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José Manuel LOSADA, Mitocrítica cultural. Una definición del mito, Madrid, Akal, 2022, 828 páginas, ISBN: 978-84-460-5267-8

Fernández Gómez, Encarnación

Abstract

Reseña del libro: José Manuel LOSADA, Mitocrítica cultural. Una definición del mito, Madrid, Akal, 2022, 828 páginas, ISBN: 978-84-460-5267-8 El mito nos sigue interrogando hoy, como siempre, acerca de la condición humana con una profundidad y una radicalidad insondables. Pero, ¿qué es el mito? ¿Dónde está el mito? ¿Qué rasgos esenciales lo constituyen? Y, por consiguiente, ¿qué componentes debe reunir para que pueda, en rigor, considerarse mito? A estas preguntas se enfrentará la ingente y brillante obra Mitocrítica cultural. Una definición del mito, escrita por el profesor José Manuel Losada, en la que su autor presenta con cuidado rigor científico una nueva disciplina: la mitocrítica cultural, desde la que aborda tanto los componentes que configuran la estructura del mito, como su esencia. Publicada en 2022, esta obra recoge el trabajo de investigación de toda una vida, y es el resultado de «una inspiración y una necesidad que se remontan a treinta y tres años atrás» (p. 5). Porque —como el propio autor señala— «urgía construir un armazón sólido sobre una concepción no exclusivamente artística, literaria o religiosa, sino cultural, holística, global» (p. 5).

Full text

MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 187-191 ISSN: 2530-6480 José Manuel LOSADA, Mitocrítica cultural. Una definición del mito, Madrid, Akal, 2022, 828 páginas, ISBN: 978-84-460-5267-8 ENCARNA FERNÁNDEZ GÓMEZ Universidad Rey Juan Carlos ORCID: https://orcid.org/0009-0009-6566-4477 [email protected] Reseña de acceso abierto distribuida bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0) / Open access review under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0) DOI: https://doi.org/10.24197/mrfc.37.2024.187-191 l mito nos sigue interrogando hoy, como siempre, acerca de la condición humana con una profundidad y una radicalidad insondables. Pero, ¿qué es el mito?, ¿dónde está el mito?, ¿qué rasgos esenciales lo constituyen? Y, por consiguiente, ¿qué elementos debe reunir para que pueda, en rigor, considerarse mito? A estas preguntas se enfrentará la ingente y brillante obra Mitocrítica cultural. Una definición del mito, escrita por el profesor José Manuel Losada, en la que su autor presenta con cuidado rigor científico una nueva disciplina: la mitocrítica cultural, desde la que aborda tanto los componentes que configuran la estructura del mito, como su esencia. Publicada en 2022, esta obra recoge el trabajo de investigación de toda una vida, y es el resultado de “una inspiración y una necesidad que se remontan a treinta y tres años atrás” (p. 5). Porque —como el propio autor señala— “urgía construir un armazón sólido sobre una concepción no exclusivamente artística, literaria o religiosa, sino cultural, holística, global” (p. 5). El libro se estructura en dos partes: hermenéutica y análisis de nuestro tiempo (I) y definición del mito y desarrollo (II). En la primera parte de este volumen (capítulos 1 y 2): hermenéutica y análisis de nuestro tiempo, Losada se propone “apuntalar los fundamentos de una teoría, metodología, hermenéutica y epistemología del mito hoy: su objeto, su acercamiento, sus pretensiones cognitivas” (p. 12). Para ello, y ante la falta de acuerdo acerca de lo que es un mito, para una adecuada comprensión e interpretación del mito, y de su pervivencia en el mundo actual, es necesaria una nueva orientación mitocrítica: la mitocrítica cultural, que estudie el mito en sí mismo, como disciplina autónoma, aunque a caballo entre “cinco grandes tipos de ciencias humanas: nomotéticas, históricas, filosóficas, filológicas y divinas” (p. 28). Lo que propone Losada es una crítica del mito a partir de las culturas donde nace, aunque tomando distancia respecto a concepciones excesivamente “expansionistas” como la de Gilbert Durand (p. 18), así como frente a perspectivas E 188 ENCARNA FERNÁNDEZ GÓMEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 187-191 ISSN2530-6480 que reducen el mito a su función retórica. Frente al dualismo excluyente entre realismo y simbolismo idealista, Losada —que también se opone a la tan traída dicotomía entre mito y logos, en tanto ambos discursos nos informan de lo universal— defiende que “el texto mítico, sin reducirse a mera metáfora, tiene todo el derecho a estructurarse metafóricamente por su carácter desvelador” (p. 20). “Todo mito hinca sus raíces en una cultura determinada” (p. 12), por lo que se trata de establecer la relación entre el mito, la hermenéutica y la cultura de la que procede, aplicando “la metodología de la mitocrítica cultural al patrimonio mitológico de Occidente tomado en su conjunto” (p. 6). Para ello, en el capítulo 2, el autor procede a analizar qué concepciones asentadas firmemente en la sociedad actual modifican de manera notable la recepción del mito hoy, lo cual provoca “la asimilación, modificación y reutilización de los mitos tradicionales en nuestros días” (p. 64). Así, frente a la doxa del relativismo, el fenómeno de la globalización y la lógica de la inmanencia con la que el hombre posmoderno posa su mirada sobre el mundo actual —esencialismo y existencialismo convergen, cuando sus posiciones son llevadas al extremo, en la lógica de la inmanencia—, Losada despliega la lógica de la trascendencia o del mito: la trascendencia mítica; así como también frente a otros correlatos como el esoterismo, la fantasía y la ciencia ficción (p. 148). Y nos avisa: “Abordar desde nuestra cultura contemporánea los mitos del pasado y, desde los mitos del pasado, la idiosincrasia de la cultura contemporánea” (p. 182) es la principal tarea de la mitocrítica cultural. En la segunda parte del libro (capítulos 3-11): definición del mito y desarrollo, Losada nos ofrece una definición de mito, y la fundamentación científica de una teoría metodológica, hermenéutica y epistemológica del mito, con la que aborda sus componentes elementales: Lingüísticos, imaginarios, conceptuales y numinosos. En relación con los componentes lingüísticos del mito, con el objetivo de determinar con qué géneros artísticos y perspectivas filosóficas puede vincularse, y asentar las bases de una mitocrítica cultural, en el capítulo 3 (pp. 195-270), el autor aplica esta metodología a la relación entre mito y relato. “Puede haber relato sin mito, pero no mito sin relato” (p. 195), asegura Losada. Sin embargo, el mito no es un relato cualquiera. ¿Qué es el mito? ¿Dónde está el mito? ¿Qué componentes debe reunir el discurso literario para que pueda, en rigor, considerarse mito? “¿Qué significaba en otros tiempos? ¿Qué significa hoy, en sí mismo y en relación con el universo literario, artístico y existencial?” (p. 38). La propia definición que nos ofrece el autor arroja luz a estos interrogantes: “El mito es un relato funcional, simbólico y temático de acontecimientos extraordinarios con referente trascendente sobrenatural sagrado, carentes, en principio, de testimonio histórico y remitentes a una cosmogonía o una escatología individuales o colectivas, pero siempre absolutas” (p. 193). “Entre todos los tipos posibles de relato, el mítico es el más evocador de la condición enigmática del ser humano” (p. 11). Ahora bien, el mito (μῦθος mŷthos) “vale tanto como palabra, discurso, razón, dicho, comunicación, mensaje” (p. 195), y, además, la raíz del término mŷthos es una onomatopeya que indicaría, tanto la Reseña: JOSÉ MANUEL LOSADA, MITOCRÍTICA CULTURAL. UNA DEFINICIÓN DEL MITO 189 MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 187-191 ISSN: 2530-6480 emisión de sonidos como el acto de no emitirlos: alude a palabra sonora, pero también de palabra silenciada, oculta: “la palabra relata el enigma” (p. 195), De ahí que Losada se proponga profundizar en una poética del relato mítico: retornar al misterio. Asegura el autor que, si bien “debemos el catálogo teológico de la Hélade a Hesíodo y Homero: momento en el que los mitos pasan a fundar la literatura” (pp. 358-359), sin embargo, “el mito no es reductible al hecho literario, en tanto el relato mítico apunta a espacios ignotos de la realidad material o mental humana y sobrenatural”. En cuanto a la relación entre el relato mítico y el tiempo, Losada diferencia entre los tiempos de la inmanencia y el tiempo de la trascendencia perteneciente al mito, así, hablamos de mito cuando el mundo material y el mundo sobrenatural entran en contacto en virtud de “un elemento «mítico» (the mythic) que distingue un relato mítico de otro que no lo es. Este dispositivo mítico es el acontecimiento extraordinario de carácter trascendente, el choque de dos mundos (el inmanente y el trascendente) sin el cual el relato mítico no puede desencadenar la mirada originaria” (pp. 250-251). Especial relevancia adquiere también en el capítulo 4 de este volumen, la necesidad de recuperar la función referencial y teleológica del mito (a las que se añaden la didáctica y la subversiva), dado que “la función referencial responde a la pregunta causal («¿por qué?»), y, sobre todo, a otra intencional o final («¿para qué?»)” (pp. 271-272). En el caso del mito, su función referencial responde a preguntas de carácter absoluto. Con relación a los elementos imaginarios del mito, Losada aborda en el capítulo 5, la irreductibilidad del mito a la imagen o al símbolo, señalando sus similitudes, pero también sus diferencias (pp. 301-353). Así, en la “imagen del mito”, su representación artística evoca una “trascendencia enriquecida (trans-scandēre, “subir más allá”) que permite establecer una relación entre nuestro mundo actual y otros mundos sobrenaturales” (pp. 306-307), un tipo de trascendencia que no se da en la mera imagen. Respecto al símbolo, tras exponer aquellas escuelas que desconfían de su valor hermenéutico como el racionalismo cartesiano, los positivismos o el reduccionismo estructuralista y freudiano (p. 315), el autor se refiere a aquellos autores que sí confían en el valor hermenéutico del símbolo, como Jung o Gilbert Durand (pp. 316-317). Importante es también la clarificación conceptual que se expone en el capítulo 6 con relación a lo que es un personaje mítico. Ante la confusión actual entre mito y figuras simbólicas, estrellas de cine, vedettes y celebrities o ídolos deportivos y musicales, Losada reivindica la dimensión sagrada del personaje mítico, que viene determinada, o bien por su esencia (estirpe divina), o porque está directamente relacionado con la sacralidad (héroe en contacto con la divinidad) (pp. 354-356), y propone el neologismo “prosopromito” intercambiable con el sintagma “personaje mítico”, exponiendo su tipología, para, a continuación, analizar su dimensión transcendente en el personaje de Antígona de Sófocles, Cocteau y Anouilh. Se impone a partir de aquí establecer una clara diferenciación entre aquellos personajes 190 ENCARNA FERNÁNDEZ GÓMEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 187-191 ISSN2530-6480 que son míticos y los que no lo son (pseudomitos). Importante aclaración a la que contribuye el análisis del personaje de Don Quijote (pp. 391-402), en el que el autor —frente a diversas posturas “mitomaníacas”— niega que sea un personaje mítico, en tanto no pertenece a la categoría de relatos con referente sobrenatural, “en los que se establece una relación entre dos mundos aparentemente inconexos, el mundo natural y el mundo sobrenatural”. (p. 397). Porque, que interactúen personajes y mundos opuestos es también condición sine qua non para que el acontecimiento extraordinario se desencadene. A su análisis, y al estudio de tres tipos de acontecimientos extraordinarios: La metamorfosis, el cumplimiento del anuncio (profecía y maldición) y la magia, se dedica el capítulo 7 de este volumen. El acontecimiento extraordinario narrado por el mito se caracteriza porque ocurre en el tiempo de una ficción que apunta a unos referentes absolutos difíciles de enmarcar dentro coordenadas espaciotemporales históricas. Hay una cronología histórica y una cronología cosmogónica y escatológica, y conviene, por tanto, diferenciar entre el objeto de estudio de la historiografía y de la mitocrítica. Sin embargo, “la relación asíncrona entre mito e historia” abre una fisura que deja paso a procesos de mitificación de acontecimientos y personajes históricos como Napoleón o Alejandro Magno, pero también a la desmitificación de personajes y relatos que sí son míticos, de los que la literatura nos ofrece innumerables muestras (p. 475), y que Losada analiza pormenorizadamente: El Libro de la ciudad de las damas, de Christine de Pizan; Genealogía de los dioses paganos, de Boccaccio; Ulises, de J. Joyce; Ifigenia, de G. Torrente Ballester; Helena en Egipto, de H.D; Helena, de Y. Ritsos; y Medea, de C. Wolf. Pero también se desmitifican falsos mitos históricos mitificados como ocurre con la adaptación cinematográfica de Jesucristo Superstar, o el Don Juan, de Torrente Ballester. Con relación a la estructura del mito, esto es: sus componentes conceptuales, “la mitocrítica cultural sostiene la necesidad del mitema como elemento fundante de la trascendencia sagrada” (p. 541). Y establece, además, la diferencia entre tema y mitema: “Un mitema es una unidad temática y mitológica mínima cuya indispensable dimensión trascendente o sobrenatural lo capacita para interactuar con otros mitemas en la formación de un mito. Si los temas tienen razón mítica, es decir, atravesada de transcendencia, son mitemas; de lo contrario son temas narrativos” (p. 536). En su análisis, Losada traslada la metodología de Hjelmsley a la estructura del mito, e identifica su especificidad estructural, a partir de las relaciones combinatorias que establecen entre sí sus elementos fundamentales, y que al igual que en la lingüística, deberán ser fijas o responder a leyes de funcionamiento estables. Se establece así el nexo común entre el discurso literario y el mito, por el que el mito encuentra en la literatura un cauce expresivo que va más allá del rito ceremonial religioso en el que nace. El análisis de los elementos numinosos del mito, transversal a toda la obra, se aborda de manera específica en los dos últimos capítulos de este volumen: “Mito y cosmogonía” y “Mito y escatología”, en los que el autor se refiere a “el pasado Reseña: JOSÉ MANUEL LOSADA, MITOCRÍTICA CULTURAL. UNA DEFINICIÓN DEL MITO 191 MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 187-191 ISSN: 2530-6480 absoluto”: el origen del origen, y a “un futuro absolutamente escatológico” (p. 573). Dado que el mito ordena el mundo, el proceso de ordenación del cosmos y un tiempo “transcendente y absoluto, escindido de nuestras coordenadas espaciotemporales” son componentes esenciales para que el mito cobre sentido y nos revele una verdad esencial. Puesto que, “el paso del Caos al cosmos indica el tránsito de lo incomprensible a lo comprensible, de lo inimaginable a lo imaginable” (p. 57). Para concluir, Losada aboga por “una armonía posible entre las ciencias empíricas y humanas, entre las esferas experimental, religiosa y mística” (p. 687). “Todo es cuestión de trascendencia. Trascendencia sobrenatural, sagrada, numinosa” (p. 685) Y añade: “Resulta que en la mitología no bastan estudios, talento y medios: es necesaria además una gran humildad para aceptar la propia limitación ante la inmensidad […]. Sobre todo, se precisa algo que suena a tara en el ámbito universitario hoy día: una apertura al misterio” (pp. 687-689). Con esta declaración clausura el autor su admirable trabajo acerca del mito e inaugura, al mismo tiempo, un nuevo camino epistemológico, metodológico y hermenéutico de enorme valor para la mitocrítica cultural y su objeto de estudio. Se cierra el volumen con una extensa bibliografía (pp. 695-768), acompañada de cuatro valiosos índices (mitológico, analítico, de obras y onomástico). Obra necesaria y de ineludible consulta para filólogos, filósofos y todos aquellos estudiosos del mito que deseen acceder al conocimiento del mito con la rigurosidad que merece.