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La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena

Mandiola Carrasco, Tomás

Abstract

El objetivo de este artículo es analizar la inscripción Ángeles negros (1994) de Juan Pablo Sutherland en el campo cultural posdictatorial a partir de la noción de autoría ‘gay’. En el marco de la conmemoración de los 30 años de su publicación, este artículo se concibe como la introducción de mi investigación en torno a Ángeles negros, que será seguida de un análisis estético literario del volumen de cuentos. Esta primera parte corresponde a un análisis literario culturalista de la recepción crítica en prensa, que busca dilucidar, en perspectiva histórica, en qué ámbito discursivo radica el carácter de ‘disturbio cultural’ (Robles) atribuido a la publicación del texto literario. Esta hizo explícitas mediante una polémica en prensa las tensiones entre literatura homoerótica, mercado y las políticas culturales del incipiente Estado democrático. A partir de la perspectiva sociológica y paratextual, se revisarán las distintas intervenciones públicas que construyeron la autoría ‘gay’ en el campo cultural chileno. Se establecerá que su relevancia táctica consiste en explicitar el carácter heterosexista de la valoración estético-literaria e inaugurar un mercado editorial de lo diverso, mediante lo que opto por leer como la primera autoría homosexual chilena.

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MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 La construcción de la autoría «gay» como fisura cultural en la posdictadura chilena: 30 años de Ángeles negros de Juan Pablo Sutherland “Gay” authorship’s construction as a cultural crack in Chile’s post dictatorship: 30 years of Juan Pablo Sutherland’s Ángeles Negros TOMÁS MANDIOLA Dirección de correo electrónico: [email protected] ORCID: https://orcid.org/0009-0005-6897-9918 Recibido/Received: 17/06/2024. Aceptado/Accepted: 15/11/2024. Cómo citar/How to cite: Mandiola, Tomás (2024). La construcción de la autoría «gay» como fisura cultural en la posdictadura chilena: 30 años de Ángeles negros de Juan Pablo Sutherland. MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1) 31-60. DOI: https://doi.org/10.24197/mcreilq.1.2025.31-60 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la inscripción Ángeles negros (1994) de Juan Pablo Sutherland en el campo cultural posdictatorial chileno a partir de la noción de autoría «gay». En el marco de la conmemoración de los 30 años de su publicación, este artículo realiza un análisis literario culturalista de la recepción crítica en prensa de Ángeles negros, que busca dilucidar, en perspectiva histórica, en qué ámbito discursivo radica el carácter de «disturbio cultural» (Robles, 2008) atribuido a la publicación del texto literario. Esta hizo explícitas mediante una polémica en prensa las tensiones entre literatura homoerótica, mercado y las políticas culturales del incipiente estado democrático. A partir de la perspectiva sociológica y paratextual, se revisarán las distintas intervenciones públicas que construyeron la autoría «gay» en el campo cultural chileno. Se establecerá que su relevancia táctica consiste en explicitar el carácter heterosexista de la valoración estético-literaria e inaugurar un mercado editorial de lo diverso, mediante la que optamos por leer como la primera autoría homosexual chilena. Palabras clave: autoría; diversidad/disidencia sexual; posdictadura chilena; Juan Pablo Sutherland; crítica literaria. Abstract: This article aims to analyze the inscription of Ángeles negros (1994) by Juan Pablo Sutherland in the post-dictatorship’s cultural field, based on the “gay authorship” term. On the 30th anniversary of its publication, this article develops a culturalist literary analysis of Ángeles negros’s critical reception on the press, in order to elucidate, in historic perspective, in which discursive area the “cultural riot” (Robles, 2008) laid on this literary text can be located. This 32 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 book’s publication made clear, through a media scandal, the tensions between homoerotic writing, market, and the cultural politics of the newborn democratic state. Through the sociological and paratextual perspective, we will review the different public interventions that constructed the “gay” authorship in the Chilean post-dictatorial cultural field. It will be established that its tactical relevance consists in explaining the heteronormative character of the aestheticliterary criticism, thus inaugurating a diverse publishing market. We claim this is the first Chilean homosexual authorship. Keywords: authorship; sexual diversity/dissidence; Chilean post dictatorship; Juan Pablo Sutherland; literary criticism. 1. INTRODUCCIÓN Hay textos que tienen una enorme importancia estratégica por cómo aparecieron y por cómo se inscribieron en la realidad literaria (...) explota[n] como una bomba allí donde antes no había nada. (Wittig, 1992/2005, p. 89) La pregunta por la provocación desde una escritura que busca producir otra lectura, por el lector o lectora de los textos no son factores extra literarios. Corresponde a la crítica reflexionar acerca de los fenómenos que provocan los textos, sus tensiones internas y sus relaciones con los contextos polémicos, tanto de producción como de recepción. (Olea, 1997, p. 38) La transición a la democracia chilena cifrada en los «30 años», sean estos entendidos como un arco temporal objetivable que va desde el inicio de la posdictadura hasta la revuelta de octubre de 2019, o bien como un turbulento fenómeno ideológico-cultural sujeto en su heterogeneidad a un sinnúmero de demarcaciones y conceptualizaciones posibles, condensa en su extensión los abismos interpretativos que nos separan de la publicación de Ángeles negros (1994) de Juan Pablo Sutherland. Conmemorar aquel primer libro de cuentos hoy pretende no tan solo reconocer la ineludible trayectoria intelectual y la continuidad del proyecto escritural del autor,1 1 Ángeles negros (Planeta, 1994; Metales pesados, 2004; Mago, 2014), Santo Roto (Lom, 1999), A corazón abierto: geografía literaria de la homosexualidad en Chile (Sudamericana, 2002) Nación Marica: prácticas culturales y crítica activista (Ripio, 2009; Los perros románticos, 2022), Cielo dandi: escrituras y poéticas de estilo en América Latina (Eterna Cadencia, 2012), Ficciones políticas del cuerpo: lecturas La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 33 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 sino destacar en perspectiva los contundentes alcances estéticos y coyunturales de un texto literario. Su polémica inscripción en el campo cultural de la década de los noventa evidenció, a través de numerosas intervenciones públicas en prensa, las tensiones entre literaturas homoeróticas, mercado y las políticas culturales democráticas. Y esa controversia, ciertamente, le permitió tener al libro y a su autor, como pocos, una incidencia cultural fuera de los contornos que (de)limitan los circuitos mediáticos y académicos del mercado literario. Si bien Ángeles negros figura en algunas de las historizaciones de la cultura posdictatorial como hito junto a la pintura El libertador Simón Bolívar de Juan Dávila (Berenguer, 2019; Contardo, 2011/2019; Robles, 2008), lo hace principalmente por criterios extratextuales derivados de la constatación periodístico-historiográfica de un foco de discriminación fáctica de lo homosexual y de la estridencia del escándalo en prensa.2 En lo que respecta al ámbito disciplinar de los estudios literarios, en teorizaciones y panoramas narrativos posteriores, el libro suele ser elidido o comentado vagamente, eclipsado genera(ciona)lmente por la escritura paradigmática de Pedro Lemebel. Del mismo modo, al momento de su publicación, la pregunta por lo homosexual o lo «gay» en la escritura literaria no se afiató en una crítica literaria y cultural chilena cuyo feminismo se concentró, principalmente, en las escrituras de mujeres, las categorías de lo femenino en la escritura y lo travesti como metáfora subversiva. De esta manera, concuerdo con Salomón Gebhard (2020), quien estima, citando al propio Sutherland, que Ángeles negros adolece de «lecturas críticas de interpretación específicamente literarias» (p. 150). Ángeles negros (1994) es un libro compuesto por siete cuentos. A través de la ficción literaria, Sutherland presenta un sujeto deseante cuya sensibilidad y experiencia erótica de la ciudad eran prácticamente inéditas en la narrativa chilena. Si bien los cuentos de Sutherland escenifican universitarias de género, sexualidades críticas y estudios queer (Universitaria, 2017), Se te nota (Los perros románticos, 2018), Papelucho gay en dictadura (Alquimia, 2019). 2 Contardo (2011/2019) y Robles (2008) coinciden en vincular esta obra pictórica con Ángeles negros, en la medida que ambas generaron debates en torno a la censura, la representación de las sexualidades, la discriminación a las entonces denominadas minorías sexuales y las políticas culturales democráticas. Para una crítica pormenorizada de la obra El libertador Simón Bolívar, fragmento de la pieza artística Utopía (1994), recomiendo la lectura del capítulo «Turbiedad, anacronismo y degeneraciones» de Nelly Richard (2001). Richard, a diferencia de Robles y Contardo, elude una vinculación con Ángeles negros, a pesar de la proximidad contextual y de la similitud en sus recepciones críticas en prensa. 34 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 mediante un claro pacto ficcional cuerpos, goces y deseos indisciplinados respecto a la normativa de género vigente, la recepción crítica fue severa con su debut. La estridencia del titular «Con platas fiscales financian un libro de cuentos “gay”» (fig. 1) fue el inicio de una seguidilla de controversias que cuestionaban su valor estético y la pertinencia de que el estado democrático financie la creación literaria. Sin embargo, este escándalo eclipsó, en mayor o menor medida, los procesos que estaban ocurriendo en el campo literario chileno del periodo, como también el carácter inaugural de la narrativa de Sutherland en la representación de una autoría, sensibilidad y una experiencia de la ciudad posdictatorial. Figura 1 Titular en prensa «Con platas fiscales financian un libro de cuentos “gay”». La Segunda (22 de agosto de 1994). En lo que sigue, pretendemos ensayar una lectura a partir de la noción de autoría «gay», retomando quizás de manera intencional el léxico propio de su recepción, a partir de nudos textuales que consideramos productivos para pensar las escrituras ficcionales homoeróticas, la particularidad de su inscripción histórica y su valoración estética. Este artículo, que La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 35 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 corresponde a la primera parte de una investigación mayor, tiene por objetivo localizar discursivamente el disturbio cultural atribuido a Ángeles negros de Juan Pablo Sutherland, para explicar por qué podríamos estar frente al primer autor homosexual chileno,3 quien inaugura lo que denominamos un mercado editorial de lo diverso. Las conclusiones esbozadas en este artículo serán los fundamentos para un posterior análisis estético-literario del volumen de cuentos. Este itinerario comienza con una revisión de las teorizaciones en torno a lo homosexual y la escritura, para aproximarnos posteriormente a este libro que fue catalogado «libro gay con platas fiscales» (fig. 1). Luego, delimitaremos las perspectivas de análisis sociológica y paratextual que fundamentan la hipótesis de Sutherland como el primer autor homosexual chileno. Estos serán los fundamentos del análisis de la construcción autoral, que tomaremos como base para situar, preliminarmente, a Ángeles negros en el marco de las estéticas literarias en pugna en el marco de su contexto de producción: las estéticas experimentales y del mercado (Blanco, 2009; Morales, 2004; Olea, 1998a). Para ello, trabajaremos con la primera edición de Ángeles negros y con el archivo periodístico que recopila las discusiones generadas por su publicación. Como se revisa a continuación, la distinción autor/narrador y, por tanto, entre ficcionalidad y referencialidad en el pacto de lectura, es relevante en las escrituras narrativas sexo-disidentes del siglo XX y lo será, aún más, en los umbrales del siglo XXI. 2. MARCO TEÓRICO: TEXTO, AUTORÍA Y DISIDENCIA SEXUAL La tipificación de una textualidad no heterosexual tiende a ser una deformación disciplinar o una estrategia reivindicatoria, que sirviéndose de una convención metodológica corre el riesgo de sofocar a la escritura que busca describir con una pretendida exterioridad. Como esquematiza Peralta (2016) a partir de la tradición estadounidense, durante la década de los noventa la integración de los estudios queer y literarios produjo una serie de propuestas antiesencialistas para interpretar las relaciones entre 3 A modo de panorama literario, resulta importante indicar que Pedro Lemebel, el autor homosexual paradigmático, inicia su mediática carrera literaria posterior a la publicación de Ángeles negros. Si bien contaba con cuentos publicados como «Pedro Mardones», será publicado por primera vez en 1995 por la editorial feminista Cuarto Propio, luego por LOM y recién en 2003 iniciará sus publicaciones con la colección Biblioteca Breve de Seix Barral. 36 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 escritura y disidencia sexual, que ampliaron un repertorio teórico que fundamentaba tradicionalmente la homosexualidad en lo identitario. Como resume Bersani (2010/2022), se fundamentará, a nivel textual, en la tematización de lo homosexual. Y, en el ámbito extratextual, lo hará en la implicación de la biografía del autor, entendido como el sujeto empírico que firma la obra. Desde la perspectiva de Peralta (2016), las nociones de «homotextualidad» de Stockinger y «homografesis» de Edelman, constituyen los fundamentos teóricos que serán revisados y cuestionados por la crítica literaria posterior. El primer concepto pretendía encontrar la especificidad homosexual en el interior del texto literario, a partir de la identificación de elementos estructuralistas (caracterizaciones de espacios, procesos de ocultamiento y revelación de identidad mediante secuencias generalizables, etc.) y lingüístico-culturales (diálogo con una tradición intertextual homosexual y presencia de una jerga minoritaria). La «homografesis», cuya polisemia resulta prominente, parte de la textualidad para pensar discursivamente la cultura en su conjunto: identifica la presencia en el cuerpo/texto, de manera explícita o solapada, de marcas de diferencia respecto a la cultura heterosexual. Peralta precisa esta propuesta: En consonancia con esa contradicción inherente a la definición de la «homosexualidad» [su carácter contingente y no esencial], la homografesis implica dos operaciones completamente diferentes e incluso contradictorias: por una parte, constituye una práctica disciplinadora que «visibiliza» las marcas de la diferencia homosexual; por otra, una práctica de resistencia estratégica a la categorización o especificación de dicha diferencia. (Peralta, 2016, p. 24) El carácter situado y constitutivamente contradictorio, polemizante, que posiciona al texto literario dentro de la heterogeneidad de discursividades sociales que disputan las formas y los significados contingentes e históricamente sedimentados para representar lo «homosexual», será la base de lo que en este artículo queremos entender provisoriamente como una escritura sexo-disidente. Siguiendo a Saxe (2020), entendemos la disidencia sexual en un texto literario: como una categoría/posibilidad/noción fluida, en disputa, contradicción y constante movimiento, asociada más a una idea de versión, situada respecto a quién, cómo y cuándo se la utiliza, en alguna forma, una La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 37 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 posibilidad de fuga de los modos de construcción de conocimiento del cisheteropatriarcado. (Saxe, 2020, p. 3) La disidencia sexual en el texto literario, de este modo, se localizaría en una política textual cuya eficacia reside en examinar y minar las convenciones estéticas e ideológicas en torno a la sexualidad y la textualidad del contexto en el que se inscribe, aquellas que regulan los cuerpos/corpus y suelen ser encubiertas por una hegemonía heterosexual, por un sentido común que define los contornos para que «cada cosa esté en su lugar». Por lo tanto, este concepto4 (categoría, posibilidad, en constante movimiento) no pretende abarcar explicativamente 30 años en Chile, pues un primer escollo sería delimitar y sopesar los desplazamientos de significado y apropiaciones recientes de un léxico importado y problematizado localmente (lo gay, lo homosexual, lo marica, lo queer/kuir). La centralidad que ocupa la noción de autoría «gay» en esta lectura localizada del Chile de la década de los noventa se aleja del deseo consensuado de prescindir del autor, despreciado en calidad de sujeto empírico (Bersani, 2010/2022). Las propuestas norteamericanas, en su tendencia universalizante, eluden asumir sus limitaciones teoréticas, particularidades históricas y su raigambre colonialista. Sin ir más lejos, lo que entienden por cultura homosexual5 se centra, en gran medida, en las trayectorias políticas específicas de sus movimientos y protestas homosexuales ininterrumpidas desde la década del sesenta, como también en la experiencia comunitaria y pública del «gueto». 4 La noción de «lo político» en Richard (2018) constituye el fundamento conceptual para ensayar una definición de la disidencia sexual en el texto literario. Un desarrollo pertinente para esta lectura de «lo político en el arte» de Richard como contingencia y coyunturalidad táctica, a partir de la disidencia sexual, está presente en los artículos: «El (in)visible cuerpo de la(s) disidencias: la disputa por el patrimonio cultural durante el gobierno frenteamplista» (Mandiola, 2023) y «Disidencia (s) con y sin comillas: política y escritura en Grindermanías de Juan Pablo Sutherland» (Mandiola, 2024). En el primer caso, se revisan las resignificaciones recientes del concepto de disidencia sexual en Chile, para abordar un memorial sexo-disidente que, con una agudeza táctica, expuso las contradicciones ideológicas del gobierno progresista. En el segundo, se esboza una línea de lectura contrastiva de la narrativa de Juan Pablo Sutherland, específicamente Ángeles negros (1994) a partir de Grindermanías (2021). 5 Para ahondar en la especificidad de la situación y demandas políticas estadounidenses recomiendo la revisión de «Refugiados de América: un manifiesto gay» (1969) de Carl Wittman, antologado en Manifiestos gays, lesbianos y queer: testimonios de una lucha (1969-1994) editado por Mérida Jiménez (2009). 38 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 Desde esta diferencia respecto a la tradición norteamericana, y desde la diferencia contingente frente a un ordenamiento literario heterosexual concreto, pensamos que la valuación de ciertos elementos por sobre otros para identificar la disidencia de un texto oscila, fluctúa, pues dependiendo del contexto de inscripción algunos tenderán a la transgresión o a la inocuidad (las condiciones de producción, el texto mismo o la recepción). Como se demuestra en el siguiente apartado, por motivos históricos y culturales precisos, la autoría adquiere un protagonismo inusitado en la recepción de Ángeles negros, por más que en la actualidad corra el riesgo de ser irrelevante o un «gancho» comercial. Como señala Olea (1998b): Los textos constituyen cuerpos de lenguaje producidos por cuerpos sexuados y culturizados. Su inserción social está previamente marcada. Esa marca trama su ingreso al sistema de articulaciones de poder que lo nominan, lo hablan, según intereses de dominio de la escena cultural. (Olea, 1998b, p. 44) Los estudios autorales feministas posteriores enfatizarán que no existe la valoración meramente estético-literaria, como tampoco una autonomía del campo literario respecto al patriarcado (Pérez Fontdevila y Torras Francès, 2019). La autoría, de este modo, no será entendida como un fenómeno anterior y externo al texto, sino como un intertexto fundamental en la interpretación e inscripción de la obra en el campo literario: La figura autorial [suele ser teorizada] como producto en sí mismo textual (es decir, como un corpus conformado por un conjunto de textos heterogéneos: biográficos, académicos, visuales, autográficos, etc.) [...] Las construcciones autoriales dan cuenta de los discursos culturales acerca de la autoridad, la creación y la legitimidad literarias y artísticas en un determinado contexto socio-histórico, esto es, se producen en diálogo con posiciones autoriales preestablecidas, que se materializan en estereotipos y tópicos acerca de la autoría y de la creación histórica y culturalmente variables, mediante los cuales se regula el acceso de los sujetos al campo literario. (Pérez Fontdevila y Torras Francès, 2015, p. 2) Castro-Klarén (2017) extenderá los alcances del diagnóstico feminista frente a la valoración y (des)legitimación estética de las escrituras de mujeres a otros grupos marginados. Así, el heterosexismo también La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 39 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 interviene en la lógica del campo literario, es decir, en «la lucha o competencia por la legitimidad cultural [y] sus instancias también específicas de consagración» (Altamirano y Sarlo, 1983, p. 15). En una opresión similar a las mujeres, para inscribir públicamente su visión de mundo, estos grupos deben elaborar «estrategias de escondite, en disimulos que dan lugar a la producción de palimpsestos» (Castro-Klarén, 2017, p. 193). Una de las estrategias paradigmáticas de la tradición literaria homosexual occidental del siglo XX serán los procesos ficcionales de desdoblamiento de la ideología autoral, a través de sus personajes y narradores, para diluir y enrevesar la problematicidad de ciertos enunciados frente a un campo cultural, o una sociedad en su extensión, cuya recepción crítica se podría materializar en diferentes grados de violencia homofóbica (Eribon, 2015/2017). Si bien Eribon (2015/2017) se basa en Proust y Genet, y en las modalidades literarias con las que cada autor elabora una teoría de la homosexualidad, su propuesta resulta en extremo productiva para valorar, en perspectiva histórica, la politicidad de los pactos de lectura y de la caracterización de los narradores en las escrituras sexo-disidentes. 3. (IM)PACTOS DE LECTURA, FISURAS CULTURALES En lo que sigue, la lectura de la recepción crítica de Ángeles negros no buscará enfocar la autoría desde la excepcionalidad biográfica de un sujeto empírico (Juan Pablo Sutherland), sino que la abordará desde dos perspectivas que, no obstante su delimitación, se retroalimentan recíprocamente para hacer de esta construcción autoral una «fisura cultural». La denominación de «fisura» busca extremar la constatación de Robles (2008) y dotar a Ángeles negros de los alcances culturales que Richard (2001) atribuyó exclusivamente a Juan Dávila. Es decir, podríamos hablar de que Sutherland abrió una «fisura cultural», en la medida que su libro produjo un «revuelo en el sistema predominante de legibilidad y apreciación culturales» (Richard, 2001, p. 180). Expuso el andamiaje de la valoración estética dominante, a través de las diversas reacciones públicas de políticos, críticos y escritores en prensa. La teoría del campo de Bourdieu (1966/2002) y el análisis paratextual de la recepción crítica, a partir de Alvarado (1994), son las perspectivas elegidas para explicar la fisura. 46 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 privilegiada» (Pérez Fontdevila y Torras Francès, 2019, p. 38). De este modo, se despoja a estos escritores de la posibilidad de transcender su cuerpo marcado, dado que se atribuye a su escritura un carácter confesional o de autobiografía encubierta que niega su relevancia pública más allá de su colectivo. La caracterización de esta «escena crítica» seguirá los criterios de Carreño (2007), a saber: la construcción pública de esta autoría inédita en el campo literario chileno (entrevistas, críticas, cartas al director), como también el modo en que la crítica sitúa a la escritura de Sutherland frente a otros referentes literarios (lo que será desarrollado en el siguiente apartado).8 Sutherland establece una paradójica relación con la tradición literaria, pues, no obstante el rechazo mediático que comprometió incluso al FONDART, su ingreso al campo literario se ve respaldado, implícitamente, por una sucesión de mentores literarios. Estas autoridades paternas son listadas tanto en la reseña biográfica incluida en la solapa como en prensa: «ha estudiado en varios talleres literarios, fue alumno de Poli Délano, Antonio Skármeta y Marco Antonio de la Parra, entre otros, y varios de sus cuentos figuran en diversas antologías» (Las últimas noticias, 1994, p. 31). Las credenciales literarias paternas no son el único mecanismo que valida mediáticamente la imagen pública de este autor homosexual. Del mismo modo, tanto el paratexto editorial como algunas críticas y entrevistas lo perfilan como un «teórico del tema de la cultura gay» (fig. 2 y fig. 3). La legitimación de Sutherland escritor en calidad de teórico, o intelectual, no estaría lejos de la tradicional estratagema de validar a los homosexuales en los ámbitos artísticos e intelectuales (Contardo, 2011/2019), en los cuales pueden ser un aporte a la sociedad en los estrechos contornos que esta les confiere. La particularidad histórica, ciertamente, sería que, en su rol de teórico, Sutherland optaría, eventualmente, a una funcionalidad o relevancia social: hacer inteligible la «cultura homosexual» en un espacio público, en el que incluso las 8 Carreño (2007) estudia la recepción crítica de María Luisa Bombal y Marta Brunet. A su juicio, la crítica abordó sus escrituras «desde ideologías de género, más que desde criterios específicamente literarios» (Carreño, 2007, p. 73). Si bien existe una afinidad con los postulados de Carreño, es decir, la constatación de una ideología patriarcal (heterosexista, también, en este caso), considero que «lo literario», en tanto social, no se puede concebir fuera del pensamiento heterosexual. Por tanto, lo específicamente literario implica, en tanto literario, presupuestos en torno al género y la sexualidad. La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 47 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 academias, en un clima conservador, no podían contribuir desde sus disciplinas legitimadas a construir conocimiento en torno a «lo homosexual». Contardo (2011/2019) describe este panorama de discursos, en el que predominaban «ideas tradicionalmente asociadas a la homosexualidad [que] no fueron cuestionadas pública y consistentemente, sino hasta a partir de la década del noventa [...] [que consideraban] a las personas homosexuales como trastornados mentales, incluso en círculos académicos» (p. 23). En entrevistas del periodo, Sutherland se refiere a Ángeles negros como parte del proyecto de elaborar «una biografía erótica de la ciudad». Aquellos significantes, que quizás condensan eficazmente la totalidad de la obra escritural del autor a treinta años, escenifican la centralidad de lo biográfico, de una escritura localizada y un cuerpo. «Biografía», asimismo, desordena deliberadamente la nitidez con la que se distinguen la verosimilitud ficcional y la veracidad referencial, como también las textualidades ficcionales y las teórico-críticas. En otras palabras, para la recepción crítica, activismo teórico y literatura son categorías mutuamente excluyentes y la ficción literaria sería un paréntesis en el quehacer teóricointelectual de Sutherland. Desde la perspectiva de dos críticos literarios, Eduardo Guerrero (La Segunda) y Camilo Marks (APSI), Sutherland es caracterizado como activista y teórico. 48 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 Figura 2 Biografía en solapa (1) Sutherland, J. P. (1994). Ángeles negros. Planeta. En una crítica severa («es un voladero de luces en torno a algo fácilmente olvidable frente a su real valor artístico»), Guerrero se refiere entre comillas a «este “teórico del tema de la cultura gay”» (Guerrero, 1994, p. 37), probablemente citando de manera irónica la reseña biográfica contenida en el libro. Marks (1994), por su lado, en una crítica relativamente favorable —«debe ser saludado más como un acto de libertad que como creación literaria» (Marks, 1994, p. 41)—, sostiene lo siguiente: «a Sutherland no parece preocuparle, al menos en este libro, la condición homosexual y no reflexiona sobre ello, a pesar de ser portavoz de un movimiento» (Marks, 1994, p. 41). Esta lectura posteriormente será problematizada por posiciones como las de Salomón Gebhard (2020), quien busca «la posibilidad de leer su producción crítica a partir de la obra La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 49 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 narrativa, todo ello con el objetivo final de desdibujar los límites trazados entre ensayo y ficción, entre referencialidad y representación» (p. 150). Figura 3 Biografía en solapa (2) Sutherland, J. P. (1994). Ángeles negros. Planeta. Si bien la posición de teórico dota preliminarmente de legitimidad a Sutherland, en tanto sujeto que puede hacer inteligible una experiencia o cultura en el espacio público, esta caracterización cimentará lecturas que disocian teorización y ficción literaria. En lo que respecta a los prejuicios críticos, las escrituras homoeróticas serán consideradas de escasa relevancia pública, ya que se les atribuye la incapacidad de trascender a la colectividad que representarían en una suposición de referencialidad. Tal como revisamos anteriormente con Pérez Fontdevila y Torras Francès (2019), el autor homosexual, desde esta perspectiva, sería incapaz de ir más allá de su cuerpo, pero principalmente más allá de su deseo, por lo que todas sus escrituras posibles serían confesiones eróticas encubiertas. «¿No 50 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 cree que sus cuentos son literatura porno-gay?» (La Segunda, 1994a, pp. 2-3), le preguntan en una entrevista. Camilo Marks, por su parte, se toma con humor las acusaciones de pornografía: «estos chicos son unos desaforados y no se hacen problemas ni andan con miramientos: donde hay una buena oportunidad hay que aprovecharla». Añade: «estos cuentos serían pornografía insoportable si estuviesen mal escritos» (Marks, 1994, p. 41). Contrariado por la abundancia de encuentros sexuales y la ausencia de amor romántico, Antonio Rojas Gómez declara en Las Últimas Noticias: «aquí no podemos hablar de amor homosexual, porque el amor es siempre respetable. Lo que encontramos es apenas el relato explícito de actos carnales anormales, en un lenguaje pobre, sin ningún vuelo literario» (Rojas Gómez, 1994, p. 14). 4. UN DEAMBULAR POR LOS INTERSTICIOS DE LO MASIVO Y LO CONTESTATARIO La (re)lectura de Ángeles negros exige diversificar las categorizaciones consensuadas en torno a las producciones narrativas de la primera década de la posdictadura, para no terminar «asociando mecánicamente la discursividad mercantilista de las editoriales con la discursividad de los textos, los cuales siempre aportan un excedente que difícilmente el mercado puede controlar en su totalidad» (Espinosa, 1997, p. 69). La crítica académica del periodo (Morales, 2004; Olea, 1998a) mostraba una tendencia a dividir, estancamente, las escrituras narrativas experimentales de aquellas denominadas del mercado. Esta tendencia polar estará presente también en las propuestas que piensan teóricamente las escrituras sexo-disidentes (Saxe, 2020), como también en la segmentación que Blanco (2009) realiza para tipificar las escrituras homoeróticas chilenas de la posdictadura. A partir de una teorización de la novela chilena, Morales (2004) establece dos paradigmas: la novela como experimentación, cuya máxima (y única) exponente es Diamela Eltit; y la novela masiva, en la que incluye principalmente a los autores asociados a la Nueva Narrativa. La novela experimental, de acuerdo con Morales, «rompe imágenes establecidas, modos de ver convencionales, usos y palabras atrapados por la costumbre» (2004, p. 175). Mientras que la novela masiva (o, en su defecto, la narrativa masiva), en la que podríamos situar preliminarmente a Sutherland por su filiación editorial, estaría fundamentada en la imitación de modelos, el énfasis narrativo centrado en la anécdota y la normalización del sujeto La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 51 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 (Morales, 2004, p. 176). Algo similar ocurrirá con Olea (1998a), quien distingue dos corpus de escrituras de mujeres, aquellas que reproducen las ideologías dominantes y aquellas que las cuestionan. Estas últimas, serán excluidas del mercado, escrituras cuyo «potencial alterador permite leer allí proposiciones críticas portadoras de otro modo de convivir, de nuevas formas de organización de lo privado y lo público» (Olea, 1998a, p. 1). Por su parte, Saxe (2020) asegura que al pensar la disidencia sexual en la literatura nos encontraremos «con manifestaciones críticas, teóricas e históricas que oscilan entre la rebelión contra un sistema represivo y la reproducción de políticas culturales de disciplinamiento y/o invisibilización» (Saxe, 2020, p. 1). Blanco (2009) integrará las perspectivas anteriormente descritas (paradigma experimentación/ mercado y disidencia sexual) al proponer «dos grandes líneas de ordenamiento» (2009, p. 74) de «la producción literaria de temática homosexual producida en Chile» (2009, p. 74): El de la normalización de estas subjetividades y el de su lucha por la emancipación. Las primeras narrativas son afines al consumo mercantil de identidades minoritarias mayoritariamente controlado por las editoriales trasnacionales mientras las segundas se posicionan como reclamos refractarios cuya beligerancia y radicalismo luchan por un reconocimiento de carácter emancipatorio no asimilable a los consumos o las pseudo/ciudadanías sexuales. (Blanco, 2009, p. 74) Blanco (2009) es el único que alude a Ángeles negros, pues la tendencia generalizada será reducir a estética de mercado cualquier escritura homoerótica exceptuando a Pedro Lemebel.9 En su desprecio a la amplitud y diversidad de lectores, y a la incidencia público/masiva de un texto literario, las categorizaciones de Blanco (2009) y Morales (2004) eluden el «excedente» mencionado por Espinosa (1997), aquella posibilidad propia de un texto literario que escapa del mercado. Aquel excedente será la figuración literaria de una sensibilidad, que será el 9 Una propuesta estética diferente sería la de Pedro Lemebel, quien, de acuerdo con críticas como Olea (2019), no se limita a narrar en registro realista una experiencia homosexual, sino que elabora una «lengua loca» (p. 218): «el desparpajo y la permisividad de su estilo satírico y paródico le permite condensar sentidos que exceden al realismo de sus narraciones» (p. 218). Asimismo, su elaboración literaria de «la loca» presentaría particularidades frente a otras figuraciones de la homosexualidad masculina del periodo. 52 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 germen del proyecto escritural que el propio autor denominó, desde sus inicios, «una biografía erótica de la ciudad» (en Gajardo, 1994, p. 14). La extensa biografía en la solapa de Ángeles negros (fig. 3) pretende situar a Sutherland en una tradición de autores que «producían un cierto alboroto con novelas en que abordaban de forma extrema y frontal el tema de la sexualidad, reclamando para este los títulos de legitimidad literaria que dejara de ser escándalo». No obstante, en el anacronismo de aquel intento de establecer una continuidad literaria, las escrituras posdictatoriales de Sutherland y sus coetáneos ampliarán los registros literarios nacionales en los que se figuraba tradicionalmente el homoerotismo. Ya no será tan solo eludiendo el pacto autobiográfico o mediante un registro ficcional naturalista, en los que homoerotismo puede legitimarse en tanto figuración de las dinámicas de poder de masculinidades populares, ni será una representación ceñida a espacios alegóricos cerrados (el burdel o la cárcel, por ejemplo). La representación tampoco precisará de «la presencia protectora de los códigos masculinos del honor conventual o el honor marcial» (Blanco, 2005a, p. 130), como aquellos de los textos homoeróticos canonizados del siglo XX chileno. Como primera entrada al texto, la portada negra, con una fotografía en contrapicado que dota de mayor imponencia al ángel montado sobre el león del «Monumento al genio de la libertad», escultura ostentosa que data del centenario de la independencia de Chile, emplazada en la Plaza Dignidad/Italia del centro de Santiago. La cita al centro, de noche y con el destello publicitario, entrega una primera coordenada que será modulada a lo largo de los cuentos: el carácter metropolitano, bohemio y abierto de los espacios narrados, cuya descripción a partir de nombres propios posiciona a la escritura como una elaboración ficcional de la ciudad de Santiago. Sin embargo, la dedicatoria y ya el primer cuento anticiparán un contrapeso a la apertura a la ciudad de la portada y el carácter aparentemente utópico del epígrafe. «Hasta que un día encontramos ese algo que soñábamos despiertos» (como se cita en Sutherland, 1994) es el epígrafe atribuido a los «Ángeles negros», quienes le darán el nombre al libro de cuentos.10 Tras buscar el origen de la cita, no pudimos corroborar 10 Incluso el nombre del libro de cuentos fue objeto de discusión en prensa. En una crítica severa, Patricio Rueda acusa a Sutherland de «la apropiación de un nombre» (1994, B15). Escribe que el libro «no se trata de la biografía del espectacular grupo musical de comienzos de los 70 ni tampoco es un catálogo general de la obra del grupo de artistas visuales que operó con ese nombre a fines de los años 80, así como tampoco la historia de una pandilla de barrio o las crónicas que cuentan las andanzas de las numerosas tribus La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 53 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 su fuente en la medida en que los escasos resultados arrojaban tan solo al libro de Sutherland. Sin embargo, la letra, con una considerable variación, es rastreable en la canción «Hay un algo» de Luis Miguel: «Hasta que un día / encontramos a ese alguien / que soñábamos despiertos». Del cambio de alguien a algo se abre la posibilidad de una lectura en clave utópica que desajuste la univocidad de una lectura en clave de amor romántico. Por último, a diferencia de la portada y el epígrafe, la dedicatoria a la familia, en la que figura la madre («Para Amanda Contreras y Julia Sutherland por todo este tiempo»), y el cuento que abre el volumen, implicarán los significados y figuras familiares en los relatos. Así, por ejemplo, el cuento «Catedral 1990» aludirá en su título a la ciudad de Santiago, al mismo tiempo que imbricará en la trama homoerótica la agonía de la madre de uno de los personajes. 5. CONCLUSIONES Habrá quienes se interesen por husmear en un submundo de degradación y depravación, y compren el libro. Y en esta época, el mercado manda. (Rojas Gómez, 1994, p. 14) La monumentalización de Ángeles negros (1994) de Juan Pablo Sutherland como hito cultural a partir de los intentos de censura homofóbica en la cultura posdictatorial, corre el riesgo de encubrir los complejos procesos estético-literarios que operaron en su recepción crítica. En este sentido, la reformulación del suceso de «disturbio cultural» (Robles, 2008) a «fisura cultural» (Richard, 2001), posibilita dimensionar en qué medida la irrupción del texto de Sutherland, emergente desde una doble centralidad (financiamiento estatal y editorial transnacional) expuso, en una inédita discusión pública, los criterios de valoración estética y las concepciones excluyentes de cultura de las ideologías dominantes. A partir de la constatación de un abismo interpretativo, cifrado en los 30 años asociados a la transición a la democracia, se indagó en los motivos que dotan al criterio de autoría de una excepcional relevancia crítica. La configuración contextual del campo literario, influido por la progresiva participación pública de las denominadas minorías sexuales y por las que deambulan por la ciudad» (1994, B15). Además de acusar a los Ángeles negros de Sutherland de ser, más bien, «querubines rosados», acusa principalmente de ser deshonesto y no citar a «Los Anjeles negros (así, con jota)», colectivo artístico contracultural del periodo de dictadura del que él fue parte. 54 Tomás Mandiola MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 políticas de segmentación lectora de la industria editorial transnacional, permitieron la configuración histórica de la autoría homosexual. Una autoría que operará como marca, en la polisemia del término. Por un lado, como nicho de mercado usualmente enmarcado en la narrativa de la apertura valórica asociada a las juventudes. Por el otro, como una autoría aún compleja de asimilar por la institucionalidad, en tanto las ideologías de clase dominante que sustentaban la valoración estético-cultural consideraban que la representación cultural de la homosexualidad carecía de relevancia pública para el estado democrático. A través de un análisis literario culturalista, que tomó por fundamentos la concepción sociológica de la autoría literaria y su rol fundamental como intertexto, se demostró que, a través de la publicación de Ángeles Negros, Juan Pablo Sutherland sería el primer autor homosexual chileno. El primero, ciertamente, por la preponderancia interpretativa y el vasto aparataje paratextual que, sin antecedentes, funcionó como la principal coordenada para la interpretación social del texto literario. En su ensayo «El punto de vista: ¿universal o particular?», Monique Wittig lo sintetiza elocuentemente: Un texto que recoja un tema como este ve cómo se toma una de sus partes por el todo, uno de los elementos constitutivos del texto es tomado como todo el texto, y el libro se convierte en un símbolo, en un manifiesto. Cuando esto ocurre, el texto deja de funcionar en el nivel literario, ya no es considerado en relación con otros textos equivalentes. Se convierte en un texto de temática social, y atrae la atención sobre un problema social (Wittig, 1992/2005, p. 88) Dadas las condiciones concretas del campo literario chileno del periodo, y su reconfiguración posterior al periodo dictatorial, no fue tan solo la tematización del homoerotismo, sino la autoría inédita en su figuración pública y militante, la que eclipsó las posibilidades de lectura y valoración de un texto por inscribir en la ciudad posdictatorial otra sensibilidad, otra experiencia urbana deseante. Para las historizaciones de la narrativa chilena posdictatorial, provenientes de los estudios literarios, Ángeles negros suele estar ausente, frente a la canonización de Pedro Lemebel, o suele ser catalogada, sin más miramientos, como una escritura de mercado, como sucede en Blanco (2009). Este artículo intentó, por tanto, indagar y valorar, recuperando la formulación de Espinosa (1997), los excedentes, aquellos elementos La construcción de la autoría ‘gay’ como fisura cultural en la posdictadura chilena 55 MariCorners: Revista de Estudios Interdisciplinares LGTBIA+ y Queer, 2(1), 31-60. ISSN 3020-9552 cifrados en el texto literario. La lectura conmemorativa, a partir de otros marcos de lectura, brinda la posibilidad de aquilatar la pertinencia de calificar Ángeles negros como el inicio de un mercado editorial de lo diverso que, no obstante su idoneidad para los deseos del mercado, poseía señeros resquicios y gérmenes disidentes. Si bien el pacto de lectura presentado por Sutherland es delimitado con nitidez (pacto ficcional), su recepción crítica buscó autobiografía y pornografía. Quedan como aristas relevantes para los estudios literarios y culturales comprometidos con la crítica sexo-disidente dos ámbitos de análisis, entre otros posibles. Primero, indagar en las particularidades históricas y estéticas de la irrupción de las escrituras autopornográficas en Chile. Segundo, estudiar los procesos culturales que explican, por ejemplo, que actualmente sea impensable un escándalo y debate cultural en Chile como el que ocurrió hace 30 años. Cierro con una pregunta: retomando la formulación de Foucault (1969/2010), ¿en qué medida Juan Pablo Sutherland podría ser considerado como un «instaurador de discursividad» (Foucault, 1969/2010, p. 32), como un modelo de acción intelectual local, como una ética de escritura, citada en mayor o menor medida por los nuevos (auto)biógrafos de la erótica de la ciudad? BIBLIOGRAFÍA Altamirano, Carlos y Sarlo, Beatriz (1983). Literatura/sociedad. Hachette. Alvarado, Maite (1994). Enciclopedia semiológica: Paratexto. Eudeba. Berenguer, Carmen (2019). Crónicas en transición: los amigos del barrio pueden desaparecer. Universidad de Talca. Bersani, Leo (2022). ¿Existe el arte gay? (Rodrigo Zamorano, trad.). Revista Oropel. (Original publicado en 2010). https://revistaoropel.cl/index.php/2022/08/29/existe-el-arte-gay-porleo-bersani-traduccion-de-rodrigo-zamorano/ Bianchi, Soledad (1997). De qué hablamos cuando decimos nueva narrativa chilena. En Carlos Olivárez (Ed.), Nueva narrativa chilena (pp. 29-34). LOM.