Son Busquets (Palma, Mallorca). Un caso de urbanismo participativo para un nuevo modelo de ciudad Son Busquets (Palma, Majorca). A case of participatory urban planning for a new model of city Lluís Gené Gil 1 1(Arquitecto)
[email protected] Gabriel Alomar-Garau 2 2(Departament de Geografia. Universitat de les Illes Balears) gabriel.[email protected]s Palabras clave: Urbanismo participativo, regeneración urbana, PERI, Son Busquets, urbanismo táctico Resumen En la presente comunicación se describe un caso reciente y exitoso de urbanismo participativo en la ciudad de Palma (Mallorca), materializado en su último gran vacío urbano. Se trata de un antiguo cuartel militar – Son Busquets–, construido en 1949, ubicado en la periferia y abandonado desde el año 2000. Este caso atestigua el interés por una práctica urbanística, arquitectónica y paisajística, sensible con la preexistencia y alejada de las dinámicas económicas imperantes de especulación y negocio, y de promoción inmobiliaria al uso. En definitiva, una modalidad de intervención territorial alternativa a la fórmula urbanística de la tabula rasa. La iniciativa llevada a cabo por la asociación Joves Arquitectes de Mallorca (JAM), de un concurso de ideas no vinculante, abierto a la ciudadanía y pluridisciplinar, sin requisitos de participación y de formato libre, atrajo y recopiló un total de 60 propuestas. Éstas se contraponían a la demolición de buena parte del conjunto de edificaciones prevista por el PERI, redactado en 2011 por el Ayuntamiento. Los proyectos presentados estaban básicamente orientados a la transformación y regeneración ecourbana de los espacios verdes del antiguo cuartel, y de los 25.000 m2 de naves, hangares y construcciones residenciales, distribuidos en 110.000 m2 de suelo. Asimismo, en un contexto de emergencia habitacional, los proyectos se mostraban en general compatibles con las 831 viviendas públicas previstas, además de los equipamientos docentes, deportivos y culturales, más un gran parque, indicados en el PERI. Con la vista puesta en el establecimiento de unas pautas para un nuevo modelo de ciudad, la iniciativa pretendió poner en valor patrimonial y ecológico las preexistencias edificatorias, agrícolas y vegetales de los terrenos ahora en desuso, planteando un nuevo modelo de intervención urbana basado en la reutilización, el reciclaje, la cooperación y la compartición. Se apostaba, pues, por un tipo de intervención y regeneración coherente con el creciente paradigma de la economía circular, donde no existe el concepto de residuo. La repercusión mediática de la iniciativa ha hecho posible ampliar el alcance informativo en relación con la situación de Son Busquets. Así, se ha conseguido poner el debate en la agenda política y social de la ciudad, y dar visibilidad a esta tesela urbana, contribuyendo a hacer de Palma una ciudad más policéntrica, cuyos barrios periféricos mantengan una singularidad e identidad propias, como forma de integrarlos en el imaginario colectivo de los ciudadanos.
Abstract This communication describes a recent and successful case of participatory urban planning in the city of Palma (Majorca), materialized in its last great urban vacuum. This is an old military residential barracks – Son Busquets–, built in 1949, located on the outskirts and abandoned since 2000. This case testifies to the interest in an urban, architectural and landscape practice, sensitive to the pre-existence and far from the prevailing economic dynamics of speculation and business, and real estate promotion to use. In short, an alternative way of territorial intervention to the urban tabula rasa formula. The initiative carried out by the Joves Arquitectes de Mallorca (JAM) association, a non-binding ideas competition, open to citizens and multidisciplinary, with no participation requirements and free format, attracted and compiled a total of 60 proposals. These were opposed to the demolition of the set of buildings provided by PERI, drawn up in 2011 by the City Council. The projects presented were basically aimed at the transformation and regeneration of the green areas of the old barracks, and the 25,000 m2 of warehouses and residential buildings, distributed in 110,000 m2 of land. Likewise, in a context of housing emergency, the projects were generally compatible with the 831 public houses planned, in addition to the educational, sports and cultural facilities, plus a large park, indicated in the PERI. With an eye towards establishing guidelines for a new model of the city, the initiative aimed to put in heritage and ecological value the pre-existing buildings, agriculture and plants of the land now in disuse, proposing a new model of urban intervention based on the reuse, recycling, cooperation and sharing. It was committed to a type of intervention and regeneration consistent with the growing paradigm of the circular economy, where there is no concept of waste. The media impact of the initiative has made it possible to broaden the scope of the information regarding the Son Busquets situation. Thus, it has been possible to put the debate on the political and social agenda of the city, and to give visibility to this urban tile, helping to make Palma a more polycentric city, whose peripheral neighborhoods maintain their own uniqueness and identity, as a way of integrating them in the collective imagination of citizens. Key-words: Participatory urbanism, urban regeneration, PERI, Son Busquets, tactical urbanism
1. Introducción Los modelos de transformación urbana que cuentan con procesos extra-institucionales de participación no son nuevos, como tampoco lo es la idea del derecho a la ciudad (Lefebvre, 1975) y el llamado urbanismo táctico (Silva, 2016; Guadalupi, 2018). Estos modelos se caracterizan, sobre todo, por su pretensión de inclusividad, receptividad y sostenibilidad, lo que se traduce en unas demandas superadoras de los modelos tradicionales de intervención urbana y de gestión de la ciudad. Estas demandas se centran en aspectos clave como la movilidad, la ampliación de suelo público o el aumento de viviendas de protección oficial (VPO), a lo que se añade la reclamación de un incremento de los espacios verdes, así como la promoción de prácticas agrarias a desarrollar en un medio urbano, como son las fórmulas ya conocidas de los huertos urbanos. Un caso ejemplar de prácticas participativas en el desarrollo de la ciudad lo ofrece el último gran vacío urbano de la ciudad de Palma, que hasta el año 2000 fue sede del cuartel de artillería de Son Busquets. El objeto de la presente comunicación es, precisamente, ofrecer una descripción del proceso participativo por el cual Son Busquets ha sido reivindicado como un espacio óptimo para plantear en él un nuevo modelo de intervención urbana basado en la reutilización, el reciclaje, la cooperación y la compartición. Como se verá, en este proceso participativo ha resultado determinante la actuación de la agrupación Joves Arquitectes de Mallorca (JAM), legalmente constituida como asociación, cuyo fin es crear una red de jóvenes profesionales mediante la cual compartir intereses e información en torno a la arquitectura y el urbanismo, y en definitiva ofrecer una reflexión crítica sobre estos temas. Justamente como forma crítica de intervención urbana, el 20 de septiembre de 2018 Joves Arquitectes de Mallorca convocó un concurso de ideas con el lema #ExplotamSonBusquets, destinado a la recogida de propuestas y proyectos relacionados con el futuro del antiguo cuartel. La idea de fondo era conseguir la modificación formal del Plan Especial de Reforma Interior (PERI), redactado en 2011, y su sustitución por un nuevo PERI que distinguiera a Son Busquets como el nuevo modelo a seguir en relación con la práctica urbanística desarrollada por el Ayuntamiento de Palma. Aunque el nuevo PERI ha de suponer la reordenación urbanística de Son Busquets, esto no afecta a las 831 viviendas de protección oficial anunciadas en el planeamiento vigente. Por otra parte, si bien los terrenos son propiedad del Ministerio de Defensa, se pretende que esa titularidad pase al Ministerio de Fomento como forma de garantizar un destino público de las viviendas, incluyendo su alquiler a precios asequibles. Son Busquets, en definitiva, ha centrado la reciente actividad política urbanística de Palma. Según datos del Padrón publicados por el Instituto de Estadística de las Islas Baleares (IBESTAT), la ciudad propiamente dicha (18,31 km2 de un total municipal de 195,5 km2), cuyos límites podemos establecer en el semicírculo de la vía de circunvalación conocida como Vía de Cintura, sumaba ese mismo año 272.880 habitantes, siendo sus características las de una ciudad media. Su ubicación al sur de la isla de Mallorca y su emplazamiento plenamente marítimo, frente a una ancha bahía, es relevante por los efectos que ocasiona en el clima local. Se trata de una ciudad mediterránea residencial, de servicios, administrativa y de negocios, flanqueada por núcleos turísticos, y cuyo término municipal, con un tamaño poblacional de 416.065 habitantes en el año 2019 –según la revisión del Padrón del 1 de enero de 2019–, ocupa el octavo lugar de las ciudades de España. Si ese año Mallorca contabilizaba 896.038 habitantes, los del municipio de Palma suponen el 46,4% de la isla. Esto le confiere un justo carácter macrocefálico, y por ello asume un papel de capitalidad y centralidad muy destacado respecto al resto de la isla. Es relevante cómo la denominación popular de Ciutat, que convierte un nombre común en uno propio, sirve para dividir el territorio insular en dos partes muy diferenciadas: la Ciutat propiamente dicha (Palma) y la Part Forana, esta última referida al mundo rural, es decir al resto sociológico y geográfico del territorio insular que no cae estrictamente bajo la órbita urbana de Palma. Si bien todavía hoy se hace esta distinción secular, la realidad del fenómeno urbano alcanza ya buena parte del solar insular, de manera que, funcionalmente, la isla entera puede concebirse ya como un sistema urbano (Quintana, 1979), además de una gran área metropolitana cuyo centro de operaciones (de movilidad y de trabajo) es Palma.
Por lo demás, Palma acusa los típicos problemas urbanísticos y ambientales que se consignan en otras muchas capitales del continente europeo. Así, en lo que se refiere a la movilidad, si las Islas Baleares ocupaban el primer lugar del Estado en el ranking de motorización (849 vehículos por cada mil habitantes en 2015), el parque total de vehículos automóviles del municipio de Palma era ese mismo año de 324.909, lo que supone una tasa de 811 vehículos por cada mil habitantes. Esto traduce una cultura de la movilidad enraizada en el vehículo privado, con el cual se realiza cerca del 60% de los trayectos en el interior de la isla de Mallorca. En cuanto a la calidad del aire, la contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2), principalmente debida al tránsito de vehículos, es elevada en la ciudad, con unos valores anuales, en 2018, de 35 µg/m3. Estos valores se acercan al valor límite anual para la protección de la salud humana, de 40 µg/m3, establecido en el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero (2011), relativo a la mejora de la calidad del aire. Si bien Mallorca no dispone de una industria pesada de relieve, aunque sí una central térmica para la generación de energía eléctrica y una planta de incineración de residuos, el monopolio turístico ha ocasionado un importante desarrollo del sector comercial. Unido al sector doméstico, esto contribuye sobremanera a una importante tasa global de emisiones de gases por combustión. Administrativamente, la ciudad se organiza en 5 distritos (Centre, Nord, Llevant, Ponent y Platja de Palma) y 88 zonas estadísticas –barriadas–, 49 de las cuales pertenecen a los límites de la ciudad propiamente dicha. El crecimiento de la urbanización en Palma se produce radialmente desde el centro histórico de la ciudad hacia la periferia. El centro queda fisionómicamente separado del Ensanche por una vía o anillo interior de circunvalación –las Avenidas–. El ensanche, a su vez, se extiende hasta el anillo de circunvalación exterior, conformado por la denominada Vía de Cintura, que rodea la ciudad y ejerce, hasta cierto punto, de moderna muralla limitadora del crecimiento urbano. El plano de la ciudad aparece organizado por dos tipos de tramas urbanas, más algunos barrios periféricos más o menos adosados a los principales ejes viarios que articulan interiormente el ensanche. La primera trama es la que constituye el sector de la Ciudad Antigua o Districte Centre, que se corresponde con la antigua ciudad preindustrial intramuros. La Ciudad Antigua estuvo amurallada hasta el año 1902, y se divide en dos sectores principales, que son la Ciudad Alta y la Ciudad Baja, separadas por la vaguada por la que corría el antiguo cauce de Sa Riera –un torrent, según la denominación hidrográfica local–. Este antiguo curso, ya inactivo, aparece transformado actualmente en un eje viario que recorre la parte más baja de la ciudad, formado por la Rambla, la calle Unió y el Passeig des Born, y desemboca en la línea de fijación que constituye el lado oriental del puerto de Palma. A partir del año 1943 se acometió muy parcialmente un Plan de Reforma Interior, el Plan Alomar, con el que se abrieron vías más amplias (Jaume III, Passeig de Mallorca). Sin embargo, buena parte del antiguo casco intramuros se caracteriza todavía por tener unas calles estrechas flanqueadas por edificios antiguos. En ellas se concentra buena parte de la actividad comercial y en general administrativa de la ciudad, sin menoscabo de la función residencial. Fue a partir del año 1901, con el llamado Plan Calvet, cuando se emprendieron los primeros procesos de expansión urbana extramuros, expansión que se materializó en el mencionado ensanche. Éste se extiende desde las Avenidas, trazadas sobre el antiguo foso de las murallas que rodeaban la ciudad intramuros, hasta el primer cinturón de ronda de la Vía de Cintura. El ensanche forma así una gran orla compacta que rodea circularmente la totalidad de la Ciudad Antigua, y está constituido por un conjunto heterogéneo de 34 barriadas. Las más pobladas son las de Pere Garau (28.235 habitantes en el año 2019) y Bons Aires (18.999). Las menos pobladas no pertenecen al ensanche y son, en general, las del centro histórico. La barriada periférica de Cas Capiscol, en la que se localiza Son Busquets, tenía 8.827 habitantes en 2019. Finalmente, el municipio dispone de un conjunto formal de 44 zonas verdes, muy variado en cuanto a sus dimensiones, características físicas y accesibilidad. Los principales parques y jardines públicos de la ciudad propiamente dicha –aunque éstos no siempre hacen justicia a su realidad fáctica propiamente verde– puede decirse que son los de Sa Riera-Falca Verda y el Parc de Ses Estacions. También forma parte del verde urbano de Palma el gran bosque de Bellver, de 110 Ha, al oeste de la ciudad, pero su situación periférica, alejada del centro, reduce su eficacia como ‘pulmón’ vegetal con efectos reales en este centro.
2. Son Busquets en el desarrollo urbano de Palma y a escala de barrio Si bien el ensanche urbano de Palma ha sido una materia de estudio en ciertos trabajos de investigación (Cantarellas, 1981; Ladaria, 1992; Seguí, 1985 y 2000), no ha sido así en el caso del urbanismo del que surgieron los primeros cuarteles militares del ensanche palmesano. Cuando en el año 1873 se decreta formalmente el derribo de las antiguas murallas, quedó liberada de usos exclusivos militares la llamada zona polémico-militar (pólemos, en griego clásico, significa guerra), es decir la zona de servidumbre militar dentro de un radio de 1.500 varas castellanas –equivalentes a unos 1.250 m– contadas a partir del recinto amurallado. Es en esta zona en donde se iba a desarrollar la urbanización de la ciudad extramuros, bajo los preceptos del primer plan ensanche de Palma, diseñado por el ingeniero Bernardo Calvet y aprobado en 1901. Su aprobación fue precedida de negociaciones entre el Ayuntamiento de Palma y el entonces Ramo de la Guerra, que concluyeron con la cesión, por parte del Ejército, de los valiosos terrenos antes pertenecientes a la zona polémica. El Ramo de la Guerra no reclamó grandes contrapartidas, y sólo requirió el aeródromo de Son Bonet y algunas parcelas para futuros cuarteles militares, entre ellos el que se ubicaría en Son Busquets, en una zona muy periférica de la ciudad. Su construcción se inscribe en un proceso de incremento de la presencia militar en Palma después de la Guerra Civil, y la reorganización de las infraestructuras militares con la creación de regimientos de infantería y artillería, batallones, compañías y bases. La infraestructura urbana militar de Palma ha tenido históricamente varios y diferentes centros de acción, buena parte de ellos hoy desaparecidos o abandonados: el Palacio de la Almudaina, el Cuartel del Mar, el Centro de Instrucción de Reclutas CIR 14, el Acuartelamiento El Carmen, el Cuartel de Son Busquets, el Colegio de Montesión, el Baluarte de Sant Pere, el Hospital Militar Weyler y Laviña, el Polvorín de Sant Ferran, el Cuartel de Son Simonet, el Batallón de Ingenieros XIV, el Acuartelamiento de Son Banya, la Sección Topográfica de Baleares, la Residencia de Suboficiales y La Lonja. En lo que se refiere al antiguo cuartel de Son Busquets, su construcción comenzó en 1949 y se dio por finalizada en 1952. Se ubicó entre la carretera de Sóller y la de Valldemossa (Fig. 01), en un entorno todavía rururbano, ocupando una extensión de 11 hectáreas. Antes de su cierre en el año 2000 fue la sede del Regimiento de Artillería Mixto número 91 (RAMIX 91), la Policía Militar y el Grupo Regional de Sanidad. A lo largo de sus 48 años de actividad militar, el cuartel llegó a congregar a unos 200 soldados, lo que se tradujo en la necesaria construcción de una serie de edificios para diversos usos. El conjunto edificado está formado por 16 hangares en planta baja, orientados este-oeste, y otros 18, más pequeños, con una orientación norte-sur (Fig. 02). La disposición en línea de estos edificios recuerda y es homóloga a la de los antiguos cuarteles residenciales económicos de Copenhague (Nyboder, de 1631, y Lægeforeningens boliger, de 1853), hoy rehabilitados como singular complejo de viviendas (Thomassen, 1965).
Fig. 01 Vista de Son Busquets (Palma). En primer plano, edificio residencial de oficiales. En segundo plano, antiguo huerto frutícola. Detrás, antiguos hangares. Fuente: Gabriel Alomar-Garau Fig. 02 Son Busquets (Palma). Antiguos hangares en el interior del cuartel. Fuente: Cortesía de la Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos (ARCA)
Dando fachada a la carretera de Valldemossa hay tres construcciones más de dos alturas, que se corresponden con las antiguas viviendas para oficiales. El conjunto de los espacios construidos suma 27.743 m2. Además, existe una gran cantidad de vegetación y arbolado que ha ido creciendo sin apenas control en el transcurso de los veinte años transcurridos desde la clausura como cuartel. Las Figuras 03 y 04 permiten comprobar la secuencia evolutiva de los terrenos desde el año 1956 hasta la actualidad. Si bien en 1981 el levantamiento de la infraestructura edificatoria había prácticamente concluido y es la que se ha mantenido hasta hoy, en 2019 se aprecia un crecimiento del verde tanto en horizontal como en vertical. Fig. 03 Son Busquets (Palma). Evolución de los terrenos entre 1956 y 2000. Fuente: Elaboración propia a partir de ortofotografías del Servicio Web de Mapas del Instituto Geográfico Nacional
Fig. 04 Son Busquets (Palma). Evolución de los terrenos entre 2006 y 2019. Fuente: Elaboración propia a partir de ortofotografías del Servicio Web de Mapas del Instituto Geográfico Nacional El urbanismo participativo que se propone para Son Busquets no concibe el desarrollo urbanístico del antiguo recinto como un proyecto aislado respecto del resto de la ciudad o de la barriada en la que se ubica (Cas Capiscol, colindante con Camp Redó y El Amanecer), sino que su programa urbano se vincula y entrelaza con otros proyectos urbanísticos más o menos próximos, como por ejemplo los de los ejes cívicos. Así, en el año 2009 se inauguró la peatonalización de la calle Blanquerna –700 metros de longitud–, constituyéndose como el primero de los siete ejes cívicos que contempla el vigente Plan General de Palma, y que, en virtud del mismo, deben ir desplegándose. Su desarrollo no está siendo exento de las reticencias que suelen suscitar los cambios que supone toda peatonalización, sobre todo por parte del sector comercial local. El caso es que la segunda fase del eje cívico iniciado en la calle Blanquerna, y cuyo final se encuentra ahora en el llamado Escorxador (el antiguo matadero municipal, obra modernista del arquitecto Gaspar Bennàzar, de 1905, hoy reconvertida en centro cultural, comercial y de ocio), prevé su prolongación por la calle de Cotlliure hasta el límite de la Vía de Cintura. Si se atraviesa ésta, el eje pasa de ser urbano a periurbano y rururbano, con los cambios de escala que esto significa: de la escala propiamente urbana se transita hasta una escala que podemos considerar propiamente paisajística. La idea es, por tanto, coser los distintos tramos axiales –calle Blanquerna, plaza París y calle Cotlliure– de tal forma que el centro urbano quede conectado, por mediación del eje, con la periferia rururbana. Ésta estaría conformada por un futuro parque agrario –el del Secar de La Real y Son Espanyol– en el que se pretende que llegue a intregrarse el campus de la Universitat de les Illes Balears, situado a 4,7 km de la ciudad contados desde su salida por la carretera de Valldemossa. Con ello se facilita la conexión de Palma con la Serra de Tramuntana, mediante el itinerario senderista de la llamada Ruta de Piedra Seca, que forma parte de la red europea de senderos GR (Gran Recorrido). Para el corredor cívico así definido no se pretende una estructura estrictamente lineal, sino una estructura en forma de espina de pez, de tal forma que el eje se abra hacia los lados, integrando así diferentes equipamientos, zonas verdes y elementos patrimoniales de interés. Uno de sus
más importantes tentáculos es el que se prolonga tangencialmente hasta Son Busquets, a sólo una manzana de distancia del corredor, y que de esta manera quedaría conectado con el centro de una manera más amable y saludable, pues el eje cívico, por principios, invita a los desplazamientos a pie y/o en bicicleta. Con ello se pretende revertir el modelo de movilidad imperante en Palma, en que el parque de vehículos privados a motor llega a ocupar la mayor parte del espacio libre público. En las proximidades de Son Busquets, y ubicado en los límites de la ciudad por la carretera de Sóller (Fig. 05), se encuentra un centro penitenciario abandonado desde el año 2001 y propiedad del Ayuntamiento de Palma. Para esta antigua prisión hay un proyecto de reconversión en centro cultural y de creación contemporánea, donde inicialmente estaba previsto el derribo para construir viviendas. La idea es que éste y otros proyectos urbanos cercanos a Son Busquets se atraigan mutuamente, se complementen y se relacionen entre sí, de tal forma que entretejan el barrio de Cas Capiscol (Fig. 06 y Fig. 07) y éste, a su vez, pueda quedar conectado tanto con el centro de la ciudad como con su extremo rural. Se pretende, en definitiva, que el centro histórico pueda franquear amablemente la barrera que supone el cinturón urbano de las Avenidas, mediante la apertura ambiciosa de un eje cívico que alcance de manera amable los barrios de Cas Capiscol y Camp Redó, creando en ellos nuevos espacios de oportunidad. Esto incluye la compleja rehabilitación del núcleo marginal de Corea, un conjunto habitacional construido en 1954 como parte del programa de pisos sociales del régimen franquista en Palma, y hoy transfigurado en foco de problemas sociales, hacinamiento e insalubridad.
En relación con las siete premisas conceptuales anteriormente descritas, la entidad Joves Arquitectes de Mallorca defendió su compatibilidad con los mandatos constructivos establecidos por el PERI, principalmente los referidos a la creación de vivienda pública y la dotación de equipamientos. Según la declaración de la JAM, no se cuestionaba el qué sino el cómo. Del mismo modo, conscientes de la complejidad de una operación urbanística como la que pretende el PERI, así como de los tiempos de ejecución requeridos, de la inversión económica necesaria para su desarrollo y de las dificultades que supone la concurrencia de tres diferentes administraciones (Ayuntamiento de Palma, Govern de les Illes Balears y los Ministerios de Defensa y de Fomento), la JAM defiende la importancia de reflexionar en torno a la cultura del mientras tanto, es decir el tiempo de espera hasta que pudiesen comenzar formalmente las obras de transformación de Son Busquets. En este sentido, de un tiempo a esta parte se ha venido planteando la posibilidad y la necesidad de abrir la extensa parcela y utilizar la otrora plaza de armas, así como las naves o hangares en mejor estado de conservación, y los espacios con vegetación. Con ello se pretende la práctica de un pop-up urbanism y un do-it-yourself urbanism (Oswalt et al., 2013; Iveson, 2013; Cantaluppi y Persichino, 2015; Inti et al., 2015; Sève y Redondo, 2020), es decir un urbanismo y una arquitectura táctica de bajo coste, a la espera de la rehabilitación final del antiguo cuartel, y de este modo empezar a dar por conocer a la ciudadanía el interior de esta última gran vacante urbana que, en definitiva, es de los ciudadanos de Palma. Si una de las características básicas del urbanismo táctico es la acción, la apertura receptiva y transitoria del solar de Son Busquets permitiría dar la iniciativa a la ciudadanía, no sólo para que actuase creativamente en la parcela (Mould, 2014), sino también como forma de conseguir una más efectiva interacción con las instituciones de planificación urbana y de arquitectura de Palma. Por otra parte, el concurso de ideas descrito recoge los postulados defendidos de manera pionera por Henri Lefebvre (1975) y su «derecho a la ciudad», es decir el derecho colectivo conferido a sus habitantes para decidir y crear la ciudad. En definitiva, reapropiarse creativamente y democráticamente del espacio urbano, haciendo de él un escenario de construcción social de alternativas tanto de ocupación urbana como de participación política. Las entidades y organizaciones co-participantes en la realización del concurso de ideas para Son Busquets, lo hicieron, directa o indirectamente, a favor de un movimiento cívico cuya máxima es la regeneración y el uso renovado de espacios urbanos en desuso, y su devolución a la comunidad. Aunque toda nueva propuesta en relación con Son Busquets aparece en buena parte comprometida por el entorno urbanístico y social preexistente, esto no parece haber sido un obstáculo para que el urbanismo participativo manifestado en Son Busquets haya mostrado la viabilidad de muchos de los proyectos presentados, alternativos en parte a las actuaciones previstas por el PERI. 4. Conclusiones El antiguo cuartel de artillería de Son Busquets, situado en un barrio periférico de Palma, constituye hoy uno de los últimos grandes vacíos urbanos de esta ciudad. Abandonado desde el año 2000, y objeto de un Plan Especial de Reforma Interior (PERI), se prevé su transformación urbana y arquitectónica mediante la construcción de 831 viviendas de protección pública, lo que ha de suponer la demolición de buena parte de la infraestructura edificatoria preexistente, consistente en un conjunto de hangares con un interesante valor patrimonial, así como la remoción de buena parte de la infraestructura verde. Para evitar en lo posible una intervención urbanística como la que se proponía, la asociación Joves Arquitectes de Mallorca (JAM) promovió un insólito concurso de ideas, no vinculante y abierto a la ciudadanía, con el objetivo de presentar proyectos alternativos a la vieja retórica de la substitución de los elementos del pasado, que no considera la reutilización creativa de los mismos. Con gran éxito de convocatoria y con un amplio eco en los medios locales de comunicación, el concurso consiguió reunir 60 propuestas de diferentes procedencias, y contó con el apoyo de corporaciones de arquitectos y urbanistas profesionales y centros universitarios. Los proyectos presentados estaban básicamente orientados a la transformación y regeneración ecourbana y arquitectónica del antiguo cuartel,
basada en criterios de reutilización, reciclaje, cooperación y compartición. Esto puso de manifiesto el interés en demostrar en Palma la viabilidad de un modelo inclusivo y sostenible de transformación urbana, extrapolable al resto de la ciudad, y experimentado con éxito en otras partes del mundo. También sirvió para reivindicar los postulados que se defienden en el conocido enunciado del «derecho a la ciudad», abriendo la vía para ejercer en Palma un urbanismo táctico, bajo el signo de la denominada cultura del mientras tanto. La vacante urbana de Son Busquets se ha demostrado oportuna para la apertura receptiva del solar, y desarrollar con ello el pretendido urbanismo participativo de las corporaciones locales.
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