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La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen: un ejemplo de gestión económica y de aprovechamientos agrícolas

Galisteo Chico, Ana

Abstract

El objeto de atención de este trabajo es el análisis de la Real Acequia del Jarama en los años finales del Antiguo Régimen, especialmente la etapa correspondiente al reinado de Carlos IV. Se pretende analizar la Real Acequia del Jarama como espacio de producción agrícola con fuentes primarias, provenientes del Archivo General de Palacio, en un contexto marcado por el uso del patrimonio de la Corona como recurso económico. De forma que, a través del estudio de esta infraestructura, se persigue poner de manifiesto un ejemplo de gestión económica y de aprovechamientos agrícolas a finales del Antiguo Régimen, que no fue del todo exitoso.

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INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen: un ejemplo de gestión económica y de aprovechamientos agrícolas * The Real Acequia del Jarama at the end of the Old Regime: an example of economic management and agricultural use ANA GALISTEO CHICO Universidad Rey Juan Carlos. Facultad de Artes y Humanidades. Departamento de Artes y Humanidades. Área de Historia Moderna. C/ Capitán Angosto Gómez Castrillón 91, 28300 Aranjuez-Madrid (España). [email protected] ORCID: 0009-0004-7462-0584 Recibido 25/06/2024. Aceptado: 23/10/2024. Cómo citar: GALISTEO CHICO, Ana, “La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen: un ejemplo de gestión económica y de aprovechamientos agrícolas”, en Investigaciones Históricas, época moderna y contemporánea, 44 (2024), pp. 469-502. DOI: https://doi.org/10.24197/ihemc.44.2024.469-502 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: El objeto de atención de este trabajo es el análisis de la Real Acequia del Jarama en los años finales del Antiguo Régimen, especialmente la etapa correspondiente al reinado de Carlos IV. Se pretende analizar la Real Acequia del Jarama como espacio de producción agrícola con fuentes primarias, provenientes del Archivo General de Palacio, en un contexto marcado por el uso del patrimonio de la Corona como recurso económico. De forma que, a través del estudio de esta infraestructura, se persigue poner de manifiesto un ejemplo de gestión económica y de aprovechamientos agrícolas a finales del Antiguo Régimen, que no fue del todo exitoso. Palabras clave: Acequia del Jarama; Sitios Reales; patrimonio real; Antiguo Régimen; Monarquía española. Abstract: The object of attention of this work is the analysis of the Real Acequia del Jarama in the final years of the Old Regime, especially the stage corresponding to the reign of Charles IV. The aim is to analyze the Real Acequia del Jarama as a space of agricultural production with primary * Este trabajo se ha realizado en el marco de mi contrato como Personal Investigador Predoctoral en Formación de la Comunidad Autónoma de Madrid y forma parte de mis actividades dentro del Grupo de investigación de alto rendimiento en Corte, Imagen, Nobleza y Territorio (CINTER) de la Universidad Rey Juan Carlos. 470 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 sources, from the General Archive of the Palace, in a context marked by the use of the royal heritage as an economic resource. Through the study of this infrastructure, the aim is to highlight an example of economic management and agricultural use at the end of the Old Regime, which was not entirely successful. Keywords: Acequia del Jarama; Royal sites; royal heritage; Old Regime; Spanish Monarchy. Sumario: Introducción; 1. Origen y evolución de la Real Acequia del Jarama hasta el reinado de Carlos IV; 2. Situación y aprovechamiento agrícola de la Real Acequia del Jarama durante el reinado de Carlos IV; Conclusiones; Bibliografía. INTRODUCCIÓN La Real Acequia del Jarama es una de las obras públicas más representativas de la Edad Moderna española debido a su diseño, función y vigencia. A lo largo de 72 kilómetros, entre la Presa del Rey y el río Tajo, se extiende este gran sistema conformado por presas, compuertas, canalizaciones, puentes y casetas, constituyendo una de las bases más importantes para el suministro de agua para el regadío de las vegas del Jarama y del Tajo1, territorio donde sobresalían los aprovechamientos agrícolas: tierras de labor y viñas, que eran los más numerosos y estaban localizados en terrenos fértiles y con un menor riesgo a inundaciones, ganaderos y, en menor medida, los aprovechamientos forestales destacando los álamos, chopos, fresnos y olmos2. Además, la Real Acequia, también unía, entre otros, tres despoblados de propiedad real situados en el valle del Tajo y en estrecha relación con el Real Sitio de Aranjuez: Alóndiga, Aceca y Barciles. Los tres sitios estaban incluidos dentro del espacio regado por la Real Acequia del Jarama, por lo que constituyen espacios clave para entender el aprovechamiento de esta infraestructura3. 1 MERLOS ROMERO, María Magdalena, “Ingeniería hidráulica, tradición agrícola y gestión del agua durante el reinado de Carlos II: La Real Acequia del Jarama y los proyectos de Miguel Osorio, Melchor Luzón y José de Zaragoza”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 58 (2018), p. 266. 2 BULLÓN MATA, Teresa, “Morfología fluvial del río Jarama entre los siglos XVI y XIX. Datos documentales y cartográficos”, en Arozena Concepción, María Eugenia y Romero Ruiz, Carmen (coords.), Temas y lugares: homenaje a Eduardo Martínez de Pisón, La Laguna, Servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna, 2016, p. 85. 3 CAMARERO BULLÓN, Concepción, GARCÍA JUAN, Laura, “Geografía histórica de los espacios reales: Alóndiga, Aceca y Barciles, despoblados del rey en la vega del Tajo”, en Estudios geográficos, 79, 284 (2018), p. 211. La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 471 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 En cuanto al origen de la Acequia, cabe señalar que hasta no hace muchas décadas su construcción se había datado en el siglo XVI, en el contexto de las iniciativas hidráulicas emprendidas por Felipe II; esto posiblemente se debió a la proyección y construcción de la Acequia de Colmenar en este periodo y a otros proyectos hidráulicos desarrollados en el real sitio de Aranjuez. Sin embargo, los estudios de Arroyo Ilera, como veremos más adelante, han precisado que el inicio de la obra de la Real Acequia tuvo lugar durante el reinado de Carlos II para aprovechar el potencial agrícola y mejorar la productividad de las tierras en torno al río Jarama mediante el regadío de los terrenos de San Martín de la Vega, Ciempozuelos, Seseña, Añover, Villaseca, Magán, Mocejón y Velilla, entre otros4, así como, aumentar los ingresos reales derivados de los reales anuales por fanega que se comprometían a pagar los nuevos regantes y la percepción de novales (diezmo que pertenecía enteramente al monarca por concordia con el Cardenal de Toledo y prebendados de la Iglesia), así como mejorar las comunicaciones y otra serie de infraestructuras, como los molinos, necesarios para la economía del momento5. De esta forma, la Acequia surgía del interés de la Corona por crear un espacio que respondiera a los intereses de la Corte y de los habitantes de las poblaciones de las riberas del río6. Sin embargo, estos objetivos no se pudieron cumplir en su totalidad. La acequia tuvo muchas dificultades y problemas estructurales por la geomorfología y litología del valle del Jarama, donde primaban los terrenos yesíferos, a lo que se unieron los problemas económicos y burocráticos, con importantes diferencias entre la corona y las poblaciones ribereñas de la zona, lo que llevó a diversas desavenencias a lo largo de los años7. Por lo que el proyecto nunca llegó a alcanzar las dimensiones previstas y no se consiguió poner en cultivo toda la extensión prevista, reduciéndose al riego de los términos de algunas de las villas de la vega. No fue hasta el siglo XX cuando se consiguió su normal funcionamiento, 4 MERLOS ROMERO, art. cit., p. 267. 5 ARROYO ILERA, Fernando, “Orígenes y antecedentes de la Real Acequia del Jarama”, en Estudios geográficos, 63 (2002), pp. 418-419. 6 ARROYO ILERA, Fernando, “Ilustración y Riegos: La Real Acequia del Jarama en el siglo XVIII”, en Estudios Geográficos, 66 (2005), p. 5. 7 MERLOS ROMERO, art. cit., p. 269 y BULLÓN MATA, op. cit., p. 86. 472 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 hallándose actualmente en pleno uso, dependiente de la Confederación Hidrográfica del Tajo8. En este sentido, a lo largo del siglo XVIII, se trató de buscar soluciones y poner en producción la acequia, llevando a cabo nuevas obras y modificaciones en las partes ya realizadas tanto del primitivo caz principal como de la red secundaria, así como reformas en su administración y gestión a través de la aprobación de ordenanzas y reales órdenes9. Sin embargo, estos proyectos también fracasaron. De nuevo, durante el reinado de Carlos IV, objeto principal de atención de este trabajo, la corona puso sus ojos en la Acequia para mejorar los recursos agrícolas de la vega y aumentar los ingresos de la hacienda, en un contexto particularmente interesante debido a la situación fiscal en la que se hallaba el reino a consecuencia de los enfrentamientos bélicos y de los cuantiosos gastos de la Corona10. Esto llevó a que se hiciera necesario encontrar nuevos recursos económicos para hacer frente a la situación fiscal, poniendo el foco de atención, entre otros aspectos, en el patrimonio real11. En este contexto, la Real Acequia del Jarama fue vista como un instrumento más dentro del patrimonio para paliar la crisis fiscal en la que se encontraba la Monarquía, por lo que se vio sometida a una serie de cambios en lo relativo a su gestión y administración con el objetivo de mejorar su funcionamiento y aumentar así sus beneficios para reducir la deuda de las arcas reales y ayudar a sostener los gastos de la Corona, así como a algún proyecto de renovación de las obras. Por ello, se pretende analizar la Real Acequia del Jarama como espacio de producción agrícola con fuentes primarias, provenientes del Archivo General de Palacio, en un contexto marcado por el uso del patrimonio de la Corona como recurso económico. De forma que, a través del estudio de esta infraestructura, se ponga en relieve un ejemplo de 8 FERNÁNDEZ IZQUIERDO, Francisco, ALLOZA APARICIO, Ángel y MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier, La presa de El Vado y el Canal del Jarama, Madrid, Fundación Canal de Isabel II, 2016, p .126. 9 ARROYO ILERA, “Orígenes y antecedentes”, art. cit., p. 410. 10 ARTOLA, Miguel, La Hacienda del Antiguo Régimen, Madrid, Alianza, 1982; FRIERA ÁLVAREZ, Marta, La desamortización de la propiedad de la tierra en el tránsito del Antiguo Régimen al Liberalismo (La desamortización de Carlos IV), Gijón, Caja Rural de Asturias- Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias, 2007 11 LABRADOR ARROYO, Félix, “Desamortización o reforma. Los Sitios Reales en un contexto de cambios (1790-1814)”, en Memoria y civilización, 25 (2022), p. 214. La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 473 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 gestión económica y de aprovechamientos agrícolas a finales del Antiguo Régimen. 1. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA REAL ACEQUIA DEL JARAMA HASTA EL REINADO DE CARLOS IV En lo que respecta al origen de este establecimiento hidráulico, las primeras noticias sobre la intención regia de construir una acequia para el regadío de los terrenos en los márgenes derechos de los ríos Jarama y Tajo se sitúan en 1562, durante el reinado de Felipe II, como hemos apuntado. El monarca, además de la posibilidad de construir la Acequia, planteó la ejecución de otros trabajos, como nuevos canales, la formación de estanques en Ontígola, etc. A pesar de que el proyecto de la Real Acequia quedó paralizado en sus trabajos preliminares, tuvo lugar la construcción de una amplia red de canales y acequias de riego en el real sitio de Aranjuez atravesados por puentes y caminos, conocida como mar de Ontígola, constituyendo los primeros puntos del desarrollo hidráulico en el territorio12. Tras la muerte de Felipe II, la idea de la construcción de la acequia fue perdiendo interés hasta el reinado de su nieto, Felipe IV, cuando se recogen noticias acerca de rompimientos y roturaciones de dehesas y sotos susceptibles de recibir el agua de riego, así como de un intento de construir un pequeño canal en Aceca para llevar agua a unos molinos. Ahora bien, a pesar de estos intentos, fue durante el reinado de Carlos II cuando se encuentran pruebas del comienzo de la obra de construcción de la Acequia bajo la dirección del arquitecto mayor, Francisco de Herrera13. La obra se inició con la apertura de un cauce, próximo a los Cerros de Poniente de las Vegas, correspondiente a San Martín de la Vega, Ciempozuelos, Seseña y los terrazgos del Real Heredamiento de Aranjuez hasta el arroyo Guatén14. Se construyó una presa en Pajares, y hasta el arroyo Guatén se hicieron más de una docena de puentes de piedra, varios molinos harineros y otras construcciones. Sin embargo, cuando el agua comenzó a discurrir por el nuevo canal, este no pudo soportarlo por la 12 DELGADO, Pedro, La Real Acequia del Jarama, (Edición facsímil del manuscrito de 1816), Madrid, Patrimonio Nacional, 1995, pp. 9-10. 13 Archivo General de Palacio [AGP], Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 14 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 474 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 calidad del terreno y por los materiales empleados, anegándose parte de los términos de San Martín y Ciempozuelos15. Como consecuencia, la obra fue paralizada debido a los problemas técnicos y económicos, y en última instancia, al fallecimiento del monarca y al inicio de la Guerra de Sucesión. En 1715, según los informes, solo se había construido una pequeña parte de la Acequia, hasta el arroyo de Matalobos, al sur de San Martín de la Vega16. No fue hasta la Real Orden de 8 de mayo de 1738 cuando se inició otra vez la obra de la mano de Sebastián Feringán Cortés quien, recuperó todos los antecedentes y con la colaboración de Pedro Superviela, finalizó la obra en 174117. El elemento clave que dio inicio, de nuevo, a la recuperación del proyecto fue la fuerte corriente reformista de la Ilustración española, la cual prestó atención a la cuestión hidráulica como una de las principales actuaciones del gobierno. Así, el reinicio de las obras de la Acequia no solo respondía a la búsqueda de una solución para las malas cosechas, sino también a las nuevas ideas políticas y económicas de la Ilustración18. La obra de la Acequia se encargó a la Secretaría de Guerra y a los ingenieros militares que de ella dependían y su financiación fue asumida por los labradores que quisieran poner en regadío las tierras que hasta el momento habían sido de secano; de forma que, se planeaba que los rendimientos producirían suficientes beneficios para los labradores y para la corona, que era quien había promovido la empresa19. Sin embargo, a pesar de contar con los mejores facultativos de la época para la reconstrucción del canal, la obra fue un fracaso, ya que los sumideros producidos por la disolución de los yesos impidieron el riego de las tierras previstas en el proyecto inicial20. Además, llenándose el cauce de cavernas, se volvió a sumir el agua, quedando otra vez inundados los terrenos de San Martín y Ciempozuelos. El resultado de esta insistencia para que el agua de la Acequia corriera por el terreno fue la inundación de la Vega, lo que, no solo inutilizó los terrenos, sino que también provocó muchas enfermedades, tanto que en algunos casos llegaron a ser 15 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 16 ARROYO ILERA, “Ilustración y Riegos”, art. cit., p. 6. 17 MERLOS ROMERO, art. cit., p. 267. 18 ARROYO ILERA, “Ilustración y Riegos”, art. cit., pp. 9-10. 19 FERNÁNDEZ IZQUIERDO, Francisco, ALLOZA APARICIO, Ángel y MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier, op. cit., pp. 122-123. 20 DELGADO, op. cit., p. 44. La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 475 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 epidémicas21. También es reseñable el desastre de junio de 1739 causado por la perforación del túnel del Acirate (en el término de Borox), al quedar inundado este por las lluvias sin que los obreros que estaban dentro tuvieran tiempo de salvarse22. Pese a los perjuicios causados por la reconstrucción del canal, se llevaron a cabo todo tipo de acciones para solucionar la situación y volver a poner en marcha la Acequia: “y así tapaban dichas cavernas o sumideros, ya con tierra de esta o la otra calidad, ya con mampostería, ya con matriche, ya forrándolo con tablazón, pero de todos modos el agua se les filtraba…”23. Cabe señalar que el empeño de la Corona en mantener esta empresa pasaba por aprovechar la extensión regable de un terreno amplio y con buena disposición. En este reinado se elaboró el Reglamento y Ordenanzas sobre la Real Acequia del Jarama, de 7 de enero de 1740; a pesar de que no se había conseguido poner en cultivo toda la extensión prevista, se declaraba la Real Acequia parte del Patrimonio de la Corona24. En esta ordenanza se reflejan los criterios de la Corona para organizar la explotación de los regadíos, así como los objetivos que pretendía alcanzar. En este sentido, la legislación por parte de la Corona atendía a dos finalidades: por un lado, la organización del riego y de los regantes para aumentar la productividad de sus tierras y hacer frente a la escasez de alimentos de los últimos años, y por otro, la administración de las tierras del Real Patrimonio que se veían beneficiadas con el agua para detraer el excedente que el riego producía, ya fuera en forma de plusvalías, novales o cualquier otra exacción fiscal25. De este modo, un gran número de las disposiciones hacía referencia al primer objetivo, ya que se trataba de normas relacionadas con la organización del riego (cultivos y aprovechamientos, juntas de regantes, empadronamiento de tierras regables, etc.). Mientras que, en lo relativo al segundo objetivo, otra parte de las ordenanzas regula la administración de los bienes pertenecientes al patrimonio de la Corona en los nuevos regadíos con el fin de asegurar los derechos y beneficios del monarca. En relación con esto, destacan tres aspectos que aparecen cuidadosamente marcados: la percepción del diezmo para la Real Hacienda, la regulación 21 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 22 FERNÁNDEZ IZQUIERDO, Francisco, ALLOZA APARICIO, Ángel y MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier, op. cit., p. 123. 23 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 24 DELGADO, op. cit., p. 45. 25 ARROYO ILERA, “Ilustración y Riegos”, art. cit., p. 33. 476 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 de los empleados y funcionarios públicos a cargo de la Real Acequia y el régimen en la administración de los bienes del real patrimonio en estas tierras. Además, las ordenanzas establecían el régimen de castigo para las vulneraciones de carácter agrario o civil, así como un punto en relación con la prevención de las resistencias al nuevo sistema de explotación26. Se debe agregar que, las ordenanzas también mostraban cierta preocupación por la plantación de árboles como una nueva forma de utilización de los recursos naturales. Asimismo, se concibe un plan de colonización de las zonas menos pobladas, como las dehesas de Requena y Barciles27. En relación con esta idea, la normativa indicaba cómo debía realizarse dicho plan, destacando el hecho de que se debían construir hasta veinte o treinta casas, con dos calles que se cruzasen, una plaza y una Iglesia, y que todo lo demás que se edificara debía ser reglado a los alineamientos de la misma planta que formase el Director28. Sin embargo, y pese al gran esfuerzo puesto en la nueva normativa, la Acequia fue quedando abandonada, inservible en buena parte de sus tramos, lo que imposibilitó el logro del aprovechamiento racional planteado por las Ordenanzas de 1740. Estas ordenanzas vinieron acompañadas de la Real Cédula del 21 de octubre de 1740 por la que se acordaba la separación de la Real Acequia del Jarama de la administración de Aranjuez. Posteriormente, el 25 de febrero de 1742, se emitía otra Real Cédula segregando varias posesiones y terrazgos del real sitio de Aranjuez que pasaban a ser administrados por el Gobierno de la Real Acequia del Jarama29, como el sotillo del Tembleque, las tierras de las Cuevas, la dehesa de Requena la Vieja, el sotillo de Butrón, la dehesa del Rey o Requena la nueva, la dehesa de Higuera y la dehesa de Barciles, entre otros. Hay que mencionar que por los frutos y rentas de estos terrazgos se acordó que el caz debía pagar de situado anual a Aranjuez 220.000 mil reales, 800 fanegas de cebada y 142 26 Ibídem, pp. 33-35. 27 Arroyo Ilera señala que se trata de un ensayo a pequeña escala de los grandes procesos de colonización que, posteriormente llevara a cabo Carlos III en otras partes del territorio nacional. Ibídem, p. 37. 28 MERINO PAREJA, Rafael, “La Real Acequia del Jarama durante la época de Carlos IV”, en Arenillas Parra, Miguel, Segura Graíño, Cristina, Bueno Hernández, Francisco y Huerta Fernández, Santiago (coords.), Los trabajos de Guillermo Minali. Actas del Quinto Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Vol. 2, Burgos, Instituto Juan de Herrera, Ministerio de Fomento, Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, CEDEX, 2008, p. 668. 29 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 477 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 de trigo, que con los reajustes llevados a cabo durante los siguientes reinados llevaron a que finalmente esta cifra se viera reducida a 200.000 reales anuales30. Además de estas disposiciones, destaca la Real Cédula del 10 de julio de 1743, la cual, adjudicaba a la Real Acequia del Jarama el producto de los oficios de las compañías del Muelle y Carretillas de Sevilla31. El objetivo de esta adjudicación, al igual que la segregación de terrenos del real Sitio de Aranjuez, respondía a la necesidad de que la Acequia contara con fondos fijos y aumentara sus ingresos: Considerando el Rey cuan preciso era que la Real Acequia de Jarama tuviese alguna propiedad para su subsistencia aumento y conservación, tuvo a bien adjudicarla en propiedad el producto de las compañías del muelle y Carretillas de Sevilla mandando usase de ello dicha Real acequia como de cosa suya propia […]32 En lo que respecta al funcionamiento de la Acequia, el siguiente intento vendría dado durante el reinado de Fernando VI, en 1747, cuando Carlos de Witte llegó a Ciempozuelos para desempeñar el cargo de director de las obras de la Real Acequia del Jarama, siendo nombrado capitán este mismo año. La primera obra que realizó Witte fue revestir de sillería el túnel que atravesaba la Peña de Acirate, pero los sumideros que aparecieron entre Ciempozuelos y San Marín de la Vega inutilizaron la acequia. Para solventarlo, se abrieron cauces alternativos (Acequia de Serrano y Acequia de la Media Luna) que solucionaron el problema durante algo más de un año hasta la aparición de nuevos sumideros en Ciempozuelos33. Finalmente, durante el reinado de Carlos III, con el objetivo de mejorar la administración y funcionamiento de los bienes del patrimonio real, se dictó la Real Provisión del 17 de febrero de 1771, la cual incorporaba a la Corona la Acequia de la vega de Colmenar en la misma forma en la que estaba incorporada la Real Acequia del Jarama34, bajo las 30 ÁLVAREZ DE QUINDÓS, Juan Antonio, Descripción histórica del real bosque y casa de Aranjuez, (Edición facsímil del manuscrito de 1804), Aranjuez, Doce Calles, 1993, p. 357. 31 La Gran Compañía del Río y Muelle de Sevilla estaba destinada a la carga y descarga de los géneros y mercaderías que entraban y salían por el río y muelle de la ciudad de Sevilla. 32 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 4, caja 1. 33 DELGADO, op. cit., p. 45. 34 AGP, Reinados Carlos III, leg. 254, caja 1. 484 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 Tabla 4. Estado general de granos de la Real Acequia de Jarama en el periodo de 1792 a 1795 Departamentos 1792 1793 1794 1795 Trigo 1865, 7, 4 ½ 529, 2, 3 1278,10,1 2463,10, 4 Centeno 30,2, 2 ½ 2, 10,1 30, 8, 3½ 63,7, 4 Cebada 9905,4,1 4112,10,1 9598, 3, 2 14561, 5, 3 Avena 446,4,1 ½ 59,3, 4 ½ 171, 6, 2 723 y 0 y 2 Alcaceña 84, 2, 12 0, 6, 3 22, 11, 4 ½ 258, 10, 1 ½ Habas 18 Guisantes 0,1,1 6,7,22 Almortas 4,8,2 Algarrobas 2, 7, … 0,1, 4 5, 9, 4 ½ 8, 4, 0 Lentejas 39, 3, … 5,4,4 29, 1, 1 Garbanzos 94,4,3 0,6, 32 49, 2, 3 96, 1, 2 Tranquillón 3, 6, 0 Titos 3, 1, 1 ½ 3, 11, 2 Guijas 4, 0, 1 ½ 10, 0, 3 Fuente: AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1 y AGP, AG, caja 14.261, exp. 47. Así, tomando como ejemplo el año 1793 (Tablas 5.A. y 5.B.), podemos ver los géneros que se cultivaban y las principales villas bajo la jurisdicción de la Acequia; además, gracias a estos datos podemos analizar cómo se desarrolló la producción agrícola de estos espacios tomando como ejemplo el año de 1793 y comparando los resultados con las cifras del año anterior. Entre otros aspectos, cabe destacar que en 1793 la cebada fue el género con mejores resultados, como ocurría en los reinados anteriores (4.112 fanegas, 10 celemines y 1 cuartillo), aunque experimentando una gran disminución frente al año anterior (9.905 fanegas, 4 celemines y 1 cuartillo) de 5.792 fanegas y 6 celemines; a su vez, destaca el hecho que la mayor parte de la cebada procedía de Ciempozuelos y Seseña. Siguiendo a la cebada en importancia encontramos el trigo con 529 fanegas, 2 celemines y 3 cuartillos, que también experimenta una disminución respecto al año anterior (1.865 fanegas, 7 celemines y 4 ½ cuartillos). En términos generales, debemos destacar que, tiene lugar una disminución generalizada en la producción del año de 1793 respecto al anterior, viéndose tan solo incrementados respecto a 1792 los guisantes, con una diferencia positiva de 6 fanegas, 6 celemines y 1 cuartillo y medio; La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 485 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 también encontramos géneros cuya producción se mantiene estable de un año para otro, como es el caso de las habas y las almortas48. Además, si comparamos las cifras de este reinado (tablas 4, 5.A. y 5.B.) con las analizadas en 1780 durante el gobierno de Carlos III (Tabla 3), podemos observar que en ambos reinados la cebada fue el género con mayor cantidad de fanegas. En comparación con las cantidades recogidas durante el reinado de su predecesor, encontramos variaciones en las cifras de las cosechas. Para ilustrar esta idea, dada su importancia, tomamos como ejemplo el caso de la cebada, frente a las 6.069 fanegas, 2 celemines y 2 cuartillos y medio del año 1780, en 1792 hubo 9.905 fanegas, 4 celemines y 1 cuartillo de cebada, 4.112 fanegas, 10 celemines y 1 cuartillo en 1793, 9.598 fanegas, 3 celemines y 2 cuartillos en 1794 y 14.561 fanegas, 5 celemines y 3 cuartillos en 1795. De acuerdo con estos datos, poniendo como índice 100 la producción de 1780, ascendió en 1792 a 163, en 1794 a 158 y en 1795 a 239, mientras que en 1793 cayó a 67. Atendiendo a la información recogida por Potenciano49 sobre las inundaciones en las cuencas del Tajo y Jarama, no se recogen inundaciones históricas en el año 1793 que permitan explicar una disminución en la producción durante este año asociada a este factor50. En lo que se refiere al precio de los granos, en 1790, Raimundo Marín de Alcolea, contador fiscal e interventor de las Reales Acequias de Jarama y Colmenar, señalaba que de acuerdo con los testimonios remitidos por los subdelegados de San Martín de la Vega, Seseña, Borox, Alameda, Añover, Villaseca y Mocejón, en los meses de abril y mayo se había vendido el trigo a precios que oscilaban desde los 48 reales y 17 maravedíes hasta los 85 reales cada fanega, mientras que el valor de la fanega de cebada iba desde los 20 reales hasta los 45, y el de la avena era de 21 reales51. 48 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 49 POTENCIANO DE LAS HERAS, Ángela, Las inundaciones históricas en el centro-sur de la Península Ibérica. Condicionantes geomorfológicos y climáticos, (Tesis doctoral), Universidad Complutense de Madrid, 2004. 50 Uno de los mayores problemas a los que tuvo que enfrentarse la cuenca del Tajo fue el control del agua en el territorio; las crecidas y los desbordamientos del cauce de los ríos fueron frecuentes, provocando inundaciones. POTENCIANO DE LAS HERAS, op. cit. 51 AGP, AP Aranjuez, caja 1.760, exp. 1. 486 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 Tabla 5. A. Estado del producto de granos de la Real Acequia del Jarama en 1793 Departamentos Trigo Centeno Cebada Avena alcaceña Ciempozuelos 222, 4, 4 1654, 8, ½ 9, 1, 1 ½ Territorio de San Esteban 99, 6, … 244, 6 San Martín de la Vega 21, …, 3 404, 7, 2 ½ 1, 6, … Seseña 132, 7, 1 1278, 10, 2 14, 6, 3 Borox …, 7, 2 33, 5, 4 ½ Alameda 3, 11,2 ½ 1, 10, 4 24, 9, ½ 9, 1, 4 0, 6, 3 Añover 42, 11, 3 0,3,3 264,11, … 24,10,2 Mocejón 4, …, 3 ½ 0, 6, 3 46, 4, 3 ½ Villaseca 2, …, 4 0,1,1 160, 7, 2 ½ 0,1, 4 Total del presente año 529, 2, 3 2, 10,1 4112,10,1 59,3, 4 ½ 0, 6, 3 Año de 1792 1865, 7, 4 ½ 30,2, 2 ½ 9905,4,1 446,4,1 ½ 84, 2, 12 Diferencia 1336, 5, 1 ½ 27, 4, 1 ½ 5792, 6, … 387, …, 2 83,7,3 ½ Tabla 5.B. Estado del producto de granos de la Real Acequia del Jarama en 1793 Departamentos Haba Guisante Almorta Algarroba Lenteja Garbanzo Ciempozuelos Territorio de San Esteban San Martín de la Vega Seseña 18 6,7, 2 ½ 4, 8, 2 4, 8, 2 Borox Alameda 0,7,1 0,1,4 ½ Añover 0, 3, 4 Mocejón 0,1,0 Villaseca 0,1, 4 0,1,1 Total del presente año 18 6,7,2 ½ 4,8,2 0,1, 4 5,4,4 0,6, 32 Año de 1792 0,1,1 2, 7, … 39,3, … 94,4,3 Diferencia 18 6,6, 1 ½ 4,8,2 2,5,1 33,10,1 93,9, 4 ½ Fuente de ambos cuadros: AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. Cabe señalar que los beneficios aumentaron según el “Estado de los caudales que han entrado en la tesorería” (Tabla 6). Esta información nos permite conocer de donde procedían los ingresos de la Real Acequia, sumándose al dinero de los productos de la propia acequia, los reales procedentes de los productos de los terrazgos segregados de Aranjuez en 1742, de los Bentorrillos, de las carretillas de Sevilla, de la Concordia de Barciles y de la Acequia de Colmenar. En cuanto a los gastos, se observa La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 487 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 que la mayoría se debían a las obras y las reparaciones llevadas a cabo en la Acequia (1.679.734 reales y 8 maravedíes), así como al pago de sueldos, gratificaciones y viudedades (que ascendían a 500.654 reales y 23 ½ maravedíes) y al situado al real sitio de Aranjuez (447.531 reales y 12 maravedíes). Todo ello, dejaba unos ingresos de 3.139.140 reales y 26 maravedíes y medio y unos gastos que ascendían a 3.079.615 reales y 21 maravedíes y medio, dejando un total de 59.525 reales y 5 maravedíes en las arcas de la Real Acequia52, lo que significa que, pese a las grandes inversiones para mantener en uso el canal, este era rentable, aunque mínimamente. 52 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 488 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 Tabla 6. Estado de los caudales que han entrado en la tesorería de la Real Acequia del Jarama desde 9 de marzo de 1791 hasta el 30 de septiembre de 1791 Cargo Data Producto de granos llevados a Aranjuez 447.531 r. y 13 mrs. Reparación de la Real Acequia y obras adyacentes 1.679.734 r. y 8 mrs. Producto de la Real Acequia 209.192 r. y 27 mrs. Experimento de la parte reparada 30.656 r. y 17 mrs. Producto de los terrazgos segregados 671.416 r. y 24⅟₃ mrs. Obras posteriores 28.843 r. y 18 mrs. Producto de los Bentorrillos 17.659 r. y 26 mrs. Cegar la Acequia Vieja 845 r. Producto de las carretillas de Sevilla 600.000 r. Reparación de la presa y segundo castillo 138.507 r. y 21 ½ mrs. Producto de la Concordia de Barciles 714.495 r. y 3⅟₆ mrs. Caceras y desaguadores 97.794 r. y 23 mrs. Producto de la Acequia de Colmenar 283.008 r. y 3 ½ mrs. Plantío de árboles 20.965 r. y 31 mrs. Total entrada 3.139.140 r. y 26 ½ mrs. Reparación de casas y molinos 26.028 r. y 10 mrs. Compra de la casa de la dehesa 6.200 r. Pagado al real sitio de Aranjuez 447.531 r. y 12 mrs. Maderas y clavazón 10.951 r. y 7 ½ mrs. Espuertas 5.403 r. y 29 mrs. Cámaras y agosteros 3.500 r. y 25 mrs. Prisión de un reo 498 r. Censos sobre la Real Acequia 81.500 r. Sueldos, gratificaciones y viudedades 500.654 r. y 23 ½ mrs. Total data 3.079.615 r. y 21 ½ mrs. Fuente: AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 489 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 Del mismo modo, en lo relativo a la situación económica de la Acequia, conviene mencionar un documento firmado el 24 de julio de 1794, el “Estado en el que se manifiesta lo que han producido las rentas y efectos de la Real Acequia de Jarama durante cinco años, desde 1789 hasta 1793 (ambos inclusive)” (Tabla 7). En este informe podemos ver el producto de las rentas de la Acequia y el producto de las Carretillas de Sevilla, así como el importe que suponen los granos que se dieron a Aranjuez (con inclusión de lo que se ha suplido por falta de granos en la de Colmenar de cuenta de este Sitio) y de los granos y minucias que se vendieron durante esos cinco años. Así, el total del producto de la Real Acequia del Jarama durante este quinquenio asciende a 3.256.568 reales y 26 maravedíes y 5 sextos, lo que deja una media por año de 651.313 reales y 25 maravedíes y 23 treintavos, que quitando los cargos anuales valorados en 402.889 reales y 26 maravedíes, dejan un producto líquido de 248.423 reales y 33 maravedíes y 23 treintavos53. Tabla 7. Estado en el que se manifiesta lo que han producido las rentas y efectos de la Real Acequia de Jarama durante el quinquenio de 1789 a 1793 Rentas y efectos Reales de vellón y maravedíes Producto de las rentas a mrs. 1.514.384 y 29 ⅚ Traído del producto de las Carretillas de Sevilla 845.253 y 15 Importe de los granos dados a Aranjuez con inclusión de lo que se ha suplido por falta de granos en la de Colmenar de cuenta del mismo Sitio 580.632 Importe de granos y minucias vendidas 316.298 y 16 Total 3.256.568 y 26 ⅚ Año común 651.313 y 25 ₂₃∕₃₀ Cargos anuales 402.889 y 26 Queda líquido 248.423 y 33 ₂₃∕₃₀ Fuente: AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. En relación con estos datos, debemos hablar del producto de las Carretillas de Sevilla al que se hace referencia en las cuentas. Como se ha señalado, a partir del año 1743, la Real Acequia contaba con los productos de la compañía del muelle y Carretillas de Sevilla. Ahora bien, de acuerdo con la documentación, los caudales de las compañías destinados a la 53 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 490 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 Acequia durante este periodo eran administrados por la contaduría del Real Sitio del Buen Retiro, y entraban en las Arcas del Depósito de obras nuevas establecido en este. En este sentido, encontramos documentos correspondientes a los años de 1795 y 1796 que indicaban que la mala gestión de esta Contaduría llevaba a que estos caudales muchas veces no llegaran a las arcas de la Real Acequia del Jarama: […]se halla la Real Acequia privada de disfrutar de los productos de la única propiedad que tiene pues aunque ha percibido algunas cantidades ha sido en virtud de órdenes de V.E. o sus antecesores y en atención a hacer suma falta estos caudales para los fines de su dotación y a pertenecen indudablemente a su propiedad y libre administración a este Gobierno lo hago presente a V.E. para que tenga a bien mandar que por la Contaduría del Sitio de Buen Retiro se forme la cuenta y liquidación correspondiente de los caudales que han entrado en aquellas arcas procedentes de los oficios de la gran compaña y carretillas del muelle de Sevilla, disponiendo se pase a la de la Acequia con cuantos papeles, y caudales existan en ella pertenecientes a dicho ramo, y que en lo sucesivo corra su Administración por este Gobierno a quien pertenece directamente […]54 Este hecho afectaba, sin duda, a la situación económica de la Acequia, la cual contaba con escasos ingresos de sus rentas y efectos, y además se veía privada en muchas ocasiones de los caudales de la propiedad que le había sido asignada por la Corona. Prosiguiendo con nuestro análisis, en el estado del quinquenio de los años de 1797 a 1801, los valores en un año común por los diezmos de las tierras regables de Ciempozuelos, San Martín de la Vega, Seseña, Borox y San Esteban con los de los terrazgos de Aranjuez que poseía la Real Acequia eran 703.273 reales 33 maravedíes; mientras que los gastos eran 424.547 reales y 21 maravedíes, los cuales procedían de los 200 mil reales que se pagaban anualmente por situado al sitio de Aranjuez, y de los 224.547 reales y 21 maravedíes de sueldos de oficinas, réditos de censos y viudedades. Con lo que, el sobrante anual durante este quinquenio era de 278.726 reales y 11 maravedíes y medio55. Sin embargo, la situación en general no era lo buena que se pensaba o necesitaba. En 1805 se tuvo que hacer un informe para recoger cuál era la situación de la Real Acequia. De forma que, en los datos de la Contaduría 54 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 4, caja 1. 55 AGP, AG, caja 10.498, exp. 19. La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 491 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 de la Acequia se indicaba que en reconstruir ésta se habían gastado unos cuarenta millones de reales en ese año. Además, se señalaba que hasta esa época la Corona había gastado ciento cincuenta millones en arreglarla, obteniendo, a pesar del dinero invertido, pésimos resultados, ya que las cosechas habían disminuido y se había perjudicado a las poblaciones que en un principio se quiso beneficiar. Además, en este informe se compararon las cosechas de los veinticinco años anteriores al riego con los veinticinco posteriores a él, y los datos revelaron que la productividad había disminuido56. En este contexto, y como consecuencia de las numerosas quejas y representaciones de los labradores de la Vega se requirió al Gobernador de la Acequia un informe acerca de la cuota que pagaban los labradores y se determinó que esta era excesiva; asimismo, se requirieron en julio y noviembre de 1805 ciertos documentos de la Contaduría de la Acequia, con el fin de esclarecer la situación. Estas peticiones fueron ignoradas hasta que en diciembre el Contador de dicha Acequia llevó los documentos a Don Juan Antonio Melón, encargado de la investigación. Como resultado, Melón determinó que la Acequia suponía un fracaso total: se habían gastado demasiados caudales en obras infructuosas, los labradores de estas tierras estaban oprimidos por impuestos abusivos, había miles de fanegas de tierra incultas y los pueblos se encontraban en una situación deplorable, mucho peor que antes del establecimiento de la Acequia. Además, Melón contó con informes de Don Agustín de Betancourt, encargado de la dirección de las obras de la nueva presa que se estaba construyendo, quien expuso que el canal era inútil, y de Don Juan Bautista Olive, Administrador de la Real Acequia de Jarama57. Como consecuencia de los perjuicios que padecían los interesados en la Vega, el pésimo sistema de administración y dirección de la Real Acequia de Jarama, así como de los inoperantes reglamentos y disposiciones de la Contaduría, y con el deseo de fomentar su agricultura, Carlos IV dictó la Real orden del 10 de abril de 1806 por la cual se extinguía el sistema de gobierno de la Real Acequia del Jarama (se suprimía la Contaduría de la Acequia situada en Ciempozuelos) y pasaba su administración a una Junta particular de labradores de dicha vega58. 56 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 3, caja 1. 57 Ídem. 58 Ídem. 492 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 En este sentido, conviene destacar los sueldos que disfrutaban cada uno de estos empleados de la Real Acequia del Jarama hasta el 10 de abril de 1806, momento en que se trastornó su gobierno: Tabla 8. Sueldos de los empleados de la Real Acequia del Jarama Empleo Reales de vellón Emolumentos Administrador o jefe de la Real Acequia 20 mil reales de vellón al año 1.208 reales anuales por razón de leña, 100 fanegas de trigo y 200 de cebada Asesor de la Real Acequia 2.500 reales de dotación anual Contador fiscal 18 mil reales de vellón al año 755 reales por asignación de leña y 45 fanegas, 7 celemines de cebada Asesor fiscal de la Acequia 1650 reales de dotación Tesorero 11 mil reales anuales de sueldo 755 reales por asignación de leña Oficial 1º de la Contaduría 7.150 reales de vellón al año 375 reales de leña Oficial 2º de la Contaduría 6.050 reales de vellón al año 375 reales de leña Oficial 3º de la Contaduría 500 ducados de sueldo 375 reales para leña Escribano del gobierno o administración 400 ducados anuales pagados por mitad de las Reales Acequia de Jarama y Tajo Portero de las oficinas 7 reales diarios por este establecimiento y además otro real diario por la Acequia del Tajo Guarda almacén 2190 reales al año Guarda-mayor y visitador 500 ducados anuales Sobreguarda 3.285 reales 45 fanegas de cebada 12 Guardas ordinarios de la Real Acequia 8 reales de vellón al día Maestro mayor de obras 8.800 reales de sueldo anual 45 fanegas, 77 celemines de cebada para la manutención de un caballo Fuente: AGP, AG, caja 2.617, exp. 41. Volviendo a la normativa del 10 de abril de 1806, dicho documento nos da numerosa información acerca de la situación de la Acequia del Jarama, apuntando que los productos habían disminuido respecto a los veinticinco años anteriores a la apertura de dicha Real Acequia en la cantidad de 17.678 fanegas, 9 celemines y 2 cuartillos entre trigo y cebada. La Real Acequia del Jarama a finales del Antiguo Régimen 493 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 A esta situación se sumaba que los sueldos de los empleados costaban al Erario Real 890.000 reales anuales más de lo que dicha Acequia producía59, además de los gastos ya mencionados en reconstrucción y conservación de la acequia, sin que esta hubiera experimentado grandes cambios ni mejoras. Por todo ello, en dicho documento se suprimía “la Contaduría establecida en la Villa de Ciempozuelos, sus empleados y dependientes, conservando a todos los sueldos que anualmente gozan, pero no los emolumentos, hasta tanto que fallezcan o se les coloque”60. Además, esta Real Orden señalaba que, suprimida dicha Contaduría, todo lo relativo a riegos, cobranza del impuesto regio del agua, gobierno económico de la Acequia de Jarama, administración de sus propiedades y plantaciones fuera dirigido por una Junta particular de labradores similar a la de la Acequia de Rascaña61. Para formar esta Junta particular, el comisionado, Don Juan Olive de Zafra, debía convocar una Junta general de todos los hacendados de San Esteban, Seseña, San Martín de la Vega y Ciempozuelos, los cuales a pluralidad de votos debían elegir a cinco hacendados para formar una junta particular que no gozarían de sueldo por dicha ocupación, y se encargarían de las ordenanzas convenientes para el gobierno de la Acequia62. En la orden de 10 de abril último, por la que se destruyó el antiguo sistema de gobierno de la Acequia de Jarama, se mandó que una Junta particular de cinco hacendados, como hemos indicado, nombrados por una Junta General de aquellos labradores, propusiese a esta para su aprobación un Juez de Aguas; y que tomando de las ordenanzas antiguas y de las de la Acequia de Rascaña (que se remitieron a Olive) lo que fuese más útil, formase a la mayor brevedad unas nuevas más convenientes para el mejor gobierno de la Acequia de Jarama63. Asimismo, dicha Junta general, a propuesta de la particular, debía elegir unos peritos para clasificar las tierras regables en tres especies de 59 “según se deduce del estado total producto del impuesto medio del agua, deducido del Quinquenio desde 1800 hasta el de 1804, inclusive el de cada año común y según se deduce igualmente del Estado de sueldos, gratificaciones y jubilaciones y demás gastos de los Departamentos cuyos estados se han extraído de los documentos existentes en la Contaduría de la Real Acequia…” AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 4, caja 1. 60 Ídem. 61 Acequia valenciana que se utilizó como modelo para la ordenación de regantes en el valle del Jarama. 62 AGP, Reinados Carlos IV, Patrimonios, leg. 5, caja 1. 63 Ídem. 500 Ana Galisteo Chico INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 469-502 ISSN: 2530-6472 administración con el objetivo de mejorar su funcionamiento y aumentar sus beneficios. Así, a través del análisis y evolución de la Real Acequia del Jarama, durante este periodo se ha buscado estudiar el valor económico del real patrimonio y los programas que se desarrollaron en los Sitios Reales a finales del Antiguo Régimen. Esta cuestión resulta fundamental, puesto que, a pesar de que en las últimas décadas los historiadores han centrado cada vez más su atención en la dimensión económica de los sitios reales, este continúa siendo un tema poco trabajado y en el que todavía queda mucho por estudiar. Asimismo, cabe destacar la documentación procedente del Archivo General de Palacio que se ha utilizado para la realización de este trabajo. Esta nos ha permitido ampliar la información con la que ya contábamos acerca de la Real Acequia del Jarama, centrada en la mayoría de los casos en su proceso constructivo, y profundizar en su desarrollo como espacio de aprovechamiento agrícola. 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