Christine DE PISAN, «El dechado de Juana de Arco»
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HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X Christine DE PISAN, «El dechado de Juana de Arco» Christine DE PISAN, «Le Ditié de Jehanne d'Arc» Traducido por RITA RODRÍGUEZ VARELA Universitat de València. Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació. Departament de Filologia Francesa i Italiana. Despatx 40. Av. de Blasco Ibáñez, 32. 46010 Valencia, España. Dirección de correo electrónico: r[email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2168-8636 Recibido/Received: 5/2/2023. Aceptado/Accepted: 15/5/2023. Cómo citar / How to cite: De Pisan, Christine, «El dechado de Juana de Arco», trad. Rita Rodríguez Varela, Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación, 26 (2024): pp. 639-657. DOI: https://doi.org/10.24197/her.26.2024.639-657 INTRODUCCIÓN Christine de Pisan (1365-1430?) es un personaje singular que destaca en la historia de la literatura no solo por ser considerada como la primera escritora profesional y la primera defensora pública de los derechos de las mujeres, sino también por la amplia variedad de temas que trató con gran estilo y maestría. Baladas, dechados y pastorales que, siguiendo los códigos cortesanos de la época, deconstruyen sutilmente el amor cortés; novelas en las que se erigen ciudades utópicas; tratados pedagógicos destinados a la educación de los jóvenes en valores nobles e igualitarios; cartas y novelas que reflexionan sobre las nefastas consecuencias de la guerra. Christine de Pisan es una autora que vive comprometida con la realidad de su tiempo en todos los aspectos. El dechado de Juana de Arco, publicado en 1429, es, en este sentido, un testimonio de los sucesos históricos que se estaban viviendo. Se trata de una composición de gran interés, por un lado, por ser el único poema que se escribió mientras Juana de Arco, la Doncella de Orleans (1412-1431), todavía estaba viva y, por otro, por el valor histórico que posee. Este tributo realizado por Christine de Pisan a la santa guerrera celebra la alegría que sintieron los franceses tras la toma del castillo de Thierry y la coronación de Carlos VII, el delfín. Como es habitual en la escritura de esta autora, el poema supera la simple narración de los hechos y nos aporta una reflexión sobre las consecuencias de
640 Christine de Pisan HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X la guerra y la necesidad de paz pero, sobre todo, nos ofrece la primera crónica de las hazañas de Juana de Arco. Como es habitual en la escritura de esta autora, el poema supera la simple narración de los hechos y nos aporta una reflexión sobre las consecuencias de la guerra y la necesidad de paz pero, sobre todo, nos ofrece la primera crónica de las hazañas de Juana de Arco. EL DECHADO DE JUANA DE ARCO I Yo, Cristina, que he llorado Once años encerrada en una abadía, Donde he morado desde que Carlos (¡qué extraña cosa!), El hijo del rey, si osar decirlo puedo, Huyó de París con premura, Por la traición ahí encerrada, Ahora por vez primera vuelvo a reír; II Una risa de verdadera alegría Me impregna en el tiempo invernal Que se va, donde yo solía Quedarme tristemente en una jaula. Pero ahora cambiaré mi lenguaje De llanto en canto, porque he reencontrado El buen tiempo Tras haber sufrido tanto. III En el año 1429 Volvió a lucir el sol. Trayendo de nuevo el buen tiempo Que no habíamos visto desde hacía tanto En un periodo en el que muchos con gran dolor Vivieron; yo me encuentro entre ellos.
El dechado de Juana de Arco 641 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X Pero ya más nada me duele, Porque ahora veo lo que quiero. IV Así se ha convertido el verso De gran dolor en alegría nueva Tras el tiempo que he permanecido Aquí donde estoy; y la bellísima Estación, que primavera se llama, Gracias a Dios, tanto la he deseado, En ella todas las cosas se renuevan, Ha pasado de la sequía al verde paisaje. V Puesto que el rechazado hijo Del rey de Francia legítimo, Que tanto tiempo ha sufrido Con gran tormento, ahora avanza, Se ha elevado como primero, Viniendo como rey coronado Poderoso y grandioso, Y de espuelas de oro calzado. VI ¡Ahora festejemos a nuestro rey! ¡Que sea bienvenido! Disfrutando de su noble majestad, Vamos todos, grandes y pequeños, Ante él, –¡que nadie se detenga! – Con alegría a saludarlo, Alabando a Dios, que lo ha salvado, Gritando «¡Noel!» con fuerte voz. VII Pero ahora quiero contar cómo Dios hizo todo esto por su gracia,
642 Christine de Pisan HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X Y rezo para que me dé la fuerza De no olvidar ningún detalle. ¡Contado sea en todas partes, Porque es digno de recordar Y escrito, sea por todos, En muchas crónicas y libros de historia! VIII ¡Escuchad en todo el mundo No hay nada más maravilloso! Notad si Dios, lleno de Toda la gracia, no es, por tanto, El Salvador. ¡Se ha hecho evidente, Considerando el caso presente! ¡Que sirva de ejemplo a los traidores, Cuya Fortuna ha caído! IX Mirad, no debéis temer A causa de la mala suerte, Sintiéndoos fuertemente odiados, Y corred fuera por las calles! ¡Mirad como es inestable Fortuna, que a muchos daña! En cambio Dios, que a las injusticias se opone, Rescata a quien conserva la fe. X ¿Quién no vio alguna vez realizarse una empresa Más lejos de lo previsto? (Hecho que debe notar y Recordar cada región). Francia (que se decía que Había caído en ruinas) Ha ahora, por voluntad divina, Convertido su mal en bien.
El dechado de Juana de Arco 643 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X XI Un milagro como este Que, si no se supiera Y no fuese evidente cada hecho, ¿Existiría quien lo creyera? Es bien digno de recordar Que Dios, a través de una tierna virgen, Ha querido en seguida (¡qué verdad!) Extender tal gracia sobre Francia. XII ¡Qué honor para la corona De Francia por prueba divina! Porque por la gracia que Dios le da Él demuestra cómo lo aprueba, Y que se encuentra más fe aquí en la corte real Que en otros lugares, a propósito leo Que nunca (¡no es una novedad!) Los lirios carecieron de fe. XIII Y tú, Carlos, rey de los franceses, Séptimo con este elevado nombre, Que una gran guerra has enfrentado Y a través de las dificultades has pasado: Gracias a Dios, ahora veo tu capa Revivido por la Doncella, Que ha sometido bajo tu estandarte A tus enemigos (¡algo nuevo!) XIV En poco tiempo; se pensaba Que fuera imposible Que tu país, que estaba perdido, Resurgiera nunca. Ahora es visiblemente Tuyo, a pesar de que te haya sido
644 Christine de Pisan HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X Nocivo, ¡tú lo has salvado! A través de la inteligente Doncella, Por sus acciones, ¡Gracias a Dios! XV Creo firmemente que esta gracia No te habría sido dada por Dios, Si para ti, con el tiempo, No hubiese previsto Una solemne empresa A realizar y llevar a cabo, Y que Él no te hubiera destinado A ser el jefe. XVI Porque un rey de Francia será Carlos, hijo de Carlos, así llamado, Que sobre todos los reyes será gran maestro. Las profecías lo han nombrado «el Ciervo Volante» nombre traído De aquel que muchas conquistas Hará (Dios a esto lo ha destinado), Y finalmente será emperador. XVII Todo esto es en beneficio de tu alma. ¡Ruego a Dios que seas ese, Y que te dé, sin el peso del alma, Tanta vida que vivir hasta que lo desees, Que veas a tus hijos crecer, y tengas todas las alegrías Por ti y por Francia! Siempre sirviendo a Dios sin embargo, ¡Que en la guerra no te excedas! XVIII Confío en que serás bueno,
El dechado de Juana de Arco 645 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X Recto y amante de la justicia, Y pasarás sobre todos los demás, Que tu orgullo no te corrompa; Por tu dulce y favorable pueblo Y temeroso de Dios, Él que te eligió Como su servidor (las premisas Existen), cumple siempre con tu deber. XIX ¿Y cómo podrás nunca Agradecer a Dios lo suficiente, Servirlo, temerlo en todas tus acciones, Él que ante una tan grande hostilidad Te ha dado la paz, y a toda Francia Ha salvado de tal ruina? ¿Cuándo su Santísima Providencia Te ha hecho merecedor de tan gran honor? XX ¡Alabado seas, Señor Todopoderoso! Todos estamos obligados a alabarte, Tú que tiempo y lugar has dado Para que se cumpliera tu bien. ¡Con las manos juntas, grandes y pequeños, Te damos las gracias, Dios celestial Por medio del cual hemos encontrado La paz, saliendo de la gran tormenta! XXI Y tú, bendita Doncella, ¿Deberías ser olvidada, Después de que Dios te haya honrado tanto, Después de que has soltado la cuerda Que tenía a Francia atada? ¿Podremos jamás alabarte lo suficiente Por haber dado a esta tierra, humillada Por la guerra, la paz?
646 Christine de Pisan HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X XXII Tú, Juana, nacida en el momento justo, ¡Bendito sea aquel que te creó! Doncella enviada por Dios, En quien el Espíritu Santo irradia Su inmensa gracia, en quien reside Toda la grandeza del alto don, No es necesario que te rechace. ¿Quién te recompensará lo suficiente? XXIII ¿Qué más se puede decir De las grandes hazañas de los tiempos pasados? Moisés, en quien Dios infundió Muchas gracias y virtudes, Sacó, incansablemente, Al pueblo de Dios fuera de Egipto De milagro. ¡Del mismo modo tú nos has Salvado del mal, Doncella elegida! XXIV Considerando a tu persona, Tú que eres una joven doncella, A quien Dios dio fuerza y poder Para ser la campeona, La que amamanta a Francia Con paz y dulce alimento, Y derriba a los rebeldes, ¡Ciertamente es algo sobrenatural! XXV Porque, aunque si Josué Gracias a Dios hizo tantos milagros, Conquistando lugares, y derribando A muchos, seguía siendo un
El dechado de Juana de Arco 647 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X Hombre fuerte y poderoso. En cambio tú, Una mujer –simple pastorcilla– ¡Eres más valiente que cualquier hombre que haya tenido Roma! En cuanto a Dios, para Él es cosa leve. XXVI En cuanto a nosotros, nunca Oímos maravilla más grande, Porque la hazaña de los valientes Hombres del pasado no se puede Comparar a aquella que ahora vela Para echar a nuestros enemigos. Es Dios, quien la aconseja, que le ha dado Un corazón más grande que el de cualquier hombre. XXVII De Gedeone se cuenta Como si fuera un simple trabajador, Que Dios le hizo (así está escrito) Combatir, y nadie se resistió Contra él, y todo conquistó. Pero no hizo nunca un milagro así evidente, Entre todos los concedidos por Dios, Como este. XXVIII Ester, Judit y Débora, Fueron mujeres de gran valor, Por medio de las cuales Dios salvó A su pueblo de la opresión, Y de muchas otras he aprendido Que fueron valientes, (Dios por ellas) Ha hecho muchos milagros, Pero ha hecho más con la Doncella.
654 Christine de Pisan HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X O tranquilizados, los habitantes No se rindieran. ¡Pocos fueron Los ataques, temiendo su potencia! LI Es cierto que algunos de ellos creen Locamente para resistir, pero poco importa, Porque finalmente, los que se oponen A Dios pagarán por su pecado. Es inútil. Repararán su error, Quieran o no. No hay barrera que el asalto De la Doncella pueda resistir. LII Se reunieron creyendo Poder impedir su regreso e Irrumpir en él furtivamente; Mas no es necesario el dictamen de un sabio, Porque todos murieron, Los opositores fueron tomados uno tras otro, Y enviados, como he oído, Al Infierno o al Paraíso. LIII No sé si París se ofrecerá (aún no la han alcanzado) Ni si la Doncella esperará, Pero si la ven como enemiga, Estoy segura de que luchará duro Como ha hecho con los otros. Si la ciudad resiste una hora o menos Las cosas irán mal para ellos.
El dechado de Juana de Arco 655 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X LIV ¡Porque, aunque griten, ella entrará! La Doncella se lo ha prometido. ¿París, crees quizás que Borgoña Te defenderá de la entrada de Carlos? No lo hará, porque enemigos No se hace. ¡Ninguno es tan poderoso Para protegerse, y sometida Serás junto a tu presunción! LV ¡Oh, París, qué mal consejo! ¡Locos habitantes sin confianza! ¿Prefieres ser desterrada antes que Reunirte con tu príncipe? ¡Ciertamente tu gran rechazo Te destruirá si no lo haces! Sería mejor que suplicando Pidieras piedad. ¡Mal razonas! LVI Me dirijo a los malvados, porque buenos Hay muchos, estoy segura, Pero no se atreven a hablar, apoyo A quien ciertamente sufre mucho Porque su príncipe sea rechazado. Estos no se habrán merecido El castigo que caerá Sobre París, donde muchos morirán. LVII Y vosotras, ciudades rebeldes, Y gente que habéis renegado De vuestro señor, hombres y mujeres Que por otros lo habéis negado ¡Sed ahora vencidos por la
656 Christine de Pisan HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X Doncella, y pedid perdón! Porque si habéis sido llevados Por la fuerza, recibiréis tarde este regalo. LVIII Y no habrá matanza (el rey) tardará tanto como sea posible, No habrá herida en la carne del hombre, Para derramar sangre en el dolor. Pero, quien se resista, quien no quiera Rendirse a su bondad, Se cubrirá con efluvios De sangre, y será lo correcto. LIX ¡Por desgracia! ¡Es tan benevolente Que a todos quiere perdonar! Y la Doncella, que sirve a Dios, Le inspira esto. ¡Ahora, quered Coaccionar vuestros corazones y entregaos A él como franceses leales! Y cuando lo hayamos anunciado No seréis culpados por nadie. LX Así ruego a Dios que os dé el coraje A todos de tomar esta decisión, Para que la cruel tormenta De estas guerras se disuelva, Y vuestras vidas transcurran En paz, fieles a vuestro señor, Así que nunca lo ofendáis Y hacia vosotros sea benévolo. Amén.
El dechado de Juana de Arco 657 HERMĒNEUS, 26 (2024): págs. 639-657 ISSN: 2530-609X LXI Poema completado por Christine, En el año 1429 En el último día del Mes de julio. Siento que Algunos no estarán contentos De lo que contiene, porque quien Tiene la cara cubierta y los ojos pesados No puede ver la luz. Éxplicit un bello poema hecho por Christine. FUENTE DEL ORIGINAL Pisan, Christine (de) (ca. 1977). Le Ditié de Jehanne d’Arc. Ed. Angus J. Kennedy and Kenneth Varty. Society for the Study of Medieval Languages and Literature.