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Los reyes en su laberinto: Los problemas de la edición de un apartado inédito de Figuras de Bethlem de Gabriel Miró

Palomo Alepuz, Laura

Abstract

En el siguiente artículo se reflexiona sobre algunos de los problemas que originó la edición genética del cuarto capítulo de Figuras de Bethlem, una obra prácticamente desconocida de Gabriel Miró. Para ello, nos centraremos especialmente en aquellas dificultades relacionadas con la propuesta de ordenación de los manuscritos que la desarrollan, debido a que este proceso es el más complejo: el contenido que formaba las redacciones más avanzadas había aparecido en los capítulos primero y tercero en las primeras textualizaciones; el título de varias de las composiciones era “Samuel. David. Salomón”, pero no se conservaba ninguna completa que contuviera la articulación de las tres figuras (todas se interrumpían en el fragmento dedicado al célebre rey David); algunas redacciones presentaban lagunas, que podían abarcar especios de cuatro cuartillas; finalmente, como consecuencia de todos los factores mencionados anteriormente, las diferentes textualizaciones presentaban diferencias argumentales significativas.

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AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 Los reyes en su laberinto: Los problemas de la edición de un apartado inédito de Figuras de Bethlem de Gabriel Miró Kings in their labyrinth: Problems of edition of an unpublished section of Gabriel Miró’s Figuras de Bethlem LAURA PALOMO ALEPUZ Universidad Católica San Antonio de Murcia [email protected] Recibido: 20/11/2016 Aceptado: 12/01/2017 . Cómo citar: Palomo Alepuz, Laura, “Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado inédito de Figuras de Bethlem de Gabriel Miró”, AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos 2 (2016): 23 – 47. DOI: https://doi.org/10.24197/aiemh.2.2016.23-47 Resumen: En el siguiente artículo se reflexiona sobre algunos de los problemas que originó la edición genética del cuarto capítulo de Figuras de Bethlem, una obra prácticamente desconocida de Gabriel Miró. Para ello, nos centraremos especialmente en aquellas dificultades relacionadas con la propuesta de ordenación de los manuscritos que la desarrollan, debido a que este proceso es el más complejo: el contenido que formaba las redacciones más avanzadas había aparecido en los capítulos primero y tercero en las primeras textualizaciones; el título de varias de las composiciones era “Samuel. David. Salomón”, pero no se conservaba ninguna completa que contuviera la articulación de las tres figuras (todas se interrumpían en el fragmento dedicado al célebre rey David); algunas redacciones presentaban lagunas, que podían abarcar especios de cuatro cuartillas; finalmente, como consecuencia de todos los factores mencionados anteriormente, las diferentes textualizaciones presentaban diferencias argumentales significativas. Palabras clave: Figuras de Bethlem, Gabriel Miró, obra inédita, manuscritos, genética textual. Abstract: The following paper presents a series of reflections on some problems originated by the genetic edition of fourth chapter of Figuras de Bethlem, a practically unkown work of Gabriel Miró. To do this, we will focus in particular on the difficulties related to the proposed classification of manuscripts that elaborated on it, due to this process was the most complex one: the content which forms the most advenced compositions had appeared in first third chapter in early writings; although the title was “Samuel. David. Salomón” in some texts, any of them have been preserved complete containing the three figures articulation (everyone has been interrupted in section dedicated to King David); some compositions show gaps covering four pages; finally, as a result of the factors identified above, texts reveal different storylines. 24 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 Keywords: Figuras de Bethlem, Gabriel Miró, unpublished work, manuscripts, textual genetics INTRODUCCIÓN: ALGUNOS APUNTES SOBRE FIGURAS DE BETHLEM En el siguiente artículo nos proponemos hablar sobre una obra de Gabriel Miró que, por ser prácticamente inédita, ha permanecido olvidada hasta hace relativamente poco tiempo. De Figuras de Bethlem nos ha llegado poca información: solamente sabemos que proyectaba incluirla en la colección “Estampas Viejas”, que empezó a mencionarla en su epistolario a partir de 1918, publicó algunos de sus fragmentos en la prensa periódica y que su redacción quedó interrumpida por la muerte del escritor, que tuvo lugar en 1930. La serie “Estampas Viejas”, que ilusionaba al autor desde su niñez, pero que cristalizó formalmente, según él mismo declara en carta a sus tías, Teresa y Concepción Miró Moltó, en la primavera de 1916 (Miró 2009: 229), iba a reunir un conjunto de obras de asunto bíblico cuya nómina varió a lo largo de los años: mientras que en la primera versión, que se encontraba al final del primer volumen de Figuras de la Pasión del Señor (1916) se mencionaban siete tomos (Figuras de la Pasión del Señor I y II; Figuras de Bethleem; 1 Figuras de discípulos; Santos y fiestas; Patriarcas y Profetas; y Monjes) en la lista que se muestra en la nota autobiográfica que publicó el Diario de Alicante el 26 de marzo de 1927 se mencionan ocho (el volumen Monjes habría sido reemplazado por otro denominado Calendario; los dos tomos de Figuras de la Pasión se habrían unido; Patriarcas y Profetas se habría desligado en dos: Patriarcas y Jueces y Reyes y Profetas; y Santos y fiestas en otros dos) y en la última variante, que aparece en el plan de las Obras Completas de la editorial Biblioteca Nueva se recogen únicamente seis títulos (debido a que se eliminan los tomos Fiestas y Calendario). 1 Muchos de los nombres relativos a lugares o a personajes orientales que el autor incluye en sus obras conservan una sonoridad que recuerda a la de la lengua original; sin embargo, debido a que se trata de reproducciones basadas seguramente en las que aparecían en los libros de consulta de Miró, en su mayor parte franceses, y como la gestación de algunas de estas obras se prolongó durante años, a veces su transcripción varía de unos textos a otros; es el caso del toponímico “Belén” que aparece en ocasiones como “Bethlem” y otras veces como “Bethleem”. Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 25 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 Sin embargo, aunque Miró se refirió siempre a este proyecto con ilusión, 2 de la serie solamente se publicaron los dos tomos de Figuras de la Pasión del Señor (1916-1917) y los fragmentos de Figuras de Bethlem que salieron a la luz en la prensa periódica en forma de artículos. Estas publicaciones empezaron a aparecer a partir de diciembre de 1919. La primera, denominada “Bethleem” y dividida en dos partes denominadas “Sendas y contornos” y “El camino alto”, se publica el 15 de diciembre de 1919 en la revista católica Voluntad. La siguiente, “El mesón de las caravanas. Camellos y luna”, se publica el 24 del mismo mes en La Publicidad de Barcelona. Poco después, los días 5, 6 y 7 de enero de 1920, salen a la luz en la edición de la noche de este mismo diario los artículos: “Los Magos caminantes, I. La estrella y la cumbre”, “Los Magos caminantes, II. La estrella y el camino” y “Los Magos caminantes, III. La estrella y los hombres” y un mes más tarde aparece en la revista Voluntad: “Bethleem”, dividido en “Los huertos”, “Noemí” y “Ruth y Noemí”. Tres años más tarde, el 7 de enero de 1923 publica en La Nación de Buenos Aires el artículo que lleva el título general de “Figuras de Bethlem”, dividido en los apartados: “Ruth”, “El desierto y Etham”, “Bethlem”, “Ruth y Booz” y “David y Salomón”. En este mismo año y diario ve la luz el 23 de diciembre “Figuras de Bethlem: Caravanas”, al mismo tiempo que en Los Lunes de El Imparcial de Madrid se publica “Los Magos caminantes”. Alrededor de dos años después, los días 9 y 10 de enero de 1925, aparecen en El Sol de Madrid dos artículos con el mismo nombre unitario, “Figuras de Bethlem”. El del día 9 contiene los subapartados “Ruth”, “El desierto y Etham” y “Bethlem”, y el del 10, “Ruth y Booz” y “David y Salomon”. Al final del año, el 24 de diciembre sale en El Sol de Madrid “Figuras de Bethlem. Llegan San José y Santa María”. 2 Una muestra es esta referencia localizada en una carta que envía a su amigo Eduardo Irles el 14 de enero de 1917: “Yo, por temperamento, por mi amor a la estética de la Biblia, inédita entre nosotros —no debemos contar la retórica del sacerdocio y de algunos clásicos— por creer llegado el instante del retorno a las proyecciones de lo primitivo con la sensibilidad moderna tan trabajada, he emprendido una colección de libros que afirman mi vida interior y quitan de mis ojos muchos engaños artísticos. Cada página me parece la primera que escribo. Y cuando acabe esta serie, me consideraré preparado para escribir el libro que todos creemos llevar en las entrañas” (Miró, 2009: 247). 26 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 Por último, los editores de las Obras Completas, Edición Conmemorativa (1932-1949), recogen en el Apéndice al tomo VI unas páginas que llevan el título de “Los tres caminantes”, las cuales habrían sido entregadas por Miró, poco antes de morir, al representante de la revista argentina Caras y Caretas para su publicación, y que finalmente vieron la luz el 12 de marzo de 1932 en el número 1745. La Edición Conmemorativa, que además de “Los tres caminantes”, también incluyó las versiones periodísticas más avanzadas de las otras figuras, junto con un apunte introductorio y una relación de variantes, es la que tuvieron como referencia las ediciones posteriores de Figuras de Bethem, entre las que se incluye la de Losada, de 1961, que publica esta obra en volumen independiente. El conjunto de circunstancias que se ha ido esbozando a lo largo de los últimos párrafos propició que durante muchos años se pensara que de esta obra solamente nos habían llegado los textos que el escritor publicó en la prensa; sin embargo, en el legado del autor que custodia la Biblioteca Gabriel Miró de Alicante, incluido en carpetas y sobres que a su vez aparecen recogidos en archivadores, se conservan alrededor de novecientos setenta documentos manuscritos relativos a este proyecto. Cuando nos acercamos a este legado hace ocho años en busca de información adicional sobre la colección de obras de asunto bíblico de Miró, no nos imaginábamos que el material de Figuras de Bethlem podría convertirse en el objeto de estudio de nuestra investigación, pero su cantidad, su variedad, la novedad que planteaba en cuanto a contenidos y su valor literario nos hicieron advertir su importancia no sólo para conocer mejor esta obra en concreto, sino también para saber cómo abordaba Miró el proceso de creación, posibilidad insólita si tenemos en cuenta que solía deshacerse de los borradores de sus libros una vez que los había publicado. Delimitado ya nuestro propósito de editar los manuscritos de Figuras de Bethlem, nos planteamos cuáles serían los pasos que deberíamos seguir para llevarlo a cabo. Debido a que no contábamos con un manuscrito final que nos sirviera de referencia ni bibliografía sobre esta obra, decidimos que nuestros primeros dos objetivos debían ser la transcripción del material y su propuesta de ordenación. Si la primera tarea, ya de por sí ardua y compleja, resultó dificultada por el hecho de que los manuscritos fueran borradores, y, como tales, presentaran tachones, adiciones, correcciones, reescrituras y lagunas, la segunda fue la que más complicaciones nos generó, ya que las ediciones Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 27 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 en libro planteaban una lista de apartados que no se ajustaba a las que habíamos encontrado entre los documentos manuscritos. Mientras las primeras organizaban el contenido en cuatro apartados: “Bethlem”, “Ruth”, “Llegan San José y Santa María” y “Los tres caminantes”, el cotejo y el análisis de las variantes manuscritas nos llevó a extraer dos conclusiones que apuntaban a una disposición diferente. La primera era que tanto la organización del material como la variante de índice que considerábamos más avanzada parecían indicar que Miró pretendía dividir la obra en tres grandes partes: “Bethlem”, que se planteaba como un recorrido por la historia bíblica de la aldea y de los personajes de la Escritura que se suelen relacionar con ella (como Jacob y Raquel, Ruth, Samuel, David y Salomón, José, María y Jesús, los Reyes Magos y Herodes); “Magos”, en la que se traza el viaje que realizaron estos tres sacerdotes desde Persia hasta la aldea siguiendo la trayectoria de una nueva estrella que ellos interpretaron como el signo del advenimiento de un nuevo rey; y “Herodes”, dedicada a la figura del célebre monarca. En cuanto a la segunda conclusión, tiene que ver con que cada uno de estos bloques estaría dividido a su vez en una serie de capítulos, cuya nómina también habría sufrido modificaciones y de la cual la versión última la presentaban en los tres casos los títulos de una serie de sobres correlativos. De este modo, la estructura general de la obra se podría sintetizar como aparece en el siguiente cuadro: 28 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 ESTRUCTURA GENERAL DE FIGURAS DE BETHLEM Bethlem Magos Herodes Bethlem I-1º. La aldea. Muerte de Raquel. Su sepultura. Bethlem I-2º. La hija de Hir. Bethlem I-3º. Ruth y Booz. Bethlem I-4º. Desde Samuel hasta Salomón. Bethlem I-5º. Reyes. Guerras. Deportaciones. Templos. Herodes el Grande desde Bethlem. Bethlem I-6º. El censo; las caravanas. Llegan Josef y María. Bethlem I-7º. Josef y María. Bethlem I-8º. El asno. El buey. (Figuritas: mujeres; jornaleros; pastores; artesanos, etc). [Los Magos. I. La estrella.] [Los Magos. II. Persia. Babilonia.] Los Magos. III. Riegos. Borsippa. Babilonia. Los Magos. IV. Recuerdo de Asiria. Tapsacus. Los Magos. V. Tadmor. Damasco. Los Magos. VI. Perea. Galilea. Los Magos. VII. Judea. Jerusalem. Los Magos. VIII. El Templo. Los Magos. IX. Xistus. [Los Magos. X. Bethlem.] Herodes. I. Herodes y Jerusalem. Herodes. II. Herodes y Marianne. Herodes. III. Herodes y sus hijos Herodes. IV. Herodes. Cuadro 1: Estructura general de Figuras de Bethlem Sin embargo, aunque en este punto de nuestra investigación ya teníamos más o menos dibujado el armazón de la obra, la cantidad, la heterogeneidad y el desorden en el que se encontraban los materiales, su fragmentarismo y el hecho que de que no se encontraran fechados, seguían dificultando la tarea de ordenación, por lo que para poder organizar el material fue necesario analizar previamente el contenido de cada uno de ellos y después cotejarlos uno a uno para poder catalogarlos atendiendo a los siguientes criterios: en primer lugar, su fase de redacción (pre-redaccional, redaccional y pre-editorial); 3 en segundo lugar, su tipología (anotaciones, listas de vocabulario o de bibliografía, índices, esquemas, mapas, sobres, borradores o recortes de prensa); en tercer lugar, el bloque o capítulo con el que estaban relacionados y, en 3 Para la nomenclatura de las fases sigo el manual de Pierre Marc Biasi (2011). Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 29 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 cuarto lugar, para el caso de los borradores, el conjunto redaccional al que pertenecían. 4 Entre todos los documentos, las redacciones tienen una importancia esencial para saber más sobre Figuras de Bethlem, puesto que no solo presentan reunidas y sintetizadas informaciones que aparecen en los otros materiales pre-redaccionales, sino que implican un desarrollo más elaborado del contenido conceptual y formal. En el apartado en cuya edición nos vamos a centrar en este artículo, además, las diferencias que muestran las textualizaciones son tan abundantes como fundamentales. LA EDICIÓN DEL APARTADO “BETHELM I-4º” “Bethlem I-4º (Desde Samuel hasta Salomón)” se encuentra localizado entre los ocho capítulos que componen la primera parte de Figuras de Bethlem y todo parece indicar que estaba dedicado a dibujar las figuras del profeta Samuel y de los reyes David y Salomón. Los documentos que conservamos sobre este apartado, y particularmente las redacciones, reúnen una serie de peculiaridades que han complicado su edición; de ellas daremos cuenta en esta parte de nuestro estudio. Entre los aspectos que dificultaron la edición nos parece importante destacar dos, que iremos analizando a lo largo del trabajo: el primero es que el contenido que previsiblemente se hubiera desarrollado en “Bethlem I-4º”, porque este es el lugar que ocupa en las últimas variantes 4 Para ello, como los borradores se encontraban desordenados, primero los analizamos por separado y después los cotejamos teniendo en cuenta factores como el tipo de papel (color, tamaño), tipo de tinta (color, material), tipo de letra (apretada o suelta; borrosa o clara), cantidad de tachaduras, número de página y tipo de numeración (arábiga o romana). Si el índice de similitud era alto, los agrupábamos en redacciones que denominábamos con las letras del alfabeto y ordenábamos teniendo en cuenta su datación aproximada. Debido a que Miró no incluyó en ningún caso una fecha de creación de su material, para poder establecer un ordenamiento cronológico relativo fue necesario examinar detenidamente las variantes de escritura de cada uno de los elementos que componían las redacciones teniendo en cuenta dos criterios: en primer lugar, que las tachaduras, adiciones, sustituciones incorporadas en la misma línea del texto son inmediatas, mientras que las que se incluyen entre líneas, en el verso del folio o en los márgenes son posteriores; en segundo lugar, que cuando en una redacción determinada, que se puede denominar X, se repiten una serie de cambios que aparecían en otra, Y, que a su vez incorpora nuevos cambios que la X no sigue, la primera, X, es anterior a la segunda, Y. 30 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 de índice y composiciones, no estuvo desde el inicio localizado en dicho apartado ya que en un momento temprano de gestación aparecía situado en el primer capítulo y más tarde se incluyó también en el tercero. La causa de esta circunstancia tiene que ver con las modificaciones que sufrió Figuras de Bethlem a lo largo de su desarrollo —motivadas sin duda por la dilatación del periodo de creación de la obra, la consulta de un número de fuentes arqueológicas, históricas y bíblicas nada desdeñable y por la tendencia natural de Miró a releer, pulir y perfeccionar constantemente su obra—, entre las cuales destaca la evolución de su estructura que pasó de ser una sencilla translación literaria de los elementos que forman parte del tradicional belén a toda una recreación histórica del momento de la Natividad. Este enriquecimiento arquitectónico es manifiesto si comparamos una de las primeras variantes de índice, la que encontramos en una carta que Miró envía a su amigo Ricardo Baeza en junio de 1919, que contiene los apartados: “Bethlem”, “El establo”, “El buey”, “El asno”, “Santa María”, “San José”, “Pastores”, “Labriegos”, “Herodes”, “Los Magos”, con las conclusiones a las que lleva el estudio de los manuscritos en cuanto a la estructura de la obra, que se muestran sintetizadas en el cuadro que aparecía unas páginas antes y que, recordamos, apuntaban a una organización en tres bloques principales, “Bethlem”, “Magos”, “Herodes” que a su vez quedarían divididos en una serie de capítulos. En cuanto al segundo de los aspectos que dificultaron la edición, tiene que ver con que, como consecuencia de esta modificación constante, el contenido de las diferentes redacciones es, en muchos casos, distinto. En los párrafos que siguen trataremos de analizar estas peculiaridades incidiendo en los dos aspectos. La evolución que sufren tanto la estructura como el texto de Figuras de Bethlem afecta de forma significativa a “Bethlem I-1º”, que pasa de ser el primer capítulo de la obra en las variantes más antiguas al primero de la primera de las tres partes en la última, lo que se traduce también en un cambio de contenido. Así, en las redacciones más tempranas del apartado los contenidos siguen la disposición que aparece en el esquema “Cap. De Bethlem”, incluido en la división “Bethlem. 43 cuartillas y 2 notas”: —La aldea; los huertos; las cuestas; las sendas. —Jonathan, hijo de Gersam – levita. (Jueces, XVIII, 30. – Jueces, XVII, 7 – 9. El levita de Efraim, Jueces XIX.) Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 31 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 —Noemí. Ruth. —David. Pecado de David. Compra del lugar del Templo. El Señor no lo acepta de sus manos rojas de sangre del crimen y de batallas. —Salomón. La Sulamita. El Templo. Sin embargo, en las redacciones más avanzadas desarrolla solamente el primero de los episodios mencionados, porque los demás se van insertando en otros capítulos. Probablemente la más antigua de las redacciones que textualizan el episodio que nos concierne en este artículo fue compuesta en este primer momento de gestación y, por este motivo, no se encuentra situada en el capítulo “Bethlem I-4º” sino en “Bethlem I-1º”. La hemos denominado redacción E y está divida en dos apartados “Las sendas” y “Santuarios. El de Salomón”, de los cuales nos interesa el segundo que es el que incluye la referencia a las figuras de los monarcas. En este caso no se alude al profeta Samuel y prácticamente toda la narración (salvo una rápida mención al momento del enamoramiento del rey David de Betsabé 5 ) se focaliza en la relación que establecen los monarcas con el Templo de Jerusalén: desde su ideación, la selección y la compra del terreno para su emplazamiento por parte del rey David (que descubre el lugar propicio al avistarlo desde las almenas de su torre) así como su imposibilidad de edificarlo debido a la oposición divina y, finalmente, la posterior construcción a manos de su hijo Salomón: Aquellas almenas que hundían su lanza 6 en la gloria del firmamento le colocaron delante de la mujer cuando salió desnuda goteando agua del huerto de su delicia; y esas las almenas esa terraza de sillares rojos en el cielo caliente le puso en presencia de una colina de tierras aradas por los jornaleros y las yuntas de Ornam. […] Quiso David esa cumbre 7 para levantar el Templo, y le Compró 8 David las eras a Ornam, el jebuseo por cincuenta siclos de plata; y en esa 9 cumbre de la colina 10 quiso el rey labrar 11 el Templo; pero, el Señor no lo acepto de sus manos 5 Esta alusión, que en este caso es breve, crecerá y se convertirá en un episodio importante en redacciones posteriores. 6 Tachado: filo. 7 Tachado: David la deseo. 8 Modificado: compró. 9 Tachado: la. 10 Tachado: y el Señor no aceptó. 38 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 incluyen prácticamente contenido relativo a esta figura; 55 en segundo lugar, algunas de ellas presentan lagunas que se prolongan incluso a lo largo de varias cuartillas; finalmente, como consecuencia de las otras dos, las diferencias argumentales entre unas y otras son significativas. La primera de ellas, denominada A, sigue de cerca el texto de la redacción E del capítulo “Bethlem I-1º”, que como hemos comentado antes, es la más antigua de las que desarrollan este episodio. A pesar de que el examen de las variantes indica que es posterior a esta, no incluye cambios relevantes: en este caso como en el otro, la narración se centra en la ideación y la construcción del Templo de Jerusalén por parte de David y Salomón. Aunque una laguna de tres páginas impide que tengamos una idea completa de su argumento, el texto de la siguiente redacción, la B, parece bastante diferente, porque en esta ocasión se incorpora a la narración el personaje de Samuel, cuya llegada a Belén para ungir al próximo rey modula la primera parte del capítulo a partir de este momento; incluye un repaso de los acontecimientos más significativos que tienen lugar en la aldea antes del enfrentamiento de los israelitas con los filisteos y alarga la mención a Betsabé, que en la redacción anterior era muy breve. Debido a que tanto el apartado protagonizado por Samuel como el que narra el enfrentamiento entre filisteos e israelitas aparecen más completamente desarrollados en otras redacciones, incidiremos aquí en la parte dedicada a Betsabé, que tal cual se encuentra articulada en esta redacción no vuelve a incluirse. Como en las redacciones E de “Bethlem I-1º” y la A de “Bethlem I-4º”, el lugar que propicia el descubrimiento y, como consecuencia, el enamoramiento de Betsabé es la terraza de la torre del rey, pero a diferencia de lo que ocurre en las otras dos redacciones, en esta ocasión la referencia a este momento no aparece ligada a la historia de la construcción del Templo: Volvía De ser ald[eano] Jerusalem, tallada de roca en azul muy alto. David la rodeaba por su cintura de piedra. Sus almenas como prismas, como lanzas sonrosadas. Se asomaba el rey; y sus brazos, y su frente y su túnica recogían el sol embebido por los sillares; y vió desde allí a Bethsabé desnuda que salio goteando 55 El posible motivo de esta circunstancia nos parece que puede ser que, cuando se produjo su muerte, a Miró todavía no le había dado tiempo a reelaborar la parte final del capítulo tercero, dedicada a Salomón, e integrarla en “Bethlem I-4º”, que con toda probabilidad era su plan, si tenemos en cuenta que ya había realizado lo mismo con el fragmento correspondiente a David. Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 39 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 de la alberca de su huerto, en la intimidad de los arboles tiernos, en flor 56 (Cuart. 58v (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). Y el narrador tampoco se limita a indicar este dato; mientras en las otras composiciones se alude de forma concisa al momento en el que el rey la ve por primera vez, en la redacción B se hace un recorrido por la historia de su relación, que tiene como base el capítulo XI de II Reyes. Mediante una elipsis, Miró enlaza esta experiencia inicial con la escena del encuentro sexual de los dos amantes, cuando Betsabé todavía está casada con Urías; esta situación, con el momento en el que a Betsabé le traen el cuerpo sin vida de su marido, que el rey David había destinado a propósito a primera línea de combate para que sucumbiera en la batalla y así poder desposarse con su viuda; y este último, con los instantes de remordimiento que suceden a la muerte de Urías, la boda con Betsabé, la alegría que le produce su embarazo: Y después Bethsabé encendida bajo sus ojos y su boca; y después mirándole espantada mientras va llegando en brazos de los valientes el cuerpo de cadáver de su marido. Ya siempre de David: David 57 se hunde en su la hierba de su aldea, en la inocencia de los corderos gritando He pecado! 58 ¡Ten piedad de mí, te piedad de mí, oh Dios! Lávame de mis iniquidades; líbrame de las sangres, oh Dios! Y en seguida arrebatado hacia Jerusalem. Sus remordimientos, sus clamores le han arrancado de Bethsabé. La aldea le ve enloquecido de dolor gritando el nombre de la viuda de Urias, el nombre de Urias que la tuvo antes que él, que la tuvo toda intacta. Un hijo de ella, Señor un hijo de ella. ¡Que lejos hoy Jerusalem de Bethlem. Salta de su potro; caminará él, sentirá él la distancia, el cansancio, tragar el aire con los brincos de su corazón, cantando, sollozando al Señor, a élla.. ¡Un hijo! (Cuart. 58v (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). Y después se detiene en la agonía del hijo, en la descripción del dolor y de la culpabilidad que embarga a su padre durante estos amargos momentos: Ha envejecido de hora en hora por la agonía del hijo. Morirá el hijo por la culpa de los padres. David se ha hundido dentro de David. Los criados, los capitanes, los sacerdotes se asoman mirandole tendido sobre las losas. Y vienen otros de la 56 Tachado: follajes maduros. 57 Tachado: que. 58 Tachado: sus remordimientos. 40 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 ciudad contando a los viejos bethlemitas que siguen pensando en él: El hijo ha muerto ya (Cuart. 59r (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). Finalmente, cierra la parte dedicada a la relación con Betsabé con el momento en el que David, habiendo asumido la muerte del bebé como un castigo divino contra su cuestionable comportamiento, confía, esperanzado, en la llegada de un segundo que pueda redimir su amor: David se ha bañado y ungido, y se se sentó a la mesa toda llena y tiene ceñida a Betsabé deseandola. Porque dice: mientras aun vivía, yo sufrí por si se me daba el perdon de su vida; ahora ya duerme para siempre en la tierra! Es menester el hijo de ella; la perfección de su amor en la frecura pura de su hijo. Decían los ancianos: «Otros hijos tiene David. Otros hijos de otras mujeres, no son de ella, la que gozó con dolor y con sangre de su culpa, y ha de ser el elegido de santificación. Los otros hijos ya reparan si el padre pasó de los años jóvenes, si el reino es grande, si la hermana es hermosa. Hijos de muchas, hijos de harén: enjendrados de batalla en batalla, a la soldadesca. A este lo quiere y lo quiere complaciéndose de antemano en su obra, en el ocio fecundo de la obra bella, para sublimarse en él. Labró su imperio; y cuando la mujer Y cuando David vuelve a Bethlem ya deja una rafaga de gozo entre los huertos natales. A un lado sonríe a la esposa con dulzura maternal. Ya tiene labrado el imperio; tendrá el hijo; solo falta levantar el templo del Señor (Cuart. 59r (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). La siguiente redacción, la C, incorpora la referencia a tres sucesos que no aparecen en las otras composiciones. El primero es el combate con Goliat: “David, todavía mozo derribó, siendo mozo, con su honda al heroe que destacaba en el confin como un navío (Cuartillas 57v (1) y 58r (2), “Bethlem. Bethlem I-4º”). El segundo es el enfrentamiento con sus propios hijos, que, aunque se sugiere en otras textualizaciones, es más explícito en esta: Va envejeciendo, y no puede reposar. Tan ancho como su es su reino; nunca tan grande, y siempre se oyen cruzando rodeándolo 59 los ruidos de los pueblos enemigos siempre con el ímpetu de la acometida y de la escapada; de y dentro y a un lado el de sus mismos hijos suyos que se odian y le odian. Ha de huir un día de Absalon, y se marcha por la cuesta del monte de los olivos (Cuartilla 58v (2), “Bethlem. Bethlem I-4º”). 59 Tachado: atravesandolo. Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 41 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 Y el último, que se recoge en II Reyes, XXIII, 15-17 tiene que ver con el lance que protagonizan tres de sus hombres más valientes, que queriendo complacer su deseo de beber el agua de Belén, se arriesgan adentrándose en el territorio enemigo para traérsela: Viejo ha deseado el agua dulce de su aljibe de pastor, que le daría todos los sabores de su vida pasada; y cuando se la traen los sus escogidos, la derrama, porque la ve y la siente roja y tibia como la sangre que pudo costar su sed (Cuart. 58v (2), “Bethlem. Bethlem I-4º”). De las seis redacciones siguientes, nos vamos a centrar en la H, que es la más completa —ya que de las D y E solamente conservamos una cuartilla, la F desarrolla únicamente el apartado “Samuel” y la G y la I contienen dos escasas cuartillas cada una— y una de las más avanzadas (la única posterior a ella es la I). Esta redacción contiene diez cuartillas y está dividida en dos partes tituladas “Samuel” y “David”. En la primera el relato comienza con el retrato del profeta, que llega a Belén acompañado de dos siervos y una ternera: Los ojos, de halcón; el frontal de lana devorándole su rostro de raíces peludas. 60 Amoratado y seco como un odre; y se revolvía sin apoyarse en su báculo, un báculo tan largo que la víbora del poco pomo aparecía sola, muy alta. Detrás dos siervos con el sayo arremangado para caminar. Una jumenta blanca, y, tirando del cordel del aparejo, una ternera con la nube de leche en la mirada cerril (Cuart. 1r (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). A continuación, sigue la descripción del revuelo que causa en la aldea su visita, que los vecinos temen que no sea pacífica, por el recuerdo del reciente episodio de la muerte del rey Agag. Este suceso, que se integra en este punto de la narración a través de una analepsis, se refiere en I Reyes, XV y tiene que ver con la guerra contra el pueblo de Amalec que promueve Samuel en venganza por un suceso que ocurrió siglos antes. 61 60 Tachado: [ilegible] con barbellera. 61 Según el relato bíblico, Dios se pone en contacto con Samuel para decirle que ha decidido castigar al pueblo de Amalec, cuyo rey impidió en el pasado a los judíos atravesar su territorio a su vuelta desde Egipto, con la guerra, que liderará Saúl. El conflicto surge cuando Samuel, que había advertido al rey de que era necesario pasar a 42 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 Después de haberse interrogado con ansiedad entre ellos sobre cuál será la razón de la llegada del profeta a una aldea humilde y pacífica como Belén, reúnen el valor para repetir esta pregunta al patriarca que, al percibir su miedo, se siente dolido porque se le asocie con la violencia y el horror, pero que finalmente solo contesta que ha venido con una ternera, porque tiene la intención de sacrificarla y compartir su carne con ellos. A continuación, los aldeanos se reúnen en el campo de Isaï para comer juntos y al notar el profeta que los aldeanos se han dado cuenta de que lleva colgando un cuerno con tapa y bronce y que lo están señalando, les aclara que la razón que le ha traído a su aldea es que busca un nuevo rey al que ungir. Quiere conocer entonces a los hijos de Isaï y, como ninguno se ajusta a sus exigencias, le pregunta al hacendado si no tiene más. Entonces todos le hablan de David, el hijo menor, que no se encuentra en casa porque está apacentando el ganado. Cuando lo ve por primera vez, comprende que es el elegido; lo unge y lo declara rey, pero pide a los aldeanos, que le preguntan nerviosos si no sigue viviendo Saúl, que guarden silencio sobre lo que ha sucedido hasta que llegue el momento propicio. Finalmente, la parte denominada “Samuel” se cierra con la descripción del trastorno que este incidente causa para siempre en Isaï, en David y en la aldea: Isaï perdió el sosiego de su abundancia. Siempre con sobresalto por su hijo el pastor. Todos se complacían mirando a David; pero, todos recelaban; hasta el padre; 62 como antes, solo le miraban sus 63 corderos. ¿No Fue de paz la llega[da] venida del Vidente a la aldea? No fue de paz. La aldea pastora y labradora se trastornó. Y Tuvo que pelear; se ciñó de muralla, blanca como una faja de lino (Cuart. 9r (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). El apartado titulado “David” parece incompleto porque solamente desarrolla la parte en la que se describen las guerras que se producen fuego a cualquier ser viviente, descubre, presentándose en persona en el campamento bélico, que Saúl y sus hombres habían dejado con vida a una porción del ganado y al rey amalecita, lo que causa la cólera del profeta, que termina dándole muerte con su cuchillo. 62 Tachado: nadie le miraba como antes. 63 Tachado: los. Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 43 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 durante el reinado de David entre los judíos y los filisteos, pero no se mencionan algunos episodios que aparecen en las otras redacciones como la historia de amor con Betsabé o la ideación del Templo. 64 Se abre con la noticia de que cada vez llegan más hombres interesados en luchar con David contra los enemigos de los judíos: A 65 la quebrada donde sestea 66 de las siestas de David se regostaban cada día más hatos y gentes cada día. 67 Mozos de la casa y 68 del 69 los rebaños del contorno; 70 algunos 71 de aduares lejanos. 72 no traían reses. Por el capuz duro como el cuero de sus tiendas 73 les asomaba la 74 carne dura, carbonizada, un 75 hacha, y su rejon, o la espada arrancada del cadáver de un enemigo, la hoz de carro arrancada a 76 de un carro filisteo (Cuart. 10r (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). Y se cierra con una larga descripción del origen, las costumbres y tradiciones del pueblo filisteo: Pueblo incircunciso, que no se amasó con la simiente Sem. Vino del mar ancho, enviado por una isla poblada de diosas que besaban a los héroes, y de dioses que peleaban y se embriagaban de y se les con las cepas de la isla y con las hijas de los hombres. Refocilo de divinidades embebidas de la sangre y de la médula de los guerreros y los pastores. 77 //Trajeron su 78 dios Dagon 79 mitad hombre humano 64 Como hemos señalado antes, la razón de que no se haga mención en las redacciones más avanzadas a la construcción del Templo de Jerusalén puede tener que ver con la idea que tenía el autor de desarrollarlo más profundamente en otras de las obras de la serie “Estampas Viejas”, Figuras de Reyes y Profetas. 65 Tachado: En. 66 Tachado: en el terebinto. 67 Tachado: Gentes de. 68 Tachado: familia de David y gentes. 69 Modificado: de. 70 Modificado signo de puntuación: punto. 71 Modificado: Algunos. 72 Añadido signo de puntuación. 73 Tachado: de estameña. 74 Tachado: su. 75 Tachado: su. 76 Tachado: al. 77 Tachado: hombres. 78 Aparecía escrito en la línea principal, en primer lugar: En la tierra nueva de la orilla del mar, les protegía otro; después, vivía reemplaza a les protegía; más tarde, el sustituye a otro. Después, rechaza todo el conjunto y escribe las palabras que aparecen resaltadas en negrita. 44 Laura Palomo Alepuz AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47. ISSN: 2444-9199 mitad delfín que se recostaba en las alas y despues caminaba por las mieses mojándolas de espumas; y les protegió Beel-Zebuch, todo hombre que les protegía de los insectos que hacía germinar su lumbre, y su amuleto era el jaspe verde con un escarabajo. […] Gentes 80 grandes y blancas que cubrían su desnudez con bronces. Desde las 81 planicies de 82 trigos de la costa penetraba 83 gozoso 84 en 85 tribus israelitas. […] Su 86 idioma, sus costumbres, distintas sus cánticos no eran como los se parecían a los de las razas cananeas. El mar les traía oleajes de colonias suyas y desde la playa se internaron en las comarcas de 87 interiores de rocas. 88 y desiertos. Todo Sus divinidades, 89 sus canciones, sus costumbres turbadoras en medio de las tribus de Israel. Muchos pueblos suyos, hasta dentro de la 90 Judea. Estrangulaban con un abrazo de delicias y ofrecían dando el derramando el vino de sus fiestas. Samuel les envió el trueno de Jehovah y sus escuadras huían a los llanos y 91 después volvían crecidas y magníficas (Cuartillas 10r (1) y 10v (1), “Bethlem. Bethlem I-4º”). Con este fragmento final concluimos nuestro análisis de los manuscritos que elaboran la historia de los reyes David y Salomón. Pero antes de poner punto final a nuestro discurso nos gustaría recapitular todo lo visto para poder establecer unas conclusiones. Como anunciábamos al principio de esta reflexión, editar los manuscritos del capítulo “Bethlem I-4º” no fue una tarea fácil, porque, en primer lugar, el dossier de manuscritos de este libro contenía unos novecientos setenta documentos de diverso tipo procedentes de diferentes fases de gestación de los cuales la mayor parte la constituían borradores manuscritos, en muchos casos, fragmentarios, que se encontraban desordenados. En segundo lugar, no contábamos con un manuscrito final o con bibliografía específica que nos sirvieran como referencia para transcribirlos u ordenarlos. Por otro lado, el contenido aparecía en un número considerable de redacciones que se encontraban en tres capítulos distintos. 79 Tachado: con. 80 Tachado: Hombres. 81 Modificado: la. 82 Tachado: costa. 83 Modificado: penetraban. 84 Modificado: gozoso. 85 Tachado: apoderándose de los poblados, cosechas y. 86 Tachado: que tenían una civilización. 87 Tachado: cerradas de los mar[es]. 88 Añadido signo de puntuación. 89 Tachado: dioses entre. 90 Tachado: en la comar[ca]. 91 Tachado: para. Los reyes en su laberinto: los problemas de la edición de un apartado… 45 AIEMH. Revista de la Asociación Internacional para el Estudio de Manuscritos Hispánicos, 2 (2016): 23-47 ISSN: 2444-9199 Además, el título de varias de las composiciones era «Samuel. David. Salomón» pero no se conservaba ninguna completa que contuviera la articulación de las tres figuras; todas las que se denominan de esta forma se interrumpen en el fragmento dedicado al célebre rey David. Asimismo, algunas redacciones presentaban lagunas, que podían abarcar espacios de cuatro cuartillas. Finalmente, como consecuencia de todos los factores mencionados anteriormente, las textualizaciones presentaban diferencias argumentales significativas. En conclusión, debido a que por las razones que hemos apuntado no podemos señalar ninguna de las redacciones como la final y teniendo en cuenta la naturaleza heterogénea y diacrónica del dossier de textos de este capítulo, que nos ofrece la oportunidad única de asomarnos al taller del escritor y contemplar cómo lleva a cabo el proceso de creación, decidimos optar por una edición genética que presentara ante el lector una transcripción de todos los documentos relacionados con la elaboración del capítulo —agrupados teniendo en cuenta, en primer lugar, la fase de redacción (pre-redaccional, redaccional y pre-editorial) y, en segundo lugar, en el caso del material redaccional, la datación relativa de las redacciones, que organizamos siguiendo un criterio cronológico— de tal modo que pudieran mostrar la evolución que siguieron tanto la estructura como el contenido del capítulo, nos permitiera vislumbrar la importancia que adquiere la intertextualidad en esta configuración y, como consecuencia, nos ayudara a comprender de primera mano cómo se produjo la gestación de este capítulo de Figuras de Bethlem. 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