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Universidades de piedra con campus en la nube

Area Moreira, Manuel

Abstract

Innovación Educativa

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V Jornada de Innovación Docente “Innovar para crecer, crecer para innovar” Palacio de Congresos “Conde Ansúrez” 12 de diciembre 2013 UNIVERSIDADES DE PIEDRA CON CAMPUS EN LA NUBE Resumen de la conferencia de MANUEL AREA MOREIRA V Jornada de Innovación UVA, diciembre 2013. Universidad de Valladolid El origen de la docencia universitaria: clases presenciales en edificios de piedra Las universidades son una institución que viene de antiguo. Su nacimiento es casi coetáneo a la construcción de las catedrales góticas en Europa, y a semejanza de las mismas los centros universitarios se asentaron en grandes edificios de piedra. Quien entraba en los mismos era consciente que penetraba en un santuario del conocimiento donde se guardaban y se difundían verdades duraderas útiles para el oficio de la medicina, el derecho o la filosofía. A lo largo de los dos últimos siglos las universidades se extendieron por todos los continentes y evolucionaron en la oferta de sus estudios, en su funcionamiento organizativo, en su financiación y encaje social, pero siempre conservaron una fachada arquitectónica de institución que transmitía que allí existían conocimientos y verdades sólidas. Este origen produjo que quien entrara en la universidad recibía, como una posesión, el saber que allí se guardaba y producía. Para ello tenía que acudir a sus aulas donde cada profesor desde su cátedra (que a imitación de los púlpitos de las catedrales) exponía/dictaba los contenidos de su materia. El alumno desde su pupitre copiaba sus palabras en un cuaderno o cartapacio con la finalidad de memorizarlo para luego reproducirlo bien oralmente ante su profesor, bien por escrito en un examen. Todo ello configuró un modelo pedagógico que ha pervivido desde entonces hasta el presente. Es el modelo de enseñanza por exposición y de aprendizaje por recepción. Es la pedagogía de la transmisión del saber considerando a éste como un objeto o cosa que se entrega desde un individuo (el docente) hacia otro (el alumno). En el siglo XIX con la consolidación y generalización de las obras impresas esta pedagogía contó con un importante aliado: el manual de la asignatura que era un libro que sintetizaba y organizaba todos los contenidos básicos de una materia de forma que la docencia en el aula consistía en ocupar el tiempo explicando los conocimientos ofertados por dicha obra, y aprender era estudiarlo fuera del horario académico en el contexto del hogar o de una biblioteca. Esta pedagogía también necesitó un determinado modelo organizativo del tiempo y del espacio de forma que se posibilitara el encuentro físico entre el profesor y sus estudiantes durante un periodo temporal concreto. Como si fueran piezas de un puzzle había que distribuir armónicamente las unidades temporales que disponía una materia (las clases de un curso o cuatrimestre) en las unidades espaciales disponibles (las aulas del edificio universitario). A finales del S. XX la organización equilibrada entre las variables tiempo, espacio, asignaturas se convirtió en un complejo Sudoku a resolver en cada inicio de curso a medida que se masificaban los estudios universitarios con el acceso en masa de la población juvenil a la educación superior. Recapitulemos: los estudios universitarios desde su aparición a finales de la Edad Media se desarrollaron en grande edificaciones (de piedra u hormigón) que contenían nichos 7 V Jornada de Innovación Docente espaciales, las aulas, en las que se encontraban presencialmente los profesores y alumnos en función de un rígido horario para enseñar y aprender los contenidos disciplinares bajo un modelo pedagógico de transmisión y recepción de información. Esto ha sido así durante siglos y nunca ha sido cuestionado hasta la fecha, a excepción de la denominada “Educación a Distancia” (modalidad formativa expandida en la segunda mitad del siglo XX). Este otro modelo universitario caracterizado por la ausencia de encuentro físico o presencial entre el docente y sus estudiantes conllevaba ciertas limitaciones o desventajas para el alumnado como eran la soledad y aislamiento en el estudio, la ausencia de relación y tutorización directa con su profesor, la lenta comunicación por correspondencia, …, favoreciendo una alta tasa de abandono de los estudios. Llegan las TIC y cambian los tiempos: la universidad en la nube La actual expansión y generalización de las tecnologías digitales y de las nuevas formas de comunicación y cultura que las acompañan está alterando o propiciando la transformación del modelo de enseñanza universitario tanto el de la modalidad presencial en las aulas y edificios de piedra, como el modelo de enseñanza a distancia. Este nuevo enfoque, concepción o modalidad de institución educativa de estudios superiores apoyada en las TIC y los recursos online se denomina “universidad en la nube”. ¿Qué significa o en qué consiste? 1) Que la división existente entre las universidades presenciales y las a distancia empieza a desaparecer ya que unas y otras empiezan a ofertar y desarrollar ambas modalidades de docencia. De hecho, cada vez en mayor medida, las tradicionales universidades presenciales cuentan con estudios o titulaciones a distancia. Y viceversa, las universidades de educación a distancia incrementan sus espacios físicos para propiciar encuentros presenciales con tutores. 2) Caminamos hacia un modelo mixto o híbrido de docencia universitaria conocido como “blended learning” o enseñanza semipresencial que, en pocas palabras consiste, en que el tiempo docente de un curso o asignatura se distribuyen entre actividades formativas desarrolladas en aulas físicas combinando con otras en aulas o entornos virtuales. Este modelo mixto debiera implicar cambios o transformaciones relevanes como son:  reelaboración de la normativa o reglamento que regula la dedicación horaria docente,  cambios en la metodología de enseñanza, donde prime más el aprendizaje por tareas y proyectos desarrollados autónomamente por los estudiantes que una metodología expositiva de lecciones magistrales,  reducción drásticas de los horarios de clases presenciales e incremento de los espacios o entornos formativos online, así como la mejora de la conectividad y acceso a la red desde cualquier sitio del campus,  reconfiguración de los roles y funciones del profesor de forma que cobre más relevancia sus competencias de creación de materiales didácticos digitales, la organización y gestión de entornos o aulas virtuales, la comunicación y tutorización a través de recursos online, la impartición de clases online mediante videoconferencia, entre otras,  redefinición de las funciones y utilidades de los espacios físicos de los centros universitarios de modo que exista mayor disponibilidad de seminarios, talleres, salas de reuniones, aulas, etc. para que el alumnado 8 V Jornada de Innovación Docente pueda reunirse y trabajar autónomamente sin la presencia de su profesor, pero conectados a los entornos educativos online. Concluyendo: La metáfora de la piedra a la nube es pasar de una enseñanza expositiva en el aula a un aprendizaje activo y flexible en el ciberespacio Las universidades de piedra con campus en la nube, evidentemente es una metáfora para referirnos a las universidades de presenciales que combinan y desarrollan sus enseñanzas a través del ciberespacio. La nube es un espacio líquido, indefinido y constantemente mudable. La piedra define y estructura espacios sólidos, acotados, delimitados e inmutables. De modo similar podríamos indicar que la docencia impartida en los edificios de piedra responde a una concepción sólida del conocimiento que se materializa en un currículum estructurado, rígido y estable. Por el contrario, la enseñanza en la nube nos evoca un modelo educativo y curricular líquido, caracterizado por ser flexible, inacabado, en constante construcción. En los actuales planes de estudio parece existir la creencia de que a mayor número de horas de presencia de un alumno en el aula aumentará la cantidad y calidad de su aprendizaje. Es decir, subyace el supuesto de que existe una relación directa, casi automática, entre el número de horas que pasa un estudiante sentado en un pupitre (sea oyendo a su profesor, o participando en un debate grupal organizado por el docente) y el desarrollo o adquisición de competencias de aprendizaje de una asignatura. Esta creencia se ha extendido y consolidado en todas las universidades españolas de modo tan firme que la denominada reforma del Plan Bolonia es sinónimo de incremento de la docencia presencial que se traduce en (a) se planifiquen un número de horas en distintas actividades de aprendizaje y evaluación, y (b) los alumnos estén presentes dichas horas encerrados en espacios del centro o facultad. Esto está significando que cada estudiante debe permanecer en el aula (o seminario o laboratorio) entre cuatro y seis horas diarias asistiendo, en la mayor parte de los casos, como espectador a los discursos de cada uno de sus profesores. En fin, algo muy discutible y que necesariamente no se traduce en incremento de la calidad del aprendizaje. Por el contrario, el concepto de universidad en la nube significa cambiar radicalmente el modelo educativo de la docencia universitaria de modo que la actividad, tarea o proyecto de trabajo sea el eje del aprendizaje de los estudiantes. Esto significará menos tiempo encerrado en aulas y más autonomía y flexibilidad organizativa del estudiante para que (bien individualmente o en grupo) desarrolle las actividades en espacios o entornos formativos online organizados y gestionados por su profesorado. En otras palabras, la metáfora señala que la docencia universitaria apueste por un modelo formativo donde los estudiantes aprendan desarrollando experiencias valiosas y construyendo saberes con los recursos de la nube (online) y menos a través de un modelo de aprendizaje por recepción de forma pasiva sentado en sus pupitres. 9