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MEDRANO ADÁN, Javier. Gente de crédito. Comunidad y endeudamiento en el Maestrazgo aragonés medieval (1300-1350)

Royo Pérez, Vicent

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EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 531-534 ISSN: 2530-6448 MEDRANO ADÁN, Javier. Gente de crédito. Comunidad y endeudamiento en el Maestrazgo aragonés medieval (13001350). Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2023, 304 pp. ISBN: 978-84-1340-564-3. Reseña de acceso abierto distribuida bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC-BY 4.0). / Open access review under a Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0). DOI: https://doi.org/10.24197/em.25.2024.531-534 En los tiempos que corren, se puede aseverar que la historia rural no está precisamente de moda. Con algunas contadas excepciones, los grandes temas tradicionales asociados al mundo rural –los señoríos, la servidumbre, los conflictos sociales, la tierra, la renta, la familia, las comunidades campesinas y el trabajo agrario– casi han desaparecido de los debates que vertebran la historiografía peninsular en la actualidad. En el espacio europeo, la historia rural ha sobrevivido a costa de reorientar los objetos de análisis y los enfoques, mirando más hacia la ciudad y menos hacia el ámbito estrictamente rural. En ambos casos, este viraje está causado por las dinámicas propias de la sociedad contemporánea –que tiene a observarlo todo, también el pasado, desde la óptica urbana– y, sobre todo, por el rechazo que suscita la antes admirada y ahora denostada historia local. Por todo ello, el libro de Javier Medrano Adán es una rara avis altamente discordante en el panorama historiográfico actual. Elaborada con la calma y la paciencia que exige el conocimiento de las sociedades pasadas –cualidades tan escasas en el frenético mundo académico que nos toca vivir–, la monografía constituye un estimulante ejercicio de análisis al alcance de muy pocos profesionales de la Historia Medieval hoy en día. El autor, que tiene una dilatada experiencia en el seno del Grupo CEMA (Universidad de Zaragoza), es uno de los máximos especialistas del mundo rural aragonés –e ibérico– y, en su haber, cuenta ya con sólidas aportaciones sobre poblaciones encuadradas en el Sistema Ibérico turolense, caso de Mirambel y Puertomingalvo. Esta última localidad es el verdadero escenario del libro que nos ocupa, pues sus habitantes son los principales protagonistas de una trama analítica que adquiere una orientación muy marcada desde su concepción. Javier Medrano Adán construye un magnífico estudio de microhistoria en el que no se percibe ni una sola dioptría de miopía, utilizando la conocida metáfora de 532 Reseña EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 531-534 ISSN: 2530-6448 las deformaciones ópticas de José Ángel García de Cortázar. Al contrario, elabora un minucioso análisis de la realidad local que está perfectamente imbricado con las dinámicas regionales e internacionales. Esta simbiosis entre las distintas escalas concede credibilidad a la propuesta y permite al autor realizar un planteamiento que aborda con firmeza problemas estructurales en el seno de la historiografía, no sólo de la historia rural. En este sentido, la primera parte del título es una auténtica declaración de intenciones. Mediante la expresión “gente de crédito”, Javier Medrano Adán muestra que va a llevar a cabo la aproximación a la sociedad rural a través del análisis sistemático del crédito y las múltiples formas que adopta en la montaña turolense en la primera mitad del siglo XIV, justo antes del estallido de la crisis bajomedieval. Para ello, focaliza su atención en la difusión de los mecanismos crediticios en tres ámbitos concretos: el mercado de cereales ‒-especialmente, del trigo–, la ganadería y el comercio de lana, y los préstamos monetarios. Así, desgrana con extremada cautela y rigor los pilares básicos de la sociedad y la economía rurales. Después del prefacio de Carlos Laliena Corbera (pp. 9-11) y de una breve introducción (pp. 13-16), el autor presenta las fuentes documentales que constituyen la base del estudio, esto es, libros de justicia y protocolos notariales, conservados desde una fecha tan temprada como 1306 (pp. 17-21). De hecho, los libros notariales son los más antiguos que se han conservado para Aragón y sólo encuentran parangón en la vecina región septentrional valenciana. Su conservación es una excelente muestra de la temprana difusión de la escritura en los entornos rurales, en un proceso que adquiere una doble vertiente: la proliferación de la escritura dinamiza la reproducción de las relaciones sociales y económicas y, a su vez, el estímulo del mercado –en todos sus ámbitos– favorece la multiplicación de registros escritos en la vida cotidiana de las comunidades campesinas. En este contexto, los documentos locales adquieren una singularidad que exige ser comentada para que lector y lectora puedan hacerse una la idea de las pecualiaridades que tienen y la riqueza que atesoran. Sigue una acertada presentación del entorno social y político en el que se desarrolla la acción, el Puertomingalvo de la primera mitad del siglo XIV (pp. 23-71). Se define la arquitectura institucional de la comunidad rural desde la conquista del siglo XIII hasta los años centrales de la centuria siguiente y se perfila la consolidación política que protagoniza el colectivo campesino frente al señor, el obispado de Zaragoza. Dos son los mejores ejemplos de este reforzamiento, la fiscalidad municipal y el despliegue sobre el territorio, ambos en plena consonancia con la proliferación de unos mecanismos de Reseña 533 EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 531-534 ISSN: 2530-6448 crédito que se insertan plenamente en los engranajes de la sociedad rural, hasta el punto de darles otra dimensión distinta. Los dos siguientes capítulos están dedicados a escrutar la trascendencia que adquiere el crédito en el funcionamiento de un mercado cerealista que se acelerar a causa de la incorporación progresiva de recursos crediticios como las obligaciones, las comandas y los reconocimientos de deuda (pp. 73-156). Lejos de la apariencia de simplicidad que pueden transmitir, las distintas operaciones adquieren un nivel de complejidad que Javier Medrano Adán es capaz de captar en toda su magnitud, hasta el punto de abordar una de las cuestiones básicas de este tipo de transacciones, en particular, y de la sociedad medieval, en general. Se trata del interés encubierto que se escondía tras la formulación de estos préstamos, en estrecha relación con los ciclos agrícolas, las estrategias de acreedores y deudores, y las fluctuaciones de la oferta y la demanda en el ámbito regional. El objetivo último del autor es descubrir el nivel de (im)personalidad que tenía el mercado y las apreciaciones que realiza revelan hasta el más mínimo detalle de todos los entresijos de la sociedad rural. Una línea de análisis similar se plantea en los siete capítulos siguientes, consagrados a la ganadería y al comercio de lana (pp. 157-253). El autor muestra cómo, en unas pocas décadas, se implementó una transición económica, social y paisajística desde un modelo estrictamente agrícola a otro agropecuario, donde la ganadería ovina se convirtió en un sector con un elevado nivel de especialización. Resulta altamente interesante comprobar la gradación cronológica y espacial de este proceso, más tardío en Puertomingalvo que en otras zonas muy próximas, como Els Ports de Morella o la región montañosa de El Maestrat valenciano. Y en este punto Javier Medrano Adán pone sobre la mesa una cuestión que es la “madre del cordero”, si se me permite la expresión: esta reorientación económica ¿fue fruto de una iniciativa estrictamente campesina o fueron las demandas urbanas las que determinaron la decisión que tomó la sociedad rural? Aunque el autor parece apuntar hacia esta segunda opción, su magistral argumentación ofrece una explicación llena de tonos grises, cosa que permite aprehender la complejidad de este tipo de procesos y la dificultad de encontrar respuestas unívocas a estas problemáticas. En el siguiente capítulo, se analizan los préstamos monetarios y su proliferación en el entorno rural, estrechamente vinculada a las dificultades propias de la coyuntura y a la consolidación de las comunidades y las elites campesinas (pp. 255-278). Un último epígrafe hace las veces de síntesis final, en un espléndido ejercicio de comparación de la realidad de Puertomingalvo 534 Reseña EDAD MEDIA. REVISTA DE HISTORIA, 25 (2024): 531-534 ISSN: 2530-6448 y de la Europa de la primera mitad del siglo XIV (pp. 279-292). Ésta es la última muestra de la conexión entre el ámbito local y las dinámicas generales del mundo rural europeo en la construcción de una obra que supera con creces los límites de la vieja historia local y puede ayudar a imprimir una nueva dimensión a los estudios de historia rural. Ojalá el atrevimiento y el tesón de Javier Medrano Adán sirvan para reactivar el interés por los colectivos campesinos, pero analizados desde el propio mundo rural. Sólo así se podrá superar el olvido que la historiografía peninsular impone sobre la sociedad rural, la óptica de tintes urbanizados de cierta historiografía europea y la desmemoria que castiga a poblaciones situadas lejos de los actuales centros de poder. De este modo, se podrán abordar cuestiones cruciales en el devenir de las sociedades pasadas –no únicamente campesinas– y, siempre que se quiera, afrontar con solvencia algunas problemáticas contemporáneas de difícil solución. Con todo el rigor académico que se precia, este libro contiene una vertiente combativa y reinvidicativa que recuerda a la vieja historia, pero adaptada a los nuevos tiempos. Vicent Royo Pérez Universitat Autònoma de Barcelona [email protected]