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El asalto del castillo de San Gerónimo (1668): la versión de Exquemelin y su comparación con la documentación española

Testi, Dario

Abstract

En 1668 Henry Morgan lideró un ataque pirático contra Portobelo, cuyas fortalezas se conquistaron en pocas horas. Alexandre Olivier Exquemelin, el autor de una de las obras más importantes sobre el filibusterismo de la época, sostuvo que las operaciones más destacadas se produjeron en “otro castillo” que, dependiendo de su ubicación y características, se identificó con San Gerónimo. En 1981, Peter Earle dio a conocer por primera vez otra versión de la toma, basada en los testimonios de sus víctimas que se registraron en la documentación del Archivo General de Indias [AGI], y proporcionó una interpretación distinta de aquellos hechos. El objetivo del presente trabajo es cotejar ambas versiones, acudiendo directamente a los manuscritos del AGI y a la bibliografía especializada sobre ese tema, a fin de someter a prueba la veracidad del relato de Exquemelin y entender si de verdad el asalto sobre el mencionado castillo fue crucial en las operaciones.

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INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 El asalto del castillo de San Gerónimo (1668): la versión de Exquemelin y su comparación con la documentación española* The storm of the castle of San Gerónimo (1668): Exquemelin’s version and its comparison with Spanish documentation DARIO TESTI Universidad de León. Facultad de Filosofía y Letras, Av. Silverio Tirador, 24007 León (España). [email protected] ORCID: 0000-0003-3590-8863 Recibido 12/04/2023. Aceptado: 03/10/2024 Cómo citar: TESTI, Dario, “El asalto del castillo de San Gerónimo (1668): la versión de Exquemelin y su comparación con la documentación española”, en Investigaciones Históricas, época moderna y contemporánea, 44 (2024), pp. 377-404. DOI: https://doi.org/10.24197/ihemc.44.2024.377-404 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: En 1668 Henry Morgan lideró un ataque pirático contra Portobelo, cuyas fortalezas se conquistaron en pocas horas. Alexandre Olivier Exquemelin, el autor de una de las obras más importantes sobre el filibusterismo de la época, sostuvo que las operaciones más destacadas se produjeron en “otro castillo” que, dependiendo de su ubicación y características, se identificó con San Gerónimo. En 1981, Peter Earle dio a conocer por primera vez otra versión de la toma, basada en los testimonios de sus víctimas que se registraron en la documentación del Archivo General de Indias [AGI], y proporcionó una interpretación distinta de aquellos hechos. El objetivo del presente trabajo es cotejar ambas versiones, acudiendo directamente a los manuscritos del AGI y a la bibliografía especializada sobre ese tema, a fin de someter a prueba la veracidad del relato de Exquemelin y entender si de verdad el asalto sobre el mencionado castillo fue crucial en las operaciones. Palabras clave: Alexandre Olivier Exquemelin; Henry Morgan; toma de Portobelo; fortaleza de San Gerónimo. * Este trabajo se enmarca en las líneas de investigación del Grupo de Investigación Reconocido «Humanistas» (HUMTC) de la Universidad de León, del que el autor es miembro. Quisiera expresar mis agradecimientos a los dos evaluadores anónimos por la atenta lectura del trabajo y sus correcciones, que han enriquecido notablemente esta aportación. 378 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 Abstract: In 1668 Henry Morgan led a pirate storm of Portobelo and its fortresses were conquered in a few hours. Alexandre Olivier Exquemelin, the author of one of the most important sources on piracy of the time, maintained that the most notable operations took place in “another castle” which, depending on its location and characteristics, was identified with that of San Gerónimo. In 1981, Peter Earle published another version of the attack, based upon the testimonies of its victims that were recorded in documents of the General Archive of the Indies [AGI], providing a different interpretation of those events. The objective of the present work is to compare both versions, directly consulting the manuscripts from the AGI, hand in hand with the specialized bibliography on this subject, in order to test the veracity of Exquemelin’s account and to verify if the assault on the aforementioned castle was really crucial in that operations. Keywords: Alexandre Olivier Exquemelin; Henry Morgan; storm of Portobelo; San Gerónimo fortress. Sumario: Introducción; 1. La versión “mítica” de la toma de San Gerónimo; 1.1. La división de la crítica frente a la obra de Exquemelin; 2. La “otra” versión de la toma de San Gerónimo; 2.1. Una resistencia irrelevante; Conclusiones; Bibliografía. INTRODUCCIÓN A finales del siglo XVII, sir Henry Morgan1 detentaba los cargos de almirante y coronel de las milicias de Port Royal, en Jamaica2, y actuaba por 1 Las biografías de Morgan son numerosas, y muchas de ellas no se escribieron por investigadores académicos; por ende, se aconseja la obra de Earle en virtud de sus referencias constantes a las fuentes manuscritas españolas e inglesas de la época. EARLE, Peter, The sack of Panamá. Captain Morgan and the battle for the Caribbean, Nueva York, Thomas Dunne Books, 1981. 2 Las condiciones geoestratégicas del área circuncaribeña cambiaron con la conquista de Tortuga y Jamaica por parte, respectivamente, de Francia e Inglaterra; anteriormente, sus combatientes habían ocupado aquellas islas que los españoles llamaban “inútiles” por su falta de recursos. En distintas ocasiones, la documentación española subrayó el peligro que dichas adquisiciones territoriales suponían para los dominios coloniales de la Corona; con respecto a Portobelo, son de consultar las actas de dos juntas generales de guerra y hacienda que tuvieron lugar en 1667 y 1668, en Panamá. AGI, Escribanía 462A, ff. 828v, 829r y 909v. Cfr. EARLE, op. cit., p. 36. SANZ CAMAÑES, Porfirio, “Defensa imperial y proyección marítima: presupuestos teóricos sobre la administración de la América española a finales del siglo XVII”, en CONTRERAS CONTRERAS, Jaime, ALVAR EZQUERRA, Alfredo y RUIZ RODRÍGUEZ, José Ignacio (eds.), Política y cultura en la época moderna. Cambios dinásticos, milenarismos, mesianismos y utopías, Alcalá, Universidad de Alcalá, 2004, p. 323. ZAMBRANO PÉREZ, Milton, “Piratas, piratería y comercio ilícito en el caribe. La visión del otro (1550-1650)”, en Historia Caribe, n. 12 (2007), p. 45. REICHERT, Rafal, “La lucha por el dominio colonial en las indias durante el siglo XVII. Casos de San Martín, Jamaica y la isla Española”, en Historia Caribe, n. 20 (2012), pp. 179 y ss.; Sobre las olas de un mar plateado. La política defensiva española y el financiamiento militar novohispano en la región del Gran Caribe, 1598-1700, México, UNAM, 2013, p. 10; “El Caribe centroamericano en la estrategia defensivo-militar de la Casa de los Austria, siglos XVI y XVII”, en Caribbean Studies, v. 44, n. 1-2 (2016), p. 122. El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 379 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 orden de Thomas Modyford, el gobernador británico3 de la isla. En 1668 lideraba un contingente pirata cuando tomó Portobelo. En el Caribe había una diferencia marcada entre la actividad del pirata y la del corsario, pero el mismo personaje podía actuar de ambas formas. Al tomar Portobelo (1668) y Panamá (1671), Morgan luchó conforme los intereses de Modyford, en teoría, al igual que los corsarios. Ahora bien, en ambas ocasiones obró de pirata, debido a que España e Inglaterra estaban en paz y Carlos II había prohibido toda actividad bélica contra los puestos avanzados españoles4. Portobelo se seleccionó por su función de escala, en la red transoceánica que conectaba la plata del Perú con las arcas de la Casa de Contratación de Sevilla5. Las autoridades españolas eran conscientes de su importancia estratégica y, a partir del reinado de Felipe II, empezaron a dotarla de un sistema defensivo que se estructuró alrededor de tres castillos6; por orden de 3 Se usa el gentilicio “británico” como sinónimo de “inglés”, haciendo referencia al significado geográfico y no político del término “Gran Bretaña”, como la Britannia romana. 4 Exquemelin participó en la toma de Panamá, por lo que la definición más correcta de su profesión, en aquella fase de su vida, es “pirata” o “filibustero”, sustantivo de origen neerlandés que tenía el mismo significado. El término “bucanero” sería inadecuado porque, en origen, derivó del francés boucan y designaba al furtivo que capturaba las reses cimarronas en el norte de La Española y vendía sus carnes. En consecuencia, esta palabra hacía referencia a una suerte de contrabando, aunque posteriormente, de una manera no totalmente correcta, se extendió al pirata. En las fuentes españolas, por lo general, se hablaba de “pirata”, “hereje”, “enemigo de la fe”, “enemigo de la corona”, etc. 5 La importancia de este comercio, y las consecuencias estratégicas que tuvo para los puestos avanzados españoles en las Indias Occidentales, supusieron la elaboración de un sistema defensivo estático que resultó ser complejo de construir y mantener. Sobre este tema cfr. Paniagua Pérez, “Aparato crítico” de VALENCIA, Pedro de, Relaciones de Indias, Nueva Granada y Virreinato de Perú, PANIAGUA PÉREZ, Jesús, JAVIER, Francisco y FUENTE FERNÁNDEZ, Jesús (eds.), León, Universidad de León, 1993, p. 134. WARD, Christopher, Imperial Panama. Commerce and Conflict in Isthmian America, 1550-1800, Albuquerque, University of New Mexico, 1993, p. 6. JAÉN SUÁREZ, Omar, La población del istmo de Panamá. Estudio de geohistoria, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1998, p. 52. GARAVAGLIA, Juan Carlos, “El espacio económico del Caribe”, en GARAVAGLIA, Juan Carlos y MARCHENA FERNÁNDEZ, Juan (eds.), América latina. De los orígenes a la independencia, vol. 1, América precolombina y la consolidación del espacio colonial, Barcelona, Crítica, 2005, pp. 287 y 303. 6 De acuerdo con Gutiérrez, eran tres fortalezas “junto a una cantidad de fortines y baterías que controlaban a distintas alturas, el acceso y circulación naval de la bahía”. Los autores de la época no acostumbraban a mencionarlos y el Fuerte de la Navidad es una excepción, porque los vecinos se refugiaron en ello cuando se produjo el ataque de Morgan. GUTIÉRREZ, Ramón, Fortificaciones en Iberoamérica, Madrid, Fundación Iberdrola, 2005, p. 193. CASTILLERO CALVO, Alfredo, Portobelo y el San Lorenzo del Chagres. Perspectivas imperiales, siglos XVI-XIX, Panamá, Editora Novo, 2016, v. 1, p. 222. 380 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 construcción eran San Felipe de Sotomayor, Santiago de la Gloria y San Gerónimo. San Felipe de Sotomayor, apodado “Todo Fierro” y “de afuera”, protegía la costa septentrional de la entrada de la bahía. Santiago de la Gloria o “de adentro”, en la meridional, tenía la misma función; sus baterías, aunque apuntaban al golfo, en teoría estaban en condiciones de impedir el acceso a la urbe de una fuerza de invasión terrestre, a través de la playa de Triana. Por último, San Gerónimo se construyó en la culata, cerca del río Cascajal7. Según los planes del ingeniero cremonés Bautista Antonelli8, quien ideó la primera versión de este “cerrojo de piedra”, las montañas que encerraban la ciudad desde el sur, y las enfermedades tropicales que las plagaban, completarían este sistema defensivo9. Distintos autores viajaron por el istmo en la Edad Moderna y dejaron constancia de la efectividad de estos castillos que, con sola su presencia, tenían que desanimar eventuales ataques10. No obstante, la ciudad y sus fortificaciones cayeron en pocas horas en manos de los hampones de Morgan, en uno de los asaltos piráticos más exitosos y celebrados. 7 Para un análisis de estos castillos, de su compleja historia y de sus etapas constructivas, cfr. CÉSPEDES DEL CASTILLO, Guillermo, “La defensa militar del istmo de Panamá a fines del siglo XVII y comienzos del XVIII”, en Anuario de Estudios Americanos, v. 9 (1952), pp. 235-275. WARD, Christopher, “The Defense of Portobelo. A Chronology of Construction, 1585-1700”, Ibero-amerikanisches Archiv, v. 16, n. 2 (1990), pp. 341-386; Imperial Panama, op. cit. Castillero Calvo, Portobelo, op. cit., v. 1, pp. 219-224, 231, 235-281. 8 No hay que confundir Bautista Antonelli (1547-1616) con su hermano Juan Bautista (1527- 1588). Sobre su trabajo cfr. ANTONELLI, Bautista, Las fortificaciones americanas del siglo XVI, ANGULO IÑIGUEZ, Diego (ed.), Madrid, Hamer y Menet, 1942. 9 El historiador Pedro de Valencia afirmó al respecto que “la principal defensa son montañas inaccesibles, que cierran el puerto por todas partes y hacen casi imposible el entrarle por tierra, si no es con grande peligro del enemigo y grandísimo descuido de los defensores”. VALENCIA, op. cit., p. 207. Se encuentra el mismo juicio en una descripción anónima de 1607. CODOIN América, v. IX, 1868, p. 118. 10 En el siglo XVII, el misionero jerónimo Diego de Ocaña, el domínico irlandés Thomas Gage y el propio Exquemelin definieron este sistema defensivo como inviolable, porque hicieron mención a la imposibilidad por obra de una flota de acceder a la bahía. Finalmente, Agustín de Bracamonte, gobernador interino de Panamá, confirmó en 1668 que “mediante el sitio, artillería, pertrechos y municiones con que de continuo se hallan, pudiesen defender el puerto y lugar, estorbando la entrada a cualquier armada o ejercito del enemigo”. AGI, Escribanía 462A, f. 329r. GAGE, Thomas, Los viajes de Tomás Gage a la Nueva España, Guatemala, Biblioteca de Cultura Popular, 1997, p. II, c. 4; p. IV, c. 11. OCAÑA, Diego de, Viaje por el Nuevo Mundo. De Guadalupe a Potosí, 1599-1605, LÓPEZ DE MARISCAL, Blanca, MADROÑAL DURÁN, Abraham y SORIA, Alejandra (eds.), Frankfurt, Iberoamericana, 2010, p. 83. EXQUEMELIN, Alexandre Olivier, Piratas de la América, SÁNCHEZ JIMÉNEZ, Antonio (ed.), Sevilla, Renacimiento, 2013, l. II, c. 6. El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 381 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 Figura 1. Mapa de Portobelo publicado por Bellin, orientado al sur-oeste. 1: Château de Gloria (Santiago de la Gloria); 2: Château de S. Jerosme (San Gerónimo); 3: Château de Fer (San Felipe de Sotomayor). La toma de Portobelo es compleja de reconstruir, lo que se debe a la escasez de fuentes literarias e historiográficas de la época. Alexandre Olivier Exquemelin redactó la obra más conocida sobre el filibusterismo del siglo XVII y, por ende, las empresas del coronel y la campaña de 1668. Médico y 382 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 pirata, en 1671 participó en la destrucción de Panamá “la Vieja”11, aunque queda información fragmentaria sobre su vida12. Su texto fue un éxito editorial y se tradujo y publicó en muchas lenguas, si bien transmitió una serie de alteraciones, errores y mitos con respecto a aquellas empresas. El informe de Morgan es mucho más escueto pero fiable, pese a que no se dio a la imprenta hasta el siglo XIX. Las epístolas de Leslie se redactaron con ocasión de la toma de Portobelo por obra del almirante Vernon; se fundamentaron en los párrafos de Exquemelin y transmitieron los mismos errores13. Por consiguiente, los literatos, historiadores y ensayistas que dedicaron su labor al asalto de 1668, o bien repitieron imprecisiones análogas; o bien intentaron elaborar una versión crítica del proceso, basándose en el sentido común más que en otros escritos. En 1981, Peter Earle fue el primer autor en fundamentar su análisis de la confrontación bélica en las fuentes documentales inéditas del Archivo General de Indias. Dio a conocer un relato totalmente distinto, desmintiendo una variedad de datos proporcionados por Exquemelin14. Sin embargo, aunque hizo referencia al contenido de la 11 El apodo de “la Vieja” se emplea para distinguir la ciudad que Pedrarias Dávila fundó en 1519, y que Morgan redujo a cenizas en 1671, de la población que se fundó en su lugar. Acerca de la historia de esta urbe, cfr. MENA GARCÍA, María del Carmen, La ciudad en un cruce de caminos. Panamá y sus orígenes urbanos, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano- Americanos, 1992. 12 No quedan mucha información sobre la vida de este autor, y su labor sigue siendo el origen de la mayor parte de datos biográficos al respecto. Los académicos, incluso, siguen cuestionando su verdadero lugar de origen, si bien algunas de las investigaciones recientes indican que procedía de Francia. SÁNCHEZ JIMÉNEZ, Antonio, “Aparato crítico” de Piratas de la América, op. cit., p. 23. PAYTON, Jason M., “Alexander Oliver Exquemelin’s The Buccaneers of America and the Disenchantment of Imperial History”, en Early American Literature, v. 48, n. 2 (2013), p. 361. 13 En general, la crítica cuestionó la veracidad del relato de Leslie y lamentó la falta de datos sobre su vida, más allá de los que se deducen de su obra. CRUIKSHANK, Ernest Alexander, The Life of Sir Henry Morgan. With an account of the English settlement of the island of Jamaica (1655-1688), Toronto, Macmillan Company of Canada, 1935, p. 40. CARDENAS, Manuel, “Una nueva historia de Jamaica en trece cartas. De un caballero a su amigo. Por Charles Leslie de Jamaica, Londres 1740”, en Caribbean Studies, v. 17, nn. 1 y 2 (1977), p. 147. LATIMER, Jon, Buccaneers of the Caribbean. How Piracy Forged an Empire, Cambridge, Harvard University Press, 2009, p. 177. CASTILLERO CALVO, Portobelo, op. cit., v. 2, p. 606. 14 Con razón, muchos académicos han subrayado la importancia que el trabajo de Earle supuso para el avance de las investigaciones con respecto a la actividad corsaria y pirática de la época, a la biografía de sus protagonistas más destacados y a la toma de Portobelo, incluyendo el análisis crítico de los párrafos de Exquemelin. MACLEOD, Murdo J., “The Sack of Panama. Sir Henry Morgan’s Adventures on the Spanish Main”, en The American Historical Review, El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 383 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 mencionada documentación, no transcribió los pasajes más destacados respecto de la toma de Portobelo. Posteriormente, otros historiadores bebieron en la obra del profesor británico, o acudieron directamente a la mencionada documentación15. A la luz de ello, el objetivo de este trabajo es investigar el ataque de San Gerónimo, la fortaleza que resguardaba la culata del golfo, puesto que se relató de dos maneras distintas en el texto del pirata francés y en los documentos españoles, así como en las obras que se inspiraron en uno o en los otros. Para ello, se cotejó la información que procede de esta fuente literaria con dos juicios de residencia y algunas juntas de guerra sucesivas a la toma, que se conservan en Sevilla, donde se reagruparon en Escribanía 462A16. v. 87, n. 5 (1982), p. 1503. HOFFMAN, Paul E., “The Sack of Panama. Sir Henry Morgan’s Adventures on the Spanish Main”, en The Hispanic American Historical Review, v. 64, n. 1 (1984), pp. 155 y 156. LANE, Kris, “The Sack of Panamá. Captain Morgan and the Battle for the Caribbean”, International Journal of Maritime History, v. 19, n. 2 (2007), pp. 487 y 488. 15 Entre los académicos, son de recordar CORDINGLY, David, Under the Black Flag. The Romance and the Reality of Life Among the Pirates, Nueva York, Random House Trade, 1996. BRADLEY, Peter, British Maritime Enterprise in the New World. From the Late Fifteenth to the Mid-eighteenth Century, Ceredigion, Edwin Mellen Press, 1999. LATIMER, op. cit. En 2016 Castillero Calvo dio a la imprenta una historia de Portobelo que ahondó en las actas del AGI y del Archivo Nacional de Panamá, e incluyó el análisis más detallado de la pugna. CASTILLERO CALVO, Portobelo, op. cit., v. 2, pp. 387-402. Otras reconstrucciones más escuetas del mismo autor en “Panamá, un país en guerra, siglos XVI-XIX”, en Tempus. Revista en Historia General Medellín, n. 5 (2017), p. 18; y Nueva historia general de Panamá, v. 1, nn. 1 y 2, Panamá, Novo Art, 2019, pp. 795 y 796. Afirmó con razón que “la historiografía tradicional conocía mal lo anterior o solo lo conocía parcialmente”. CASTILLERO CALVO, Panamá, op. cit., p. 19; Nueva historia, op. cit., v. 1, nn. 1 y 2, p. 796. 16 De acuerdo con Earle, los principales informes acerca de la toma se pueden consultar en Panamá 50, 72, y 81; Escribanía 462A y 577A. EARLE, op. cit., p. 265. Para realizar este trabajo se acudió a los documentos de Escribanía 462A: “Residencia de Agustín de Bracamonte Dávila, gobernador y capitán general interino de Tierra Firme y presidente interino de la Audiencia de Panamá, por Miguel Francisco de Marichalar”, 10 de noviembre de 1671-13 de mayo de 1672 (ff. 86-209); “Autos, diligencias e informaciones sobre la pérdida de Portobelo y su ocupación por los ingleses”, 1668-1672 (ff. 210-472); “Informe de la residencia secreta efectuado por el juez de residencia”, 2 de mayo de 1672-29 de octubre de 1674 (ff. 489-998). En la transcripción de los documentos manuscritos se ha modernizado la ortografía y la puntuación, respetado arcaísmos y repeticiones típicos de la época. 384 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 1. LA VERSIÓN “MÍTICA” DE LA TOMA DE SAN GERÓNIMO En este apartado se analiza la versión que Exquemelin escribió y transmitió del asalto y que, tras fundamentar el enfoque en el cotejo de la documentación contemporánea y en el análisis de la crítica posterior, hemos definido como “mítica”. De los mapas y de los informes de la época se aprende que, del oeste al este, se ubicaban el fuerte de madera de La Ranchería, Santiago de la Gloria, la ciudad de Portobelo y San Gerónimo. Por tanto, un ejército que marchara desde Bocas del Toro, al igual que hicieron las fuerzas de Morgan, se toparía en estos obstáculos en el mismo orden17. Este sistema falló por una serie de razones, entre otras, porque los filibusteros de Port Royal avanzaron a pie, quedando fuera del alcance de la mayor parte de las plataformas de la artillería española. En palabras de Pope, el coronel planeó y ejecutó el asalto como un ejército que marchaba contra una urbe, en vez de una flota que atacaba un puerto18. Exquemelin escribió que los ingleses tomaron y volaron una “fortaleza, que está cerca de la ciudad”, entre la playa de Triana y Portobelo; tenía que ser Santiago, pese a que no mencionó su nombre19. No podía ser el fuerte de 17 Con respecto a los mapas, en el proyecto que Bautista Antonelli realizó en 1597, Plano del puerto de Portobelo y de las fortificaciones que se habían de hacer para su defensa, se puede apreciar la ubicación de la primitiva “fortaleza de Santiago” y del “fuerte de Sotomayor”. AGI, MP-Panamá, 12. En este tiempo, “Sotomayor” era la fortificación propiamente dicha, mientras que “San Felipe” era una plataforma para la artillería que se había ubicado en la lumbre del agua, aunque posteriormente se unieron. CASTILLERO CALVO, Portobelo, op. cit., v. 1, pp. 242 y 244. En Descripción de Puertovelo y planta de la ciudad y sus castillos, que Cristóbal de Roda hizo en 1626, se ve el “castillo Santiago” de la Gloria y “San Felipe”, así como el plano del “castillo de el bajo”, cerca de donde posteriormente se construiría San Gerónimo. AGI, MP-Panama, 42. Por último, el cartógrafo francés Jacques-Nicolas Bellin publicó en 1736 un plano de la urbe, el Plano de la bahía y ciudad de Portobelo, y señaló la presencia del “Fuerte de la Gloria”, del “Fuerte de Todo Fierro” y del “Fuerte de San Gerónimo”, donde se hallaban cuando se produjo la toma de 1668. BELLIN, Jacques Nicolas, Le Petit Atlas Maritime. Recueil de Cartes et Plans des Quatre Parties du Monde en Cinq Volumes, Paris, M. Bellin, 1764, v. II, tav. 15. Llegando ya a la bibliografía actual, Earle publicó un mapa de la población en que señaló la ubicación de todas las fortalezas y del fuerte de La Ranchería. EARLE, op. cit., p. 44. 18 POPE, Dudley, The buccaneer king. The biography of Sir Henry Morgan, 1635-1688, Nueva York, Dodd Mead, 1978, p. 147. Entre las muchas razones que determinaron el fracaso de las defensas españolas se puede recordar la grave falta de efectivos de las fortificaciones y de las compañías del número de la milicia. AGI, Escribanía 462A, ff. 108v, 143r, 143v, 734v y 758v. 19 EXQUEMELIN, op. cit., l. II, c. 6. El debate sobre la fiabilidad de la destrucción de este castillo fue temprano. Morgan denunció en 1684 a los autores de las primeras ediciones al El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 385 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 La Ranchería, dado que el autor hizo referencia a la presencia en él de baterías y de un “gobernador” español20. Acerca de este personaje, se sabe que en la población residían un alcalde mayor, Andrés Fernández Dávila, y tres castellanos, de los que Juan de Somovilla Tejada era él de Santiago de la Gloria y Pedro Arredondo y Agüero él de San Gerónimo. Aunque el gobernador de la zona tenía su sede en Panamá, y por entonces era Agustín de Bracamonte, en Portobelo estaba José Sánchez Jiménez. Este sargento mayor había liderado el ataque contra la isla de Santa Catalina, que actualmente se ubica en Colombia, a medio camino entre Jamaica y Panamá; en ella se habían capturado los ingleses que quedaban guardados en la población. Por esta empresa se le otorgó el título de gobernador de Cartagena, y pereció en las últimas fases de la toma de Santiago. Era un gobernador, aunque no lo era de Portobelo; por tanto, en este trabajo se hizo referencia a este cargo entre comillas21. Volviendo al relato de Exquemelin, los filibusteros accedieron a la ciudad y este “gobernador”, que evidentemente se había escapado de la primera fortaleza, se refugió en “uno de los otros castillos”22. Tenía necesariamente que ser San Gerónimo, ya que el autor galo mencionó su participación activa en defensa de la urbe, mientras que San Felipe estaba al otro lado de la bahía, y se tomaría por acuerdos al día siguiente. Con respecto a las baterías escribió que desde aquel “otro castillo” acribillaban a los piratas, mientras que estos inglés de la obra de Exquemelin, William Crooke y Thomas Malthus; en 1685 mencionó “cierto libelo falso, malicioso, escandaloso y célebre titulado Historia de los Bucaneros”. RUSSELL HART, Francis, Admirals of the Caribbean, Boston y Nueva York, Houghton Mifflin Company, 1922, p. 100. El texto del alegato de la acusación, Text of the libel plea, en GIBBS, Joseph, “«A certain false, malicious, scandalous and famous libel»: Sir Henry Morgan’s legal action against a London publisher of Alexandre Exquemelin, 1685”, en International Journal of Maritime History, v. 30, n. 1 (2018), pp. 3-29. Crooke se vio forzado a disculparse, y sostuvo así que “las crueldades allí relatadas, después de la toma de Puerto del Príncipe, y la explosión del castillo de Portobelo, son falsas. Porque el castillo quedó en pie, y se dio cuartel a todos los que se rindieron”. RUSSELL HART, op. cit., p. 97. Para más detalles sobre esta cuestión, cfr. ROBERTS, Walter Adolphe, Sir Henry Morgan. Buccaneer and governor, Nueva York, Covici y Friede, 1933, pp. 257-270. CRUIKSHANK, op. cit., pp. 373- 392. BRADLEY, op. cit., p. 168. Una lista de referencias bibliográficas acerca de los dos editores se halla en HANNA, Mark G., Pirate nests and the rise of the British Empire, 1570- 1740, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2015, p. 166. 20 Juan de Espinosa, alférez de San Felipe, afirmó de La Ranchería que era “un puesto donde siempre solían estar cuatro hombres y su cabo [...] para reconocer las embarcaciones que venían a este puerto”. AGI, Escribanía 462A, f. 545r. 21 CASTILLERO CALVO, Portobelo, op. cit., v. 2, pp. 388 y 399. 22 EXQUEMELIN, op. cit., l. II, c. 6. 392 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 castellano don Pedro de Arredondo y tres artilleros”52. Acerca de su equipamiento de armas de fuego, Esteban resaltó las dificultades de los defensores al afirmar que “no había más que los arcabuces, frascos y balas que tenían los dichos ocho hombres”. El resto de su dotación de pólvora quedaba guardada en Santiago: “resguardada de la inclemencia del tiempo respecto de la poca seguridad que allí tenía, por no haber más de un bujío en que tenerla, y que en siendo necesario se acudiese a dicho castillo”53. Diego Pérez era un soldado del castillo de Santiago que aquella noche se halló en San Gerónimo. Sostuvo que Arredondo y Agüero, anteriormente a la toma, era consciente de la vulnerabilidad de esta fortaleza y, con respecto a la pólvora, “se la pidió diversas veces al castellano Juan de Somovilla Tejada”, quien “le respondía que no tenía orden del presidente don Agustín de Bracamonte para dársela”54. 52 AGI, Escribanía 462A, f. 639v. A tal respecto, el propio Arredondo y Agüero sostuvo que “infantería nunca la ha tenido a su cargo, porque seis soldados que había del presidio de Panamá, [por] entonces estaban en el castillo de Santiago [...] servían solo de guardar los ingleses prisioneros para que no se huyesen, como asimismo los dichos ingleses, acudiendo a lo que el dicho castellano les ordenaba”. AGI, Escribanía 462A, ff. 771r-772r. El recuento del capitán Alonso Sánchez Randoli fue el más bajo, porque afirmó que la fortaleza quedaba “sin tener artilleros ni defensa, ni otra cosa que un centinela que cuidara de tocar una campana que respondía a la del castillo [de] Santiago”. AGI, Escribanía 462A, f. 131r. También el contador Antonio Simón Rodríguez sostuvo que “ni tenía infantería ni otra gente de la guardia de los ingleses prisioneros”. AGI, Escribanía 462A, ff. 139v y 140r. El resto de los testigos proporcionaron datos análogos, y Pedro del Castillo, cabo de escuadrón de Santiago, explicó que vio que “ahí nunca ha habido infantería”, sino seis u ocho hombres que “servían de tener cuenta con los ingleses prisioneros”. AGI, Escribanía 462A, ff. 600r y 600v. Antonio de Molina, soldado aventajado de Santiago, añadió que “él de San Gerónimo no sabe que tenga dotación ninguna, respecto de no haber visto nunca soldados en él, sino tan solamente siete u ocho hombres de infantería de Panamá, que asistían a los ingleses que trabajaban en él”. AGI, Escribanía 462A, ff. 612r y 612v. Por último, Alonso Martin de la Parra atestiguó “no haberse hallado en él más de cuatro o cinco hombres entre artilleros y soldados, y el castellano don Pedro de Arredondo, y su sargento a quien mataron”. AGI, Escribanía 462A, ff. 624v-627r. 53 AGI, Escribanía 462A, ff. 642r y 642v. Distintos autores y testigos de la época informaron sobre la humedad de la zona, que afectaba tanto a la salud de los seres humanos como a sus pertrechos, teniendo en cuenta que era y es uno de los factores que más contribuyen al deterioro de la pólvora y a los fallos de las armas de fuego. Bracamonte mencionó el “mal temperamento de dicho sitio, que es sumamente caliente y húmedo, lo uno por el influjo de planetas y lo otro por la figura y posición de la tierra, que está incluida entre diferentes montes, que por su altura y frondosidad embarazan la ventilación, cosa muy necesaria para la resolución de tanta humedad, ocasionada también de las muchas lluvias”. AGI, Escribanía 462A, f. 348r. 54 AGI, Escribanía 462A, ff. 646r-646v. El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 393 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 El problema más grave que afectaba al “castillo” era que su construcción se había empezado en 1659 y todavía no se había ultimado en 1668, y distintos veteranos dejaron constancia de que ni siquiera se podía definir de esta manera55. En consecuencia, desde sus baterías no se produjeron disparos. Diversos testigos del asalto, pero que no lucharon en esta fortificación, al no escuchar salvas de artillería tuvieron que pensar que ni siquiera se intentó accionarla, puesto que la mayor parte de las piezas no estaban ubicadas en sus emplazamientos56. Por el contrario, el artillero de Santiago Joseph de la Pinilla se hallaba en San Gerónimo e hizo el análisis más detallado de esta operación filibustera, sin olvidar de mencionar los intentos de los servidores por disparar al menos dos cañones. Un escuadrón enemigo superó Santiago y: 55 WARD, Imperial Panama, op. cit., p. 366. Mencionando rápidamente algunas afirmaciones de los combatientes españoles, Sánchez Randoli dijo que “solo lo es en el nombre”. AGI, Escribanía 462A, f. 131r; Simón Rodríguez y Juan de Andueza, capitán y alcalde ordinario, que “está en el principio de su fábrica”. AGI, Escribanía 462A, ff. 139v, 140r y 145v; Fernández Dávila que “ni es castillo ni es fuerza”. AGI, Escribanía 462A, ff. 142v y 143r; el castellano Pedro Ladrón de Guevara que “solo es principio de la fábrica del castillo que ha de ser, porque ni está hecho ni de manera que pueda tener gente”. AGI, Escribanía 462A, f. 148r; Lucas de Vargas Machuca, capitán y sargento mayor de Panamá, que “está hoy indefenso por estar en los principios de su fábrica”. AGI, Escribanía 462A, f. 151r; y Esteban: “no estar hasta ahora acabado ni en estado de poderse defender”. AGI, Escribanía 462A, f. 641r y 641v. Finalmente, Esteban de Cáceres, sargento y soldado de Santiago, afirmó que Arredondo y Agüero “tenía escrito a Panamá que aquel castillo estaba sin defensas, estando como está en los principia de su fábrica, sin gente ni artillería”. AGI, Escribanía 462A, f. 157v. 56 De la Parra resumió la cuestión al explicar que “no se dispararon piezas ningunas de dicho castillo y que no sabe la causa”. AGI, Escribanía 462A, ff. 624v-627r. Ladrón de Guevara hizo un análisis más completo al afirmar que “aunque tiene unas piezas de hierro, estas están fuera de la muralla y de manera que no se pueden disparar, porque tienen enterradas las ruedas más de un jeme en la arena, por cuya causa en la ocasión no pudieron valerse de ellas”. AGI, Escribanía 462A, f. 148r. Los mismos elementos se hallan en los testimonios de Sánchez Randoli, Simón Rodríguez, Fernández Dávila, Andueza, Vargas Machuca, Pineda, el notario Francisco Yuste Maldonado, el teniente Alonso de Aro y el contador Domingo de Gondra Villela. AGI, Escribanía 462A, ff. 133r, 139v, 140r, 142v, 143r, 145v, 151v, 154v, 160r, 163v, 164r, 172r y 683r. Arredondo y Agüero afirmó que la responsabilidad de la falta de preparación de la fortaleza era del “señor presidente don Juan Pérez de Guzmán, gobernador y capitán general que fue de este reino”. Este “mandó desencabalgar las piezas, las cuales estaban arrimadas y encontradas a la misma muralla que se iba haciendo por falta de terreno, para poderse mangar y labrar. Sin embargo de estar tan arrimadas, cubría las ruedas de sus cureñas cerca de media vara el agua del mar [...]. Don Agustín de Bracamonte, gobernador [y] capitán general de este reino, quiso que se acabase y terraplenase la frente y la boca del puerto, y poner en ella las piezas, que estaban de la suerte que tengo dicho”. AGI, Escribanía 462A, ff. 181r y 181v. 394 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 se arrimó hacia el castillo de San Gerónimo, donde se atrincheraron con las canoas del rey, y habiéndoseles disparado otra pieza, porque otra se había disparado antes hacia la parte del castillo [de] Santiago, no arrojó la bala fuera, al parecer, por la mucha humedad, y que había mucho tiempo [que] estaba cargada57. La documentación del AGI confirmó que la humedad de la zona afectaba a los pertrechos bélicos de los españoles y, en particular, a la pólvora58. Pinilla afirmó que estos trataron de hacer lo posible con las piezas que quedaban en condiciones para disparar, mientras que las demás eran inservibles: aunque había otras, no podían dispararse respecto de estar arrimadas a la misma muralla, de la parte de afuera del castillo, de donde las habían sacado por ocasión de la fábrica y, aunque al principio las habían puesto [en] una esplanada que se hizo para este efecto, el mar, con la fuerza de los nortes, las había gastado de manera que fue necesario retirarlas a donde estaban, porque no se pudriesen las cureñas59. 57 AGI, Escribanía 462A, ff. 672r y 672v. Otros soldados atestiguaron que se produjeron uno o dos disparos. Arredondo y Agüero dijo que “se disparó al enemigo con dos [piezas]”. AGI, Escribanía 462A, f. 181v. Nicolas de Trejo, sargento de Santiago, añadió: “sin hacer más defensa que disparar una pieza”. AGI, Escribanía 462A, f. 572v. 58 Con respecto a los intentos de los artilleros de Santiago por abrir fuego con sus baterías, Trejo afirmó que “no tomó fuego, quitó la pólvora que estaba en el fogón y metió la aguja para manifestar, con lo que estaba cargada y por lo que la dicha aguja manifestó para ello que estaba cargada con pólvora, pero muy húmeda, por cuya causa no tomó fuego. Mandándola sacar nuevamente y, haciendo la diligencia con el botafuego encendido, menos quiso tomar fuego”; así, entendió que “la pólvora con que estaba cargada [estaba] mal acondicionada”. AGI, Escribanía 462A, ff. 569v-570v. Asimismo, Sánchez Randoli explicó que “sabe que la pólvora que viene de los reinos de Perú, y se hallaba dentro del castillo, es tan mala que no hace el efecto que debe hacer, así en la presteza como en el alcance y fortaleza”. AGI, Escribanía 462A, ff. 687r y 687v. Acerca de San Gerónimo, Pinilla añadió que “la pólvora no podía conservarse en dicho castillo respecto de la mucha humedad, y no haber adonde guardarla, y que, por esta razón, siempre que era necesaria para salvar, se acudía al castillo [de] Santiago a pedirla”. AGI, Escribanía 462A, ff. 676r y 676v. Unos problemas análogos afectaban a las armas individuales y se aconsejaba el uso de las escopetas que, por entonces, prendían la pólvora con el pedernal en vez de la mecha. De acuerdo con un decreto de la junta de guerra que se reunió en Panamá, en 1667: “son mejores para una ocasión de salida a la montaña que los arcabuces por la mucha humedad, y no poder sustentar cuerda encendida en la montaña; dichas escopetas están en el castillo [de] Santiago”. AGI, Escribanía 462A, f. 861r. 59 AGI, Escribanía 462A, ff. 672r y 672v. Otros testigos más dejaron constancia de los intentos fallidos por prender la pólvora de serpentina para el oído. García Niño recordó que “solo ardió la pólvora del fogón”, cuando intentó accionar un cañón. AGI, Escribanía 462A, El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 395 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 García Niño se refugió en San Gerónimo aquella noche, y él mismo intentó accionar “una de las piezas [...] y, aunque tomó fuego al polvorín, no disparó, y preguntó si había más piezas que pudiesen dispararse”. El artillero Antonio Chumacero confirmó “que no había más de dos, porque la demás artillería estaba arrimada a la muralla por amor de la fábrica”60. Volviendo al análisis de Pinilla, los ingleses recibieron tropas de refuerzos. Envalentonados por su renovada superioridad numérica y por el silencio de las baterías españolas, ordenaron a la guarnición que se rindiera, y las palabras del artillero recuerdan las de Exquemelin: “respondiendo dicho castellano don Pedro de Arredondo que no querían buen cuartel, sino morir como buenos soldados.” Los británicos “no se atrevían a arrojarse por parecerles, al parecer, que había mucha agua”, dado que el castillo se ubicaba en una península que sobresalía de la costa meridional del fondo de la bahía61. Finalmente, acudieron algunos prisioneros que habían trabajado en las obras de la fortaleza62. Conocían la profundidad del mar en aquel sector de la f. 136r. Pérez afirmó que “su castellano don Pedro de Arredondo mandó disparar una pieza hacia aquella parte de dos que solamente se podían disparar” aunque, “habiéndole dado dos veces fuego, no quiso disparar”. AGI, Escribanía 462A, f. 645v. Jorge Juan y Antonio de Ulloa, navegantes y científicos que viajaron por las Indias Occidentales en 1735-1746, sostuvieron en 1735 que el clima de Panamá estropeaba las cureñas de madera de la artillería, que se pudrían bajo la lluvia y se abrían por el sol abrasador. No dejaron de denunciar que esto dependía de la negligencia de los servidores, que no las calafateaban con alquitrán; es posible que los fallos en las salvas de las baterías de San Gerónimo se debieron a la misma falta de cuidado. JUAN, Jorge, ULLOA, Antonio de, Noticias secretas de América (1735-1826), BARRY, David (ed.), Londres, L. Taylor, 1826, parte I, c. VII. 60 AGI, Escribanía 462A, ff. 657v-658v. 61 AGI, Escribanía 462A, ff. 673r y 672v. 62 Muchos testigos españoles afirmaron que los invasores filibusteros estaban acompañados por algunos prisioneros británicos que se habían fugado de la urbe, quienes los guiaron y les proporcionaron numerosos detalles sobre sus defensas. Trejo mencionó “seis ingleses prisioneros que estaban en esta dicha ciudad y habrían hecho fuga ocho días antes, poco más o menos”. AGI, Escribanía 462A, ff. 565r-567r. El tesorero Felipe de Mohedas y Alvarado y el contador Juan Martínez Pérez sostuvieron del enemigo que, “en el tiempo presente, se puede recelar intente alguna interpresa por la huida de los prisioneros”, frase que se subrayó en el documento original, “que trabajaban en la obra del fuerte [de] San Gerónimo [...]”. AGI, Escribanía 462A, ff. 839v y 840r. De las declaraciones de otros testigos se aprende que de día participaban en las obras de San Gerónimo y de noche quedaban guardados en la contaduría. A tal respecto, Esteban subrayó que “se halló en el castillo de San Gerónimo guardando los ingleses prisioneros, al tiempo y cuando el enemigo entró en esta ciudad y sus castillos, [...] que trabajaban en la obra del dicho castillo”. AGI, Escribanía 462A, ff. 638v y 641v. Pérez explicó que “los seis soldados que había con el sargento eran de la compañía del sargento mayor don Juan de Vargas Machuca, una de las dos del presidio de Panamá, y que asistían en 396 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 costa y, “como estos sabían que no había agua más de hasta la rodilla, se arrojaron al dicho castillo, por lo cual pidió el dicho castellano buen cuartel, temiendo no degollasen los que estaban dentro, porque no tenían pólvora alguna”; esta afirmación contradijo a Exquemelin63. Cuando los filibusteros encontraron una forma de superar el mar y alcanzar la fortificación, para los defensores no quedaban más opciones que rendirse ya que, de haber intentado resistirse, su muerte habría sido tan heroica como inútil. Esteban describió los últimos atisbos de la oposición española: “hallaron los pocos que había a pecho descubierto, se apoderaron de él, haciendo prisioneros a todos y los llevaron a la iglesia de esta ciudad, donde estaban prisioneros también los vecinos”64. Tabla 1. Orden de asalto a las fortalezas de Portobelo y la operación más destacada. Autor Orden de asalto a las fortalezas Op. destacada Exquemelin Santiago San Gerónimo - San Gerónimo Morgan Santiago San Felipe San Gerónimo Santiago AGI Santiago San Gerónimo San Felipe Santiago 2.1. Una resistencia irrelevante Los filibusteros conquistaron Portobelo a pesar de no tener dotación de artillería. San Gerónimo y San Felipe se tomaron tras convencer a sus respectivos castellanos de la necesidad de rendirse, mientras que Morgan tuvo que acudir a artefactos explosivos y escalas para expugnar Santiago. Fernández Dávila confirmó que “el enemigo no trajo otras armas que el castillo de San Gerónimo a la guardia de los ingleses prisioneros que trabajaban en la dicha obra del dicho castillo, a los cuales guardaban de día, y de noche los entregaban en la contaduría para que los tuviesen en prisión”. AGI, Escribanía 462A, ff. 648r y 648v. Las fuentes británicas de la época confirmaron estos datos. “Gov. Sir Thos. Modyford to the Duke of Albemarle”, 5 de octubre de 1668. SAINSBURY, op. cit., p. 617. Ayres escribió que los españoles solían “guardarlos en mazmorras, convertirlos en esclavos y dejar que se murieran por el hambre”. AYRES, op. cit., s/p. 63 AGI, Escribanía 462A, f. 674r. 64 AGI, Escribanía 462A, ff. 639v y 640v. El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 397 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 escopetas, y pistolas y alfanjes, sin haber traído arma con que poder batir una muralla ni abrirle brecha”65. A la luz de ello, la crítica actual corroboró su juicio rotundamente negativo sobre las defensas estáticas de la ciudad66 y, en particular, sobre San Gerónimo67. Ante tantos fallos en la construcción en sí, en la dotación de artillería y en la cantidad de tropas acuarteladas, resulta evidente que el castellano no tuvo culpas, puesto que no estaba en condiciones de encabezar una resistencia eficaz. Lo afirmó Fernández Dávila: “en sentir de este testigo, el dicho castellano don Pedro Arredondo ni tiene culpa en la perdida ni pudo hacer defensa, por no tener gente”68. El propio Arredondo y Agüero explicó que “hasta ahora no es castillo ni forma del pues, [y] con solo verlo en el estado presente basta para darme por libre”69. 65 AGI, Escribanía 462A, f. 142v. Pope destacó que aquellos filibusteros estaban equipados principalmente con armas blancas, tanto chafarotes o cutlass en inglés, como picas. También llevaban pistolas, pese a que aquel entorno tropical y acuático no era el más idóneo para emplear la pólvora. Los mosquetes formaban parte de su dotación, si bien todavía eran armas delicadas, requerían un mantenimiento tedioso, eran incómodas de transportar, podían fallar y eran lentas de recargar. POPE, op. cit., p. 148. 66 Los tres castillos eran mal ideados y estaban mal defendidos y peor mantenidos, lo que quedó evidente en la toma de 1668. Castillero Calvo dijo de esas fortalezas que estaban “calamitosamente descuidadas” y, con respecto a Santiago, sostuvo que “quedó en evidencia que todo lo malo que se decía de él era cierto”, llegando a considerarla la prueba del “mal logro de tantos millones”. CASTILLERO CALVO, Portobelo, op. cit., v. 1, p. 253; v. 2, p. 390. Por ejemplo, distintos testigos afirmaron que los filibusteros se parapetaban en la base de los lienzos, donde la artillería no podía alcanzarlos, lo que significa que no había cubos u hornabeques para que se produjera el fuego de enfilada. Juan de Saborido Paradinos, teniente de San Felipe, acerca del asalto sobre esta fortaleza dijo del adversario que “se metió debajo de la muralla que mira a esta ciudad, en parte que no se le podía hacer ningún daño, por no tener traveses el dicho castillo”. AGI, Escribanía 462A, f. 536r. 67 Ward, quien realizó el primer análisis detallado de las defensas estáticas de la urbe, escribió que “los oficiales de Portobelo nunca consideraron a San Gerónimo como una posición de última resistencia en caso de que la ciudad cayera”. Añadió que “cuando Morgan invadió Portobelo, esta construcción aún carecía de artillería, y ofreció poca ayuda a la defensa de la ciudad”. Castillero Calvo expresó un juicio análogo: “todavía el San Gerónimo estaba en construcción, sus cañones estaban enterrados en la arena, carecía de pólvora y otros pertrechos, y no tenía dotación propia, por lo que era totalmente incapaz de ofrecer una adecuada defensa”. Explicó que los ingleses “solo encontraron una breve resistencia” y que “la defensa era ilusoria”, puesto que en ello había apenas cinco soldados, la pólvora estaba húmeda y la artillería era inservible. Al final de una breve resistencia, tan solo dos españoles murieron y el tercero fue herido de muerte. WARD, The Defense, op. cit., p. 368; Imperial Panama, op. cit., p. 171. CASTILLERO CALVO, Portobelo, op. cit., v. 1, p. 279; v. 2, pp. 398 y 399. 68 AGI, Escribanía 462A, ff. 142v y 143r. 69 AGI, Escribanía 462A, f. 181r. 398 Dario Testi INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 CONCLUSIONES Al estudiar la toma del castillo de San Gerónimo, basándose en la documentación del AGI y en la crítica actual, resulta evidente que el relato de Exquemelin no es totalmente incorrecto, lo que confirma la tesis de numerosos académicos. El pirata galo escogió una serie de datos que, de acuerdo con Earle y Cordingly, escuchó probablemente en las tabernas, posiblemente de algunos veteranos de la incursión de 1668. Los incluyó en el análisis del asalto, pero alteró el orden de los acontecimientos, sin evitar imperfecciones e inventando otros detalles más, con el propósito de conferirle un carácter “épico” a su obra y de criticar a Morgan. No proporcionó los nombres de las fortificaciones, probablemente porque no los conocía, y se pudieron deducir de los pormenores que transcribió sobre su función y su ubicación en la bahía de Portobelo. Confundió la toma de San Gerónimo con la de Santiago, además de la muerte temprana del castellano Somovilla Tejada, y aquella tardía del “gobernador” Sánchez Jiménez, con la rendición de Arredondo y Agüero; este, en realidad, no escapó de un primer castillo a fin de refugiarse en un segundo. Exquemelin escribió que decidió morir luchando y, si bien es verdad que en la fase inicial rehusó la orden de rendirse, lo hizo en cuanto se percató de que su resistencia iba a ser inútil. La operación más destacada que los ingleses protagonizaron en aquella confrontación bélica fue el ataque sobre Santiago, que no se voló. La toma de San Gerónimo fue un hecho militar secundario, casi insignificante, y esta fortaleza, en aquellas condiciones, se podría definir como tan fanfarrona como inútil. A diferencia de lo que dijo Exquemelin, no se produjeron disparos de artillería, aunque los españoles hicieron lo posible a fin de conseguirlo. No hubo heroica resistencia de los defensores, que se rindieron cuando los británicos encontraron una forma de alcanzarlos. Los adversarios no acudieron a las escalas para trepar la muralla, y ningún gobernador murió en su defensa, ni siquiera su castellano. En conclusión, estos detalles permiten demostrar la validez de la obra del filibustero y, al mismo tiempo, la necesidad inapelable de someter cada dato a un riguroso análisis crítico. BIBLIOGRAFÍA ANTONELLI, Bautista, Las fortificaciones americanas del siglo XVI, ANGULO IÑIGUEZ, Diego (ed.), Madrid, Hamer y Menet, 1942. El asalto del castillo de San Gerónimo (1668) 399 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 377-404 ISSN: 2530-6472 AYRES, Philip, The voyages and adventures of Capt. Barth. Sharp and others, in the South Sea, Londres, Printed by B.W. for R.H. and S.T., 1684. BELLIN, Jacques Nicolas, Le Petit Atlas Maritime. Recueil de Cartes et Plans des Quatre Parties du Monde en Cinq Volumes, v. 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