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La valoración patrimonial del paisaje cultural cafetero del Tolima, Colombia. Retos y estrategias para su conservación y apropiación

Velandia Silva, César Augusto

Abstract

El proyecto de investigación “Paisaje Cultural Cafetero del Tolima”, pretende identificar el paisaje cultural como bien de interés cultural de esta región en Colombia. Se propone el desarrollo de una puesta en valor de los atributos del paisaje y de sus enlaces naturaleza-cultura. Primero, debido a su pertinencia para el conocimiento y la apropiación de la cultura regional y segundo, debido a que la investigación científica aplicada a una región de alta calidad productiva agrícola a nivel nacional, es desconocida. Lo anterior permitirá formular estrategias en atención a las implicaciones del paisaje ante el ordenamiento territorial, la variabilidad climática, la sostenibilidad ambiental, la gestión del riesgo, las actividades turísticas y el relevo generacional de jóvenes que ya no quieren ser caficultores. Asimismo, el paisaje cultural se muestra, como el escenario idóneo para acoger los procesos de cohesión y reconstrucción del tejido social de las comunidades en el marco de la Paz.

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ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 43 LA VALORACIÓN PATRIMONIAL DEL PAISAJE CULTURAL CAFETERO DEL TOLIMA, COLOMBIA. RETOS Y ESTRATEGIAS PARA SU CONSERVACIÓN Y APROPIACIÓN. César Augusto Velandia Silva Universidad de Ibagué, Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales. Programa de Arquitectura. [email protected] RESUMEN El proyecto de investigación “Paisaje Cultural Cafetero del Tolima”, pretende identificar el paisaje cultural como bien de interés cultural de esta región en Colombia. Se propone el desarrollo de una puesta en valor de los atributos del paisaje y de sus enlaces naturaleza-cultura. Primero, debido a su pertinencia para el conocimiento y la apropiación de la cultura regional y segundo, debido a que la investigación científica aplicada a una región de alta calidad productiva agrícola a nivel nacional, es desconocida. Lo anterior permitirá formular estrategias en atención a las implicaciones del paisaje ante el ordenamiento territorial, la variabilidad climática, la sostenibilidad ambiental, la gestión del riesgo, las actividades turísticas y el relevo generacional de jóvenes que ya no quieren ser caficultores. Asimismo, el paisaje cultural se muestra, como el escenario idóneo para acoger los procesos de cohesión y reconstrucción del tejido social de las comunidades en el marco de la Paz. Palabras Clave: paisaje cultural, arqueogeografía, patrimonio. ABSTRACT The research project "Coffee Cultural Landscape of Tolima", aims to identify the cultural landscape as a cultural asset in the Tolima region, Colombia. It proposes the development of an appraisement project about the attributes of the landscape and its culture-nature linkages. First, because it is relevant to the knowledge and appropriation of the regional culture of Tolima, and second, because scientific research applied to a region of high productive agricultural quality at the national level, is unknown. This will enable the formulation of strategies attending implications for land use, climate change, environmental sustainability and risk management, also tourism activities and generational change of thousands of youngsters who no longer want be coffee growers. Likewise, the cultural landscape is shown, as the ideal setting to embrace the processes of cohesion and reconstruction of the social linkages of the communities within the framework of Peace. Key words: cultural landscape, heritage, culture-nature linkages ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 44 1. LOS ANTECEDENTES La iniciativa de identificar y delimitar el paisaje cultural cafetero de la región del Tolima estuvo considerada dentro del proyecto del expediente de nominación del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCCC) ante Unesco; sin embargo, durante el proceso, ésta no quedó incluida en la delimitación del bien patrimonial inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial en 2011. A partir de este evento, el gobierno colombiano emprendió una serie de acciones coordinadas con la Federación Nacional de Cafeteros y las entidades regionales (51 municipios en los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca), con objeto de promover acciones para la conservación del sitio. Esta experiencia, sin precedente en el ámbito colombiano hasta el año 2011, ha servido para establecer nuevas referencias sobre la valoración patrimonial del paisaje, y atender los retos que representan la difusión, la coordinación y la gestión del paisaje cultural; y aplicarlas a los sitios patrimoniales de Colombia. Por tanto, se considera fundamental contar con una puesta en valor que resalte los atributos del paisaje cultural cafetero del Tolima (PCCT), y su alto potencial cultural, en conocimiento comparativo de posibles valores excepcionales similares al PCCC. La puesta en valor de una referencia cultural histórica tan importante como el café del Tolima, puede apoyar el proceso de la Visión Tolima y los macroproyectos planteados. Tal es el caso de “Tolima, primer productor de café de alta calidad en Colombia”.15 Este macroproyecto, puede fortalecerse de forma integral con el aspecto productivo e institucional si se apoya con un proceso de conocimiento que potencie la relación que los habitantes de la región tienen en mente sobre la identidad cafetera, pero que, por no contar con una producción intelectual adecuada, no se difunde ni promueve de forma institucional en todos los niveles, sea privado, público, individual o colectivo. Por fortuna, el Comité Departamental de Cafeteros del Tolima obtuvo la Denominación de Origen Café de Tolima, una de las seis denominaciones otorgadas a nivel nacional; lo que ratifica el café del Tolima como uno de los mejores de Colombia; lo constituye un atributo que motiva la necesidad de valorar la cultura del café de la región. Localizada en la cuenca del Río Magdalena, paralela a la cuenca del Cauca (la del PCCC), el PCCT, es en una de sus partes más representativas, un espejo del paisaje cultural inscrito; el territorio en el que se presentan los enlaces naturalezacultura posibilitan la articulación de los elementos tangibles e intangibles manifestados en la biodiversidad, la arquitectura, el urbanismo, la arqueología, las cocinas tradicionales, los cantos, la poesía, los saberes, entre otros atributos. Adicionalmente, la valoración del paisaje cultural requiere desarrollar un conocimiento sobre los retos que le presenta el territorio del Tolima en términos de la gestión de riesgo y amenaza del Volcán Cerro Machín (VCM), y el Volcán Nevado del Ruiz (VNR); los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y el Plan de Ordenamiento Departamental (POD); el impacto de la variabilidad climática en la productividad; la sostenibilidad ambiental ante el impacto de las actividades turísticas y la conservación de la biodiversidad; el relevo generacional y el proceso de instauración de la Paz. 15 http://www.visiontolima2025.org/index.php/ideas-fuerza/macroproyectos/60-macroproyectos ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 45 2. LA BASE METODOLÒGICA La base metodológica para la formulación del proyecto se fundamenta en la elaboración de un marco teórico-conceptual, la definición del problema respaldada por el planteamiento de las preguntas de investigación y la identificación de los objetivos. 2.1 El marco teórico-conceptual Por su colindancia, el proyecto contiene una referencia directa con los retos y oportunidades que ha presentado la experiencia del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCCC), inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2011, el mayor paisaje cultural productivo de América Latina. El concepto de paisaje se refiere a la complejidad del territorio donde los aspectos culturales, sociales y productivos se encuentran con la biodiversidad. A partir del hecho que el PCCC es una muestra de un paisaje único, productivo y sostenible y que representa la tradición cafetera colombiana; el paisaje cafetero, per se, es la manifestación de los enlaces naturaleza-cultura representados en una tradición centenaria, ilustrada por la adaptación los minifundios, el uso inteligente de las fuentes de agua, el desarrollo de materiales tradicionales de construcción, la comprensión simbólica del paisaje y la coexistencia con el riesgo de desastres. El 25 de junio de 2011, el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco en su 35ª reunión, inscribió al PCCC en la Lista del Patrimonio Mundial. El PCCC fue inscrito debido al uso continuo de la tierra donde los agricultores aplicaron prácticas de manejo innovadoras de los recursos naturales y produjeron manifestaciones culturales tangibles e intangibles que caracterizan a la región. El paisaje cultural es una manifestación territorial del patrimonio, es decir de las prácticas tradicionales heredadas a través del tiempo, de una región y sus comunidades. También denota la evolución, el desarrollo y el cambio en el tiempo, de su relación con su entorno natural, cultural y económico. En América Latina existen sólo tres paisajes culturales: i) El Paisaje arqueológico de las primeras plantaciones de café del sureste de Cuba donde los restos únicos de las plantaciones de café del siglo XIX, en las estribaciones de la Sierra Maestra, muestran evidencia de una forma pionera de la agricultura en las dificultades del terreno; ii) El Paisaje del agave y las antiguas instalaciones industriales de tequila en México donde un amplio paisaje de agaves azules, utilizado desde el siglo XVI para producir tequila, hoy representa la identidad nacional. Este paisaje incluye los restos arqueológicos de cultivos en terrazas, casas, templos, túmulos ceremoniales y juegos tradicionales; y iii) El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, basado en criterio v y vi de Unesco. Los criterios son: (v) “por ser un ejemplo excepcional de asentamiento humano tradicional, uso de la tierra, o el uso de mar, que es representativo de una cultura —o culturas—, o de la interacción humana con el medio ambiente, especialmente cuando se ha vuelto vulnerable debido al impacto de irreversible cambio, y (vi) estar directa o materialmente asociado con acontecimientos o tradiciones vivas, con ideas, o con creencias, con obras artísticas y literarias de significado universal excepcional.” 16 En el caso de Colombia, adicionalmente cuenta con procesos de formulación de paisajes culturales, que forman parte de la Lista Tentativa de Unesco17 y que han desarrollado metodologías aplicadas para la delimitación, identificación, valoración y manejo de los siguientes sitios: el paisaje de la infraestructura de la United Fruit Company, el paisaje cultural 16 Unesco, The Criteria for Selection. http://whc.unesco.org/en/criteria/ 17 http://whc.unesco.org/en/tentativelists/state=co ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 46 de los Pueblos de la Sal; el paisaje del sur de la Provincia de Ricaurte y el paisaje de la cuenca baja del Río Chicamocha. (Fundación Erigaie, 2010). Fig. 01. Paisaje de la infraestructura de la United Fruit Company; paisaje del sur de la Provincia de Ricaurte y el paisaje de la cuenca baja del Río Chicamocha. Fuente: Ministerio de Cultura de Colombia. La categoría de Paisajes Culturales en el Patrimonio Mundial fue adoptada por el Comité de Patrimonio Mundial durante su 16° Sesión, llevada a cabo en Santa Fe, Estados Unidos de América, entre el 7 y el 14 de diciembre de 1992; la Convención del Patrimonio Mundial se convirtió en el primer instrumento legal internacional en reconocer y proteger los paisajes culturales. Asuntos relacionados con la mixtura del patrimonio cultural y natural y los vínculos intrínsecos entre las comunidades y su entorno natural fueron discutidos desde la adopción de la Convención de Patrimonio Mundial en 1992. En las Directrices Practicas para la implementación de la Convención del Patrimonio Mundial (UNESCO, 2008) se señala que “los paisajes culturales son bienes culturales y representan las “obras conjuntas del hombre y la naturaleza. Ilustran la evolución de la sociedad humana y sus asentamientos a lo largo del tiempo, condicionados por las limitaciones y/o oportunidades físicas que presenta su entorno natural y por las sucesivas fuerzas sociales, económicas y culturales, tanto externas como internas”. Así mismo, claramente se determina que los paisajes culturales se dividen en tres categorías principales: ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 47 El más fácil de identificar es el paisaje claramente definido, concebido y creado intencionalmente por el hombre. Comprende los paisajes de jardines y parques creados por razones estéticas, que con frecuencia (pero no siempre) están asociados a construcciones o a conjuntos religiosos o monumentales. La segunda categoría es la del paisaje que ha evolucionado orgánicamente. Es fruto de una exigencia originalmente social, económica, administrativa y/o religiosa y ha alcanzado su forma actual por asociación y, como respuesta a su entorno natural. Estos paisajes reflejan este proceso evolutivo en su forma y su composición. Se subdividen en dos categorías: a) Un paisaje relicto (o fósil) es aquel que ha experimentado un proceso evolutivo que se ha detenido en algún momento del pasado, ya sea bruscamente o a lo largo de un periodo. Sus características esenciales siguen siendo, empero, materialmente visibles; b) Un paisaje vivo es el que conserva una función social activa en la sociedad contemporánea, estrechamente vinculada al modo de vida tradicional, y en el cual prosigue el proceso evolutivo. Al mismo tiempo, presenta pruebas materiales manifiestas de su evolución en el transcurso del tiempo. La última categoría comprende el paisaje cultural asociativo. La inscripción de este tipo de paisaje en la Lista del Patrimonio Mundial se justifica por la fuerza de evocación de asociaciones religiosas, artísticas o culturales del elemento natural, más que por huellas culturales tangibles, que pueden ser insignificantes o incluso inexistentes. (Rössler, M., 1993, 2003, 2009). Sin embargo, en congruencia con la polisemia inherente al término “paisaje” y la connotación cultural del mismo, la pregunta que conviene, para comprender e interpretar con mayor profundidad, es ¿qué es lo cultural del paisaje? A partir del legado de Sauer entendemos paisaje cultural como un registro del hombre sobre el territorio; un texto que se puede escribir e interpretar; interpretando el territorio como una construcción humana. Definimos paisaje cultural como un ámbito geográfico asociado a un evento, a una actividad o a un personaje histórico, que contiene valores estéticos y culturales. Dicho de una manera menos ortodoxa, pero más sencilla y hermosa, paisaje cultural es la huella del trabajo sobre el territorio, un memorial al trabajador desconocido.” (Sabaté, J., 2010:11) Anschuetz (2001) reproduce el paradigma del paisaje18: “Paisaje no es sinónimo de medio ambiente. Los paisajes son sintéticos (Jackson, J., 1984:156). Los sistemas culturales estructuran y organizan las interacciones entre las gentes y su medio ambiente (Deetz, J., 1990; Ingold, T., 1993, Tuan, Y., 1977) Como observa Cosgrove (1985), “paisaje significa un mundo exterior mediatizado por la experiencia subjetiva del hombre” El paisaje es el mediador entre naturaleza y cultura. “Los paisajes son un mundo de productos culturales […] un paisaje es “una construcción, una composición del mundo”. (Boonemaison, J., 1994; Norton, W., 1989). 18 “Paisaje está relacionado con landscipe, que a su vez es un término que apareció a finales del siglo XVI de la palabra holandesa landschap (paisaje en alemán) para denotar una foto de un paisaje donde 'se deriva SCHAP' de la misma raíz que origina ‘barco’ y también está en shape (forma). Por último, la forma, el patrón y la relación son internas al propio concepto de ‘paisaje’: considerar un paisaje significa decodificar la forma del espacio en él.” (F. Criado-Boado, 2014:6). ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 48 Los paisajes son construcciones dinámicas en los que cada comunidad y cada generación impone sus propio mapa cognitivo de un mundo, antropogénico e interconectado, de morfología, planificación y significado coherente […] Más aun, el paisaje, como sistema de manejo de símbolos significantes de las acciones humanas, y de los subproductos materiales que generan ayuda a definir relaciones habituales ayuda a definir relaciones habituales basadas en una información diferenciada. Sin embargo, los procesos de cambio conductual a través del tiempo y el espacio tienen forzosamente como resultado un paisaje en cambio constante. Así que el paisaje es un proceso cultural. [Hirsch, E. y O’Hanlon M., 1995] (Anschuetz, K., 2001:5). El primer paisaje cultural inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 199319 fue el Parque Nacional Tongariro (Nueva Zelanda). Ésta nueva categoría ha permitido el reconocimiento del carácter no monumental del patrimonio integral en los paisajes culturales; el reconocimiento de los vínculos existentes entre diversidad cultural y biológica, específicamente con el uso sostenible de la tierra. (Bandarin, F., et al., 2009:3). La Lista del Patrimonio Mundial cuenta con 99 paisajes culturales inscritos; 4 de ellos son trasfronterizos; 1 ha sido excluido de la Lista; 3 están en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro; 90 se han inscrito como sitios culturales y 9 se han inscrito como sitios mixtos. Los Paisajes Culturales inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco se encuentran localizados en los territorios de 61 Estados Parte.20 Un análisis de las listas indicativas reveló que el 10% de los sitios incluidos en las Listas indicativas nacionales son sitios de importancia agrícola y pastoral. (Rössler, M., Tornoux M., 2013:13). Es importante resaltar, el énfasis sobre el estudio de los enlaces naturaleza-cultura. Éstos se refieren a la identificación de la relación de los aspectos vivos vinculantes entre la dimensión natural y la dimensión cultural; concentradas en lo más profundo de los valores patrimoniales del sitio, las tradiciones simbólicas y su diversidad biocultural. Sobre la cual se “han forjado identidades culturales en entornos específicos […] y la aprehensión del patrimonio tanto en el campo natural como en el campo cultural que ha evolucionado […] como algo dinámico, interrelacionado y complejo.” (Larsen, P., Wijesuriya, G., 2015:6.) El paisaje como un modelo "vivo", se refiere a su comprensión como una expresión viva que debe permanecer expuesta para la aprehensión social y el desarrollo de las acciones para su preservación a través del tiempo. Esto es muy significativo en el paisaje agrícola: para una integración efectiva del patrimonio y el desarrollo sostenible, es necesario explorar sistemáticamente las características de complejidad de la naturaleza y la cultura para establecer un diálogo creativo entre el pasado, el presente y el futuro. 2.2. Los problemas planteados La definición del problema radica en que no se cuenta en la región del Tolima con un conocimiento formado en función de la valoración de los atributos del paisaje cultural. La falta de líneas de investigación sobre el tema, no ha permitido el desarrollo de una construcción colectiva alrededor de la identidad cafetera y por tanto de la apropiación de la cultura regional del Tolima. Constituida en la actualidad como una de las regiones de más alta calidad productiva agrícola y cafetera a nivel nacional, la propuesta del paisaje cultural cafetero del Tolima se presenta como una oportunidad de articulación de la dimensión cultural del territorio y permitir un mejoramiento de la calidad del desarrollo rural y de disminución de la problemática socioeconómica de las comunidades de la región. 20 http://whc.unesco.org/en/list/ ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 49 El desarrollo del proyecto tendrá como alcance la publicación de un expediente de valoración del Paisaje Cultural Cafetero del Tolima (PCCT) como Bien de Interés Cultural (BIC), en el cual se propongan las estrategias para la conservación y la apropiación del PCCT como BIC departamental. En consecuencia, las preguntas de investigación apuntan a la definición de los atributos y valores del PCCT. a) ¿Existen los mismos atributos del PCCC o se pueden identificar nuevos atributos en el PCCT? b) ¿Cómo se presentan en el PCCT los factores que afectan la posible pérdida o amenaza del PCCC? c) ¿Es factible la incorporación de criterios para la redefinición de los valores y atributos en función de los elementos no contenidos en la nominación del PCCC? d) ¿Cuáles son las características excepcionales de las manifestaciones culturales materiales e inmateriales del PCCT? e) ¿De qué manera afecta al PCCT el cambio climático y la gestión de amenaza y riesgo de desastres? f) ¿El paisaje cafetero del sur del Tolima contiene nuevos atributos excepcionales diferenciados a los del PCCC? 2.3. Los objetivos El proyecto tiene como objetivo general, identificar y delimitar el PCCT como Bien de Interés Cultural (BIC), en el cual deben proponerse las acciones tendientes a la conservación, la apropiación y la promoción del PCCT como BIC departamental; y definir las implicaciones y compromisos que esto conlleva en la educación, el ordenamiento territorial, las actividades extractivas, las actividades turísticas y en el relevo generacional de miles de jóvenes que no quieren ser caficultores. Asimismo, visualizar el paisaje cultural como escenarios aptos para la cohesión de las comunidades en la preservación de la cultura y la paz. 3 EL CAFÉ DE LA REGIÒN DEL TOLIMA Guhl (2008:133), identifica que las condiciones ideales –y actualespara la producción cafetera están entre los 1.000 y 2.000 msnm. Dado que el régimen de precipitación presenta una distribución bimodal por la ubicación ecuatorial, esto produce dos cosechas de café anuales. El café se cultiva por lo general en laderas muy empinadas, y casi siempre acompañado de otras actividades agropecuarias en la ‘finca’21. Lo que produce un paisaje de ‘colcha de retazos’, en el que las parcelas de café se intercalan con potreros, cultivos de verduras y legumbres22, guaduales y bosques de galería entre otros. “El café llegó al país por Venezuela, a la zona que corresponde hoy a los departamentos de Santander y Norte de Santander, en las primeras décadas del siglo XIX. Desde allí se expandió lentamente hacia el sur a lo largo de la cordillera Oriental. En el periodo entre 1840 y 1860 llegó hasta Cundinamarca, Tolima, algunas partes del Huila y el Cauca, y su producción estaba en manos de grandes terratenientes. […] Hacia 1870, el café ya había llegado al departamento de Antioquia y al poco tiempo se convirtió en un cultivo de mucha acogida. En el periodo entre 1880 y 1910, el café se extendió desde allí hacia el sur, hacia los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y norte del Valle (del Cauca).” (Guhl, A., 2008:136) La expansión que tuvo el café a principios del siglo XX implicó no sólo un desplazamiento de las zonas de producción, sino la presencia de nuevas formas de organización social y productiva, y se asoció a un crecimiento exponencial posterior a la Guerra de los Mil Días. De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC, 2015), el café llegó al Tolima en el año 1870 y apareció en los municipios de Venadillo, Santa Isabel y Rovira. 21 Nombre dado en Colombia a la propiedad de uso agropecuario, en la que se asocia la vivienda con la producción agrícola. No necesariamente la finca significa que pertenezca a un minifundio. Pero cuando la finca es muy grande, perteneciente a un latifundio se llama ‘hacienda’. 22 El cultivo para la provisión de alimento diario de la familia cafetera se denomina ‘pancoger’ ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 50 En la región del Tolima se afianzaron grandes haciendas productoras de café, que son afectadas por el conflicto agrario que se gesta en la región. A partir de 1951 se intensifica el conflicto armado y en consecuencia, se abandonaron las grandes haciendas. A principios de los años sesenta los pequeños campesinos sin tierras presionaron la parcelación de los latifundios abandonados. En el Tolima, el minifundio se constituyó en la característica dominante en gran parte del cultivo de café en la región. En 2014, el desarrollo de la caficultura en Tolima, estableció que el 97% de su parque cafetero estaba tecnificado (CDCT, 2014). Salamanca (2015) ha demostrado que existe una relación directa entre la producción en pequeñas parcelas y el enfoque en productos diferenciados de calidad, pues representan una opción viable para maximizar ingresos en el territorio disponible. El desarrollo de la caficultura del Tolima ha permitido la integración de pequeñas parcelas con el conocimiento trasmitido de tecnificación y especialización, y por tanto ha logrado que el café de esta región se haya destacado por su calidad. Fig. 02 Localización del Paisaje Cultural Cafetero (inscrito en la Lista de patrimonio mundial) y del Paisaje Cultural Cafetero del Tolima. Fuente: Federación Nacional de Cafeteros de Colombia; y elaboración de Haver Romero, Ana María Pérez y Louis Prieto. 3.1. Localización Las características del café del Tolima provienen del rango de altitud entre 900 y 2100 msnm, en el que se localizan 38 municipios que conforman el paisaje productivo cafetero. Esto se refiere al localizado en 02º52’59’’ y 05º19’59’’ latitud norte, y 74º24’18’’ y 76º06’23’’ en la cordillera central, piedemonte oriental y occidental del rio Magdalena y valle del río Magdalena, que comparten cualidades derivadas de similares factores geográficos, de suelos, climáticos, de prácticas de cultivo y culturales. Los municipios cafeteros del Tolima son: Alpujarra, Alvarado, Anzoátegui, Armero - Guayabal, Ataco, Cajamarca, Casabianca, Chaparral, Coyaima, Cunday, Dolores, Falan, Fresno, Herveo, Ibagué, Icononzo, Lérida, Libano, Mariquita, Melgar, Murillo, Natagaima, Ortega, Palocabildo, Planadas, Prado, Purificación, Rioblanco, Roncesvalles, Rovira, San Antonio, San Luis, Santa Isabel, Suárez, Valle de San Juan, Venadillo, Villahermosa y Villarrica. La época de floración de la región cafetera de Tolima tiene disponibilidad de café durante todo el año, lo que define dos zonas con diferentes épocas de cosecha. La primera equivalente al 75% de los municipios de la región cafetera y que tiene su cosecha principal entre los meses de marzo y junio, y entre octubre y noviembre. La segunda zona comprende ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 51 los municipios de Armero, Casabianca, Falan, Fresno, Herveo, Lérida, Libano, Murillo. Palocabildo, Santa Isabel, Villahermosa y tiene su cosecha principal entre septiembre y diciembre, y otra menor entre abril y mayo. El paisaje cafetero de Tolima se conforma de suelos y condiciones climáticas que la diferencian de otras regiones productoras de café en Colombia. Las características del suelo y la distribución de las lluvias a lo largo del año generan una distribución equilibrada de la cosecha (Gómez, G., Caballero, R., Y Baldion, R., 1991). La precipitación varía entre 1.179 – 1.626 milímetros de lluvia al año; las temperaturas promedio oscilan entre 20.2°C en Planadas y 21.4°C en Fresno; las temperaturas mínimas están en el rango de 16.2 en Ibagué y 18.1 en Fresno, respecto a la temperatura máxima son del orden de 25°C. Respecto al número de horas de Brillo Solar la variación existente es del orden de 1179 en Planadas y 1605 en el Líbano; para la lluvia las variaciones son de 1.647 mm/año en Ibagué y de 2.333 en Fresno. (FNC, 2015:26) Los perfiles de suelo característicos del Tolima pertenecen a clasificaciones relativas a cenizas volcánicas, tobas andesíticas y granitos (feldespatos e intrusitas); areniscas, arenas, arcillas, esquistos y filitas. La combinación de estos elementos y su interacción con las características físicas y químicas de los suelos, que sumadas al uso del grano de café de la especie Coffea arabica, permiten que el café tenga una alta calidad. (FNC, 2015:27) Fig. 03 Denominaciones de origen de la producción cafetera en Colombia. Fuente: Elaboración de Ana María Pérez y Louis Prieto 4 LA ESTRUCTURA DEL PAISAJE CULTURAL 4.1. Descripción del paisaje y estructura geográfica El paisaje cafetero del Tolima se caracteriza por el cultivo del café en empinadas laderas, se conjuga la biodiversidad con la fisiografía de valles y laderas de pendientes suaves y escarpadas, hasta los glaciares y volcanes en las cumbres de la Cordillera Central y los bosques nativos y corredores biológicos, los cuales son considerados estratégicos para la conservación de la biodiversidad. Este territorio recoge un conjunto de ecosistemas en el cual coexisten complejos ecológicos y humanos que muestran una indivisibilidad compuesta por la unidad de cuencas con sus vertientes y planicies; la de los nevados; el páramo de Las Hermosas que bañan el ecosistema cafetero del Tolima y un subsistema de ciudades resultado de un proceso de población prehispánico. ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 58 • La demanda: representada por el uso actual y requerimientos de las poblaciones humanas sobre el ambiente biofísico y cultural y; • Los conflictos: generados por incompatibilidades entre la oferta y la demanda que se manifiestan en destrucción, degradación o sobreutilización de los componentes del paisaje. Se coincide con la metodología para caracterizar con un enfoque participativo el Paisaje Cultural integrando las dimensiones ecológica, social, biofísica, productiva, económica, cultural y legal; proponer escenarios para el uso y manejo sostenible a nivel de sus sectores; consolidar y difundir una base de información territorial del paisaje haciendo partícipes a las comunidades. (Duis, U., et al. 2010:14). Con base la integración de la metodología, sobre una estructura operativa de unidades de paisaje, se podrá complementar la política para el manejo del ordenamiento territorial y de manejo paisajístico, en la medida que estas unidades estén cualificadas por los lineamientos del paisaje cultural, y de ellas se precisen las condiciones y las acciones específicas para la preservación de las áreas agrícolas y de cultivo de café, los intercambios socioculturales y económicos, las manifestaciones culturales y la conservación de los ecosistemas. En cuanto a las estrategias para la apropiación del patrimonio, la protección del paisaje cultural debe favorecer el mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones locales a partir de modelos de desarrollo sostenible. La cohesión del tejido social a desarrollar mediante los procesos de educación y reconciliación para la paz, es la menos avanzada desde el enfoque patrimonial, ya que los procesos de apropiación son complejos de reconocer y desarrollar. Es la única forma que puede garantizarse la transmisión de los valores, y de potenciar la sensibilidad colectiva de las comunidades que pueblan y trabajan el paisaje cultural. Al paisaje, como producto social transformado por el trabajo colectivo, puede descifrarse en sus componentes por la arqueogeografía, y el trabajo antropológico y etnográfico complementario con las comunidades, para interpretar la carga simbólica del paisaje cultural. Por otra parte, las estrategias para la gestión del riesgo deben aportar en cuanto al dimensionamiento de su impacto sociocultural y económico, y las posibles integraciones con el ordenamiento territorial. En todos los casos, se valoran las amenazas más comunes, como los deslizamientos y la remoción en masa. En el caso de Colombia, la amenaza volcánica así como la sísmica, es elevada (World Bank, 2014) De acuerdo con el Manual de referencia para la gestión del riesgo de desastres (UNESCO, 2010) ¿Cómo se vincula un plan de Gestión de Riesgo y Desastres (GRD), al plan de manejo del bien patrimonial? Esto no es posible si no se considera la amenaza volcánica como prioritaria y si no se identifican los enlaces naturaleza cultura del patrimonio con el riesgo de amenaza volcánica. En relación a la estrategia de la variabilidad climática y la sostenibilidad ambiental, en materia de adaptación al cambio climático existen antecedentes desde la fundación del Fondo de adaptación para el cambio climático28 por parte del Gobierno de Colombia, que ha logrado el financiamiento internacional con USAID29, y con el Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)30. La FNC ha desarrollado la política de sostenibilidad en acción, para enfrentar medidas 28 Ministerio de Hacienda, Gobierno de Colombia. http://sitio.fondoadaptacion.gov.co/ 29 US Agency forInternational Development https://www.usaid.gov/es/where-we-work/latin-american-and-caribbean/colombia 30 www.pnud.org.co/cambioclimatico/ Consultado 1 de octubre de 2015. ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 59 sostenibles de productividad ante el cambio climático, intensificar la promoción y aplicación de estrategias y acciones de “Caficultura Climática Inteligente” (Uribe, S., Velandia, C., 2013) Para la construcción de la estrategia para la paz y la reconciliación, con la firma del Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, se parte de uno de los puntos principales fue el Acuerdo sobre “Política de Desarrollo Agrícola Integral Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral (RRI)”. Este acuerdo establece las bases para la transformación del campo y crea las condiciones de bienestar y buena vida para la población rural. Busca erradicar la extrema pobreza rural y reducir la pobreza rural en un 50% en un período de 10 años, promoviendo la igualdad, cerrando la brecha entre el campo y la ciudad, reactivando el campo y en particular el desarrollo de la agricultura campesina, familiar y comunitaria.31 Las estrategias mencionadas, deben orientarse a la conservación y promoción del patrimonio material e inmaterial del paisaje cultural y articularlo al desarrollo regional, mediante su identificación, estudio y manejo y el desarrollo humano sostenible. En este sentido, las soluciones deben intensificar el desarrollo de proyectos productivos que brinden perspectivas de desarrollo dentro de la actividad cafetera, metodologías adecuadas a las condiciones del campo que promuevan la formación para el trabajo y el arraigo en las zonas cafeteras y el diseño de programas de seguridad social que propicien condiciones de retiro justo para los caficultores mayores. Fig. 08 Paisaje cafetero del corregimiento de Tapias, municipio de Ibagué, Tolima, Colombia. Fotografía del autor. 31 http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/Documents/informes-especiales/abc-del-proceso- de-paz / index.html) en el marco del posconflicto ISSN: 1886-6840 (versión electrónica), DL: B.38203-2006 (versión electrónica) Identidades: territorio, cultura, patrimonio This work is licensed under a Creative Commons License CC BY-NC-ND 4.0 60 BIBLIOGRAFÍA ANSCHUETZ, K. et al. (2001). An Archaeology of landscapes: Perspectives and Directions. En Journal of Archaeological Research, 9 (2), p.157-211. BANDARIN, F., et al. (2009). World Heritage Cultural Landscapes: A Handbook for Conservation and Management. París: UNESCO World Heritage Centre. p.3. BONNEMAISON, Joel (2005) Culture and Space: Conceiving a New Geography. New York: Tauris. CARDER et al. (2002). Ecorregión Eje Cafetero: Un Territorio de Oportunidades. Pereira. COMITÉ DEPARTAMENTAL DE CAFETEROS DE TOLIMA (CDCT). 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