones internacionales de los resultados de pobreza multidimensional. Entre los trabajos más recientes de esta línea encontramos los de Bárcena-Martín et al. (2013) y Whelan y Maître (2012 y 2013) que se centran, de manera estática, en la ola de 2009 de la ECV, así como el informe del Consejo Económico y Social (2013) que considera todas las olas disponibles de la encuesta. 2.2. Opciones metodológicas El marco general para el análisis de la pobreza desde el punto de vista multidimensional es una extensión de la propuesta que elaboró Sen (1976) para el análisis de la pobreza desde una perspectiva unidimensional. Los tres aspectos que definen este marco son: la selección de las dimensiones que van a definir la pobreza; la Revista de Economía Aplicada 82 (10) La relevancia de la ECV se pone de manifiesto, por ejemplo, en el hecho de que constituye una de las fuentes de información básica de los países miembros de la Unión Europea para construir los indicadores que permiten controlar la efectividad de las políticas sociales. (11) Esta ausencia impide el estudio de personas que, en muchos casos, se encuentran especialmente desprotegidas. identificación de los pobres mediante el establecimiento de un umbral para cada dimensión y una regla que separe a las personas pobres desde el punto de vista multidimensional de las que no lo son y, finalmente, la agregación de la información a través de un índice de pobreza. Selección y ponderación de dimensiones Sen, el principal precursor del análisis de la pobreza multidimensional, considera que las dimensiones seleccionadas en el análisis multidimensional de la pobreza dependen del contexto geográfico, económico, cultural y temporal, manteniendo que no es posible una lista cerrada de dimensiones. Clark y Qizilbash (2005) señalan la dificultad que entraña delimitar los ámbitos que definen la pobreza debido a la vaguedad del propio concepto. De hecho, una misma dimensión puede ser utilizada desde los diferentes conceptos mencionados anteriormente. Por ejemplo, la salud es una de las dimensiones manejadas desde el enfoque de las necesidades básicas, de las capacidades y de la exclusión social. Esta diversidad conduce, como Ramos y Silber (2005) ponen de manifiesto, a resultados muy diferentes dependiendo de las dimensiones seleccionadas. Alkire (2002) revisa las dimensiones utilizadas en una extensa relación de trabajos sobre pobreza a nivel internacional. A nivel institucional, caben destacar los trabajos del Banco Mundial que emplea tres dimensiones para elaborar sus indicadores de pobreza: renta, salud y educación [véase Haughton y Khander (2009)]. También, merecen ser mencionados los estudios realizados en la Unión Europea en el contexto del objetivo de reducción de la pobreza y la exclusión social en su estrategia de crecimiento para el año 2020, que se centran en tres dimensiones relacionadas con la renta, el empleo y la privación material [véase Savova (2012)]. En España, la selección de indicadores ha estado mayoritariamente relacionada con la privación material [véase Martínez y Ruiz Huerta (2000) Pérez Mayo (2008) Ayala et al. (2006 y 2011), Ayllón et al. (2007)], aunque podemos mencionar los trabajos de García et al. (2008) y Poggi (2007) en los que se utilizan adicionalmente indicadores relacionados con la exclusión social. En nuestro caso, la elección de las dimensiones ha estado condicionada, en su punto de partida, por el bagaje acumulado en los trabajos citados y por las posibilidades y limitaciones de los datos proporcionados por la ECV, siendo coherente con la lista de preocupaciones que forman parte de la política social europea en su estrategia de crecimiento para el año 2020. En última instancia, todas las dimensiones seleccionadas consideran aspectos importantes en la determinación del bienestar, cuya carencia puede marginar a las personas a no vivir plenamente en la sociedad, a saber, empleo, salud, educación, calidad de la vivienda y del entorno, acceso a determinados bienes y servicios y nivel de renta. Las variables que caracterizan estas dimensiones son tanto cualitativas como cuantitativas y proceden de la información suministrada por la ECV. El detalle de estas variables, sus modalidades y los umbrales específicos de cada una de ellas se presenta en la cuadro A.1 del anexo aunque, a continuación, pasamos a justificar la utilización de cada una de las dimensiones consideradas. Varios de los objetivos de la estrategia de crecimiento de la Unión Europa ponen su acento en las características del mercado laboral. En este estudio, este aspecto queda recogido por dos indicadores: el número de activos en paro en el hogar y la La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 83 duración del desempleo. El primero hace referencia a la intensidad en el trabajo en el hogar y guarda una relación estrecha con una de las variables que se utiliza para construir el indicador de riesgo de pobreza o exclusión social de la Unión Europea. El umbral establecido para esta variable es que todos los activos que habiten un hogar se encuentren en paro. El segundo de ellos se asemeja a uno de los indicadores de exclusión que proponen García et al. (2008) a partir de la ECV, considerándose que una persona se encuentra en una situación de desventaja de acuerdo a la duración de la situación de desempleo12. La salud es una de las dimensiones más presentes en los estudios de pobreza [véase, Alkire (2002)]. En este sentido, Foster (2007) señala que el estado de salud es la variable más adecuada para formar parte de una medida multidimensional de pobreza. En nuestro caso, este aspecto se ha considerado a través de dos indicadores. El primero es el acceso a la atención sanitaria y se construye de forma semejante a como lo hace García et al. (2008). En este caso, se consideran en situación de desventaja en este indicador aquellas personas que necesitaron asistencia médica y no se la pudieron permitir. El segundo de ellos, directamente relacionado con la pobreza, es el grado de impedimento para realizar las actividades habituales, considerándose en situación de desventaja a aquellas personas que están gravemente limitadas. Los aspectos relacionados con la educación aparecen también con mucha frecuencia como una de las dimensiones de la pobreza e igualmente forman parte de los objetivos de la estrategia de crecimiento del 2020 de la Unión Europea. En este estudio, se ha utilizado la variable nivel de estudios alcanzado, cuyo umbral se establece teniendo en cuenta si las personas no han estudiado o alcanzan solo el nivel de educación primaria. El derecho a una vivienda digna está recogido en la Constitución (artículo 47) y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículo 25 y observación). Como Foster (2007) sugiere, esta dimensión queda recogida con dos variables: el grado de hacinamiento y las condiciones de la construcción de la vivienda, aproximadas, respectivamente, por el número de habitaciones en relación con los miembros del hogar y la existencia de determinados problemas de habitabilidad. La importancia del medio ambiente se ha puesto de manifiesto en diferentes trabajos, entre los que cabe destacar el VI Informe Foessa [véase Fundación Foessa (2008)]. En este estudio, hemos tratado de introducir esta dimensión mediante un indicador que recoge tres aspectos: la existencia de ruidos producidos por vecinos o procedentes del exterior; la contaminación, suciedad u otros problemas medioambientales y la delincuencia, violencia o vandalismo. La privación material básica captura la privación forzada de elementos relativamente básicos, que impiden a las personas la participación en las normas consuetudinarias de vida debido a la insuficiencia de recursos. Esta es una de las variables que se ha tenido en cuenta en la estrategia de crecimiento del año 2020 en la Unión Europea para conseguir su objetivo relacionado con la disminución de la pobreza y la exclusión social [véase Savova (2012)]. En este caso, hemos seguido Revista de Economía Aplicada 84 (12) Con este indicador se trata de aproximar en lo posible el concepto de parados de larga duración, siendo los 12 meses la máxima referencia temporal disponible en la ECV. la metodología de la Unión Europea para calcular el grado de privación material, es decir, consideraremos que una persona se encuentra en situación de privación si su hogar presenta al menos tres de los siguientes problemas: retrasos en el pago de facturas o de las cuotas de préstamos; incapacidad para pagar unas vacaciones fuera de casa, al menos una semana al año; incapacidad para permitirse una comida de carne, pollo o pescado (o equivalentes para los vegetarianos) al menos cada dos días; incapacidad para afrontar gastos imprevistos; incapacidad del hogar para mantener la vivienda con una temperatura adecuada durante los meses de invierno y, carencia de teléfono, televisión a color, lavadora y/o coche. Finalmente, se ha utilizado un indicador de la renta de la persona construido a partir de los ingresos del hogar normalizados por la escala de equivalencia de la OCDE modificada. Es una aproximación razonada de los recursos disponibles de un individuo y el indicador por excelencia para analizar la pobreza desde el punto de vista unidimensional. El umbral utilizado es el 60% de la mediana de la renta equivalente, el cual coincide con el de la Unión Europa para conseguir su objetivo de reducción del riesgo de pobreza y exclusión social. Relacionada con el proceso de selección de dimensiones surge la cuestión de cómo ponderar las mismas. Aunque Decancq y Lugo (2008) señalan que no existe un marco teórico que sea aceptado unánimemente, en este estudio se seguirá la propuesta de Desai y Shah (1988) y Alkire y Foster (2011a) y, por tanto, las ponderaciones estarán basadas en la distribución marginal de los indicadores. Así el peso, wj, de cada indicador j se obtiene como: La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 85 [1] wDP P j j j j D = = ∑ * 1 donde D es el número total de indicadores y Pj es la proporción de personas que no padecen carencias en ese indicador13. Siguiendo a Alkire y Foster (2011a), los pesos se estandarizarán para que su suma sea igual al número de indicadores ΣD j=1 wj= D. Con estos pesos se logra dar una mayor importancia a los indicadores en los que un mayor porcentaje de la población no se encuentra desfavorecida incorporando, de esta manera, un aspecto relativo en estas ponderaciones. Como explicaremos más adelante, las proporciones utilizadas en este artículo son las del conjunto de España. Ponderaciones similares a las utilizadas en este trabajo, se han empleado por Ayllón et al. (2007), García et al. (2008) y Pérez-Mayo (2008). La identificación de los pobres La identificación de los pobres consiste en definir un criterio que separe las personas que son pobres de las que no lo son. El enfoque más habitual para fijar este criterio consiste en definir, en primer lugar, un umbral específico para cada variable, por debajo del cual se considere que una persona se encuentra en situación de (13) En la cuadro A.1 del anexo aparecen los porcentajes (1-Pj) 100% de personas que presentan carencias en cada indicador. Revista de Economía Aplicada 92 Cuadro 1: ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LA VARIABLE PM PARA 2007 Y2010 2007 2010 N Media D.T. Me Q75 Q90 N Media D.T. Me Q75 Q90 Andalucía 3.752 0,897 1,044 0,851 1,723 2,709 3.407 1,164 1,282 0,88 1,851 2,888 Aragón 1.306 0,376 0,643 0 0,851 1,036 1.054 0,445 0,782 0 0,88 1,037 Asturias 1.396 0,478 0,717 0 0,872 1,723 1.247 0,483 0,766 0 0,88 1,846 Islas Baleares 981 0,597 0,764 0 0,985 1,857 812 0,775 1,04 0 1,037 2,003 Canarias 1.493 0,826 0,99 0,851 1,049 2,022 1.416 1,171 1,259 0,88 1,868 2,898 Cantabria 910 0,279 0,561 0 0 0,985 939 0,581 0,885 0 0,966 1,846 Castilla y León 1.971 0,558 0,778 0 0,872 1,837 1.730 0,575 0,837 0 0,88 1,846 Castilla-La Mancha 1.524 0,733 0,862 0,851 1,036 1,868 1.486 0,852 1,012 0,863 1,743 2,035 Cataluña 3.172 0,56 0,802 0 0,872 1,857 3.000 0,673 0,977 0 0,966 1,917 C. Valenciana 2.316 0,743 0,963 0 1,036 1,909 1.905 0,646 0,977 0 0,966 1,932 Extremadura 1.244 0,816 0,916 0,872 1,049 1,909 1.167 0,869 1,009 0,863 1,068 2,057 Galicia 2.289 0,633 0,804 0 0,872 1,857 2.087 0,71 0,896 0,863 0,988 1,917 Madrid 2.182 0,569 0,853 0 0,985 1,887 2.677 0,618 0,957 0 0,966 1,932 Murcia 1.306 0,688 0,922 0 0,985 1,887 1.116 0,946 1,166 0,863 1,743 2,812 Navarra 983 0,351 0,646 0 0,851 1,036 934 0,398 0,715 0 0,88 1,037 País Vasco 1.591 0,319 0,653 0 0,851 1,036 1.250 0,442 0,809 0 0,88 1,743 La Rioja 905 0,531 0,73 0 0,872 1,723 961 0,653 0,976 0 0,88 1,9 España 29.321 0,649 0,889 0 0,985 1,888 27.188 0,772 1,059 0 1,037 2,025 Nota: N: tamaño muestral; Me: mediana, D.T.: desviación típica, Q75: percentil 75 y Q90: percentil 90. Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2008 y de la ECV 2011. También se constata, en todos los casos, una mayor dispersión de la variable PM en el año 2010 respecto al 2007. Así, en el mismo sentido que el conjunto nacional, podemos apreciar un gran número de comunidades en las que los colectivos más desfavorecidos, con un mayor número de carencias, que son los que determinan los valores de los percentiles superiores, están claramente peor en el año 2010, es decir, en situaciones más extremas de pobreza multidimensional que provocan adicionalmente un aumento de la dispersión de la variable. Esta situación se manifiesta especialmente en las comunidades de Cantabria, la Región de Murcia y las Islas Canarias. 3.2. Análisis de la pobreza multidimensional a partir de umbrales relativos En este apartado caracterizaremos a los individuos que presentan un comportamiento en la variable PM alejado del de la mayoría de la población, es decir, caracterizaremos la pobreza multidimensional desde una perspectiva relativa. El empobrecimiento general de la población provoca que en 2010 el umbral de pobreza multidimensional relativo, calculado con la expresión de la ecuación [3], aumente en más de una décima. Así, en el año 2007, se consideran pobres multidimensionales aquellas personas que presentan un valor de la variable PM superior o igual a 2,463 mientras que, en el año 2010, este umbral es de 2,592. La cuadro 2 recoge los resultados de las medidas agregadas HMy Mo para cada una de las comunidades autónomas en los años 2007 y 2010, el número de pobres multidimensionales y la contribución a la pobreza total de cada comunidad. No se han incluido en esta cuadro los valores del indicador A para cada comunidad por su La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 93 Gráfico 1: FUNCIONES CUANTIL DE LAS DISTRIBUCIONES DE LA VARIABLE PM EN 2007 Y2010 Fuente: Elaboración propia a partir de la ECV 2008 y de la ECV 2011. Revista de Economía Aplicada 94 Cuadro 2: INDICADORES DE POBREZA MULTIDIMENSIONAL EN ESPAÑA Y SUS COMUNIDADES AUTÓNOMAS 2007 2010 HMNúmero Mo Contribución HMNúmero Mo Contribución de pobres de pobres Andalucía 0,100 667084 0,032 32,896 0,17 1158011 0,059 35,994 (0,005) (0,002) (0,006) (0,002) Aragón 0,016 17945 0,005 0,866 0,035 31845 0,012 0,935 (0,003) (0,001) (0,006) (0,002) Asturias 0,021 19940 0,007 0,936 0,036 33216 0,011 0,879 (0,004) (0,001) (0,005) (0,002) Islas Baleares 0,032 27896 0,009 1,272 0,082 72737 0,028 2,192 (0,006) (0,002) (0,01) (0,003) Canarias 0,084 142834 0,027 6,949 0,186 326037 0,062 9,701 (0,007) (0,002) (0,01) (0,004) Cantabria 0,008 3779 0,002 0,176 0,055 27137 0,017 0,772 (0,003) (0,001) (0,007) (0,002) Castilla y León 0,032 68282 0,01 3,267 0,034 65875 0,012 2,028 (0,004) (0,001) (0,004) (0,002) Castilla-La Mancha 0,055 90309 0,017 4,235 0,091 146319 0,029 4,152 (0,006) (0,002) (0,007) (0,002) Cataluña 0,033 201602 0,011 9,816 0,069 419206 0,023 12,612 (0,003) (0,001) (0,005) (0,002) Umbral de pobreza desde el punto de vista multidimensional: 2,463 (2007) y 2,592, (2010). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la ECV de 2008 y 2011 (INE). La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 95 Cuadro 2: INDICADORES DE POBREZA MULTIDIMENSIONAL EN ESPAÑA Y SUS COMUNIDADES AUTÓNOMAS (continuación) 2007 2010 HMNúmero Mo Contribución HMNúmero Mo Contribución de pobres de pobres Comunidad Valenciana 0,07 288265 0,023 14,403 0,07 253342 0,023 7,545 (0,005) (0,002) (0,006) (0,002) Extremadura 0,067 60435 0,02 2,837 0,096 87237 0,03 2,473 (0,007) (0,002) (0,009) (0,003) Galicia 0,036 85560 0,011 4,007 0,058 138494 0,018 3,918 (0,004) (0,001) (0,005) (0,002) Comunidad de Madrid 0,051 263732 0,016 12,436 0,066 345187 0,022 10,13 (0,005) (0,001) (0,005) (0,002) Región de Murcia 0,067 77529 0,021 3,722 0,125 149267 0,042 4,523 (0,007) (0,002) (0,01) (0,003) Navarra 0,014 7172 0,005 0,36 0,021 10974 0,007 0,34 (0,004) (0,001) (0,005) (0,002) País Vasco 0,015 26568 0,005 1,455 0,026 39331 0,01 1,278 (0,003) (0,001) (0,005) (0,002) La Rioja 0,031 8192 0,009 0,366 0,065 17090 0,022 0,527 (0,006) (0,0029 (0,008) (0,003) España 0,054 2057123 0,017 100 0,09 3321304 0,03 100 (0,001) (0,000) (0,002) (0,001) Umbral de pobreza desde el punto de vista multidimensional: 2,463 (2007) y 2,592, (2010). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la ECV de 2008 y 2011 (INE). gran similitud y apenas variabilidad respecto a la estimación para el conjunto nacional que es de 0,316 y 0,367 para 2007 y 2010, respectivamente. En la cuadro también aparecen los errores estándar de las medidas de pobreza En cualquier caso, el primer resultado que se pone de manifiesto tras el análisis de la cuadro 2, es que, en el conjunto del Estado, se produce un incremento significativo de la pobreza, que se observa en todas las medidas analizadas. Así, si el porcentaje de personas pobres multidimensionales era del 5,4% en el año 2007, este porcentaje asciende al 9% en el año 2011, lo que supone un incremento en el número de pobres multidimensionales superior al millón de personas, en concreto 1.264.181. Por término medio, se concluye también que el número de carencias ponderado ha pasado de 3,16 a 3,67, y la tasa de pobreza multidimensional ajustada ha pasado de 0,017 a 0,030. Las comunidades con un nivel de pobreza más elevado, según los indicadores HMy M0,son Andalucía y Canarias en los dos años considerados manteniéndose, a continuación, con valores elevados de los dos indicadores Murcia y Extremadura. La Comunidad Valenciana que presentaba uno de los mayores niveles de pobreza en 2007, mejora su situación relativa en cinco posiciones en 2010 debido a que sus indicadores de pobreza se mantienen prácticamente inalterados. Las comunidades que registran menores niveles, en ambas medidas y en los dos periodos de forma más estable, son País Vasco y Navarra. La comunidad de Cantabria era la mejor situada en 2007 pero empeora su posición relativa al sexto lugar en 2010 al sufrir los mayores incrementos en los indicadores HMyM026. Los principales rasgos que caracterizan estas ordenaciones coinciden, en líneas generales, con las presentadas en otros trabajos como el de Herrero et al. (2013) que utilizan, además de indicadores simples, otros sintéticos como el índice de pobreza humana. Un hecho destacable de la evolución de la pobreza es que no aumentan las disparidades regionales, manteniéndose básicamente la diferencia entre las tasas de pobreza de las comunidades con mayor y con menor nivel de pobreza en los dos periodos de tiempo analizados. En este sentido, más allá de las meras posiciones de las regiones en las ordenaciones de pobreza, el gráfico 2 evidencia que el mapa regional de la pobreza multidimensional no experimentó grandes variaciones en los primeros años de la crisis económica, apreciándose una fuerte correlación entre los valores de las medidas de pobreza entre 2007 y 2010 de cada comunidad autónoma. La descomposición de M0en diferentes subpoblaciones hace posible conocer la contribución de cada región a la pobreza (columnas 5 y 9 de la cuadro 2). Las contribuciones quedan determinadas por el valor de M0en cada comunidad y por el peso poblacional de cada una de ellas. Así, comprobamos que Andalucía es la comunidad que contribuye en mayor proporción a la pobreza total en los dos años debido a que es la comunidad con mayor peso poblacional y mayor valor de M0, aumentando además en algo más de dos puntos su contribución en 2010. Cataluña y Madrid ocupan puestos destacados, debido fundamentalmente, en ambos casos, a su peso poblacional más que a los valores de la medida de pobreza. El caso de la Comunidad Valenciana vuelve a revelarse como una excepción al reducirse casi a la mi- Revista de Economía Aplicada 96 (26) Por otra parte, hay que señalar que las ordenaciones de las regiones según las estimaciones de HMy Mopara un mismo año son prácticamente las mismas, puesto que el coeficiente de correlación de rangos en ambos periodos es superior a 0.99. tad su contribución al indicador M0. Las cinco comunidades con una mejor situación en 2007 son las mismas que en 2010, intercambiando sus posiciones entre los dos años. Por tanto, no hay grandes variaciones en las comunidades que mayor y me- nor aportación realizan a los indicadores de pobreza multidimensional en los dos años estudiados, resultado que se sitúa en línea con el ya señalado sobre el mantenimiento, en líneas generales, de la distribución espacial de la pobreza multidimensional entre las comunidades autónomas entre 2007 y 2010. La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 97 Gráfico 2: DIAGRAMA DE DISPERSIÓN DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS EN RELACIÓN CON SUS TASAS DE POBREZA AJUSTADA EN 2007 Y2010 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la ECV de 2008 y 2011 (INE). 3.3. La contribución de las diferentes dimensiones al indicador de pobreza multidimensional Una de las ventajas de la tasa de pobreza multidimensional ajustada, M0, es que se puede descomponer por dimensiones de acuerdo con la expresión [9], lo que nos va a permitir analizar la influencia de cada indicador en la medida de pobreza, haciendo uso de los umbrales relativos construidos de acuerdo con la metodología propuesta para todas las comunidades, en los años 2007 y 201027. (27) En las cuadros A.2 y A.3 del anexo se realiza una presentación detallada de todos los resultados referentes a la contribución de cada dimensión para los dos años del estudio en las diferentes comunidades autónomas El gráfico 3, donde se recoge la contribución de cada dimensión en los años considerados, muestra que los indicadores que más influencia tienen en la pobreza multidimensional en 2007 son los de pobreza monetaria, privación material y carencias en educación. En el año 2010, aunque se mantiene la importancia de los indicadores anteriores, destaca la gran contribución de los indicadores del mercado de trabajo a la medida de pobreza multidimensional, siendo el indicador que registra el número de activos en paro en el hogar el segundo de mayor influencia en el conjunto del Estado. Este comportamiento general de la evolución de las contribuciones de las diferentes dimensiones es además robusto para diferentes valores del umbral de pobreza multidimensional. La pauta general del agregado nacional es extensible a las distintas comunidades autónomas. En 2007, la pobreza monetaria es el indicador con mayor contribución en once de las comunidades autónomas, el referente a la privación material en cuatro de ellas y el de educación en dos. En 2010, se mantiene la predominancia del indicador relativo a la pobreza monetaria, sin embargo, aparecen ya comunidades donde el indicador que más contribuye a la pobreza multidimensional es el del número de activos en paro en el hogar, seguido, como en 2007, por el de privación material y educación. Revista de Economía Aplicada 98 Gráfico 3: CONTRIBUCIÓN DE LAS DIFERENTES DIMENSIONES A LA TASA DE POBREZA MULTIDIMENSIONAL AJUSTADA Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la ECV de 2008 y 2011 (INE). Por tanto, hay que destacar que, tal como señalan también otros trabajos [Consejo Económico y Social (2013)], los indicadores que producen un mayor deterioro del nivel general, han sido los referentes al mercado de trabajo. En nuestro caso, si contabilizamos además el porcentaje de pobres por tipo de carencia, se comprueba que en 2010 se ha duplicado el porcentaje de los pobres que están en una familia con todos los miembros en paro (de 25,3% a 50,4%) y ha aumentado en más del doble el porcentaje de los que experimentan situaciones de desempleo de larga duración (de 27,5% a 64,9%)28. Como se ha señalado, aunque la contribución de la pobreza monetaria a M0haya disminuido, sigue siendo el indicador que mayor importancia relativa tiene, a diferencia de los resultados de otros estudios que han utilizado la metodología de Alkire y Foster y en los que se destaca la escasa importancia de la renta en la determinación de la pobreza multidimensional [vése Battiston et al. (2013)]. Por tanto, resulta interesante analizar con mayor detalle la relación entre el colectivo de las personas cuya renta equivalente no supera el 60% de la renta mediana equivalente29 (pobreza monetaria unidimensional) y el colectivo de pobres multidimensionales detectados según el umbral relativo propuesto. En primer lugar, según se deduce de la cuadro A.4, hay que señalar que en absoluto hay una coincidencia entre ambos colectivos. Así, además de las diferencias en la incidencia de ambos tipos de pobreza, siempre menor en el ámbito multidimensional, en 2010 existe un 13,92% de personas (14,64% en 2007) que están en situación de pobreza monetaria y no presentan pobreza multidimensional, mientras que sólo un 6,86% de personas en 2010 son pobres en ambas modalidades de pobreza (4,2% en 2007). Por otra parte, también existen diferencias cualitativas sustanciales. Si bien es cierto que una gran mayoría de las personas que son pobres multidimensionales son, en general, personas que tienen carencias en renta (76,48% en 2010 y 77,35% en 2007), estas personas ven agravada su desventaja en renta monetaria con la presencia de otras carencias que son importantes a la hora de definir el espacio de bienestar individual30. Es también importante destacar que en el colectivo de pobres monetarios sólo el 33,01% son pobres multidimensionales en 2010 y el 22,29% en 2007, por lo que parece mostrarse que la pobreza monetaria es un factor que predispone, aunque no determina, a la entrada en la pobreza multidimensional. En segundo lugar, hay que señalar que se advierten ciertas similitudes en e1 comportamiento de los indicadores que miden los dos tipos de pobreza, ya que experimentan crecimientos significativos entre 2007 y 2010, más importante en el caso de la pobreza multidimensional. Además, el mapa de la pobreza en España es similar tanto si se adopta un enfoque multidimensional como unidimensional. Hay que señalar, no obstante, algunas excepciones, como el caso de la Comunidad de Castilla y León, que se encuentra entre las mejor situadas en cuánto al análisis multidimensional y presenta un nivel de pobreza monetaria por encima del conjunto nacional. Finalmente, las comunidades no alteran de manera significativa su posición relativa en términos de ambos tipos de pobreza entre los dos años analizados. La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 99 (28) En el conjunto de la población el porcentaje de personas que tienen problemas en los indicadores del mercado de trabajo se incrementan entre los dos periodos en más del doble, como se deduce de la cuadro A.1. (29) Este umbral se situaba 7753 euros en el año 2007 y 7508 euros en el año 2010. (30) En la línea de algunos trabajos similares, se han calculado también los estadísticos Chi-cuadrado y V de Cramer (cuadros A.4) para estudiar el grado de asociación entre la pobreza monetaria y la pobreza multidimensional, llegándose a la conclusión de que aunque se rechaza la hipótesis de independencia, el valor de los estadísticos que miden la dependencia no es demasiado elevado. En concreto, los valores de la V de Cramer, que oscilan entre 0 (inexistencia de relación) hasta 1 (asociación perfecta), son para España 0,38 en 2007 y 0,23 en 2010, resultados similares a los obtenidos, utilizando la misma metodología, por Ayala et al. (2011). 4. CONCLUSIONES En este trabajo se analiza, desde el enfoque metodológico del recuento, la evolución del nivel de pobreza multidimensional en España y sus comunidades autónomas a partir de los datos proporcionados por la ECV de los años 2008 y 2011, periodo en el que España atraviesa una situación de crisis y recesión económica profunda. Desde el punto de vista metodológico, en este estudio se propone y aplica una nueva forma de fijar un umbral relativo de pobreza multidimensional basado en los criterios estadísticos que se emplean en la determinación de observaciones atípicas. Esta alternativa, relacionada con el concepto de exclusión social, no utilizada en otros estudios hasta el momento, proporciona un procedimiento objetivo para determinar un umbral relativo según el cual un individuo es considerado pobre en el sentido multidimensional. Desde el punto de vista empírico, este estudio permite concluir que entre 2007 y 2010 se produce un empeoramiento general de los niveles de pobreza multidimensional en España según se desprende del estudio de las distribuciones de las variables que miden el número de carencias ponderadas de los individuos (PM) en los dos años considerados, así como del análisis de los porcentajes de individuos que presentaban cada una de las carencias en la población total. Hay que destacar que las diferencias más importantes entre los dos años se producen en la parte superior de la distribución de PM, es decir, en el colectivo peor situado. Así, el colectivo correspondiente al 25% de las personas en situaciones de pobreza multidimensional más extremas ha sido el que ha experimentado el mayor deterioro de su situación entre 2007 y 2010. En términos relativos, aplicando el umbral relativo de pobreza propuesto, se observa que en el conjunto del Estado, se produce un incremento del porcentaje de personas pobres multidimensionales pasando del 5,4%, al 9%, lo que supone un incremento en el número de pobres multidimensionales que supera ampliamente el millón de personas, en concreto 1.264.181 personas. Por término medio, el número de carencias ponderado ha pasado de 3,16 a 3,67, y la tasa de pobreza multidimensional ajustada aumenta de 0,017 a 0,030. Las dimensiones que reflejan el deterioro en el funcionamiento del mercado de trabajo se manifiestan como los factores determinantes de la nueva situación, ejerciendo una gran influencia en el empeoramiento del indicador agregado de pobreza multidimensional en el que elevan su contribución de una forma muy clara. Así pues, teniendo en cuenta que el estudio recoge los cambios experimentados hasta 2010 y que el ajuste en el mercado de trabajo ha continuado hasta la actualidad, la continuación de la tendencia observada en la evolución de los indicadores laborales indica que, una vez agotada la actuación de los estabilizadores automáticos (prestaciones por desempleo), el colectivo más desfavorecido habrá ido agravan - do su situación de pobreza extrema. Por otra parte, en 2010 no se observa el mismo deterioro en otros indicadores, tales como los que miden las carencias en educación o sanidad, que responden al funcionamiento de una estructura subyacente que, a la luz de los resultados obtenidos, soporta todavía la prestación de servicios relacionados con estos factores en los niveles más básicos. La posición de las distintas comunidades autónomas en las ordenaciones de pobreza multidimensional no sufre grandes variaciones entre los dos años estudiados, Revista de Economía Aplicada 100 exagerándose algunos comportamientos ya observados (contribución al indicador de la comunidad de Andalucía) y experimentando algunas mejoras en la posición relativa de determinadas comunidades, que pueden considerarse excepcionales (Comunidad Valenciana y Castilla y León). En cualquier caso, se observa, en líneas generales, un mantenimiento del mapa de la pobreza multidimensional en España entre los dos años considerados. En este estudio también se analiza la relación empírica entre pobreza monetaria y multidimensional. Los resultados indican que, a pesar de la similitud de las ordenaciones de comunidades según ambos conceptos y la alta probabilidad de que los pobres monetarios padezcan otro tipo de carencias, no se observa una coincidencia en los individuos ni en las características cuantitativas y cualitativas de los colectivos que padecen ambos tipos de pobreza. La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 101 Duclos, J.y A. Araar (2006): Poverty and equity. Measurement, Policy, and Estimation with DAD, Springer. Duclos, J., D. Sahn y D. Younger (2006): “Robust Multidimensional Poverty comparisons” The Economic Journal, nº 116, págs. 943-968. Feres, J.C. y X. Mancero (2001): “El método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI) y sus aplicaciones en América Latina”, Serie estudios estadísticos y prospectivos. 002525 CEPAL. Ferreira, F. y A.M. 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Fecha de recepción del original: marzo, 2012 Versión final: octubre, 2014 La pobreza en España desde una perspectiva multidimensional 109 ABSTRACT This paper quantifies the level of multidimensional poverty in Spain and its regions with the data provided by the Survey of Income and Living Conditions of 2008 and 2011. Different poverty measures proposed from the counting approach are used and a proposal concerning the establishment of multidimensional poverty lines is also presented. The results reflect a deterioration in the level of multidimensional poverty in Spain between 2007 and 2010, as well as an increase in poverty measures calculated using the mentioned thresholds for both the national aggregate and most of its regions, without important changes in the position of the communities in poverty orderings. This worsening is mainly caused by the deterioration of the indicators related to the labor market. Key words: multidimensional poverty, counting approach, Spain, regions. JEL Classification: D63, I32. Revista de Economía Aplicada 110