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Alejandro Díaz Fernández (ed.), Después de Mantinea. El mundo griego y Oriente ante el ascenso de Macedonia

Fernández Prieto , Aida

Abstract

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Full text

HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 123-126 ISSN: 2530-6464 Alejandro Díaz Fernández (ed.), Después de Mantinea. El mundo griego y Oriente ante el ascenso de Macedonia, Barcelona, Bellaterra, 2023, pp. 371. Reseña de acceso abierto distribuida bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access review under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). DOI: https://doi.org/10.24197/ha.XLVIII.2024.123-126 Alejandro Díaz Fernández (Universidad de Sevilla), especialista en la historia de la Roma republicana, así como en las relaciones entre los pensadores y los escritores griegos y la corte macedonia, cuestiones sobre las que ha trabajado en profundidad en los últimos años, edita este estimulante trabajo colectivo dedicado al estudio del mundo griego y oriental en el siglo IV a.C. El volumen, deudor en gran medida de un Proyecto de Jóvenes Investigadores del Plan Propio de la Universidad de Málaga sobre Macedonia, Filipo y la Grecia del siglo IV a.C., reúne las contribuciones de una serie de reconocidos helenistas que han trabajado extensamente sobre estas temáticas. A pesar de las variadas perspectivas de las que parten los diferentes capítulos que integran el volumen, este, en su conjunto, ofrece una imagen cohesionada, a la contribuye, sin duda, un discurso compartido que toma la batalla de Mantinea (362 a.C.) como hito e hilo conductor del mismo. Mantinea es presentada, así, como el epílogo de una Grecia dominada por las célebres Atenas y Esparta —y efímeramente por Tebas— frente a una Macedonia que se consolida como nueva potencia en el panorama heleno; un panorama que viene también marcado por el fin de las relaciones tradicionales entre Grecia y el Gray Rey, prefigurando el “nuevo orden” que resultará de las conquistas de Alejandro Magno. Con la intención de ofrecer al lector un relato lo más exhaustivo y fidedigno posible, el trabajo dedica gran atención a las fuentes, que se materializa en la inclusión de pasajes de obras griegas y romanas en su lengua original, acompañados de su correspondiente traducción al castellano. Esta decisión, acertada desde mi punto de vista, refleja el esfuerzo del editor por tratar de encontrar un punto de equilibrio entre los intereses de un público especializado y uno no necesariamente tan familiarizado con la temática o con las lenguas antiguas y que, por tanto, requiere aproximaciones más accesibles. En línea con el objetivo de ofrecer una visión integral de la historia mundo griego en el despuntar de Macedonia y en sus relaciones con los persas a lo largo del siglo IV a.C., el volumen se articula en catorce capítulos, 124 Reseña HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 123-126 ISSN: 2530-6464 precedidos de un prólogo del editor y seguidos de una bibliografía y un índice de nombres. Los diez primeros capítulos se centran en las transformaciones acontecidas en el suelo griego y en Macedonia a lo largo de la centuria, mientras que los cuatro últimos ponen el foco en el mundo persa desde la perspectiva de sus relaciones —materiales y/o ideológicas— con los griegos. Lidera el volumen el estudio de Cinzia Bearzot, “La Grecia del siglo IV a.C.: historia de un difícil equilibrio”, en el que la autora ofrece un retrato de la Grecia que precede a la batalla de Mantinea, que pone el acento en la multiplicación de los poderes políticos frente a una época previa dominada por Atenas y Esparta, así como en el constante esfuerzo por asegurar una paz que cada vez se muestra más lejana y frágil. En el Capítulo 2, “Macedonia: el país, sus gentes y sus reyes durante la primera mitad del siglo IV a.C.”, Franca Landucci analiza las particularidades históricas de esta región, prestando especial atención a los cambios acontecidos durante la citada centuria, que explican cómo esta habría pasado de detentar un papel poco relevante en la escena internacional a convertirse en potencia hegemónica, llegando a liderar la lucha contra los persas. Por su parte, Laura Sancho Rocher, en el Capítulo 3, “Atenas tras la Guerra Social: transformaciones institucionales en las épocas de Eubulo y Licurgo”, vuelve la vista hacia una Atenas que, tras la práctica disolución de la segunda Liga Marítima (355 a.C.), si bien ya no se encuentra en condiciones de disputar la hegemonía con Esparta, logra paliar las consecuencias de la crisis económica derivadas de la desintegración de la Liga gracias a las medidas impulsadas por dos de las grandes figuras del periodo: Eubulo y Licurgo. De Atenas, pasamos en el Capítulo 4 a la otra gran potencia del siglo V a.C., Esparta. En este capítulo, intitulado, muy elocuentemente, “Esparta, entre le naufragio hegemónico y el ocaso del orden licurgueo”, César Fornis pone el foco en aquellos elementos que, desde su punto de vista, favorecieron no solo la pérdida de la hegemonía espartana en Grecia, sino también su dominio histórico sobre el Peloponeso, a pesar de los intentos de algunos reyes, como Arquidamo III, por conservar un cierto protagonismo político. En el Capítulo 5, “El debilitamiento de la hegemonía tebana antes de la Tercera Guerra Sagrada”, José Pascual se detiene en otro de los grandes protagonistas de la primera mitad del siglo cuarto griego y responsable de la ruptura del tradicional binomio de poder entre Atenas y Esparta, Tebas. El debilitamiento de Tebas como potencia, tras un breve periodo de hegemonía, se pone en conexión aquí no tanto con el desenlace de la batalla de Mantinea o de la Tercera Guerra Sagrada, como viene siendo usual, sino con un proceso más dilatado en el tiempo relacionado con las dificultades para beocios y resto de aliados de sostener la supremacía tebana. Reseña 125 HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 123-126 ISSN: 2530-6464 María Cruz Cardete del Olmo, en el Capítulo 6, “Arcadia en el siglo IV a.C.: de la fundación de Megalópolis al desarrollo de la Confederación Arcadia”, posa su atención sobre uno de esos actores que adquieren una mayor preponderancia en la escena política griega tras la derrota espartana en Leuctra, una década antes de Mantinea. Como la autora argumenta, el sinecismo de Megalópolis y la fundación de la Confederación Arcadia (que no sobrevivirá a Mantinea) responden tanto a sentimientos antiespartanos como a la voluntad de crear un frente unido contra Esparta y otras posibles amenazas disgregadoras, hecho que explica el desarrollo de todo un entramado ideológico destinado a reforzar una identidad arcadia basada en un supuesto pasado de unidad que nunca habría existido. De Arcadia nos trasladamos a Tesalia de la mano de Sławomir Sprawski, quien, en el Capítulo 7, “Dinastas, tiranos y la lucha por la unidad. Tesalia antes de Filipo de Macedonia”, se interesa por la historia de esta región de la Grecia septentrional en la primera mitad del siglo IV a.C. y, en concreto, en la lucha por el dominio que promovieron los líderes de Feras — Licofrón, Jasón y Alejandro— frente a la oposición de otras ciudades tesalias y cómo estas rivalidades posibilitaron la intervención de poderes extranjeros, como la Macedonia de Filipo. Fernando Echeverría, por su parte, dedica el Capítulo 8, “«Nada ha cambiado más que el arte de la guerra (Dem. 9.47)». La transformación de la guerra griega en el siglo IV a.C.”, al fenómeno bélico. En su análisis, Echeverría aboga por una revisión de la imagen que ofrece la historiografía moderna sobre el carácter transformador y revolucionario del siglo IV a.C. en este ámbito, subrayando los elementos de continuidad y cuestionando, así, la idea de un cambio radical en el modo de hacer la guerra en dicha centuria. Miguel Ángel Novillo, en el Capítulo 9, “Historia e historiografía griega, de Tucídides a Alejandro”, ofrece un exhaustivo recorrido por la historiografía griega desde el siglo V hasta la época del conquistador macedonio, incidiendo en las distintas tendencias que se observan dentro del género y cómo estas son, a su vez, un reflejo, de la complejidad del periodo. De la historiografía pasamos en el Capítulo 10, “Geografía y conocimiento geográfico en la Grecia del siglo IV a.C.”, al estudio de la geografía, de la mano de Encarnación Castro-Páez y Gonzalo Cruz Andreotti. Como los autores dejan patente, es ahora, en un contexto marcado por la ampliación de horizontes impulsada por las conquistas de Alejandro y el desarrollo del Helenismo, cuando la geografía empieza a cumplir un papel realmente relevante en la narrativa histórica. La geografía, unida ahora a la ideología, es también la protagonista del Capítulo 11, “Asia en el horizonte: presupuestos geográficos e ideológicos en una 126 Reseña HISPANIA ANTIQVA. REVISTA DE HISTORIA ANTIGUA, XLVIII (2024): 123-126 ISSN: 2530-6464 dinámica de conquista”, en el que F. Javier Gómez de Espelosín se aproxima al mundo persa no solo —o no tanto— como parte del imaginario geográfico de los griegos y, como tal, cargado de una serie de connotaciones particulares, sino también como objetivo de conquista; un objetivo que se materializa definitivamente con la expedición de Alejandro Magno. El tema del imaginario griego sobre los persas reaparece en el Capítulo 12, “Panhelenismo y guerra contra el persa, de la Paz del Rey a la Liga de Corinto”, en el que Alejandro Díaz Fernández analiza el papel que juega la lucha contra el “bárbaro” (oriental) en la articulación de todo un entramado ideológico que ve en la unidad de los griegos frente a un enemigo común la solución a la inestabilidad política del momento. La imagen griega del persa es abordada nuevamente por Manel García Sánchez en el Capítulo 13, “Griegos y persas después de Mantinea: la visión de un conglomerado heredado”, en el que el autor reflexiona sobre los estereotipos que se construyen en torno a estos “bárbaros” orientales (en oposición a las “virtudes” griegas) y cómo estos se perpetúan desde la centuria anterior. Cierra el trabajo, el Capítulo 14, “Después de Mantinea: una mirada desde Persia”, en el que Christopher J. Tuplin, alejándose del mundo griego y su visión de los persas, pone el foco en la situación del Imperio Aqueménida en el siglo IV a.C. y, en especial, en el papel que la inestabilidad política en ciertas satrapías tendría en la disolución posterior de este y su conquista por Alejandro Magno. Los catorce capítulos que componen este trabajo contribuyen a dibujar una imagen integral del siglo IV griego, que atiende tanto a sus dinámicas internas como a sus relaciones con Persia. Aunque no imprescindibles, unas reflexiones finales podrían haber enriquecido y aportado todavía mayor cohesión al volumen, el cual, no obstante, cumple con creces con el objetivo inicial de ofrecer al lector un relato detallado y fidedigno de las particularidades —políticas, sociales, culturales— que caracterizan a esta centuria tan denostada por la historiografía decimonónica y, en hacerlo, a partir de un hito (la batalla de Mantinea) que se erige como hilo conductor de los diversos estudios que integran esta obra. AIDA FERNÁNDEZ PRIETO Universidad de Valladolid [email protected]