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Reseña: Paisajes del comunismo

García-Asenjo Llana, David

Abstract

Owen Hatherley, Paisajes del comunismo, Madrid, Capitán Swing, 2022, 693 páginas, ISBN: 978-84-124579-6-4

Full text

CIUDADES, 25 (2022): pp. 233-235 ISSN-E: 2445-3943 Owen Hatherley, Paisajes del comunismo, Madrid, Capitán Swing, 2022, 693 páginas, ISBN: 978-84-124579-6-4. DAVID GARCÍA-ASENJO LLANA Doctor Arquitecto Profesor Asociado Universidad Rey Juan Carlos (Aranjuez, España) [email protected] ORCID: 0000-0003-3070-233X DOI: https://doi.org/10.24197/ciudades.25.2022.233-235 Paisajes del comunismo plantea una cuestión interesante: ¿pudo ser la Europa comunista el lugar en el que se pudieron llevar a la práctica las cuestiones que planteaban los maestros modernos en materia de urbanismo y arquitectura, en particular de vivienda social? Owen Hatherley es un periodista británico especializado en los estudios sobre la cultura arquitectónica contemporánea desde una óptica política. Considera que la arquitectura del movimiento moderno tuvo un fuerte componente transformador, que buscaba un nuevo modelo de sociedad a través de la innovación en el diseño de la ciudad y del espacio de la vivienda. Hatherley entiende que “el proyecto moderno soviético fue el más ambicioso, aunque no tuvo oportunidad de seguir desarrollándose”. Y se pregunta qué pensarían sus abuelos, comunistas británicos, de las ciudades que había construido el modelo político que defendían; qué impacto habría tenido en los habitantes de una pequeña vivienda adosada de ladrillo experimentar la vida en un mikrorajon, nombre que reciben los grandes desarrollos urbanos comunistas construidos en hormigón prefabricado. En muchos de sus escritos, y de modo particular en el libro Militant Modernism (Zero Books, 2008), Owen Hatherley ha defendido los proyectos de modelo de vivienda social británicos construidos en hormigón y encuadrados dentro de lo que se considera brutalismo. Para conocer cómo funciona este modelo implementado a una mayor escala y con un sistema económico diferente del occidental, se embarcó durante años en un recorrido por la Europa del Este para poder así poder describir y comprender estos paisajes comunistas a los que hace referencia el título. Paisajes del comunismo parte de la idea de que el socialismo es el que haría posible este nuevo modelo de ciudad. Desde una mirada militante, el autor entiende que la sociedad comunista generó una serie de espacios urbanos y unas tipologías edificatorias que la diferenciaban de la ciudad creada por la sociedad capitalista. Al no perseguir un beneficio económico y disponer de la propiedad del suelo y de los medios de producción se podía realizar una planificación centralizada que se extendió a todo el bloque bajo la influencia de la Unión Soviética. 234 Reseña: Paisajes del comunismo CIUDADES, 25 (2022): pp. 233-235 ISSN-E: 2445-3943 El libro se estructura en ocho bloques, que se corresponden con las tipologías que el autor considera que explican la ciudad comunista, tanto en su origen como en la transformación que han experimentado tras la caída del bloque soviético. Comienza con la magistrale, la gran avenida que estructura el espacio público y que es el escenario donde el poder se exhibe. Continúa con la descripción de la unidad con la que se conformaban los nuevos desarrollos, el mikrorajon, el microdistrito de viviendas para trabajadores que definía el nuevo modelo de ciudad, con una repetición monótona de bloques de vivienda. Es en este capítulo donde se comienza a vislumbrar que el modelo quedó lejos de los objetivos que se proponía y el autor no duda en señalar los fallos del sistema. Frente a un deseo de dotar a los ciudadanos de hogares decentes, el peso de la burocracia, la falta de medios y de imaginación tuvieron como resultado unas ciudades monótonas, en las que el espacio público no estaba bien diseñado. Pese a permitir el acceso a la vivienda, la escasa calidad de los materiales precisaba de un continuo mantenimiento. El mismo sistema que proporcionaba viviendas era incapaz de que tuvieran la mínima calidad necesaria, con el consiguiente descrédito tanto frente al propio ciudadano como por comparación con los modelos occidentales, aunque esta información no siempre era accesible. El nuevo modelo de sociedad que se pretendía instaurar conllevaba un nuevo tipo de relaciones sociales y esto está tratado en el capítulo “Condensador social”. En él se explican los edificios destinados al intercambio social y los lugares de recreo. Y aquí se puede apreciar cómo el modo en el que Hatherley se aproxima a la arquitectura de la Europa oriental, a través de la experiencia de primera mano, descompensa el interés del libro. El autor recorrió los países de la órbita soviética para visitar los lugares que posteriormente son reseñados en Paisajes del comunismo. Se entiende que visita una muestra representativa de los edificios y lugares en base a los cuales trata de justificar su visión de la arquitectura y el urbanismo comunistas. Frente a una investigación erudita opone la vivencia de esos espacios. Pero pone en el mismo plano arquitecturas de distinta calidad y de diferente importancia histórica. Al tratarse de un libro que trata de abarcar un periodo de tiempo bastante amplio y una importante extensión del terreno se aprecia el intento de mostrar un buen número de ejemplos. Y es loable explicar aquello de lo que se tiene experiencia propia. Sin embargo choca que el análisis es principalmente urbano, y que lo arquitectónico y espacial queda en un segundo plano, al no haber podido en muchas ocasiones acceder al interior de los edificios. O no mostrar interés en reseñar cómo funcionaban espacialmente estos edificios. Se echa en falta en este capítulo, en el que analiza una tipología que construyó hitos dentro de la arquitectura comunista, y que en muchos casos tenían un interesante diseño de programas complejos. Sí es interesante en todo caso que el autor muestra las contradicciones del sistema y la diferencia entre los objetivos pretendidos y los resultados conseguidos, en muchos casos perpetuando unas diferencias sociales que se buscaba eliminar. Reseña: Paisajes del comunismo 235 CIUDADES, 25 (2022): pp. 233-235 ISSN-E: 2445-3943 Owen Hatherley nos muestra los paisajes de la Europa comunista dos décadas después de que cayera el Muro de Berlín y se produjera el cambio en el sistema económico. Analiza cuáles son las constantes que se repiten por gran parte del continente y que hacen unas ciudades indistinguibles de otras, pero al tiempo señala cuáles son los cambios que se producen en las ciudades como consecuencia de la introducción de la economía de mercado. Y uno de los capítulos más interesantes es el dedicado a la reconstrucción del patrimonio, y cómo este proceso ha sido fundamental para recuperar la identidad nacional perdida durante la etapa de dominación por parte de la Unión Soviética. Se ha reinterpretado el patrimonio desaparecido del modo que acentuaba más los atributos que se entendían como propios en cada país. Esto también se aprecia en el capítulo destinado a los memoriales, donde esta exaltación del espíritu patriótico destaca de forma clara. Se trata de una obra ambiciosa, muy extensa, que ofrece un punto de vista interesante sobre un modelo de sociedad que puede resultarnos ajeno. Pero la mirada partidaria del autor no impide que señale los aspectos negativos de las realizaciones del sistema comunista, sin perder la esperanza en que los ideales que se perseguían no caigan en el olvido y sigan siendo un objetivo deseable.