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TESIS DOCTORAL BORIS ACOSTA MEJÍA Director de tesis: Dr. PEDRO MARTÍN MARTÍNEZ TORO DEPARTAMENTO DE TEORÍA E HISTORIA DE LA ARQUITECTURA Y TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN ETSAB ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA DE BARCELONA UPC UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE CATALUÑA BARCELONA 2020
Heterotopía en Foucault y su utilidad en el análisis de la arquitectura posmoderna: la singularidad generalizada Boris Acosta Mejía ADVERTIMENT La consulta d’aquesta tesi queda condicionada a l’acceptació de les següents condicions d'ús: La difusió d’aquesta tesi per mitjà del repositori institucional UPCommons (http://upcommons.upc.edu/tesis) i el repositori cooperatiu TDX ( h t t p : / / w w w . t d x . c a t / ) ha estat autoritzada pels titulars dels drets de propietat intel·lectual únicament per a usos privats emmarcats en activitats d’investigació i docència. No s’autoritza la seva reproducció amb finalitats de lucre ni la seva difusió i posada a disposició des d’un lloc aliè al servei UPCommons o TDX. No s’autoritza la presentació del seu contingut en una finestra o marc aliè a UPCommons (framing). Aquesta reserva de drets afecta tant al resum de presentació de la tesi com als seus continguts. En la utilització o cita de parts de la tesi és obligat indicar el nom de la persona autora. ADVERTENCIA La consulta de esta tesis queda condicionada a la aceptación de las siguientes condiciones de uso: La difusión de esta tesis por medio del repositorio institucional UPCommons (http://upcommons.upc.edu/tesis) y el repositorio cooperativo TDR (http://www.tdx.cat/?localeattribute=es) ha sido autorizada por los titulares de los derechos de propiedad intelectual únicamente para usos privados enmarcados en actividades de investigación y docencia. No se autoriza su reproducción con finalidades de lucro ni su difusión y puesta a disposición desde un sitio ajeno al servicio UPCommons No se autoriza la presentación de su contenido en una ventana o marco ajeno a UPCommons (framing). Esta reserva de derechos afecta tanto al resumen de presentación de la tesis como a sus contenidos. En la utilización o cita de partes de la tesis es obligado indicar el nombre de la persona autora. WARNING On having consulted this thesis you’re accepting the following use conditions: Spreading this thesis by the institutional repository UPCommons (http://upcommons.upc.edu/tesis) and the cooperative repository TDX (http://www.tdx.cat/?localeattribute=en) has been authorized by the titular of the intellectual property rights only for private uses placed in investigation and teaching activities. Reproduction with lucrative aims is not authorized neither its spreading nor availability from a site foreign to the UPCommons service. Introducing its content in a window or frame foreign to the UPCommons service is not authorized (framing). These rights affect to the presentation summary of the thesis as well as to its contents. In the using or citation of parts of the thesis it’s obliged to indicate the name of the author.
HETEROTOPÍA EN FOUCAULT Y SU UTILIDAD EN EL ANÁLISIS DE LA ARQUITECTURA POSMODERNA: LA SINGULARIDAD GENERALIZADA
DEDICATORIA A mis padres, por su infinito amor y sacrificio para que pudiera alcanzar mis sueños. Cualquier palabra o frase se quedan cortas para agradecerles todo lo que me han brindado. Los amo. A mis hijos Camilo y Oriana, por ser la fuerza espiritual que impulsa cada día de mi vida. A mi esposa Diana, su comprensión y apoyo incondicional para cada uno de mis pasos a lo largo de este proceso, han sido fundamental. A mi difunta abuela, Florinda, por su infinito cariño. En todo momento y a donde quiera vaya te llevaré en mi mente. A mi hermana, mujer aguerrida y mucho valor. Al profesor Maurici Pla, porque mientras estuvo presente, siempre atendió mis dudas con disposición y gran sabiduría. Gracias Maurici por tu amistad y por el constante empuje para terminar este trabajo. A Felicitas Fernández por su incondicionalidad y respaldo en uno de los momentos más difíciles de mi vida.
AGRADECIMIENTOS Especialmente, tengo la necesidad de expresar el más grande y sincero agradecimiento a mi director de tesis Dr. Pedro Martínez Toro, por haberse sumado con plena disposición, al camino que, hasta el momento, se había construido junto al profesor Maurici Pla. Gracias Pedro, porque creíste en nuestras ideas; gracias, porque tu paciencia, tu generosidad, tu conocimiento y apoyo constante fueron pilares para terminar este trabajo. Agradezco también al profesor Pedro Azara, su respaldo y consejos en la búsqueda de un nuevo director, fue esencial para llegar hasta la meta final. Gracias Dios por permitirme lo hasta ahora conseguido.
RESUMEN Esta tesis estudia la noción original de heterotopía, seguidamente sus interpretaciones y aplicaciones en distintos autores y disciplinas. El curso que toma esta noción -de lo extraño a lo generalizado-, se convierte en posibilidad para comprender la naturaleza de la arquitectura posmoderna; El hecho de reconocerla como heterotópica facilita asimilar su paradoja: buscando la singularidad se encuentra la ‘urbanalización’. El propósito es analizar la noción de heterotopía planteada por Michel Foucault, en su Conferencia Des Espaces Autres, y el giro que se le dio, posteriormente, para incorporarla en la comprensión de la arquitectura y la ciudad posmoderna. Con un enfoque cualitativo, se parte del concepto embrionario de Foucault, abarcando su contexto y sus alcances teóricos, mediante su descomposición. Foucault formuló la noción de heterotopía, como una herramienta (no restringida), para controvertir aspectos espaciales de su contemporaneidad; pero no incluyó una mirada disciplinar arquitectónica explícita. Por esto, tanto en la crítica reflexiva como en la exploración arquitectónica, trabajadas, se presta especial atención a las interpretaciones y aplicaciones dadas como instrumento. Teniendo como pilar la idea foucaultiana de “caja de herramientas”, en este estudio, se logró darle una nueva interpretación a la noción de heterotopía: es útil para interpretar rasgos de los edificios y ciudades en la posmodernidad. Se discute en este sentido, de que la naturaleza heterotópica - ‘lo otro’- está en la esencia de lo posmoderno. Esto sirvió para concluir que, a partir de lo singular, ‘lo otro’ (o sea, lo extraño), lo heterotópico, en la arquitectura posmoderna, se puede entender como formas otras (en relación con lo moderno). Esto deviene en paradoja: lo singular generalizado como nuevo orden. Lo cual produce, intencionadamente, lugares otros, porque se modifica la sintaxis espacial de la ciudad; es decir, se torna la ciudad un lugar “otro”. Palabras claves: Heterotopía, naturaleza heterotópica, “lo otro”, singular y singularidad, lugares otros, arquitectura posmoderna.
ABSTRACT This thesis looks at the original notion of heterotopia, followed by its interpretations and applications of different authors and disciplines. The course that takes this notion -from the strange to the generalised-, becomes a possibility to understand the nature of postmodern architecture; recognising it as heterotopic facilitates to assimilate its paradox: looking for the singularity one finds with the ‘urbanalización’. The purpose of this dissertation is to analyse the notion of heterotopia proposed by Michel Foucault in his conference Des Espaces Autres, and the turn that is given, later to incorporate it into the understanding of architecture and the postmodern city. With a qualitative approach, it starts from Foucault's embryonic concept, covering its context and its theoretical scope, through its decomposition. Foucault formulated the notion of heterotopia as a tool (unrestricted), to controvert spatial aspects of his contemporaneity; but it does not include an explicit architectonical disciplinary look. For this, both the reflexive critic and the architectonical exploration, worked, special attention is given to the interpretations and applications given as an instrument. Having as a pillar, the Foucauldian idea of "toolbox", in this study, it was possible to give a new interpretation to the notion of heterotopia: it is useful for interpreting features of buildings and cities in postmodernity. In this sense, it is argued that the heterotopic nature – ‘the other’- is in the essence of the postmodern. This served to conclude that, from the singular, ‘the other’ (meaning, the strange), the heterotopic, in the postmodern architecture, can be understood as forms others (in relation with the modern). This becomes a paradox: the singular generalised as new order. Which produces, intentionally, others places, because the spatial syntaxis of the city is modified; that is to say, it turns the city an ‘other’ place. Keywords: Heterotopia, heterotopic nature, “the other”, singular and singularity, architecture, postmodernity.
INDICE INTRODUCCIÓN ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 1 1. DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 15 1.1 Visión Espacial y Retorno al Espacio ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 15 1.1.1 Sobre el Espacio, del Espacio al Tiempo ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 19 1.1.2 Superposición de Categorías. El Giro Espacial como Clave de Análisis ˍ ˍ ˍ ˍ 33 1.2 El Contexto en la Emergencia y Apropiación del Concepto y Des Espaces Autres ˍ 43 1.2.1 La Preocupación por el Presente ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 44 1.2.2 Actualidad, Presente y Episteme ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 46 1.2.3 Crisis e Instalación de un Debate ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 50 1.2.3.1 El Periodo de Transición ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 51 1.3 Des Espaces Autres: Un Análisis Intrínseco ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 56 1.3.1 El Recorrido de Des Espaces Autres y las Heterotopías ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 58 1.3.2 Des Espaces Autres la Propuesta Foucaultiana ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 68 1.3.2.1 Procedencia y Etimología de la Noción de Heterotopía ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 68 1.3.2.2 Las formulaciones de la Heterotopía ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 78 1.3.2.3 Heterotopía en el Ámbito Epistemológico ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 78 1.3.2.4 Heterotopía en el Ámbito Espacial ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 87 1.3.2.4.1 Introduciendo la temática ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 88 1.3.2.4.2 El espacio de la localización ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 90 1.3.2.4.3 El espacio de la extensión ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 92 1.3.2.4.4 El espacio como emplazamiento ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 94 1.3.2.4.5 El espacio entre la sacralización y la desacralización ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 100 a. Espacio del adentroˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 101 b. Espacio del afueraˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 103 c. Utopías y heterotopías ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 106 1.3.2.4.6 Heterotopología ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 110 1.3.3 Diferencias Conclusivas ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 117
2. DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALESˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 121 2.1 Mirada Transdisciplinar ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 121 2.2 El Carácter de Indefinición de la Heterotopía ˍˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 123 2.3 Heterotopía en el Ámbito Geográfico ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 127 2.3.1 Edward Soja Heterotopía en la Geografía Crítica ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 129 2.4 Heterotopía en el Ámbito Urbanístico ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 138 2.4.1 Henri Lefebvre ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 140 2.4.2 David Harvey ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 144 2.4.3 David Grahame Shane ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 147 2.4.4 Michiel Dehaene and Lieven de Cauter ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 150 2.4.5 Stavros Stavrides ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 154 2.5 Heterotopía en el Ámbito Arquitectónico ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 158 2.5.1 Arquitectura, Des Espaces Autres, Espacio y Debate ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 159 2.5.1.1 Foucault arquitectura y arquitectos ˍˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 160 2.5.1.2 Arquitectura y espacioˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 164 2.5.1.3 Enfoques para una concepción de espacio en la Arquitectura ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 173 2.5.1.4 Oposicionesˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 178 2.5.1.4 Crisis, debate y época del espacio en el ámbito arquitectónicoˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 182 2.5.2 Vertientes de la Heterotopía en la Arquitectura ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 200 2.5.3 Heterotopía y Proyecto Arquitectónico ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 203 2.5.3.1 “El malvado arquitecto”: G. B. Piranesi, la Heterotopía y el Viaje. Manfredo Tafuri ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 204 2.5.3.2 Alvar Aalto y la sensibilidad heterotópica. Demetri Porphyrios ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 208 2.5.3.3 Heterotopía entre el orden y el desorden. Luis Fernández-Galiano ˍ ˍ 215 2.5.3.4 Heterotopía para la práctica arquitectónica y urbanística. Francisco de Gracia ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 221 2.5.3.5 Heterotopía como estrategia y cualidad en la arquitecturaˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ ˍ 227
INTRODUCCIÓN Dentro de los pensadores más interesados por temas asociados a la arquitectura y el urbanismo, en la segunda mitad del siglo XX, se destaca Michel Foucault, quien se centra en el análisis de hospitales e instituciones penitenciarias, a partir de obras como el Naissance de la clinique (El nacimiento de la clínica), Une archéologie du regard médical (1963) (Una arqueología de la mirada médica) hasta Surveiller et punir (Vigilar y Castigar) (1975). En estas obras, se incluyen reflexiones sobre las significaciones y los procesos; todos conducentes a definir espacialidades del entorno y por las que transitamos. Su mensaje caló en la disciplina arquitectónica -especialmente, en el ambiente francés-, puesto que propiciaba una relación más estrecha entre sociedad y espacio, lo cual, por defecto, englobaba la ciudad y la arquitectura. Precisamente, en sus análisis, Foucault atribuye una utilidad crítica a la heterotopía. Esta noción le servía para manejar espacialidades relacionadas con lo que la sociedad ha signado como lo diferente, lo opuesto, lo desviado, lo anormal, lo raro; en síntesis, ‘lo otro’, provocado por las relaciones humanas. En el contexto epocal de la aparición del término, dichas cuestiones fueron abordadas profusamente en la cultura, en general; pero también en la disciplina arquitectónica, la cual entró en un proceso de reflexión frente algunos de los postulados del proyecto moderno. Después de la publicación oficial (1984) de la conferencia Des Espaces Autres, la noción de heterotopía, pensada en ese momento como categoría espacial, ha trasegado por numerosos campos disciplinares, incluso en aquellos que no tiene por objeto principal esa categoría. Por ejemplo, los de la psicología, los de las ciencias jurídicas, los de la literatura, los de la religión, etc. Sin embargo, las disciplinas espaciales son las que han acogido, con mayor fuerza, el concepto de Michel Foucault. En un primer sondeo no arquitectónico, se observó que la noción desarrollaba incontables posibilidades de usos, en el marco de investigaciones sobre fenómenos contemporáneos relacionados con aspectos socio-espaciales, económicos, históricos, artísticos. De esto, surgió una primera interrogante: teniendo en cuenta el carácter espacial de esta noción ¿podría ocurrir lo mismo en la arquitectura?
2 INTRODUCCIÓN En efecto, el concepto ha sido aplicado en múltiples y diversas realidades: museos (Kahn, Miriam, 1995); centros comerciales, parques temáticos y grandes complejos (Armstrong, Paul J., 1996); logias y fábricas (Hetherington, Kevin, 1997); bibliotecas (Lees, Loretta, 1997), colegios (Tamboukou, M., 2000), instalaciones efímeras (Genocchio, B., 1995), templos (Owens, Bruce M., 2002), etc. En la mayoría de estos casos, se ha prestado mayor atención en la relación de la arquitectura con el poder disciplinar. Pero el despliegue del concepto ha llegado también a los terrenos de la práctica arquitectónica (Gracia, Francisco, 1992), de la relación entre el ejercicio de la justicia, la política y la arquitectura (Valdés, Bernardo, 2003), de la conservación patrimonial (Spânu, Smaranda, 2016); es decir, un desdoblamiento hasta el punto de no saber dónde puede terminar su uso. Este empleo extensivo ha provocado un sentimiento sobre el término propiamente dicho, acerca de la ausencia de significado; esto, si bien ha servido de fuente de inspiración, también ha servido para confusión. Y es que, a pesar de su potencial, la crítica, en general -y no como un mero datole ha achacado al concepto una naturaleza ambigua, debido al ‘lenguaje menor’, 1 usado en la conferencia, pero también a su abandono, casi de inmediato, por parte del filósofo. En el anterior sentido, se ha dado una discusión acerca de su definición y utilidad en ámbitos como la filosofía, la sociología o la geografía; incluso, se ha llegado a controvertirlo. Desde el campo filosófico, por ejemplo, Henri Lefebvre coincide, en el fondo, con los planteamientos de Foucault acerca de las heterotopías 2 . Pero cuestiona su escasa claridad, en cuanto al tipo de espacialidad referida y sus órdenes verdaderos. Dentro del mismo campo, Arun Saldanha polemiza la espacialidad heterotópica, cuando repite lo que considera los defectos del estructuralismo (Saldanha, Arun, 2008); Benjamín Genocchio, desde la crítica del arte y la sociología se inclinó a pensar la heterotopía más como “una idea sobre el espacio que cualquier espacio real” (Genocchio, 1995); esto otorga una sensación de indeterminación al concepto; Edward Soja, sin distar de los anteriores, sugiere, en el ámbito de la geografía, una especie de inconsistencia en algunos casos y en otros, incoherencias (Soja, Edward, 1996). Hay, no obstante, visiones más positivas como las de Peter Johnson, Franco Rella y Gianni Vattimo; todos, desde la filosofía, pero con perspectivas distintas. Para Johnson, es una forma de alterar la utopía, son lugares definitivamente perturbadores, que buscan develar nuevos 1 La frase “lenguaje menor” fue usada por el filósofo Daniel Défert, refiriéndose a la forma de escritura de la conferencia. Ver: Foucault, M. (2009). Les Corp Utopique, Les Hétérotopies (L. A. Palau (trad.)). Éditions Lignes, pp. 18. 2 Heterotopía. En Atributos Urbanos: Recuperado de http://atributosurbanos.es/terminos/heterotopia/
3 INTRODUCCIÓN espacios, nuevas relaciones. Rella ve la heterotopía como una combinación entre poder y espacio; de hecho, es una idea combinada pero estratégica, para reconocer el control (Rella, Franco, 1977). Para Vattimo, es una yuxtaposición de tiempos y espacios que posibilitan estar en diferentes temporalidades (Vattimo, Gianni, 1998). El abanico es realmente amplio. Lo destacable del asunto es, sin embargo, la escasa discusión en el campo arquitectónico acerca de su significado o validez. Si el debate no existió en la arquitectura y simplemente se asumió sin cuestionamientos, ¿qué es lo que seduce y ven los arquitectos en dicha noción para incluirla en el discurso disciplinar de la arquitectura, discurso que, en cualquier caso, no estaba implícito en las ideas de Foucault? Lo que, a primera vista, se nota es un interés común por abordar problemas del espacio contemporáneo. Aquí, tanto la conferencia como el concepto son medios posibilitadores de una crítica reflexiva hacia los aspectos espaciales modernos; es decir, una forma de impugnación. En ello, cumple un rol fundamental la posición antimoderna del filósofo, los argumentos dados en su presentación, la situación y el contexto circundantes a este trabajo. Pero marca una pauta el carácter maleable del concepto, porque facilita sus giros que, en muchos casos, no coinciden con los planteamientos iniciales del pensador francés. En otras palabras, la cultura arquitectónica valora este trabajo de Foucault porque, por un lado, su propuesta abre una hendija más de análisis, basada en la noción de espacio sobre el cuerpo teórico acerca de la condición moderna. A pesar del carácter oscuro del término, esto dio una oportunidad atractiva para el campo arquitectónico: proveyó algunas pautas para subvertir, justamente, la idea del espacio y de su posible orden sobre la cual se había sustentado el pensamiento moderno en la arquitectura. Por otro lado, porque sin hablar estrictamente de arquitectura -pues su propuesta está dirigida hacia la relación saber-poder- Foucault toca problemas relacionales entre el espacio, el territorio y la propia arquitectura, y deja, en el ambiente, los conceptos de yuxtaposición, de adyacencia, de lo próximo, de lo uno al lado de lo otro, de lo simultáneo 3 . Conceptos que, en el contexto de este trabajo, surgen no solo como códigos de una época que iba en camino hacia la idea de lo heterogéneo, la fragmentación y del fragmento (en contra de la idea homogeneizante o totalizante de la planificación del espacio, incluido el urbano y el arquitectónico), sino también, como posibilidad (o reconocimiento) real de ordenamientos alternativos. 3 Conceptos alternativos a la idea de homogeneidad de la modernidad y la homotopía del movimiento moderno.
4 INTRODUCCIÓN La génesis de esta tesis, por lo tanto, se encuentra en el vínculo de una noción proveniente de la crítica filosófica, la heterotopía, con el ámbito disciplinar de la arquitectura. Desde el principio, la curiosidad se fija en las articulaciones ocurridas y en especial las posibilidades de avance de dicha relación. Asimismo, la motivación temática se dio, primero, porque su aparición coincide con una época de rupturas que, de cierto modo, determina la emergencia del concepto, y también sus variantes posteriores enmarcadas en la denominada posmodernidad. Y porque, en la arquitectura, se empieza a dar señales de inflexión, de mutación en la concepción de la teoría arquitectónica y del surgimiento de diversas actitudes metodológicas volcadas a lo nuevo. Segundo, por los debates en torno a este concepto, desde su promulgación hasta nuestros días por múltiples disciplinas y autores. Y, tercero, por su carácter perturbador y a la vez de indefinición, especialmente, cuando es utilizado en el campo arquitectónico. Alcances y objetivos Entre finales de 1974 y comienzo de 1975, Michel Foucault se oponía a valorar su obra dentro de ideas que la encasillasen en un cuerpo conceptual, entendido como una unidad. Por el contrario, él la consideraba no como sistema sino como instrumento, es decir, “una caja de herramientas” (Foucault, M. 1985), para ser usada o desechada. Al respecto, el 21 de febrero de 1975, el diario Le Monde publica una entrevista en la que dice: Todos mis libros, ya sea la Historia de la locura o Vigilar y castigar, son, si ustedes quieren pequeñas cajas de herramientas. Si la gente quiere abrirlas y servirse de tal frase, de tal idea, de tal análisis, como si de un destornillador o una palanca para cortocircuitar, descalificar, romper los sistemas de poder, incluidos eventualmente aquellos que puedan darse en mis libros… ¡pues bien, tanto mejor! (Foucault, M.,1991) En 1976, parece confirmar lo anterior, durante una entrevista dada a los geógrafos de la revista Hérodote, quienes le preguntaban acerca del porqué de su silencio o qué podría decir sobre la geografía, a lo cual responde: ..... Son ustedes, los que están directamente ligados a lo que ocurre en geografía, los que están enfrentados a todos estos enfrentamientos de poder que atraviesan a la geografía, son ustedes quienes deben afrontarlos, quienes deben adquirir los instrumentos que les permitan combatir ahí, y en el fondo
5 INTRODUCCIÓN deberían decirme: ‘Usted no se ha ocupado de esta cosa que no le concierne exactamente y que no conoce bien’. Y yo les respondería: ‘Si uno o dos chismes (aproximación o método) que he creído poder utilizar en la psiquiatría, en la penalidad, en la historia natural pueden servirles, me siento muy contento. Si se ven obligados a adoptar otros o a transformar mis instrumentos, muéstrenmelo porque también yo podría beneficiarme’. (Foucault, Michel, 1979). La noción de heterotopía viene cargada de esas intenciones de Foucault, es decir, de lanzar un instrumento -en este caso, de modo ambiguo, homónimo, repleto de sugerenciaspara que otras disciplinas lo aborden, lo enriquezcan. En otras palabras, para que, como el resto de sus trabajos, ejerza como “pistas de investigaciones, ideas, esquemas, punteados, instrumentos”. De este modo, da libertad a sus lectores -diría el filósofopara que …hagan con ellos lo que quieran. En última instancia, eso me interesa y no me concierne. No me concierne en la medida en que no tengo que plantear leyes para la utilización que ustedes le den. Pero sí me interesa en la medida en que, de una u otra manera, la cosa se engancha, se conecta con lo que hago. (Foucault, 1997, p. 15). Inicialmente, el término heterotopía aparece en su obra Les Mots et les Choses (1966). Está asociado a la idea de conocimiento, con el fin de mostrar —usando el lenguaje— las múltiples posibilidades de orden que el mismo lenguaje podría dar a las cosas. Posteriormente, en vías distintas, se retoma en tres ocasiones, siendo Des Espaces Autres (1967), conferencia dictada para un grupo de arquitectos, la más solicitada. Allí, se perfila como una noción dinámica, espacializante de aquella idea de conocimiento; fue, esencialmente, útil para revelar lo que para el francés sería un contra-espacio. Lo común entre las versiones es su orientación analítica sobre la contemporaneidad, que hace énfasis en la diferencia (lo extraño, lo anormal, lo opuesto, etc.), el fragmento y la fragmentación, lo diverso, lo heterogéneo, lo heteróclito, lo singular. A partir de la presentación, se despliega ampliamente, como un instrumento de análisis versátil, ya que es puesto a trabajar en infinidad de contextos. Esta versatilidad está relacionada con la estrategia de la indefinitud, que permite la libre interpretación. De hecho, existe un acuerdo al respecto y es el de la imposibilidad de tener un consenso sobre el papel y el significado exacto del término heterotopía. Ciertamente, la crítica, de algún modo, ha reprochado la actitud poco resolutiva y la falta de dedicación de Foucault para con el término. Incluso lo han catalogado como “resbaladizo” (Urbach, Henry, 1998)., “ambiguo” (Burdett, Charles, 2000)., “algo confuso” (Johnson, Peter, 2006).
6 INTRODUCCIÓN La disciplina arquitectónica, pese a ello, no tuvo impedimento para valerse de él en distintas vías, disímiles entre sí. Pero con un rasgo común: la preocupación por realizar una crítica reflexiva frente algunas de las grietas que se iban encontrando en la arquitectura moderna, planteando en ocasiones alternativas a ello. Por ejemplo, se empleó para tratar configuraciones sintácticas de base heterogénea, la formación discontinua o yuxtapuesta de volúmenes, la variabilidad del concepto de función y la alteración de los significados formales habituales de la arquitectura. También, para abordar las condiciones de la formación y la diferencia espacial, haciendo hincapié en las contradicciones, las fisuras e incongruencias exteriorizadas por diversos ordenamientos socio-espaciales. El uso y la aplicación del término se dan en un ambiente de cambio de mentalidad que pone en crisis la cultura moderna en su conjunto y por extensión a la modernidad en arquitectura. Se trata de una época en la que surge una conciencia sobre el fracaso del proyecto moderno que lleva a una revisión de las causas de este fracaso y al mismo tiempo al planteamiento de alternativas. En el ámbito arquitectónico, surgen opciones a las contradicciones del Movimiento Moderno 4 , se plantan ideas basadas en la indeterminación, la fragmentación, la descanonización, la hibridación, la falta de profundidad, la heterogeneidad, etc., las cuales llevan a la ausencia de unidad y coherencia, a lo singular exacerbado. Y aunque la noción de heterotopía es algo que se descubre nuevo en boca de Foucault, en términos filosóficos y no arquitectónicos, arquitectos como Demetri Porphyrios, Manfredo Tafuri, Georges Teyssot, Anthony Vidler, Mary Mcleod, Francisco de Gracia, entre muchos otros, les dan giro a las ideas iniciales del francés: la retoman y adaptan a sus intereses; que estaban centrados en contrastar o cuestionar, de uno u otro modo, la arquitectura moderna. Observando el contexto cultural, la misma noción foucaultiana y las aplicaciones dadas en el campo arquitectónico, desde una perspectiva distinta a como se ha tratado, surge esta pregunta: ¿el campo de la arquitectura valora el término porque, en el fondo, el hilo argumental y la indefinitud del término está prediciendo cambios y matices que pueden ser relacionados con la liberación arquitectónica, a partir de la década del sesenta? Por una parte, favorece que la propia perspectiva de la ‘caja de herramientas’ concede la posibilidad de un análisis de ese tipo, puesto que Foucault no impuso alguna ley para delimitar 4 Se entiende en esta es tesis que el Movimiento Moderno, es un movimiento arquitectónico y urbanístico que se enmarca en el contexto de un más largo aliento de una cierta cultura moderna asociada a la fe en el bienestar y el progreso.
7 INTRODUCCIÓN el uso de la heterotopía. Con las debidas precauciones, la ‘caja de herramientas’ resulta ser un soporte muy importante, cuando se emplea en una temática específica, porque, además de usarlo, se está revitalizando su cuerpo conceptual. Por otra parte, en principio, los múltiples abordajes dados, en este campo disciplinar, proveen un amplio marco de discusión que posibilita pensar en un vínculo entre heterotopía y arquitectura, en esa vía. Es decir, no el sentido de análisis de obras arquitectónicas específicas o incluso como herramienta proyectual, sino como una forma de entender y caracterizar la arquitectura surgida en la época y contexto cultural, cuando se plantea, desarrolla y utiliza dicho concepto. Para empezar, en ninguna de las variantes de la heterotopía, el filósofo habla precisamente de arquitectura (o urbanismo); la mención de edificios, o espacios urbanos, resulta colateral. Su idea estaba más inclinada a explicar los procesos espaciales que determinaron el presente. Aun así, y con visiones diversas, en la disciplina arquitectónica es empleada para exponer la dispersión y la anomia existente en el contexto de crisis y después del Movimiento Moderno; esto es, la arquitectura posmoderna. Y como es de amplio conocimiento, la arquitectura posmoderna se desarrolló sin la óptica de lo homogéneo, la unidad: se ocupa de todo. En otras palabras, abrió las posibilidades de realizar todo lo que estuviera a su alcance: la cárcel, el castillo, la catedral, el museo, la estación, el hotel, el restaurante, el mercado, etc. Todos ellos, sin un canon para seguir, se erigieron como formas únicas, tratando de imponer su verdad, originando, además, espacialidades diferentes, nuevos lugares. En principio, podría pensarse que las nuevas situaciones de la arquitectura posmoderna, de algún modo, se pueden asociar, o coincidir, en diversos aspectos, con lo planteado por el concepto foucaultiano; puesto que, en el fondo, ambos asuntos, históricamente, están determinados, es decir, vinculados a una misma época. En este sentido, surge una segunda pregunta: ¿lo hecho por esta arquitectura tiene alguna correspondencia con los rasgos que distinguen a lo heterotópico? Teniendo, entonces, como base el recorrido de la noción de heterotopía dentro del campo disciplinar de la arquitectura, sus posibilidades de uso y las nuevas situaciones arquitecturales, la propuesta de estudio para la presente tesis es darle un giro más al concepto. Considerando que la arquitectura surgida más allá de lo moderno, es decir, la posmoderna, es,
8 INTRODUCCIÓN fundamentalmente por naturaleza, heterotópica, deviniendo en la ciudad en un nuevo hecho: la ciudad otra. En este sentido, es posible formular tres postulados: (1), lo heterotópico en arquitectura se puede entender como formas otras, a partir de lo singular, lo extraño; (2), la normalización y generalización de la singularidad surge de la extrañeza, en la arquitectura posmoderna; y tercero, mediante la generalización de lo singular, lo extraño produce un lugar otro en la ciudad, es decir, la ciudad se torna un lugar otro. Con esto, se tiene que lo heterotópico -señalado como lo extraño, divergente e incluso de carácter peyorativo en la historia de la arquitectura hasta la modernidaddeviene en la posmodernidad. Y se generaliza en otro sentido: lo singular multiplicado, como nuevo orden, nueva sintaxis, en la que cada artefacto heterotópico se autocalifica como hito identitario y signo del espacio urbano, al que reinventa descomponiéndolo. Después de dejar implícita la condición histórica del estudio y teniendo en cuenta las posibilidades de la heterotopía, como instrumento teórico-analítico dentro del campo arquitectónico, se plantean tres objetivos específicos: (1) apropiarse teóricamente de los alcances del concepto heterotópico en Foucault y, al mismo tiempo, descomponerlo; (2) ubicar y describir la apropiación del concepto de heterotopía en las disciplinas espaciales, especialmente, en la arquitectónica; y (3) reconocer el concepto de heterotopía, como un instrumento para la comprensión de la arquitectura posmoderna. Metodología Esta tesis tiene, como principio, abordar, con máxima dilucidación, el concepto teóricoanalítico de heterotopía, sin perder de vista la acuñación original, y avanzar un paso en su relación con la arquitectura. Esto implica, en cierto modo, ir más allá de la fórmula propuesta por el filósofo francés, puesto que su argumentación no incluye una mirada explícita disciplinar arquitectónica. Para llevarlo a cabo, se plantea una investigación heurística, cualitativa, deductiva. Heurística, porque la investigación se centra en la búsqueda de textos que faciliten escudriñar y desentramar el concepto en cuestión. Así, se logrará conocer sus fundamentos, para ver las
9 INTRODUCCIÓN posibilidades que posee en el terreno arquitectónico, en la vía de nuestros postulados. En este sentido, se tendrá, por un lado, una fuente primaria: la conferencia Des Espaces Autres. Esta servirá tanto para localizar las ideas más avanzadas del filósofo sobre el término como para guiar la necesaria indagación y descripción histórico-contextual de los conceptos y argumentos circundantes y estructurantes de la heterotopía. Por otro lado, como secundarias, están la obra Foucault y otras fuentes bibliográficas. El propósito no es analizar el pensamiento de este filósofo. Se trata, con la limitación disciplinar que se tiene, de hallar la evolución de la heterotopía, ya sea a través de sus textos, o de otros autores que hayan trabajado este concepto. Ahora bien, debido a la repercusión transdisciplinar de conferencia y concepto, este estudio se va a ocupar solo de aquellos más cercanos a la visión espacial. Esta es una investigación cualitativa y deductiva, como se dijo, porque se parte del concepto embrionario de Foucault para, posteriormente, dar cuenta de cómo varios autores y disciplinas (espaciales) lo asumen o se apropian de él; especialmente, en términos de historia y cultura arquitectónica, ya que es importante ver su desarrollo, su utilidad, sus derivaciones. En definitiva, se va a constatar su funcionalidad instrumental; así, se podrá mostrar, de forma renovada, que es útil para comprender la arquitectura, denominada posmoderna. Después de tener clara la utilidad del concepto -tal como lo anunció Foucaultse pasa a una revisión y apropiación, para, posteriormente, entender la arquitectura mencionada. Esta investigación se desarrolla en el terreno histórico - teórico, puesto que se apoya en el empleo del lenguaje escrito, como soporte expositivo. Y, aunque no se realiza una explicación exhaustiva de obras arquitectónicas, pues el objeto de estudio no es llegar al análisis arquitectónico propiamente dicho, se considera el uso de imágenes para acompañar los argumentos más críticos sobre los diversos puntos tratados. Estructura de la tesis Este trabajo de investigación está dividido en tres capítulos: En el primero, se explicitan los aspectos intrínsecos y extrínsecos de la conferencia Des Espaces Autres y el propio concepto de heterotopía. En el segundo, se muestra la relación de dicho concepto en las disciplinas
10 INTRODUCCIÓN espaciales. En el tercero, se aborda, específicamente, la utilidad de la heterotopía en los términos propuestos; esto es, la comprensión de la arquitectura posmoderna. En el primer capítulo, hay dos momentos: inicialmente, se construyó un panorama, uno entre otros posibles, en el que se desarrolla la alocución. Se abordaron algunos aspectos fundamentales para el discernimiento de la conferencia y de los términos, como: espacio, tiempo, historia y presente. Se destacó la ruptura teórica entre las categorías de tiempo y espacio, puesto que son clave para comprender el juego epistémico (planteado por Foucault) relacionado con los cambios culturales de época, los cuales, por extensión, afectaron la arquitectura. También, se pudo hilar la orientación temporal de análisis, para la cual, fueron configurados conferencia y término; esto es, una explicación crítica del presente (década del 60). Este punto llevó a tratar temas (sobre todo, de índole histórica) que, de alguna forma, prefiguran las ideas de Foucault en este trabajo. Dichos temas están relacionados con el momento de crisis del pensamiento, de ruptura y transición epocal. Además, se trabajaron aspectos contextuales de la relación entre la alocución y el campo arquitectónico (aunque esto se aborda, con más profundidad, en el capítulo siguiente). Las ideas de espacio y tiempo se manejaron como las bisagras de dicha relación. A la par, se explicaron las categorías fundamentales en los procesos de transformación del pensamiento de esta disciplina. El segundo momento, en aras de construir un perfil crítico, se focalizó en los pormenores (origen, motivos y recorrido) de la conferencia y del concepto; aunque se debe aclarar que funcionan como una unidad. Respecto al concepto, se abordaron, por un lado, los aspectos espaciales, considerados en este estudio como sus estructurantes y característicos (lo normal, lo patológico, lo heterogéneo, la transgresión, el lugar, el emplazamiento). Por otro lado, se detallaron las variaciones relacionadas con la utilización del término, hecha por Foucault, cuyo uso, en la idea de orden, en relación con las cosas, se orienta al reconocimiento de la diferencia: ‘lo otro’. El segundo capítulo presenta dos instancias complementarias entre sí. La primera, basada en los aspectos contextuales del capítulo anterior, profundiza la descripción sobre los nexos entre la conferencia Des Espaces Autres y la arquitectura. Se hace énfasis en el atribuido giro espacial que se da en la época, pero esta vez en la disciplina arquitectónica, por ser una posibilidad distinta a la idea temporal de progreso, según la cual renunciaba al presente, en favor del futuro. Esto cobra valor en el capítulo siguiente, pues, en gran medida, es una guía para el argumento discutido sobre la posibilidad de captar la espacialidad, considerada como posmoderna en la
17 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS La cuestión espacial tuvo un aporte considerable en su postura. Aunque no haya consagrado una obra en concreto a este tema, resulta central en su pensamiento; de hecho, abarca casi orgánicamente todo su trabajo (Fontana-Giusti, Gordana, 2013, p. 37). El espacio -para Foucault, afirma Boullantse presenta como “un horizonte, un conjunto de preocupaciones y un sitio para la investigación” (Boullant, François, 2003). Diversos especialistas -por ejemplo, Rodrigo Amuschástegui, quien acuña el neologismo visoespacialidad, para dar cuenta del gran aporte y del trabajo que Michel Foucault elabora con estas nociones (Amuchástegui, Rodrigo H., 2011)- lo han catalogado como un pensador excepcionalmente visual y espacial; el ver, la superficie, el espacio, desempeñaron un papel crucial en sus análisis. Cada uno de estos medios ofreció perspectivas diferentes; también, sus entrecruzamientos, superposiciones y afectaciones, entre sí, revelaron condiciones de inestabilidad, de alteración, de oblicuidad de inclinación. El espacio foucaultiano tiende a ser más explorativo que cartesiano, más encaminado a la experiencia (Fontana-Giusti, Gordana, 2013, p. 133) y susceptible a la formulación de preguntas, orientadas a “qué puedo saber” 9 . En este caso, a la idea espacial de ese saber, la cual corresponde a aquella etapa arqueológica del filósofo, cuando buscaba, justamente en su vertiente espacial, cómo se ordenan las cosas. Según lo anterior, Des Espaces Autres no solo ofrece un punto particular de interés en este marco de pensamiento foucaultiano: amplio, complejo y no objeto de la presente tesis. También, fijó un hito en su propio contexto cultural. Por un lado, porque -teniendo en cuenta el acento propuesto, en su momento, por el pensador francésla Conferencia plantea un viraje de percepción paradigmática a favor de la dimensión espacial. Este viraje es paralelo al cambio de posturas en la década 60; un periodo de declive estructuralista y de furor posestructuralista, en el que el tránsito de la modernidad a la posmodernidad trae, para el pensamiento, un giro (Blair, Trujillo, E., 2015, p. 9) muy importante hacia los aspectos espaciales 10 . Por otro lado, 9 Tanto Gilles Deleuze, en su libro Foucault como Esther Díaz, en La Filosofía de Michel Foucault, proponen tres etapas en el pensamiento del filósofo en cuestión: El arqueológico, el genealógico y el ético. En la primera, Foucault se pregunta por el saber, sin embargo, para Deleuze, tal etapa está más orientada “a qué puedo saber”. Si bien muchos estudiosos del tema coinciden con esta clasificación, otros especialistas, como Miguel Morey, se resisten a ver, en el pensamiento del pensador francés, una clasificación lineal. Lo que existe, para él, es un círculo que las envuelve a todas. En todo caso, Des Espaces Autres aparece en esta etapa arqueológica, mostrándose de cierta forma como una exploración de posibilidades de organización de las prácticas sociales. Véase Deleuze, G. (2003). Foucault. Ediciones Paidós Ibérica; Díaz, E. (1995). La Filosofía de Michel Foucault. Biblos; Lladó, A. (2008). El orden del discurso. De la arqueología a la genealogía. Recuperado de: http://albertllado.com/wpcontent/uploads/2008/09/foucault1.pdf 10 No solo para Foucault la época contemporánea es la del espacio, para otros pensadores del entorno francés como Henri Lefebvre, Michel de Certeu o también como Frederic Jameson, Costenla Vega, Edward Soja. Por citar un caso, Jameson, escribía lo siguiente: “Se ha dicho a menudo que habitamos hoy la sincronía más que la diacronía, y pienso que es al menos empíricamente plausible sostener que nuestra vida cotidiana, nuestra experiencia psíquica y nuestros lenguajes culturales están actualmente dominados por categorías más espaciales
18 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS porque la superposición de la categoría Espacio sobre la categoría Tiempo, defendida en la alocución, tácitamente la inclina hacia una idea antimoderna. El Espacio, mediante la relectura del entorno urbano y filtrando algunas tipologías arquitectónicas, necesita reconocer la simultaneidad, la yuxtaposición, la multiplicidad contemporánea (la actualidad y el presente). En otras palabras, el espacio es una nueva cualidad de exploración de la época actual. El Tiempo, sin embargo, decae como dimensión trascendental y modo habitual de explicación lineal, dentro de un sistema cronológico que abandona lo simultáneo de la configuración social y sus mutaciones 11 . Intuitivamente, según el anterior esquema, se percibe el estrecho vínculo entre Des Espaces Autres y los reparos de Foucault hacia la pérdida de convicción de los ideales hegemónicos promovidos, hasta ese momento, por el proyecto cultural vigente (vale la pena explicar que dicho proyecto es el moderno, entendido igualmente como cultura general). No en vano las condiciones de posibilidad del espacio -desplegadas allí, en términos de narrativa históricadelinearon características espaciales, referentes a la locura, sobre lo que ya venía trabajando 12 (Foucault, Michel, 1998): un tema tratado a manera de antítesis, al problema de la razón moderna. La alocución vendría a ser parte de una crítica más amplia sobre el estado cultural dominante; pero, a su vez, se plantea como una descripción contemporánea (1967) del mundo presente. Basta recordar que, pese a estar soportados por la razón y la racionalidad social y científica, aquellos ideales obraban a favor de propósitos irracionales, como la acumulación de poder, la explotación, la dominación, la destrucción, etc. (Calduch, Juan, 2001b, p. 14-16). Todo esto venía generando una multiplicidad y fragmentación espacial, que es de lo que finalmente, habla la conferencia. Así pues, a partir de la idea de una alocución orientada fuera de lo moderno, en tanto se centra en la crítica del presente, se focalizará la atención en dos momentos complementarios entre sí. El objetivo de este apartado es profundizar en el encaje y desempeño de Des Espaces Autres que temporales, habiendo sido estas últimas las que predominaron en el período precedente del modernismo”. Véase Jameson, Fredric. (1991). El postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado. Paidós, pp. 40. 11 Es decir, la lucha arrastrada en aquel momento entre las distintas posturas, las cuales intentaban imponer en el proyecto cultural de la humanidad, o bien la continuidad del orden establecido, o pasar a una idea del fragmento, del caos en el sentido de aceptar la diversidad del pensamiento. En este sentido, el espacio oscilaba entre las categorías orden-desorden. Y se empezaba a notar más esta situación, en los campos disciplinares del urbanismo y la arquitectura, mediante la manifestación de rupturas con el pensamiento dominante. 12 Como en su tesis doctoral (1961) Folie et déraison. Histoire de la folie à l'âge classique (Locura y sinrazón. Historia de la locura en la época clásica), luego publicada en 1964. Véase Foucault, M. (1998). Historia de la locura en la época clásica I-II. Fondo de Cultura Económica.
19 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS en el debate cultural del momento (en el campo arquitectónico, se abordará en el siguiente capítulo). El primero, más específico, tratará sobre la preferencia de Foucault -como ya se mencionópor la categoría de Espacio para las explicaciones de los diversos fenómenos de la sociedad, por encima de la del Tiempo. Si bien el francés no niega la idea de lo temporal, con ello, estratégicamente establece marcos múltiples y simultáneos de análisis. El segundo momento, complementario al anterior, tratará sobre la rehabilitación de la noción de Espacio, como categoría de análisis, cuestión premonitoria para el llamado ‘giro espacial’ 13 . Y útil para entender el problema de la historia y la idea de ruptura (epocal-epistémica). Estos aspectos también resultan importantes, como se verá más adelante, para el campo arquitectónico. Con estos puntos, se quieren recuperar algunos elementos considerados como vitales para dilucidar los planteamientos de la alocución del 67. 1.1.1 Sobre el Espacio, del Espacio al Tiempo Se ha dicho que Michel Foucault, en Des Espaces Autres, notoriamente sobrepuso la noción de espacio sobre la del tiempo y pregonó el interés de la época contemporánea por los aspectos venidos del primero. La rica muestra explicativa terminológica de las nociones usadas 14 , a lo largo de su conferencia, en realidad, son nociones utilizadas por el pensador para desligarse de aquellas cargadas de temporalidad. Para él: 13 La expresión ‘giro espacial’ se plantea básicamente en el campo de la geografía y su uso se dio, particularmente, en los ámbitos académicos de los 80. A través de las ideas posestructuralistas, esta frase tomó fuerza como forma de explorar otras sendas, capaces de sacar al pensamiento del callejón sin salida, que hasta el momento daba la interpretación de la realidad basada en el texto, como ámbito de trabajo de la crítica. Sin embargo, los que preceden a esta idea del ‘giro espacial’ son George Simmel, a principios del siglo XX, Lefebvre y, especialmente, Foucault, quien ve en el tiempo una categoría de análisis poco efectiva para explicar la realidad contemporánea. Por otro lado, Fredric Jameson (1991) utiliza dicha expresión para hacer referencia, cómo en el campo de la geografía, existe una preocupación nueva por el espacio y las espacialidades, en lo que él define posmodernidad, incluso coincide con Foucault, en términos generales. Para una profundización sobre el tema, véase Warf, B. & Arias, S. (Ed.). (2008). The Spatial Turn: Interdisciplinary Perspectives. Routledge; Jameson, F. (1991). El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado. Paidós 14 Sumado a las empleadas en otras obras, antes y después de la alocución, Foucault introduce, en sus diversos trabajos, conceptos relacionados con el espacio; verbigracia: ‘territorio’, ‘suelo’, ‘campo’, ‘emplazamiento’, ‘región’, ‘dominio’, ‘horizonte’, ‘paisaje’, ‘espacios de vigilancia’, ‘de control’, ‘de exclusión’, ‘de encierro’, ‘de distribución’, ‘de circulación’, ‘máquinas de ver y curar’, etc. En una entrevista, concedida a la revista Hérodote, los entrevistadores se refieren a varias de ellas, como metáforas espaciales. Para el filósofo, sin embargo, no lo eran. Más bien, eran formas de desligarse de aquellos términos relacionados con los aspectos temporales. Sobre la temática véase Foucault, M. (1979). Preguntas a Michel Foucault sobre la geografía. En Microfísica del poder (2nd ed.) La Piqueta, pp. 115-116.
20 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Quien no plantease el análisis de los discursos más que en términos de continuidad temporal, se vería necesariamente abocado a analizarlos y a considerarlos como la transformación interna de una conciencia individual. Construirá, así, una gran conciencia colectiva, dentro de la cual ocurrirían las cosas (Foucault, Michel, 1979, p. 117). El origen de esta idea y su obsesión por los aspectos espaciales están asociados con el interés por analizar las relaciones entre el saber y el poder y sus aspectos prácticos en la administración y la política del saber. Aunque Foucault se ocupó, en su primera etapa 15 , de los procesos históricos -y por ende de los aspectos del tiempolos cuales configuran el saber y el orden de las cosas. Posteriormente, como lo reconoció él mismo (Foucault, Michel, 1979, p. 115-116), si se quiere entender la problemática del poder, las concepciones espaciales son inevitablemente necesarias, ya que, las organizaciones, distribuciones y transformaciones espaciales dependen, en gran medida, de cómo las relaciones de poder se inscriben en el propio espacio. A diez años de su presentación, Foucault abordó, de nuevo, esta distinción, en una entrevista (1976) concedida a los geógrafos de la Revista Hérodote: "El espacio fue tratado como muerto, fijo, no dialéctico e inmóvil. Por el contrario, el tiempo era rico, fecundo, progreso, vivo, dialectico” 16 . Parece que esta óptica, centrada en el tiempo, de cierto modo nos llevaría a una desorientación, precisamente como lo ha señalado Topinka: (…) porque no deja campo para las relaciones. Si vemos la historia solo en términos de progreso y eventos solo en términos de teleología, no queda espacio para examinar los 'sistemas de dispersión'; en cambio, estamos intentando conectar 'pequeñas islas de coherencia', llenando vacíos con progresión lineal (Topinka, R. J., 2010). Foucault reconoce, en los siguientes términos, por qué un análisis, centrado solo en el tiempo, estaría dejando por fuera el espacio y, por ende, un medio para conocer detalles, cualidades de los fenómenos sociales: La utilización de términos espaciales tiene un cierto aire de anti historia para todos aquellos que confunden la historia con las viejas formas de la evolución, 15 Recordemos que las etapas de Foucault -divididas en: la arqueológica, la genealógica y la éticason, para especialistas en el tema como Miguel Morey, complementarias y no rupturas. Véase Lladó, A. (2008). El orden del discurso. De la arqueología a la genealogía. Recuperado de: http://albertllado.com/wpcontent/uploads/2008/09/foucault1.pdf 16 Harvey resalta que el reconocimiento de Foucault sobre el espacio como ‘un concepto clave’ está influido por las ideas de Kant. Sin embargo, de acuerdo con el mismo Harvey, el francés al considerar el espacio “como algo muerto, fijo,” etc. y el tiempo lo contrario, está, de cierta manera, haciendo una crítica al pensador alemán. Ver: Harvey, D. (2017). El cosmopolitismo y las geografías de la libertad. Akal, pp. 41-42; Foucault, M. (1979). Preguntas a Michel Foucault sobre la geografía. En Microfísica del poder (2nd ed.). La Piqueta, pp. 115-116.
21 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS de la continuidad viviente, del desarrollo orgánico, del progreso de la conciencia o del proyecto de la existencia. Desde el momento en que se hablaba en términos de espacio se estaba contra el tiempo […] No comprendían que en la percepción de las implantaciones de las delimitaciones del perfilamiento de los objetos de los gráficos, de las organizaciones de los dominios, lo que se hacía aflorar eran los procesos (Foucault, Michel, 1979, p. 118). En lo anterior, se ve la importancia que Foucault le otorga al espacio: primero, retomando a Boullant, expresa que el espacio es un “sitio para la investigación” (Boullant, François, 2003), para la exploración, para mirar hacia atrás. Después, lo orienta como problema histórico político del presente, del ahora 17 , porque es un espacio vivido 18 , 19 , una espacialidad creada por una red de relaciones y un cúmulo de procesos no lineales. Dicho presente se entiende no como una dinámica de inmediata actualidad, una contemporaneidad a-histórica, sino como un espesor compuesto de diversos estratos, “como una conjunción de efectos de innovación y de efectos de herencia” (Castel, Robert, 2005). O como la conjunción de la que Nietzsche, Bloch o Braudel determinaron en su momento, como acontecimientos 20 , los cuales configuran una 17 Foucault intento hacer una historia del presente a partir de sus estudios arqueológicos y genealógicos. La historia en ese sentido adquiriría un rol activo y dinámico para dar cuenta precisamente de su contemporaneidad, en otros términos, para emprender una crítica a partir del rechazo de lo que somos. Véase Cremonesi, L., Irrera, O., Lorenzini, D., & Tazzioli, M. (Eds.). (2012). Geografie del potere. Spazio ed eterotopie a partire da Michel Foucault. Materiali foucaultiani, 1(1), 9-15. Recuperado de: http://www.materialifoucaultiani.org/en/rivista/volume-i-number-1.html 18 Esta idea del espacio vivido, Foucault la toma prestada de Bachelard y Borges, aunque sin ser muy explícito las bases viene de Heidegger y la fenomenología de Merleau-Ponty. Del primero, Bachelard, con espíritu fenomenológico y poético, referencia el espacio vivido, como algo lleno de subjetividades e historias, lo cual vendría a ser como el opuesto de lo homogéneo y lo plano. La diferencia está en los enfoques: mientras Bachelard trata el tema en el ámbito de lo subjetivo, Foucault se centra en la espacialidad física, donde “se desarrolla precisamente la erosión de nuestra vida, de nuestro tiempo y de nuestra historia”. Véase Bachelard, G. (2000). La poética del espacio. Fondo De Cultura Económica; Foucault, M. (1994). Espacios diferentes. En Lebrero Stals, José (Ed.), Toponimias: ocho ideas del espacio (pp. 31–38). Fundación “la Caixa.” De Borges referencia la capacidad de ficción, creación, ordenación y significados que le asigna a las cosas. Véase Borges, J. L. (1997). El Aleph. Alianza Ed.; Borges, J. L. (1989). Otras Inquisiciones. En Obras completas. T.2. Emecé. 19 La idea de espacio vivido se dio, primero, en el ámbito arquitectónico con la crítica hecha al espacio concebido y percibido propuesto por el movimiento moderno. 20 La noción de acontecimiento, en estos pensadores, se aborda desde diferentes perspectivas ligadas, en todo caso, al problema de la historia. En los análisis de Lemm, Nietzsche, como filósofo del acontecer, relaciona dicha noción con la grandeza del espíritu, siempre y cuando, coincida con el logro y la experimentación. De ello, depende no solo la existencia del propio acontecimiento, sino también del impacto que este tenga en su ‘propio tiempo’; finalmente, lo lleva a que se convierta, o no, en un punto de referencia. Además, afirma, el acontecimiento es “inseparable del gran ser humano” o “grandes seres humanos”, capaces de mover la historia; lo cual conduce a la idea de su cultivo, a través de la relación de fuerzas venidas de “una política de Estado o de las instituciones religiosas y morales que tiene la intención”, precisamente, “de producir condiciones que favorezcan su surgimiento”. Lemm señala también que Nietzsche desarrolla otra línea que busca superar la visión política y moral del acontecimiento, con el “propósito no de cambiar el curso del tiempo, sino […] afirmar la eternidad del momento”. El acontecimiento, entonces, como relación de fuerzas internas y externas -tratado posteriormente por Foucault de ese modoes el resultado de un azar de la lucha entre hombres que produce una realidad que acontece permanentemente, una discontinuidad y una heterogeneidad histórica, cuya idea de poder -llámese estado o instituciones y el de la misma voluntadjuega un papel fundamental en todas las actividades, en las que el hombre
22 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS espacialidad heterogénea irrumpiendo la habitual narrativa cronológica instaurada por la tradición moderna. Por último, Sardinha dice: la inclinación por el espacio libera la reflexión de la camisa de fuerza del futuro, de esta obligación de hacer proyectos para el mañana, como si el mañana se dejase prever a partir del hoy, como si el mañana fuese la continuación probable, incluso necesaria. […] La razón espacial impide este tipo de pensamiento, al reemplazar la temporalización de la historia por las discontinuidades. (Sardinha, Diogo, 2011, p. 139). Al decir “la época actual, quizá sea, sobre todo, la época del espacio”, en la que “se desarrolla precisamente la erosión de nuestra vida, de nuestro tiempo y de nuestra historia” (Foucault, Michel, 1994), se entiende una doble intención de Foucault: primero, propone que nos traslademos, a lo presente, lo actual: que nos observemos como individuos en el hoy, en el aquí y en el ahora, que sepamos cómo hemos llegado a ser así, a través del hurgamiento de las condiciones de posibilidad que puede ofrecer la historia. La segunda intención es la ruptura teórica, respecto al marco referencial; es decir, el clima mental, en el que proliferan y se articulan diversos sistemas, teorías y discursos en un determinado arco temporal. En este caso, a la ruptura con el marco representativo de la modernidad puesta en tela de juicio por los se embarca. Véase Lemm, V. (2012). La política del acontecimiento en Nietzsche. En Miguel Vatter y Miguel Ruiz Stull (Ed.), Política y acontecimiento (pp. 171–194). Fondo de Cultura Económica. Para Bloch, el acontecimiento no es algo que se da por sí mismo, o de manera independiente de cualquier relación, es, más bien, algo relativo, fugaz e individual. En sus palabras, se trata de “un conjunto de hechos que tienen por único trazo común ser ordenados en la misma caja de la categoría de tiempo”. Sin desdeñar el concepto, en cuestión, Bloch, dentro de su metodología, rechaza la historia basada en lo acontecimental; esto es, una historia comprendida como relato de acontecimientos. Se inclina más hacia la idea del fenómeno, entendido como el producto del análisis de eventos (“est le produit de l’analyse de l’événement”). El fenómeno, dice Bloch, “es el producto del análisis del acontecimiento”, lo cual permite, no solo pasar de lo individual a lo colectivo, sino también de la descripción a la interpretación. Según Ricoeur, esto permitió metodológicamente desarrollar una historia, a partir de “la construcción de cadenas de fenómenos semejantes y […] la elaboración de sus interacciones”. Ver: Díaz, S. (2010). Foucault y Veyne los usos del “acontecimiento” en la práctica histórica. A Parte Rei: Revista de Filosofía, 69. En Braudel, el acontecimiento es un instante fugaz de algo mucho más grande, “son imágenes instantáneas de la historia”, “actos siempre dramáticos y breves”. Braudel desvaloriza tanto el papel histórico del acontecimiento como la buena posición historiográfica antes de los Annales. Cabe resalta que, aunque Bloch y Braudel tienen posiciones similares sobre esta noción, su diferencia metodológica acerca de la historia y la historiografía los ubican en planos diferentes. Ver: Boutier, J. (2004). Fernand Braudel, historiador del acontecimiento. Historia Crítica, 27, 239–258. https://doi.org/10.7440/histcrit27.2004.12 Ahora bien, influenciado por Nietzsche -el filósofo del poder- Foucault estudia el problema del acontecimiento en la historia, proponiendo una visión al respecto: “… no es ni sustancia, ni accidente, ni calidad, ni proceso; el acontecimiento no pertenece al orden de los cuerpos. Y, sin embargo, no es inmaterial; es en el nivel de la materialidad, como cobra siempre efecto, que es efecto; tiene su sitio, y consiste en la relación, la coexistencia, la dispersión, la intersección, la acumulación, la selección de elementos materiales; no es el acto ni la propiedad de un cuerpo; se produce como efecto de y en una dispersión material”. Para lo que se está destacando, en este apartado, Foucault usa metodológicamente el acontecimiento para, de cierta manera, dar cuenta del azar, de la discontinuidad. Foucault, M. (1992). El orden del discurso. Tusquets Ed., pp. 35-37.
23 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS planteamientos de algunos pensadores del siglo XIX, como Marx, Nietzsche o Freud; y, con más fervor, en la década del 60 de la pasada centuria. Parafraseando a Abbagnano, en la modernidad, hay un ocultamiento del espacio en pro de una explicación del mundo como ‘proceso del devenir’ (Harvey, David, 1998, p. 230). Dicho de otro modo, una explicación solo a través del concepto de tiempo (Abbagnano, Nicola, 1986), punto en discordia, según los planteamientos de Foucault. Habría que ir un poco más atrás, en los propios términos del pensador francés, para entender esta idea de ruptura desde el aspecto espacial; más exactamente a los siglos XVII y XVIII, cuando, en sus palabras, “el derecho a hablar del mundo, del cosmos, del espacio finito e infinito” (Foucault, Michel, 1979, p. 12) se cerró para la filosofía, abriéndole el camino para su análisis; no obstante, al campo de la física teórica y experimental (Foucault, Michel, 1979, p. 12-13). El tiempo, en cambio, sería asumido por el ámbito filosófico y se encargaría –como ya se mencionódel proyecto, el progreso y la vida. Foucault centraría sus pensamientos en esta vieja reflexión. Pese a ser deslucidos por las ciencias humanas en aquel periodo, el espacio, para él, ganaría un redimensionamiento desde el punto de vista social, político; sobre todo, histórico. Pero para llegar al espacio, como guarnición, según sus términos, tuvo que trasegar por diversos caminos y dar sobresaltos a lo largo de su historia conceptual. Si bien ya existe un amplio trabajo sobre ello 21 , un esbozo de la problemática, sin embargo, podría acercarnos un poco más a las ideas foucaultianas puestas en Des Espaces Autres. Antes, cabe mencionar que el pensador francés, en esta conferencia, desarrolló su propia historia, para diferenciar su especial visión de aquella idea de espacio tradicional. Y establece una clasificación en la cual define tres etapas claramente identificables: La edad media, cuyo espacio se concebía como un cúmulo de localizaciones y límites; el espacio moderno, entendido como una dimensión cuantificable abstracta; y el contemporáneo, concebido como un espacio de emplazamientos caracterizados por un repertorio de conexiones posibles entre nodos (Foucault, Michel, 1994). Según Harvey, “el espacio y el tiempo son dos categorías básicas de la existencia humana, pero rara vez se discute su significado”. Parecen nociones dotadas de un sentido común casi incuestionables (Harvey, David, 1998, p. 225), por estar asociadas, sobre todo, a la rutina diaria. Desde tiempos pretéritos, no obstante, el conocimiento del mundo dependió, en cierta 21 Véase por ejemplo las obras de Max Bense, R. Saumells, I. Rice Pereira, Hedwig Conrad-Martius, Erwin Jaeckle, Hugo Dingler, A. Berger, Ferdinand Gonseth, Francisco Vera, entre otros.
24 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS medida, de dichas nociones y sus mutuas relaciones. No han sido simples entes estáticos, más bien, cuando el hombre se hizo consciente de su utilización, supo de las grandes posibilidades, en términos creativos, o en términos de control político y económico. A partir de la sedentarización de las civilizaciones, antes de definirse como conceptos, se creó, primero, un sistema para cuantificarlos. Por ejemplo, el espacio, a través de sistemas de medidas terrestres y el tiempo, mediante relojes de sol, como lo hiciera muy tempranamente la civilización babilónica. Formalmente, fueron los sumerios, quienes, con el desarrollo del sistema sexagesimal, lograron vincular los dos conceptos, gracias a un soporte métrico matemático semejante, basado en el sistema de medida de la circunferencia 22 . De alguna forma, esta separación ayudó a su configuración y comprensión conceptual. Y dio más elementos a aquellos que se preguntaban sobre la estructuración del mundo. En el caso de la filosofía occidental, a partir de los griegos, se desarrollaron múltiples conjeturas para tratar de desvelar la estructura y naturaleza del espacio. En la lucha sostenida entre materialistas e idealistas, los planteamientos se centraron en ver, si este era real u objetivo. Esta incipiente formulación hizo que se diera una especie de acercamiento “a la idea del carácter discreto y continuo del espacio, su infinitud e incredibilidad, y la dependencia entre el espacio y el tiempo y la materia”, con un carácter, en cierto modo, dialéctico 23 . Desde siempre, estas nociones hicieron parte del diario vivir de una sociedad, hasta la aparición del conocimiento pre científico y científico de su complejización. Es comprensible, pues, cómo la idea de lugar, respecto a los cuerpos o los fenómenos, se diera a través de múltiples representaciones y diversos énfasis. Algunas veces, sobre las dimensiones y la ocupación; otras, basadas en la ubicación-localización, o las fronteras. Ello indica alguna dependencia, por parte del hombre, de la idea de espacio y su relación con el tiempo. También, muestra la capacidad desarrollada para observar las propiedades relacionadas con el espacio y los fenómenos del mundo material. 22 Ver: en el caso del tiempo, 60 segundos son un minuto y 60 minutos son una hora; en relación con el espacio, la circunferencia terrestre son 60 segundos los cuales hacen un minuto y estos, a su vez, hacen un grado. En resumen: Tiempo 12 horas, 25 minutos, 35 segundo; Latitud/longitud (espacio) 12 grados, 25 minutos, 35 segundos. Véase Macías, H. M. (2003). Espacio y tiempo dos conceptualizaciones distintas. Sincronía, 27. Recuperado de: https://red.pucp. edu.pe/ridei/libros/espacio-y-tiempo-dos-conceptualizaciones-sociales/ 23 Tomado de: Ideas sobre el espacio en la Antigüedad. El blog de Geografía dialéctica y más. Recuperado de: http://geografiadialecticaymas.over-blog.es/article-ideas-sobre-el-espacio-en-la-antiguedad-82474460.html
25 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Dichas observaciones maduraron con la antigüedad, cuando se concibió el espacio a partir de los fenómenos naturales espontáneos, y se separó de explicaciones mitológicas y religiosas 24 . También, cuando se empezó a diferenciar entre lo empírico y lo racional. Esto dio pie, de alguna manera, a identificar los problemas de la estructura de la materia, del espacio y del propio tiempo, y permitió, a su vez, la aparición de conclusiones, según las principales corrientes de la filosofía formadas, en aquel entonces (materialismo e idealismo). A continuación, se examinan, detenidamente, algunas de esas conclusiones. ✓ Para los filósofos presocráticos, el espacio, en esencia, se miraba como lo vacío; es decir, el problema del espacio y de la materia se fundó a partir de unos idearios básicos. Esto quiere decir, el lleno-vacío, el ser-no ser, etc. Anaximandro, por ejemplo, penduló entre una visión materialista del mundo sobre su principal categoría, la materia, y una noción del espacio, como el origen de todo. El espacio (apeiron), para él, no solo sería el unificador de todo lo que existe, incluido lo heterogéneo, sino también, lo existente alrededor y en todas las cosas; aunque luego resulte imposible identificarlo en ellas (Ferrater, M. José, 1970). ✓ La escuela pitagórica definió dos principios físicos: lo vacío, entendido como el aire y lo lleno, como los cuerpos (la distinción entre el uno y el otro se dio tiempo después). El universo, para estos, deviene de un germen, cuya forma geométrica regular se inclinaba hacia el tetraedro. El espacio, en este caso, se definió como concepto matemático, sin darle una especificidad en el sentido de la estructura material del mundo. Heráclito, en cambio, usando el fuego como elemento primario, concibió el movimiento como el aspecto clave de la materia. Por ello, se fijó en el desplazamiento de las partículas en el aíre y entre los astros, y notó una cierta interrelación entre ellas. Para este pensador, el mundo se trataba de materia que se desplazaba en el espacio y el tiempo, los cuales eran una especie de entes fijos, donde se sucedía el movimiento de los cuerpos; esta fue una idea desarrollada posteriormente por los llamados atomistas. En cualquier caso, lo interesante de los planteamientos de Heráclito es la independencia existente entre el movimiento, el espacio y el tiempo, y la inherencia de estos sobre los cuerpos materiales. 24 Por ejemplo, la Hermandad Pitagórica, la escuela de Mileto, el sabio dialéctico Heráclito o la Escuela Eleática. Todos ellos, más atentos a los fenómenos naturales espontáneos, empezaron a establecer diferencias entre lo que se puede denominar como conocimiento empírico y conocimiento racional.
26 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS ✓ La escuela eleata, fundada por Jenófanes, controvierte lo anterior a través de los argumentos de Parménides, pues propone la existencia del movimiento, gracias al vacío y los cuerpos. Básicamente, la discusión giró alrededor de la estructura de la materia: el no ser se identificó con el vacío y el ser con el cuerpo. Empero, si el no ser no es nada, y la nada no existe, en vez del vacío, lo que existe es un lleno; es decir, lo que existe es un continuo eterno e inmutable. Esta idea de la no interrupción en la estructura material del mundo y, por ende, de la imposibilidad del movimiento es acogida y desarrollada en la escuela del continuismo. Luego, fue profundizada por la escuela de los atomistas, quienes consideraron el movimiento, a partir de idea de la simultaneidad entre el espacio y el vacío 25 . ✓ Más tarde, Platón propone ‘tres géneros de ser’ (Ferrater, M. José, 1970): a) las formas, o las ideas entendidas como lo inmutable, lo invisible, lo increado; b) las cosas sensibles, que están siempre en movimiento son creadas y perceptibles; y c) el sitio donde habitan las cosas, donde se encuentra lo eterno, lo indestructible; es decir, el espacio, cuya figura es inexistente, es también indefinible y sin cualidad alguna (Ferrater, M. José, 1970). Para Platón, el espacio toma la forma de las cosas: se trata más de un receptáculo puro, de un "continuo sin cualidades; es un habitáculo y nada más; no se halla ni en la tierra ni en el cielo”, solo puede ser comprensible, existe en la mente, “de modo que no puede decirse de él que existe” (Ferrater, M. José, 1970). ✓ Por su parte, Aristóteles lo concibió como lugar (topos), no en el sentido de receptáculo a la manera de Platón, sino como una realidad objetiva, aun cuando reconoce una tangible contradicción entre vacío y realidad. Para Aristóteles, el espacio no es también el cuerpo, sino lo que existe fuera de él, lo cercano, la frontera, el límite. Es un continente de cuerpos compuesto por materia sin ruptura, sin vacío. Se trata de algo absoluto, en función del orden total. Esta idea aristotélica, el espacio físico, como lugar inmóvil, se mantuvo en los escolásticos, aunque ellos observaron en términos de creación -o teológicostanto la independencia o dependencia entre las cosas -el espacio 25 Para los atomistas, el vacío empatizaba con el no-ser, no como sinónimo de la nada, sino en el sentido de que el vacío no-era el ser; esto es, los átomos. El vacío, sin ser la nada, cumple la función de permitir que los átomos se muevan eternamente separados unos de otros. Así, el vacío sería algo diferente a la existencia material de los átomos. Esto se puede ver, por ejemplo, en las propuestas de Anaxágoras, Empédocles, Lucrecio o Demócrito. Para ampliar la perspectiva véase la tesis doctoral de Salvador Centeno: Centeno, P. S. (2014). La idea de espacio de Demócrito. Un estudio sobre el origen de la idea de espacio. El problema de la χώρα [khôra]; Diccionario Filosófico de Centeno. Recuperado de: https://sites.google.com/site/diccionariodecenteno/2---otras-obras/1-1--- la-idea-de-espacio-en-democrito; Martínez, N. J. (2011). Ideas sobre el espacio en la Antigüedad. El Blog de Geografía Dialéctica y Más. Recuperado de: http://geografiadialecticaymas.over-blog.es/article-ideas-sobre-el- espacio-en-la-antiguedad-82474460.html
33 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS presente, un modo original de la historia, una manera arqueológica y genealógica de clarificar las ideas, volviendo a los temas y reinterpretación de los hechos históricos y a sus formas de análisis. Si algo distinguió la primera mitad del Siglo XX son las críticas al historicismo amurallado en favor de las ideas de progreso, del orden lineal y de la evolución de las cosas, en oposición a la idea de lo aleatorio. El espacio vendría a ser como un vehículo para la investigación, una estrategia para recabar en los diversos procesos históricos. En otras palabras, una forma más fiel de captar las anomalías de aquel presente, provocadas por el espíritu, restrictivamente homogéneo de la modernidad. 1.1.2 Superposición de Categorías. El Giro Espacial como Clave de Análisis Hay que volver al principio del punto inmediatamente anterior: Foucault planteó que la idea del tiempo desarrollada a lo largo del Siglo XIX, se había superado. El ahora, entendido como época contemporánea (1967), pertenecía más al espacio y a las relaciones allí suscitadas. Estábamos, según él, “en un momento en que el mundo se experimenta […] menos como una gran vida que se desarrolla a través del tiempo que como una red que une puntos y se entreteje” (Foucault, Michel, 1994). “El tiempo era historia” (Violeau. J, Louis, 2016) parecía sentenciar; por tanto, el presente debía focalizarse concretamente en las relaciones de espaciamiento, las cuales incluyen momentos, tiempos, temporalidades que rompen con el ritmo banal de la vida cotidiana, y afectan, de paso, “el espacio en el que vivimos” (Foucault, Michel, 1994). La siguiente frase enigmática resonó, en cierta forma, como una arenga antimoderna: “…acaso se podría decir que algunos de los conflictos ideológicos que animan las polémicas actuales, se desarrollan entre los piadosos descendientes del tiempo y los encarnizados habitantes del espacio” 46 . Como se sabe, Foucault se opuso a una explicación del mundo solo con la idea de lo temporal, y fue, gracias a sus estudios sobre la relación saber (las llamadas ciencias humanas) - poder (las disciplinas centradas en el control individualizado del cuerpo), que optó por trabajar alrededor de una especie de “historia de los espacios” que sería, al mismo tiempo, una “historia 46 Aunque tiempo y espacio se presentan como una relación natural entre las cosas, el primero, hasta el siglo XIX, hizo parte de los instrumentos, o formas para explicar el mundo y, para la filosofía, fue esencial para el pensamiento, tanto que el espacio llegó a ser desvalorizado. Véase Albano, S. (2005). Michel Foucault. Glosario de Aplicaciones. Crítica Ed., pp. 69.
34 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS de los poderes” (Foucault, Michel, 1979, p. 2). Así, mostró puntos débiles de la razón ilustrada y las nuevas condiciones (incluidas las espaciales) derivadas de los conflictos entre sí, de aquellos valores promovidos por la modernidad. La frustración por el mundo moderno llevó, a un amplio sector del pensamiento, a poner en entredicho tanto paradigmas y conceptos como signos y valores del orden preestablecido. Y, paralelamente, a buscar otros más acordes a los sucesos dinámicos de la sociedad occidental. En este sentido, la superposición de una categoría sobre la otra sirvió de base para introducir la conferencia, no solo como una especie de lente de observación sobre algunos aspectos espaciales relacionados, en cierta medida, con la crisis y como punto de lanza para la investigación sobre los procesos y los vínculos entre el espacio y saber (conocimiento) - poder 47 y sus efectos contemporáneos. También sirvió para resaltar una oposición teórica, o paradigmática, entre dos formas de desarrollar y conceptualizar los relatos históricos. Según lo anterior, cabría preguntarse, en aras de comprender un poco más, por qué se le dio la espalda al espacio, y cuánto de esto le interesa al filósofo para plantear una ruptura teórica entre la idea de lo temporal y lo espacial, que enunció en Des Espaces Autres. Un primer aspecto se puede encontrar en lo que Harvey llamó las visiones teóricas sociales del Siglo XIX 48 , edificadas sobre los diversos procesos sociales, económicos y culturales acaecidos entre los Siglos XVII y XVIII. Dichas teorías, por ejemplo, en la tradición proveniente de Marx, Adam Smith, Weber y Marshall, en cierta medida, privilegiaron, en sus formulaciones, el tiempo sobre el espacio. Al respecto, Harvey afirma: “la existencia de algún orden espacial preexistente dentro del cual operan los procesos temporales, o suponen que las barreras espaciales se han reducido tanto que convierten al espacio en un aspecto contingente y no fundamental para la acción humana” (Harvey, David, 1998, p. 229-230). Para Harvey (1998), la teoría social se ha focalizado, esencialmente, “en los procesos sociales de cambio, modernización y revolución técnica social y política”, es decir, una focalización en la idea de progreso, un mirar al futuro para construir un ideal de un hombre prometeico. Tal 47 A partir de la alocución las referencias a esta doble temática se multiplican y es desde allí, de acuerdo con Boullant, que Foucault se considera como pensador del espacio. Véase Boullant, F. (2003). Michel Foucault, penseur de l’espac. Nouveau Millénaire, Défis Libertaires. Recuperado de: http://1libertaire.free.fr/Foucault49.html 48 También, para Harvey, la teoría estética fundamentalmente se ocuparía “de la espacialización del tiempo”, pues las diferentes maneras de espacialización, trabajadas por estas teorías, inhiben o facilitan los procesos de transformación social. Para este pensador, “las formas en que el cambio económico-político plasma las prácticas culturales”, se pueden entender mucho mejor, si se ponen “en relación estas dos corrientes de pensamiento”. Véase Harvey, D. (1998). La Condición de la Posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural (M. Eguía (trad.)). Amorrortu Ed., pp. 229-230.
35 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS noción sería, para aquellas teorías, “su objeto teórico, y el tiempo histórico, su dimensión fundamental” (Harvey, David, 1998, p. 229-230). En disciplinas, como las ciencias sociales, el apogeo de un imaginario histórico dará una gran relevancia a la cuestión del tiempo en sus propuestas analíticas. En consecuencia, el progreso, como idea de análisis, no solo sometió el espacio, al anular sus barreras; también lo redujo a una mera ‘categoría contingente’ (Harvey, David, 1998, p. 229-230). Así, cuando Foucault afirma que el tiempo “era la riqueza, la fecundidad, la vida, la dialéctica” 49 , lo que nos quiere decir es que los trabajos, sobre el problema de la modernidad, se centraron en la “experiencia del progreso” (Harvey, David, 1998, p. 230). De esta manera, se observaron los procesos de modernización bajo el dominio del historicismo Hegeliano; en otras palabras, los “procesos del devenir, más que del ser en el espacio y en el tiempo” (Harvey, David, 1998, p. 230). Precisamente, el cerramiento y la despolitización del espacio están muy ligados al historicismo e idealismo de Hegel, cuya fuerte influencia en el siglo XIX significó, para algunos analistas, el reflejo final de la ilustración y, hasta cierto punto, la fuente de los factores negativos, como el totalitarismo, de la modernidad contemporánea 50 . Parte de la crítica foucaultiana al estado cultural dominante y su negativa a la explicación del mundo sobre la base del tiempo, está relacionada con las ideas hegelianas sobre el problema de la historia. Para Hegel, no es lo mismo decir que la historia se manifiesta en el tiempo, a decir que la historia se manifiesta en el espacio 51 . A grandes rasgos, el historicismo, para este pensador, es un devenir, una línea que va evolucionando continuamente. Esto lo basa en la idea de la existencia de un desarrollo dialéctico como progreso histórico totalizante, interno y necesario para que el sujeto tome una conciencia de sí mismo hasta llegar a la autoconciencia 52 (deseo) 49 Traducción de David Harvey soja de la entrevista concedida por Foucault a la revista Hérodote. Véase Harvey, D. (1998). La Condición de la Posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural (M. Eguía (trad.)). Amorrortu Ed., pp. 230. 50 Por mencionar uno, Karl Popper, en su libro en su libro La Sociedad Abierta y sus Enemigos, realiza una crítica, señalando los posibles perjuicios de la doctrina Hegeliana, si son usados como base para la toma de decisiones políticas. 51 En las obras Enciclopedia de las ciencias filosóficas y Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Hegel alude a la relación dialéctica entre espacio y tiempo, pero es, en la segunda, en la que el espacio queda relegado, al decir que “La historia universal es el desenvolvimiento, la explicitación del espíritu en el tiempo, del mismo modo que la idea se despliega en el espacio como naturaleza”. El espacio sería un mero determinante exterior de la naturaleza, mientras que el tiempo se incorpora en el interior del espirito y a su expresión, como historia, al quedar liberado de tal exterioridad. Véase Vera, S. (2016). A propósito del problema del espacio en Hegel. Estudios de Filosofía, 14(0 SE-Artículos). Recuperado de: http://revistas.pucp. edu.pe/index.php/estudiosdefilosofia/article/view/15886 52 El problema de la historia, en Hegel, se puede observar, en su obra Fenomenología del Espíritu. Particularmente, en la introducción, la noción de la historia tiene que ver con el recorrido de la “conciencia natural”; esto es, la conciencia del sujeto sin formación filosófica y el camino necesario para alcanzar un saber; en otras palabras, una verdad sin apariencias.
36 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS total 53 . Para, así, lograr alcanzar los sueños modernos de la razón, pues esta conoce toda la realidad y, a su vez, la realidad es una experiencia misma de la razón, un saber total. Como para Hegel la conciencia 54 es temporal e histórica, o constituida como temporalidad, el tiempo -como en Kantse sobrepone jerárquicamente sobre el espacio 55 , puesto que sirve de base a las intuiciones sobre el progreso de los fenómenos. En otras palabras, hay un primado del tiempo porque existe una priorización del devenir 56 . De modo que, en Hegel, el “saber más inmediato que la conciencia (como un estado interno y no externo) puede tener es su experiencia directa con cualquier cosa” (Maldonado, Jorge, 2007), en el ahora. Un ahora 57 comprendido como un saber que no es fijo, lo que nuestra percepción registra, como lo inmediato, siempre cambia progresivamente a través del tiempo. De acuerdo con esta idea, bastante esquematizada 58 , el espacio pasaría, entonces, a un segundo plano, porque pierde relevancia como categoría de análisis de la realidad. Y Soja lo corroboró, cuando aseguró que, en la modernidad, sobre todo, a partir de Hegel, al espacio se le negó su capacidad ontológica, como resultado de los procesos de transformación. De hecho, el espacio que venía de tener tan solo una capacidad opaca -ilusión de opacidad- en el Renacimiento, pasó -durante y después de la ilustración- a estar dentro de la idea de lo transparente 59 : ilusión de 53 Es decir, la historia se entiende como un desarrollo permanente que se da a través de afirmaciones y negaciones, superación de las negaciones y nuevamente las negaciones que intentar negar su anterior. De esta manera, a través de nuevas fuerzas históricas, las cuales se sobreponen de manera dialéctica sobre las antiguas, la historia adquiere un carácter lineal, una continuidad. Ahora bien, la noción de lo total se refiere a que cada proceso, cada forma dialéctica constituida es como una totalidad. Esta idea fue una de las más cuestionadas a Hegel, por ser vista como la fuente de la raíz del totalitarismo y se asocia a la crisis de la Unión Soviética, a la caída de muro de Berlín y a la crisis del pensamiento marxista. 54 Hegel entiende que la conciencia solo puede entenderse como temporalidad. 55 Como en Kant, el espacio queda subordinado, el tiempo representa un sentido interno y el espacio una idea pura de la externalidad. Véase Maldonado, S. J. (2007). Espacio, tiempo e historia: una lectura hegeliana de Kant. Revista Filosofía UIS, 6(1–2), 57–72. https://doi.org/10.18273/revfil 56 Un devenir ligado a las cuestiones del espíritu que es eterno. 57 Un ahora entendido como la forma en que la conciencia percibe su temporalidad: Lo que ahora es, cambia (más no el “ahora” mismo); ahora, aunque en el sentido puro de la palabra no lo haga. 58 Este esquema, sobre el problema de la historia ─universal─ y la noción de tiempo y como parte de la visión idealista Hegeliana, no solo fue un aspecto decisivo sobre los determinantes de ese periodo. También, fue fundamental para las observaciones realizadas por los teóricos de las ciencias sociales del momento (S. XIX) 59 La noción de lo opaco y lo transparente fue abordada por Foucault, en su obra Les Mots et les Choses, para indicar las formas de organización del mundo, a través de las diferencias existentes entre la episteme del renacimiento, la Semejanza y la época clásica, la Representación. Es decir, de acuerdo con la primera, las palabras dejan de tener la opacidad dentro de una gran cadena del ser, haciéndola uno más, mientras que, en la segunda, a través de la representación, las palabras son transparentes, para de esta forma, transformarse en un instrumento que sirve para ordenar y categorizar las cosas. En síntesis, la época clásica, a través de la representación, discrimina las cosas. En el renacimiento, sin embargo, la semejanza las unía. Véase Foucault, M. (1968). Las Palabras y las Cosas. Una arqueología de las ciencias humanas. (E. Cecilia Frost (trad.)). Siglo XXI, pp. 26-52.
37 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS transparencia 60 . Respecto a la ilusión de opacidad 61 , se explica porque se cierra a la interacción con los acontecimientos, se le ocultan sus aspectos sociales, políticos e ideológicos. Y, al final, queda como materia solo superficial, la cual únicamente se puede describir y medir dentro de un gran conjunto. En cuanto a la ilusión de transparencia, se entiende como “la reducción del espacio a ser un constructo mental, modo de pensar, o imagen de la realidad” (Soja, Edward, 1989, p. 124) exterior, meramente clasificada (o que se puede clasificar). La mirada opuesta del francés a esta interpretación sobre el problema de la historia y, por ende, contraria a una explicación de los fenómenos, a través de la idea de lo temporal, tendría consecuencias en su propia valoración del espacio, como categoría de observación, análisis y crítica del mundo heredado. De ahí, deviene una relación dialéctica historia-espacio, de la que se podría sugerir la ruptura teórica y la comprensión del papel de la noción de tiempo, propuesta en Des Espaces Autres. De ella (la relación), emergen los suficientes elementos para poder posicionar la conferencia, como ya se explicó, dentro de la discusión contemporánea (1967) sobre la pertinencia, o no, de la modernidad, como sistema de ordenación de las cosas. A continuación, se muestran dos cuestiones atadas: Por una parte, lugar, sujeto, tiempo e historia, propios de la crítica moderna, le concedió, al saber histórico, narrar, a su antojo, los diversos acontecimientos venidos de una conciencia racional, enfrentada a las vicisitudes de la existencia. Foucault se enfoca, precisamente, en descubrir el papel de la historia, y halló una lucha de distintos saberes por imponer sus posibilidades. Por eso, para él, “La historia no es simplemente un analizador o descifrador de fuerzas; es un modificador. Por consiguiente, es el control, el hecho de tener razón, en el orden del saber histórico; en síntesis, decir la verdad de la historia significa ocupar una posición estratégica decisiva.” (Foucault, Michel, 2000, p. 161). De esta manera, este estudioso pone sobre el plano espacial una idea trabajada, inicialmente, en el espacio del saber; esto es, la del emplazamiento del sujeto (abordada igualmente en Des Espaces Autres). Dicha idea está encuadrada dentro de las herramientas de construcción de una ‘historia de la verdad’. 60 Siguiendo al mismo Soja, quien para desarrollar esta idea de la transparencia, toma de referencia la propuesta teórica desarrollada por Henri Lefebvre en La producción del espacio. Véase Soja, E. (1989). Postmodern Geographies: The Reassertion of Space in Critical Social Theory. Verso. 61 La cual puede ser explicada mediante “Descartes y su res extensa y la explicación científica”. Amuchástegui, R. H. (2011). Michel Foucault y la visoespacialidad: Análisis y derivaciones: Nuevos usos de su “caja de herramientas” conceptuales. Editorial Académica Española, pp. 305.
38 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Por otra parte, a diferencia de Hegel, Foucault no consideró la historia como un decurso lineal, porque no concibe un devenir histórico, sino una discontinuidad permanente. Asimismo, desecha la idea de lo total, es decir, no hay totalidades; en su lugar, existe una sucesión de acontecimientos constituidos de manera horizontal y no vertical. De acuerdo con Edgar Castro, la genealogía y la arqueología del pensador francés expresan su filosofía de romper con la totalidad de las cosas y, con ello, desprenderse de la historia de tipo hegeliano (Castro, Edgar, 2004, p. 247). Esta forma de abordar la historia no solo permite ver una fragmentación constante de infinitos hechos que nunca cierran una idea de totalidad. También, da la posibilidad de observar, en cada acontecimiento, los rasgos comunes constitutivos de los valores e ideas de la cultura de una época: episteme 62 . No quiere decir que Foucault se deleite en el caos de la fragmentación o dispersión, más bien, su mirada horizontal –arqueológicase inclina a establecer las conexiones posibles definitorias de un orden que es transitorio. El historiador tradicional intenta descubrir el origen de las cosas, esto es, un hilo conductor que atraviese verticalmente todos los eventos para ordenar la maraña de acontecimientos mostrados por la propia historia. Mientras tanto, Foucault -quien bebió de Nietzsche, arqueológica y en cierto modo genealógicamente- 63 se interesa por analizar estos acontecimientos dispersos; luego, recuperando las reglas locales, cambiantes y propias de un tiempo y un lugar, observa cómo se han entretejido para construir una cierta imagen 64 , un cierto orden. 62 Foucault usa la episteme como el foco principal del método arqueológico. Ahora bien, la noción de episteme se refiere a un saber práctico y un saber teórico, en una época y en un espacio geográfico determinados. Con más detalle, al cúmulo de mentalidades, apreciaciones y prejuicios que constituyen y limitan el pensamiento. En este sentido, este pensador establece diversas epistemes: la “episteme occidental”, “episteme del Renacimiento”, “episteme clásica”, “episteme moderna”. Resulta conveniente recordar que la breve historia del espacio, hecha en Des Espacio Autres, en cierto sentido, se está refiriendo a las discontinuidades de la historia y, en su defecto, a las diferentes epistemes: la Edad Media, cuyo espacio se ve como un conjunto de localizaciones y límites estaría en el conjunto de rasgos del llamado episteme del renacimiento. El espacio, entendido como dimensión cuantificable abstracta, se encuentra en el conjunto de la episteme moderna; y la época contemporánea, cuya episteme se está construyendo, contempla un espacio de “emplazamientos caracterizados por un repertorio de conexiones posibles entre nodos”. Véase de esta esta tesis la sección1.1.1 Sobre el Espacio, del Espacio al Tiempo. 63 Castro, en El Vocabulario de Michel Foucault, aclara que la arqueología y la genealogía son trabajadas por el filósofo francés, para ampliar el campo de investigación. Ambas, de cierto modo, son complementarias, porque tienen una base común: el del análisis histórico sin llegar a la cuestión “fundadora del sujeto”. Para ampliar la temática Véase Castro, Edgar. (2004). El vocabulario de Michel Foucault. Un recorrido alfabético por sus temas, conceptos y autores. (U. N. de Quilmes (Ed.)). Prometeo, pp. 247; Strathern, P. (2000). Foucault en 90 Minutos (J. A. P. Villate (Trad.); Epub). Siglo XXI. 64 En la perspectiva de Foucault, todo proceso, evento, fenómeno y sistema de la historia sufren una fragmentación geográfica, debido a los determinantes de lo local, del lugar; lo cual se plasma con sus detalles en lugares específicos. Esta forma de ver las cosas, de ver la historia, es lo que rebasa la noción de tiempo, como categoría privilegiada de vínculo entre los diversos acontecimientos.
39 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS En los términos de Philo, solo tomando en serio el espacio -el lugar y la geografíacomo fuente de la fragmentación y como herramienta de análisis de acontecimientos, le brindó la posibilidad al pensador francés de “capturar más fielmente de lo que pudo haberlo hecho la historia total de la ontología fragmentada (particular, local, específica) de la vida social en tiempos pasados” (Philo, Chris, 1992). En palabras de Johnson, “el uso del espacio es estratégico” (en Des Espaces Autres, así es como se puede concebir las heterotopías (Johnson, Peter, 2012)), pues, a través de aquella ‘geografía’ espacial discursiva, se lograron dos cuestiones: 1. salvar las continuidades de la historiografía y sus paradigmas epocales; y 2. “socavar minuciosamente las reflexiones históricas y filosóficas establecidas” (Johnson, Peter, 2012) en el tiempo. Así, abrió paso a nuevas conexiones, para su posterior interpretación. Con el reconocimiento del espacio, como categoría intelectual, Foucault desafió la comprensión instituida sobre el decurso lineal de las cosas, basado en el significado ontológico del tiempo, resultado, entre otras cosas, de “la búsqueda moderna de la cuestión de los orígenes” (Fontana-Giusti, Gordana, 2013, p. 98). Siendo la historia, para él, una ontología de fragmentos, el espacio es una señal de la fragmentación 65 de las relaciones sociales. En ese sentido, es una herramienta para abordar la naturaleza humana y un elemento clave para la ruptura de las ideas de progreso y continuidad, fijadas por la modernidad 66 . Esta óptica, retomando a Topinka, permite, por un lado, examinar los “sistemas de dispersión” (Topinka, R. J., 2010) 67 dados en la historia, como: el sistema de relaciones -dispares y heterogéneas- y acontecimientos que produce el sujeto, según su época 68 . Por otro lado, el espacio, como dimensión de análisis, hace aflorar las sombras y las luces, las apariciones y desapariciones, los lugares y los no-lugares, los espacios otros (o lugares otros). De este modo 65 En Des Espaces Autres, se manifiesta, a través de las heterotopías, que la noción de espacio es usada estratégicamente para contar pequeñas historias o historias fragmentadas, con posibilidad de enlazarse entre sí. Ello permite deshacer la idea de lo total, pero multiplicar los significados, generar perturbaciones, rupturas, refuncionamientos, normas, nuevos lenguajes formales, no repeticiones, etc.: toda una subversión de lo conceptualmente establecido. 66 La historia tradicional busca describir globalmente la historia, y se apiñan en torno a un centro único: todos los fenómenos acaecidos. Por el contrario, Foucault no se centra en la globalidad, sino en una historia general, pues, con ella, desplegaría el espacio de una dispersión y, con ello, especificar qué manera de relación puede detallarse entre las distintas series de acontecimientos. 67 En palabras de Tirado y Mora, se puede ver “lo espacial como presupuesto y producto, condición y condicionado de la dispersión de las cosas”. Véase Tirado, F. J. & Mora, M. (2002). El espacio y el poder: Michel Foucault y la crítica de la historia. Espiral Estudios Sobre Estado y Sociedad, IX(25), 11–36. Recuperado de: http://espiral.cucsh.udg.mx/index.php/EEES/article/view/1238 68 Se podría decir, entonces, que la historia, en Foucault, se perfila tanto como objeto de descripción, como cuestión metodológica. Al estar entrelazados estos dos aspectos, cuando Foucault habla de historia, en realidad, está hablando del sujeto.
40 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS queda inhabilitada la opción de realizar una lectura de cambios de época, a partir solo de los aspectos temporales (Sardinha, Diogo, 2011, p. 31). Ahora bien, pese a la declaración ofrecida, al comienzo de la alocución, sobre la existencia de una subordinación de lo espacial a lo temporal, con sus temas de desarrollo y estancamiento, crisis y ciclos, no se debe entender como una intención de disociar el vínculo entre tiempo y espacio. Más bien, cuando se dice que, en dicha actualidad (1967), se estaba en “[...] la época del espacio [...] en la época de lo simultáneo, [...] la época de la yuxtaposición, en la época de lo próximo y lo lejano, de lo uno al lado de lo otro, de lo disperso” (Foucault, Michel, 1994), se estaba refiriendo a una imposible secuencia, desde el punto de vista temporal de los acontecimientos. El espacio, entonces, como un principio metodológico y descriptivo, sería más un articulador de temporalidades 69 desconectadas, disgregadas y diversas. En otras palabras, estaríamos en una época de la fragmentación 70 , en la que el tiempo es determinado por el espacio. Con ello, no solo se subvierte la tendencia de la homogeneidad (y de la visión abstracta espaciotemporal) moderna y, en general, los ‘recursos mitológicos’ iniciados en el XIX 71 . También, se cambia la forma de entender la experiencia y la significación del espacio, pues se trata de comprenderlo a través de los sistemas de relaciones (como noción de producción), en vez de la estaticidad encarnada, por ejemplo, de “recipientes existenciales permanentes” (Montaner, Josep M., 2000, p. 106). Por otra parte, el foco principal de los estudios del pensador francés, por esta época, fue “analizar las relaciones entre el saber y el poder y sus aspectos prácticos en la administración y la política del saber” 72 ; porque quería reconstruir la genealogía de la subjetividad moderna. De hecho, la visión del espacio, desde un punto de vista instrumental histórico, le permitió mostrar, justamente, cómo la estrecha relación entre una trama de saberes y de poderes 69 Y no el tiempo como articulador de espacialidades, como sucedía hasta ese momento. 70 Se podría decir que, En Des Espaces Autres, esta noción es usada estratégicamente, para contar pequeñas historias o historias fragmentadas, las cuales se pueden enlazar, para así multiplicar los significados, generar perturbaciones, rupturas, re-funcionamientos, normas, etc. 71 En Des Espaces Autres, según Foucault, “El Siglo XIX encontró en el segundo principio de termodinámica lo esencial de sus recursos mitológicos”, un principio como se sabe conocido como el de la “evolución”, el primero sin embargo, trata de la “conservación”. Cuando Foucault posiciona dichos recursos, en el primer principio, los mitos ulteriores se alinearían con la idea ascendente de la noción de progreso. Foucault, M. (1994). Espacios diferentes. En J. Lebrero Stals (Ed.), Toponimias: ocho ideas del espacio (pp. 31–38). Fundación “la Caixa”, pp. 30-39. 72 Véase, en esta tesis, la sección 1.1.1 Sobre el Espacio, del Espacio al Tiempo.
41 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS distribuye, transforma y organiza el espacio 73 . Lo anterior se ha descrito, perfilado más a comprender su producción 74 que hacia la permanencia, en cuanto se trata de un “espacio vivido” 75 , de una espacialidad creada social y subjetivamente diversa. Ahora bien, al estar orientado al análisis espacial o, como dijera Violeau, a “las relaciones de espaciamiento”(Violeau, Jean-Louis, 2016), la conferencia se puede considerar como lente de observación, cuyo objeto es acercarnos a formas concretas producidas por dicha trama. Allí, el espacio no solo expresa la forma como las relaciones de un acontecimiento se desarrollan en la historia; también describe cómo se manifiestan los juegos de poder entre palabras, cosas y sujetos. Parece indicarlo así el catálogo (cementerios, cuarteles militares, jardines, teatros, burdeles, colonias, bibliotecas, museos, etc.) bastante intuitivo dado dentro de una clasificación muy particular: espacios de tránsito, de crisis, de desviación, de acumulación de tiempos, de yuxtaposición, etc. Cada uno de estos lugares, cada emplazamiento, parece reflejar los efectos de las técnicas o prácticas espaciales de las ciencias humanas (saberes), de las disciplinas centradas en el control individualizado del cuerpo (poder) y de la política, como formas de gobierno de una sociedad (biopolítica). Considerando toda la conferencia, con cada uno de estos espacios, se evidencia la forma espacial de la fragmentación del sujeto 76 y de la cultura, ya que no se consideran como centros del análisis, el centro epistémico, sino como partes de una intrincada estructura. 73 En obras previas a la Conferencia, como Historia de la Locura en la Época Clásica (1961), El Nacimiento de la Clínica. Una Arqueología de la Mirada Médica (1963) o, posteriores, como Vigilar y Castigar (1971), Foucault ilustra la forma en que dicha relación se inscribe en el espacio. En 1976, en una entrevista, lo expone de la siguiente manera: “Se me ha reprochado bastante estas obsesiones espaciales, y en efecto, me han obsesionado. Pero, a través de ellas, creo haber descubierto lo que en el fondo buscaba, las relaciones que pueden existir entre poder y saber. Desde el momento en que se puede analizar el saber, en términos de región, de dominio, de implantación, de desplazamiento, de transferencia, se puede comprender el proceso, mediante el cual el saber funciona como un poder y le reconduce los efectos [...] Metaforizar las transformaciones del discurso, por medio de un vocabulario temporal, conduce, necesariamente, a la utilización del modelo de la conciencia individual, con una temporalidad propia. Intentar descifrarlo, por el contrario, a través de metáforas espaciales, estratégicas, permite captar, con precisión, los puntos en los que los discursos se transforman, a través de y a partir de las relaciones de poder [...] La descripción espacializante de los hechos del discurso desemboca en el análisis de los efectos de poder que están ligados a ellos”. Véase Foucault, Michel. (1979). Preguntas a Michel Foucault sobre la geografía. En Microfísica del poder (2nd ed., p. 111-124). La Piqueta, pp. 116-118. 74 Tirado y Mora entienden que la acción de la relación saber-poder es la generación de espacio. Véase Tirado, F. J. & Mora, M. (2002). El espacio y el poder: Michel Foucault y la crítica de la historia. Espiral Estudios Sobre Estado y Sociedad, IX(25), 11–36. Recuperado de: http://espiral.cucsh.udg.mx/index.php/EEES/article/view/1238 75 Esta noción de ‘espacio vivido’ (espace vécu), o el espacio representativo (simbólico, imaginativo, cultural) es tomada de Lefebvre, quien la considera como el campo ideal para la generación de contraespacios, espacios para resistirse al orden dominante y que algunos autores lo asocian con los presupuestos de Foucault en Des Espaces Autres. Véase Lefebvre, H. (2013). La producción del espacio. Capitán Swing, pp. 15-16. 76 Según Stuart Hall, existen tres tipos de identidades del sujeto: el sujeto de la ilustración, el sociológico y el posmoderno. Desde las teorías del posmodernismo, el sujeto es pensado como poseedor de una identidad no esencial ni fija, que se construye con fragmentos, los que asumen distintas configuraciones en temporalidades
42 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Esto, puesto en la escena crítica de los 60 y abordado posteriormente con más intensidad por la filosofía posmoderna, dio sentido a la idea de ‘espacios otros’ que ensalzan la diferencia, la heterogeneidad, la otredad, incluso la alteridad, espacio, en todo caso, hallado fuera de todos los lugares; sin embargo, localizables, como los expresados en el catálogo heterotópico de Des Espaces Autres. Por incongruente que parezca, la ruptura teórica entre tiempo y espacio fue el vehículo que llevó a Foucault a hablar de momentos, de tiempos, de temporalidades, de discontinuidades, de lo existencial y lo experiencial, los cuales rompen con el ritmo banal de la vida cotidiana. También, permitió que los seres humanos entendiéramos que habitamos una especie de collage, o un espacio múltiple compuesto por una fragmentación de acontecimientos dispersos, por un cúmulo de partes, de hechos, a veces simultáneos; pero entretejidos en una trama con cierto orden. Entonces, los ‘espacios otros’ (heterotopías), en este sentido, parecen emerger de realidades espaciales, los cuales proveen una forma de analizar fenómenos concretos de la historia y una manera de abandonar las ideas sobre el tiempo, como base homogeneizadora en la construcción de una totalidad de la historia. La conferencia, en síntesis, rehabilitó abiertamente la noción de espacio, como nuevo valor de exploración; con ello, se otorgó una vía diferente para pensar las paradojas del tiempo y los procesos históricos enraizados en la figura de un continuo desarrollo por ‘etapas’. El tono casi fundacional sobre el giro hacia los temas espaciales y la forma particular de fijar relaciones con los temporales, según Soja, no solo significó “un poderoso argumento contra el historicismo”, contra la idea de progreso “y contra los tratamientos del arrinconamiento del espacio que prevalecieron en las ciencias humanas” (Soja, Edward, 1989, p. 17) hasta ese momento. También, representó una manera de comprobar los fenómenos contemporáneos, comprometidos con el proyecto cultural de la modernidad, los cuales, finalmente, desencadenaron en una crisis del presente. diversas y no se unifican alrededor de una narración unitaria o coherente, sino que se encuentran en movimiento e incluso en disputa. Según Frederic Jameson, la fragmentación surge de la ruptura de la cadena de significantes. Véase Hall, S. (1992). The Question of cultural Identity. En Stuart Hall. et Al (Ed.), Modernity and its Futures. Cambridge: Polity Press; Jameson, F. (1991). El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado. Paidós.
49 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Para Montilla, “la episteme es un espacio delimitado, un marco referencial en el que conviven y se interrelacionan diferentes discursos, diversas prácticas e infinidades de estrategias posibles, que permiten y condicionan las maneras de pensar y actuar” (Montilla, Andrés, 2012). En Foucault, se trata de un fondo paradigmático, situado fuera de nuestra consciencia, un “conjunto de relaciones que pueden unir, en una época dada, las prácticas discursivas que dan lugar a ciertas figuras epistemológicas, a ciertas ciencias y eventualmente, a ciertos sistemas formalizados” (Montilla, Andrés, 2012). La noción de episteme resulta relevante porque defiende la discontinuidad del movimiento histórico, el dinamismo y la producción constante de diferencias. Y permite recuperar la experiencia específica de una cultura, localizada tanto en sus propias leyes de ordenación como en las consideraciones sobre aquel orden. En últimas, muestra los distintos órdenes -en muchos casos yuxtapuestosde una sociedad determinada. Foucault le llamó a esto la “pura experiencia del orden” (Fontana-Giusti, Gordana, 2013, p. 22). De ahí, se derivan las distintas epistemes: la renacentista, la clásica y la contemporánea; todas ellas diferentes y aisladas entre sí. Por ello, constantemente plantea la idea ruptura 82 , en relación con las ideas de progreso y continuidad en la naturaleza humana. Por lo tanto, lo que ve y le hacer reír 83 de la taxonomía de ‘cierta enciclopedia china’ de Borges -preámbulo a la acuñación de heterotopíaes ciertamente la brecha epistémica, la oposición, la separación, la distancia, las diferencias, la discontinuidad, los vínculos entre los discursos científicos, en determinado momento (Gabilondo, Ángel, 1990, p. 73). En definitiva, esto hace añicos a todos los puntos de referencia del sistema de clasificación de su propio pensamiento. Por eso, ese espacio de dispersión (como oposición a la totalidad y continuidad) se enfoca en la organización de las cosas; es decir, en conocer sus leyes internas (dado solo en la red del 82 La discontinuidad, como idea de una historia que no es continua, deviene de la noción de ruptura epistemológica del filósofo y poeta francés Gastón Bachelard. Para el poeta, el carácter de la historia es bastante singular, pues, de ningún modo, es acumulativa y menos progresiva (lineal). La historia, más bien, ofrece caminos de crisis y rupturas que provoca, por medio de revoluciones, la modificación y/o perturbación de paradigmas; por lo tanto, de las cosmovisiones allí contenidas. Joan Rovira y Elena Carbonell lo señalan de la siguiente manera: “Este concepto, acuñado por G. Bachelard, intenta mostrar cómo la ciencia contemporánea -fundamentalmente a partir de la relatividad y la mecánica cuánticarompe con las estructuras del sentido común de la ciencia precedente, desmarcándose de estas sin posible reconciliación. «Ruptura epistemológica» significa, por tanto, la adopción de un método o de una teoría nueva que imposibilitan al conocimiento el retorno a las estructuras del saber anterior.” Véase Rovira, J. & Carbonell, E. (2006). ¿Hubo ruptura epistemológica en la ciencia del siglo XIV? Quaderns d’Italià, 11, 99–119. https://doi.org/10.5565/rev/qdi.158 83 Veremos más adelante con más detalle cómo el texto El idioma analítico de John Wilkins de Jorge Luis Borges sirve de base para plantear la cuestión del orden y, al mismo tiempo, para acuñar el término de heterotopía.
50 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS lenguaje); esas que dan la posibilidad de construir verdades, conocimientos y teorías (Gabilondo, Ángel, 1990). Pensar el presente, en sus términos, equivale a diagnosticar diferencias y contrastes. Y el “diagnosticar, hacer un diagnóstico del presente: decir lo que hoy somos, lo que significa” (Foucault, Michel, 2013, p. 87), fue el papel atribuido a la filosofía, por parte de Foucault, en la década del 60. Des Espaces Autres, en ese orden, se articula con la época, puesto que plantea un diagnóstico. Esto se deduce de la disyuntiva de lo temporal y lo espacial, pues es prácticamente una puesta en escena de la diferencia del hoy, respecto al ayer. Es una ventana por donde la alocución se cuela en la discusión acerca del presente, como aquello que está dejando de ser (la época del tiempo): la episteme moderna. Y “lo que estamos deviniendo, es decir, lo otro” (Deleuze, G., Guattari, F., 1993, p. 114), ‘la época del espacio’, dice Foucault, es ‘la época actual’: otra episteme. Si estamos en la época del espacio y no en la del tiempo, significa que hay una erosión de la idea de modernidad y su utopía, en la que, a su vez, se presenta una discontinuidad, una ruptura epistémica. Por lo tanto, como parte de sus diagnósticos, los ‘espacios otros’ serían más como ontología del presente, como una deconstrucción del espacio moderno, porque muestran un proceso de descomposición y reensamble de algunas categorías filosóficas (progreso y bienestar), relacionadas a una idea de la temporalidad inmóvil y limitada. 1.2.3 Crisis e Instalación de un Debate Si Des Espaces Autres es una crítica para el ahora, las preguntas que surgen son: ¿cómo es esa actualidad?, ¿cómo es el presente? Toda la temática expuesta no se podría entender fuera de su contexto. Se trata de centrarse en torno a la transición entre la modernidad y la posmodernidad. Transición, porque fue un tiempo histórico oscuro, en el sentido de no tener clara una orientación histórica. Esta ambigüedad epocal se caracterizó como crisis del pensamiento dominante y como antesala a su fraccionamiento. Los expertos en el tema, también, la describen como un periodo de decepción, es decir, de secularización 84 , de retroceso 84 Los especialistas en el tema proponen que el proceso de secularización empieza por Kant y la ilustración (sustitución de Dios por categorías divinas), pasando por Nietzsche (la muerte de Dios) y culminando con Foucault (la muerte del hombre). Este proceso ha tenido dos oleadas: la primera está relacionada con el triunfo de la razón (nacimiento de la metafísica moderna con base en el sujeto racional) y la segunda, la que concierne en este estudio,
51 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS metafísico y del hundimiento de las promesas del programa cultural de la razón ilustrada (las propuestas liberal y marxista, por ejemplo). En ese orden, hablar de transición es hablar de los fenómenos acaecidos tanto en los procesos y prácticas sociales como en el ámbito epistemológico. Dichos fenómenos son representativos de “un quiebre especifico de la racionalidad, debido a la emergencia de nuevas condiciones histórico-culturales” (Téllez, Magaldy, 1998). De ahí la importancia de la década del 60, periodo, en el que confluyen crisis y debate, este último sobre la pertinencia, o no, de asumir lo que venía emergiendo desde finales del siglo XIX, en el ámbito filosófico: el fallecimiento de la modernidad y el reconocimiento de un estado diferente a ella. Un estado que, luego, en distintos campos de la cultura, fue llamado: posmodernidad (revisión y crítica), sobremodernidad (máxima expresión, o al límite), neomodernidad (continuidad, pero superando sus contradicciones), antimodernidad (rechazo o negación), supermodernidad, tardomodernidad, hipermodernidad, etc. Todas estas trascendieron como una forma de escapismo y la constatación del fracaso de los valores modernos de ‘racionalidad’, ‘igualdad’, ‘progreso’, ‘crítica sistemática’, sobre todo, ‘libertad’ (Calduch, Juan, 2001b, p. 12). 1.2.3.1 El Periodo de Transición. Después de la confluencia de conservadores y progresistas, en la construcción de un proyecto común, para alcanzar un Estado pleno de bienestar -‘época dorada del capitalismo’(García V., Carlos, 2016, p. 72) - la llamada ‘década prodigiosa’ (60) fue testigo del posible fracaso del orden político, económico y militar impuesto después de la Segunda Guerra Mundial. Una serie de transformaciones, avances y revoluciones cortas sirvieron de caldo de cultivo para profundizar las reflexiones acerca de la caída, o no, del ideal hegemónico de la razón. Ya, de por sí, puesto en entre dicho en el siglo XIX, por los llamados ‘filósofos de la sospecha’ 85 . La realidad se había tornado desordenada y disgregada estructuralmente, la idea es precisamente, su crisis (debido a la muerte de la metafísica y del sujeto). Esta segunda manifestación se muestra con mayor fuerza entre los años 60 y 80. Véase Caffarena, J. G., Mardones, J. M., & Amengual, G. (1993). Estudiar la religión. materiales para una filosofía de la religión. Anthropos, pp. 165. 85 En 1965, el francés Paul Ricoeur acuñó la expresión ‘filósofos de la sospecha’, o ‘maestros de la sospecha’, con el objeto de mostrar quiénes trabajaron alrededor del desenmascaramiento de los valores ilustrados de racionalidad y verdad. En otras palabras, muestra con quién entra en crisis la modernidad. Para Nietzsche, hay un cuestionamiento de los falsos valores. Para Marx, la ideología se muestra como conciencia falsa o invertida. Para
52 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS del desdibujamiento del gran discurso de sistema se empezó a afianzar, y trajo consigo la creencia de que aquellos valores en la práctica ya no eran practicables, y la crisis los mostraba como contravalores. El mayo francés, la primavera de Praga, la guerra de Vietnam, las revoluciones latinoamericanas, el asesinato de Martín Luther King (1968), el principio del fin de la guerra fría, y la contra cultura, el renacimiento de la conciencia ecológica y la necesidad del fin del crecimiento económico, el movimiento cultural anti-patriarcal, el pacifismo, el Concilio Vaticano II, la emergencia de nuevas tecnologías, entre otros acontecimientos, no solo fueron muestras de una compleja época de transición, sino también de búsquedas alternativas a la ilusión del progreso moderno. Las grandes ideologías del Siglo XIX, eclosionadas en el XX, parecen haber llegado al punto del agotamiento. En términos de Lyotard, significaba el abandono paulatino por los grandes relatos, o metarrelatos 86 , para dar paso a los pequeños, cuyos propósitos se inclinaban más hacia lo particular que lo general. Las consecuencias posibles las había anunciado premonitoriamente Paul Valery, en La Política del Espíritu (1919), ante dicho agotamiento y las probables vicisitudes culturales: el peligro de la amenaza de un mundo que podría oscilar entre un orden y un desorden mental (Valery, Paul, 1957, p. 991-993). Valery, quien había imaginado una Europa arrasada, vencida, tras un Hamlet reflexivo acerca del valor de la verdad, junto a sus mejores representantes (Marx, Hegel, Kant, Leibniz), pensó en lo fastidioso que sería la reconstrucción de un pasado, porque quiera, o no, una tarea, como esa, implicaría entrar en la ambigüedad del orden y el desorden. Para él, como el mundo se había agotado, no había nada por descubrir, la historia y la política estaban sujetos a grandes eventos dependientes de causas y efectos de procesos mundiales. Por ejemplo: la velocidad y eficiencia de las comunicaciones, junto a la mundialización de la civilización y la técnica modificaban, con la misma rapidez, el poder, la propiedad y el territorio, al punto incluso de llegar a la contradicción. Para Valery, después de la Gran Guerra Europea, se había entrado en el universo Freud, se ponen al descubierto los disfraces de los estímulos inconscientes. Véase Ricoeur, P. (1990). El conflicto de las interpretaciones. En Freud: una interpretación de la cultura (pp. 22–35). Siglo XXI, pp. 32-35. 86 Para Lyotard, existen cuatro grandes relatos culturales ─sistemas de pensamiento─ que dan identidad y sentido: El Cristiano, cuyo enfoque principal gira alrededor de la promesa divina, a través del hijo de Dios y su muerte; el Marxismo, o relato Marxista, donde la burguesía liquida al feudalismo, el proletariado, el cual surge de la misma burguesía la derrota, para, finalmente, conseguir un bienestar igualitario, una sociedad sin clases: sin padecimientos e injusticias; el tercero es el relato del Iluminismo, en el que la razón es la diosa de la historia, la racionalidad se difunde y se impone ante la irracionalidad. Por último, está el Capitalista, es decir, un relato desde el punto de vista económico, en el que la prosperidad va a llegar a todos: Lo común de los cuatro relatos es la promesa de un espacio de plenitud. Una idea, por cierto, que fue perdiendo fuerza, vigor, después de la Segunda Guerra Mundial. Véase Lyotard, J. F. (1987). La posmodernidad (explicada a los niños). Gedisa, pp. 33-48.
53 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS de las ideas dispares y en “los más opuestos principios de vida y conocimiento” (Valery, Paul, 1957, p. 991-993). Efectivamente, la fuerza crítica de los 60 tuvo sus primeras manifestaciones tiempo atrás, sobre todo, en el periodo entreguerras, pue se acumuló una serie de condiciones que colocaron las diversas ideas de soporte de la cultura moderna en una situación de decaimiento, al tanto que la humanidad se vio amenazada. Y es que la noción de crisis siempre rondó esta cultura, porque, como advierte Comellas, se trató de una “crisis de la idea de progreso” (Comellas, José Luis, 2000, p. 379). Por ende, del humanismo. Por ejemplo, después de un periodo de optimismo, a finales del Siglo XIX y principios del XX, la sensación de triunfo de las ideologías se manifestó en un ambiente de felicidad y dignidad, fruto del auge de la globalización y el colonialismo que produjeron los medios necesarios para ello. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que la sociedad industrial empezara a experimentar enormes dificultades. Entre otros factores, el apogeo de las diversas potencias y sus impedimentos para un crecimiento geográfico y económico sostenido produjo intereses cruzados en el aspecto económico. Lo que fue un ambiente de libertad, paz, justicia y bienestar pronto se transformó en la I Guerra Mundial, como resolución a la crisis del “modelo industrial imperialista” (Calduch, Juan, 2001b, p. 29- 55). Tras el shock, la sociedad no perdió la fe y se planteó un corregir, que restableció la paz. Y dio paso a una Belle Époque (1919-129) llena de ilusión y crecimiento económico, basado, esencialmente, en la reconstrucción de las naciones afectadas por la guerra, la reapertura del comercio internacional y el desarrollo, sin precedentes, de la actividad bursátil y financiera. A pesar de la bonanza económica, surgieron, de nuevo, del seno de la sociedad, las contradicciones y las incompatibilidades entre los valores modernos. Una especie de subjetividad egoísta, en pro de la autosuficiencia, avances tecnológicos que no lograban traducirse en mejoras sociales y políticas para la población en general y la consideración del ser humano moderno, como máquina productiva, produjeron: a) sistemas alternativos de organización, como el socialista y el comunista; debido a las inequidades internas del capitalismo industrial; b) una crisis global y largo aliento (Gran Depresión de los años 30), por los excesos en la producción y su imposibilidad de ser absorbida por los mercados de poder adquisitivo más limitados y la desmedida especulación en la Bolsa. Para los estudiosos del tema, los resultados del Crack -resumidos en la falta de empleo y rápido empobrecimiento de la población, la instalación de economías de corte autárquicas y
54 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS planificadas; sobre todo, el ascenso de los nacionalismos y de las ideologías de vocación fascistareflejaron, realmente, la inviabilidad del proyecto emancipador de la cultura moderna y la impracticabilidad de aquellos valores. En consecuencia, por lo menos para una gran parte del mundo intelectual, la sensación fue la inconsistencia y la incertidumbre causada por un orden frágil venido ideológicamente de la ilustración, de los planteamientos económicos de la revolución industrial y de las ideas sociopolíticas de la Revolución Francesa. Dice Gonzalo Redondo que nunca antes había existido una unanimidad 87 , un acuerdo entre los hombres en relación con la crisis de la cultura (Redondo, Gonzalo, 1989, p. 25-85); aunque la interpretación de sus causas fuese diferente. Entre las posibles, se encuentran: primero, el problema ideológico llevado hasta su máxima expresión, ya que, con esto, se brindaron las condiciones para el surgimiento del totalitarismo; segundo, la pérdida de fe en el hombre, que dio paso a la idea del relativismo, con lo cual deja de lado el anhelo por la verdad; y tercero, el rechazo al pensamiento, o a toda idea trascendental (Redondo, Gonzalo, 1989, p. 25-85). Dentro de ese marco, sucedió que la Gran Depresión desembocó en una guerra mundial (la segunda), que desenmascaró el mito de progreso, como la sinrazón de la razón. En efecto, porque la misma razón como instrumento, soportado por lo científico-tecnológico y lo metódico (en el sentido de su condición neutral, pero cambia debido al uso destructivo dado en la Segunda Guerra Mundial)-, los caminos que edificaba conducían, o bien al caos, o bien a la destrucción. No en vano Valery había anunciado el devenir de una indefinitud de la cultura occidental, en el que la revisión del concepto de modernidad resultaba una condición casi obligatoria, si en verdad se deseaba poner en marcha un cambio de orientación, de sensibilidad, de ruta, de valores (más humanistas), con los cuales se pudiera salir de aquellas enormes dificultades. En definitiva, tras dos conflictos mundiales, se pudo constatar, con bastante urgencia, el empuje hacia la insostenibilidad de la época moderna y su modo de vida. Razón y racionalidad habían sido puestos a la orden de objetivos irracionales. Como lo vio Toynbee, en sus trabajos sobre la historia (Ballesteros, Jesús, 1989, p. 101-104), fue un momento, en el que se convivió en 87 Para Gonzales Redondo, “en los años inmediatamente siguientes al 1919, filósofos, teólogos, historiadores, poetas o artistas hablaron ampliamente de la crisis cultural. Se ocuparon de dicha Paul Valéry […] Franz Kafka, André Malraux, Oswald Spengler, Guglielmo Ferrero, José Ortega y Gasset, Arnold Toynbee, Christopher Dawson, Max Scheler, Nicolai Hartmann, Edmund Husserl, Martin Heidegger, Thomas Mann, Marcel Proust, Aldous Huxley, Max Horkheimer, Theodor Adorno, Max Pollock, Walter Benjamin, Erich Fromm, Herbert Marcuse, Antonio Gramsci, Jacques Maritain, Thomas S. Eliot, […]. Todos los pensadores del periodo comprendido entre las dos guerras del 1919 al 1939. Véase Redondo, G. (1993). Historia de la Iglesia en España, 1931-1939: La Guerra civil, 1936-1939. Ediciones Rialp, pp. 59.
55 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS ambivalencia y dualidad; más exactamente, en plenitud y decadencia. La paz, la seguridad y la estabilidad -prometidas por una técnica avanzada, capaz de dominar la naturaleza junto con la independencia y libertad del ser humano en el ámbito socialfueron aplastados por un final de guerra que daba paso a una era nuclear capaz de llevarnos al exterminio. Por consiguiente, la duda, sobre los valores profesados por el sujeto y por la utopía, se profundizó, como dijera Vattimo en algún momento, hasta el punto de que “no parece casual, entonces, que la contrautopía se impusiera en una época en la que, en el nivel de la conciencia común, se registra una disolución de la idea de progreso” (Vattimo, Gianni, 1991, p. 123). O en otro momento, que la utopía sería reemplazada por una multitud de ellas; esto es, la heterotopía: un mundo mejor que podía contener varios mundos, multiplicidad de espacios, formas y objetos. Así la historia total, la historia única se desvanecería para dar paso a voces que nunca antes se habían escuchado (Vattimo, Gianni, 1990). El darse cuenta de la crisis no fue de inmediato y tampoco sucedió al mismo tiempo. Pese a que hubo una disparidad en las maneras de cómo asumirlo y de cómo solucionarlo: este fue un parecer común entre los pensadores de la época sobre las enormes dificultades y de su significado. Las diversas posiciones y los enfrentamientos se dieron, principalmente, sobre el replanteo de los valores de la modernidad; es decir, lo que, hasta ese momento, parecía inamovible, se ponía, finalmente, en tela de juicio. Si para Vattimo, entre muchas posibilidades, “la modernidad es la época en la que el hecho de ser moderno viene a ser un valor determinante” (Vattimo, Gianni, 1990, p. 73), lo que sigue es poder zafarse de ese valor, para diagnosticar, con más claridad. En otras palabras, para tratar de ver si existe otro que lo sustituya. Así pues, la década del 60 recoge los pedazos y rupturas de la ‘cadena de significantes’ 88 , es decir, el problema de distinguir el límite entre lo real y lo irreal, o la referencia a lo topológico 89 . 88 En las ideas de Jameson, una ruptura de significantes causa una fragmentación de la cultura. En otras palabras, es pasar de la alienación moderna a la fragmentación posmoderna. Véase JAMESON, F. (1991). El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado. Paidós, pp. 61-67. 89 Según Reinhold, por un lado, la referencia a la topología “Formaliza un problema de límites que es central para la posmodernidad, el problema de distinguir lo real de lo irreal, incluido el problema de distinguir entre límites reales e irreales”. Para él, el pensamiento topológico, en la posmodernidad, trata sobre el problema de “la representación -la cual, diceestá envuelta en la producción, incluida la producción en red de los territorios urbanos y sus poblaciones y las vidas que se viven dentro (y fuera) de sus límites. Pero, por otro lado, la topología, deudora del estructuralismo, “¡...también era común! para la especulación arquitectónica”. Véase Reinhold, M. (2010). Utopia’s Ghost: Architecture and Postmodernism. University of Minesota Press, pp. 4-5. Además de lo anterior, se debe tener en cuenta las ideas de Merleau-Ponty sobre el concepto de espacio topológico, el cual incide abiertamente, a partir de la década de los 50s, en las reformulaciones conceptuales acerca del concepto de espacio. Escuetamente, la idea de espacio topológico está íntimamente relacionada con el cuerpo, pues el objeto experiencial es visto desde el propio cuerpo y no desde un espacio absoluto, adireccional, no euclidiano. En últimas, está hablando del espacio vivido en la medida que en él se encuentran los objetos y estos,
56 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS También, representa el sentimiento de pérdida de la idea de unidad en favor del fragmento y lo fragmentado, de lo heterogéneo y múltiple. Lo cual conduce a lo plural, en ocasiones radical, pues contiene, como lo dice Bermejo, una “promesa liberadora, sin estrategias unitarias, compensatorias ni subterfugios” (Bermejo, Diego, 2005, p. 137). La práctica de la idea del ‘todo vale’ (Rojo, José, 2002,) (indicada por los detractores de Vattimo) pareció invadir las diversas nociones y estratos culturales, como forma de pensamiento anárquico y como posibilidad de desmarcarse de ciertos dogmas constituyentes. 1.3 Des Espaces Autres: Un Análisis Intrínseco. Se observaron, en la sección anterior, diversos aspectos de soporte y de contextualización de la Conferencia, y las nociones de espacio, historia y presente, fundamentales para su función crítica y de articulación en el debate cultural general y en el arquitectónico particular. También, se notó que la Conferencia se localiza fuera de lo modernidad y se articula más con el presente, que de algún modo se asocia más a la posmodernidad. Sin embargo, habría una noción más que complementaría esta última idea: la fragmentación. A través del conjunto de la alocución bien se podría explicar. De hecho, se encontró que (en el análisis de la cuestión heterotópica propiamente dicha, existen algunas ideas para considerar una noción que, de por sí, ya se encontraba en el seno de la discusión cultural) el concepto central de la Conferencia -las heterotopíascontiene más elementos de juicio para realizarlo. Empezando porque su propia etimología designa un lugar otro. Además, los diversos ejemplos proporcionados por Foucault -estudiados desde una perspectiva histórica o arqueológicasuministran unas líneas de ruptura dentro de una lectura contextual. Esta idea de la fragmentación se nota en las propuestas de Foucault sobre las heterotopías, o bien en Les Mots et les Choses, donde acuñó por primera vez este término, inicialmente, con un ánimo de expresar un divorcio entre palabras y cosas, y, así, perturbar, según él, el “espacio maravilloso y liso de las” las utopías; o bien en Des Espaces Autres, donde se usa, a través de una serie de códigos más posmodernos (yuxtaposición, adyacencia, proximidad, lo uno al lado a su vez, establecen una conexión viva con el cuerpo. De esta manera, se refiere a la experiencia. Para profundizar en esta idea, véase Merleau-Ponty, M. (1993). El espacio vivido. En Fenomenología de la percepción. Planeta- De Agostini, pp. 295-312.
57 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS de lo otro, lo simultáneo, lo múltiple) que modernos, para mostrar la inexistencia de un solo orden 90 de las cosas. Fuera de lo anterior, la narración de las heterotopías coincide con la mutación y el desplazamiento del clásico orden social, económico y cultural. Dicha narración se hizo en medio de una sociedad en plena transformación (60), cuyo espacio social asoma, entre muchos aspectos: con un declive geopolítico y social de las resonadas ideologías utópicas, con la restitución de los nacionalismos, con el surgimiento de nuevos agentes culturales y sociales (consumidores, feminismo, minorías, ecologismo, etc.), con el dominio absoluto de un sistema capitalista cada vez más voraz y globalizante, reforzado, a su vez, por la universalización de la información. Es decir, con tantos frentes abiertos, que la incertidumbre se instala en un diario vivir, como la cotidianeidad. Por ende, el discurso de la totalidad daba paso al más impredecible de los cambios: la fragmentariedad absoluta, lo cual se traduce en que la otrora imagen de progreso se torna en una imagen fragmentada, en una sociedad fragmentada. Lo anterior está relacionado (y vale la pena traerlo de nuevo a colación) con que, justamente, en esa década, aflora un sentimiento de crisis de manera general y consciente. Que se profundiza, innegablemente, por la comprensión de la modernidad; y deja al descubierto dos actitudes discrepantes entre sí: a) los partidarios de la búsqueda de un orden restructurador de lo humano, cuya revisión profunda de lo edificado los llevaría a una reformulación de nuevos valores, lo suficientemente fuertes como para mantener lo máximo posible y embarcar al hombre en un proyecto diferente; y b) los simpatizantes de la radicalización misma de los principios de la modernidad, hasta llegar al punto de la “aceptación y explotación de una situación de absoluta fragmentación cultural” (Sainz, G. Victoriano, 1999, p. 34). Si bien la alocución de Foucault alude diversos temas, su inclinación está más orientada hacia la segunda actitud, en la medida que plantea y caracteriza la época actual como una época del espacio. Con esa línea de base, ahora, se va a desglosar la Conferencia, para profundizar en lo que hay detrás (un detrás relacionado con la desaparición del sujeto). Pero, antes, hay que reconocer la prolijidad analítica, sin consenso, de la que ha sido objeto Des Espaces Autres. El tipo de 90 La noción de orden de Foucault se relaciona con el saber y el poder. Este último es la razón que ve, controla, domina e instrumenta a los hombres. Con el saber, el orden viene dado por el lenguaje, el cual, a su vez, conforma discursos científicos transitorios, es decir, cuerpos extensos y articulados de conocimientos que estructuran la manera como entendemos y experimentamos diversos fenómenos. Todo ello no para conocer al hombre, sino para conocerlo y dominarlo mejor. El orden se relaciona más con la idea de cómo se ejerce el poder y cómo surgen las relaciones de poder. Es decir, más que una búsqueda de la esencia del poder, se centra en los procesos que han llevado a construir las distintas formas de experimentación de la realidad y de cómo ésta ha moldeado la sociedad.
58 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS escritura relajada -lo advierte Défertla propuesta de pensamientos en vez de lógicos, analógicos, la ambigüedad del término y, por supuesto, el momento vibrante que se vive cuando se expone públicamente, ha imposibilitado una unificación de criterios y de significados. Quizás esto puede ser el motivo por el cual no se haya sometido a debate dentro del campo arquitectónico, aunque sí se ha hecho en otras áreas. También, suele suceder que la teoría arquitectónica incluye conceptos desarrollados en otras disciplinas, sin tener en cuenta, o conocer los contextos, en los que se han erigido. En todo caso, lo que sí se puede asegurar es la capacidad de la Conferencia y las heterotopías, para adaptarse a diferentes campos, incluido el arquitectónico. Una capacidad que ha llevado también a una confusión, como ya se mencionó, pues no es lo mismo tratar la Conferencia de manera fragmentaria, según cada caso de las heterotopías o ponerlas por fuera del texto que tratarla desde su conjunto. Al respecto, existe una doble visión: La primera, precisamente como un todo, cuyo enfoque crítico se orienta a un análisis de su contemporaneidad, de su presente; y la segunda, la heterotopía, como noción aplicable a cualquier cultura y cualquier momento, está orientada a ser: o bien un método de análisis, o ser parte de una estrategia de observación. Eso sí, sin perder de vista que los objetos de estudio del francés los hizo -en este casodesde la arqueología (en otros, según la genealogía) (Lladó, Albert. 2001). Así, pues, sin pretender una innovación y mucho menos dar un sentido unívoco, o encasillarla dentro de un solo campo, porque, además, ese no fue el interés de Foucault, se realizó un análisis intrínseco. Todo esto, para develar los orígenes, los aspectos, las variaciones, la clasificación del término y, después, los usos dados por el filósofo. 1.3.1 El Recorrido de Des Espaces Autres y las Heterotopías Dentro de las diversas maneras de seguir el recorrido de este trabajo de Foucault, tres de ellas pueden ofrecer una buena alternativa de compilación. La primera está relacionada con la publicación misma de la conferencia, la cual ha tenido altibajos, según los intereses epocales y disciplinares por los conceptos allí sugeridos; la segunda está asociada con los momentos en que Foucault habló sobre el tema y cuyo abordaje lo hizo en cinco ocasiones; tres de ellos, en profundidad y dos como evocación; y la tercera, un tanto inabordable, en su totalidad, por lo copioso del tema, tiene que ver con la noción propia de heterotopía. Esta ha sido trabajada en
65 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Espaces Autres, en el número 5 de 1984, de la revista francesa Architecture, Mouvement, Continuité (AMC). En su momento, la revista sostuvo que el texto nunca antes había sido publicado; en parte, tenían razón, pues este solo apareció, de manera completa, en la publicación del 84. Philippe Sabot (2012), comentó que el motivo, para autorizar la publicación, fue el evento de la IBA de Berlín de 1984. En efecto, en pleno apogeo del neoliberalismo y la crisis de la planificación urbana, German Johannes Gachnang y Marco Demichelis recuperan la Conferencia, en el marco de la muestra “Idea, Process, Result”, en la Martin-Gropius-Bau (Museo de Artes Decorativas de Berlín), dentro de la gran exposición Internationale Bauausstellung Berlín (IBA), en otoño del 84 106 . Défert menciona que, en la IBA, se “imaginaba la reunificación de la ciudad capital, la que parecía ilustrar extrañamente los espacios otros del texto de Foucault” (Defert, Daniel, 2009, p. 16). Como ya se dijo, la noción de fragmentación, esgrimida en Des Espaces Autres, fue lo que animó a los organizadores a tenerla como referencia y para respaldar aquella idea promovida por algunos arquitectos de la ciudad, por fragmentos. La arquitectura urbana, para estos profesionales, sería una mejor alternativa para edificar la ciudad, en vez de tener un plan global de desarrollo; al menos, eso indicó la reconstrucción y renovación emprendida en Berlín, durante la década del 80, a través de las intervenciones de los arquitectos más destacados del momento. Lotus International se sumó y la publicó un año después (1985) con el título Spazi Altri. I Principi dell’eterotopia (Foucault, Michel, 1985); lo hizo, previo a la presentación de un proyecto de Oswald Mathias Ungers. La vecindad -entre conferencia y proyecto (así lo presenta la revista)- sugiere no solo una cierta alineación con las imágenes náuticas, citadas por Foucault en su conferencia: El barco no solo como heterotopía, sino también -como lo señaló Urbachuna operatividad del dúo conferencia/término (a la manera, ‘crítica operativa’ de Tafuri), que fue olvidado y descartado cuando avanzó hacia otros proyectos” (Soja, 1996, citado en Amuchástegui, 2011). Por su parte Daniel Defert compañero de Foucault en el 2004 anuncia que esta recibió la bendición para ser publicada. Para consultar las palabras de Defert sobre la publicación de Foucault Véase Foucault, M. (2009). El Cuerpo Utópico, las Heterotopías. Int. Daniel Defert (L. A. Paláu (trad.)). Lignes. Su análisis está, prácticamente, centrado en “Des Espaces Autres”, traducido al inglés como “Of Other Spaces”. A diferencia de otras referencias, en particular, la nota de Défert y Ewald, que dice que fue autorizada su publicación por Foucault, poco antes de su muerte (1967-1984b: 752), Soja afirma que “nunca fue publicado por Foucault y puede verse, simplemente, como un “boceto temprano, preliminar que fue olvidado y descartado cuando avanzó hacia otros proyectos” (1996: 154). Al referirse a este texto, lo hace con la intención de resaltar aquellos elementos foucaultianos que puede ligar a su Thirdspace. Aunque básicamente, lo que proporciona es una síntesis del artículo, del que rescatamos las observaciones que siguen a continuación. 106 Esta exposición se consideraba las más importante de las diecisiete manifestaciones. Todas en conjunto, fueron presentadas al mundo por la International Bauausstellung (IBA) como su balance sobre las actividades de reconstrucción y de renovación de Berlín.
66 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS (Urbach, Henry, 1999). Y, según la editorial, como nueva “Experiencia, cuyo objetivo es dar una respuesta a la condición pluralista y fragmentada” (Foucault, Michel. 1985), en la que se encontraban actuando en ese momento. La consagración de Des Espaces Autres fue, gracias a la masiva difusión en el habla inglesa, a través de las traducciones de Jay Miskoweic y Robert Hurley. El primero lo hace en Diacritics, como “Of Other Spaces”, en 1986 (Foucault, Michel. 1986); el segundo, 12 años después (1998), la pública con el nombre de “Different Spaces”, dentro del texto Aesthetics, Method, and Epistemology (V2) (Foucault, Michel, 1998). Con estas traducciones, el debate sobre las heterotopías se abre aún más en el campo disciplinar de la arquitectura y entró a formar parte del discurso arquitectónico, para promover un modo particular de crítica arquitectónica: uno inclinado a favorecer “un sistema cerrado elitista en el que el entorno construido, discutido en términos formales, luchaba por el poder y la autonomía contra el mundo exterior” (Hall, Anne M, 2006). Para Urbach, en esta misma vía, la revista Lotus International se vale de la Conferencia para “legitimar el trabajo de un selecto grupo de arquitectos europeos, como Aldo Rossi, Oswald Mathias Ungers, Vittorio Gregotti entre otros” (Urbach, Henry, 1999). En 1994, bajo la dirección de Daniel Défert y Francois Ewald, se reeditan los textos más sobresalientes de Foucault; entre ellos, Des Espaces Autres 107 , el cual se ofrece como versión resumida y corregida, a partir de la Conferencia del 1967. La versión, ofrecida por Hurley, proviene de esta compilación y se diferencia de la realizada por Miskoweic, en la forma de traducir algunos términos; que, luego, fueron generadores de diversas polémicas, con las que se diversificaron aún más las interpretaciones. En castellano, la Conferencia solo se ofreció de manera completa, cuando La Fundación La Caixa sede Madrid, con el objeto de mostrar el trabajo de varios artistas acerca de instalaciones inspiradas en el espacio, se valió de esta y la publicó como ‘Espacios Diferentes’ (1994), en su catálogo de la exposición TOPONIMIAS (8) Ocho ideas del espacio. Otra publicación fue ofrecida en 1999, con el mismo título al anterior comentado, con motivo de la traducción de la lengua francesa al castellano de las obras esenciales de Michel Foucault (Foucault, Michel, 1999). 107 Foucault, M. (1994 [1967]). Michel Foucault Dits et écrits (1954-1988), Tome II, 1954-1975. En 2001 la Editorial Gallimard lanza una nueva edición de Dits et écrits entre los que se encuentra Des Espaces Autres. Ver: Foucault, M. (2001 [1967]). Des Espaces Autres, Dits et écrits II, 1976–1988.
67 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Más adelante, el interés por la Conferencia renace, a partir del 2004, pues se publicó una edición en formato audio, con el nombre de la Conferencia de 1966 Utopies et heterotopías 108 . Escuchar directamente a Foucault, después de casi 40 años, es quizá una de las novedades. En la alocución, se pueden notar los tonos, los acentos y los énfasis que hacía: aquel lenguaje alegre y un poco improvisado, tal y como lo definió Daniel Défert. Precisamente, los arquitectos se vieron cautivados por esta forma de hablar. Se trata de un ‘lenguaje menor’, un lenguaje de los detalles y de los ‘juegos literarios’. En cierta forma, es una evocación en honor a la serenidad y ficción de la literatura de Bachelard y Roussel, encontrada por Foucault en el “luminoso pueblito de Sidi-Bou-Saïd” (Defert, Daniel, 2009, p. 18); sin duda, un germen para las posteriores reinterpretaciones. Una nueva publicación, con el título original Des Espaces Autres, sale en el 2008, dentro del libro Heterotopia and the City: Public Space in a Postcivil Society (Foucault, Michel, 2008), realizado por Michiel Dehaene y Lieven De Cauter. La Conferencia, sobre todo, la noción de heterotopía, es el punto nodal de debate de varios autores. Básicamente, se toma como foco para discutir acerca de la condición urbana contemporánea (Siglo XXI), en relación con la privatización del espacio público, de una especie de sociedad postcivil emergente. La editorial Lignes lanza, en el 2009, Les Corp Utopique, Les Hétérotopies 109 , con una introducción-estudio de Daniel Défert, traducida al español, años después. Este hace un repaso de los momentos en los que Foucault utiliza el término, y llegó a configurar una “línea genealógica de las diferentes posiciones interpretativas”. Incluso discutió su recepción en diversos circuitos intelectuales de Francia, Alemania, EEUU e Italia (Caride B., Horacio, & Dal, C., David, 2014). Défert, básicamente, asocia el concepto al espacio urbano (como espacialización del capital), citando ejemplos de ciudades como Venecia, Berlín (sobre todo, esta) y los Ángeles. No muy lejos del comienzo de este estudio, Anthony Vidler, junto a Pamela Johnston (2014), publican la emisión del 7 de diciembre del 66, con el título Heterotopías, en vez de la Conferencia del 67, en el Journal de la Architectural Association School of Architecture. En un texto corto, a manera de introducción, Vidler y Johnston se interesan en las relaciones de espacio-poder, señalando cómo las características de la noción de heteropía, tanto en el ámbito 108 Foucault, M. (2004). [1966] Utopies et heterotopias, CD: INA, Mémoire Vive. 109 Foucault, M. (2009 [1966]) Les Corp Utopique, Les Hétérotopies, with introduction by D. Défert. Clamercy.
68 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS del lenguaje como en el espacial, la transforman en una especie de noción universal con capacidad de adaptarse en ciertas descripciones y teorías del discurso arquitectónico. Como si el término llevara implícitamente una vocación crítica (Vidler, Anthony, Johnston, Pamela, 2014). 1.3.2 Des Espaces Autres la Propuesta Foucaultiana 1.3.2.1 Procedencia y Etimología de la Noción de Heterotopía. Solo en tres ocasiones, Foucault abordó el término con cierta profundidad. La última vez lo hizo para los arquitectos parisinos. Aunque no se encuentran estudios etimológicos o semánticos de su parte, no se puede afirmar que no lo haya pensado con detenimiento, o que lo haya tomado prestado de manera arbitraria, o bien del campo de la medicina, pues, como se conoce, el término fue empleado, inicialmente, por los anatomistas para expresar rarezas clínicas, o designar órganos fuera de sitio; o bien del campo de la literatura, a través del trabajo sobre la heterología de Georges Bataille, cuando realiza una crítica a André Bretón y los surrealistas, sobre la lectura que del Marqués de Sade estos llevan a cabo en la segunda década del Siglo XX. Es de lugar común que nada, en este filósofo, es producto del azar. En efecto, del primer Foucault -el arqueológico, como noción metodológicase publican obras relacionadas con las ciencias humanas; especialmente, las médicas. De allí, viene su tesis sobre la locura, en 1961; después, publicada como Folie et déraison. Histoire de la folie à l'âge classique (Historia de la locura en la época clásica); luego, en 1963, ve la luz Naissance de la clinique. Une archéologie du regard médical (El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica). En el 66, Les Mots et les Choses. Une archéologie des sciences humaines (Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas); La pensée du dehors (1966) (El pensamiento del afuera); y, en el 69, L'Archéologie du savoir (La arqueología del saber). En estas obras, se debe resaltar la existencia de la huella de Georges Canguilhem, filósofo y médico francés, cuyo trabajo estuvo centrado en la medicina y la historia de la biología. Sin
69 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS haber recibido clases de aquel, Foucault lo consideró como uno de sus principales maestros intelectuales. Por eso, desde muy temprano, valoró su trabajo, especialmente, Le Normal et le pathologique (1966) (Lo normal y lo patológico), originalmente, presentado como tesis doctoral en 1943, dentro de la rama médica; y los textos del curso Las normas y lo normal, dictados en Clermont-Ferrand (Macey, David, 1993). Del primero, Canguilhem escribe, en la introducción, que su principal preocupación en aquella época estaba asociada a “las relaciones entre ciencia y técnica, el de las normas y lo normal” (Canguilhem, Georges, 1971, p11). Esto, en clave filosófica, pues, precisamente, dicha rama aportaba a la cuestión “las exigencias del pensamiento […] que consiste en volver a abrir los problemas más que en cerrarlos.” 110 Foucault daría valor a esto, prestando especial atención a los conceptos sobre lo normal y lo patológico en las ciencias de la vida. Si la vida ha ido evolucionando mediante el error, es decir, a través de mutaciones fortuitas, lo contemplado como patológico podría ser el motor de nuestra evolución. Sobre ello, Foucault señaló: "el error es la raíz del pensamiento humano y de su historia" (Foucault, Michel, 2009). En las primeras obras de Foucault, se encuentran ciertos aspectos que le impulsan a tener en cuenta el término heterotopía, aunque nunca se hubiera referido a este como una condición médica. En El nacimiento de la clínica, por ejemplo, el filósofo rastrea la evolución de la medicina; concretamente, la clínica como institución. Allí, se enfoca en la observación, incluso al extremo de prestar atenta mirada al diseccionamiento de cadáveres y su biología, una práctica promovida en los años de las turbulencias revolucionarias. Roberto Riquelme dice que Foucault incita a “estudiar las modalidades del ver cual formaciones discursivas” (Riquelme, Roberto, 2007). Lo que esta obra indaga es, precisamente, la emergencia del discurso médico, 110 El punto de inicio de Canguilhem es la identificación de las concepciones básicas de la enfermedad que, para él, serían dos: la teoría ontológica y la teoría dinamista o funcional. De la primera, señala que “en parte, considerar a todo enfermo como un hombre, al cual se le ha agregado o quitado un ser. […] la enfermedad es algo que le sobreviene al hombre.” Y continúa diciendo que “…si se confía a la técnica – mágica o positiva – la tarea de restablecer la norma deseada al organismo afectado, es porque nada bueno se espera de la naturaleza de por sí.”; y de la segunda menciona que se trata de una concepción propia de la medicina griega, donde la “la naturaleza [Physis], tanto en el hombre como fuera de él, es armonía y equilibrio. La enfermedad es la perturbación de ese equilibrio, de esa armonía. […] la enfermedad es una reacción generalizada con intenciones de curación.” La diferencia entre estas concepciones se encuentra en el valor y significado de la naturaleza y no en las consecuencias de la técnica humana. Entonces, esta concepción se orienta a una idea naturista, que “poco espera de la intervención humana para la restauración de lo normal.” Sin embargo, habría un denominador común entre estas teorías, y es que ambas “consideran la enfermedad –o mejor, a la experiencia del enfermo– como una situación polémica, ya sea como una lucha entre el organismo y un ser extraño, ya sea como una lucha interna de fuerzas enfrentadas. La enfermedad difiere del estado de salud, lo patológico de lo normal, como una cualidad difiere de otra, ya sea por presencia o ausencia de un principio definido, ya sea por reelaboración de la totalidad orgánica (…) heterogeneidad de los estados normal y patológico.” Véase Canguilhem, G. (1971). Lo normal y lo patológico (R. Postchart (trad.)). Siglo XXI, pp. 17-23
70 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS nacida de la observación y la práctica. De hecho, el pensador afirma que su obra “trata del espacio, del lenguaje y de la muerte; trata de la mirada” (Foucault, Michel, 2001, p. I). Teniendo en cuenta las limitaciones, se puede decir que el centro, en este trabajo de Foucault, es el discurso médico, la medicalización de la cultura y la puesta en práctica de diversas curas. Además, se observa cómo los distintos mecanismos disciplinarios espaciales permiten justamente medicalizar el espacio, organizarlo para convertirlo en un ‘agente terapéutico’. El nuevo régimen espacial produce una nueva forma de medicina que, a su vez, genera una nueva forma de paciente (West-Palov, Russell, 2009, p. 155-157); ya no como sujeto, debido a las reflexiones orientadas hacia la enfermedad y no hacia la vida. Elden señala que, de este estudio, Foucault derivó tres tipos de espacialidades: la taxonomía de la enfermedad, la localización de la enfermedad en la familia y la localización de la enfermedad en el cuerpo, en la sociedad, en la lucha política, en la cuestión económica y en los conflictos sociales. Este último, según Elden, es el impulsor de la reformulación del conocimiento médico. Todo esto se encuentra en el plano de la clasificación imaginaria, el espacio de la realidad física y el espacio del orden social (Elden, Stuart, 2007, p. 67-68). Sin embargo, en el prefacio, su exposición remite no tanto a lo que los hombres “han pensado, sino lo no-pensado, que desde el comienzo del juego los sistematiza, haciéndolos para el resto del tiempo indefinidamente accesibles al lenguaje y abiertos a la tarea de pensarlos de nuevo”. Justamente, el lenguaje es el vehículo por el que opera el discurso 111 ; sin ser este su objeto central de estudio. Un discurso operativo, previamente abordado en La historia de la locura en la época clásica, para mostrar la enfermedad mental, el enfermo, el paciente y, en general, un lenguaje de la enfermedad; en últimas, de la rarificación. Ahora bien, teniendo en cuenta la influencia de Canguilhem, ¿cuál es la relación de lo anterior con la noción de heterotopía, usada por Foucault? Se hallaron dos temáticas foucaultianas convergentes, según sus investigaciones, en la cuestión epistemológica, planteada en Les Mots et les Choses. Se ha de comentar primero, que a lo largo de las consultas realizadas en este trabajo, no se detectaron referencias explicitas de Foucault acerca del tema. Ello, indiscutiblemente, sugiere un préstamo intencionado, bastante trabajado no como una mera palabra, sino como concepto proveniente de los contextos clínicos, a través del lenguaje médico 111 Según Patiño, en estas obras de Foucault, se empieza a vislumbrar el interés de Foucault por los discursos. Véase Patiño, O. (2008). Episteme y descentramiento del sujeto. Una arqueología posible de la noción de episteme en Michel Foucault. Territorios de Diálogos. Recuperado de: http://territoriodedialogos.com/episteme-y- descentramiento-del-sujeto-una-arqueologia-posible-de-la-nocion-de-episteme-en-michel-foucault/#_ftn5
71 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS y biológico. Utilizando la idea de clasificación y de la literatura, lo cual no debería ser extraordinario, debido a la intensa relación mantenida por el filósofo con esos campos. Precisamente, Teyssot, refiriéndose al trabajo de Foucault en Les Mots et les Choses y de la mano de Canguilhem, dice que “conceptos no son palabras” (Teyssot, George, 1977); es decir, formular un concepto es, en realidad, saber “definir un problema” (Teyssot, George, 1977), dentro de un campo determinado. La primera temática, en tal caso, está relacionada con lo normal y lo patológico, lo cual, a su vez, remite a la extrañeza, la diferencia, la otredad, la discontinuidad, la interrupción. Diría el francés, en el prefacio de Les Mots et les Choses, que “en una historia de la locura se preguntaba de qué manera podía una cultura plantear, en forma maciza y general, la diferencia que la limita” (Foucault, Michel, 1968, p. 9). Aquellas categorías estaban dirigidas a comprender las prácticas de la cultura para interrogar, resolver y ordenar “la diferencia representada por la figura del ‘loco’, del ‘enfermo’” (Patiño, Octavio, 2008) y de las prácticas y hábitos para su cura. Con ello, Foucault le interesaba ver la disputa entre la razón y la sin-razón, el orden y el desorden; la segunda temática (se abordará, con más detalle, en el punto 1.3.2.3), está asociada con el lenguaje, pues este sistematiza, clasifica el pensamiento del hombre, lo no-pensado, lo a-lógico, lo que está afuera, y establece un corte y articulación “de lo que ve y lo que dice” (Foucault, Michel, 1992, p. 15). En esto, lo etimológico y terminológico del término heterotopía cumpliría un papel fundamental. Etimológicamente, la palabra tiene la misma pauta de distopía y utopía; se formó a partir del prefijo Hetero, del griego clásico ἕτερος, ‘otro, diferente’; y del morfema Topos (venido del griego τόπος): ‘sitio, lugar’. Así, el significado sería ‘lugar otro’. Ahora bien, el término (antes que en la filosofía) fue utilizado en la medicina, en la biología, ramificada en la botánica y en la biología molécular; posteriormente, en la zoología. La primera disciplina en desarrollarlo como concepto fue la medicina, en el siglo XIX, a través de los estudios realizados por Hermann Lébert, sobre los tejidos simples o compuestos formados en lugares no habituales; luego explicó la patogenia de los tumores y de los quistes dermoideos. Tras ello, la Académie nationale de médecine de París optó por el uso del término, pero, según Sigurd F. Lax, estudioso de la biología humana, no se ha podido establecer por completo cuándo fue la primera vez de su uso en este contexto. No obstante, su aparición se ha estimado, inicialmente, en la literatura médica especializada, en las décadas de 1920 y 1930 (Lax, Sigurd F., 1998). Según Lax, lo que sí se puede ver, con más claridad, es el uso del adjetivo distop en
72 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS la década anterior al 20. La distopía (en griego, ‘mal lugar’) sigue siendo ampliamente utilizada como sinónimo de heterotopía, en la medicina actual 112 . Este es el caso del concepto de tejido, desplazado o distópico, que se remonta a las investigaciones sobre el divertículo de Meckel, descrito, inicialmente, por J. Friedrich Meckel, en 1809 (Zárate, J., Alejandro & Martínez, Marcela, 2013). Lax describe la heterotopía, o lo heterotópico, en medicina, como tejidos normales ubicados o desplazados espacialmente a una posición irregular. Aunque pudieran causar molestias, no interfieren en el funcionamiento y el desempeño de los órganos en los que se desarrolla; por ejemplo, los efectos adversos, tales como irritación en el músculo cardíaco que no comportan riesgos para la salud. Heterotopías, igualmente, son aquellos tejidos que forman la "mucosa gástrica en la mucosa esofágica" (Lax, Sigurd F. 1998); con frecuencia, tienen solo unos cuantos centímetros de espesor en el cuerpo humano, caracterizados también como islas o fragmentos, Para tener más claridad de lo heterotópico, el diccionario Roche Lexikon lo contrasta con Orthopo, del griego Orthós (ορθο): ‘recto’, ‘correcto’ y con Normotop, cuyo significado se orienta hacia una posición normal, correcta de posibles estructuras y fenómenos (Lax, Sigurd F.. 1998). Figura 1. Biopsia duodenal con heterotopía gástrica. Fuente: Heterotopia (medicine). https://en.wikipedia.org/wiki/He terotopia_(medicine) 112 Roche Lexikon, hrsg. Hofmann–La Roche AG und Urban & Fischer. (2003). Roche Lexikon Medizin. 5 erw. Auflage. Urban & Fischer Verlag.
73 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Si bien no hay un acuerdo acerca de las causas exactas de la condición heterotópica en medicina, el término se le suele asociar a fenómenos en los que tejidos -con las mismas características de un órgano dadose forman en otro distinto de manera adyacente, sin comportar ninguna función; esto, de todas maneras, se percibe como anormalidad, como una alteración al orden, como rareza porque está desplazada en relación con su origen. Cabe señalar que esto hizo parte de la discusión dada a principios del siglo XIX, entre los partidarios de la teoría celular y los defensores de la teoría de los tejidos. De allí, proviene la oposición entre lo normal y lo patológico, la cual, según Teyssot, “consistía en instituir una nueva noción de normalidad, respecto a los procesos vitales.” (Teyssot, Georges, 1977). Entre las consideraciones de Lax, sobre un tejido heterotópico (entendido como algo sano en el lugar erróneo) llama la atención, cuando se pregunta por su “valor de enfermedad” (Lax, Sigurd F., 1998). Pues ¿se podría considerar como tal, si un tejido de este tipo heterotópico se acopla perfectamente en el “orden armónico” (Lax, Sigurd F., 1998) de su entorno? Su respuesta fue que la heterotopía debe considerarse como un indicador de la “individualidad de un organismo” (Lax, Sigurd F., 1998); o singularidad, con alcance de naturaleza estructural. Eso, para Lax, comporta algunas similitudes disciplinares entre la medicina, la biología 113 y la arquitectura (Lax, Sigurd F., 1998). Debido a que lo morfológico -la idea de estructuras complejas con su interrelación dentro de un entorno dado- a menudo venidas de referencias animales o vegetales y ahora de modelos avanzados genéticamente, son cuestiones de común uso en cada una de estas áreas del saber 114 . 113 George Teyssot señala que “En el dominio biológico, a principios del siglo XIX, los partidarios de los primeros lucharon a favor de la teoría celular (orgánica) contra los apologistas de la teoría tisular (mecánica), apoyada, por ejemplo, por Bichat. Así surgió la oposición entre lo normal y lo patológico, que consistía en instituir una nueva noción de normalidad, respecto a los procesos vitales.” Véase Teyssot, G. (1977). Eterotopie e storia degli spazi. In F. Rella (Ed.), Il Dispositivo Foucault (pp. 23–36). Cluva. 114 Heidi Shon se refiere al tema de la siguiente forma: “…mientras los arquitectos y urbanistas convencionalmente proyectan sus diseños, a menudo tomando la analogía del organismo como un punto de partida, los médicos y patólogos investigan e interpretan los fenómenos que ocurren en el organismo, delineando la delgada línea entre lo que es saludable y lo que no lo es. A pesar de esto, la importancia en la analogía entre organismos, la arquitectura y la ciudad, en este contexto, se relaciona con las especificidades de los sistemas particulares de clasificación, y a las órdenes orthotopographic que hacen organismos y, por analogía, también ciertas construcciones arquitectónicas y ciudades, ya sea como enfermo sano, o anómalo.” Véase Sohn, H. (2008). Heterotopia: anamnesis of a medical term. En L. Dehaene, M., De Cauter, L. (Ed.), Heterotopia and the City: Public Space in a Postcivil Society (pp. 41–50). Routledge. Para una ampliación del tema, se pueden consultar los trabajos de Philip Steadman, Peter Collins o Julio Valentino. Por ejemplo, Steadman observa diferentes tipos de analogías —orgánica, anatómicas, taxonómica, evolucionistas, ecológicas— trazadas por diversos autores, desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Allí, además, se puede ver cómo estas analogías han impactado en la teoría arquitectónica, especialmente, en el diseño moderno y contemporáneo. Véase Steadman, P. (2008). Arquitectura y naturaleza, las analogías biológicas en el diseño. Blume; Collins, P. (1988). Los ideales de la arquitectura moderna; su evolución (1750-1950). Gustavo Gili.
74 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Heidi Sohn, a partir de una visión médica, señala que la heterotopía se vincula a la heterogeneidad y la diferencia, lo cual indica un cierto estado de anomalía en una dimensión tanto espacial como morfológica (Sohn, Heidi, 2008). Justamente, esta idea de anomalía se entiende como algo “que se desvía del orden normal y correcto de las cosas”. Esto es lo que, a Sohn, le “parece un punto de partida pertinente” para iniciar “una exploración del significado del término heterotopía” (Sohn, Heidi, 2008, p. 43). Sin embargo, la claridad del asunto se relaciona, principalmente, con la terminología médica y, al mismo tiempo, con el lenguaje. A través de estos, se configura un marco conceptual para encarar la diferencia, la extrañeza, lo anómalo y la heterogeneidad de una cosa, respecto a otra. De ahí, la dislocación del ámbito médico y biológico al filosófico. Aunque Foucault no lo comenta directamente, se perciben huellas de lo anterior, en su obra El pensamiento del afuera (1966), publicada casi al unísono de Les Mots et les Choses. Cuando se refiere a la posibilidad de un pensamiento, cuya cartografía ya no es lo racional, sino un pensamiento transgresor 115 del límite, gracias a un lenguaje no convencional (ficción literaria); un lenguaje de lo otro localizado por fuera del sujeto hablante, que, al mismo tiempo, abre un espacio otro; para Foucault, el espacio del afuera. 116 El campo de la literatura, también, hizo su aporte a esta temática. Además de las ideas de la extrañeza y la anomalía, se suman las nociones de heterología y transgresión, venidas de las reflexiones del escritor y antropólogo francés Georges Bataille, cuya obra tuvo una gran influencia en el pensamiento de Foucault. De hecho, fue calificado, por este, como “uno de los escritores más importantes” (Miller, James, 1993, p. 117) del siglo XX. Estas nociones proceden del texto La valeur d’usage de D.A.F. de Sade. Lettre ouverte é mes camerades actuels (El valor de uso de D.A.F. de Sade, carta abierta a mis camaradas actuales), redactado tras la polémica con André bretón y los surrealistas y de otros títulos como La structure psychologique du fascisme (La estructura psicológica del fascismo). En su obra, Sade expone las consecuencias de las relaciones humanas, basadas en un trato tipo apostasía; es decir, de renuncia o abandono de las doctrinas que se profesan hasta el punto de 115 La idea de transgresión viene de los estudios que Foucault realiza sobre la literatura de Bataille, acerca de la muerte de Dios y un lenguaje sobre la sexualidad. Véase Michel Foucault (1999). En M. Morey (Trad.), Entre filosofía y literatura. Obras esenciales (Miguel Mor, Vol. 1). Paidós, pp. 165-166 116 En El pensamiento del afuera, Foucault señala: “el lenguaje escapa al modo de ser del discurso –es decir, a la dinastía de la representación-, y la palabra literaria se desarrolla a partir de sí misma, formando una red en la que cada punto, distinto de los demás, a distancia incluso de los más próximos, se sitúa por la relación a todos los otros en un espacio que los contiene y los separa al mismo tiempo”. Véase Foucault, M. (1997). El pensamiento del afuera (M. A. Lázaro (Trad.); 1st ed.). Pre-Textos, pp. 5
81 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS apreciación, se había pasado del lenguaje ordenado en el tiempo de la literatura clásica, a un lenguaje organizado en el espacio en la literatura moderna 121 . Que el lenguaje se haya vuelto un asunto del espacio es la novedad (Amuchástegui, Hugo, 2011, p. 224), encontrada por Foucault porque, con ello, tiempo después en Les Mots et les Choses, observa un modo de ser distinto (cambio de episteme) al orden de los clásicos; esto es, un modo de ser producido por la forma como pensamos. Forma que es posible, gracias al acceso de otros saberes (contra saberes) y otras experiencias (como la literaria y el retorno del pensamiento de Nietzsche) (Foucault, Michel. 1968, p. 297). El lenguaje, especialmente el literario, atrae a este pensador, pues habla y trabaja con normas que no descartan la ambigüedad y la aleatoriedad, ocasionando un proceso de transgresión, basado, contradictoriamente, no tanto en la infracción de los acuerdos lingüísticos y las normas gramaticales, sino en su respeto y su proliferación. Por consiguiente, con el lenguaje literario - entendido también como un espacioel pensamiento se puede permitir jugar y mover de la misma forma que cuando se tiene un sueño magnífico, maravilloso, a veces con ‘combinaciones improbables’, o incomprensibles; es decir, un lugar sin lugar. Pero, al fin y al cabo, donde se vive una experiencia y una subjetividad capaz de abarcar una trama existencial (Foucault, Michel, 1964). Así, este filósofo aborda la relación lenguaje y espacio, cuando, en el prefacio de aquella obra, comienza a narrar desde la propia experiencia del lenguaje -que cuenta como una experiencia del pensamientolas condiciones críticas de la experiencia histórica del orden. Es decir, el saber ordenado venido de las condiciones de producción de cierta normalidad. Una experiencia del 121 Al respecto, Foucault expresaba: “Durante siglos, escribir se ha supeditado al tiempo. El relato (real o ficticio) no era la única manera de esta pertenencia, ni la más próxima de lo esencial; incluso es probable que él haya ocultado la profundidad y la ley en el movimiento que parecía manifestarlo mejor. A tal punto que, liberándolo del relato, de su orden lineal, del gran juego sintáctico de la concordancia de los tiempos, se creyó que se exoneraba el acto de escribir de su vieja obediencia temporal. […] El siglo xx es, quizás, la época en la que se desanudan tales parentescos. […] Lo que no nos condena al espacio, como a la única posibilidad, durante mucho tiempo descuidada, sino que revela que el lenguaje es (o quizás ha llegado a ser) asunto de espacio. […] Y si el espacio es, en el lenguaje de hoy, la más obsesiva de las metáforas, no es porque él ofrezca de aquí en adelante el único recurso, sino porque es, en el espacio, donde el lenguaje se despliega, desde el comienzo del juego, se resbala sobre sí mismo, determina sus escogencias, dibuja sus figuras y sus traslaciones. En él, es donde se transporta, donde su ser se ‘metaforiza’”. Véase Foucault, Michel. (1964). El lenguaje del espacio. Estafeta. Recuperado de: http://estafeta-gabrielpulecio.blogspot.com/2009/09/michel-Foucault-el-lenguaje-del-espacio.html
82 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS orden dada no solo en el saber, sino también en las cosas 122 ; orden, en todo caso, contrastado (con lo no pensado) con la absurda posibilidad de su ausencia 123 . Conviene señalar que lo anterior se encuentra enmarcado en la filosofía de la diferencia, practicada por Foucault, la cual invita, precisamente, a pensar diferente, al análisis del porqué nuestro pensamiento es así ahora, si de manera continua las cosas han sido de este modo o cuáles han sido los instrumentos para llegar a ser lo que somos. Por lo tanto, su invitación - arqueológicaincluye lo no-pensado 124 (enfermo/hospital, loco/psiquiátrico, preso/prisión, etc.). En efecto, a visibilizar, bajo el paraguas espacial, la relación saber-poder que funciona y se distribuye como emplazamiento 125 de sujetos dentro de una episteme dada. En ese contexto, a las reelaboraciones conceptuales que remiten, permanentemente, al lenguaje, ya que –gracias a su análisisse pueden visualizar principios, fundamentos, métodos, sistematización y clasificación del pensamiento del hombre, en diversos momentos. Justamente, en esa vía -la de la diferencia y singularidadcon la que Foucault inicia Les Mots et les Choses, escribe el prefacio dotándolo de una “extravagancia” (Foucault, Michel, 1968, p. 2), que parece desafiar cualquier lógica normal: Este texto cita ‘cierta enciclopedia china’ donde está escrito que ‘los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, 122 Sobre la experiencia del orden en las cosas Foucault dice: “El orden es, a la vez, lo que se da en las cosas como su ley interior, la red secreta según la cual se miran en cierta forma unas a otras, y lo que no existe a no ser a través de la reja de una mirada, de una atención, de un lenguaje; y solo en las casillas blancas de este tablero se manifiesta en profundidad como ya estando ahí, esperando el momento de ser enunciado”. Véase Foucault, M. (1968). Las Palabras y las Cosas. Una arqueología de las ciencias humanas. (E. Cecilia Frost (trad.)). Siglo XXI, pp. 5. 123 Idea tratada con anterioridad en La Historia de la locura en la época clásica, a través de la figura del loco, lo otro, la sinrazón. Finalmente, esta es un desarrollo de la noción de anormalidad. 124 incluso como forma de anunciar un descentramiento, ¿de quién? del sujeto, precisamente como consecuencia, posiblemente, de ello de lo no-pensado—. 125 En su estudio sobre nociones espaciales Foucaultianas, Adrián Perea sugiere que la espacialización, dada en un campo epistémico, la estrecha relación entre saber-poder, funciona como emplazamiento de sujetos, luchas, tácticas y estrategias. Por consiguiente, este campo epistémico se torna como campo de batalla, donde las posturas del filósofo francés se dan en el orden del saber y del poder. Tal postura el pensador la entiende como emplazamiento, en el sentido de que hay una ubicación, una delimitación y una distribución. Si un sujeto se halla en una cierta ubicación en el campo o bien del saber o bien del poder, está limitado debido a la regulación discursiva o a los vínculos de poder enfrentados. En suma, el emplazamiento está conformado por la ubicación y la delimitación, lo cual hace referencia a la espacialidad —ubicada y delimitada— del saber y del poder. En este sentido conviene resaltar que Foucault aborda esta cuestión del emplazamiento en diversos momentos, una de ellas, la hizo en el prefacio de Les Mots et les Choses, donde lo ubica en el espacio del saber. Luego, en Des Espaces Autres, aparece como un tema central (con algunas alusiones al poder) dentro de su breve historia del espacio, siendo el emplazamiento el presente de aquella historia. Véase Perea, A. J. (2016). Michel Foucault: Vocabulario de nociones espaciales. Universidad Distrital Francisco José de Caldas: CLACSO: Editorial Magisterio, pp. 31-47.
83 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas’. (Foucault, Michel, 1968, p. 1). El texto, conocido como ‘La lista del emperador’, hace referencia a una clasificación zoológica completamente desconcertante, realizada por Jorge Luis Borges, en su ensayo El idioma analítico de John Wilkins (Borges, J., L., 1989). Este ensayo -como parte de una publicación (1952) sobre literatura mundial relacionada con la metafísica, las matemáticas, la religión y el lenguajeficciona una cierta enciclopedia china, descubierta, supuestamente, por Franz Kuhn y titulada el Emporio celestial de conocimientos benévolos. Este es el pasaje jocoso, citado por Foucault, un espacio, donde se carece de lugar común. La risa e inquietud, causada por la heterotopía que domina esta disposición, según escribe el filósofo, es porque parece romper todos los hitos familiares de nuestro pensamiento y las diversas maneras de división habitual del mundo para poder entenderlo. Aparte de la importante “brecha epistémica, la oposición, la separación,” etc., la taxonomía indecible y fantástica de Borges lo que “muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto” (Foucault, Michel, 1968, p. 1). Se trata, en definitiva, de un cuestionamiento sobre la forma como pensamos. Pero ¿cuál es la relación de este relato con el concepto de heterotopía, o cuál fue el interés del filósofo francés con ello? Primero, es pertinente observar algunas cuestiones al respecto. En primer lugar, Foucault no se inclinaba tanto hacia las yuxtaposiciones de la clasificación de Borges, sino hacia la posibilidad de que tales yuxtaposiciones tuvieran lugar, únicamente, en el espacio del lenguaje. Aunque, extrañamente, incluye una secuencia alfabética y una minuciosa definición de clases; estos aspectos esenciales en una empresa clasificatoria, no dejan de ser un orden artificial. Esta especie de elisión del orden común no llega a alterar a los propios seres listados porque, teniendo en cuenta lo representado, podrían ser considerados de manera individual. Pero vistos como una totalidad, sí se menoscaban las condiciones del orden paras ser tenidos en cuenta en una serie con unidad y coherencia, dentro de una enciclopedia. Foucault ilustra el significado de este mecanismo destructivo de la enciclopedia china, a través de la metáfora de la ‘mesa de disección’ 126 de Lautréamont: 126 La idea proviene del poeta franco-uruguayo Isidore Lucien Ducasse (Lautréamont), pionero del surrealismo. Dicha idea fue desarrollada en la sexta canción de su obra Les Chants de Maldoror (Las canciones de Maldoror) de finales de 1860: Lautréamont describe a un hombre que allí “es tan bello como el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección”. Esto es lo que toma Foucault porque dicha mesa
84 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Lo que es imposible, no es la vecindad de las cosas, es el sitio mismo en el que podrían ser vecinas. Los animales ‘i] que se agitan como locos, j] innumerables, fe] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello’ [...] Borges no añade ninguna figura al atlas de lo imposible; no hace brotar en parte alguna el relámpago del encuentro poético; sólo esquiva la más discreta y la más imperiosa de las necesidades; sustrae el emplazamiento, el suelo mudo donde los seres pueden yuxtaponerse. Desaparición que queda enmascarada o, mejor dicho, irrisoriamente indicada por la serie alfabética de nuestro alfabeto, que sirve supuestamente de hilo conductor (el único visible) a la enumeración de una enciclopedia china... Lo que se ha quitado es, en una palabra, la célebre ‘mesa de disección’. (Foucault, Michel, 1968, p. 2-3). Se comprende, entonces (aquí, queda explícita la interpretación del tesista, acerca del relato de Borges y su relación con la heterotopía), que la enciclopedia de Borges no solo es contradictoria e impensable; también ocasiona el hundimiento del orden que intentaba establecer explícitamente. En otras palabras, a través de la construcción de lo posible con lo imposible, el escritor erigió una máquina descomponedora del orden, dado que cada parte evita el lugar común entre seres y signos. Lo que, al principio da risa y se vuelve fiesta, luego, se torna en angustia, al ver la probabilidad de tantos órdenes diversos y, al mismo tiempo, ninguno con posibilidad de ser el verdadero. En segundo lugar, pese a llevar intrínsecamente una crisis, producto de la ruptura sintáctica, el relato invita a pensar cuál sería la función distributiva del orden, para lograr “‘mantenerse juntas’ (unas al otro lado o frente de otras), las palabras y las cosas” (Foucault, Michel, 1968, p. 3). Foucault, más adelante, afirma que la ‘mesa de disección’ ha sido eliminada por la naturaleza de la enciclopedia china; en ese sentido, se percibe su interés -con visión arqueológicapor develar la ‘tabla’ de apoyo de filósofos, científicos, sabios, etc., que les permite establecer clasificaciones, indicar diferencias y determinar las semejanzas de los seres u objetos: Cuando levantamos una clasificación reflexionada, cuando decimos que el gato y el perro se asemejan menos que dos galgos, aun si uno y otro están en cautiverio o embalsamados, aun si ambos corren como locos y aun si acaban de romper el jarrón, ¿cuál es la base a partir de la cual podemos establecerlo con certeza? ¿A partir de qué “tabla”, según qué espacio de identidades, de semejanzas, de analogías, hemos tomado la costumbre de distribuir tantas cosas diferentes y parecidas? (Foucault, Michel, 1968, p. 5). brinda la posibilidad del encuentro, es el espacio donde cualquier cosa, lo maravilloso es posible. Véase Porrúa, A. (2019). La imagen y el archivo: Formas de Contacto. RCUB, 20, 149–165. Recuperado de: https://revistes.ub.edu/index.php/452f/article/view/22594
85 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS De este modo, la carencia de orden de las ‘extravagancias’ de Borges representa el fundamento de cualquier conocimiento posible; es decir, la coordinación en los principios del lenguaje, de la relación entre las cosas: “En otros términos […] la relación entre las cosas (tal como son representadas) y las palabras (con su valor representativo) se retoma en el interior del lenguaje y está encargado de asegurar su legalidad interna.” (Foucault, Michel, 1968, p. 328). Por lo tanto, se entiende que la enciclopedia china cumple la función de hacer ver que, en todo momento, para el desentrañamiento histórico del orden de las cosas -la arqueología del saberserá necesario tener en cuenta un fondo siempre posible de ausencia de orden; en ese sentido, la posibilidad de develar una faceta que se localiza entre esos códigos fundamentales de una cultura que determinan lo que se comprender como ‘empírico’ y pone en orden el conflicto entre diferentes tipos de razonamientos científicos. Así, al generar una taxonomía autorreflexiva e indecible, con posibilidad de existir solo en el no-lugar del lenguaje, ya que ha eliminado la ‘tabla’ mental que da soporte a la reunión y coexistencia de las categorías, el texto de Borges debe entenderse como heterotopía -lugar otro- en vez de utopía. No solo porque arruina de antemano la “sintaxis”, al romper la conexión entre ‘palabras y a las cosas’, sino porque abre la posibilidad de pensar lo otro, lo contrario del discurso, el otro espacio de ficción, lo otro que no se encuentra en el marco del orden habitual conocido o que está fuera de cualquier conocimiento racional. Profundizando un poco más en este juego literario planteado por Foucault, la utopía y la heterotopía serían los nombres de “la experiencia del orden del campo del saber” (Perea, A., Adrián J, 2016, p. 80); a la vez, los nombres de “los órdenes posibles que el lenguaje hace emerger como acontecimiento.” (Perea, A., Adrián J, 2016, p. 80). Para el pensador francés: las utopías consuelan: pues si no tienen un lugar real, se desarrollan en un espacio maravilloso y liso; despliegan ciudades de amplias avenidas, jardines bien dispuestos, comarcas fáciles, aun si su acceso es quimérico. Las heterotopías inquietan, sin duda porque minan secretamente el lenguaje, porque impiden nombrar esto y aquello, porque rompen los nombres comunes o los enmarañan, porque arruinan de antemano la ‘sintaxis’ y no sólo la que construye las frases —aquella menos evidente que hace ‘mantenerse juntas’ (unas al otro lado o frente de otras) a las palabras y a las cosas. Por ello, las utopías permiten las fábulas y los discursos: se encuentran en el filo recto del lenguaje, en la dimensión fundamental de la fábula; las heterotopías (como las que con tanta frecuencia se encuentran en Borges) secan el propósito, detienen las palabras en sí mismas, desafían, desde su raíz, toda posibilidad de gramática; desatan los mitos y envuelven en esterilidad el lirismo de las frases. (Foucault, Michel. 1968, p. 3).
86 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Según esta definición, las utopías informan sobre un lugar que no existe y, como su aspiración frecuentemente es asociada a una transformación completa de las cosas, la utopía es incapaz de turbar el orden del saber. Por tanto, por muy fascinantes que parezcan siempre, se mueven en la línea correcta del lenguaje y se encuentran en el terreno del orden perfecto y lo coherente. De algún modo, se halla una compensación en ello, lo cual asegura una cierta realidad, una realidad precisamente maravillosa. En síntesis, al no existir la utopía, es necesario, por tanto, inventarla y ajustarla como un lugar privilegiado para el lenguaje como tal; al mismo tiempo, con un orden capaz de describir, en palabras, cualquier lugar inexistente. En efecto, las heterotopías sí tienen una función perturbadora, pues anulan esta posición utópica que representa el desvanecimiento del orden en un lenguaje, que ya no es ese ‘lugar común’ desde donde es posible pensar en las relaciones entre esto y aquello. La realidad de las cosas, o cualquier posibilidad misma de sentido, naufraga en la heterotopía, porque en ella hay un alejamiento extremo de palabras desconectadas. No está de más traer a colación la parte médica del concepto, que se refiere a un tejido no enfermo desarrollado espacialmente en una posición irregular; es decir, una dislocación dentro de un orden normal y correcto de las cosas. Análogamente, en el espacio del lenguaje, la heterotopía literaria de Borges expresa (lo otro) la dislocación, acentuando la diferencia, la extrañeza, lo anómalo y lo heterogéneo porque ataca especialmente el orden; tanto es así que impide el habla y la gramática, como cualquier potencial narración. Justamente, la problematización del orden, como se comentó, es lo que da andamio a la producción del conocimiento (Topinka, J. Robert, 2010). En suma, en el efecto o carácter perturbador de las heterotopías -o el desencuentro de palabras y cosasse halla el valor programático 127 que, en cierto modo, esclarece la misión general de Les Mots et les Choses. En forma particular, es un aliciente para las elucubraciones de Foucault, puesto que suscita cuestionamientos acerca del establecimiento del orden en la cultura (por ende, de formación y transformación del conocimiento). A partir de allí, después de dejar sin fundamento los saberes del hombre, el francés emprende el desenredo de la cultura moderna (la cultura occidental desde el siglo XVII), a través de una historia formal del orden. Dicho de otro modo, una historia de la división, comparación, clasificación, conformación; pero, también, de fallas, rupturas y de inestabilidad de las cosas. Esto destapa la posibilidad de ordenar, de manera diferente, el espacio del saber y abre la posibilidad -como lo señala 127 Topinka señala que “Foucault cita la heterotopía de Borges para lanzar el orden de las cosas, nunca pretende escribir desde un espacio heterotópico.” Véase Topinka, R. J. (2010). Foucault, Borges, Heterotopia: Producing Knowledge in Other Spaces. Foucault Studies, 9, 54–70. https://doi.org/10.22439/fs.v0i9.3059
87 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Sardinha- “de una amenaza, puesto que no propone nada más que un vacío para reemplazar el orden presente” (Sardinha, Diogo, 2014, p. 158). En su segunda aproximación al concepto de heterotopía, la noción de lo otro será tomada por Foucault como una pantalla de proyección: se traslada a un campo diferente. Lo otro, por ejemplo, es el barco, que representa el cierre espacial físico de la nave enfrentada a la apertura infinita de posibles sucesos del mar. Al respecto, cabría preguntarse, si existe, realmente, una discrepancia insuperable entre sus diversas versiones de heterotopía. 1.3.2.4 Heterotopía en el Ámbito Espacial. La heterotopía, en este ámbito, ofrece una perspectiva diferente a la idea lingüística, presentada en Les Mots et les Choses. La noción es conectada, en este caso, a la producción y reproducción del espacio social, en términos de disciplina, estructura y mando 128 . En otras palabras, en términos de la relación saber-poder. El asunto espacial aquí se ha entrecruzado con diversos campos del conocimiento, los cuales definen un implícito orden del discurso que, a su vez, en las relaciones de tipo institucional, determina exclusiones o inclusiones en la distribución, el movimiento, la circulación; es decir, una subversión del orden, un espacio otro. Ahora, en Des Espaces Autres, Foucault desarrolla un enfoque múltiple y transversal de observación especial, separando las partes constitutivas del problema: El espacio político, el territorio (incluido el de la ciudad) y la arquitectura. Ya existen distintos análisis de la alocución, enfocados a ver estas cuestiones y sus relaciones 129 . En este estudio, en cambio, dentro de la idea de un análisis intrínseco, se seccionará, resaltando las partes fundamentales de la formulación del concepto. De esta forma, se podrá observar, en clave espacial, cómo Foucault a nivel de ensayo (corto) y, en gran medida, de forma descriptiva, relata la manera en que una cierta sociedad ordena sus relaciones sociales y las categorías de referencia. Con ello, se pretende sentar unas bases, para entender mejor las distintas interpretaciones y usos del término, especialmente, en el campo arquitectónico. 128 Estos temas fueron desarrollados, posteriormente, por el filósofo francés, en su obra L'ordre du discours (El orden del discurso) 129 Véase el trabajo, por ejemplo, de Michiel Dehaene y Lieven De Cauter Heterotopia and the City, Public Space in a Postcivil Society.
88 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS 1.3.2.4.1 Introduciendo la temática. Pierre Riboulet, en conversaciones con Daniel Défert, recuerda las precauciones oratorias de Foucault para introducir su discurso, e insiste en su desconocimiento por las inquietudes de los arquitectos. Défert, por su parte, comenta que las referencias para su presentación fueron tomadas de la historia de las ciencias, a partir del trabajo de Koyré, Bachelard, de la crítica literaria de Jean Pierd Richard, Blanchot, del psicoanálisis existencial de Binswanger, “todos los temas a propósito de los cuales Foucault había ya desplegado sus ‘obsesiones del espacio”’ (Defert, Daniel, 2009, p. 18). Tal vez, por eso, su presentación comienza de forma polémica: Declarar que el Siglo XIX se interesó por el concepto de la crisis cíclica y por las mitologías del segundo principio de la termodinámica 130 ; pero, especialmente, se había ocupado por la historia y del tiempo; en cambio, el presente (el suyo) se ocupó más de la estructura y el espacio. Esta afirmación parece que hizo mella en el público, pues en la entrevista, para Rabinow (1982), Foucault confiesa que “al finalizar la conferencia alguien tomó la palabra -de psicología sartreanaque me bombardeó con que el espacio era reaccionario y capitalista, pero que la historia y el devenir eran revolucionarios. En la época, este discurso absurdo no era en absoluto inusual.” (Foucault, Michel, 2015) Seguramente, en ese momento, también, rondaban en su cabeza las cuestiones hegelianas y darwinianas del tiempo y la historia. Luego, según ha dicho, se tornaron obsesión en el siglo XIX (Foucault, Michel, 1994). Quizás por ello, anuncia, inmediatamente, y, por contraste, condiciones espaciales: lo simultáneo, lo yuxtapuesto, lo próximo y lo lejano, lo uno al lado de lo otro, lo disperso. Todas ellas, indica Casey, equivalentes a “una yuxtaposición de Leibniz con Heidegger”; el primero “victorioso precisamente en términos de sus propios significantes 130 Conocida, también, como teoría térmica. Su primer principio reza que un cuerpo de baja temperatura no puede transferir energía de forma independiente a otro de temperatura mayor. A esto, se le dio el nombre de irreversibilidad. El segundo indica cuándo puede o no suceder un proceso, aunque se siga cumpliendo el primero. Además la segunda ley define, asimismo, “una nueva función de estado, llamada entropía, que permitirá caracterizar en qué sentido tienen lugar los procesos termodinámicos.” La entropía ha sido asociada a la noción de desorden de la materia y la energía, dentro de un sistema cerrado, mientras su energía permanece constante, evolucionan a niveles cada vez más altos de desorden. Véase Termodinámica. Segundo Principio. Recuperado de: http://www2.montes.upm.es/dptos/digfa/cfisica/termo2p/introtermo2p.html En los estudios urbanos, Albert Pope, a través de la terminología termodinámica de Doxiadis y McHarg, recupera dicho concepto para referirse a los procesos de “degradación urbana caracterizados por un progresivo aumento de la desorganización y una disminución de la identidad.” Véase García, V. C. (2016). Teoría e historia de la ciudad contemporánea. Gustavo Gili, pp. 162-172. Si bien Foucault no profundiza en la segunda ley de la termodinámica, se puede suponer, según su argumento, que está aludiendo al concepto de entropía, para enfatizar el fin de los tiempos. También, es posible que Foucault esté tratando de mostrar el posible efecto fatal y totalitario de diversas ideologías y, al mismo tiempo, de superar sus idealismos, los cuales se remontan al ideario de Hegel.
89 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS maestros, ‛lugar’ y ‛relación” (Casey, S. Edward, 1998, p. 298-299); significantes, diría el mismo Casey, hacedores de una idea Leibniziana del espacio, como orden de las cosas 131 , simultáneas y asociadas. En la presentación, el francés usa -como medio de análisislos recursos del estructuralismo, el cual apuesta más por lo espacial que por lo temporal. Y plantea que “al menos lo que se agrupa bajo este nombre algo general, es el esfuerzo por establecer, entre elementos repartidos a través del tiempo”. Con estos fundamentos, distingue “un conjunto de relaciones que los hace aparecer como yuxtapuestos, opuestos, implicados entre sí; en suma, que los hace aparecer como una especie de configuración” (Foucault, Michel, 1994). Y deja de lado la historia y se dedica a analizar la relación y ensamble dentro de los espacios y entre los espacios. Antes, el pensador incluye una breve ‘historia del espacio’ occidental, haciendo referencia, según el método arqueológico, a la clasificación epistémica, planteada en Les Mots et les Choses. Para Foucault, una episteme es posible, según la constancia de su dominio, atravesando los diversos periodos que la historia lineal ha configurado. En ese sentido, cita tres epistemes históricas: la episteme de la edad media, la episteme moderna y la episteme contemporánea. Foucault inicia, entonces, con el período medieval hasta llegar al moderno. Repara, rápidamente, el reemplazo hecho por Galileo Galilei de la cerrada cosmología medieval por un universo “infinito e infinitamente abierto” 132 . Esta idea la desarrolla bajo una pauta que recuerda a Les Mots et les Choses, la cual a su vez se apoya en el argumento y la distinción formulada (Macey, David, 1993, p. 246-247) por Alexandre Koyré, en su obra Del mundo cerrado al universo infinito 133 . En este, se aborda el desarrollo del pensamiento científico y 131 Para Leibniz, el espacio se entiende como una relación o como un orden de entidades o fenómenos simultáneos. Y, dentro de este planteamiento, serían fundamentales las nociones de posición, disposición, distancia, emplazamiento e intervalo. La cuestión es, sugiere Casey, la existencia de un paralelismo de la propuesta de Leibniz y el uso de estos conceptos, respecto a las ideas espaciales de Foucault; no solo en Les Mots et les Choses, sino también en Des Espaces Autres. Véase Casey, S. E. (1998). The fate of place. A philosophical history. University of California Press, pp. 162-179. 132 Foucault complementa esta frase con lo siguiente: “de tal forma que el espacio medieval, de algún modo, se disolvía, el lugar de una cosa no era más que un punto en su movimiento, así como el reposo de una cosa no era más que su movimiento indefinidamente desacelerado.” Es posible entender que el filósofo deja de lado la idea del espacio absoluto de Newton y se centra en los planteamientos de Descartes. En un modelo de espacio infinito, la tierra, como cuerpo relativo, ocupa, repetidamente, partes de este espacio. Por eso, el filósofo, más adelante, en Des Espaces Autres, citaría el barco, como nave que se mueve en el mar infinito, que ocupa diferentes espacios, y se convierte, a su vez, en un poderoso instrumento económico, debido a la relación entre el sujeto que lo habita, el mar y los posibles lugares de llegada. Véase Foucault, M. (1994). Espacios diferentes. En J. Lebrero Stals (Ed.), Toponimias: ocho ideas del espacio (pp. 31–38). Fundación “la Caixa”, pp. 30-39. 133 En el prefacio de la obra (traducido al francés en 1962), Koyré, al respecto, escribe: “Por lo que a mí respecta, en mis estudios galileanos he tratado de definir los patrones estructurales de la vieja y de la nueva visión del mundo, intentando determinar los cambios alumbrados por la revolución del siglo XVII. Me parecía que se podían reducir a dos acciones fundamentales e íntimamente relacionadas, que caracterizaba como la destrucción del
90 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS cómo este ha sido materia de estudio por diversas posiciones alrededor del espacio, de Dios, del universo y el tiempo. 1.3.2.4.2 El espacio de la localización. Según Foucault, el espacio medieval, o la cuestión topológica, se configura en torno a la localización, el límite y lo perceptual. La Edad Media, como se sabe, contaba con un sistema de lugares representativos del cristianismo, ordenados jerárquicamente, a saber: lugares súper-celestiales (el paraíso), celestial (la iglesia) y el terrestre, los últimos clasificados en espacio urbano y rural (relacionados con la vida real del hombre) (Foucault, Michel, 1994); o entre espacio protegidos e indefensos (Foucault, Michel, 1994). Esto fue lo que Koyré definió como la inclinación del espacio hacia lo ‘substancial’ o el ‘atributo’; es decir, una jerarquía, oposición e intersección de lugares, compuesto por dos tipos: lo sagrado y lo profano o lo celestial y lo terrenal. En ese análisis espacial, en la episteme clásica, sería importante, la semejanza y la representación. También lo sería la conquista del territorio, pues estas nociones determinan un tipo de práctica definidora del concepto de espacio; entendido, en ese momento en forma bidimensional. Una de las dimensiones estaba dada por un espacio eterno, infinito, pero inmóvil y la otra, por su antagónico; esto es, un espacio móvil, finito, dependiente de las posibilidades de los cuerpos existentes. Y lo eterno era un punto de discordia, debido al problema de la materialización. La arquitectura religiosa, como gran monumento, representaría ese espacio inmóvil, donde la eternidad se hace palpable al no pasar el tiempo; y en la que se manifiesta la inmortalidad de los dioses y las ideas. De modo que la arquitectura podía mostrar una dualidad equilibrada entre cielo y tierra y, simultáneamente, en concordancia con el arte, el dedicado a enseñar el paraíso prometido; al mismo tiempo, representaba una forma análoga de ordenar el espacio social. En Des Espaces Autres, Foucault comentaba: “en la Edad Media había un conjunto jerarquizado de lugares: lugares sagrados y lugares profanos, lugares protegidos y lugares por el contrario abiertos y sin prohibiciones, lugares urbanos y lugares rurales” (Foucault, Michel, 1994). cosmos y la geometrización del espacio; es decir, la sustitución de la concepción del mundo como un todo finito y bien ordenado, en el que la estructura espacial incorporaba una jerarquía de perfección y valor, por la de un universo indefinido o aun infinito que ya no estaba unido por subordinación natural, sino que se unificaba tan sólo mediante la identidad de sus leyes y componentes últimos y básicos.” Véase Koyré, A. (1999). Del mundo cerrado al universo infinito (S. C. Solís (trad.)). Siglo XXI, pp. 2.
97 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS distancia, de un área, incluso dentro de la Conferencia de un periodo temporal. Con el segundo, en cambio, se puede hablar de acontecimiento, de historias, ya sean míticas o reales 142 , de sitios identificables, pues existe un soporte material y simbólico. Foucault usa la palabra lugar, cuando existe un sentido de subjetividad o intimidad, como en su descripción del espejo y del barco 143 . Johnson señala que el filósofo es bastante hábil para interrelacionar y posicionar los conceptos, según el interés, pero es la noción de emplazamiento por ser más amplia, la de mayor atención (Johnson, Peter, 2006) y con la que, en definitiva, puede hablar de lugares concretos. Ahora bien, mientras el emplazamiento se fundamenta, en principio, en la idea de localización, es decir, arqueológicamente lo que se puede decir de un ámbito del saber (determinante de las heterotopías), el espacio con visión genealógica se puede ubicar -no localizarporque está repleto de historia no lineal. Si localización venida del latín locus es todo lo concerniente al lugar (territorio, región, campo, dislocación, localidad, etc.), la ubicación, del latín ubi, explica el momento en el que se instala el espacio donde acontecen las cosas (acontecimiento). Con todo, el emplazamiento vendría a ser una conjunción de ambos; en cierta forma, ya expresada en su etimología, con lo cual se supera la localización para luego reconocer el conjunto de relaciones que en él puedan suceder. Por eso, la noción de emplazamiento permite describir las circunstancias del conjunto de relaciones que lo determinan. Para Foucault, en el marco de su alocución, son los espacios otros. En este sentido, cobra valor, dentro del emplazamiento, la cuestión histórica. Foucault dice que el espacio tiene una historia, un tiempo y, por ello, deben tenerse en cuenta los aspectos Michel Foucault, sin incluir allí la ciudad, llamaba una ‘heterotopía’”. Véase Augé, M. (2000). Los No Lugares. Espacios del anonimato. Gedisa, pp. 114-115. 142 Augé lo expone de la siguiente manera: “El término ‘espacio’ en sí mismo es más abstracto que el de ‘lugar’, y al usarlo nos referimos al menos a un acontecimiento (que ha tenido lugar), a un mito (lugar dicho) o a una historia (elevado lugar). Se aplica indiferentemente a una extensión, a una distancia entre dos cosas o dos puntos (se deja un "espacio" de dos metros entre cada poste de un cerco) o a una dimensión temporal (“en el espacio de 87 una semana”). Véase Augé, M. (2000). Los No-Lugares. Espacios del anonimato. Gedisa, pp. 87-88. 143 “El espejo es una utopía, porque es un lugar sin lugar. En el espejo, me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me permite mirarme allá donde estoy ausente: utopía del espejo. Pero es igualmente una heterotopía, en la medida en que el espejo existe realmente y tiene, sobre el lugar que ocupo, una especie de efecto de retorno; a partir del espejo me descubro ausente en el lugar en que estoy, puesto que me veo allá. A partir de esta mirada, que de alguna manera recae sobre mí, del fondo de este espacio virtual que está del otro lado del vidrio, vuelvo sobre mí y empiezo a poner mis ojos sobre mí mismo y a reconstituirme allí, donde estoy;” Véase Foucault, M. (1994). Espacios diferentes. En J. Lebrero Stals (Ed.), Toponimias: ocho ideas del espacio (pp. 31–38). Fundación “la Caixa”, pp. 30-39.
98 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS temporales: “no se trata de negarlo como lo hacen los estructuralistas, sino una manera de tratar lo que llamamos tiempo y lo que llamamos historia” (Foucault, Michel, 1994). Dado que el espacio aparece en el horizonte como una preocupación del hombre, no resulta como innovación de una época, más bien el espacio tiene una historia en la experiencia de la cultura occidental y por lo tanto no es posible desconocer, usando sus palabras, el “entrecruzamiento fatal del tiempo con el espacio”. (Foucault, Michel, 1994). Así, el emplazamiento, siendo el resultado de un entramado de relaciones sucedidas en diferentes momentos, jugaría un papel fundamental, pues permite tal fatalidad. Entonces, de la coexistencia de espacio -como categoría dominante- y tiempo en emplazamiento, es posible intuir que se deriva una idea con la que se pueden identificar diferentes lugares, teniendo en cuenta lo temporal, aunque no sea continuo. Es decir, con la idea de emplazamiento, se da la posibilidad de romper con la linealidad histórica y develar, en cierta forma, la heterogeneidad del espacio, pues este tendría partes o fragmentos (con relaciones interdependientes, nodos entretejidos) diversos, a veces extraños con su propio tiempo y ‘repartidos a través del tiempo’ 144 . Los ejemplos ofrecidos en Des Espaces Autres, de acuerdo con Défert, parecen referirse -de una u otra manera- a una interrupción relacional entre el tiempo y el espacio. Además, señala que Foucault trabajó sobre ‘unidades espacio-temporales’ 145 . En dichos ejemplos, el filósofo nombra lugares, donde se afianzan las rupturas, las divisiones o las brechas en el tiempo. Y heterocronías, en las que se incluyen las ‘discontinuidades temporales’, donde el tiempo se acumula y se protege en un mismo espacio. En síntesis, el emplazamiento se torna un espacio otro, cuando sus formas temporales devienen en lugares específicos. Aun cuando el término emplazamiento, en el marco de la Conferencia, ha sido objeto de discusiones acerca de su significado, sobre todo, en el habla inglesa, debido a sus disímiles traducciones, finalmente, le otorga, al filósofo, un soporte para los diversos análisis acerca de la ordenación del espacio contemporáneo. También, la oportunidad de introducir una crítica sobre uno de los aspectos centrales de su obra: el problema de la linealidad histórica y sus efectos en el análisis cultural. Al comienzo de la alocución, deja al descubierto esta cuestión, 144 Véase Foucault, M. (1994). Espacios diferentes. En J. Lebrero Stals (Ed.), Toponimias: ocho ideas del espacio (pp. 31–38). Fundación “la Caixa”, pp. 30-39. 145 Véase Defert, D. (2009). “Heterotopía”: tribulaciones de un concepto entre Venecia, Berlín y Los Ángeles. En Foucault, M. (2009). El Cuerpo Utópico, las Heterotopías. Int. Daniel Defert (L. A. Paláu (Trad.)), (pp. 16- 26). Lignes, pp. 117-118.
99 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS cuando expresa que “algunos de los conflictos ideológicos que animan las polémicas actuales se desarrollan entre los piadosos descendientes del tiempo y los habitantes encarnizados del espacio” (Foucault, Michel, 1994). Pues bien, si la época actual es la del emplazamiento, es porque el francés se está refiriendo a darle sitio a algo y a la manera como se vive el espacio; en este caso finito y no infinito, como en la anterior episteme. Esto equivaldría a preguntarse, si existe espacio suficiente. Por eso, trajo a colación cuestiones muy actuales (1967): El consumo de datos, la tecnología de la información y la comunicación, el flujo (en el sentido amplio de la palabra); todos ellos, como apertura de canales nunca antes pensados, de niveles de almacenamiento 146 y circulación de la información a niveles incalculables, o de codificaciones y clasificaciones de lo que él mismo llamó dispositivos. Como el emplazamiento posibilita todo lo anterior, este no puede ser descrito en una sola esfera, lo cual significa que, para cualquier tipo de análisis espacial, es necesario contemplar todas sus condiciones. Desde el punto de vista humano, Foucault planteó el emplazamiento moderno “en términos de demografía” (Foucault, Michel, 1994). Sugiere, con perspectiva política, que las relaciones de proximidad, de tipos de “almacenamiento, de circulación, de identificación, de clasificación de elementos humanos deben ser tenidos en cuenta, en tal o cual situación, para llegar a tal o cual fin”. Esto, igualmente, sugiere que, en la episteme actual, el espacio se plantea bajo la ‘forma de relaciones de emplazamiento’ (Foucault, Michel, 1994), donde el propio espacio da lugar al sujeto, o al cuerpo del sujeto. Y solo observando las relaciones y las interacciones cuerposaber-poder, 147 , 148 como parte de aquellas condiciones, es que se puede conocer cómo es un emplazamiento. 146 También, se refiere a si existe suficiente espacio para la humanidad. 147 Este tema sería desarrollado, posteriormente, en Vigilar y castigar. Según Perea, en este texto de Foucault, “El emplazamiento termina siendo en las técnicas disciplinarias una doble forma espacial: cuerpo/emplazamiento, que funciona como superficie de inscripción de técnicas de distribución espacial y, emplazamiento/”empotramiento”, que funciona como circunscripción arquitectónica, como límite espacial asignado al cuerpo al que se le aplica una vigilancia ininterrumpida, una modalidad de examen, el desplegamiento de una terapéutica, una forma de castigo o una exigencia productiva.” Ver: Perea, A. J. (2016). Michel Foucault: Vocabulario de nociones espaciales. Universidad Distrital Francisco José de Caldas: CLACSO: Editorial Magisterio, pp. 46. 148 Vale la pena anotar que François Boullant considera a Des Espaces Autres como un texto transición, el cual pasa de las exploraciones literarias de los años 60 al descubrimiento de la arquitectura de la supervisión de los años 70. Para Boullant, con las heterotopías, el espacio se tornó relevante en los análisis sobre los aspectos sociales, a pesar de no poseer una teoría del poder, de todas formas, desarrollada con muchos elementos de la Conferencia en Vigilar y castigar. Véase Boullant, F. (2003). Michel Foucault, penseur de l’espac. Nouveau Millénaire, Défis Libertaires. Recuperado de: http://1libertaire.free.fr/Foucault49.html
100 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Las ‘relaciones de emplazamiento’ permiten al francés dotar el espacio de una magnitud mayor en relación con el tiempo, de tal forma que este último se subordina a las problemáticas del propio espacio, y, al final, se vuelve una probable causa de “distribución entre los elementos que se reparten y se distribuyen en él”. (Albano, Sergio, 2005, p. 92). Visto de esta manera, los emplazamientos son diferenciables e irreductibles los unos a los otros, los cuales, además no deben superponerse. Así, en la época del espacio, los dominios como lo simultáneo, la yuxtaposición entre lo lejano y lo cercano, la dispersión de elementos; en suma, la idea de lo heterogéneo y lo fragmentado surgen, como rasgos de la experiencia del espacio vivido, que ya no es moderno al perder la homogeneidad. Y torna, al espacio, un determinante y significante de peso, en las prácticas sociales y en los espacios que en él mismo se puedan relacionar. En el próximo punto, se observará que, en la Conferencia, la episteme del espacio es estructurada por dos tipos de emplazamientos: El espacio del adentro (emplazamiento moderno) y el espacio del afuera (emplazamiento externo). Habría un tercero asociado más a los avances tecnológicos actuales. Albano lo distingue como el emplazamiento virtual y Castells, como el espacio de flujos 149 . El primero está relacionado con oposiciones, hasta ese momento, incuestionables; el segundo, el lugar donde se encuentran las utopías y las heterotopías. 1.3.2.4.5 El espacio entre la sacralización y la desacralización. Se podría expresar, grosso modo, que, en aquella arqueología (breve historia del espacio), se explican las transformaciones epistémicas que, desde el punto de vista filosófico el espacio habría experimentado. No obstante, en la culminación de este especial relato, el filósofo recupera el aspecto temporal, enfatizando “que el tiempo no aparece probablemente sino como uno de los juegos de distribución posibles entre los elementos que se reparten en el espacio” (Foucault, Michel, 1994). Y lo hace para declarar que, a pesar de todo, “el espacio contemporáneo tal vez no está todavía enteramente desacralizado” 150 . Con ello, Foucault abre el camino para hablar 149 El espacio de flujos de Castells, aunque se plantea tiempo después de las heterotopías, desarrolla un paralelismo a la época de las relaciones de emplazamientos de Foucault. 150 Al inicio de la Conferencia, Foucault señala que la "intersección fatídica del tiempo con el espacio" no debe pasarse por alto. Con ello también establece una diferencia, pues mientras el tiempo si ha sido desacralizado, por lo menos en el pensamiento filosófico del siglo XIX, el espacio debe emprender esa tarea abordando espacios que “la institución y la práctica aún no se han atrevido a rozar”. Véase Foucault, M. (1994). Espacios diferentes. En J. Lebrero Stals (Ed.), Toponimias: ocho ideas del espacio (pp. 31–38). Fundación “la Caixa”, pp. 30-39.
101 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS no solo del tiempo en el espacio, también, del espacio dominante en la episteme moderna y del que tiende a remplazarlo: El espacio del adentro (emplazamiento moderno) y el espacio del afuera (emplazamiento externo), respectivamente. a. Espacio del adentro En las ciudades más recientes, la vida práctica, social y cotidiana se lleva a cabo, en el emplazamiento moderno, cuyas relaciones -privadas, culturales, sociales, comerciales, laborales, religiosas, etc.- han exigido arquitecturas con espacios determinantes para la configuración del sujeto moderno. Y son precisamente estos espacios -vueltos monumentoslos que codifican (Foucault, Michel, (2015) la época actual 1967) y los que aún no se han desacralizado, porque, en ellos, transcurre el diario vivir del ciudadano. Foucault, desde su perspectiva, observa una espacialidad, determinada por una estricta distinción entre los diferentes espacios. Para él, ya no existe una diferencia entre lo sacro y lo profano, sino que los espacios se ven enfrentados entre sí, a través de sus diferentes atributos. En la Conferencia, se refiere a específicas oposiciones –inmodificablessacralizadas, perdurables y no reconocidas, como “el espacio privado y el espacio público, entre el espacio de la familia y el espacio social, entre el espacio cultural y el espacio útil, entre el espacio del ocio y el espacio del trabajo” (Foucault, Michel, 1994). Todas, dice, “dominadas por una sorda sacralización”. (Foucault, Michel, 1994). Habitar aquellos lugares no hace más que producir y repetir en la vida diaria el saber diverso —cultural, laboral, privado, público, laboral— en el que se encuentra sumergido. Un saber, digamos, casi fundamental para el sujeto morador de espacios, pero condicionado por las normativas internas que le dan factibilidad gracias a los estímulos de discursos y cosas. Con la idea entonces de lo sacro y no sacro el pensador busca introducir un elemento más para explicar que el espacio en el cual vivimos no es de naturaleza neutra, no es “homogéneo y vacío”, sino que posee múltiples saberes y está “cargado de cualidades” (Foucault, Michel, 1994). Sin embargo, la diversidad de estos emplazamientos ocurre en el adentro de su propio espacio físico, porque se auto-citan unos a otros a una escala menor. Y reproducen el mismo saber, discurso, normas y tipo de sujeto que la estructura de poder reglamenta. De este modo, sin cambiar las formas y dentro del orden normal del sistema espacial, las prácticas se extienden,
102 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS o reducen, a pesar de la mencionada diversidad de emplazamientos; dada, por cierto, gracias a sus elementos y lugares heterogéneos. 151 De hecho, en muchas ciudades contemporáneas, es posible encontrar este tipo de espacios, en ocasiones, con características preclásicas, clásicas y otras modernas. Estos espacios se autogestionan y se reproducen materialmente en arquitecturas carcelarias, judiciales, hospitalarias, religiosas, escolares o algunas incluso con carácter urbano. (Albano, Sergio, 2005, p. 58-68). Figura 4. Hospital de Lariboisière, 1846-1853. Fuente: Lariboisière Hospital. http://www.leplaisirdesdieux.fr Según lo anterior, los espacios de lo cotidiano, del diario vivir son formados por el emplazamiento moderno, donde la cotidianeidad es replicada constantemente, como una historia de lo mismo. Dichos espacios se encuentran dispuestos, de tal manera que impulsan al sujeto que los habita a reproducir las normas y las interiorice con el ánimo de afianzar el pensamiento y el poder hegemónico, el cual ha pre-establecido su conjunto de rasgos identitarios. Se comprende, así, que la homogeneidad de ordenar el espacio viene del emplazamiento moderno. Por eso, los emplazamientos de esta episteme generan espacios comunes, lugares cerrados, internos y con organizaciones milimétricas, con el fin de repetir saberes y discursos de forma distinta pero equivalentes. También, la diversidad de los emplazamientos llevó a generar dispositivos capaces de clasificar y etiquetar detalladamente -en tipo, género y especie- a 151 La ejemplificación de la serie de árboles y redes, precisamente, viene a decir que esta cuestión es isotópica.
103 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS sujetos y animales, de acuerdo con el desarrollo de las ciencias humanas en la episteme moderna. b. Espacio del afuera La idea de un espacio lleno de atributos fue tomada por Foucault de la fenomenología, en general y de Bachelard, en particular. De hecho, en Des Espaces Autres, a través de la exploración de metáforas espaciales relacionadas con la imaginación, con la poética del espacio íntimo y obstinado por las ilusiones y las visiones 152 , le rinde a Bachelard un vibrante homenaje en los siguientes términos: vivimos en un espacio […] que tal vez esté […] visitado por fantasmas; el espacio de nuestra primera percepción, el de nuestras ensoñaciones, el de nuestras pasiones guardan en sí mismos cualidades que son como intrínsecas; es un espacio liviano, etéreo, transparente, o bien un espacio oscuro, rocalloso, obstruido: es un espacio de arriba, es un espacio de las cimas, o es por el contrario un espacio de abajo, un espacio del barro, es un espacio que puede estar corriendo como el agua viva, es un espacio que puede estar fijo, detenido como la piedra o como el cristal (Foucault, Michel, 1994). La referencia de lo anterior es La poética del espacio de Bachelard, cuyas explicaciones son el resultado de las rupturas epistemológicas expuestas en su curso y obra 153 , sobre la teoría física de la relatividad de Einstein, en la que enfatiza la percepción sobre la idea de espacio como variable. Allí, Bachelard aborda la noción de topofilia (griego = “amor al espacio”), idea basada en una supuesta existencia de espacios que, por preferencia, parecen más dignos de protección que otros espacios (Bachelard, Gastón, 2000, p. 137), por razones materiales o ideales. Según el enfoque fenomenológico de Bachelard, es un espacio de experiencia y no puede ser captado geométricamente (Bachelard, Gastón, 2000, p. 137), sino poéticamente. El espacio central en 152 Para Foucault, el espacio sacralizado está relacionado con “nuestra primera percepción, el de nuestras ensoñaciones, el de nuestras pasiones guardan en sí mismos cualidades que son como intrínsecas; es un espacio liviano, etéreo, transparente, o bien un espacio oscuro, rocalloso, obstruido: es un espacio de arriba, es un espacio de las cimas, o es por el contrario un espacio de abajo, un espacio del barro, es un espacio que puede estar corriendo como el agua viva, es un espacio que puede estar fijo, detenido como la piedra o como el cristal,” en síntesis se trata del espacio interior. Véase Foucault, M. (1994). Espacios diferentes. En J. Lebrero Stals (Ed.), Toponimias: ocho ideas del espacio (pp. 31–38). Fundación “la Caixa”, pp. 30-39. 153 Entre 1922 y 1927, Gastón Bachelard fue profesor de filosofía, ciencias físicas y letras en Bar-sur-Aube y Dijon. Allí, introdujo sus cursos sobre la teoría de la relatividad de Einstein. Para 1929, publica La Valeur Inductive de la Relativité (El valor inductivo de la Relatividad). En esta obra toma posición sobre la discusión de las teorías de Newton y las de Einstein, acerca de la gravitación. Sánchez, Miguel, A. (2009). Bachelard: La voluntad de imaginar o el oficio de ensoñar. Siglo del Hombre Ed., pp. 125-127.
104 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS el que a menudo se enfoca es la " Casa de los bellos y oscuros estíos de mi infancia.” (Bachelard, Gastón, 2000, p. 58). Un ejemplo de ello es la habitación: para Bachelard, lugar donde se da cierta experiencia espacial; para Foucault, donde se irradia y atrae la imaginación infantil y se estimula lo prohibido. El primero había pensado, inicialmente, que, en esos lugares con componentes temporales, se almacenan las experiencias infantiles, los buenos recuerdos de la infancia: “En sus mil alvéolos, el espacio conserva tiempo comprimido. El espacio sirve para eso.” (Bachelard, Gastón, 2000, p. 31). Sin embargo, Bachelard, resistiéndose a establecer una dualidad geométrica (hablando de metáforas), tan marcada entre exterior e interior, entre el ser o el no ser, o entre la realidad o el más allá, dice que debería sustituirse con un vocabulario capaz de ilustrar las diferencias entre el interior y el exterior. El lenguaje poético y el surrealista serían posibles alternativas (Bachelard, Gastón, 2000, p. 7-25). Aunque en Foucault, la noción de espacio tiene la influencia literaria -ficcionada- de Roussel y Blanchot, este enfoque fue tomado por él, permitiéndole abordar tanto la cuestión geométrica y como el espacio de la experiencia. Mientras los estudios fenomenológicos de Gaston Bachelard se refieren al espacio interior, al espacio del adentro, heterogéneo, como resultado de las percepciones primarias, sueños y pasiones; Foucault invierte, contrasta este tipo de espacio como modalidad interna de la fenomenología (Perea, A., Adrián J., 2016, p. 19), con el objeto de centrarse en el espacio del afuera 154 (du dehors), para, específicamente hablar del espacio de la experiencia, 155 del espacio practicable, del emplazamiento externo. Al respecto, el Galo señala: 154 En la década del sesenta, Foucault trabaja sobre el lenguaje y su carácter ficcional, en la obra literaria de Blanchot, Roussel y Bataille. En ese contexto, aparecen las ideas del ‘afuera’ y la ‘espacialidad del afuera’. Esta última fue abordada desde el aspecto físico, en Des Espaces Autres. Reflexionando sobre la obra de Blanchot, en El pensamiento del afueran (1966), Foucault medita sobre el ‘adentro’ y el ‘afuera’, para posicionar al sujeto y sus límites. El ‘adentro’ es como un atlas y un borde, es el mapa y el límite del discurso, del conocimiento invariable o preposicional, es cuna del sujeto hablante y del sujeto autónomo, en un mundo ordenable, cognoscible y transparente. En cambio, el ‘afuera’ es un lugar fuera del lenguaje discursivo, distante de las cartas geográficas del pensamiento racional. Se encuentra en el exterior del sujeto, es un sitio silencioso, que está al alcance solo de la imagen literaria y el arte de altura simbólica. El afuera es el límite del conocimiento racional, de cualquier episteme, con deseos a la totalización. Véase Foucault, M. (1997). El pensamiento del afuera (M. A. Lázaro (Trad.); 1st ed.). Pre-Textos, pp. 7-10. 155 En su obra El pensamiento del afuera, sugería lo siguiente: “Este pensamiento que se mantiene fuera de toda subjetividad para hacer surgir como del exterior sus límites, enunciar su fin, hacer brillar su dispersión y no obtener más que su irrefutable ausencia, y que al mismo tiempo se mantiene en el umbral de toda positividad, no tanto para extraer su fundamento o su justificación, cuanto para encontrar el espacio en que se despliega, el vacío que le sirve de lugar, la distancia en que se constituye y en la que se esfuman desde el momento en que es objeto de la mirada, sus certidumbres inmediatas”. Véase Foucault, M. (1997). El pensamiento del afuera (M. A. Lázaro (Trad.); 1st ed.). Pre-Textos, pp. 7.
105 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS El espacio dentro del cual vivimos, que nos atrae hacia fuera de nosotros mismos, en el que se desarrolla precisamente la erosión de nuestra vida, de nuestro tiempo y de nuestra historia, este espacio que nos carcome y nos agrieta es en sí mismo también un espacio heterogéneo. Dicho de otra manera, no vivimos en una especie de vacío, en el interior del cual podrían situarse individuos y cosas. No vivimos en un vacío diversamente tornasolado, vivimos en un conjunto de relaciones que definen emplazamientos irreductibles los unos a los otros y que no deben superponerse. (Foucault, Michel, 1997, p. 7). El ‘espacio del afuera’ foucaultiano sería, entonces, un opuesto y, a la vez, un complemento del ‘espacio del adentro’, en cuyos límites se encuentra el ámbito de contingencias del sujeto, dentro de un emplazamiento. Sobre esto, Adrián Perea sugiere: que, en una sociedad dada, como la occidental, el espacio se concibe inmerso en unas fronteras que delimitan el ‘adentro’ (institución) mientras el afuera refuerza los controles del adentro, recupera las fuerzas gastadas en el mismo, o desafía profundamente su sentido. Aun cuando el afuera advierte de un posible desorden social porque hemos convertido al interior el “lugar en el que habitamos (Perea, A., Adrián J., 2016, p. 19). Del mismo modo, puede convertirse en lo otro, lo no-pensado, en la aventura de lo posible, que nos saca de nosotros mismos; todos ellos, aspectos que socavan la estabilidad consagrada por el adentro. Figura 5. Portal del Ángel, Barcelona. Fuente: Portal de l’Angel. https://www.barcelona-life.com/portal-de-l-angel En el fondo, con la breve discusión sobre la poética del espacio de Bachelard, Foucault indica la riqueza, la heterogeneidad y lo otro del espacio, a la postre, configurado por un conjunto de
106 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS relaciones seccionadas con el tiempo. De hecho, cita diversos espacios cotidianos, como: pasajes, habitaciones específicas, cama, casas, playas, cines, cafeterías, trenes, calles, etc., espacios ‘extraídos de nosotros mismos’, donde, a través del tiempo, se ‘erosiona nuestras vidas’. c. Utopías y heterotopías Después de referenciar a Bachelard, Foucault llega a una de las partes más suculentas de su presentación, no solo porque complementa su contraposición inicial de espacio-tiempo, sino porque da argumentos más concretos del por qué estamos en la época del espacio (época heterogénea, fragmentada, dispersa, etc). Pero más allá de la interpretación individual que desde la perspectiva del filósofo se pueda hacer de los términos usados, es decir, la utopía y la heterotopía, al momento de desarrollarlos, el último parece necesitar del primero para ser explicado. Esto sucede en las diversas versiones, apareciendo siempre como un binomio casi inseparable. Si bien la temática podría ser asociada a Les Mots et les Choses, a Les utopies réelles ou “lieux et autres lieux” e Le corps utopique, incluso de manera independiente, como capítulo, se ha optado por profundizar un poco más en esta relación, para, precisamente a través de una explicación conjunta, se puedan establecer las diferencias entre los distintos momentos de aparición y del desenvolvimiento del propio término de heterotopía, en el contexto de Des Espaces Autres. Como se pudo observar, el filósofo esbozó, en su alocución lo que sería el espacio del afuera con el fin de introducir lo otro, lo no-pensado del espacio y en ese orden, los grupos donde se anidan los diversos emplazamientos. Y r etomando el esquema de Les Mots et les Choses (el mismo de la presentación radial), en clave topológica, expresó su interés por aquellos emplazamientos que tienen la curiosa propiedad de estar en relación con todos los otros emplazamientos, pero de un modo tal que suspenden, neutralizan o invierten el conjunto de relaciones que se encuentran, por sí mismos, designados, reflejados o reflexionados.” Estos espacios, continúa, “están enlazados con todos los otros” y “contradicen, sin embargo, todos los otros emplazamientos. (Foucault, Michel, 1994). En definitiva, anuncia la existencia de dos tipos: las utopías y las heterotopías, que desde la perspectiva del espacio del afuera, serían los ‘espacios otros’ porque no puede comprenderse la una sin la otra.
113 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Figura 6. Propuesta para un panóptico. Jeremy Bentham, 1791. Fuente: El panoptismo más allá de las prisiones. https://dpauc.udc.es/artigo/ 2. Segundo principio: Dentro de una sociedad específica, la heterotopía puede modificar su modo de funcionamiento. Debido a sus continuos cambios, el ‘cementerio’ se cita, además, como una heterotopía propia de la cultura occidental. El francés señala que, hasta el final del siglo XVIII, los cementerios se encontraban dentro de la ciudad y contiguos a las iglesias, con un sistema de sepulturas de tipo jerárquico; luego, desaparecieron en el siglo XIX, pues los ubicaron en los límites exteriores de la ciudad. Dicha cuestión le brinda, a cada persona, la posibilidad de tener derecho a un ataúd personal. La cultura moderna transforma la visión colectiva en una individual; y la muerte, en vez de ser superada por la resurrección y de gozo colectivo, pasa a ser vista como una enfermedad, o parte de ella. Esto es porque el muerto se constituyó como cuerpo transmisor de enfermedad a los vivos. Por lo tanto, es mejor mantenerlo lejos, en lugares donde haya, o no, población y dentro de cajas individuales, para que pueda llevar a cabo su proceso de “descomposición personal” (Foucault, Michel, 1994). 3. Tercer principio: Versa sobre la posibilidad de superponer, adosar, arrimar, enfrentar, oponer lugares diversos, disímiles, ambiguos, paralelos, etc. En otras palabras, “La heterotopía tiene el poder de yuxtaponer en un solo lugar real múltiples espacios, múltiples emplazamientos que son en sí mismos incompatibles” (Foucault, Michel, 1994). Foucault propone los siguientes: a. El teatro: contiene un escenario, donde sucede “toda una serie de lugares que son extraños los unos a los otros” (Foucault, Michel, 1994); es decir, cosas y espacios diferentes, ajenos entre sí.
114 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS b. El cine, en el que, en una pantalla bidimensional, se proyectan imágenes tridimensionales. c. Y el jardín, especialmente el antiguo, pues se dedica a él con detalle; primero, en esta Conferencia y, posteriormente, en Vigilar y Castigar. Quizás, porque “tenían significaciones muy profundas y […] superpuestas” (Foucault, Michel, 1994). El jardín milenario persa sería el mejor exponente, ya que se trata de un espacio sagrado, con referencias cosmológicas y donde la fuente central representaba el ombligo del mundo. El tapiz aparece como figura análoga al jardín: “el tapiz es una especie de jardín móvil a través del espacio” (Foucault, Michel, 1994). Figura 7. Grabado Jardines Villa d'Este, Tívoli. Étienne DuPérac, 1573. Fuente: Jardines Villa d'Este en Tívoli. El Giroscopo. https://elgiroscopo.es/jardines-de-villa-de-este-en-tivoli/ 4. Cuarto principio: Aquí, las heterotopías se vinculan, a través de múltiples tiempos 160 que, por simetría, pueden llamarse heterocronías. Funcionan cuando el hombre rompe la continuidad de su ‘tiempo tradicional’ (Foucault, Michel, 1994). Dentro de este principio, Foucault retoma el cementerio por ser un lugar heterocrónico, donde el hombre pasa de 160 Foucault las define como heterocronías. Heterocronía: Del griego eteros, otro, y chronos, tiempo, lo cual se puede traducir como una variación en las relaciones de tiempo o diferencia en el tiempo en que se producen dos fenómenos o procesos.
115 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS estar vivo a una “cuasi eternidad en la que no deja de disolverse y de borrarse” (Foucault, Michel, 1994). Si bien todos los casos de heterotopías, expuestos por Foucault, se refieren a cortes o discontinuidad relacionales en el tiempo y el espacio, o como se expuso, a estar ligadas “con frecuencia […] a cortes singulares del tiempo” (Defert, Daniel, 2009, p. 12); esto es, “unidades espacio-temporales” (Defert, Daniel, 2009, p. 17), el cementerio es, quizás, el ejemplo más representativo de la irrupción temporal, pues la explicación se dirige a reconocer el trauma producido por la ruptura del tiempo familiar. Johnson indica que esta apreciación viene del trabajo de Philippe Aries sobre la muerte y la transformación del cementerio, durante el siglo XVIII (Johnson, Peter, 2006). Aries, además de mostrar la funcionalidad cívica y religiosa del lugar en cuestión, sugiere la existencia de una idea de descanso temporal tornado extrañamente de forma permanente 161 . Este principio no termina con el cementerio, el filósofo también menciona otras formas heterotópicas, con capacidad de acumulación: a. Heterotopías “del tiempo que se acumula al infinito” (Foucault, Michel, 1994). Como las bibliotecas y los museos. Estas heterotopías “en las que el tiempo no deja de amontonarse y de encaramarse sobre sí mismo” (Foucault, Michel, 1994). Funcionan porque el hombre, por voluntad propia, decide, sobre todo en el mundo occidental (siglo XIX), encerrar todos los tiempos, todas las épocas, en un mismo espacio. b. Heterotopías del tiempo, ligadas a la idea de la fiesta, al tiempo que se disuelve o al tiempo de lo efímero y lo trivial. Este es el caso de las ferias entendidas como espacios con objetos y personajes variados, en los que se encuentran luchadores, mujeresserpiente y similares. c. Por último, Foucault se interesa por los poblados de veraneo, a los que acude por periodos cortos, con la idea de regresar al origen, a la vida primitiva. 161 La sugerencia de Aries se planteaba en los siguientes términos: “La ciudad de los muertos es el reverso de la sociedad de los vivos o, más que el reverso, su imagen, su imagen intemporal. Porque los muertos han superado el momento del cambio y sus monumentos son los signos visibles de la perennidad de la ciudad. De este modo, el cementerio ha vuelto a ocupar en las ciudades el lugar, físico y moral a un tiempo, que había perdido al final de la Edad Media, pero que había tenido durante la Antigüedad”. Véase Aries, P. (2000). Historia de la muerte en occidente. De la edad media hasta nuestros días, pp. 63-82.
116 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS 5. Quinto principio: “Las heterotopías suponen siempre un sistema de apertura y uno de cierre que, a la vez, las aísla y las vuelve penetrables” (Foucault, Michel, 1994). Verbigracia: las barracas y las prisiones, o aquellos lugares, donde el hombre debe someterse a ‘purificaciones’ (los baños musulmanes o higiénicos, tales como las saunas o escandinavos). Existe, además, un tipo de heterotopía extraña, por su condición de estar dentro y a la vez estar fuera; al parecer, conduce a una forma de exclusión. Entre las posibilidades, están, por un lado, los cuartos de las fincas brasileñas, en los que el huésped puede entrar libremente a descansar y, al mismo tiempo, no tiene el completo acceso a la familia propietaria. Por otro lado, el motel, un lugar de sitios independientes, a los cuales se entra en conjunto; a su vez, son sitios que amparan la sexualidad ilegal. 6. Sexto principio: Las heterotopías que “en relación con el resto del espacio, cumplen una función” (Foucault, Michel, 1999), de ilusión y de compensación: a. La primera crea un espacio que “denuncia como más ilusorio aún todo el espacio real, todos esos emplazamientos en cuyo interior la vida humana está compartimentada” (Foucault, Michel, 1994). Y se refiere a “aquellos famosos burdeles” (Foucault, Michel, 1994). b. La segunda, como las colonias, se asocian a “sociedades puritanas que los ingleses fundaron en América y que eran lugares otros, absolutamente perfectos” (Foucault, Michel, 1994). O “aquellas fundadas por los jesuitas en América del Sur, “colonias maravillosas, absolutamente reguladas, en las que se alcanzaba efectivamente perfección humana” (Foucault, Michel, 1994). Foucault dice que estas heterotopías de compensación “crean otro espacio real, tan perfecto, tan meticuloso, tan bien ordenado, como el nuestro es desordenado, mal administrado y embrollado” (Foucault, Michel, 1994). c. Foucault termina sus heterotopías, con un desconcertante y, a su vez, espacio excepcional, el cual parece incorporar “todos los ingredientes disruptivos esenciales de la heterotopía.” (Johnson, Peter, 2006). Se trata del barco, un lugar sin lugar, independiente del exterior, “que vive por él mismo y al mismo tiempo está liberado al infinito del mar” (Foucault, Michel, 1994), relacionándose con otros espacios. Es un lugar que no tiene un punto único de anclaje. En palabras de Foucault: “El navío es la heterotopía por excelencia.” (Foucault, Michel, 1994).
117 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS Se puede decir, finalmente, que, aunque el término de heterotopía fue utilizado por los anatomistas para nombrar órganos fuera de lugar, Foucault lo utiliza para acoger el espacio, desde una perspectiva más amplia, pues deja de lado el aspecto de la anomalía para transformarla en el sitio, donde el conjunto de los ámbitos culturales se escenifica, discuten o alteran su sentido. Una especie de espacialidad ficticia que, al mismo tiempo, goza de una realidad y materialidad, en un espacio construido por el proyecto cultural moderno y que ahora se presenta heterogéneo y fragmentado. Así, dicha noción es parte de los instrumentos y de la intención de Foucault, de erosionar la razón, de sacarla del lugar privilegiado y cuestionarla; para, luego, mostrar que esa razón -que ha constituido un ordenestá presente para dominar a los hombres, a través de estructuras que configuran espacios, como las heterotopías. 1.3.3 Diferencias Conclusivas Llegados a este punto, parece pertinente, a modo de conclusión, señalar algunas diferencias, coincidencias y complementariedades, entre las ideas propuestas en Les Mots et les Choses y Des Espaces Autres. La flexibilidad de la temática permite análisis, desde diversos puntos de vista, especialmente, desde las diferencias. Pese a ello, se puede decir, por adelantado, que el primer abordaje de la noción se ofrece, también, como un complemento de la segunda; en ese sentido, se puede entender mejor su propuesta. La idea, entonces, es poder mostrar una lectura de conjunto, entre las dos versiones, ya que, comúnmente, se suele separar en los ámbitos, donde la heterotopía fue desarrollada por Foucault. En primer lugar, en Les Mots et les Choses, la noción de heterotopía se orientó a minar el espacio en el que se escribe el texto y, al mismo tiempo, ayuda al análisis arqueológico de la episteme, como efecto perturbador del orden moderno. Allí, la heterotopía fue arrojada hacia un orden interno dado, lo cual supuso un efecto de extrañeza, de realce de la diferencia; por lo tanto, el desmoronamiento de la disposición del orden actual. Como se pudo ver, en Des Espaces Autres, no obstante, Foucault le da un giro a la noción: la heterotopía sale del ámbito epistemológico, abandona el marco del lenguaje y es introducida directamente (en los principios), en la producción y reproducción espacial de una sociedad: el espacio físico; de esta forma, sufre un cambio diametral. Como sus referencias ahora son lugares reales y materiales,
118 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS la heterotopía se puede entender, como un lugar existente y perfectamente localizable en el mundo. En segundo lugar, se puede observar que, en ambos casos, el filósofo habla más de lo que pueden hacer las heterotopías que de sus significados; especialmente, en la conferencia para los arquitectos, a través de los principios, los cuales ocupan la mayor parte de su exposición. De cierta manera, esto plantea, entre las versiones, una tensión, debido a la diferencia entre los ámbitos; pero como están relacionadas con la idea del orden -el ‘orden del discurso’ y la ordenación del espacio social para terminar siendo emplazadoesto parece atenuarse. A continuación, se mira esto con un poco más de detalle: En Les Mots et les Choses, se ofrece un tratamiento más conciso, pese a la brevedad del tema. Dicho tratamiento puede coadyuvar a clarificar los planteamientos expuestos en la Conferencia. Como se explicó anteriormente, existe un efecto perturbador de la heterotopía, al socavar el lenguaje; pero, si se recuerdan las palabras del francés, esto parece estar abierto a otras posibilidades del quehacer perturbador del término: "inquietan, sin duda, porque minan secretamente el lenguaje, porque impiden nombrar esto y aquello”. Un par de líneas, más adelante, el filósofo deja claro que las heterotopías impugnan el espacio en el que se escribe el texto. Pero, al hacerlo, está, implícitamente, atacando las bases que permiten escribir los textos, a saber: la sintaxis, la gramática, especialmente, el orden (Topinka, J. Robert, 2010). En este sentido, Les Mots et les Choses le abre el camino a nuestro concepto, porque permite enseñar su función, en relación con todos los demás espacios; es decir, la problematización del orden - del conocimiento- en este caso, hacer comprensible el ordenamiento producido en el espacio. Ahora bien, tanto la versión de las heterotopías, en Les Mots et les Choses (ámbito epistemológico) como las de Des Espaces Autres (ámbito espacial) tienen -en el espacio, en el orden y en la producción del conocimiento- un punto de encuentro. Por eso, si se asocian las versiones, se puede observar que las heterotopías, en el segundo caso, a través de los principios, son un mapeo (o mapean el) del espacio del conocimiento existente y de sus formas de funcionamiento (prácticas sociales). Se comprende, entonces, que, al reivindicar la noción de espacio, como categoría analítica (entendida como estrategia de análisis), se destapa la posibilidad de centrarse posteriormente en la “‘…historia de los poderes’, que comprendería - desde las grandes estrategias de la geopolítica hasta las pequeñas tácticas del hábitat, de la arquitectura institucional, de la sala de clase o de la organización hospitalariapasando por las implantaciones económico-políticas.” (Foucault, Michel, 1979, p. 12). Y, centrarse en la
119 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA EN FOUCAULT: CONTEXTO CULTURAL Y ANÁLISIS historia de los poderes, que no excluye el saber, es, primero, poner en debate la configuración espacial -el orden-, que, a su vez, condiciona las relaciones y prácticas sociales de la época actual. Por otra parte, las dos versiones llevan, en su ADN, la exposición de la diferencia, dada a través del reconocimiento de la diversidad de orígenes, culturas, etnias, elecciones y creencias. Lo que produce un amplio espectro de conocimientos y distintos órdenes; al mismo tiempo, constituye infinidad de emplazamientos, según épocas, culturas, territorios. De este modo, la diferencia no solo se planta como sinónimo de complejidad; también, supone un enfrentamiento, o una forma de impugnar, bien la homogeneización o bien conceptos tendientes a edificar una unidad o única identidad. Mediante la diferencia, la heterotopía supone un descentramiento de las cosas. Así, pues, a pesar de las versiones en planos diferentes, en conjunción, lo que Foucault desvela con el concepto es que lo heterotópico se relaciona estrechamente con lo anormal, lo distanciado, lo marcado como lo que está afuera con respecto al canon. La heterotopía viene a ser una sentencia moral de lo normal que distancia lo diferente en lo moderno.
2. DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES 2.1 Mirada Transdisciplinar A pesar de la limitación disciplinar, se ha podido notar un anhelo, en la obra de Foucault, de alcanzar un conocimiento lo más completo posible. Siempre intentó sacarle partido a las disciplinas, cuando revisaba críticamente sus cuestiones y objetos; por esto, sus ideas llevan un tono y actitud transdisciplinar: entre, a través y más allá de las disciplinas. Incluso, en una ocasión, se preguntó en cuál de las disciplinas debería ubicar sus escritos y sus discursos, diciendo, al respecto, rechazar, esquivar un “suelo en el que podría apoyarse.” (Foucault, Michel, 2002, p. 345). De acuerdo con sus propias palabras, su trabajo se encaminó a “desplegar una dispersión que no se puede jamás reducir a un sistema único de diferencias, un desparramiento que no responde a unos ejes absolutos de referencia; se trata de operar un descentramiento que no deja privilegio a ningún centro.” (Foucault, Michel, 2002, p. 345). Según esto, sus ideas las orientaba a ser instrumentos de análisis, de crítica e incluso de transfiguración de la realidad. En una entrevista, de hecho, expresa que desea convertir su obra en una especie de ‘caja de herramientas’, en la que otros puedan hurgar “[…], servirse de tal o cual frase, o idea, de este análisis o de aquel otro, como de un destornillador o una llave inglesa para cortocircuitar,” (Foucault, Michel, 1975, Febrero 21). En fin, para encontrar alguna herramienta que pueda ser usada, como se desee, en cualquier área del conocimiento. Payne sostiene que tanto las ideas como las investigaciones del francés “han tenido un impacto significativo en varios campos diferentes de indagación: van de la filosofía, la historia, la sociología y las ciencias políticas a los estudios culturales y literarios” (Payne, Michel, 2002, p. 335). Observando su desempeño desde una perspectiva espacial (70 en adelante), indudablemente, se debe agregar la arquitectura, el urbanismo y la geografía, y, en menor medida, aunque no menos importante a aquellas disciplinas que, de una u otra manera, han trabajado con aspectos espaciales, verbigracia, la historia del arte.
122 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES Des Espaces Autres, la noción de heterotopía y, en general la cuestión heterotopológica, no solo son parte de esa idea transdisciplinar. También, con el paso del tiempo, se han ido perfilando como un instrumento para tratar aspectos de la realidad espacial. Benjamin Genocchio señala, sin embargo, que muchos analistas han abordado los planteamientos de la Conferencia, muy liberalmente, alineando cualquier interpretación a sus ideas e intereses. Además, resalta que “la mayoría de estas apropiaciones proporcionan poco compromiso crítico con los textos de Foucault, llamando simplemente a la heterotopía como un teórico deus ex machina” (Genocchio, Benjamin, 1995, p. 36) (dios de la máquina). Precisamente, en el trabajo bibliográfico de Peter Johnson, se puede comprobar la proliferación de interpretaciones y el uso variado de este corto, pero sustancial trabajo: Estudios digitales y de ciberespacio, de la muerte, de género, sexualidad y homosexualidad, de educación, marketing, de religión, turismo y, de manera especial, en el teatro, el cine, la fotografía y la ciencia ficción (Johnson, Peter, 2016). Todos ellos, como muestra de la posibilidad transdisciplinar e interpretativa, en muchos, casos no ceñidos a los propios planteamientos de la alocución. Particularmente, dentro de la ciudad, Michiel Dehaene y Lieven De Cauter han destacado el valor del término desde el punto transdisciplinar, hasta el punto de decir que se ha vuelto crucial para “comprender la realidad urbana de hoy” desde diferentes campos (la geografía, el urbanismo y la arquitectura). Destacan, además, que “En nuestro mundo contemporáneo, la heterotopía está en todas partes. Museos, parques temáticos y centros comerciales, centros turísticos, hoteles de bienestar, mercados de festivales: toda la ciudad se está convirtiendo en ‘heterotópica’. La heterotopía, de hecho, se ha vuelto muy obvia y central en nuestra sociedad.” (Dehaene, Michel and De Cauter, Lieven. (eds.), 2008, p. 5-6). 162 162 La bibliografía del centro comercial, como heterotopía, es abundante. Sin embargo, en 1992, Michael Sorkin abre el camino, mediante la edición de un libro, en el que se aborda el problema de la ciudad temática: el espacio público es el foco de los ensayos. Para Sorkin, se ha llegado al punto de conceptualizar la ciudad, como grandes centros comerciales, desapasionados, esterilizados y vacíos de símbolos diferentes al consumo y la diversión. Son como el título de la publicación lo indica Variaciones de un parque temático. La cuestión es que, en el mismo texto, Margaret Crawford -sin decirlo explícitamente, pero de cierta forma como una actualización del concepto de heterotopía de Foucaultasocia las ideas de consumo e ilusión a un ‘orden social alternativo’, el cual se organiza en torno a centros comerciales. Esto recuerda aquellas heterotopías de desviación y disciplina, debido a que la multitud heterogénea es sometida y disciplinada para convertirlos en consumidores homogéneos. Para profundizar la temática de los centros comerciales, como heterotopía, Véase Sorkin, M. (Ed.). (2004). Variaciones sobre un parque temático. La nueva ciudad americana y el fin del espacio público. Gustavo Gili; Dehaene, M., & De Cauter, L. (Eds.). (2008). Heterotopia and the City. Public space in a postcivil society. Routledge, pp. 103- 150; Kharlamov, N. A. (2014). Heterotopia, Overview BT - Encyclopedia of Critical Psychology (T. Teo (Ed.); pp. 860–866). Springer New York. https://doi.org/10.1007/978-1-4614-5583-7_584; Jewell, N. (2015). Shopping
129 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES 2.3.1 Edward Soja Heterotopía en la Geografía Crítica En Postmodern Geographies (1989), texto considerado vital para el ‘giro espacial’, Soja hace énfasis en la importancia del pensamiento espacio-geográfico (Soja, Edward, 1989) de Foucault. Incluso, casi emulándolo, invita a pensar, de forma diferente, en este campo del conocimiento 166 . Junto a Henri Lefebvre, Michel Foucault, es una de las fuentes intelectuales más importantes en esta obra. En Thirdspace. (1996), Seeking spatial justice (2010) y My Los Angeles (2014), se aborda la cuestión heterotópica. Lo primero en saltar a la vista en Postmodern Geographies es, precisamente, la cita sobre el aspecto antes referenciado de la entrevista realizada por los geógrafos de Hérodote: la prevalencia del tiempo sobre el espacio. Sin embargo, enseguida la contrasta con la apertura de Des Espaces Autres, en la que el filósofo francés señala que estamos en la época del espacio 167 . Esto le abre camino a Soja para alinear a Foucault con la posmodernidad, marco temporal que precede al texto: “Sin duda, se habría resistido a que lo llamaran geógrafo posmoderno, pero lo fue, malgré Lui, desde la Historia de la locura hasta sus últimos trabajos sobre La Historia de la Sexualidad.” (Soja, Edward, 1989, p. 16). El geógrafo se centra en la cuarta etapa de su periodización, en la apropiación espacial del capitalismo: la posmodernidad. Si bien su enfoque es más una restructuración que una ruptura con la modernidad, está dirigido a “armonizar las luchas emancipadoras de los oprimidos y marginados” (LLanos et al., 2004, p. 129). Aquí, el papel de la geografía es contribuir a los movimientos de resistencia; por lo tanto, a la convicción de que el espacio tiene un “un carácter emancipador” (Amuchástegui, Rodrigo H., 2011, p. 304). Aun así usa el término de manera prudente: descriptivo, en relación con la época contemporánea, y no desconoce las fuertes 166 En el capítulo final de Postmodern Geographies, la lectura sobre Los Ángeles se realiza, mediante el inimaginable espacio del Aleph. A manera de epígrafe, el lamento de Borges, sobre los problemas de un escritor a la hora de enfrentarse a un objeto tan imposible, Soja hace referencia al pensamiento de la diferencia. Sin embargo, esta invitación de pensar, diferente a la manera de Foucault, lo repite en Thirdspace: “Mi objetivo en el Tercer espacio […] Es animar a pensar de forma diferente sobre los significados y el significado del espacio y los conceptos relacionados que componen y comprenden la inherente espacialidad a la vida humana”. lugar, ubicación, localidad, paisaje, entorno, hogar, ciudad, región, territorio y geografía.” Véase Soja, E. W. (1989). Postmodern Geographies: The Reassertion of Space in Critical Social Theory, pp. 222-223, 248; Soja, E. W. (1996). Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and-Imagined Places. Wiley–Blackwell, pp. 1. 167 Sin embargo, Soja se afana por explicar que, a pesar de esta idea de Foucault, la obsesión por la historia hasta el siglo XIX, ahora nos encontramos en la época del espacio. En realidad, es la “epistemología esencialmente histórica la que continúa impregnando la conciencia crítica de la teoría social moderna”. De todas formas, reconoce que el ensayo de 1967 fue un punto de partida para los análisis espaciales. Véase Soja, E. W. (1989). Postmodern Geographies: The Reassertion of Space in Critical Social Theory. Verso, pp. 10.
130 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES críticas conceptuales e ideológicas; esta denominación la asocian con el ‘conservadurismo’ (Amuchástegui, Rodrigo H., 2011, p. 304). Soja se interesa en Des Espaces Autres, especialmente, por el concepto de heterotopía, porque le permite abordar, del mundo moderno, sus espacios característicos 168 . Según el autor, en esta noción es donde mejor se explica la espacialización del filósofo francés, porque, en ella, hay más una actitud demostrativa que declarativa (Soja, Edward, 1989, p. 19). Y comenta que el término era apropiado porque “Foucault centró nuestra atención en otro espacio de la vida social, un ‘espacio externo’, el realmente vivido (y socialmente producido), el espacios de los sitios y de sus relaciones entre sí” (Soja, Edward, 1989, p. 17). Figura 8. Hotel Westin Bonaventure, Los Ángeles. John Portman, 1976. Fuente: MTS 502 Architectural Design Theory. https://sedadumanblog.wordpress.com/2013/12/22/9- week-aytanga-dener/ 168 En el mismo año de la publicación Postmodern Geographies, dentro de la Universidad de California, Soja colabora en la organización del 200º aniversario de la Revolución Francesa. Allí, realiza una exposición (1989) cuyo título es “1789/1989 - París/Los Ángeles - La ciudad y el cambio histórico”, en donde quiere demostrar cómo la CITADEL-LA de Los Ángeles, según la definición de Michel Foucault, se ha tornado en una heterotopía compleja. El geógrafo parte, justamente, del término Ciudadela, entendido como ‘pequeña ciudad’ y haciendo referencia al centro actual de Los Ángeles, la cual ha ido perdiendo importancia en el curso del urbanismo descentralizado. Soja incluye diversas autoridades gubernamentales (urbanas), sitios culturales monumentos y museos. De una u otra forma, las distintas zonas expresan las relaciones de poder y los modos de urbanización; al mismo tiempo, la vigilancia y el seguimiento. La noción de Ciudadela esconde una visión panóptica en relación con sus ciudadanos, y sirve como fortaleza de control de la ciudad e implícitamente como campo de refugio. Posteriormente, la idea será desarrollada en su texto Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and- Imagined Places. Véase Soja, E. W. (1995). Heterotopologies: A remembrance of other spaces in the citadel LA. In S. Watson & K. Gibson (Eds.), Postmodern Cities and Spaces (pp. 10–34). Wiley–Blackwell.
131 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES Las heterotopías, cuyos espacios no están vacíos, sino llenos de cualidades, por ser realmente vividos, son entendidas por Soja como una especie de brújula, la cual puede ser utilizada por los geógrafos para redefinir y redibujar sus mapas y para volver a encontrar la lógica de aquellas formas que, tras las formas tabulares de la modernidad, permanecen ocultas. Soja, entonces, en la tónica foucaultiana de “escribir una historia de los espacios –que sería al mismo tiempo una historia de los poderes”, utilizará esta noción espacial para enfrentarse a lo que considera, al final del texto, formas ilusorias de valorar el espacio (Soja, Edward, 1989, p. 118-137). Dentro de sus ejemplos, se encuentra el Hotel Westin Bonaventure, Walt Disney Concert Hall, El Pueblo de Nuestra Señora de la Reina de Los Ángeles y el propio centro de la ciudad de Los Ángeles. Los tres primeros, símbolos del consumismo posmoderno y culturalismo, son ‘espacios otros’, redefinidos como imágenes locales y heroicos de la ciudad. Son fortificación dentro de la idea de una naturaleza altamente cultural. El último, en el marco de la exposición para el bicentenario de La Revolución Francesa, el centro, redefinido como una Ciudadela-La, fue visto como fortaleza urbana y un campo de refugio, donde se desenvuelven las relaciones de saber y poder (Soja, Edward, 1995). Lo anterior se mueve dentro de los intereses de Soja: renovar y poner en alza el papel de la geografía, como herramienta crítica hacia el espacio capitalista. La ciudad de Los Ángeles sería el vehículo de análisis, como ciudad tipo del sistema económico dominante, porque expresa, sucintamente, el problema espacial-urbano del capitalismo. El geógrafo encuentra cuestiones similares a los análisis de Jencks; es decir, grandes industrias aeroespaciales y aéreas, flujos de grandes capitales, los cuales controlan la fuerza de trabajo, la segmentación laboral, la participación estatal, la diferenciación racial, la localización y relocalización industrial y la relevancia del downtown. Asimismo, nota el rápido y azaroso crecimiento suburbano, la descentralización urbana, las divisiones territoriales visibles e invisibles y la oposición entre la densidad de la periferia industrial y centro consolidado (Amuchástegui, Rodrigo H, 2011, p. 308). El último caso, el centro, se encuentra lejos de ser un lugar reconocible y de apropiación, de ser símbolo y referencia urbana, pues, en él, se concentra una serie de instituciones dedicadas a la función del control y la vigilancia (iglesias, bancos, cárceles, etc.). De allí, el trazo del centro, como una fortaleza; en otros términos, una heterotopía compleja. Al respecto, Soja lo dice de la siguiente forma:
132 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES No es la producción, el consumo o el intercambio en sí mismos lo que especifica lo urbano, sino más bien su vigilancia, supervisión y control anticipado colectivo dentro del contexto lleno de poder de la nodalidad. En términos Foucaultianos, las ciudades son los sitios convergentes del espacio (social), el conocimiento y el poder, las sedes de los modos de regulación de la sociedad (desde regular y regir, hasta gobernar; la raíz de nuestra palabra clave: región). (Soja, Edward, 1989, p. 235). Soja amplió la temática en Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and-Imagined Places (1996), aunque su análisis crítico se inclina más hacia heterotopología. El objetivo de esta obra, teniendo en cuenta el momento actual en relación con la espacialidad colectiva creada y sus consecuencias sociales, es construir un método de lectura de sitios particulares, una nueva forma de observar y de pensar el espacio; en últimas, una ontología de la posmodernidad urbana (Saldanha, Arun, 2007). Dicho método se basa, esencialmente, en la triada de Lefebvre: espacio concebido, percibido y vivido (entendido, también, como espacio, tiempo y práctica), combinado con la heterotopía de Foucault: yuxtaposición de lugares en un mismo espacio, y la deconstrucción de Homi Bhabha, teórico de lo poscolonial, crítico de la estructura binaria de la modernidad y desarrollador de su propia versión del tercer espacio (Third Space) (Soja, Edward, 1996, p. 14), con un enfoque sociolingüístico y con el objetivo de transgredir el dualismo racial negro y blanco. En principio, Soja propone el concepto Thirdspace (tercer espacio), para mostrar el vínculo necesario entre “espacialidad (spatiality), historicalidad (historicality) y sociabilidad (sociality)” 169 . El espacio, allí, se valoriza, en la medida que permite “repensar la relación historia-sociedad.” (Amuchástegui, Rodrigo H., 2011, p. 309). Thirdspace, comenta, “es un término intencionalmente tentativo y flexible que procura capturar lo que es en realidad un entorno de ideas, eventos, apariencias y significados en constante cambio.” (Soja, Edward, 1996, p. 2). El geógrafo emprende, con esto, una crítica cultural posmodernista y poscolonial de los dualismos espaciales modernistas y el pensamiento binario, incluido el dualismo marxista de capital-trabajo, para luego, dedicarse a los procesos espaciales y prácticas sociales 169 Soja identifica tres modos de la espacialidad: El ‘primer espacio’ es el escenario, donde domina lo ‘social y la ‘historia’, no obstante, el espacio es periférico. En otras palabras, se trata del mundo material ‘real’, es el espacio físico o el demográfico, es el espacio de las formas concretas, de las formas que pueden ser medidas, cartografiadas mediante la experiencia individual y social, es el espacio del comportamiento y la experiencia humana, es el espacio percibido; el ‘segundo espacio’ es la significación de esta realidad a través de la representación simbólica ordenadora y definidora de esa realidad del primer espacio; y el ‘tercer espacio’ se basa en los puntos de vistas del primero y del segundo. Véase Soja, E. W. (1996). Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and- Imagined Places. Wiley–Blackwell, pp. 10; Amuchástegui, R. H. (2011). Michel Foucault y la visoespacialidad: Análisis y derivaciones: Nuevos usos de su “caja de herramientas” conceptuales. Editorial Académica Española, pp. 309.
133 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES realizadas por el ser humano. Conociendo la complejidad y extensión del tema, hay que mirarlo esquemáticamente, antes de llegar a la cuestión heterotópica de este autor. La idea de Soja es reforzar no solo la espacialidad de la existencia humana, sino también, la materialidad del espacio vivido. Ambos aspectos 170 , venidos de las nociones de Lefebvre, se entienden como lucha e impugnación constante, en términos de formas plurales de existencia humana e identidades múltiples. El geógrafo considera, sin embargo, que la espacialidad, además de comprender las existencias plurales y múltiples, debe ser capaz de traspasar la bipolaridad de la modernidad 171 . Esto supera la visión sectorial o disciplinar, ya que no se trata solo de arquitectos, urbanistas y geógrafos, sino de todas aquellas disciplinas y profesionales relacionados con el espacio. Figura 9. Trialéctica de la espacialidad. Fuente: Soja, 1996: p. 74 Su opción es pensar en un tercer término -II y a toujours l' Autreuno que le permita ir más allá de aquella bipolaridad, o lógica binaria de la modernidad; sobre todo, que posibilite dar cuenta de la existencia humana, especialmente, las marginales y periféricas (Soja, Edward, 1996, p. 84). El término fue el mencionado thirdspace, y ya no aparece estrechamente relacionado con el espacio vivido de Lefebvre, sino como una ‘tercera parte’ de la ‘imaginación 170 Estos aspectos coinciden con la trialéctica de Lefebvre, esto es, “el espacio percibido de la Práctica espacial materializada; el espacio concebido, que él define como Representaciones del Espacio; y los Espacios de la Representación vividos”. Ver: Soja, E. W. (1996). Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and- Imagined Places. Wiley–Blackwell, pp. 10. 171 Exponiendo las ideas de Lefebvre, Soja subraya la existencia de una lógica dialéctica o una dualidad conceptual con lo que se entendía la realidad (‘centro-periferia’, ‘concebido-vivido’, ‘cuerpo = caliente = periferia, mente = frío = centro’). No obstante, dicha lógica parece estar agotándose, por eso, dice, ‘Dos términos nunca son suficientes’ siempre existe la opción del ‘Otro’. Ver: Soja, E. W. (1996). Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and-Imagined Places. Wiley–Blackwell, pp. 30-31.
134 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES espacial’. Es “otro modo de pensar el espacio que se inspira en los espacios materiales y mentales del dualismo tradicional, pero que va mucho más allá de ellos en cuanto a su alcance, sustancia y significado.” (Soja, Edward, 1996, p. 62). En otras palabras, se trata del espacio y la espacialidad de las personas, edificado a través de las prácticas sociales, es un “compuesto trascendente de todos los espacios" (Soja, Edward, 1996, p. 11) es el espacio del habitante, de los usuarios, de lo directamente vivido, es el espacio contenedor de manera simultánea de todos los otros espacios reales e imaginarios. En este tercer espacio, aparece la noción de heterotopía, aunque, inicialmente, el camino lo abre la comparación hecha por Soja entre Thirdspace, con el “Aleph” 172 . Este concepto es explicado en el cuento del mismo nombre El Aleph (1945) del escritor Jorge Luis Borges y del cual el geógrafo traduce una corta sección: “Sí, el único lugar de la tierra donde están todos los lugares, vistos desde todos los ángulos, cada uno de ellos, claro, sin ninguna confusión o mezcla. […] Intenté razonar con él. ‘¿Pero no es el sótano muy oscuro?’ Le dije. La verdad no puede penetrar en una mente cerrada. Si todos los lugares del universo están en el Aleph, entonces, todas las estrellas, todas las lámparas, todas las fuentes de luz están en él también.” 173 Como esférico, el Aleph contiene al mundo, y se contiene a sí mismo, cualquiera que sea la perspectiva. De acuerdo con Soja, todo se conecta en el tercer espacio: “lo subjetivo y lo objetivo; lo abstracto y lo concreto, lo real y lo imaginado, lo conocido y lo inimaginable, lo repetitivo y la diferencia, la estructura y la agencia, la mente y el cuerpo, la conciencia y la inconsciencia, lo disciplinado y lo transgresor, la vida cotidiana y la historia interminable.” (Soja, Edward, 1996, p. 57). Todos estos aspectos hacen difícil describir el tercer espacio; sin embargo, el geógrafo ve, en la noción de Foucault, el vehículo para hacerlo, ya que permite abrir nuestros imaginarios espaciales a otras formas, sin restringirse solamente a dos opciones, abre la posibilidad de lo “otro”. Soja, pues, tiende un puente entre su tercer espacio y la heterotopía, porque, con ello, podrá interrumpir, desordenar y comenzar a reconstituir estratégicamente la oposición binaria convencional en “un-Otro” (Soja, Edward, 1996, p. 60- 70): el thirding-as-Othering. 172 Soja utiliza la perspectiva del “Aleph”, primero, como “introducción y estimulo” al capítulo, dedicado a la heterotopología y al dedicado a la comparación entre Ámsterdam y Los Ángeles, la cual tiene por objeto redefinir esta última. Y segundo, porque es ‘el lugar’ donde están todos los lugares para provocar nuevas formas de ver y entender Los Ángeles contemporáneos.” Véase Soja, E. W. (1996). Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and-Imagined Places. Wiley–Blackwell, pp. 54. 173 Traducción del propio Edward Soja. Véase Soja, E. W. (1996). Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and-Imagined Places. Wiley–Blackwell, pp. 55.
135 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES Sin olvidarse de Lefebvre, Soja se enfoca, entonces, en Des Espaces Autres, Conferencia que, según su criterio, nunca llegó a ser publicada por Foucault y “puede verse solo como un boceto temprano, preliminar, que fue olvidado y descartado cuando avanzó hacia otros proyectos”. Además, escribe que “Las heterotopologías […] son frustrantemente incompletas, inconsistentes, incoherentes. Parecen estrechamente enfocadas en microgeografías peculiares, miopes y cercanas al sitio, desviadas y retorcidamente apolíticas” (Soja, Edward, 1989, p. 162). En general, Des Espaces Autres (en inglés Of Other Spaces) “no es un texto que suponga una enorme precisión conceptual, ni la justificación adecuada en la elección de los espacios que designa como heterotópicos.” Pese a lo comentado, Soja deja su crítica a un lado para que el texto hable por sí solo. De hecho, como ha señalado Saldanha, el geógrafo considera destacables las insuficiencias de las heterotopías de Foucault, pues los espacios posmodernos analizados por él, “exponen las mismas carencias de significado: ‘Dando una definición específica a la heterotopía siempre será engañosa. Estuve muy contento de saber por (Daniel Defert) que esto estaba muy cerca de la intención de Foucault.” (Saldanha, Arun, 2007). El puente hecho por Soja entre la heterotopía y el tercer espacio se da, entonces, en el contexto del espacio diferencial. Lo más característico, para el geógrafo, es que los sitios de la heterotopología expresan la idea de la diferencia. Destaca de la alocución, la afirmación del francés que, en vez de vivir en un espacio vacío, lo hace en un espacio determinado por las relaciones. Además, subraya, el filósofo logra establecer una conexión entre la ‘doble ilusión’ de Lefebvre 174 , la práctica social y las representaciones espaciales 175 . Esto permite a Foucault abrir un camino en la “búsqueda de ‘otros espacios’ y ‘otros sitios’; especialmente, aquellos que ‘tienen la curiosa propiedad de estar en relación con todos los demás sitios, pero de tal manera que se sospecha, se neutraliza o se invierte el conjunto de relaciones que resultan designar, espejar o reflejar’” (citado en Soja, 1996, p. 157). Lo anterior es considerado por Soja como “critical thirding-as-Othering” (un tercio crítico como otro), lo cual lo asocia a la faceta del espejo en tanto utopía-heterotopía. La heterotopía y el tercer espacio estarían en conexión con otros espacios y la reflexión integral -del espacio 174 Soja trae y alterna las ideas de Lefebvre y Foucault, porque, en ellas, existe una crítica a la vida cotidiana del mundo moderno. 175 De acuerdo con Soja, este planteamiento es una especie de descarte de las ideas de Lefebvre, sobre la ‘doble ilusión’, por parte de Foucault. La ‘doble ilusión’ de Lefebvre, según escribe el geógrafo, es una idea de transparencia asociada al ‘espacio concebido’, con representaciones del espacio que tienden a ver la espacialidad enteramente como un espacio mental desmaterializado; y la ilusión realista de opacidad y sobresustanciación, que reduce la realidad espacial a prácticas espaciales empíricamente definibles, objetos matinales o naturales, a la geometría de las cosas en sí mismas.” Véase Soja, E. W. (1996). Thirdspace: Journeys to Los Angeles and Other Real-and-Imagined Places. Wiley–Blackwell, pp. 57.
136 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES normalque Foucault atestigua de la utopía realizada, corresponde al Aleph. La “mirada lateral al espejo” es un modo de representar un “lugar irreal en el que me veo donde estoy”. En otros términos, esta mirada brinda la posibilidad de realizar una representación crítica de todo el espacio social; en este caso, el espacio heterotópico, el de una geografía humana diferente. Soja entiende la noción foucaultiana como un tercer espacio, como algo que oscila entre la similitud y la diferencia, es decir, “es esta ambigüedad intencional la que mantiene al tercer espacio abierto e inclusivo en lugar de confinado y delimitado con seguridad por protocolos autorizados.” (Soja, Edward, 1996, p. 162). El tercer espacio, por consiguiente, permite viajar a las ‘geohistorias de la alteridad’, las cuales ya se encuentran en los principios de la heterotopología. Los principios, o la heterotopología misma, es considerada, por el geógrafo, como un instrumento útil para “investigar el espacio posmoderno que es funcional a una geografía humana y que, a su vez, lleva la geografía de vuelta al espacio mismo” (Bonazzi, Alessandra, 2012). De acuerdo con esto, Soja resume todos los principios e introduce algunas novedades: Según el segundo principio, “una sociedad puede hacer funcionar de una manera muy diferente una heterotopía que existe y que no ha dejado de existir”, es decir, no en todas las sociedades la heteropía funciona del mismo modo; verbigracia, el cementerio, que ha sufrido transformaciones y desplazamientos fuera de los límites de la ciudad. En este principio, Soja subraya un tipo de segregación trasladable a formas como “el ghetto, el barrio (sic), el gang turf.” (Amuchástegui, Rodrigo H., 2011, p. 313). En el principio tres, el relacionado con la yuxtaposición, en un único lugar, múltiples emplazamientos incompatibles (el cine, el teatro, el jardín oriental, los tapices y los jardines zoológicos) Soja los ve como pequeños Alephs, pero adicionando “las galerías parisinas, las ferias y exposiciones del mundo y, finalmente, a Disney World”. El quinto principio “suponen siempre un sistema de apertura y uno de cierre que, a la vez, las aísla y las vuelve penetrables, diferente de lo que habitualmente se concibe como un espacio público de acceso más libre” (citado en Soja, 1996, 161). En los ejemplos de Foucault (las barracas, la prisión, el cuartel, los saunas escandinavos, los baños musulmanes, los cuartos independientes de las estancias brasileñas y los moteles), Soja detecta un funcionamiento tácito “del poder de lo que Foucault describiría más tarde como ‘tecnologías disciplinarias’ que operan a través del control social del espacio, el tiempo y la alteridad para producir un cierto tipo de ‘normalización.’” (Soja, Edward, 1996, p. 161).
137 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES Figura 10. El Bastaventure por Ali Barar and James Kaylor. Fuente: Soja, 1996, p. 196 En el anterior esquema de las ideas de Soja, se puede observar, grosso modo, la principal aplicación dada por el geógrafo, o sea, de la heterotopología, se deriva un método de lectura de sitios particulares. El tercer espacio será, por lo tanto, un modo completamente diferente de observar y pensar acerca del espacio: ver más allá de lo que se sabe en la actualidad, en cuanto abarcará una gama de lo llamado por él, como “perspectivas radicales posmodernas” (Soja, Edward, 1996, p. 3), que se pueden definir como “‘espacios otros’ similares y significativamente diferentes a los espacios reales-e-imaginados que ya conocemos” (Benach, Nuria y Albet, Albet, 2010, p. 194-195). Soja expone esta mirada, mediante una multitud de casos. El espacio de la exposición, por ejemplo, cuyo estado ahora es posmoderno y sincrónico, en donde se va y viene del poder del lugar al lugar del poder. El teórico está diciendo que la distancia cronológica ha colapsado. Esto es posible verlo, incluso en obras como El “Bastaventure”, una escultura construida a partir de la combinación entre la Bastilla, símbolo histórico de la Revolución Francesa y el Hotel Bonaventure, “el simbólico microcosmos de la posmodernidad de Los Ángeles.” (Soja, Edward, 1996, p. 195). Finalmente, como se advirtió al principio, cuando se trata Postmodern Geographies, mediante el uso de las heterotopías de Foucault, más que centrarse en espacios diferentes, Soja está invitando a pensar la cuestión espacial en forma distinta y diferenciada. En otras palabras, como
138 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES lo señala al principio de su texto: alienta a “pensar diferente sobre los significados y el significado del espacio y los conceptos relacionados que componen y comprenden la inherente espacialidad de la vida humana: lugar, ubicación, localidad, paisaje, entorno, hogar, ciudad, región, territorio y geografía.” (Soja, Edward, 1996, p. 195). En parte, esto, quizás, está dirigido, especialmente, a los geógrafos y arquitectos, pues reconoce en un momento dado que son estos quienes pueden “encontrar más dificultades para entrar y explorar el Tercer Espacio que otros, menos tradicionalmente restringidos y enfocados, espacialmente.” (Soja, Edward, 1996, p. 163). 2.4 Heterotopía en el Ámbito Urbanístico Si en la arquitectura como se verá más adelante, la noción de heterotopía se acoge como una manera, entre diversas, para explicar y responder a la problemática del orden planteado por la crisis de la modernidad empezada en la década del sesenta, en el urbanismo, se admite para -de cierto modocuestionar la sumisión y homogeneización del espacio urbano; en especial, después de haberse ideado la Carta de Atenas. Porque este manifiesto se funda con la intención de direccionar cualquier desarrollo urbanístico en el continente europeo, a partir de los años cuarenta. Las teorías de este manifiesto -citando de nuevo a Foucault- “desarrollan […] un espacio maravilloso y liso, despliegan amplias avenidas, jardines bien dispuestos, comarcas fáciles” (Foucault, Michel, 1968, p. 3), edificios de volumetría libre y distanciados unos de otros para controlar la ventilación y la exposición al sol. También, para liberar el suelo con extensas zonas verdes, espacios comunes, equipamientos, etc.; todo ello, con el fin de configurar la ciudad, como una unidad funcional. La cita del francés hace referencia a la espacialidad utópica –porveniristasdesarrollada por las ideas reguladoras: o bien de un urbanismo progresista y humanista, apoyado sobre una racionalidad en ascenso, cuyo objetivo era construir ciudades adaptadas a los requerimientos modernos de las funciones urbanas establecidas por la industria; o bien a un urbanismo culturalista que, a diferencia del anterior, ve la ciudad como una obra cultural y su apoyo es la conveniente proporción y correspondencia de las ciudades pasadas; es decir, el campo de significaciones y representaciones simbólicas. A pesar de que ambas tendencias proponen
241 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES resaltan los valores e identidades de múltiples comunidades y grupos urbanos. Y se lleva acabo, por medio de diversos métodos. Esto es, composición de unidades diversas una vez clasificadas, reutilización o reciclaje de partes, por medio del collage yuxtaposición de fragmentos, etc. Pero esto, que se manifiesta en los años 60, adoptó, en las siguientes dos décadas, nuevos aspectos relacionados con la evolución de la heterópolis, para, así, transformase en algo más que un estilo: en una ‘en-formalidad’ (un nuevo tipo de informalidad) (Jencks, Charles, 1993, p. 53-60). De acuerdo con Charles Jencks, los arquitectos que optaron por la hetero-arquitectura (o enformalidad) lo hicieron por el disfrute a la variedad, la pluralidad y la diferencia. Cuando se refiere a ellos, dice que son unos ‘heterófilos’ interesados en estar por encima de “la política habitual de la confrontación” (Jencks, Charles, 1996, p. 47-75). También, expresa que, al final de su trabajo, obtienen formas de arte ad hoc que incluyen configuraciones, lenguajes y discursos opuestos. Sus estilos híbridos son, como resultado, informales y más acogedores que los habituales lenguajes abstractos de los clasicistas o modernistas. Sus edificios también personifican la variedad de la ciudad en su conjunto, la aglomeración urbana más variada que existe (Jencks, Charles, 1996, p. 47- 75). Los ejemplos de Jencks, sobre esta informalidad, son múltiples y diversos. Entre sus trabajos, se encuentran: • Los proyectos de Charles Moore y William Turnbull, diseñadores del Sea Ranch (1965). Este es un proyecto en cuya materialidad se mezcló lo industrial con lo vernáculo; • Las obras de Frank Gehry, en las que se expresa una gran variabilidad del lenguaje arquitectónico, como el Santa Mónica Place (1979-81), la Casa Gehry (forrada con una máscara de metal corrugado (1977-91), las oficinas de la Agencia Publicitaria Chiat/Day/Mojo (con forma de prismáticos, se muestra una preocupación por el espectáculo y la visibilidad (1975-1991) o el Walt Disney Concert Hall (asemejado a cajas de cartón desechables y un objeto venido de otra época (1992-2003); • y Morphosis con su proyecto para el restaurante Angeli (Jenks, Charles, 1993, p. 89), en donde se desarrolla una mixtura entre lo rústico y lo industrial. contradictorios, en múltiples ocasiones contradictorias. Véase Jencks, C. (1993). Heteropolis: Los Angeles, the Riots and Strange Beauty of Hetero-architecture. Academy Editions, pp. 14-15.
242 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES Figura 33. Condominio Sea Ranch, Los Ángeles. C. Moore y W. Turnbull, 1965. Figura 34. Restaurante Angeli, Los Ángeles. Morphosis, 1984. Figura 35. Oficinas Chiat / Day Inc., California. Frank Gehry, 1991 Fuente: Charles Moore: Going Against the Grain. https://www.archdaily.com/513005/charles-moore- going-against-the-grain; Angeli Restaurant. https://www.morphosis.com/architecture/47/; Binoculars. http://oldenburgvanbruggen.com/largescaleprojects/binoculars.htm Los casos -citados por el arquitectoson cuantiosos 332 ; en ellos, habla sobre la validez de la heterogeneidad. Las imágenes de las protestas y disturbios (1992) -llevadas a cabo en la ciudad de Los Ángeles, debido a la agresión de policías al taxista Rodney Kingson las que tienen especial atención. Este arquitecto, capturando los destrozos y a personas transitando entre los escombros, representa el desplome, justamente, de la heterópolis; es decir, la idea de la diferencia, indeterminación, de la no-arquitectura, del no-lugar. Sin embargo, lo significativo, para Jencks, estaba en la ‘arquitectura defendible’, o el ‘realismo de los disturbios’, manados de aquel momento. En ello, estaba exteriorizado el esmero de los ciudadanos, según su 332 Allí, se citan Campus Universitarios, Euro Disney, la Ciudad Amurallada de Kowloon en Hong Kong, La comunidad Hippe cristiana de Copenhague, Drop City localizada en el sur de colorado, Covent Garden en Londres, “La heterotopía descendente de los rascacielos de uso mixto,” etc. Véase Jencks, C. (2011). The Story of Post-modernism: Five decades of the ironic, iconic and critical in Architecture. Wiley, pp. 179-182.
243 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES sensibilidad, por reconstruir o, por lo menos, disimular las ruinas de todos los espacios más significativos, o de aquellos que les permitía edificar, introducir o introducir, de nuevo, diferencias, distinciones y jerarquías. Figura 36. Ruinas tras disturbios, Los Ángeles, 1992. Fuente: 1992 Los Angeles riots. https://placesjournal.org/article/20-years-later-legacies-of-the-los-angeles- riots/?cn-reloaded=1 Aunque en lo anterior no se encuentra del todo la raíz, si se puede entender partes de la consideración del concepto de heteropía de Jencks: El teórico piensa en el verdadero significado político, social y en los efectos de la arquitectura y ciudad heterogénea. Y es que describe Los Ángeles como una ciudad expuesta a las turbulencias de su diversidad (poblacional, cultural, económica, social, política); pero con la capacidad de superar circunstancias, resistir o reinventarse constantemente. Por eso, Heterópolis se formula como una idea disipadora de las fronteras entre la autoridad y el ciudadano y suprime las distinciones segregadoras, excluyentes, discriminatorias entre los individuos. La heterópolis y la heteroarquitectura equivale a una visión política (de acuerdo con una situación social), con potencial liberador, pues en ellas no existen superposiciones de categorías capaces de llevar unos individuos sobre, o contra otros. Son una posibilidad para superar la tendencia de una única cultura “en tanto reivindicación del otro” (Amuchástegui, Rodrigo H., 2011, p. 430) y de lo otro. Con estas nociones, se busca emplear la informalidad, la alteridad y la hibridación y, de ese modo, ser conscientes de la importancia de las diferencias dentro de lo que se considera un espacio democrático.
244 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES 2.5.4.3 Las Vegas fábrica de heterotopías. Sarah Chaplin y R. J. Sakai Como un oasis de los juegos, en medio del desierto de Mojave, la ciudad de Las Vegas apareció y, muy rápido, emprendió crecimiento. Especialmente, a partir de los años 60, hasta convertirse en una urbe de 1.5 millones de habitantes y 35 millones de turistas anuales (1990). Su éxito radicó en la flexibilización de leyes, en distintos ámbitos; especialmente, en el económico; así, el capital y el consumo sin límite se posicionaron. Por tanto, se volvió una necesidad imperante seducir al público y atraerlo para conseguir de él la mayor cantidad de dinero posible. El urbanismo, especialmente, las arquitecturas jugaron un papel clave en la creación de la ciudad. Al mismo tiempo, fueron pilares fundamentales en su transformación constante y reinvención, para nuevos mercados y cambios culturales. La ciudad, además, se ha caracterizado por ser altamente tecnológica y comunicativa, con capacidad para dominar los sentidos. Este es el reflejo de una sociedad superficial y de medios de comunicación de masas. Las Vegas se ha valorado como uno de los símbolos de la polis posmoderna 333 . Ha sido empleada como metáfora en diversos campos de la cultura. Por ejemplo: • en la arquitectura, a través de Robert Venturi, Denise Scott Brown y Steven Izenour, • en el cine, con Terri Gilligan y Martín Scorsese; • en la filosofía, mediante Fredric Jameson o Jean Baudrillard, quien, después de viajar por Norteamérica, describió Las Vegas y Disneylandia, como lugares donde la simulación se ha vuelto real (Mikael, Marko, 2011); es decir, lo artificial ya no existe. Este pensador señala que la ‘hiperrealidad’, en Las Vegas, es parte ya de su vida cotidiana. La fantasía se experimenta como realidad, “a través de la ayuda de lo otro” (Lois, Carlo, 2018). Lo ‘otro’ pasa a suplantar o complementar. Sarah Chaplin y R.J. Sakai consideran lo anterior como motivos suficientes para ver, en esa urbe, un gran espacio generador de heterotopías. Chaplin, aunque se centra más en discutir la noción propiamente dicha de Foucault, intenta mostrar la idea de la otredad en el espacio y sus formas de representación y mediación, dentro de la cultura contemporánea. Para la autora, Las Vegas es quizás el ‘ejemplo más poderoso’ en los debates sobre los ‘espacios otros’. Lo ‘otro’, 333 Así, la han valorado pensadores como François Lyotard, Fredric Jameson o Esther Díaz. No obstante, se considera a Robert Venturi, junto con Denise Scott Brown y Steven Izenour, como los responsables de esta idea, según lo acuñado en el texto Learning from las Vegas (1972).
245 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES en relación con Los Ángeles, es, sin embargo, su complemento, a la hora de explicar el concepto foucaultiano. Figura 37. Hotel-Casino Luxor Las Vegas, 1993 Figura 38. Pantalla Viva Visión Freemont Street Experience, Las Vegas, 1995. Figura 39. Hotel-Casino New York-New York, Las Vegas, 1997 Fuente: Luxor Las Vegas. Feeling Vegas. https://www.feelingvegas.com/parking-rates-at-luxor-las-vegas/; Los Angeles Times. https://www.latimes.com/travel/story/2020-01-28/vegas-bright-lights-displays; New York - New York. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/sites/default/files/2020/06/10/las_vegas_de spues_pandemia.jpg Lo ‘otro’, en el espacio, es visto por Chaplin como un factor de consumo, según los resultados de las dinámicas de Las Vegas (Chaplin, Sarah, 2000). La otredad sería, en este sentido, una condición espacial que ha sufrido un proceso de mercantilización, al punto de desafiar, constantemente, los conceptos tradicionales de realidad y autenticidad. Como el barco,
246 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES heterotopía de ilusión y compensación, esta ciudad “transporta a sus pasajeros a otros mundos” (Chaplin, Sarah, 2000, p. 203-221) y los lleva a costas extranjeras y espacios desconocidos. El lujo de un crucero, por ejemplo, es recreado en los salones y cocteles de los casinos. Los “atributos del teatro, el cine, el jardín, el museo, el campamento de vacaciones, el motel de luna de miel, el burdel y la colonia,” (Chaplin, Sarah, 2000, p. 203-221) etc., aparecen en los rincones de la urbe, gracias a los centros temáticos heterocrónicos, incompatiblemente yuxtapuestos unos a otros, sin ningún orden geográfico y/o histórico (Chaplin, Sarah, 2000). El ‘espacio otro’ de Las Vegas, indica Chaplin, muestra cualidades desconocidas y no reconocidas, mediante el discurso arquitectónico, pues este rompe con la tradición evolutiva de la ciudad norteamericana y, al mismo tiempo, se distancia de los valores instituidos, en el momento en el que aplica una lógica extrema entre el consumo y la producción, con lo cual se subvierten el orden natural del día y la noche. Por eso, para Chaplin, Las Vegas es una utopía efectivamente realizada, ya que cada “casino individual trata de crear un entorno aparentemente utópico, diseñado para cautivar un sector particular de la sociedad, a través de su temática y decoración, y así atraer a la gente al cálido abrazo del juego” (Chaplin, Sarah, 2000, p. 203- 221). La otredad de Las Vegas produce una tematización tanto del espacio, en general, como la de sus componentes individuales. En el primer caso, aunque no es nuevo, el diseño urbano se centra en proyectos capaces de incentivar “el consumo de lujo y el fetichismo de productos básicos” (Cuthbert, Alexander, 2011, p. 241-242). A la vez, crea un falso enfoque familiar con el ánimo de hacer circular el dinero y la mercancía. En el segundo caso, crea una marca, mediante la arquitectura icónica y la proliferación de franquicias. Todo lo anterior genera un espacio ficticio, un ‘espacio otro’ que, apoyado sobre la noción del espectáculo, desarrolla las siguientes características: ✓ sacrifica las cualidades tradicionales asociadas a lo público y a la promoción y venta de la mercancía; ✓ desafía la realidad, puesto que la autenticidad social desaparece en favor del simulacro. ✓ sueño, fantasía, realidad y utopía se amalgaman, debido a que las diversas imágenes reemplazan la realidad de la vida social; ✓ la historia se detiene y el tiempo depende de la imagen cambiante de la mercancía; ✓ la vigilancia es regida enteramente por el sector privado y se encarga de controlar y disciplinar el comportamiento del individuo;
247 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES ✓ incentiva arquitecturas del y para el show, las cuales se yuxtaponen de modo competitivo (Cuthbert, Alexander, 2011, p. 241-242). Unido a lo anterior, para Sakai -quien está en la misma línea de Chaplin- La Vegas es el ambiente idóneo para el diseño de heterotopías, de manera consciente. El trabajo del arquitecto, en este caso, como diseñador de experiencias, es recrear “espacios auténticos, evocadores y homogéneos que respondan a los deseos de experiencia de los turistas” (Sakai, R. J., 2010): la búsqueda de lo ‘otro’ sería un objetivo de esta disciplina en Las Vegas. Sakai señala que el arquitecto se apoya en lo exótico y lo auténtico para generar experiencias dentro de microcosmos ambientados. Por ejemplo, la Venecia de Las Vegas es un patio de recreo, donde se puede vagar “sin el miedo de perderse demasiado” (Sakai, R. J., 2010), ya que el tamaño limitado y el diseño cerrado controla todos los flujos, los cuales convergen en el espacio principal; esto es, el casino. El énfasis, en este tipo de espacio, es el consumo y queda relegada la cuestión histórica y cultural. Por lo tanto, como en el caso del Veneciano, muchos espacios emergen en esta ciudad, como heterotopías, a través de la imitación (Sakai, R. J., 2010). Así, pues, tanto para Chaplin como para Sakai, Las Vegas es un espacio otro en medio del desierto, muy diferente al resto de las ciudades norteamericanas. Quizás, es un museo de acumulación perpetua de heterotopías, puesto que alberga monumentos, marcas y experiencias; incluso su propio residente se convierte en un individuo de lo ‘otro’, un individuo ‘otro’. Figura 40. Venezia Resort Hotel Casino, Las Vegas, 1999. Fuente: Sakai, R., 2010, p. 3.
248 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES 2.5.4.4 Heterotopía en la crítica arquitectónica En la formación y diferencia espacial, denominada aquí Heterotopía, se deben incluir aquellos autores que han empleado el concepto foucaultiano, para realizar algún tipo de crítica dentro del campo de la arquitectura, y cuya idea es la alteridad, la búsqueda, o el blanco de aquella crítica. Son cuantiosos los críticos que, de una u otra forma, se pueden ubicar en este espacio; sin embargo, se referencian algunos trabajos de autores destacados y de aquellos que se han vuelto habituales en las referencias bibliográficas. 2.5.4.4.1 Mary Mcleod. En su texto Everyday and “Other” Spaces (McLeod, Mary, 1996), Mary McLeod aborda la noción de lo ‘otro’ u ‘otredad’, planteando que es "una de las principales preocupaciones de la teoría de la arquitectura contemporánea". Según sus estudios, ello se puede ver en dos grupos de arquitectos y teóricos, quienes, de una u otra forma, describen las tendencias del pensamiento arquitectónico de finales de los años setenta y principio de los ochenta. El primer grupo se ocupa de una ‘otredad’ formal, y, para ella, son los deconstructivistas: los aglutinados en torno a las propuestas de Jacques Derrida. De esta tendencia, se distinguen los nombres de Peter Eisenman, Bernard Tschumi, Andrew Benjamín, Geoff Bennington, Mark Wigley y Jeffrey Kipnis. El segundo grupo asume una ‘otredad’ programática, apoyándose en la noción de heterotopía de Foucault. Se destacan los nombres – muy diversos entre sí, en los ámbitos de trabajode Demetri Porphyrios, Aaron Betsky, Catherine Ingraham y Edward Soja (McLeod, Mary, 1996). Si bien Mcleod comenta brevemente las diferencias entre ambos grupos, su interés primordial está en lo ‘otro’, como un problema del poder, reflejado, esencialmente, en la fragmentación y el desorden socio-espacial. Esto lo ve, de manera distinta a Foucault, es decir, mientras el galo estaba más interesado en la heterotopía institucionalizada, Mcleod -basada en los planteamientos de Lefebvre y de Certeau, sobre la reinvención de lo cotidiano 334 - las veía en 334 La reinvención de lo cotidiano, explica Mcleod, está en volver a mirar lo ordinario y lo extraordinario. Lefebvre y de Certeau reinventan lo cotidiano manifestando su insatisfacción por la arquitectura neo-vanguardista contemporánea y la comercialización de la cultura popular (Mcleod ve la cultura popular como sinónimo de la cultura de masas). Para la autora, el discurso de lo cotidiano es una manera de oponerse a la fijación de Foucault por lo extraordinario. Este tema de la ‘otredad’ y lo cotidiano, es estudiado y ampliado en un texto suyo, contemporáneo al referenciado. Véase Mcleod, M. (1996). Everyday and “Other” Spaces. En D. Coleman, E. Danze, & C. Henderson (Eds.), Architecture and Feminism (pp. 1–37). Princeton Architectural Press; Mcleod, M.
249 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES los espacios de la cotidianeidad. De modo que las heterotopías, para esta autora, se encuentran entrelazadas en el tejido urbano y en la arquitectura más común. Y forman una parte integral de la experiencia diaria de las personas. Así, Mcleod ve la necesidad de abordar al ‘otro’, en un sentido positivo, y no como el excluido de la vida cotidiana; más bien, como parte de ella, lo que está contenido en ella y sin dejar de ser un otro. Por eso, se fija en los espacios no referenciados por Foucault; se refiere a “la calle, el centro comercial, y las áreas más mundanas o de ocio, como los parques infantiles, los parques en general, los campos deportivos, los restaurantes y cafés” (Mcleod, Mary, 1996, p. 1-7); y, con ello, tratar de responderse a la pregunta: ¿Cuáles son las limitaciones de una visión política y social de la arquitectura y qué tanto se centra exclusivamente en la ‘alteridad’, la ‘perturbación’, y la ‘ruptura’, para así afirmar su papel político, como negación? 2.5.4.4.2 Henry Urbach. Por su parte, Henry Urbach -citado aquí en varias oportunidades, dentro de una revisión crítica sobre cuánto ha quedado del concepto original de Foucault en las diversas interpretacionesplantea que el rumbo del concepto, en el discurso disciplinar de la arquitectura, simplemente ha sido desprovisto tanto de los elementos que le permiten determinar ‘los espacios otros’ como de las dinámicas sociales existentes en ellos (Urbach, Henry, 1999). En otras palabras, la noción se ha despolitizado, pues las contradicciones, el carácter dinámico, la complejidad de lo temporal, los límites porosos e interdependencias, entre los entornos espaciales y culturales de las heterotopías, no se han tenido en cuenta. Por consiguiente, la idea de poner en cuestión el statu quo de una sociedad, mediante el uso del concepto, se pierde en aquellos análisis centrados en lo estrictamente formal (Urbach, Henry, 1999). Debido a la obsesión del arquitecto por el objeto (construido), se deja de lado la posibilidad de considerar, dentro de un análisis más amplio, que un edificio pueda, o no, tener facultades heterotópicas. Esto, según Urbach, se ha desarrollado en las últimas décadas del siglo XX, dentro de un enfoque preocupado más por lo formal que por el carácter incidental y causal. Así, y en un sentido foucaultiano, desde la idea de espacio-poder, Urbach se pregunta por la posibilidad de “[…] pensar las heterotopías como espacios arquitectónicos que establezcan (1996). “Other” Spaces and “Others”. En D. Agrest, P. Conway, & L. Kanes W (Eds.), The sex of architecture (pp. 15–28). Harry N. Abram Ed.
250 DES ESPACES AUTRES Y HETEROTOPÍA: RECEPCIÓN E INTERPRETACIÓN EN LAS DISCIPLINAS ESPACIALES sitios de resistencia reales y localizados” (Urbach, Henry, 1999). Con ello, se propone retomar la noción foucaultiana con sus aspectos más contingentes, dentro del campo arquitectónico; no solo para erigir una arquitectura como las que describe Porphyrios, Tafuri o Teyssot -apoyada en los procesos históricos y formalessino para tratar de descubrir las prácticas socio-espaciales más críticas en el espacio arquitectónico y urbano. En definitiva, lo que plantea Urbach, a través de la heterotopía, como idea perturbadora y desafiante del poder, es abordar un discurso espacial capaz de preocuparse por el aspecto formal y por la reordenación de los sistemas que nos controlan, pues las heterotopías son capaces de exhibir “las incoherencias, fisuras y contradicciones inherentes a los acuerdos sociales, y exponer su débil legitimidad” (Urbach, Henry, 1999). 2.5.4.4.3 Anthony Vidler. El teórico Anthony Vidler, también, se ha ocupado del concepto de Foucault, en varias ocasiones 335 . Él reconoce que la heterotopía se “ha vuelto una moneda casi universal en el discurso arquitectónico” (Vidler, Anthony, Johnston, Pamela, 2014). Dentro de una perspectiva histórica, la atención de Vidler, sin embargo, está en los modos de ocupación espacial, distintos a los planteados por el “espacio racionalizado de las urbanizaciones de la posguerra” (Vidler, Anthony, 2014). De acuerdo con el teórico, Foucault es quien -a través de sus investigaciones sobre la locura y la civilización, la clínica, etc.- abre el panorama, y brinda la posibilidad de conocer las características espaciales de diversas instituciones; por ende, la oportunidad de comprender la capacidad de la distribución arquitectónica, como factor “que contribuye a establecer el orden y el ejercicio del poder” (Vidler, Anthony, 2014). 335 En The Architectural Uncanny (1992), Vidler no menciona las heterotopías de Foucault; sin embargo, bajo la noción de estética de David Carroll, según indica Mcleod, cita, en diversas ocasiones, el ideario del término del filósofo francés. Cabe anotar que Vidler fue el director de tesis de Demetri Porphyrios, quien aborda el concepto aplicado a la obra de Alvar Aalto. En 2014, Vidler recupera dicho término en una conferencia dictada para la Architectural Association School of Architecture, cuyo nombre es Troubles in Heterotopia (2014). De la Conferencia, se deriva un artículo titulado From Utopia to Heterotopia (2014); y, contemporáneo al anterior, presenta un texto en compañía de Pamela Johnston, cuyo título es Heterotopias (2014). Véase Vidler, A. (1992). The architectural uncanny. essays in the modern unhomely. MIT Press; Vidler, A. (2014). Troubles in Heterotopia – Occupied Spaces: New York and Istanbul to the ‘68 Revolution (video). Lecture Hall Architecture Association School of Architecture, London. Recuperado de: https://www.aaschool.ac.uk/publicprogramme/whatson/trouble s-in-heterotopia-occupied-spaces-new-york-and-istanbul-to-the-68-revolution-; Vidler, A. (2014). Troubles in Theory Part VI: From Utopía to Heterotopia. Architectural Review, 236(1412). Recuperado de: http://www.arch itecturalreview.com/essays/troubles-in-theory-part-vi-from-utopia-toheterotopia/8670494.article; Vidler, A., Foucault, M., & Johnston, P. (2014). Heterotopias. AA Files, 69, 18–22. Recuperado de: http://www.jstor.org/stable/43202545
257 HETEROTOPÍA DE LA SINGULARIDAD A LA NORMA línea, está Charles Burdett, quien se ha dedicado a analizar los espacios del fascismo 341 , señalando que, para mantenerse fiel a los planteamientos de Foucault, el foco de atención debe ser el debate alrededor de lo moderno, pues solo desde allí el filósofo “ofrece una serie de ideas sobre aspectos importantes del fascismo italiano y su relación con la modernidad.” (Burdett, Charles, 2000). En el segundo caso, existen múltiples autores, pero quizás el más nombrado es Edward Soja, porque sus análisis y conocimiento de las ciudades posmodernas, como la de Los Ángeles, están dirigidos a reemplazar los métodos tradicionales de la geografía. Como se sabe, Soja, desde la Teoría Crítica, apostaba por una metodología basada en lo espacial, porque, con ello, se oponía a “universalizaciones abstractas y transhistóricas” y conceptualizaciones “del mundo que congela la fragilidad del tiempo, la posibilidad de la ‘ruptura’ y el rehacer la historia”. (Soja, Edward, 1989, p. 16). Sin embargo, sin pretender que esta sea una verdad absoluta, el concepto de heterotopía, propiamente dicho, se entiende, mejor, si se libera de algún tipo de narrativa relacionada con alguna época o sensibilidad. Porque, como se vio en la sección 1.3, se trata de un instrumento, cuyo uso es un punto de vista estratégico o incluso un método de análisis y crítica. Aun así, se afirmó, anteriormente, que el espíritu y la espacialidad posmoderna son posibles de hallar en la noción de heterotopía, sus múltiples aplicaciones e interpretaciones, en realidad, van en esa dirección, pues, en la mayoría de los casos, existe una visión cultural crítico reflexiva hacia la espacialidad moderna. Pero ¿en qué se ha basado este estudio para hacer tal afirmación? Está apoyado no sólo en aquellas aplicaciones sino también en algunos aspectos venidos de los argumentos que acompañan esta noción y la noción misma. Obsérvese esto último. En primer lugar, contiene una visión más general, si se tiene en cuenta lo que dice la posmodernidad. Por cuestiones de economía expositiva, debido a la extensión y lo espinoso de la temática, se ha sustraído lo siguiente: Como se conoce, la posmodernidad se manifestó, mediante la proliferación de los centros de actividad-poder y la disolución de ideas totalizadoras, cuyo objetivo era controlar la complejidad de la actividad y representación social. 341 En este trabajo, Charles Burdett se dedica al análisis de lugares específicos en la Italia fascista, lugares, según este autor, ajustados a los principios heterotópicos de Foucault, como los cementerios de la Primera Guerra Mundial, diversas prisiones renovadas dentro de Italia, entre otros. Véase Burdett, C. (2000). Journeys to the other spaces of Fascist Italy. Modern Italy, 5(1), 7–23. https://doi.org/10.1080/13532940050003014; Burdett, C. (2007). Journeys Through Fascism: Italian Travel Writing Between the Wars. Berghahn Books.
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