Fonología de las letras de Claudio
Abstract
Casi un siglo después de la constitución del Círculo Lingüístico de Praga, en 1926, nos proponemos analizar las letras que el emperador Claudio introdujo en el alfabeto latino, por considerarlas quasi maxime necessariae. Utilizando ciertos postulados fonológicos aún vigentes de esa escuela, nuestro análisis intentará mostrar que, por diferentes razones, la necesidad de esas letras fue diversa: una de ellas parece haber sido superflua; otra, pertinente, y la otra, fonológicamente comprensible.
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MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 Fonología de las letras de Claudio* Phonology in Claudius’s Letters PEDRO MANUEL SUÁREZ-MARTÍNEZ Universidad de Oviedo Departamento de Filología Clásica y Románica Campus de El Milán Edificio Departamental 1ª planta C/ Amparo Pedregal s/n 33011 Oviedo (España) [email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6374-8097 Recibido/Received: 29.02.2024 | Aceptado/Accepted: 25.04.2024 Cómo citar/How to cite: Suárez-Martínez, Pedro Manuel, “Fonología de las letras de Claudio”, MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43. DOI: https://doi.org/10.24197/mrfc.37.2024.29-43 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0) / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0) Resumen: Casi un siglo después de la constitución del Círculo Lingüístico de Praga, en 1926, nos proponemos analizar las letras que el emperador Claudio introdujo en el alfabeto latino, por considerarlas quasi maxime necessariae. Utilizando ciertos postulados fonológicos aún vigentes de esa escuela, nuestro análisis intentará mostrar que, por diferentes razones, la necesidad de esas letras fue diversa: una de ellas parece haber sido superflua; otra, pertinente, y la otra, fonológicamente comprensible. Palabras clave: alfabeto latino; Claudio; fonología; digamma inuersum; letra Ⱶ; antisigma. Abstract: Almost a century after the establishment of the Linguistic Circle of Prague in 1926, this paper intends to analyse the letters that Emperor Claudius introduced into the Latin alphabet, because he considered them quasi maxime necessariae. Using certain still valid phonological postulates of that school, our analysis will try to show that, for different reasons, the need for these letters was diverse: one of them seems to have been superfluous; another, pertinent, and the other, phonologically understandable. Keywords: Latin alphabet; Claudius; phonology; digamma inuersum; letter Ⱶ; antisigma. * Una versión resumida de este texto fue presentada como comunicación en el 22nd International Colloquium on Latin Linguistics, celebrado en Praga (19-23 de junio de 2023) con el título Phonologie des lettres de Claude.
30 PEDRO MANUEL SUÁREZ-MARTÍNEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 Sumario: 1. LAS LETRAS DE CLAUDIO│ 2. EL DIGAMMA INVERSVM Ⅎ |3. LA LETRA Ⱶ |4. EL ANTISIGMA Ↄ | CONCLUSIONES | BIBLIOGRAFÍA Summary: 1. CLAUDIUS’S LETTERS│ 2. DIGAMMA INVERSVM Ⅎ |3. LETTER Ⱶ |4. ANTISIGMA Ↄ | CONCLUSIONS | BIBLIOGRAPHY 1. LAS LETRAS DE CLAUDIO omo es sabido, el emperador Claudio hizo incluir durante su reinado tres nuevas letras en el alfabeto latino que, según él, de acuerdo con la información que proporciona Suetonio (Claud. 41, 3), eran quasi maxime necessariae. Nos dice, además, que ya había escrito un tratado sobre el alfabeto latino, cuando ejerció la magistratura de la censura, probablemente como uno de los munia censoria de que habla Tácito (An. 11, 13)1, por lo que, cuando llegó al Principado, no tuvo dificultad en imponerlas. El nombre de las letras se nos ha transmitido por medio de fuentes más tardías, aunque solo al respecto de dos de ellas. Parece que una se llamaba digamma inuersum y la otra antisigma. Para la tercera no tenemos un testimonio claro; solo Velio Longo (Keil 6, 75, 12 ss.) se refiere a ella y nos dice que es semejante a la aspirationis nota que usan los griegos. Algunos latinistas la llaman medius sonus, creyendo que trataría de representar un sonido de que habla Quintiliano. Pero, como veremos, no tiene nada que ver. A fin de que ni el apunte de Velio Longo, que coincide con la descripción que ulteriores gramáticas latinas2 darán al valor de la letra H como aspirationis nota, ni la moderna denominación (medius sonus) despiste respecto al valor que Claudio parece que dio al signo, preferimos no darle un nombre específico y referirnos a él, simplemente, como letra Ⱶ. Para conocer su apariencia tenemos el testimonio de las inscripciones, aunque nuevamente, solo respecto a dos: el digamma inuersum, que sería como una F o digamma invertida 180º (Ⅎ), y la letra Ⱶ, que sería como la mitad izquierda de una H griega o de una ha latina, o como una F sin el trazo horizontal superior. En cambio, no sabemos exactamente qué aspecto tendría el antisigma, porque no conservamos ningún testimonio epigráfico de esa letra. Según Buecheler3, sería como un sigma lunatum (C), pero invertido (Ↄ). Sin embargo, Oliver4, apoyándose en los manuscritos de Prisciano, según se recogen en el aparato crítico de la edición de Keil, sugiere que sería más bien como la suma de dos sigmas lunata, enfrentadas entre sí por la parte curva y cerrada, una mirando a la izquierda y otra a la derecha (ↃC), lo que explicaría, de paso, el aparente error de Marciano Capela (3, 245) cuando atribuye la 1 Sobre la relación de Claudio con la censura y las funciones de esta magistratura, entre las que parece que estaba la de velar por el alfabeto e introducir las reformas necesarias, uid. RYAN (1993). 2 Vid., por ejemplo, PÉREZ ROMERO (1999) 579-582. 3 BUECHELER (1856) 17. 4 OLIVER (1949) 254. C
FONOLOGÍA DE LAS LETRAS DE CLAUDIO 31 MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 invención de X a Claudio. Por lo demás, es Prisciano (Keil 2, 1, 42) quien llama a esta letra antisigma. En cuanto a su función, la communis doctrina considera que Claudio utilizó el digamma inuersum para representar el sonido de V en posición consonántica, en palabras como MINERℲA (CIL VI 2041, 60); que la letra Ⱶ habría sido empleada para representar el sonido [ü], como en AEGⱵPTI (CIL VI 918); y que el antisigma lo habría propuesto Claudio para notar el grupo de sonidos [bs] o [ps], en palabras como urbs, que se representaría así: VRↃ. Pues bien, me propongo a continuación examinar, a la luz de los hallazgos de la fonología, disciplina que se constituyó hace más o menos un siglo en la ciudad de Praga, gracias a los integrantes de su famoso Círculo Lingüístico y a sus seguidores, hasta qué punto las letras propuestas por el emperador Claudio respondían a una necesidad fonológicamente justificada, como consideran algunos lingüistas de nuestro tiempo5. 2. EL DIGAMMA INVERSVM Ⅎ Como decíamos, tenemos testimonios epigráficos y de gramáticos latinos relativos al digamma inuersum. Los primeros nos permiten deducir la intención de Claudio al introducir esta letra; y los segundos, solo parcialmente coinciden con aquellos. En efecto, como subraya Buecheler6, las fuentes antiguas sugieren que el problema que Claudio quería solucionar era el encuentro de dos vocales VV en palabras como seruus, ceruus o uulgus. Es lo que Quintiliano (Inst. 1, 4, 7-8) parece querer decirnos: An cuiuslibet auris est exigere litterarum sonos? Non hercule magis quam neruorum: at grammatici saltem omnes in hanc descendent rerum tenuitatem, desintne aliquae nobis necessariae litterae, non cum Graeca scribimus (tum enim ab isdem duas mutuamur), sed proprie in Latinis: ut in his ‘seruus’ et ‘uulgus’ Aeolicum digammon desideratur7. Del mismo modo, en Inst. 1,7, 26, dice: Nostri praeceptores seruum ceruumque u et o litteris scripserunt, quia subiecta sibi uocalis in unum sonum coalescere et confundi nequiret, nunc u gemina scribuntur ea 5 Por ejemplo, TRAINA (2002) 19, considera que de las tres letras Claudio “due al meno colmavano un’effettiva lacuna dell’alfabeto latino”. Aunque no especifica cuáles, parece deducirse que eran la letra Ⱶ y el digamma inuersum. Por su parte, OLIVER (1949) 255 es de la misma opinión y estima razonable la adopción por parte de Claudio de esa letra Ⱶ, a la vista de la sobrecarga de funciones que tenía la letra I; además, considera que el digamma inuersum era “sin duda” necesario (uid. infra). 6 BUECHELER (1856) 4. 7 “¿Acaso puede cualquier oído apreciar los sonidos de las letras? No, por Hércules, más que los de las cuerdas. Sin embargo, los gramáticos al menos descienden todos a cosas de esta sutileza, la de si nos faltan algunas letras necesarias, no cuando escribimos palabras griegas (pues entonces tomamos dos prestadas de ellas), sino propiamente entre las latinas; por ejemplo, en estas seruus y uulgus, se echa de menos el digamma eólico”.
32 PEDRO MANUEL SUÁREZ-MARTÍNEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 ratione, quam reddidi: neutro sane modo uox, quam sentimus, efficitur, nec inutiliter Claudius Aeolicam illam ad hos usus litteram adiecerat8. También Aulo Gelio (14, 5, 2) asegura algo parecido: Nam diuus et riuus et cliuus non us syllaba terminantur, sed ea, quae per duo u scribenda est, propter cuius syllabae sonum declarandum reperta erat noua littera, quae digamma appellabatur9. Asimismo, tenemos los testimonios más tardíos de Velio Longo (Keil 7, 58) y de Mario Victorino (Keil 4, 14-15), que insisten en que ese tipo de palabras deben escribirse con dos V. En cambio, Prisciano, ya en el siglo VI, parece coincidir en su descripción del uso de Ⅎ con los empleos que, como veremos a continuación, se aprecian en las inscripciones. Dice así Prisciano (Keil 2, 15, 1): V uero loco consonantis posita eandem prorsus in omnibus uim habuit apud Latinos, quam apud Aeolis digamma. ... pro quo Caesar hanc Ⅎ figuram scribi uoluit10. Y, en efecto, es justamente esto lo que nos muestran las inscripciones, como puede apreciarse en estas palabras tomadas de ellas: VOℲIMVS, ℲOℲEMVS, VOVIMVS, ARℲALIVM (CIL VI 2034) ALℲEI (CIL X 797) IVℲENTVTI (CIL VI 921) TERMINAℲITQ, AMPLIAℲIT (CIL VI 1231c) Los datos proporcionados por García González11 son muy elocuentes a la hora de valorar los testimonios de Quintiliano y Aulo Gelio. En efecto, de los 55 casos conservados de digamma inuersum (Ⅎ) en 18 piedras diferentes (de las cuales 14 están datadas entre 47 y 60 d. C., mientras que las otras no tienen datación precisa), el signo Ⅎ aparece 37 veces delante de I, 9 delante de A, 7 delante de E y solamente 2 delante de O; pero nunca aparece delante de V, que es justamente la posición en la que Quintiliano y Aulo Gelio echaban en falta el Aeolicum digammon12. 8 “Nuestros maestros escribieron seruum y ceruum con las letras u y o (seruom, ceruom), no fuera a ser que la vocal que seguía a la primera se uniera a ella y se confundiera en un solo sonido; ahora se escriben con una doble u del modo que he transcrito: la voz que oímos no se reproduce desde luego con ninguna de las dos formas; y no inútilmente Claudio había añadido aquella letra eolia para estos usos”. 9 “En efecto, diuus y riuus y cliuus no terminan en la sílaba us, sino en la que hay que escribir con dos úes (-uus); y por causa del sonido de esa sílaba, el cual había que representar, se ideó una nueva letra que se llamaba digamma”. 10 “La V puesta en el lugar de una consonante tuvo absolutamente entre los latinos el mismo valor que entre los eolios (…) En su lugar, César (Claudio) quiso que se escribiera esta figura Ⅎ”. 11 GARCÍA GONZÁLEZ (2015) 127. 12 Sobre esta discordancia llama también la atención DESBORDES (1990) 190.
FONOLOGÍA DE LAS LETRAS DE CLAUDIO 33 MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 Por lo demás, la notación de Ⅎ no es sistemática: a veces se usa, a veces no, incluso en la misma inscripción y, lo que sorprende más, en la misma palabra, como en CIL VI 2034, donde veíamos ℲOℲEMVS, pero donde también se lee en otras líneas VOℲIMVS o VOVIMVS. Podemos, pues, deducir que el valor que trata de representar el digamma inuersum de Claudio es el de una [w] (u consonántica o [u ]) delante de vocal, que se correspondería con la que se representa con w en palabras del inglés como water, await, towing, wet, etc. Dicho esto y volviendo a nuestra cuestión, algunos autores modernos coinciden con los testimonios de los gramáticos y consideran que, efectivamente, al alfabeto latino le faltaban algunas letras para representar ciertos sonidos, como el que nos ocupa. Así, por ejemplo, Oliver asegura que “concerning this new letter (=Ⅎ), we can, without hesitation, say that there was a real need for it in the Latin alphabet”13. Y otros estudiosos, formados incluso en la lingüística estructural, han pensado que la grafía V del latín ocultaba dos fonemas: /u/ vocálico y /w/ consonántico. El argumento principal se refiere a los contextos en los que las dos <u> aparecen juntas en la misma sílaba, como en las palabras mencionadas por Quintiliano seruus, ceruus. Así, Brandestein decía: sin embargo, no hay que suponer que w e y en latín no sean más que la realización no silábica de u e i: si en uulgus u=u , entonces u u debería aparecer como una geminada (ū). Y lo mismo pasa con iacio: con-icio en cierta medida: si j=i , entonces i i debería aparecer como una geminada, es decir, como ī 14. Más recientemente, Enríquez15 intentaba mostrar que es gracias al hecho de que /u/ y /w/ son auténticos fonemas como pueden diferenciarse pares de palabras como parui de paruus y pa-ru-i de pareo; sol-ui de soluo y so-lu-i, de soleo; uol-ui, de uoluo, y uo-lu-i, de uolo; o ser-ui, de seruus, y se-ru-i, de sero. Si todo esto fuera cierto, la adición del digamma inuersum estaría plenamente justificada, desde el punto de vista fonológico. Sin embargo, aparte del hecho de que resulta extraño que Claudio no se hubiera dado cuenta de que podía faltar igualmente un signo para representar el valor consonántico de i,16 es muy discutible que su digamma inuersum fuera “necesario”, sobre la base de las consideraciones anteriores. Por una parte, puede ser verdad, como supone Brandestein, que la secuencia [wu] debiera aparecer “como una vocal geminada 13 OLIVER (1949) 253. 14 BRANDESTEIN (1951) 488: “Trotzdem, darf man nicht annehmen, dass v und j in lat. bloss die unsilbische Realisation von u und i wären: wäre in vulgus u=u , dann müsste u u als Geminate (ū) erscheinen. Bei iacio: con-icio gilt bis zu einem gewissen Grad dasselbe, wäre hier j=i , so müsste i i als Geminate, d. h. als ī erscheinen”. 15 ENRÍQUEZ (1986) 26 s. 16 LINDSAY (1894) 47, ya reparó en este hecho y supuso que la razón podía deberse “al más rápido desarrollo del sonido w... que el de y”.
34 PEDRO MANUEL SUÁREZ-MARTÍNEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 (ū)” o larga, pero es que es justamente por evitar eso en unas pocas palabras por lo que la lengua latina tendió a disimilar –o, mejor, a prevenir la asimilación– de dos úes delante de una consonante, de manera que uulgus, ceruus y seruus se escribieran y pronunciaran respectivamente uolgus [wol-gus], ceruos [cer-wos] y seruos [serwos]; cuando sí hay asimilación, la escritura y la pronunciación siguen los mismos parámetros silábicos uulgus [wul-gus], ceruus, [cer-wus] y seruus [ser-wus]17: la escritura de una sola u podría llevar a una pronunciación [ūl-gus], [se-rūs], [ce-rūs], con corte silábico antes de la líquida en los dos últimos casos, que en otras palabras podría inducir a confusión, como en el de la pareja sūs/suus, respectivamente pronunciadas [sūs=suws], con dos úes tautosilábicas, y [sŭ-ŭs], con dos úes heterosilábicas. Para el caso contrario, es decir, para la secuencia [uw], convendría recordar la Regla I de Trubetzkoy, formulada para interpretar los sonidos complejos. Tal regla dice que: Solo aquellas combinaciones de sonidos cuyas partes constitutivas en una lengua dada no están distribuidas entre dos sílabas pueden considerarse como la realización de fonemas simples18 y nos permite deducir que la secuencia [uw] es difonemática, porque, cuando aparece delante de una vocal, el segundo componente del grupo se pronuncia con esta vocal en una sílaba distinta, es decir, el grupo se distribuye entre dos sílabas, lo que impide, como dice la regla, considerarlo como un fonema simple. Así lo vemos, por ejemplo, en exuere, que hay que leer y silabear [ek-su-we-re]; o cuando la secuencia aparece entre vocales, como en caui, que hay que leer y silabear, según Moralejo19, [cau-wi]. Si, en cambio, aparece delante de una consonante, como en exūtus, el segundo elemento se silabea con el primero y da lugar a la ū original que contiene, así: [ek-suw- tus]. De todo esto se infiere que la secuencia [uw] se pronuncia tautosilábicamente ante consonante [ūC=uwC] o heterosilábicamente ante vocal [uA=u-wA] en función de esa determinada distribución, lo que, aplicando la Regla VII de Trubetzkoy, que dice que: Si un sonido simple y una combinación de sonidos (...) se encuentran en una relación de variante opcional o combinatoria, en la que la combinación de sonidos debe considerarse 17 La distribución de las grafías uo/uu parece que dependió de autores, tipo de texto y nivel social, según se desprende del análisis de ZAIR (2023) 121-128. Eso explica que, pese a la tendencia a la pronuniciación [uu], también se mantuviera la pronunicación [uo]. 18 TRUBETZKOY (1969) 55 s.: “Only those combinations of sound(s) whose constituent parts in a given language are not distributed over two syllables are to be regarded as the realization of single phonemes”. 19 MORALEJO (1989) 514 s.
FONOLOGÍA DE LAS LETRAS DE CLAUDIO 35 MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 la realización de una secuencia de fonemas, el sonido simple también debe considerarse la realización de la misma secuencia de fonemas”20, nos permite, a su vez, concluir que [u] y [w] no son fonemas distintos, sino realizaciones de un único fonema /u/21. Por otra parte, es difícilmente aceptable que se pueda considerar prueba de que son fonemas distintos el hecho de que [u] y [w] pertenezcan a “dos clases distribucionales distintas”22, a saber, las de ser centro y margen de sílaba respectivamente. En efecto, con independencia de que hay vocales que pueden ser margen de sílaba (como el elemento débil en los diptongos) y de que hay consonantes que en determinadas lenguas funcionan como centro de sílaba (como en latín en palabras como st!), se hace necesario recordar aquí una antigua distinción establecida por Jakobson y Halle23 entre Rasgos Distintivos Inherentes (RDI) y Rasgos Distintivos Prosódicos (RDP): unos y otros pueden ser fonológicamente pertinentes, pero mientras que los RDP están en directa dependencia del decurso y son suprasegmentales (como el acento, la cantidad, la silabación o la entonación), los RDI se pueden definir sin que haya decurso y se concretan en una serie de características articulatorias que se oponen a su ausencia (consonante, sonoro, grave, difuso, etc.). Son estos, los RDI, los únicos que pueden ser utilizados para la definición de los fonemas. Pues bien, el hecho de que /u/ pueda a veces ser en latín centro de sílaba como en utor, pero también margen silábico, como en el diptongo aurum, es una propiedad prosódica, incluso cuando sirve para distinguir pares de palabras, como en uol-ui / uo-lu-i, par-ui / pa-ru-i, sol-ui / so-lu-i24, etc. La /u/ de unos y otros pares es siempre la misma, porque en todos los casos responde a la misma definición desde el punto de vista de los RDI. Por lo demás, la posibilidad de que una diferente silabación de /u/ pueda distinguir palabras no es posible en latín más que en estas parejas de vocablos, sin que se pueda extender a ninguna otra. Y la razón de que solo en ellas se produzca esa diferente silabación estriba en que solo en ellas hay un límite morfológico que permite distinguir, precisamente por la silabación, diferentes palabras, ya sea de la misma clase, como en los verbos uo-lu-i [wo-lu-wi] de uolo y uol-ui [wolwi] de uoluo; ya sea de diferente clase, como el verbo pa-ru-i [pa-ru-wi] de pareo y el adjetivo par-ui [par-wi] de paruus; etc. Si eso es así, podemos concluir que la introducción de un digamma inuersum (Ⅎ) en el alfabeto latino para expresar gráficamente la pronunciación de una [w] 20 TRUBETZKOY (1969) 60: “If a single sound and a combination of sounds (...) stand in a relation of optional or combinatory variance, in which the sound combination must be considered the realization of a phoneme sequence, the single sound must also be considered the realization of the same phoneme sequence”. 21 MORALEJO (1989) ibid. 22 ENRÍQUEZ (1986) 28. 23 JAKOBSON-HALLE (1980) 44 ss. 24 Además, es preciso leer [pa-ru-wi], [so-lu-wi], etc., a partir del supino solūtum, que muestra que la u es originariamente larga. Vid. MORALEJO (1989) 515.
36 PEDRO MANUEL SUÁREZ-MARTÍNEZ MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 consonántica era fonológicamente innecesaria, porque el sonido que pretendía representar no era un fonema distinto del de [u] vocálica, sino una variante combinatoria del único fonema /u/25. 3. LA LETRA Ⱶ El problema de la letra Ⱶ es completamente diferente. Las inscripciones nos muestran un total de 12 ejemplos seguros del empleo de esta letra. He aquí algunos: AEGⱵPTI (CIL VI 918) BATHⱵLLVS (CIL X 6638) CⱵCNVS (CIL VI 16707) NⱵMPHIVS (CIL X 6638c) NⱵMPHABVS (CIL VI 553) SATⱵR (CIL VI 553) Su uso no tiene nada que ver con el testimonio de Longo (uid. supra), que considera que es un signo que inventa Claudio para casos en que se escribe una cosa y se pronuncia otra, como en uir, uirtus, “palabras que se escriben con I, pero que se pronuncian casi con V”. A partir de este texto de Quintiliano (Inst. 1, 4, 7-8): medius est quidam u et i litterae sonus (non enim sic optumum dicimus ut optimum) et <in> ‘here’ neque e plane neque i auditur,26 se ha querido identificar la letra Ⱶ con ese medius sonus dándole el mismo valor fonético de [ü] que tiene en francés en palabras como nature, o en alemán en palabras como München. Pero según nos parece haber demostrado ya27, tal medius sonus de Quintiliano no tiene nada que ver con la letra Ⱶ. Por una parte, porque se ha interpretado mal el valor de la expresión medius sonus28 y, por otra parte, porque en época de Claudio el cambio que experimenta /u/ hacia /i/ en ciertos contextos fónicos, como en el tipo de palabras de que habla Quintiliano y otras similares, ya se había 25 Naturalmente, esta interpretación implica suponer que Claudio estaba muy lejos de querer representar con su nuevo digamma inuersum el valor que en “latín vulgar” empezaba a tener como consonante labial, según muestran algunas inscripciones de Pompeya, como BERVS por VERVS 4380 (apud. VÄÄNÄNEN (1963) 50 s.). 26 “y hay cierto sonido medius de la letra u e i (de hecho, no decimos así optumum como optimum), ni en here se oye claramente e ni i”. 27 En SUÁREZ-MARTÍNEZ (2016 y 2021). 28 Frente a lo que se ha tradicionalmente considerado (uid., por ejemplo, LINDSAY [1894] 36 y, más recientemente BALLESTER [1995] passim), creemos haber demostrado en SUÁREZ-MARTÍNEZ (ibid.) que nunca fue intención de Quintiliano describir una pronunciación /ü/, intermedia entre /i/ y /u/, de ese llamado medius sonus; Quintiliano se referiría a que ese sonus medial de optimus/optumus o final de here/heri sería medius en el sentido de dubius o incertus, es decir, “indeterminado”, valor también usual del término medius.
FONOLOGÍA DE LAS LETRAS DE CLAUDIO 37 MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 29-43 ISSN: 2530-6480 consolidado, a pesar de que el uso de /u/ persistiera en ciertas palabras y en ciertos tipos de texto29. Y eso a pesar de que incluso César parece que había intentado normalizar el uso de I, según sugiere asimismo Quintiliano en este otro texto (Inst. 1, 7, 21): optimus maximus ut mediam i litteram, quae ueteribus u fuerat, acciperent, Gai primum Caesaris inscriptione traditur factum30. Parece, pues, que, pese a la resistencia de algunas palabras en determinados contextos formales, en tiempos de Claudio la tendencia consolidada era la de pronunciar con /i/ esas palabras que antiguamente se pronunciaban con /u/ (plurimus, maximus, aestimatio, proximus, etc.)31, por lo que no sería lógico pensar en una marcha atrás en el proceso –por lo demás, no avalado por ningún resultado románico– que hubiera propiciado la aparición de un sonido intermedio [ü], propio del latín, que fuera el que Claudio tratara de representar. Por otra parte, si observamos en su conjunto las palabras en las que aparece el nuevo signo de Claudio, constatamos que todas ellas son transcripciones en caracteres latinos de palabras griegas que contienen en origen una Y, pronunciada en griego /ü/32. Nikitina opina que la nueva grafía de Claudio debió de tener una finalidad puramente ortográfica: the letter could be originally introduced with the aim of eliminating spelling variation i/u/y, which occurs in Greek words and some remnants of i/u variation in Latin words33. Sin embargo, estimo que esa interpretación implica igualar la pronunciación de las variantes maximus/maxumus a la de las Y (=/ü/) de palabras griegas transcritas en latín, cuya pronunciación era en griego claramente /ü/; una igualación que no se puede establecer, especialmente, porque parece que nunca se pronunció [ü] ese sonus medius, como decíamos más arriba. Además, de haber sido esa la motivación de Claudio para la proposición de una nueva letra, lo lógico hubiera sido aprovechar la propia Y que ya se había introducido en latín. En mi opinión, la motivación de Claudio tiene más que ver con esta deducción de Sturtevant, cuando aseguraba que la nueva 29 Vid. MORALEJO (1972) 174 y NIKITINA (2015) 19-48. 30 “Se dice que el hecho de que en optimus, maximus se adoptara la letra medial i que para los antiguos había sido u, sucedió por primera vez en una inscripción de Gayo César”. 31 Un análisis detallado de las palabras concernidas puede verse recientemente en ZAIR (2023) 97-105. Se aprecia la resistencia al paso de /u/ a /i/ en ciertas palabras, como contubernalis, monumentum, frente a otras que siguen esa tendencia, por así decirlo, natural. 32 NITIKINA (2015) 113, alude también a CIL VI 19373, donde se lee FRATRⱵ, única palabra latina atestiguada con seguridad; pero, como dice OLIVER (1949) 252, aparece “in a poorly written inscription of uncertain date (…), and cannot be taken as trustworthy evidence”. 33 NIKITINA (2015) 116.