Isabel Alonso Dávila (coord.), Plaza de los Lobos 1968-1977: Memorias de estudiantes antifranquistas de la Universidad de Granada
Abstract
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INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 891-894 ISSN: 2530-6472 Isabel Alonso Dávila (coord.), Plaza de los Lobos 1968-1977: Memorias de estudiantes antifranquistas de la Universidad de Granada, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2023, 265 págs. Reseña de acceso abierto distribuida bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access review under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0) DOI: https://doi.org/10.24197/ihemc.44.2024.891-894 Más allá del análisis histórico de lo que fue el movimiento estudiantil durante el franquismo, este libro nos permite adentrarnos en las experiencias vividas por aquellas y aquellos estudiantes que fueron detenidos, maltratados, torturados, procesados y privados de su libertad en comisarías y cárceles que, como las de Granada, eran desde el 20 de julio de 1936 testigos mudos de una represión feroz e indiscriminada ejercida sobre cualquiera que no pensara como los golpistas civiles y militares que terminaron con la II República Española. La compra por parte de la Universidad de Granada de los edificios donde estuvieron la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental y el Cuartel de la Policía Armada está en el origen de este libro de memoria. El cual ha sido posible gracias al trabajo del grupo editor formado por José María Alfaya González, Arturo González Arcas, Socorro Robles Vizcaíno y coordinado por Isabel Alonso Dávila. El prólogo está escrito por Pilar Aranda Ramírez, rectora de la Universidad de Granada, y el epílogo por Pedro Mercado Pacheco, vicerrector de la misma universidad en 2023. No parece casual que el inicio y el final del libro lleven la firma de estas dos autoridades universitarias. Su conciencia histórica y compromiso con la verdad los llevó a apoyar la iniciativa del grupo «Placa Comisaría» para dejar constancia en junio de 2022, en las paredes de esos centros de terror, de una placa que recuerda, para que no se olvide, que allí jóvenes estudiantes fueron detenidos y maltratados por defender la libertad y los derechos humanos. Como escribe Socorro Robles Vizcaíno, «el movimiento estudiantil de los años 70 cuestionaba el modelo sociopolítico heredado y pretendía transformar la vida pública», incluyendo en esa transformación a la mujer como sujeto histórico. La introducción escrita por la coordinadora y el grupo editor pone en contexto el proceso de reencuentro de estudiantes que, en muchos casos, llevaban hasta cincuenta años desconectados unos de otros. Los capítulos se suceden siguiendo el orden cronológico de las detenciones, desde la más
892 Reseña INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 891-894 ISSN: 2530-6472 antigua, la de Bernabé López García en 1968 hasta la más reciente de Laureano Sánchez Perea en 1977. Son trece los capítulos que componen este libro escrito por protagonistas del movimiento estudiantil que realizaron actos de resistencia en las entrañas represivas del régimen, que agudizaron sus contradicciones internas y le restó apoyos dentro de la sociedad española. El libro incluye dos apéndices, el primero proporciona datos del grupo «Placa Comisaría», formado por sesenta y seis estudiantes de la Universidad de Granada, que pasaron por la dramática experiencia de «caer» en las fauces del monstruo; el segundo recoge algunos datos biográficos de los y las autoras. Caer significaba ser detenido por la Brigada Político Social, «la bofia, la basura, el fango pegajoso», el brazo policial dedicado a la detención selectiva de las y los opositores. Las circunstancias vividas por una de las autoras, Carmen Morente Muñoz, nos llevan a conocer por dentro la realidad del Departamento de Mujeres del Hospital de la Virgen de Granada, el «Manicomio de Granada» y a recordar que hubo madres que se enfrentaron con su sola voluntad y coraje a todo el sistema represor. Comisarías, cárceles y manicomios, donde la realidad represiva alcanzaba su máxima expresión y se violaban los derechos humanos, generando humanos sin derecho alguno. A pesar de lo cual, como manifiesta José María Alfaya González, «nunca nos quitaron la alegría, aunque pasamos miedo». Otro tipo de miedo llevó a las autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras «a cortar a cuchilla la página M del diccionario enciclopédico para que el alumnado no pudiera enterarse de quién era Marx (Carlos)». El rigor en la descripción del espacio y del tiempo, lleva a Arturo González Arcas a explicarnos con detalle las diferencias existentes entre la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental (calle Duquesa) y el Cuartel de la Policía Armada (calle Jardín Botánico), siendo la Plaza de los Lobos el espacio en el que tanto unos como otros aparcaban sus automóviles oficiales. Nombres, los tres, de gran significación en el callejero de Granada. Como escribe Juana García Ruiz, este libro trata de «recuerdos de historias compartidas» en un contexto de clandestinidad donde solo el pensamiento y los sentimientos se movían con plena libertad. Recuerdos que tras los años pasados, matiza Javier López Gijón, se encuentran «envueltos en la bruma». Todas las narraciones describen aspectos desconocidos del sufrimiento padecido. Sufrimiento que, como describen con detalle Juana García Ruiz y Lola Parras Chica, se acentuaba cuando comprobaban los efectos demoledores que tenían en sus familiares su condición de presas, sin que el calificativo de políticas sirviera de atenuante, más bien, era un agravante.
Reseña 893 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 891-894 ISSN: 2530-6472 La lectura de este libro nos enseña que, a finales de los años sesenta del siglo XX, unas gomas Milán Gigante 403 se podían convertir en poderosas armas de agitación política si con ellas se escribían al revés las palabras «LIBERTAD» y «NO», confeccionando rudimentarios panfletos. Esas dos palabras eran capaces de provocar una reacción de histeria colectiva en todas las tribus políticas que apoyaban y se apoyaban en el régimen franquista. Máxime cuando quien las escribía era Bernabé López García, sobrino del poeta Federico García Lorca asesinado por ellos. Los mecanismos de defensa psicológica que un ser humano puede generar mientras que es torturado son un relato estremecedor que llevan a Fernando Wulff Alonso a decir que «no es tanto que aguantes el dolor o cuánto puedas aguantar como que ellos no encuentren el tipo de tortura que te rompe. He conocido gente que no se ha perdonado aún haberse roto». Las secuelas del pasado continúan atormentando a esa gente. La soledad del detenido al que se le aplicaba el decreto antiterrorista de 1975 era otro elemento de tortura. La experiencia carcelaria ocupa en los relatos parte sustancial. Tras salir de la comisaría se «ingresaba de golpe en otro mundo» donde una ducha limpiaba «el cuerpo de suciedad, de la indignidad y de la humillación acumuladas», pero donde el frío del duro invierno granadino estaba presente a pesar de la «solidaridad de los y las compañeras de fuera» y de profesores que, como el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, don Jesús Lens Tuero, fueron apoyo constante para las y los encarcelados. Las medidas represivas no finalizan con la cárcel; los juicios familiares, la incorporación a filas en batallones de castigo, la retirada de las becas de estudio y matrícula, los vetos laborales les llevarían a tomar conciencia de «¡Cómo nos estaba cambiando la vida!». Este libro permite conocer la faceta más represiva de esa «anomalía histórica» que mantuvo a la mayoría de las gentes de España bajo un régimen dictatorial solo homologable con el fascismo italiano y el nazismo alemán de los que en su nacimiento consiguió apoyos y que, ya en los años cincuenta, logró el de los Estados Unidos de América. Según Tomás Navarro Aparicio el franquismo sociológico pervive porque «cuando hubo que depurar las instituciones del Estado no se depuraron». Lo que explicaría que los torturadores de ayer sean hoy simples números en los expedientes elaborados por la BPS, como ha comprobado Isabel Alonso Dávila en su expediente policial, y que se haya respetado su anonimato como pago a los servicios prestados. Por el contrario, los estudiantes que sufrieron esos servicios prestados no han recibido ningún reconocimiento por parte de nuestra
894 Reseña INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 891-894 ISSN: 2530-6472 consolidada democracia; aunque las huellas de esos servicios todavía perduren en sus cuerpos y mentes. Seguramente por ello, Tomás Navarro Aparicio no ha logrado liberarse de la «sensación de sentirme represaliado político, quizás ese sentimiento clandestino sea porque aún no he visto cómo la lechuza de la diosa Minerva se posa en su divino brazo». Los acontecimientos políticos que ocurrieron en los años posteriores a 1975, como la manifestación para celebrar el día de Andalucía el 4 de diciembre de 1977, llevan a José Antonio González Alcantud, a concluir que «la historia estaba dando un vuelco, los mismos sujetos ahora representaban otro papel, empoderados de unos principios políticos democráticos que no les correspondían. Una historia de nervios, en definitiva, en la que al final perdimos nosotros, los rojos», y que «nos dejaron sin el momento fundacional de la democracia». Hubo también estudiantes de Derecho, como Laureano Sánchez Perea, que pudieron comprobar que con la muerte de Franco no terminaban las detenciones y su trayectoria como abogado laboralista le demostraría que la defensa de los derechos laborales entraba en otra dimensión. El primer apéndice del libro nos demuestra con números que la Facultad de Filosofía y Letras era la más combativa del distrito universitario y que la dirección política de la lucha antifranquista en la Universidad de Granada estuvo muy influenciada por la labor realizada por los comunistas que militaban en diversas organizaciones, siendo el Partido Comunista de España (PCE) el que contabiliza el mayor número de detenidos en la muestra manejada. El segundo apéndice nos permite conocer mejor la biografía de los autores. La conclusión que se extrae de su lectura es que, como dijera el poeta Mario Benedetti, «el olvido está lleno de memoria». Sin memoria solo queda el instinto y este es muy fácil de manejar. ROQUE HIDALGO ÁLVAREZ https://orcid.org/0000-0003-0309-0710 Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino [email protected]