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Consumismo político en la compra de productos alimentarios de Soria

Romera del Castillo, Sara

Abstract

Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos

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FACULTAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES Y DEL TRABAJO DE SORIA Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos TRABAJO FIN DE GRADO Consumismo político en la compra de productos alimentarios de Soria Presentado por: Dª Sara Romera del Castillo Tutelado por: Prof. Dra. Guadalupe Ramos Truchero Soria, Junio de 2021 RESUMEN El consumo no es un hecho aislado, sin más consecuencias negativas que el gasto económico que supone, sino un instrumento de participación en la que la ciudadanía utiliza el mercado para manifestar abiertamente sus preocupaciones políticas. El consumidor actual empieza a entender y a tomar conciencia de la gran trascendencia que conlleva sus decisiones, actuando y guiando sus compras de acuerdo a valores personales, esta razón es la que ha motivado la elección de este tema como base a analizar. Para comprender este fenómeno, en este Trabajo Fin de Grado hemos realizado una investigación cuyo objetivo principal es plantear la alimentación cotidiana como campo de intervención política, analizando la repercusión que tiene el comportamiento del consumidor en la esfera social y política, como instrumento modificador del cambio social. En la parte práctica de nuestro estudio, hemos realizado una encuesta a una muestra de 122 personas con el fin de cuantificar y analizar en profundidad la percepción e implicación que tienen los consumidores acerca del consumo político, en concreto en los productos alimentarios de Soria. Concluimos aludiendo a los rasgos predominantes que definen al consumidor político actual, el conocimiento sobre el concepto o la habitualidad con que lo practica. Además de dar una reflexión crítica sobre el compromiso y los factores necesarios para que se produzca un cambio social. En términos generales, todavía queda mucho camino para que esta práctica sea conocida y ejercitada por la mayoría de la sociedad. En cuanto al consumo local se observa un perfil de consumidor más implicado en ayudar, mediante el consumo personal, a su entorno económico y político más cercano. Palabras clave: consumo político, participación ciudadana, consumidores, sector agroalimentario, relaciones laborales y de producción ÍNDICE Índice INTRODUCCIÓN .......................................................................................................... 1 CAPÍTULO 1. EL CONSUMO COMO FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO 1.1. Concepto de consumo como fenómeno social ................................................... 3 1.2. Consumismo político ........................................................................................... 5 1.2.1. Los consumidores políticos. Comportamiento y hábitos............................ 6 1.2.2. La motivación del consumidor. Tipos de consumismo político. ................ 8 1.3. El consumo alimentario desde un enfoque teórico ......................................... 10 1.3.1. El consumo de alimentos en España. El consumidor ............................... 10 1.3.2. ¿Consumidor o ciudadano? El concepto de ciudadanía alimentaria ........ 13 CAPÍTULO 2. LAS RELACIONES LABORALES Y PRODUCCIÓN COMO OBJETO DE ACCIÓN POLÍTICA EN EL CONSUMO ALIMENTARIO 2.1. Las relaciones laborales y de producción en España como aspectos a tener en cuenta en los actos de consumo ................................................................................... 16 2.1.1. El consumo alimentario responsable ........................................................ 20 2.2. Consumo político en el sector alimentario local ............................................. 22 2.2.1. El sector agroalimentario en Castilla y León............................................ 22 2.2.2. El sector agroalimentario en la provincia de Soria ................................... 25 2.2.3. El consumidor alimentario local ............................................................... 26 CAPÍTULO 3. METODOLOGÍA. ASPECTOS METODOLOGÍCOS DE LA MUESTRA 3.1. Muestra y cuestionario ...................................................................................... 28 ÍNDICE CAPÍTULO 4. CONSUMO POLÍTICO EN LA COMPRA DE PRODUCTOS SORIANOS. ESTUDIO DESCRIPTIVO 4.1. Consumidor y consumo político ....................................................................... 30 4.1.1. Comportamiento de consumo según las relaciones laborales y de producción ............................................................................................................... 31 4.2. Consumidor y soberanía alimentaria .............................................................. 32 4.3. La percepción de los productos de Soria ......................................................... 33 CAPÍTULO 5. CONCLUSIONES FINALES Conclusiones finales ...................................................................................................... 36 BIBLIOGRAFÍA Bibliografía .................................................................................................................... 38 ANEXOS Anexo 1: Criterios por los que seguir un consumo responsable ....................... 41 Anexo 2: Encuesta consumo politico ................................................................... 41 INTRODUCCIÓN 1 INTRODUCCIÓN Política no se hace sola cada cuatro años. A través del consumo político los ciudadanos participamos todos los días, porque actos absolutamente cotidianos y que hacemos prácticamente a diario como es el acto de consumo, supone grandes implicaciones para cambiar el rumbo social. La ciudadanía, cada vez con más frecuencia, tiende a utilizar el mercado para mostrar sus preferencias políticas, principios y valores. Cuando un consumidor adquiere o rechaza un producto o una marca por motivos políticos, éticos o sociales está haciendo política. El consumo político es una modalidad de participación política a través de una decisión personal, racional y justificada de acto, cada vez más habitual en los últimos años. Actos que, aunque a simple vista puedan parecer insignificantes, pueden tener mucha repercusión en la economía de una empresa, nuevos modos de hacer política de forma más activa a los métodos tradicionales. La elección de los consumidores al realizar sus compras en unas tiendas u otras, no radica únicamente en términos de precio o calidad sino en respetar el medio ambiente, salud o por concepciones sociales hacia productos que tengan por origen un país donde se vulneran los derechos de los trabajadores o no se respectan las normas de producción. En la era de la globalización y las redes sociales este sistema de manifestación política cobra mayor fuerza gracias a su gran capacidad de comunicación que traspasa fronteras y que permite transmitir la informacion negativa de las prácticas que llevan a cabo las empresas con el fin de promover un cambio mediante boicot. La elección de este tema como trabajo de fin de grado viene motivado por la trascendencia que implica un acto cotidiano como es acto de compra en la promoción de un cambio social y económico, de acuerdo a los valores personales que tiene la sociedad. El consumidor actual empieza a entender y a tomar conciencia de las consecuencias que conlleva sus decisiones actuando y guiando sus compras de acuerdo a estos parámetros. La finalidad principal de este TFG es plantear la alimentación cotidiana como campo de intervención política, analizando la repercusión que tiene el comportamiento del consumidor en la esfera social y política, como instrumento modificador del cambio social. Este objetivo general se puede desgranar en los siguientes objetivos específicos: • Entender la magnitud de impacto que tiene el consumo como acto político para cambiar el sistema productivo • Conocer las relaciones productivas y laborales de los trabajadores del sector alimentario como objeto en la toma de decisión del consumidor • Detectar las principales prioridades de los consumidores a la hora de la decisión de compra como acto político • Analizar la percepción y el compromiso del consumidor en cuanto a los productos alimentarios locales • Estudiar el compromiso de los consumidores de productos alimentarios como participación efectiva en el entorno social y político. • Investigar el concepto de ciudadanía y la soberanía alimentaria en el mercado • Observar las prácticas de consumo político hacia los productos alimentarios de Soria • Determinar los motivos que subyacen detrás de cada elección de consumo INTRODUCCIÓN 2 La metodología usada para el desarrollo de este trabajo ha incluido la revisión de la literatura sobre el comportamiento del consumidor y sobre los efectos de su decisión de compra sobre el marco social y político. En una segunda parte usaremos la técnica cuantitativa de la encuesta para recabar información actual sobre la percepción que tienen los consumidores sobre el consumo político en el sector alimentario, enfocado en el caso de los productos sorianos. La memoria de este trabajo, está estructurada en 4 capítulos. El primero está dedicado a repasar la teoría en la cual se apoya el trabajo. En esta parte contextualizaremos el concepto de consumo como fenómeno social, para posteriormente centrarnos en la definición teórica de consumismo político, analizando el comportamiento del consumidor y su importancia en el proceso de compra. Para finalizar el capítulo nos centraremos en el consumo político en el sector alimentario. El segundo capítulo se adentra en el escenario de las relaciones laborales y de producción alimentaria como aspecto a tener en cuenta en el acto de compra, consumo alimentario responsable en España. Este capítulo nos centraremos también en el estudio del sector agroalimentario en la provincia de Soria y del consumismo político en el sector alimentario local de Castilla y León. El tercer y cuarto capítulos están destinados a la parte práctica del trabajo. En el primero de ellos se tratan los aspectos metodológicos de la muestra y la forma de llevar a cabo el estudio. El cuarto capítulo incluye un análisis empírico de los cambios de consumo mediante la interpretación descriptiva de los datos obtenidos a partir de una encuesta diseñada al efecto y cumplimentada por consumidores mayores de edad. En ella se pondrá de manifiesto un ejemplo de la realidad de los motivos que subyacen la compra de los consumidores a la vez que se visualiza el conocimiento y el compromiso de estos en relación a su consumo. Finalmente, para terminar esta memoria, en el último capítulo mostraremos las principales conclusiones que hemos extraído a lo largo de toda la investigación, asi como una reflexión sobre el tema objeto de estudio. Nos encontraremos con un consumidor, en términos generales, poco informada de esta forma participación política de consumo y por ende, poco comprometido. A nivel local, nos encontramos con un perfil de consumidor más implicado en ayudar, mediante el consumo personal, a su entorno económico y político más cercano. CONSUMO COMO FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO 3 CAPÍTULO 1. EL CONSUMO COMO FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO A lo largo de este primer capítulo nos adentraremos en el concepto de consumo como fenómeno social y político. Partiremos de explicar el concepto desde el prisma social, como acto definitorio del individuo, introduciendo la definicion de consumismo político. Posteriormente, abordaremos el consumo alimentario, desde el perfil actual del consumidor, teniendo en cuenta sus prioridades, gustos y necesidades. 1.1. CONCEPTO DE CONSUMO COMO FENÓMENO SOCIAL La actividad del consumo comprende diversas áreas de la vida cotidiana, desde la perspectiva puramente económica hasta una visión social, política, comunicativa, etc. Es debido a este carácter tan completo y variado, por lo que se puede estudiar de manera diferente por multitud de disciplinas según el enfoque que tomes (Novo, 2014). El enfoque económico explica el consumo, esencialmente, desde una perspectiva racional de los individuos, quienes consumen bienes y objetos, buscando la máxima utilidad, en un contexto de recursos limitados que obliga a definir un orden de prioridades con el fin de obtener la mayor satisfacción posible. Desde los enfoques sociológicos, no se pretende restar importancia a los factores económicos, pero la dimensión utilitarista solo atiende a un aspecto del fenómeno del consumo, cuya complejidad requiere necesariamente el estudio de los aspectos sociales y culturales Desde el plano social, podemos hablar del consumo como aquel conjunto de procesos socioculturales racionales en las que se adquiere y usa los productos con el fin de satisfacer deseos y necesidades fijados culturalmente por la sociedad. Vemos el consumo como un acto integrador y distintivo que sitúa socialmente a las personas por grupos en función de variables como la renta, la posición social, lugar de residencia, genero, educación, edad o valores (Duran. 2014). El estudio sociológico del consumo tiene su origen en el paso de una sociedad de producción, donde se entendía el consumo como un acto funcional necesario para la supervivencia, a otra basada en el consumo como hecho social de identidad. En la actualidad, el consumo ha adquirido tal centralidad en nuestras vidas que hemos pasado del fenómeno del consumo, como acto racional de necesidad, al del consumismo. Principalmente el concepto de consumismo hace referencia a la acumulación irracional de bienes y servicios considerados no esenciales, sin que subyazca una necesidad real que satisfacer. Desde la perspectiva social, se entiende como aquel sistema político y económico, capitalismo, que incentiva la adquisición competitiva de riqueza por parte de sus ciudadanos como signo de status y prestigio (Castillo, 2011). En las sociedades contemporáneas, el consumo ha pasado a constituirse en una práctica y una actividad cotidiana a la que dedicamos gran parte de nuestros recursos económicos, temporales y emocionales, convirtiéndose en una parte esencial de nuestra actividad social. En él se crean y estructuran nuestras identidades y formas de expresión, dando significación a los sujetos sociales dándoles poder, dominación y distinción (Porro, 2014). Asi se debe entender el consumo como un fenómeno social con gran trascendencia en la actualidad, cuya influencia es tan relevante que incide directamente en la creación y estructuración de las identidades individuales y colectivas de la sociedad, modificando los modos de expresión racional de las personas (Alonso, 2005). CAPÍTULO 1 4 Por ello, asociamos el acto de consumo a la creación de una conciencia de identidad de forma activa. El individuo construye su identidad a través del consumo de objetos, con los que crea, establece y mantiene la idea que tiene de sí mismo, así como su imagen. Los objetos de consumo son la expresión de sus valores, creencias e ideas asociadas a ese estilo de vida distintivo con el que se identifica y al que trata de llegar. Como consecuencia, las identidades ya no vienen dadas por la estructura social, sino que son elegidas activamente, haciéndose fluidas, cambiantes y diferenciadoras (Porro, 2014). La sociedad de consumo actual se caracteriza por un modelo de consumo irracional y de compra rápida. Los individuos se guían por la acumulación de bienes materiales novedosos, esto obliga a las empresas a instaurar una producción constante y desmedida a bajos costes, para cubrir las exigencias del mercado. Para poder llevar a cabo este modelo que se adapte las modas del momento a precios reducidos, las empresas recurren, en numerosas ocasiones, a la explotación de los distintos agentes que participan en la cadena productiva. En países como China, Camboya y Bangladesh, las condiciones laborales son paupérrimas, con sueldos miserables y horarios de trabajo sin límites para producir grandes volúmenes de productos. Esto puede ver recogido en la ilustración 2, donde se puede ver el desglose del precio que paga el consumidor de una camiseta y lo que percibe el trabajador por su trabajo. De esta manera, el proceso de deslocalización y externalización de los procesos productivos se ha reforzado hasta convertirse en uno de los pilares con más fuerza del sistema económico actual. Estamos ante lo que se denomina “globalización incompleta”, ya que únicamente se descentralizan fuera del país de origen, los procesos de producción pero no la distribución de los ingresos/beneficios obtenidos por la comercialización de ese producto (Lobera y Llistar, 2006). Ilustración 2. Desglose de los gastos de una camiseta Fuente. Falrwear Foundation La denuncia pública de las condiciones de trabajo a las que durante años son sometidas los trabajadores de estos centros de producción, ha tenido como consecuencia el desarrollo de mecanismos de Responsabilidad Social Corporativa desde las grandes empresas de distribución. Mecanismos de solución a la vulneración de los derechos laborales y fundamentales de los trabajadores que emplean sus proveedores en la cadena de producción y de suministro. En la práctica, estos mecanismos se demuestran insuficientes para garantizar de manera real y efectiva el cumplimiento de tales derechos (Gil, 2020). CONSUMO COMO FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO 5 Ante un marco normativo laxo, cada vez son más los consumidores que a través de su consumo denuncian estas prácticas laborales abusivas, haciendo boicot a este tipo de empresas en favor de aquellas marcas que se proponen hacer un cambio en la industria, a la vez que tratan de incentivar a otras personas a tomar conciencia de su consumo (Fortuño, 2017). Los consumidores que disponen de mayor informacion sobre las prácticas de las empresas y el impacto que estas generan en la sociedad, están optando por opciones sostenibles, o simplemente optando por comprar menos. En el sector alimentario, se está visualiza en la reducción de los embalajes de plástico o el desperdicio de alimentos, asi como en la elección de productos artesanos locales, que reduzcan el transporte (Revenga, 2020). Este nuevo modelo ayuda a mitigar el impacto de la industria en general y propone nuevos modelos de negocio que priorizan el aspecto social y medioambiental. En este contexto nace el concepto de Comercio Justo, una herramienta de cooperación, cuyo objetivo es mejorar el acceso al mercado de los productores más desfavorecidos, cambiar la desigual normativa del comercio internacional y dignificar las condiciones laborales de los trabajadores (Fiare Banca Ética, 2019). Esta cuestión va ganando peso en los consumidores a la hora de comprar, teniendo más probabilidades de compra un producto certificado con el sello de Comercio Justo. Frecuentemente las empresas se ven afectadas por amenazas de boicot de los consumidores, por cuestiones medioambientales, o de protección de los derechos laborales de los trabajadores. Sin embargo, a veces las cosas son más complicadas y los boicots de los consumidores se producen a causa de conflictos políticos más generales, como puede ser tensiones entre distintos territorios, donde los consumidores de un territorio son llamados a boicotear los productos importados desde otro o debido a la implantación de políticas u opiniones de los gobernantes que resultan injustas o reprochables (Fortuño, 2017). Algunos de los ejemplos de boicot a empresas por cuestiones políticas se pueden ver en un presunto veto a los productos de las marcas de automoción británicas por parte de los consumidores europeos, como represalia por el Brexit (Torres, 2017). Otro ejemplo claro se vio en la campaña GrabYourWallet (Coge tu cartera), donde un grupo de activistas contrarios a Donald Trump propone no comprar los productos de sus empresas ni de las compañías que simpatizan con él o que financiaron su campaña, como forma de protesta sobre sus actuaciones racistas, homofobicas y de denigrantes hacia las mujeres (Coulter, 2016). La última la del gigante de venta de ropa H&M, el cual recibía un boicot masivo en China tras anunciar su decisión de dejar de usar algodón de la región china de Xinjiang mientras no se aclarasen las acusaciones de uso de mano de obra esclava (Merino, 2021). De dichas acciones se desprende el inmenso poder que tienen los consumidores cuando se unen y deciden boicotear a una marca. La union de las decisiones individuales de comprar más consciente llevadas a cabo por los consumidores pueden ser una poderosa herramienta que fuerce a todas las empresas a actuar de forma responsable en todos sus aspectos ya sea medioambiental, laboral, social o político. Asi esta forma de activismo ayuda a dar voz a los consumidores para denunciar prácticas abusivas y cambiar el mundo. 1.2. CONSUMISMO POLÍTICO El consumo es un acto primordialmente político, una acción que nos posiciona y determina el significado de lo que somos y lo que creemos que debemos ser (Forero, 2009). Desde el momento en que se toma la decisión de qué consumir y dónde hacerlo, CAPÍTULO 1 12 salud como principal factor, seguida del sabor con un 53,6% y del precio con el 48,2% (2019). Asi el consumidor con el fin de asegurar la calidad de los ingredientes, presenta una mayor atención en el origen, siendo un 21,2% quienes consideran que es imprescindible conocer cómo se han producido y la información nutricional de los productos que consumen. El informe señala que los consumidores cada vez demandan más informacion sobre procedencia de los alimentos, en este contexto los datos del estudios realizado por la Red de Intercambio de Conocimiento Agroalimentario (2019), los productos españoles son los favoritos, el 46,8 prefieren gastarse más si con ello consiguen productos nacionales. El porcentaje aumenta cuando se trata de la región, el 54,7% gasta más si con ello se aseguran consumir alimentos de su tierra de origen. El interés de los consumidores de conocer lo que ofrece un producto ha aumentado, ahora estos leen con más detenimiento las etiquetas alimentarias para conocer los beneficios nutricionales y los ingredientes de un producto elaborado (Mosquera, 2021). En este sentido, el consumidor prima por productos orgánicos y ecológicos, opciones más saludables para mejorar la salud, siendo un 52% de la muestra quienes valoran positivamente la responsabilidad social y ética de las empresas de alimentación, según el estudio realizado por las Asociaciones de Consumidores (MPAC) (2021). En cuanto al precio según el informe de la compañía Nielsen, el 85% de los encuestados creen que el aumento del precio de los alimentos está afectando a la decisión de compra, de ellos, el 52% considera que los precios elevados son uno de los aspectos más importantes y a tener en cuenta a la hora de realizar la elección. En línea, otro de los aspectos que tienen en cuenta los consumidores es el valor del tiempo, el estilo de vida acelerado actual se refleja en los hábitos de compra de la población. Así lo constata el consumo en lugares donde se agilice el acto de compra, como es el caso de los grandes almacenes, supermercado o hipermercados. Queda añadir la expansión de la compra por Internet, que facilita la compra de productos sin limitación geográficas o de tiempo. Todos estos aspectos mencionados son los que determinan la decisión de compra del consumidor actual y que a menudo ponen límites a la decisión del consumidor, el cual deja las decisiones políticas a un lado en favor del precio, disponibilidad de producto, etc. Asi, los principales factores que tienen en cuenta los consumidores actuales a la hora de elegir su cesta de la compra los encontramos resumidos en el grafico 2. Grafico 2: Factores predominantes en la decisión de compra Fuente. Elaboración propia con datos obtenidos de Brandwatch Qriously. CONSUMO COMO FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO 13 1.3.2. ¿Consumidor o ciudadano? El Concepto de ciudadanía alimentaria La alimentación es un hecho social, el cual genera un gran impacto en la sociedad, la economía y el medio ambiente. Es debido a esa implicación por lo que nos encontramos a un sector que no está libre de conflictos entre los distintos eslabones de la cadena productiva, facilitando la dominancia de corporaciones globalizadas. Son principalmente estos temas los que plantean una reflexión del concepto de ciudadanía alimentaria. Según Gómez-Benito y Lozano (2014), la noción de ciudadanía incluye tres aspectos o elementos básicos: la pertenencia, los derechos y la participación. El cumplimento de estos tres aspectos, son los que marcan la diferencia entre un consumidor general y un ciudadano alimentario. En primer lugar podemos entender que el desarrollo del estatus de ciudadano supone la garantía del disfrute de derechos con los que sentirse miembro de una comunidad. En el caso de la alimentación, estos se derivan de su condición de consumidor y de las implicaciones de este con comportamientos alimentarios (morales, ambientales, de equidad). Para el eficaz ejercicio de ciudadanía se debería contar con derecho de informacion suficiente sobre la producción y el origen de los productos, asi como el acceso universal a una alimentación sana y de calidad. Por otro lado, la pertenencia a la ciudadanía alimentaria no debería ser excluyente, sino un colectivo que integre a consumidores, productores y distribuidores de distintos niveles comprometidos con un modelo alimentario sostenible en todos los sentidos: económico, social y ambiental. Un grupo fuertemente cohesionado facilitaría la presión social contra las políticas de regulación alimentaria impuestas por los gobiernos y las macro corporaciones agroalimentarias. En último lugar surge la idea de participación, en el caso de la ciudadanía alimentaria esta tendría dos dimensiones. Por un lado la individual o la capacidad de los ciudadanos para definir y elegir sus preferencias alimentarias, lugares de compra o de consumo. Y por otro encontramos la dimensión colectiva o la capacidad del ciudadano para intervenir en las decisiones relacionadas con la alimentación o cambiar los comportamientos y modelos alimentarios impuestos por las grandes corporaciones agroalimentarias. Supone, pues, concienciarse del alcance de las preferencias comportamientos alimentarios del conjunto de la dimensión así como de las consecuencias para el medio ambiente y el bienestar social. El ejercicio de las preferencias alimentaria implica el derecho de informacion veraz y suficiente para la toma de decisión, ser conocedores del origen y de los procesos productivos de los productos que compra. Cuestión que se encuentra con grandes obstáculos por la escasa transparencia del sistema de producción del sector actual. En el plano colectivo se debe pasar de un consumidor pasivo a un ciudadano activo e informado que participe activamente en la configuración del sistema alimentario, presionando a los gobiernos a generar alternativas viables al actual sistema alimentario Con ello, a partir de las conclusiones extraídas de Gómez-Benito y Lozano podemos definir un “Ciudadano alimentario” como aquel individuo que tiene acceso a una alimentación suficiente, sana y de calidad o se moviliza por conseguirla; un ciudadano interesado de manera activa en ejercer sus preferencias alimentarias, con el consiguiente esfuerzo de informarse no solo de en qué consiste una alimentación sana y suficiente, sino también de las condiciones de todo el sistema productivo y de distribución. Aquel que es CAPÍTULO 1 14 consciente de las implicaciones de equidad social, ambientales y del bienestar de los animales; un ciudadano que, además, desarrolla prácticas alimentarias personales consecuentes con esas orientaciones de valor y participa de alguna manera en acciones colectivas que persiguen participar en la gobernanza de los asuntos alimentarios” . Se puede decir, que se deja de ser consumidores para convertirse en ciudadanos; personas que proyectan en el consumo su forma de entender y valorar la vida. Un ciudadano que participa de forma activa en el mercado expresando su opinión mediante un consumo personal y político. La mayor parte de la sociedad española desconoce lo que significa e implica el concepto de soberanía alimentaria. No conocen el origen de los alimentos que consumen, como son los procesos productivos que llevan o cuales son los problemas de los productores, ya sean carácter económico o laboral. Esto hace que los consumidores se tengan que guiar por las decisiones de las grandes empresas y cooperativas alimentarias, que son las que realmente estructuran nuestras políticas alimentarias (Marco, 2019). La soberanía alimentaria es el derecho de las regiones a controlar sus políticas agrícolas y alimentarias, a decidir qué cultivar, qué comer y cómo comercializar; a producir localmente respetando el territorio; a tener el control sobre los recursos naturales de la zona: el agua, las semillas, la tierra… La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los pequeños productores agrícolas, ganaderos,.., colocando la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica (Nyéléni, 2014). Asi, la soberanía alimentaria plantea una perspectiva global alternativa al actual sistema agroalimentario, desde la producción, la distribución hasta el consumo; implica el reconocimiento de derechos, algunos de ellos se encuentran recogidos en la ilustración 3. Ilustración 3: Principales derechos de la soberanía alimentaria Fuente. Elaboración propia a partir de la declaración de El Foro Internacional sobre Soberanía Alimentaria celebrado en Mali (2007) De esta manera encontramos un nexo de unión entre el concepto de consumo político y el de soberanía alimentaria, ya que ambos defienden la importancia del acto de CONSUMO COMO FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO 15 consumo como cambio social y político. Los dos conceptos justifican la decisión de consumo en base a unos argumentos fundamentados. La expansión de la COVID-19 ha visualizado la vulnerabilidad e inestabilidad del sistema agroalimentario europeo, que depende en buena medida de las importaciones del mercado exterior, de las grandes industrias agroalimentarias y de la mano de obra extranjera. La confluencia de estos factores han tenido un impacto negativo en nuestra seguridad alimentaria durante la pandemia, provocando desajustes de la cadena alimentaria debido a las compras compulsivas, especulación de los precios de las cadenas alimentarias, en perjuicio del pequeño y mediano comercio y la paralización de las exportaciones por parte de algunos paises como protección ante un posible desabastecimiento nacional. Esta situación manifiesta la importancia de centrarse en fomentar la producción y el consumo de proximidad, los cuales generan beneficios para la economía local y el pequeño y mediano comercio. Este apoyo permite la supervivencia del sector primario en el territorio nacional (Melo, 2020). CAPÍTULO 2 16 CAPÍTULO 2. LAS RELACIONES LABORALES Y PRODUCCIÓN COMO OBJETO DE ACCIÓN POLITICA EN EL CONSUMO ALIMENTARIO Este capítulo se centra en el estudio laboral y de producción en España y su impacto en los hábitos de consumo. Para contextualizar, analizaremos las relaciones laborales y de producción actuales y su influencia en los consumidores. Después, estudiaremos la implicación de este tipo de consumismo político en el sector alimentario general y local. 2.1. LAS RELACIONES LABORALES Y DE PRODUCCIÓN EN ESPAÑA COMO ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LOS ACTOS DE CONSUMO Según el European Trade Union Institute (ETUI), en su informe Bad jobs recovery? European Job Quality Index (2020), sobre la calidad del empleo en los 28 países de la Unión Europea, España se sitúa a la cola de Europa, en lo referente a la calidad del empleo. Asi lo demuestran los indicadores de calidad, salarios, tiempo de trabajo, equilibrio trabajo y vida personal, condiciones laborales, desarrollo laboral o representación sindical, que dejan a España en una posición atrasada en cuanto a relaciones laboralesEspaña lleva más de una década sufriendo una tremenda precariedad estructural. Esta situación se remite a la crisis del 2008 y a las reformas laborales que contribuyeron a aumentar esta inestabilidad de los trabajadores. Los indicadores de precariedad en España suelen ser muy altos y destacan respecto a otros países, llegando a duplicar la tasa de empleo a tiempo parcial no deseado (8,3%) con el resto de paises (Gómez, 2020) Las personas en trabajos precarios, generalmente, tienen salarios más bajos, protección social limitada, pocos beneficios sociales, asi como dificultades para ejercer derechos, formar parte de un sindicato, negociar mejores salarios y condiciones. La precariedad suele ir vinculada a una jornada laboral desestructurada, donde el trabajador no tiene opción para establecer sus horas de trabajo, ni los periodos de descanso. Muchos trabajan en contratos temporales continuos durante años, evitando con ello la baja por enfermedad pagada o el derecho a pago de vacaciones o despido (Seminario, 2020). España presenta un mercado laboral que genera mucho empleo temporal, lo que afecta especialmente a jóvenes y mujeres. La temporalidad en el empleo ha sido y sigue siendo uno de los rasgos característicos del mercado laboral español donde las cifras son superiores a los países del entorno europeo, como se puede ver en el grafico 3 donde se compara la tasa de temporalidad con otros paises de la Union Europea. Grafico 3. Tasa de trabajadores temporales sobre el total Fuente. Elaboración propia a partir de datos de Eurostat (2019) 22,3 19,2 18,6 17,1 14,6 13,7 13,1 13,1 12,8 12,8 12,3 12 9,8 8,5 8,5 8,2 7,6 7,4 6,4 6 4,2 3,5 2,7 2,3 1,2 0,8 España Polonia Portugal Croacia Paises Bajos Francia Italia Finlandia Eurozona Suecia UE Chipre Alemania Bélgica Luxemburgo Dinamarca Grecia Irlanda Malta Austria Reino Unido Bulgaria Estonia Letonia Lituania Rumania LAS RELACIONES LABORALES Y PRODUCCIÓN COMO OBJETO DE ACCIÓN POLITICA EN EL CONSUMO ALIMENTARIO 17 En él se puede ver como España se encuentra a la cabeza en la tasa de trabajo temporal (porcentaje de asalariados con contratos temporales sobre el total de trabajadores asalariados) de todos los paises de la Union Europea. Estas cifras tan elevadas con respecto a otros paises con igual nivel de desarrollo, posibilita en mayor medida la proliferación de prácticas laborales y de producción precarias en los trabajadores del país. La sociedad está marcada por una elevada tasa de paro. España tuvo durante muchos años una tasa de crecimiento de puestos de trabajo alta, para, durante la recesión, tener la tasa de destrucción de puestos de trabajo más elevada de la UE-15. El turístico y la hostelería, sectores predominantes en la economía española, se caracterizan por un alto grado de estacionalidad a los periodos vacacionales, aspectos ligados generalmente a la temporalidad y precariedad laboral. Entre los países de la UE todavía existen diferencias en el aspecto laboral, según el país las condiciones laborales pueden ser más o menos beneficiosas (León, 2019). En este aspecto, encontramos que el salario mínimo interprofesional en España se sitúa en los 900 euros al mes, una cifra intermedia, por encima de países como Portugal o Grecia e inferior al de Francia o Alemania. Si se tiene en cuenta la media, el orden varía, pero España con 1.639 euros seguiría encontrándose por debajo de la media europea (2.000 euros). La jornada laboral también difiere, en España los empleados trabajan de media 37,7 horas a la semana por encima de la media europea. Al igual que el periodo vacacional, España cuenta con 30 días naturales, ligeramente por encima de la media. Asi según la ONG Oxfam Intermón (2020), España es uno de los países más afectados por la precariedad laboral, esta estructura del mercado supondrá que la pandemia destruya más puestos de trabajo en España que en otros países de su entorno. En el caso de la producción, el sector industrial representa el 20% del PIB y del empleo en España. Dentro de este sector la manufactura es la industria más importante, alrededor de 11% del PIB, dominado principalmente por textiles, procesamiento industrial de alimentos, hierro y acero, máquinas navales e ingeniería. Destaca el alto potencial de crecimiento de nuevos sectores, como la subcontratación de la producción de componentes electrónicos, la tecnología de la información y las telecomunicaciones. (Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, 2020). La producción dentro del territorio nacional trae consigo muchos beneficios, la experiencia de la industria, la calidad de los procesos y de los productos alimentarios y materias primas que se utilizan en la elaboración de otros productos finales. La producción en el propio paises favorece la cercanía de las empresas distribuidoras y de los pequeños agricultores, asi como la posibilidad de controlar los procesos de forma más personal, controlando en todo momento el proceso productivo. En contraposición, en cuestión de precios, la elaboración en nuestro país, supone un coste elevado de producción, debido a los altos costes laborales y cuantiosos controles de calidad que deben pasar los productos alimentarios en nuestro país. El precio se posiciona como la principal desventaja de producir en el país de origen. Resulta mucho más caro producir en España que externalizar los servicios a terceros paises donde los costes de mano de obra y de producción sean más económicos. Comprar una producción más cara obliga a elevar los precios, para cubrir margen y beneficio, lo que choca con la competitividad de un mercado globalizado en el que nadie quiere encarecer sus precios (Redondo, 2019). Cabe mencionar que al no ser España un país tan avanzado tecnológicamente ni contar con una industria desarrollada como puede ser China, la innovación supone un reto CAPÍTULO 2 18 para la que aún no están preparados ni formados muchos de los profesionales nacionales especializados, que componen la industria actual del país. La cadena alimentaria de nuestro país se encuentra entre los mejores sistemas alimentarios del mundo. Una de las claves está en la solidez y tradición del sector alimentario, que se refleja al encabezar la industria de nuestro país La industria agroalimentaria contribuye de forma significativa a la actividad económica, aportando un 2,9% del valor añadido bruto (VAB) del conjunto de la economía y un 20,3% del VAB del sector manufacturero. Se posiciona asi como el primer sector industrial de la economía española y el cuarto país que más contribuye a la producción de alimentos y bebidas en la Unión Europea. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (2019), es la primera rama manufacturera del sector industrial con 107.043,0 M€ de ventas de productos que representa el 24,3% del sector industrial. La actividad supone el 2,7% del Producto Interior Bruto de nuestro país. El sector, además, genera riqueza no únicamente a través de su propia actividad, sino que beneficia de forma indirecta al resto de la economía gracias a su interrelación con sobre otros sectores como puede ser el de la hostelería y distribución (2019). España es de los países de la UE en los que el componente industrial ha ido cobrando más importancia, con un notable crecimiento y desarrollo de la industria agroalimentaria en las dos últimas décadas. No obstante, el peso de la industria en el conjunto del sector agroalimentario sigue siendo inferior al promedio de la UE (56%), como se puede observar en el grafico 4. Grafico 4: Composición del sector alimentario europeo Fuente. CaixaBank Research, a partir de datos de Eurostat (2017) La industria agroalimentaria se caracteriza por contar con una estructura empresarial muy atomizada, dominada por empresas pequeñas, nada menos que el 96% del sector se compone de empresas con menos de 50 trabajadores, con origen y trayectoria mayoritariamente familiar (Montoriol-Garriga, 2019). Esta industria cuenta con un fuerte arraigo en el territorio nacional, puesto que suele localizarse cerca de las explotaciones agrícolas proveedoras de la materia prima necesaria para la elaboración de productos alimentarios elaborados. Esta cercanía al campo contribuye al desarrollo de las zonas rurales y a la cohesión social al emplear fuerza laboral local. El mercado laboral del sector alimentario tiene dos caras, por un lado, destaca la generación de empleo relativamente estable a lo largo del ciclo económico del sector en 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% Eslovaquia Hungría Finalandia Bulgaria Eslovenia Estonia Chipre Grecia Italia Suecia España Chequia Letonia Lituania Polonia Portugal Dinamarca Croacia Rumania Paises Bajos Francia Unión… Austria Malta Luxemburgo Alemania Reino Unido Irlanda Bélgica Industria agroalimentaria Sector primario LAS RELACIONES LABORALES Y PRODUCCIÓN COMO OBJETO DE ACCIÓN POLITICA EN EL CONSUMO ALIMENTARIO 19 comparación con otros sectores. Da empleo a casi medio millón de trabajadores en España, lo que supone un 2,5% de toda la ocupación del país, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (2019). Por otro lado, nos encontramos con que el mercado laboral del sector agrario español se caracteriza por un alto índice de precariedad laboral, con unas condiciones de trabajo duras y abusivas por parte de gran parte de empresarios por salarios bajos. En concreto, los salarios de los trabajadores del campo español son los más bajos de la actividad industrial en el país (Hojas, 2020). La competitividad del sector de distribución comercial de alimentos es tan alta que obliga a una bajada de los precios de sus productos, repercutiendo este impacto a todos los niveles de la cadena productiva alimentaria, hasta los productores en origen. Esta es la principal causa de los bajos precios que se pagan a los productores, los cuales venden a precios tan bajos que no cubren costes o incluso venden por debajo de coste lo que hace insostenible la producción. Esta lucha de precios entre las grandes compañías de distribución alimentaria, promueven prácticas abusivas a los eslabones inferiores de la cadena alimentaria, donde el mayor perjudicado es el productor último. Este problema por tanto, afecta a toda la cadena alimentaria, tanto a la industria de la alimentación y las bebidas, como a los trabajadores agrarios, que sufren la presión de los bajos precios de los alimentos en el mercado. En la práctica una bajada de un alimento en el supermercado se traduce en bajos salarios, jornadas laborales interminables y empeoramiento de sus condiciones de trabajo para los trabajadores que se emplean en el proceso productivo. Los numerosos intermediarios que forman parte de la cadena productiva desde los productos hasta el consumidor final (transporte, almacenamiento, distribución, comercialización,..) encarecen el precio del producto final al introducir sus márgenes de beneficio. A lo que hay que añadir el desigual poder de negociación que tienen los pequeños productores agrícolas frente a los intermediarios y las grandes cadenas de alimentación, debido a la gran oferta. (Segrelles, 2010). Esta diferencia de precios se refleja en el grafico 5. Grafico 5: Índice de precios Origen – Destino Fuente. Elaboración propia a partir de datos de IPOD Enero 2020 CAPÍTULO 2 20 2.1.1. El consumo alimentario responsable A raíz de la creciente evolucion productiva y el consumismo masivo nace el concepto de consumo responsable, como lucha contra unas prácticas empresariales no éticas. Nosotros nos centraremos en el objeto de las reacciones de los consumidores ante las condiciones de trabajo y producción precarias, promovidas por una excesiva competencia empresarial en el mercado. Cada día realizamos un abundante número de compras. Muchas veces son necesarias para llenar la despensa o reponer un producto que nos falta, otras veces tienen un componente más lúdico e irracional. Estamos tan habituados al acto de compra que no somos conscientes del poder que tienen nuestras elecciones en la sociedad. ¿Ha pensado alguna vez que cada vez que consume, su acción tiene consecuencias? Al comprar, debemos elegir y tenemos que ser conscientes de que esa elección pueden contribuir a un desarrollo más sostenible y a un consumo responsable. A través de nuestro consumo podemos recompensar o castigar los modelos productivos. Con nuestras compras cada día estamos beneficiando con nuestro dinero a una serie de empresas, que a veces tienen modelos productivos reprochables. Asi si el consumidor dispusiera de la informacion necesaria, podría elegir libremente qué tipo de modelos quiere recompensar con su consumo, al igual que con un voto político, ayudando a crear modelos productivos justos y responsables (Chávez, 2019) Un consumidor responsable es aquel que investiga qué hay detrás del producto que está adquiriendo, aquel que conoce las prácticas para su producción y está involucrado con ello, es también el que exige que los precios sean justos, sin regateos, pues este es competitivo y está relacionado con calidad al mismo tiempo que ayuda a los productores a una vida más digna (Pérez, 2017). A la hora de plantearse el consumo socialmente responsable la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) plantea una serie de criterios o de motivos a tener en cuenta para modificar los hábitos de consumido. El anexo 1 los recoge de forma sintética. Con la llegada de la globalización y los mecanismos de impulse económico surge el fenómeno de la deslocalización industrial. Las empresas ubican sus centros de producción a países en los que las la legislación laboral es laxa e insuficientes para la protección de los trabajadores. Países donde las condiciones laborales, económicas, políticas y sociales son injustas, perpetuando la situación de desigualdad y explotación Asi las empresas trasladan la presión de llevar a cabo la reducción de los costes y el cumplimiento de los plazos a los trabajadores de las pequeñas explotaciones, precarizando las condiciones laborales. Ante esta tendencia de producción nace el consumo responsable, como mecanismo que pone en valor, entre otras cuestiones, los derechos laborales de las personas que trabajan el producto final que acabaremos comprando. Al optar por este tipo de consumo, los ciudadanos estarán defendiendo en primera persona la obligación de garantizar unos derechos laborales justos e igualatorios para todas las personas. El consumo local garantiza una trazabilidad del producto es mucho más sencilla que cuando dicho producto viene desde otro lugar del mundo. Garantizando que tanto en su creación, cultivo, producción, tratamiento, transformación, almacenaje, envío, etc. se haya respetado los derechos de los trabajadores y se haya actuado de acuerdo a unos estándares laborales. Además de ayudar a la economía de la zona, el consumo de LAS RELACIONES LABORALES Y PRODUCCIÓN COMO OBJETO DE ACCIÓN POLITICA EN EL CONSUMO ALIMENTARIO 21 productos locales permite que los productores cercanos continúen reactiven la economía, generando riqueza y puestos de empleo en su comunidad. De este modo, se observa que la población española encuentra una preocupación cada vez mayor por conocer el origen de los alimentos que consumen. La gran cantidad de información a la que tiene acceso el consumidor, le lleva a buscar y conocer la calidad y la composición del producto asi como la procedencia y el proceso productivo del bien que compra. Esta tendencia ha provocado que la mayoría de las empresas que se dedican al sector alimentario busquen obtener el certificado de origen. Asi según el estudio sobre la importancia que dan los españoles a la etiqueta de origen certificado del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (2019), el 21,2% de la población establece como fundamental conocer el origen de los alimentos que consume. La apuesta de los españoles y europeos por el comercio local se representa en el grafico 6. Grafico 6: Percepción de la fabricación en su país como garantía Fuente. Elaboración propia a partir de datos de Observatorio Cetelem Consumo Europa (2019) Los consumidores españoles y europeos se basan en dos argumentos fundamentales para apoyar la compra de productos locales. Por un lado, destaca que la mitad de los encuestados cree que esta es una forma de defender la economía de su lugar de procedencia, al comprar en este tipo de establecimiento se revierte el dinero en la economía más próxima con beneficios sociales, como la creación de mayor tejido industrial o ganar riqueza con la que poder destinar a servicios al conjunto de la sociedad. Según datos del Observatorio Cetelem Consumo Europa (2019), el 43% de los europeos, 52% en el caso español, también piensa que consumir localmente es una buena manera de defender el empleo. Los consumidores cada vez están más comprometidos con mejorar la estructura laboral de sus paises y luchar activamente por unas condiciones laborales y salariales dignas para todos los colectivos. Además de que la apuesta por estos negocios implicaría la necesidad de contar con más trabajadores, disminuyendo los indicadores de desempleo del país. La calidad de los productos locales y las garantías que estos ofrecen son enfatizadas también por los europeos (34%), en consenso general por los consumidores españoles (35%). Lo siguen en orden la tranquilidad que les ofrece ser conocer del origen y la composición del producto a los consumidores y la importancia del apoyo la producción local como vinculo social. El cuidado del medioambiente y la oposición a la globalización son otras de las cuestiones que valoran los consumidores en sus decisiones de compra. CAPÍTULO 3 28 CAPITULO 3. METODOLOGÍA. ASPECTOS METODOLOGICOS DEL ESTUDIO A continuación, nos ocupamos de analizar los resultados del estudio descriptivo relativo a la percepción que tienen los consumidores encuestados en cuanto a la práctica de consumo político en la decisión de compra. Pero, como en todo estudio empírico, antes presentaremos los datos técnicos de la encuesta realizada. Para el desarrollo de esta parte práctica hemos usado la herramienta de la encuesta que nos ha permitido conocer la opinión de los consumidores sobre el consumo político y sus efectos en su comportamiento de compra, enfocado a las relaciones laborales y de producción, y de acuerdo principalmente a los productos alimentarios de Soria. Sabemos que la encuesta recoge información de naturaleza subjetiva y para este caso particular creemos que es un medio adecuado pese a sus limitaciones. Comenzamos dando cuenta de los aspectos metodológicos clave de la encuesta realizada, al objeto de manifestar la rigurosidad del estudio empírico llevado a cabo. A tal fin comenzamos con la descripción del universo y muestra analizados, junto con la explicación del cuestionario empleado. A continuación, nos detendremos en la validación de las escalas de medición usadas. 3.1. MUESTRA Y CUESTIONARIO Entendemos que el consumo político es un concepto que todavía no tiene un gran arraigo en la sociedad actual, pero debido a su importancia como cambio social y político, consideramos la importancia de dar a conocer estos conceptos, de manera que la gente sea consciente de su comportamiento como consumidor y asuma su responsabilidad como tal. En este sentido queremos ver cuál es la verdadera percepción que tienen los consumidores sobre el consumo de productos alimentarios, en concreto, los elaborados en la provincia de Soria. Todas estas hipótesis de partida podrán ser verificadas a través de los datos recogidos en el cuestionario empleado. Elegimos realizar una encuesta por varias razones. En primer lugar, por ser una fuente primaria de información que proporciona información actualizada, concreta y especializada; algo así como una fotografía en el tiempo. Este procedimiento estático nos permite analizar aspectos tanto objetivos como subjetivos del tema que tratamos y además nos permite aplicarla a una muestra grande y representativa de la población. En cuanto a la forma en la que recabamos las respuestas elegimos el formulario online por ser una herramienta sencilla (utilizando Google Forms) que nos permite alcanzar población de diferentes procedencias geográficas. La encuesta fue enviada a través de Facebook, WhatsApp y email a todos los contactos posibles con la intención de obtener una muestra significativa. Una vez elegido el método para recabar la información deseada procedimos al diseño del cuestionario, que finalmente contaría con 11 preguntas, unas de opción única, medidas en escala nominal o de intervalos, y otras con valoraciones entre 1 y 5 puntos, medidas en escala de Likert y en consecuencia de intervalos. El cuestionario comienza con las variables de clasificación. Seguidamente, comenzamos una batería de preguntas centradas en conocer el conocimiento sobre el concepto de consumo político; en este sentido se trataron de identificar la percepción que los consumidores tienen acerca de esta práctica y si la llevan a cabo en sus compras. METODOLOGÍA. ASPECTOS METODOLOGICOS DEL ESTUDIO 29 También se trató de analizar el comportamiento de los consumidores en relación a las relaciones laborales y de producción que tienen las empresas en las que consumen, con el fin de averiguar si tienen en cuenta estos factores en sus decisiones. De igual modo, se estudió el conocimiento sobre el concepto de soberanía alimentaria en los consumidores y las implicaciones que este tienen en sus hábitos de consumo. Finalizamos con unas preguntas acerca de la percepción que tienen los consumidores acerca de la compra de productos alimentarios de Soria, con el fin de identificar cuáles son los motivos que llevan a éstos a comprarlos y ver si de ellos se desprenden prácticas de consumismo político, incluyendo los aspectos relacionados con las condiciones laborales. El cuestionario completo se reproduce en el Anexo 2. Finalmente, se obtuvieron un total de 122 respuestas entre el 18 y el 21 de abril de 2021. La tabla 2 recoge la ficha técnica de la encuesta realizada. Tabla 2. Ficha técnica de la encuesta 1 CARACTERÍSTICAS DE LA ENCUESTA Elemento muestral Individuo Procedimiento de muestreo De conveniencia Tamaño muestral 122 individuos Error muestral ± 8,5% Nivel de confianza 95% Tiempo Abril de 2021 Fuente de información Encuesta online Fuente. Elaboración propia Los encuestados proceden de diferentes lugares de España, todos ellos con alguna vinculación con Soria. 96 de ellos son mujeres frente al resto de varones. En cuanto al nivel de estudios, un 50,8% tienen formación superior, un 18,9% titulación de grado medio, un 24,6% bachillerato, y el resto poseen educación básica o no tienen estudios. La distribución de los encuestados por tramos de edad se muestra en la siguiente tabla 3. Tabla 3. Muestra por tramos de edad y ocupación Edad de los encuestados 18-25 26-40 41-60 Más de 60 36 (29,5%) 19 (15,6%) 56 (45,9%) 11 (9%) Fuente. Elaboración propia 1 A pesar de que nuestro muestreo es de conveniencia (no probabilística) y por tanto la ficha técnica no debería ser incluida, hemos optado por añadirla ya que pensamos que es importante reflejar el procedimiento íntegro que se lleva a cabo para este tipo de estudios y la ficha técnica es un aspecto clave e importante. CAPÍTULO 4 30 CAPÍTULO 4. CONSUMO POLÍTICO EN LA COMPRA DE PRODUCTOS SORIANOS. ESTUDIO DESCRIPTIVO En este capítulo nos ocuparemos de recoger la opinión que los consumidores tienen acerca de conceptos como consumo político o soberanía alimentaria. Además, trataremos de identificar los motivos que los consumidores tienen en cuenta en la decisión de compra, asi como la percepción que estos tienen de los productos de Soria. 4.1. CONSUMIDOR Y CONSUMO POLÍTICO El consumo político es un concepto que guía el comportamiento del consumidor y que cambia muchos aspectos del día a día de la sociedad. Vamos a tratar cada uno de los factores que implican el consumo político desde el punto de vista del comportamiento del consumidor, usando para ello variables que miden los tres tipos de respuesta: cognitiva, afectiva y comportamental. Desde un enfoque general, el primer dato a comentar es que solo un 7,4% de la población encuestada es plenamente conocedor de lo que significa el concepto de consumo político, frente al 45,9% que lo conoce pero de manera superficial y un 46,7% que no sabe lo que significa dicha terminología. Esto nos muestra el gran desconocimiento que tiene la sociedad sobre este tipo de materias y por ende, sobre las implicaciones e importancia que tiene el comportamiento de consumo de cada persona en el cambio social y político. Además nos hace entender el bajo grado, en términos generales, que tienen las prácticas de consumo político en la actualidad. Tabla 4: Tabla de frecuencias relativas al concepto de consumo político 2 ITEM 1 2 3 4 5 Entiendo el consumo como una participación en el sistema social y político 14,2% 16,7% 35,8% 20% 13,3% Veo el consumo como una manifestación de ideas personales 4,2% 18,5% 26,9% 30,3% 20,2% Soy consciente de la implicación del consumo como mecanismo de presión frente a las empresas y gobiernos 3,4% 17,8% 28,8% 32,2% 17,8% Compro en función de una ideología política, social, medioambiental, laboral,… 24,1% 23,3% 33,6% 13,8% 5,2% Considero que el consumo tiene poder de decisión en la producción de las empresas 1,7% 12,6% 17,6% 32,8% 35,3% Veo el consumo como un mecanismo efectivo de protesta frente a malas prácticas empresariales 7,6% 24,4% 28,6% 24,4% 15,1% Conozco el concepto de comercio justo 6,7% 15,1% 25,2% 19,3% 33,6% Me considero un consumidor responsable 1,7% 16% 35,3% 29,4% 17,6% Considero que mi capacidad adquisitiva influye en mi decisión de compra 2,5% 5,9% 16,8% 26,6% 46,2% Fuente. Elaboración propia 2 La escala de medición oscila entre 1 para indicar nulo grado de acuerdo con la proposición y 5 un total acuerdo con la misma. CONSUMO POLÍTICO EN LA COMPRA DE PRODUCTOS SORIANOS. ESTUDIO DESCRIPTIVO 31 A partir de los datos recogidos en la tabla 4, observamos que la mayoría de la población concuerda en considerar la capacidad adquisitiva con un factor con peso en la decisión de compra, donde un 46,2% dice estar de muy de acuerdo, seguido del 26,6% que está de acuerdo. En cuento a la visión que tienen los consumidores con el concepto de consumo político, gran parte de la población otorga al consumo poder como decisor de la producción de las empresas, pues un 68,1% muestra estar de acuerdo o muy de acuerdo con dicha afirmación. A este le sigue la percepción de este como mecanismo de presión frente a las empresas y gobiernos, de acuerdo con las afirmaciones del 50%, como una manifestación de ideas personales (40,5%), como protesta ante las malas prácticas empresariales (39,5%) y finalmente como un medio de participación en el sistema social y político (23,3%). Destaca que a pesar de esta significación concedida al consumo político, un 47,4% de los consumidores reconocen que están nada o muy poco de acuerdo con comprar guiados por ideologías políticas, sociales, medioambientales o de materia laboral. En relación a la cognición que tiene población sobre el significado de comercio justo, nos encontramos que un 52,9% afirma conocer en mayor o menor medida dicho concepto y las implicaciones que este tiene en la sociedad. Además los datos evidencian que el consumidor considera que su comportamiento se encamina hacia el de un consumidor responsable, hecho ratificado por el 47% de los individuos. Todos los datos se encuentran reflejado en la tabla 4. 4.1.1. Comportamiento de consumo según las relaciones laborales y de producción Existen múltiples causas en las cuales el consumidor puede basar su decisión de compra, desde aquellas de índole político a las que siguen unos principios éticos con el medioambiente o la calidad del trabajo. En este apartado basaremos nuestro análisis en las elecciones de compra que se realizan de acuerdo a cuestiones de las relaciones laborales y de producción. En relación con los factores a tener en cuenta en la elección de compra observamos que, en términos generales, existe un interés por la procedencia de la producción de los productos que compra, como determina el 49,6% de los individuos. Asi, de forma notable (75,2%) podemos ver, que los consumidores manifiestan estar de acuerdo o muy de acuerdo sobre la ayuda que representa el consumo de productos locales como ayuda a la economía del entorno. Como ocurre cuando planteamos la cuestión del apoyo que el consumo de dichos productos hace en impulsar la creación de empleo en la zona, en este caso es un 60,7% quien apoya esta afirmación. Al hilo de esta cuestión, un 61,9% de los encuestados valoran, en mayor o menor grado, la trasparencia en la producción que ofrecen las empresas en las que realizan sus compras En cuanto al comportamiento político de los consumidores de acuerdo a las relaciones laborales y de producción, los datos determinan que solo un 33,9% está de acuerdo en que penaliza las malas prácticas haciendo boicot a los productos comercializados por aquellas empresas que las realizan, frente al 43,7% que afirma comprar en aquellos establecimientos que representan valores dignos de reconocimiento mediante buenas actuaciones laborales y de producción. En esta línea se puede afirmar que los consumidores (52,5%) actúan en consonancia y no compran en aquellos comercios en los que son conocedores que realizan malas prácticas ya sea hacia proveedores o trabajadores. CAPÍTULO 4 32 A pesar de ello todavía se puede observar que gran parte de la población (46,2%), en mayor o menor grado, sigue primando las características del producto que compra por encima de cuestiones sociales o políticas a la hora de consumir. Todo ello se puede ver en la tabla 5. Tabla 5: Comportamiento de compra según las relaciones laborales y de producción 3 ITEM 1 2 3 4 5 No compro en empresas (boicot) en las que se realizan malas prácticas de producción o laborales 5,8% 24,8% 35,5% 19% 14,9% Compro en empresas (buycot) por sus buenas acciones y por los valores que representan 5,9% 19,3% 31,1% 29,4% 14,3% Me intereso por la procedencia, la producción, de los productos que compro 2,5% 18,2% 29,8% 31,4% 18,2% Considero la compra de productos locales como ayuda a la economía del entorno 4,1% 1,7% 19% 21,5% 53,7% Apoyo a los negocios de proximidad por su labor de creación de empleo 3,3% 7,4% 28,7% 28,7% 32% Compro más guiado por las características del producto (precio, calidad) que por los valores que representa 4,1% 19,8% 29,8% 26,4% 19,8% Valoro la transparencia en la producción de los productos 1,7% 9,9% 26,4% 35,5% 26,4% Si soy conocedor de abusos de empresas hacia proveedores o trabajadores actuó en consonancia no comprando allí 5% 9,2% 33,3% 23,3% 29,2% Fuente. Elaboración propia 4.2. CONSUMIDOR Y SOBERANÍA ALIMENTARIA La soberanía alimentaria es un concepto que, al igual que pasaba con el consumo político, es desconocido por gran parte de la población, asi nos lo muestra el 65,9% de la población encuestada que manifiesta, en diferente grado, no haber escuchado nunca el concepto de soberanía alimentaria antes de realizar este cuestionario ni tampoco lo que ésta implica para el consumo local de los productores agrícolas. Esta falta de conocimiento sobre la materia queda de igual manera plasmada en el bajo compromiso, en términos generales, que tiene los consumidores con los valores de apoyo a los productores que representa la empresa a la hora de la compra de productos, afirmación con la que un 32% está de acuerdo o muy de acuerdo. En cuanto a la importancia que le dan los consumidores a la producción de sus compras, un 42,1% afirma estar de acuerdo en que tiene en cuenta el origen de elaboración como criterio influyente en la elección de un producto u otro. En este sentido, según el 39,2% en alto grado y un 28,2% en general, se da un mayor valor a los productos producidos dentro del territorio nacional que a las exportaciones que llegan del extranjero a menor precio. De tal forma que un 58,3% de los consumidores manifiesta que no les 3 La escala de medición oscila entre 1 para indicar nulo grado de acuerdo con la proposición y 5 un total acuerdo con la misma. CONSUMO POLÍTICO EN LA COMPRA DE PRODUCTOS SORIANOS. ESTUDIO DESCRIPTIVO 33 importa pagar un precio más elevado, si con ello se garantiza que los productos que consume son de origen local. Al hilo de esta cuestión, observamos que más de la mitad de los encuestados (59,1%) reconoce ser conocedora de la presión y el abuso que las cadenas de distribución alimentaria realizan frente a los pequeños productores agrícolas. Asi como de que el precio de los productos está relacionado de manera directa o indirecta, con la calidad de los productos y con las condiciones de trabajo que las empresas otorgan a sus trabajadores, afirmación refundada por el 44,1% de los encuestados. Un 52,5% de los individuos manifiestan estar muy de acuerdo o de acuerdo, con no suponerles problema pagar un mayor precio si asi, pueden permitir que las personas involucradas en la cadena productiva gocen de mejores sueldos, condiciones laborales o de seguridad e higiene, entre otros. La tabla 6 muestra los datos obtenidos en relación a estas afirmaciones. Tabla 6: Tabla de frecuencias relativas al concepto y la practica de soberania alimentaria 4 ITEM 1 2 3 4 5 Era conocedor del concepto de soberanía alimentaria antes 46,7% 19,2% 14,2% 8,3% 11,7% Soy consciente de las prácticas abusivas (en general) de la cadena alimentaria con los agricultores 7,5% 6,7% 26,7% 23,3% 35,8% Valoro los productos alimentarios nacionales frente a las exportaciones más baratas 4,2% 7,5% 20,8% 28,3% 39,2% No me importa pagar más por alimentos de origen local 5,8% 10% 25,8% 27,5% 30,8% Me informo del origen y producción de los alimentos 9,9% 13,2% 34,7% 25,6% 16,5% Compro productos más por los valores que representa (apoyo a productores) que por otros motivos 7,6% 18,5% 42% 24,4% 7,6% Tengo en cuenta que generalmente bajos precios implican menos controles de calidad o condiciones de trabajo 4,2% 18,3% 33,3% 20,8% 23,3% No me importa pagar más para permitir mejores condiciones laborales a los trabajadores 5,8% 9,2% 32,5% 30% 22,5% Fuente. Elaboración propia 4.3. LA PERCEPCIÓN DE LOS PRODUCTOS DE SORIA La provincia de Soria tiene una gastronomía propia y de gran renombre, uno de los mejores exponentes de la culinaria del interior de España, basada en unos productos propios de máxima calidad. Esta se caracteriza por una gran riqueza tradicional, enriquecida con materias primas de calidad y con identidad propia, lo que la convierte en un referente fuera de la provincia. Esto se manifiesta en el hecho de que un 38,8% de la muestra objeto de examen tiene claro que compra con frecuencia estos productos, dato que unido al 46,3% que manifiesta que los compra de vez en cuando, se reduce hasta el 13,2% y el 1,7% los casos que aseguran que los compran de manera muy ocasional o que 4 La escala de medición oscila entre 1 para indicar nulo grado de acuerdo con la proposición y 5 un total acuerdo con la misma. CAPÍTULO 4 34 no los compran nunca. Estas afirmaciones nos plantean la pregunta ¿cuáles son los motivos por los cuales los consumidores se decantan por la compra de estos productos? De esta forma, según los datos recogidos de la población muestral, nos encontramos que la lista de factores por los cuales los consumidores compran productos alimentarios de Soria está encabezada por la calidad (86,6%), el origen (76%), la economía del entorno (56,2%) y el sabor (54,4%). En la cola de este ranking nos encontramos con la producción (28,9%), la marca (16,5%), el medioambiente (15,7%), las relaciones laborales (12,4%) y el precio (5%), como podemos ver en el grafico 9. Este orden se da en función de la importancia que da el consumidor a la calidad, la producción y otras características del producto en la compra de los productos de Soria. Grafico 9: Factores en la decision de compra Fuente. Elaboración propia Los siguientes datos mantienen esta predisposición de los consumidores de productos sorianos con la calidad (79,2%), el origen (74,6%), el apoyo a la economía del entorno (77,2%), la creación de empleo local y la protección de la tradición en la elaboración y comercialización de los productos (66,1%). En menor medida, observamos factores como el cuidado al medioambiente y al entorno (44,9%) y la compra de estos productos de acuerdo a los valores que por sí mismos representan las empresas y los productos comprados (56%). Cabe mencionar, que otro aspecto valorado por los consumidores a la hora de comprar estos productos es la buena imagen de transparencia y confianza que tienen de las marcas sorianas (62,7%). De igual forma, los consumidores otorgan fiabilidad a los sellos de garantía concedidos por las instituciones públicas a estos productos de acuerdo a su calidad y elaboración, un 63,3% manifiesta estar de acuerdo o muy de acuerdo con utilizar estas distinciones como guía de compra. Todos los datos aportados en el texto pueden verse reflejados en la tabla 7. CONSUMO POLÍTICO EN LA COMPRA DE PRODUCTOS SORIANOS. ESTUDIO DESCRIPTIVO 35 Tabla 7: Comportamiento de consumo de productos alimentarios sorianos 5 ITEM 1 2 3 4 5 Compro estos productos por la calidad 2,5% 1,7% 16,7% 30% 49,2% Compro estos productos por el origen de producción 2,5% 5,1% 17,8% 27,1% 47,5% Compro estos productos como apoyo a la economía de la ciudad 2,5% 5,1% 15,3% 31,4% 45,8% Compro estos productos por el valor en la creación de empleo que supone 4,2% 6,8% 22,9% 28,8% 37,3% Compro estos productos por el cuidado al medioambiente y el entorno 5,9% 12,7% 36,4% 24,6% 20,3% Compro estos producto por la tradición y cultura artesana que conlleva su producción 3,4% 8,5% 22% 33,9% 32,2% Compro estos productos por los valores que representan 4,3% 10,3% 29,3% 26,7% 29,3% Compro estos productos por la transparencia y la confianza que yo percibo de la marca 3,4% 11,9% 22% 33,9% 28,8% Compro estos productos por el sello de garantía que han otorgado a estos productos 2,6% 10,3% 23,9% 27,4% 35,9% Fuente. Elaboración propia En términos generales destacamos una falta de conocimiento y de compromiso con las prácticas de consumo político. En cuanto al consumo de productos alimentario de Soria se observa una clara preferencia hacia estos productos principalmente por la calidad, el origen, el apoyo a la encomia del entorno y a la producción local de estos, demostrando una preocupación ciudadana por el entorno más cercano. 5 La escala de medición oscila entre 1 para indicar nulo grado de acuerdo con la proposición y 5 un total acuerdo con la misma. CAPÍTULO 5 36 CAPITULO 5. CONCLUSIONES FINALES Actualmente vivimos en una sociedad donde el afán de consumir no tiene límite y no se llega a satisfacer nunca, pasando de un consumo como acto humano de necesidad a un acto irracional, en el que legitimamos todo nuestro poder de decisión como consumidor a las grandes multinacionales y gobiernos, quienes configuran nuestros gustos relegándonos a la mera categoría de clientes sumisos. El consumo es un acto primordialmente político, que determina lo que somos y lo que queremos ser, porque todas las elecciones cotidianas sobre qué compramos implican siempre consecuencias sociales, económicas, políticas y ambientales. El consumo no es un hecho aislado, sin más consecuencias negativas que el gasto económico que supone, sino un instrumento que anima a las empresas a seguir produciendo esa mercancía elegida, porque, queda claro que se produce para el consumo, y no al revés (Castro, 2014). No se puede dejar de consumir, pero sí se puede consumir de forma diferente, de forma consciente, pensando en las repercusiones sociales y ambientales que tiene la producción de esos bienes y servicios que compramos a diario guiados por gustos y modas impuestos por las empresas y la publicidad (Forero, 2009). Cada vez más, va creciendo la preocupación de los consumidores por ver lo que está pasando a su alrededor, advirtiendo las verdaderas causas de los problemas sociales y ambientales que nos afectan y derivan de nuestro consumo. Como consumidores se tiene la responsabilidad y un cierto poder frente a las grandes multinacionales alimentarias, ya que con las formas de consumir se puede influir en la marcha de la economía y del mundo de una forma directa. Asi, el consumidor con su comportamiento puede poner freno al proceso de industrialización de la agricultura preocupada únicamente por la productividad en términos económicos sin tener en cuenta el entorno social que le rodea. De esta manera se puede impedir la ruina de los pequeños productores y la pérdida del empleo rural, al mismo tiempo que se preserva el patrimonio de la tierra, el clima, las especies, el empleo rural. La investigación llevada a cabo en este Trabajo Fin de Grado y la realización de la encuesta a una muestra de más de 100 personas vinculadas con la provincia de Soria, nos permite complementar la visión general que acabamos de presentar, con datos actuales y adaptados al objetivo de nuestra investigación. Los hechos más destacados que obtenemos son la falta de conocimiento de la población sobre el significado de las prácticas de consumo político y soberanía alimentaria. En general, se aprecia una falta formación en este ámbito, aspecto importante ya que el verdadero cambio de social y político como consumidores empieza en la transformación de la mentalidad de la población y en asumir nuestra responsabilidad como consumidores. Esto se ve reflejado en nuestro estudio, donde los encuestados manifiestan poner más relevancia en las características de producto, la producción y el precio, antes que los valores y las implicaciones sociales, políticas y medioambientales que representan las empresas y dichos productos en sí mismos. En cuanto al consumo de productos alimentario de Soria se observa una clara preferencia hacia estos productos principalmente por la calidad, el origen, el apoyo a la encomia del entorno y a la producción local de estos. Se demuestra, que, en cuanto a los productos locales, existe una preocupación de la ciudadanía a cuidar el entorno económico, laboral y social de proximidad apoyando a los productores y comerciantes mediante el consumo de sus productos y defendiendo la cultura y tradición de estos. CONCLUSIONES FINALES 37 Hoy en día, la decisión libre e informada que hacen los consumidores al elegir sus compras, se trata de un método de participación política directo, que poco a poco empieza a coger relevancia. Esta libre elección de consumo es una clara expresión de los intereses, preferencias y actitudes de las personas, lo que permite posicionarse de una manera u otra en el mercado. Un consumidor que compra basado en razones ideológicas, premiando con su compra los bienes y servicios de aquellas empresas que promuevan valores con los que se identifique y castiga no comprando en a aquellas que realizan actos reprobatorios desde su punto de vista, es un consumidor comprometido con la sociedad en la que vive. Estas razones son las que hacen que el consumo político se convierta en una poderosa herramienta de participación política, social y económica. Pero dicha opción no está al alcance de todos, ya que solo es posible que se de en aquellos paises donde existe un mercado libre con distintas posibilidades de elección y un alto nivel de libertad económica. Todavía queda mucho camino para que esta práctica sea conocida y ejercitada por la mayoría de la sociedad. Para que ello se produzca primero hay que solucionar el acceso de la población a poder decidir qué productos quieren consumir, hecho que como hemos mencionado, entronca con las limitaciones económicas y políticas de muchos ciudadanos. Además de ello, es importante centrarse en cambiar la sociedad desde la educación y la formación de estas prácticas de consumo, concienciar a la población de la responsabilidad y del poder que disponen cada día para cambiar aquellas cuestiones políticas y sociales con las que no están de acuerdo. El consumo es una gran plataforma en la cual poder manifestarse y expresar nuestras opiniones sobre el rumbo de la sociedad, asi como de las políticas empresariales y gubernamentales. Como consumidores se tiene un importante papel en decidir en qué sociedad queremos vivir e influir mediante nuestro consumo para que esta se consiga. “Antes de terminar su desayuno, usted habrá influido en la mitad del mundo” (Martin Luther King) ANEXOS 5. COMPRAS PRODUCTOS ALIMENTARIOS DE SORIA 5. Eres consumidor habitual de productos locales sorianos - Sí, compro estos productos frecuentemente - Sí, compro de vez en cuando estos productos - No, compro de manera ocasional - No, compro nunca estos productos 6. Que te lleva a comprar producto de Soria, elegir varios  Precio  Marca  Sabor  Calidad  Producción  Origen  Relaciones laborales  Economía del entorno  Medioambiente 7. En cuanto al consumo de productos locales sorianos ITEM Nada de acuerdo (1) 2 3 4 Muy de acuerdo (5) Compro estos productos por la calidad Compro estos productos por el origen de producción Compro estos productos como apoyo a la economía de la ciudad Compro estos productos por el valor en la creación de empleo que supone Compro estos productos por el cuidado al medioambiente y el entorno Compro estos producto por la tradición y cultura artesana que conlleva su producción Compro estos productos por los valores que representan Compro estos productos por la transparencia y la confianza que yo percibo de la marca Compro estos productos por el sello de garantía que han otorgado a estos productos