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La Feria Fluvial de Valdivia. El corazón multicolor de la ciudad.

CORDERO-JAHR, ELISA,Cerda-Brintrup, Gonzalo

Abstract

The Valdivia River Fair (Chile) is analyzed from an urban, landscape and architectural perspective, and it is argued that it is a significant example of an urban space for citizen encounters in southern Chile. From the urban point of view, the fair is highlighted as a central place of the city and the fluvial waterfront of the Calle-Calle and Valdivia rivers. It also analyzes the strong links of the fair with the surrounding landscape, both urban and natural. Architecturally, the analysis focuses on the fair as a large covered and open space, with multiple events and in permanent transformation. The space of the fair is analyzed as a large multicolored awning that generates a specific chromatic atmosphere, a colored public space that has marked the daily pulse of the city since time immemorial.

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DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 LA FERIA FLUVIAL DE VALDIVIA, CHILE. El corazón multicolor de la ciudad The river fair of Valdivia, Chile. The multicolored heart of the city Elisa Cordero-Jahr, Gonzalo Cerda-Brintrup Escuela de Diseño. Facultad de Arquitectura y Artes, Universidad Austral de Chile, Chile. Departamento de Diseño y Teoría de la Arquitectura. Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño, Universidad del Bío-Bío, Chile. [email protected],[email protected] RESUMEN Se analiza la Feria Fluvial de Valdivia (Chile) desde una perspectiva urbana, paisajística y arquitectónica, llegando a plantear que se trata de un ejemplo significativo de espacio urbano de encuentro ciudadano en el sur de Chile. Desde el punto de vista urbano, se destaca la feria como un lugar central de la ciudad y la costanera fluvial de los ríos Calle-Calle y Valdivia. Asimismo, se analizan los fuertes vínculos de la feria con el paisaje circundante, tanto urbano como natural. Arquitectónicamente, el análisis se concentra en la feria como un gran espacio cubierto y abierto, de aconteceres múltiples y en permanente transformación. Se analiza el espacio de la feria en tanto un gran toldo multicolor que genera una atmósfera cromática propia, un espacio público coloreado que marca el pulso diario de la ciudad, desde tiempos inmemoriales. Palabras clave: Valdivia, Feria fluvial, patrimonio urbano, paisaje, color. Bloque temático:espacio público y proyecto urbano en la metrópolis contemporánea. ABSTRACT The Valdivia River Fair (Chile) is analyzed from an urban, landscape and architectural perspective, and it is argued that it is a significant example of an urban space for citizen encounters in southern Chile. From the urban point of view, the fair is highlighted as a central place of the city and the fluvial waterfront of the Calle-Calle and Valdivia rivers. It also analyzes the strong links of the fair with the surrounding landscape, both urban and natural. Architecturally, the analysis focuses on the fair as a large covered and open space, with multiple events and in permanent transformation. The space of the fair is analyzed as a large multicolored awning that generates a specific chromatic atmosphere, a coloured public space that has marked the daily pulse of the city since time immemorial. Keywords: Valdivia, river fair, urban heritage, landscape, color. Topic: public space and urban project in the contemporary metropolis. SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 Introducción En el centro de la ciudad de Valdivia, contigua al río del mismo nombre, se ubica la Feria Fluvial, espacio público cubierto y abierto, donde se comercian productos del mar (Océano Pacífico) y del territorio interior (valles centrales). Antecedentes históricos revelan que, previo a la llegada de los invasores españoles a la región (alrededor de 1540), ese punto ya era usado por los habitantes locales como lugar de intercambio de diferentes mercancías (Poblete y Eggers, 2009). La feria fluvial es hoy un espacio importante de encuentros múltiples, tanto entre los feriantes que comparten el espacio solidariamente, como entre ellos y el público que acude diariamente a proveerse de alimentos. La problemática planteada se refiere al análisis y determinación de los valores paisajísticos y patrimoniales de la Feria Fluvial de Valdivia, uno de los espacios urbanos más significativos del sur de Chile. El objetivo es el análisis de las variables urbanas, paisajísticas y espaciales que hacen de este lugar un espacio urbano significativo para la comunidad valdiviana, que se ha convertido en símbolo de la ciudad y espacio de encuentro. Planteamos la hipótesis que la Feria Fluvial de Valdivia constituye un ejemplo paradigmático de espacio de encuentro ciudadano, fuertemente arraigado en la memoria y la identidad de la ciudad, en donde se establecen firmes vínculos con el entorno urbano y el paisaje circundante (Fig.01). Fig.01. Planta de Ubicación Feria fluvial de Valdivia (círculo). Fuente: Dibujo realizado por el arquitecto Diego Díaz. 1. Marco teórico Desde un punto de vista teórico, son varios los conceptos que plantea el presente tema, de los cuales hemos decidido destacar dos que nos parecen sustantivos para una mejor comprensión del fenómeno urbano-arquitectónico que analizamos: el de arquitectura efímera y el de la atmósfera cromática. 1.1.Arquitectura efímera No obstante, al tratarse la Feria Fluvial de Valdivia de una estructura arquitectónica instalada en un punto específico de la ciudadsu costaneraresulta inevitable asociarla a una arquitectura efímera. Ello debido a que, aun tratándose de una estructura metálica que sostiene una gran cubierta sobre una planta libre cubierta, todo el acontecer y cuanto allí ocurre es efímero: la instalación de los puestos de venta en la SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 madrugada y su posterior desmontaje en el atardecer; la transitoriedad del acontecer; la propia movilidad y deambular de los compradores; la presencia cambiante del agua del río Valdivia y sus embarcaciones en permanente movimiento; las relaciones visuales con el entorno circundante; en la Feria Fluvial de Valdivia todo es movimiento y fluidez. En su tesis doctoral, Ignacio Sanfeliú ha planteado: “...Efímeras son aquellas arquitecturas que sufren transformación en el amplio sentido de la palabra, ya sea total o parcialmente, debido a elementos que la hacen cambiar como el agua, la luz, el color, el sonido, el fuego, el aire y tantos otros... ” ...” llegando a señalar ejemplos específicos como “… las ferias, fiestas populares, entoldados, circos, escenografías de conciertos y otros acontecimientos multitudinarios, construcciones playeras y otros artefactos urbanos (ambulantes, etc.)” (Sanfeliú, 1997:2). Esa situación de arquitectura efímera que representa la Feria Fluvial de Valdivia está asociada a una larga tradición de ferias y mercados de toldos en toda Latinoamérica. En la descripción que ha planteado Walter Castañeda para las tolderías y plazas del mercado en Latinoamérica, es posible advertir enormes coincidencias con el caso que nos ocupa: “…En la plaza de mercado se cruzan los lenguajes, los colores, las formas en una especie de torre de Babel que aglutina los tiempos y los espacios de los individuos bajo diferentes objetivos. La plaza de mercado a veces tiene un edificio destinado para sus actividades…y se distribuye en pabellones… en otras ocasiones ocupa simplemente un terreno a las afueras o dentro del pueblo, inicialmente improvisado y luego validado por la tradición de ocuparlo con toldos…” (Castañeda, 1999:55). 1.2.Atmósfera cromática. Un segundo asunto está relacionado con la atmósfera cromática de la Feria Fluvial de Valdivia, que se genera en su interior debido al gran toldo multicolor que cubre la totalidad del espacio y a los colores de los productos y las personas que, en su conjunto, configuran esta atmósfera. Se trata entonces de un espacio público coloreado, de enormes proporciones, único en el sur del país. El concepto de atmósfera mutó, a partir del siglo XVIII, desde las ciencias hacia la literatura a través de la metáfora para nombrar un tipo de espacio o ambiente que, al igual que el clima, estimula nuestra percepción y emociones (Böhme, 2020). Esta atmósfera se capta de forma inmediata, es una vivencia simultánea y multisensorial que atrapa todos nuestros sentidos en una primera impresión (Pallasmaa, 2014). La rapidez con que una atmósfera nos atrapa de forma inconsciente está relacionada con la capacidad humana de sobrevivencia ante un entorno favorable o peligroso “es una sensibilidad emocional, una percepción que funciona a una increíble velocidad y que los seres humanos tenemos para sobrevivir” (Zumthor, 2006:2). En este sentido, la relación con la atmósfera es casi simultánea, entramos en ella y antes de darnos cuenta, ya estamos embebidos en una emocionalidad, “captamos el ambiente antes de identificar sus detalles o comprenderlo intelectualmente” (Pallasmaa, 2014). El concepto de atmósfera cromática se refiere al estudio de una de las propiedades que conforman una atmósfera, que son los colores y las relaciones entre ellos y con el ambiente: es decir con la luz y otras manifestaciones espaciales y también emocionales. Una atmósfera cromática es “un determinado conjunto de colores (y sus relaciones) en un determinado espacio, con una determinada luz, que despierta determinadas emociones. Una atmósfera cromática se percibe visualmente, pero siempre forma parte de una atmósfera más amplia, en la que están presentes todos los sentidos” (Cordero-Jahr, 2023) . 2. Metodología La metodología empleada ha sido principalmente cualitativa y centrada en la observación. Se ha recabado información histórica, planimétrica, relatos y se han desarrollado registros mediante planos, fotografías, videos, croquis y acuarelas del lugar. Se observó y analizó la Feria Fluvial en distintas épocas del año y a distintas horas del día, llegando a obtener un cuadro detallado de su acontecer, ritmos, ocupantes, secuencias de uso, espacios configurados, entorno lejano y cercano, su atmósfera cromática. SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 Se realizaron fotografías y observaciones in situ en acuarelas y lápices. El principal método de análisis utilizado es el de la observación. Entendemos como tal, una mirada analítica y sensorial del espacio analizado. La mirada estuvo puesta intencionadamente en la luz y el color, un asunto fundamental en este caso de estudio. Paralelamente se han desarrollado planos de ubicación, emplazamiento, planta de arquitectura, cortes y elevaciones, dibujo técnico que ha contribuido al análisis urbano-arquitectónico de la obra, así como tener una comprensión más cabal del edificio y muy especialmente a entender las relaciones de éste con su entorno. 3.Resultados 3.1. Argumentos urbanos La feria debe ser entendida como un espacio concatenado a una serie de otras actividades y espacios urbanos y fluviales contiguos, como son las embarcaciones turísticas, los vendedores ambulantes, el Museo Histórico y el Museo de Arte Contemporáneo enfrente; la presencia del puente Pedro de Valdivia, la costanera fluvial, el mercado, etc. Es decir, la feria debe ser comprendida no como un espacio estanco, sino imbricado a una trama urbana mayor (Fig.02). SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 Fig.02. Vista de la Feria Fluvial de Valdivia desde el puente Pedro de Valdivia, con su entorno urbano (mercado, edificios) y embarcaciones turísticas. Fuente: foto de Gonzalo Cerda-Brintrup, 2023. La ciudad de Valdivia, a diferencia de muchas otras ciudades chilenas que dan la espalda al espacio natural en el que se emplazan, da la cara al río. Esto significa que la costanera fluvial tiene tanta o más importancia que otros espacios públicos como plazas y parques de la ciudad y la feria fluvial, parte de ella, representa su punto más importante. Originalmente, cuando en Valdivia el transporte era netamente fluvial, la feria se abastecía por el río. Con la llegada del tren y luego las carreteras, esto ha desaparecido. Las últimas embarcaciones que llegaron hasta hace un par de años, fueron los botes con flores y manzanas desde Punucapa. Hoy el aprovisionamiento se hace mediante vehículos motorizados que, estacionados de forma contigua, representan un importante apoyo logístico y borde de servicio a la feria (Fig.3). Fig.03. Aprovisionamiento de un puesto en la Feria Fluvial, desde un camión. Fuente: foto de Gonzalo Cerda-Brintrup, 2023. Sin embargo, plena vigencia tienen las embarcaciones turísticas, las que desde este punto urbano, inician sus recorridos hacia localidades cercanas como Niebla, Corral, Mancera, Punucapa y otras, ofreciendo paseos fluviales que hacen parte ya de la tradición cultural y paisajística de la ciudad. También están aquellas que hacen recorridos fijos de pasajeros, por ejemplo, hacia Quitaqui, en el Río Cruces. Recientemente se han incorporado los taxis fluviales solares, que han abierto el abanico de posibilidades hacia una navegación diaria y cotidiana que es de esperar se consolide y vaya estableciendo nuevos puntos de atraque y configuración de los bordes del río. Otro argumento urbano es que en la feria es fundamental el agua: la del río, la de la lluvia y el agua con la que se lava diariamente. La feria fluvial es un espacio de agua. La presencia de este elemento es clave para comprender su dinámica de uso e identidad. Desde su interior, el principal telón de fondo es el agua del río Valdivia. Se trata, por ende, de un borde en movimiento que va recogiendo y traspasando hacia el interior del espacio cubierto sensaciones espaciales de brillo, reflejo, transparencia, velocidad o calma y, por cierto, bruma, niebla y el resplandor de los relámpagos en las torrenciales lluvias valdivianas. Ya a mediados de la tarde, el agua vuelve a cobrar protagonismo al interior de la feria a manos de las cuadrillas de funcionarios municipales, encargados de lavar el suelo mediante potentes chorros de agua (Fig.04). SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 Fig.04. Empleados municipales en su labor de aseo con agua, al cierre de la Feria Fluvial. Fuente: foto de Gonzalo Cerda-Brintrup, 2023. 3.2. Argumentos arquitectónicos Durante los últimos años la feria se ha ido transformando, transitando desde una gradería de borde-río en donde los productos marinos eran adquiridos directamente de las embarcaciones sin protección alguna, hasta la instalación, hacia la década de 1970, de pequeños toldos aislados distribuidos longitudinalmente en torno al río y el espacio asignado. Solo posteriormente, hacia la década de 1990, se llega a construir la cubierta que se conoce actualmente, siendo ampliada y remodelada a comienzos de la década del 2000 con proyecto de Carlos Aguayo y Karin Müller (Fig.05). SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 Fig.05. Vista de la feria y su cubierta multicolor. Fuente: foto de Gonzalo Cerda-Brintrup, 2023. La feria constituye un espacio móvil, de quita y pon, cuyos puestos de venta se arman y desarman día a día, espacio que se llena y se vacía, como un corazón que late desde hace siglos en el centro urbano de la ciudad. En ese sentido, la podemos asimilar a una arquitectura efímera, transitoria y móvil. Es un espacio en permanente transformación, que nunca es igual, aunque los locatarios mantienen los mismos lugares. La feria es un espacio público permeable, en el sentido que es fluido, traspasable, recorrible, y que en ese deambular cubierto, se establecen fuertes relaciones espaciales entre el entorno urbano y el paisaje. Quizá sea esta su cualidad espacial más característica: que se trata de un espacio en el que simultáneamente se está adentro y afuera. De tal modo, en el sentido transversal, los bordes quedan establecidos, hacia la calle, por los edificios de la ciudad -especialmente el mercado municipal de la ciudad- y por cierto la línea de camionetas que sirven de transporte y apoyo a los feriantes. Hacia el río, los bordes quedan configurados por las construcciones enfrente, la vegetación y la topografía de la Isla Teja. En el sentido longitudinal, los bordes son aún más extensos y distantes: a ambos lados, grandes explanadas-costanera y la línea de embarcaciones entrando y saliendo a todas horas del día; hacia el sur, el péndulo de Foucault instalado en el espacio público por el Centro de Estudios Científicos (CECS) y hasta un submarino dispuesto allí como atractivo turístico; hacia el norte, el puente Pedro de Valdivia y más allá, la extensión de la costanera hasta el Puente Las Animas. La feria puede ser comprendida también como un espacio público impermeable, como un gran paraguas urbano que protege de la permanente lluvia valdiviana. Es un espacio público abierto pero protegido y cubierto. La lluvia está anclada a la identidad de Valdivia, asunto que recoge el espacio arquitectónico de la feria fluvial. La feria fluvial conforma una atmósfera llena de estímulos intensos a los sentidos. Antes de entrar en ella ya se anticipan las voces de vendedores y el color del gran toldo multicolor. Una vez dentro, se está inmerso en este entorno de olores diversos, sabores suaves e intensos, sonidos ambientales cambiantes, texturas simples o complejas, temperaturas y brisas o vientos según el clima y colores, miles de colores en cada punto que alcanza la mirada (Fig.06). Entrar a la feria es sumergirse en una atmósfera que nos invita a SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 sintonizar con ella, haciéndonos parte de la multiplicidad de sus estímulos, armonizando con su espacialidad (Griffero, 2020). Fig.06. Sector de frutas y verduras, de cientos de colores, texturas y olores. Fuente: foto de Gonzalo Cerda-Brintrup, 2023. Desde la perspectiva del color, la Feria Fluvial es un espacio público colorido, tanto por la variedad de colores presentes en los productos de mar y tierra que allí se ofrecen, como por las personas vestidas de diferentes colores, los objetos, los animales, los vehículos, el río y las fachadas de los edificios que se alcanzan a filtrar entre los pilares de la estructura, y también por la configuración del gran toldo multicolor que, mediante la luz filtrada, colorea el espacio y todo lo que bajo él acontece. Todo ello conforma una atmósfera cromática que va cambiando a medida que la vida diaria y la luz del día van evolucionando. Comienza en la oscuridad de la madrugada con los primeros feriantes que arman sus puestos y termina con los municipales que, en la tarde, limpian con agua el suelo lleno de restos del día. Entremedio, la fiesta de los colores estalla en una complejidad que nos envuelve y sumerge invitando a mirar, pasear, contrastar, elegir, tocar. Los colores de los productos se ordenan en dos franjas que corren paralelas a la estructura de la feria: los predominantemente fríos azules-grises al lado del río, que son los productos del mar, y los mayoritariamente cálidos, que varían entre amarillos-cafés-naranjas-rojos y también verdes (Cordero et al., 2010) (Fig.07). SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 DOI: https://doi.org/10.5821/siiu.13084 Fig.07. Detalles de productos vegetales y de campo (izquierda) y de productos del mar (derecha). Fuente: Elaboración de collage y fotografías de Elisa Cordero-Jahr. La metáfora del corazón que late se aplica también al color de la feria: en la madrugada comienza a llenarse lentamente de colores hasta llegar a su punto cúlmine al mediodía, para luego, ir vaciándose hasta dejar el suelo nuevamente vacío y gris. Al igual que un corazón que se llena y se vacía de sangre con cada palpitar, la feria cada día se llena de colores para vaciarse nuevamente al terminar el día. 4.Discusión Son múltiples los temas y problemáticas urbanas, arquitectónicas, históricas y de diseño que la feria Fluvial de Valdivia plantea. Del análisis desarrollado, deseamos sin embargo destacar aquellas que, a partir del marco teórico, nos parecen más relevantes. La feria como espacio efímero nos refiere a un lugar no solo en permanente transformación, como se ha planteado, sino también a un espacio urbano de borde que se plantea leve y transparente, precisamente para resaltar las relaciones espaciales y urbanas con el borde, especialmente con el borde-río junto al que se emplaza. Así, esta gran toldería multicolor tiene la capacidad urbana de incorporar en su acontecer diario, el espacio geográfico y el paisaje fluvial circundante. Dicha situación urbana permite comprar y aprovisionarse al mismo tiempo que pasear y disfrutar el paisaje entorno. En esta fluidez espacial radica una de las principales cualidades urbanas de la feria. La feria efímera también podemos asociarla a la memoria: aunque efímera, la feria fluvial está profundamente enraizada en la memoria de la ciudad y sus ciudadanas/os. Lo que nos hace pensar que un lugar, aunque transparente y de quita y pon, un espacio liviano como la feria, puede generar fuertes vínculos de arraigo, identidad y permanencia. La feria fluvial constituye una atmósfera multisensorial distinta al resto de atmósferas que hay en los espacios cercanos a ella, como la costanera, el paseo Libertad o las calles aledañas. Por esto, al entrar en ella nuestros sentidos quedan atrapados de forma simultánea, como argumenta Juhani Pallasma, y quedamos inmersos en ella antes de poder identificar qué es lo que allí se ofrece o se vende. La feria fluvial es un espacio urbano que constituye además una atmósfera cromática única en Valdivia, pues concentra en un espacio reducido, junto al río y al borde de la ciudad, una enorme variedad de colores y tipos de iluminación en un solo lugar. 5. Conclusiones La feria fluvial de Valdivia nos remite al sur de Chile, pero también nos lleva al amplio y fecundo mundo latinoamericano, en donde las plazas del mercado y las tolderías continúan teniendo plena vigencia como espacios de intercambio y encuentro social. Nos lleva también a un lugar urbano dinámico, en permanente transformación, en donde se produce un encuentro profundo entre paisaje natural, espacio público y cultura local, configurando un paisaje cultural ya característico de la ciudad de Valdivia e icónico en el sur del país. Nos invita también al color, a una fiesta de colores, presentes en las frutas, las verduras, los pescados y mariscos, las vestimentas de clientes y vendedores, una fiesta de luz coloreada en el espacio público, SIIUXIII This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0