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El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus

Montiel Valadez, Daniel

Abstract

En este artículo realizamos un repaso historiográfico sobre la localización del locus Natiuola mencionado en la inscripción visigoda hallada en la Alhambra de Granada en el XVI cuando se destruyó la primera catedral granadina (antigua mezquita real nazarí) para construir la actual iglesia de Santa María. Es decir, acerca de la ubicación del fundus donde el noble visigodo Gudiliuva edificó tres iglesias. Además, efectuamos una nueva propuesta de localización en la diócesis de Acci (Guadix) en función de las menciones a una iglesia fundada por Recaredo en las fuentes escritas de época andalusí. Asimismo, analizamos la relevancia de las élites laicas en la cristianización rural y la perduración de iglesias en al-Andalus para contextualizar la pieza y nuestra propuesta.

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HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus The Locus Natiuola and Recaredo’s church in Guadix: christianization of the countryside and ecclesiastical continuity in al-Andalus DANIEL MONTIEL VALADEZ Universidad de Granada Facultad de Filosofía y Letras. Campus Universitario de Cartuja, 18071 Granada [email protected] https://orcid.org/0009-0009-6645-8667 Recibido/Received: 31/07/2023. Aceptado/Accepted: 15/01/2024. Cómo citar/How to cite: Montiel Valadez, Daniel, “El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del territorio y perduración eclesiástica en al- Andalus”, Hispania Antiqva. Revista de Historia Antigua XLVIII (2024): 89-121. DOI: https://doi.org/10.24197/ha.XLVIII.2024.89-121 Artículo de acceso abierto distribuido bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access article under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). Resumen: En este ar�culo realizamos un repaso historiográfico sobre la localización del locus Natiuola mencionado en la inscripción visigoda hallada en la Alhambra de Granada en el XVI cuando se destruyó la primera catedral granadina (an�gua mezquita real nazarí) para construir la actual iglesia de Santa María. Es decir, acerca de la ubicación del fundus donde el noble visigodo Gudiliuva edificó tres iglesias. Además, efectuamos una nueva propuesta de localización en la diócesis de Acci (Guadix) en función de las menciones a una iglesia fundada por Recaredo en las fuentes escritas de época andalusí. Asimismo, analizamos la relevancia de las élites laicas en la cris�anización rural y la perduración de iglesias en al- Andalus para contextualizar la pieza y nuestra propuesta. Palabras clave: Natiuola | iglesias | Recaredo | Guadix | Cris�anización | Mozarabismo. Abstract: In this paper we make a brief historiographical review over the geographical localisa�on of the locus Natiuola men�oned on a Visigothic inscrip�on founded in the XVI century in Alhambra de Granada, when the first cathedral of Granade (the former royal mosque) was 90 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 demolished in order to build a new church. That means we will review the different proposals about the localisa�on of this private rural estate, where a gothic noble man built three churches. Moreover, we share our own new proposal of loca�on in the bishopric of Acci (Guadix), based on some andalusian writen sources men�ons about a Recared’s church there. Furthermore, we analyze the importance of secular elites’ role on the chris�aniza�on of the countryside and the permanence of churches in al-Andalus in order to contextualize the inscrip�on and our proposal Keywords: Natiuola | churches | Recaredo | Guadix; Chris�aniza�on | Mozarabism. Sumario: 1. El contexto | 1. 1. El laicado como principal agente cris�anizador del territorio diocesano: cris�anización de las villae e iglesias rurales |1. 2. La perduración de las iglesias en al-Andalus: la etapa “mozárabe” del cris�anismo peninsular | 2. El locus Natiuola: propuesta de ubicación en la diócesis accitana | 2. 1. La ubicación cartográfica de los lugares geográficos mencionados | Conclusiones. Summary: 1. The context | 1. 1. Seculars as main agents of chris�aniza�on of bishoprics’ rural domains: chris�aniza�on of villae and rural churches |1. 2. Con�nuity of churches in al- Andalus: the “mozarab” period of the iberian chris�anity | 2. The locus Natiuola: proposal of loca�on in the bishopric of Acci | 2. 1. Cartographic loca�on of the geographical places men�oned | Conclusions. INTRODUCCIÓN En este artículo planteamos una nueva propuesta de posible ubicación del locus Natiuola, la finca rústica del noble godo Gudiliuva, y de las tres iglesias relacionadas con este lugar mencionado en la inscripción visigoda (ICERV 303) que apareció bajo el solar de la mezquita real del conjunto palaciego de la Alhambra de Granada. Este hallazgo dio pie a la elaboración de múltiples teorías sobre la localización del topónimo y de las tres iglesias referenciadas en la pieza, cuya imagen, transcripción traducción traemos a continuación. Transcripción:1 [In nomin]e D(e)i n(o)s(tr)i H(s)u Xi consacrata est / [e]clesia s(an)c(t)i Stefani primi martyris / in locum Natiuola a s(an)c(t)o Paulo Accitano pont(i)f(i)c(e) / die (uacat 10) an(no) (uacat 1-2) d(omi)ni n(o)s(tr)i Vuittirici reg(i)s / er(a) DCXLV item consacrata est eclesia / s(an)c(t)i Iohann(is) [[Bab]]tiste (uacat c. 12) / (uacat c. 32) / item consacrata est eclesia s(an)c(t)i Vicentii / 11 Velázque Soriano, 2007: 262. El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 91 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 martyris Valentin(i) a s(an)c(t)o Lilliolo Accitano pont(i)f(i)c(e) / [d(ie) XI] Kal(endas) Febr(uarias) an(no) VIII gl(oriosissimi) d(omi)ni Reccaredi reg(i)s er(a) DCXXXII / H(a)ec s(an)c(t)a tria tabernacula in gloriam trinitatis [S(an)c(t)]i(ssi)mae / (us) s(an)c(t)is aedificata sunt ab inl(ustri) Gu(n)dilu[ua duce?] / cum operarios uernolos et sumptu proprio [c.8] Traducción:2 En el nombre de Dios Nuestro Señor Jesucristo fue consagrada la iglesia de San Vicente, mártir valenciano, por el santo Liliolo, obispo de Guadix, el día 22 de enero del octavo año del reinado del muy glorioso señor y rey Recaredo en el año 632 de la era (594 d.C.); asimismo, fue consagrada la iglesia de San Juan el Bautista (el día ... año de reinado ... año de la era); y también, (pero) en el lugar de Natívola, fue consagrada la iglesia de San Esteban protomártir, por el santo Pablo, obispo de Guadix, el día ... mes ... del... año del reinado de nuestro señor el muy glorioso rey Witerico, año 645 de la era (607 d.C.). Estos tres santos tabernáculos fueron edificados, con la ayuda de los santos (patronos), a la gloria de la Santísima Trinidad, por el ilustre (jefe militar) Gu(n)diliuva, a su costa y con obreros propios. Fig. 1: Inscripción ICERV 303. Fuente: AEHTAM. En nuestra propuesta, que desarrollamos en el epígrafe segundo, llegamos a la conclusión de que el fundus Natiuola no se encontraba en la 2 Canto, 1995: 344 92 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 diócesis de Eliberri (Granada) sino en la de Acci (Guadix) debido a que las iglesias levantadas por el noble visigodo -que serían iglesias propias a nuestro parecerfueron consagradas por prelados accitanos. Así como por el hecho de que varias fuentes escritas de época andalusí, tanto en latín como en árabe, mencionan la existencia de una iglesia fundada por el rey Recaredo entre Granada y Guadix. En consecuencia, creemos que la inscripción serviría tanto para conocer el proceso de cristianización del mundo rural hispanovisigodo, ligado a la edificación de iglesias por laicos; como para acercarse a los avatares de una comunidad mozárabe (y su iglesia), que perduró en dicho locus más allá del 711 -de ahí las citas andalusíes-, llegando hasta el XII, como planteamos más adelante. En cualquier caso, antes de exponer nuestros argumentos sobre la ubicación del locus procedemos a contextualizar los procesos mencionados: el papel de los laicos como cristianizadores rurales (relacionado con la existencia o no iglesias propias o privadas) y la continuidad del hecho eclesiástico bajo el Islam andalusí. 1. EL CONTEXTO 1.1. El laicado como principal agente cristianizador del territorio diocesano: cristianización de las villae e iglesias rurales El laicado, especialmente el aristocrático, tuvo un papel más que relevante en la cristianización de la población y de la topografía rural frente a otros grupos. Las fuentes escritas son claras en esta cuestión. La mención más antigua a un laico al servicio de la cristianización rural se encuentra en el canon XLI del Concilio de Elvira (c. 300), que obligaba a los domini a prohibir a sus esclavos que siguieran practicando la idolatría con normalidad, siempre y cuando no se resistieran violentamente. Aunque también se podría interpretar que aquí actuaban como agentes indirectos debido a la imposición de los obispos. De todas formas, esos domini cristianos podrían servirnos para entender cómo surgieron las comunidades cristianas que aparecieron sobre diversas villae una vez que perdieron el carácter residencial, así como aquellas dirigidas por diáconos, mencionadas en el c. LXXVII de Elvira,3 que han sido interpretadas como 3 Con. Iliber., c. 41 y 77 (ed. Sotomayor Muro y Berdugo). El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 93 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 rurales4 y que podrían haber surgido debido a la presencia primigenia de esos terratenientes oriundos del mundo urbano. A este respecto, en los inicios de la cristianización rural lo que estaría claro es que los domini vivían en las ciudades y que al desplazarse a sus villae las convirtieron en focos de cristianización, independientemente del carácter ortodoxo o no de sus prácticas,5 como se desprendería del c. II del I Concilio de Zaragoza (380), que prohibía a los cristianos que no acudían a las iglesias urbanas visitar fincas que no fueran suyas para llevar a cabo reuniones de carácter religioso. A continuación, su c. IV prescribía que los fieles que practicasen el absentismo eclesiástico durante la Epifanía no se escondieran en sus domicilios o se marchasen a sus fincas. Posteriormente, el c. IX del I Concilio de Toledo (400) prohibía a las mujeres que habían hecho profesión o enviudado leer el lucernario en cualquier finca si no estaba presente algún clérigo. Más adelante el c. XVI del III Concilio de Toledo (589) obligaba a los señores a no permitir que sus esclavos practicasen la idolatría. Finalmente el c. XI del XII del Concilio de Toledo (681) obligaba a los señores a jurar que vigilarían a los esclavos que les hubieran sido devueltos tras ser descubiertos practicando la idolatría para que no incurrieran más en el error.6 Resumiendo, los laicos mantenían reuniones religiosas en sus fincas, tenían encomendada por delegación episcopal la inspección sobre el paganismo en sus dominios y existió una pervivencia de la idolatría en la servidumbre de las fincas rurales -por lo menos a ojos eclesiásticos-, hasta fines del siglo VII, que quizás podríamos achacar a lo expresado en el Concilio de Elvira sobre la resistencia violenta. Las fuentes materiales también corroborarían la cristianización rural a partir de la presencia de domini cristianos, sirva de ejemplo la villa romana de la Cocosa (Badajoz), donde se halló un mango de paterna broncínea con una inscripción cristiana en la que podía leerse “úsalo feliz en Dios”, que fue fechada entre fines del IV y principios del V; así como un epitafio cristiano doble (de Nico y Aceleo) datado más tardíamente, en el año 518. 4 Así lo afirman diversos autores (Sotomayor Muro, 1982: 640-641; Loring García, 1986: 195-204; y Ripoll López y Velázquez Soriano, 1999: 105). 5 En los primeros concilios, como el de Zaragoza, estuvo muy presente la lucha de la Iglesia contra el priscilianismo, practicado en villae pues durante los ss. IV-V hubo una estrecha relación entre aristocracia latifundista y herejía priscilianista (Escribano Paño, 2002: 206; Marcos Sánchez, 2002: 239-250). 6 Conc. I Caesar., c. 2 y 4 (ed. Vives); Conc. I Tol., c. 9; Conc. III Tol., c. 16 (ed. Martínez Díez y Rodríguez); Conc. XII Tol., c. 11. 94 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 Al mismo tiempo, en otra villa de esa provincia, la de Pueblanueva del Guadiana, abandonada en el s. V, se descubrió la inscripción funeraria de Arborio, datada en el 596 y perteneciente a una necrópolis visigoda.7 Precisamente, la generalización de necrópolis en iglesias construidas sobre villae se produjo en el VI,8 con posterioridad a la cristianización de esos lugares por sus domini. La villa de los Mondragones (Granada) sería un ejemplo de este proceso pues sobre la misma se construyó un oratorium en el s. V, cuyo interior contaba con un osario y diez tumbas y su exterior con sesenta y cinco, pero ya de los ss. VI-VII, justo cuando el espacio se había transformado en iglesia, condicionado la disposición de las tumbas, lo que comunmente se conoce como enterramientos ad sanctos.9 En resumen, podríamos conjeturar con que los trabajadores de las villae -y demás rústicos cercanosse convirtieron al cristianismo a partir de la presencia de domini cristianos que además practicaban actos religiosos en sus fincas. Seguidamente, desde fines del IV encotramos en los cánones la otra vía que tuvieron los laicos para cristianizar el mundo rural: la construcción de iglesias, que podría haber repercutido al mismo tiempo en la cristianización de los paganos cercanos gracias a la presencia del necesario personal eclesiástico y, consecuentemente, a la posibilidad de algún tipo de predicación.10 La primera mención a este fenómeno edilicio se encontraría en el c. V del I Concilio de Toledo (c. 400), donde se decretaba la pérdida del cargo para los clérigos que se ausentaban de las iglesias (ecclesiae), que hubiera en cualquier parte del territorio, incluidas en las villae.11 Un siglo después el fenómeno comenzaría a expandirse enormemente pues los cánones de los ss. VI-VII presentan reiteradas referencias a cristianos laicos, pudientes y menos pudientes, como fundadores de iglesias en territorios diocesanos. Primero, el c. III del Concilio de Lérida (546), que prohibía a los laicos levantar basílicas (basilicam) si su idea era apartarlas del control o jurisdicción de los obispos con la excusa de que 7 Salas Martín et al., 1997: 83-87. 8 Ripoll López y Velázquez Soriano, 1999: 138. 9 Román Punzón , 2014: 520-521. 10 Aunque Sotomayor Muro, 1982: 665-666, en base a su análisis de las fuentes escritas, sostuvo que no hubo empresa evangelizadora alguna por parte de los presbíteros rurales, sino que simplemente se dedicaron a la cura de almas. 11 Conc. I Tol., c. 5. El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 95 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 eran monasterios.12 A continuación, el c. VI del II Concilio de Braga (572), que eliminaba la posibilidad de que los prelados permitieran construir oratorios (oratorium) e iglesias (basilicam) en tierras privadas si la idea de sus constructores era lucrarse a medias con los sacerdotes.13 Para fines del s. VI el c. XIX del III Concilio de Toledo recordaba a los fundadores que las dotes eclesiásticas estaban bajo administración diocesana y el c. II del Concilio de Toledo (597) afirmaba que existían iglesias (ecclesiam) que carecían de presbíteros debido a que habían sido insuficientemente dotadas por sus fundadores laicos.14 Para el s. VII el c. XXXIII del IV Concilio de Toledo (633) mencionaba la existencia de muchas iglesias (basilicas) construidas por laicos en los territorios diocesanos que habían caído en la ruina por la voracidad episcopal con sus rentas. Además, recordaba a los fundadores que la dote y la iglesia estaban bajo la administración episcopal. Este problema se repetiría en el c. I del IX Concilio de Toledo (655), que daba directrices a los herederos del fundador de alguna iglesia (ecclesiam) para evitar la rapacidad episcopal y les recordaba que debían cuidarlas. A renglón seguido, en compensación por esta dinámica, su c. II otorgaba a los fundadores de iglesias parroquiales (ecclesiae parrociales) la posibilidad de elegir a los presbíteros. Posteriormente el c. XIX del Concilio de Mérida (666) ponía en alerta a los obispos debido a la existencia de muchas iglesias (ecclesiae) fundadas por laicos y sin presbíteros por haber sido mal dotadas o carecer de bienes legados y en consecuencia se asignaban varias de ellas a un mismo sacerdote.15 La última mención conciliar a este fenómeno sería el discurso inaugural del rey Égica del XVI Concilio de Toledo (693), en el que explicaba a los obispos que era conocedor de que había muchas iglesias (basilicae) construidas en lugares de difícil acceso, que no contaban sacerdotes y terminaban arruinándose.16 En consecuencia, el s. VII estaría marcado por la codicia episcopal en un contexto de auge de construcción de iglesias por laicos, frente a un s. VI caracterizado por el intento de estos fundadores de enriquecerse con las rentas rurales apartando sus iglesias del control diocesano. 12 Conc. Ilerd., c. 3 (ed. Vives). 13 Conc. II Brac., c. 6 (ed. Domínguez del Val). 14 Conc. III Tol., c. 19; Conc. Tol., c. 2. 15 Conc. IV Tol., c. 33; Conc. IX Tol., c. 1 y 2; Conc. Emerit., c. 19 16 Conc. XVI Tol., praef. 96 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 Los cánones también se refieren a los obispos como constructores eclesiásticos, aunque en menor medida, pues solo hemos encontrado un canon a tal efecto: el V del IX Concilio de Toledo (655), que regulaba cómo debían los obispos dotar iglesias rurales (parroquitanam ecclesiam). Concretamente, estipulaba qué parte de los bienes diocesanos podían usar como dote.17 Por otro lado, no solo los concilios legislaron sobre las iglesias fundadas por laicos sino también los monarcas, pues en el Liber Iudiciorum encontramos una norma de Wamba (670-680) que vendría a corroborar cómo la rapacidad de los obispos con estas iglesias fue un fenómeno constante. La ley describía cómo bastantes prelados se quedaban para sí las donaciones de las iglesias levantadas en las diócesis o se las daban a otras personas. Siendo seguramente esto la causa de que concediera a los herederos de los fundadores el derecho a dar aviso de las sustracciones y, si no los había, a los funcionarios civiles e, incluso, a todos aquellos que conocieran tales actos ilícitos, quedando dentro de esta ley las iglesias diocesanas y las libres (ecclesiis absolutis).18 Lo que podría hacer referencia a la existencia de iglesias fuera del domino episcopal, cuestión que analizaremos más adelante. Otras fuentes escritas donde se observa el evergetismo cristiano de las élites laicas son los relatos hagiográficos, entre los que destacan los Opúsculos autobiográficos del eremita Valerio del Bierzo, de fines del siglo VII. En uno de sus pasajes afirma que tras un duro ataque recibido por un grupo de malhechores fue salvado por unos cristianos y llevado a Ebronanto, la finca de Recimiro, donde fue consagrado como presbítero de la nueva iglesia que el dominus se disponía a levantar debido al mal estado de la anterior. Sin embargo, Valerio se libró gracias a la muerte del possesor y a que sus herederos nombraron a otra persona como ministro eclesiástico.19 Por último tenemos las crónicas visigodas, donde encontramos a los laicos de la cúspide de la pirámide social, los reyes, como evergetas, véase a Juan de Bíclaro (VI) describiendo a Recaredo como constructor y financiador de iglesias y monasterios tras su ascenso al solio.20 17 Con. IX Tol., c. 9. (ed. Vives). 18 LV IV.5.6 (ed. Zeumer). 19 Val., Ord. Querm. 11-13 (ed. Díaz y Díaz). 20 Iohan. Bicl., Chron. a. 587.7 (ed. Campos Ruiz). El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 97 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 Si acudimos a la epigrafía, esta disciplina también corroboraría lo expresado por las fuentes escritas sobre la labor de las élites laicas, véase la inscripción funeraria de Anduria y Andurio, un matrimonio aristocrático que levantó la iglesia donde fueron sepultados. La misma fue localizada en Vildé (Osma) y fechada en el VII. Otro ejemplo sería la inscripción fundacional de la iglesia de San Juan Bautista de San Juan de Baños mandada levantar por el rey Recesvinto en el 661. Simultáneamente, nos daría información sobre otros agentes, como el presbítero Bokatus, gracias a una inscripción del 700 hallada en Madrid, que indicaría que edificó una iglesia ya que contenía la expresión fecit.21 Y verificaría la labor de los prelados, véase la inscripción fundacional (año 635) de la basílica visigoda de Ibahernando de Cáceres atribuida a Horontius de Mérida.22 Es más, la mayoría de las inscripciones conservadas señalarían a obispos como benefactores para los ss. VI-VII,23 quizás por un afán propagandístico y/o para remarcar sus jurisdicciones episcopales. Desde un punto de vista arqueológico Ripoll López y Velázquez Soriano afirmaron el papel cristianizador de las élites mediante la construcción de oratorios en sus villae, transformados luego en martyria (para domini y familiares) y en iglesias propias, que con el tiempo podrían haberse transformado, según su interpretación, en parroquias o iglesias con funciones públicas: por ejemplo, la bautismal. Lo que según estas autoras conllevaría que la Iglesia adquiriese la propiedad, dándose el momento álgido del aumento del patrimonio eclesiástico en el s. VI, justo cuando se han fechado mayormente las modificaciones en villae, tanto en sus estructuras como en las funciones de ciertos edificios o parte de ellos a partir de la inclusión de baptisterios, que indicarían la conversión en iglesias públicas.24 En el lado opuesto Chavarría Arnau ha cuestionado el papel de las élites como agentes cristianizadores, pues según sus análisis de las villae hispánicas en los ss. IV-V, cuando los domini aún residían en ellas, se levantaron muy pocas iglesias y funcionaron más como oratorios y martyria. Por lo tanto, el auge de la actividad edicilia eclesiástica se habría dado durante los ss. VI-VII, cuando las villae ya habían perdido su carácter residencial y por ello entendía que era casi imposible dilucidar la función 21 Vives, 1942: 106-107, 129, 168-169. 22 Callejo Serrano, 1963: 543-547. 23 Sotomayor Muro, 1982: 643-649. 24 Ripoll López y Velázquez Soriano, 1999: 109-125. 104 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 Así como para que se produjera algún caso de conversión de iglesia en mezquita a juzgar por una fetua de ese mismo s. XII, que avalaría la perduración eclesiástica en territorio peninsular bajo dominio islámico hasta época almohade.43 Sin más dilación pasamos a explicar nuestra propuesta de identificación del locus Natiuola con el lugar geográfico que ocupaba la iglesia fundada por Recaredo entre Guadix y Granada. 2. EL LOCUS NATIUOLA: PROPUESTA DE UBICACIÓN EN LA DIÓCESIS ACCITANA En el actual solar de la Iglesia de Santa María de la Alhambra se encontró en el s. XVI una inscripción datada en época visigoda, que estaba siendo reutilizada como losa. Este hallazgo aconteció al derribarse la estructura de la antigua mezquita real del palacio nazarí, que venía usándose como recinto eclesiástico, para levantar un edifico de culto cristiano ex novo. La citada mezquita real fue levantada según el historiador Ibn al-Jaṭīb (XIV) al final del reinado del sultán Muḥammād III (1302-1309) empleando la ŷizya de los cristianos de las fronteras próximas, entregada por el rescate de unos huertos y fruto de una aceifa.44 Es decir, tuvo lugar a principios del XIV. Con posterioridad, esta mezquita fue convertida en la primera Iglesia Catedral de Granada el mismo año de la conquista cristiana de la ciudad (1492) y, pasado un tiempo, tras el traslado de la sede catedralicia a su ubicación actual en el centro del entramado urbano, se decidió levantar la actual iglesia de Santa María de la Alhambra debido al mal estado del anterior inmueble en el año 1576. En este momento, según Fernando de Molina (XVI), que era el beneficiado del lugar, al demolerse la citada estructura se encontraron restos de edificios que habrían sido levantados con anterioridad,45 aunque en ningún momento llegó a especificar qué tipo de restos eran: si civiles, religiosos o de otra índole. La inscripción remitía a la fundación de tres iglesias en el locus Natiuola por el inluster Gudiliua y consagradas a diferentes mártires. Aunque, sólo en dos de ellas se hacía mención a su consagración como iglesias por parte de obispos accitanos: Lilliolus y Paulus. Asimismo, 43 Serrano Ruano, 1991: 170. 44 Casciaro Ramírez, 1998: 62. 45 Torres Balbás, 1945: 196-201. El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 105 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 aparecían fechadas en función del año de reinado de dos reyes visigodos: la iglesia de San Vicente en el octavo de Recaredo (586-601), es decir, en el año 594; y la San Esteban y San Juan a partir de Witerico (603-610), siendo consagrada la primera en el 607 y la segunda, posiblemente, entre esta fecha y el año del fin de su reinado. Al mismo tiempo, teniendo en cuenta que la primera iglesia mencionada en la placa es la de San Esteban, la inscripción se habría realizado a principios del VII según Vives.46 Por último, la placa presenta un problema de no identificación geográfica del citado topónimo y, por tanto, de las tres iglesias edificadas, lo que dio lugar a un ingente debate en torno a esta problemática, que aún perdura.47 En ese debate, en primer lugar, estarían aquellos que defendieron que dichos espacios de culto serían el ejemplo de tres iglesias privadas o propias construidas por un gran propietario de tierras godo en su finca rústica (Natiuola) y que se encontraría en los territorios adscritos al obispo de Acci en base a las menciones a dos prelados accitanos.48 En segundo lugar, aquellos que desarrollaron la teoría de que la placa fue ejecutada en Eliberri y trasladada a un lugar público donde se había levantado un complejo episcopal en función de la referencia final a esas estructuras como tria tabernacula y a la posible presencia de un baptisterio en base a que la última iglesia estaba dedicada a San Juan Bautista. Es más, se propuso que el complejo se habría edificado a imitación del de Acci en el Cortijo de Periate (Piñar), cerca de Iznalloz, donde se quiso ubicar la colonia romana de Acci Vetus, ya que Acci habría sido ideada como una dípolis para legionarios retirados de las legiones Vernacula I y II. La primera de ellas estaría conformada por nativos, de ahí Natiuola, asentados en A. Vetus, y durante la Tardoantigüedad el otro nombre sería el eco de sus orígenes.49 En tercer lugar estarían los que ubicaban las tres iglesias en diversos lugares en torno a Eliberri, es decir, alrededor de la colina del Albaicín, a pesar del debate existente sobre la ubicación de esta ciudad en época 46 Vives, 1942: 100-101. 47 Por ejemplo, Chavarría Arnau, 2018: 8-12, tituló la introducción de su reciente libro sobre el proceso de cristianización en época visigoda en Hispania en función de dichas iglesias y finca. 48 Así lo defendieron Duval, 1991: 807-820, Salvador Ventura, 1988: 342-347; 2001: 361, quien señaló que podríamos estar ante un conjunto monástico ya que interpretó que el noble godo usó la ayuda de un grupo de monjes en la construcción en referencia al termino -sanctis- aparte de a sus trabajadores; y la propia Chavarría Arnau, 2018: 8. 49 Sánchez Ramos et al., 2015: 244-245. 106 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 tardoantigua.50 Sea como fuera, por un lado tendríamos a Canto, quien quiso interpretar que San Vicente y San Juan Bautista (a modo de baptisterio anexo) estarían al oeste de la actual Puerta de Elvira en base a una cita de Ibn al Jaṭīb (XIV) en la que describía la existencia de una iglesia levantada por un gran señor cristiano y que fue destruida en 1099 por orden de Yūsuf b. Tāšufīn. Mientras tanto, San Esteban estaría en la Alhambra y sería un lugar poblado exclusivamente por indígenas o nativos, de ahí la existencia de un topónimo Natiuola; donde también se ubicaría la fortaleza de San Esteban que mencionaban las fuentes árabes para la época omeya.51 Sin embargo, Velázquez Basanta trasladaba Natiuola a la zona de Puerta Elvira y colocaba la iglesia de San Juan en la calle del actual edificio de la iglesia de los Escolapios a raíz de la mención a otros restos de estructuras antiguas descritos por Ibn al Jaṭīb (XIV) en su Iḥāṭa y cuya función desconocía.52 Igualmente se habría querido ubicar la iglesia-baptisterio donde la colina de la ermita de San Miguel Alto en función de cita de al- Qazwīnī (XIII) a una iglesia cercana a Granada con un olivo maravilloso, que florecía el día de San Juan.53 Por su parte, Ramos Lizana, que identificó la Alhambra con un asentamiento visigodo en base a la existencia de dos capiteles descontextualizados en el Museo de la Alhambra, ubicaba la fortaleza de San Esteban en el Cerro del Sombrete, al lado del vicus de Castalia, donde se fundará la futura capital de la Cora de Ilbīra.54 Finalmente, también se habría querido identificar Natiuola con 50 Por un lado estarían los autores “alcazabistas”, que postulaban que se encontraba en la colina del Albaicín. Por el otro lado, los “elviristas”, que defendían que la ciudad iberorromana de Iliberri estuvo realmente en el yacimiento de Medina Elvira (Atarfe), al oeste de Granada, la Castilia -y futura Madināt Ilbīrade las fuentes árabes; es decir, la capital de la Cora -división territorialhomónima en época omeya. En tercer lugar estarían aquellos que veían imposible dilucidar cualquiera de estas dos opciones (Sánchez Moreno, 2015: 184-187). En cuarto lugar tendríamos a aquellos para los que el oppidum y municipio iberorromano se ubicó en el Albaicín, pero no así en época visigoda (VIVII), pues apuntan que se desurbanizó y sus habitantes se trasladaron al vicus de Castilia siguiendo a las élites visigodas, que habrían elegido ese lugar para instalarse (Adroher Auroux y López Marcos, 2004: 216-235). En este debate no faltaría incluso quien llegase a afirmar que era muy difícil defender la existencia de una ciudad romana en la colina (Carvajal López, 2007: 438-440). Finalmente, frente a estas ideas López Martínez, 2020: 67, habría defendido recientemente la continuidad del poblamiento en el Albaicín tanto en la etapa tardoantigua como en la altomedieval. 51 Canto, 1995: 343-346. 52 Velázquez Basanta, 2007: 273-278. 53 Roldán Castro, 1992: 41-42. 54 Ramos Lizana, 2003: 37-38. El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 107 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 la localidad de Nigüelas (al sur de Granada) en base a su parecido toponímico y colocar ahí la Eliberri de época visigoda tras el despoblamiento de la iberorromana Iliberis.55 Sin embargo, no se han encontrado restos eclesiásticos en las diferentes ubicaciones propuestas en torno a Eliberri, ni siquiera se habrían documentados restos fidedignos previos a la época nazarí en el recinto palaciego de la Alhambra granadina.56 Es más, hace ya bastante tiempo que se llegó a poner en entredicho la mención a una fortaleza en dicha colina para el IX, afirmándose que fue fruto de una mala traducción del Muqtabis III de Ibn Ḥayyān (IX-X) por parte del profesor Guraeib. Nos referimos a la cita en un poema en dicha crónica a un “castillo rojo” en el contexto de la lucha entre árabes, guarecidos en la colina del Albaicín (Granada), y muladíes y cristianos, afincados en Castilia-Ilbīra en época de la fitna emiral.57 Así, creemos que la hipótesis de una finca privada tendría más visos de verosimilitud, pues casaría mejor con los ejemplos de iglesias levantadas en fincas rústicas que aparecen en diversas fuentes escritas tardoantiguas, como la Vita Aemilini, que menciona la existencia en la villa de Parpalines del Senator Honorio de un grupo de presbíterios58 y, por tanto, de varias iglesias; o los Opúsculos de Valerio con la ya mencionada villa de Ebronanto de Recimiro. Además, la finca estaría en Acci y no en Periate, pues entre este último lugar y Guadix distan 43 km y encontramos bastante extraño levantar un complejo episcopal en un lugar que no es sede de ningún prelado. En definitiva, proponemos localizar Natiuola en el término de Guadix pues existen cuatro autores de época andalusí que mencionan una iglesia fundada por Recaredo cerca de Wādī Āš (Guadix). El primero, el geógrafo al-Bakrī (XI) en su Kitab al-masālik -una descripción de caminos y reinos.59 El segundo, el autor anónimo de la Chronica Gothorum pseudoisidoriana (XII), que la denominaba Pictam o “Pintada” y señalaba que el nombre del rey estaba inscrito sobre la puerta.60 El tercero, el historiador Ibn al-Aṯīr (XIII) en su al-Kāmil -una crónica de los hechos del mundola 55 Tejerizo Linares, 2012. 56 Malpica Cuello, 2001: 205-251. 57 Abu Ireimeis, 2003: 99-101. 58 Aemilianus llegó a la villa del citado Senator para realizar un exorcismo y al entrar en ella vino en su ayuda el ordinem presbyterorum, en Braul., VSE, 17 (ed. Oroz Reta). 59 Leeuwen y Ferré, 1992: 1522. 60 Hist. Psuedo-Isid. 15 (ed. González Muñoz). 108 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 menciona como El-Wazk’a, y la posicionaba en frente de la ciudad de Wādī Āš (Guadix).61 El cuarto, el geógrafo Ḥimyarī (XIV) en su Kitāb al-Rawḍ -un diccionario geográfico-, donde le daba el nombre de al-M.r.d.ḳa y la ubicaba entre las capitales de los territorios de Ilbīra (este autor entendía ya para su momento que Granada era la capital de Ilbīra) y de Guadix. Y recogía, también, que el nombre del rey estaba inscrito sobre el dintel de la puerta.62 Por lo tanto pensamos que la denominación Pictam y el hecho de que se mencionase que el nombre de Recaredo estaba inscrito sobre la puerta podrían relacionarse con la inscripción fundacional de las tres iglesias de Natiuola perfectamente. A la par, si profundizamos en esta identificación, tendríamos un testimonio escrito sobre una comunidad mozárabe del siglo XII que podría relacionarse con la ubicación de esta iglesia situada entre Granada y Guadix. Nos referimos al del autor anónimo del al-Hulal al-Mawšyya (XIV) -una crónica sobre los reyes almorávides, almohades y benimerines, donde menciona a la alquería de al-Mazūqa como uno de los lugares donde acampó Alfonso el Batallador tras haber pasado por la aldea de Daŷma (Diezma) y por el Wādī Fardaš (Río Fardes). Posteriormente, el monarca se dirigió a Nibar (Nívar) para cumplir con su campaña de auxilio de los mozárabes de la capital granadina.63 En resumen, como se observa a primera vista los topónimos eclesiásticos podrían relacionarse con el de esta alquería no solo porque albergaría población cristiana con alguna iglesia, sino también porque se ubicaba a caballo entre Granada y Guadix. En definitiva todo esto nos haría pensar en el municipio de La Peza, cuya ubicación puede observarse en el epígrafe de localización cartográfica, como el lugar idóneo para ubicar los diversos topónimos, Natiuola y la iglesia de Recaredo, porque se localiza en el territorium de la diócesis de Acci, porque sería justo el único municipio que habría después de Diezma y del río Fardes y porque estaría situado a medio camino entre Granada y Guadix, justo en el inicio del camino histórico y medieval entre esos dos lugares. No obstante, somos conscientes de que la explicación de la derivación del topónimo eclesiástico desde Pictam hasta La Peza (pasando por otros nombres) se antoja compleja, pero pensamos que son demasiadas coincidencias geográficas, así como parecidos razonables entre los diversos nombres de las fuentes, como para no 61 Fagnan, 1898: 40. 62 Lévi-Provençal, 1938: 37. 63 Huici Miranda, 1952: 111-112. El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 109 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 argumentar la posibilidad de relacionar los topónimos con el citado municipio accitano. Por otro lado, si bien es cierto que las citas de las fuentes escritas acerca de la iglesia de Recaredo no mencionan a Gudiliuva, mientras que la referencia a una iglesia ubicada en frente de Puerta Elvira sí que cita a un “gran señor cristiano”; habría que recordar que la práctica evergética laica cristiana fue una dinámica muy común durante la Antigüedad Tardía como hemos ido viendo en los cánones conciliares. Igualmente, pensamos que apoyar la tesis de ubicar Natiuola en torno a Eliberri presentaría diversos problemas. Para empezar habría que aceptar que San Vicente se levantó cerca de Guadix, San Juan cerca del río Genil y San Esteban y Natiuola frente a Puerta Elvira; e interpretar todo este proceso como fruto de una dinámica episcopal de construcción de iglesias rurales para ampliar los territorios bajo jurisdicción diocesana. Sirva de ejemplo la labor del obispo Pimenio de Assido (Medina-Sidonia).64 De hecho, esta práctica expansiva acabó generando disputas sobre el control de iglesias rurales en zonas fronterizas entre diócesis según denunciaban los obispos en el c. II del II Concilio de Sevilla (619), que denotaría que los límites diocesanos no estaban todavía fijados, sino que se estaban configurando tal y como señaló Poveda Arias.65 Por lo tanto, habría que admitir la existencia de tres iglesias con al menos una o dos de ellas (San Vicente y San Esteban) con alguna inscripción conmemorativa, así como asumir la existencia de una sede episcopal eliberritana vacante -y de ahí la intervención de un prelado ajeno- o, en su defecto, un alejamiento de la sede de Eliberri, por haber sido trasladada al vicus tardoantiguo de Castilia -la futura Madīnat Ilbīra- en función de quienes defendían un debilitamiento urbanístico y poblacional de Iliberis en los ss.VI-VII.66 Sin embargo, se ha llegado a plantear no solo la vitalidad urbanística y eclesiástica de Eliberri en época tardoantigua,67 sino también la continuidad de la ciudad -y de la sede- en la colina del Albaicín hasta 64 Este obispo levantó varias iglesias de manera continuada, comenzando por el área periurbana de su sede en el s. VII, continuando por Barbate, en el extremo sur, y por Salpensa, en el extremo norte -no muy lejos de la sede hispalense- (Vives, 1942: 101- 102). 65 Poveda Arias, 2019: 17-19. 66 Ramos Lizana, 2003: 18-36. 67 Román Punzón, 2014: 497-533. 110 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 mediados del IX, cuando los arqueólogos de Castilia/Medina Elvira fecharon la fundación de la citada madīna andalusí.68 Por último, nos gustaría indagar en por qué acabó esta placa en la mezquita real del palacio de la Alhambra. Si aceptásemos que el locus Natiuola se ubicaba frente a la ciudad de Acci y sobrevivió más allá de la conquista islámica de la Península Ibérica en base a la descripción en las fuentes andalusíes de una iglesia fundada por Recaredo, frente a autores más tempranos, como el cronista al-Rāzī (X), que en su Ajbār mulūk Al- Andalus -una historia sobre los reyes andalusíessolo aludía a este monarca como fundador de iglesias69 siguiendo lo expresado por Juan de Bíclaro.70 Razonablemente podríamos plantear que no hubo una iglesia previa bajo la aljama de la Alhambra y que la placa fue llevada allí debido a su valor simbólico como objeto representativo de la antigua Hispania visigoda, como ya venían haciendo los omeyas en el siglo IX con diversos materiales que fueron trasladados a la corte cordobesa.71 En cuanto al momento exacto de dicho traslado, podríamos plantear que se produjo tras el fin de la existencia vital de la comunidad de La Peza. que podría haberse dado en el mismo s. XII, ya sea por destrucción o abandonado, como le ocurrió al yacimiento de El Castillejo -ubicado cerca del actual Nívar- e interpretado como el Nívar del itinerario alfonsí. El Castillejo inició su vida en el s. VI y se prolongó hasta el XII cuando se señaló que su final pudo haberse debido o a la destrucción del sitio por los almorávides como represalia por el colaboracionismo de sus moradores en la fallida campaña alfonsí o al abandono del mismo por parte de sus habitantes por haberse marchado con el citado monarca a Aragón.72 Además, teniendo en cuenta que la mezquita real de la Alhambra fue construida gracias a la ŷizya de los cristianos de las fronteras próximas recaudadas tras una aceifa, se podría argumentar que fue durante esas correrías en época nazarí que la placa acabó en la Alhambra después de que los soldados hubieran pasado por ese lugar. Asimismo, tampoco habría que descartar que la placa hubiera sido depositada en el s. XVI por sus descubridores para resaltar el carácter cristiano de Granada frente al esplendor que adquirió en época zirí y nazarí, como ya hiciera el Padre Flórez con los falsos plomos de la Abadía 68 López Martínez, 2019: 7. 69 Catalán y De Andrés, 1975: 275-276; 70 Y que hemos mencionado anteriormente. 71 Elices Ocón, 2021: 1-18. 72 Jiménez Puertas et. al., 2014: 230-232. El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 111 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 del Sacromonte, como plantearon Carbonell i Manils y Gimeno Pascual. Al mismo tiempo, estos autores señalaron que podría ser otro caso semejante al de la inscripción de San Juan de Baños, de forma que sin dudar de la autenticidad de los hechos relatados en la inscripción hallada en la Alhambra, estos podrían haber sido sido primeramente consignados por escrito en algún documento y, luego, grabados en la placa en base al uso del calificativo sanctus para referirse a los obispos accitanos, que indicaría que ya habían fallecido en el momento de la redacción del epígrafe. Aunque también indicaron que esto no les servía a para establecer el momento exacto de la ejecución de la placa. Finalmente también sugirieron que podría haber sido una inscripción fallida y que por eso acabó siendo reutilizada como losa en la estructura del susodicho espacio.73 2.1. La ubicación cartográfica de los lugares geográficos mencionados En este subapartado presentamos dos mapas con las diversas ubicaciones descritas a lo largo del trabajo (Diezma, La Peza, Río Fardes, Nívar, la Iglesia de Puerta Elvira y la Alhambra) para ayudar a visualizar nuestra propuesta de posible identificación entre el locus Natiuola y el lugar de la iglesia de Recaredo de las fuentes escritas andalusíes. En concreto, en la Fig.1 plasmamos los citados lugares en relación con el río Fardes, lo que nos sirve para reafirmarnos en la posible identificación del municipio de la Peza con la alquería en la que acampó Alfonso I tras cruzar dicho río y dirigirse a Nívar. En la Fig. 2. incluimos la relación de topónimos con los caminos medievales (y naturales) de la provincia de Granada, que formarían un eje norte-sur en torno a Granada y otro oeste-este, desde Loja hasta Guadix.74 Así, este mapa nos habría sido útil para comprender que la mejor forma para viajar a Nívar desde La Peza, sin tener que realizar un desvío enorme por el norte, sería utilizando ese camino. Resumiendo, La Peza podría ser el sitio donde se ubicaría tanto la iglesia de Recaredo de las fuenes andalusíes como Natiuola y sus tres iglesias si entendemos que fueron construidas en un solo espacio, como hemos argumentado a favor, o como mínimo la de San Vicente en base a su consagración durante el reinado de Recaredo. 73 Carbonell i Manils y Gimeno Pascual, 2010: 73-96. 74 Carvajal López, 2007: 96-98. 112 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 Fig. 1. Ubicación de los principales lugares mencionados en el texto en relación con el río Fardes. Elaboración propia: SIG. Fig. 2. Principales topónimos del artículo sobre el mapa con los caminos medievales realizado por Román Punzón, 2009: 234. El locus Natiuola y la Iglesia de Recaredo en Guadix: cristianización del 113 del territorio y perduración eclesiástica en al-Andalus HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 CONCLUSIONES En este trabajo hemos dado a conocer nuestra propuesta acerca de la ubicación en un mismo lugar de territorio de Acci del locus Natiuola y de sus tres iglesias levantadas por orden del noble visigodo Gudiliuva y consagradas (dos de ellas) por obispos accitanos. Como hemos ido desgranando a lo largo del texto esta propuesta la hemos sustentado en: la inexistencia de restos claros de época visigoda en la Alhambra de Granada más allá de dos capiteles descontextualizados en su museo; en la mención a obispos de Acci a la hora de las consagraciones eclesiásticas; en los ejemplos de las fuentes escritas tardoantiguas donde aparecían fincas rústicas (Ebronanto y Parpalines) con varias iglesias; en las referencias en las fuentes escritas andalusíes -tanto en latín como en árabe- a una iglesia fundada por Recaredo entre Guadix y Granada que contaba con el nombre del citado monarca inscrito sobre el dintel de la puerta; y en el itinerario seguido por Alfonso I el Batallador en su campaña de auxilio a los mozárabes de la ciudad de Granada. Todo esto nos llevó a proponer el municipio de la Peza como el lugar idóneo para ubicar la finca rústica de Natiuola y las tres iglesias o, al menos, la de San Vicente si entendemos que hubo una primera inscripción donde aparecía este monarca exclusivamente antes de que se realizara otra, quizás, ya a principios del VII, que de todas formas también tendría que haber estado ubicada en el citado complejo religioso porque de otra forma no se entenderían las referencias andalusíes a que el nombre del monarca podía leerse en el dintel. Por lo tanto, en función de esta identificación y teniendo en cuenta que las menciones a la iglesia de Recaredo son de época andalusí, llegamos a afirmar que la misma perduró más allá del fin del reino visigodo y que podría haber sido el espacio de culto donde se reunían los fieles que integraban la comunidad mozárabe exitente en La Peza, cuyo origen quizás podría estar en la finca de Natiuola y la cristianización de la zona por el noble Gudiliuva. En cuanto al final de esta comunidad propusimos el s. XII en función de la llegada de Alfonso I el Batallador y su consiguiente fallida campaña de ayuda a los mozárabes granadinos, que tuvo como resultado la deportación de mozárabes al norte de África y la marcha de otros muchos de ellos con el monarca al norte. En consecuencia, se produjo el abandono y/o destrucción de ciertos asentamientos como se ha demostrado arqueológicamente. 120 Daniel Montiel Valadez HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 89-121 ISSN: 2530-6464 Salas Martín, José, Esteban Ortega, Julio, Redondo Rodríguez, José A. y Sánchez Abal, José L. (1997), Inscripciones romanas y cristiana del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, Badajoz, Editorial Regional de Extremadura. Salvador Ventura, Francisco (1988), “El poblamiento en la provincia de Granada durante los siglos VI y VII”, Antigüedad y Cristianismo, 5, pp. 339-351. 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