La UGT en Valladolid durante la Segunda República (1931-1933)
Abstract
Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad
Full text
Facultad de Filosofía y Letras Grado en Historia La UGT en Valladolid durante la Segunda República (1931–1933) Endika Elorza González Tutora: Dra. Elena Maza Zorrilla Curso: 2018-2019
La UGT en Valladolid durante la Segunda República (1931-1933) Con el advenimiento de la Segunda República en España se produce un incremento de la asociación obrera en su vertiente política y sindical, siendo la Unión General de Trabajadores el sindicato con mayor implantación en Valladolid. Por lo tanto, en una región de carácter rural tradicionalmente desmovilizada, interesa investigar las dimensiones y el porqué la UGT experimentará un aumento destacable en el número de afiliados durante esta etapa reformista. The UGT in Valladolid during the Second Republic (1931-1933) With the birth of the Second Republic in Spain the working associationism was increased in it political and union side, and the ‘Unión General de Trabajadores’ was the labour union with the greatest implantation in Valladolid. Therefore, in a traditionally demobilized rural region, a study of the dimensions and the why the UGT of Valladolid will experience an increase in the affiliated number during this reformist stage can be interesting. PALABRAS CLAVE/ KEYWORDS UGT, Segunda República, FNTT, afiliación, conflictividad, asociacionismo, sindicalismo UGT, Second Republic, FNTT, membership, unrest, associationism, syndicalism
1 Índice 1. Introducción ........................................................................................................................... 2 2. Estado de la cuestión .............................................................................................................. 3 3. Fuentes y metodología ........................................................................................................... 4 4. La afiliación creciente en Valladolid entre 1931-1933 .......................................................... 6 4.1 Remigio Cabello, líder del socialismo castellano ............................................................ 8 4.2 El Primero de Mayo de 1931 en Valladolid ..................................................................... 9 4.3 El despegue de la afiliación ugetista ................................................................................ 9 5. Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra en Castilla-León y en Valladolid ......... 12 5.1 Los orígenes de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra .......................... 12 5.2 La Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra en Castilla-León ........................ 14 5.3 La FNTT en Valladolid .................................................................................................. 15 6. Conflictividad obrera en Valladolid: algunos ejemplos ....................................................... 16 6.1 Un serio precedente: las agitaciones de 1904 ................................................................. 16 6.2 Conflictividad vallisoletana tras el advenimiento de la República ................................ 19 7. Conclusiones ........................................................................................................................ 23 Bibliografía consultada ............................................................................................................ 27 Anexo documental .................................................................................................................... 29
2 1. Introducción Dentro del panorama nacional, la Unión General de Trabajadores (UGT) nace en 1888, siendo un sindicato obrero donde, en teoría, decían que primaba una neutralidad ideológica. Sin embargo, desde 1909 el sindicato se fue acercando cada vez más al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Se relativizaba así su supuesta autonomía inicial (fundación en 1888) y, en torno a 1916-1917, la UGT era una fuerza política cada vez más próxima al partido socialista. Cuando Largo Caballero es designado secretario general, en 1918, los vínculos entre sindicato y partido fueron haciéndose cada vez más fuertes, pero bajo fórmulas que, en teoría, garantizaban la autonomía de ambas organizaciones sin la interconexión institucional de un órgano mixto. Esta colaboración quedó en papel mojado durante la recién proclamada Dictadura de Primo de Rivera. Desgastada la Dictadura y ante las perspectivas de un nuevo régimen, en 1930 Largo Caballero volvió a los planteamientos de una mayor aproximación funcional, si bien la UGT mantuvo como línea predominante su identidad. Si ponemos el punto de mira en el ámbito vallisoletano y vamos a la documentación original del sindicato, las Actas de la UGT, constatamos cómo las sociedades obreras de Valladolid y su entorno pronto consideraron atractiva la central de reciente creación. Así, a partir de 1900 el proceso de incorporación se va haciendo más notable, y al mismo tiempo que amplía su catálogo con nuevas adscripciones en la capital también ensancha su campo de acción a los pueblos del entorno vallisoletano. De esta manera se vislumbran ciertos indicios de conflictividad en el marco provincial, como puede ser, de manera preferente, la agitación obrera del año 1904 o la huelga de los obreros carpinteros afiliados a la UGT en 1905. Respecto a esta última, en ella van a ser detenidos 18 huelguistas, entre los cuales se encuentra Remigio Cabello, fundador de la Agrupación Socialista de Valladolid, principal impulsor de la incorporación de numerosas sociedades obreras a la UGT y presidente del PSOE en 1931. De esta forma, se constata que la figura de R. Cabello resulta esencial para comprender la consolidación del socialismo en Castilla.
3 Tras la instauración del nuevo régimen republicano, en abril de 1931, se asiste a un protagonismo creciente de la UGT y de la CNT a escala nacional. Mientras los cenetistas tendrán gran influencia en territorios históricos como Cataluña o Andalucía, los ugetistas verán en lugares como Castilla – y concretamente en Valladolid – un posible nicho de acción en sintonía con sus reivindicaciones y necesidades. Considero que una investigación sobre la UGT en Valladolid durante el primer bienio republicano (1931–1933), se muestra interesante por tres principales razones. En primer lugar, el hondo calado del socialismo de vertiente ugetista en la zona vallisoletana frente al predominante anarquismo catalán o andaluz dentro del entorno rural o urbano dominante. En segundo término, mientras que esta provincia se había mostrado como un enclave mayormente desmovilizado y con escasa conflictividad, la nueva etapa republicana supondrá un repunte en el número de obreros y de sociedades afiliadas al sindicato socialista en una zona de predominio agrícola. En tercera y última instancia, a pesar de mencionarse en apartados puntuales de diferentes obras bibliográficas, el estudio de la UGT en el Valladolid republicano no posee a día de hoy monografías concretas, por lo que este trabajo puede modestamente contribuir a clarificar una línea de investigación interesante dentro del amplio marco de la historia social contemporánea en Castilla-León. 2. Estado de la cuestión Según Antonio González Quintana 1 , director del Centro de Información Documental de Archivos entre 2006 y 2007 y experto en estas cuestiones, en líneas generales el movimiento obrero organizado en España ha dejado vestigios documentales en múltiples y dispersos archivos, no siempre de fácil acceso y localización. Otra característica a tener en cuenta a la hora de afrontar este estudio por su carga de dificultad añadida es el binomio legalidad–clandestinidad, que con frecuencia en el caso de los partidos y sindicatos obreros constituye un serio condicionante para la disponibilidad real de los fondos, una vez que parte de ellos ha desaparecido en el trasiego sufrido dentro y fuera de España a través del tiempo. A partir de 1977, tras múltiples esfuerzos para recomponer lo más posible el soporte informativo alusivo al movimiento obrero en la vertiente socialista, surgen organismos como la Fundación Pablo Iglesias o la Fundación Largo Caballero, ambas con sede en Madrid, junto 1 Véase GONZÁLEZ QUINTANA, Antonio, GÁLVEZ BIESCA, Sergio, CASTRO BERROJO, Luis, El acceso a los archivos en España, Fundación Largo Caballero y Fundación 1º de Mayo, Madrid, 2019.
4 a la Sección Guerra Civil en Salamanca, vinculada al Archivo Histórico Nacional, todos ellos encargados de recuperar, albergar y organizar los fondos documentales de todo tipo que posibilitasen en la nueva España democrática el estudio riguroso del socialismo a lo largo de la contemporaneidad. En el caso de una investigación enmarcada en un ámbito provincial, como es el estudio del movimiento ugetista durante la primera etapa republicana en Valladolid, si bien aparecen numerosas cuestiones de obligada consulta en las mencionadas sedes, tienen mayor y más precisa información los archivos de índole local y provincial, junto a las fuentes hemerográficas, las estadísticas oficiales y los testimonios de época. Así, para el estudio de la UGT en el Valladolid republicano han resultado imprescindibles y especialmente relevantes el Archivo Municipal y el Archivo Histórico Provincial, que en estos momentos alberga parte de los fondos del antiguo Archivo del Gobierno Civil. En cuanto a la producción historiográfica en torno al socialismo en Valladolid, en concreto la actuación de la UGT vallisoletana en la Segunda República, constatamos la escasez de obras de riguroso soporte documental con la excepción de algunos investigadores de reconocido prestigio en este terreno como los profesores de la Universidad de Valladolid Jesús María Palomares y Ángel de Prado Moura, pioneros y buenos conocedores del socialismo vallisoletano durante el primer tercio del siglo XX y de la historia castellana contemporánea, especialmente en el caso del profesor Palomares. Sus publicaciones y orientaciones respecto a este trabajo han sido tenidas en cuenta, junto con otras aportaciones más generales, a la hora de elaborar esta aproximación a la investigación histórica. 3. Fuentes y metodología Para la realización de este estudio he empleado, además de la bibliografía sumaria recogida en el último apartado, diferentes fuentes documentales de carácter primario 2 . Inicialmente, hemos dirigido el foco de atención a las principales fundaciones ligadas al movimiento socialista en España, es decir, la Fundación Largo Caballero y la Fundación Pablo Iglesias. Si bien en la Largo Caballero resultan de utilidad sus fondos bibliográficos, en 2 Entre otros, documentos custodiados en diferentes archivos nacionales (Archivo Histórico Nacional, Biblioteca Nacional), y de carácter local (Archivo Histórico-Provincial, Archivo Municipal).
5 la Pablo Iglesias se custodian importantes documentos primarios, entre otros las Actas y Boletines de la UGT, que incluyen alusiones específicas a la UGT en Valladolid. Por otro lado, se debe destacar en este caso la importancia de los fondos ubicados en el entorno vallisoletano, concretamente al Archivo Municipal y el Histórico Provincial. En el Municipal se encuentran completas las actas del período 1931–1933, que resultan especialmente útiles para tantear el pulso ciudadano y estudiar los momentos de conflictividad y acción colectiva vividos en la capital en los primeros pasos del discurrir republicano. Respecto al Archivo Histórico Provincial, al abarcar un ámbito territorial más amplio que el anterior, alberga una masa documental considerable de variados fondos relacionados con el sindicato socialista a escala provincial. De esta manera, se pueden observar diferentes mecanismos y procesos de afiliación de sociedades obreras vallisoletanas a la UGT, así como disputas y pleitos donde los obreros socialistas sindicados son los protagonistas. En cuanto al imprescindible complemento de las fuentes hemerográficas, se deben destacar dos rótulos principales: El Norte de Castilla y Adelante. El emblemático diario de origen decimonónico presenta titulares y múltiples aspectos relacionados con la actividad de la UGT en el entorno castellano; en el caso de Adelante, ligado directamente a la sección de la UGT de Valladolid, hallamos relatos y actividades no siempre bien recibidos como, por ejemplo, los relativos a obreros perseguidos por las autoridades locales y algunos desencuentros personales. Por último, no debemos olvidar el recurso a diferentes memorias y testimonios de época, ilustrativos del quehacer cotidiano. En este ámbito se puede destacar, por un lado, la Memoria del II Congreso de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, donde se demuestra cómo será la encargada de encauzar el mayor aporte de obreros vallisoletanos a la UGT en el año 1932. Por otro lado, resultan imprescindibles las Actas de la UGT, emitidas desde Madrid, donde encontramos entre muchos otros datos sólida información sobre los niveles de afiliación de las sociedades obreras de España a la UGT y la provincia de origen de las mismas. Todo ello facilita datar el momento preciso de ingreso o salida de las sociedades obreras vallisoletanas en la UGT y la cuantía de obreros en su haber, amén de las posturas y reacciones oficiales. Respecto a la metodología empleada en esta iniciática investigación, tras localizar los dispersos fondos documentales comentados mediante visitas presenciales a diferentes
12 Con estos datos, es un hecho palpable que la UGT absorbe en Valladolid, a mediados de 1931, cerca del 25% de los obreros locales parados, entre los que predominan los trabajadores del campo, la construcción, metalúrgicos y representantes de oficios varios. Esta realidad, que también se refleja en el plano nacional (276.108 parados, aproximadamente también un 25% del total) 23 , repercute directamente en la conflictividad laboral patente en estos años que será motivo de reflexión entre los dirigentes del PSOE, principalmente en la etapa de Largo Caballero como ministro de Trabajo 24 . La afiliación creciente de manera sostenida durante el gobierno de Azaña se frenará tras las elecciones del otoño de 1933. A partir de ahí comienza un declive en la expansión ugetista, cuyo culmen será la represión sufrida tras la revolución de octubre de 1934, momento en el que decenas de sociedades obreras y Casas del Pueblo son declaradas ilegales. Miles de trabajadores sindicados dejan de lado su militancia temerosos por las posibles represalias del nuevo gobierno de la CEDA. Habrá que esperar a las elecciones de febrero de 1936 para que tanto la Unión General de Trabajadores como el PSOE vuelvan a experimentar un crecimiento notable en el número de afiliados. El considerable incremento del número de afiliados registrado en España desde 1936 también tiene su proyección en Valladolid. En los meses previos a la Guerra Civil, la Unión General de Trabajadores será, al igual que durante toda la Segunda República, el único sindicato de izquierdas con una amplia presencia e implantación en Valladolid, ya que tanto el sindicato comunista (la Confederación General de Trabajadores Unitarios) como el anarquismo cenetista tienen escaso protagonismo en el ámbito vallisoletano. 5. Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra en Castilla- León y en Valladolid 5.1 Los orígenes de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra A pesar de iniciar su trayectoria en el siglo XIX, el socialismo debió esperar hasta 1918 para elaborar un programa agrario. Con la huelga general de 1917 y el sindicalismo revolucionario de la CNT como trasfondo, el sindicato socialista se posicionó con una estrategia reivindicativa que perseguía “una transformación completa de la estructura 23 REDERO SAN ROMÁN, Manuel, Estudios de historia de la UGT …, Op. cit., p. 111. 24 PALOMARES IBÁÑEZ, Jesús María, El socialismo en Castilla …, Op. cit, p. 63 – 64.
13 económica y política del país” 25 . Este cambio de postura planteaba otra cuestión medular: ¿quién debía protagonizar el cambio revolucionario? Aparecieron claros referentes para hacer del campo español el protagonista de la revolución: entre otros, la revolución bolchevique de 1917; el potencial revolucionario de la cuestión agraria, sobre todo en la España latifundista del sur; el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores del campo a consecuencia de la crisis inflacionista derivada de la Primera Guerra Mundial, etc. De esta manera, la cuestión agraria comenzó a tener un fuerte calado tanto en el Partido Socialista Obrero Español como en la UGT, así lo acredita la aprobación del programa agrario del PSOE en 1918, la propuesta de un secretario agrario nacional, la iniciativa del comité ejecutivo de la UGT en 1919 para promover una campaña propagandística en el campo andaluz, o la constitución en octubre de 1920 de la Federación Interregional Agraria, precedente de una posible Federación Nacional de Trabajadores Agrícolas de la UGT 26 . El cambio de la coyuntura económica, la crudeza de la represión patronal y gubernamental y el propio desgaste interno socialista produjeron un retroceso de la movilización campesina en Extremadura y Andalucía desde el inicio de la década de los veinte. La crisis del movimiento en el campo andaluz y extremeño conllevó un revés en el afianzamiento del sindicalismo en el campo español vinculado a la fuerte presencia de ambas regiones en la UGT y la débil implantación en el resto de España (a excepción de Asturias y Levante). Esta crisis del movimiento ugetista en el campo se refleja en el plano cuantitativo: si en 1922 había 75.000 campesinos afiliados a la UGT, en 1930 la cifra cae a 29.084 27 . Con todo, la UGT continuó consolidándose dentro del campesinado español replanteándose el antiguo proyecto de crear una Federación Nacional de Agricultores. En suma, la crisis política en España de finales de los años veinte y el cambio en la estructura de la Unión organizando el sindicato en “federaciones de industria de ámbito nacional” 28 , derivan en la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra en 1930. 25 FEDERACIÓN NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA TIERRA, Memoria [que presenta el Comité Nacional de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra en su II Congreso celebrado en septiembre de 1932 en Madrid], p. 34. 26 Ibid., p. 37. 27 Ibid., p. 38. 28 Ibíd. p. 44.
14 La FNTT será un factor clave a la hora de comprender el desarrollo del sindicalismo ugetista durante la Segunda República a escala nacional. Su II Congreso, celebrado en Madrid del 18 al 24 de septiembre de 1932, constituye el testimonio más fidedigno para comprobar la veloz consolidación de la filial campesina de la UGT: “los afiliados a la FNTT representaban ya el 43,39% del total de afiliación con que contaba la propia central sindical” 29 . 5.2 La Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra en Castilla-León La región de Castilla-León, con una estructura poblacional y ocupacional envejecida y de corte mayoritariamente rural 30 , observará cómo durante los primeros años de la aventura republicana serán los trabajadores de la tierra quienes mayor número de militantes aportan a la UGT. Sirva de muestra la afiliación por oficios de la UGT en la región, donde es indiscutible el predominio de los agricultores (16.129) 31 . Según pasa el tiempo, los principales municipios del ámbito castellano–leonés van a contar con una Sociedad local de Trabajadores de la Tierra ligada a la FNTT y a la UGT. Estas pequeñas sociedades locales se encargarán, además de defender los derechos del campesinado, de expandir una conciencia de clase en la región. La expansión de la FNTT queda reflejada en sus Memorias 32 , con datos precisos sobre el número de afiliados y el de secciones con que cuenta cada provincia. Es clara la curva ascendente pasando la región de un total de 118 sociedades en 1931 a 636 al año siguiente 33 . Dichas cifras ilustran el “enorme crecimiento experimentado por la FNTT en particular y por la UGT en general durante el primer bienio republicano, tanto en España como en Castilla y León”. La expansión del sindicalismo en el medio rural de Castilla-León también se constata en el aumento de la afiliación 34 . Si para 1930 muestran un total de 1.326 afiliados en Castilla La Vieja (incluidas Cantabria y La Rioja) y 538 en León, en 1932 ascienden a 30.859 y 29 FEDERACIÓN NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA TIERRA, Memoria…, Op cit., p. 15. 30 Según los censos de población de 1860 y 1950, provincias como Ávila, Salamanca y Valladolid presentan un 50% de la población activa en el sector agrario. Véase HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Galo, “Estado de la cuestión en Castilla y León durante el bienio azañista (1931-933)” en Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, 15 (1995), p. 337. 31 Ver la figura 6 en el anexo documental. Afiliados clasificados por oficios en la UGT de Castilla-León. 32 Ver la figura 7 en el anexo documental. Número de sociedades de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, 1931. 33 CARREÑO DÍAZ, Juan María, “De la gestión a la revolución (1931 – 1936)”, Op. cit., p. 179. 34 FEDERACIÓN NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA TIERRA, Memoria…, Op cit., p. 57.
15 13.968, respectivamente 35 . Valladolid y Salamanca constituyen las dos zonas con mayor peso (11.000 y 8.008, respectivamente, de un total de 41.961). Aunque cabe recelar de la exactitud de los datos expuestos, como señala Carreño Díaz al comprobar cierto desajuste con los Boletines de la UGT, al margen de su carácter aproximativo, es clara la progresiva implantación de la militancia castellanoleonesa en la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra siguiendo el mismo patrón que la de la UGT. Valladolid encabeza dicha lista y Soria la cierra, siendo notable el número de militantes abulenses (8.113) en relación con el volumen poblacional 36 . 5.3 La FNTT en Valladolid Fue en el ámbito vallisoletano donde la FNTT alcanzó, como he señalado, su mayor volumen de afiliados, un aspecto que merece ser resaltado. Este hecho se manifiesta, asimismo, en el elevado número de sociedades obreras agrícolas presentes en el entorno provincial 37 : en 1930 las sociedades agrícolas vallisoletanas de la UGT eran 11 con 860 afiliados y en 1932 ascienden a 146 y 11.009 38 . El ascendente ingreso de sociedades obreras en la UGT a través de la FNTT se constata igualmente en otros documentos como las actas oficiales de la UGT (en junio de 1932, se adscriben 3.214 nuevos miembros a través de 51 sociedades de agricultores ligadas a la FNTT) 39 . De esta forma, “la práctica totalidad de los núcleos rurales de la provincia de Valladolid cuentan con organizaciones obreras socialistas” 40 . Si nos atenemos al número de sociedades por provincia, Valladolid ocupa el tercer puesto nacional (detrás de Toledo y Valencia) y el duodécimo respecto al número de federados por provincia 41 . El adiós a la desmovilización parece evidente. La FNTT celebra su III Congreso en Valladolid los días 26 y 27 de noviembre de 1932, con una representación de 129 sociedades agrícolas convocadas para hacer frente a la crisis de trabajo y sus negativas consecuencias. Se solicita la aplicación de la ley del laboreo forzoso y de jurados mixtos, denunciando las anomalías detectadas en las juntas municipales: 35 Ver las figuras 8, 9 y 10 en el anexo documental. Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, Memoria en su II Congreso, Madrid, Gráfica Socialista, 1932. 36 Ver la figura 11 en el anexo documental. Número de sociedades por municipio abulense adheridas a la FNTT. 37 Ver la figura 12 en el anexo documental. Número de sociedades vallisoletanas por municipio. 38 PALOMARES, J. M., El socialismo en Castilla…, Op. cit., p. 61. 39 Ver la figura 13 en el anexo documental. Actas de la Unión General de Trabajadores, ingresos de la FNTT. 40 DE PRADO MOURA, Ángel, El movimiento obrero en Valladolid…, Op. cit., p. 168. 41 Ver la figura 9 en el anexo documental. Valladolid, tercer puesto nacional en número de secciones por provincia.
16 “Establecer un turno riguroso en las labores agrícolas, y dirigirse al ministro de Agricultura para que fije el terreno que ha de labrar como máximo un trabajador, que nunca excederá de 17 hectáreas en secano, tres en regadío y 500 cepas de viñedo; dirigirse al IRA [Instituto de Reforma Agraria] para que en breve plazo proceda a constituir las juntas provinciales” 42 El peso de las sociedades obreras agrícolas vinculadas a la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra se hizo indiscutible en Valladolid, “una de las provincias con mayor implantación, pues ocupa el tercer puesto por número de secciones a nivel nacional y el puesto número 12 por militantes” 43 . Si el sindicato ugetista propuso pautas de moderación para las actuaciones gubernamentales durante los primeros pasos republicanos, en los alejados municipios rurales el caciquismo seguía presente. Por ello, muchos patronos hacían caso omiso a las leyes y continuaban empleando la represión, aunque “durante el gobierno de Azaña no se conocen casos en que los comités locales de la FNTT intensasen apoderarse de los pueblos para proclamar la revolución” 44 . Todo ello llevó a un repunte de la conflictividad obrera en la provincia de Valladolid, como veremos en el siguiente apartado. 6. Conflictividad obrera en Valladolid: algunos ejemplos La conflictividad ligada al movimiento obrero vallisoletano aumenta tras el advenimiento de la República. Se acrecentó con el avance del asociacionismo ugetista y, sobre todo, a través de las sociedades vinculadas a la FNTT. Sin embargo, a pesar del evidente repunte, durante el bienio azañista la conflictividad de los obreros vallisoletanos no parece ser tan recurrente como lo será durante el bienio cedista. Esta tónica general de “conflictividad pasiva” manifestada durante el bienio reformista tiene que ver con la adopción y práctica de una política favorable a los intereses obreros por parte del gobierno de Azaña 45 . 6.1 Un serio precedente: las agitaciones de 1904 Desde finales del siglo XIX, la actividad propagandística de los socialistas fue creciendo dentro de las diversas regiones rurales de España. La labor de propaganda de los militantes vallisoletanos, entre ellos su líder Remigio Cabello, puso las bases para la aparición de sociedades en municipios como Zaratán, Rueda, La Seca, Villanubla o en la cercana ciudad de Palencia. 42 PALOMARES, J. M., El socialismo en Castilla…, Op. cit., p. 62. 43 DE PRADO MOURA, Ángel, El movimiento obrero en Valladolid…, Op. cit., p. 173. 44 MALEFAKIS, Edward, Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX, Madrid, Espasa- Calpe, 2001, p. 358. 45 HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Galo, “Estado de la cuestión en Castilla y León…”, Op. cit., p. 332.
17 Iniciada la expansión, la penetración de doctrinas socialistas en el campo español trajo un aumento de las tensiones sociales y, en consecuencia, de la conflictividad obrera. En 1902 se inició una revuelta en Teba (Málaga), que contó con la influencia y apoyo de las asociaciones del socialismo español, incluidas las vallisoletanas, facilitándose el triunfo de los huelguistas malagueños que “vieron reconocido su derecho de asociación, la readmisión en sus puestos de trabajo y el aumento de salario que reclamaban” 46 . Conocido el éxito de los obreros malagueños, pronto numerosos trabajadores rurales castellanos vinculados al socialismo secundaron el ejemplo. Así, a partir del año 1903 se observa un claro impulso en el número de sociedades y federados en Castilla-León, concretamente en la comarca cerealística de Tierra de Campos 47 . En el Valladolid de 1904, encontramos un total de 1.435 afiliados a 13 asociaciones obreras defensoras de una mejora de las condiciones de vida y laborales. Sin embargo, como indica el profesor Pérez Sánchez, este monto de afiliados representaba únicamente “el 6 por ciento de la población activa de la ciudad del Pisuerga a principios de siglo” 48 , y la afiliación sindical ugetista entre el 4 y 5 por ciento (1.018 afiliados a la UGT en octubre de 1902) 49 . En esta situación acontecen los sucesos de 1904 en Tierra de Campos, estudiados hace años por Julio Aróstegui y más recientemente por Jesús A. Redondo. Entre febrero y julio de dicho año se produjo una imparable agitación campesina atestiguada por los escritos contemporáneos de Adolfo A. Buylla destinados al recién creado Instituto de Reformas Sociales. Semejantes acontecimientos repercuten en un mayor dinamismo del asociacionismo vallisoletano tanto obrero como patronal. La conflictividad arranca con una huelga en La Unión de Campos, antesala de otras fechadas en junio en núcleos insurrectos como Medina de Ríoseco, Santovenia o Matapozuelos 50 . Se localizan en total diecinueve focos de insurrección en la zona de Valladolid, junto a otros enclaves castellanos. 46 REDONDO CARDEÑOSO, Jesús Ángel, 1904: Rebelión en Castilla y León, Valladolid, Universidad, 2013, p. 34. 47 Véase la figura 14 en el anexo documental, Conflictos laborales en el verano de 1903 en Tierra de Campos, elaborada a partir de diversas fuentes hemerográficas (El Socialista, periódicos locales, etc.). 48 PÉREZ SÁNCHEZ, Guillermo Ángel, Ser trabajador: vida y respuesta obrera (Valladolid, 1875 - 1931), Valladolid, Universidad,1996, p. 363. 49 Ibíd., p. 367. 50 Ver la figura 15 en el anexo documental. Cronología de la agitación obrera vallisoletana en 1904 (febrerojulio).
18 La explicación para este estallido debe relacionarse con la falta de artículos de primera necesidad, las malas cosechas y las precarias situaciones laborales de los jornaleros. Semejantes condiciones fueron el marco general que suscitó una crisis de subsistencias especialmente marcada por el precio del trigo, el cual venía sufriendo un aumento constante desde octubre de 1903. Y esta acentuada subida del trigo tuvo su consecuencia directa en el encarecimiento del precio del pan. De esta manera, los distintos motines y manifestaciones ofrecidos por las clases populares de Tierra de Campos acuñaron el lema “pan y trabajo” para hacer efectivas sus reivindicaciones 51 . Aunque el final de la insurrección se mostró desfavorable para los jornaleros (la patronal promovió asociaciones mixtas de patronos y obreros propias del sindicalismo católico agrario), estos sucesos de 1904 van a suponer un avance a favor de la mediación de las asociaciones obreras asentadas en la capital vallisoletana. Tras el triunfo obtenido por el ideario socialista en Castilla-León entre la clase jornalera principalmente, los dirigentes socialistas optaron por tratar de consolidar dicha presencia e impulsar la aparición de nuevas sociedades obreras en los municipios castellanoleoneses. Así se explica el inicio de una gira propagandística encabezada por el propio líder del PSOE, Pablo Iglesias, el cual iba acompañado del principal actor socialista en la región, Remigio Cabello. De esta forma, ambos dirigentes impartieron numerosos mítines en municipios de las provincias de Zamora, León, Palencia y Valladolid, entre octubre y noviembre de 1904. Prestan especial atención a los pueblos de la comarca que mejor habían acogido el ideario socialista, Tierra de Campos 52 . Al concluir la gira, el líder del PSOE sumaba un total de 22 mítines que, según El Socialista, contaron con la asistencia de cerca de 30.000 hombres y mujeres. Pocos meses después de la gira, en 1905, en la ciudad de Valladolid tiene gran relieve la huelga coordinada por los obreros carpinteros afiliados a la Unión General de Trabajadores. Iniciada en mayo con un paro que afecta a 310 oficiales y 70 aprendices en defensa de la jornada laboral de nueve horas, se prolonga hasta noviembre cuando el número de huelguistas baja a 160 oficiales y 60 aprendices. Finalmente, la entrada en prisión de 18 huelguistas sin 51 REDONDO CARDEÑOSO, Jesús Ángel, 1904: Rebelión en Castilla y León, Valladolid. Universidad, 2013, p. 63. 52 Ibid., p. 132. Estos sucesos son constatados en fuentes hemerográficas como El Socialista o el Heraldo de Zamora.
19 haber logrado hacer efectivas sus reivindicaciones, entre ellos Remigio Cabello, provoca la mediación personal de Pablo Iglesias ante el ministro de la Gobernación 53 . Al margen de este inicial paréntesis conflictivo, entre 1905 y 1915 los efectivos de sociedades y federados adscritos a la UGT en Valladolid experimentan un descenso considerable explicable por la falta de referencias a los problemas agrarios en las proclamas socialistas. La desidia y frialdad de los jornaleros castellanoleoneses hacia los discursos propagandísticos de los líderes socialistas ya estaban siendo atestiguadas por el propio Pablo Iglesias, el cual reconoce: “¿Han despertado grandes entusiasmos nuestra propaganda? No. Ya por falta de condiciones oratorias para mover fuertemente el sentimiento, ya también por decidido empeño nuestro de emplear más el razonamiento que la nota conmovedora, las reuniones celebradas han parecido más bien clases de escuela, que sesiones de club. La escasez de gritos y aplausos ha sido compensada con un orden maravilloso y una constante atención” 54 El desencanto queda de manifiesto en la evolución de la afiliación ugetista en Castilla- León entre 1905 y 1908, cuando el sindicato pierde 4.210 afiliados de los más de 6.200 que llegó a contabilizar, es decir, “causaron baja el 68% de los afiliados ugetistas de la región”. Así, los pequeños propietarios-arrendatarios que se vieron marginados en el ideario socialista de 1904 fueron la base social para la propagación del sindicalismo católico agrario en la región desde 1906 55 . A partir de 1915 el número de sociedades y federados vuelve al alza, situación que se prolonga durante la Dictadura primorriverista cuando las sociedades asisten a los congresos de sus respectivas federaciones, celebran el II Congreso de la Federación Local y se presentan al XVI de la Unión General de Trabajadores. Sin embargo, la provincia se convierte de nuevo en una zona mayormente desmovilizada. 6.2 Conflictividad vallisoletana tras el advenimiento de la República Tal y como se ha señalado en apartados anteriores, la Unión General de Trabajadores era la central sindical con mayor implantación en Valladolid al haber continuado su actividad, sin interrupciones, durante la Dictadura de Primo de Rivera. Faltaba por determinar cuáles iban a ser los medios que la UGT emplearía para lograr sus objetivos. ¿Serían violentos o, por 53 PALOMARES, J.M., El socialismo en Castilla…, Op. cit., p. 49. 54 REDONDO CARDEÑOSO, Jesús Ángel, 1904: Rebelión en Castilla y León, Valladolid, Universidad, 2013, p. 136. 55 Ibid., p. 137.
20 el contrario, se fundamentarían en el diálogo y en la reivindicación pacífica? Ya en las postrimerías de la Dictadura, Largo Caballero, figura determinante para entender las contradicciones de la militancia política y sindical socialista, adelantaba pistas sobre la táctica de lucha de la UGT: “(…) soy de los que opinan que mientras la clase obrera puede actuar relativamente dentro de una esfera de un círculo legal que le permita desarrollar su organización, sería una locura salirse de este círculo; pero también creo que si los que tienen la obligación de conocer los anhelos del país anulan las posibilidades por donde nuestro país pueda desarrollarse hacia el progreso, afianzando las libertades ciudadanas, la clase obrera sabrá cumplir su deber” 56 Como señala Amaro del Rosal en su obra Historia de la U.G.T de España (1901- 1939), “no era la intención del Partido Socialista ni la de los dirigentes de la U.G.T. interpretar la coyuntura de 1931 en su sentido revolucionario” 57 . De esta manera, la dirección sindical dejaba clara la ausencia de un movimiento obrero de tinte revolucionario mientras se pudiera llegar a un diálogo fructífero entre patronos y obreros. Sin embargo, la apelación al diálogo no era sinónimo de pasividad ya que la central sindical tenía por objetivo defender los intereses de sus obreros afiliados. Este fin debía ser logrado, a través del diálogo en primera instancia y, si este no era posible, con acciones de presión (huelgas). Para el caso vallisoletano y el entorno circundante, de neto predominio agrícola, este aumento de la conflictividad se observa en diferentes fuentes documentales, entre ellas la citada Memoria del II Congreso de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, donde se registran las huelgas producidas hasta junio de 1932 58 . Las causas principales radican en la petición de un aumento de salarios y el cumplimiento de la jornada laboral determinada por la ley vigente. Sabemos que de un total de treinta y nueve municipios insurrectos, a diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones, veintisiete obtienen un resultado favorable a sus reivindicaciones. La duración de las protestas carece de coordinación y, mientras algunos están en huelga menos de una semana (por ejemplo, la Sociedad Obrera de Palazuelo de Vedija o la de Oficios Varios de Lomoviejo), otros aguantan hasta dos meses (como la Sociedad de Obreros Agricultores de Castrejón o los Obreros Agrícolas de Cuenca de Campos). 56 DE PRADO MOURA, Ángel, El movimiento obrero en Valladolid, Op. cit., p. 163. 57 DEL ROSAL, Amaro. Historia de la U.G.T. de España, 1901-1936, Barcelona, Grijalbo, 1977, p. 337. 58 Ver la figura 16 en el anexo documental. Número de huelgas en la provincia de Valladolid.
21 En otras ocasiones no era necesario llegar a estas medidas de presión y se lograba firmar contratos entre obreros y patronos con una regulación laboral óptima. Si conseguir estos acuerdos solía ser complicado, “durante el bienio azañista el gobierno no permitió en la medida de los posible estos abusos” 59 . De esta forma, el total de contratos de trabajo firmados desde abril de 1931 y junio de 1932 será de 407, de los cuales 115 corresponden a Castilla- León 60 . En relación con estos contratos entre obreros y patronos surgen los arrendamientos colectivos propuestos por el decreto 19 de mayo de 1931 y ley 9 de septiembre, en el que se amparan algunas sociedades obreras para conseguir que los obreros agricultores pudieran administrarse de forma colectiva. Entre ellas asoma la sociedad La Aurora de Nava del Rey, única asociación vallisoletana a la que se concede uno de estos contratos de arrendamiento colectivo en mayo de 1932 61 . De esta forma, desde la proclamación de la República hasta junio de 1932, las sociedades obreras de Valladolid firmaron acuerdos que lograrían reducir la conflictividad laboral y obtener satisfacciones para los obreros agrícolas. Este avance obrero en Valladolid también podía llegar por vías menos armoniosas. Un ejemplo lo ofrece el periódico madrileño de tirada mensual El Metalúrgico, creado en 1927 y en activo hasta 1936. En su número 55 62 , fechado en noviembre de 1931, hallamos un apartado dedicado a la Sociedad de Obreros en Hierro y demás Metales de Valladolid. En él se muestra cómo en la celebración del XXII aniversario de la sociedad se impartió una conferencia sobre la provechosa labor de la entidad en relación del arte metalúrgico. Así, en dicha conferencia, “el camarada Mariano Fernández” daba cuenta de los siete juicios celebrados en los últimos nueve meses, todos ellos con resultados satisfactorios para los obreros del metal. Entre sus logros, los sindicados obtuvieron en estos pleitos indemnizaciones económicas y readmisiones. Detrás de estos juicios estaba uno de los instrumentos que posibilitó la concordia laboral entre obreros y patronos vallisoletanos: los Jurados Mixtos. Esta institución estaba compuesta por 6 vocales obreros y 6 patronos, y era la “encargada de regular la vida de la 59 DE PRADO MOURA, Ángel, El movimiento obrero en Valladolid …, Op. cit., p. 169. 60 En una parte de la Memoria del II Congreso de la FNTT se señalan 41 contratos de trabajo para Valladolid y en otra 38. Véanse las figuras 17 y 18 en el anexo documental. 61 Ver la figura 19 en el anexo documental. Nava del Rey, contrato de arrendamiento en 1932. 62 Ver la figura 20 en el anexo documental. Periódico madrileño El Metalúrgico. Sociedad de Obreros en Hierro y demás Metales de Valladolid.
28 PALOMARES IBÁÑEZ, J. M., “Líderes del socialismo castellano: Remigio Cabello, fundador de la Agrupación Socialista de Valladolid (1869-1936)”, en Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, 6 (1986), pp. 169-186. PALOMARES IBÁÑEZ, J. M., El socialismo en Castilla: Partido y sindicato en Valladolid durante el primer tercio del siglo XX, Valladolid, Universidad, 1988. PALOMARES IBÁÑEZ, J. M., La Segunda República en Valladolid: agrupaciones y partidos políticos, Valladolid, Universidad, 1996. PÉREZ SÁNCHEZ, Guillermo Ángel, Ser trabajador: vida y respuesta obrera (Valladolid, 1875-1931), Valladolid, Universidad, 1996. REDERO SAN ROMÁN, Manuel, Estudios de historia de la UGT, Salamanca, Universidad, 1992. REDONDO CARDEÑOSO, Jesús Ángel, 1904: Rebelión en Castilla y León, Valladolid. Universidad, 2013. A este listado bibliográfico hay que añadir la consulta de diversas fuentes hemerográficas locales y nacionales, páginas web, Boletines de la Unión General de Trabajadores (1931, año III y ss.), Actas de la UGT, Memorias de época y series estadísticas complementarias de la BN y el AHN.
29 Anexo documental
30
31 Figura 1: Boletín de la Unión General de Trabajadores, diciembre de 1931 (número 36)
32 Figura 2: Boletín de la Unión General de Trabajadores, mayo de 1932 (número 41)
33
34 Figura 3: El Norte de Castilla (muestra la acogida al ministro de Justicia, Fernando de los Ríos, en su llegada a Valladolid para la celebración del Primero de Mayo).
35 Figura 4: Boletín de la Unión General de Trabajadores, agosto de 1931 (número 32)
36 Figura 5: Boletín de la Unión General de Trabajadores, noviembre de 1932 (número 47)
37 Figura 6: Afiliados clasificados por oficios en la UGT de Castilla-León en 1931 Afiliados clasificados por oficios en la UGT de Castilla-León en 1931 Agricultores 16.129 Panaderos 381 Agua y Gas 251 Carga y descarga 242 Albañiles 927 Carnes 37 Arte de imprimir 416 Carpinteros 191 Arte rodado 169 Carpinteros de construcción 425 Barberos 181 Cervezas 45 Camareros y Cocineros 344 Cocineros 19 Canteros 1.487 Conductores de automóviles 542 Cristal de luna 480 Construcción de ferrocarriles 780 Ebanistas 105 Dependencia de teatro 159 Electricistas 259 Dependientes de comercio 3.129 Empleados de banca 50 Empleados municipales 169 Empleados de tráfico 60 Ferroviarios 5.481 Funcionarios del estado 92 Peones 131 Guarnicioneros 14 Personal de aviación 195 Herreros – cerrajeros 212 Pintores 421 Hiladores 46 Practicantes 170 Jalmeros 5 Productos químicos 45 Lanas 336 Resineros 58 Mantas 29 Servicio escénico 19 Metalúrgicos 550 Tejedores 150 Mineros 1.278 Textiles 405 Modistas 52 Tintores – blanqueadores 43 Molineros 125 Transporte urbano 42 Mosaicos 50 Transportes marítimos 217 Obreros en piel 81 Tranviarios 123 Oficios varios 9.991 Zapateros 16 Fuente: CARREÑO DÍAZ, Juan María, “De la gestión a la revolución (1931-1936)”, en Redero San Román, Manuel, La Unión General de Trabajadores en Castilla y León (1888- 1998): historia de un compromiso social, Salamanca, Universidad, 2004, pp. 159-250.
44 Figura 12: Número de sociedades vallisoletanas por municipio.
45
46 Fuente: Memoria del II Congreso: Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, Madrid, Gráfica Socialista, 1932.
47 Figura 13: Actas de la Unión General de Trabajadores, ingresos de la FNTT (1932).
48 Figura 14: Conflictos laborales en el verano de 1903 en Tierra de Campos. Fuente: REDONDO CARDEÑOSO, Jesús Ángel, 1904: Rebelión en Castilla y León, Valladolid, Universidad, 2013, p. 43.
49 Figura 15: Cronología de la agitación obrera vallisoletana en 1904 (febrero-julio). Cronología y manifestaciones de la agitación obrera (1904) Fecha Lugar Manifestaciones Conclusión Mes Día Febrero ? La Unión de Campos Tumultos y procesamientos ? Marzo 6 Medina de Rioseco Huelga 3 de abril ? Villalón de Campos Huelga (siete días) Junio 7 Castrejón Huelga 9 de junio 9 Matapozuelos Huelga 12 de junio 18 San Pedro de Latarce Detenciones por coacción - 18 Medina de Rioseco Huelga 7 de julio 20 Santovenia Huelga 21 de junio 24 Villalón de Campos Huelga 7 de julio 24 Castroponce Coacciones trabajo forasteros ? 25 Santervás de Campos Impedir trabajo forasteros 7 de julio 25 Trigueros del Valle Huelga 29 de junio 28 Berrueces Huelga 8 de julio 28 Bolaños de Campos Agitación 8 de julio 28 Castromonte Agitación 8 de julio 28 Cuenca de Campos Huelga 8 de julio 28 Valdenebro Huelga 8 de julio 29 Ceinos Huelga ? 29 Mayorga Conatos de huelga ? 29 Villamuriel Huelga 7 de julio ? Melgar de Arriba Huelga 6 de julio ? Castronuevo de Esgueva Huelga 3 de julio Julio 2 (?) Tiedra Huelga 2 de julio Fuente: PALOMARES, J. M., El socialismo en Castilla: Partido y sindicato en Valladolid durante el primer tercio del siglo XX, Valladolid, Universidad, 1988.
50 Figura 16: Número de huelgas en la provincia de Valladolid.
51 Fuente: Memoria del II Congreso: Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, Madrid, Gráfica Socialista, 1932.
52 Figura 17: Localidades vallisoletanas con contratos firmados entre patronos y obreros. Fuente: Memoria del II Congreso: Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, Madrid, Gráfica Socialista, 1932.
53 Figura 18: Contratos de arrendamiento por provincias. Fuente: Memoria del II Congreso: Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, Madrid, Gráfica Socialista, 1932.