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La estatua que cruzó la calle. Similitudes y diferencias entre dos novelas de D. Pío Baroja Nessi

Díaz Pedrero, Pedro Luis

Abstract

Grado en Español: Lengua y Literatura

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FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS Grado de Español: Lengua y Literatura TRABAJO DE FIN DE GRADO La estatua que cruzó la calle Similitudes y diferencias entre dos novelas de D. Pío Baroja Nessi Presentado por Pedro Luis Díaz Pedrero Tutelado por Dr. José Ramón González García En Valladolid, a 12 de abril de 2019 La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 1 Índice Presentación__________________________________________________________ 2 Justificación del título __________________________________________________ 2 Objeto del trabajo _____________________________________________________ 3 Datos Biográficos ______________________________________________________ 4 La Busca _____________________________________________________________ 9 Estructura formal ___________________________________________________________ 9 Intenciones del autor ______________________________________________________ 10 Argumento _______________________________________________________________ 11 Personajes _______________________________________________________________ 12 El espacio ________________________________________________________________ 13 El tiempo ________________________________________________________________ 14 El narrador _______________________________________________________________ 15 El léxico _________________________________________________________________ 15 La Veleta de Gastízar __________________________________________________ 17 Estructura formal __________________________________________________________ 17 Intenciones del autor ______________________________________________________ 17 Argumento _______________________________________________________________ 19 Personajes _______________________________________________________________ 20 El espacio ________________________________________________________________ 22 El tiempo ________________________________________________________________ 23 El narrador _______________________________________________________________ 23 El léxico _________________________________________________________________ 24 Conclusiones ________________________________________________________ 25 Bibliografía __________________________________________________________ 31 Consultas Digitales ____________________________________________________ 31 La obra de Pío Baroja en sus libros _______________________________________ 32 Anexo gráfico ________________________________________________________ 35 La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 2 Tienen los libros un destino, pero el destino no tiene ningún libro. Augusto Roa Bastos, Yo el supremo. Presentación El presente trabajo de fin de grado es un estudio que pretende analizar las similitudes y las diferencias entre dos novelas de Pío Baroja Nessi. Estas dos novelas, según su fecha de publicación, son La Busca, obra que inaugura la trilogía de La lucha por la vida, que incluye además Mala Hierba y Aurora Roja y que fueron publicadas en Madrid, en 1904. La edición empleada para este trabajo es la del año 1973, publicada por la editorial Caro Raggio, edición ilustrada conmemorativa del centenario del nacimiento de Pío Baroja. La segunda, de las novelas, es La Veleta de Gastízar, incluida en la serie de veintidós novelas que Pío Baroja escribe bajo el título genérico de Memorias de un hombre de acción, publicada, por primera vez, en el año 1918. Las ediciones empleadas, para este trabajo, son la incluida en el tomo III de las obras completas, publicada, el año 1978, por la editorial Biblioteca Nueva, páginas 859 a la 928, y la publicada por la editorial Caro Raggio en Madrid, en el año 2008. Justificación del título Pío Baroja no nació en Madrid, pero sí residió en esta ciudad una gran parte de su vida, como veremos en los datos biográficos básicos, y en Madrid murió el año 1956, en su casa de la calle Ruiz de Alarcón número 12. Esta vivienda está muy cercana a la calle de Claudio Moyano, conocida popularmente como la Cuesta de Moyano, lugar en el que, con algunas La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 3 intermitencias, a lo largo del tiempo, se ha venido asentando la feria del libro viejo y de ocasión de la Villa y Corte 1 . Feria de la que Pío Baroja fue impulsor, y asiduo visitante, por su inveterada afición a los libros de lance. Cuando el consistorio madrileño decide erigir una estatua de bronce, en homenaje y recuerdo a la memoria de Pío Baroja, lo hace, en primer lugar, dentro de la puerta del Parque del Retiro, que tiene su acceso desde la calle de Claudio Moyano, nada más cruzar la calle de Alfonso XII. Esto sucedió en el año 1980, siendo alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. Si bien, con el paso del tiempo, esta estatua, como siguiendo los pasos del contumaz comprador de libros que fue Pío Baroja, acaba por cruzar la calle, ya en el año 2007, y sienta su pedestal en la otra acera de la calle, en la misma cabecera de la calle de Claudio Moyano, donde por ahora continúa, con su abrigo, bufanda y boina de bronce, dispuesto a la compra del incunable del día e invitando a todos los paseantes para que se acerquen a las páginas gastadas de los libros viejos, a las que suavizan las hojas de los árboles del Parque del Retiro madrileño. Objeto del trabajo Este es el punto de partida para el estudio de dos de sus novelas, como las dos lindes del camino del autor. Dos aceras de la misma calle, la calle por la que discurre la prosa de Pío Baroja en diferentes mundos, diferentes en su historia, en sus personajes y en sus anhelos, pero a un tiempo con similitudes, y a los que Pío Baroja dota de vida literaria que sirve, como en tantas de sus obras, para llamar la atención sobre las inquietudes de los españoles, de aquellos tiempos de principios del siglo XX, posiblemente no tan distintas de las nuestras. Con una amplia galería de tipos humanos que las viven y nos las transmiten. 1 AYUNTAMIENTO DE MADRID, Ed., La feria de libros de la Cuesta de Moyano, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 1986. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 4 La narración se desarrolla en el tiempo presente en que se escribe en La Busca, situada en el Madrid suburbial de los traperos, y es una narración retrospectiva en La Veleta de Gastízar, cuando nos habla de las andanzas de los liberales exiliados españoles del siglo XIX en el territorio rural vasco francés, tras los Pirineos. Datos Biográficos Pío Inocencio Baroja Nessi, nace en San Sebastián el día 28 de diciembre de 1872. De sus ocho apellidos -Baroja, Nessi, Zornoza, Goñi, Arrieta, Alzate, Eizaguirre y Arriolatodos son vascos menos Nessi, el de su madre, que es italiano. Pío Baroja es el menor de tres hermanos varones, los mayores son Darío y Ricardo, todos ellos mayores que la pequeña de la familia Carmen, que nacerá en Pamplona en el año 1883 2 . Hijos todos de Serafín Baroja y de Carmen Nessi. Pío Baroja tiene una infancia marcada por la tercera guerra Carlista, que sucede entre 1872 y 1876, y por los continuos traslados de domicilio que primero en San Sebastián impone la guerra y luego la profesión del padre, ingeniero de minas, que con sus cambios de destino lleva a la familia en 1879 a Madrid por primera vez, en 1881 a Pamplona, y de nuevo a Madrid en 1886. La trayectoria vital y literaria de Pío Baroja está marcada por el hecho de su residencia en Madrid, ciudad en la que discurre la mayor parte de su vida, si bien Baroja nunca renuncia a sus raíces vascongadas. Buenas pruebas de ello son su interés por los temas y personajes vascos, y el que elija para su segunda residencia el pueblo navarro de Vera de Bidasoa, muy cercano a la frontera francesa, en una casa que recibe el nombre propio de Itzea. En ella se encuentra su biblioteca y sigue siendo el solar de los Baroja. 2 MENDOZA, Eduardo, Pío Baroja, Editorial Omega, Barcelona, 2001. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 5 Pío Baroja estudia el bachillerato en Madrid en el Instituto de San Isidro y posteriormente es un regular estudiante de Medicina, carrera en la que se licencia en Valencia, ciudad a la que se había trasladado la familia y en la que muere su hermano mayor Darío a los veintitrés años. Poco después se doctora en Madrid con su tesis titulada El dolor y subtitulada Estudio de psicofísica. 3 Una vez doctorado se traslada a la localidad guipuzcoana de Cestona donde comienza a ejercer en competencia, poco cordial, con otro médico más antiguo. De estos hechos nos dejará constancia en su novela El árbol de la ciencia 4 . Es en Cestona donde, por su falta de interés en la Medicina, se decanta por el ejercicio de la literatura de manera plena. Regresa a Madrid para hacerse cargo de la panadería familiar que elaboraba el Pan de Viena, lo que aún hoy sigue siendo Viena Capellanes, actualmente sin vinculación con los Baroja. Es en este Madrid, de principios del siglo XX, sacudido por el desastre de la pérdida de las últimas colonias -Cuba, Puerto Rico y Filipinas- y al ritmo de las zarzuelas al gusto de aquel tiempo, donde Pío Baroja, que ya ha conformado los elementos vitales de su existencia y de su desencanto, se desenvuelve. Pío Baroja deambula entre librerías de lance y las tertulias de los cafés, en contacto con la bohemia madrileña, con anarquistas de teoría y práctica, como Mateo Morral, y con los amigos artistas de su hermano Ricardo, que destaca como pintor y grabador. Y aquí comienza a desarrollar sus escritos como eje de su existencia. Baroja es un gran viajero interesado en conocer de primera mano el pensamiento europeo, y no solo a través de sus lecturas sobre temas literarios o filosóficos, de los que tan interesantes divagaciones deja en sus obras. Su primer viaje es a París en 3 PÉREZ FERRERO, Miguel, Vida de Pío Baroja, Editorial Magisterio Español, 1972, pág. 75. 4 BAROJA, Pío, El árbol de la ciencia, Editorial Cátedra, Madrid, 2006. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 6 1899, allí coincide con los hermanos Machado, Antonio y Manuel, y traba una gran amistad con Antonio 5 . A los viajes dedicará buena parte de sus recursos, en cuanto la ocasión se lo permita, y de ello nos deja constancia en muchas de sus obras. El ancla humana de Pío Baroja es la de su familia, por su fuerte vinculación al clan familiar, primero con su madre y luego con su hermana, afecto que trasladará a sus sobrinos, los hijos de Carmen, Julio y Pío Caro Baroja, que son sus herederos intelectuales. Aparte de esto será con la literatura con la que Pío Baroja nos mostrará una mayor unión y fidelidad a lo largo de toda su vida. Desencantado, con un fugaz paso por la actividad política, contradictorio en sus juicios y en sus opiniones, ágil de pensamiento y de pluma, y acaso precipitado en ambos menesteres, hasta el punto de estar en conflicto con la propia Real Academia Española y sus normas gramaticales (Academia a la que perteneció desde 1935). Uno de los anhelos de Pío Baroja, confesado y no cumplido, a su entera satisfacción, fue el de no haber llegado a ser un hombre de acción. Sí lo fue de modo pleno en el ámbito literario, la acción incansable e incesante de su vasta producción literaria que superó el centenar de novelas. Aisladas o agrupadas en tetralogías, trilogías o en las veintidós obras de las Memorias de un hombre de acción con el personaje de su pariente Eugenio de Aviraneta como protagonista, ciclo en el que se integra La Veleta de Gastízar. Acción, que en algunos casos, se ha llegado a tildar de precipitada e incluso de atropello de la sintaxis y de la gramática normativa, ante el vertiginoso ritmo narrativo que Pío Baroja impone en sus novelas. 5 PÉREZ FERRERO, Miguel, Vida de Pío Baroja, Editorial Magisterio Español, 1972, págs. 97 - 102. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 7 El incesante desfile de personajes, que se sucede ante nuestros ojos, en la lectura de sus obras, logra mantener en vilo nuestra atención para descubrir qué sucesos serán los que envuelvan a sus personajes, y tratar de imaginar el posible desenlace de sus aventuras. Esta abundancia de personajes que desfilan, en rauda galería, por las páginas de sus novelas fue una de las claves de su éxito ante el público y sigue siendo uno de sus grandes atractivos, si bien condiciona la limitada caracterización psicológica de muchos de ellos, que son personajes apenas bosquejados. Otro elemento esencial de la narrativa de Pío Baroja es el marco espacial en el que se desenvuelve la acción de sus obras, la geografía concreta, diseñada con una gran economía narrativa, no exenta de precisión. El campo y la tierra vasca de un lado y los ambientes urbanos o el mundo de los viajes marinos y sus singladuras, por otro, son los escenarios predilectos de Pío Baroja en los que el novelista nos adentra con una aparente sencillez unida a una personal maestría narrativa. El pensamiento humano y la digresión filosófica son otras de sus preocupaciones, como reflejo de las inquietudes de su tiempo, que hacen que Pío Baroja nos exponga en sus obras las opiniones que tanto él mismo, como los españoles de su tiempo, podían tener desde la mesa de un café, sobre Nietzsche o Schopenhauer. Unidas a la preocupación por la mejora y el progreso de la que ante sus ojos resultaba ser una aletargada sociedad española. En todos los españoles del tiempo de Pío Baroja la Guerra Civil supuso una cicatriz dolorosa y otro tanto le sucede a don Pío, en un tris de ser fusilado, en los primeros días de la sublevación, por las fuerzas del Requeté Navarro, y teniendo que exiliarse después. De estas andanzas nos deja constancia en dos de sus últimas obras La Guerra Civil en la frontera 6 y Miserias de la guerra 7 . 6 BAROJA, Pío, La Guerra Civil en la frontera, Tomo VIII de Desde la última vuelta del camino, Memorias, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2005. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 14 Los escenarios interiores, se centran en las infraviviendas que entonces eran las corralas madrileñas de los entornos del antiguo barrio judío de Lavapiés, o de las calles cercanas a El Rastro, y algunas de las ubicadas en el entorno del centro y la Puerta del Sol, como la calle de Mesonero Romanos o la calle de Tudescos, con sus tabernas, que tan bien conociera y transitara Miguel de Cervantes cuatro siglos antes, todo antes de que seis años más tarde se iniciaran las obras de construcción de la Gran Vía, en 1910. Era un Madrid abigarrado e insalubre, como nos relata Pío Baroja en algunos de los pasajes en que nos muestra alguna de las calles sin alcantarillado, el Madrid donde se veían obligados a habitar los desheredados de la fortuna, como lo era Manuel. El tiempo Como ya se ha indicado el tiempo es el presente de los años iniciales del siglo XX, tiempo en el que Pío Baroja escribe las tres novelas de la trilogía, ya que en su versión definitiva todas ellas aparecen el mismo año de 1904. El tiempo del relato es lineal y avanza con la narración, y aunque sí que observamos referencias a sucesos pasados, no hay regresiones. Pero como indica José Carlos Mainer, uno de los grandes aciertos de la novela y del retrato de Manuel es que Pío Baroja logra plasmar la realidad de los desclasados y de su miserable entorno, aunque el orden pierda precisión en favor de la intensidad y la rapidez de la acción: Y de todo ello va a hablar la primera de las grandes novelas del submundo urbano en España y una de las mejores de la Europa de su tiempo. No es un ejemplo de orden de relato, ni siquiera de precisión cronológica, pero no importa. 18 18 MAINER, José Carlos, Pío Baroja, Taurus Ediciones, Madrid, 2012, pág. 132. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 15 El narrador La voz del narrador es la de un narrador omnisciente que nos pone al corriente de todos los sucesos que se desgranan en el relato y que conoce también todos los antecedentes del pensamiento y del sentimiento de los personajes. El léxico El vocabulario que Pío Baroja emplea es digno de ser tenido en cuenta por el gran acierto que demuestra. Ya hemos señalado que Pío Baroja era en el momento de escribir estas obras un madrileño más, conoce de primera mano el entorno de sus calles, sus casas, sus habitantes y sus voces, ya que convive con ellos. Pío Baroja es encargado de la panadería Viena Capellanes, propiedad de su familia, y sabe bien en lo que consiste el trabajo de panadero cuando Manuel se convierte en ayudante de Karl el hornero alemán. También era un paseante continuo por los barrios madrileños, y al hacerlo escuchaba a los traperos que en las primeras horas de la ciudad se retiraban con los deshechos que Madrid generaba. Todo se recoge con una gran precisión y economía en La Busca, pero va más allá cuando no duda en anteponer el artículo a muchos de los nombres femeninos de la novela, así vemos la Petra, la Engracia, la Goya. Con este recurso logra dar una mayor cercanía al modo de hablar de las clases populares madrileñas de su tiempo. También se aproxima al habla popular con el empleo de diminutivos o motes como El bizco, La rabanitos, La mellá. Y con expresiones incorrectas del habla popular. Palabras mal pronunciadas al estilo llano, como agüela por abuela, quien por quieren, maire por madre, parío por parido, jierro por hierro, tien por tienen, pa por para, semos por somos. O de argot caló, como parné por dinero y manró 19 por pan. Pero donde podemos observar un mayor acierto en el relato es en la adjetivación 19 https://www.significadode.org/gitano/manr%C3%B3.htm La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 16 que Pío Baroja emplea con el objetivo, plenamente logrado, de mostrarnos el desgarro y el desamparo vital, tanto de Manuel Alcázar como el de otros muchos de los personajes marginados de La Busca, que se reconocen sin remisión posible, y aceptan su suerte de manera resignada, ya que la sociedad, en la que se ven obligados a moverse, no tiene, para ellos, una salida digna. Este desconsuelo, profundo e irremediable, alcanza su mayor riqueza expresiva en el capítulo III de la segunda parte, cuando nos relata la particular corte de los milagros de los mendigos que acudían, a la Doctrina, para recoger las limosnas que les ofrecían las damas adineradas, en párrafos como los siguientes 20 : Entre los mendigos, un gran número lo formaban los ciegos; había lisiados, cojos, mancos; unos hieráticos, silenciosos y graves; otros movedizos. […] Seguía el rumor de los mendigos recitando la doctrina. Una vieja, con pañuelo rojo en la cabeza y mantón negro que verdeaba, se sentó en el desmonte. -¿Qué es eso, agüela? ¿No le han querido abrir la puerta? -gritó el de la gorra. -No... ¡Las tías brujas esas! -No tenga usted cuidado, que hoy no dan nada. El viernes que viene es el reparto. Ya le darán a usted lo menos una sábana -añadió el de la gorra con aviesa intención. -Si no me dan más que una sábana -chilló la vieja torciendo la jeta-, les digo que se la guarden en el moño. ¡Las tías zorras!... […] Ahora quien que se confiese una. -Esas tías borrachas. -¡Anda que confiesen ellas y la maire que las ha parío! -Que las den morcilla a todas. Después de las mujeres salían los hombres, los ciegos, los tullidos y los mancos, sin apresurarse, hablando con gravedad. -¡Pues no quien que me case! -murmuraba un ciego, sarcásticamente, dirigiéndose a un cojo. -Y tú ¿qué dices? -le preguntaba éste. -¿Yo? ¡Que naranjas de la China! Que se casen ellas si tien con quien. Vienen aquí amolando con rezos y oraciones. Aquí no hacen falta oraciones, sino jierro, mucho jierro. -Claro, hombre..., parné, eso es lo que hace falta. -Y todo lo demás... leñe y jarabe de pico...; porque pa dar consejos toos semos buenos; pero en tocante al manró, ni las gracias. Entre estos desclasados estamos ante una escena precursora del esperpento de Valle Inclán que unos años más tarde tan magistralmente retratará en Luces de Bohemia. 20 BAROJA, Pío, La Busca, Editorial Caro Raggio, Madrid, 1973, págs. 94 - 99. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 17 La Veleta de Gastízar Estructura formal La Veleta de Gastízar es una novela de una extensión breve, según la versión impresa 117 páginas en la de la editorial Caro Raggio y de 69 páginas en la edición de Biblioteca Nueva, y su estructura formal se articula en un prólogo y tres libros, cada uno de ellos con su propio título y de una extensión irregular:  Libro I: La familia de Aristy con 11 capítulos.  Libro II: Los emigrados de Bayona en 1830 con 9 capítulos.  Libro III: Las damas del chalet de las hiedras con 4 capítulos. El final es abierto, como es muy usual en la producción literaria de Pío Baroja. Intenciones del autor Pío Baroja nos narra unos hechos protagonizados por unos españoles exiliados en Francia en el siglo XIX. Un grupo de liberales que se vieron obligados a abandonar España y que tenía como uno de su objetivos vitales, más sentidos, el del regreso a La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 18 su patria para imponer sus ideas ante las de sus adversarios. Esta motivación era la usual entre los exiliados, que la situación política y bélica de la España del siglo XIX fue generando, como consecuencia de las diferentes guerras civiles sucedidas en aquel tiempo, y que provocaron diferentes salidas de personas que veían en riesgo sus vidas si permanecían en España. Desde la propia guerra de independencia de 1808, a las guerras carlistas, pasando por las persecuciones contra los liberales promovidas por Fernando VII, todos estos conflictos tuvieron una raíz clara de confrontaciones civiles y sus correspondientes oleadas de persecuciones y exilios. Este es el escenario humano en el que se centra Pío Baroja para narrarnos la historia que relata en La Veleta de Gastízar, sus afanes, sus luchas, sus deseos, las traiciones y los espías. Sin dejar de lado las especiales relaciones que en el ámbito familiar, de los grupos o clanes, se producen. De ahí que, en muchos casos, el protagonista no es un solo personaje sino el grupo familiar, en su conjunto, como el caso de los Aristy o el de los Belsunce. En la voz del narrador queda claro el afán de crítica de Pío Baroja hacia el ejército liberal por su falta de constancia y dedicación al trabajo, como plasma en las siguientes líneas: En los antiguos soldados, el summum era el mandar y enriquecerse, en éstos el ideal era el mandar y el pasar a la Historia, pero como buenos españoles no querían pasar a la Historia por un trabajo largo y persistente, sino por un golpe de mano, por una aventura de suerte en que se ganase la gloria o se perdiera la vida. El ejemplo de la fortuna de Napoleón, el teniente de artillería transformado en emperador había trastornado el juicio a los militares de la época. 21 Unida a esta crítica se hace patente también la de la falta de unidad entre las diferentes facciones y personas que las representan, el feroz individualismo, que viene a ser otra de las señas de identidad del carácter español, provocado por el 21 BAROJA, Pío, La Veleta de Gastízar, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2008, pág. 89. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 19 exceso de orgullo y que Baroja retrata, de modo muy acertado, en el siguiente párrafo: Eran casi todos ellos gente orgullosa, individualista, que en vez de ir arrastrados por el pueblo tenían que suponer que éste les buscaba, lo que no pasaba de ser una ilusión. Eran conspiradores más que revolucionarios, muchos de gustos aristocráticos. Se hubieran reunido mejor con Catilina que con Danton. No veían posible en España más que el pronunciamiento y cada uno quería hacer el papel de Riego en 1820, aunque tuvieran que sufrir el de Riego de 1823. 22 Son en definitiva personajes desamparados, en su exilio, que no son capaces de encontrar una salida para su drama personal y para el drama colectivo que asolaba a su patria, por la falta de libertades, libertades de las que se consideraban sus paladines pero que, en verdad, no eran capaces de defender. De ahí su profundo desamparo y desolación existencial que se ve agravado por la desunión entre ellos. Argumento El hilo argumental de La Veleta de Gastízar es el intento del regreso a España de los exiliados desde el territorio vasco francés donde se encuentran y sus afanes por lograrlo, en el entorno en el que se mueven, en una fusión de las dos culturas unidas por los Pirineos, que en este caso son más una espina dorsal de vínculo que una barrera de distancias. Pío Baroja, como buen conocedor de los territorios que nos describe, él mismo tiene su casa de Iztea al lado de Francia, no traza una muga 23 infranqueable entre los territorios español y francés, al menos no lo es para las personas, pero sí que resulta impermeable para las ideas, de tal modo que las ideas que se pueden defender con libertad en un lado resultan letales en el otro. Es en los capítulos del libro II donde observamos una mayor carga de análisis y también de crítica política, e incluso religiosa, respecto a las personas y sus actitudes, en particular y a la situación global en la que se desenvuelven. Para ello 22 BAROJA, Pío, La Veleta de Gastízar, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2008, págs. 89 y 90. 23 https://es.glosbe.com/eu/es/muga, término de la lengua vasca que significa frontera. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 20 Pío Baroja emplea una de las disquisiciones que son más habituales en su narrativa, como resultado de la expresión de su sentimiento, la sentimentalidad, según él mismo la entendía. Esto lo vemos reflejado en el siguiente texto que corresponde al capítulo V, titulado Las Estelas Sentimentales: Muchos de aquellos hombres sin haber repensado teoría alguna política o social, tenían no sólo la certidumbre de su realidad, sino el dogmatismo, el fanatismo y hasta la sed de martirio. ¿Quién podrá afirmar con más fuerza una cosa que el que no la comprende? Estos hombres se dejaban llevar por la corriente sentimental del momento y eran capaces de hacer por ella el sacrificio de su vida. En nuestro tiempo, más que en ningún otro, después de la Reforma y de la Revolución se da el caso de los pueblos y de los individuos que viven con un sentimentalismo distinto y a veces antagónico a sus ideas. […] En todas las esferas de la actividad humana, en la religión y en la política, en la literatura y en el arte quedan estas estelas sentimentales durante largas épocas históricas. ¡Cuántos espíritus religiosos, cuya vida ha sido una serie de esfuerzos heroicos para creer en el dogma que no creyeron, han marchado de desilusión 24 Pío Baroja no deja de lado las relaciones humanas en esta novela, al fin los exiliados, en su desamparo necesitan, más que otros, del contacto y la relación con sus iguales y con aquellos que les recuerden sus señas de pertenencia. Se trata de mantener en su corazón la llama viva de su patria perdida, y esto puede generar relaciones de amistad, de recelo, de desconfianza, de intriga, de traición y de espionaje. Pero es el elemento vital irremplazable para los exiliados que se han de mover entre estos peligros, pero que no pueden renunciar a ellos. Personajes El censo de personajes, como es usual en Baroja, es de una extensión enorme, más si consideramos la brevedad de la novela. Por ello, a modo de resumen, se detallan los más destacados y el número de citas que de ellos se hace en la obra. Hay otros muchos personajes históricos, como Calomarde, Fernando VII, Luis Felipe de Francia el general Lacy, Espoz y Mina, Mendizábal, Danton, Riego, Torrijos, e incluso cita a Espronceda y a su amada Teresa Mancha, si bien no son más que citas al paso que configuran el telón de fondo de la narración. 24 BAROJA, Pío, La Veleta de Gastízar, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2008, pág. 81. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 21 Personaje Citas Personaje Citas Personaje Citas Eusebio Lacy 125 Manuel Ochoa 22 Mauleón 8 Miguel Aristy 84 Campillo 22 Milans del Bosch 8 Malpica 63 Ignacio 14 Tío Juan 8 Espoz y Mina 59 Dolores 13 Fernanda Luxe 8 Choribide 58 Ramón Lanuza 12 Ichteben 7 Garat 54 Darracq 11 Dostabat 7 Larresore 41 Cucú el rojo 10 Alí 6 Alicia Belsunce 35 Hermano Ventura 9 Estéfana 5 Sí conviene establecer una serie de dicotomías entre los personajes, en función de su procedencia. De un lado están los españoles y del otro sus vecinos franceses y, entre los franceses, cabe una nueva división. Que es la que suponen los burgueses y los personajes del pueblo llano, entre estos últimos destacan los marginados, los desclasados, como una legión de condenados, tipos de los que Pío Baroja gustó de retratar en sus obras con frecuencia y con una cierta dulzura, como son La Estéfana o Cucú El rojo: Antigua rival de la Diosa Razón era una vieja a quien llamaban la Estéfana y que tenía otra tiendecita. La Estéfana era una vieja sonrosada y sin dientes, con los ojos claros y vivos, que murmuraba de todo el mundo. Solía estar detrás del mostrador, envuelta en un chal y ganaba explotando la afición de las viejas borrachas del pueblo al aguardiente, pues a cambio de la copita les tomaba huevos y maíz a muy bajo precio. 25 Otro de los tipos del pueblo era Cucú el Rojo, o Cucú Gorro Rojo, como le llamaban los chicos. Cucú el Rojo era un soldado de la República, gascón de nacimiento que había ido a parar de viejo a un asilo de Ustaritz. Cucú había tomado, en los años que llevaba recogido, las costumbres y las frases de las monjas que cuidaban a los asilados, pero en ciertos días que le dejaban libre y bebía de más, sacaba un gorro frigio, sucio y lleno de agujeros y comenzaba a perorar en las tabernas. 26 25 BAROJA, Pío, La Veleta de Gastízar, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2008, pág. 56. 26 BAROJA, Pío, La Veleta de Gastízar, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2008, págs. 64 – 65. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 22 El espacio La geografía de La Veleta de Gastízar se desdobla entre la física y real, donde los personajes se mueven, y la deseada que no es otra que la de la patria añorada y perdida a pesar de estar tan cercana. Es el entorno rural de las pequeñas localidades del sur de Francia, y los caseríos diseminados que son propios de esa zona, como también lo son en el norte vascongado de la península ibérica. Esta posibilidad de desplazamientos cercanos permite un doble juego literario de cambiar, en apariencia, de escenarios cuando, en realidad, lo que sucede es que la historia continúa desde un caserío a una posada y toda la acción de la novela se nos presenta en un camino, el camino, anhelado por los exiliados, de su retorno a la patria que se desea más en cuanto que no se logra. Hay referencias de otros espacios y, sobre todo, se mencionan las grandes capitales europeas, en especial París y Londres, además de Madrid, Nápoles y Viena. En ellas se nos narran sucesos pasados o se expresa el deseo de que allí se puedan resolver asuntos de interés para los exiliados. Son un telón de fondo cosmopolita de historias viejas y pendientes, que nos dan claves para entender a los personajes del relato, en relación con otros personajes históricos, que el narrador menciona. El narrador, unas veces, lo hace para darnos cuenta de los sucesos y las decisiones tomadas por ellos, y otras veces manifiesta sus opiniones críticas sobre estas conductas. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 23 El tiempo El tiempo narrativo de La Veleta de Gastízar es un tiempo lineal y progresivo. Todo lo que nos narra Pío Baroja a través de sus personajes son acontecimientos en tiempo presente con una esperanza incierta de futuro y las referencias al pasado son las que sirven para situar este espejo de espejismos, no accesibles, centrados en el retorno. Eusebio Lacy, Ochoa y Campillo se mueven hacia adelante, en una red de relaciones políticas, de lazos personales y de relaciones familiares en su unidad de clanes, más allá de los personajes individuales que las integran y con una gran confianza personal. Relaciones, que para con otros personajes son de recelo y de desconfianza, ya que en el relato se nos informa de su actividad como espías o delatores, contrarios a la causa y a los intereses de los liberales exiliados. Esto configura un tiempo anímico muy interesante en La Veleta de Gastízar, el tiempo que debe guiar el instinto de supervivencia de los personajes para poder discernir, con acierto, en quién se puede confiar y en quién no se puede hacer, so pena de poner en riesgo la propia vida y la de los compañeros de exilio y de ideas. El narrador La voz narradora empleada por Pío Baroja es la de un narrador omnisciente que conoce vida y milagros de los personajes y de la historia que nos relata, así como sus antecedentes. Esta obra se escribe en un tiempo muy posterior al de los hechos que nos narra es, por tanto, un relato retrospectivo de sucesos acaecidos muchos años antes pero aún recordados por la mayoría de los lectores. El autor, en la voz del narrador, aprovecha el relato para darnos su punto de vista, y expresa sus opiniones sobre el pasado y sus protagonistas, y hace patentes el afán y la necesidad de regeneración, tan necesaria para España, en opinión de los contemporáneos de Pío Baroja y por la cual lucharon desde sus obras. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 30 Hay circunstancias, en apariencia casuales, que una vez analizadas bien pudieran no serlo tanto. La calle a la que hacen cruzar de acera a la estatua de Pío Baroja es la calle dedicada a Alfonso XII que protagonizó la restauración borbónica en el año 1874, tras haber sido destronada su madre la reina Isabel II, la de los tristes destinos 29 , en el año1868. Esta calle separa el Parque del Retiro de un barrio residencial de Madrid, el barrio en el que tuvo su casa Pío Baroja. No es una calle al uso, ya que en una acera está la verja del jardín madrileño, la que se corresponde con la primera ubicación de la estatua de Pío Baroja, y la otra se compone de viviendas. Es una calle con un marcado contraste urbano. De un lado la fronda de los pinos del Parque del Retiro, y del otro la desolación granítica en donde se ha instalado la estatua de Pío Baroja. Contraste mayor que el que vemos entre estas dos obras suyas pero muy propio de la peculiar idiosincrasia española que un día deja a sus héroes a la sombra y al día siguiente los expone al más árido de los soles, que es lo que ha hecho, el consistorio madrileño, con la estatua de don Pío. En todo caso, no cabe hacer otra recomendación final, para cerrar estas conclusiones, y este trabajo, que la de alentar la lectura de las obras del magistral novelista y contradictorio hombre de acción, hasta donde pudo serlo, que fue don Pío Baroja Nessi. 29 PÉREZ GALDÓS, Benito, La de los Tristes Destinos, Episodios Nacionales, cuarta serie, décimo título, Alianza Editorial, Madrid, 2002. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 31 Bibliografía AYUNTAMIENTO DE MADRID, Ed., La feria de libros de la Cuesta de Moyano, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 1986. BAROJA, Pío, La Busca, Editorial Caro Raggio, Madrid, 1973. BAROJA, Pío, Mala hierba, Editorial Caro Raggio, Madrid, 1974. BAROJA, Pío, Aurora roja, Editorial Caro Raggio, Madrid, 1974. BAROJA, Pío, La Guerra Civil en la frontera, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2005. BAROJA, Pío, Miserias de la guerra, Editorial Caro Raggio, Madrid, 2006. 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(Cuentos) 1902 Camino de perfección, pasión mística. (De la trilogía «La vida fantástica») 1903. El mayorazgo de Labraz. (De la tetralogía «Tierra vasca») 1904. La busca. (De la trilogía «La lucha por la vida») 1904. Mala hierba. (De la trilogía «La lucha por la vida») 1904. Aurora roja. (De la trilogía «La lucha por la vida») 1904. El tablado de Arlequín. (Artículos) 1905. La feria de los discretos. (De la trilogía «El pasado») 1906. Paradox, rey. (De la trilogía «La vida fantástica») 1906. Los últimos románticos. (De la trilogía «El pasado») 1907. Las tragedias grotescas. (De la trilogía «El pasado») 1908. La dama errante. (De la trilogía «La raza») 1909. La ciudad de la niebla. (De la trilogía «La raza») 1909. Zalacaín el aventurero. (De la tetralogía «Tierra vasca») 1910. César o nada. (De la trilogía «Las ciudades») 1911. Las inquietudes de Shanti Andía. (De la tetralogía «El mar») 1911. El árbol de la Ciencia. (De la trilogía «La raza») 1912. El mundo es ansí. (De la trilogía «Las ciudades») 1913. El aprendiz de conspirador. (De la serie «Memorias de un hombre de acción») 1913. El escuadrón del Brigante. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1914. Los caminos del mundo. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1915 .Con la pluma y con el sable. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1915. Los recursos de la astucia. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1916. La ruta del aventurero. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1917. Nuevo tablado de Arlequín. (Ensayos) 1917. Juventud, egolatría. (Confidencias) 1918. Las horas solitarias. (Notas de un aprendiz de psicólogo) 1918. La veleta de Gastizar. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1918. Los caudillos de 1830. De las «Memorias de un hombre de acción») 1918. El cura Santa Cruz y su partida. 1918. Páginas escogidas. 1919. Idilios y fantasías. (Cuentos) 1919. Momentum catrastrophicum. (Ensayos) 1919. La Isabelina. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1919. La caverna del humorismo. (Ensayos) 1919. Cuentos. (Cuatro volúmenes) 1920. Divagaciones sobre la cultura. (Ensayos) 1920. Los contrastes de la vida. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1920. La sensualidad pervertida. (De la trilogía «Las ciudades») 1921. El sabor de la venganza. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1922. Las furias. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1922. La leyenda de Jaun de Alzate. (De la tetralogía «Tierra vasca») 1923. El laberinto de las sirenas. (De la tetralogía «El mar») 1923. El amor, el dandysmo y la intriga. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1924. Las figuras de cera. (De las «Memorias de un hombre de acción») La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 33 1924. Crítica arbitraria. (Ensayos) 1924. Divagaciones apasionadas. (Ensayos) 1925. La nave de los locos. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1926. Entretenimientos. (Teatro y ensayos) 1926. El gran torbellino del mundo. (De la trilogía «Agonías de nuestro tiempo») 1927. Las mascaradas sangrientas. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1927. Los amores tardíos. (De la trilogía «Agonías de nuestro tiempo») 1927. Las veleidades de la fortuna. (De la trilogía «Agonías de nuestro tiempo») 1928. El horroroso crimen de Peñaranda del Campo. (Teatro) 1928. Humano enigma. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1928. La senda dolorosa. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1929. El nocturno del hermano Beltrán. (Teatro) 1929. Los pilotos de altura. (De la tetralogía «El mar») 1930. La estrella del capitán Chimista. (De la tetralogía «El mar») 1931. Aviraneta, o la vida de un conspirador. (Biografía) 1931. Los confidentes audaces. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1931. La venta de Mirambel. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1931. Intermedios. (Ensayos) 1932. La familia de Errotacho. (De la trilogía «La selva oscura») 1932. El cabo de las tormentas. (De la trilogía La selva oscura») 1932. Los visionarios. (De la trilogía «La selva oscura») 1933. Juan Van Halen, el oficial aventurero. (Biografía) 1934. Las noches del Buen Retiro. (De la trilogía «La juventud perdida») 1935. Vitrina pintoresca. (Ensayos) 1935. Crónica escandalosa. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1935. Desde el principio hasta el fin. (De las «Memorias de un hombre de acción») 1935. Discurso de recepción en la Real Academia Española de la Lengua. 1936. Rapsodias. (Discurso y ensayos) 1936. El cura de Monleón. (De la trilogía «La juventud perdida») 1938. Locuras de carnaval. (De la trilogía «La juventud perdida») 1938. Judíos, comunistas y demás ralea. (Páginas escogidas. Prólogo de E. Giménez Caballero) 1938. Susana y los cazadores de moscas. (Novela) 1939. Ayer y hoy. Publicada en Chile. 1940. Laura, o la soledad sin remedio. (Novela) 1941. Los espectros del castillo y otras narraciones. 1941. Chopin y Jorge Sand . (Ensayos) 1941. El diablo a bajo precio. (Prólogo de Federico de Onís. Ensayos) 1942. El caballero de Erlaiz. (Novela) 1943. Pequeños ensayos. 1944. Canciones del suburbio. (Versos. Prólogo de «Azorín») 1944. Desde la última vuelta del camino. Tomo l. El escritor, según él, y según los críticos. (Memorias) 1945. Desde la última vuelta del camino. Tomo II. Familia, infancia y juventud. (Memorias) 1945. Desde la última vuelta del camino . Tomo III. Final del siglo XIX y principios del XX. (Memorias) 1945. El puente de las ánimas. (Novela) 1946. El hotel del Cisne. (Novela) 1947. Desde la última vuelta del camino. Tomo IV. Galería de tipos de la época. (Memorias) 1948. Los enigmáticos. Historias. (Novelas cortas y cuentos) 1948. Desde la última vuelta del camino. Tomo V. La intuición y el estilo. (Memorias) 1948. Desde la última vuelta del camino. Tomo VI. Reportajes. (Memorias) 1949. Ciudades de Italia. (Ensayos) La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 34 1949. Desde la última vuelta del camino. Tomo VII. Bagatelas de otoño. (Memorias) 1950. El cantor vagabundo. (De la trilogía «Saturnales») 1950. La obra de Pello Yarza. (Cuentos) 1951. Lejanías. (Ensayos) 1952. Las veladas del chalet gris. (Comentarios y anécdotas) 1952. El pueblo vasco. (De la trilogía «Saturnales») 1954. Los contrabandistas vascos. 1955. Aquí París. OBRAS PÓSTUMAS 2005. Desde la última vuelta del camino. Tomo VIII. La guerra civil en la frontera. (Memorias) 2006. Miserias de la guerra. (De la trilogía «Saturnales») 2015. Los caprichos de la suerte. (De la trilogía «Saturnales») Nota al respecto: Esta lista de obras de Pío Baroja se ha elaborado partiendo de las tres biografías, base esencial del presente trabajo, ya citadas; la de Miguel Pérez Ferrero, la de José Carlos Mainer y la de Eduardo Mendoza. 30 30 AYUNTAMIENTO DE MADRID, Ed., La feria de libros de la Cuesta de Moyano, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 1986, portada. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 35 Anexo gráfico Estas son seis de las ilustraciones, de un total de veinticinco, hechas por Ricardo Baroja, que se incluyen en la edición de La Busca utilizada para la realización del presente trabajo y ya citada. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 36 Portada de una de las ediciones antiguas de La Veleta de Gastízar y retrato de Eugenio de Aviraneta 31 , personaje real en el que se centran la mayoría de las novelas que integran las Memorias de hombre de acción pero no La Veleta de Gastízar. 32 31 http://www.zumalakarregimuseoa.eus/es/actividades/investigacion-y-documentacion/historia-del-siglo- xix-en-el-pais-vasco/biografias/eugenio-aviraneta-1792-1872 32 AYUNTAMIENTO DE MADRID, Ed., La feria de libros de la Cuesta de Moyano, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 1986. La estatua que cruzó la calle Pedro Luis Díaz Pedrero Universidad de Valladolid Página 37 En estas dos imágenes se pueden apreciar las dos ubicaciones que ha tenido la estatua de Pío Baroja, la primera se incluye en el libro Pío Baroja Una vida en imágenes 33 y la segunda es del archivo personal del autor. Ex libris de Pío Baroja elaborado por su hermano Ricardo. 33 CARO BAROJA, Pío, Ed., Pío Baroja Una vida en imágenes, Tusquets Editores, Barcelona, 2006. pág. 251.