La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de Elisa Victoria y Supersaurio de Meryem El Mehdati
Abstract
Las novelas El Evangelio (2021) de Elisa Victoria y Supersaurio (2022) de Meryem El Mehdati constituyen resultados recientes del fenómeno de repolitización que se inició en la novela española tras la crisis económica del año 2008 y el movimiento del 15M. En el presente estudio, se propone un análisis de ambas obras con el objetivo de profundizar en las técnicas temáticas y formales empleadas para denunciar la precariedad de los jóvenes españoles del siglo XXI, consecuencia del sistema socioeconómico actual. Así, se ahonda en el sustrato político de tres estrategias literarias: la ambientación de las tramas en el espacio laboral, la recurrencia del viaje al trabajo y la estructuración del relato a través de la novela-diario.
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SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de Elisa Victoria y Supersaurio de Meryem El Mehdati The bus never arrives on time: precarious writings in El Evangelio by Elisa Victoria and Supersaurio by Meryem El Mehdati ANA MARANTE GONZÁLEZ Universidad de La Laguna [email protected] ORCID: https://orcid.org/0009-0001-2288-3647 Recibido/Received: 26/09/2024. Aceptado/Accepted: 12/11/2024. Cómo citar/How to cite: Marante González, Ana, “La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de Elisa Victoria y Supersaurio de Meryem El Mehdati”, Siglo XXI. Literatura y Cultura Españolas, 22 (2024): 289-319. DOI: https://doi.org/10.24197/sxxi.22.2024.289-319 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: Las novelas El Evangelio (2021) de Elisa Victoria y Supersaurio (2022) de Meryem El Mehdati constituyen resultados recientes del fenómeno de repolitización que se inició en la novela española tras la crisis económica del año 2008 y el movimiento del 15M. En el presente estudio, se propone un análisis de ambas obras con el objetivo de profundizar en las técnicas temáticas y formales empleadas para denunciar la precariedad de los jóvenes españoles del siglo XXI, consecuencia del sistema socioeconómico actual. Así, se ahonda en el sustrato político de tres estrategias literarias: la ambientación de las tramas en el espacio laboral, la recurrencia del viaje al trabajo y la estructuración del relato a través de la novela-diario. Palabras clave: precariedad; juventud; biopolítica; transporte público; escritura diarística. Abstract: The novels El Evangelio (2021) by Elisa Victoria and Supersaurio (2022) by Meryem El Mehdati are recent results of the phenomenon of repoliticization that began in the Spanish novel after the economic crisis of 2008 and the 15M movement. In the present study, it is proposed an analysis of both works with the aim of deepening the thematic and formal techniques used to denounce the precariousness of the Spanish youth of the 21st century, a consequence of the current socioeconomic system. Thus, we delve into the political substratum of three literary strategies: the setting of the plots in the workplace, the recurrence of the journey to work and the structuring of the story through the novel-diary. Keywords: job insecurity; youth; biopolitics; public transport; diary writing.
290 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 Sumario: Introducción; 1. La precariedad laboral como motivo literario; 1.1. La denuncia de las dinámicas de poder; 1.2. La identificación del tiempo de vida con el tiempo de trabajo; 2. Homo vectatio publicus: el viaje al trabajo como forma-trayecto; 3. El relato individual como discurso político; Conclusiones. Summary: Introduction; 1. Precarious work as a literary motif; 1.1. Denouncing the dynamics of power; 1.2. The identification of living time with working time; 2. Homo vectatio publicus: the journey to work as a journey-form; 3. The individual story as a political discourse; Conclusions. INTRODUCCIÓN Amparo Climent escribió una vez que “escapamos de la mente opresora como estrategas desintegrados de la existencia” (2016) y, con ello, no solo identificó al sujeto contemporáneo como estratega, sino que también comprobó, una vez más, la versatilidad de la literatura para articularse como estrategia política. Con esta idea en mente, en el presente trabajo se propone un análisis de las novelas El Evangelio (2021) de Elisa Victoria y Supersaurio (2022) de Meryem El Mehdati, caracterizadas por la orientación de sus tramas a la denuncia de las condiciones precarias de la juventud española. En ambos casos, asistimos a la construcción del discurso homodiegético de sus protagonistas, Eulalia y Meryem, cuyas experiencias están determinadas por la inestabilidad del sistema capitalista que las oprime, así como por su joven edad. El objetivo de este trabajo, por lo tanto, responde a la necesidad de ampliar el corpus de novelas analizadas en los últimos años con la intención de ejemplificar una tendencia de la literatura española actual: la representación del estatus precario de los jóvenes del siglo XXI.1 En concreto, la pertinencia de este estudio responde a la utilización de técnicas semejantes en ambas novelas para la representación de la precariedad. En primer lugar, cabe señalar que esa precariedad se detecta desde las propias sinopsis de las novelas. Por un lado, en El Evangelio de Elisa Victoria, publicada por la editorial Blackie Books, Eulalia, una joven de veinte años, relata sus prácticas de Magisterio en el colegio católico Santas Justa y Rufina de Sevilla entre diciembre de 2006 y febrero de 2007, al mismo tiempo que intercala en su discurso la descripción de sus jornadas laborales en Telepizza. Sus relaciones interpersonales, la denuncia del 1 De este modo, se inserta en la línea de estudios recientes (Ruiz Flores, 2022; Gutiérrez Blanca, 2021; Pache Carballo, 2023; Ayete Gil, 2021).
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 291 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 adoctrinamiento religioso que presencia en el centro escolar y el desgaste que le genera su trabajo en la pizzería protagonizan su narración, que se estructura en capítulos nominados con fechas sucedidas de manera cronológica al estilo de un diario personal. Por otro lado, en Supersaurio de Meryem El Mehdati, publicada también por Blackie Books, la protagonista —quien adopta el nombre de la autora— es una joven que al principio de la novela tiene veinticinco años y acaba de empezar unas prácticas en la empresa de supermercados Supersaurio. A lo largo de su relato, Meryem cuenta sus vivencias en las oficinas de la corporación entre los años 2016 y 2019, trabajando primero como becaria en el equipo de Compliance, luego como asistente del jefe con un convenio por obra y servicio y, finalmente, con un contrato indefinido. Durante los treinta y cinco capítulos que componen el libro, también nominados con un referente cronológico, que en este caso solo menciona los meses, el personaje principal reflexiona sobre la hipocresía del ambiente laboral, la monotonía de su puesto de trabajo, las dificultades para conseguir un oficio relacionado con su formación como traductora y la fragilidad del modelo económico de Canarias. En cuanto a la estructura del estudio, esta responde al análisis de las siguientes cuestiones en El Evangelio y Supersaurio: las consecuencias biopolíticas de la explotación laboral capitalista, el viaje al trabajo en transporte público como momento para la reflexión sobre la vida precaria y el relato de casos individuales para la denuncia de problemáticas colectivas. Los aspectos a analizar, en tanto que son ejes que habilitan la relación entre dos novelas centradas en la precariedad de los jóvenes españoles, no solo se erigen en técnicas literarias, sino también en estrategias políticas. Con ello, El Evangelio y Supersaurio se introducen en la tradición española actual de novelas políticas protagonizadas por una juventud en condiciones precarias, escritas en la mayoría de los casos por escritores también jóvenes (Noguerol, 2022: 12). Detectamos, por lo tanto, una coherencia entre los temas abordados en las obras que nos ocupan y otros textos centrados también en la precariedad generacional, como, por ejemplo, Democracia (2012) de Pablo Gutiérrez, Yo, precario (2013) de Javier López Menacho, La habitación oscura (2013) de Isaac Rosa, La trabajadora (2014) de Elvira Navarro, Cosas vivas (2018) de Munir Hachemi, Las maravillas (2020) de Elena Medel o Yeguas exhaustas (2022) de Bibiana Collado.
292 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 Respecto a esta tendencia literaria, hemos de señalar que la precariedad de los jóvenes como tópico literario entró en las novelas españolas tras la crisis económica y el movimiento social del 15M, como consecuencia del despertar contra el Capitaloceno que provocaron dichos acontecimientos (Ayete Gil, 2023: 60). Como se expone en el libro Narrativas precarias (2019), coordinado por Christian Claesson, la crisis del año 2008 supuso en nuestro país un quebramiento de las narrativas personales y colectivas; esto permitió la entrada de una ficción política con potencial para cuestionar el relato dominante e introducir nuevas formas de pensamiento (14-19). Con ello, la “novela de la crisis” se opuso al arte despolitizado de la Cultura de la Transición (Ayete Gil, 2023: 61-62). Elisa Victoria y Meryem El Mehdati, por lo tanto, son herederas de esa repolitización de la novela española, estudiada también por María Ayete Gil en su libro Ideología, poder y cuerpo (2023). Es dentro de esa revelación de los estragos del sistema donde aparece la cuestión que aquí más nos interesa, la desesperanza de la juventud ante el futuro (Noguerol, 2020: 53), explicada por la integración de los jóvenes en el “precariado”, definido por Guy Standing en su libro El precariado: Una nueva clase social (2013). Este grupo social se ubica debajo de las clases sociales tradicionales y se halla integrado por aquellos individuos que, como Eulalia y Meryem, carecen de las siete formas de seguridad relacionadas con el trabajo (Standing, 2021: 30-31). Con ello, según la tipología que Claesson elabora para explicar la “novela de la crisis” actual, El Evangelio y Supersaurio entrarían en el primer tipo, denominado “las novelas sobre precariedad laboral y existencial”. También, podemos identificar a sus autoras como “hablantes”, término acuñado por Francisca Noguerol (2022) para describir a los escritores contemporáneos que introducen “estrategias de reconstrucción” en la narración de las problemáticas actuales, porque una de sus vías para proponer una transformación de la realidad es precisamente la representación literaria de las precariedades laborales y ontológicas (12-13). De esta forma, la elaboración de una narrativa política, marcada por la disconformidad con el discurso hegemónico, radica en nuestros días, en gran medida, en la toma de conciencia de la contradicción libertad/explotación del sistema capitalista (Ayete Gil, 2023: 69- 70). No obstante, la precariedad de Meryem y Eulalia no viene definida exclusivamente por sus condiciones laborales y generacionales, sino también por su género. En realidad, el propio Standing valoró también esta
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 293 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 variable en su capítulo “Mujeres: ¿feminización de la vida?” (2021: 106- 112). Así, en ambas novelas, se denuncian las condiciones de inseguridad sufridas por el género femenino, aunque solo en Supersaurio estas se relacionan de forma explícita con el ámbito laboral.2 En cualquier caso, en los dos libros, las protagonistas sufren episodios de acoso callejero y reflexionan sobre qué significa ser mujer en el siglo XXI, en línea con el “pensamiento y empuje feminista” que, según Isabelle Touton (2022), se observa en la literatura española actual, en especial desde 2014. Asimismo, como ya hemos señalado, en las dos novelas se emplean también otras dos estrategias con intencionalidad política: el viaje al trabajo y el relato personal. Estos dos recursos, al igual que el protagonismo de la explotación laboral, sirven para denunciar la precariedad como condición generacional. Por un lado, el viaje en transporte público adquiere un carácter generacional si tenemos en cuenta que la mayoría de los jóvenes españoles viven con sus padres porque no pueden permitirse una vivienda cerca de sus lugares de trabajo (Llaneras y Andrino, 2021). Por otro lado, el relato personal, articulado como noveladiario, está abierto a una lectura política; Eulalia y Meryem trascienden la categoría del yo para insertarse en la categoría del sujeto, confirmando, así, que la subjetividad de la novela política española actual está caracterizada por la inserción de la expresión individual como parte de una estructura colectiva (Claesson, 2019: 13). A continuación, nos adentraremos en las páginas de El Evangelio y Supersaurio para conocer la precariedad de una generación de jóvenes oprimidos por un sistema cada vez más exigente, competitivo y acelerado, donde el futuro siempre se les presenta como una guagua a la que nunca llegan a tiempo. 1. LA PRECARIEDAD LABORAL La repolitización de la novela en el panorama cultural español significa, como se adelantaba en la introducción, la representación de 2 La reflexión sobre cómo el género influye en la precariedad laboral es mayor en otra novela de crisis actual: La ciudad de Lara Moreno. El análisis de la novela desde esta perspectiva se puede consultar en el artículo “Violencia sistémica y de género en La ciudad (2022) de Lara Moreno: una aproximación” publicado por Alessia de Filippis (2024)
294 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 problemáticas apenas abordadas en la literatura anterior, entre las que encontramos la precariedad laboral y la explotación (Ayete Gil, 2021: 7- 8).3 Así, esta representación se desencadena en el texto de Elisa Victoria a propósito de las prácticas de Eulalia en el Segundo de Infantil del colegio Santas Justa y Rufina de Sevilla y de su empleo en Telepizza, mientras que en el caso de Supersaurio, la precariedad laboral se denuncia desde las oficinas de la cadena de supermercados Supersaurio en Las Palmas. Hemos de precisar que la ambientación del primer libro en el año 2006 nos permite conocer la fragilidad de los cimientos del sistema capitalista con anterioridad al 2008, ya que la recesión económica fue la punta de un iceberg que llevaba años creciendo.4 La óptica repolitizada del 2021 desde la que Elisa Victoria observa esas fechas la habilita para denunciar la explotación laboral y la precariedad de los jóvenes en aquella época. No obstante, esta coordenada cronológica también explica por qué si bien estas cuestiones ocupan un lugar central en la narrativa de El Evangelio, su relevancia es equiparable a la de otras problemáticas como el adoctrinamiento religioso; mientras que en Supersaurio, cuya historia empieza en el año 2016, las condiciones laborales de la generación nacida en los años noventa se articulan como el tema principal.5 En cualquier caso, en ambas novelas, el trabajo penetra en las vidas de sus protagonistas, de modo en que observamos cómo el devenir de la jornada laboral condiciona su estado de ánimo, así como su autopercepción. Sobre el comportamiento que tienen los clientes de Telepizza, Eulalia nos dice “Quisiera hacer la cuenta de cuánta gente piensa que soy tonta y no valgo nada cada día” (Elisa Victoria, 2021: 20). 3 En los últimos años, la narrativa española ha recuperado el interés por el tema del trabajo, clave en la novela española social desde los años treinta, pero que apenas había sido abordado desde la década de los ochenta (Somolinos Molina, 2019: 283). 4 Las “novelas de la crisis” interpretan la crisis como la consecuencia más visible de un proceso que llevaba años gestándose; no solo hallamos novelas políticas con historias ambientadas en fechas anteriores al 2008, como El Evangelio, sino que también encontramos novelas políticas publicadas con anterioridad al estallido de la crisis económica, como muestra la obra de Marta Sanz o Belén Gopegui (Claesson, 2019: 14). 5 El protagonismo del trabajo también está presente en los paratextos y se anuncia desde la primera página de Supersaurio, donde leemos “La perrita Blackie soñaba con vivir en una isla. Una isla hecha de galletas, en la que nadie tuviera que trabajar” (El Mehdati, 2022). En la primera página de El Evangelio, en cambio, leemos: “La perrita Blackie desentrañó pronto el secreto de la eterna juventud: cuidar la niña que llevaba dentro. Y era fácil, porque la niña que llevaba dentro también la cuidaba a ella” (Elisa Victoria, 2021).
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 295 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 Meryem, en una línea similar, expresa haber salido de su entrevista de trabajo en Supersaurio con “la certeza de que no vales para nada” (El Mehdati, 2022: 7). Esa difusión de los límites entre vida y trabajo enlaza con las consideraciones de Remedios Zafra en El entusiasmo sobre cómo hoy en día nuestra identidad está configurada a través de nuestra posición en el mundo laboral (2017: 61). Esta idea resulta crucial para entender los aspectos que estudiaremos en este apartado: las dinámicas de poder en el espacio laboral y los efectos del trabajo en la gestión del tiempo. En la primera cuestión, detectamos una causalidad de la baja autoestima de las protagonistas y en la segunda, una consecuencia de la reducción de la vida al trabajo. De este modo, a pesar de que Standing sostiene que “los miembros del precariado carecen de una identidad basada en el trabajo” porque sus empleos no cuentan con memoria social ni sensación de pertenencia a una comunidad laboral (2021: 34), en el caso de Eulalia y Meryem la identidad ocupacional se entremezcla con la identidad individual, de manera en que sus oficios parecen definir su valor personal y condicionan la organización de sus vidas. En este sentido, es muy ilustrativa la afirmación de Eulalia cuando se compara con Carolina, una de sus compañeras en Telepizza, capaz, a diferencia de ella, de distanciarse personalmente del trabajo: “No necesita recuperar su identidad porque no la pierde en ningún momento” (Elisa Victoria, 2021: 40). Además, sus ocupaciones sí poseen memoria social y crean comunidades. No obstante, esta contradicción no impide que ubiquemos a nuestras protagonistas en el precariado, puesto que tanto Eulalia, pese a su contrato indefinido en Telepizza, como Meryem, hasta su consolidación como trabajadora indefinida y su consiguiente aumento de sueldo, se hallan económicamente inseguras. En el caso de la primera, esta inseguridad es mayor porque sus prácticas no son remuneradas. Por ello, ambas disertan constantemente sobre las limitaciones que genera el dinero en sus vidas, así como sobre la dependencia económica de sus padres, una característica clave de su generación. También, con la excepción de las prácticas en el colegio, ambas están desempeñando labores ajenas a sus vocaciones: Eulalia estudia Magisterio, pero ocupa gran parte de sus días cobrando pizzas y Meryem estudió traducción, pero trabaja haciendo fotocopias y releyendo informes. Precisamente, los bajos ingresos y la ocupación de cargos ajenos a su formación académica se articulan como rasgos
296 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 definitorios de la juventud precaria (Standing, 2021: 127). Es más, dentro de esos cargos carentes de vocación, Standing contempla justamente el trabajo de becaria que ejerce Meryem como una nueva forma de precariado destinada esencialmente a los jóvenes (2021: 129). Tras confirmar la precariedad laboral de las protagonistas, en los siguientes apartados conoceremos qué posición ocupan dentro de las relaciones de poder que se generan en el colegio, Telepizza y Supersaurio, así como el monopolio del tiempo laboral sobre sus vidas. 1. 1. La denuncia de las dinámicas de poder En los tres espacios laborales que se contemplan —el colegio Santas Justa y Rufina de Sevilla, el local de Telepizza y las oficinas de Supersaurio—, asistimos a la aplicación de jerarquías que, como adelantaba, condicionan el estado de ánimo y la autoestima de Eulalia y Meryem. La primera es una subordinada de su tutora de prácticas, sor Lucía, y del encargado en la tienda de Telepizza; la segunda, la becaria del equipo de Compliance de Supersaurio al principio y la asistente del jefe Matiqui a partir de la segunda parte de la novela. Por lo tanto, ambas ocupan posiciones bajas dentro de las estructuras de poder de las empresas en las que trabajan y este hecho determina que sus acciones no dependan de ellas, sino de la decisión de sus superiores. Con ello, se cumple la noción de poder como “una manera en que unos pueden estructurar el campo de acción posible de los otros” (Foucault, 1988: 17). De este modo, ambas sufren las consecuencias de la sociedad disciplinaria descrita por Foucault, en la que, como observa Ayete Gil, “los sujetos están a lo largo de su vida insertos en instituciones de vigilancia, corrección y control que tienen por objeto vincular o fijar sus cuerpos a aparatos de producción” (2023: 155). Podemos identificar el colegio, Telepizza y Supersaurio como esas instituciones que mediante sus estructuras de poder sujetan a Eulalia y Meryem al sistema. Como el individuo se convierte en sujeto cuando se encuentra sometido a otro mediante el control y la dependencia (Foucault, 1988: 7), podemos definir a las dos jóvenes como sujetos porque están controladas por la dirección de sus empresas y dependen económicamente de las mismas. En otras palabras, a la explotación se suma otra forma de poder: la sujeción. Por su parte, cada uno de los espacios laborales descritos en El Evangelio y Supersaurio posee unas particularidades.
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 297 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 En primer lugar, nos ubicamos en el colegio Santas Justa y Rufina, donde si bien sor Lucía es descrita como una jefa benevolente —a diferencia de la madre superiora que le deniega a Eulalia el acceso a las reuniones—, las acciones de la protagonista, con la excepción de la lección impartida por el día de Andalucía, dependen de sus decisiones. De igual forma, el contexto religioso del colegio también coarta ideológicamente las interacciones de Eulalia. Además, aunque ella, como profesora en prácticas, ocupa una posición de poder dentro de la organización del espacio de la clase, su identificación con los niños y su constante preocupación por ellos introducen en el relato la reflexión sobre las dinámicas de control ejecutadas en los centros educativos hacia el alumnado.6 Eulalia reconoce esas dinámicas como la primera pieza del engranaje del sistema: […] y me los estaban castigando a diario con el tipo de castigo que tanto teme el pobre Diego. El castigo de hacerte sentir insuficiente, decepcionante, el de la humillación verbal, el de ir asimilando que tus virtudes no son valiosas y en las que sí valen tienes un cero. Mis niños, mis pobres niños que no vienen así de fábrica pero son mutilados para encajar en esta horma aberrante y desde muy pequeños están siguiendo ejemplos terribles o marchitándose o resistiendo la presión a contrarreloj […] (Elisa Victoria, 2021: 163). No en vano, Foucault identificó la escuela como una “heterotopía” destinada a la regeneración de los sujetos para convertirlos en ciudadanos (2010: 29); un espacio con el propósito de, como se deduce del fragmento escogido de El Evangelio, ajustar el comportamiento de los niños a la norma. Para ello, se aplica un procedimiento disciplinario basado en tres instrumentos: la inspección jerárquica, la sanción normalizadora y el examen (Foucault, 2003: 158). La inspección jerárquica tiene relación con la concepción de la escuela como un panóptico en el que no solo los profesores vigilan al alumnado, sino que también los “mejores alumnos” supervisan a los otros (Foucault, 2003: 163). Esta aplicación del ejercicio de poder a través de la mirada es 6 La representación del ejercicio de poder en la escuela también se observa en otras obras de la narrativa española actual como las novelas Cuatro por cuatro (2012) y Cara de pan (2018) de la escritora Sara Mesa (Ayete Gil, 2023: 155-191).
304 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 la sociedad contemporánea se torna especialmente explícita en las digresiones que Eulalia y Meryem desarrollan durante sus viajes al trabajo. 2. HOMO VECTATIO PUBLICUS: EL VIAJE AL TRABAJO COMO FORMATRAYECTO El tópico literario del homo viator se ha revestido de diferentes rasgos en función de las épocas en las que se ha ido manifestando. Así, en las sociedades capitalistas del siglo XXI podríamos hablar de homo vectatio publicus en relación con los viajes al trabajo en transporte público que marcan el día a día de los sujetos contemporáneos. Por ello, entre otros motivos, en la actualidad el viaje está integrado en la rutina y se interpreta como fugaz, inmediato y recurrente (Pastor, 2022: 10): el “éxota” ya no es un transeúnte que viaja como una forma de ocio o turismo, sino un nómada que, forzado por sus circunstancias económicas, adopta una “actitud vital errática” (Posada, 2019: 439- 440). Esta concepción del viaje no solo penetra en las novelas españolas, sino también en las otras literaturas en español, como se observa en los trayectos al trabajo que protagonizan las novelas Ómnibus (2006) del argentino Elvio Gandolfo y Material rodante (2015) del chileno Gonzalo Maier, y es la que se detecta en El Evangelio y Supersaurio. Entonces, el viaje se integra en la rutina de las protagonistas como un medio más al servicio del trabajo, regido por la temporalidad acelerada del sistema capitalista. En este sentido, los trayectos que hace Eulalia desde su barrio hasta la universidad, Telepizza y el colegio, así como los realizados por Meryem desde su casa en Puerto Rico hasta las oficinas de Supersaurio en Las Palmas, siguen un recorrido lineal, con un final fijado que es el trabajo —o la casa en el camino de vuelta—, y, por ello, responden a los parámetros de la geometría euclidiana. Así, las novelas que nos ocupan difieren, debido a la inserción del viaje en la rutina laboral, de los viajes circulares que caracterizan otras obras españolas actuales, como Circular 07. Las afueras (2007) de Vicente Luis Mora o La otra parte del mundo (2017) de Juan Trejo (Posada, 2019: 434). No obstante, si bien los trayectos en El Evangelio y Supersaurio resultan euclidianos en el plano referencial —así como las tramas principales, cuyo desarrollo lineal está determinado por la ordenación cronológica propia del diario—, las digresiones que las dos jóvenes realizan durante ellos se adentran en el campo de la topología porque se mueven entre el pasado, el presente y el
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 305 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 futuro. Se consolidan, pues, como formas-trayecto:9 La forma-trayecto abarca la unidad de un recorrido, da cuenta de una marcha o la duplica: a través de un principio de composición basado en líneas trazadas en el tiempo y el espacio, la obra se desarrolla (tal como el insconciente [sic] lacaniano) como una cadena de elementos articulados entre sí -y no en el orden de una geometría estática que le daría una unidad. (Bourriaud, 2009: 136). Cabe añadir, además, que “los componentes de una forma-trayecto no están forzosamente reunidos en un espacio-tiempo unitario. Esta puede remitir a uno o varios elementos ausentes, alejados físicamente, pasados o futuros” (Bourriaud, 2009: 137). Esto enlaza con la propia naturaleza de la digresión, que a través de la libre asociación de ideas equipara los discursos entremezclados a un mismo nivel (Paz Oliver, 2021: 206). En otras palabras, la destrucción de las jerarquías narrativas a través del formato digresivo es lo que permite la integración del pasado, el presente y el futuro de Eulalia y Meryem en un espacio-tiempo unitario. Además, el formato digresivo se articula como un acto de resistencia contra el tiempo hegemónico, puesto que la digresión es un recurso estilístico que “describe una errancia que desterritorializa” las categorías de espacio y tiempo, a través de la proposición de un movimiento de “detención o desaceleración” (Paz Oliver, 2021: 205). Así, a pesar de que el trayecto en guagua tiene un final y está inserto en la velocidad de la rutina, las digresiones que ocurren en él se mueven de manera no euclidiana, como ya se ha indicado, y dentro un tiempo diferente al de la acción narrativa: retrasan la necesidad de un fin y prolongan el desarrollo del discurso (Grohmann y Wells, 2010: 5). Contrastan, en definitiva, con la productividad y el aprovechamiento del tiempo que marcan el funcionamiento del sistema laboral del que Eulalia y Meryem forman parte. Conviene señalar que la utilización de una escritura oblicua, como estrategia literaria que indaga en un nuevo orden temporal para combatir nuestro presente acelerado, es una constante en la narrativa 9 Si bien la categoría de “forma-trayecto” ha sido extraída de la obra Radicante de Bourriaud, su utilización no implica la consideración de las autoras como radicantes; los rasgos que definen su escritura permiten que sea más apropiado denominarlas como “radicales precarias” (Noguerol, 2022: 12).
306 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 contemporánea, como se observa en las obras de Mike Wilson, Cynthia Rimsky o Sergi Bellver, entre otros autores (Cano Vidal, 2024). De igual modo, la coherencia entre los planos temporales se consigue a través del recurso de la iteración. Por un lado, la recurrencia temática en las digresiones que Eulalia y Meryem elaboran durante sus viajes laborales responde al carácter rutinario de los mismos: el hecho de viajar es ahora recurrente y, por ello, la reiteración en la narrativa de viajes es más frecuente en las poéticas actuales de desplazamiento que, por ejemplo, la comparación (Pastor, 2022: 15-16). Pero también, por otro lado, los tropos de repetición contribuyen con la configuración de un hilo conductor en los pensamientos que se narran durante los viajes: las consecuencias del sistema capitalista. De esta forma, la coherencia entre los diferentes planos temporales configura el sistema capitalista como una rueda de la que parece imposible escapar: Corro hacia otra parada a la que ya llega mi segundo autobús. Son las siete y media. Hay que aguantar seis horas. Voy a llegar a tiempo para la clase de Didáctica. Verme ahí sentada a las ocho en punto junto a la casi totalidad de las ciento veintidós compañeras y dos compañeros me hará sentir que lo estoy consiguiendo. […] Me acuerdo de los malos estudiantes que conocí en el instituto […] Quería que les fuera bien, que lo consiguieran pese a las injusticias del sistema necio que nos oprimía. La sorpresa es que el sistema sigue siendo necio y opresivo Elisa Victoria, 2021: 11-12). Para acabar, hemos de señalar el carácter glocal de los pensamientos desarrollados durante estos viajes. Tanto en El Evangelio como en Supersaurio, los trayectos se desarrollan en unas coordenadas muy concretas: Sevilla y Gran Canaria, respectivamente. Sin embargo, la denuncia del sistema que las protagonistas articulan en ellos está abierta a una lectura global porque ambas abordan problemáticas que traspasan las fronteras desde las que narran. Esto es posible, en gran parte, gracias al carácter universal del viaje al trabajo, así como a la naturaleza de no-lugar que caracteriza al transporte público, es decir, a su imposibilidad para definirse “ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico” (Augé, 2017: 83). Se produce, por lo tanto, una narrativa en coherencia con la concepción del “mundo contemporáneo como un espacio glocal”: los sujetos contemporáneos son nómadas porque pertenecen a un mundo determinado por la globalización y la sociedad posindustrial, pero mantienen “su peculiar idiosincrasia local” (Posada,
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 307 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 2019: 437). En otras palabras, la exposición global de la precariedad de los jóvenes en el sistema capitalista convive con las particularidades locales de la vida en Sevilla y Gran Canaria, las cuales influyen en la vida de las protagonistas. Sin embargo, debemos precisar que en Supersaurio, a diferencia de otras novelas glocales, como precisamente El Evangelio o las escritas por Fernández Mallo, donde “el nómada mutante del siglo XXI” conserva su idiosincrasia, pero prioriza como hogar “un concepto del mundo” en vez de su lugar de residencia (Posada, 2019: 437), Meryem alude constantemente al contexto canario como condicionante de su identidad y su precariedad. Así, las imágenes de Gran Canaria que se suceden a través de las ventanas de la guagua permiten la estructuración de un discurso local desde un no-lugar, centrado esencialmente en la denuncia de la turistificación en Canarias: “El chófer de la guagua tamborilea con los dedos sobre el volante. […] El sitio en el que crecí es una sucesión de hoteles que se enroscan hacia el infinito” (El Mehdati, 2022: 65). El viaje al trabajo en Supersaurio se opone, de esta forma, al viaje tradicional en el que la relación entre el paisaje y la mirada es ficticia porque el viajero solo puede recoger desde la ventana “vistas parciales” (Augé, 2017: 90). En este caso, sin embargo, la percepción de Meryem es nítida y totalizadora. En ese proceso de denuncia de las condiciones de la isla son muy relevantes los mecanismos de reiteración y enumeración. El primero acentúa la crítica a la turistificación a través de la iteración de hoteles y turistas en el paisaje isleño. El segundo, utilizado tradicionalmente en la narrativa de viajes “para hacer recuento de lo visto” (Pastor, 2022: 15), sirve al mismo propósito, ya que es empleado como lo entendió Georges Perec (1992), esto es, para “captar el ritmo de lo cotidiano” y “para delimitar un espacio y entender todo lo que pertenece a esa experiencia según cómo libremente emerge” (Paz Oliver, 2014: 109). Dicho de otro modo, la enumeración narrativa en Supersaurio representa el ritmo acelerado del viaje al trabajo, así como la imagen paisajística, y, por consiguiente, socioeconómica, de Gran Canaria. Con ello, Meryem se posiciona contra el orden normativo de Las Palmas y Puerto Rico, cuestionando, como ya hicieron los surrealistas herederos de la tradición del flâneur (François, 2021: 291), la estructuración urbana de su tiempo. Así, el viaje se constituye en los dos libros como una pausa para la reflexión en medio de la celeridad de la rutina, pero no supone un episodio
308 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 de tranquilidad como sí ocurre en otras obras actuales,10 sino que su carácter laboral lo conceptualiza como un engranaje más dentro de la velocidad del sistema. De esta forma, se confirma cómo la descripción explícita del viaje al trabajo permite tomar conciencia de los “ritmos de la vida diaria” y descifrar “el sentido de la rutina” (Paz Oliver, 2014: 107- 110). Concretamente, en El Evangelio y Supersaurio se descifra cómo el funcionamiento de la rutina está condicionado por los principios del capitalismo. En esa toma de conciencia, entonces, radica la pertinencia del viaje al trabajo como estrategia de denuncia. No es de extrañar, por ello, que el viaje en guagua se interprete en términos económicos, temporales o de cansancio, como se deduce de los siguientes ejemplos: “Si en los últimos años he pasado casi dos mil horas de autobús, ¿cuántas de esas horas he echado pensando precisamente en las distancias que estoy recorriendo y sus implicaciones? La situación me sigue resultando agotadora” (Elisa Victoria, 2021: 84); “por qué hay un bono guagua joven y no hay un bono guagua adulto […] en esta puta economía en la que la mayoría de la gente de mi edad está volviendo a casa de sus padres porque no tiene dónde caerse muerta” (El Mehdati, 2022: 129-130). En definitiva, la carga simbólica de las digresiones, realizadas especialmente durante los viajes al trabajo, resulta una clave esencial para interpretar la crítica al sistema que desarrollan ambas novelas. Por lo tanto, la recurrencia del transporte público en ellas no constituye un elemento arbitrario, sino que se articula como una estrategia más para denunciar la precariedad de los jóvenes españoles. La utilización constante de ese recurso digresivo está favorecida por la narración en primera persona, foco del último apartado. 3. EL RELATO INDIVIDUAL COMO DISCURSO POLÍTICO Las novelas que nos ocupan rompen con el prejuicio que identifica los relatos en primera persona como textos apolíticos porque en ellas el formato narrativo colabora con la crítica al sistema. En realidad, la potencialidad política de la novela en primera persona ya fue detectada por 10 Para saber más sobre el viaje como un episodio de calma que contrasta con la celeridad del mundo contemporáneo, se pueden consultar los trabajos “Qué escribir del viaje, qué escribir: estrategias de repetición en las poéticas contemporáneas del desplazamiento” de Sheila Pastor (2022) y “Los lunes al sol: trabajo e improductividad en Bajo influencia de María Sonia Cristoff” de Borja Cano Vidal (2022).
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 309 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 Biruté Ciplijauskaité en su estudio de 1994: en numerosas novelas escritas en primera persona a finales del siglo XX, como Lo color més blau (1982) de Maria Aurèlia Capmany o Las cárceles de Soledad Real (1983) de Consuelo García, las problemáticas individuales de las protagonistas están insertas en un determinado contexto histórico y, mediante la asunción de una “función paradigmática”, trascienden lo subjetivo (66-68). Lo mismo ocurre en El Evangelio y Supersaurio, donde las experiencias de Eulalia y Meryem constituyen un paradigma para comprender las condiciones de precariedad laboral de los jóvenes españoles. De este modo, como también ocurre en La lección de anatomía (2014 [2008]) de Marta Sanz y Yo misma, supongo (2016) de Natalia Carrero, la escritura en primera persona se orienta hacia la toma de conciencia del proceso por el que el ámbito laboral configura la subjetividad; el cuestionamiento de dicho proceso y la “construcción del sujeto en relación con su entorno” impiden que el relato caiga en representaciones narcisistas del yo (Somolinos Molina, 2019: 285-288).11 En concreto, nuestras novelas adoptan la forma de la novela-diario, la cual “se sitúa como un medio más para alcanzar la manifestación de los procesos de conciencia en la novela” (Beltrán Almería, 2011: 18). En efecto, gracias a este formato, leemos cómo Eulalia y Meryem toman conciencia del funcionamiento del sistema. La novela-diario se utiliza, por lo tanto, con un objetivo didáctico: ambas protagonistas exploran y exponen su relación conflictiva con el mundo que retratan. Precisamente, ese didactismo es una marca clara del diario como esquema novelístico (Beltrán Almería, 2011: 18). Además, a partir de la estructuración temporal característica de esta forma (Beltrán Almería, 2011: 10) conocemos la evolución de Eulalia y Meryem a lo largo del tiempo. La primera empieza y termina el relato ocupando la misma posición de subordinación en Telepizza y el colegio, pero en el final de El Evangelio desafía el discurso hegemónico cuando después de sacar a Sandra fuera de la capilla por haberse restregado contra un banco, le repite “Tú no eres mala” (Elisa Victoria, 2021: 299). La segunda, en cambio, va ascendiendo en Supersaurio y, si bien continúa siendo consciente de las consecuencias del capitalismo en su vida, termina 11 Cabe precisar que, siguiendo el ejemplo de Cristina Somolinos Molina en su análisis de La lección de anatomía y Yo misma, supongo, en este trabajo el interés ha recaído en la construcción del sujeto en El Evangelio y Supersaurio y no en las proyecciones del autor que se detectan en ambas novelas.
310 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 la novela comportándose con su nueva becaria desde el mismo desprecio con el que la trató Yolanda al llegar a la empresa. Así, el final esperanzador de El Evangelio contrasta con la imposibilidad de escapar del sistema representada en el desenlace de Supersaurio. Esta evolución de las protagonistas relaciona la forma novela-diario con el género de la novela de formación, integrada por relatos en los que la formación de los protagonistas constituye “el hilo narrativo y el eje de la trama” (Sumalla Benito, 2012: 9). No obstante, podemos distinguir entre las novelas de formación en las que el protagonista intenta integrarse en el sistema, mediante el aprendizaje de sus códigos —como se ve en algunas novelas de Balzac, Stendhal o Flaubert— (Escudero Prieto, 2023: 155) y aquellas en las que el aprendizaje del personaje radica en la búsqueda de una identidad propia mediante la ruptura con las instituciones que regían su destino —como en el Wilhelm Meister (1795- 1796) de Goethe — (Escudero Prieto, 2023: 160). Es en esta segunda vertiente en la que la novela de formación adquiere una dimensión política más notable: el protagonista en formación expone y desafía la normatividad de las estructuras sociales (Escudero Prieto, 2023: 161). El Evangelio y Supersaurio se insertan en este segundo tipo al romper con los códigos del espacio formativo que en su caso es el espacio laboral; tanto Eulalia como Meryem se manifiestan en contra de los valores que sus superiores desean inculcarles. Esta negativa al aprendizaje del discurso hegemónico se traduce en la consolidación de un discurso propio contrahegemónico, aunque este se tambalee al final de la novela de El Mehdati. Además, en particular, el cuestionamiento del adoctrinamiento religioso en El Evangelio continúa la prolífica tradición de novelas de formación escritas por mujeres que denuncian el modelo educativo de los colegios religiosos, como Escribo tu nombre (1964) de Elena Quiroga o Celia muerde la manzana (1972) de María Luz Melcón (Ciplijauskaité, 1994: 41). En nuestras novelas se ejemplifica, entonces, cómo en la novela de formación actual, la inserción de los casos personales en perspectivas colectivas y el tono de incertidumbre derivado de las continuas crisis del siglo XXI constituyen la recuperación del “proyecto emancipatorio” que caracterizó a la novela de formación en su inicio (Escudero Prieto, 2023: 166-167). Por último, hemos de reparar en la presencia del lenguaje llano y la cultura de masas en El Evangelio y Supersaurio, ya que destaca la proliferación de coloquialismos y palabras malsonantes, los referentes pop
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 311 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 como Justin Timberlake, Karim Benzema o Bad Bunny y el protagonismo de internet a través de los vídeos pornográficos que ve Eulalia y los fánfics que escribe Meryem. Las protagonistas, pues, se comunican con el lenguaje y la cultura características de su generación, de modo en que estos elementos facilitan la relación entre su precariedad y su edad. Precisamente, si el pop es “lo que le gusta a la generación inmediatamente posterior a aquella que acaba de ocupar el poder” (Fernández Porta, 2007: 25), no es de extrañar que la crítica al discurso hegemónico y al conformismo de la Cultura de la Transición se escriba desde aquí. Esta potencialidad política de las referencias pop nos permite insertar ambas novelas en la sensibilidad “afterpop”, estudiada por Eloy Fernández Porta (2007): ambas autoras someten el pop a un proceso de significación simbólica y perversión porque denuncian los mecanismos de la sociedad de consumo desde su propio vocabulario. Asimismo, la entrada de la cultura de masas también democratiza el discurso porque acerca la crítica del sistema capitalista a la masa lectora. Meryem no argumenta desde Foucault, sino desde Jennifer López: “En palabras de una de mis filósofas contemporáneas favoritas, Jennifer López, I just want the green” (El Mehdati, 2022: 89); y Eulalia reflexiona sobre la velocidad del sistema a partir de la música que suena en la fiesta de Telepizza: “—El dj se quedó en el 2003— […] Me doy cuenta de que han pasado cuatro años desde 2003 […] Los adultos me aseguraron que el ritmo del tiempo cambiaría” (Elisa Victoria, 2021: 51). Con ello, ambas novelas, como diría Susan Sontag (1984), destronan lo serio (315); esto permite que algunos fragmentos, especialmente en Supersaurio,12 encajen en lo camp. Se confirma, entonces, la potencialidad política de dicha estética, rasgo que si bien no fue contemplado en el texto fundacional de Sontag, sí ha sido abordado en estudios posteriores como The Politics and Poetics of Camp (1994), editado por Moe Meyer, o Camp y posvanguardia (2000) de José Amícola. Así por ejemplo, los fánfics que Meryem integra en su narración, protagonizados por sus compañeros de trabajo, se sirven de un formato denostado por la alta cultura para exponer las condiciones laborales en Supersaurio.13 12 La propia protagonista de Supersaurio ha leído a Susan Sontag (2022: 10). 13 Sobre la utilización de lo camp con intencionalidad política en Supersaurio se pueden consultar las referencias a esta novela incluidas en el trabajo Sobre Barbies, bachatas y
312 Ana Marante González SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 En resumen, las autoras que nos ocupan utilizan la narración en primera persona como una estrategia política porque la estructuración a través de la novela-diario y la aplicación de las características de la novela de formación son los factores que nos permiten conocer en profundidad los estragos del sistema capitalista en la vida de las protagonistas. Esto se debe a que las reflexiones de Eulalia y Meryem, en tanto que están orientadas hacia la denuncia de su precariedad vital y laboral, trascienden el ámbito de lo privado para entrar en el ámbito de lo social. Se observa, por lo tanto, el rasgo que Claesson detectó en la novela española política contemporánea: la inserción de la expresión individual como parte de una estructura colectiva (Claesson, 2019: 13). Es más, la expresión individual se lleva a cabo a través del lenguaje de esa estructura colectiva, gracias a la utilización del habla juvenil. CONCLUSIONES A lo largo de este estudio se ha comprobado la inserción de El Evangelio (2021) de Elisa Victoria y Supersaurio (2022) de Meryem El Mehdati en la tendencia de la novela española actual hacia la representación de la precariedad de los jóvenes, surgida dentro de la repolitización que ha marcado la evolución del género en nuestro país en los últimos años. En concreto, se deduce de este análisis la potencialidad política de las estrategias empleadas en ambas obras, a través de las cuales las protagonistas toman conciencia de los mecanismos del sistema capitalista que determinan su precariedad y condicionan su rutina. Primero, respecto a la representación de la precariedad laboral, hemos observado cómo la ambientación de las tramas en lugares de trabajo permite la detección de los instrumentos que los configuran como instituciones disciplinarias. La contradicción libertad/explotación del sistema capitalista se materializa, así, en la vigilancia jerárquica, el examen y el castigo que sus superiores ejercen sobre Eulalia y Meryem; la fragmentación del espacio laboral contribuye, como hemos visto, con el éxito de ese control. De igual modo, el contraste entre la comunidad solidaria que crea Eulalia con sus compañeras en Telepizza y el aislamiento que marca las jornadas de Meryem introduce la reflexión sobre la soledad del precario. Este protagonismo de la vida laboral en las narraciones “santas con heridas en las rodillas”: el “feísmo” kitsch y camp a través de los márgenes de Panza de Burro de Alejandro Fuertes García (2023).
La guagua nunca llega a tiempo: escrituras precarias en El Evangelio de… 313 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 289-319 E-ISSN 2172-7457 expone la identificación entre el tiempo vital y el tiempo laboral; nuestras protagonistas, como integrantes de la sociedad de rendimiento, están siempre cansadas. Después, en relación con el viaje al trabajo en transporte público, hemos comprobado cómo su recurrencia está determinada por la organización de la rutina en torno al ámbito laboral, así como por las dificultades económicas de los personajes principales, de modo en que el tópico del homo viator se reviste de homo vectatio publicus. En particular, hemos profundizado en las digresiones realizadas durante estos desplazamientos, puesto que su construcción como una suerte de formatrayecto, según la terminología de Bourriaud, las identifica como el mecanismo esencial para interpretar las consecuencias del capitalismo desde una óptica topológica; la iteración contribuye con este objetivo. Además, la denuncia de los estragos del capitalismo desde Sevilla y Gran Canaria identifica estos episodios como glocales, especialmente en el caso de Supersaurio, donde se hace hincapié en la turistificación del paisaje isleño. Esta reflexión durante el viaje revela los rasgos de la rutina, metonimia del funcionamiento del sistema. Por último, en cuanto al relato personal, hemos confirmado cómo la narración de vivencias individuales es política porque crea paradigma: las problemáticas descritas son permeables a la colectivización. Asimismo, la articulación de los discursos personales a través de la forma novela-diario nos facilita la observación del aprendizaje de Eulalia y Meryem a lo largo de sus jornadas laborales. En este sentido, El Evangelio y Supersaurio se relacionan con la novela de formación y, en concreto, debido a la contradicción del discurso hegemónico, con la vertiente de este género caracterizada por la ruptura de los personajes con los códigos convencionales. Cabe destacar que, en especial, conocemos el pensamiento contrahegemónico de las protagonistas gracias a las digresiones estudiadas en el segundo apartado. Además, el lenguaje empleado relaciona ambos libros con la sensibilidad afterpop y la estética camp, cuya potencialidad política radica en la capacidad simbólica y democratizadora de la cultura de masas. En definitiva, El Evangelio de Elisa Victoria y Supersaurio de Meryem El Mehdati son novelas políticas porque denuncian la precariedad de los jóvenes españoles a través de la desautomatización de las reglas del sistema capitalista, cuyo carácter inconsciente radica en su enseñanza en