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El sistema universitario europeo como modelo posible para la educación latinoamericana

Fraile Aranda, Antonio

Abstract

Producción Científica

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Para citar este artículo, le recomendamos el siguiente formato: Fraile, A. (2006). El sistema universitario europeo como modelo posible para la educación superior latinoamericana. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 8 (1). Consultado el día de mes de año en: http://redie.uabc.mx/vol8no1/contenido-fraile.html Revista Electrónica de Investigación Educativa Vol. 8, No. 1, 2006 El sistema universitario europeo como modelo posible para la educación superior latinoamericana The European University System as a Possible Model for Latin American Higher Education Antonio Fraile Aranda [email protected] Facultad de Educación y Trabajo Social Didáctica de la Expresión Corporal Universidad de Valladolid Paseo Belén, 1 47011, Valladolid, España (Recibido: 3 de mayo de 2004; aceptado para su publicación: 25 de octubre de 2005) Resumen En los últimos años, en la Unión Europea se ha venido desarrollando el Espacio Europeo de Enseñanza Superior, con el objetivo de coordinar y homogeneizar las políticas que regulan la creación y organización de los créditos y titulaciones de los estudios superiores. En esta comunicación se presentan las nuevas propuestas de renovación en la universidad europea, con el fin de que puedan analizarse desde el escenario latinoamericano. Palabras claves: Reforma educativa, Unión Europea, Espacio Europeo de Enseñanza Superior, homologación profesional. Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… Abstract In recent years, the European Union has been developing the European Space for Higher Education, with the objective of coordinating and homogenizing the policies that regulate the creation and organization of credits and titles in higher education. In this communication the new proposals for the renovation of the European university are presented in order to analyze them from a Latin American perspective. Key words: Educational reform, European Union, European Higher Education Area, equivalences between diplomas. Introducción En el informe del año 1996 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre educación, ya se decía que: los rápidos cambios de la economía y de la técnica podían hacer inútil una formación orientada exclusivamente hacia lo profesional, pues la evolución de los conocimientos y la propia transformación de las empresas estaban volviendo obsoleto el contenido que se transmitía en los centros académicos (desde la escuela básica hasta la universidad). Por lo que, actualmente, se debe pensar en un nuevo modelo de enseñanza que capacite y permita al alumnado la adquisición de procedimientos de aprendizaje útiles a lo largo de su vida. A partir de ese y otros informes, desde la Unión Europea se ve como necesaria la coordinación de políticas legislativas de sus Estados, en cuestiones relacionadas con el progreso económico y el bienestar social de los ciudadanos. Esa preocupación se ha extendido, en la última década, al ámbito de la educación y, muy especialmente, de la enseñanza superior. Ante esto, los diversos países implicados hemos comenzado a adoptar medidas para la reforma de la estructura y organización de las enseñanzas universitarias, a través de la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).1 Con la declaración de La Sorbona en 1998 apareció, por primera vez, una voluntad de potenciar una Europa del conocimiento, con el objetivo de que la calidad de la educación superior ayude a los ciudadanos no sólo a ser más competitivos en el mercado internacional, sino a incrementar su calidad de vida, como recuperación de la sociedad del bienestar. Esto exige que en el EEES se desarrollen políticas con la intención de mejorar la educación y la formación de los estudiantes. Así, la educación superior se debe abordar desde un ámbito científico multidisciplinar, que permita conectar las necesidades de los educandos con entornos sociales en constante cambio. También se deberá diseñar un currículo académico acorde con las nuevas competencias profesionales necesarias para la evolución de nuestra sociedad. El incremento de los sistemas tecnológicos y la creación de nuevas pautas sociales están impulsando nuevos hábitos y costumbres entre los ciudadanos, que Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 2 Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… repercuten, cada vez más, de forma directa en el ámbito de la educación. Para ello, desde la universidad, los docentes preocupados por saber responder a dichos cambios, debemos no sólo modificar o introducir nuevos contenidos, sino diseñar principios de procedimiento que posibiliten una actuación docente más adecuada a dichas exigencias. Asimismo, esos cambios sociales determinan que tengamos que saber utilizar nuevas estrategias docentes para intervenir más eficientemente en el aula y mejorar la relación con los estudiantes. Pues la función de la enseñanza no sólo es transmitir un conocimiento adaptado a esas exigencias de la nueva sociedad, sino también generar un tipo de relaciones democráticas que ayuden a un mayor desarrollo humanista de los estudiantes, como futuros ciudadanos de una aldea global. Uno de los cambios que nos presenta la política de renovación de la enseñanza, en este entorno europeo, es la introducción del crédito europeo como unidad del haber académico, que contempla el volumen global de trabajo a realizar por el alumno en sus estudios. Por tanto, el diseño de los planes de estudio y de las programaciones docentes tendrá como nuevo referente el aprendizaje del alumnado y no sólo las horas de clase. Asimismo, se plantea la necesidad de incorporar el suplemento europeo al título, que ayuda a un reconocimiento más fácil y transparente, por parte de otras universidades y organismos europeos, de la formación adquirida por los estudiantes. De este modo, la estructura de las enseñanzas y los niveles de los títulos serán más homogéneos y tendrán mayor correspondencia con las formas de enseñar y las titulaciones de los países de la Unión Europea. Con ello se favorecerá también la movilidad e integración de los estudiantes en el mercado laboral. Para que tengan efecto los principios básicos que emanan de los gobiernos europeos, la universidad deberá favorecer una educación democrática, que ayude a los estudiantes a ser más autónomos, responsables y capaces de intervenir en la construcción social. Esta tarea deberá hacerse desde centros académicos donde se promueva el diálogo y los procesos de deliberación, y donde se respeten los principios éticos para facilitar la convivencia democrática. Asimismo, se deberá trabajar a partir de un currículo, desarrollado desde una perspectiva crítica, que ayude a los estudiantes a vincular sus aprendizajes académicos con las problemáticas sociales (sabiendo buscar en los diferentes contenidos su aplicación a la realidad diaria). Una educación donde tenga prioridad el trato digno hacia los estudiantes, donde profesores y profesoras facilitemos su toma de decisiones desde una participación en igualdad. Por último, uno de los cometidos que nos venimos planteando algunas de las universidades españolas, motivados por nuestra cercanía y hermandad con los pueblos latinoamericanos, es buscar fórmulas para que estos avances que se plantean en el escenario europeo puedan desarrollarse, respetando las Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 3 Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… particularidades de cada uno los países, en aquellas universidades hermanadas por un lenguaje y una cultura común. Una de las iniciativas que, desde hace aproximadamente 10 años, se ha puesto en marcha es la creación de la Red de Universidades Regionales de Latinoamérica (Red Urel), de la cual formamos parte la Universidad de Valladolid y, en concreto, un grupo de profesores de la Facultad de Educación de esta universidad. Nuestra intención es diseñar y aplicar, junto con profesores de esas universidades, estrategias para hacer extensibles los avances que en Europa, y más concretamente en España, realizamos respecto a los aspectos que iremos señalando en este artículo, confiando en que estas propuestas puedan ayudar a otros colegas preocupados por dichos avances educativos. I. Revisión del sistema universitario español Con la Ley de Reforma Universitaria (LRU) de 1983, se inició en España un sistema más descentralizado y diversificado. Concretamente los objetivos de la universidad española se podían resumir en tres grandes ejes: la organización democrática de la universidad, su inserción en el entorno social y su modernización científica y docente. Asimismo, a partir de dicha Ley, las universidades españolas han experimentado profundas transformaciones relacionadas con: descentralización política y administrativa, creación de nuevos centros; ampliación y diversificación de la oferta educativa, tanto en titulaciones oficiales como en titulaciones propias; incremento del número de estudiantes en educación superior; potenciación y valoración de la actividad investigadora del profesorado en los centros universitarios; aumento de la movilidad internacional de profesores y estudiantes universitarios; y el desarrollo de los planes de evaluación y mejora de la calidad, en el que han participado la mayor parte de las universidades. Sin embargo, hoy día para poder seguir avanzando y afrontar los nuevos retos que nos plantean los acuerdos entre las universidades europeas, se precisa de nuevas políticas de innovación, con objeto de generar y transmitir el nuevo conocimiento. La sociedad actual requiere cambios en las formas tradicionales de formación, producción y comunicación de la información. El bienestar de los ciudadanos, el dinamismo de la economía y la mejora de la participación democrática dependerán, en gran medida, de la forma en que las sociedades incorporen estos cambios y asuman las transformaciones sociales que conllevan. Uno de los retos de la universidad para los próximos años es cómo hacer compatible la dimensión social del servicio público, abierto a toda la sociedad con las exigencias de calidad del sector empresarial (sector privado). Para ello, es preciso adaptar la universidad a la diversificación de las demandas sociales, ofertando una mayor calidad de docencia e investigación. Concretamente, se trata de resolver un conjunto de problemas vigentes en el contexto europeo, como son: Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 4 Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… • Catálogo de títulos excesivamente amplio. • Gran heterogeneidad en el diseño de los programas, respecto a: contenidos, número de créditos, reparto horario, etcétera. • Inexistencia de una clara definición de los perfiles profesionales. • Estudios de ciclo largo de duración excesiva. • Falta de reconocimiento y homologación a nivel europeo de algunas titulaciones. Para todas ellas, es preciso que las instituciones universitarias revisen sus estructuras y pautas de funcionamiento. Así también deben abordar la reforma de los planes de estudio y de la práctica educativa de sus profesores y hacer uso de procesos de evaluación continuada con objeto de adaptar dichos programas a las demandas sociales y poder mejorar su actuación en el aula. Al respecto, De Miguel (1995, p. 64) ha identificado que: Entre los factores que impiden la evaluación de los procesos de toma de decisiones y el cambio de organización en la universidad se encuentran: el alto número de profesores anárquicos, la falta de experiencia en la gestión de los directivos, la poca claridad y la falta de consenso en las metas, los deficientes sistemas de información y la poca experiencia en procesos de evaluación, así como las dificultades para medir los resultados. Desde una perspectiva crítica para resolver esos aspectos ya enunciados, habría que incluir otras dimensiones clave de la actividad profesional del profesorado y su formación, recogidos por Giroux (1987), como son la necesidad de actuar como intelectuales transformativos sobre la realidad de cada día. Esa idea es concretada por Flecha (1998) al considerar que la actividad docente debe tener consecuencias sociales, que tienen que ver con la propia vida de los estudiantes y de la sociedad en general; es decir, con la necesidad de que nuestra actividad docente tenga una repercusión activa en nuestro entorno social próximo, aunque, en ocasiones, para ello se tenga que cuestionar a los poderes políticos que configuran los diversos contextos sociales y profesionales. Por otro lado, el descenso de la presión demográfica en España será, sin duda, una excelente oportunidad para un mejor aprovechamiento de los recursos humanos y materiales (ante un menor número de estudiantes por clase el profesorado los podrá atender mejor). Aunque sea parcialmente compensado por el incremento de la demanda de todas las capas sociales de acceso a la educación superior y a la necesidad de atender a las exigencias de una formación continuada a lo largo de la vida. Esa situación demográfica se ha visto modificada con el fuerte incremento de inmigrantes (latinoamericanos, centro-europeos y africanos), llegados a Europa y España en los últimos 10 años, lo que está suponiendo un importante cambio multicultural en la escuela (alumnado que en pocos años llegará a la universidad). Esto exige, a su vez, la actualización del profesorado que enseña desde una Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 5 Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… cultura occidental tradicional y que debe aprender a actuar en las clases ante un alumnado diverso. Se hace, pues, necesaria una nueva concepción de la formación académica, centrada en el aprendizaje del alumno y una revalorización de la función docente del profesor universitario, que incentive su motivación aunando los esfuerzos para mejorar la calidad académica. En esa línea, Benedito, Ferrer y Ferreres (1995) proponen alternativas didácticas que tiendan a mejorar las condiciones para una mejor actuación docente: • Modificar la organización departamental de los equipos de profesores, con objeto de adquirir una visión metodológica compartida y coordinada de la enseñanza. Especialmente, entre los docentes que intervienen desde diversos departamentos, sobre los mismos estudiantes. • Reducir los grupos/clases para evitar la masificación existente en muchas aulas y facilitar con ello los procesos de comunicación entre profesoralumnado. • Incrementar los medios y recursos docentes tecnológicos e informativos que mejoren la actuación docente. • Organizar los horarios y tiempos de clase, de acuerdo con criterios pedagógicos y no personales de los docentes. • Mejorar la estructura y el contenido del sistema tutorial, facilitando que dicho tiempo no coincida con las clases, ya que actualmente esto dificulta la asistencia de los estudiantes. II. Cambios en el espacio universitario europeo El papel de la universidad en Europa ha evolucionado como el resto de aspectos socioeconómicos y culturales. Mientras que en los años sesenta y setenta se tenía como finalidad conseguir una mayor igualdad y un mejor reparto de la riqueza entre los ciudadanos, favoreciendo con ello una universidad de masas, con la llegada de los ochenta y el modelo neoliberal los gobiernos dejaron a un lado esa idea de servicio estatal y comenzaron a dar prioridad a las demandas del mercado y de la sociedad industrial. Así, en el nuevo milenio se buscan nuevas fórmulas de relación entre el poder político y el académico, en donde tienen presencia la internacionalización, la diversificación de la demanda y la invasión de las nuevas tecnologías (Michavila y Calvo, 1998). La construcción del EEES es un proceso que se inicia con la Declaración de La Sorbona (en 1998) y que se amplía con la Declaración de Bolonia (en 1999). En ellas, los ministros europeos de educación instaron a los Estados miembros de la Unión Europea a desarrollar e implantar en sus países las siguientes actuaciones: 1. Establecer un sistema común de créditos, para fomentar la comparación de los estudios y promover la movilidad de los estudiantes y titulados. Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 6 Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… 2. Adoptar un sistema de titulaciones comprensible y comparable para promover las oportunidades de trabajo y la competitividad internacional de los sistemas educativos superiores europeos. Para ello, se establecen dos niveles. La titulación del primer nivel será pertinente para acceder al mercado de trabajo europeo y el segundo nivel conduce a las titulaciones de postgrado, tipo master o doctorado. 3. Fomentar la movilidad, con especial atención en el acceso a los estudios de otras universidades europeas. 4. Impulsar la cooperación europea para garantizar la calidad desde unos criterios y unas metodologías educativas comparables. 5. Promover la dimensión europea de la educación superior y, en particular, el desarrollo curricular, la cooperación institucional, la movilidad y los programas integrados de estudios, de formación y de investigación. Posteriormente, en el Comunicado de Praga (2001) se fueron introduciendo algunas líneas adicionales: • El aprendizaje a lo largo de la vida, como elemento esencial para alcanzar una mayor competitividad europea. Con el fin de mejorar la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la calidad de vida. • El rol activo de las universidades, de las instituciones de educación superior y de los estudiantes en el desarrollo del proceso de convergencia. • La promoción del atractivo del Espacio Europeo de Educación Superior, mediante el desarrollo de sistemas de garantía de la calidad y de mecanismos de certificación y de acreditación. Por último, y como compromiso establecido en la Declaración de Bolonia, se llegó al acuerdo de alcanzar estos objetivos antes del final de la primera década del tercer milenio. Por ello, gran parte de los Estados miembros y asociados de la Unión Europea venimos implantando, con mayor o menor éxito, las reformas necesarias para la adaptación de los sistemas nacionales de enseñanza superior. Es evidente que la velocidad de implantación de dichas reformas no puede ser igual para todos, ya que el presupuesto destinado para esos cambios, la calidad de formación del profesorado, la disponibilidad de medios y recursos tecnológicos en las respectivas universidades, las demandas e inquietudes de los estudiantes, entre otros factores, determina que algunos países o universidades estén más dispuestos para el cambio que otros. Así, en algunas universidades europeas, tal vez por el compromiso de iniciar de forma rápida los acuerdos de Bolonia, se decidieron una serie de cambios técnicos –algo forzados–, los cuales suponían que todos los planes de estudio debían adoptar los nuevos créditos europeos por obligación. Esto generó solamente un cambio de tipo externo, sin apenas modificaciones en los aspectos fundamentales de la actuación didáctica del profesorado. Además, ha supuesto que el Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 7 Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… profesorado de esas universidades continúen con sus clases magistrales, clases con un elevado número de estudiantes y con la misma forma de evaluar a través de exámenes finalistas. Es decir, solamente se ha lavado la cara a la institución con cambios simbólicos como el paso del valor de los créditos de 10horas/crédito a 30 horas/crédito, sin ninguna otra modificación metodológica. En algunas universidades españolas que corresponden con las de mayores recursos y prestigio, en estos dos últimos años se han iniciado procesos de experimentación curricular con el ajuste de los nuevos créditos, así como diversas acciones metodológicas en las clases. En el caso de la Universidad de Valladolid, en el curso pasado (2004-5), se creó una comisión (a la que pertenezco en representación de la Facultad de Educación), encargada de gestionar la introducción de los nuevos cambios académicos de acuerdo con los criterios establecidos por los acuerdos de Bolonia. Entre los aspectos que se está dando prioridad para que las universidades europeas comiencen a hacer efectivos los acuerdos de Bolonia se encuentran los siguientes: el sistema de los créditos europeos, los criterios para establecer las titulaciones universitarias de primer y segundo grado, el suplemento europeo al título y, por último, los sistemas de acreditación académica para la calidad de la enseñanza. Con objeto de dar a conocer en qué consiste cada uno de ellos, pasaremos a presentarlos de una forma breve. 2.1. El sistema de créditos europeos El sistema de créditos europeos, conocido como European Credits Transfer System (ECTS), nace y se desarrolla con los programas de movilidad de estudiantes, para facilitar un sistema de equivalencias y de reconocimiento de los estudios cursados en otros países. Lo cual permitirá que el trabajo realizado por un estudiante en cualquiera de las universidades de los Estados miembros, sea reconocible en cuanto a nivel, calidad y relevancia. El crédito europeo debe atender una actividad académica en la que se integran las enseñanzas teóricas y prácticas, así como otras actividades académicas, y se refiere al volumen de trabajo que el estudiante debe realizar para alcanzar los objetivos educativos. En resumen, esta nueva unidad de medida debe estar centrada en el aprendizaje de los estudiantes, no en la docencia de los profesores. El sistema ECTS establece en 60 créditos el volumen de trabajo total de un estudiante a tiempo completo, durante un curso académico. Considerando una actividad académica aproximada de 40 semanas/año y una carga de trabajo en torno a 40 horas/semana, el crédito europeo establece un volumen de trabajo entre 25 y 30 horas (entre 1,500-1,800 horas de trabajo del estudiante/año). Las programaciones de cada una de las materias que conforman el plan de estudios de una titulación oficial deberán acogerse a esta unidad de medida en donde se contemplen: Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 8 Fraile Aranda: El sistema universitario europeo como modelo… • Las clases teóricas y prácticas. • La preparación y realización de exámenes. • Las horas de estudio que precisen los estudiantes. • Los trabajos que los estudiantes deben realizar para alcanzar los objetivos formativos de dichas materias. Por otro lado, el reconocimiento de la labor docente de los profesores deberá incluir no sólo las horas dedicadas a impartir su docencia, sino también las dedicadas a organizar, orientar y supervisar el trabajo de los alumnos. 2.2. Las titulaciones universitarias Otro de los aspectos a desarrollar a partir de la Declaración de Bolonia es la necesidad de armonizar las enseñanzas universitarias: Un primer nivel de grado que dará lugar a la obtención de un título con cualificación profesional en el mercado laboral europeo y un segundo nivel de postgrado, para cuyo acceso será necesario haber superado el primero; ello posibilitará el título de Master o Doctor. 2.2.1. El primer nivel: el grado El primer nivel dará lugar al título oficial de Licenciado, Ingeniero o Arquitecto. Su obtención requerirá haber superado 240 créditos europeos. Esta titulación deberá diseñarse en función de unos perfiles profesionales con perspectiva nacional y europea, y de unos objetivos que deben hacer mención expresa de las competencias genéricas, transversales y específicas (conocimientos, capacidades, y habilidades que pretenden alcanzarse). Tras la aprobación por el Ministerio de Educación (gobierno nacional) de las directrices generales de cada titulación, las universidades elaborarán los planes de estudio y, previo informe favorable de la Comunidad Autónoma correspondiente (gobiernos regionales), los remitirán al Consejo de Coordinación Universitaria para su homologación. Una vez homologado el plan de estudios, de nuevo el Ministerio (de ámbito nacional) aprobará dichos títulos para que la Comunidad Autónoma pueda autorizar su impartición. Por último, la universidad procederá, en su momento, a la expedición de los títulos. 2.2.2. El segundo nivel: El postgrado El segundo nivel de las enseñanzas universitarias, para cuyo acceso se requerirá haber superado el primero, conducirá a la obtención de los títulos de Master o Doctor: a) El título oficial de Master. Los objetivos formativos del Master deben estar orientados hacia una mayor profundización intelectual, posibilitando un desarrollo académico disciplinar e interdisciplinar, de especialización científica, de orientación a la investigación o de formación profesional avanzada. Revista Electrónica de Investigación Educativa, Vol. 8, No. 1 9