Ciudad y salud. Una breve revisión histórica
Abstract
Departamento de Urbanismo y Representación de la Arquitectura
Full text
Trabajo de Fin de Grado CIUDAD Y SALUD. UNA BREVE REVISIÓN HISTÓRICA ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA DE VALLADOLID GRADO EN FUNDAMENTOS DE LA ARQUITECTURA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID Autora: Isabel López Tejedor Tutora: Mª Rosario del Caz Enjuto Septiembre de 2021
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2 Con la aparición de la COVID-19 la población ha volcado sus preocupaciones en la salud, pero esta no es la primera epidemia que atraviesa el mundo, desde siempre nuestros antepasados han sido capaces de sobreponerse y buscar soluciones a numerosos problemas sanitarios. Cuando aparecen unidos los términos de ciudad y salud, parece que la primera respuesta induce a pensar en buscar un vínculo a través de los equipamientos sanitarios que existen en la ciudad, pero no solo existe esta relación, es más, todos los elementos y aspectos del diseño de la ciudad: los materiales usados, la vegetación empleada, la altura de los edificios, el ancho de las calles, la organización de la movilidad, etc, repercuten positiva o negativamente en la salud física y mental de los ciudadanos. Por lo que es necesario conocer lo que ocurrió en el pasado, para no cometer los mismos errores, además de investigar sobre los nuevos problemas que aparecen, debidos a la actividad urbana, para tratar de atajarlos. Este trabajo se centrará en conocer el devenir de cuatro elementos ligados a la ciudad y la salud durante toda su historia: la vegetación, el agua, el aire y el sol, para sintetizar las claves que a día de hoy mejoraran nuestras ciudades, y por consiguiente la salud de los que viven en ellas. Palabras clave: ciudad, salud física y mental, vegetación, agua, aire, sol. With the emergence of COVID-19, the population has turned its concerns to health, but this is not the first epidemic that the world has experienced, and for many years our ancestors have been able to overcome and seek solutions to numerous health problems. When the terms city and health appear together, it seems that the first response leads one to think of looking for a link through the health facilities that exist in the city, but this is not the only relationship, in fact, all the elements and aspects of the design of the city: the materials used, the vegetation employed, the height of the buildings, the width of the streets, the organisation of mobility, etc, have a positive or negative impact on the physical and mental health of the citizens. It is therefore necessary to know what happened in the past in order not to make the same mistakes, as well as to investigate the new problems that appear due to urban activity in order to try to tackle them. This work will focus on the history of four elements linked to the city and health throughout its history: vegetation, water, air and sun, in order to synthesise the keys that today will improve our cities, and consequently the health of those who live in them. Keywords: city, physical and mental health, vegetation, water, air, sun. Abstract Resumen
3 C 1. Introducción…………………………………………………………….. 4 2. Objetivos y metodología……………………………………………… 6 3. Ciudad y salud, una panorámica general…………………………… 8 4. El papel de la vegetación……………………………………………. 16 4.1. Contribución a la salud física y mental…………………….. 17 4.2. Mejora de la calidad del aire……………………………….... 24 4.3. Pantalla acústica……………………………………………… 30 4.4. Contribución al confort de los espacios……………………. 34 5. El papel del agua……………………………………………………… 42 5.1. Abastecimiento, aprovisionamiento…………………………. 43 5.2. Evacuación y depuración…………………………………….. 50 6. El aire…………………………………………………………………… 60 6.1. La ventilación de las ciudades……………………………….. 61 6.2. La teoría miasmática de las enfermedades………………… 70 6.3. La contaminación atmosférica……………………………….. 75 7. El sol……………………………………………………………………. 81 7.1. Falta de soleamiento………………………………………….. 82 7.2. Exceso de radiación solar……………………………………. 86 8. Conclusiones………………………………………………………….. 92 9. Bibliografía…………………………………………………………….. 94 Índice
4 A principios de diciembre de 2019, se detectó en Wuhan (China) una neumonía de origen desconocido de rápida expansión. El 1 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó información a China para evaluar el riego de la epidemia, que inicialmente creían poder controlar en el foco de expansión, pero que la OMS terminó decretando como pandemia 1 . Esta no es la primera vez a lo largo de la historia que el mundo se paraliza a causa de epidemias o pandemias, generando un verdadero problema de salud con repercusiones sociales y económicas. Como dicen Serrano et al. (2010), es necesario crear bases de información sobre estas enfermedades, para que ante un indicio de un nuevo brote pueda generarse una respuesta rápida y adecuada a la situación. La pandemia de la COVID-19 ha concienciado a la población sobre la importancia que adquiere la salud física y mental, desde el punto de vista colectivo. Existe una estrecha relación entre la salud y el entorno donde se habita, que es conocida desde hace siglos, pero que en ocasiones pasa desapercibida, por lo que hay que hacer ver a la población que cuidar nuestra ciudad, supone mejorar la salud de todos los que viven en ella. La esencia de las ciudades está caracterizada por la densidad de población de las mismas, por lo que un adecuado diseño de las mismas tiene que incluir zonas verdes, infraestructuras adecuadas y espacios públicos de calidad que generen confort a los usuarios. Con el desarrollo de la industrialización a partir del siglo XVIII, se origina el crecimiento de los núcleos urbanos, generando un deterioro global del medio ambiente que se materializa a través de la contaminación del aire, el agua y la tierra, de manera que potencian los problemas de salud pública, vinculados a la transmisión de enfermedades y a las condiciones insalubres. En la actualidad, la mejor planificación urbana y de los recursos, el diseño de espacios y equipamientos urbanos o la cantidad de zonas verdes ha paliado un gran número de problemas, pero la ciudad evoluciona constantemente y da lugar a otros problemas como la contaminación del aire o el ruido, generado mayoritariamente por las necesidades de desplazamiento vinculadas al vehículo privado, por lo 1 Una pandemia es una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.
5 que es necesario conocer las consecuencias que las decisiones sobre planificación y gestión de las ciudades tienen sobre la salud humana. Por ello este TFG se centra en una breve revisión de las decisiones que se han ido adoptando a lo largo de la historia para tratar de mejorar la salud a través de las ciudades, enfocándose desde cuatro puntos muy claros y a la vez relacionados entre sí, como son la vegetación, el agua, el aire y el sol, de manera que sea más sencillo sacar las conclusiones que nos permitirán plantear ciudades mucho más saludables, y tratar de evitar que en el futuro otra pandemia como la COVID-19, saque a la luz las carencias de nuestro entorno.
6 El objetivo final de este trabajo de fin de grado (TFG) es hacer una breve revisión histórica de la estrecha relación que existe entre la ciudad y la salud, con el fin de sacar algunas conclusiones que pudieran resultar de utilidad en el momento actual. El trabajo partirá de las civilizaciones más antiguas, además de en otros manifiestos urbanísticos como la Carta de Atenas (1933), para llegar a la actualidad marcada por la pandemia de la COVID-19. El comienzo del TFG realizará un seguimiento general a lo largo de la historia sobre la influencia de la ciudad en la salud, para después organizar el estudio histórico en base a cuatro elementos, en torno a los cuales ha girado casi siempre el debate sobre ciudad y salud: la vegetación, el agua, el aire y el sol. La vegetación, y los árboles en particular, son los encargados de purificar el ambiente, sanear el suelo o incluso funcionar como reguladores térmicos o barreras contra el ruido, para eso es necesario la presencia de éstos en los parques y las calles de la ciudad, y que a su vez estas zonas de naturaleza dentro de la ciudad estén al alcance de todos los ciudadanos. El agua, es un elemento de la naturaleza, fundamental para el desarrollo de la vida animal y vegetal, además de ser esencial para los ecosistemas naturales y la regulación del clima. Por eso es necesario que las ciudades abastezcan a su población con agua de una calidad adecuada y devuelvan las aguas residuales, a la naturaleza para poder continuar con su ciclo, sin provocar daños, debidos a vertidos contaminantes. El aire, es el encargado de transportar el oxígeno necesario para la vida, por lo que es necesario un buen diseño urbano para que este circule por todos los rincones de la ciudad. Pero el aire no solo transporta oxígeno, sino que en ocasiones distribuye sustancias contaminantes perjudiciales para la salud, que se deben controlar. El sol, aporta la mayor parte de vitamina D que el cuerpo necesita, además de proporcionar calor en las estaciones más frías, por lo que la ciudad no debería ser un impedimento para poder abastecer a los ciudadanos de este recurso natural. Por el contrario, en verano, el exceso de radiación solar puede provocar problemas, que se acentúan en el interior de las ciudades. La metodología utilizada para la realización del trabajo de fin de grado parte de una revisión bibliográfica de los temas más genéricos como ciudad y salud a lo 2. Objetivos y metodología
7 largo de la historia, y de otros como: vegetación, agua, aire y sol, sobre los que se ha recopilado la documentación necesaria para poder obtener unas conclusiones acerca del tema propuesto. Se partió de una documentación inicial genérica propuesta por la tutora, entre la que se incluía el documento técnico elaborado por José Fariña, Esther Higueras y Emilia Román (2019): ´´Ciudad, Urbanismo y Salud``, para tener un conocimiento general sobre la relación de los términos ciudad y salud. A partir de este y otros documentos de carácter general, se elaboró un primer índice que serviría de borrador, que agrupaba las cuestiones de ciudad y salud en torno a los elementos que han sido claves a lo largo dela historia: sol, agua, aire, vegetación. Para el primer apartado, las fuentes bibliográficas han sido relacionadas con conceptos más generales como ´´ Higienismo 2 ``, mientras que para los capítulos posteriores se ha centrado más la búsqueda en estudios relacionados con la salud y los diferentes puntos a tratar, además de la evolución de estos términos a lo largo de la historia, para terminar ofreciendo respuestas y alternativas que permitan mejorar las ciudades y de esta manera, nuestra salud. 2 Corriente de pensamiento desarrollada principalmente por médicos, que tuvo origen hacina finales del siglo XVIII.
8 Las epidemias siempre han afectado y condicionado a la población de las ciudades, por lo que se han ido buscado soluciones para salir adelante con estas situaciones, la planificación urbana fue un gran instrumento para controlar el avance de las epidemias y mejorar la calidad de vida de las personas en el pasado, y sigue siendo primordial en el presente. Ya Hipócrates en el siglo V a.C., en su libro Aires y Lugares, establecía una gran relación entre la salud de la población y los cambios medioambientales que presentan los diferentes lugares, como pueden ser la influencia de las aguas o de los vientos (Contente, 2020). En el año 430 a.C., durante la guerra con Esparta, la peste de Atenas provocó la muerte de un tercio de la población, es decir, unas 150.000 personas. Se piensa que llegó a través del puerto de El Pireo, ya que se ha demostrado que la transmisión se producía a través de rutas marítimas, fluviales y terrestres del comercio internacional. Durante los años 165-180, la Plaga Antonina ocasionó la muerte de 5 millones de personas, llevándose por delante un tercio de la población de Roma, una de las civilizaciones más poderosas del momento. Pocos años después, en el año 542, la ciudad de Constantinopla, junto a los puertos del mar Mediterráneo, fue azotada por la Plaga de Justiniano, acabando en cuatro meses con casi el 40% de los habitantes (Perozzi, 2020). En el artículo periodístico de Contente (2010) se explica cómo los médicos de la Edad Media atribuyeron a la corrupción del aire el origen de la peste, por lo que optaron por la instauración de lazaretos 3 , donde recluían a los enfermos o imponían cuarentenas en zonas alejadas de las ciudades. Perozzi (2020), destaca la aparición de la peste negra o peste bubónica en el año 1346, suponiendo la muerte del 60% de la población del continente europeo, esta peste generó numerosos rebrotes que mantuvieron esta epidemia durante un siglo en el continente. La enfermedad se relacionaba directamente con ratas y otros roedores y disminuyó considerablemente cuando aparecieron mejoras en el saneamiento urbano. 3 Recinto sanitario que se dedica a la observación y tratamiento de desinfección de personas que pueden ser portadoras de una enfermedad contagiosa. 3. Ciudad y salud, una panorámica general
15 Actualmente, existen diferentes proyectos de investigación, como: el proyecto UNI-Health 5 o el proyecto internacional URB-HealthS 6 , que tratan de analizar y establecer las líneas de acción y estrategias para mejorar la salud urbana. Para eso es fundamental prestar especial atención a la población envejecida y con dificultades de movilidad en el diseño de las ciudades y mejorar las condiciones ambientales, incluyendo vegetación y minimizando la contaminación atmosférica y el ruido en la medida d lo posible. La expansión de la COVID-19 ha hecho plantearnos el modelo, funcionamiento y uso de las ciudades actuales, relacionando su rápida propagación con la alta densidad de población, el modelo de movilidad actual , la falta contacto con la naturaleza o la falta de previsión ante estas situaciones (Higueras, 2020). En el urbanismo se lleva años planteando combatir los efectos del cambio climático, intentando adaptar las ciudades, pero la aparición de esta pandemia realza la necesidad de repensar las ciudades con el objetivo de mejorar la salud y la calidad de vida de las personas. Para eso, ciudades como Milán ha anunciado su plan Strade Aperte o plan de ´´calles abiertas`` tras el bloqueo del coronavirus para favorecer a peatones y ciclistas sobre los automóviles (Rebollo, 2020). Figura 6: Calle de París tomada por ciclistas el 14 de mayo de 2020. Fuente: Jerome LABOUYRIE / Shutterstock. 5 Programa europeo de formación en innovación e intercambio de conocimientos que involucra a estudiantes e investigadores de universidades de la Unión Europea en la producción de una base de datos de avances tecnológicos que mejoran las condiciones de salud urbana. 6 Proyecto de innovación educativa en salud, ganado en convocatoria competitiva en el marco europeo EIT Health (BP 2020). El objetivo principal es conocer las implicaciones del diseño urbano de la ciudad en los condicionantes de salud para la población.
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17 En el blog perteneciente al Banco Iberoamericano de Desarrollo (2019), se habla de cómo numerosas investigaciones actuales en el tema, relacionan los conceptos de espacios verdes urbanos con la salud física y mental, ya que estos espacios fomentan la realización de ejercicio por parte de las personas, disminuyendo la prevalencia de sobrepeso y obesidad, que actualmente alcanza el quinto factor de riesgo de defunción en el mundo, por aumentar el riesgo de aparición de ciertas enfermedades cardiovasculares o diabetes. Figura 7: Pareja practicando deporte en una zona verde. Fuente: División de Vivienda y Desarrollo Urbano (2019, 25 enero). ¿Los espacios verdes mejoran la salud? Ciudades Sostenibles. Keijzer (2020) insiste que existe una necesidad emergente de intervenciones para proteger y promover la salud mental, ya que son una causa fundamental de la enfermedad y del desarrollo de discapacidades, y los espacios verdes han demostrado ser muy beneficiosos en este sentido. ´´La interacción con la naturaleza está comenzando a ser reconocida como una forma de mejorar la salud mental. Varios estudios científicos han demostrado que las experiencias en la naturaleza pueden beneficiar el bienestar psicológico y la función cognitiva 4.1. Contribución a la salud física y mental
18 de las personas`` (Rodríguez, 2019). Este artículo de Rodríguez (2019), incide en que los árboles deberían plantarse principalmente para mejorar la calidad del aire, como se verá en el siguiente apartado, o para reducir los efectos de isla de calor urbano, relacionado con los problemas que produce el exceso de radiación solar sobre el que se hará hincapié en el último capítulo del trabajo. Se construyen parques y espacios libres, en vecindarios específicos con el fin de fomentar la actividades física, pero no se tienen en cuenta los beneficios directos que adquieren sobre la salud mental: el simple hecho de asomarse a la ventana y ver vegetación, o estar bajo un árbol mientras se escucha el sonido de los pájaros y el murmullo de las hojas al moverse con el viento tienen efectos positivos en la salud. Un estudio realizado en 59 espacios públicos de un barrio de vivienda social en Chicago, encontró que la actividad social era un 83% mayor en aquellos espacios que contaban con vegetación, de aquí deducimos que los parques, plazas u otros lugares de la ciudad con una porción de espacio verde generan oportunidades de desarrollar relaciones sociales (Banco Iberoamericano de Desarrollo, 2019). ´´La experiencia natural se asocia con un aumento de la felicidad, el compromiso social, la capacidad de gestión de las tareas y disminución de la angustia mental`` (Rodríguez, 2019). Figura 8: Cientos de personas pasan el día en un parque urbano. Fuente: Rodríguez, H. (2019, 25 julio). National Geographic. www.nationalgeographic.com.es.
19 El Banco Iberoamericano de Desarrollo (2019), habla de cómo este tipo de espacios verdes es beneficioso para cualquier grupo de personas, pero en particular de cómo la población infantil se beneficia de estos espacios más que otros, esto se debe a que actualmente los niños viven en zonas urbanas rodeadas de carretas, tráfico y otros elementos que pueden causar miedo a los padres, por lo que la mayor parte del ocio y disfrute de los mismos se desarrolla en el interior, perdiéndose las oportunidades de relacionarse con otros niños en estos espacios y desarrollar habilidades (correr, trepar, usar la imaginación). Según un artículo de Hogarmania (2019), jugar al aire libre es, para los expertos, uno de los ejercicios más importante y con mayor protagonismo en el desarrollo físico e intelectual de los niños. Si a ello se le añade el factor de hacerlo al aire libre, lo que se conseguirá será que los más pequeños aprendan a interactuar con el entorno natural, generen buenos recuerdos y, sobre todo, obtengan grandes beneficios para su crecimiento y desarrollo a corto, medio y largo plazo. Los profesionales recomiendan que los pequeños deben pasar, al menos, una hora al día jugando al aire libre. Figura 9: Grupo de niños jugando al aire libre. Fuente: Hogarmania. (2019, 27 diciembre). ¿Por qué nuestros hijos tienen que jugar en el parque? Para las personas mayores, los espacios verdes podrían tener un impacto beneficioso importante en la salud mental, ya que debido a su movilidad reducida o su periodo de jubilación, pasan más tiempo en su entorno vecinal directo que las generaciones más jóvenes. Los espacios verdes en el vecindario brindan incentivos para las caminatas diarias y oportunidades de interacción con los vecinos, lo que les ayuda a mantenerse activos física y socialmente, y a su vez beneficia la salud mental (Keijzer, 2020).
20 Los estudios han mostrado que los paisajes con árboles y otra vegetación, producen estados fisiológicos más distendidos en los humanos que los paisajes que carecen de estas características naturales. Ha sido demostrado comparativamente que los pacientes de hospital con vistas de árboles desde las ventanas, se recuperan significativamente más rápido y con pocas complicaciones que los pacientes sin esas vistas (Ulrich, 1984). La historia que relaciona ciudad y vegetación, comienza con la aparición de las primeras civilizaciones, como se verá en el último apartado relacionado con el confort de los espacios, en este se centrará la atención en la evolución histórica desde el punto de vista del confort visual, relacionado directamente con la salud mental, cuando nos encontrábamos con espacios verdes a lo largo de la historia. Aunque el concepto de parque urbano 7 , tal y como lo conocemos actualmente, no aparecerá hasta el siglo XIX, con la aparición del Urbanismo como disciplina, algunas de las características de estos han estado presentes durante toda la historia. Ochoa (1999) refiere que ya en Babilonia en el 3.500 a.C. Nabucodonosor mando construir para su esposa, unos jardines únicos que ocupaban 1.600m², formando una serie de terrazas ajardinadas, alcanzando los 90 metros de altura, donde se podía disfrutar de las vistas del valle y el desierto. Figura 10: Jardines colgantes de Babilonia (3.500 a.C.). Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999, p.1.6. Según García Lorca (1989), las pinturas egipcias conservadas muestran, la preocupación de estos por reproducir o conservar la naturaleza, para su propio uso y disfrute. 7 Un parque urbano (llamado también jardín público, parque municipal o parque público) es un parque ubicado en un núcleo urbano, de acceso público a sus visitantes y habitualmente debe su diseño y mantenimiento a los poderes públicos; por lo general, municipales.
21 Figura 11: Palmeras-jardín de nebamoun, Egipto. Fuente: Bonells (2016, 17 diciembre). Evolución histórica del concepto ‘zona verde’. Jardines sin fronteras. La Grecia clásica sacraliza parcelas de naturaleza para su uso público, son los bosquetes y jardines relacionados con el culto, pero también recrea la naturaleza para su uso y disfrute, pero Roma va más allá no solo construyen las villas romanas para sus terratenientes, sino que aparecen grandes conjuntos de uso público, como son las termas, que aún se conserva este concepto en nuestros días como lugar de relajación y descanso y otros complejos como el Campo de Marte, que incluye zonas ajardinadas junto a estatuas y estructuras arquitectónicas (García Lorca, 1989). En la Edad Media, este tipo de espacios desaparecen, pero tenemos constancia de otro tipo de espacios que servían para cultivar la mente de los monjes, estos eran los claustros monacales, dichos espacios se cerraban completamente al exterior se rodeaban por pasillos y conectaban mediante caminos por los cuales los monjes paseaban en busca de la recreación de los sentidos, además de contener un complejo contenido botánico (Ochoa, 1999). Figura 12: Jardín de un claustro medieval. Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999, p.1.9. La llegada del Renacimiento supone un gran auge del jardín desde el ámbito privado, relacionándolos con el poder de las clases más altas de la sociedad, éstos complejos adquieren importancia, además de ocupar grandes superficies.
22 El reflejo de estos grandes espacios se ve en las ciudades con la llegada de elementos de la vegetación a las calles, formando paseos, alamedas, plazas, que servirán de lugares de paseo, sin llegar a ser parques públicos (García Lorca, 1989). La Edad Moderna trae consigo una serie de cambios políticos y sociales, basados en las monarquías absolutas, por lo que la idea del jardín se asociaría a la representación del poder del rey, así surgen en el siglo XVII los jardines franceses, destacando el de Versalles, diseñado por Le Notre. Estos modelos tendrán su eco en España, en La Granja de San Ildefonso y Aranjuez. En esta época precursores como Luis XIV mandarían abrir los días festivos Versalles para los parisinos, esta idea se pude comparar con muchas iniciativas actuales que cierran grandes carreteras para realizar ejercicio físico, pasear, etc (García Lorca, 1989). Figura 13: Jardines de la Granja de San Ildefonso. Fuente: periódico ABC. Durante este mismo siglo (XVIII) surgirá en Inglaterra de la mano de Bacon un nuevo concepto de jardín más naturalista, que tendrá su desarrollo en épocas posteriores, pero que no dejarán de ver al jardín como un objeto decorativo.
23 Figura 14: Lago en Blenhelm, Oxfordshire, Inglaterra, de Lancelot Brown (1760). Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999, p.1.11. El siglo XIX, desarrolla la aparición del verdadero parque público, relacionado directamente con la aparición del Urbanismo como nueva disciplina autónoma, este tipo de ideas y zonas verdes se relacionarán con el siguiente apartado dedicado a la calidad del aire, porque aunque estos parques proporcionaban seguridad urbana y tranquilidad, su verdadera misión era considerarlos como pulmones verdes en la ciudad.
24 Los árboles mejoran la calidad del aire a efectos científicos, transforman el CO2 de las ciudades en oxígeno, además de realizar otros muchos procesos beneficiosos. Estos remueven la contaminación de gases del aire, primariamente tomados a través de los estomas de las hojas, una vez que están dentro de las hojas, los gases se difunden dentro los espacios intercelulares y pueden ser absorbidos por películas de agua para formar ácidos o reaccionar en las superficies internas de las hojas. Los árboles también eliminan contaminación interceptando partículas transportadas por el aire, la mayoría de las partículas interceptadas son retenidas en la superficie de la planta, pudiendo volver a estar suspendidas en la atmósfera, lavadas por la lluvia, o caer al suelo con las hojas y ramillas (Smith, 1990). "La contaminación del aire, debido a altas concentraciones de partículas pequeñas y finas, es el mayor riesgo ambiental a la salud y causa más de tres millones de muertes prematuras a nivel global cada año", agrega la OMS. Este tema se desarrollará posteriormente cuando se hable del aire y la contaminación atmosférica, ahora interesa como los árboles pueden ayudarnos a reducir esta contaminación y de esta manera mejorar la salud de los ciudadanos. El ser humano se ha relacionado directamente con la naturaleza durante toda la historia, aunque no se tuvieran los conocimientos que tenemos en la actualidad sobre su capacidad de sumidero de CO2, también influía que los niveles de contaminación tan elevada no serían palpables hasta el desarrollo de la Revolución Industrial durante el siglo XIX, será en este momento junto con el movimiento higienista, cuando entenderemos los parques como pulmones verdes y no como ´´recintos`` de naturaleza en el interior de la ciudad, según el estudio de Cárdenas y Fontana (2020). Será la preocupación higienista promovida por las condiciones sanitarias que atravesaban las ciudades en ese momento el factor que desencadenará el desarrollo de los verdaderos parques públicos tal y como los conocemos hoy en día, considerando que son estos y los árboles situados en las calles los que deben mejorar la salud de los habitante. En la preocupación por introducir pulmones verdes en las ciudades, fue significativa además de la restauración y transformación de antiguos parques privados, como el Jardín del Buen Retiro (Madrid 1767) o de los parques Bois de Boulogne y Bois de Vicennes (París 1852 -1866), la creación de nuevos proyectos como el de Birkenhead Park de J. Paxton (Liverpool 1843) o el Tiergarten (Berlín, 1740), que abría sus puertas mucho antes como zoo o ´´jardín 4.2. Mejora de la calidad del aire
31 Figura 21: Proyecto urbanístico de hundir Central Park 30 metros. . Fuente: Álvarez, R. (2016, 23 diciembre). Hundir Central Park 30 metros es el proyecto urbanístico más asombroso que hemos visto. Magnet. Cuando el concepto de monumento se consolida, la vegetación pasa a un segundo plano, ya que impedía la visualización de estos, tal y como dice del Caz (2018), el arbolado empieza considerarse como un obstáculo para la contemplación de edificios o monumentos, en vez de como objetos para el enriquecimiento de los espacios a efectos estéticos y de salud, lo que provoco su eliminación y su negativa de incorporación a nuevas edificaciones de estas características. A día de hoy se sigue pensando que la vegetación puede interrumpir la contemplación de los monumentos, lo que puede discutirse debido a que la altura desde la que se contempla, es un espacio donde el árbol ocupa muy poco espacio, aun así se ha optado por pavimentaciones más duras, que han empeorado la calidad y confort ambientales como ya se habla en capítulos anteriores y que a su vez empeoran el drenaje del agua en estos espacios de manera natural. Este fenómeno junto a la aparición del coche y la rentabilización de superficies apartarían el papel de la vegetación en la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX, pero en la actualidad se ha vuelto a dar importancia a la vegetación sobre los coches, de manera que esta intentara ajustarse para que funcione como pantalla acústica y visual del tráfico rodado, mejorando el confort de los ciudadanos. A día de hoy de la vegetación puede ser muy útil, como pantalla o barrera visual, de manera que proporciona privacidad a la vez que elimina vistas no deseadas como basureros, carreteras, edificios en mal estado, fábricas, o incluso pueden llegar a dirigir la vista hacia una dirección en particular o enmarcar el paisaje (Ochoa, 1999).
32 Figura 22: Privacidad aportada mediante la vegetación. Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999. La vegetación como instrumento para el control microclimático. En ocasiones otros elementos como la radiación solar de la que se hablará posteriormente, pueden ser perjudiciales pudiendo llegar a producir disconfort visual, a este fenómeno se unen el deslumbramiento producido por los coches o el alumbrado urbano. Figura 23: Control del deslumbramiento mediante la vegetación. Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999. La vegetación como instrumento para el control microclimático. En el siguiente capítulo se hablará del agua, y todos los beneficios que tiene para la salud, pero unido a otros elementos como la radiación solar puede llegar a generar reflejos, que pueden evitarse colocando vegetación cerca de la superficie de agua (lagos, piscinas). Figura 24: Control del reflejo del sol en el agua con vegetación. Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999. La vegetación como instrumento para el control microclimático.
33 Debido al bloqueo visual del origen del sonido, la vegetación puede reducir la percepción de la cantidad de ruido que los individuos realmente escuchan (Miller, 1988). Las pantallas vegetales presentan un índice de absorción acústico de 1,5- 2 dB por cada 10 metros de anchura, por lo que la reducción real del ruido que se produce es limitada, llegando a ser más un efecto psicológico. La vegetación también puede ocultar ruidos generando sus propios sonidos, por el viento que mueve las hojas de los árboles o los pájaros que cantan en la cubierta arbórea. Estos sonidos pueden hacer que los individuos estén menos conscientes de los ruidos ofensivos, porque la gente es capaz de filtrar los ruidos indeseables mientras se concentra en los sonidos más deseables y escuchará selectivamente los sonidos de la naturaleza más que los sonidos de la ciudad (Robinette, 1972). Para que una pantalla vegetal cumpla correctamente su función es necesario que esté compuesta por diferentes especies de árboles con diferente porte y altura de manera que la densidad sea suficiente por el objetivo propuesto, la alineación a tresbolillo es óptima para formar una pantalla densa y homogénea, que actúe como barrera frente a las ondas de penetración y propagación del ruido. Figura 25: Alineación a tresbolillo de la pantalla vegetal. Fuente: www.agrogreenspain.es. Existen otro tipo de mecanismos que consisten en combinar estas pantallas vegetales con otros elementos, o incluso elevar la altura de plantación de la vegetación mediante u caballón de tierra o mota revegetada, de esta manera se reduce la altura de las especies que formen la pantalla vegetal, además de incrementar la eficacia de la misma. Figura 26: Caballón de tierra o mota revegetada. Fuente: www.agrogreenspain.es
34 Ochoa de la Torre (1999) en su tesis doctoral refiere que la contribución de la vegetación al confort de los espacios ha estado presente durante toda la historia del ser humano, siendo la figura clave del agricultor, en medida que empezaría a utilizar los arboles de sus huertos para proporcionar sombra y favorecer a un ambiente sombreado y fresco para descansar y tomar refugio de las tormentas. Los árboles también se utilizaban para proteger algunos cultivos como la fresa y la alfalfa, cuando se ubicaban en zonas de mucho viento, de manera que usando hileras de árboles se reducía la velocidad del viento y la rugosidad del propio terreno, o los cafetales que necesitaban protegerse de la radiación solar excesiva, que en el último capítulo detallaremos cómo influye negativamente en la salud, directa e indirectamente, tal como ocurre en este ejemplo. Figura 27: Utilización de barreras vegetales en zonas agrícolas, para la protección de ciertos cultivos del viento, aumentando a su vez la rugosidad del terreno. Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999, p.1.4. Hacia el año 3150 a.C. se desarrollaría en torno al río Nilo la civilización egipcia, la proximidad con el río les permitía practicar la agricultura de manera ventajosa respecto a otras civilizaciones con tierras menos fértiles. Estos huertos formados por árboles frutales, dieron paso a jardines más ornamentales provistos de flores, senderos para pasear, o estanques que ayudarían a proporcionar un clima agradable junto a los árboles que además de proporcionar sombra, servirían para atenuar el viento cálido del desierto, formando una barrera en el perímetro de estos. 4.4. Contribución al confort de los espacios
35 Figura 28: Jardines de la casa del gobernador Tebas (1.400 a.C.) Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999, p.1.7. Alrededor del 500 a.C. en las casas persas, se cerraron los jardines protegiéndolos de la sequía y el terreno árido, volviéndose estos lugares agradables y fértiles. Serán los griegos quienes comenzarían a cultivar frutas, pero finalmente serían los romanos los que utilizarían el jardín o espacio abierto en las villas romanas, sirviéndose de un atrio y un patio en el que los arbustos rodeaban un estanque central en las villas más modestas, mientras que las más lujosas situaban varios jardines diferenciados de maneras que dependiendo de la estación del año resultarán más agradables (Ochoa, 1999). Figura 29: Villa de Plinio en Larentum (año 100 a.C.). Fuente: Elaboración propia a partir de Ochoa de la Torre, J., 1999, p.1.8. ´´Al igual que en otros planos de la cultura, la desaparición del imperio romano, abre una profunda brecha en la historia de los jardines. Las condiciones de vida impuestas por las invasiones bárbaras, traen consigo que la evolución del uso de la vegetación se estanque, quedando reducida a la esfera de lo utilitario. En los monasterios se acumula un conocimiento profundo sobre las plantas y sus cualidades, se cultivan multitud de especies y se descubrían los principios básicos de la botánica`` (Ochoa, 1999, p 1.8).
36 El Jardín islámico deberá adaptarse a las difíciles condiciones climáticas y a la escasez de agua propias del Cercano y Medio Oriente además de en los territorios ocupados por lo árabes en la cuenca. Para proteger el jardín de los efectos de los vientos desecantes propios de estas zonas, el jardín acabará rodeado por un muro con arcos que controlan el viento de manera que lo conducen hacia estanques enfriando la atmósfera. Además los jardines de adaptan a los desniveles del terreno, formando diferentes niveles: el nivel de la sombra, donde encontraremos árboles que nos protegerán del sol; el nivel de las plantas con flores que favorecerá la biodiversidad y a la estética del jardín y el nivel del agua, en la zona más baja en el que las fuentes y canales distribuirán el agua, ahorrándola y reciclándola, debido a la escasez de agua en los países del Sur, que veremos en el siguiente capítulo referido al papel del agua, donde también se hará hincapié al caso particular de la Alhambra y su forma de hacer llegar el agua. Cada estanque o nivel irá acompañado en estos jardines por un camino de sombra que le protegerá del sol, estas sombras se conseguirán mediante galerías, orientación y el emplazamiento de estos en el jardín (Bonells, 2020). Figura 30: Jardines El Partal. Palacio del Pórtico. Alhambra de Granada. Fuente: Bonells (2020, 12 febrero). El Jardin en la tradición islámica. Jardines sin fronteras. Dejando atrás la Edad Media, durante el Renacimiento los jardines franceses toman protagonismo, sin olvidar grandes ejemplos de estos jardines tratados como obras arquitectónicas, en los que se prestaba especial atención a la geometría de los mismos, dentro de nuestro país, como pueden ser los jardines de la Granja de San Ildefonso en Segovia, o los jardines de Aranjuez en Madrid. Ochoa (1999) afirma ´´Él jardín adquiere más un sentido estético y de ostentación del poder que un fin climático. Son espacios utilizados por la corte
37 para pasear, saludarse y desfilar ante los reyes. La realización cumbre de este tipo de jardines es Versalles, cerca de París`` (p 1.10). Durante estos siglos (XVI, XVII), se comienza a introducir en las ciudades: plazas ajardinadas, avenidas arboladas y bulevares, como reflejo de los jardines privados de las clases altas, de manera que se fue introduciendo vegetación hasta el momentos inexistente en los espacios públicos, generando lugares con mejores condiciones ambientales para disfrutar de la ciudad. Con la llegada del siglo XVIII y el sentimiento naturalista de pensadores como Rousseau 11 , el concepto de jardín se trasforma en parque natural, imponiéndose las grandes avenidas arboladas, pero sin dejar de entender el jardín como un objeto decorativo (Ochoa, 1999). En el siglo XIX con el inició de la urbanización, relacionado con el crecimiento de las ciudades procedente de la Revolución Industrial, se despertará el interés de incluir espacios verdes urbanos, intentando disminuir el deterioro ambiental y por consiguiente aumentar la calidad del aire que, debido a los residuos procedentes de la industria y la escasa vegetación que encontrábamos en los núcleos urbanos, era pésima. Sobre este tema se hará más hincapié en el apartado relacionado con la calidad del aire, que se encuentra dentro de este capítulo relacionado con el papel de la vegetación en relación con la salud en las ciudades. Es en términos de salud pública, higiene y saneamiento, que la urbanística de la primera mitad del siglo XX, se refiere a los espacios verdes urbanos, sin embargo faltan claras referencias a su potencial como regulador climático. Será la crisis energética de los años ‘70 la que dará paso, sobre todo en Alemania y los Estados Unidos, a estudios e investigaciones más profundas, sobre la utilización de la vegetación como un instrumento para modificar el microclima de los ambientes urbanos, y como consecuencia un posible ahorro energético, aunado a la creación de espacios más confortables para el ser humano en todos los ámbitos (Ochoa, 1999, p 1.13). Se ha ido viendo como a lo largo de la historia la vegetación ha contribuido al confort de los espacios a diferentes escalas, a continuación se describirán detalladamente cómo influye directamente en diferentes aspectos como: la radiación solar, el viento, la humedad del aire o la temperatura ambiente. Los árboles influencian al clima en un rango de escalas, desde un árbol individual hasta un bosque urbano en la entera área metropolitana. Al transpirar agua, alterar las velocidades del viento, sombrear superficies y modificar el almacenamiento e intercambio de calor entre superficies urbanas, los árboles afectan el clima local y consecuentemente el uso de la energía en edificios, así como el confort térmico humano y la calidad del aire (Nowak, Dwyer y Childs, 1998, p18). 11 Jean-Jacques Rousseau fue a la vez escritor, pedagogo, filósofo, músico, botánico y naturalista, aun siendo definido como Ilustrado, fueron muchas las contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración.
38 El control de la radiación solar en las ciudades es un factor determinante a la hora de mejorar la salud de las personas, como se verá en el último capítulo, para ello la vegetación es un gran instrumento de control. La capacidad para proporcionar sombra, una cualidad enormemente relevante en climas con veranos calurosos, pues permite hacer más habitable el espacio libre. En función del clima del lugar, convendrá disponer arbolado de hoja perenne o caduca para aprovechar las ventajas de esta cualidad en verano sin sufrir sus efectos negativos en invierno, cuando lo que interesa es permitir la máxima radiación solar (del Caz, 2017). La función del arbolado va más allá de producir sombra, estos reflejan parte de la radiación recibida, utilizan esta misma para realizar la fotosíntesis y la evotranspiración 12 y transmiten el resto Figura 31.1: Diferencia de la filtración de los rayos solares entre los árboles de hoja perenne y los de hoja caduca. Fuente: Elaboración propia. . Figura 31.2: Vegetación como barrera de los rayos solares y diferentes formas captación de la radiación solar. Fuente: Elaboración propia. En ambientes urbanos donde la densidad de construcción es elevada, el viento está definido por la estructura urbana: ancho de las calles, altura y alineación de los edificios, como se verá en el capítulo del aire, más concretamente en la ventilación de las ciudades, pero a medidas que nos alejamos de estos densos núcleos de población, los efectos de la vegetación sobre el viento se hacen más apreciables (Ochoa, 1999). 12 Fenómeno por el cual los árboles evaporan una pequeña parte del agua que recogen sus raíces.
39 La vegetación puede transformar dos aspectos del viento, por un lado la velocidad del mismo, pudiendo reducir una tercera parte en presencia de arbolado, respecto de un lugar sin él, dependiendo de la densidad arbórea, es decir, el follaje, las ramas, altura, anchura del tronco y la copa, influyen directamente sobre este atenuante de la velocidad. Como aparecerá en capítulos posteriores es importante encauzar el viento para generar corrientes de aire que permitan la ventilación Figura 32.1: Vegetación como obstrucción y filtración del viento. Fuente: Elaboración propia. Figura 32.2: Vegetación como desviación y conducción del viento. Fuente: Elaboración propia. La reducción de la temperatura ambiente y el aumento en la humedad del aire en presencia de vegetación, se debe al efecto de sombra proyectada sobre las diversas superficies, pero sobre todo al fenómeno de la evapotranspiración, que es el efecto de enfriamiento evaporativo del agua que transpiran las plantas, otra pequeña contribución se debe a la humedad del suelo (Ochoa, 1999, p 2.12). Figura 33.1: Diferencia de temperatura entre zonas arboladas y zonas descubiertas. Fuente: Elaboración propia.
40 Figura 33.2: Diferencia de temperatura entre zonas arboladas y zonas descubiertas, según las estaciones. Fuente: Elaboración propia. Figura 33.3: Diferencia de temperatura entre zonas arboladas y zonas descubiertas, dependiendo de las horas del día. Fuente: Elaboración propia. Figura 33.4: Diferencia de temperatura entre superficie vegetal y otros materiales, posteriormente haremos hincapié en este efecto. Fuente: Elaboración propia.
47 que se descubrió una conexión clara entre el agua y ciertas enfermedades, que comenzó a perseguirse que fuera apta para el consumo humano, de lo que surgirá el concepto de agua potable. Locken (2017), menciona que a principios del siglo VII a.C., Senaquerib, rey de Asiria, mandó construir un acueducto que abasteciera a su capital, Nínive, con un recorrido de más de 40 km entre acueductos y canalizaciones. El mismo rey, conocido por sus obras de ingeniería y arquitectura, construyó una de las ciudades más importantes de la época, se habla de que los jardines colgantes de Babilonia, se encontraban en esta ciudad a las afueras de Mosul (actual Irak). Por la misma época, Ezequías, rey de Judá, construyó un acueducto que llevaba agua hasta Jerusalén. Figura 37: Recreación de los jardines de Babilonia. Fuente: https://www.deviantart.com/. Los romanos fueron los mejores arquitectos en construcciones de redes de distribución de la historia, utilizaban el agua subterránea, de escorrentía o el agua de los ríos para su uso y aprovisionamiento, para ello lo transportaban a presas que permitían su almacenamiento y retención, para luego distribuirlo por toda la ciudad mediante tuberías fabricadas con diversos materiales, tales como: cemento, roca, bronce, plata, madera o plomo. Debido a la amplitud de su Imperio los romanos necesitaban distribuir el agua a distancias muy amplias, por lo que surgen los acueductos, el primero en construirse fue el Aqua Apia, un acueducto subterráneo de 16 kilómetros de longitud. El primero que transportaba agua sobre la superficie fue el Aqua Marcia, en la capital del imperio, de 90 kilómetros de longitud, en el año 144 a.C. Diez acueductos suministraban agua a la antigua ciudad de Roma y la abastecían con alrededor de 140.000 metros cúbicos de agua al día (Locken, 2017).
48 Figura 38: Acueducto romano de Segovia. Fuente: Wikipedia. En lo relativo al tratamiento de aguas durante la época del Imperio Romano, estos aplicaban el tratamiento por aireación para mejorar la calidad de la misma, además de emplear técnicas de protección contra agentes externos en los lugares donde se almacenaba el agua. En los palacios de los nobles romanos ya existían en el siglo I cañerías para el agua que incluía un artefacto rudimentario que consistía en un cilindro perforado que se insertaba en la tubería. Se decoraba con la figura de un Grifo, animal mitológico mitad águila mitad león, de dónde proviene su nombre en castellano. En el 1800 el inglés Thomas Hill inventó el grifo de rosca con un funcionamiento muy parecido al de los actuales (Locken, 2017). Figura 39: Grifo de la ciudad romana de Pompeya. Fuente: http://hedgehogcomms.blogspot.com/
49 En el artículo de Lenntech (2018), se explica cómo tras la caída del Imperio Romano, los acueductos comenzaron a encontrarse en desuso, y no se hizo especial hincapié en la investigación sobre el tratamiento del agua. Por lo que estos acontecimientos, unidos al crecimiento de la población en las ciudades desembocaron en epidemias. Durante la Edad Media se produce un periodo de retroceso en el que la distribución se realiza a través de tuberías de plomo, perjudicial para la salud, como se explicará detenidamente en el próximo capítulo en esta época los residuos se vertían directamente al agua de consumo por lo que se proliferaban el uso de enfermedades, y se acudía a personas denominadas portadores para llevar agua a la ciudad de mejor calidad. Tras esta época de retroceso, durante los siglos XVI y XVII las ciudades empiezan a recuperarse del declive y desarrollarse, teniendo lugar en la segunda mitad del siglo XVIII la revolución industrial, como se mencionaba en el capítulo introductorio, de manera que se presentan un gran conjunto de transformaciones. Sería a principios del siglo XIX, cuando en Paisley (Escocia), se encontrará el primer sistema de suministro de agua potable para toda una ciudad, transportando poco después el agua filtrada a la ciudad de Glasgow. Paralelamente en París comenzaría a funcionar la mayor planta de tratamiento de agua conocida hasta la fecha, en esta el agua sedimentaba durante 12 horas antes de su filtración mediante arena y carbón. En 1827 el inglés James Simplón construiría un filtro de arena para la purificación de agua potable, considerándose hoy en día como el primer sistema efectivo utilizado con fines de salud pública (Lenntech, 2018). A finales del s. XIX, en Manhattan, las tuberías seguían siendo troncos de madera perforados, sería a finales de este siglo y principios del siglo XX, cuando las tuberías metálicas comenzarían a llevar el agua a las casas, siento Alemania el primer país que instalaría tuberías de PVC, a mediados de siglo XX (Locken, 2017). Figura 40: Tubería de madera de Manhattan, finales del s.XIX. Fuente: Locken. (2017). Los pioneros del agua en la historia.
50 El Gobierno de España (2021), cuando aborda el tema saneamiento y depuración explica cómo, el hombre ha necesitado el agua para su consumo, el desarrollo de la industria, producción de energía, sistema de protección o para el confort propio, como se explica en el anterior capítulo, utilizándola tras su uso como vehículo para deshacerse de los desechos, apareciendo de esta manera el concepto de ´´aguas residuales```. ´´En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció que el acceso al agua potable salubre y limpia y al saneamiento es un derecho humano y pidió que se realizaran esfuerzos internacionales para ayudar a los países a proporcionar agua potable e instalaciones de saneamiento salubres, limpias, accesibles y asequibles`` (Organización Mundial de la Salud, 2019). La Organización Mundial de la Salud adelantaba anteriormente que lograr el acceso de toda la población a una fuente de agua potable era difícil pero a la vez posible, mientras que el acceso a instalaciones de saneamiento básicas requiere esfuerzos adicionales. Datos recopilados por la OMS muestran que 842.000 personas de países con ingresos bajos y medianos mueren como consecuencias relacionadas con el agua, como: la insalubridad del agua, el saneamiento deficiente (280.000 muertes se deben a esta causa), o la higiene deficiente, de este número el 58% podría asociarse a muertes por diarrea, esto se debe a que la defecación al aire libre, entre otros, genera un circulo de enfermedad y pobreza, por eso el Subdirector General de las Naciones Unidas, plantea como objetivo la eliminación de la defecación al aire libre. Un saneamiento deficiente se relaciona directamente con la transmisión de enfermedades como: el cólera, la diarrea, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea o la poliomielitis, además de agravar el retraso del crecimiento en los niños. Los datos recopilados por la OMS hablan de que en 2015 tan solo un 39% de la población mundial utilizaban un servicio de saneamiento de forma segura, es decir, de eliminación in situ o tratamiento de las aguas residuales, mientras que el 68% utilizaba al menos un servicio básico, por lo que estos datos deben cambiar para que se produzca una mejora del saneamiento, lo que conllevará a la reducción de riesgo de diarrea, reducción de propagación de enfermedades tropicales entre otros. 5.2. Evacuación y depuración
51 En el blog de Canalonesen (2019), se cuenta que desde el principio de las civilizaciones ha sido necesario conducir el agua de lluvia para evitar inundaciones, esto actualmente sigue siendo una gran preocupación, como se habla en el capítulo de la vegetación, ya que cada vez una mayor parte del suelo está asfaltado de manera que el suelo no puede drenar de forma natural, para eso se proponen diferentes pavimentos que haga esta función y eviten inundaciones en las ciudades. Con el avance en los sistemas sanitarios se unieron las aguas negras de las viviendas a las aguas pluviales. En lugares como Creta en el año 4.000 a.C., utilizaban sistemas para drenar el agua de lluvia con canales que conducían el torrente fuera de las ciudades, además de estructuras de piedra complejas a nivel de ingeniería que se encargaban de recoger y distribuir el agua para evitar problemas con las lluvias. Figura 41: estructura de piedra encargada de recoger y distribuir el agua en el año 4.000 a.C. Fuente: Historia de la Canalización del Agua en las Ciudades (2019). De acuerdo con Locken (217), el alcantarillado más antiguo del que se tiene constancia histórica es el construido en la ciudad sumeria de Nippurn, en Mesopotamia, sobre el año 3750 a. C. Posteriormente en Asia Menor y Oriente Próximo se utilizaron conductos cerámicos como es el caso de Creta en el año 1700 a. C, que ya anteriormente había utilizado otros materiales para conducir el agua. En la Grecia clásica construyeron verdaderas redes de alcantarillado con canales rectangulares cubiertos con losas planas, denominados atarjeas, que a veces formaban parte del pavimento de las calles y se dedicaban a recoger las aguas pluviales.
52 Figura 42: Ciudad de Nippurn, Mesopotamia. Fuente: Locken. (2017). Los pioneros del agua en la historia. La India es otro de los lugares donde antes comenzaron a preocuparse por reconducir el agua utilizando canales que reconducían el agua de lluvia, alrededor del año 3.000 a.C. las ciudades ya contaban con alcantarillados complejos, y se ubicaban cerca de ríos para poder evacuar correctamente las aguas residuales (Locken, 2017). Morillo (2017), explica en su artículo como durante el Imperio Romano, el concepto de higiene evolucionó y se impusieron normas para separar las aguas negras mediante alcantarillas en las calles, aunque aún este concepto de higiene estaba alejado de la desinfección, las aguas negras se evitaban más por su mal olor que por que hubiera una conciencia de su insalubridad que será posterior, acabando estas aguas en el río Tíber. Durante esta época tuvo lugar otro paso importante: la separación de lo que hoy denominamos aguas grises de las negras. Las primeras, aguas residuales de los baños y termas, se reutilizaron para baldear las letrinas públicas, que se convirtieron en un centro de reunión social: muchos romanos conversaban animadamente mientras se aliviaban.
53 Figura 43: Cloaca máxima de Roma. Fuente: Wikipedia. La letrina evolucionó y se generalizó la de asiento, en sustitución del sistema usual hasta entonces de defecar de cuclillas. Sin embargo, la población continuó tirando los excrementos a la calle hasta 100 d.C., cuando un decreto obligó a conectar los hogares a las alcantarillas, que experimentaron una gran evolución. Figura 44: Letrinas que la alta sociedad romana tenía en sus casas. Fuente: Morillo (2017), Aguas negras, el rastro de nuestra historia.
54 Durante la Edad Media se olvidaron los avances de otras civilizaciones como la romana en materia de saneamiento, conservándose durante esta época alguna en lugares como Paris, que podemos ver a día de hoy. Figura 45: Museo alcantarillado de París. Fuente: Gobierno de España. Saneamiento y depuración. ´´Las ciudades amuralladas instalaron los pozos ciegos, que pronto quedaron saturados, como única estructura de saneamiento, y se instauró entre la población la práctica de arrojar los excrementos a la calle y fuera de las murallas Las ratas prosperaron entre los excrementos y se desencadenaron epidemias de cólera y peste que causaron la muerte del 25 % de la población medieval europea`` (Morillo, 2017). Aunque en esta época la higiene no ocupaba un papel importante en el desarrollo de la ciudad sí que se realizaron avances en la reconducción del agua, incluyendo canalones en grandes edificios como castillos y catedrales, estos inicialmente se realizarían en piedra o barro, pero con el desarrollo de los metales y sus aplicaciones en la construcción pasarían a realizarse en cobre o zinc. Algunas ciudades como las árabes sí que realizaron avances durante esta época en materia de saneamiento, con el fin de separar los tres tipos de aguas: pluviales, conducidas cuidadosamente hasta los aljibes; grises 13 , evacuadas desde los patios de las casas por conducciones subterráneas o superficiales; y 13 Aguas provenientes del uso doméstico, tales como el lavado de utensilios o de ropa, o del lavado personal.
55 fecales, que requerían de una conducción independiente hacia los pozos ciegos, donde se mezclaban con las residuales. Tal como explica Morillo (2017), durante el Renacimiento, los avances en saneamiento se estancaron, mientras las ciudades crecían más y más. En el siglo XVII, llegó un momento en Europa en que la suciedad y el olor producido por la defecación al aire libre se practicaba en muchos barrios, los pozos ciegos saturados o el vertido de los desechos a las zanjas ubicadas en las calles, provocaron un mal estar general en las ciudades. La gran paradoja de la época fue París: mientras la ciudad alcanzaba a mediados del siglo XVII los niveles más altos de suciedad de su historia, en los jardines del palacio de Versalles se crearon las más bellas fuentes, estanques y canales para gloria de Luis XIV. En Londres se había iniciado el Renacimiento con severas normas higiénicas dictadas por Enrique VIII para la limpieza de las alcantarillas, la ciudad apestaba y muchos pozos negros rezumaban en muchos barrios. En las casas más acomodadas de la capital aparecieron los precursores de los inodoros modernos: un invento de John Harrington que utilizaba agua de un depósito para baldear la letrina y llevar los desechos al pozo ciego. Pero su objetivo era eliminar el olor desagradable de los orinales en los aposentos; no se tuvo clara la estrecha relación que había entre la suciedad y enfermedad hasta mediados del siglo XIX. Hacia 1830 la situación en esta ciudad se hizo insostenible, sumándose al hedor que desprendían las ciudades varias epidemias de cólera de gran mortandad. En una de ellas, en 1847, un médico inglés, John Snow, que había dedicado su vida al estudio de las epidemias, tuvo el convencimiento de que el cólera era causado por el agua potable que se había contaminado con la fecal, demostrando su teoría cuando la epidemia cesó en las zonas donde se cerraron los pozos de bombeo, ya que en un principio esta teoría se relacionaba con las miasmas como se explica en la parte inicial del trabajo. Figura 46: Grabado de 1887 que muestra los peligros de la filtración de aguasa residuales a los pozos de agua potable por las juntas no selladas de los conductos. Fuente: Morillo (2017), Aguas negras, el rastro de nuestra historia.
56 En el blog de Canalonesen (2019), se explica cómo no fue hasta el siglo XIX cuando la sociedad comenzó a preocuparse por la higiene en las ciudades, en ese momento empiezan a desarrollarse sistemas de alcantarillado más complejos como los que conocemos hoy en día. Hamburgo en Alemania fue una de las ciudades pioneras en construir un sistema de desagüe moderno, en torno a 1850, tras un incendio en el año 1842 que arraso una cuarta parte de la ciudad. Tras el éxito a la hora de deshacerse de las aguas residuales que, con un único circuito e drenaje de aguas negras, utilizaba el agua del mar para su limpieza y se ventilaba, estos sistemas comienzan a extenderse por las grandes ciudades del resto de Europa. Figura 47: Perfil de alcantarillado principal, Hamburgo, Alemania, 1857. Fuente: Morillo (2017), Aguas negras, el rastro de nuestra historia. Según trata Locken (2017), en relación a la depuración del agua en Europa hablan del uso depuración natural 14 en países como Alemania, con aplicación en una gran superficie en Berlín o en Francia, en donde en 1875 habían hecho un proyecto de depuración para las aguas de París, donde el procedimiento ya se estaba aplicando en la llanura de Gennevilliers, también en Reims y sobre todo en Inglaterra. 14 Proceso basado en la aplicación de agua en el suelo, con intención de incremento de la producción de los cultivos o la utilización agrícola.
63 para enfermos contagiosos debería ubicarse de manera que ningún viento dañino pudiera afectar al resto de la población. Figura 51: Plano funcional de San Juan de la Frontera (Argnetina) de 1562, con su clásico diseño en cuadrícula en torno a la Plaza Mayor. Fuente: http://www.gabrielbernat.es/espana/leyes/odp/odp.html. Durante La Edad Moderna (siglo XIX) se produce u aumento de densidad de la población, que unido a la estructura ´´laberíntica`` de las ciudades, generarían una gran mortandad producida por la ausencia de ventilación. Siguiendo a autores anteriores como Leonardo da Vinci, Leon Batista Alberti, Danier Bernouilli, o Batista Venturi, este movimiento sanitario tuvo grandes resultados en aspectos de ventilación, de manera que se generaron ´´espacios de respiración`` o ´´agujeros de aire`` sobre alcantarillados y aguas subterráneas. La necesidad de ventilar llego a un punto en el que los jardines de Piccadily (Manchester), se colocó una estatua de Higía (diosa de la salud), en medio de terrazas terminadas en arcos, permitiendo la entrada de aire fresco (Hebbert y Jankovic, 2011). Figura 52: Vista de Bridgewater, Piccadily, Manchester, por Sir William Fairbarn (1836). Fuente: Bustamnte Oleart, C., 2015, p.42.
64 A mediados del siglo XIX, el diseño de las ciudades experimenta una gran modernización reconociendo la importancia de los aspectos de salubridad. En el capítulo introductorio se habló del proyecto de reforma encargado a Ildefonso Cerdà para en Ensanche de Barcelona. Cuando Cerdà presenta el proyecto la ciudad estaba formada por calles estrechas, de unos 4,19 metros, irregulares y casas de gran altura, llegando a los 9 metros, además de tener una orientación desfavorable para los vientos, por lo que la salud de sus habitantes no era favorable. Cerdà afirmaba que una ciudad que esté sucia, debido a que el aire que se respira en ella o está, es denso y se encuentra impregnado de miasmas, concepto que ya se introdujo anteriormente y se detallará en el siguiente capítulo. La circulación del viento junto a la extracción de aguas residuales, eran dos factores que caracterizaban los grandes ejes que articulaban el Ensanche, de manera que la circulación de aire impediría la acumulación de miasmas que podría generar el estancamiento del mismo, de manera que el aire sería el elemento fundamental para la salud de la población. Además, Cerdà consiguió ventilar el casco antiguo de la ciudad de manera que se creasen dos aperturas SU-SE, por donde los vientos descargarían el aire viciado al mar y las montañas (Costa, 1999). Figura 53: Plano del trazado del Eixample de Barcelona, 1859. El casco antiguo más oscuro en contraposición a la estructura del nuevo trazado. Fuente: Bustamnte Oleart, C., 2015, p.44.
65 En el mismo año, por encargo de la reina Isabel II, el arquitecto Carlos María de Castro desarrolla el proyecto de Ensanche para Madrid, ya en la memoria descriptiva se apreciarían las consideraciones respecto al viento. Como se explica en el capítulo relacionado con la vegetación, esta es muy importante e incide directamente en otros factores como la lluvia, el sol o como es en este caso, el viento, es por esto que la ausencia de vegetación en torno a la capital provoca un clima inconstante y seco. Castro desarrolla un plan que define las calles (dirección, ancho, así como sus perfiles longitudinales y transversales), y el pavimento, además asignará un papel muy importante al viento relacionándolo directamente con el sentido de plazas, jardines y parques, lo que desencadenará a mejorar la salud pública de los habitantes de la capital (Bustamante Oleart C., 2015). Figura 54: Plan Castro sobre el proyecto de Ensanche para Madrid, del arquitecto Carlos María de Castro (1860). En rojo podemos ver la propuesta del ensanche en contraposición al casco histórico de Madrid. Fuente: Bustamnte Oleart, C., 2015, p.48. En el año 1902, Ebenezer Howard propone el modelo de Ciudad Jardín, esta no se diseña pensando en el elemento del viento como articulador de la misma, pero la relación entre las viviendas, con una baja densidad y la altura de la ciudad permitiría una ventilación transversal abriéndose a lo rural en vez de una ventilación vertical como se acostumbra a ver en otros ejemplos de ciudad. Las calles se proyectaría siguiendo las curvas del nivel del entorno y se potencializaría al máximo la disposición de espacios abiertos.
66 Figura 55: Parte del plano de la ciudad Jardín del Ebenezer Howard. Con una estructura circular con amplios espacios para la ventilación natural. Fuente: Bustamnte Oleart, C., 2015, p.50. Con el comienzo del siglo XX, se producen avances en el campo de la bacteriología y la teoría de los gérmenes, lo que desencadena un nuevo debate en torno a la salud, sobre la relación ente las infecciones y los espacios pocos ventilados e insalubres. Las ciudades en este momento se encontraban demasiado densificadas, esto unido a la crítica situación higiénica, provoco epidemias. ´´ Frente a esta situación, surgió una reflexión teórica y práctica acerca de la necesidad de que las viviendas dispusieran de buenas condiciones de soleamiento y ventilación, de este modo mejorar las condiciones higiénicas y sanitarias`` (Higueras, 2006, p.47). La Carta de Atenas, de la que se habló en el capítulo introductorio, publicada en el año 1942, puede ser vista como el intento de Le Corbusier de reconciliar lo que llamó ´´las cuatro funciones de la ciudad`` (vivienda, trabajo, recreación y tráfico), con ´´las tres necesidades`` (suficiente espacio, sol y ventilación). (Hebbert y Jankovic, 2011). Esta Carta menciona dos veces de forma literal la importancia del viento en el diseño de las nuevas ciudades modernas, considerándolo como un elemento de oxigenación y protección de las mismas: ´´Las construcciones aireadas (viviendas acomodadas) ocupan las zonas favorecidas, al abrigo de vientos hostiles, con vistas seguras y graciosos desahogos sobre perspectivas paisajísticas: lago, mar, montes, etc., y con abundante exposición al sol´´ (Le Corbusier y Sert, 1942, apartado 14).
67 Figura 56: Ville Radieuse Le Corbusier 1933, con amplios espacios de asoleamiento y ventilación. Fuente: Bustamnte Oleart, C., 2015, p.52. Durante esta primera mitad del siglo XX, había cierto interés en encontrar la manera en la que el diseño pudiese repercutir en una mejor calidad y mayor confort, será en 1937 cuando aparecerá la primera síntesis del clima urbano de Kratzer, mientras que en 1950 se incorporará el cálculo computacional en las predicciones atmosféricas. J.E. Aronin publicará en 1953 ´´Clima y arquitectura``, donde aparecerá un gráfico sobre los índices de rugosidad, en el que se diferenciarán las zonas urbanas de alta densidad, las zonas rurales o la extensión del mar, además de sugerir la disposición de zonas verdes a barlovento para frenar de esta manera la fuerza de estos vientos. Durante la segunda mitad del siglo XX, se lleva a cabo una reflexión teórica acerca de la ´´habitabilidad`` en la ciudad, este concepto buscaba alcanzar niveles adecuados de confort al aire libre, de manera que los espacios públicos fueran diseñados para su comodidad y seguridad, para ello debía prestarse atención a la anchura de las calles, la altura de las edificaciones, la forma urbana, el esparcimiento o los espacios abiertos (Bustamante, 2015). Tal y como se recoge en la revista de Bustamante et al. (2014), son necesarias las estrategias de emplazamiento urbano en relación al viento, para un estudio de la morfología urbana, ya que el medio urbano modifica notablemente los
68 vientos, reduciendo su velocidad en el casco antiguo de una ciudad respecto a la periferia por la diversidad de obstáculos y barreras que se encuentra a su paso. Antes de llegar a la ciudad el primer factor que no encontramos que incide en el comportamiento del viento es la topografía, incidiendo en su velocidad y en la dirección del mismo. Como se vio en el capítulo de la vegetación, esta influye en el comportamiento del viento, de manera que si conocemos estos efectos que produce sobre este elemento podemos usar como medida paliativa para la obstrucción, filtración, deflexión o canalización del mismo, por lo que la vegetación formará parte de la rugosidad de la ciudad, e incidirá en la velocidad, dirección y las turbulencias (a menor escala) del viento. A. Flujo de aproximación B. Perfil de desplazamiento C. Bleed floor D. Zona de calma E. Zona de mezcla F. Zona de re-equilibrio Figura 57: Esquema del comportamiento del viento al pasar por un cuerpo vegetativo, el cual, dada su permeabilidad, desacelera el viento en su sombra eólica. Fuente: Elaboración propia a partir de Bustamante (2014). Además de los obstáculos topográficos o vegetales existen los edificados, es decir, la arquitectura del viento. Proporcionar amplios espacios entre edificios siguiendo la dirección del viento, conduce a una correcta ventilación, para que este espacio sea suficiente la distancia deberá ser 5 veces mayor a la altura de las edificaciones que conformen la calle (Ovacen, 2021) Figura 58: Circulación del viento dependiendo de la distancia entre edificaciones. Fuente: Elaboración propia a partir de OVACEN (2021). Además de necesitar amplios espacios entre las edificaciones, es necesario ubicar correctamente las edificaciones para poder proporcionar a la ciudad una
69 buena ventilación alrededor de la estructura urbana. De manera que las edificaciones alineadas en la dirección del viento crean sombras de viento al resto, provocando una mala ventilación, si ubicamos las edificaciones con un cierto ángulo en relación con la dirección del viento dominante la ventilación mejora (Ovacen, 2021). Figura 59: Circulación del viento dependiendo de la estructura urbana. Fuente: Elaboración propia a partir de OVACEN (2021).
70 En el capítulo introductorio se definió el término miasma, sin atender a su origen etimológico en el griego, este término emana de ´´míasma``, que puede traducirse como ´´impureza`` o ´´mancha``, por lo que antiguamente se definía este término como la emanación dañina que brotaba del agua estancada, sustancias corrompidas o el cuerpo de los enfermos (Pérez, J., & Merino, M. (2019). Desde la epidemia conocida como ´´peste negra`` o peste bubónica, hasta principios del siglo XIX, las medidas preventivas contra las epidemias estaban inspiradas en la teoría contagionista, que defendía que la enfermedad pasaba de los enfermos a los sanos. Para poder cortar esta transmisión se empezó a aislar a los enfermos de la gente sana, de donde surge el término ´´cuarentena``, que se ha trasladado a nuestros días debido a la pandemia mundial conocida como COVID-19. Esta teoría contagionista tuvo bastantes opositores debido a las pérdidas económicas que suponía estar en casa durante cuarenta días, el cierre de ciudades enteras, o la prohibición de ciertos barcos de acercarse a la costa (Luis Urquía, 2019). La teoría miasmática surgió en el siglo XVII atribuida a Giovani María Lascini y Thomas Sydenham, esta sostenía la existencia de efluvios fétidos que enfermaban a los individuos, esta teoría será refutada, siendo el químico alemán Justus con Liebig quien la haría resurgir en el siglo XIX. El químico defendía que la sangre fermentaba produciendo miasmas que provocaban diversas clases de enfermedades, tales como: sífilis, cólera, ya que se combinaban en el aire con los gases que aparecían de la descomposición de las materias orgánicas (Pérez, J., & Merino, M. (2019). Según las creencias cualquier mal olor se asociaba con enfermedad, por lo que se atribuyó el nombre de malaria (mal aire) a las miasmas de los pantanos, otras enfermedades, como la fiebre amarilla, fue catalogada durante el siglo XIX como una enfermedad miasmática, pero sería el cólera la enfermedad que más preocupaba en ese momento ya que mataba rápido, y era muy contagiosa, además de extenderse por todo el mundo: Moscú, París, Asia, Londres, etc. Según la información recogida por Bowes (2020), Londres en el siglo XIX era un núcleo de comercio internacional y se encontraba en auge, por lo que la 6.2. La teoría miasmática de las enfermedades
71 población crecía rápidamente, dando lugar a núcleos de vivienda abarrotados y miserables, además el crecimiento de las nuevas ciudades provocó la proliferación de olores nauseabundos por la ausencia de alcantarillas y sitios para depositar basuras, lo que desencadenaba un nivel general de insalubridad, en resumen ´´todo hedor es enfermedad``. El cólera apareció en 1831, y dio lugar a varios brotes como el de 1840 o 1850, y se asociaba a la teoría miasmática, que afirmaba que eran las partículas de enfermedad que flotaban en los repugnantes olores de verduras podridas, carne, desechos humanos o estiércol, mezclado sin diluir con el hollín de Londres, lo que transmitía la enfermedad. Las autoridades sanitarias de la ciudad en vez de escuchar a los científicos de la época, que defendían que un agente infectado o germen podía transmitirse de persona a persona (aún faltaban 30 años para que se probara la teoría germinal o microbiana de las enfermedades infecciosas), se centraban en que el contagio se debía a la mala calidad del aire de la ciudad, en muchas ocasiones esta teoría se defendía por interesados en mantener limpia la ciudad. Figura 60: medidas preventivas contra el cólera. Fuente: Getty Images. En el año 1854 John Snow comenzó a investigar sobre el cólera "Era entre los pobres, con familias que vivían, dormían, cocinaban, comían, se aseaban juntas en una sola habitación que se expandía la cólera", escribió el doctor Snow, pero durante los brotes de 1840 y 1850, notó algo que le hizo cambiar de opinión "Cuando, por otro lado, el cólera se introduce en las casas mejores, casi nunca pasa de un miembro de la familia a otro. El uso constante del lavamanos y la toalla, y el hecho de que las habitaciones para cocinar y comer no sean las mismas que la del enfermo, es la razón de ello", por lo que comenzó a pensar que el cólera no se contagiaba por el aire o al respirar sino que podía ser algo que se ingería (Bowes, 2020).
72 Figura 61: ´´Una corte para rey del cólera``, 1852, escena típica de las condiciones de hacinamiento, insalubres en los barrios bajos de Londres. Fuente: Getty Images. John Snow no era únicamente experto en el flujo de aire y gases, sino que había desarrollado la ciencia de la anestesia y había vivido en primera persona la primera epidemia de cólera durante los años 30 en Reino Unido, y aun no perteneciendo oficialmente a la Junta de Salud se vio obligado a investigar en favor de la ciencia. Como aprendiz de médico, Snow había sido enviado a una mina de carbón en el noreste de Inglaterra para tratar a los enfermos "La comunidad minera ha sufrido más que cualquier otra en Inglaterra, una circunstancia que creo que solo puede explicarse por el modo de comunicación de la enfermedad: no hay baños en las minas, los obreros pasan tanto tiempo en ellas que están obligados a llevar su comida que se comen, invariablemente, con las manos sucias y sin cubiertos" dándose cuenta de que el cólera se estaba propagando de persona a persona, específicamente cuando las heces que contenían el virus del cólera eran ingeridas inadvertidamente (Bowes, 2020).
79 Según la Junta de Castilla y León (2020), reducir la presencia de contaminantes en la atmósfera urbana implicaría, entre otros objetivos: - Respecto al sector industrial: mejora del consumo energético, mediante actuaciones de ahorro y eficiencia, aumentando el uso de energías renovables o implantando tecnologías que generen menos contaminación. - En cuanto a los edificios: debería fomentarse el diseño bioclimático en edificios de nueva construcción, y tratar de implantar nuevas tecnologías menos contaminantes y energías renovables, en edificios públicos y privados, de manera que se mejore el consumo energético (calefacción, refrigeración, iluminación, etc). Además de promover la regeneración urbana en lugar de la urbanización de nuevos suelos. - En materia de movilidad será necesario reducir las necesidades de desplazamiento motorizado, en particular del vehículo privado, para ello se deben fomentar los transportes sostenibles (bicicleta, transporte público, desplazamiento a pie). Para conseguir el objetivo anterior, será necesario una adecuación del espacio público de las ciudades, además de la necesidad de un modelo de ciudad compacta, diversa y heterogénea. - Aunque el sector agrícola y ganadero suele estar más desligado de las ciudades, los residuos y subproductos agrícolas, ganaderos y forestales, pueden generar bioenergía.
80 ¿Cuándo se nos concederá el privilegio de respirar aire fresco? - Ana Frank
81
82 ´´Como sea que lo llamemos, conozcamos o donde sea que hayamos nacido, todos aprendemos la palabra “sol”. Todos aprendemos en la escuela sobre este círculo amarillo tan importante que es el centro del sistema solar, y en muchas partes del mundo, muchas comunidades festejan su existencia todos los beneficios que otorga a nuestra salud, más allá de la luminosidad`` (Blanco, 2018). La helioterapia 21 se ha usado a lo largo de la historia de la medicina por sus múltiples efectos benéficos sobre la salud, pero solo con los adelantos médicos se han podido establecer los beneficios reales que produce. El sol es la fuente principal de vitamina D, siendo esta vitamina fundamental para fijar el calcio de huesos y dientes, la exposición al mismo también estimula la producción de serotonina generando sensación de bienestar, incluso los rayos solares regulan la producción de melatonina, hormona que ayuda a definir los ciclos de sueño (Villarreal, 2021). Además de estos beneficios, el sol también es promotor de la epitelización y la circulación, genera defensas en nuestro cuerpo, ayuda a rebajar el colesterol o mejora la respuesta muscular. Pero no todo lo que proporciona el sol es positivo, la exposición constante a los rayos del sol puede ser causante de enfermedades y lesiones principalmente dermatológicas, como quemaduras, cáncer o envejecimiento de la piel, o incluso enfermedades relacionadas con la vista (Yépez, 2018). En el siguiente capítulo se hablará de otros problemas que genera el sol relacionados con el aumento de las temperaturas. Desde las culturas más antiguas como la egipcia, romana, china y todas las americanas precolombinas se ha adorado al sol de diferentes maneras y han marcado su vida por la sucesión de días marcados por el paso de esta estrella. Hace 2.500 años la cultura griega aprovechó la energía solar para hacer frente a la escasez energética del momento. Podría decirse que son los precursores de la arquitectura solar 22 , ya que construyeron sus casas de manera que se beneficiaban de los rayos solares en las épocas frías y evitaban el calor en verano. La técnica griega se basaba en entender que la altura del sol variaba a lo largo de las estaciones, es decir, la inclinación de los rayos solares variaba, 21 Método curativo de algunas enfermedades que se fundamenta en la exposición de la parte del cuerpo enferma a la acción de los rayos solares. 22 Integración de la energía solar pasiva con la tecnología de paneles solares conformando un edificio solar activo. Esto último ha venido avanzando desde el último decenio del siglo XX a la par de las técnicas modernas de construcción. 7.1. Falta de soleamiento
83 por lo que decidieron anteponer un pórtico a las fachas de las construcciones, cuya altura y profundidad permitieran que la fachada quedara libre de los rayos solares en verano, ya que el arco solar descrito se eleva por encima del tejado generando sombra. Además dejaban un espacio libre delante del pórtico para que en invierno la fachada sí que recibiera los rayos del sol, para ello la orientación de las casas debía ser al sur (Vázquez Espí, 1995). Figura 69: Reconstrucción de una casa en Priene. Fuente: https://efihabitat.com. Para situar las casas de esta forma tan específica era necesario que el orden urbano de las ciudades griegas permitiera esta posición, de manera que la trama de estas ciudades orientaba las calles de este a oeste. Figura 70: La ciudad de Priene. Fuente: arquistoria – WordPress.com.
84 Tal y como se recoge en el informe de Vázquez Espí (1995), los romanos adoptarían la técnica solar griega, pero se les presentaba la dificultad de adaptarla a todos los climas del Imperio. Este artículo recoge las palabras de Vitrubio: ´´Si deseamos que nuestros diseños de casas sean correctos debemos comenzar por tomar buena nota de los países y climas en que estas van a construirse. Un tipo de casa parece apropiado para Egipto, otro para España... otro aún diferente para Roma, y así sucesivamente con las tierras y países de características diferentes. Ello es tal porque una parte de la tierra se encuentra directamente situada bajo el curso del sol, otra dista mucho de él, mientras que otras se encuentran a medio camino entre las anteriores... Es evidente que los diseños de casas deberían conformarse a las diversidades del clima. `` Además Vitrubio especificó cuál sería la situación óptima de cada habitación, y defendía la orientación hacia el sol de los baños públicos. En esta época se empezaría a utilizar el vidrio en el cerramiento de las ventanas, de manera que se incrementaba la ganancia de calor solar, evitando las pérdidas. La forma urbana de las ciudades romanas impedía el acceso de todas las casas al sol, por lo que las orientaciones adecuadas quedarían reservadas a las clases más ricas. Durante casi 1.000 años, tras la caía del Imperio romano, los arquitectos dejaron de lado los principios de orientación solar, guiándose únicamente por el sentido común, de manera que en lugares como Grecia, Turquía o el norte de África las casas se seguirían orientando al sur y en España construirían las casas de gruesos muros de piedra o tapial, de manera que en verano se mantendrían frescas y en invierno templadas. Durante el Renacimiento, en Italia, intentaron recuperar la belleza atribuida a los edificios griegos y romanos, pero no supieron orientar los edificios correctamente, de manera que desaprovecharon la oportunidad de calentarlos con la ayuda del sol. La arquitectura solar americana partía del legado vernáculo, la ciudad del cielo de Acoma, se construiría en lo alto de una meseta, al igual que la ciudad griega de Olinto. Esta ciudad consta de 3 hileras de unidades de alojamiento orientadas sobre un eje este – oeste, y cada unidad de alojamiento se articulaba en 2 o 3 gradas dispuestas para permitir la incidencia de los rayos solares en todas las viviendas durante las épocas más frías, es decir, ordenaban el trazado de la ciudad para dar acceso a todas las viviendas al sol invernal. La mayoría de las puertas y las ventanas de las viviendas de Acoma se orientarían en dirección sur, el material empleado para la construcción de las mismas sería el adobe debido a su inercia térmica, además el techo horizontal de paja y barro sobre forjado de troncos y ramas de pino, aislaba las habitaciones inferiores del alto sol de los meses de verano (Vázquez Espí, 1995).
85 Figura 71: La ciudad de Acoma Fuente: Dreamstime. Las grandes migraciones producidas durante el siglo XIX, provocaron el rápido crecimiento de ciudades como: Nueva York, Filadelfia o Boston, a la vez que en Europa se producía un gran crecimiento de las ciudades que derivarían en un hacinamiento en los barrios obreros. El trazado urbano de las ciudades como Boston, unido a la densificación propiciada por la especulación inmobiliaria, no permitían diseñar los edificios, cuyo objetivo fuera la calidad ambiental, por lo que las viviendas se orientaban de cualquier modo y carecían de ventilación, y los edificios de alrededor impedían el acceso de los rayos del sol. Visto el problema urbano atribuido a esta ciudad, William Atkinson consiguió concienciar al ayuntamiento de la importancia de garantizar el acceso al sol de todos los edificios, de manera que la ciudad adoptó nuevas leyes que limitaban la altura de las nuevas construcciones, estas leyes se conservan en la actualidad en la mayoría de las ciudades.
86 La mayor temperatura en las ciudades no solo contribuye al calentamiento global, sino que puede afectar seriamente a la salud de sus residentes. Un estudio de la NASA constató que en los meses de verano la temperatura en Nueva York era en promedio 4 grados centígrados más alta que en los alrededores, a este concepto conocido ya desde hace más de 200 años se le denomina: islas de calor. "No se trata de un concepto nuevo, estudios de la década del 60 ya apuntaban el fenómeno de la isla de calor 23 , pero el efecto se está volviendo más intenso debido al cambio climático", advirtió Pomponi (Martins, 2019). Desde los años 80, diferentes investigadores, particularmente geógrafos, han medido la intensidad de la isla de calor de ciudades españolas, así como su configuración en el plano urbano. Madrid, Barcelona y Valencia presentan en ocasiones islas de calor muy intensas, con diferencias superiores a 5ºC, y hasta de cerca de 8ºC. Este fenómeno, que entonces se consideraba curioso y hasta beneficioso por el evidente ahorro de energía en calefacción en los barrios céntricos de las ciudades, hoy tiene una consideración muy diferente, esto se debe a que se considera una amenaza para la salud, sobre todo en personas de edad avanzada o con enfermedades crónicas, ya que el número de personas que viven en barrios centrales superan el número de ingresos y muertes prematuras respecto a otras ubicaciones dentro de la ciudad, esto se debe a las noches tropicales que superan los 20 y 25 grados centígrados (Vide & García, 2021). En su informe sobre cambio climático y salud de febrero de 2018, la Organización Mundial de la Salud advirtió de que el aumento en la temperatura contribuye directamente a muertes por problemas cardiovasculares y respiratorios, particularmente en las personas mayores. La exposición continuada en el tiempo a un ambiente con temperaturas elevadas provoca trastornos como el agotamiento por deshidratación, calambres, síncopes, golpes de calor, la aparición de enfermedades cerebrovasculares (Miron et al. 2007; Martínez et al. 2004). Un efecto más es el incremento de la mortalidad y la aparición de serios 23 Existencia de una mayor temperatura del aire en el centro de las ciudades en comparación con sus periferias o con el espacio no urbano que las rodea. 7.2. Exceso de soleamiento
87 problemas respiratorios como consecuencia del aumento de los niveles de polución en la atmósfera (Ballester et al. 2003). Figura 72: Defunciones y temperaturas máximas en España durante los meses de junio, julio y agosto de 2003. Fuente: Martínez et al.2003, pág. 255. De acuerdo con varios trabajos de investigación (Cuadrats, 1993; Gartland, 2008), la descripción de la isla de calor se puede realizar atendiendo a tres parámetros: intensidad, forma o configuración y máximo térmico. La intensidad de la isla de calor, es una medida de su fuerza de magnitud, refiriéndose a la máxima diferencia que puede alcanzar desde su máxima temperatura, situada en la zona más central de la ciudad respecto a la de su entorno natural. La forma o configuración se refiere a la distribución de las isotermas en el espacio. Mientras que el máximo térmico es el punto de la ciudad donde se alcanza la mayor temperatura. Figura 73: Intensidad, máximo térmico y forma o configuración de la isla de calor. Fuente: Elaboración de J.F.Gálvez Salinas a partir de Alonso el al. (2009)
88 Aunque el fenómeno de isla de calor se ha documentado y estudiado en varias ciudades del mundo, existen variables que hacen diferentes las islas de calor de una ciudad a otra y de un país a otro. “Tiene que ver con la localización geográfica, si es una zona alta o baja, si hay montañas alrededor, el tipo de clima que le corresponde, la forma en que ha crecido la ciudad históricamente e incluso, la economía del país” aclara Elda Luyando. Además, este fenómeno se produce en determinados momentos: “Sin embargo, las islas de calor no se presentan todo el día, ni durante todo el año. Hay condiciones meteorológicas que permiten su aparición como el cielo despejado, el viento en calma o muy suave y cuando la radiación solar mantiene caliente el aire de la ciudad”, comenta la investigadora. Además de las islas de calor, existe el fenómeno Oasis, éste se presenta en ciudades que han crecido en el desierto como Phoenix, en Arizona y que fueron planificadas con áreas verdes y fuentes de humedad, que provocan “islas de frescor” con respecto al clima cálido presente en las zonas que la rodean (Cordova, 2018). Es necesario conocer cuáles son las causas que hacen que las ciudades, y en concreto las zonas más céntricas de las mismas sean más calientes para buscar y adoptar soluciones que permitan mejorar la salud de sus habitantes. Para empezar, las ciudades son los lugares con mayor densidad de población, por lo que en ellas encontramos infinitas hileras de edificios, de acuerdo a lo que se mencionó en el capítulo relacionado con el aire, en ocasiones impiden una correcta ventilación y por consiguiente un aumento de temperatura al impedir la circulación de la brisa. La capacidad calorífica de los materiales oscuros de construcción, como el asfalto de las calles o los techos de las casas, retiene más el calor que los de color más claro. Aunque el sistema de alcantarillado de las ciudades supuso un gran avance e influyó positivamente en la salud de los ciudadanos, tal y como se trató en el capítulo dedicado al agua, hizo que la lluvia se condujese rápidamente por debajo de las calles de manera que, al no circular por la ciudad, se perdería el enfriamiento que se producía gracias a la circulación de agua. Además, la presencia de asfalto en la mayoría de las calles hace que desaparezcan las zonas de tierra natural que absorbían el agua de lluvia refrescando el ambiente. Cuando tratamos el tema de la vegetación se habló de la importancia durante toda la historia de los árboles para arrojar sombras, pero desgraciadamente cada vez las ciudades tienen menos árboles, favoreciendo el fenómeno e isla de calor, además "La vegetación juega un papel crucial debido a la evapotranspiración. La evaporación transporta el calor hacia arriba desde las zonas más cercanas al suelo, y además las plantas transpiran", señaló Pomponi. Por otro lado, la densidad vehicular, el alumbrado, la industria o la colocación de aparatos de consumo energético generan aún más calor en las ciudades (Martins, 2019). Los científicos ya han señalado qué medidas pueden tomarse y algunas ciudades han escuchado el mensaje. Para limitar las ganancias solares en las edificaciones, debemos tener en cuenta que estas tienen mayor impacto en las superficies perpendiculares a los rayos del sol, es decir, techos y paredes de
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