Españoles y portugueses en el Sudeste Asiático (S. XVI)
Abstract
Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad
Full text
Facultad de Filosofía y Letras Grado en Historia Españoles y portugueses en el Sudeste Asiático (S.XVI) Eduardo Muñoz Marinero Tutora: Rosa María González Martínez Curso: 2018-2019
2 Índice: 1. Introducción: ................................................................................................................. 4 2. La conquista y el comercio: ......................................................................................... 4 2.1. La incorporación a la Monarquía Hispánica de las islas Filipinas: ........................... 4 2.2. El comercio transpacífico español. El Galeón de Manila: ....................................... 13 2.2.1. De Manila a Acapulco: ......................................................................................... 13 2.2.2. De Acapulco a Manila: ......................................................................................... 17 2.2.3. El Monopolio de Sevilla: ...................................................................................... 18 2.2.4. La regulación de los viajes: .................................................................................. 18 2.2.5. Los enemigos: ....................................................................................................... 19 2.2.6. La fiscalidad: ........................................................................................................ 20 2.3. La conquista comercial de Asia por la Corona de Portugal: ................................... 21 3. La Evangelización en Asia; Japón, China y Filipinas: ............................................... 23 3.1. Los Jesuitas y su acomodación: .............................................................................. 25 3.2. Los jesuitas en el Imperio Nipón. La era de Sengoku Jidai: ................................. 26 3.2.1. San Francisco Javier: ............................................................................................ 27 3.2.2. Alessandro Valignano: ......................................................................................... 28 3.3. La Compañía en el Imperio Celeste: ....................................................................... 29 3.3.1. Mateo Ricci: ......................................................................................................... 30 3.4. Filipinas y en la órbita jesuítica: .............................................................................. 31 3.4.1. Pedro Chirino y las misiones de fin de siglo: ....................................................... 35 4. Conclusiones: ............................................................................................................. 37 5. Fuentes y bibliografía: ................................................................................................ 39 5.1. Bibliografía: ............................................................................................................. 39
3 Resumen: Durante los siglos XV-XVI las potencias ibéricas, Castilla y Portugal, desarrollaron una conquista a escala mundial, iniciada tras la toma de Constantinopla por los Otomanos y el cierre del comercio con Asia. El mundo quedó dividido en Tordesillas, en 1494, entre lusos y castellanos. La presencia portuguesa en Asia comenzó en el inicio del siglo XVI y el comercio directo pocos años después. La Corona de Portugal pronto estableció un Patronato y contó con la Compañía de Jesús y sus hombres para evangelizar el Sudeste Asiático. La Monarquía de España hubo de esperar a la circunnavegación de Magallanes y Elcano en la segunda década del quinientos. La conquista comercial estuvo protagonizada por el Galeón de Manila y siguiendo el estilo portugués, los jesuitas fueron los principales intérpretes en la evangelización de las tierras. Palabras Clave: Monarquía Hispánica, Corona de Portugal, Compañía de Jesús, Sudeste Asiático, conquista territorial, intercambio comercial y evangelización. Abstrac: During the XV-XVI centuries the Iberian powers, Castile and Portugal, developed a world-wide conquest initiated after the capture of Constantinople by the Ottomans and the closing of trade with Asia. The world was divided in Tordesillas, in 1494, between Lusitanians and Castilians. The Portuguese presence in Asia began at the beginning of the 16th century and the direct trade a few years later. The Crown of Portugal soon established a Patronage and counted with the Society of Jesus and his men to evangelize Southeast Asia. The Monarchy of Spain had to wait for the circumnavigation of Magallanes and Elcano in the second decade of XV centurie. The commercial conquest was carried out by the Galleon of Manila and following the Portuguese style, the Jesuits were the main interpreters in the evangelization of the lands. Key Words: Hispanic Monarchy, Crown of Portugal, Society of Jesus, Southeast Asian, territorial conquest, comercial Exchange and evangelisation.
4 1. Introducción: El objetivo de este Trabajo de Fin de Grado es el análisis de la presencia de los pueblos ibéricos, Castilla y Portugal, en el Sudeste Asiático durante el siglo XVI y principalmente en el reinado de Felipe II que consiguió integrarlos en la Monarquía Hispánica en las Cortes de Tomar de 1581. La presencia se ha enfocado en tres vías, la conquista de las tierras vinculada a Miguel López de Legazpi en el archipiélago de las islas Filipinas, la económica entorno al Galeón de Manila y al comercio portugués y la espiritual enfocada desde las misiones de la Compañía de Jesús. Como señalamos en las páginas que siguen, la Corona de Portugal no conquistó tierras, pero aportó sus emplazamientos económicos para que personajes significativos como Francisco Javier, Alessandro Valignano o Mateo Ricci iniciasen la penetración espiritual. Por su parte Castilla comenzó la evangelización de las tierras recién incorporadas a la Monarquía y a su vez se valió de algunos misioneros, esencialmente jesuitas, para intentar contactos económicos con otras zonas. 2. La conquista y el comercio: 2.1. La incorporación a la Monarquía Hispánica de las islas Filipinas: El comercio con Asia estaba controlado por los turcos, desde la toma de Constantinopla; en parte por ello y en el contexto de un deseo de expansión ultramarina compartido, los reinos de Castilla y Portugal buscaron nuevas vías de conexión con Oriente, desde los últimos años del cuatrocientos. Castilla fue la primera en intentarlo oficialmente y financió la expedición de un marino que afirmaba que podían tocarse las costas de Asia navegando hacia el occidente. Cristóbal Colón descubrió así un nuevo continente, aunque muriese sin saberlo. Después Portugal tomó la delantera en el primer empeño. Vasco de Gama rodeó África, cuyo litoral recorrían los marinos lusos desde hacía décadas, y navegó al oriente hasta llegar al Sudeste Asiático, para abrir una nueva ruta de monopolio portugués. El primer contacto castellano con las islas de Poniente tuvo lugar en 1521, cuando una expedición al mando de Magallanes arribó a Samar. El capitán se aventuró a
5 descubrir nuevas tierras y fue asesinado el 27 de abril de ese mismo año en Matacán. La empresa quedó a cargo del segundo de abordo, Juan Sebastián Elcano que decidió volver a Castilla. El 6 de septiembre de 1522, la nao Victoria llegó al puerto de Sanlúcar de Barrameda, del que había partido tres años atrás, y concluyó la primera circunnavegación planetaria. El archipiélago que posteriormente sería conocido como las Islas Filipinas, fue bautizado ahora como el de San Lázaro. Elcano volvió con grandes tesoros y con el convencimiento de que aquellas islas estaban en la zona otorgada a Castilla en el Tratado de Tordesillas de 1494. Esta idea y las riquezas recibidas llevaron al Emperador Carlos V, que pensaba lo mismo; a aprobar los nuevos viajes, gestionados por la Casa de Contratación de La Coruña fundada en 15221, desde cuyo puerto partió el primero de ellos al mando del Comendador de la Orden de San Juan, García Jofre de Loaysa en 1525. Tras quince meses de navegación, la flota llegó a las Islas Molucas en octubre de 1526. Allí los castellanos fueron hostigados por los portugueses instalados en Tidore; la lucha acabó en tregua y los miembros de la expedición quedaron en las islas. Regreso de Juan Sebastián Elcano (1521-1522). En E. DESCALZO YUSTE, La Compañía de Jesús en Filipinas (1581-1768): realidad y representación, Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015, p. 64. 1 I. SZÁSZDI, “La Casa de la Contratación de La Coruña en el contexto de la política regia durante el reinado de Carlos V” en: Anuario da Facultade de Dereito Universidade da Coruña. 12, (2008), pp. 905- 914. https://ruc.udc.es/dspace/handle/2183/7467
6 En ese mismo año, Carlos V ordenó a Hernán Cortés que buscase una ruta de comunicación entre Nueva España y Molucas, y averiguase la situación de los castellanos de García Jofre de Loaysa, de quienes no había noticias. Cortés, preparó una flota al mando de Álvaro de Saavedra que tomó tierra en Mindanao en 1528, desde donde partió en busca de la expedición de Loaysa. Tuvo que hacer frente a los portugueses en la isla de Ternate después de haber recogido a los supervivientes en la de Tidore. Álvaro de Saavedra intentó en dos ocasiones regresar a Nueva España por el Pacífico, pero en ambas fracasó y se vio obligado a volver a las Molucas. En estas primeras décadas del siglo XVI se llevó a cabo un último intento de encontrar el tornaviaje. En 1542, el virrey de Nueva España, Antonio de Mendoza, fletó seis navíos al mando de Ruy López de Villalobos con el objetivo de encontrar el camino de las Molucas a Acapulco. La tripulación era variada, había hombres de mar y de guerra, y algunos religiosos. La flota partió, en noviembre, del puerto de Navidad y tras tres meses de viaje por el Pacífico tocó tierra en Mindanao. En 1543 López de Villalobos arribó en la isla de Leyte, a la que rebautizó como Filipinas, nombre que se generalizó para el archipiélago2. En mayo de 1545, se decidió el viaje de vuelta desde Tidore, pero el nuevo intento de encontrar el camino hacia América fracasó. Los ciento cuarenta y cuatro supervivientes de la empresa pusieron pie en Lisboa, en barcos portugueses, en 1548. Villalobos falleció en el trayecto. Después del fracaso de la empresa de Ruy López de Villalobos, las expediciones desde la Nueva España quedaron suspendidas, pero el no poder llegar a la zona de la especiería preocupaba, y mucho, a la Monarquía de los Austrias. En este contexto, Andrés de Urdaneta reactivó el interés por cruzar el Pacífico. Este fraile agustino se encontraba en México en 1559 y contaba con gran experiencia como hombre de la mar, ya que había participado en el viaje de García Jofre de Loaysa y había pasado cierto tiempo en las Islas de Poniente. El virrey de Nueva España, Luis de Velasco, convocó una Junta de Pilotos, para preparar el viaje, en la que Urdaneta debía defender la posibilidad de encontrar una ruta de vuelta. Su seguridad y sus argumentos convencieron a la Junta y el virrey decidió 2 “Poniendole nombre de Filipinas: por respeto, y memoria en lo futuro, del Rei Filipo Segundo; en cuyo tiempo se hizo esta tercera jornada, descubrimiento, i reducion. lo qual hizieron solos quinientos Españoles, con seis Religiosos Agustino” P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas i de lo que en ellas an trabaiado los padres dae la Compañia de Iesus del Padre… de la misma Comapñia Procurador de aquellas Islas, Roma, por Estevan Paulino, 1604, p. 7. El nombre de Filipinas se generalizó y ha continuado hasta nuestros días.
7 elevar consulta a Felipe II, que reconociendo la importancia de la empresa, emitió una Real Cédula, el 24 de septiembre de 1559, en la que ponía en manos de Luis de Velasco la organización de una expedición con el objetivo de llegar a las Filipinas sin tocar territorios correspondientes a Portugal, porque: “lo principal que en esta jornada se pretende es saber la vuelta”3. El monarca ordenaba también la participación de Andrés de Urdaneta, en cuyo plan inicial no estaba la conquista de estas islas, porque entendía que el Tratado de Tordesillas otorgaba esa zona a Portugal, sino la de Nueva Guinea y Australia, cuya existencia intuía. El objetivo varió, convencido el monarca por Juan Pablo de Carrión4, piloto de la expedición de Villalobos, que abaló la situación de esas tierras en la zona de influencia castellana reconocida en el derecho internacional. Al frente de la expedición se puso a Miguel López de Legazpi, que ocupaba el cargo de escribano en México. En 1560, comenzaron a construirse las embarcaciones en el puerto de Navidad: dos naos, San Pedro y San Pablo y el patache San Juan. El reclutamiento de marinos no fue fácil, debido a que, los hombres temían no encontrar la ruta de vuelta y por tanto vagar por la mar hasta morir, pero el prestigio del capitán salvó el escollo. El fallecimiento del virrey traspasó la responsabilidad de la empresa a la Audiencia de México y al visitador Jerónimo de Valderrama, quienes confirmaron a López de Legazpi en una instrucción que pormenorizaba: “si os pareciere que la tierra es tan rica de calidad que debáis poblar en ella, poblareis en la parte y lugar que más viéredes que convenga y donde mejor amistad os tuvieren”5. El documento no incluía poderes para la conquista y fundación de ciudades, ni contemplaba, para él, el título de adelantado ni gobernador de estos territorios. Los barcos zarparon el 21 de noviembre de 1564 del puerto de la Navidad. El primer contratiempo apareció pronto; el San Lucas se separó y realizó el viaje en solitario. Ocho meses más tarde, arribó de nuevo a Navidad después de haber llegado a 3 Citado en: E. DESCALZO YUSTE, La Compañía de Jesús en Filipinas (1581-1768): realidad y representación, Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015, p. 56. 4 Juan Pablo de Carrión fue un piloto que había participado en la expedición de Ruy de Villalobos. Debido a ello, el monarca Felipe II se dejó convencer para modificar el derrotero del nuevo viaje en manos de Legazpi y Urdaneta, siendo el objetivo final no Nueva Guinea como el fraile agustino había marcado, sino las Islas Filipinas. No se podía prescindir de Urdaneta, pero si conocía el destino de la expedición no se embarcaría, por eso se decidió mantener en secreto el objetivo hasta estar en alta mar. Se entregó la nueva instrucción a Legazpi para ser abierta una vez se hubieran superado la distancia de 100 leguas desde la costa. M. LUCENA SALMORAL, “El Descubrimiento y la fundación de los reinos ultramarinos hasta fines del siglo XVI”. en vol. 8 de Historia general de España y América, Madrid, Rialp 1991, p. 333. 5 Citado en: E. DESCALZO YUSTE, La Compañía de Jesús en…, ob. cit., p. 57.
8 Mindanao y cruzado el Pacífico, según su capitán. El resto de naves arribaron a las Islas de los Ladrones (actuales Marianas) en 1565. Posteriormente pusieron rumbo a las nuevas tierras y tomaron Samar (en las Bisayas) con el ceremonial correspondiente. López de Legazpi decidió explorar otros espacios y desembarcó en Leyte, Limasawa, Camiguín, Bohol, y finalmente en Cebú. Los castellanos no fueron bien recibidos por los nativos que intentaron expulsarlos pero el fuego de artillería de las naves provocó la dispersión de los indígenas; posteriormente se formó un destacamento, al mando de Martín de Goiti, para forzar su huida hacia el interior y se estableció una base de operaciones en la recién fundada Villa de San Miguel6. En junio de 1565 zarpó desde Cebú el San Pedro, al mando del capitán Felipe Salcedo, nieto de López de Legazpi, para intentar el tornaviaje, con Andrés de Urdaneta7 a bordo. La nave llegó al puerto de Acapulco en octubre, siguiendo el camino que el piloto agustino había trazado, que permitiría mantener una comunicación estable y constante entre las Filipinas y Nueva España durante más de dos siglos. La expedición fue el camino de otras. El galeón San Jerónimo arribó a Cebú en 1566 y en agosto de 1567 llegaron dos más con soldados y provisiones, a las órdenes respectivas de los hermanos Felipe y Juan Salcedo López. El tornaviaje de Andrés de Urdaneta, 1565. En E. DESCALZO YUSTE, La Compañía de Jesús en Filipinas (1581-1768): realidad y representación, Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015, p. 52. 6Ibídem. 7 Después de informar a la Audiencia de México de cómo se encontraban los acompañantes de la expedición, Urdaneta viajó a la península para entrevistarse con Felipe II, a quien entregó una carta de López de Legazpi. Posteriormente regresó a México donde murió en 1568.
9 En 1568 se produjo el primer enfrentamiento con la Corona de Portugal en la zona. Una imponente flota se presentó en el puerto de Cebú para instar a los castellanos a abandonar la isla, basándose en que, según el Tratado de Tordesillas de 1494 y la Escritura de Zaragoza de 1529, debía ser territorio portugués. Tras unos meses de enfrentamientos, los lusos abandonaron el asedio y regresaron a la Especiería. López de Legazpi se trasladó a Panay en busca de recursos y conquistó la isla ayudado por Juan Salcedo que comenzó entonces una brillante carrera militar. Una Real Cédula de 14 de agosto de 1569 otorgó a Miguel López de Legazpi el título de adelantado y la autorización para fundar ciudades y repartir tierras y encomiendas. Con ella, llegaron a Filipinas los cincuenta matrimonios que iniciaron la colonización castellana en la recién fundada ciudad del Santísimo Nombre de Jesús que sustituía a la Villa de San Miguel8 y consolidaron la presencia castellana en Cebú. El paso siguiente fue la conquista de Luzón9. El primer intento no tuvo el éxito esperado aunque se tomó el fuerte encargado de proteger la ciudad de Maynilad. Una segunda expedición arribó al puerto de Cavite en 1571 y consiguió que los musulmanes que dominaban la zona reconociesen la soberanía castellana. En junio el nuevo adelantado fundó Manila, que se convirtió en la capital de las nuevas tierras: el reino de Nueva Castilla, dependiente del virreinato de Nueva España. Las ordenanzas fundacionales de la ciudad establecieron un Concejo compuesto por doce concejales, un alguacil mayor, un notario y dos alcaldes que estaban a la cabeza del gobierno municipal. Estos dieciséis cargos serían ocupados por los vecinos más destacados. El cabildo tenía la facultad de crear los reglamentos para “la buena marcha de la república”10, que debían de contar con la aprobación del gobernador. 8 En su breve gobierno Legazpi había llevado a cabo el primer reparto de encomiendas entre los conquistadores. En noviembre de 1570, antes de emprender la conquista de Manila, el general se había trasladado a Cebú, desde Panay, para asentar en la Villa del Santísimo Nombre de Jesús los cincuenta matrimonios españoles que llevó consigo desde Nueva España Juan de la Isla, para el poblamiento de Filipinas. Hizo entonces el adelantado un repartimiento de encomiendas, adjudicando las primeras a la Corona y a la Villa. A este siguió pronto otro a los particulares; cuarenta y siete personas cuyos nombres se conservan, las recibieron en Cebú, Leyte, Negros, Cibabao, Paita, Mindanao, Camiguín y Fuegos. L. DÍAZ-TACHUELO Y LÓPEZ, Filipinas. La gran desconocida (1565-1898), Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, 2001, pp. 80-81. 9 Conquistada cinco meses después la isla de Luzón, Legazpi repartió nuevas encomiendas cuyos beneficiarios fueron sus capitanes y soldados distinguidos. L. DÍAZ-TACHUELO Y LEÓN, Filipinas. La gran…, ob. cit. p. 81. 10A los tres años de su fundación, la ciudad fue honrada con los títulos de Insigne y Leal; en 1595, se la declaró “cabeza de Filipinas”, y poco después, el rey concedió escudo de armas, que tiene en su parte superior “un castillo de oro en campo colorado y cerrado con puerta y ventanas azules, y una corona encima, y en la parte inferior y en campo azul, medio león y medio delfín de plata, armado y lampasado de gules, que son uñas y lenguas coloradas, teniendo dicho león en su pata una espada con su guarnición y puño”. Se conoce por la Real Provisión dada en Aranjuez a 20 de mayo de 1596. No se modificó hasta el
16 por significación de la buena amistad que con vos tengo de conservar”21. A finales de siglo Felipe II, autorizó al nuevo gobernador Francisco Téllez de Guzman a tener relación comercial directa con cualquier territorio cercano siempre que el resultado fuera beneficioso para la colonia. Por ello, Juan Zamudio obtuvo permiso para recorrer las costas de China en 1598, en busca de un puerto seguro para los castellanos. La insistencia y la plata lograron que los chinos aceptaran la propuesta y otorgasen una zona portuaria, que los documentos de la época dominan “El Pinal”, el uso de un almacén en Cantón y unas licencias para el desarrollo del comercio. Los portugueses de Macao se opusieron de forma violenta. Por ello, a pesar del apoyo de Felipe II, que buscaba un frente común de las dos Coronas contra ingleses y holandeses en la zona, la colonia no prosperó. Pero no todas las opiniones fueron favorables. El Consejo de Indias no era partidario de este sistema y apoyaba la intermediación de los sampanes para establecer un comercio de factorías, como el que los portugueses tenían en Macao. Por su parte el visitador de la Compañía de Jesús en Asia, Alessandro Valignano, alertaba sobre que el comercio directo con China podría afectar negativamente a los portugueses de Macao y a los interese de los propios jesuitas en Japón. En 1582 escribía al gobernador Gonzalo Ronquillo de Peñalosa: “Mas como no son cosas que se puedan declarar ni dar a entender por carta, y la carga que tengo me fuerza a volver a la India para de allá, con ayuda de Dios, ir a dar cuenta de mi visitación a Roma, espero poder hacer todo esto con S.M. de presencia. Y holgara mucho que fuese antes de que S.M. se resolvieses de intentar esta conquista [de China], porque como yo he oído hablar a muchos acerca de ella y dar muchas trazas, que sin duda no aciertan, temo que por falta de verdadera información no siga S.M. alguna que con el tiempo le salga en mucho daño”22. La oferta de productos chinos a pesar de las críticas no dejó de llegar a las costas de Nueva España. Los estudios de Bernabéu Albert y Martínez Shaw nos permiten conocer las mercancías recibidas en Manila, principalmente hierro, pólvora, sedas, “brujerías”, porcelanas y una serie de alimentos que las islas no producían como el azúcar, el bizcocho, la harina, las carnes y las frutas23. La mayor parte de las primeras, se envían a América junto con otras típicamente filipinas: ceras, mantas, porcelanas finas y ordinarias. 21 Ibídem 22Id. p. 35. 23 A. SALVADOR BERNABÉU y C. MARTÍNEZ SHAW, Un océano de seda y plata:.., ob. cit., pp. 37-38.
17 Desde muy pronto Manila se convirtió en el eslabón entre China y México, ya los dos galeones del año 1573 consiguieron llevar a Acapulco 712 piezas de seda china y 22.300 de porcelana fina24. De una u otra forma el comercio progresaba. Entre 1578-1583 productos filipinos como oro, cera y tejidos de algodón se incorporaron al tráfico del archipiélago con América. En este último año se construyó, a instancias virreinales, el primer parián, con el objeto de concentrar y regular el comercio en Manila. La edificación del mercado no fue sencilla, la unificación de las transacciones y la imposición de un gravamen sobre ellas desató una fuerte oposición entre los comerciantes chinos que venían vendiendo sus productos libremente por las calles, de manera que la Audiencia de la ciudad paralizó inicialmente las obras. Se impuso la Corona y el parián se convirtió pronto en una institución que incluso poseía justicia para resolver los pequeños pleitos cotidianos. 2.2.2. De Acapulco a Manila: Una vez concluida la venta de mercancías en Acapulco: “la Feria”, el “maestro de la plata” era el encargado de obtenerla, en pesos o en barras, en cantidad suficiente para sufragar un nuevo viaje y la consiguiente compra de mercancías. Tenía la obligación de acompañar al metal noble a Filipinas con la documentación que informaba y acreditaba los nombres y ganancias de los mercaderes de la ciudad de Manila, que previamente habían mandado sus productos al mercado americano. Desde Acapulco salía para Filipinas el socorro25, unidos a él, productos alimenticios como vino, vinagre, aceite, aceitunas, alcaparras, conservas, jamones, harinas, quesos, y sedas castellanas (terciopelos, holandas y rasos para consumo de los colonos adinerados) además del cacao de Guayaquil o la cochinilla de Oaxaca, se justifica el envío: “ Y estas cosas que se traen de la Nueva España son tan necesarias que sin ellas no se podrían pasar, especialmente la gente noble; que las ropas de la tierra no son pata poderse vestir con ellas, y la que traen de tierra firma por ser sedillas de tal calidad o que las hechuras que en ellas se echan son perdidas por ser de poca dura y poco lustres, y así no se vista de ellas si no se es gente muy pobre; y los bastimentos que de presente hay en la tierra, como son carne de puerco y de búlano, y 24 W. LYTLE SCHURTZ, El galeón de…, ob. cit., p. 65. 25 El socorro es el precedente del situado. Fue una cantidad de dinero que se enviaba para financiar los gastos de defensa de la Capitanía General de Manila.
18 gallinas y arroz y velas de cera y manteca y harina de sangley, que éste es muy mala y que no se puede comer”26. El viaje conoció un progresivo aumento de pasajeros, debido en buena parte a los religiosos. En el de 1587 se embarcaron quince dominicos, en 1602 fueron ya ochenta y tres; junto a ellos agustinos, franciscanos y especialmente jesuitas. También a los soldados, cuya misión era acrecentar la guarnición al otro lado del Pacífico, algunos de ellos eran simplemente aventureros de fortuna, o vagabundos procedentes de la península o Nueva España. El arribe del galeón a la ciudad de Manila era una fiesta, religiosa y civil, porque en él llegaban las ganancias del año anterior, junto con el correo, las noticias de América y los nombramientos de cargos oficiales. 2.2.3. El Monopolio de Sevilla: Los mercaderes de Sevilla disfrutaban del monopolio del comercio americano gracias a la Casa de Contratación, allí llegaban los productos de América y los procedentes de Asia a través del nuevo continente; la canela o el clavo eran tanto o incluso más valiosos que el oro para ellos. Desde muy pronto estuvieron respaldados por numerosas disposiciones reales a su favor y en contra los comerciantes de ultramar27. A su influencia se debe en buena medida la búsqueda de una ruta alternativa que permitiese comerciar directamente con Manila. El primer intento vino con la circunnavegación de Elcano, pero el viaje era largo y contaba además con la hostilidad de los portugueses. Posteriormente se proyectó llegar a Asia cruzando el estrecho de Magallanes, pero la distancia y el peligro de la navegación en el sur del continente americano la abortaron para el negocio comercial. Al fin, se optó por el camino más corto y seguro, es decir, el de Acapulco. 2.2.4. La regulación de los viajes: A finales de los años ochenta se pusieron en vigor las primeras reglamentaciones de esta vía. En 1587 se prohíbe el traspaso de seda china entre Nueva España y Perú o la tierra firme, la orden se amplió el 6 de enero de 1591 cuando se denegó a Panamá y 26Citado en: A. SALVADOR BERNABÉU y C. MARTÍNEZ SHAW, Un océano de seda y plata:.., ob. cit., p. 38. 27 En 1587 se prohibió que de Nueva España pasaran telas chinas al Perú o al resto de la Tierra Firme. F. SANTIAGO CRUZ, La nao de China, México, Jus, 1962, p. 154.
19 Guatemala el comercio con Filipinas: “ Ordenamos y mandamos que no puede haber contratación, ni comercio del Perú, Tierrafirme, Guatemala, ni otra parte de las Indias a los reynos de la China, ni islas filipinas, aunque sea con licencia de los Virreyes, Audiencia, Gobernadores y justicia, pena perdimiento de las mercancías, que se naveragen y que los maestres y pilotos incurran asimismo en perdimiento de todos sus bienes y diez años de galeras”28. En fin, una disposición del 11 de enero de 1593, privaba a cualquier castellano, avecindado en las islas Filipinas de mantener comercio directo con el Imperio Celeste: “Ordenamos y mandamos que ninguna persona, trate ni contrate en los Reynos, ni en parte de la China, ni por cuenta de los mercaderes de Filipinas se trayga, ni pueda traer ninguna hacienda de aquel Reyno a ellas, y que los mismos chinos las traygan por su cuenta y riesgo y en ellos la vendan por junto: y el Gobernador y Capitán General, con el Ayuntamiento de la ciudad de Manila, nombre cada año dos, o tres personas que parecieren más a propósito, para tasar el valor y estimación de las mercancías”29. Esta real cédula estableció también que el único puerto americano habilitado para comerciar con Manila sería el novohispano de Acapulco y reguló la carga de los galeones, fletados por la Real Audiencia, encargados de realizar el trayecto, en un valor de doscientos cincuenta mil pesos de plata en mercancías, en el viaje de Manila- Acapulco y de quinientos mil, en la de Acapulco-Manila. Estas cifras se modificaron al alza en la Ordenanza Nueva de 1602 y en la Instrucción de 1604, hasta los 300.000 peso en la primera, y el doble en la segunda30. 2.2.5. Los enemigos: Desde el primer momento la expansión castellana en ultramar despertó el recelo de sus enemigos en el mar, especialmente Inglaterra y las Provincias Unidas, aunque durante el gobierno de Felipe II no se produjo ninguna toma de galeones por parte de la República, que se había declarado independiente en 1581. El primer inglés que tomó un galeón fue Thomas Cavendish, o Candish, que servía a la reina Isabel I de Inglaterra. La empresa para hostigar las posesiones castellanas en el nuevo continente constaba de tres barcos y ciento veintitrés hombres, 28 Citado en: F.SANTIAGO CRUZ, La nao de…, ob.cit. p. 154. 29 Id. p. 157 30A. SALVADOR BERNABÉU y C. MARTÍNEZ SHAW, Un océano de seda y plata:.., ob. cit., p. 10. Se llegaron a duplicar.
20 que zarparon bajo sus órdenes desde Plymouth, el 21 de julio de 1586. Siete meses después atravesaron el estrecho de Magallanes y se adentraron en el Pacífico, en un viaje que el corsario resume así: “Navegué a lo largo de las costas de Chile, Perú y Nueva España, donde efectué grandes destrucciones; quemé y hundí nueve velas de diversos tonelajes. En todas las poblaciones y ciudades donde desembarqué, destruí e incendié y si no hubiese sido descubierto en aquellos parajes me hubiera apoderado de grandes riquezas”.... “El asunto que dejó más provecho para mí fue el gran navío de los reyes que tomé en California y que venía de Filipinas, cargado con las más ricas mercancías que jamás se vieron en aquellos mares”31. Se trataba del Santa Ana capitaneado por Tomás de Alzola que entregó al inglés la relación de los productos que transportaba: “122.000 pesos de oro y sedas, satenes, damascos, con perfumes y otros diversos objetos y grandes cantidades de toda clase de vituallas con escogidas conservas de todas clases, para ser comidas y muchas especies variadas de excelentes vinos”32. Según el Tesorero Real de Manila Juan Bautista Román, portaba además, 2.300 piezas de oro y su pérdida representaban la de más de un millón de pesos en Filipinas y más de dos en Nueva España. Cavendish había conocido su ruta por la captura de un pilo provenzal en una de sus escaramuzas. En este tiempo no se produjo ningún apresamiento más. Durante la vigencia de la ruta solamente otros tres navíos fueron capturados, en 1704 el Nuestra Señora del Rosario, en 1709 el Encarnación y en 1743 el Santísima Trinidad. 2.2.6. La fiscalidad: La Real Cédula de 1593 gravó el comercio con los derechos de almojarifazgo, un 17% del valor de las mercancías (2% de salida, 5% de entrada y 10% más en Acapulco, recaudado a la entrada de la ciudad novohispana). Esta regulación intentó reservar los beneficios del tráfico comercial a los castellanos que vivían en Filipinas, a quienes se otorgaba el negocio de venta de mercancías en Nueva España33. La Real Hacienda recurrió también a la Bula de Santa Cruzada y al asiento de naipes. El primer impuesto se cobraba mediante un documento pontificio que concedía a aquel que pagaba la “limosna” una serie de indulgencias, junto con privilegios como la elección de confesor o el de consumir alimentos prohibidos durante la Cuaresma o 31Citado en: W. LYTLE SCHURTZ, El galeón de… ob. cit., p. 273. 32Id. p. 274. 33 A. SALVADOR BERNABÉU y C. MARTÍNEZ SHAW, Un océano de seda y plata:.., ob. cit., p. 205.
21 algunas otras fechas del calendario católico. El encargado de gestionar este proceso fue el Tesorero General de Cruzada que debía rendir cuenta en las Cajas Reales de México. El procedimiento era el siguiente: calculaba el monto total de las bulas recibidas, restaba las que no se habían usado y abonaba la diferencia; si la cuenta era exacta recibía un salario extra, una comisión que en los primeros años alcanzó, 16,75%. La Bula acompañó a los hombres de la conquista aunque su introducción en los nuevos territorios hispanos no fue fácil. En las últimas décadas del siglo XVI su precio descendió a diez reales debido, a que los vecinos no tenían mucho poder adquisitivo; además se autorizó el pago en especie. El gravamen del asiento de naipes se establece en 1591, cuando Tomás de Escocia firmó un contrato con la Hacienda Real por el que podía introducir en las Islas de Poniente doce mil barajas al año y traducir el importe de las mismas en mercancías con destino a Nueva España. El encargado de su distribución tenía el derecho sobre dos toneladas anuales de la carga del galeón, pero corría con los costos de fabricación de las cartas así como con los de envío, además, en caso de que hubiera pérdidas debido a la humedad u a otras circunstancias como el naufragio del galeón, debía asumirlos igualmente. El precio de una baraja era de tres reales entre 1578 y 1583, entre 1583 y 1590 costaba ya cuatro y en fin ocho, a partir de 163734. 2.3. La conquista comercial de Asia por la Corona de Portugal: Después de la caída de Constantinopla la Corona de Portugal buscó otra vía de contacto con Asia. Desde los años centrales del siglo XV sus marinos navegaron hacia el sur y recorrieron las costas de África, a finales de él Vasco de Gama ahondó esa ruta, circunnavegó el continente y consiguió llegar a Asia poniendo rumbo al Oriente. Salió del puerto de Santa María de Belém el 8 de julio de 1497 cuatro naves, la São Gabriel, la São Rafael, la São Miguel y la Bérrio y en 1502 arribó a Cochín, actual provincia de Kerala en la India35, donde Alfonso de Alburquerque ordenó la construcción de un fuerte en 1503. 34 Id. p. 217. 35 Como ya se ha mencionado, el Tratado de Tordesillas de 1494 modificó los límites de las Bulas de Alejandro VI Inter caetera y Eximiae devotionis, del 3-4 de mayo de 1493. En dicho acuerdo se otorgaba plena jurisdicción en toda la tierra que hubiera a 370 leguas al oeste de Cabo Verde, incluyendo el Noroeste de Brasil, África, Indias y China para los lusos y las Molucas, Filipinas y América para los castellanos.
22 Siete años más tarde, los lusos conquistaron la ciudad de Goa que se convirtió en la capital militar y comercial del imperio portugués en la Tierra Firme. En 1511 llegaron a Malaca que fue utilizada como cabeza de puente para expediciones y asentamientos en Banda y Ternate. En 1514 iniciaron contactos comerciales con China, donde se ofrecían las tan codiciadas especias de las Molucas. En 1517 partió una expedición hacia Cantón con Tome Pires como embajador, quien llegó a Pekín para entrevistarse con el Emperador en una embajada fracasada porque los chinos supieron que los portugueses estaban construyendo un fuerte y que su deseo era el de la conquista de tierras. Se rompieron las relaciones comerciales, Pires fue encarcelado y murió en su cautiverio. Poco después se prohibieron los tráficos con Portugal, aunque hasta 1522 la pimienta y sándalo que llegaban en barcos lusos de las Molucas eran demandados en Catón, después se cerró el comercio por completo, aunque persistió un tráfico clandestino en Amoy y Ningbo36. Los primeros portugueses llegaron a Macao37 entre 1517-1518, pero el asentamiento definitivo se produjo después del naufragio de un navío luso en 1536. En 1543 los mares quisieron que el junco de Antonio de Mota, Antonio Peixoto y Francisco Zeimoto fuese desviado por un tifón a las costas de Japón; en él iban arcabuces y mosquetes, armas de fuego que hasta el momento eran desconocidas en el Imperio Nipón. Esta circunstancia fue la puerta para la apertura de contactos comerciales entre las bases portuguesas y Japón. A mediados de la década de los cincuenta los lusos ya estaban instalados definitivamente en Macao por el pago de tributos en el intercambio de sedas, tés, porcelanas lacas y productos de artesanía del imperio, de alto valor en las Cortes europeas. De allí iniciaron una próspera ruta hacia Nagasaki. Las cargas de seda eran esenciales en los galeones, cincuenta picos de ella se vendían por cinco mil ducados y su beneficio recaía en parte en los misioneros de la Compañía de Jesús que participaban en el comercio38. De China se importaba fundamentalmente seda, especias de los mares del sur y porcelanas y a ella se exportaban espadas, lacas de otras tierras asiáticas, cobre, plata (muy valorada en el Imperio Celeste), relojes de arena, cuadrantes de navegación, 36 La primera zona se ubica al norte de Cantón y la segunda al sur de Shanghai. 37 La administración de Macao estuvo en manos de Portugal hasta 1999, cuando devolvió la soberanía a la República Popular de China. 38 F. LANZACO SALAMANCA, Un siglo de comercio y evangelización por España – Portugal en el Extremo Oriente, a través de las dos rutas marítimas del Patronato Español (Sevilla, Acapulco, Manila, Japón) y del Padroado Portugués (Lisboa, Cabo Buena Esperanza, Goa, Macao, Nagasaki) (1543– 1636), Universidad de Valladolid, Soria, 2001, pp. 5-6.
23 tejidos y cuero fino39. El “Kurobune o Nao do Trato”, un barco negro debido al color del casco de teca de la India, realizaba el viaje desde costas portuguesas a las de Japón una o dos veces al año. Así fue como los portugueses adquirieron el monopolio el comercio con China y Japón que mantuvieron cuando los hombres de Castilla llegaron a la zona. Por lo demás su presencia se limitó al comercio, no tuvieron interés por la conquista territorial. 3. La Evangelización en Asia; Japón, China y Filipinas: La presencia de los pueblos ibéricos en el Sudeste Asiático tuvo en estas décadas una expresión destacada en el intento de transmisión de valores de la cultura occidental a través de la evangelización de los pueblos por agustinos, dominicos y sobre todo jesuitas. El cristianismo había llegado a Asia por vía terrestre con el Apóstol Tomás, pero la caída de Constantinopla cerró esa puerta, ahora el mar abrió una nueva de mano de los portugueses primero y posteriormente de los castellanos. La primera diócesis bajo el Patronato de la Corona de Portugal se estableció en 1533, su primer obispo fue el dominico Juan de Alburquerque. Cuatro años más tarde llegaron los jesuitas de San Francisco Javier. Después del viaje de Magallanes arribaron los castellanos que consiguieron sus primeros “éxitos” con la conversión de los reyes de Cebú, a la que siguieron centenares de bautismos. El interés por esta labor queda patente en la carta de López de Legazpi a Felipe II: “lo más principal que su majestad pretende es el aumento de nuestra santa fe católica y la salvación de las almas de aquellos infieles, para lo cual, en cualquier parte que pobléis deberéis tener particular cuidado de ayudar a los religiosos”40 y se materializa en la fundación del primer convento filipinos bajo la advocación del Santo Niño, por los cuatro agustinos embarcados en el viaje de Urdaneta. A raíz de ella y sobre todo desde el inicio de la década de los años setenta, Filipinas se convirtió en base de operaciones proyectadas hacia China, para agustinos, dominicos y franciscanos. La organización de la Iglesia “castellana” se emprendió ocho años después de la fundación de Manila, en 1579, cuando se erigió allí el obispado al que llegó dos años después su primer obispo el dominico Domingo de Salazar. En 1591 la ciudad fue 39 F. LANZACO SALAMANCA, Un siglo de comercio y evangelización…, ob. cit. Universidad de Valladolid, Soria, 2001, p. 6. 40 Citado en: Mª D. ELIZALDE PÉREZ-GRUESO, “Las órdenes religiosas en Filipinas”, en Sociedad Geográfica Española, nº 61, (2018), https://sge.org/publicaciones/numero-de-boletin/boletin-61/lasordenes-religiosas-en-filipinas/
24 ascendida a sede arzobispal, con tres obispados dependientes, el de Cebú con jurisdicción en todas las Visayas y los dos de Luzón, Nueva Segovia para la zona norte y Nueva Cáceres para el sur. “A instancia del primer Obispo Don Fr. Domingo de Salazar, i con la informacion que dio al Rei Catolico Do Felipe Segundo, de gloriosa memoria: dividio fu Magestad aquellas Islas en quatro Diocesis. Suplicando a la Santitda de nuestro muy Santo Padre Clemente Octauo: confirmase al mismo Obispo en Arçobispo Metropolitano de la ciudad de Manila, con tres Obispos sufraganeos. Dos en la misma Isla: uno en la parte Oriental della, i otro alla Ocidental .Que fon el Obisp de la nueva Segovia… i estiende su Obispado hasta los Ilocos… El otro es el Obispo de Camarines; cuyo Obispado es poco menor, i corre desde la laguna de Manila hasta el enbocadero por do entramos en las Islas… El tercero Obispado es aun mayor porque abraça casi todas las… Bisayas”41. Filipinas iba a ser una copia de América, la mayor parte de la evangelización fue realizada por el clero regular. Desde 1564 el territorio se había dividido entre las cuatro órdenes que estaban en las islas, agustinos, dominicos, franciscanos y jesuitas. “Tambien ordeno el Rei Catolico por bien de Paz, i mejor comodidad de la predicacion del Evangelio que las provincias de las Religiones estuviesen distintas, de modo, que no uvisse mezlca y confusion entre los Religiosos i ministros. De esta vez dexando a las de S. Francisco, i S. Agustín en los partidos de Indios que antes se tenian, que son muchos, i buenos: se dio a la de Santo Domingo… lo mas del Obispado de nueva Segovia, i a nosotros las islas de Ibabao, Capul, Leite, Samar, Bohol, con otras comarcanas”42. A ellos se unirían ya en el siglo XVII, los agustinos recoletos que se ubicaron en Mindanao, un lugar de difícil evangelización por la profunda penetración del Islam. El clero secular fue reducido y tuvo un papel menor; su relación con los regulares no fue fácil ya que estos recibían continuas competencias en bulas papales y mandatos reales. Además, las órdenes religiosas propagaban la idea de que la conquista era una empresa únicamente de frailes por más que la realidad fuese otra. Detrás del interés castellano en el archipiélago había un proyecto político y económico: las islas permitirían explotar Asia, ocupar una zona más en el espacio internacional y formar una retaguardia protectora de América Oriental. Los religiosos afianzaron la colonización y llenaron vacios perceptibles en la administración del territorio porque la mayor parte de los militares y funcionarios de la 41 P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas…, ob.cit. p. 21. 42 Id. p. 22.
25 Corona se concentraron en Manila. Además intervinieron en la vida económica con el fomento del cultivo de la tierra, la construcción de caminos, el préstamo de capitales, el arrendamiento de sus tierras y la participación en el comercio del Galeón de Manila. En definitiva se convirtieron en: “padres, consejeros, confesores, jueces, mediadores, inquisidores, vigilantes, informadores, médicos, arquitectos, ingenieros, capataces, intérpretes, traductores, defensores, protectores, comerciantes, prestamistas, arrendadores y mucho más”43. La evangelización del continente americano sirvió como experiencia para la del archipiélago filipino, se evitaron algunos errores y ello derivó en la solidez del asentamiento del catolicismo. Por lo demás, las islas no opusieron grandes resistencias a la cristianización; en la mayor parte del territorio no había antiguas religiones u organizaciones políticas potentes establecidas, aunque existían costumbres nativas muy arraigadas como la poligamia o la embriaguez que se practicaba en los rituales, difícilmente erradicables44. Las autoridades de la Corona y los clérigos hicieron una estrecha alianza no exenta de conflictos, derivados especialmente del abuso del “poder civil” por los religiosos, o de enfrentamientos por la ocupación de la tierras que quedaban amortizadas y por tanto, al margen de tributos. 3.1. Los Jesuitas y su acomodación: Analizaremos en detalle el papel de la Iglesia en la presencia de los pueblos ibéricos en el Pacífico Occidental en la segunda mitad del siglo XVI, desde la óptica de la Compañía de Jesús porque ella tuvo una significación específica al fijar sus objetivos en China y Japón además de en Filipinas, porque contó con la presencia en estas tierras de personajes muy destacados como Francisco Javier, Alessandro Valignano o Mateo Ricci y porque los jesuitas tuvieron una peculiar manera de hacer su labor que permitió el acercamiento a los europeos de un pensamiento ajeno a los valores de la cultura occidental, en una forma de evangelizar distinta a la de otras órdenes. Desde los primeros momentos de su llegada al continente asiático, se dieron cuenta de que no 43Citado en: Mª D. ELIZALDE Y X. HUERTZ DE LEMPS, “Un singular modelo colonizador: el papel de las órdenes religiosas en la administración española de Filipinas”, Illes i Imperis…, ob. cit., nº17, 2015, pág. 195. https://www.raco.cat/index.php/IllesImperis/article/view/299480/388930 44El arraigo del catolicismo fue tan importante que en los siglos XX-XX resistió los envites del protestantismo norteamericano. Filipinas es hoy el país más católico de Asia con más de un 80% de su población adscrita a esta confesión
32 agustinos, haciendo mención especial a los jesuitas:” Gran necesidad ay en estas partes de rreligiosos, franciscanos, dominicos y teatinos y algunos clérigos para la conversión destos naturales en especial los teatinos, son muy nesçesarios como testigo de vista del gran fruto que an hecho en la yndia, porque en viniendo gente será necesario hazer algunas poblaciones de españoles así en esta isla de Luçón por ser grande, como en otras que ya estos naturales de cada día se van bautizando y tomando nuestra santa fee y rreligión y están ya muy quietos y pacíficos lo qual yrá en aumento aviendo muchos rreligiosos de las hórdenes que he dicho, porque acá solamente hay diez rreligiosos augustinos y estos son pocos para lo mucho que ay a que acudir”57. A su vez, el obispo de Manila, Domingo de Salazar “, pidió luego al Rei gente de la Compañia para llevar alla consigo” 58. En respuesta, el monarca envió órdenes al virrey de Nueva España, Martín Enríquez de Almansa, que se puso en contacto con el padre Pedro Sánchez, provincial de la Compañía en México. Sánchez lo consultó con el General, Everardo Mercuriano y aceptó enviar dos padres y dos hermanos en una misión de asistencia a los castellanos, de toma de contacto del territorio y de estudio de su situación. Con “los primeros della Compañia que entraron en estas islas que fueron el P. Antonio Sedeño i el P. Alonso Sanchez”59, llegaron el hermano Nicolás Gallardo y el escolar Gaspar Suárez de Toledo. El superior, Sedeño, recibió instrucciones para que aprendiesen la lengua nativa y se dedicasen a predicar, confesar, impartir catequesis y misiones populares. Los cuatro jesuitas zarparon desde Acapulco el 29 de marzo de 1581 en el San Martín. El padre Alonso Sánchez entabló buena relación con el obispo Salazar y el escolar Gaspar Suárez no sobrevivió a la travesía. El barco hizo una breve escala en Guam para abastecerse y en julio de 1581 llegó al sureste de Luzón, desde allí los misioneros hicieron a pie el camino a Manila, donde llegaron 17 de septiembre. Inicialmente se alojaron en el convento de los franciscanos, pero pronto tuvieron su propia residencia en una casa construida en el arrabal del Languío sufragada por el gobierno de la ciudad. En ese mismo año participaron ya, junto con otras órdenes, en el Sínodo convocado por el obispo Salazar. En 1582 el gobernador Ronquillo de Peñalosa, ordenó al padre Sánchez viajar a Macao para conseguir de las autoridades lusas la confirmación de fidelidad hacia Felipe II, reciente rey de Portugal. El éxito de la misión contribuyó al favor regio para la 57 Citado en: E. DESCALZO YUSTE, La Compañía de Jesús en…, ob. cit. pp. 115-116. 58 P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas…, ob.cit. pp. 14-15. 59 Íbidem.
33 consolidación del la Compañía de Jesús en Filipinas, con el consiguiente aumento del número de religiosos. Alonso Sánchez volvió a viajar a China en 1583 con el encargo, esta vez, de explorar las posibilidades de expansión del cristianismo y de entrar en contacto con los misioneros que trabajaban allí. Tuvo una impresión muy negativa y recomendó que en adelante no se intentasen empresas comerciales o religiosas por parte de los castellanos porque entendía que las primeras podían perjudicar los intereses de los nuevos súbditos del Rey Prudente y las segundas alertarían a los chinos que ya desconfiaban de las intenciones que tenían los ibéricos, y podrían desencadenar la expulsión de los lusos de Macao:” Vista la disposición de aquel Reyno [China] y de la gente dél, y las muchas y largas diligencias que se an hecho para la entrada, ansí por la parte de Macán como de las Filippinas, con tan poco effeto, pareze a todoso los de una parte y otra, lo primero, que conviene mucho que por agora su Magestad ataje totalmente el passo y ydas de las Filipinas a la China ni Macán, porque si se hacen por vía de mercaduría, las Islas no la an menester, ya los Portugueses haze daño y les es muy pesado; y si por razón de la predicación, hasta agora no se a hecho ni haze más que alterar a los Chinas, y hazer que se recelen y fortifiquen por las sospechas que siempre tiene o de los Portugueses por una parte o de los Castellanos por otra, de que todos juntos con estas ydas o venidas tratamos o podemos tratar algo contra ellos; y no solo se haze cada día más dificl la entrada por cualquiera vía que aya de ser, pero se teme que o de hecho an de echar de Macán a los Portugueses o a lo menos hazerles tantas molestias y agravos que no los puedan sufrir ni sustentarse allí”60. El padre Antonio Sedeño comenzó a estudiar la lengua tagala, a confesar y a predicar en ella en la catedral, al mismo tiempo que seguía recogiendo información. En 1584 llegaron nuevos jesuitas a Filipinas desde Nueva España: los padres Hernán Suárez, Raymundo de Prado y Francisco Almerique junto con el hermano Gaspar Gómez. Estudiaron tagalo y chino con el objetivo de poder entrar en contacto y, en su caso, evangelizar a los sangleyes que llegaban a Manila en número cada vez mayor. Sedeño vio que había pocos nativos y que los misioneros debían dedicar parte del estudio al chino, ya que el número de sangleyes era cada vez mayor. “El Padre Francisco Almerique començo a aprender la lengua de la China con zelo de ayudar a la conversion de los muchos Chinos, que venian a Manila, i alla llamamos Sangleyes. 60Citado en: E. DESCALZO YUSTE, La Compañía de Jesús en..., ob.cit., p. 121.
34 Hizo algunas conversiones en particular de un moço mui abil, que estudiava sus letras, i estava mas que medianamente aprovechado, i cerca degraduarse en su tierra. Este dexando sus estudios, i pretensiones, "por nuestra Santa Fe, se bautizo en nuestra Iglesia de Manila solenemente de mano del Obispo, tomando por nombre Pablo”61. En 1585 había ocho jesuitas en la comunidad del Languío, Antonio Sedeño, Alonso Sánchez, Hernán Suárez, Raymundo de Prado62, Francisco Almerique, Nicolás Gallardo, Gaspar Gómez y Simón de Mendiola, que eligieron a Sánchez como superior En 1587 tuvieron su iglesia intramuros de la ciudad subvencionada por el encomendero Gabriel Ribera, con lo que abandonaron el Languío. Había entonces más de seis cientos cristianos en la comunidad63. En este tiempo murió Hernán Suárez que se había dedicado con mucho empeño a las misiones. “Por orden del P. Antonio de Meñdoça que era ya Provincial de la Nueva España, aquíen parecio, i mui bien que los nuestros no abitasen ta fuera de Manila: uvieró de mudar abitacion, i pasarse detro de la ciudad. Para loqual ayudaron mucho con sus limosnas muchos devotos, i aficionados a nuestra Copania, unos dando algunos solares, i otros limosna, con que se compraron mas; i en ellos una casa de madera razonable”64. En 1588 llegó el permiso para que la Compañía pudiera establecerse permanentemente en Filipinas, a condición de mantener únicamente la comunidad en Manila y no realizar misiones permanentes ni aceptar parroquias65. Un año más tarde, en la reunión entre Alonso Sánchez y Claudio Acquaviva en Roma, se elevó la casa de Manila a la categoría de Colegio con el padre Sedeño como rector y se permitieron misiones permanentes de dos o tres años, dependientes de la Provincia de México66. Hasta 1595 no llegó otro grupo de jesuitas desde México, los padres Alonso de Humanes (superior), Juan del Campo, Mateo Sánchez, Juan de Ribera, Cosme de Flores, Tomás de Montoya, Juan Bosque y Diego Sánchez y el hermano Dionisio María, que se incorporaron al de Colegio de Manila. 61 P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas…, ob.cit. p. 18. 62 Fue el encargado de dirigir las clases de tagalo basadas en la gramática y el vocabulario compuesto por los franciscanos. 63 “comulgaron seiscientas Perfonas” Id. p. 19. 64 Id. p. 16. 65 Únicamente podía aceptar misiones itinerantes. 66 “que nuestro mui Rener. P. General Claudio Aquaviva lo acepto por Collegio: i hizo primer Retor del al P. Antonio Sedeño el año del mil i quinientos i ochenta í nueve”. Id. p. 17.
35 3.4.1. Pedro Chirino y las misiones de fin de siglo: Pedro Chirino nació en 1557 en la ciudad de Osuna. Después de estudiar leyes civiles y canónicas en Sevilla, entró en la Compañía de Jesús en 1580, con 23 años. Fue el sustituto de Alonso Sánchez y llegó a Manila en 1590, en la misma flota que el nuevo gobernador del archipiélago Gómez Pérez Dasmariñas. Fue el primero de los jesuitas filipinos que se dedicó a la evangelización fuera de la capital, al amparo del permiso de Acquaviva de las misiones temporales de dos o tres años. La primera de ellas fue la de Taytay y Antipolo en 1592, Estos dos pueblos estaban distanciados de la capital entre quince y veinte millas, y habían sido abandonados por los franciscanos debido al reducido número de sus habitantes. Estaban ubicados en la encomienda de Juan Pacheco de Maldonado. Chirino estudió el asentamiento de Taytay y lo modificó, porque estaba en un llano y se inundaba continuamente, lo trasladar a un alto y lo rebautizó como San Juan del Monte. En 1592 llegó el padre Manríquez, para encargarse de esta misión, a él se unirían Juan Próspero primero y Francisco Almerique más tarde, pero por diversas circunstancias, permanecieron a su lado un tiempo corto. Las dificultades de todo tipo y el enorme trabajo hicieron que Sedeño se plantease su abandono aunque a la postre la Compañía mantuvo el emplazamiento. “El Pueblo de Taitái mui a la lengua del agua, orilla de; un estero, o arroyo, que se haze de las vertientes de los montes de Antipolo… La primera vez, que yo vi mi Iglesia anegada, i que no podia dezir Missa en ella, crei lo que no avia podido acabar de creer… Si queréis que os buelva a ver hareisme en el montezillo, donde se entierran agora los difuntos, una pequeña Iglesia, donde os diga missa; con algun aposentillo en que me recoja…Ellos con desfeo de mi buelta començaron luego fu obra; i la acabaron de forma, que yo pude estar, i dezir Missa: i aun servirles de señuelo, tras el qual fueron .passando alla”.67 Pedro Chirino, acompañado del hermano Francisco Martín, fue a Tigbauan, un territorio de lengua haraya, dilecto del visaya, en la encomienda de Esteban Rodríguez de Figueroa. “El Enero de mil i quinientos i noventa i dos, uvo de salir… para ir a la isla de Panai a dotrinar, i proseguir la conversion de la encomienda de Tigbavan…Está en la Diocesis de Sebu… Tiene poco mas de cien leguas de contorno: mas es mui amena, i fértil. Poblada de muchissimos Bissayas, gente blanca. Entre estos ai tambien 67 P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas…, ob.cit. pp. 24-25.
36 algunos negros, antiguos moradores de la Isla…”68. Los misioneros aprendieron pronto el idioma y abrieron una escuela en la que ensañaban a los niños y jóvenes a leer, escribir, lengua castellana y música litúrgica además del catecismo. Una vez alfabetizados los alumnos se desplazaban a las aldeas cercanas para trabajar como maestros. “Tenia este pueblo de antes dedicada su Iglesia al glorioso S. Iuan Bautista: i por su devocion en su mudança al nuevo sitio, se le puso nombre de S. Iuan del monte”69. Los castellanos de la villa de Arévalo pidieron a Chirino que enseñase allí también, fue el paso inicial para la construcción de una escuela y unos dormitorios anexos y, en definitiva, para la fundación del primer seminario jesuita en las islas Filipinas. A esta tarea se sumaron pronto dos padres portugueses, Antonio Pereira y Antonio Marta. La primera ilusión duró dos años, porque Chirino tuvo que abandonar Tigbauan a causa de las enfermedades. A mediados de la década de los años noventa, los jesuitas se planteaban la necesidad de centrarse exclusivamente en Manila, pero en 1595 llegaron refuerzos desde nueva España y una carta desde Roma anunciado que la misión de Filipinas ascendía a Viceprovincia dependiente de México70.Inmediatamente se procedió al ordenamiento de la zona desde Madrid71.La nueva etapa se centró en las Visayas: Sedeño envió a Leyte a los padres Pedro Chirino, Juan del Campo, Cosme de Flores y Antonio Pereira, a quien recogieron en Panaya y al hermano Gaspar Garay; ellos construyeron una primera residencia en Carigara ayudados por Cristóbal Trujillo, encomendero del territorio, organizaron su escuela y viajaron a Dulag, principal población de la costa este de la isla para fundar una segunda. El proyecto inicial contemplaba la construcción de una casa central en Cebú dada la distancia del nuevo ámbito de acción con Manila, con el apoyo de los castellanos cebuanos. Allí se desplazó Sedeño en septiembre de 1595 y falleció a las pocas semanas. Sus últimas órdenes fueron mantener las fundaciones en Leyte y destinar a Chirino y Pereira a la organización de la sede central. Al año siguiente, el sustituto de Sedeño, Raymundo de Prado ordenó una expedición hacia Mindanao al mando del capitán Esteban Rodríguez de Figueroa, con el padre Juan del Campo y el 68 Id. 28. 69 P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas…, ob.cit. p. 52. 70 El ascenso a Viceprovincia Dependiente de México incluía el ascenso del Padre Sedeño a viceprovincial y el del padre Raymundo de Prado a rector del Colegio de Manila. 71 Sedeño, ya como viceprovincial, solicitó para la Compañía de Jesús las islas de Leyte y Samar.
37 hermano Gaspar Gómez. A pesar de las dificultades iniciales (Rodríguez de Figueroa fue asesinado en una emboscada poco después de desembarcar y Campo murió) los jesuitas se mantuvieron en la islas apoyados por el padre Juan de Sanlúcar y otros hermanos llegados desde México, junto con el nuevo gobernador, Francisco Téllez de Guzmán. Algunos de estos misioneros se desplazaron a Tinagon, al sur de Samar, y procedieron a una fundación, otros reforzaron las de Carigara, Dulag y las recién establecidas de Palo, Ormoc y Alangalang en Leyte72, a ellas y a petición de los encomenderos se unieron en los últimos años del siglo las casas y escuelas de Bohol y otras en Mindanao73. Pedro Chirino realizó una gran obra evangelizadora, publicó en Roma, en 1604, Relacion de las Islas Filipinas i de lo que en ellas an trabaiado los padres dae la Compañia de Iesus del Padre… de la misma Comapñia Procurador de aquellas Islas, consiguió que la misión de esa zona se elevase a Viceprovincia independiente de México y estudió en profundidad la escritura Baybayin y murió en Manila en 1635. Las misiones continuaron en el siglo XVII y siempre contaron con el favor regio. Así quedó consolidada la misión de los jesuitas en las islas. 4. Conclusiones: En el marco de la expansión ultramarina de las coronas de Castilla y Portugal en el siglo XVI, hemos abordado un trabajo centrado en el sudeste asiático desde tres perspectivas: la conquista territorial, el interés por el comercio y la labor evangelizadora de los europeos. En el primer contexto las islas Filipinas representaron una frontera múltiple en la Monarquía Hispánica; el archipiélago fue su horizonte en oriente y desde él mantuvo fronteras territoriales con China y la India. Por otro lado, como en América, en él se sirvió de nativos y por él sufrió la amenaza de los marinos ingleses y de las Provincias Unidas que no tenían porque aceptar los tratados internacionales refrendados por el papa. La frontera económica del pacifico estuvo representada por la Nao do Trato que encarnó, en la segunda mitad del siglo XVI, el monopolio de los portugueses en el con comercio de China y Japón y por el galeón de Manila, una frontera móvil por su tráfico 72“A las dos residencias que avia en esta Isla, en Dulac la una, i la otra en Carigara se añadieron otras tres con el nuevo socorro de operarios, una en Paloc, otra en Alangalan, i otra en Ogmuc. P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas…, ob.cit. p. 67. 73 “Es la Isla de Bohol una de las menores de las Filipinas, pero absolutamente grande, i mui poblada de mucha gente mas blanca i dispuesta en lo comun que todos los otros Bissayas Id. p. 78.
38 comercial Manila-Acapulco, Feria de Acapulco-Veracruz y Veracruz-Sevilla. En el tercero, hacemos un esbozo de la barrera que el catolicismo encontró en China y Japón, de creencias profundamente asentadas, y analizamos su penetración en Filipinas, donde desplazó a las religiones locales.
39 5. Fuentes y bibliografía: P. Chirino, Relacion de las Islas Filipinas i de lo que en ellas an trabaiado los padres dae la Compañia de Iesus del Padre Pedro… de la misma Comapñia Procurador de aquellas Islas Roma, por Estevan Paulino, 1604. D. Davín, Cartas edificantes y curiosas de las missiones estrangeras, y de levante por algunos missioneros de la Compañia de Jesus por el Padre Diego… de la misma Compañia, En Madrid: en la imprenta de la viuda de Manuel Fernandez y del Supremo Consejo de la Inquisicion, 1757. 5.1. Bibliografía: Mª. D. ALFONSO MOLA y C. MARTÍNEZ SHAW, Historia Moderna: Europa, África, Asia y América, Madrid, Universidad Nacional de Educación a distancia, 2015. J. BURRIEZA SÁNCHEZ, Jesuitas en Indias: entre la utopía y el conflicto: trabajos y misiones de la Compañía de Jesús en la América Moderna, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2007. A. COELLO, J. BURRIEZA SÁNCHEZ y DORIS MORENO (Eds.), Jesuitas e imperios de ultramar, Madrid, Sílex, 2012. E. DESCALZO YUSTE, La Compañía de Jesús en Filipinas (1581-1768): realidad y representación, Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona, 2015. L. DÍAZ-TACHUELO Y LÓPEZ, Filipinas la gran desconocida (1565-1898). Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, 2001. T. EGIDO LÓPEZ (Coord.), J. BURRIEZA SÁNCHEZ y M. REVUELTA GÓNZALEZ, Los jesuitas en España y en el mundo hispánico, Madrid, Marcial Pons Historia Fundación Carolina Centro de Estudios Hispánicos e Iberoamericanos, 2004. Mª. D.ELIZALDE PÉREZ-GRUESO, “Las órdenes religiosas en Filipinas” en: Sociedad Geográfica Española, nº 61, (2018) https://sge.org/publicaciones/numero-de-boletin/boletin-61/las-ordenes- religiosas-en-filipinas/. Mª. D. ELIZALDE PÉREZ-GRUESO y X HUERTZ DE LEMPS, “Un singular modelo colonizador: el papel de las órdenes religiosas en la administración
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