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Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres (2021), de Marilar Aleixandre

Han, Xinyi

Abstract

El trabajo estudia la presentación de los cuerpos y la sexualidad femeninos en As malas mulleres (2021) de Marilar Aleixandre, obra contextualizada en una cárcel femenina gallega del siglo XIX. Contrastamos los cuerpos dóciles y asexuados de las reclusas sumisas con los cuerpos rebeldes y sexualmente activos de Sisca y Fefa, quienes subvierten el tropo de femme fatale y utilizan sus cuerpos y su sexualidad como armas para desafiar la explotación corporal y sexual patriarcal. La obra incluye demandas feministas y LGBTQI actuales, denunciando la falta de libertad sexual que todavía persiste en la sociedad contemporánea.

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SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres (2021), de Marilar Aleixandre Subversion and Desire: Female Body and Sexuality in As malas mulleres (2021), by Marilar Aleixandre XINYI HAN Universidad Complutense de Madrid [email protected] ORCID: https://orcid.org/0009-0008-1562-7603 Recibido/Received: 14/05/2024. Aceptado/Accepted: 06/09/2024. Cómo citar/How to cite: Han, Xinyi, “Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres (2021), de Marilar Aleixandre”, Siglo XXI. Literatura y Cultura Españolas, 22 (2024): 233-260. DOI: https://doi.org/10.24197/sxxi.22.2024.233-260 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: El trabajo estudia la presentación de los cuerpos y la sexualidad femeninos en As malas mulleres (2021) de Marilar Aleixandre, obra contextualizada en una cárcel femenina gallega del siglo XIX. Contrastamos los cuerpos dóciles y asexuados de las reclusas sumisas con los cuerpos rebeldes y sexualmente activos de Sisca y Fefa, quienes subvierten el tropo de femme fatale y utilizan sus cuerpos y su sexualidad como armas para desafiar la explotación corporal y sexual patriarcal. La obra incluye demandas feministas y LGBTQI actuales, denunciando la falta de libertad sexual que todavía persiste en la sociedad contemporánea. Palabras clave: As malas mulleres; Marilar Aleixandre; cuerpo; sexualidad; prisión Abstract: This paper studies the presentation of female bodies and sexuality in Marilar Aleixandre's As malas mulleres (2021), a work contextualized in a nineteenth-century Galician women's prison. We contrast the docile and asexual bodies of the submissive inmates with the rebellious and sexually active bodies of Sisca and Fefa, who subvert the femme fatale trope and use their bodies and sexuality as weapons to challenge patriarchal bodily and sexual exploitation. The narrative includes current feminist and LGBTQI demands, denouncing the lack of sexual freedom that still persists in contemporary society. Keywords: As malas mulleres; Marilar Aleixandre; body; sexuality; prison Sumario: Introducción; 1. Ficción carcelaria de protagonista femenina; 2. Femme fatale y mujeres delincuentes; 3. Cuerpo y sexualidad de la mujer presa en As malas mulleres; 3. 1. Cuerpos dóciles; 3. 2. Cuerpos asexuales; 4. Cuerpo y sexualidad como armas para alcanzar la libertad; 5. Femmes fatales subvertidas en As malas mulleres; Conclusiones 234 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 Summary: Introduction; 1. Prison fiction with a female protagonist; 2. Femme fatale and delinquent women; 3. Body and sexuality of the female prisoner in As malas mulleres; 3. 1. Docile bodies; 3. 2. Asexual bodies; 4. Body and sexuality as weapons to achieve freedom; 5. Subverted femmes fatales in As malas mulleres; Conclusions INTRODUCCIÓN As malas mulleres (Galaxia, 2021), novela con la que la escritora, traductora y bióloga española Marilar Aleixandre obtuvo el Premio Blanco Amor 2020 y el Premio Nacional de Narrativa 2022, relata la vida carcelaria de un grupo de reclusas en una prisión gallega del siglo XIX, quienes buscan huir de la severa explotación corporal del poder con la ayuda de unas mujeres activistas, entre ellas Concepción Arenal y Juana de Vega. En este trabajo, examinaremos la presentación del tropo de femme fatale y de los cuerpos y la sexualidad de las protagonistas presas en Las malas mujeres (Xordica, 2022), la traducción al castellano de la novela realizada por la misma autora.1 En la tradición occidental, los prejuicios sobre el vínculo entre la mujer y el mal se han fomentado durante siglos, dando lugar a un modelo femenino bello, seductor y peligroso. En los últimos quince años, han proliferado las producciones literarias y audiovisuales contextualizadas en las cárceles de mujeres, que contribuyen a renovar la imagen femenina en las obras literarias y artísticas situadas en el contexto criminal. González Fernández (2022) menciona la llegada de una nueva moda de ficción carcelaria de protagonista femenina en la década de 2010, cuyas obras 1 Abundan discusiones sobre si las obras literarias y sus traducciones a otros idiomas deben considerarse como piezas diferentes o no. En el caso Aleixandre, las respuestas parecen obvias si se toma en consideración que ha introducido cambios de contenido en la traducción realizada al castellano por ella misma: “En cierta medida siempre reescribes cosas. No me gustaba como la resolución de uno de los últimos capítulos, donde Arenal está en una finca descansando, ya después de ser destituida de su cargo de visitadora de cárceles. Y escribiendo en castellano, añadí que le explicaba a su hijo a distinguir murciélagos. Tienen un vuelo muy diferente, van como en zigzag, capturando mosquitos mientras comen. Y de ahí saqué la idea de que la justicia es como el vuelo de un murciélago, que va y viene. Y eso no está en la primera edición de la novela en gallego, por ejemplo” (En Europapress, 2023). Sin embargo, en el presente trabajo, no es nuestro objetivo destacar las sutiles diferencias entre As malas mulleres y Las malas mujeres, sino superar esta distinción y centrarnos en la visión del cuerpo y la sexualidad femeninos en ambas. Por ello, se utilizarán los dos títulos de forma intercambiable para designar una misma obra. Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 235 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 condenan las desigualdades de género e incorporan demandas de los grupos feministas y LGBTQI. Sin duda, la novela de Aleixandre se inscribe en esta nueva corriente ficcional: aunque la historia principal esté ambientada en la sociedad gallega decimonónica, a través de nuestra investigación, indagaremos en si la visión del cuerpo y la sexualidad femeninos en Las malas mujeres corresponde a la agenda feminista y LGBTQI actual. No era raro que las mujeres fueran encarceladas en casas de corrección por desobedecer las normas que el patriarcado imponía para controlar los cuerpos y la sexualidad femeninos, un control que en cierta medida persiste en nuestros días. Por lo tanto, también examinaremos si las protagonistas presas han conseguido subvertir los valores negativos atribuidos a la femme fatale para reapropiarse de este modelo femenino y utilizar sus cuerpos como armas en la lucha contra la explotación patriarcal. Además, revisaremos las posibles propuestas reivindicativas que la autora busca transmitir a través de los cuerpos de sus protagonistas encarceladas, con el fin de ayudar a las mujeres a enfrentar mejor la falta de libertad corporal y sexual en la sociedad contemporánea. El método que adoptamos para el análisis de la novela consiste en estudiar las características de los cuerpos y la sexualidad de las reclusas tradicionales y sometidas a la autoridad, observando a partir de ellas los instrumentos biopolíticos que el poder emplea para mantenerlas bajo control y las expectativas que la sociedad patriarcal tiene sobre el cuerpo femenino. Después, compararemos dichas características con las de los cuerpos y la sexualidad de Sisca y Fefa, dos presas rebeldes que rechazan la explotación corporal femenina y que comparten aspectos comunes con la femme fatale. Un estudio detallado sobre los usos que ambas protagonistas dan a sus cuerpos y su sexualidad nos permitirá conocer la actitud de la autora hacia el control corporal y sexual de la mujer y sus propuestas para mejorar la condición femenina actual. Para la elaboración del marco teórico, nos basaremos en los trabajos de Bratten, Bouclin y González Fernández sobre la ficción carcelaria de protagonista femenina, así como en los de Laqueur, Bornay, Beauvoir y Domínguez Isabel et al., que reflexionan sobre la supuesta relación entre la mujer y el pecado. En cuanto al análisis de los cuerpos femeninos encarcelados, utilizaremos las teorías de Foucault sobre el biopoder y las de Potts y Short, Vera-Gamboa, Jagoe y Alemany sobre los estereotipos femeninos sumisos, obedientes y angelicales que predominaban en la sociedad gallega decimonónica. Por último, partiremos de las ideas de 236 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 Bataille, Paz y Bourdieu para interpretar el sentido emancipador del erotismo entre las protagonistas. 1. FICCIÓN CARCELARIA DE PROTAGONISTA FEMENINA La vida carcelaria de las reclusas era un tema poco recurrente en las obras literarias y artísticas de los siglos anteriores, situación que cambió con el surgimiento de lo denominado como Women in Prison films (WIP) en la primera mitad del siglo XX. En realidad, el interés por la mujer delincuente existía mucho antes: basta con mencionar la gran cantidad de reportajes en el mundo anglosajón sobre novias violentas, esposas celosas, criadas ladronas o mujeres asesinas. Sin embargo, no fue hasta el inicio del desarrollo de la cinematografía cuando the appetite for stories of women who had transgressed social mores and legal boundaries led to the transformation of news reports into a visual subject for a film text offering voyeuristic pleasures even as early as the silent era (Bratten, 2018: 25). Una parte considerable de los WIP film pone en duda la justicia de los sistemas legales, económicos y sociopolíticos de la época, mostrando que las mujeres en determinadas situaciones son propensas a convertirse en criminales debido a la violencia patriarcal (Bouclin, 2009: 19).2 En la cultura occidental del siglo XXI, volvemos a percibir la tendencia de recurrir a mujeres encarceladas subversivas para transmitir mensajes políticos reivindicativos. Estas intrigantes figuras trascienden los límites entre el arte cinematográfico y la escritura, llegando a ser el tema central de numerosas obras novelísticas y audiovisuales. González Fernández señala la llegada en la década de 2010 de una “moda mainstream de ficción carcelaria de mujeres” (González Fernández, 2022: 51), que implica otorgar protagonismo a las presas en las prisiones de mujeres, víctimas del abuso del poder patriarcal pero también valientes 2 Aunque muchas de sus producciones admiten lecturas feministas (Halberstam, 1998: 201), otras contribuyen a reforzar ideas estereotipadas sobre las mujeres, como la de considerarlas como objetos sexuales pasivos o criaturas perversas. En casos extremos, la prisión femenina sirve como pretexto para introducir pasajes pornográficos en estas películas, donde los cuerpos y la sexualidad de las presas aparecen cosificados bajo la mirada masculina. Algunos ejemplos son Prison Girls (1972), Female Prisoner #701: Scorpion (1972), Furia en el trópico (1986) y Prison Heat (1993). Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 237 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 luchadoras por la justicia y la igualdad de género. Algunos ejemplos son Wenworth (2013-2016), Vis a Vis (2015-2019), Orange is the new black (2013-2019), Aqueles días en que eramos malas (Galaxia, 2016), O ceo das reixas (Xerais, 2019) y As malas mulleres (Galaxia, 2021). Con estas observaciones, No pretendo fijar las características de un subgénero sino leer desde el feminismo y la teoría política qué implicaciones tienen las figuras de exclusión en esta moda que triunfa en las series e influye en la literatura. (…) esta moda carcelaria de protagonismo femenino (…), más allá de introducir un subgénero ficcional, actúa como síntoma de la creciente agencia de las mujeres en el denominado primer mundo (49). A diferencia de las reclusas en la ficción carcelaria de protagonista femenina tradicional, quienes se retratan como personajes aplanados y carentes de identidad propia, los seguidores de la nueva moda artística y literaria presentan a sus protagonistas encarceladas como sujetos activos y autónomos, que tienen sus propios deseos, pensamientos y aspiraciones. Además, las presas en los WIP films anteriores cumplían una función moralizante y solían aparecer como malos ejemplos que las mujeres honestas debían evitar, por lo que la protagonista malvada casi siempre terminaba arrepintiéndose de sus errores, volviendo a asumir el rol asignado a su género: “She has a lifechanging experience in jail and leaves rehabilitated, resolute to be a good person and, more importantly, a good mother” (Bouclin, 2009: 24). No obstante, las producciones culturales de la nueva moda ya no exigen el arrepentimiento obligatorio de sus personajes, sino que resaltan su valor con el que desafían las injusticias y lo establecido. En la literatura gallega, la figura de la mujer reclusa no ha recibido suficiente atención por parte de los escritores. Sin embargo, en lugar de ser un caso excepcional en las letras gallegas, la novela de Aleixandre se encuentra en una tradición de ficción carcelaria de protagonista femenina con precedentes, que cuenta con obras como ¡Sentinela alerta! (Xerais, 2002) de María Xosé Queizán, Aqueles días en que eramos malas (Galaxia, 2016) de Inma López Silva y O ceo das reixas (Xerais, 2019) de Eli Ríos. A pesar de estar contextualizadas en distintas situaciones sociopolíticas, las tres obras dialogan de diferentes maneras con las demandas de los grupos feministas y LGBTQI actuales, denunciando la violencia del patriarcado contra la mujer, no solo en lo que respecta al 238 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 cuerpo y a la sexualidad femeninos, sino también a la etnia, la clase social, la disidencia sexual, así como el acceso a recursos y educación. Son elementos que también están presentes en As malas mulleres. En la ficción carcelaria de protagonista femenina de la nueva moda, las prisiones de mujeres cobran un doble sentido. Por un lado, “prisons are archaic, violent, totalizing institutions without justification that set up the women they warehouse to fail” (Bouclin, 2021: 133), pero, por otro lado, son un lugar de empoderamiento donde las reclusas se transforman en verdaderos sujetos tras superar una serie de sufrimientos corporales y espirituales. Las cárceles femeninas son escenarios ideales para plasmar la represión corporal y sexual de la mujer en una sociedad desigual y machista, al vincular el yugo patriarcal, frecuentemente invisible en la vida común y cotidiana, a unas rejas metálicas tangibles que acorralan el cuerpo y el pensamiento de las reclusas. Construyen una herramienta importante para que las escritoras y productoras feministas defiendan la fortaleza, la independencia y la libertad de la mujer, a través de las historias de unas presas que pasan de ser víctimas inocentes y vulnerables a ser unas valientes guerreras vengadoras por no tener otra forma de protegerse del abuso del poder masculino. Las nuevas ficciones carcelarias son una llamada a la lucha, que hacen “de la prisión un cronotopo de la emancipación feminista de la cuarta ola” (González Fernández, 2022: 56). 2. FEMME FATALE Y MUJERES DELINCUENTES Aunque el concepto de femme fatale no surgió sino hasta las últimas décadas del siglo XIX, la figura de la mujer maliciosa, seductora y peligrosa existía desde hacía varios siglos. Huelga recordar que los antiguos clásicos consideraban a la mujer como una versión imperfecta del hombre (Laqueur, 1994: 56 y 90).3 A lo largo de la historia, también se ha hablado de la impureza y peligrosidad de la mujer debido al flujo de sangre que le llega cada mes: por ejemplo, en la cultura anglosajona, “llaman a la menstruación the curse, «la maldición»” (Beauvoir, 1982: 52). En una 3 Este pensamiento se refleja en la forma de concebir los cuerpos femeninos. Según el modelo de sexo único, estos últimos son cuerpos masculinos deficientes, al tener los mismos órganos pero en lugares equivocados. El modelo perduró durante siglos: “en un mundo público con fuerte predominancia masculina, el modelo de sexo único mostraba lo que era ya evidente tomando la cultura en un sentido más general: que el hombre era la medida de todas las cosas y la mujer no existía como categoría ontológica distinta” (120). Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 239 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 cultura predominantemente religiosa, Lilith y Eva, dos mujeres que se han rendido al mal, influyen significativamente en la percepción de la mujer en el imaginario colectivo, reforzando su conexión con lo perverso y lo demoníaco. Lilith es una figura diabólica de origen asirio-babilónico, “una seductora y devoradora de hombres, a los que atacaba cuando estaban dormidos y solos (…), un espíritu maligno que atacaba a las parturientas y a los recién nacidos” (Bornay, 1995: 25). En cuanto a Eva, la encarnación del pecado original, no se resistió a la tentación de la serpiente y persuadió a Adán para que también probara el fruto prohibido, lo cual provocó la expulsión del hombre del Paraíso. Ambas son mujeres que desobedecen al poder masculino, en contraposición al modelo de mujer casta, sumisa y pura que la Virgen María representa. Estas ideas misóginas poblaban las leyendas folklóricas y las creencias populares, contribuyendo a la percepción de la mujer como el origen de todos los males. Durante la Edad Media, se atribuía la causa de los fenómenos inexplicables a la perversidad intrínseca del género femenino, llegando a demonizar a la mujer. Muchas fueron acusadas de brujería y quemadas en la hoguera: entre 1448 y 1782, la Inquisición ajustició a más de trescientas mil “brujas” (Domínguez Isabel et al., 2020: 280). Incluso en los estudios actuales sobre la caza de brujas, los historiadores con frecuencia rechazan presentarla como un acto misógino, prefiriendo atribuir la causa de este genocidio a pálidas explicaciones pseudocientíficas: la caza de brujas “podría ser descrita en términos médicos como «pánico», «locura», «epidemia», caracterizaciones todas que exculpan a los cazadores de brujas y despolitizan sus crímenes” (Federici, 2010: 220). Más tarde, el interés de los renacentistas por la cultura grecolatina los llevó a incorporar personajes femeninos hermosos y malvados de la mitología clásica en las creaciones literarias y artísticas, como Medea, Empusa y Lamia, que coincidían en alejarse del ideal femenino cristiano y en rechazar el papel de buena madre, esposa o compañera del hombre. El mismo discurso misógino perduró en los siglos posteriores: en un poema satírico que Quevedo incluyó en Parnaso español (1648), titulado “Vieja que aún no se quería desdecir de moza. Castígala con la similitud de el jardín y del monte”, el poeta denominó con ironía a una vieja prostituta como Lamia, haciendo referencia a la bella hija de Poseidón y devoradora de hombres y, relacionando el cuerpo femenino con la destrucción y la muerte: “Ya salió, Lamia, del jardín tu rostro; / huyó la rosa que vistió la espina; / y la azucena huyó y la 240 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 clavellina, / y, en el clavel, el múrice y el ostro” (Quevedo, 2003: núm. 447b. vv. 1-4). En el arte y la literatura del siglo XVIII, encontramos un tipo de mujer dominante y astuta, que seduce a los hombres con su belleza para manipularlos y obtener beneficios. En Götz von Berlinchingen (1773), una de las primeras obras teatrales de Goethe, la condesa Adelaide es una hermosa viuda malvada que termina destruyendo la vida de los dos protagonistas, Weislingen y Götz. Sin embargo, los personajes femeninos de esta época todavía no tenían las características que más tarde se atribuirían a lo que posteriormente se conocería como la femme fatale: Tendremos que esperar hasta poco antes del Romanticismo, cuando, coincidiendo con la aparición de la figura de la Adelaida de Goethe en Götz de Berlinchingen, el pintor de origen suizo Johann Heinrich Füssli, más conocido como Henry Fuseli, crea una serie de figuras que anticipan el modelo de la mujer fatal y que, pese a no encontrar repercusión en el arte posterior, anticipa la que será la imagen de la perversidad femenina (Eetessam Párraga, 2009: 237). Ya en el siglo XIX, se construyó el estereotipo femenino de mujer fatal, un ser hermoso, tentador y lascivo que seducía a los hombres, los poseía y los mataba. En una obra publicada en 1889, Valle-Inclán advierte de la peligrosidad de esta figura: “la mujer fatal es la que se ve una vez y se recuerda siempre. Esas mujeres son desastres de los cuales quedan siempre vestigios en el cuerpo y en el alma” (Valle-Inclán, 1972: 273). Este mito deja entrever el miedo del público hacia la rebeldía de la mujer y la iniciativa sexual femenina. A lo largo del Romanticismo, se desarrolló un subgénero —la novela gótica— en torno a la maldad femenina. En sus textos, la protagonista es la mujer-vampiro, que se considera la máxima expresión de la mujer fatal, al reunir “en sí todas las seducciones, todos los vicios y todas las voluptuosidades” (Praz, 1999: 392). Las protagonistas de As malas mulleres se mueven en un mundo de delincuencia, corrupción y violencia. Desde sus orígenes, la novela criminal parece reforzar la supuesta maldad inherente de la mujer;4 por 4 Valles Calatrava la define como “el género narrativo que aglutina un conjunto de relatos caracterizados principalmente por situar como tema básico el hecho delictivo concebido como enfrentamiento entre justicia y crimen (y sus representantes)” (Valles Calatrava, 1991: 32). El estudioso considera la novela negra y la novela enigma como las dos Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 241 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 ejemplo, incluso en un caso tan severo como el de un asesino serial de mujeres, es inevitable que se culpabilice la inmoralidad de las mujeres víctimas. Es más, “the standard combination of a belief in feminine evil, sex negativity and a sexist double standard regularly leads to an understanding of the serial killer as having «God on his side»” (Caputi, 2004: 187). En este género tradicionalmente considerado masculino (Roth, 1995: xiv), la mujer empezó ocupando un lugar secundario, interpretando los papeles de víctima, amada o ayudante del detective (119). Más tarde, cobró protagonismo al aparecer como la femme fatale, que no dejaba de ser un objeto del deseo sexual masculino. Aunque posteriores autoras intentaron romper con los estereotipos de género presentes en la novela negra a través de introducir investigadoras o inspectoras, la mujer en el género negro todavía se encontraba en la marginalidad (Filipova, 2022: 212 y 213). Al igual que muchas otras obras de la nueva moda de ficción carcelaria de protagonista femenina, la novela de Aleixandre parte del ambiente criminal y la vida reprimida de las reclusas para subvertir el estereotipo de femme fatale, tan generalizado en toda una escritura centrada en la mujer y el crimen, mediante el cuerpo y la sexualidad de sus protagonistas. 3. CUERPO Y SEXUALIDAD DE LA MUJER PRESA EN AS MALAS MULLERES En esta red correccional “de instituciones religiosas o estatales con tutela religiosa, basadas en el ideal femenino de mujer cuidadora, honrada, madre, esposa y hermana, tejida para sostener la caída de la condición de la mujer” (Gómez Bravo, 2003: 361), la mayoría de las presas está allí por no haberse comportado de acuerdo con las normas que el varón establece para el género femenino. Las reclusas, consideradas como “vidas indignas de ser vividas” (Bauman, 2005: 57), reciben críticas contra su instinto supuestamente diabólico. Por ejemplo, esta situación se observa en Las malas mujeres: “las mujeres pecadoras, escoria de la sociedad” (Aleixandre, 2023: 104). Si bien inicialmente estas instituciones femeninas nacieron como respuesta a la necesidad de corregir determinados usos que las mujeres hacen de sus cuerpos, considerados inaceptables para la moral de la época, en la Galera, no se aprecia la intención de educar a las protagonistas presas o convertirlas en personas honestas y útiles para la tendencias principales de la narrativa criminal, que se diferencian entre sí en función de la mayor o menor presencia de elementos detectivescos (32). 248 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 —Será. Probablemente en la mayoría de los casos no tengan otra opción. Vender por unos pocos reales a un hombre repugnante el derecho a recibir de él una enfermedad nauseabunda (Aleixandre, 2023: 119). Antes de entrar en la Galera, las reclusas eran mujeres pobres que difícilmente sobrevivían. De hecho, “la castidad era un lujo de la burguesía” (Bornay, 1995: 55), mientras que las mujeres de clase baja se veían obligadas a vender sus propios cuerpos para sostener a la familia, al no haber recibido una educación que les permitiera encontrar un trabajo decente. Fue el patriarcado el que provocó esta situación penosa, pues rechazaba ofrecer a la mujer pobre otras salidas salvo la capitalización de sus cuerpos y sexualidad, insistiendo en la peligrosidad de que se educaran o desarrollaran sus habilidades intelectuales: “una mujer sabihonda (…) es el azote del marido (…). Desdeña sus deberes de mujer, descuida los pormenores del hogar doméstico” (Alemany, 1853: 46). En la novela, el grupo de feministas reflexiona sobre las críticas contra la educación intelectual femenina, factor que actúa la explotación corporal femenina: ¿Cómo van a saber leer —dice Amalia— si nadie les enseña? Y tenemos en contra a la opinión pública. Los que escriben en los periódicos están convencidos de que enseñar a leer y a escribir a las mujeres puede llevar a su perdición. A José y a mí nos critican por dejar leer a Emilia a su antojo (Aleixandre, 2023: 108). Además de estas falsas creencias, se consideraba que las excesivas actividades mentales de la mujer perjudicaban su sistema nervioso, que, en casos extremos, podían dejarla estéril e impedirle cumplir la sagrada función reproductiva: “al hacer uso intensivo de su cerebro, las mujeres hacían peligrar su propia salud y la de la raza entera” (Jagoe, 1998b: 122). En lugar de tratar a las presas como víctimas de la injusticia social y del abuso del poder masculino, a quienes el patriarcado niega el derecho a la educación, la autoridad concibe su dedicación a la prostitución como una prueba inequívoca de la esencia malvada femenina, comparándolas con el modelo de femme fatale. 4. CUERPO Y SEXUALIDAD COMO ARMAS PARA ALCANZAR LA LIBERTAD Las reclusas, injustamente clasificadas como mujeres malas, aparecen en la novela como un personaje colectivo. Frente a la falta de Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 249 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 caracterización individual de este grupo de mujeres sumisas y tradicionales, se destacan Fefa y Sisca, dos jóvenes que desafían los mecanismos de poder impuestos a los cuerpos femeninos encarcelados. Ambas se recluyeron en la Galera siendo inocentes: allí, etiquetadas como mujeres perversas y expuestas a severos castigos corporales, iniciaron un proceso de empoderamiento que las transformó en verdaderas mujeres rebeldes. Debido a la creencia de que el futuro y la fortuna de una sociedad dependen de los usos que los individuos dan a su sexo (Foucault, 2003: 36), el poder siente la necesidad de mantener el cuerpo y la sexualidad de los individuos bajo control. Para enfrentarse a los dispositivos disciplinarios y la manipulación corporal, las protagonistas utilizan sus propios cuerpos como armas subversivas, pasando de ser cuerpos dóciles y asexuados para convertirse en sujetos autónomos, libres y sexualmente activos, que, al igual que la femme fatale, rechazan ser esclavas del patriarcado. El erotismo y la sexualidad son conceptos interrelacionados. En cuanto a las cuestiones terminológicas que su vínculo implica, entendemos el erotismo “como un eufemismo admitido, social y culturalmente, que se apoya en la incomodidad que todavía parece producir el discurso explícito sobre la sexualidad” (Díez Fernández, 2003: 16). En El erotismo (1957), Bataille señala la existencia de prohibiciones en la sociedad humana, entre las cuales sobresalen aquellas relacionadas con la muerte y la reproducción. La falta de libertad sexual es un fenómeno universal: “en todas las épocas, como en todos los lugares (…), el hombre se define por una conducta sexual sometida a reglas, a restricciones definidas” (Bataille, 1997: 54). Aunque el enfoque que el estudioso adopta para revisar la sexualidad no se limita a un género específico, sino que se centra en la experiencia erótica humana en general, resulta innegable que las mujeres se enfrentan a prohibiciones más estrictas, que, al mismo tiempo, abarcan más aspectos de su vida sexual. En la novela, las mujeres pobres que se dedican involuntariamente a la prostitución están condenadas a humillaciones, encarcelamiento y trabajos intensos, mientras los clientes reciben comprensión y consentimiento implícito por parte de la sociedad por las mismas conductas: Ellas, a la Galera, contagiadas de dolencias venéreas, mientras los hombres que las compran —prosigue Juana María—, muchos de ellos de la buena sociedad coruñesa, duermen tranquilos en sus lechos. Pues si el 250 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 comercio carnal es un pecado contra Dios y un delito en las leyes, ¿por qué solo una parte de él es castigada? (Aleixandre, 2023: 120) Cuando existen prohibiciones, siempre existen transgresiones. En lugar de oponerse a lo prohibido, la transgresión lo supera y lo completa. Al ser una negación de las prohibiciones, el erotismo es transgresivo y produce placer en los individuos (Bataille, 1997: 67 y 99). En este sentido, el homoerotismo femenino se considera una transgresión, puesto que infringe múltiples prohibiciones construidas a partir de la doble moral sexual, como aquellas que condenan la libertad sexual femenina, el derecho de la mujer a sentir impulsos eróticos y la disidencia sexual: Fefa se acerca sigilosamente, se inclina hasta que sus bocas se unen. Lenguas y labios devorándose. ¿Qué es esto tan dulce? ¿Es posible que dos mujeres...? La mano de Fefa le acaricia las mejillas, las orejas, el cuello, se detiene en la abertura de la camisa (Aleixandre, 2023: 117). En comparación con el erotismo lésbico entre ambas protagonistas, la manera en que Fefa concibe el cuerpo femenino no es menos transgresiva. A diferencia de las demás presas tradicionales de la Galera, cuyos cuerpos se someten dócilmente a la explotación y manipulación del poder, Fefa es capaz de utilizar el suyo para seducir al otro, consiguiendo beneficios de manos de la autoridad. Contempla en el cuerpo femenino una forma de resistencia y negociación: Se inclina sobre ella, apretando los labios con los suyos. Un trago de líquido pasa de boca a boca. Así alimentan los pájaros a sus crías. Después entra la lengua, recorriéndole suavemente los labios. Una sensación nueva, inesperada. —¿Cómo vas? —Duele, pero no tanto... —Me escapé de la cocina. Traga, eso hace más efecto que la manzanilla. Traga, como si enviase hacia el interior la caricia de su boca. Es un sabor fuerte, aromático, mezclado a la turbación de la lengua de ella en los labios. —Láudano —dice. (…) —¿De dónde...? —El practicante de la enfermería. Se vuelve loco cuando entro con la camisa entreabierta —por la abertura de la camisa se entrevén sus pechos, blancos, llenos—. Le pedí que me diese un poco para el dolor de muelas… (92-93) Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 251 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 En Las malas mujeres, escasean las descripciones directas sobre el atractivo y la belleza corporal de las reclusas, que se encuentran reducidas a simples máquinas de trabajo. Las alusiones a los pechos de Fefa muestran que su cuerpo se aleja momentáneamente de la docilidad y la asexualidad para convertirse en un instrumento con el que se libera del control corporal del poder e incluso influye en el otro. El acto transgresivo de la protagonista desafía las prohibiciones de la iniciativa y la libertad sexuales femeninas. Con el espíritu rebelde que caracteriza a la femme fatale, Fefa disfruta del placer que experimenta al seducir y manipular al hombre. Si el sexo es subversivo por ignorar “las clases y las jerarquías, las artes y las ciencias, el día y la noche” (Paz, 1994: 16), el erotismo y el cuerpo femenino son rompedores por permitir a las presas desdibujar las barreras entre las mujeres pecadoras-dominadas y los hipócritas hombresdominadores-consumidores del sexo, alterando las relaciones de poder entre ambos grupos de individuos. Aunque las prohibiciones condenan el placer, al mismo tiempo lo provocan. De hecho, la esencia del erotismo “se da en la asociación inextricable del placer sexual con lo prohibido. Nunca, humanamente, aparece la prohibición sin una revelación del placer, ni nunca surge un placer sin el sentimiento de lo prohibido” (Bataille, 1997: 114). Las comunicaciones carnales entre Sisca y Fefa les producen un intenso placer, que no solo surge de sus cuerpos, sino también de la transgresión de lo prohibido y el acceso a la libertad: Apoya la cabeza en su hombro. Con el abrazo siente gana de llorar, aunque en cierto modo es un alivio que sepa. Que lo supiese desde la primera vez que habló con ella, el día en que le trajo aquella media cebolla. Lo sabía y le dio la cebolla, el láudano con su boca. Acerca sus labios a los de Sisca, las lenguas se acarician. Se abandona en sus brazos. —No hagas caso a los que deciden qué es pecado, qué no. El placer no puede ser pecado, sea con un hombre o con otra mujer. Nos hicieron para el placer. Lo sé. Desabotona la camisa, aproxima su boca al pecho de Sisca, lame el pezón; después lo coge con la mano, haciéndolo girar con sus dedos. Un latido entre las piernas, el placer. Por debajo de la falda, su mano llega allá, despierta partes del cuerpo de las que no conocía la existencia. Era esto entonces, piensa, estas oleadas, esta agua que fluye mojándola toda. Sus manos responden sobre el cuerpo de Fefa; se estremece. Están jadeando, parece imposible que no las haya oído nadie (Aleixandre, 2023: 201-202). 252 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 En este rincón de la Galera, intacto por las normas morales que el patriarcado y la religión imponen a las mujeres, las amadas celebran el placer y exploran los lugares más misteriosos de sus cuerpos. En medio de fervorosas caricias, ambas se alejan cada vez más del estereotipo femenino angelical y sumiso y, en su lugar, se acercan a la femme fatale, utilizando sus cuerpos y su sexualidad para rechazar el control corporal en su confrontación con la autoridad. Al contemplar las relaciones sexuales desde la dicotomía dominador-dominado, Bourdieu describe el deseo femenino como el “deseo de la dominación masculina, como subordinación erotizada, o incluso, en su límite, reconocimiento erotizado de la dominación” (Bourdieu, 2000: 35). Sin embargo, las experiencias eróticas de las protagonistas muestran que lo que ellas anhelan es la libertad en vez de la dominación masculina: el placer les hace olvidar momentáneamente la angustia provocada por el encarcelamiento, la estricta vigilancia de las monjas y su incierto futuro en una sociedad patriarcal injusta. Tanto Bataille (1997) como Paz (1994) mencionan la disolución del ser del individuo mientras su cuerpo se funde con el del amante a través de los encuentros eróticos. De la misma forma, la comunicación carnal entre Sisca y Fefa también supone el “apogeo del cuerpo y la pérdida del cuerpo (…). Es la experiencia de la pérdida de la identidad: dispersión de las formas en mil sensaciones y visiones, caída en una substancia oceánica, evaporación de la esencia” (Paz, 1994: 205). Los amantes, cuyos cuerpos e identidades se disuelven durante los actos sexuales, se oponen a lo que Bataille define como seres discontinuos: “Al disolver la acción erótica a los seres que se adentran en ella, ésta revela su continuidad (…). El sentido último del erotismo es la fusión, la supresión del límite” (Bataille, 1997: 27 y 135). En sus actividades eróticas, las protagonistas superan su condición de mujeres sometidas a la explotación corporal y sexual de la sociedad gallega del siglo XIX y recuperan su esencia continua. Durante ese efímero momento colmado de placer, disfrutan de una absoluta libertad, fuera del alcance de la amenaza de la muerte, el control corporal del poder y las leyes morales injustas. 5. FEMMES FATALES SUBVERTIDAS EN AS MALAS MULLERES La manera en que los cuerpos y la sexualidad de las presas de la Galera son tratados revela el miedo del patriarcado a la demonizada perversidad Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 253 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 femenina. Desde el punto de vista del poder masculino, las reclusas son encarnaciones de la mujer fatal: son unos seres rebeldes, malvados y lascivos que incumplen las expectativas impuestas a su género, seducen a los hombres y corrompen a las mujeres sumisas. En lugar de contemplarlas como víctimas de la injusticia social, se considera que es por su propia naturaleza maligna por la que estas mujeres rechazan quedarse en casa, roban, se prostituyen, transmiten enfermedades venéreas entre el público, producen hijos ilegítimos y, en los casos extremos, asesinan a los hombres a su alrededor. Debido al temor a la supuesta maldad inherente del género femenino, la autoridad siente la necesidad de aislar a las que amenazan la norma del resto de la población. Con la falta de distinción entre los conceptos de pecado y delito en el siglo XIX, las mujeres podían ser encarceladas por el mero hecho de desobedecer la voluntad del poder masculino, convirtiéndose así en mujeres malas.7 Por la misma razón, las medidas de control y explotación corporal en la Galera no solo se aplican a la reclusas que transgreden las leyes civiles, sino también a aquellas que infringen las reglas morales. Para reprimir la supuesta perversidad de las mujeres fatales, la autoridad busca reducir su belleza y limitar su capacidad de seducción rapándoles el pelo al entrar en prisión, prohibiéndoles expresar sus necesidades afectivosexuales y obligándolas a vestirse con un “guiñapo ceniciento” (Aleixandre, 2023: 241). Todo ello son intentos por alejar a las reclusas lo más posible de la estereotipada imagen de femme fatale, cuya hermosura se caracteriza por una “cabellera (…) larga y abundante, y, en muchas ocasiones rojiza. Su color de piel pone acento en la blancura, y no es nada infrecuente que sus ojos sean descritos de color verde” (Bornay, 1995: 115). Como mencionamos arriba, no existen descripciones de la belleza física de las presas en la narración, salvo las alusiones a los pechos de Fefa. La manipulación de su apariencia física no deja de ser una estrategia del 7 Ya en el año 1764, el jurista, economista y filósofo italiano Cesare Beccaria comentó en su ensayo la importancia de separar la infracción de las leyes estatales del incumplimiento de las convicciones morales religiosas: “Hablo solo de los delitos que provienen de la naturaleza humana y del pacto social, no de los pecados, cuyas penas, aun las temporales, deben arreglarse con otros principios que los de una filosofía limitada” (Beccaria, 1993: 157). Desgraciadamente, dicho objetivo tardó siglos en alcanzarse. En las instituciones de reclusión femenina del siglo XIX, todavía coexistían mujeres encerradas por diferentes motivos, que abarcaban desde los desvíos morales hasta los crímenes más severos, como era el caso del asesinato. 254 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 poder para disminuir su posible amenaza para los hombres y el orden establecido. Sin embargo, Fefa y Sisca consiguen recuperar su atractivo físico y su capacidad de seducción a través de sus cuerpos y su sexualidad. Al convertir estos últimos en armas de defensa, se acercan a la femme fatale. Por ejemplo, la maldad de Fefa se observa en su seducción del practicante de la enfermería y su ataque al sacerdote, lo que le permite alcanzar sus objetivos utilizando a los hombres que encuentra. Con respecto a la lascivia que el poder condena en la mujer fatal, las dos jóvenes abogan por la iniciativa y el deseo sexuales femeninos, disfrutando del placer que sus cuerpos les producen. Otro rasgo que comparten con la femme fatale reside en la rebeldía frente al patriarcado, puesto que ambas son mujeres independientes, educadas y activas, que se esfuerzan por alcanzar la igualdad de género y la emancipación femenina. A simple vista, Sisca y Fefa son los principales personajes con los que Aleixandre subvierte el estereotipo de la femme fatale y construye una nueva imagen de mujer rebelde, debido en parte al protagonismo de Sisca en cuanto a su evolución a lo largo de la narración y su representación de una nueva generación de mujeres más libres y modernas, pertenecientes a la clase media-baja. No obstante, no son menos importantes la labor y el apoyo de las activistas que respaldan a ambas jóvenes desde atrás, entre ellas Concepción Arenal, Juana de Vega, Emilia Pardo Bazán, Julia Viqueira y otras integrantes de la Sociedad de la Magdalena, sin cuyo esfuerzo Sisca no habría podido cambiar su destino de mujer pobre y esclava del poder masculino. Todas las ideas revolucionarias de la muchacha pueden considerarse ecos del pensamiento rompedor de estas activistas, que no solo procuran enseñar su importancia a las presas de la Galera, sino que las llevan a la práctica en su vida personal. Coinciden en exigir la igualdad de género en el matrimonio, el derecho de la mujer a disfrutar del placer carnal, así como su acceso a la educación y al trabajo. El mito de la femme fatale nace de una tradición misógina que ha existido durante siglos. El miedo a que la mujer se independice, desobedezca el control masculino y sienta deseo sexual impulsa al patriarcado a diabolizar a la mujer libre, que se percibe como “fuerza ciega de la Naturaleza, realidad seductora pero indiferenciada, ninfa insaciable, virgen equívoca, prostituta que vampiriza a los hombres, belleza reptiliana, primitiva y fatal” (Puleo, 1997: 167). En un sentido amplio, todas estas mujeres son femmes fatales en su época, por ser rebeldes, fascinantes y luchadoras contra el control corporal y sexual del patriarcado. Subversión y deseo: cuerpo y sexualidad femeninos en As malas mulleres… 255 SIGLO XXI.LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 A pesar de su conservadurismo, Concha reconoce el deseo sexual femenino con cierta complejidad. Añora el momento de descubrir el placer: “el placer, inesperado, al llegarse piel a piel, las manos de Fernando despertando sus pechos, el éxtasis que viene de las caricias, prueban no ser cierto lo que con arrogancia había escrito” (Aleixandre, 2023: 34). Juana, además de adorar la belleza del sexo que llegó a conocer en su juventud, expresa su necesidad de un amante tras quedarse viuda: “¿Tú no crees que las mujeres también desean? Amor, cariño y lo físico, caricias y... el placer (…). ¿Piensas que el placer les está reservado a ellos?” (234). La postura de ambas ante el cuerpo y la sexualidad femeninos influye en la concepción del placer sexual femenino de Sisca, cuyo cambio de visión corporal y sexual va acompañado de un proceso de empoderamiento. En efecto, pasa de ser una muchacha pasiva, obediente y cobarde que teme al poder y considera el sexo como un pecado y un peligro para la mujer a ser una joven valiente y autónoma que ha aprendido a cuestionar las injusticias sociales y la situación femenina de su época. A pesar de la divergencia entre la condesa y Concha en relación con el deseo sexual femenino, ambas han guiado a Sisca en su transformación de la adolescencia a la edad adulta, influyéndola con sus planteamientos emancipatorios y ofreciéndole ayuda cuando es necesario. Con Sisca, Fefa y el grupo de activistas, Aleixandre subvierte el tropo de femme fatale para convertirlo en una figura femenina autónoma e independiente, que descubre en sus cuerpos y sexualidad una importante arma para luchar por la libertad femenina. CONCLUSIONES En la Galera, los cuerpos de las reclusas están sometidos a una serie de dispositivos disciplinarios que controlan minuciosamente todas sus actividades, exigiendo docilidad, eficiencia y productividad. Se enfrentan a controles más estrictos en comparación con los cuerpos masculinos, dada la influencia de la doble moral sexual sobre la manera de percibir la docilidad-utilidad de los cuerpos femeninos. Las experiencias de las reclusas en la cárcel muestran que los mecanismos biopolíticos tienen como objetivo último fabricar cuerpos femeninos sumisos y manipulables para servir mejor al poder masculino y patriarcal. Por otra parte, las presas son reducidas a cuerpos asexuales. Se les exige reprimir sus impulsos eróticos y evitar cualquier contacto corporal íntimo con otras. No se les perdona a aquellas mujeres que se dedican involuntariamente a la prostitución por carecer de otros recursos de subsistencia salvo sus propios 256 Xinyi Han SIGLO XXI. LITERATURA Y CULTURA ESPAÑOLAS, 22 (2024): 233-260 E-ISSN 2172-7457 cuerpos. Se las somete a duros trabajos y humillaciones para castigar los usos inaceptables de sus cuerpos y su sexualidad, mientras se consienten las conductas sexuales irresponsables de los hombres-compradores de sexo. En contraste con la sumisión de las demás presas, Sisca y Fefa, femmes fatales subvertidas, cuestionan la legitimidad del poder para manipular el cuerpo y la sexualidad femeninos. Encuentran en el erotismo y el placer herramientas útiles para resistirse al control corporal. De acuerdo con la definición de Bataille sobre las transgresiones, el homoerotismo femenino entre ambas es transgresivo al desobedecer varias prohibiciones sobre la sexualidad femenina, como aquellas que condenan la libertad sexual femenina, el amor lésbico y el derecho de la mujer a tener deseo o a tomar la iniciativa sexual. Tras un proceso de empoderamiento en la Galera, subvierten el concepto misógino de femme fatale y convierten sus cuerpos y su sexualidad en armas poderosas para luchar contra la explotación corporal femenina. Aunque las reclusas se mueven en la sociedad gallega decimonónica, los planteamientos feministas de la autora son útiles para mejorar la situación de la mujer actual y podrán ser beneficiosos para las mujeres de futuras generaciones, especialmente en relación con la reivindicación del cuerpo y la sexualidad de la mujer, el placer sexual femenino y el homoerotismo lésbico. En el presente trabajo, hemos revisado la presentación de los cuerpos y la sexualidad femeninos en Las malas mujeres, una obra situada dentro de la nueva moda de ficción carcelaria de protagonista femenina que González Fernández (2022) señala. A través de la explotación corporal que sufre un grupo de mujeres reclusas en una cárcel gallega del siglo XIX, la autora denuncia la falta de libertad corporal y sexual todavía existente en nuestros días. Para futuras investigaciones, se podría indagar en la visión del cuerpo y la sexualidad femeninos en otras novelas españolas publicadas en las últimas décadas, con el fin de conocer el lugar que ocupan las demandas de la libertad sexual femenina en la narrativa española contemporánea y su relación con la creciente necesidad de reincorporar la autonomía sexual femenina a la agenda feminista actual. BIBLIOGRAFÍA Aleixandre, Marilar (2021), As malas mulleres, Vigo, Galaxia. 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