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El borde costero como límite Directrices para el caso de Porto Alegre TESIS: DIRECTOR TESIS: DEPARTAMENTO: DOCTORADO: CIBELE VIEIRA FIGUEIRA JAVIER MONEDERO EXPRESIÓN GRÁFICA ARQUITECTÓNICA REPRESENTACIÓN ARQUITECTÓNICA. SISTEMAS Y TECNOLOGÍAS
Iª parte. Introducción 1.1 Planteamiento de la investigación 05 1.2 Lo singular y lo global. El caso y el tipo 17 1.3 Lenguaje internacional y tradición local 23 1.4 El espacio público y sus límites 29 1.5 El espacio de orla 39 1.6 La ciudad costera y el paisaje 43 IIª parte. Los términos del análisis 2.1 La imagen de la ciudad, la imagen de sus límites 51 2.2 Análisis visual 73 2.3 Percepción y escala 79 2.4 Características morfológicas 87 2.5 Categorías globales y tipologías de proyecto de borde 99 IIIª parte. Análisis de referencias relevantes 3.1 Usos y edificaciones junto al paseo 111 3.2 Conexión con la ciudad 125 3.3 Conexión entre espacios litorales 135 3.4 Configuración costera 145 3.5 Ciudad y límite natural 155 3.6 Color, luz y textura en el paseo 165 3.7 El límite costero y los eventos especiales 175 3.8 Análisis de ejemplos brasileños: Rio de Janeiro y Santos 185 3.9 Conclusiones 201 1 IVª parte. Porto Alegre 4.1 Contexto físico 207 4.2 Contexto histórico 215 4.3 Evolución reciente, problemas 227 4.4 El área 233 Vª parte. Análisis/ Directrices 5.1 El borde, la ciudad y los cinco elementos 251 5.2 El borde y su identidad 263 5.3 Los elementos relevantes 269 5.4 Proyectando posibilidades 275 5.5 Consideraciones Finales 289 Bibliografía 295
Introducción parte I
INTRODUCCIÓN Estudiar la ciudad acarrea dos sensaciones contrarias, el sentimiento de cercanía y el de lejanía. Al mismo tiempo que la dominas, por el simple hecho de ser un usuario más de esta estructura, esta sensación de dominio se desvanece cuando sales del ámbito en el que vives y que conoces. En la práctica de la comprensión urbana, esta sensación también está presente, diría que es uno de los atractivos del diseño urbano, la ciudad siempre causa una fascinación, por la posibilidad de llegar a entenderla y quizás dominarla. Además la historia del planeamiento de las ciudades está directamente relacionada con su historia y sus aspiraciones para el futuro. Los trazados de una ciudad dicen mucho de ella, y también influyen en los objetivos que pueda lograr en el futuro. Ésta no es una ciencia fácil, el simple hecho de establecer las medidas necesarias para una calle o un paseo, dentro de la malla de la ciudad, implica prever no solamente su uso actual, sino la posible utilización futura, es como aspirar a ser un “futurólogo urbano”. Esto ha ocurrido de manera positiva y negativa en todas las ciudades. Por citar un ejemplo muy actual, la avenida Diagonal de Barcelona, proyectada por el ingeniero Ildefons Cerdà, en 1959, en el "Proyecto de Reforma y Ensanche de Barcelona", ha podido adaptarse a las necesidades actuales de una capital que no para de crecer, garantizando su función de eje estructural, gracias a las dimensiones establecidas en aquella época. Dimensiones que le han permitido, además de su función básica de vía para coches y peatones, albergar espacio para carriles de autobuses, carriles para bicicletas, zonas de aparcamiento y, recientemente, un carril especial para el tren de superficie. Lo que está claro es que aprendemos mucho de los modelos existentes a lo largo de los años y por suerte existen las más diversas teorías para establecer dimensiones para las distintas zonas consolidadas dentro de la estructura de las ciudades. No obstante, como había comentado, la estructura de la ciudad está directamente ligada a su historia, es sensible a los cambios de la sociedad, y por esto tiene que adaptarse a las nuevas necesidades. Estas nuevas necesidades pueden llegar a influir mucho en la estructura urbana, en función de los nuevos usos demandados por la pobla- 1.1 Planteamiento de la investigación 5
6 ción. En los últimos años hemos experimentado con demasiada rapidez estos fenómenos que han ido modificando, muchas veces de forma descontrolada, nuestras ciudades. El fenómeno de los grandes centros comerciales, el modelo del mall estadounidense, ha interferido de forma importante en nuestras ciudades, y de forma todavía más descontrolada en el resto de América. Este fenómeno ha cambiado muchas calles fundamentales de la estructura urbana, rompiendo con zonas de comercio consagradas, desarticulando puntos de actividad social como cines, restaurantes e incluso salas de baile. Al concentrar todos los usos en un solo centro, con aparcamiento y control de seguridad, ha atraído a la población, obligando a cambiar la estructura urbana. Lo peor de este fenómeno es que lo que se puede percibir actualmente es una necesidad de regresar a la calle, retomar el medio urbano y estar en mayor contacto con la naturaleza urbana, volver a la ciudad como medio de darle vida y seguridad. Y si esta previsión llega a ser cierta tendremos que imaginar nuevos usos para estos gigantes ubicados en nuestras ciudades, aunque éste no es el tema de estudio propuesto. Entre las nuevas preferencias sociales que cambian la estructura de la ciudad, se halla la remodelación de las ciudades costeras o ribereñas, que persigue una integración, muchas veces completamente inexistente, con este ambiente natural; éste es otro fenómeno que está cambiando de forma significativa la malla urbana. El proyecto de tesis surge del interés por este problema tan actual, que afecta igualmente a muchas ciudades en los diferentes continentes: la ordenación del borde de agua a partir del tratamiento dado al paseo de orla. Todavía no hay demasiada documentación dado que es una exigencia reciente; es un problema de este siglo, que a pesar de ser poco estudiado y debatido, ya posee suficientes modelos que permiten analizarlo. Respecto a los modelos que ya funcionan dentro de la malla de la ciudad, España es un país que proporciona un material muy rico para la investigación, no solamente respecto a estos prototipos, también hay una amplia variedad de material publicado en revistas que aborda esta temática y también bibliografía específica. La verdad es que el mejor libro sobre el tema, en mi opinión, es de un autor español, el profesor Juan Jesús Trapero, que además de presentar un extenso material gráfico, elabora un texto muy interesante en el
que explica la historia de esta transformación social y analiza desde el punto de vista gráfico-urbano cuáles son los principales desafíos que presenta este tipo de proyecto. Utilizando sus propias palabras se pude resumir la esencia de su texto: “Ha predominado, hasta épocas bien recientes, una consideración negativa hacia los frentes litorales, y los terrenos lindantes con el litoral se han venido utilizando, a menudo, para instalaciones defensivas o bien para usos no deseados, como mataderos, lazaretos, cementerios, vertederos, almacenes, industrias molestas o contaminantes, vías de ferrocarril, carreteras, etc. [...] La atracción que ejercen las áreas marítimas como lugar de relajación y de disfrute combinado de las aguas marinas y del sol se ha liberado, en nuestro siglo, de gran parte de los condicionantes negativos que venía soportando al desaparecer las amenazas de invasión y la inseguridad en la navegación, facilitarse los viajes y generalizarse el confort en las edificaciones [...]. Conviene resaltar que los usos y actividades que se dan en el litoral son fundamentales para el progreso económico de las comarcas, pero, a un tiempo, son los generadores, bien a menudo, de la grave degradación que sufren nuestros territorios costeros, lo cual a largo plazo es totalmente negativo para esas comarcas [...]. La degradación del litoral amenaza los ecosistemas naturales y la calidad de vida [...]. Conviene analizar las incidencias positivas y negativas de cualquier actuación en la costa.” Del libro Los paseos marítimos españoles Juan Jesús Trapero Al observar los proyectos de paseos urbanos en la costa y las alteraciones físicas que causan en el paisaje litoral pienso que están poco debatidas las consecuencias que la forma, la altura (principalmente edificaciones), las texturas y los colores causan en el entorno natural. Debemos debatir los casos positivos -como es el proyecto de la Vila Olímpica y las playas del Poblenou de Barcelonapero también aprender mucho de las experiencias negativas. El atractivo del San Sebastián -Playa de la Concha Fuente: Martin Gonzalez 7
Ordenación de la costa Configuración Fachada Borde Ciudad ¿Elementos de unión? 8 paseo, su identidad y el hecho de ser fácilmente reconocible son argumentos a teorizar. “El atractivo es la clave de una ciudad con vida. Una ciudad atractiva no es una casualidad, como una persona atractiva no es una casualidad.” Paolo Soleri OBJETIVO DE LA TESIS La cuestión principal que se propone afrontar este trabajo de tesis es entender la relación entre el borde y la ciudad respecto a su estructura, qué significado aporta el paseo marítimo o ribereño para la ciudad a punto de definir una identidad colectiva. Al crecer, la ciudad pierde, recupera, descubre o se topa con nuevas identidades que le atribuyen un diferencial, un valor; el paseo costero es una estructura con gran significado que contribuye a la identidad local, y que debe encajar en la estructura de la ciudad. Busco reconocer estos valores expresados según la representación gráfica. Procuro investigar cuáles son los principales condicionantes de los paseos litorales como elementos de protección de la costa y como elementos que se integran en el medio natural, basándome en el estudio sistemático de diversas experiencias ya realizadas, para desarrollar el análisis de este tipo de espacio público asociado al ejercicio de la proyectación arquitectónica. Este tipo de espacio complejo, concebido desde distintos aspectos -algunos fundamentales para su realización, como el económico-, en este análisis será abordado desde el punto de vista morfológico, a partir de un análisis gráfico. En el análisis se dará énfasis al paseo litoral como protagonista principal en la tarea de la ordenación del borde de agua y como el elemento capaz de rematar dignamente las áreas urbanas y configurar la fachada de la ciudad junto al mar. Me interesa conocer las relaciones entre el borde y la ciudad que establezcan la idea de unión. Definir cuáles son los condicionantes físicos que configuran la delimitación urbana y la relación con los
elementos urbanos de la ciudad. En los proyectos analizados pretendemos poder concretar algunos parámetros respecto a la calidad visual externa (texturas, volúmenes y colores) e interna (suelo, fachada, cubiertas, arbolado, mobiliario urbano y elementos especiales). El punto de partida es la construcción de un esquema metodológico que permita profundizar en las relaciones entre las soluciones estudiadas y un caso real al cual podría aplicarse. Apartir de este momento entraremos en un área bastante cercana a mí que es el actual estado de la zona costera de la ciudad de Porto Alegre. Trabajaré en un tramo bastante central, de siete kilómetros, donde fue construida recientemente (poco más de diez años) una avenida junto a la costa como una vía para intentar resolver el problema del tráfico viario. A partir de este momento la ciudad ha redescubierto la costa que estaba olvidada. Hoy en día esta zona presenta sólo algunas intervenciones puntuales y mantiene sus características naturales. El trabajo recurrirá al recurso de la imagen, pues creo que aclara el contenido del trabajo y mejora la comprensión del texto. He buscado una solución esquemática, con los símbolos e instrumentos del planteamiento, traducida en un lenguaje gráfico. Desde mi punto de vista este tipo de espacio requiere una teoría propia donde se describan tipos universales aplicables a la definición del borde litoral. Este estudio pretende llegar a establecer una relación de indicadores y sugerencias que permitan reflexionar sobre el paseo desde su uso urbano y su relación con el ámbito natural. Pretendo llevar a cabo un análisis general de las estructuras fundamentales de los proyectos y no solamente una catalogación de detalles del proyecto, profundizar sobre la integración de la malla urbana con su fachada litoral. Sobre la base de estas cuestiones, en un segundo momento la tesis se propondrá estudiar una alternativa teórico-prác- tica para el caso de Porto Alegre, efectuando una reflexión critica sobre la simbología de la naturaleza y la arquitectura, de la naturaleza y la ciudad. Estas reflexiones son válidas también en el ámbito nacional, dado que Brasil posee alrededor de cinco mil zonas ribereñas con litoral desordenado. La intención es tomar como ejemplo los proyectos (o nor- Porto Alegre - Tramo del lago Guaiba junto al centro Fuente: Henrique Amaral 9 zona Residencial Centro Urbnao
Actualmente al examinar los trabajos de intervención costera junto a núcleos urbanos, podemos observar como existe una mayor discusión respecto a las zonas portuarias de las ciudades. Éstas han sufrido diversas alteraciones a partir de los cambios de relación de los individuos respecto al “wather-front” de su ciudad. Especialmente las zonas portuarias pasaron a ser puntos de gran interés y a través de las reconversiones y algunas se volvieron áreas de provecho cultural. Por esta razón, este tipo de zona está siendo analizada y catalogada en diversos libros que hacen una apreciación de estas transformaciones, que ocurrieron especialmente a partir de la década de 1980. Pudimos observar como la reconversión de las zonas portuarias en zonas de ocio se ha tornado una estrategia positiva de aprovechamiento de grandes áreas cercanas a los centros urbanos, adoptadas pr muchas ciudades. Este tipo de acción urbana sucede porque a pesar de las características locales de cada lugar, existen transformaciones que se repitne del mismo modo en las diferentes ciudades. La modernización de los puertos ha requerido áreas menores, desactivando grandes extensiones que ahora resucitan como un atractivo urbano ligado al ocio. Tales transformaciones de carácter global suceden, bien como en este caso, también en otras áreas de la ciudad. En este estudio nuestra intención es analizar las zonas costeras ligadas al centro urbano y, en muchos casos, cercanas a las zonas portuarias, que también están sufriendo un proceso de transformación global, generalmente son convertidas en paseos costeros o parques o bien están olvidadas. Creemos que justo sobre estas zonas no poseemos grandes debates respecto a su relación con la ciudad. ¿Cuáles son los usos más adecuados y de qué manera influyen en la fachada de la ciudad? El borde de agua, como conjunto urbano, configura una imagen significativa dentro del contexto de la ciudad y debe integrarse a ésta de manera que pueda ser aprovechado por sus habitantes, además de ser un espacio de interés turístico. Nuestro trabajo buscará comprender la estructura de este tipo de proyecto asociado al contexto cultural contemporáneo, y así buscar entender la complejidad de la transformación y formación de este espacio de la ciudad. En este debate también es importante reflexionar sobre la conservación de los rasgos naturales de la ciudad, que es una de las preocupaciones del desarrollo sostenible, llevando en cuenta que, desde nuestro punto de 1.2 Lo singular y lo global. El caso y el tipo Sanlúcar de Barrameda - Cádiz Fuente: revista Quaderns 216 17
18 vista, pensamos que en el futuro no sobrevivirán las ciudades solamente basadas en el turismo, que no se identifiquen a su contexto cultural. Este es un espacio de gran potencial dado que el ocio en las grandes ciudades es una actividad cada vez más valorada. Muchas ciudades europeas y americanas han puesto en marcha la operación de reconvertir los bordes costeros, y a partir de allí surgen distintos trabajos que permiten reflexionar y debatir sobre las soluciones existentes o las soluciones posibles. Como ya hemos comentado, estas soluciones están más documentadas en todo lo relacionado con la reestructuración de las zonas portuarias, los paseos marítimos o ribereños en zonas urbanas están poco documentados y el material gráfico no es demasiado extenso. La documentación sobre este tipo de espacio carece, todavía, de un análisis profundo, generalmente están basadas en el problema de una ciudad específica o son un mero levantamiento fotográfico de soluciones adoptadas para algún caso singular. Sin embargo hemos podido encontrar documentación gráfica en la producción española, acompañada de algunos análisis teóricos interesantes que nos permiten, asociado a algunas visitas “in situ”, promover una discusión amplia de las diferentes maneras de resolver este tipo de espacio. Analizando los motivos y objetivos principales al implantarse los distintos bordes costeros, pudimos observar claramente las similitudes que existen en este tipo de intervención. A lo largo del trabajo realizado hemos podido observar varios modelos de estructura distintos (casos), que se han utilizado con el objetivo de resolver los diferentes espacios costeros (tipos). Buscamos en este trabajo encontrar coincidencias (directrices) entre los casos analizados, tanto de los recursos que resulten exitosos como de los resultados contrarios. Entre los muchos proyectos pudimos observar directrices que se repiten y funcionan de forma positiva o no. Se pueden reconocer actitudes proyectuales que indican usos y soluciones dentro del espacio. De una manera u otra el objetivo es valorizar la zona y, de cara al público, “vender” este nuevo espacio, como ya ha
pasado con otras zonas nuevas, como las grandes superficies comerciales, los parques o los bulevares. Las similitudes de este tipo de proyecto no abarcan solamente los aspectos positivos, también los riesgos son los mismos. Este tipo de actuación siempre comporta demasiadas inversiones y por esto interfieren factores externos como la especulación inmobiliaria o los intereses privados. Es importante tener un plano estricto de actuación para preservar el territorio. Además, vivimos en un mundo globalizado donde se establecen tendencias, modas, no sólo en el modo de vestir, sino también en las actuaciones urbanas. Observando los distintos bordes se pueden verificar estas tendencias, lo que no quiere decir que sean malas, pero hay que observar cómo se relacionan con la cotidianidad social urbana. En el trabajo nos servimos del método de análisis urbano basado en la evaluación de diferentes casos, buscando reconocer a través de los elementos comunes que componen este espacio urbano. Como lo describe Philippe Panerai en su libro Elementos de análisis urbano, utilizamos la clasificación en un primer momento como una lectura a posteriori, un modelo de reconocimiento de los elementos que nos capacita para formar una tipología arquitectónica que nos sirve de instrumento de conocimiento. Pero también reconocemos que, como dice el autor, “los tipos funcionan en la teoría de la arquitectura como proposición para la conducción”. Claro está que al tener un objetivo final, no somos imparciales, miramos especialmente los aspectos y elementos que tienden a encajar en nuestro caso. Independientemente éste es un recurso fundamental en este trabajo, como explica Panerai, citando a Duran; cuando nos habla de la utilidad de la clasificación, ésta se justifica por “el infinito número de objetos que abarca la arquitectura” y la necesidad de informar sobre ellos con economía. Es evidente que según la escala del proyecto, en el ámbito de la arquitectura o del urbanismo, están presentes diferentes objetos que, dentro de cada escala, deben ser reconocidos para así estudiar con provecho, aprendiendo del espacio, y éste es nuestro objetivo. El hecho de que tengamos bien acotado el tipo de estructura urbana de borde sólo facilita el trabajo en busca de las directrices que sirvan de herramienta de conocimiento que define tipologías generales, lo que nos ha facilitado visualizar posibilidades existentes para nuestra área de intervención, nuestro caso especifico. Cabría citar también aquí la cuestión de la temporalidad que interviene en la for- Evaluar casos BCN SSB GIR 19 Análisis Coincidencias Tipos
20 mación del espacio; como comenta Panerai, el factor tiempo es un agente que influye en los proyectos y en las actitudes de los usuarios, un factor que nos afecta desde el punto de vista social local, dado que la mayoría de las intervenciones datan de fechas recientes. La tesis se moverá entre dos extremos, entre los diferentes casos y tipologías que van surgiendo a lo largo de los análisis. Y, las conclusiones van surgiendo entre un ir y venir de estas dos fuerzas, en una espiral que asciende de nivel a cada vuelta. No hemos buscado construir un tipo ideal basado en los casos vistos. Creemos que no existe un modelo “utópico” que pueda funcionar para ciudades con características similares. Las tipologías que establecemos nos sirven como abstracción teórica que nos permite comprender la estructura urbana de este tipo de espacio. Dentro de la variedad de las estructuras urbanas vistas, hemos tenido el cuidado de buscar y centrarnos en los elementos coincidentes similares al estudiado para acotar la variabilidad de los elementos del producto, ya que temíamos que la saturación de información pudiera desvirtuar nuestro objetivo y comprometer negativamente el criterio de análisis. Al tener claro el propósito de la actuación que proyectamos, y la función social que el espacio debe tener dentro de la estructura de la ciudad, nos ha permitido sacar partido de los aspectos específicos de cada proyecto. En el análisis, según el caso hemos aprovechado elementos genéricos o específicos de cada obra. Una vez que se han identificado con claridad los elementos que componen el paseo y el nivel de interferencia según su escala, podemos estar más abiertos a evaluar tipologías de proyecto diferentes del nuestro, extrayendo la información que en realidad nos interesa. Existe una gran variedad de propuestas posibles para el área y una infinidad de soluciones, como pudimos ver, en los proyectos analizados. No siempre nos detendremos en proyectos exclusivamente similares al nuestro, dado que esto acotaría demasiado el estudio de posibilidades.
Las relaciones entre los espacios; las medidas y proporciones; los elementos que contribuyen a configurar la imagen del paseo; el comportamiento de los distintos materiales y los usos; la forma en qué se utilizan los elementos externos del paseo: esculturas, accesos, iluminación, colores, son ejemplos de distintos valores que sirven de evaluación en el análisis general. Conocer estos valores es fundamental antes de empezar a proyectar este tipo de área. Luego, es importante vivenciar el entorno donde será implementado, para conocer las características que podrían funcionar en el ambiente específico. Este ambiente está determinado por dos factores básicos, la localización en el territorio, y las características sociales de la ciudad. A partir de estas necesidades se pueden establecer los distintos usos que podrían tener éxito para este lugar. Es evidente que la apertura de la ciudad al límite costero significa la ampliación de la oferta de ocio y esparcimiento, mejorando el espacio urbano. Lo que tenemos que tener en cuenta cuando nos proponernos analizar este tipo de lugar es la complejidad de elementos y funciones que caracterizan y diferencian las zonas. Existen factores que determinan los posibles casos aplicados para determinados tipos, como el factor clima, por ejemplo, que condiciona el uso. Un clima tropical, con verano prácticamente todo el año, implicaría que esta franja costera debería ser analizada desde el uso de playa. En este caso, el hecho de que nos hallemos en un frente fluvial o un frente marítimo también condiciona los usos, bien como el número de usuarios y su posicionamiento dentro de la malla urbana. Citamos estos condicionantes para aclarar los diversos elementos a los que nos podemos enfrentar. Cómo debe funcionar la conexión de este tipo de zona con la ciudad y cómo debe establecerse de manera que sea un hecho físico y económicamente viable es para nosotros de gran interés. Cuáles son los planos de actuación, de qué forma se pueden implantar en distintas etapas; el tipo de tratamiento de borde utilizado en las distintas ciudades. Entendiendo factores como éstos también podremos llegar a entender de qué manera estas áreas han podido atraer el interés público y privado, así como en qué medida han aprovechado las grandes inversiones hechas en períodos de eventos especiales como congresos o foros. El borde litoral es una parte de la ciudad con unas dinámicas y unas estruc- 21
22 turas propias que todavía no se han comprendido. Los frentes de agua son como el solar de la ciudad y el arquitecto urbanista tiene que rentabilizar de forma inteligente este espacio, dado que posee los medios técnicos y puede llegar a comprender el contexto cultural para atender a la complejidad de transformación y formación de la ciudad. No hay que obedecer a los deseos inmediatos sino buscar desarrollar una estructura abierta que no se quede obsoleta ya durante su ejecución. El hecho de interferir en el medio natural, de por sí lo perjudica, pero hay que buscar un desarrollo programado que interfiera de forma positiva en la ciudad respetando sus características naturales. Para esto, el conocimiento de los diferentes casos respecto a las diferentes tipologías que se presentan en los casos estudiados nos ofrecen una gama de soluciones que con capacitarán no solamente a conocer las diferentes características de este espacio, sino además reconocer las mejores directrices de actuación.
Si en el capítulo anterior reflexionábamos sobre la importancia del estudio de los casos específicos y la clasificación tipológica de los distintos elementos como instrumento de conocimiento y aproximación al problema, ahora abordaremos el problema desde la perspectiva de la identidad. Como vimos, los frentes litorales nos parecen inicialmente algo único, irrepetible, pero a medida que ampliamos nuestra experiencia descubrimos similitudes con otros. Al estudiar el caso de Porto Alegre más atentamente, hemos podido observar que muchas ciudades pasan o pasaron por una situación similar. Las razones que incentivan este tipo de inversión, de modo general, son los intereses económicos que genera este tipo de área y el potencial que puede suponer su urbanización. Todos los proyectos surgen de una necesidad eminente por caracterizar su borde de costa, y, mayoritariamente se lanzaron primero las ciudades que poseían una economía basada en el turismo y que, por ello, necesitaban caracterizar el borde de playa. Las ciudades que no tenían el borde como atractivo principal lo han protegido de modo casual, con el simple olvido del área o, por otro lado, la falta de reglamentación ha dado la posibilidad de que se construyera en el perímetro de la costa. En cualquier caso, el objetivo es redescubrir o recuperar este área con la creación de un paseo que proporcione un acceso público al litoral. En Porto Alegre, la barrera física natural ha protegido su frente de agua, esto también ha pasado en diversos tramos de distintas ciudades, pero también por la localización en ellas de zonas industriales, como en Barcelona o Lisboa. Como ha pasado en estas dos ciudades, Porto Alegre se encuentra en un momento en el que necesita un cambio, que puede representar un paso evolutivo dentro de su historia urbana. La tendencia actual en las ciudades es invertir cada vez más en su imagen turística, pues es una inversión con retorno seguro. A pesar de las similitudes citadas, al estudiar los casos de la costa española, teniendo la orla de Porto Alegre como objetivo final, se nos plantean interrogantes como ¿hasta qué punto las similitudes observadas en los paseos se relacionan con su contexto cultural específico?; ¿hasta qué punto se puede utilizar la investigación de los proyectos de la costa española para aplicar estos ejemplos en un proyecto americano, más concretamente en Brasil? Lo podríamos justificar por la proximidad de la climatología de Porto Alegre con la de Barcelona, por ejemplificar una de las muchas ciuda- 1.3 Lenguaje internacional y tradición local 23
24 des españolas que poseen un clima mediterráneo. Pero creemos que la variación entre un clima subtropical, mediterráneo o oceánico no llega a marcar diferencias en la concepción de los paseos de orla. Además, el objetivo es estudiar la relación del paseo, como elemento urbano, con la ciudad. Es decir, que éste no es un tema que influya demasiado en la concepción del proyecto, así que, en un primer momento, nos pareció oportuno que para el análisis deberíamos establecer valores como el número de habitantes y las dimensiones de la ciudad. En consecuencia, empezamos una labor de búsqueda entre las ciudades españolas costeras que habíamos estudiado -y que nos interesaban por su proyecto de borde-, las que tuviesen unas dimensiones y unas cifras de habitantes más o menos similares a las de Porto Alegre, es decir, superiores al millón de habitantes y alrededor de los 400 km2. Al buscar coincidencias numéricas respecto al área, hemos visto que éste no sería el mejor criterio, pues acabaríamos por excluir numerosos proyectos costeros españoles seleccionados por sus cualidades de diseño, usos, simbología, etc. -no olvidemos que la concepción de ciudad americana es distinta, mucho más extensa-; si lleváramos la investigación por este rumbo no llegaríamos a incluir ninguno de estos proyectos. Siguiendo el criterio numérico de población, nos quedaríamos solamente con Barcelona y Madrid, considerando además que la segunda, obviamente, no tiene costa. Asimismo, reduciendo la cifra para una población en torno a o con más de quinientos mil habitantes, igualmente podríamos incluir solamente las ciudades de Málaga, Valencia, Sevilla y Zaragoza. Con esto, nos quedaríamos solamente con tres ciudades costeras por analizar: Barcelona, Málaga y Sevilla. Y, con la excepción de Barcelona, los ejemplos más interesantes de proyectos costeros españoles no se encuentran entre estas ciudades, desde mi punto de vista. Así que después de constatar que estos valores numéricos no son los más adecuados para seleccionar los proyectos para el tipo de análisis que proponemos, llegamos a la conclusión de que lo que diferencia los proyectos hechos en España, está mucho más ligado al poder adquisitivo del país, que permite tales presupuestos, que son independientes del total de habitantes. También es independiente de la calidad proyectual que se ha desarrollado por la experiencia
en la ejecución de diversos proyectos de este tipo, especialmente en los últimos veinte años. Además, España es el segundo país receptor del turismo mundial, lo que hace que sus ciudades costeñas estén preparadas para un uso dos o tres veces superior al número de habitantes. Los verdaderos problemas respecto a los aspectos de análisis no están relacionados con cantidades numéricas. Dentro del análisis del paseo de borde, los elementos se pueden analizar de forma global o local; en este trabajo nos interesa entender los determinantes de la identidad espacial. Los aspectos globales están vinculados directamente a la forma física del espacio, que en el caso de los paseos de orla se establecen en una franja de tierra (mayor o menor) junto al agua y varían según los planos de desniveles naturales o artificiales que afectan al proyecto. Es muy importante conocer el aspecto físico de estos espacios para comprender la realidad de un paseo, especialmente cuando éstos tienen que adaptarse a condicionantes naturales como una topografía accidentada o grandes zonas verdes. Conocer distintas soluciones adoptadas, y cómo repercuten en el medio ambiente, permite proyectar con mayor seguridad en el futuro. Al buscar la legibilidad de un determinado espacio de la ciudad y cómo este espacio se relaciona con el ámbito urbano, en una tarea de observación continua de las relaciones y posibilidades que se establecen en las distintas escalas, se pueden verificar las repeticiones y los elementos determinantes de este tipo de área especifica, y así entender como se establece su identidad dentro del espacio urbano. Las cuestiones que están mas allá del diseño urbano se perciben especialmente de una forma general. Los elementos que conforman la imagen visual del paseo, como por ejemplo los recursos utilizados para que se establezca una relación visual con la ciudad, la relación existente entre los distintos paseos, son recursos que están presentes en los buenos proyectos. Es primordial que el paseo tenga una conexión clara con la ciudad, que sea un espacio más dentro del contexto urbano, y una zona que esté abierta al público durante las distintas horas del día y en las distintas épocas del año. El mantenimiento de la actividad de cualquier espacio de la ciudad, independientemente de sus condicionantes físi- 25
26 cos dentro de ésta, garantiza que el espacio se mantendrá y se adaptará en el futuro. Directamente relacionado con la conexión del espacio, otro factor que asegura la regularidad son los usos establecidos para el lugar y la accesibilidad a dicho espacio. Pero, así mismo, en la ciudad de Barcelona tenemos un ejemplo clarísimo de cómo el hecho de estar bien conectado y situado dentro de una zona de interés no asegura el éxito de un espacio. El Moll de la Fusta es un amargo fracaso dentro de una zona exitosa, que tiene una gran aceptación por parte de los usuarios. En este caso lo que ha influido es el camino natural peatonal que se estableció entre La Rambla y el centro comercial Maremàgnum, que por su conexión directa con el Aquarium de Barcelona y éste con el Port Vell, acaban por no incentivar el paso por la zona. También está concebido de forma equivocada, dado que estaba pensado para un uso especialmente peatonal, lo que no es adecuado al estar situado en el espacio central de una avenida de alto tráfico. Éste es sólo un ejemplo de solución adoptada para este tipo de espacio público, de la cual se puede aprender partiendo de un modelo especifico con una “visión internacional”, dado que, igualmente, esta situación no funcionaría en ninguna otra ciudad. A la hora de proyectar un espacio tan noble como la orla, también se ha de tener en cuenta que la imagen es un elemento de gran fuerza en el mundo donde vivimos, y un valor fundamental en el espacio urbano. Mirando más atentamente un tipo de espacio especifico, se puede aprender mucho del conjunto de la ciudad. Al observar los distintos paseos que van conectándose, se puede entender la conexión de los distintos espacios de la ciudad. Al igual que los paseos, las ciudades que consiguen establecer vínculos de imagen, que logran la percepción de un conjunto de una misma composición, que se va transformando y adaptando a las nuevas situaciones y a los nuevos espacios, logran una imagen fuerte, evolutiva, en fin, positiva. Para los paseos, igual que para los edificios, podemos aplicar la temática característica de los años 1980-1990 de la crisis del estilo internacional, a partir de la crítica de la falta de consideración del contexto cultural y las características físicas locales. Si por un lado esta preocupación ha llevado a reflexionar sobre la adecuación de los proyectos a las características locales, por otro lado ha reivindicado la autonomía de la forma como modo de caracterizar el espacio local. Aquí aparece otro punto en la discusión, la fuerza de la imagen, que tam-
de la ciudad y son generadoras de inseguridad. A partir de aquí se estudian distintas estructuras para la convivencia de los varios modelos viarios existentes. La reconquista de la ciudad pasa por la reconquista del espacio público. Se establece que para un correcto funcionamiento de la estructura de la ciudad es importante que coexistan las diferentes rutas de locomoción: peatones, automóviles, autobuses, ciclistas y espacios de paseo. Saltando a un momento más actual, y situándonos especialmente en América, podemos decir que el espacio colectivo (desde el concepto de espacio que no es público ni privado) es el protagonista, en especial representado por los grandes centros comerciales, mientras que los parques y las plazas están siendo abandonados en las grandes ciudades, tornándose peligrosos y sucios. En Brasil no consiguen competir con espacios colectivos que ofrecen seguridad, alimentación, limpieza y servicios y donde se dispone de distintas actividades: físicas (paseo), artísticas e intelectuales (cine, teatro, exposiciones), sociales (tertulias, reuniones familiares). En mi opinión, como hija de la sociedad americana, creo que pasado el boom de este tipo de locales, estas necesidades empiezan a cambiar, se está redescubriendo el espacio público abierto o quizás la necesidad de él. La monotonía del mismo paisaje y el agobio por el exceso de concentración poblacional acabará jugando en contra de estos espacios colectivos, desinteresando poco a poco la población de su utilización masiva. De manera general, podríamos identificar la historia urbana en tres etapas, que comportarán cambios importantes en la forma del espacio público. Primero la de la ciudad amurallada, separada del entorno, donde el espacio público estaba restringido al centro urbano, era completamente interior; la segunda, la ampliación del espacio público determinado por la ciudad metropolitana (incluyendo el período de la evolución de la ciudad burguesa desde el siglo XIII), que supone expansión de la ciudad y abertura del centro; y el actual, la ciudad en la era de la globalización que se está reestructurando con tendencia a descentralizarse y crear nuevos pequeños centros. Estos cambios repercuten en la formación de la estructura de la ciudad, se crea la necesidad de nuevos espacios de parques y plazas que ahora se 33 Ciudad amurallada Ciudad metropolitana Ciudad actual
34 relacionan con las características de cada pequeña región dentro de la ciudad. Como hemos comentado, el espacio público ha vivido distintos momentos desde su concepción, ha pasado por fases en las que era el elemento estructurador y desde hace pocos años ha pasado a ser un espacio secundario, considerado muchas veces peligroso y superado por los grandes centros comerciales. Se debe estimular la utilización de los espacios de ocio, buscando una mayor integración ciudadana, que sea capaz de cambiar la configuración actual de la ciudad, principalmente la americana. En el libro Quando a rua vira corpo, Paulo Reyes describe la necesidad de la sociedad actual de buscar un espacio más intimista, cerrado, con tendencia a organizar el colectivo en torno a una identidad común, a la creación de pequeñas comunidades. Comenta que la ciudad actual se establece en forma de condominios, shoppings, barrios étnicos, clubes, bares, etc. Según este autor, esto se nota por el constante vaciamien- to de los espacios públicos de las ciudades, a pesar del crecimiento poblacional. Vaciamiento también estimulado por los nuevos medios de comunicación que promueven un nuevo espacio de encuentro, de reunión: el virtual, que estimula el no salir a la calle y juega en contra del espacio público urbano. Pero el autor, como nosotros, piensa que en este momento el punto de vista social está cambiando, que vivimos ahora la apuesta por la convivencia en el espacio público basada en invertir en la calidad y en la oferta de ocio capaz de atraer a los ciudadanos. Citando a Sennet transcribe: “las personas solamente pueden crecer a través del proceso de encuentro con lo desconocido”. Aquí se encuentra la verdadera razón del espacio público abierto, que no aísla, incentiva la convivencia y la formación del carácter ciudadano. Refiriéndonos a las áreas públicas de dominio ciudadano, podemos observar como los espacios simbólicos son las zonas que generalmente mejor se han mantenido dentro de la ciudad, mismo en Sudamérica, donde se ha perdido más fuertemente la relación con el espacio abierto. El interés que despierta el espacio-simbólico esta relacionado al mensaje que logra transmitir, que conecta con los ciudadanos. Pero, este valor también depende del cuidado y manutención
dedicada a él. Hemos podido ver como además existen algunos espacios-simbólicos que pueden estar relacionados a actividades concretas, tornándose atractivos en algún momento de la semana o momento determinado del día, como una feria semanal o el uso de final de semana. Esto pasa, generalmente más bien por un problema de conexión y aislamiento respecto a la malla urbana puesto que a los espacios bien conectados no les sucede esto. Dentro de la ciudad, independientemente de la etapa histórica del espacio-público, la verdadera función del espacio simbólico ha sido el de identificarse con la sociedad, aproximando la población al espacio abierto y promoviendo una mayor convivencia. El espacio-simbólico es una fuerte herramienta de conexión con la ciudadanía que debe ser aprovechada como uno se los elementos principales para la retomada del espacio publico ciudadano. LA CONCEPCIÓN DEL ESPACIO PÚBLICO HOY Discutiendo la situación actual del espacio público podemos referirnos por tanto a su valor simbólico y fundamental dentro de la malla urbana. El espacio público vigente, en la era global, actúa como uno de los escaparates capaz de incrementar el valor que tiene la ciudad para sus visitantes y ciudadanos, estimulando el ánimo de inversión de éstos. La calidad de los espacios públicos es una condición fundamental para que la sociedad recupere un nivel de convivencia que se ha perdido en los últimos años. Se ha de retomar la identidad, utilizar los elementos reconocibles de la ciudad de manera repetitiva, dando una legibilidad al espacio urbano y conectándolo con la ciudad. Los pequeños elementos pueden reavivar la memoria colectiva y retomar hitos de referencia como es el caso de la escultura en el espacio público. Juntamente con estos elementos de carácter simbólico, el espacio público debe permitir la integración de nuevos elementos de cambio e innovación que se vayan integrando al uso colectivo. Frente a la retomada de la ciudad a través de la creación de espacios abiertos atractivos nos afrontamos a la presión 35
36 actual por convertir el espacio público en espacio comercial o semi-privado de ocio, lo que no es lo mismo. Desde luego, dentro de la concepción de ocio que acompaña la historia del espacio público, la función de ocio no representa “el salir a consumir” como nos intentan vender actualmente. El espacio público, debe incentivar un ambiente igualitario, en que todos puedan disfrutar del paseo, del caminar, del descansar, del observar, actividades verdaderamente de ocio. El espacio público interviene con referencia a dos escalas: una sobre la ciudad, pues afecta a su imagen y, la otra, sobre el barrio, que representa la cotidianidad del individuo, el complemento de la vivienda. Según Núria Benach i Rovira, en su articulo “Tres aproximacions a l´espai públic barceloní” (2002, p. 78), para comprender y analizar la evolución de este tipo de espacio debemos identificar sus tres momentos distintos: 1) espacio percibido (o sea, el espacio concreto, existente, para las prácticas sociales); 2) espacio concebido (que fue imaginado, planeado, por el urbanista); 3) espacio vivido (que es el espacio final, el espacio de los habitantes, que puede tener usos distintos del concebido, tornándose el contra espacio). Aquí trabajaremos especialmente con el espacio vivido, basado en los análisis del espacio percibido en el lugar. El borde litoral, el espacio que nos ocupa, se aproxima en cuanto a su función a la plaza, pero con características morfológicas evidentes que marcan una diferencia en su uso. Al contrario de la plaza es un espacio periférico, abierto (respecto al entorno urbano), de límites asimétricos, marcado por su encuentro con el medio natural. Es un espacio público singular, potenciado por su conformación de horizontes amplios dentro de un entorno cerrado -el urbano- en todos los sentidos, físicos y espirituales. Más que muchas plazas y parques situados en una u otra parte determinada de la ciudad, que se relacionan con el espacio directamente ligado a él, los bordes litorales son un espacio que, al ser único por su relación con la naturaleza, no se identifica con un barrio concreto, sino que configura una imagen ciudadana general. Tiene la capacidad de congregar a un grupo de usuarios mucho más amplio, promoviendo, como habíamos
comentado antes, el intercambio y la formación de la identidad colectiva. La contemplación de la naturaleza es la actividad principal y esto valoriza la imagen local, el paisaje único, creando una identidad colectiva respecto a este lugar, transformándolo en un espacio irrepetible. 37 Atardecer en Ciutadella - Menorca Fuente: Cibele Vieira Figueira
Como hemos comentado, el proceso de reconversión de los puertos, los waterfronts, ya se ha consagrado como una tendencia fuerte y ahora este fenómeno empieza a manifestarse también en las zonas colindantes al centro, que permiten una transformación mediante la construcción de paseos marítimos. Pero como en la mayoría de los espacios públicos de la ciudad, hay que atender a las necesidades de las distintas actividades para este espacio urbano, lo que garantizará su óptima utilización. Podemos convertir estas áreas en sitios perfectos para el ocio dentro de la ciudad, como los bulevares y las ramblas, considerando además que esta zona, como comentábamos, puede llegar a ser todavía más cercana al ciudadano por su carácter de espacio sin par, a causa de su relación con la naturaleza y el paisaje local. El frente litoral reúne, como espacio público, diversas cualidades que le otorgan un lugar destacado como elemento representativo de la ciudad. Su posición cercana a zonas naturales significativas y el hecho de no estar determinado por el espacio físico de la malla urbana lo potencia como un elemento diferenciado. Es el tipo de intervención física capaz de modificar la percepción simbólica del espacio de la ciudad. Además, la relación de la persona con el recorrido y la naturaleza posee un significado simbólico anterior al espacio arquitectónico. Por lo que hemos observado, pocas ciudades logran una integración entre la ciudad y su área litoral, muchas veces el borde acaba funcionando como un “barrio distinto”, al que debemos entrar, y que según la posición y la estructura viaria puede incluso dar la sensación de estar desconectado del medio urbano. Como hemos comentado, en Europa en la era industrial ha cambiado el espacio público y su escala en función de la accesibilidad; ahora pasa lo mismo en el litoral: a partir del momen- to en que se crearon accesos a él, pasó a ser visto desde otra mirada, ahora se potencia como punto de encuentro y de ocio. En el libro Los paseos marítimos españoles, Trapero resalta la importancia de la ordenación del litoral y el papel fundamental de los paseos marítimos en la definición del límite de lo urbanizado, que a la vez conforman la fachada princi- 1.5 El espacio de orla Característica general 39
reformándolos, enriqueciéndolos con esculturas (Programa d’Escultures al Carrer) y mobiliario urbano, y también incentivando espacios de uso colectivo que estimulan el uso del espacio publico (como museos, auditorios, etc.). Continuamente está preparándose como escenario turístico. La transformación de vías de alto tráfico en bulevares resuelve con mayor belleza y eficacia el paso de peatones. Se ha visto que elementos como las pasarelas elevadas en medio de la ciudad impiden la visión general y son demasiado incómodas para el peatón, que acaba por no utilizarlas. La solución de restringir el tráfico rápido apenas a los cinturones circundantes de la ciudad, estableciendo vías de tráfico con una velocidad más adecuada, es fundamental para humanizar la ciudad. Esta actitud permite al ciudadano de a pie sentirse seguro para circular de forma confortable por las calles y otros espacios abiertos. Muchas ciudades costeras sufren el aislamiento del litoral por las vías de alto tráfico rodado. La gran ventaja de los espacios públicos como los paseos marítimos o de agua dulce es que no están restringidos, están abiertos a cualquier utilización y uso, pues poseen una ausencia de código. En el futuro, los frentes de agua tendrán sus propias características, diferentes de las de las plazas y calles insertas en la ciudad, dado que es un espacio creado en otra época y que marcará otra historia. Parten de un concepto distinto de espacio público, pues su estructura no está restringida por la forma de la ciudad, es un espacio de libre interpretación proyectual y con un diferente grado de relación con la ciudad. Por ultimo, uno de los principales desafíos del espacio público de orla es controlar la explotación de esta zona, causada por el desarrollo en una franja muy limitada y la privatización excesiva. Es un espacio sumamente importante en la labor de resguardar las zonas de interés natural y controlar el progresivo deterioro ambiental y ecológico. Hay que entender cómo y de qué manera podemos aprovechar estas zonas logrando integrarlas a las ciudades. Buscaremos 41
Hemos visto que debido a transformaciones sociales y tecnológicas ocurridas en las ciudades, hubo un gran esfuerzo por reconvertir las grandes zonas portuarias que habían quedado obsoletas. La reducción o desactivación del área portuaria ha ocurrido de forma general en muchas urbes litorales de todo el mundo y ha habido una gran preocupación por reconvertirlas en espacios de interés cultural y de ocio, pues frecuentemente la zona del puerto se sitúa en el centro urbano. Estas intervenciones, especialmente en las metrópolis urbanas, han marcado una nueva relación entre la ciudad y su litoral. Aunque a nosotros, en pleno siglo XXI, nos parezca extraña la idea de que la relación entre el individuo y el litoral como sitio de ocio es bastante reciente, éste es un factor que viene alterando diversas ciudades. La verdad es que hasta la década de 1980 la relación de ocio con la costa estaba considerada solamente respecto a las ciudades de veraneo, donde la gente iba a pasar las vacaciones. Las ciudades que no eran balnearias, pero que se desarrollaban junto al agua, tuvieron durante décadas una visión únicamente funcional de su orla. El puerto actuaba como el protagonista, ocupaba casi siempre las zonas centrales, aislando la ciudad del contacto costero. Por suerte eso no ocurrió en todas las ciudades, pues se han salvado principalmente aquellas en que el litoral era marítimo y que, a pesar del desarrollo, también se consideraba como zona de baños, como es el caso de la ciudad de Río de Janeiro, por ejemplo. Pero, lo que también es cierto es que estas ciudades fueron dejando degradar sus playas por la polución y canalización de la red de sumideros hacia la costa. También han sufrido un periodo de abandono y sólo desde hace pocas décadas han ido siendo recuperadas por tratamientos de limpieza y nuevas inversiones en los sistemas de tratamiento de aguas. Así que desde hace pocas décadas se ha empezado a reconocer el valor de estas zonas como un espacio público importante para el ocio de los ciudadanos y, además, un punto de interés capaz de atraer el turismo. Este fenómeno también comienza a ocurrir en las zonas costeras, no portuarias, cercanas al centro de la ciudad; podemos decir que es el nuevo embrión urbano. Rápidamente vemos nuevos proyectos de reformulación del frente litoral en las revistas. 1.6 La ciudad costera y el paisaje Puerto Madero - Buenos Aires Una de las reformas porturias más interesantes de América Latina Fuente: revista Arquitectura Sur 43
44 Entretanto, todavía es una incógnita cuáles son los verdaderos resultados de estas modificaciones. Tenemos que observar atentamente estos proyectos, pues seguramente ya empiezan a surgir miles de intervenciones sin que haya un prototipo de desarrollo eficaz a seguir. El ocio en las grandes ciudades es una actividad cada vez más valorada. Un buen ejemplo a citar es el caso de Barcelona, que aprovechando los Juegos Olímpicos de 1992 ha dedicado gran parte de las inversiones hechas a cambiar su litoral, que estaba aislado de la ciudad en una gran zona abandonada y mal aprovechada. La villa olímpica de Barcelona es uno de los mejores prototipos de intervención urbanística y ha significado un gran cambio no sólo en la fachada de la ciudad, sino también un éxito respecto a la aceptación por parte de los ciudadanos y para el incremen- to turístico. Esta modificación de la ciudad ha significado un cambio muy importante desde el punto de vista turístico, dado que se ha visto que es posible conjugar el turismo cultural con el balneario. El espacio litoral como espacio público, por su propia configuración, es un elemento interesante pues destaca la forma del límite marcando elementos contrastados, como el agua y la ciudad. Es una frontera de demarcación entre hábitats. Incluso en la actualidad, podemos observar el proceso inverso, es decir, cómo la zona litoral empezó a ser vista como un gran potencial dentro de la zona urbana. Está supervalorada y cada vez vemos un número mayor de actuaciones en estas áreas. Junto a todo esto, están también las presiones inmobiliarias que intentan conseguir los mejores terrenos para la construcción de grandes edificios residenciales o empresariales. Es cierto que para viabilizar la transformación de las zonas costeras hay que conseguir la inversión de varios sectores, públicos y privados, pero tenemos que evaluar cuáles son los mejores usos para el litoral, dependiendo de las características locales, y según la situación económica y cultural de cada ciudad. También es importante decidir cuál es el tipo de actitud proyectual que facilitará la ejecución del proyecto en etapas. La costa de Barcelona antes y después de 1992 Fuente: libro - Los paseos marítimos españoles
Además de estas cuestiones, al analizar los proyectos actuales, conviene destacar la importancia de los elementos proyectuales que definen el grado de relación entre los usuarios y el espacio público litoral, y como éste se comporta para integrarse en la forma urbana de la ciudad. No sirve un proyecto espectacular que no mantenga ejes importantes de comunicación con la ciudad, o grandes zonas verdes que no son frecuentadas por estar aisladas y originar inseguridad. Actualmente la seguridad, especialmente en América Latina, también es un atractivo. Otro factor que promueve opiniones diversas y grandes cuestionamientos es el tipo de actuación respecto a la conservación de los rasgos naturales. También cómo establecer la transición entre el entorno natural y el artificial, respetando la escala del proyecto. Esta preocupación define algunos indicadores que garantizan la calidad del proyecto, entre los cuales destacaría el uso de materiales de construcción respetuosos con el medio ambiente, maneras de aprovechar el agua de la lluvia e integración a otros proyectos de la ciudad. En resumen, el proyecto tiene que presentar respuestas a las posturas contextual, programática y formal. En diversas bibliografías sobre ecourbanismo están presentes estas preguntas, y parece ser que existe un consenso en que el desarrollo sostenible tiene que satisfacer las necesidades presentes sin perjudicar el desarrollo futuro. Tenemos que convertir la ciudad en un sitio que ofrezca espacios libres agradables a través de un desarrollo programable. Hay quien opina que si las urbes costeras tuviesen grandes ofertas de ocio, ésta también sería una manera de defender el litoral de veraneo. El paseo litoral puede llegar a reunir todas estas cualidades, pues incluso las ciudades que no poseen una belleza magnífica pueden transformarse en un lugar interesante a partir de las creaciones humanas. Partiendo de las inquietudes lanzadas creo que se puede llegar a citar el paseo periférico como un elemento clave en la ordenación de la costa. Junto a los muros, zonas verdes, hitos y edificaciones, conforma la fachada del borde. 45
54 definía Lynch), identificar qué puntos les resultaban especiales y así constatar los elementos que mejor reconocían dentro del espacio público. En entrevistas en gabinete, solicitaba que realizasen un bosquejo del plano de la ciudad, detallando itinerarios característicos. Valiéndose de sus anotaciones gráficas, basadas en estas entrevistas, como un elemento para definir la abstracción de la estructura urbana, Lynch define que la imagen ambiental se establece en tres partes: la identidad, la estructura y el significado. En su ensayo, define la identidad como la presencia de una entidad reconocible en el ambiente urbano; considera que la estructura sólo funciona cuando existe una relación espacial entre el observador y los componentes del espacio de la ciudad; y, a la capacidad de transmitir un mensaje al observador, la denomina significado. Para Lynch, cuando se logra que estos tres elementos se presenten de una forma clara e integrada, se da al espacio legibilidad, un concepto desarrollado por él. A partir del examen exhaustivo de estas entrevistas define un método para el análisis de la legibilidad de la ciudad basado en el estudio de cinco elementos urbanos: los caminos, los distritos, los bordes, los hitos y los nodos. Estos cinco elementos le sirven como unidades de análisis de la imagen pública, también aplicables a diversas ciudades, a través de los mapas-resúmenes, o “mapas mentales” desarrollados por él. Estos elementos identificables en la ciudad muchas veces se mezclan en cuanto a uso y significado; por ejemplo, un camino (o senda) también puede marcar un borde, como es el caso de los paseos costeros. Por eso, el propio autor sugiere que sería interesante estudiar estos elementos por parejas. Respecto a las sendas, elemento que atañe más directamente al tema que abordo, Lynch resalta la importancia de un carácter singular, diferencial, para crear su identidad. Compara la senda a la música, dice que debe ser melódica, las características y acontecimientos que ocurren en el recorrido tienen que transmitir sensaciones dinámicas. El punto de vista de Lynch fue innovador, al llevar al campo del urbanismo una discusión que había empezado desde el inicio del siglo respecto a la percepción ambiental. Los estudios sobre los procesos perceptivos y cognitivos impulsa- Kevin Lynch IDENTIDAD (reconocible) ESTRUCTURA (relación espacial) SIGNIFICADO (mensaje) LEGIBILIDAD 5 puntos caminos (sendas) distritos (barrios) bordes hitos (mojones) nodos sensación dinámica
ron los primeros trabajos de psicología ambiental como el del geógrafo Trowbridge, On Fundamental Methods of Orientation and “Imaginary Maps”, publicado en 1913. Este estudio se refería a la cognición ambiental a gran escala y procuraba entender las imágenes que se generan en el intento de establecer direcciones entre ciudades. En su primer libro, Lynch, apoyándose en el medio urbano construido, puso los cimientos de una línea de investigación a través de los mapas cognitivos aplicados a la psicología ambiental, una línea de investigación que ha servido de base para otros trabajos. Especialmente en las décadas de 1960 y 1970, posteriormente a su publicación, se han estudiado mucho las complejas operaciones de la memoria/pensamiento relacionadas con la resolución de problemas/mapas mentales para entender nuestra memoria espacial. El punto en el que coinciden todos estos trabajos es que la percepción, o mejor, la experiencia in situ y la cognición ambiental, que es la información que realizamos del sitio conocido cuando no estamos presentes, están influenciadas por nuestras experiencias pasadas y son la fuente de nuestros pensamientos futuros. Lo que ha intentado probar Lynch es que el estudio de nuestra memoria espacial nos ayuda a la hora de elaborar intervenciones, pues permite entender de qué manera los habitantes interactúan con su entorno. Analizando el espacio podemos distinguir las áreas más o menos agradables, familiares o seguras. Este primer libro fue recibido con entusiasmo por su lectura y análisis de la ciudad, y ha influido, además de en sus posteriores trabajos, también en diversos autores dedicados al estudio urbano. En el segundo trabajo escrito por Lynch, junto a Donald Appleyard y Meyer -The view from the road, 1964- los autores se valen de la carretera urbana, (o el “borde-límite”, utilizando la doble definición que se puede aplicar en estos casos), por donde se desplazan como modo de experimento perceptivo. A través de este ejercicio pueden identificar las relaciones de la visión, la distancia y la velocidad respecto al objeto observado. Llegan a establecer las dimensiones y el posicionamiento más adecuado para los elementos de la carretera a través de la relación con el ángulo de visión. El 55 VELOCIDAD PERCEPCIÓN Distintos tipos de locomoción pasear correr bicicleta coche
56 concepto de la “visión de conjunto”, que sobresale cuando nos movemos en coche, es uno de los puntos que hemos intentado utilizar a la hora de percibir el espacio de los paseos de orla, dado que éstos están sujetos, además de la visión del peatón, también a diversos otros puntos de vista y a una visión más genérica por tratarse de un ambiente abierto, como podría ser la visión en barco, por ejemplo. INVESTIGACIONES SOBRE LA LEGIBILIDAD DE LA CIUDAD Con el objetivo de profundizar en este tipo de metodología de investigación y posteriormente aplicarla en el trabajo aquí desarrollado, hemos estudiado exhaustivamente los libros posteriores del propio Lynch y los diversos autores que han seguido una línea de análisis que establece una continuidad con su trabajo. Los trabajos de la década de 1970 fueron los más fáciles de encontrar, en aquellos momentos se debatía mucho el urbanismo y el impacto causado por las ideas de Lynch. La investigación me ha llevado a los análisis que se han hecho junto al propio Lynch, de Meyer y Appleyard, como en el ya citado The view from the road (1964), como también a autores como Rossi (La arquitectura de la ciudad, 1962), Cullen (Townscape, 1971), Venturi (Aprendiendo de Las Vegas, 1972), Norberg-Schulz (Existencia, espacio y arquitectura, 1975), Rappoport (Aspectos humanos de la forma urbana, 1977). Al final de la década de 1970 y principio de la de 1980 he encontrado trabajos de autores que han desarrollado análisis directos de los espacios urbanos de distintas ciudades, a través de fotografías, planos y perspectivas, como el de Rob Krier (Urban Space, 1979), Ashihara (El diseño de espacios exteriores, 1981) y Ian Bentley y otros autores (Entornos vitales, 1985). En este camino también fue obligatoria la bibliografía sobre percepción y cognición ambiental, discurriendo por autores como Bayo Margalef (Percepción, desarrollo cognitivo y artes visuales, 1987), que hace un repaso por lo que se ha escrito sobre percepción y cognición, por citar al autor más significativo.
En el trabajo de Aldo Rossi, éste se vale de las ideas lanzadas por Lynch en su primer libro, pues también es un estudio que busca comprender la morfología de los sitios de la ciudad. Hace un estudio tipológico, intenta entender a través de la descripción y clasificación la estructura de la ciudad, analizando sus distintas partes, el locus, que considera el lugar que prevalece dentro de la historia de la ciudad y de la dinámica urbana. En su trabajo también busca relacionar el individuo y el espacio en que éste se desarrolla, ofrece un estudio antropológico-urbano con intención de comprender la ciudad. Desde el punto de vista del observador, la investigación de los aspectos visuales y de legibilidad del espacio urbano aparece, diez años después, en el trabajo de Cullen. En su análisis afirma que los lugares se observan como serial visions. Para cada uno de estos espacios creados, a través de material gráfico como fotografías y perspectivas axonométricas y cónicas, comprueba valores a pequeña escala, muestra cómo elementos tan distintos como las señales y los árboles también definen la legibilidad del lugar. Como Lynch, Cullen supone que la imaginabilidad, la secuencia y el recorrido son herramientas para un nuevo diseño urbano. Con diferencia de un año y también preocupado por la percepción desde el punto de vista del observador y de los pequeños elementos capaces de definir la legibilidad del lugar, aparece el libro de Venturi. Creo que lo mejor de este libro es la libertad con que analiza todo cuanto el autor ve. Observa con profundidad también la mala arquitectura, que igualmente define las características de la calle urbana o la strip, como la denominaba él. Se vale del caso de Las Vegas para percibir los diferentes aspectos de la strip, influenciado por los elementos externos como pueden ser su localización, el clima, el efecto en las distintas iluminaciones del día, la iluminación artificial y, especialmente en el caso de Las Vegas, la utilización de la imagen de propaganda en la definición de la visión del conjunto. En 1972, el propio Lynch hace una nueva reflexión sobre los espacios de la ciudad en el libro titulado De qué tiempo es este lugar. En este trabajo resalta la importancia del entorno como un artificio educativo, refiriéndose al pasado recien- "Las grandes ciudades son famosas por sus paseos"Kevin Lynch 57 Cullen SERIAL VISION (escala intima) imaginabilidad secuencia recorrido
58 te del mundo cotidiano. Habla de “las consecuencias remotas de actos presentes, para crear nuevas combinaciones de actos y consecuencias”. También resalta la importancia del paseo urbano, “las grandes ciudades son famosas por sus paseos”, dice. En este texto, vuelve a hablarnos de elementos de contraste que estimulan la percepción. Como observador experimentado, presenta los diversos elementos de diferentes ciudades que las destacan o las hacen únicas. Explica que el contraste también puede ser causado por elementos puntuales que “marcan” los lugares dentro de la ciudad, e identifica la importancia de las transiciones entre los espacios, hecho que él relaciona con una necesidad social de que sea comprendido y aceptado. De igual forma, también preocupado con el análisis de los caminos o ejes como elemento de análisis del ambiente y por buscar una visión unificada para la imagen urbana, aparece el trabajo de Norberg-Schulz, que cita especialmente a Lynch y a Heidegger para discutir el espacio existencial y el espacio arquitectónico y los diversos elementos que establece la imagen ambiental. Más crítico con el trabajo de Lynch es el trabajo de Rappoport, que a pesar de estar de acuerdo con la importancia de los mapas mentales y los esquemas cognitivos, piensa que el trabajo de Lynch es un punto de partida, pero que no puede tomarse como estructura universal. Critica la estructura de percepción cerrada establecida por Lynch: identidad, estructura y significado, especialmente el término significado, que es variable. Además defiende que al afirmar que la legibilidad del lugar estaría definida por estos tres componentes, Lynch se ha olvidado de los símbolos, que son los elementos que aseguran la legibilidad, citando la Torre Eiffel en París o la avenida de Copacabana en Río de Janeiro. Aquí, Rappoport vuelve a resaltar la importancia de los símbolos urbanos relacionados con el poder de construcción de entidades públicas o privadas. Decir que la imagen de la ciudad está condicionada por los símbolos es como decir que la imagen de la ciudad está condicionada por el poder, lo que es indiscutiblemente cierto pero no nos lleva muy lejos. En su libro también añade que, además de la velocidad de desplazamiento, citada por Lynch y Kevin Lynch CONTRASTE TRANSICIONES marcan lugares IDENTIFICAN Rappoport ALTURA Y USO FACTOR CULTURAL cambian percepción SÍMBOLO - elemento que asegura legibilidad
Appleyard, también las alturas y los usos determinan el modo de percibir el espacio. Y cuestiona el resultado de las entrevistas, puesto que cree que sólo tienen validez para el lugar donde están hechas, dado que el factor cultural influye en la percepción de los individuos. En 1978 Lynch escribe un nuevo libro, Planificación del sitio, en el que demuestra su preocupación por la monotonía del diseño de las ciudades nuevas. Este libro es un repaso por todo lo escrito, los autores que hemos citado anteriormente no son nombrados en su texto, pero muchas de sus observaciones se encuentran presentes. Como si citara a Rossi, dice que además del diseño, la comprobación de la realidad es un modo de aprendizaje. Como Cullen, se dedica a examinar la ciudad a menor escala y habla de las secuencias de vistas (serial visions) como un factor esencial para animar el espacio e incitar a la curiosidad. Como Venturi busca observar cómo se comportan las dimensiones espaciales con la luz, respecto al color, la textura y los detalles. Como Norberg-Schulz, piensa que el ambiente diseñado es un medio de comunicación. Y de acuerdo con todos ellos y con sus propias teorías, resalta la importancia de la percepción del conjunto como elemento único para formar la identidad. A la escala del peatón, observa que es fundamental la percepción de la continuidad de los ambientes, aunque sea en detalles sutiles que se refieran indirectamente al espacio anterior. En este libro hace una referencia especial a los bordes de agua, que define como espacios que deben tener una utilización dispersa, despejada de edificaciones. Ya en la década de 1980, Lynch escribe su último libro, La buena forma de la ciudad (1983). Este libro es un nuevo repaso de lo ya escrito, aquí está de acuerdo con Rappoport respecto a la inexistencia de una teoría normativa contemporánea sobre la forma de las ciudades, acredita que hasta ese momento sólo existen opiniones. En este trabajo compara el paisaje urbano con el paisaje natural, capaz de transmitir satisfacción y sensibilidad, una conexión mental. Afirma que el paisaje urbano debe ser lo bastante simple, flexible y divisible para poder ser utilizado por todos. Respecto a las zonas naturales, dice que deben conservarse por su valor simbólico, de recreo y diversión, evitando trastornos eco- "El sentirse mentalmente en conexión con la naturaleza […] es una de las satisfacciones humanas primordiales, el más profundo aspecto de la sensibilidad. El paisaje urbano transmite esta sensación, en especial si lo llegamos a entender y tenemos en él un papel funcional que representar…" Kevin Lynch (La buena forma de la ciudad 1985, p.185) 59 "Los lugares deberían tener una identidad de percepción clara: reorganizable, memorizable, viva, que atraiga la atención, diferenciándose de otros lugares. … un conjunto único de las características perceptibles es una ayuda poderosa y concreta de la identidad" Kevin Lynch (Planificación del sitio 1980, p.198)
60 lógicos. Vuelve a hablar de la identidad como el grado de reconocimiento de una ciudad. No sólo con objetos reconocibles, sino mediante la familiaridad, a través de sistemas de signos del entorno, lo que también la hace reconocible por alguien ajeno. Observa los lugares duraderos, concluye que son sitios que guían la conducta, lo cual reduce la inseguridad y el conflicto. Según él, analizando prototipos podemos comprender fenómenos del día a día, como por ejemplo los entornos que favorecen sólo a un grupo. Asegura que la gente quiere tener acceso a todos los lugares del paisaje, a las zonas verdes, al centro y a lugares simbólicos. La buena forma urbana es vital, sensible (identificable), adecuada (conjuga forma y conducta), accesible y controlada (segura), es un lugar continuo, bien conectado, abierto al desarrollo. En un artículo publicado por Appleyard y Allan Jacobs, “Toward a new urban design manifest”, de 1987, éstos concordaban plenamente con Lynch respecto a la necesidad de legibilidad de una ciudad como una “historia”, y añadían que, además, la ciudad debe ser estimulante, porque las personas son indiferentes a las obviedades, pero sin ser demasiado compleja, porque se sentirían agobiadas. Volviendo al último libro de Lynch, éste se refiere al bulevar como el modelo de mayor influencia dentro de la ciudad y que, además, funciona perfectamente para una fachada litoral, confiriendo a la ciudad una imagen prestigiosa. Resalta que el litoral tiene que estar abierto a todos los usuarios. Dice, refiriéndose al diseño urbano: “Sería de inestimable valor el que pudiéramos disponer de un bien elaborado catálogo de modelos que englobara el proceso y la forma. Estos modelos y estas construcciones teóricas deben, sin embargo, ser lo bastante independientes y simples como para permitir que tenga lugar esa continua remodelación de objetivos, análisis y posibilidades que son inherentes al funcionamiento del diseño urbano” (Lynch, 1981, p. 208). La década de 1980 fue un período en el cual se redujo bastante el debate respecto a todas las cuestiones citadas. Destacaría, entre muchos otros, el libro de Ashihara, que busca evaluar el espacio exterior y sus relaciones con el observador. Mediante la apreciación de casos reales busca valorizar la concepción del espacio exterior y los elementos que lo conforman, como la escala y la textura. Analiza las dimensiones que conforman el espacio exterior, las variaciones entre las relaciones entre distancias y texturas; también las características que surgen de ello, como complejidad, lumi- "El boulevard tiene una perfecta aplicación en una fachada acuática o en un gran parque, en que tanto el tráfico de paso como los usos importantes que hay a un lado de la calle pueden disfrutar del escape terrestre o acuático que hay al otro lado, mientras que la ciudad gana una fachada prestigiosa." Kevin Lynch (La buena forma de la ciudad 1985, p.185)
nosidad, permeabilidad. Llega a algunos referentes de escala de proyectación. También me gustaría citar la tesis presentada por Rosa Barba, “L´abstracció del territori” (1987), en la que debate cómo tratar las zonas naturales significativas dentro de la ciudad. Dedica un apartado a las zonas litorales, tema al que se dedica posteriormente en diversos artículos de revistas y publicaciones. Respecto a este tipo de espacio, afirma su importancia puesto que incentiva la relación de la persona con el medio natural, que es una forma de concienciar y educar. Habla del espacio natural como un espacio de signo naturalista. Está de acuerdo con el concepto de paisaje, que además del paisaje natural, también es el paisaje creado por la sucesión de intervenciones humanas en el territorio. Y, respecto a estas intervenciones busca analizarlas a dos escalas, dado que demuestra el distinto relieve que tienen las modificaciones para cada escala de intervención. Cree que la descripción es una buena forma de conocimiento, puesto que amplía la percepción de lo que se refleja en la proyectación. He encontrado que los demás trabajos producidos en estos años son más bien de revisión de los conceptos de las décadas anteriores, como es el caso del libro de Ian Bentley y otros, Entornos vitales (1985), que es más bien un manual práctico de urbanismo que enseña a través de proyectos existentes algunos conceptos de urbanismo, como permeabilidad, legibilidad, versatilidad, variedad. El libro contiene un capitulo dedicado a los cinco elementos urbanos establecidos por Lynch: recorridos (sendas), nodos, hitos, bordes y barrios. Todo lo que venimos comentando tiene evidentemente mucho que ver con las investigaciones sobre psicología de la percepción del espacio, lo que nos llevaría a una evaluación prácticamente inabarcable de los cientos de trabajos relevantes sobre este tema que han aparecido en los últimos años. Una buena referencia, que sintetiza muy adecuadamente las principales ideas, también de la década de 80, con un trabajo de revisión bastante completo de los conceptos de percepción del espacio, es el libro de Bayo Margalef, que entiende la formación de la imagen a través de diferentes procesos de asimilación y conceptualización. Según este autor, necesitamos el tiempo de conexión con el espacio para después tener la capacidad de transmitir (registrar, reaccionar, vibrar, etc.) los flujos de naturalezas diversas a través de las intrincadas estructuras fisiológicas, en una progresiva especialización de los aspectos literales del 61
62 mundo visual, que opera con colores, superficies, texturas, bordes o formas. Según él los esquemas funcionan como el arte, no está preocupado en exceso por cómo es y sí por cómo se interpreta, y creo que se representa gráficamente la realidad. Acentúa la fluidez de la percepción en el ojo experimentado, el observador científico puede ser sensible a las tenues diferencias y cualidades complejas, como podría ser el catador de vino o el artista. Remite en este caso a la cuestión de la percepción selectiva o culturalmente determinada de este tipo de observador que, en el caso del arquitecto, tiene una visión direccionada al diseño, pero por otro lado tiene la oportunidad de vivenciar el proyecto urbano junto a la población, puede llegar a entender verdaderamente su funcionamiento. Refiriéndose a Gibson, recalca que las impresiones elementales del mundo visual son las de superficie y borde. Aquí nos ayuda a entender en parte la relevancia de nuestra zona de estudio, pues explica la correlación del estímulo retiniano de los márgenes, contornos o bordes, como condición necesaria para la visión de las figuras y formas. Citando a Gibson, describe que “la condición fundamental para ver el mundo visual es la existencia de una agrupación de superficies físicas que reflejan la luz y la proyectan sobre la retina”. La apatía en la producción teórica desde finales de la década de 1970 hasta principios de la de 1980 no se refleja solamente en este área del urbanismo, también en las diversas áreas de estudio arquitectónico. En el libro Todo lo sólido se desvanece en el aire (1982), Marshall Berman nos presenta la revolución social, artística y arquitectónica que se produjo en la humanidad en el periodo comprendido entre 1840 y la década de 1970. La búsqueda del mundo moderno perfecto desde puntos de vista como el político y el de la estructura social. Este período histórico moderno es un período de una producción teórica muy rica de discusiones y propuestas, donde el urbanismo y la arquitectura han estado presentes de una forma muy expresiva. La discusión sobre la ciudad, su forma y estructura fue debatida y experimentada en diversos trabajos, especialmente a partir de la década de 1950. Como se describiera en los autores citados, explica que la mayoría de los textos producidos a partir de esta década, y referidos al urbanismo, se preocupan por la estructura y morfología general de la forma urbana y que la preocupación por los elementos específicos que conforman la Berman LEGIBILIDAD USOS ACTIVIDADES
estructura es una preocupación mucho más reciente, que empieza a verse a partir de la década de 1970. Para Berman, la producción hecha en las décadas de 1980 a 2000 todavía esta detenida en analizar los cambios ocurridos en las ciudades, y se basa en la comprensión de las ideas surgidas en épocas anteriores. Cita la ciudad de Brasilia como legible, pero no confortable, y lanza la pregunta sobre el porqué de este estado. Cree que mirar los elementos, usos y actividades es importante. Yo añadiría, a su ejemplo, la contrariedad de la opinión de los habitantes de algunas ciudades, por ejemplo, la ciudad de Saõ Paulo, que no es funcional, dado que su superpoblación ha vuelto inviable la locomoción por esta ciudad, pero al mismo tiempo es aceptada por la mayoría de los que viven allí, que no la cambiarían por un sitio más tranquilo dado que les costaría no tener acceso a todas las actividades inimaginables de esta gran ciudad. Actualmente, parece que hemos llegado a un punto muerto, tal vez debido a la creciente conciencia de la impotencia de la reflexión teórica frente al poder generalizado del mercado. Parece que todos nos preguntemos ¿de qué sirve que discutamos cómo deben ser las ciudades si no hay ninguna posibilidad realista de dirigir su desarrollo con criterios racionales? Y, el concepto más importante que ha surgido, en paralelo, es el de sostenibilidad, lo que abre una vía de reflexión que habrá que explorar a fondo. Pero, por ahora, nadie se atreve a decir cómo deben ser las ciudades y de ahí que Lynch parezca casi un epígono. Pienso que, ahora que ya hemos tenido tiempo de madurar, entender y observar el comportamiento de la ciudad frente a las transformaciones ocasionadas por los distintos planteamientos de actuación, y también que sus formas, usos y transformaciones no dependen únicamente de los diseñadores urbanos, debemos abrir otro periodo de reflexión, en el que dedicamos nuestro tiempo a observar las estructuras básicas que componen y dan legibilidad a la ciudad, o parte de ella. Por su escala, los elementos citados por Lynch son más accesibles de analizar en profundidad y entender su verdadera estructura. Durante los últimos años la estructura de la ciudad y sus relaciones tanto morfológicas como sociales fueron fuertemen- 63
70 Jacobs está bastante comprometido con la temática urbana y también la cuestión del bulevar en el contexto actual. En 2003 publicó el libro The boulevard book history. Evolution, design of multiway boulevard publicado por el MIT. El hecho de que este autor se dedique a estudiar el camino, uno de los cinco elementos establecidos por Lynch y que, en este trabajo, nuestra intención es analizar el elemento borde, aliado al hecho de que estos dos elementos en las zonas límites se mezclan en uso y significado, puede constituir un vínculo interesante de relación. CONCLUSIÓN El estudio de todos estos autores nos ha servido para comprender la complejidad de los elementos que componen un espacio tan complejo como el paseo de borde, como también las distintas miradas que requiere este tipo de ambiente. Tener conciencia de ello ayuda a establecer distintos modos de percepción, en busca del reconocimiento de la identidad del paseo, preparando nuestra mirada de observador científico. A la hora de observar un determinado paseo buscaremos orientar la visión para percibir el conjunto verificando cuáles son los elementos que contribuyen a la formación de la visión de unidad. También cuáles son las actividades establecidas por la forma y los espacios que conducen la conducta, verificar las actividades que se establecen en los distintos horarios y cómo la iluminación influye en estos usos. Para esto, en la investigación, hemos optado por trabajar con el mayor número de casos posible, una variedad que nos permitiera la comparación de los casos. Como hemos comentado, encontramos en los trabajos de Trapero y López Peláez una gran catalogación fotográfica, que junto al material de revistas y el material que almacenamos de las visitas in situ, conforman una base de datos rica en informaciones. Dentro del presupuesto del que disponíamos, hemos intentado vivenciar los lugares que consideramos más significativos. El ideal seria haber podido promover entrevistas, como hizo Lynch, para interactuar con la población y verificar cómo percibe el espacio específico del borde dentro de sus ciudades, pero por razones prácticas no nos ha sido posible. De cualquier forma, además de vivir
y vivenciar la ciudad de Barcelona, tanto en mi caso, como en el del tutor de la tesis, ambos provenimos de ciudades costeras, lo que nos ha sensibilizado de forma directa respecto al tema y ha aportado la posibilidad de establecer más fácilmente los distintos factores que nos gustaría que estuviesen presentes en este trabajo. A continuación, en los apartados siguientes de este capítulo, buscaremos revisitar algunos de los conceptos y relaciones presentes en los trabajos de los autores citados, sólo que ahora aplicados de forma directa respecto a la zona de la costa. La intención de tal revisión de estos conceptos es establecer qué elementos definiríamos como esenciales en la conformación de este tipo de espacio y, así, poder analizarlos separadamente, como luego veremos en el capítulo 3. Esta pequeña revisión de valores y conceptos permitirá que antes de verificar los elementos, podamos observarlos desde los diversos puntos de vista presentados por los autores analizados, facilitando nuestra búsqueda por entender cómo se compone la legibilidad de este tipo de espacio. 71
Para estudiar la relación entre las actividades, la morfología y la estructura básica del área litoral respecto a la ciudad, cómo se comporta ésta y la forma urbana junto a la franja litoral crearemos varios mapas esquemáticos, que aparecerán a lo largo del trabajo, en los que a través de un lenguaje propio intentaremos comprender la estructura junto al borde. Este proceso se basa en el análisis de distintos casos, siempre con el objetivo de entender la estructura a través de esquemas simbólicos que permitan llegar a extraer conclusiones futuras. En estos mapas nuestra intención es formalizar la percepción del espacio urbano, obtenida al recorrer un ambiente urbano específico: el paseo litoral. En el análisis comentado valoramos especialmente, como elemento de percepción, la gran escala: la sectorización, los usos, los elementos de vegetación y la estructura viaria. Buscando establecer métodos de análisis, partimos de conceptos teóricos a partir de los cuales comprobamos los distintos métodos del “comprender utilizando el dibujo”. Estudiamos la historia de la representación gráfica (desde el punto de vista de la percepción del entorno) como punto de partida teórico para establecer un punto de percepción propio. Partiendo de esta base teórica, construimos métodos propios de comprensión y lectura del espacio a través del dibujo. Recurrimos a los mapas esquemáticos como instrumentos expresivos, utilizando el borde como un recorrido que hay que reconocer a través de su estructura y sus símbolos (signos, imágenes), que nos servirán de instrumento de análisis. Siguiendo los conceptos de la semiótica, la intención es establecer un modo de expresión que nos sirva para conocer las transformaciones del territorio metropolitano. Para llevar a cabo una propuesta de análisis que sirva de guía básica de los distintos proyectos y teniendo en cuenta la unidad de todo el conjunto, utilizamos distintos métodos de análisis, ordenados en fichas, en las cuales consta una serie de cuestiones con el fin de establecer y catalogar de forma clara los puntos formales y funcionales de los paseos. El tema abordado es muy estimulante y posee distintos elementos a observar; por eso, dependiendo de las caracterís- 2.2 Análisis visual 73
74 ticas de cada paseo, podemos utilizar varios métodos. Estos métodos de análisis, que fueron surgiendo a lo largo de la realización de la tesis, están pensados para desarrollar la comprensión de la costa, uniendo los conceptos de visión, percepción y análisis como métodos de aprendizaje. Así que el punto de partida fue también dividir el método de observación de los paseos en tres momentos distintos: la visión, la percepción y el análisis. Para facilitar la comprensión del significado que tienen estos términos en este trabajo los hemos denominado respectivamente: percepción directa,percepción por representación yanálisis conceptual. Más adelante explicaremos con mayor detalle estos conceptos. Para la mejor comprensión de cada uno de estos puntos de análisis, hemos recurrido a la obra de autores que nos ayudaron a definir cada etapa y seguimos algunos de los métodos propuestos por ellos. En lo que se refiere a la percepción directa, nos valemos de dos autores que han hecho trabajos visuales sobre la costa española. Uno es Luis López Peláez (1995), que efectuar un recorrido fotográfico por los paseos litorales, siempre facilitando una visión aérea y otra de los espacios significativos. El otro autor es Juan Jesús Trapero (1990), que además de una labor similar a la de Peláez, se arriesga a catalogar y ordenar los elementos más característicos. En cuanto a la percepción por representación, hemos partido del concepto de la cuarta dimensión de Bruno Zevi (1948), buscando vivenciar el proyecto que pretendemos analizar, moviéndonos por él, estudiando sus sucesivos puntos de vista para intentar entender lo que comunica. Dentro de este ámbito, también está presente el campo psicológico, que nos lleva al estudio comparativo de la percepción del espacio cultural y visual. Diversos autores nos hablan de la diferencia que hay entre la percepción desde el punto de vista cultural, de la experiencia previa de lo vivido, y visual. Destacamos, en el campo de la percepción desde el punto de vista psicológico, el trabajo de Bayo Magalef (1987), que parte de las nociones de J.J. Gibson (1950) y que ha servido para entender los distintos sentidos que desarrollamos
a partir de lo visible. Según Bayo, que analiza el trabajo de Gibson, éste nos ofrece una rica y estructurada descripción del mundo visual, lo que nos obliga a tener en cuenta tanto los aspectos literales, sustanciales y geográficos del ambiente (como puede ser el color, la textura, la forma o la profundidad, etc.) como los aspectos selectivos o significativos que permiten, a la actividad perceptual, la captación de objetos propiamente dichos. A través de la percepción es posible confirmar hipótesis, descubrimientos, más que invenciones. Gibson trabaja con diversos conceptos y establece distintos términos con el objetivo de explicitar los varios puntos de la percepción. Por ejemplo, denomina mundo visual al escenario familiar de nuestra vida cotidiana en el que nuestra percepción es selectiva, explica que para hacer posible la percepción literal es necesario definir la noción de campo visual. Entre estos conceptos, hallamos otros varios conceptos de percepción que son avalados por Bayo. Para la comprensión del conjunto, dentro del área del análisis conceptual urbano, utilizamos básicamente los conceptos desarrollados por tres autores: Kevin Lynch (1960), Yoshinobu Ashihara (1981) y Maria Elaine Kohlsdorf (1996). El trabajo de Lynch y Kohlsdorf nos ha ayudado a establecer esquemas de análisis de la ciudad, buscando su legibilidad a través del reconocimiento de sus elementos más evidentes. El trabajo de Ashihara es más arriesgado, pero no por ello menos válido: intenta definir parámetros y reglas generales para los espacios exteriores partiendo de sus análisis desde distintas escalas. Concreta puntos como dimensiones y escala de texturas. Existe un libro muy interesante y actual que creemos que es oportuno citar entre las referencias bibliográficas de este apartado. A pesar de que no aparece de manera directa en este trabajo, nos ha ayudado a comprender la complejidad del acto de observación de la ciudad. Lo citamos porque el tipo de descripción que estamos proponiendo nos llevará a un tipo de reconocimiento del espacio como el que propone el italiano Francesco Careri en su libro El andar como práctica estética (2002). En esta obra nos habla de la formalización del espacio ciudadano bajo la forma de mapas de influencia basados en el recorrido que se pretende estudiar. Utiliza el camino como signo y resuelve la repre- 75
76 sentación del recorrido por medio de imágenes y textos gráficos que atestiguan la experiencia del andar. Es una buena referencia puesto que éstos son problemas habituales que surgen en el análisis de la ciudad, o en parte de ella, dado que la escala es relativa al todo, a las otras partes y al tamaño humano. Al hablar de la escala urbana, estamos abarcando diferentes contextos determinados por la escala de observación, el análisis propuesto que, puede estar al nivel de la ciudad, del barrio, o de las dimensiones de la calle, que están basadas en las dimensiones del cuerpo humano. Nos dice que, además de la escala que determina la relación entre la forma y el espacio, también es posible identificar, en el recorrido propuesto, los distintos planos que definen y dan continuidad al espacio. Esta continuidad también debe ser percibida según distintas escalas para que sea posible reconocerla desde el plano hasta el espacio, percibiendo las tres dimensiones que forman su dominio. El ejercicio que expondremos en el apartado sobre percepción y escala está basado en muchos de los ejercicios y conceptos desarrollados por los autores mencionados. Está claro que actualmente también hay diversos recursos de percepción, entre ellos la imagen digital, como por ejemplo la lectura a través de la pixelización y otros recursos, que hemos utilizado para enriquecer este estudio urbano. La gran dificultad que surge en este tipo de trabajo de investigación que proponemos es hallar un método de análisis propio que permita identificar fácilmente los elementos descritos por los autores citados y que, además, pueda ayudar en el desarrollo de esquemas que permitan extraer conclusiones propias y cuestionamientos para la identificación de este tipo de espacio. Por eso el proceso perceptivo ha obedecido a sus ciclos, dado que es una actividad de exploración que requiere tiempo. Este tipo de investigación exige diversas actitudes como, por ejemplo, el estudio tridimensional que permite observar elementos como la textura, la disposición geométrica, los limites de zonas y los conectores, etc. Pero para el nivel de estudio que pretendemos es necesario un método que permita la explicitud de las distintas escalas urbanas y las diferencias de escalas del proyecto arquitectónico para viabilizar la comparación. Son necesarios varios ejercicios que per-
mitan comprender el sistema espacial, cómo se establecen las relaciones espaciales, las escalas y jerarquías. También cuáles son los diferentes elementos y grados que se establecen en las diferentes escalas y como se constituyen los aspectos básicos de la estructura, como el aspecto morfológico, el funcional y el semiológico. En el tipo de investigación que planteamos es obligatorio moverse por estos tres campos: El morfológico, que es el que establece el orden material de la forma urbana, la disposición y las relaciones de los elementos en el espacio y sus características constructivas como dimensión y forma. La configuración funcional, que expresa los procesos y las actividades que aparecen en el medio urbano y definen su modo de operar dentro de la ciudad como sistema. Define cuáles son los sistemas funcionales que condicionan los patrones de actividades. El semiológico, que potencia la experiencia subjetiva del que vive y se relaciona con la ciudad, haciendo más identificables y significantes los espacios urbanos. Como veremos en el próximo apartado, para el ejercicio de percepción y escala nos hemos situado en el campo morfológico, pero, aunque hayamos acotado este campo, debemos tener claros los distintos niveles de abordaje para el análisis visual, como habíamos dicho. Participan del proceso de análisis visual tres niveles distintos: - La percepción directa, que es operativa y sirve de instrumento de registro, como es caso del registro fotográfico. - La percepción por representación, que es el análisis del material fotográfico, los distintos planos, la implantación. Permite percibir el espacio visual y el cultural. - El análisis conceptual, que es cuando intentamos ordenar este material gráfico según criterios que nos permitan compararlo con otros. Según criterios o categorías que permitan esquematizar, crear una síntesis conceptual e icónica dentro de un proceso de significación. 77
78 En la descripción de un análisis no aparecerán necesariamente todos los niveles de observación y descripción, pero siempre ha habido un análisis general que ha facilitado la comprensión del todo y que ha determinado el enfoque. Saber reconocer cuáles son los puntos que funcionan en un determinado paseo pasa por el análisis previo general, que permite evaluar los distintos niveles de influencia de cada uno de los puntos evaluados. A lo largo del trabajo se perciben las distintas miradas que hemos establecido, según la perspectiva que pretendíamos destacar del paseo.
En el intento de comprender mejor los conceptos de percepción yescala, referidos a este tipo de área específica, realizamos un ejercicio de observación mediante fotografías desde un punto fijo a distintas distancias (dimensión global) y posteriormente una nueva evaluación desde otros puntos de vista, utilizando también, en este segundo momento, la observación de planos urbanísticos y arquitectónicos (dimensión local). Tal ejercicio ayuda a comprender los distintos niveles de análisis y puede ser aplicado a cualquier otro tipo de zona urbana o espacio público, aunque funciona mejor en las zonas costeras, dado que son espacios abiertos que facilitan la visión del conjunto, además de las partes. El ejercicio propuesto busca comprender los diversos factores que conforman este tipo de espacio. Podremos ver cómo se comportan, a distintas escalas, los elementos urbanísticos como edificaciones, composición de planos, relieves y texturas, cómo se establece la jerarquía visual, etc. Este tipo de espacio, la zona de orla o paseo litoral, es interesante para el análisis pues no sigue reglas estrictas y su limitación física, entre el agua y la malla urbana, es en general un espacio amplio, lo que permite una realización formal abierta. El ejercicio también tiene la intención de educar el ojo del observador urbano, valorando al observador consciente que sepa percibir el comportamiento de los espacios de la ciudad. En esta pequeña exposición del problema ya surgen algunos de los elementos clave de este estudio: identificar el significado de la realización formal de cada una de las partes que componen el paseo y descubrir cuáles son las escalas de relación y las dimensiones que conforman el todo. La percepción de la arquitectura, como la percepción urbanística, viene determinada por la dimensión, la proporción y la escala. El ejercicio que ejemplificaremos, a pesar de ser bastante específico, resulta muy útil dentro del trabajo de investigación desarrollado más adelante; nos servirá para enfrentarnos a los problemas que el análisis general supone, porque permite examinar los elementos y los modos de asociación que constituyen esta estructura urbana específica y cómo está organizada según sus configuraciones y tipos. El objetivo de este proceso de análisis es clasificar modelos que representen la realidad, estableciendo un lenguaje icónico que permita clasificar, definiendo propiedades y categorías. Representa las propiedades físicas de la forma, su 2.3 Percepción y escala 79
80 identidad y su distribución en el espacio a través de representaciones y configuraciones básicas explicitadas en esquemas. Por medio de estos sistemas de configuraciones, se intenta reconocer la organización de diferentes esquemas o tipos básicos, explicitándolos por medios gráficos de modo que representen simplificadamente las propiedades de la realidad observada. Respecto a la ciudad, establece los elementos estructurales que conforman esta organización singular, y permite verificar cómo ésta mantiene un patrón de agregación y conexión con la malla urbana, relacionando los diversos espacios y las diversas escalas. La intención final es poder comparar las distintas soluciones estudiadas para estas áreas determinadas. Para conocer y comprender mejor el espacio litoral respecto a su comportamiento en cuanto a la escala, las proporciones y los materiales hemos llevado a cabo un ejercicio base. Este ejercicio consiste en observar un proyecto costero detalladamente, registrándolo mediante fotografías hechas a distintas distancias. Tiene como objetivo comparar cómo se percibe el espacio, en un análisis previo al expresado por los planos. Dentro del conjunto se seleccionan tres elementos puntuales de distintas dimensiones y distintos materiales para analizarlos de forma específica. Según la proximidad, se van puntualizando las sensaciones y la percepción del conjunto, siempre relacionado con la escala humana. EJERCICIO PRÁCTICO Aquí ejemplificaremos el ejercicio utilizando la costa de Barcelona, presentando un conjunto de fotografías y exponiendo cuáles fueron las observaciones apuntadas. Elegimos la playa de la Nova Icària donde están presentes diversos elementos urbanos y arquitectónicos, también distintos planos y materiales. Las fotografías de la serie están marcadas cada 50 metros y la distancia máxima es de 450 metros, hasta llegar a la proximidad del detalle. En este trabajo, las fotos que mostramos parten de una distancia mínima de 200 metros.
88 un simple asunto de dimensión de las vías de circulación; es adentrarse en el análisis de las posibilidades reales de recre- ar unas piezas tan peculiares, y hacerlo más por su potencial, como abertura del porvenir (…) Esta idea refleja la importancia de conocer la configuración de la forma urbana con la cual se pretende trabajar. Es importante dominar las relaciones que se establecen entre la forma urbana y el contexto de la ciudad, entender como influyen las dimensiones de la ciudad y del área que disponemos a la hora de establecer medidas adecuadas. Buscar la adecuación formal de un proyecto arquitectónico urbano exige establecer algunas reglas y convenciones. Además es importante conocer los posibles equipamientos y usos del área a que nos destinamos. La revisión crítica que estamos ejecutando sobre los resultados de la forma para el caso de los bordes, nos permite entender el comportamiento de los elementos que conforman este tipo de espacio. Analizamos la forma arquitectónica urbana por su aspecto externo perceptible, por su geometría y dimensiones y la relación entre los elementos que la componen. El conocimiento mas complejo de la forma también pone en evidencia otros elementos, -como la simetría, proporción, posición, ritmo y armonía – sobre los que, como vimos, también influyen el color, la textura y la luz. El estudio exhaustivo de las formas de los paseos es importante a la hora de reconocer su estructura y configuración. A través de un análisis descriptivo de la configuración formal de varios paseos hemos podido reconocer algunas realidades en la estructura del borde lo que nos ha permitido crear un esquema que marca las propiedades relevantes, facilitando la interpretación de los condicionantes que ocurren en el espacio. Además, tenemos a nuestro favor el factor tiempo, dado que observamos paseos existentes en los cuales podemos ver la evolución del uso de las formas propuestas. El significado de la forma ya ha sido interpretado por sus usuarios, así que tenemos la ventaja de observar se la interpretación corresponde al significado establecido inicialmente y se ha sido absorbida por los usuarios, o todavía si a adoptado otro significado. Buscando comprender la morfología del paseo hemos representado gráficamente las formas que se reconocen en él, 2. Panerai, Philippe, Proyectar la ciudad, Ed. Celeste, 1999, p. 111.
a modo esquemático. Los dibujos que utilizamos son la representación del elemento, que no siempre refleja su imagen real, es más bien una imagen conceptual, una interpretación de la realidad. Son esquemas simplificados de la estructura básica que presentan el análisis de estructuras formales más complejas, que nos permite comunicar ideas, permite construir un discurso. Al representar las diferentes formas, creamos “familias de formas” que acaban por exigir una categorización tipológica. Para distinguir los diversos objetos agrupamos las tipologías que reconocemos en el paseo según las categorías de Lynch, con el objetivo de situarnos de un modo más claro dentro de sus conceptos. Este nivel de representación propuesto, permite interpretar el espacio de un modo genérico, posibilitando a comparación con distintos proyectos, comparar estructuras similares. Esta etapa ha sido el resultado de un trabajo de “simplificación” de las realidades observadas recurrentes en este tipo de espacio. Hemos formulado una construcción mental de las tipologías del paseo, que no es una reproducción de la realidad pero si la representación de sus características fundamentales. La estructura que proponemos parte del estudio previo que comentamos y esta pensada para aplicarse a la evaluación de los distintos casos que surgen dentro del ámbito del paseo de orla. También situar a nuestro lector respecto a los distintos elementos fundamentales que influyen en la definición del espacio del borde de agua. A continuación, presentamos las principales formas que creemos que influyen en la configuración de los espacios específicos del borde, agrupados por tipologías y organizados según las categorías de Lynch: 1. Sendas En el paseo las sendas aparecen de dos formas distintas. La principal es la senda conformada por el propio paseo, donde se desarrolla el espacio urbano estudiado, ligado o no a una vía. Es el espacio en sí, con su distribución y configuración. A otro nivel están las sendas que conectan el espacio a al ciudad, que establecen puntos de accesos y permeabilidad. 89
90 1.1 Tipo de borde A lo largo del paseo es posible reconocer algunos tipos de configuración que se repiten a la hora de establecer el encuentro de la sendo con la zona natural lo que posibilita resumir una estructura general básica. Hemos clasificados los paseos en cuatro grupos que se subdividen. En primer lugar por su característica de desnivel respeto al borde natural, luego por el hecho de estar dividido en dos o más bandas y por la característica de sendero natural. 1.1.1 Paseos sin desnivel – borde nivelado a la topografía natural, que puede presentar las siguientes conformaciones: a. Simple – la pavimentación es el elemento de diferenciación, que caracteriza el camino por el que debe transcurrir el paseo b. Con barrera – entre la pavimentación existe un módulo de separación, como barandilla, bancos, etc. c. Con zona verde - separado por una zona natural del borde de agua (suele ser más característicos en los bordes de lagos o ríos) 1.1.2 Paseos con desnivel – borde desnivelado respecto al borde de agua. a. Inclinado o reto – paseos que llegan al borde agua o crean un nuevo limite b. rampa - este tipo de solución utilizada en la mayoría de los casos para ríos permite crear un margen artificial, no necesita barandilla que marque un límite c. escalonado – este tipo de borde permite una aproximación total al agua 1.1.3 Paseos en bandas – existen diversos paseos que poseen distintos pasos para peatones, así pueden establecer distintas relaciones con la ciudad y el medio natural. a. inclinado - el borde presenta distintos desniveles respecto al borde natural, se conectan a la orla a niveles dis- 1.1.3 - a 1.1.1 - c 1.1.2 - a 1.1.2 - a 1.1.2 - c 1.1.2 - b 1.1.1 - a 1.1.1 - b
tintos, uno ligado al agua y el otro conectado al ámbito urbano. b. sobrepuestolos dos niveles del paseo se sobreponen, crean un área protegida que además puede abrigar servicios ligados al paseo. c. inclinado zona verde – utilizados en bordes cuya característica es un declive acentuado. El paseo crea distintos niveles que acompañan la topografía local. d. doble paralelo zona verde – al romper el paseo en dos partes separado por un área verde este asume claramente dos papeles distintos, uno conectado a la ciudad y otro al borde natural. Funcionan independientes. 1.1.4 Paseos senderos – conectados a una zona natural aislada cuya intención es intervenir lo mínimo posible en el ambiente. 1.2 Posición red viaria Al analizar la posición de la red viaria podemos entender el grado de proximidad o separación que esta confiere a la senda. 1.2.1 Vía paseo-ciudad – vía de trafico lento o rápido que divide la estructura de la ciudad de la del paseo 1.2.2 Vía área verde – la vía se desarrolla junto a una zona verde que hace la transición entre el paseo y la ciudad. 1.2.3 Vía subterránea – total o parcialmente la vía es subterránea de modo que conecta directamente el paseo a la ciudad, eliminando la barrera viaria 1.2.4 Vía zona excepción – la vía sirve como elemento de conexión entre el paseo y la zona urbana que no esta directamente ligada a la ciudad. 1.3 Conexión Aquí evaluamos el tipo de recurrido que se observa claramente hacia el paseo, como ejes de conexión entre la 91 1.2.2 1.2.1 1.2.3 1.2.4 1.1.4 1.1.3 - b 1.1.3 - c
ciudad y el área la senda principal. De modo general también esta asociado al sistema de acceso vehicular a la zona. 1.3.1 Única – paseo se conecta a las demás zonas de la ciudad especialmente por una calle principal de acceso 1.3.2 Dos puntos – paseo poseo un camino claro con un punto de partida y uno de final 1.3.3 Perpendicular – todas las conexiones se establecen a un mismo nivel, no existe un acceso claro hacia la zona de orla. 1.3.4 Eje – además de vías segundarias de conexión que están claras en la malla de la ciudad existen avenidas importantes que conectan distintos puntos visuales de la ciudad. 1.3.5 Malla urbana - el paseo se desarrolla por detrás de un tramo de la ciudad y no es participa del sistema viario urbano. 1.4 Configuración Aquí vemos la relación que se establece entre el paseo y su entorno inmediato. Como se establece la percepción de la forma de la fachada de la senda. 1.4.1 Altura x Dimensión Directa – las edificaciones están sobre el paseo y su altura es determinante en la percepción del espacio, definen la fachada del paseo. 1.4.2 Altura x Dimensión Indirecta – las edificaciones se desarrolla en un plano más alejado al paseo. La forma y altura de los edificios se perciben desde el paseo, pero no influyen directamente en la percepción del espacio del paseo. 1.4.3 Altura x Dimensión Independiente – entre las edificaciones relacionadas a la ciudad y el paseo existe una gran distancia y no aparecen como un elemento urbano que conecta visualmente el paseo y la ciudad. 1.4.4 Contexto Natural – el paseo se conecta a una zona especial del entorno natural. 92 1.3.1 1.3.2 1.3.4 1.3.3 1.3.5 1.4.1 1.4.2
2. Bordes En el caso de los paseo establecemos que el concepto de borde es el propio límite con el agua. Si identificamos el paseo a la senda el borde mas inmediato es la barrera del agua o una vía dependiendo del caso. Por esto evaluamos aquí la relación de proximidad de este límite con la ciudad, de que modo las zonas verdes interfieren en esta relación y como se establece la conexión según las actividades existentes. 2.1 Relación con la ciudad Buscamos verificar como se relaciona la ciudad respecto al borde de agua. 2.1.1 Ciudad x Borde Relación Directa – la ciudad y la orla poseen un contacto visual directo 2.1.2 Ciudad x Borde Relación Resguardo – el borde y la ciudad no se conectan directamente, poseen un área de transición entre ellos. Posee una característica de parque independiente de la ciudad 2.1.3 Ciudad x Borde Relación Estructurada - entre el borde y la ciudad existe un espacio público claro, que conecta la estructura urbana de la ciudad al borde. 2.2 Relación con el área natural El área verde puede distribuirse de distintas maneras respecto al borde lo que influye en la concepción del paseo y su relación con la ciudad. 2.2.1Unión - la zona verde esta ligada directamente al borde de agua. Este caso se aparece en general en ríos o lagos o que permite que el paseo se desarrolle como un gran parque hasta la orilla. 2.2.2 Transición – el área verde se distribuye en bandas. 93 1.4.3 1.4.4 2.2.1 2.2.2 2.1.1 2.1.3 2.1.2
2.2.3 Permeable – el área verde esta presente en el paseo y penetra en la malla urbana sirviendo de elemento de conexión. 2.2.4 Eje – la vegetación esta dispuesta formando ejes de marcación, reforzando el perímetro del camino. 2.3 Capacidad de conexión Según la relación entre los espacios y las distintas actividades que aparecen en el paseo y la ciudad se establece diferentes grados de relación y de unidad. 2.3.1 Conexión Directa – el paseo y la ciudad presentan usos y actividades que se interrelacionan, están integrados como espacio único independientemente de los limites físicos existentes 2.3.2 Conexión Puntual – en determinados puntos el paseo se conecta como espacio público de la ciudad, en sus demás zonas es una zona especial 2.3.3 Independiente – el paseo es independiente, funciona como espacio único, excepcional dentro de la malla urbana. 3. Barrios La orla es un espacio con identidad propia como espacio natural de excepción. Aquí buscamos reconocer las distintas identidades que puede asumir todo el conjunto o determinados tramos según la intervención ejecutada. Además observaremos el impacto causado por las zonas que dan identidad as espacio. 3.1 Usos y actividades Los usos y actividades tienen la capacidad de crear zonas atractivas, crear circuitos dentro del paseo y marcar las zonas colindantes. 94 2.2.3 2.2.4 2.3.1 2.3.2 2.3.3
3.1.1 Zona Atractiva – marcada por un edificio excepcional como podría ser un museo, un aquarium, centro comercial, etc. Toda la zona cercana apunta a este espacio cerrado. 3.1.2 Puntos de interés - marcada por varias edificaciones de interés como las citadas arriba lo que distribuye el interés por la zona en diversos puntos que se van conectando. 3.1.3 Aislada – son edificaciones dirigidas a un determinado público, que no son abiertas o atractivas a toda población como un club de tenis, de vela, etc. 3.2 Identidad temática Según su entorno el paseo puede asumir una identidad con la que se caracterice y que determine sus dimensiones, etc., logrando una identidad única del espacio. 3.2.1 Residencial – el espacio refiérase a la zona residencial más cercana, sus dimensiones y actividades están relacionadas a los usurarios residenciales. 3.2.2 Cultural – La zona esta marcada por un gran edificio especial y todo espacio se caracteriza por el. 3.2.3 Urbana – la zona es un espacio atractivo de excepción dentro de la malla urbana. 3.2.4 Especial – la zona se identifica apenas con sus actividades y con su relación con el borde de agua. 3.3 Diferenciación Elementos que se repiten o que se hagan constantes en el espacio acaban por crear una identidad espacial, creando una imagen local. 3.3.1 Formaelementos con diseño diferenciado evidencian el espacio. 3.3.2 Color – el color es el medio más evidente de marcar una identificación 3.3.3 Textura – la textura es más sutil que el color y por esto puede aparecer de forma continua, tornándose una marca. 95 3.1.3 3.1.2 3.1.1 3.2.1 3.2.2 3.2.3 3.2.4
96 3.3.4 Iluminación – la iluminación en el paseo solo tiene efecto nocturno, por otro lado es ella que garantiza la asiduidad al espacio en este horario. 4. Nodos Los puntos de reunión estratégicos en el caso de los paseos son las zonas especiales destinadas a contemplación, reunión, descanso y eventos. 4.1 Concentración personas Evalúa como se desarrolla el movimiento de los usuarios dentro del paseo. 4.1.1 Núcleo – los usuarios del paseo se agrupan en una determinada zona que puede ser por alguna edificación importante o un hecho natural como la puesta del sol. 4.1.2 Zonas – la concentración se divide a lo largo del paseo en diferentes puntos según las actividades, usos o atractivos del paseo. 4.1.3 Dispersa – al no tener un punto definido destacado en el contexto todo el paseo atrae concentraciones uniformes marcadas por los accesos principales. 4.2 Concentración vehículos Localizando las distintas zonas de aparcamiento a lo largo del paseo podemos verificar las relaciones que se establecen respecto al flujo de personas. 4.2.1 Lineal – paseos que no adoptan una zona específica, se desarrollan a lo largo del paseo. 4.2.2 Bandas – las zonas de aparcamiento se establecen según zonas específicas en el paseo o edificaciones. 4.2.3 Extremidad – el aparcamiento se concentra en los extremos del paseo. 3.3.1 3.3.2 3.3.3 3.3.4 4.2.1 4.2.3 4.1.1 4.1.2 4.1.3 4.2.2
4.3 Configuración Marcamos las zonas de nodos y establecemos cual su característica respecto al espacio donde se desarrollan. 4.3.1 Zona Abierta – los nodos se marcan en zonas abiertas como parques o espacios de contemplación. 4.3.2 Zona Cerrada – están asociados a un edificio específico y por esto vinculadas a una zona cerrada. 4.3.3 Zona Semi-abierta – vinculadas a un espacio semi-cerrado o a un edificio cuyo entorno establece el mismo atractivo que el espacio cerrado. 5. Mojones Los puntos de referencia visual en el ámbito del paseo se desarrollan a distintos niveles y son percibidos en distintas escalas. Existen diferentes formas de simbolizar una dirección, algunas muy evidentes como los totens y otras más sutiles que marcan su presencia por repetición. 5.1 Concentración / Dispersión Son los elementos que marcan el espacio de forma diferenciada y que le identifican como espacio publico diferenciado. 5.1.1 Ritmo – La constancia de un elemento que no necesariamente tiene que ser igual como objeto pero que siga un lenguaje constante que marque el espacio. 5.1.2 Excepción – elementos destacados dentro del espacio que identifican la zona 5.1.3 Elemento Natural – un elemento natural como una montaña o una formación rocosa también identifican el espacio con claridad. 5.2 Escala El espacio se percibe desde distintas distancias, así que los elementos pueden ser percibidos de maneras distintas. 97 4.3.1 4.3.2 4.3.3 5.1.1 5.1.2 5.1.3
104 se van relacionando a lo largo de la superficie del paseo, apareciendo normalmente áreas singulares. Las actividades se van enriqueciendo y además de favorecer descanso y contemplación del borde a lo largo de los itinerarios, ofrecen áreas específicas para descansar o incluso jugar o comunicarse. c) Paseos Amplios – paseos de gran anchura, caracterizados por la mayor diversidad de actividades y la mayor riqueza de áreas diferenciadas que se interrelacionan proporcionando una variedad de oportunidades en el paseo y el disfrute del borde litoral. Además establece algunas subdivisiones de esta tipologia que engloban casos característicos como serian: la variación de la disposición de elementos, el ajardinamiento, o superficies escalonadas. Esta clasificación propuesta por Trapero es muy eficaz a la hora de observar los paseos, comprender y establecer la composición general. Pero, creemos que aquí se han perdido tres tipologías que son la clave para determinar el carácter general del paseo. Según la propia clasificación tipológica inicial de su libro y directamente ligadas a las características del área: - la situación en el territorio: según su localización en una zona central, en una zona turística, o cercano a una zona natural - la relación con la red viaria – si es atravesada por una vía de alto trafico, o de servicio o si la malla urbana y el paseo se conectan directamente - los usuarios dominantes – si el propósito principal son los usuarios locales, temporales, o apenas turístico. Estas tres características son fundamentales en el momento de establecer los tipos de usos y actividades. Basados en esta estructura hemos podido definir las características del paseo sobre la cual vamos trabajar; y compararlo con otros paseos distintos respecto a características naturales. Así que a partir de aquí trabajaremos con los paseos inseridos el Trapero Define paseos por anchura - Paseos en secuencia lineal - Paseos con área característica - Paseos amplios
un centro urbano, que posibiliten el uso de la población local y también el uso turístico. El paseo, independientemente de la función de playa debe ser especialmente representativo como espacio público. La relación con la red viaria, en nuestro caso, puede asumir una característica distinta así que evaluaremos cuales son las posibilidades de relación. Basados en estas características generales no hemos considerado relevantes, para nuestra investigación, muchas de las tipologias seleccionadas por Trapero en el principio de su investigación, trabajaremos utilizando los tres tipos genéricos de paseo que ha caracterizado, asociados a la tres tipologias que proponemos. No evaluaremos los diversos tipos de clasificación que podemos establecer para el paseo, mas bien este trabajo funciona como una comprobación de la utilización de este tipo de clasificación en el conocimiento aplicado a un modelo práctico, esto hace que busquemos una tipologia que consideremos más directa al acto de observar y aprender de este espacio público. Consideramos importante el análisis de relaciones distintas al caso estudiado, como serian las ciudades en que las edificaciones se relacionan directamente al borde, dado que en algunos tramos del proyecto estudiado esta también es una posibilidad, a pesar de que en principio no creamos que sea la solución mas adecuada. La validad del estudio de las distintas alternativas es justamente observar los aspectos negativos y los positivos de este tipo de estructura. Basados en los objetivos comentados y en las características del local al que pretendemos aplicar, identificamos algunas tipologías que permiten una mayor proximidad con nuestro estudio. Envuelve un ámbito general dado que el caso al que pretendemos averiguar mezcla usos, conecta puntos distintos de la ciudad, en tramos aproximase del agua con grandes zonas verdes como también posee zona de playa, a misma proporción su uso se asemeja a un parque o al paseo de un borde urbano, que debe conectarse a la ciudad. Dentro de las características tipológicas generales trabajaremos en profundidad las siguientes tipologías: 1. Tipo de borde – playa, urbano, sendero 105
106 2. Conexión con la ciudad – directa, parque, aislado 3. Usos urbanos – usos que se pueden relacionar con el paseo, atractivos 4. Relación con el medio natural – directa, indirecta o nula 5. Construcciones junto al borde – respecto a la relación y la altura 6. Posición de la red viaria 7. Tipo de diseño – marcado, geométrico, ritmo Así mismo, como sucedió a Trapero, en nuestra clasificación, estas tipologías pueden aparecer de distintas formas en un mismo paseo o cambiar de característica en tramos distintos del borde de una misma ciudad. Pero estas son tipologías que definen de forma clara el lugar, cuando aparecen en un mismo espacio marcan zonas definidas, áreas características dentro del espacio. Evaluando cada una de estas tipologías podremos entender las acciones que mejoran los espacios y los integran a ambos ambientes, el natural y el urbano. También podremos visualizar los distintos comportamientos del paseo según el tramo de la ciudad que se relacione. La observación de espacios existentes nos es fundamental en el desarrollo del estudio. Ciudades como Barcelona o San Sebastián sirven para conocer las distintas posibilidades de uso junto al paseo. En sus distintas playas podemos ver las distintas relaciones con la ciudad y el efecto que causan en el peatón, la relación urbana o natural según que tramo recorras. El borde es un espacio que permite una infinidad de usos, según la relación que exista con la trama de la ciudad. En estas ciudades podemos verificar relaciones entre los elementos, como cuando el uso se sobrepone al paseo, recursos como crear espacios espectaculares por medio de edificaciones imponentes. Barcelona propone en su más nuevo tratamiento costero un grado de aproximación distinta de la ciudad, bastante espectacular, como es la zona del Forum 2004, que define una relación distinta con la ciudad, pero que no logra ser tan permeable como las anteriores.
107 Al identificar las zonas creadas por la combinación de las distintas tipologías pudimos fijarnos en las características visuales y llegar a conclusiones como que los elementos pesados crean espacios rígidos, que no se integran al paisaje. Este tipo de elemento solo funciona en el caso de utilizar material local por integrarse al color del entorno. Además revisar, en el paseo de secuencia lineal, que tipos de soluciones son más interesantes para quebrantar el punto focal “infinito”, observando como proponer nuevos elementos de foco y actividades que mejoren el recurrido. Dominando las distintas tipologías, podremos dominar la composición del espacio. En el próximo capitulo les invitamos a recorrer con nosotros diversas zonas costeras, identificando las morfologías y tipologías comentadas. Seguro pasamos a la parte más gratificante y enriquecedora del trabajo, que permite identificar en la práctica muchos de los conceptos que hemos presentado hasta ahora. Buen paseo. Paseo de secuencia lineal en el litoral de Vandellòs - Tarragona. Aquí vemos cómo las jardineras son un elemento demasiado pesado junto a la orla. Fuente: libro - Bordes marítimos
Análisis de referencias relevantes parte III
Hemos decidido empezar este capitulo hablando de los tipos de usos establecidos en el paseo y las edificaciones implantadas pues consideramos que la integración del paseo en la estructura urbana depende en gran parte de estos dos elementos. Se por un lado los usos establecidos definen el tipo de utilización urbana, la frecuencia y los horarios en que funcionará el paseo, las edificaciones, directamente relacionadas a los usos establecidos, definen, por el valor de sus dimensiones (respecto a altura y límites), el grado de impacto causado por la ocupación. Las edificaciones, especialmente, marcan el espacio a dos niveles, el general, como paño de fondo de la fachada marítima y a menor escala como los elementos que caracterizan los puntos específicos del paseo. La conjunción del uso y de las edificaciones, bien empleados o no, son esencialmente responsables por la capacidad del espacio del borde en armonizar con el paisaje y garantizar su frecuencia. O sea que, la definición de los usos y el entorno que establecen es mucho mas complejo que simplemente definir actividades y equipar el espacio, debemos buscar comprender como estos elementos consiguen componer el espacio, valorarlo y revitalizarlos. En el caso de los paseos de borde esta tarea tiene una dificultad mayor dado que estos no están restringidos, están abiertos a cualquier uso y equipamiento, no tienen un código formal ni parámetros de utilización que seguir como otros espacios de la ciudad. Por ejemplo, si se permiten zonas de bares, con aparcamiento y se proporcionan espacios bien iluminados, seguramente el paseo atraerá el público nocturno; la cuestión es definir si esta es la actividad adecuada y el impacto que pueda causar. Es conveniente, al implantar las diferentes zonas de uso, establecer por ejemplo, el horario de utilización deseado, puesto que, independientemente de ser un paseo de orla o cualquier otro tipo de espacio público, estos parámetros están definidos a través de los usos establecidos. La ciudad de Porto Alegre ha pasado por una experiencia parecida, al revitalizar una antigua construcción en el interior de uno de los parques centrales, llamado “Redençao”. Este parque es un gran área verde de 37 hectares que siempre ha sido muy frecuentado durante el día, durante la noche, cambiaba esta característica, su utilización era apenas periférica, bordeada por los límites de la ciudad, el interior estaba demasiado aislado de la estructura y seguridad urbana. Al introducir un restaurante en el cen- 3.1 Usos y edificaciones junto al paseo 111
112 tro del parque, permitiendo un acceso de coches - aunque solo por la noche - hasta la zona del restaurante, se propició que la ciudad adentrara en el parque, que este dejase de ser una zona oscura y poco frecuentada. Claro está que este tipo de solución no resuelve el problema social de seguridad, pero es verdad que habilita los espacios para los ciudadanos convivieren, rescata el espacio social. Juan Jesús Trapero en su libro sobre los bordes marítimos españoles resalta que además de la utilización urbana, el tratamiento dado a los paseos de borde debe realzar sus cualidades paisajísticas, ofrecer la posibilidad de admirar y que la sensación de “inmensidad” frente a lo natural debe ser preservada. Pero, igualmente, entiende que este es un espacio que ofrece distintas posibilidades que son fundamentales a la hora de proyectar, lo afirma: “La complejidad que presentan los paseos induce a recomendar la conveniencia de que en su trazado y diseño, ofrezcan diversidad, flexibilidad y adaptabilidad en sus usos y funciones a lo largo de su recorrido.” La preocupación de Trapero estaba en caracterizar los paseos según sus formas y características urbanas. De sus observaciones establece criterios que reconoce como fundamentales para el concepto de este tipo de espacio, como por ejemplo, cuando acentúa la importancia de crear zonas de contemplación o cuando afirma que las edificaciones, junto a los espacios públicos y los elementos urbanos, como árboles, cubiertas, definen la escala del espacio, según la perspectiva del observador. En sus libros proponía dos formas de análisis para evaluar los proyectos litorales: 1) análisis como espacio urbano conjugado al de protección litoral; 2) análisis de paseos característicos, con los que llegó a proponer tipologías. Nuestra aproximación tiene un punto distinto que es analizar los proyectos visualizando la solución para un espacio concreto, con unas características urbanas específicas y un entorno ya existente, buscando criterios para el diseño de este tipo de espacio. Aquí, tanteamos el mismo tema pero sin la intención de catalogar los espacios, sino verificar posibili- Paseo litoral de Sanlúcar de Barrameda Fuente: revista Quaderns nº 216
dades que logran concretarse dentro de este tipo de espacio urbano. A lo largo de este capitulo verificamos la realidad urbana para entender el porque funcionan algunos espacios y otros no. Lo que al final acaba por coincidir totalmente con las ideas planteadas por Lynch y Trapero que citan en sus libros la importancia del espacio de la ciudad ser reconocido con facilidad, recordado y resultar atractivo como calidad visual externa. Finalmente estos son los condicionantes fundamentales para que el espacio público funcione. Y, en este punto, nos aproximamos también al estudio de Alan Jacobs y sus investigacion sobre las calles urbanas, dado que, desde nuestro punto de vista, creemos que el paseo de orla funciona mejor como un “boulevar”, que va integrándose al perímetro natural, que no es simplemente un paso, que delimita de forma artificial la naturaleza y la ciudad. En el análisis realizado, basado en la observación de los distintos bordes de agua, distinguimos, en estos, además de los usos básicos, como serian las zonas de paso y de estar que conforman este tipo de espacio, otros usos específicos que pueden aparecer según las características y necesidades de los proyectos. Así que hemos buscado una formula propia de catalogar los usos y también las edificaciones, buscando entender la relación que establecen entre sí. A través de este código, se puede relacionar de modo más evidente la forma y la función (o uso). Ha resultado ser un buen método, que ayuda a constituir parámetros y entender el espacio y la propuesta del proyecto analizado. Observamos que los usos se desarrollan según las zonas o espacios establecidos, básicamente de la siguiente manera: - zonas de estar (descansar, jugar) - zonas de paseo (caminar, correr, patinar) - zonas de contemplación (observar, relajar) - zonas relacionadas a factores culturales o que promuevan usos esporádicos ligados a eventos específicos (Usos ligados factores culturales del local – tradición de pesca, carrera de caballos, fiestas populares, eventos o actividades rela- 113
114 cionadas a tradiciones) - zonas atractivas (vinculadas a algún tipo de uso específico que promueva la utilización de la zona). Respecto a la edificación, además de la estructura básica del paseo también la podemos analizar según tres criterios distintos: - Elementos que conforman los espacios (altura edificaciones, relaciones de distancia) - Elementos emblemáticos – que crean zonas atractivas (edificaciones diferenciadas) - Elementos capaces de eliminar barreras naturales o artificiales que dificulten el acceso a la zona (distintos pasos o plataformas que conectan el espacio a la ciudad). Si un paseo reúne a lo largo de su recurrido todas las zonas que incentivan su uso y además es capaz de resolver el conjunto edificado de manera que se conecte a la ciudad y se integre al paisaje, tiene grandes posibilidades de funcionar como espacio público. Esta regla se aplica independientemente del tamaño de la intervención, existen, como veremos, proyectos en áreas reducidas que lo han logrado, aportando calidad a la ciudad donde están implantados. Lo interesante de este análisis, que relaciona de forma directa los usos y edificaciones, es que se observamos sobre la perspectiva de los puntos presentados veremos como estos van intercambiando formas y funciones. Un elemento es el que limita el espacio del otro, al establecerse reglas de cómo actuar con uno refleja de forma dinámica en el otro. Mirando los proyectos desde estos puntos se puede percibir más claramente los resultados, sus puntos fuertes y débiles. Analizaremos ahora algunos proyectos basados en las asociaciones descritas y así podremos observar mejor estas ideas. Los análisis están desarrollados según los tres criterios establecidos para la forma, rescatando proyectos que se caractericen especialmente en uno de los puntos. Observando las características formales pretendemos apreciar las relaciones que estas establecen con los usos. Paseo de Sanlucar de Barrameda Fuente: revista Quaderns nº 216
115 El acceso al establo Fuente: revista Quaderns nº 216 10 200 30 40 El establo bajo el paseo Fuente: revista Quaderns nº 216 Vista general del paseo Fuente: revista Quaderns nº 216 El paseo de Sanlucar de Barrameda Sección del paseo
122 pasarelas subterráneas de pequeñas dimensiones. Este hecho tornaría seguramente el paseo todavía más permeable. En Mataro, a pesar de que la ciudad exista en en un plano separado del borde se ha respectado estas conexiones, creando accesos amplios, bien marcadas e iluminadas que disminuyen la sensación de inseguridad, este punto era fundamental en este proyecto dado que en su caso el área que hay que atravesar es mucho más ancha pues se traspasa también la autopista. Refiriéndome todavía a estos dos casos, su comparación evidencia otro tema relevante que es el de la calidad del diseño y de los materiales aplicados. Si bien en Badalona se ha logrado una buena conexión con la ciudad y especialmente, en la zona central se ha investido en un diseño que tornara el paseo marítimo un espacio de calidad dentro de la malla urbana, esta característica no se ha mantenido a lo largo del paseo, se ha invertido poco en elementos urbanos que siguiesen dando continuidad a la calificación del paseo. En Mataró el cuidado que se ha tenido en no perder en ninguna de las zonas la calidad del diseño califica mucho su espacio de borde. Y, esto no significa grandes inversiones, ni grandes edificaciones, sino un diseño cuidado, a todas las escalas, desde el edificio del restaurante hasta el banco que marca el borde de playa. Conjuntamente a la definición de los usos y edificaciones hace falta un diseño que críe el mensaje que se quiere transmitir, de integración y calificación del espacio. Se miramos la costa de Barcelona, vemos que a lo largo de esta ocurren varias actividades, también el paseo tiene distintas morfologías, asi que la conexión entre estas distintas áreas es un factor esencial en su funcionamiento. En Barcelona podemos observar como el borde se ha prestado para usos tan diversos como un hotel, casino, hospital, parque, etc. Cualquier uso que permita una integración con el borde, manteniendo su carácter público y permitiendo una permeabilidad con el paisaje es adecuado. Si tuvieramos que establecer alguna regla, respecto a los usos y edificaciones junto a la costa, haría restricción solamente a espacios que ocupasen grandes áreas del borde, que podrían interrumpir la continuidad del área o que “privatizasen” este tipo de zona. Existía anteriormente para Barcelona el proyec-
to de un zoológico junto a la costa que fue descartado, lo que desde nuestro punto de vista ha sido una decisión acertada dado que ocuparía una gran zona pública, creando muros y restringido el área costera. Así que dentro de la infinidad de posibilidades de usos específicos, pero pensamos que se debería buscar aquellos que se relacionaran a la cultura local, al entornos más inmediato, a las necesidades del espacio y a su capacidad de atraer a los usuarios. La adaptación a las características formales del local, pueden facilitar la utilización del paseo, bien como favorecer los usos esporádicos, culturales y diversos. La mejor actividad son aquellas que aproximan el usuario a valorar el espacio diferenciado en que se encuentra, que educan a su público con el acto de mirar, así que cuantos más elementos que posibiliten este acto de observar, de reflexión sobre el espacio, estaremos valorando el área. Podemos ver, en este primer apartado, como en los análisis hechos, por más que intentemos, es imposible abordar separadamente los puntos propuestos. En los siguientes apartados, pasará lo mismo, todos y cada uno de los puntos se interrelacionan, afectando el uno sobre el otro. El hecho de seleccionar un uso específico no garantiza la buena conexión con la ciudad, ni la calidad del proyecto. Pero, mirando los distintos parámetros podemos llegar a entender algunas reglas de actuación, que mejor funcionen, para este tipo de área. Dentro de de dos estructuras básicas, como parque o como calle, podemos verificar los usos más adecuados que servirían para una zona como la de Porto Alegre que mezcla ambas morfologías. 123
124 Playa de Nova Icària - Barcelona Puerto Olímpico - Barcelona Playa de la Barceloneta - Barcelona Playa de Sant Sebastià - Barcelona Muelle de la Barceloneta - Barcelona Muelle del Depósito - Barcelona 10 200 30 40 Las distintas secciones de Barcelona.
Para entender mejor la complejidad de esta cuestión, proponemos observar la conexión entre la ciudad y el paseo en distintos casos que hemos seleccionado. Así que nos utilizaremos del paseo marítimo de las siguientes ciudades españolas: Santander (Cantabria), Puerto de la Cruz (Tenerife), Moaña (Pontevedra), Vélez (Málaga), Son Servera (Mallorca), Cambrills y Sant Carles de la Rapita (Tarragona). Para mejor ejemplificar estos análisis propuestos además de las fotos que se presentaran junto al texto también, en algunos casos, utilizaremos el recurso del diseño de la ciudad de forma esquemática. Estos esquemas no tienen la intención de reproducir la realidad como tal, si no que pretenden representar gráficamente los aspectos significantes de la misma. Bien como la lectura de un artista plástico, no nos preocuparemos en reproducir la realidad tal cual y sí como la interpretamos. El hecho de interpretar un proyecto urbano existente, permite al profesional urbanista, - que de modo general tiene una mirada dirigida solamente al diseño-, profundizarse en el entendimiento de su funcionamiento ya que puede vivenciarlo y ver como interactúa junto a la población. En este texto lo que planteamos es observar los paseos según su relación con la malla urbana, la relación directa con la ciudad y especialmente él como funciona la cuestión de los accesos y vías. Aquí también abordaremos, cuando sea el caso, la relación/función que el paseo establezca dentro del ámbito urbano, que a pesar de ser un tema más complejo, dado que depende de otros factores, - como diseño, usos y servicios, localización en el territorio, etc.-, algunas veces puede ser el elemento fundamental que garantiza la una buena conexión. Es muy diferente el tipo de relación que se establece caso el borde se relaciona directamente al centro urbano de la ciudad o junto a un parque, por ejemplo. De las ciudades seleccionadas, en diversas ocasiones, comentaremos apenas tramos específicos dado que, en muchas de ella,s hay distintos diseños y propuestas ejecutadas a lo largo de los años. Este es un factor positivo, desde 3.2 Conexión con la ciudad 125
126 el punto de vista del investigador, pues permite percibir cual es la solución que ha funcionado mejor dentro de la estructura de la ciudad. Por ejemplo si observamos el paseo de Vélez, recurriendo al tramo de la playa de Torre del Mar, podemos observar por la foto que este paseo sirve como una barrera de protección del litoral respecto a la ciudad. En este caso utilizamos la palabra ´barrera´ con un significado positivo dado que la altura de las construcciones en esta ciudad supera los 30 metros o que seria un inconveniente junto al mar. Este es un fenómeno especulativo bastante recurrente junto a la orla, por ejemplo, en la ciudad de Camburiu en Brasil, se ha permitido la construcción de grandes edificios junto al litoral lo que ha resultado en que a partir de la 16hs se empieza a tener tramos de sombra en la orilla por los edificios que tapan al sol. Las grandes aglomeraciones desfiguran, de modo general, la belleza del borde, especialmente los relacionados directamente a elementos naturales, ejemplo también evidente en la ciudad de Benidorm, España. Así que, en el caso de Vélez, el paseo actúa como zona de respiro, o de transición a la orilla. Criase un espacio público de estar y, el paseo esta más directamente relacionado al borde. La zona verde central divide a los dos pasos peatonales que componen el paseo marítimo, uno esta junto a la vía y completamente ligado a la ciudad y el otro solo se relaciona con el paisaje. Como se hubiese una división entre el estar y el no estar en la malla urbana. Esto pasa a otra escala en Barcelona, mas específicamente en las playas de la Villa Olímpica y Poble Nou, donde también se ha dividido la ciudad respecto al paisaje, creando dos contextos independientes que no influencian, uno en la actividad del otro. Pero, no por esto, no exista una buena conexión entre estos dos ámbitos distintos, que acaban por relacionarse. En este tramo de la ciudad de Vélez esta presente una gran vía entre el espacio del paseo marítimo y la ciudad, y, este siempre es un factor que impide una mejor relación entre ambas zonas, pues el alto trafico de coches crea la situación de límite. El hecho de que se haya previsto en el proyecto grandes zonas de parking junto al paseo es un elemento
127 A la derecha y a la izquierda diferentes vistas aéreas de la playa de Torre de Mar en Vélez - Málaga Fuente: libro - Bordes marítimos Plano esquemático del paseo de Torre de Mar en Vélez - Málaga Sección de la playa de Torre de Mar en Vélez - Málaga
128 positivo en el acercamiento a la ciudad, pues acaba promoviendo el uso público de la zona. Visualmente se establece una conexión desde la ciudad hacia la orilla mediante vías transversales que adentran en el paseo creando rotondas. Desde las rotondas se puede ver la costa pues se ha tratado las zonas que siguen las vías transversales como área abiertas, plazas secas. Otro ejemplo, la ciudad de Santander posee una costa bastante extensa con diversos tipos de paseos, todos muy relacionados con la topografía local que es, en diversos pontos, elevada respecto al mar. Un tramo muy interesante, se encuentra comprendido en el final de las playas de la Concha y la playa del Sardinero, de esta ciudad. Vemos que aquí también hay la avenida que separa la ciudad de su orla, pero para amenizar esta sensación tenemos dos puntos de conexión importantes. El primero, seria en el encuentro de la avenida junto al paseo con la avenida perpendicular al mar, donde aprovechándose de la configuración natural se ha creado un parque/parador que se divide en diversos caminos que llevan a los paseos que están nivelados a la orilla. Además, Santander ha sabido conservar su zona costera por respectar la aproximación de las edificaciones de esta. De hecho, en la zona analizada muchas de las construcciones cercanas son casas, rodeadas de zonas verdes. El gran edificio antiguo con la plaza seca delante, entre otros, invita la mirada a la orilla. Luego, al llegar a la playa Sardinero se utiliza, como en Vélez una gran área verde que crea dos paseo independientes, pero, en este caso, éste acaba por conectarse mejor a la ciudad pues al final de esta playa se abre una gran explanada verde para edificios públicos Vista aérea de la conexión entre la playa de La Concha y la playa de Sardinero en Santander - Cantabria Fuente:www.mma.es/costas Vista aérea de la playa del Sardinero en Santander - Cantabria Fuente:www.mma.es/costas Esquema de conexión de la ciudad con la playa del Sardinero en Santander- Cantabria
con una pequeña calle que lleva a la playa. Esta implantación garantiza el uso público del área, y no solamente en las épocas de verano. El hecho de ser un parque que pueda ser frecuentado por los trabajadores de estos edificios, y poseer aparcamiento que ayuda a dar permeabilidad al área, mantienen viva la utilización de la misma, lo que es fundamental para los paseos que optan por “aislarse” de la ciudad detrás de una zona verde. Además, el hecho de que esta zona verde posea un cuerpo más denso en un pequeño tramo, e que en sus extremos tenga usos como restaurantes, bares o clubes también crea un ambiente seguro y transitado, lo que garantiza la continuidad de frecuencia del local. Otro proyecto que, como en Santander, ha sabido sacar provecho del desnivel que presenta respecto a la playa es el de la Playa Jardín localizado en la ciudad de Puerto de la Cruz. En este paseo la relación con la ciudad es bastante distinta de las presentadas anteriormente, este encontrase prácticamente “de espaldas” a la ciudad, relacionase directamente a la zona verde que esta atrás de la malla urbana. Funciona como un parque, una zona de paseo diferenciada y, probablemente en este punto esté su atractivo. Actúa de forma independiente dentro de la estructura urbana y, está separado por una de las vías rápidas de la ciudad. Su atractivo está justo en explorar muy bien la relación con el paisaje local, insiriendo en el proyecto diversos elementos locales, desde materiales (como el uso de rocas) como también los desniveles del terreno para crear diferentes plataformas que conforman espacios públicos. Está muy bien dotado de servicios que se localizan entre los desniveles. También tiene un área de aparcamiento propia que facilita el acceso a la zona. Como se encuentra aislado del centro urbano, crea un espacio atractivo por si solo, que invita a la visitación. La necesidad de conexión entre la ciudad y la orilla esta presente de forma clara, también en la a ciudad de Moaña. En esta ciudad las construcciones han llegado hasta el límite,- proximidad esta que siempre es un factor que deteriora el frente de agua-, salvaguardando únicamente el espacio de la avenida que circunda al margen. Se puede perci- 129 Vista aérea de la Playa Jardín en Puerto de la Cruz - Tenerife Fuente: libro - Bordes marítimos Vista desde el paseo de la Playa Jardín en Puerto de la Cruz - Tenerife Fuente: libro - Bordes marítimos Esquema de conexión de la Playa Jardín en Puerto de la Cruz - Tenerife
130 bir, en el espacio creado para la playa del Cristo, la intención proyectual de proximidad al borde, el proyecto deja claro esta necesidad de relación. Una ciudad litoral que no permita el disfrute de su paisaje, necesita crear este tipo de espacio. Por esto, en este proyecto se ha adoptado hacer un espacio público a través de una zona de terraplén, que no solo por el área que crea, pero también por la calidad del diseño de estos espacios busca aproximar el habitante al mar. Es una zona pequeña que confiere una gran calidad de diseño a la zona del borde. Se podría decir que esta concebido desde características portuarias (posee acceso para barcos, no tiene zona de arena), dado que en esta área tampoco la actividad de bañarse es la más indicada, ni tampoco esta era la característica requerida para este espacio. Para permitir el contacto más directo con el agua posee en una gran extensión escalonada en el borde. Las zonas verdes aquí son utilizadas como elemento de diseño, que ayudan a demarcar las distintas zonas del paseo. En este caso el hecho de la avenida separarlo no interfiere de modo determinante, dado que esta relación entre la avenida y el borde es una constante en la ciudad. También el hecho que sea uno de los pocos espacios públicos creados junto al agua, dentro de esta ciudad, garantiza su utilización. Una ciudad que nos permite una avaluación interesante es Sant Carles de la Rapita. Esto porque posee tres tratamientos distintos en su paseo marítimo que ocurre a lo largo de la playa Capri. El camino se va adaptando al entorno, y pasa por tres distintos momentos: el natural, junto a las rocas, el segundo junto a una malla urbana más nueva y el último tramo que está en la parte antigua cercana al puerto. Creo que se conecta muy bien con la ciudad en el primer y en el último tramo. En el primer tramo, a pesar del acercamiento de la malla urbana, utilizase grandes espacios de paseo y estar que acompañan el perfil de la ciudad y la configuración del terreno permitiendo el acceso en algunos puntos a la zona natural. Crea varias pequeñas zonas de estar y miradores, y además, utiliza los desniveles como una manera de dar ritmo al espacio. Foto aérea de la playa do Cristo en Moaña - Pontevedra Fuente: libro - Bordes marítimos Esquema de conexión de la playa do Cristo en Moaña - Pontevedra
131 Foto desde el paseo junto a la zona rocosa de la playa de Capri en Sant Carles de la Ràpita - Tarragona Fuente: libro - Bordes marítimos Fotos de dos detalles constructivos que utilizan las texturas de los materiales como elemen- to compositivo de la playa de Capri en Sant Carles de la Ràpita - Tarragona Fuente: libro - Los paseos marítimos españoles Fotos aéreas desde el paseo de los distintos momentos de la playa de Capry en Sant Carles de la Ràpita - Tarragona Fuente: libro - Bordes marítimos Plano esquemático de la playa de Capri en Sant Carles de la Ràpita - Tarragona
138 implantarse con elementos artificiales fuertes, con el objeto de conquistar al usuario y consagrarse como espacio público. La observación de estos paseos también nos servirá para aplicar algunos de los conceptos establecidos por Lynch en el ensayo anteriormente citado. Los elementos externos, como la escala de la ciudad y la posición de la trama de la malla urbana, también influyen en la cuestión de la percepción del espacio del borde, puesto que la relación de permeabilidad aumenta a medida que la ciudad es menor. En el caso de San Sebastián estos factores actúan de forma aun más especial. Es una ciudad de dimensiones confortables, llena de mojones, fácil de dominar, tanto para sus usuarios como para sus visitantes. Además de la escala y la trama, la morfología de la costa de San Sebastián, que es una bahía cerrada, permite un mayor contraste con la ciudad desde varios puntos de vista. Por su configuración y reforzado además por el hecho de poseer una isla enfrente, en San Sebastián siempre tenemos puntos de vista contrastados. Cuando el observador está dentro de la malla urbana y mira hacia la orilla, la visión de la isla contrasta con la sensación de “estar en la ciudad”. En contrapun- to, cuando el observador se posiciona en los extremos de la bahía de la playa de La Concha, la ciudad pasa a ser el elemento de contraste principal, puesto que ambos espacios están más relacionados con la naturaleza. Esta sensación de contraste, con menor fuerza, también está presente en la playa de Ondarreta. En la ciudad de San Sebastián, junto a la orilla, siempre tenemos la percepción de los elementos contrastantes: el natural/espiritual y el urbanizado/material. Para Lynch, bien al igual que para muchos autores que se han preocupado por la cuestión de la imagen de la ciudad, la secuencia de vistas o espacios es un factor crucial en el diseño del sitio. Las transiciones entre los elementos de interés, naturales o artificiales, refuerzan estas secuencias visuales en la ciudad de San Sebastián. Por su morfología los paseos no son demasiado extensos y las diferentes topografías entre los caminos también contribuyen a la idea de cambio de espacio. El paseo de La Concha, que es el mayor paseo de San Sebastián, tampoco acompaña toda la bahía, puesto que está cortado por el parque Miramar. El parque marca otra transición que causa interés y atrae al peatón. El espacio Peine del Viento en San Sebastián visto desde la ciudad Fuente: Cibele Vieira Figueira La vista de la fachada de la ciudad desde el espacio Peine del Viento Fuente: Martin Gonzalez
En esta ciudad, cada paseo está tratado como un espacio diferenciado. Así como cada zona donde está implantado es morfológicamente distinta, se adoptaron tipologías distintas. No hay una conexión coherente entre los paseos, hay conexiones muy sutiles, como por ejemplo la utilización de materiales similares -como el caso del hierro, que está presente en las barandillas, acompañando el paseo de La Concha, con excepción de la zona del Peine del Viento. Como he comentado, cada paseo está integrado a la zona directa con la que se comunica. Los materiales utilizados en ambos paseos se integran a su área, no compiten con ella. En las distintas zonas siempre hay elementos destacados, siempre hay un juego visual para seducir al observador. a. PASEO DE LA ZURRIOLA Por ejemplo, cuando Lynch dice: “debemos preocuparnos de los puntos centrales de actividades de los espacios abiertos, en relación con las rutas de acceso. Un gran espacio abierto, carente de actividad, es en realidad una barrera entre los diferentes grupos sociales, en vez de ser un terreno de encuentro común”, podemos interpretar este concep- to utilizando la playa de La Zurriola, junto al río Urumea, que por el hecho de estar al otro lado del Monte Urgull, separada del centro de la ciudad por la montaña, ha buscado conectarse a ésta a través de la construcción de un edifico emblemático, el Palacio de Congresos Kursaal, del arquitecto Rafael Moneo. Éste es un espacio semi-público que está destinado a congresos y presentaciones pero que también posee bares y tiendas para los usuarios del paseo. Además hace la conexión visual del espacio desde la avenida que está junto al río Urumea, donde se encuentra uno de los accesos a la ciudad. El edificio está concebido como grandes cajas de material translúcido que se iluminan por la noche. Junto al edificio del Kursaal fue hecha una remodelación del paseo, creando un espacio distinto, con materiales relacionados con la edificación. El conjunto conforma un área que invade la playa, quebrando la rutina del paseo. El hecho de que el Kursaal también actúe como una escultura arquitectónica, incentiva la visitación del espacio, la 139
140 actividad principal, en este caso, es la contemplación. Además de su forma y actividad, este edificio también se ilumina por la noche, lo que le aporta nuevamente un atractivo. Esto promueve que el paseo también tenga utilización nocturna, un factor que, añadido a los bares del paseo y del propio Kursaal, garantiza su frecuentación. Además, estimulando la frecuencia de paso de los usuarios, se garantiza la sensación de seguridad. El hecho de construir este edificio emblemático fue esencial en este caso, dado que esta playa no está conectada directamente al centro de la ciudad como las demás. Si no existiera tal edificio, aliado a la renovación del paseo, éste seria un paseo utilizado apenas por los habitantes más cercanos a la zona. El “edificio-escultura”, cuando es bien aplicado, constituye un elemento fundamental para la revaloración del área de borde, como por ejemplo podemos observar en la ciudad de Bilbao. El Museo Guggenheim ha sido el principal atractivo en el plan de desarrollo urbano y planificación territorial para el área de borde de la Ría de Bilbao, y ha atraído a millares de turistas. Toda la renovación del borde es importante, pero el hecho de tener un elemento clave garantiza la frecuencia de paso inicial de la zona; el éxito de la continuidad de su utilización será obra de la armonía del conjunto. Con esto no queremos defender que cada ciudad deba tener un Guggenheim, hecho que ya está ocurriendo; incluso no defendemos su tipología arquitectónica, lo que argumentamos es que una obra importante con una función de acuerdo con la zona donde será implantada ayuda a valorizar el suelo urbano. b. EL ESPACIO PEINE DEL VIENTO Otra cita de Lynch, del mismo estudio, sirve para describir otro de los bordes de San Sebastián, cuando nos habla de la búsqueda de quietud y calma como un estimulo deseable dentro de la ciudad: “Lo que deseamos es una densidad menor de los estímulos, pero particularmente de un modo que no esté tan sobrecargado en sus estructuras como lo están en una sociedad urbana. Nuevas clases de percepciones deben ser descubiertas”. El espacio creado por La vista del Edificio Kursaal desde los márgenes del río Urumea Fuente: Cibele Vieira Figueira El Edificio Kursaal iluminado por la noche Fuente: Cibele Vieira Figueira
Chillida, el paseo Peine del Viento, parece inspirado en estas palabras; ejemplifica muy bien el concepto de quietud y calma buscado por muchas personas dentro del espacio urbano. En este paseo, contemplar es la actividad principal. Lo interesante, en este caso, es que el mensaje del espacio es tan fuerte, que hoy en día, incluso con la excesiva presencia de visitantes que tiene, especialmente en verano, sigue transmitiendo esta sensación de tranquilidad junto a la naturaleza. La percepción por contraste de la ciudad es uno de los elementos que refuerza esta sensación. Desde allí vemos la ciudad distante, como un elemento a parte, y las esculturas en el mar, distanciadas y inalcanzables por sus visitantes, son el elemento visual de tranquilidad. Este paseo se encuadra perfectamente en la percepción por exposición/contraste citada por Lynch, al ser ésta su característica fundamental, observable desde el borde de la ciudad y desde el espacio hacia la ciudad. Desde el paseo de La Concha se vuelve un espacio atractivo visualmente por sus esculturas que complementan la naturaleza. Cuando se refiere a la conexión del espacio público y la ciudad, otra vez Lynch parece referirse al paseo Peine del Viento: “El sistema de espacio abierto, entonces, puede ser usado como un poderoso medio para extender lo intelectual y emocional del ciudadano en todas sus fases, ayudándolo a comprender el medio físico y social que lo rodea; ayudándolo a relacionarlos consigo mismo”. La fuerza visual desde este espacio, así como desde la ciudad hacia él, reflejan su significado y relación con la ciudad como espacio percibido y de percepción. Tiene la función de espacio de aprendizaje, donde uno se sensibiliza cuando está en conexión con la naturaleza. Esta misma relación también se percibe desde el Paseo Nuevo. En el caso de San Sebastián los elementos externos han contribuido felizmente a la composición del frente marítimo. Elementos como la topografía y la morfología local son esenciales en la configuración de tales espacios. Junto a este ensayo de Lynch se publicó el ensayo del también profesor del MIT (Massachusetts Institute of Technology) 141
142 Gyorgy Kepes, que sorprende por la actualidad de sus ideas. Afirma que los monumentos públicos contemporáneos deberían ser elementos que invitasen a la reflexión de nuestra civilización urbana, elementos que deben servir para que el individuo perciba su medio y aprenda a defenderse de sí mismo. Así que acaba proponiendo, para ejemplificar el texto, que las plantas depuradoras de agua se localicen en zonas atractivas de la ciudad, como un símbolo, una escultura urbana. Ésta es una de las ideas que está presente en el nuevo paseo urbano junto al Fòrum 2004 de Barcelona. A pesar de que, hasta ahora, en el análisis realizado nos hayamos referido básicamente a la observación genérica, a la gran escala urbana, al referirnos a los elementos de conexión entre los paseos de orla, está claro que tal conexión únicamente funciona cuando va acompañada también por la calidad de los pequeños elementos urbanos. Estos elementos tienen el poder de cualificar el espacio público, creando un espacio significativo. En las ciudades citadas, San Sebastián, Bilbao o Barcelona, las texturas y formas que aparecen a lo largo del paseo se relacionan con las edificaciones y el entorno, y esto forma parte de su atractivo. El mobiliario urbano está diseñado para conceptuar el lenguaje del paseo, pero también para conectar con el medio urbano existente. El mobiliario urbano, en muchos casos, permite jugar con la imaginación del usuario. En los paseos litorales, que se caracterizan por su función de ocio y paseo, la libertad para crear componentes distintos es todavía mayor. En el paseo de Bilbao, en el que la orilla no posee el atractivo de la playa, se ha cuidado todavía más el detalle de los pequeños elementos urbanos. Allí encontramos desde esculturas hasta bicicletarios que juegan con nuestra imaginación. La ciudad, como elemento de fondo del paseo, ocupa un papel muy importante en San Sebastián. En muchos lugares esta relación no está cuidada, pues sólo se percibe desde el agua. Aquí, por la configuración existente, esta relación es una constante, es una visual importante desde los paseos junto a los extremos de la bahía. Desde estos puntos vemos la importancia de la uniformidad de las formas y texturas del plano de la ciudad. Éste es uno de los mayores erro- Las esculturas junto al mar en el espacio Peine del Viento Fuente: Cibele Vieira Figueira
res de muchas ciudades con urbanizaciones más recientes, tanto en América como en Europa. El agua siempre es un atractivo, y todos quieren estar lo más cerca posible de ella. En muchas de estas nuevas urbanizaciones, la fachada de la ciudad como conjunto no es respetada, y pasa a formar parte de una competitividad entre las distintas fachadas y esto genera un desorden visual muy difícil de corregir. Probablemente lo que hace de San Sebastián un sitio único es el conjunto de todas las características comentadas. Destacaríamos también la multiplicidad de espacios y la belleza natural como dos factores fundamentales. El paseo, en sus distintos momentos, ofrece una variada gama de funciones y espacios de estar que se adaptan a los distintos tramos de la ciudad. En los diversos paseos encontramos los típicos bancos de plaza que reúnen a la gente mayor como también hay plataformas que permiten que la gente joven se reúna para ver la puesta de sol, por ejemplo. Esta variedad de usos garantiza la frecuentación del lugar por parte de las distintas generaciones, lo que enriquece el espacio público. La fuerte identidad de cada rincón de esta ciudad también refuerza su identidad como un sitio especial. Seguro que la secuencia de los espacios que acompañan el borde, donde se consigue en esta ciudad no perder la unidad, le otorgan la imagen del conjunto, que es fácilmente reconocible. Lo que es visto y sentido como “agradable” por sus usuarios y visitantes. La conexión que se observa en sus distintos espacios nos va ofreciendo distintos modos de utilización y conformación sin perder la idea de espacio único. Lo mismo debe pasar entre los diversos medios que componen las ciudades costeras, incluso cuando existan características tan distintas como parques o centros urbanos, éstos deben buscar elementos de conexión que trasmitan la idea de continuidad, de que salimos de un medio para entrar en otro pero no abandonamos el lugar de excepción ligado al borde natural que pertenece a la ciudad. 143 El paseo de Bilbao junto a la ría. Fuente: Cibele Vieira Figueira El bicicletario - el paseo de Bilbao Fuente: Cibele Vieira Figueira
El borde de agua siempre es un atractivo dentro de un medio urbano, pues funciona dentro de la ciudad como un modo de salir de ella, si no en el plano físico, por lo menos en el plano espiritual. La presencia de la orilla es un atractivo, dentro de la ciudad, que siempre está asociado al ocio, al paseo o al deporte. Si por un lado el acercamiento de las ciudades a sus bordes de agua es un hecho sorprendentemente reciente, también ha sido un descubrimiento urbanístico que ha saltado con una fuerza impresionante. En los últimos veinte años, la gran cantidad de proyectos urbanísticos ejecutados en zonas costeras, en varios sitios del mundo, nos está ofreciendo un laboratorio real de proyectos que, en este momento, se pueden analizar y avalar a partir de sus éxitos y fracasos. Esta necesidad de análisis, se percibe al observar muchas de las publicaciones recientes. Incluso muchos libros ya analizan el “producto borde” como un elemento con fuerza en la ciudad, sea éste una carretera que delimita el crecimien- to, una cadena de montañas o el objeto central de nuestro estudio, los bordes de agua. El interés por las zonas del borde ha sido impulsado, en un primer momento, por la revitalización de las zonas portuarias. Estas grandes zonas, en general centrales, fueron las primeras en llamar la atención de los responsables, por la necesidad de cambiar su uso, que ahora podría ser de ocio. Este cambio, que haría más atractiva la zona, también solucionaría el problema de qué hacer con espacios tan grandes y centrales que, con los años, habían ido perdiendo su función original. Además, las intervenciones realizadas valorizaban la fachada de la ciudad, aumentando su valor turístico. Económicamente es un valor muy importante, pero no siempre está relacionado con los intereses y las necesidades de los habitantes. El área de nuestro estudio, como en el caso de las zonas portuarias, también despierta el interés económico y turístico, pero potencialmente se relaciona más al habitante de la ciudad. Estas nuevas zonas se fueron incrementando en las ciudades, por el éxito de la revitalización de las zonas portuarias, especialmente en aquellas que no tienen función de borde/playa. Después de las grandes inversiones y la aproxima- 3.4 Configuración costera 145
146 ción del ciudadano a la orilla, la ciudad acabó por descubrir las áreas colindantes al puerto, que también “clamaban” por una forma de conectarse con la ciudad. Estas zonas colindantes y centrales del borde, en un primer momento, fueron interpretadas como grandes senderos, o como una gran calle que simplemente acompañaba la línea de la costa. Por eso podemos observar que, en general, los primeros proyectos que surgieron para este tipo de área, son largos caminos que discurren a lo largo de la orilla. En general están divididos en espacio para peatones y ciclistas y tienen la intención de permitir el acercamiento al paisaje natural. En muchos de estos primeros paseos, el elemento protagonista era el diseño dado a la acera, como por ejemplo en el paseo de la ciudad de Río de Janeiro, donde el diseño de este espacio se ha convertido en una de las postales de la ciudad. Poco a poco, esta tendencia fue cambiando y por lo que hemos podido observar, en los proyectos más actuales podríamos afirmar que la tendencia ahora es valorar el borde como espacio público, no especialmente como un camino. La función de sendero sigue estando presente, obviamente, pero ya no como elemento fundamental. La preocupación por la creación de espacios atractivos es un objetivo a ser logrado. En España hay un ejemplo muy significativo e impactante que ejemplifica gráficamente lo que intento contar, me refiero al Paseo Marítimo de Torrevieja, en Alicante. Este paseo resume en su morfología la búsqueda de la consolidación de este tipo de área como un espacio real. Es un paseo que estaba muy limitado por la excesiva masificación de edificaciones que llegaban hasta la orilla, de forma agobiante, dejando un área muy reducida entre la malla urbana y la línea de costa. En este proyecto se ve que la preocupación principal del proyectista fue la creación de espacios públicos que de alguna manera aumentaran el contacto con el mar, haciéndonos olvidar la trama urbana. Paseo Copacabana - Rio de Janeiro Fuente: libro - Burle Marx, espaços da arte brasileira Paseo en Torrevieja - Alicante Fuente: libro - Al lado de
El paseo de Torrevieja ha buscado establecer una nueva relación con el borde edificado creando zonas de descanso y contemplación. Esta actitud proyectual ha transformado el borde marítmo en un espacio público que ha aproximado la ciudad y la orilla. 147 Fuente: libro - Al lado de Fuente: libro - Al lado de
148 Al observar la implantación de este proyecto se percibe la búsqueda de espacios abiertos, se procura que no sea únicamente un sendero que acompaña el espacio natural sino que intente conformar espacios atractivos en la ciudad. Veo que esta necesidad de que el paseo no sea simplemente una faja que sigue el camino marcado por la ciudad y el litoral empieza a reflejarse en muchos de los proyectos más recientes, como es el caso de esta intervención. Es bastante recurrente encontrar situaciones similares a la ciudad de Torrevieja, donde el borde de agua esta condicionado por una fuerte marcación del límite de tierra y por las edificaciones circundantes. Hasta ahora la solución para este tipo de caso eran los paseos lineales. Y, aquí, es donde observamos el cambio en la actitud proyectual, ahora se trata de trabajar con espacios que permitan una mayor permeabilidad entre el paseo y la ciudad, sin una línea tan rígida de división. Observando los proyectos más recientes, en especial los de los últimos diez años, se puede percibir una tendencia a reconocer la necesidad de espacialidad de este tipo de zona. En estos proyectos, la necesidad de caminar no es el principal foco del proyectista, la cuestión del “estar” ha adquirido mucha fuerza. La orilla ya no es un lugar que se vuel- ve atractivo por su simple paisaje que contrasta con la ciudad, y sí como paisaje de intervención dentro del paisaje natural. La cuestión del paisaje natural dentro de la ciudad es otro tema que está siendo bastante discutido por diversos trabajos de teoría urbana; varios autores reflexionan sobre esta cuestión. Yo misma, cuando me propuse llevar a cabo este estudio, tenía una posición bastante distinta a las conclusiones a las que he llegado al final de este trabajo, pensaba de modo más radical, volcado únicamente a la preservación de la naturaleza. Razonando sobre el tema veo que según las proporciones de una ciudad, sus usos y necesidades, y según las características naturales del lugar, requiere un tratamiento diferenciado, que valore el suelo urbano y proteja el área natural. Las zonas simplemente naturales, ais-
156 tes entre los paseos marítimos y los que bordean un río o un lago. Al encontrarse en una zona urbana densa y al poseer su lago unas dimensiones que no permiten ver su otra orilla, éste toma la dimensión de un espacio abierto, exige por un lado ser tratado como paseo pero también tiene una relación distinta con su borde, que no es de arena o piedra, ni tampoco exige el uso de playa, aunque sea posible. Por estas características, se puede decir que necesita las grandes áreas de los paseos marítimos pero, como en los bordes fluviales, debe tener una mayor relación con la vegetación local, puesto que no tiene el uso expreso de playa. Su situación dentro de la ciudad también es excepcional, puesto que está bordeada por una zona de parque que sirve de transición con la estructura de la ciudad. El hecho de mirar al paseo de orla teniendo en la mente la imagen de un borde concreto, como el de Porto Alegre, me ayuda a observar con mayor atención los puntos relacionados con ambos paseos. Un buen ejemplo de cómo valorizar los rasgos naturales de un lugar, de resaltar la belleza natural con elementos artificiales, que estimulan la mirada del observador, es el caso del Parque del Ter Central, en Girona. En este caso vemos como un proyecto que busca respetar al máximo e interferir lo mínimo en el paisaje, puede devolver el paisaje ignorado al medio urbano. Aquí se nos presenta de forma clara cómo los proyectos para los cauces de los ríos, a diferencia de los bordes marítimos, poseen una mayor libertad de interpretación, y por eso proporcionan una relación mejor con la naturaleza. Los paseos marítimos, al tener una pre-interpretación de uso, como ambiente de playa o como puerto, ven limitados los proyectos. La belleza de proyectos como el Peine del Viento, de San Sebastián, radica precisamente en la utilización de una nueva interpretación, su relación con el paisaje es de mediación con el ambiente, convirtiendo la ciudad en un paisaje que admirar, interactuando con los elementos naturales de la bahía. En este proyecto se ha buscado la relación del observador pasivo con el ambiente, como suele ocurrir en los bordes de lagos o ríos. Los lími- Fotos diurna y del atardecer del Parque del Ter Central en Girona Fuente: revista ON nº 203
tes se establecen de distinta manera, también porque el mar siempre impone mayor respeto por su capacidad de transformación: las mareas o la alteración de la línea de costa. Los ríos tienen a su favor una mayor constancia respec- to a los fenómenos naturales, además de permitir que la vegetación comparta sus límites. De modo general, las barreras artificiales de un proyecto, presentes en ambos casos, suelen ser más sutiles en el caso de los bordes de agua dulce. Volviendo al proyecto del Parque del Ter Central, el propio autor explica que una de las claves del proyecto era “el tono que debería tomar el nuevo espacio, entendido como el conjunto de referencias culturales y paisajísticas cuya consideración es necesaria para definir los modelos de equilibrio entre el uso metropolitano y las vocaciones naturales del lugar”. En este caso optó por introducir elementos puntuales como una miranda-faro, un puente peatonal, un balcón-observatorio y un pequeño muelle. Usos como los carriles bici están junto al borde de la ciudad, para interferir lo mínimo posible en el aspecto natural. Este proyecto ha aproximado la ciudad de Girona a la orilla de este río, lo que acaba por promover un mayor cuidado del agua del río, que mientras no participe como elemento del ambiente urbano, permanece olvidado y más sujeto al depósito de residuos en su cauce. La elección de los materiales en este proyecto es otro elemento que ha buscado integrarse al lenguaje del lugar. La utilización de hormigón, madera y acero corten se relaciona con los colores del paisaje. En este paseo/parque se juega especialmente con los colores rojizos del paisaje, definido por los árboles típicos de la zona. Al mezclar el hormigón con el acero corten éste, con el tiempo, crea unas manchas rojizas que acaban de establecer una relación con los colores del lugar. El hecho de utilizar piedra intercalada a la vegetación, en el paso peatonal, nos da la sensación de estar caminando por el fondo del río, además de poder asumir este papel en el caso de subidas de los niveles del agua. Esta gran permeabilidad entre el borde de agua y la naturaleza local, a pesar de aparecer más escasamente, también está presente en algunos proyectos de paseos marítimos. Aunque en su mayoría son aquellos que no están directamen- Camino peatonal - Parque del Ter Central en Girona 157
158 te ligados a los centros urbanos, y por ello son tratados como elemento natural especial. Dos ejemplos claros son los bordes del frente de dunas de Gavà y la playa de Empúries en L’Escala, Girona. En ambos proyectos el paseo está presente como un sendero que nos conduce por la vegetación local. Se utilizan especialmente la madera y la piedra como materiales que siguen el lenguaje natural. En ambos casos el paseo principal es de un material rígido y resistente que se va conectando a los pasos de madera. En el caso de Empúries, por su atractivo turístico -el paseo está unido a las ruinas grecorromanas y a un pequeño poblado medieval y, por eso, recibe una mayor afluencia de públicoel paseo principal asfaltado, en color granate, posee mayor extensión. Los senderos de madera acompañan el paseo principal en las zonas en las que la vegetación es más densa y también se utiliza para marcar los accesos a la playa. Pocos materiales como la madera encajan tan bien en este tipo de paseo natural, cuyo gran inconveniente es que es un material frágil, que exige manutención y, con los años, además, reposición. Esta aproximación a la naturaleza también se puede conseguir de un modo artificial, como por ejemplo en el sendero de madera junto a las cascadas y piscinas que aparecen en la Playa Jardín en el Puerto de la Cruz, Tenerife. Reverenciando el medio natural, se aprovecha una zona rocosa, que divide la playa en dos zonas, para crear un espacio de transición que, al servir de atractivo, también sirve para conectar las dos playas, manteniendo el uso de ambos lados de la orilla. Este proyecto ha logrado adaptarse al paisaje local, a pesar de poseer una gran área construida. Esto se debe especialmente a la capacidad de adaptarse a la topografía local y sin duda por la utilización de materiales típicos de esta región. Al utilizar la piedra negra y al adaptarse a las formaciones rocosas, mezclada entre los muros, la imagen final se confunde, y como visión general, no se percibe exactamente lo que es natural y lo que ha sido intervenido. Esta integración visual no se da solamente por la utilización de los materiales locales. El hecho de lograr adaptarse a la topografía local, integrándose visualmente al paisaje también puede garantizar una buena intervención. Para ilustrar Sendero de madera en la Playa Jardín en el Puerto de la Cruz - Tenerife Fuente: libro - Bordes marítimos Sendero de madera junto al área verde que acompaña el paseo principal en Empúries Fuente: libro - Los paseos marítimos españoles Plano del sendero en el frente dunar de Gavà Fuente: libro - Los paseos marítimos españoles
esta idea podríamos citar la ordenación de la plaza Almirall Farragut en Ciutadella, y, el paseo fluvial del río Gállego en Zuera. En el caso del río Gállego esta característica es todavía más clara, los materiales son utilizados obedeciendo a los colores del lugar, la intención principal es adaptarse a la morfología del terreno, de forma que no sobresalgan elementos verticales al punto de vista del observador. Los materiales utilizados respetan los colores naturales y los elementos urbanos, como farolas, basureros, etc., son sutiles, casi imperceptibles. Lo construido no sobresale en altura, al contrario, es negativo, se crea espacio a partir del vacío. El diseño del proyecto busca ordenar la estructura natural, busca geometrizar las formas naturales. En los tramos intervenidos, busca mantener el mismo desnivel natural hacia el borde de agua, sólo que ahora con una composición de piedras que no son características del lugar y siguiendo un desnivel plano, dejando clara la intervención. En el caso de Menorca se perciben estos mismos principios, pero además el proyecto tiene un carácter especial, está pensado como un elemento secundario, que debe privilegiar el espacio del castillo de Sant Nicolau, que sea éste el que ocupe el primer plano. En este proyecto se juega con las formas del borde de piedra, con sus muros inclinados que quiebran el plano y conducen nuestra mirada hacia el castillo. En Banyoles encontramos una buena intervención; se ha sabido valerse de la característica de su lago que, como el río, permite una mayor aproximación a su orilla para crear un juego entre el borde artificial y el natural. Este espacio público tiene un tratamiento interesante, puesto que el lago esta relacionado directamente con la zona urbana por uno de sus lados y por el otro se encuentra en un área rural, más silvestre. Esta característica fue mantenida en la intervención realizada en ocasión de los Juegos Olímpicos de 1992, cuando este lago acogió las competiciones de remo. En su lado más urbano, el tratamiento del borde es artificial, y éste marca las zonas de salida de los competidores. El espacio está dividido por bandas, una franja verde donde crecen los plátanos característicos de esta región, colocados de forma irregular, lo que reverencia el espacio natural. Junto a esta faja encontramos un paseo peatonal entre los árboles, marcado por un camino de tierra y luego el carril bici y una carretera para automóviles, que por sus dimensiones indica baja velocidad. En especial las farolas son el elemento que impone el carácter urbano, por su diseño poten- Distintos puntos de vista de paseo del río Gállego en Zuera Fuente: libro - Al lado de 159
160 En las fotos 01, 02, y 03 distintas vistas del paseo de Ciutadella, en Menorca. En la foto 03 al fondo vemos el castillo de Sant Nicolau. 02 03 01 04 05 06 En las fotos 04, 05, y 06 distintas vistas del borde del lago de Banyoles. En la foto 05 su lado más silvestre y en las demás fotos el borde junto a la malla urbana. Fuente: libro - Al lado de Fuente: libro - Al lado de Fuente: libro - Al lado de Fuente: revista ON nº 157 Fuente: revista ON nº 157
te, que sobresale en el espacio. Entre ambas orillas la única característica que permanece es el carril bici; en su lado más silvestre, además, apenas se hacen algunas intervenciones como pequeños muelles de madera que facilitan la aproximación a la orilla. Es muy importante evaluar el medio ambiente que pretendemos modificar. El medio ambiente es sensible al cambio y una mala implantación puede desembocar en un medio que no acabe de encontrar su estabilidad. El frente litoral de la Albufera, la dehesa de El Saler ha tenido que cambiar su borde litoral para corregir los problemas ocasionados por una mala urbanización. En la primera intervención, hecha en la década de 1960, se había implantado un paseo-dique que no respetaba el ecosistema existente, compuesto por pinares y marjales, dunas, contradunas, etc., y que ocasionó una inestabilidad del sistema. El nuevo proyecto que ha tenido que aplicarse tiene como objetivo restablecer el ecosistema territorial, creando accesos ordenados para el gran volumen de usuarios que recibe la zona, especialmente en verano. También pretende frenar el crecimiento urbano en el frente marítimo, estimulado por las presiones inmobiliarias, dado que se halla muy cerca de Valencia. En pocas ciudades se puede ver la aplicación de espacios intermedios que se conecten a la ciudad y al mismo tiempo se relacionen con el medio natural, creando un área de transición. Es una solución que funciona bien dentro de la malla urbana, pero también es verdad que no todas las ciudades disponen de las áreas suficientes para implementar este tipo de plan. En la ciudad de Barcelona este concepto de proyecto fue utilizado. Está aplicado en una zona bastante extensa que empieza al final de la playa de la Barceloneta y llega hasta la playa de la Mar Bella. En este tramo se mezclan zonas de parque, edificaciones residenciales, de servicios y públicas con calles y accesos a la playa. Es una fórmula que promueve la utilización del espacio y que permite al mismo tiempo crear una zona Albufera, Dehesa de El Saler Fuente: libro - Al lado de 161
162 de orla que participa de la estructura de la malla urbana y que al mismo tiempo está protegida por un gran cinturón verde. Para que este tipo de espacio funcione son importantes dos factores: uno, que las vías de tráfico rodado no sean grandes avenidas, que acaban por separar los espacios; y dos, que junto al paseo litoral existan edificaciones que promuevan su uso a las distintas horas del día. Observando el caso de Barcelona, vemos que se ha buscado intercalar espacios verdes y espacios de ocio que ofrezcan diversas actividades a sus usuarios. A lo largo del recorrido vamos encontrando zonas de restaurante, sea en la orilla o en el área verde, ya que ésta es una de las principales actividades a lo largo del paseo. Siempre nos encontramos en un espacio que posee alguna actividad a pocos metros, y esto es un factor importante, especialmente por la noche. La línea de edificios residenciales con actividades en el piso inferior establece este factor de seguridad en el límite más cercano de la ciudad, y los restaurantes, discotecas y chiringuitos ofrecen lo mismo en el borde de playa. Las zonas verdes, al albergar actividades también garantizan que no sea una zona encerrada, aislada entre dos zonas activas. Otro factor importante, en el caso de Barcelona, ha sido optar por soterrar la Ronda Litoral en el tramo citado, lo que permite que la conexión con la ciudad se fortalezca. Si observamos el tramo de borde entre las playas de Sant Sebastià y de la Barceloneta podremos verificar que junto al borde se encuentra el parque de la Barceloneta y justo detrás está el Zoológico y el parque de la Ciutadella. Esta zona debería ser un camino especial dentro de la ciudad, dado que une zonas bastante visitadas tanto por la población como por los turistas, pero esto no acontece, dado que están separadas por las líneas del ferrocarril y la Ronda Litoral. La sensación del peatón es que son zonas lejanas, y aquellos que intentan llegar al paseo marítimo porque saben de su proximidad al mar, se encuentran con un largo recorrido entre muros y avenidas, perdidos en una zona aparentemente abandonada; toda una barrera que no hace el camino nada atractivo.
163 Edificaciones con actividades dirigidas al público o de interés arquitectónico Zonas verdes Edificios de uso mixto residencial/comercial Trayecto peatonal desde el Parque de la Ciutadella hasta el borde Parque Ciutadella Zoologico
Como un estudio que establece reglas cromáticas para las fachadas de una ciudad, el texto desarrollado es ante todo intuitivo, basado en lo existente se observa como actúan sobre la percepción del entorno criterios relacionados a la iluminación, textura y armonía cromática. Se observan las relaciones que establecen, y como influyen y conforman el conjunto, cual es su significado en la legibilidad del espacio. Mediante el análisis de algunos ejemplos, el objetivo es evidenciar de qué manera estos elementos acaban por identificar el espacio a través de sus matices. Verificar como el color, la luz y la textura pueden evidenciar las formas, los volúmenes y crear espacios visuales que lleguen a caracterizar esta zona limítrofe. En diversos textos dedicados al estudio de este tipo de cuestiones, se pueden encontrar reglas que intentan establecer códigos de utilización para espacios determinados como interiores o fachadas. En el caso del paseo no existen parámetros específicos así que buscaremos analizar cada componente primero por separado y luego su comportamiento en el conjunto. Cada uno de estos elementos, color, luz y textura, se comporta de modo distinto e interfiere en el contexto a distinto nivel según los parámetros en que se utilicen. La luz natural al ser inherente al color y la textura, no será analizada por separado, apenas la evaluaremos como un elemento en el caso de la iluminación artificial. Antes de empezar el análisis de los distintos elementos en el contexto del paseo litoral, nos gustaría destacar la importancia del plano horizontal como elemento base para la forma urbana de este tipo de espacio. Muchas de las análisis que presentaremos refiriéndose a los componentes del plano horizontal, dado que, distinto de la ciudad, no existen demasiados planos que conformen este ambiente, el espacio es abierto y gran parte de la lectura del contexto se da especialmente en este plano. El plano horizontal – o, por decirlo de otro modo, los distintos tratamientos del pavimento – que conforma los espacios públicos como los bordes de agua, es un componente especial dentro del contexto general, dado que identifica la 3.6 Color, luz y textura en el paseo 165
166 imagen general del paseo. Según el tratamiento recibido, define el grado de protagonismo que tendrá respecto al entorno donde se sitúa. Permite infinitas combinaciones entre colores y texturas, según los materiales utilizados pueden conformar espacios continuos o demarcar zonas especiales y combinar espacios diferenciados. La utilización de diferentes materiales conjuga una variedad de textura y colores, enriqueciendo el espacio, marcando su protagonismo, sin por esto destacarse sobre el entorno natural. Según este racionamiento podríamos afirmar que el plano horizontal es el protagonista del paseo litoral, es el paño de fondo del espacio, la base por donde se desarrollan los demás planos. A escala urbana o a la escala del observador delimita la zona principal, caracteriza las distintas zonas del espacio con límites imaginarios definidos por su forma y diseño. En el plano horizontal ya se puede percibir las distintas relaciones de comportamiento a que nos refriamos, en el caso del pavimento vemos como la textura se expresa solamente a la escala del observador, en cuanto el color (o los distintos colores) del plan horizontal es la primera característica observable del paseo. En el caso concreto de los paseos, podríamos afirmar que en una escala de valores entre el color, la luz y la textura, el color estaría como el elemento de mayor fuerza, dado que la textura se denota de modo mas sutil que el color, en el contexto general, influyendo apenas en la escala del observador y, la luz, como hemos citado, solo influye como un elemento por la noche. El color esta presente a los distintos niveles, puede caracterizar un paseo por su color general a distintas escalas o demarcar diferentes zonas o puntos específicos. Bien como en el interior de una vivienda el color establecido altera de forma evidente la percepción final del espacio, sirve para dirigir la mirada, realzando o no los objetos que componen el espacio. La observación de estos elementos, especialmente a nivel de la escala humana, nos permite percibir comportamientos que se repiten en distintos contextos, y así, definir algunas “reglas”. En el caso del color, por ejemplo, verificamos diferentes resultados en la utilización del color en elementos como luminarias, pilonas, rejas, etc. Estos pueden integrarse o no en el contexto general del espacio, por ejemplo, hemos identificado que pasan inadvertidas, casi inexistentes cuando son tratadas en acabado de aluminio o en color gris. Estos mismos elementos
276 integración con esta imagen local, domina el espacio, crear una propuesta que sea novedosa sin que el contexto general pierda la identidad. Factores locales como tipologías constructivas, colores o usos son modos de conectar con la ciudad. Por ejemplo podríamos afirmar que el contraste hecho por la agrupación de construcciones blancas junto al verde del paisaje es una solución adecuada que funciona muy bien en zonas de la costa mediterránea. Pero, no por esto, podríamos afirmar que funciona como fórmula, porque, en el caso, hace parte de un contexto cultural, si inseriríamos la misma tipología en un lugar distinto, igualmente circundado por vegetación, que no se haya relacionado con este lenguaje a lo largo de su desarrollo, podría ser percibido como un colage. Valores como el bello o el adecuado son muy difíciles de expresar. Pero, también es verdad que existen, y que están presentes en muchos de los casos que analizamos. Y, una vez inserido un elemento “malo” dentro de la ciudad, que no encaje, estaremos condenados a convivir con él por muchos años asociado a la imagen del espacio público en que se encuentra. En el propio caso de Porto Alegre, en que se ha construido muy poco sobre el área del borde ya existe uno de estos malos ejemplos con lo que se tendrá de convivir durante muchos años. El auditorio Por do Sol es un elemento que no dignifica el espacio privilegiado donde se encuentra ni el valor que significa dentro del espacio de orla. Desde muy lejos podemos percibir como desentona del paisaje y tiene una forma agresiva. Desde su inauguración se discute el color que debe tener, se mantener el amarillo/rojo/blanco original o se pintarlo todo de blanco. La verdad es que esta preocupación solo indica la dificultad que tiene en encajar en su entorno. Definir valores que sirvan o no para el ámbito de orla de Porto Alegre es algo difícil de transmitir, hasta porque existen infinitas soluciones que podrían ser consideradas correctas. Nuestro objetivo es imaginar posibles soluciones con el intui- to de sensibilizarnos ante el concepto de buena o mala solución basado en el respecto a la identidad local. No pretendemos especificar la buena o mala solución arquitectónica para este tipo de espacio público de orla pues pensamos que un mismo elemento que funciona bien en un determinado espacio puede no encajar en un borde como Porto
277 Alegre e viceversa. Pero sí hemos buscado evaluar estos conceptos etéreos valiéndonos de la representación gráfica como base para concretarlos teóricamente. Son muchos los factores que interfieren en la percepción final del paseo. Como pudimos concluir en los casos analizados, existen, no en tanto, cinco que son fundamentales a la hora de percibir el contexto general del espacio público: 1. la identidad que se establece con los rasgos naturales; 2. los usos que acontecen a lo largo del paseo; 3. las conexiones que se establecen respecto a la malla urbana; 4. las edificaciones que conforman el entorno y; 5. las texturas, materiales, luces y colores utilizadas en el paseo. Aplicando imágenes gráficas podemos intuir lo que puede pasar en la costa de Porto Alegre, y el grado de interferencia que puede llegar a tener cada uno de estos elementos en la solución final del paseo. Basados en los mapas de Lynch pudimos evaluar los elementos en la dimensión del plano, pero, no olvidemos que el espacio se reconoce especialmente a nivel del observador. Por ejemplo, actualmente en el plano director de Porto Alegre, esta permitido construir edificaciones hasta 52 metros de altura en la franja opuesta a la avenida que circunda el parque. Haciendo una simulación del entorno construido a índices máximos, podemos observar el grado de interferencia causado, a pesar de la distancia respecto al borde. El paseo tiene una identidad visual como un espacio natural por que se percibe además del lago y de las grandes zonas verdes de los parques, el cerramiento visual diseñado por el perfil de la montaña. Este factor se reduce al permitir la construcción de edificios altos junto al parque, perdemos la visión clara de este paño de fondo natural, lo que ayuda a descaracterizar el entorno natural del área. Esto se agrava caso se permita construir en los terrenos públicos mas próximos al borde, que son considerados actualmente como zonas de excepción, dispuesto a la evaluación del ayuntamiento. La tendencia es que cada vez se busquen construir edificios con el índice máximo de aprovechamiento de la altura, inclusive substituyendo antiguas edificaciones por el valor inmobiliario de las vistas al lago. El proceso de edificación de este tipo de zona avanza con demasiada rapidez
278 Arriba la situación actual del borde de Porto alegre; abajo, una simulación del perfil de la ciudad construida con el índice de altura máxima permitida, 52 metros. Fuente: Cibele Vieira Figueira
279 en Porto Alegre, a ejemplo de lo que sucede en diversas ciudades que han experimentado etapas de gran desarrollo. En una aproximación genérica podríamos también evaluar la sección actual existente en el “paseo” de borde de Porto Alegre, o en su inexistencia, y evidenciar una morfología capaz de resolver la cuestión de conexión y definición entre las diferentes áreas que se podrían establecer en el alineamiento general del paseo. Observando la sección actual vemos como el hecho del paseo estar elevado en relación a ambos lados, tanto respecto al parque como respecto a la orilla del lago, es un factor importante de desconexión con el área. Entendemos que además de la franja junto a la avenida, el paseo debería expandirse, establecer sub-zonas que creasen otros niveles de paseo, cada una con su característica, una más intimista, ligado a la naturaleza o relacionada al parque o a la orilla. Especialmente junto a la orilla no debería tener otra función que la de pasear y contemplar. No debería facilitar el acceso en coche o en bicicleta, estas funciones deberían relacionarse con el carácter más urbano del paseo. Además, en el área de la orilla, se deberían habilitar algunas zonas de chiringuitos que substituyesen los vendedores ambulantes que están presentes en el camino actual. Instalaciones simples, con una tipología pre-establecida, que encajase en el ámbito en que se encuentran, sin agredir el paisaje. Ordenar esta función de venda de bebidas y alimentación típica del local en espacios conectados a la orilla incentivaría el bajar del paseo principal y disfrutar de otra zona que propone otro tipo de uso. El paseo junto a la vía debería valorar a lo largo de su recurrido la función de observación del borde, especialmente la puesta del sol, actividad que ya esta consagrada en el local. Reforzada esta idea imaginamos que el paseo debería conformar gradas y escalones que proporcionarían esta actividad, además de accesos de transición a la orilla. Estos elementos podrían ir acompañando el perfil natural del terreno, sin necesidad de ser un perfil lineal continuo. La idea fundamental seria tratar la costa como un gran parque urbano natural, con iluminación y accesos que permitan y faciliten la permeabilidad entre los distintos ámbitos sin perjudicar el contraste que es lo que o torna atractivo.
280 Croquis de los diferentes zoneamientos del paseo propuesto. Sección de los diferentes zoneamientos del paseo propuesto.
281 Sacar provecho del dique natural y de las distintas bandas que se crean en el paseo, caracterizando cada uno de ellas según el medio con que se relaciona, pero sin dejar de mantener el lenguaje del conjunto. Junto al borde del parque debería establecerse una zona de paseo menos importante pero que permitiese la visión del parque desde un punto más alto. Este paseo, actualmente inexistente, serviría de zona de paso y descanso volcada principalmente para la ciudad. Las actividades como correr, ir en bicicleta, patines, etc. acontecerían en el otro lado de la avenida, que naturalmente se ha ido identificando con tales actividades. El paseo junto al parque permitiría crear zonas especiales de acceso a la vía costera, por escaleras y rampas conectadas a los ejes peatonales propuestos para el parque. También seria importante establecer un paseo secundario, entre las vías automovilísticas, hecho este que divide la dimensión de la vía a ser atravesada y, además, intimida la velocidad de los coches por el hecho de haber personas situadas allí. Por esto creemos que esta es otra dimensión que debería ser prevista en la concepción del paseo. La cuestión de la dimensión de la vía peatonal es importante a la hora de establecer un paseo agradable que estimule su utilización, y también puede ayudar a establecer los diferentes grados de importancia dentro del paseo. En el libro de Allan Jacobs éste nos habla de las dificultad de establecer medidas para calles urbanas, “... la acción de andar con comodidad no es tan exacta como la aplicada a los vehículos, donde las combinaciones de números determinan cuantos carriles debe haber y que anchura deben tener.” (1996-286). En los paseos costeros pasa lo mismo, puede variar mucho la frecuencia de usuarios e visitantes según las características de la ciudad y su situación en ésta. Nos arriesgaríamos en afirmar que en el caso de Porto Alegre, por la frecuencia y situación dentro del ámbito urbano, según parámetros que hemos observado a lo largo de la investigación, el paseo junto a la orla no debería poseer menos de 8 metros de largo solo para la zona de paseo, excluyendo las medidas necesarias para zonas de descaso o pista de ciclismo. El paseo junto al parque debería respetar como mínimo 6 metros de paseo, es importante que tenga menor dimensión que el paseo principal para marcar la jerarquía dentro del recurrido.
282 Hemos probado aplicar las dimensiones citadas en el paseo, de forma virtual para visualizar el resultado de tales zonas. Al aplicar las distintas zonificaciones propuestas pudimos percibir en esta otra dimensión la importancia del diseño paisajístico. El simple hecho de visualizar el espacio con la sección propuesta, nos enseña la falta de complejidad que este adquiere, cosa que no se denota en la sección o en el plano. Aquí vemos como elementos presentes en el cotidiano urbano ayudan a dignificar el espacio. Al percibir el espacio virtual creado podemos valorar la importancia de elementos urbanos diferenciados como los que aparecen de forma tan evidente en los espacios propuestos por Burle Marx, que sabe perfectamente como utilizar los materiales locales, creando contrastes y texturas e iluminación especiales, a través del juego de las formas. En un espacio lineal es importante la presencia de pequeñas zonas de estar, espacios de unión que agrupen usuarios y que conformen una imagen general. Pero, como citamos anteriormente, estos elementos también deben respectar el medio donde están inseridos, deben identificarse con el ambiente, participar del lenguaje local. Además, si buscamos relacionarnos con el “lenguaje natural”, elementos como el acero pulido, vidrio, elementos coloridos, etc. por más nobles que sean deben ser evitados pues desentonan dentro de este tipo de ambiente. Su utilización se puede justificar para caracterizar alguna zona especial, pero debe ser evitada como un elemento recurrente. Se debe valorar la utilización de materiales locales que puedan, a través de sus formas, crear otras texturas y composiciones, jugando con el paisaje existente, y así enriqueciendo el espacio. Existe mayor posibilidad de integración caso el proyecto respecte las texturas y colores del entorno natural. Esto no impide que se logre crear espacios entretenidos a través de una composición que juegue con su entorno. En este juego de formas, las luces y sombras son un recurso importante que crea y recrea el espacio. La luz artificial, es un recurso añadido que, además de la seguridad que aporta al espacio, también debe ser utilizado como un elemento que indica los espacios más especiales. Conforme hemos presentado, el área del borde de Porto Alegre podría ser clasificada en tres zonas distintas concretas Ejemplo de intervención utliizando recursos naturales.
Observando la simulación virtual del paseo podemos percibir la importancia de los pequeños elementos urbanos que califican el espacio. También nos permite percibir que los elementos ligados directamente al entorno natural encajan mejor en el paisaje. 283
284 y, por esto, aquí también realizaremos el análisis basado en estas tres situaciones básicas distintas, según sus necesidades y características fundamentales. Como hemos visto hasta ahora, en el área del Gasómetro, se ha de valorar el paseo peatonal y las actividades pero, también es fundamental crear zonas de contemplación. Ya en el área del Parque Marinha, se podría establecer una sección similar pero, sin la necesidad de crear escalones para contemplación sino integrar de forma natural el paseo al perfil del terreno que en este tramo no está tan elevado respecto al borde. En este caso lo que se había de valorar es la creación de ejes de ligación entre los pequeños parques de la ciudad con el parque Marinha, y este al borde, de modo que promoviera una conexión que empezaría desde el ámbito de la ciudad. Es imprescindible crear elementos que indiquen estos ejes y que comuniquen que existe un camino singular que lleva a un local especial. Esta es su necesidad más evidente. En el caso de la zona del Estaleiro se podría experimentar otro tipo de sección diferenciado. Aquí ya existe, en el PDDU (Plano de director de desarrollo urbano) de Porto Alegre, el proyecto de terraplén creando una explanada junto a la zona donde se construye el Museo Iberê Camargo. Esta zona nunca había tenido su imagen vinculada con la orilla, puesto que allí estaba instalada una favela anteriormente. Pero, como hemos comentado, desde que se retiró la favela, esta zona ha sufrido un proceso de limpieza y cuidado, se instaló un pequeño parque y proyecto básico paisajístico. Esto ha hecho que su ahora su imagen empieze a vincularse a la belleza natural. Igualmente, nos parece una alternativa interesante la posibilidad de crear un espacio diferenciado, más noble, conectado a actividades culturales y de ocio como zonas de bares y restaurantes, especialmente ligados al área del Museo y Estaleiro. Es importante que además de la construcción del área del Museo Iberê Camargo se ejecutase el área del terraplén pues esto ampliaría la zona de ocio, facilitando la implantación de zonas de actividades además. Talvez se podría reducir la zona provista para el futuro terraplén, en el PDDU, conectándole solamente a las edificaciones importantes. Resulta eficaz, en el caso de nuestro estudio, dividir y entender el espacio en zonas características. Estimular diferentes
actividades a lo largo del paseo crea áreas que estimulen los distintos visitantes y usuarios. El hecho de que sea un área tan extensa requiere especialmente la creación de actividades que caractericen zonas, y así establezca un lenguaje claro de utilización. Como comentábamos en el área del parque Marinha se debería crear al menos dos ejes importantes asociados con los espacios públicos de la ciudad. Al menos uno de cada lado del viaducto que une la avenida Jose de Alencar con la avenida Praia de Belas. Una buena localización para uno de los ejes seria junto al edificio publico FDRH (Fundación de Desarrollo de Recursos Humanos) donde actualmente esta prevista la posibilidad de construcción de edificios de residencia a una altura máxima de 52 metros. Por lo menos se debería reservar un espacio de esta área que se destinase a una plaza que conectara con la plaza Italia y con la calle Botafogo lo que acercaría el barrio al parque y este al borde de agua. El otro eje podría cruzar el parque en diagonal saliendo frente a la cuadra que se sitúa entre las calles Miguel Couto y Otavio Dutra y conformar un eje en dirección a la zona central. También se debería valorar los ejes existentes como el establecido por el arroyo Ipiranga que actualmente esta más bien vinculado al tráfico de coches. Aprovechando que esta sobre uno de los accesos del Shopping Praia de Belas y que en este tramo se sitúan muchos edificios de oficinas se podría ampliar el espacio peatonal, creando incluso zonas de estar, configurando un parque lineal que se conectase al borde. 285 Sección para el parque Marinha - importante la marcacion de ejes de conexión con la ciudad y el borde.
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Aos meus pais pelo apoio em todos os sentidos além de muitas fotos que aparecem na tese. Também a Paulo Reyes pelo seu apoio intelectual. Muito obrigado. Joan Sibina, Marta Budó y Lluis Castro que per la vostra bona companyia han fet que aquests anys a Barcelona m'hagi sentit entre amics. Moltes gràcies. A Javier Monedero que siempre ha sabido orientar el mejor camino a seguir. Y, finalmente a Martin Gonzalez, este trabajo es fruto de muchos de nuestros paseos y debates. Muchas gracias. Agradecimientos 300