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Christopher Clark, El káiser. Guillermo II, una vida en el poder

Magaldi, Adrián

Abstract

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Full text

INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 871-874 ISSN: 2530-6472 Christopher Clark, El káiser. Guillermo II, una vida en el poder, Madrid, La Esfera de los Libros, 2023, 402 págs. Reseña de acceso abierto distribuida bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access review under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). DOI: https://doi.org/10.24197/ihemc.44.2024.871-874 El nivel de poder que tuvo el último emperador alemán (káiser) ha sido durante mucho tiempo el tema principal de un agitado debate entre los historiadores. ¿El imperio de Guillermo II se gobernó mediante un sistema de “leyes personalistas”? Esto es: ¿fue una “monarquía unipersonal” en la que el carácter y las preferencias del soberano desempeñaban un papel crucial en la definición final de las acciones políticas? ¿O fue un poder cedido a las “oligarquías tradicionales” y a “fuerzas anónimas” que relegaron a un emperador intrascendente y marioneta a los márgenes de los procesos políticos? Estos interrogantes son los que marcan la última obra publicada en español por el historiador Christopher Clark, profesor de la Universidad de Cambridge que se hizo célebre en nuestro país por su magnífico libro Sonámbulos: cómo Europa fue a la guerra en 1914. Ahora, La Esfera de los Libros traduce a través del buen trabajo de José C. Vales su estudio sobre la figura del káiser Guillermo II (1859-1941). El autor advierte desde el inicio del libro que lo que los lectores tienen entre sus manos no pretende ser tanto una biografía sobre el káiser como un estudio sobre su poder, pues “prefiere centrarse, más bien, en el carácter y el alcance del poder del káiser, sus objetivos políticos y sus éxitos o fracasos a la hora de conseguirlos, los mecanismos mediante los que proyectaba su autoridad y ejercía su influencia, y las fluctuaciones que sufrió ese poder a lo largo de todo su reinado”. En este sentido, no se trataría de una biografía en su sentido tradicional, pero es asimilable a otras biografías de reciente publicación que tratan de trascender el sujeto para arrojar luz, a través de su vida, sobre diferentes factores de la realidad política. La infancia y juventud de Guillermo II, años previos a su llegada a la corona, son abordados sucintamente para reflejar la encrucijada en la que creció, dividido entre los ideales liberales de su padre y la mentalidad reaccionaria de su abuelo, el gran káiser Guillermo I, padre de la unificación junto al canciller Bismarck. Para Clark, fueron sus oscilaciones entre ambas cosmovisiones las que cimentaron en Guillermo II la falta de 872 Reseña INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 871-874 ISSN: 2530-6472 una concepción coherente del mundo y un código de conducta estable. Rechaza así las diferentes aproximaciones psicobiográficas que han tratado de definir la compleja personalidad del káiser, pasando de la debilidad nerviosa apuntada en 1890, a la degeneración dinástica señalada durante la República de Weimar, los paradigmas freudianos de los años 20, la homosexualidad reprimida de los 70, la tesis de la neurología en los años 80 y, ya en la actualidad, el enfoque genético que parece mirar a la marca dejada por Jorge III. La compleja personalidad de Guillermo II vendría así definida por una infancia y juventud cuyos vaivenes se harían evidentes cuando, en 1888, se convirtió en emperador de Alemania y Rey de Prusia tras la temprana muerte de su padre Federico III. La llegada al trono de Guillermo II permite a Clark realizar un análisis rico e indispensable sobre la realidad institucional del país para, desde ella, esclarecer el andamiaje en el que se sustentaba su poder. Se trata este de un punto fundamental ante las claras discrepancias historiográficas entre quienes consideran la época guillermina como el momento de una “parlamentarización gradual” tras el finde la época de Bismarck, y quienes apuntan al carácter dictatorial y bonapartista del monarca desde un neoabsolutismo popular. El autor aborda el conflicto desde un vasto conocimiento del marco constitucional alemán que ya reveló en su obra El reino de hierro, un estudio histórico sobre el reino de Prusia. Para Clarck, más allá del tradicional debate, todo habría girado en torno a la relación vaga y descoordinada entre los distintos centros de poder, con un sistema de decisiones diferidas y una Constitución incompleta donde nunca quedaron suficientemente definidas las relaciones entre el Káiser, el Reichstag y el canciller, problemas a los que se solapaban el dominio prusiano sobre Alemania -con su propia diversidad institucional- y el enorme poder que había tenido Bismarck durante el reinado de su abuelo, Guillermo I. Así, en realidad “cuando Guillermo II ascendió al trono, el cargo de emperador era como una mansión en la que la mayoría de las habitaciones nunca se hubieran ocupado”. Habría sido él quien primero trató de llenar ese vacío, generando unos conflictos con Bismarck que acabaron por desplazarlo de la cancillería en 1890. Comenzaba así una época clave para el denominado personalismo del reinado de Guillermo, cuya paternidad se atribuye a quien fuera su consejero en la sombra, Philipp zu Eulenburg. Con el nuevo poder del káiser se abría paso una camarilla de aduladores que Clark percibe carentes de cohesión y experiencia, unidos principalmente por su adulación interesada al joven káiser y su viejo rechazo a Bismarck. De esta forma, el Reseña 873 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 871-874 ISSN: 2530-6472 poder del káiser parecía carecer de un programa nítido y de una camarilla con proyectos claros, algo que habría supuesto un especial problema para el primer “rey mediático” de Alemania, con una influencia de la opinión pública que lo atormentó durante todo su reinado. Debe tenerse en cuenta que el auge del poder guillermino coincide con una creciente libertad de prensa que Bismarck había contenido al financiar su silencio con el tesoro confiscado a la casa de Hannover. Así, el personalismo de Guillermo II tuvo que enfrentarse a una realidad mediática que, para Clark, deja ver que la ambivalencia y falta de un programa coherente fue el gran problema de la monarquía alemana por encima de cualquier pretensión de poder total. Según se apunta, el káiser “elegía una idea, se entusiasmaba con ella, se aburría o se desanimaba, y la abandonaba”. Habría sido, por tanto, un conflicto surgido de un liderazgo fuerte con un rumbo débil. Ese problema central en el personalismo guillermino aparece en el libro manifestado en todos los ámbitos de la política. En materia exterior, personas de la corte apuntaron que el káiser, más que un programa, tenía unos “apuntes marginales”. El único aspecto en el que pareció mostrar claridad fue en su apoyo a una potente Armada, pues “frente a un Ejército que consideraba estrictamente prusiano, aristócrata y localista en su enfoque, la Armada era la verdadera rama militar del imperio”. Esta fue promovida para afrontar la rivalidad con Gran Bretaña, aunque a la hora de la verdad Guillermo II evidenciaría una actitud voluble que contrastaba con la inflexible hostilidad del comandante Tirpitz. Si en el marco exterior pareció mostrar esa debilidad, igualmente se visualizaría en el marco interior, donde resulta de valor el análisis realizado por el autor de los vínculos entre Guillermo II y un poder ejecutivo cuyos nombramientos decidía al margen de la realidad parlamentaria. Especial interés reluce el tratamiento de la relación con sus cancilleres: las tensiones con el reformismo de Leo Von Caprivi, la luna de miel con el débil liderazgo del príncipe Hohenlohe y la evolutiva relación con Bernhard von Bülow, quien pasó de apoyar el personalismo guillermino a fomentar las relaciones entre la cancillería y el parlamento. Curiosamente, parece que su mejor relación habría sido con el más impopular de sus cancilleres, Theobald von Bethmann, precisamente porque las tensiones que este mantenía con el Reichstag le convertían en un defensor del Ejecutivo monárquico. Tras este período, la obra aborda los antecedentes y desarrollo de una Primera Guerra Mundial en la que, por momentos, el sujeto protagonista queda difuminado por la minuciosidad desplegada por Clark. Aun así, deja vislumbrar una posición del káiser en su camino hacia la guerra 874 Reseña INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 871-874 ISSN: 2530-6472 perfectamente resumida con la forma en que fue descrita por Luigi Albertini: “Guillermo II fue un fanfarrón cuando el peligro aún estaba lejos, pero se acobardó cuando vio que la amenaza real de la guerra se aproximaba”. La obra revela el carácter ambivalente del káiser lejana a esa imagen asentada de un emperador deseoso del conflicto. Así, “aunque siempre fue reacio a implicar a Alemania en una guerra continental, tomó algunas decisiones que contribuyeron a que ocurriera” y “aunque Guillermo deseara la paz en Europa, también quería la guerra en los Balcanes”. Lo que se vislumbra de la obra de Clark es un Guillermo II que apostó por una guerra local frente al conflicto continental defendido por su Jefe del Estado Mayor, Helmuth von Molke. Sin embargo, finalmente arrastrado por su ejército, Guillermo II se habría implicado en una guerra en la que, poco a poco, fue transformándose en una figura marginal y un prisionero de sus generales, principalmente desde la designación de Hindenburg como Jefe del Estado Mayor. Este, unido a su lugarteniente Ludendorff, habría conseguido derribar a Bethmann, con un poder político desde entonces en personajes débiles como Georg Michaelis o Georg von Hertling. Poco a poco, Hindenburg aparece convertido en un káiser sustituto. La debilidad de la guerra y la inminencia de la derrota, llevarían a Guillermo II a una abdicación y exilio que aparece completamente difuminado en el libro, haciendo que ese largo período hasta su muerte en 1941 quede como un cierto interrogante respecto a su trayectoria vital. En definitiva, el estudio de Christopher Clark supone una interesante aportación que, pese a estar lejos de la monumental biografía que nos dejó John Röhl hace ya varias décadas, renueva los puntos de vista desde los que comprender una figura muchas veces caricaturizada en el intento por establecer una línea recta que permita unir su figura con la Alemania de Hitler. Queda retratado como un personaje con enorme poder, pero atrapado entre sus deseos de ejercerlo, su falta de un programa coherente, la itinerancia de sus hombres de confianza y el imbricado sistema constitucional del II Reich alemán. ADRIÁN MAGALDI https://orcid.org/0000-0002-3241-8802 Universidad Complutense de Madrid [email protected]