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Helena GONZÁLEZ VAQUERIZO, La Grecia que duele. Poesía griega de la crisis, Madrid, Catarata, 2024, 224 páginas, ISBN 978-84-1067-000-6

Tejada Benavides, María Dolores

Abstract

Reseña del libro: Helena GONZÁLEZ VAQUERIZO, La Grecia que duele. Poesía griega de la crisis, Madrid, Catarata, 2024, 224 páginas, ISBN 978-84-1067-000-6

Full text

MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 183-186 ISSN: 2530-6480 Helena GONZÁLEZ VAQUERIZO, La Grecia que duele. Poesía griega de la crisis, Madrid, Catarata, 2024, 224 páginas, ISBN 978-84-1067- 000-6 MARÍA DOLORES TEJADA BENAVIDES Universidad de Valladolid ORCID: https://orcid.org/0009-0001-6679-2798 [email protected] Reseña de acceso abierto distribuida bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0) / Open access review under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0) DOI: https://doi.org/10.24197/mrfc.37.2024.183-186 onde quiera que viaje Grecia me duele” son las palabras del poeta Yorgos Seferis que Helena González Vaquerizo ha elegido para titular La Grecia que duele, un ensayo que recoge y contextualiza una selección de poesía griega contemporánea a partir de antologías enfocadas en la crisis. El libro, enmarcado en el proyecto “Marginalia Classica: recepción clásica y cultura de masas contemporánea. La construcción de identidades y alteridades”, ahonda en la relación del país con su pasado y en el papel que representó Occidente en la construcción de la identidad helena, a la vez que analiza su situación actual, siempre con el legado clásico como fondo y la crisis económica como ineludible acompañante del repertorio poético que propone. El prólogo, en el que se nos facilita el esqueleto de la obra, prepara para su lectura y justifica la armazón del trabajo. Valiéndose de una estructura general en dos partes la autora construye primero, con la intención de aclarar e incluso descubrir circunstancias que al público occidental a menudo le son desconocidas, una presentación histórica y económica del país, así como de su reciente producción poética; en segundo lugar, se ofrece un florilegio de poesías comentadas, compuestas en la órbita de la crisis y agrupadas en torno a diferentes mitos e imágenes clásicas. El lector nunca debe perder de vista que está ante un libro que busca dar a conocer la poesía griega contemporánea, tal como explica González Vaquerizo, por lo que opta por insertar al inicio de cada capítulo poemas que la autora considera relacionados “de manera más o menos directa” (p. 15) al texto que preceden, como si de preludios se tratasen y sin comentario alguno que los acompañe. La elección de entreverar prosa y poesía es un arma de doble filo: por un lado, funciona como marchamo a la intención primera de la autora mientras pone de manifiesto el intenso vínculo de la creación poética con la realidad que le circunda; por otro, sin embargo, puede hacer perder el hilo del discurso. Este hecho, además, se agrava por la dificultad para leer la diminuta fuente con la que se han editado los textos en verso, tanto en su idioma “D 184 MARÍA DOLORES TEJADA BENAVIDES MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 183-186 ISSN2530-6480 original como en la traducción literal, sin pretensiones literarias ―tal como ella misma reconoce― que ha realizado González Vaquerizo. La ya mencionada disposición bipartita se desglosa, a su vez, en nueve capítulos; cinco primeros de aproximación a distintas variables del país heleno y cuatro restantes que abordan composiciones poéticas, rematados por un epílogo. Así, el capítulo 1.1. “La historia del exceso” es un repaso veloz a la historia griega que logra sintetizar con acierto miles de años en apenas 15 páginas. Su lectura nos revela que el pueblo griego recibe su pasado como un valioso activo pero también como una carga abrumadora, a la vez que revisitamos la caída del imperio otomano, el peso de la ilustración europea y los sentimientos panhelenistas ―en ocasiones ajenos a los propios habitantes griegos―, la construcción tutelada de la nueva identidad helena con visión occidentalista y el borrado de lo oriental, las crisis migratorias, las guerras del siglo XX, los regímenes que se sucedieron, la restauración democrática, el ingreso en la UE y la alternancia bipartidista hasta llegar a la crisis económica del año 2009. El capítulo 1.2. “La continuidad de la criptocolonia” plantea una teorización por la que el desarrollo cultural griego sería el de un país obligado a mirarse siempre en el espejo del pasado y Grecia tendería a ser una secuela moderna de sí misma, condenada a arrastrar las dualidades Oriente/Occidente y pasado/presente. Esta coyuntura se vería perpetuada por su naturaleza de “criptocolonia”, concepto acuñado por Michael Hertzfeld del que la autora hace uso, no sin antes aclarar que se refiere a “un país que no ha sido colonizado formalmente por ninguna potencia occidental, pero que sin embargo ha mantenido una relación de dependencia económica, política y cultural muy acusada con Occidente” (p. 49). De este modo, el texto va preparando el terreno para el capítulo 1.3 “La crisis y la deuda”, en el que se perfila el escenario socioeconómico de los años 2000 y en el que se recuerda la crisis de hipotecas de EE. UU. que desembocó en una gran recesión mundial para, a continuación, exponer el caso especial de Grecia; un país con una deuda soberana arrastrada desde su independencia, que utilizó cifras maquilladas para cumplir los estándares exigidos por la UE y que terminaría siendo rescatada por la Troika a cambio de severos ajustes que degradaron la vida del ciudadano, tal como se deduce de los estremecedores datos económicos que aporta la autora. El capítulo se cierra con una serie de interesantes reflexiones sobre la culpa del país en general y de los ciudadanos en particular, y sobre cómo estos percibieron el riguroso castigo al que se les sometió por el que, frente a una deuda socializada, se produjeron solo beneficios privados. Este es el panorama que permeará la poesía de la crisis, como se explica en los siguientes capítulos. El capítulo 1.4 “La nueva poesía griega”, algo más extenso que los anteriores, se abre con una pregunta retórica que plantea si resulta apropiado valerse de la debatida etiqueta “poesía de la crisis” y en este punto el lector es testigo de que la autora ha decidido apoyarse en conceptos de acotación compleja que pueden resultar un escollo para la base metodológica de este ensayo. Observamos cómo el texto realiza un recorrido por las generaciones poéticas griegas del siglo XX para detenerse en el XXI, siglo que recoge el momento en el que ya se empieza a hablar de una generación Reseña: HELENA GONZÁLEZ VAQUERIZO, LA GRECIA QUE DUELE. POESÍA GRIEGA DE LA CRISIS 185 MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 183-186 ISSN: 2530-6480 “de la crisis”, tal como la sienten público y crítica, pero formada por poetas que se muestran reacios a semejante clasificación y que reclaman ser juzgados de modo individual. González Vaquerizo vuelve a asumir aquí la dificultad, debido a su naturaleza reciente, de caracterizar la poesía de la crisis, a pesar de que los autores compartan rasgos evidentes tanto estilísticos como en la poética, o procedan de contextos socioculturales similares. A partir de la publicación de varias antologías de poesía de la crisis en los años 2014 y 2015 se acuña el término “generación de la melancolía de la izquierda” para poetas nacidos en torno a 1980 y que, según el análisis académico, coinciden en unas características generales. Estas antologías serán, a la postre, una manera de corroborar la etiqueta “generación de la crisis”, tal como se observa en el capítulo siguiente. En el breve capítulo 1.5. “Las antologías”, la autora informa de que “la aproximación a la poesía griega de la crisis que ofrezco en este libro la he realizado a partir de la lectura de poemas que han aparecido en los últimos años en antologías bilingües griego-inglés” (p.91), así como que tuvieron mayor repercusión aquellas publicaciones que mencionaron la crisis financiera y las bilingües inglés-griego. A continuación, se describen dos horquillas temporales afectadas por distintas crisis: la económica de 2014-20161 y la migratoria de 2019-20222. Con este capítulo, que menciona otras antologías previas y posteriores a la crisis, se cierra la primera parte del volumen e inicia la segunda que, con sus cuatro capítulos, ocupa aproximadamente la otra mitad de la obra y donde reside lo que, a título personal, considero que es el corazón del libro. A partir de este momento la propuesta de la autora se basa en compendiar los versos elegidos en torno a cuatro imágenes clásicas que reflejan diversos espacios y existencias, diseccionando realidades y textos mediante breves y ajustadas contextualizaciones, junto con comentarios literarios y escuetas semblanzas de los poetas antologizados. El capítulo 2.1 “En el país de los lotófagos” retrata la situación helena desde un doble punto de vista; por un lado, la asimilación sistemática del modo de vida griego con “la indolencia, la holgazanería, el despilfarro y la molicie” (p.107); por otro, la identificación de la cura económica con un fármaco, en su doble acepción de medicamento y de veneno. Los versos seleccionados por la autora oscilan entre el rendimiento de cuentas y la exculpación, y retoman el planteamiento que se hace de la 1 Las antologías que coinciden con el periodo 2014-2016 son: Crisis: Greek Poets on the Crisis, editada por Dinos Siotis (Middlesbrough, Smokestack Books, 2014); Futures: Poetry of the Greek Crisis, editada por Theodoros Chiotis (Londres, Penned in the Margins, 2015); y Austerity Measures. The New Greek Poetry, editada por Karen van Dyck (Londres, Penguin, 2016). 2 Las cuatro antologías utilizadas para cubrir este periodo son dos bilingües y dos en griego: Ξύπνησα σε μια χώρα. Ελληνική ποίηση σε ενεστώτα χρόνο / I Woke Up in a Country. Greek Poetry at the Present Time, editada por Mania Meziti, Eirini Margariti y Fanis Papageorgiu (Atenas, Rosa Luxemburg Stiftung, Office in Greece, 2019); Θησαυροί της άμμου. Ποίηση της Ελληνικής κρίσης / Treasures of the Sand. Poetry of the Greek Crisis, editada por Desponia Crist (Atenas, Alfa-Omega, 2019); Ποιήματα της κρίσης [2008-2018], editada por Konstantinos Mpouras (Atenas, Iolkos, 2020); y Ανθολογία νέας Ελληνικής ποίησης, editada por Evripidis Garantoudis (Atenas, Vakchikon, 2022). 186 MARÍA DOLORES TEJADA BENAVIDES MINERVA. Revista de Filología Clásica 37 (2024) 183-186 ISSN2530-6480 culpa individual y colectiva ya apuntada en la contextualización económica. La recopilación tiene, por otra parte, algo de diálogo entre creadores, puesto que unos poemas surgen como respuesta poética a otros. Le sigue el capítulo 2.2. “Los papeles de Penélope”, que revisa la evolución en la poesía neohelénica de este personaje, presente de modo habitual en los discursos feministas, y expone su reciente reescritura en una clave de desesperanza económica. De este modo, los poemas presentan tres facetas de Penélope: la autora y eterna tejedora, la víctima paciente de la crisis y la nueva Penélope viajera que explora el mundo que la rodea y su propio mundo interior. El capítulo 2.3. “Dondequiera que viaje” se abre con la imagen del Egeo florecido de cadáveres, en una doble mención a Seferis y Esquilo, y estructura la selección de poemas en torno a tres temáticas: la historia reciente de los movimientos migratorios tanto desde Grecia como hacia ella, la situación que viven los migrantes en el mar junto con la indiferencia de la sociedad ante ellos y, para terminar, el auge de la xenofobia y la extrema derecha como impacto negativo de la crisis migratoria. “Mármoles y ruinas” es imagen elegida para capítulo 2.4, que retoma el peso de la herencia cultural que ya asomaba en la contextualización histórica, con unas ruinas que modelan sensaciones construidas sobre la narrativa occidental y “la reacción emocional que provocan, eso que en griego se llama πάθος y que es a la vez entusiasmo y sufrimiento” (p.171). Los versos, además, se hacen eco de una metáfora cargada de significado político: la difícil pero no imposible propuesta de recuperación de la policromía griega, que implicaría liberarse del lastre de serena grandeza que arrastra la pesada imagen de la Antigüedad. Esta necesidad de defender la identidad helena esquivando la mirada occidental ―y, si es posible, la capitalista― es una reflexión que atraviesa este texto. Para terminar, en el epílogo titulado “Un instante de luz” González Vaquerizo reflexiona sobre los cambios habidos en Grecia durante los últimos veinte años, de los que ella misma ha sido testigo, con un esperanzado tono de evidente amor por el país heleno cuya historia invita a repensar. El libro se cierra con la bibliografía utilizada por la autora junto con una recopilación de datos sobre los 40 poetas presentes en la obra ―bien en los versos de la segunda parte, bien en los que acompañan el inicio de cada capítulo― sin intención de establecer canon alguno. Este trabajo, de difícil clasificación, no es un exhaustivo estudio de una generación poética, tal como reconoce la propia González Vaquerizo, sino un análisis de poemas agrupados por temas, con la crisis como inevitable punto de referencia. Por la estructura del libro, que se apoya en una más que sólida contextualización previa, no es necesario adentrarse en él con conocimientos filológicos ni históricos. El lector encontrará una interesante reflexión sobre la construcción de la identidad helena y un acercamiento a la poesía contemporánea griega, entresacada con la intención de mostrar cómo esta ha sido atravesada por las tensiones que agitaron, y aún agitan, el país. Es, en definitiva, un texto que resultará interesante a quien quiera ahondar en una realidad que a menudo hemos vislumbrado distorsionada y que permite descubrir brillante voces poéticas que probablemente resulten desconocidas.