La Compañía de Jesús en Cuba: entre la nueva simbología política y la comunidad intelectual (1902-1925)
Abstract
El presente artículo examina la relación de la Compañía de Jesús con la intelectualidad cubana entre 1902 y 1925. En el texto analiza los vínculos establecidos con los humanistas de orientación católica y las tensiones públicas sostenidas con un grupo de escritores de orientación liberal. Para entender las complejidades enfrentadas por los clérigos en la época, se estudia el proceso de transformación simbólica y política desarrollado en los colegios y espacios religiosos. El objetivo de estas transformaciones era conectar con la sacralidad patriótica del nuevo régimen republicano y fortalecer los nexos de los jesuitas con las élites cubanas.
Full text
INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 La Compañía de Jesús en Cuba: entre la nueva simbología política y la comunidad intelectual (1902- 1925) The Society of Jesus in Cuba: between the new political symbology and the intellectual community (1902- 1925) LEONARDO MANUEL FERNÁNDEZ OTAÑO Universidad de Alcalá de Henares. Facultad de Filosofía y Letras, Colegio de Málaga. C/ Colegios 2, 28801, Alcalá de Henares-Madrid (España). leonardomanuel.fer[email protected] ORCID: 0000-0001-7416-7274 Recibido/Received: 21/03/2024. Aceptado/Accepted: 5/07/2024. Cómo citar/How to cite: FERNÁNDEZ OTAÑO, Leonardo Manuel, “La Compañía de Jesús en Cuba: entre la nueva simbología política y la comunidad intelectual (1902- 1925)”, en Investigaciones Históricas, época moderna y contemporánea, 44 (2024), pp. 589-616. DOI: https://doi.org/10.24197/ihemc.44.2024.589-616 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: El presente artículo examina la relación de la Compañía de Jesús con la intelectualidad cubana entre 1902 y 1925. En el texto analiza los vínculos establecidos con los humanistas de orientación católica y las tensiones públicas sostenidas con un grupo de escritores de orientación liberal. Para entender las complejidades enfrentadas por los clérigos en la época, se estudia el proceso de transformación simbólica y política desarrollado en los colegios y espacios religiosos. El objetivo de estas transformaciones era conectar con la sacralidad patriótica del nuevo régimen republicano y fortalecer los nexos de los jesuitas con las élites cubanas. Palabras clave: política; jesuitas; laicismo; intelectuales; Cuba. Abstract: This article examines the relationship between the Society of Jesus and Cuban intellectuals between 1902 and 1925. In the text, it analyzes the links established with Catholic-oriented humanists and the public tensions sustained with a group of liberal-oriented writers. To understand the complexities faced by clerics at the time, the process of symbolic and political transformation developed in schools and religious spaces is studied. The objective of these transformations was to connect with the patriotic sacredness of the new republican regime and strengthen the ties of the Jesuits with the Cuban elites. Keywords: politics; jesuits; secularism; intellectuals; Cuba.
590 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 Sumario: Introducción; 1. La comunidad intelectual en Cuba frente a la Compañía de Jesús; 1.1 Un nuevo discurso político y la adopción de la sacralidad patriótica republicana (1901-1925); 2. El sector intelectual projesuita; 2.1 La intelectualidad antijesuita; Conclusiones. Bibliografía. INTRODUCCIÓN La Compañía de Jesús, desde su fundación en el siglo XVI en pleno ambiente de la Contrarreforma Católica, enfocó su actividad pedagógica en fortalecer las actividades culturales dentro de los planes de estudio de sus colegios. Al retorno del instituto regular a Cuba en 18531 el personal religioso poseía una escasa identificación con el universo simbólico criollo, pero esta situación se fue revirtiendo en la medida que los jesuitas establecieron sus nexos con la sociedad local, profundizando así sus vínculos con el ámbito intelectual y científico2. Aunque su conexión con el poder colonial español marcó su relación con varios estamentos del entramado político y cultural de la época. La llegada de la vida republicana supuso un nuevo contexto político, social, pedagógico y económico para los religiosos. Esta circunstancia obligó a los clérigos a reformular sus lazos con los principales sectores de las élites asentadas en Cuba, en especial con el campo intelectual. La Compañía de Jesús emprendió un proceso de fortalecimiento de sus apoyos al interior de la vida cultural de la isla, no obstante, dentro de este sector social persistieron diferentes posturas sobre la orden y su actividad religiosa-educativa, las cuáles serán objeto de análisis en el presente acercamiento historiográfico. El artículo tiene como objetivo valorar mediante la información aportada por las fuentes documentales, los contactos de los jesuitas con la intelectualidad doméstica, tanto los partidarios de su labor (con quienes construyeron una serie de relaciones sociales) o el núcleo de humanistas, que mantuvo posiciones anticlericales durante el inicio de la época republicana. A su vez se analiza el proceso de transformación simbólica 1 El retorno de los religiosos a Cuba en el 29 de abril de 1853, se produce en un entorno social marcado por los efectos del ciclo secularizador de 1842-1844. La Compañía de Jesús había sido expulsada de la colonia en 1767, como resultado del proceso de supresión de la orden en los dominios españoles debido a las políticas regalistas de Carlos III. 2 FERNÁNDEZ OTAÑO, Leonardo, “De pupilos a académicos: los nexos científicos de la Compañía de Jesús y la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana entre 1853 y 1933”, en Perfiles de la Cultura Cubana, 27 (2020), pp. 237-264.
La Compañía de Jesús en Cuba 591 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 que los religiosos impulsaron en sus escuelas y obras apostólicas con la finalidad de adaptarse a la circunstancia sociopolítica. La conexión de la Compañía de Jesús con el campo intelectual de la época republicana ha sido un tema esbozado en la historiografía, aunque enmarcado en los estudios generales sobre el anticlericalismo en el país; no se han localizado investigaciones detalladas sobre el caso de los ignacianos. De igual modo, los nexos de la orden con los sectores de orientación católica constituyen un área de novedad para nuestra exploración, pues las aproximaciones sobre el asunto se ubican a partir de 1936 con el estallido de la guerra civil española y los efectos que generó en Cuba3. Las trasformaciones simbólicas de los colegios religiosos durante el período han sido analizadas por la historiadora griega Georgia Tzortzaki4, lo que nos ha permitido en este artículo centrarnos en las particularidades del caso jesuita y sus redes de apoyos. Mediante su estudio sobre las tensiones entre Francisco González de Valle (1881-1942) y los religiosos, el investigador Manuel Maza Miquel5, aporta numerosos elementos sobre la relación de la Compañía con los círculos intelectuales hostiles. A su vez José Luis Sáez, evalúa la inserción de los ignacianos en el contexto en cuestión, aunque no contempla el proceso de transformación política jesuítico6. El historiador Ignacio Uría7 aborda las dificultades que enfrentó la Iglesia católica durante el fin de la dominación colonial, la intervención militar estadounidense y la génesis del régimen republicano. 3 FIGUEREDO CABRERA, Katia, Cuba y la Guerra Civil Española: Mitos y realidades de la derecha hispano-cubana (1936-1942), La Habana, UH Editorial, 2014. 4 TZORTZAKI, Georgia, Los colegios católicos en la Habana: compromiso social y función educativa (1902-1952), (Tesis Doctoral inédita), Universidad Complutense de Madrid, 2019. 5 MAZA MIQUEL, Manuel, El clero cubano y la independencia. Las investigaciones de Francisco González del Valle (1898-1942), Santo Domingo, Centro de Estudios Padre Juan Montalvo s.j, 1993. 6 SÁEZ RAMO, José Luis, Breve historia del Colegio de Belén, T. I, Miami, Belén Jesuit Preparatory School, 2001. 7 URÍA RODRÍGUEZ, Ignacio, Bajo dos banderas: religión y política en Cuba durante la primera ocupación americana (1899-1902), Navarra, Universidad de Navarra, 2017.
592 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 Los estudios sobre la educación en el país realizados por Joel Cordoví8 y Alicia Conde9 han posibilitado determinar las complejidades del ámbito pedagógico. Mientras Rigoberto Segreo10, caracteriza las peculiaridades de la generación de intelectuales de 1910. Las fuentes documentales empleadas provienen en su mayoría de archivos eclesiásticos ubicados en Cuba (Archivo de la Viceprovincia de las Antillas [AVA]), Italia (Archivo Romano de la Compañía de Jesús [ARSI], Archivo Apostólico Vaticano [AAV]), España (Archivo General de la Administración [AGA] y Archivo de la Compañía de Jesús [AHSI- H]). De igual modo, se ha consultado una amplia colección de publicaciones escolares (anuarios, álbumes conmemorativos, entre otros) para determinar la transformación del discurso educativo, social y político de los jesuitas. También se estudió la prensa de la época disponible en el Instituto de Historia de Cuba, en particular la revista Cuba Contemporánea. El artículo se ha estructurado en dos bloques, en el primer apartado se analiza el contexto histórico y las complejidades que enfrentaron los religiosos durante la vida republicana en Cuba. Mientras la segunda parte se centra en las interrelaciones de los jesuitas con el campo intelectual. La investigación ha empleado las herramientas teóricas del análisis del discurso con el objetivo de evaluar los planteamientos de los intelectuales críticos o cercanos a los clérigos. Además, se ha trabajado en el análisis de la correspondencia y la documentación interna de la orden localizada en los repositorios consultados. El marco cronológico se inicia en el año 1902 con el establecimiento del sistema republicano, pues este suceso obligó a la Compañía de Jesús a establecer una relación formal con las autoridades cubanas y ajustarse al contexto educativo. Mientras concluye en el año 1925, lapso temporal atravesado por la llegada al poder de Gerardo Machado y el ascenso de nuevas figuras en el ambiente de la cultura, que exigieron a los jesuitas a construir nuevos puentes y enfrentar otras situaciones de tensión con el campo intelectual. 8 CORDOVÍ NÚÑEZ, Joel, “Cuerpo, pedagogía y disciplina escolar en Cuba: dispositivos de control desde los discursos higienistas (1899-1958)”, en Revista de Historia, 65-66 (2012), pp. 143-168. 9 CONDE RODRÍGUEZ, Alicia, Pensamiento pedagógico cubano 1902-1920. Crítica y conciencia en la República, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2017. 10 SEGREO RICARDO, Rigoberto, La Virtud Doméstica: El sueño imposible de las clases medias cubanas, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2016.
La Compañía de Jesús en Cuba 593 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 1. LA COMUNIDAD INTELECTUAL EN CUBA FRENTE A LA COMPAÑÍA DE JESÚS. El 20 de mayo de 1902 nació la República de Cuba como estado independiente, influenciada por el signo del liberalismo. El panorama político de la isla estuvo caracterizado por el enfrentamiento entre los Partidos Liberal y Conservador, ambos de matriz liberal. La dinámica de desarrollo estatal fue atravesada por la influencia hegemónica de los Estados Unidos, bajo el apéndice jurídico de la Enmienda Platt (1901). Mediante el texto constitucional de 1901 se reconocía al país como laico, separando la Iglesia y el Estado, pero respetaba la plena libertad de cultos dentro de la moral cristiana. Este estatus jurídico limitaba la actuación y el quehacer de la Iglesia católica pues, al desaparecer el Real Patronato, la institución se vio desprovista de su fuente de sustento económico y sin la protección gubernamental. La situación eclesial se vio agravada con el paquete de medidas impuestas por el gobierno interventor y los primeros años de gestión ejecutiva cubana. Con el establecimiento de la República en 1902 se asistió a una nueva etapa en las relaciones Iglesia- Estado. La Constitución liberal de 1901 decretaba el estado laico y prohibía la enseñanza religiosa en los colegios públicos. Ante esta situación Mons. Donato Sbarretti 11, a la sazón obispo de la Habana, logró una serie de beneficios para la institución: la validez del matrimonio católico y un acuerdo de indemnización por los bienes expropiados durante las guerras de independencia12. En 1903 fueron erigidas las diócesis de Pinar del Río y Cienfuegos, ocupadas por los cubanos Braulio de Orúe (1903-1904) y Aurelio Torres (1904-1916). Mención especial merece la labor de Plácido Chapelle13, nombrado en 1898 delegado apostólico de la Santa Sede para Cuba, Puerto Rico y Filipinas. El arzobispo poseía experticia negociadora y una red de influencias en la administración estadounidense. Estos elementos le 11 Donato Sbarretti (1856-1939) Fue un sacerdote italiano, que desempeño altas responsabilidades en los Estados Unidos. En 1900 fue nombrado obispo de la Habana. 12 Este convenio fue rubricado el 23 de octubre de 1901 por Donato Sbarretti, Plácido Chapelle y Leonard Wood. 13 Plácido Chapelle (1842-1905). Sacerdote de origen francés, a los 17 años emigró a los Estados Unidos, donde inició sus estudios eclesiásticos. En 1897 fue nombrado arzobispo de Nueva Orleans.
594 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 permitieron obtener beneficios para la Iglesia durante el período de ocupación militar14. Durante el contexto histórico en análisis, existía un sector político integrado por intelectuales masones, liberales o anticlericales, aunque no antirreligiosos, pero al igual que en varias regiones de América Latina eran reacios a la influencia de la Iglesia en la vida política nacional. Además, se adscribían a las ideas del positivismo15, centro de la crítica eclesial a inicios del siglo XX. Dicha influencia fue materializada en la aplicación del Plan Varona, el cual reformaba la educación elemental y superior cubana acorde a las premisas positivistas. La Iglesia tuvo que lidiar con la fragmentación de sus esferas de influencias entre las élites nacionales, pues al grupo liberal antes mencionado, se le contraponía un sector católico y conservador16.Los jesuitas contaron con el apoyo de los cristianos de clase media y alta, que se convirtieron en sostenedores de sus actividades religiosas y educativas. Para una mayor comprensión teórica de estas relaciones, resulta necesario definir el campo intelectual cubano y sus rasgos característicos durante la etapa, en especial en el período 1910-1925, marco temporal donde se solidificaron sus vínculos con los religiosos. Para tener una definición integradora de la comunidad cultural, se ha empleado el criterio del sociólogo francés Pierre Bourdieu. El autor, precisa al sector social como “un sistema de líneas de fuerza, integrado por agentes o sistemas de agentes que forman parte de él, en constante interrelación ya sea de colaboración o enfrentamiento en determinado contexto.” Cada intelectual o grupo actúa conforme a su pertenencia, pues debe a la posición particular que ocupa en él, sus propiedades intrínsecas, singularizando su participación y sus problemáticas. Bourdieu enfatiza que existe “un inconsciente cultural”, que posee un peso funcional que emana de su poder y autoridad en el colectivo. Tales elementos hacen que el campo intelectual tenga “autonomía relativa”, desarrollando sus leyes propias17. El investigador Jorge Núñez Vega estructura a la corporación en cuestión de la siguiente forma: 14 URÍA RODRÍGUEZ, op. cit, pp. 44-49. 15 SEGREO RICARDO, op.cit, p. 35. 16 MAZA MIQUEL, op. cit, p. 78. 17 BOURDIEU, Pierre, Campo de poder, Campo intelectual, itinerario de un concepto, Buenos Aires, Editorial Montressor, 2002, pp. 9-10.
La Compañía de Jesús en Cuba 595 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 A principios de la tercera década del siglo actual, el espacio intelectual cubano se dividía en tres zonas. En primer lugar, pueden ubicarse las instituciones oficiales creadas por el gobierno (…) En segundo lugar, se encuentra la zona de las instituciones autónomas y privadas que, hasta 1923, trataron de concentrarse exclusivamente en sus funciones profesionales, pero que, por diversas causas a partir de esa fecha, se convierten en un foco de opinión cívica, diseñando cierto tipo de relación bipolar entre el campo intelectual y la administración pública. En tercer lugar, en los márgenes del campo aparecen grupos de individuos interesados en subvertir el orden intelectual y simbólico establecido18. La definición anterior permite describir a la Compañía de Jesús y su relación con la comunidad cultural del siguiente modo: por un lado, existió una relación creciente con el grupo uno, donde se situaron antiguos alumnos cercanos a la orden. Mientras que la relación con el segundo segmento fue favorable una vez que sus propios colegios se ubicaban en el mismo, así como instituciones próximas como el Diario de la Marina o El Mundo. En cambio, los jesuitas mantuvieron una serie de tensiones con el tercer estamento, motivadas por su carácter antihispano y su crítica anticlerical. Además, su orientación periférica con respecto a los círculos de poder reforzó el distanciamiento. Otra característica común de los intelectuales de la época fue la influencia del pensamiento liberal en el plano político y económico. Generalmente los humanistas de esta época procedían de la burguesía republicana y se encontraban influidos en mayor o menor escala por el pensamiento positivista. Con el auge revolucionario que trajo la oposición al gobierno de Gerardo Machado (1925-1933) y la llegada de las primeras vanguardias a la isla, tiene lugar un proceso de transformación en la mentalidad de intelectuales reflejado en la aparición de nuevos grupos como el Minorista, que reflejan el ascenso de nuevas figuras, pues el fin de la revista Cuba Contemporánea, anuncia un proceso de popularización del campo cultural. Esta circunstancia histórica obligó a los religiosos a desplegar nuevos vínculos con la comunidad intelectual, constituyendo el año 1925 la época de cierre del artículo. 18 NÚÑEZ VEGA, Jorge, “El Campo intelectual cubano (1920-1925)”, en Debates Americanos, 5-6 (1998), p. 56.
596 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 1.1. Un nuevo discurso político y la adopción de la sacralidad patriótica republicana (1901-1925) La llegada de la vida republicana y el agitado proceso de adopción de paradigmas culturales que esta trajo consigo, supuso un duro golpe para los jesuitas establecidos en Cuba. Los ignacianos habían mantenido una fidelidad a la simbología política colonial y sus valores culturales, debido al componente español existente en sus filas y la práctica ausencia de cubanos19. Así los clérigos, ante la nueva circunstancia, decidieron impulsar una transformación de su discurso público y emplear los elementos patrióticos en su vida colegial y espacios piadosos. El proceso no estuvo exento de complejidades al interior de la orden: la conexión con las autoridades religiosas bajo conducción de la provincia de Castilla, la llegada de regulares hispanos después de 190120 y el lento crecimiento del componente cubano en las filas de la Compañía de Jesús21. Un elemento particular de la labor jesuita, que lo diferencia de otras órdenes católicas, se basa en su capacidad para adaptarse al medio cultural donde estuvieran insertos los clérigos22. Esta habilidad fue empleada por parte de los sectores positivistas y liberales, tanto en Europa como en Latinoamérica, para ejercer una fuerte crítica sobre el quehacer pedagógico y cultural de los ignacianos. El trabajo con las fuentes documentales (APV, ARSI y AVA) ha permitido evidenciar las características del proceso de mutación político, educativo y cultural en análisis, sin olvidar sus complejidades. Este ciclo de trasformaciones tuvo lugar en un contexto de reconfiguración simbólica en el panorama cubano, caracterizado por la lucha de los sectores nacionalistas frente a los reductos del hispanismo militante donde el clero era una plaza fuerte23 y el fortalecimiento de la influencia cultural estadounidense24. Estados Unidos se imponía como la potencia hegemónica de la nación cubana, que establecía una relación de 19 AVA, Fondo Colegio de Belén, Relación incompleta de jesuitas cubanos de 1860-1941. 20 MAZA MIQUEL, op. cit, p. 42. 21 AVA, Fondo Colegio de Belén, Relación incompleta de jesuitas cubanos de 1860-1941. 22 BELÉN RAMÍREZ, Yuri, Influencia de los colegios jesuitas en el desarrollo educacional cubano entre 1854 y 1958, (Tesis Doctoral inédita), Universidad Enrique José Varona (Cuba), 2016, p. 47. 23 MAZA MIQUEL, op. cit, p. 64. 24 TZORTZAKI, op. cit, p. 94.
La Compañía de Jesús en Cuba 597 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 dependencia política mediante el apéndice constitucional de la Enmienda Platt. Sobre este proceso la historiadora cubana Marial Iglesias Utset aporta: La confrontación de los valores y las costumbres coloniales con las representaciones políticas y culturales patrocinadas por las autoridades interventoras, generó un proceso de profunda reflexión sobre las bases mismas de la cultura nacional. Esta transformación profunda y contradictoria de las formas de pensamiento y los modos de vida que trajeron consigo la guerra, el cambio de dominación y la presencia americana, afectó toda la simbología de la existencia cotidiana e hizo resurgir la dimensión política de las prácticas simbólicas25. En los colegios jesuitas, en especial Belén, la composición del alumnado era diversa y provenía de tres estamentos de las élites cubanas: el antiguo sector criollo, el grupo de origen español y las nuevas élites procedentes de la emigración26. Estos grupos tenían como rasgo común su inversión en actividades como el azúcar, el tabaco y la ganadería, manteniendo una similitud en el plano de las costumbres cotidianas, semejantes a las de finales del siglo anterior27. La presencia mayoritaria de hijos de españoles y el componente hispano de la orden, permiten entender los fuertes nexos con el pasado colonial existentes en la mentalidad ignaciana. Pero a su vez era necesario establecer nuevas conexiones con la burguesía local asociada al independentismo conservador y fortalecer los lazos con la comunidad intelectual, en especial los pensadores de orientación católica. Así la transformación de la postura política y religiosa jesuítica ante la vida republicana se basaba en la aceptación de lo cubano28 como realidad imperante, lo cual fue asumido por la Compañía llegando a su proceso de asimilación en la década de los veinte. Aunque con la proclamación de la Segunda República Española y el proceso anticlerical que trajo consigo la expulsión de los jesuitas y el alzamiento del bando 25 IGLESIAS UTSET, Marial, Las metáforas del cambio en la vida cotidiana: Cuba 1898- 1902, La Habana, Ediciones Unión, 2010, p. 15. 26 Biblioteca Histórica del Museo de la Ciudad [BHMC], Asociación de Antiguos Alumnos de Belén, 1929. 27 ÁLVAREZ-TABÍO ALBO, Emma, Vida, mansión y muerte de la burguesía cubana, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1989, p. 50. 28 IGLESIAS UTSET, op. cit., pp. 15-17.
604 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 2. EL SECTOR INTELECTUAL PROJESUITA La orden fortaleció su relación con los miembros del campo intelectual de orientación católica mediante las asociaciones de exalumnos y sus espacios culturales, radicados en los colegios. Estas instituciones fueron fundamentales para el reconocimiento de los regulares ante las élites cubanas y el entramado eclesial. La presencia de pupilos o “amigos de la Compañía”, actuó como escudo frente a los sectores liberales y positivistas. La Asociación de Antiguos Alumnos fue un espacio público que vinculó a la Compañía de Jesús con el ámbito humanista, situado dentro de la Cuba católica. Así, la presencia de los excolegiales en los planteles y las obras apostólicas legitimaba la permanencia jesuítica en el ámbito público. El grupo analizado fue amplio en su abanico ideológico, desde José María Chacón y Calvo hasta el periodista José Rivero o el jurista José Antonio del Cueto. José María Chacón y Calvo destaca entre los intelectuales de la vida cultural republicana. Uno de los elementos que lo conectó con sus preceptores fue sus estudios sobre la huella hispana y su presencia en la cubanidad. El literato apostaba por la regeneración de la ciudadanía mediante la cultura y la educación. Alumno de Enrique J. Varona y partidario de su idea de disciplina social, Chacón tomaba distancia de su preceptor en la crítica a la Iglesia. Era un hombre sumamente religioso producto del ambiente piadoso de su familia y apostaba por un catolicismo militante basado en la idea de los reformadores del renacimiento y barroco español, en especial Francisco de Vitoria. Sobre su espiritualidad, la historiadora cubana Malena Balboa ha precisado: “He aquí un aspecto significativo en el pensamiento hispanista del intelectual cubano: el catolicismo” 55. Este intelectual fue huésped de honor en las celebraciones y espacios de la vida colegial de Belén56. Su antigua escuela era una de las plazas fuertes del hispanismo en Cuba. En 1946 en el Diario de la Marina el autor deja ver la importancia que tuvieron los centros educativos en su formación: “el Colegio de Belén, esa gloria de Cuba que llenó de luz mis 55 BALBOA PEREIRA, Malena, Contra la indiferencia oficial, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2013, pp. 26-51. 56 AGA, Fondo Embajada de España en La Habana, leg. 54/5380 IIB/C-61, f. 5.
La Compañía de Jesús en Cuba 605 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 años infantiles”57. Luego de la polarización que produjo la Guerra Civil Española en el campo intelectual cubano, la actitud pública de Chacón nos evidencia su cercanía y respaldo público a los jesuitas. Si bien esta postura particular, se sitúa en década de los cuarenta, se puede afirmar que los nexos creados con los religiosos, patentizan la red construida entre colegiales y preceptores, que se consolida una vez salidos los pupilos de las aulas jesuitas y se extiende a lo largo de su vida pública. José Ignacio Rivero Alonso fue uno de los principales periodistas de su época y director del Diario de la Marina entre 1919 y 1944. Esta publicación presentó una orientación ideológica proespañola y católica a lo largo de toda su existencia. Es preciso señalar que la mayoría de los vástagos de la familia Rivero se educaron en el Colegio de Belén58. Rivero Alonso fue defensor de la Compañía de Jesús en la comunidad intelectual, como deja ver la siguiente carta enviada al P. General Wlodomiro Ledóchowski (1915-1942): En mi carácter de director del “Diario de la Marina”, periódico netamente católico, que no conforme con propagar la fe, siempre ha defendido con tesón los derechos de la santa Madre Iglesia y por consecuencia a la Gloriosa Compañía de Jesús en cuantas ocasiones fueron atacados su prestigio o sus intereses materiales59. El fragmento anterior evidencia el sentir del antiguo alumno, que en diversas ocasiones resguardó desde su diario y con su pluma a sus preceptores60. Además, fue huésped de honor en veladas culturales y ceremonias religiosas desarrolladas en las obras apostólicas. Por el servicio de su familia a la Iglesia y a la Compañía, se le otorgó gracias a las gestiones jesuitas en el año 1921 (junto a su padre Nicolás Rivero - aunque había fallecido en 1919-) la distinción pontificia de Comendador de la Orden de San Gregorio Magno61. La relación con Rivero fue valorada por los religiosos que le dieron participación en la vida interna del instituto regular, destacando el caso de 57 AGA, Fondo Embajada de España en La Habana, leg. 54/5387, f. 15. 58 AESI-H, Noticias de la Viceprovincia de las Antillas de la Compañía de Jesús, marzo de 1942, p. 19. 59 ARSI, Fondo Epistolae Provinciale Antillense et Cubana 1002-IV, exp. 4, f. 5. 60 AGA, Fondo Embajada de España en la Habana, leg. 54/5380 IIB/C-61, f. 12. 61 AAV, Archivo Delegazione Apostolica Antille, fasc. 2, f. 9.
606 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 la remoción del rector de Belén el P. Claudio García Herrero 62. En esta ocasión el periodista le escribe al Padre General para defender al religioso. Este intercambio epistolar amplia los nexos existentes con el antiguo alumno, que no solo se limitó a la defensa mediante su periódico, sino que trascendió a los espacios de consulta y gobierno de la Compañía de Jesús. Otro apoyo de los jesuitas fue el director del diario El Mundo63 el periodista y empresario Antonio González Mora, quien también actuó como protector público de los ignacianos. El intelectual fue otro de los defensores del P. García Herrero ante las autoridades de la orden en noviembre de 1924. En su carta al entonces superior general Ledóchowski, describe al tabloide que dirige como católico y se evidencia su cercanía personal a la comunidad de Belén64. Este extracto de una carta personal demuestra la solidez de su vínculo con los clérigos: Por haber tenido el alto honor de prestarle en algunas mi cooperación, no solamente con el periódico que dirijo, sino también mi auxilio personal, puedo asegurarlos que ese digno miembro de la Compañía dispuso de exquisito trato (…)65. La epístola presenta la relación de cercanía construida por los religiosos de Belén en particular el P. García Herrera con González Mora, elemento que le valió para evadir los constantes ataques de la prensa anticlerical y las organizaciones políticas que durante período señalaban el hispanismo de los jesuitas66. Los apoyos del empresario le facilitaron a la orden otro espacio de legitimación y defensa de su propuesta religiosa frente a los señalamientos de los intelectuales críticos del período en análisis. José Antolín del Cueto fue un destacado jurista de la vida republicana cubana, que llegó a ocupar la presidencia del Tribunal Supremo. Además, ejerció como docente de Derecho y representante legal de la Compañía de Jesús. Antiguo alumno jesuita, fue condecorado con la distinción de San 62 ARSI, Fondo Epistolae Provinciale Antillense et Cubana 1002-IV, exp. 4, f. 6. 63 El periódico El Mundo fue fundado en 1901 por José Manuel Govín, aunque entre 1922 y 1926 fue dirigido por Antonio González Mora. 64 ARSI, Provincia Legionense 1002-XVI, exp. 6, f. 7. 65 Ídem, f. 6. 66 Ibídem.
La Compañía de Jesús en Cuba 607 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 Gregorio Magno por sus servicios a la Iglesia católica67. Su relación con la orden llegó a su cenit durante el proceso de defensa de los religiosos ante la demanda del gobierno de Menocal, que intentaba retirarle la propiedad del inmueble que ocupaba el colegio habanero68. El proceso legal antes mencionado, señala que este jurista era un hombre de confianza de los religiosos y que en los años posteriores le consultaban varias decisiones, ya fuese en el marco legal, educativo o religioso69. El trabajo con la correspondencia entre los ignacianos y del Cueto, evidencia numerosas muestras de afecto mutuo, que nos permite plantear que esta relación se fue consolidando a través del tiempo70. El siguiente extracto de una carta demuestra la cercanía del abogado a los clérigos: Deseo manifestarle con mi franca espontaneidad que nunca tuve el propósito de reclamar ni percibir un solo centavo por concepto de honorarios, y que he dado muchas y fervientes gracias a Dios, Nuestro Señor, por haber iluminado al R. P Martínez para que me recomendara defensor de la Compañía y de sus intereses tan justos y legítimos, porque así he tenido ocasión de prestar un pequeño y humilde servicio a la Iglesia y a la Compañía de Jesús, y a Dios, Nuestro Señor71. Por tales servicios al instituto regular le confirió la carta de hermandad al jurista72. Este acto simbólico además de su importancia religiosa, le confería un lugar destacado al intelectual en los espacios socioculturales jesuitas, frecuentados por importantes sectores de la élite política y económica del país. Estos nexos se extendieron al resto de su familia, pues su hijo, el abogado Ramón del Cueto, desarrolló el proceso legal de reclamación del Noviciado de Salamanca, el cual había sido comprado con dinero proveniente de los colegios cubanos y formaba parte de los bienes 67 AAV, Archivo Delegazione Apostolica Antille, Fasc 2, f. 88 68 DEL CUETO, José Antolín, Escrito de contestación a la demanda propuesta por la Secretaría de Sanidad y Beneficencia en el ejercicio del protectorado que ejerce sobre esta última contra la Iglesia Católica y La Compañía de Jesús, La Habana, Imprenta Avisador Comercial, 1915. 69 ARSI, Fondo Epistolae Provinciale Antillense et Cubana 1001-X, exp.8, f. 2. 70 AESI-A, Viceprovincia de Cuba caja 593 no. 93300123 tipo C, f. 3. 71 AESI-A, Viceprovincia de Cuba, caja 593 C1/2 9170083, f. 7. 72 AVA, Carpeta E, Residencia de Reina, Carta de hermandad, f. 6. La carta de hermandad era un documento de gratitud pública entregada a los laicos que apoyaban la misión de la Compañía de Jesús en su país de residencia.
608 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 incautados por el gobierno republicano español73. La relación con del Cueto nos demuestra el ciclo de afianzamiento de los antiguos alumnos en la vida pública republicana y su implicación en la recuperación de la influencia sociopolítica del instituto regular durante este período. De este modo la Compañía de Jesús nucleó un grupo de expupilos, que se destacaron en el campo cultural cubano entre 1901 y 1925. Los colegiales le permitieron, junto con el apoyo de las élites pro-católicas, enfrentarse a las críticas y exigencias de los sectores liberales, que señalaban su modelo de enseñanza por su carácter conservador. La valía de la información localizada y la significación social de los humanistas, permite entender cómo los religiosos fortalecieron sus nexos con la Cuba Católica, aunque esta relación se puede extender en la medida que se acceda a nuevos repositorios documentales que amplíen esta red social. 2.1. La intelectualidad antijesuita La llegada del siglo XX a Cuba favoreció el ascenso de intelectuales liberales, apegados al positivismo. Con ellos se materializaba un discurso anticlerical, pero a su vez estaba atravesado por una amplia espiritualidad; como se aprecia el artículo que analiza la labor literaria del P. Luis Coloma S.J. en la revista Cuba Contemporánea en enero de 192074. Este sector se articuló en torno a la publicación antes mencionada y se denominó Generación de 1910. Entre sus miembros se encontraban: Miguel de Carrión, Carlos Loveira, Dulce María Borrero, Carlos de Velasco, José Sixto de Sola, entre otros. Como demuestra la relación anterior, fue un grupo intelectual amplio y diverso, que tuvo denominadores comunes. Se debe precisar que no se posee información sobre las conexiones particulares de todos los miembros de esta Generación con la orden. Para detallar este conflicto se ha trabajado con los artículos publicados en la revista Cuba Contemporánea y con la información presente en los archivos consultados. Las influencias ideológicas que condicionaron el pensamiento de esta generación fueron varias. En primer lugar, la filosofía positivista que señala la posición elitista del intelectual en la sociedad, aunque se debe 73 AESI-A, Viceprovincia de Cuba, caja 593 no. 9330123 tipo D, f. 2. 74 DE LA VEGA, Fernando, “El Padre Coloma”, en Cuba Contemporánea, 85 (1920), pp. 91-98.
La Compañía de Jesús en Cuba 609 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 precisar que esta filosofía experimentó un rápido proceso de caducidad en Cuba. Otro referente generacional fue el uruguayo José Enrique Rodó, con quien varios miembros de la Generación intercambiaron correspondencia75. En cuanto al enfrentamiento con la Compañía de Jesús, este grupo estuvo influido por el Regeneracionismo español. En particular por las críticas anticlericales de Vicente Blasco Ibáñez, que señalan a estos regulares como adoctrinadores de las élites españolas76. Una característica común que condicionó el enfrentamiento fue la postura antiindependentista de los jesuitas, pues si algo distinguió a la intelectualidad de 1910, fue su culto a las guerras de independencia y los padres fundadores de la nación (José María Heredia y José Martí). La actitud anticlerical de este grupo se concentró en la oposición al clero español. Teniendo como base el trabajo con las fuentes documentales, se analizará la relación de tres intelectuales con los religiosos: Francisco González del Valle, Carlos de Velasco y José Sixto de Sola. Francisco González del Valle77 sostuvo un posicionamiento anticlerical a lo largo de su vida. Sus artículos estaban atravesados por un sentimiento antijesuita, basado en el ataque a los religiosos por su procedencia española y sus vínculos con el régimen colonial78. La crítica a la orden por parte del autor se aprecia en el siguiente fragmento: Muy reciente está el hecho, del que una buena parte de la prensa se hizo eco entre nosotros, de la manera cómo se enseñaban los deberes del ciudadano y se inculcaba la idea de patria en un colegio de Cienfuegos, dirigido por jesuitas, para que hagamos hincapié (…) a fin de que no se infiltren en nuestra juventud el desprecio y la indiferencia por nuestra bandera79. 75 SEGREO RICARDO, op. cit, pp. 14-67. 76 ZALDÍVAR, Jon Igelmo, “La crítica a la pedagogía jesuita en la novela española (1898- 1914). Un referente para el estudio del imaginario pedagógico en el inicio del siglo XX en el contexto español” en Actas del XVIII Coloquio de Historia de la Educación, Vol. 1. Sección 1, País Vasco, Universidad de Deusto, 2015, pp. 200-202. 77 Francisco González del Valle (1881-1942) fue un destacado jurista cubano, que formó parte de la Academia de la Historia. 78 GONZÁLEZ DEL VALLE, op. cit., pp. 51-53. 79 GONZÁLEZ DEL VALLE, Francisco, “Moral religiosa y moral laica” en Cuba Contemporánea, 2 (1914), pp. 240-241.
610 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 La cita anterior sitúa a los regulares como epicentro de la crítica anticlerical del intelectual. Esta actitud se recrudeció en 1917, cuando la orden entró en litigio con la Secretaría de Sanidad por el inmueble que ocupaba el Colegio de Belén en la Habana Vieja. El suceso motivó uno de los artículos más frontales de González del Valle contra los ignacianos titulado “La Compañía de Jesús y el voto de pobreza”80. La publicación encierra su pensamiento antijesuita, aunque su crítica fue contra el sector español, mayoritario en el instituto regular durante el período. En cambio, su defensa del componente cubano dentro de las filas sacerdotales se demuestra en su texto “El Clero en la Revolución Cubana” publicado en 1918, donde resaltó el valor de los curas independentistas81. El jurista siempre fue partidario del proceso de nacionalización del clero, en especial del episcopado82. González del Valle constituye el ejemplo del intelectual crítico con los sacerdotes foráneos, marcando una tendencia visible en un núcleo considerable del campo cultural cubano, que no rechazaba la educación religiosa o la labor pastoral de determinados sectores del clero, pero si deseaban un distanciamiento de su componente español, ya fuese por su pasado colonialista o por su cercanía a grupos políticos iliberales. Carlos de Velasco fue el director de la revista Cuba Contemporánea durante la mayor parte de su existencia, así como uno de los principales críticos de Compañía de Jesús durante el período. Los criterios de este intelectual giraban en torno a las siguientes tesis: prohibición de la entrada de religiosos extranjeros, la impartición de la enseñanza por cubanos y crítica a la inversión en los espacios privados frente al abandono de lo público83. El pensamiento antijesuita de Velasco se puede valorar de modo certero en las siguientes palabras de González de Valle con motivo de su muerte en 1923: El 6 de febrero de 1914 ya estaba terminado mi artículo, que intitulé La Compañía de Jesús, y se lo envié a Velasco. Mi sorpresa fue grande al verlo 80 GONZÁLEZ DEL VALLE, Francisco, “La Compañía de Jesús y el voto de pobreza” en Cuba Contemporánea, 1 (1917), pp. 42-81. 81 GONZÁLEZ DEL VALLE, Francisco, “El clero en la Revolución Cubana” en Cuba Contemporánea, 2 (1918), pp. 140-205. 82 Ibidem, p. 142. 83 DE VELASCO, CARLOS, “El problema religioso” en Cuba Contemporánea, 3 (1915), pp. 216-217.
La Compañía de Jesús en Cuba 611 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 publicado en el número de marzo, y, sin pérdida de tiempo, fui a dar las gracias al Director, a quien, desde entonces, consideré mi amigo. Como su anticlericalismo era tan intenso como su nacionalismo, fraternizamos intelectualmente primero, por el afecto después. (…) seguramente que, con gran complacencia de parte de aquél, dado que estaban de acuerdo con su manera de pensar y contribuían a la campaña nacionalista y anticlerical que con tanto entusiasmo, civismo y buena fe él había reanudado entre nosotros84. Durante su gestión Velasco convirtió las páginas de la revista en una tribuna ideológica contra la Compañía de Jesús, demostrándose un laicismo radical, que no entendía la libertad ciudadana, en particular los derechos de la comunidad católica. Pues al analizar las temáticas relacionadas con la Iglesia, se debe precisar que los textos que atacaban la labor de los religiosos se concentraron en su dirección. A partir de 1921 (época en que abandonó su puesto directivo), las referencias a los jesuitas no ocuparon espacios centrales en los artículos de la publicación. Otro elemento en el que Velasco se enfrentó no solo con la orden sino con todos los apoyos sociales de la Iglesia católica fue la aprobación de la primera ley del divorcio civil en 1918. En esta ocasión el literato cubano se convirtió en una de las voces públicas que defendió la medida legislativa. El caso de Carlos de Velasco evidencia el alcance intelectual y el liderazgo del sector anticlerical en la esfera pública de la época. José Sixto de Sola fue otro de los miembros de la generación de 1910 que dirigió su crítica contra la Compañía de Jesús, a pesar de su temprana muerte en 1917. En el número 6 de la revista del año 1915, el autor publicó el artículo “Los extranjeros en Cuba”, donde analizaba la influencia de los distintos grupos de inmigrantes presentes en la naciente República. Entre los sectores más criticados estaban los españoles y por consiguiente uno de sus pilares ideológicos sobre la nación: el clero español, con los jesuitas encabezando la lista. Una idea que introduce de Sola en su texto es la necesidad de inspeccionar los colegios de los religiosos hispanos, para constatar la calidad de la enseñanza de los valores patrios. Este intelectual plantea que el problema no radica en la calidad de la enseñanza, la cual valora de modo 84 GONZÁLEZ DEL VALLE, Francisco, “Ofrenda Póstuma” en Cuba Contemporánea, 123 (1923), pp. 246-247.
612 Leonardo Manuel Fernández Otaño INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 positivo85, sino la desconexión con el universo simbólico republicano y su relación con el pasado colonial. Sobre la creciente influencia de los jesuitas en la esfera pública y en el panorama educativo señaló: Un síntoma de reacción hacia el pasado colonial, es la influencia siempre creciente y el número siempre en aumento del clero español en Cuba. Gran sensación produjo en esta capital el enorme éxito (enorme por la calidad y el número de los invitados y partícipes) que tuvo la gran fiesta celebrada aquí no hace mucho por los jesuitas. Y cada día van siendo más poderosos los planteles de educación que el clero español dirige entre nosotros86. Así José Sixto de Sola señala que los espacios sociales de la orden eran un lugar para estrechar las alianzas del clero con los grupos sociales afines y con otros sectores que iban fortaleciendo sus vínculos con los religiosos. Además, advierte constantemente sobre la postura antipatriótica de los religiosos durante las guerras de emancipación: “en el fondo de sus pensamientos siempre los considerarán como funestos y solapados «laborantes»”87. La postura de este intelectual breve y concreta fue lapidaria contra el clero hispano y los jesuitas en particular, aunque no pudo desarrollarse más debido a su muerte. La Generación de 1910 fue el principal grupo intelectual que interpeló en la esfera pública la labor educativa de la Compañía de Jesús durante el período en análisis. Mediante el empleo de un discurso anticlerical liberal, reconocieron la necesidad de un proceso de cubanización del clero; criticando la entrada masiva de religiosos extranjeros, de modo especial los españoles, aunque no fueron una generación de hombres irreligiosos. CONCLUSIONES Entre 1902 y 1925 la Compañía de Jesús fue una de las instituciones al interior de la Iglesia católica, que logró fortalecer su alcance social y religioso. Los jesuitas, para restablecer su conexión con el universo simbólico cubano y mantenerse en la preferencia formativa de las élites domésticas, transformaron su discurso político e introdujeron un conjunto 85 DE SOLA, José Sixto, “Los extranjeros en Cuba” en Cuba Contemporánea, 2 (1915), p. 109. 86 Ídem. 87 Ibidem, p. 110.
La Compañía de Jesús en Cuba 613 INVESTIGACIONES HISTÓRICAS. ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA, 44 (2024): 589-616 ISSN: 2530-6472 de variaciones en la vida colegial y sus obras apostólicas. Estos cambios radicaron en la implementación de actos públicos, celebraciones y nuevos espacios culturales; en sintonía con la ideología patriótica impuesta en el período. Dicho proceso fue el resultado del ciclo de enfrentamiento mediático con los sectores liberales y la intelectualidad anticlerical, que ascendió al poder político y capitalizó el debate en la esfera pública durante la etapa. Para evadir a sus detractores, el instituto regular fortaleció sus vínculos con los sectores de orientación católica que pervivían al interior del campo cultural. Los nexos creados le permitieron fortalecer la actividad colegial y la incidencia pública. A su vez, estos sujetos (ya fuesen antiguos alumnos o no) blindaron el quehacer sociopolítico de los religiosos mediante su defensa en la prensa, procesos judiciales o la asistencia a las actividades escolares. Los jesuitas devolvieron los favores prestados mediante el reconocimiento público y la legitimación socioreligiosa: cartas de hermandad, distinciones pontificias, lugares privilegiados en los banquetes colegiales o implicando a los humanistas afines en la vida interna de la orden. Las relaciones establecidas con los intelectuales se extendieron en varias ocasiones a otros miembros de las familias, destacando los casos de José Ignacio Rivero y José Antolín del Cueto. Los escritores nucleados en la Generación de 1910, en particular Francisco González del Valle, Carlos de Velasco y José Sixto de Sola, desplegaron una amplia crítica antijesuita a lo largo del período analizado. Sus criterios influyeron en la sociedad de la época, obligando a los ignacianos a construir numerosos sostenes entre la burguesía local e impulsar un modelo de enseñanza adaptado al nuevo contexto simbólico. El análisis de la labor socioreligiosa y los intercambios con el campo cultural de los ignacianos durante los primeros años de vida republicana pone de manifiesto las complejidades del proceso de reintegración política y pedagógica que enfrentó la principal orden católica establecida en el país entre 1902 y 1925. BIBLIOGRAFÍA ÁLVAREZ-TABÍO ALBO, Emma, Vida, mansión y muerte de la burguesía cubana, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1989.