El relicario de la Colegiata de Villagarcía de Campos (Valladolid)
Full text
EL
RELICARIO
DE
LA
COLEGIATA
DE
VILLAGARCIA
DE
CAMPOS
(VALLADOLID)
La
g an
a ención
que
se
ha
p es ado
a
la
escul u a
del
enacimien o
en
Cas illa
y
ambién
a
la
igu a
insigne
de
G ego io
Fe nández,
ha
des iado
el
in e és
po
el
es udio
de
los
demás
escul o es,
en
especial
los
del
pe íodo
ba oco.
Ello
ha
condu-
cido,
implíci a
o
explici amen e,
a
c ee
que
a
excepción
de
los
g andes
genios
escul ó icos
que
lo ecen
en
la
escuela
alliso-
le ana,
no
exis en
en
ella
a is as
de
impo ancia,
llegándose
a
pensa
ambién
que
la
escul u a
de
es e
oco
después
del
alleci-
mien o
de
G ego io
Fe nández
pasa
po
una
emenda
deca~
dencia.
Aho a
bien,
que
no
uel en
a
da se
alen os
de
la
al u a
de
los
es
g andes
maes os
del
oco
allisole ano
(Be ugue e,
Juni
y
G ego io
Fe nández),
es
cosa
indudable;
en
cambio
se
o ece
un
con ingen e
nu ido
de
escul o es
de
segunda
ila,
con
cie os
a isbos
de
genialidad,
demos ándose
con
ello
la
con i-
nuidad
de
dicha
ecunda
escue!'a.
Una
de
las
p uebas
de
ello
nos
la
suminis a
el
elica io
de
la
Colegia a
de
Villaga cia
de
Campos,
donde
hay
un
b o e
de
excelen e
escul u a.
Con iene
ad e i
que
el
signi icado
de
«escuela
allisole ana»
es
un
an o
ela i o,
pues
no
posee
és a
unos
ca ac e es
de e minados
que
la
dis ingan
cla amen e
de
o as
españolas;
a
lo
sumo
cab ía
habla
de
escuelas
egionales
.
Además.
al
lado
de
los
alle es
.
de
la
ciudad
de
Valladolid,
hay
que
con a
los
de
Medina
del
Campo
y
Medina
de
Rioseco,
impo an es
poblaciones
y
núcleos
de
a e
en
la
p o incia.
El
cul o
a
las
eliquias
se
emon a
a
los
p ime os
siglos
del
C is ianismo.
En
pequeñas
a que as
se
solían
ence a
los
es os
mo ales
de
.
escla ecidos
pe sonajes
de
la
Iglesia.
De
la
Edad
Media
da an
los
bus os
elica ios,
que
jun an
el
cul o
icónico
con
el
de
la
sag ada
eliquia
co po al.
A
la
edad
ba oca
se
debió
en
especial
la
exace bación
del
cul o
a
las
eliquias,
siendo
los
Jesui as
los
más
g andes
p opagado es
y
di uso es.
La
44
JUAN
JOS!!
MART(N
GONZÁLEZ
«manie a
g ande>
y
la
endencia
a
jun a
muchos
elemen os,
bajo
un
ideal
de
os en ación
y
ue za
al
mismo
iempo,
de e -
minan
en
el
ba oco
es a
concen ación
de
a aúdes
(El
Esco ial)
o
de
igu as- elica ios,
suscep ibles
de
se
aba cados
de
un
solo
golpe
de
is a.
T es
iglesias
jesui icas,
la
de
San
Miguel
de
Valladolid,
la
de
San iago
de
Medina
del
Campo
y
la
Colegia a
de
Villaga cía
de
Campos,
cuen an
con
sendas
capillas- elica ios,
apa e
de
o os
al a es
de
dichas
iglesias
que
con ienen
ambién
eliquias
de
San os.
Po
hoy
limi amos
nues o
es udio
al
elica io
de
la
Colegia a
de
Villaga cía,
pues
es
de
los
es
el
que
sin
duda
o ece
el
mejo
conjun o
de
escul u as.
Asomb a
pensa
cómo
pudo
euni se
an
g an
can idad
de
eliquias
pa a
és e
y
o os
elica ios
de
Jesuí as,
sob e
odo
si
se
iene
p esen e
que
muchas
de
ellas
pe enecen
a
San os
de
los
p ime os
años
del
C is ianismo
y
que
po
lo
mismo
e an
sumamen e
codiciadas.
A
a és
de
«colecciones»
piadosas
ue on
pasando
de
gene ación
en
gene ación
las
eliquias,
a
las
lUe
en
nume osas
ocasiones
se
hizo
obje o
de
un
au én ico
ie can ilismo.
De
los
poseedo es
pa icula es
pasaban
inalmen e
manos
de
la
Iglesia,
que
del
cul o
p i ado
las
ele aba
al
cul o
¿úblico
.
Po
el
pad e
Juan
de
Villa añe
(1)
enemos
conocimien o
de
que
D.ª
Magdalena
de
Ulloa,
a
cuya
magnanimidad
se
debe
la
e ección
de
la
Colegia a,
siendo
g an
de o a
de
las
eliquias,
se
alió
de
la
au o idad
de
D.
Juan
de
Aus ia
en
Roma
pa a
consegui lps.
¡Dios
sabe
cuán as
diligencias
y
dispendios
debie on
de
se
necesa ios
pa a
adqui i
an
ene ables
es os!
Hoy,
as
el
paso
ele
los
años,
apena, e
cómo
muchas
de
las
imágenes
han
sido
despojadas
de
sus
eliquias,
acaso
no
con
in ención
sac ílega
ni
simoníaca,
dejándonos
pa a
nues o
dolo
acío
el
ecep áculo
donde
es u ie on
con enidas.
La
mayo ía
de
las
igu as
consé anse
en
buen
es ado,
aunque
algunas
es án
al as
de
manos
y
una,
de
cabeza.
Las
imágenes
de
San os
se
hallan
colocadas
en
es
e ablos
-
uno
p incipal-,
y
en
una
especie
de
a ma io,
nichal
o
es an e ía
sin
al a ,
las
de
San as.
Fo ma
un
conjun o
de
se en a
y
ocho
imágenes,
más
cua o
elie es,
dos
escena~
de
ma i ios
de
es
igu as
cada
(1)
La
Limosne a
de
Dios
.
Relación
his ó ica
de
la
ida
y
milag os
de
la
excelen ísima
se 1o a
D.ª
Magdalena
de
Ulloa
...
1723,
págs.
439 y 440.
. .
RL
RELICARIO
DE
LA
COLEGIATA
DE
VILLAGARC A,
ETC
. 45
una,
y
a ios
b azos- elica ios
.
Las
igu as
más
pequeñ
as
de
cue po
en e o
miden
37
c ms.
de
al u a,
50
las
de
egula
amaño,
habiéndolas
más
g andes
en
el
e ablo
p incipal.
Iden i ícanse
las
igu as
po
sus
a ibu os
o
po
los
nomb es
( idedignos
,
pe o
no
siemp e
legibles)
que
ienen
bajo
las
peanas,
aunque
no
odas. Es án
esculpidas
en
made a
de
pino
ojo,
eniendo
algunas
lab adas
las
manos
y
po
excepción
la
cabeza
en
piezas
apa e,
p ocedimien o
muy
usado
en
la
época
ba oca
Y
de
indudable
decadencia
de
la
escul u a
.
Sal o
dos
escenas
de
ma i io,
el
es o
de
las
igu as
se
encuen an
en
momen os
de
medi ación,
con emplación
,
e elación
o
éx asis,
lo
que
a enúa
o
elimina
el
mo imien o
en
cue pos
y
es idu as;
a
lo
sumo
algunas
imágenes
ex ienden
sus
b azos
en
ademán
o a o io
.
Po
eso
ales
igu as
pe enecen
oda ía
al
ba oco
con a e o mis a
de
la
p ime a
época;
la
ue za
epopéyica
del
b~ oco
iun an e,
con
sus
espí i us
y
opajes
agi ados
,
aún
no
ha
i umpido
en
es a
imagine ía
.
Los
a is as,
-pues
son
a ios
y
au o es
ambién
de
o as
igu as
en
di e sos
e ablos
de
la
Colegia a-,
acie an
a
da
el
con enido
psicológico
y
espi i ual
a
las
imágenes
,
aunque
no
al an
escul u as
desa o unadas,
debidas
a
a i ice
de
in e io
ni el
a ís ico
.
Un
es udio
más
a inado
pod ía
sin
duda
p ecisa
los
di e sos
momen os
o
ases
ascé ico-mís icas
po
que
a a-
iesan
las
igu as.
La
mayo ía
de
las
imágenes
que
no
componen
escena
es án
is as
on almen e,
pe o
no
al an
esco zos
bien
log ados.
Los
paños
son
amplios
y
no
se
adap an
al
.
cue po,
sino
·
que
se
man ienen
con
igidez
me álica
,
iéndose
a
eces
las
angulosidades
p opias
de
la
escuda
de
G ego io
Fe nández
o
el
paño
espeso
y
lo an e
que
en
ocasiones
cul i a
JunL
La
pin u a
es
ob a
excelen e,
ealizada
ambién
po
di e sos
au o es.
P ec sa
ace ca se
mucho
a
es as
pequeñas
igu as
pa a
goza
de
sus
encan os
escul ó icos
y
pic ó icos
.
G andes
hojas
de
es ilizadas
.
lineas,
cons i uidas
po
inísimos
ajados
que
dejan
e
un
do ado
de
muchos
quila es
(acaso
de
24,
es
-
deci
,
de
o o
pu o),
o namen an
los
in lados
opajes;
en
las
o las
déjanse
e
en
ocasiones,
como
ecue do
y
ibu o
a
una
no ma
nacida
en
.
el
úl imo
e cio
del
siglo
x 1,
mo i os
lo ales
muy
na u alis as,
pues
an o
o mas
y
colo es
se
mani6es an
con o me
al
na u al.
Las
enca naciones
a
pulimen o
al e nan
con
los
ma es.
La
ensambladu a
de
los
e ablos
p esen a
ca ac e es
comune~.
po
lo
que
hay
que
supone la
del
mismo
a is a.
Compónense
46
JUAN
:
JOS~
MARTÍN
GONZÁLEZ
'
dichos
e ablos
de
un
banco
,
con
cajas
pa a
escul u as
y
elie es,
y
de
un
único
cue po,
co in io,
con
nichos
y
cajas
pa a
escul-
u as.
El
á ico
se
pe ila
en
~emici cun e encia,
eniendo
un
hueco
cen al
pa a
escul u a,
lanqueado
po
pilas as
(1
),
o na-
men adas
con
gui naldas
o
acimos.
G andes
hojas
ca nosas,
hinchadas
y
abul adas,
que
ecue dan
la
lo a
cac i o me,
y
pin a-
das
de
e de,
enca nado
y
azul.
o man
el
ípico
mo i o
o na-
men al
que
es
de
uso
desde
el
segundo
e cio
del
siglo
x u.
En
algunas
pa es
se
esuel en
es as
hojas
en
g andes
penachos,
a
los
que
Chumillas
(2)
llama
medallón
u
hoja asca.
Es
muy
posible
que
es as
hojas
a olu adas.
e olucionando
a
a és
de
mo i os
cada
ez
más
pequeños,
a o ezcan
el
iun o
de
la
ocalla
..
Igualmen e
se
emplea
aquí
el
ecuad o
queb an ado
pa a
cobija
nichos.
El
esal e
de
elemen os
a qui ec ónicos
y
deco a i os
es
igo oso,
con
mucho
cla oscu o,
·
ya
a
lo
ba oco.
Las
moldu as
een an es
se
u ilizan
mucho
en
es os
e ablos.
Po
odos
es os
de alles
y
po
el
signi icado
y
ac u a
de
la
alla,
pueden
echa se
es os
e ablos
a
mediados
del
siglo
x n
ya
hacia
la
segunda
mi ad
.
También
el
ec udecimien o
_
de
la
deco ación,
subsiguien e
a
la
cla idad
de
los
maes os
de
la
p ime a
mi ad
del
siglo
x 11,
puede
jun a se
a
los
sín omas
de
ba oquismo
ya
ci ados
.
·
El
e ablo
mayo
de
la
capilla
( ig.
1)
lle a
en
el
banco
dos
es a uí
as
de
los
San os
Juanes,
alojadas
en
las
cajas
abie as
en
los
basamen os
de
las
columnas,
y
dos
elie es
de
l"Ja ía
Magda-
lena
y
Ma ía
Egipciaca
peni en es.
Una
menguada
piel
de
lecos
cub e
el
cue po
del
Bau is a.
Con
ademán
exp esi o
pa ece
p e-
dica ,
modulando
con
la
mano
izquie da
la
palab a,
en
an o
el
co de illo
pe manece
a óni o
escuchando
las
doc inas
( ig, 2). ·
El
E angelis a
( ig. 3),
en
alien e
esco zo,
es á
pendien e
de
la
e elación
di ina,
que
queda á
esc i a
en
el
abie o
in olio.
La
exp esión
es
pene an e
,
ené gica
e
in eligen e.
El
man o
cae
po
la
espalda
con
elegancia
,
en
amplios,
pesados
y
angulosos
pliegues.
·
Los
elie es
de
las
dos
peni en es
se
desen ud en
en
el
ambien e
oque o
y
desé ico,
pin o esco
po
an o,
en
que
aquéllas
·
(1)
Machones
se
las
llama
en
algunos
documen os.
Ve
O
a ela
Chico.
·
Escul o es,
346. . .
•
(2)
Manúel
Ma nez
Chumlllas:
Alonso
Cano
, 1948.
Pág.
351. Es
opinión
gene almen e
admi
i
da
que
es e
mo i o
lo
u iliza
po
ez
p ime a
l lonso
Cano
~n
sus
e ablos
siendo
la
es ancia
dd
a is a
en
Mad id
causa
de
su
di usión
' . .
po
Cas Ula.
.......
EL RF.LICARIO
DE
LA
COLEGIATA
DE
1LLAGARC A,
ETC. 47
pasa on
su
e i o.
Ves idas
con
el
bu do
y
aspe ísímo
es ido
de
espadaña
(la
Magdalena)
o
con
su
p opio
cabello
(Ma ía
Egipciaca,
ig.
6l
medi an
Ja
caducidad
de
lo
mundano
y
la
pe emnidad
de
lo
di ino
.
En
la
calle
cen al
del
o den
co in io
es á
colocada
la
cus,
odía,
de
g a osas
líneas
.
Se
compone
de
basamen o,
un
cue po
p incipal,
y
un
ocha o
con
medía
na anja
y
ema e.
En
el
basa,
men o
se
encu~n a
el
Sag a io
,
cuya
pue a
es á
ado nada
con
elie e
euca ís ico.
El
o den
p incipal
es
de
pilas as
,
o namen,
adas
con
gui naldas
y
o a
deco ación.
El
ocha o
se
odea
de
balus ada
,
donde
se
en
las
ípicas
bolas
de
la
escuela
de
He e a.
En
Ja
cumb e
de
los
ne ios
a
que
se
educe
la
medía
na anja,
des aca
bellís
i
ma
Inmaculada,
según
el
g acioso
ipo
c eado
po
G ego io
Fe nández,
de
quien
hay
o as
in luencias
en
el
elica io
.
En
las
calles
la e ales
hay
igu as
de
San os
y
unos
elie es
de
San
Je ónimo
y
San o
Tomás
de
Aquino
.
San
And és
( ig. 4),
de
bella
composición,
y el
Após ol
si uado
simé icamen e
al
o o
lado
(Simón
o
Ma ías,
pues
los
demás
Após oles
cons an
en
el
e ablo)
(Fig
. 5),
son
de
líneas
mo idas
y
de
ené gica
i
acidad
.
La
polic omía
de
es a
úl ima
igu a
d_
es aca
en e
lo
mejo
del
elica io
.
Un
aspec o
sumamen e
g a e
iene
la
imagen
que
pudie a
se
la
de
San
Pablo
. Al
o o
lado
es á
San iago
el
Mayo
,
es
i
do
de
pe eg ino
y
espondiendo
a
un
ipo
de
la
escuela
de
G ego io
Fe nández
.
Los
elie es
de
San
Je ónimo
y
San o
Tomás
de
Aquino
son
de
exquisi a
ac u a
,
en
especial
el
úl imo
( ig. 7), y
es
lás ima
que
a
la
al u a
en
que
es án
no
se
puedan
ap ecia
sus
p imicias.
Se
halla
el
San o
de
Aquino
en
su
celdi a,
sen ado
en
sencillo
asien o
de
muy
poca
al u a,
como
la
mesa,
lo
que
se
hace
pa a
que
apaísándose
la
compo,
sición
quepa
en
la
caja.
Sob e
la
mesa
y
en
las
es an e ías,
di e sos
lib os.
En
el
ondo
dis ae
una
pin u a
de
edi icio
·
monumen al,
que
esul a
isible
al
ecoge se
una
co ina.
La
habi ación
queda
jun o
a
un
ja dincillo
.
El
San o
se
mani ies a
ex á ico,
con
el
os o
lleno
de
dulzu a
ju enil
y
de
anspo e
celes ial,
ep esen ando
el
momen o
de
la
iluminación
di ina.
En
la
mano
,
aho a
co ada,
e id ia
la
pluma,
an
suspensa
como
su
esp i u
.
Pese
al
acen o
pe sonal
con
que
se
ha
esuel o
la
escena,
hay
p eceden es
en
es a
mane a
de
compone ,
pic ó icos
y
plás-
icos
. El
o ece nos
en
elie e
una
e-scena
de
in e io
hoga eño
48 . .
JUAN
JOSÉ
MARTÍN
GONZÁLEZ
no
es
ecuen e
en
nues a
escul u a
Como
an eceden es
pueden
ci a se
los
elie es
de
los
E angelis as,
que
se
colocan
esc ibiendo
sob e
sus
esc i o ios
(1).
También
la
inu a
de
espí i u
y la
deli-
cadeza
del
sen imien o
nos
lle an
a
eco da
las
pin u as
de
Ped o
de
Be ugue e
en
San o
Tomás
de
A ila,
con
escenas
simila es
a
es a
de
Villaga cía.
El
hueco
cen al
del
á ico
se
ocupa
po
una
es a ua
de
San
Ped o;
a
l<?S
lados
pe manecen
San
Lucas
y
San
Ma cos.
Va ios
b azos- elica ios
asoman,
como
b o ando
angus iosamen e
de
un
sepulc o.
A
los
lados
de
es e
e ablo
p incipal,
sob e
g andes
hoja as-
cas
a
modo
de
ca dinas
gó icas
pe o
de
ba oco
mo i o,
hay
dos
igu as
o an es,
y
aun
o a,
en
idén i
_
ca
composición
y
que
pa ece
un
Ecce
Ho no,
en
o a
pa e
de
la
Capilla.
El
e ablo
del
lado
del
E angelio
( ig.
8)
es á
dedicado
a
San a
Inés
.
cuya
imagen
i ula ,
en
g an
amaño,
ocupa
el
nicho
cen al;
imagen,
como
la
de
San a
Lucía
que
es á
en
el
e ablo
on e o,
co ec a,
pe o
adocenada.
En
las
cinco
cajas
del
banco
se
alojan
o as
an as
imágenes
de
San os
ele
muy
pequeño
amaño
(37
c ms
.
de
al u a).
San
F ancisco
de
Asís,
en
pleno
éx asis,
es á
ecibiendo
la
imp imación
de
las
llagas
( ig.
10).
A lige
la
mu ilación
de
ambas
manos
El
San o
epi e
una
compo-
sición
muy
conocida
en
la
escul u a
cas ellana.
San
An olín,
a a iado
con
dalmá ica
de
diácono
en
la
que
apa ece
ep esen-
ado
un
paisaje,
iene
composición
ecogida
y
ademán
con em-
pla i o
l ig.
11).
Lo
mismo
ocu e
con
San
Vicen e,
cuyo
os o
es
demasiado
cándido
( ig.
12).
La
polic omía
en
es as
dos
imágenes
aya
en
la
excelencia.
San
Buena en u a,
es ido
con
a uendos
ca denalicios
sob e
su
man o
anciscano,
kne,
pese
a
las
mu ilaciones,
un
lindo
aspec o
( ig.
13)
.
La
alla
de
San
Agus ín
es
cuidada
y
exp esi a
la
igu a
( i.g.
14).
Jun o
a
la
es a ua
de
San a
Inés
es án
la
de
un
San o
no
econocido,
muy
osca,
y
la
de
San
Isid o
Lab ado ,
es ido
humildemen e
y a
la
usanza
de
la
época,'
imagen
no
obs an e
apues a
y
noble
( ig. 151.
En
las
calles
la e ales
igu an
di e sas
es a uas
de
San os.
Achapa ada
y
ca gada
de
paños
muy
abul ados
la
del
Após ol
San o
Tomás
( ig.
16).
No
es
más
esbel a
la
de
San
Ma~celo
cen u ión,
aunque
bien
allada
( ig.
17).
En
San
Felipe
ap eciamos
(1)
Véanse
los
e ablos
de
Ezca ay
Y
Valgai ón
,
publicados
po
Wdse
1!11
su
Spanísche
Plas ick
...
111,
.•,
Ta ln
156
y 157.
!:L
REL CARJO
DE
LA
COLEG ATA
DE
Vll.LAGARC A, ETC.
49
una
in eligencia
p ecla a,
de
un
iigo
casi
ma emá ico
en
los
concep os
( ig. 18).
La
más
he mosa
de
odas
es as
igu as
es
Ja
de
San
Ma eo,
de
bondadosísimo
os o
y
de
ina
y
he mosa
palab a
( ig.
19).
Su
plegado
es
an
sencillo
como
elegan e,
poseyendo
ambién
una
excelen e
polic omía
.
A
los
ex emos
del
á ico
se
hallan
las
imá~enes
de
San
Cosme
( ig. 20) y
San
Damián,
cubie as
con
pesados
opajes
de
inhábiles
pliegues.
Lle an
en
la
cabeza
el
bone e
pun iagudo.
San
Cosme
exhibe
como
a ibu o
Ja
caja
de
medicinas
y
San
Damián
la
edomi a.
Pe o
lo
p incipal
del
á ico
es
el
ma i io
de
San
Ba olomé,
cuya
~an a
imagen
posee
eliquia
( ig. 32¡.
Cons,
i uye
uno
de
los
máximos
acie os
de
odo
el
elica io
,
siendo
compañe o
es e
ma i io
del
de
San
Es eban
en
el
e ablo
si uado
en en e
.
Ambos
ma i ios
es án
hechos
bajo
la
suges ión
de
los
«ba os»
de
Juni
en
Medina
de
Ríoseco,
localidad
an
p óxima
a
Villaga cía
y
donde
pudie on
habe
sido
lab ados
los
e ablos.
Ello,
sin
de imen o
de
la
habilidad
del
escul o ,
que
compuso
unos
g upos
he mosísimos
.
La
composición
es á
hecha
a
base
de
es
igu as,
la
del
San o
en
el
cen o.
El
ímpe u
de
ida
ba oca,
que
en
ac o
apenas
se
p esen a
en
el
elica io,
su ge
iolen o
en
es os
dos
ma i ios.
La
isa
diabólica
de
los
ma i i,
zado es
y
has a
la
es imen a,
son
simila es
a
las
que
se
en
en
las
ob as
ci adas
de
Juni,
pe o
ambién
se
pa ecen
a
las
de
los
«pasos»
que
po
en onces
de
modo
an
abundan e
se
lab aban.
A
es o
hay
que
suma
el
pa angón
con
los
modelos
iolen a,
men e
ealis as
de
Ribe a
«El
Españole o»,
sob e
odo
en
los
pin ados
en
el
Ma i io
de
San
Ba olomé
del
Museo
de
A e
de
Ba celona;
y
no
ya
el
pa angón,
sino
la
u ilización
cla a
y
maní,
ies a
del
g abado
del
mismo
a is a
pa a
el
Ma i i9
de
San
Ba olomé.
El
e ablo
de
San a
Lucia
( ig. 9),
si uado
en e
po
en e
al
an e io ,
lle a
Ja
imagen
ele
la
i ula
en
g an
amaño,
acom,
pañada
de
o as
es
pequeñi as
de
ángeles
de
dis in a
p oce,
ciencia
.
En
el
banco
es án
colocadas
igu as
aliosísimas
.
San
Be na do
< ig.
21)
es
una
i$.?u a
gen il
y
elegan e,
de
mo idos
opajes
(1).
Su
delicioso
modelado
acial
demues a
que
el
(1)
Las
igu a!!
ele
S11n
Be na do
y
San
Beni o
de i an
posiblemen e
de
las
que
hicie a
anle lo menle
G ego lo
Fe nández
en
'I
dablo
de
Las
Hudgas.
de
V
alladolld,
•
so
.
JUAN
josi
MARTIN
GONZÁLEZ
..
. .. .
escul o
es aba
bien
ins uido
en
la
dulzu a
del
«Doc o
Melí luo».
En
el
suelo
se
halla
la
mi a,
símbolo
de
la
enuncia
al
episco-
pado
que
hizo
San
Be na do.
No
menos
p o unda
humanidad
y
san a.
unción
encon amos
en
el
San
Beni o
( ig. 22),
al
que
so p endemos
sumido
en
la
lec u a
de
un
ex o
sag ado,
lec u a
que
emb iaga
ie namen e
el
co azón
del
San o,
según
anspa-
en a
su
os o.
El
opaje
se
desliza
en
pliegues
ondulan es,
sugi iéndonos
una
ela
consis en e
y ·
escu idiza
al
mismo
iempo.
La
cogulla,
echada
sob e
la
cabeza,
acili a
la
concen-
ación
del
in e és
sob e
es a
úl ima;
oda
san idad.
La
imagen
es á
an
ce ca
del
San
B uno
de
G ego io
Fe nández
como
del
San
Beni o
de
Be ugue e.
San
An onio
Abad
( ig. 23) lee
y
medi a
simplemen e.
San
Be na do
llega
al
ondo
de
las
Esc i u as
sin
di icul ad,
como
un
iluminado;
San
Beni o
sabo ea
la
lec u a
con
delei e
mís ico;
San
An ón
lee
mien as
pasea,
po
lo
que
con
os o
de
in iga
le
emos
es o za se
·
en
la
comp ensión
más
que
los
o os
San os.
Abajo
apa ece
el
ce di o,
uno
de
los
símbolos
del
San o,
aqui
un
e dade o
es o bo
en
la
composición.
San
An onio
de
·
Padua
( ig. 24)
posee
la
lindeza_ y
la
ingenuidad
que
la
hagiog a ía
le
a ibuye.
La
imagen
de
San
Amb osio
( ig. 25)
es á
las imosamen e
mu i-
lada,
cosa
muy
sensible,
po que
es á
admi ablemen e
allada
y
polic omada.
Los
cua o
nichos
de
las
calles
la e ales
es án
ocupados
po
o as
an as
igu as
de
San os
.
To písima
la
imagen
de
un
San o
no
Após ol,
ob a
del
mismo
inexpe o
maes o
que
esculpió
la
o a
no
iden i icada
dei
e ablo
de
San a
Inés.
Boni a
de
compo,
sición,
aunque
pesada
de
o mas
y
espi i u
.
la
igu a
de
San iago
Al eo
( ig. 26).
Más
ai osa
de
opajes
y
abie a
de
líneas
y
de
exp esión,
la
de
San
Judas
Tadeo
( ig. 27).
Una
de
las
más
inas
escul u as
del
elica io
.
es
la
de
.
San
Lo enzo
( i.g
: 28),
de
líneas
sosegadas
y
co ec amen e
azadas.
En
su
ine able
os o
pende
anhelan e
la
con emplación
mís ica.
El
ecuad o
de
-
la
dalmá ica
con iene
un
paisaje
con
a qui ec u a.
Campean
a
los
ex emos
del
á ico
las
igu as
de
dos
San os
Reyes,
uno
es ido
y
a mado
a
la
usanza
de
la
ép >ca, y
o o
más
apues o
y
elegan e,
con
indumen a ia
mili a
omana
( igs. 29
y
30).
Rep esen an
sin
duda
a
San
Luis,
bajo
·
cuya
ad ocación
se
halla
la
~glesia,
y a
San
Fe nando
..
En
el
cen o
del
á ico
se
.
encuen a
la
escena,
·
en
bul o
en e o,
del
ma i io
de
San
Es c:ban,
-'
EL
RELICARió DÉ
LÁ
COLEGIATA DE
VlLLAÓARdA,
ETC.
S1
ba oca
composición
llena
de
mo imien o,
demos ando
su
au o
una
sabia
u ilización
del
espacio
( ig. 33).
El
San o
,
como
>xp esión
de
dolo ,
explaya
sus
b azos
en
el
sen ido
de
la
diagonal.
colocándose
·
los
ma i izado es
en
cada
uno
ele
los
iángulos
que
és a
de e mina.
Uno
de
ellos
se
agacha
a
coge
pied as,
mien as
que
el
o o
desca ga
sob e
el
San o
las
nume,
osas
que
apenas
caben
en
su
es ido
.
Las
igu as
de
San as
es án
colocadas,
como
se
ha
dicho,
en
unos
nichos
ense iados
a
modo
de
columba io
.
No
ol idemos,
a
es e
p opósi o,
que
las
imágenes
poseen
eliquias
humanas.
Son
igu as
odas
ellas
de
bus o
p olongado,
a
la
mane a
que
es
de
uso
desde
inales
de
la
Edad
Media
y
sob e
odo
en
España
du an e
el
siglo
x 11.
En e
ellas
son
de
esal a
las
igu as
de
San a
Ana
( ig. 31),
con
Ja
Vi gen
Niña
en
sus
b azos,
g upo
no
obs an e
bas an e
inexp esi o
pese
al
dolo oso
aspec o
de
San a
Ana.
San a
Ca alina
de
Sena
( ig.
34),
llena
de
ine able
g acia
,
se
halla
ex á ica,
en
mís ica
elación
con
la
Di inidad
.
Si
es a
San a
se
encuen a
en
la
ase
mís ica
con empla i a,
la
de
San a
Ma ga i a
( ig. 35),
con
una
son isa
deliciosa
indica
el
con ac o
a ec i o,
la
ase
uni i a,
el
delei e
di ino
con
que
se
co ona
el
mis icismo
.
En
cambio
San a
Te esa
( ig. 36),
la
San a
mís ica
po
excelencia
,
es á
menos
sabiamen e
in e p e ada,
lo
mismo
que
San a
Ca alina
Vi gen
y
Má i
( ig. 37).
Aún
hay
o as
San as,
has a
doce,
en e
las
que
igu an
San é l'
Bá ba a
y
San a
Cecilia.
De
muy
mediana
calidad
son
cua o
bus os
de
San os
gue e os
que
se
encuen an
sob e
la
eja
que
cie a
la
capilla,
elica io.
Los
da os
documen ales
ecien emen e
publicados
po
el
Pad e
jesui a
Ped o
Pi i
(1)
pe mi en
conoce
los
a is as
que
in e inie on
en
la
ealización
de
la
Capilla
del
Relica. io.
En
1632
la
Casa
ob u o
po
donación
el
si io
necesa io
pa a
edi ica
la
Capilla
.
La
a qui ec u a
de
és a
co ió
a
ca go
del
He mano
jesui a
Ped o
Amado
(o
Ma o).
T abaja on
en
la
(1)
O igen
.y
desa ollo
a ·
qui ec ónico
de
la
Iglesia
g
Colegio
de
Villaga cla
de
Campos,
po
el
P .
Ped o
Pl l
,
S.
J.
A ículo
apa e
c
ido
en
un
olumen
ex ao dina io
publicado
con
mo i o
de
la
colocación
de
la
p ime a
pied a
del
nue o
Colegio
y
No iciado
de
VIiia
.
ga cía.
Bilbao
1952.
Es e
a ículo
es á
edac ado
a
la
is a
de
lns
documen os
encon ados
po
su
au o
en
Roma.
10¡
11
) 12)
LAMINA
VI.
Relic
a io
de
Vlll
aga
ci
a. 10)
San
F an
cisco
de
Asís
. 11)
San
A
n olin
12)
Sa
n Vice
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...:
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18)
LAMINA
VIII.
Relica io
de
Villaga
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. 1
6)
Sa
n o To
más
1
7)
~an
Ma celo
18)
Sa
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Felipe.
...
E
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"'
ü
.,
"O
o
-
...
"'
~
.,
a:
LAMINA
X.
Relica io
de
Vlllaga cla.
22)
San
Beni o
.
23) 24) 25)
LÁMINA
XI.
Reli
c
a io
de
Vll
lega c!e
. 23)
San
An
on
io
Abad
. 24)
San
An
onio
de
Padua
. 25)
San
A
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26) 27) 28)
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I
NA
X
II
.
Relica io
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Villaga cía
. 26)
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Al eo.
27
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. 28)
San
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LÁMINA
XI
V.
Relica io
de
Villaga cla.
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Ma i io
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32)
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S e
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San a
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San a
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37)